martes, 21 de agosto de 2018

Los intrépidos vuelos del Servicio Secreto del Doble Amanecer: 32 horas para burlar a los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial



Hoy en día, puedes despegar en de Doha, cruzar 10 husos horarios y llegar a Auckland en 16 horas 20 minutos. O salir desde Dallas y aterrizar en Sídney en 17 horas sin escalas.

Nuevos modelos de aviones como el Dreamliner y el A350 han hecho que los viajes largos sean más eficientes y rentables, y varias aerolíneas se disputan el título no oficial del "vuelo de pasajeros más largo del mundo".

Pero ninguno le llega a los talones a los del Servicio Secreto del Doble Amanecer, "la aventura más fascinante y romántica jamás realizada por Qantas", según dijo Hudson Fysh, el fundador de esa aerolínea australiana y el hombre que ideó el plan durante la Segunda Guerra Mundial.

La hazaña requería un vuelo a través de más de 5.600 kilómetros de cielo controlado por el enemigo.

Japón vs EE.UU.

A finales de 1941, Japón se sentía aislado, preocupado y particularmente amargado por muchas razones que se habían acumulado.

Un embargo petrolero que Estados Unidos había impuesto en agosto para detener sus ambiciones expansionistas en China fue la gota que derramó la copa.

El 7 de diciembre bombarderos japoneses atacaron Pearl Harbor en la isla hawaiana de Oahu.


Japón logró con un bombardeo lo que no habían conseguido los aliados con ruegos: que EE.UU. le declarara la guerra a Alemania.

La intención era destruir la flota del Pacífico, pero el objetivo principal -tres portaaviones estadounidenses- se encontraba en otro lugar y resultó ileso.

De todos modos, el ataque cambió el curso de la historia: Japón no sólo había tomado partido sino que despertó al "gigante dormido" y el presidente de EE.UU., Franklin Roosevelt, le declaró la guerra a Japón y a su aliado Alemania.

El Ejército Imperial Japonés, por su parte, impulsó sus ambiciones expansionistas con una serie de ofensivas en Asia.

El siguiente objetivo fue Singapur.

Como las armas defensivas británicas estaban en el sur apuntando hacia el mar, Japón montó un audaz asalto cruzando las junglas de Tailandia y Malasia para atacar desde el norte.

Tras una semana de combates, las fuerzas aliadas, alrededor de 16.000 soldados británicos y 48.000 australianos e indios, se rindieron y se convirtieron en prisioneros de guerra.


La caída de Singapur fue vista como una humillación para los británicos.

Con la caída de Singapur, cayó también la vital Ruta del Imperio, operada conjuntamente por BOAC y Qantas Empire Airways (QEA), que hasta entonces era la conexión aérea entre Australia e Inglaterra, de manera que se hizo imprescindible establecer una ruta aérea alternativa.

Un larguísimo secreto

En 1943 Qantas, el Ministerio del Aire británico y BOAC (antes Imperial Airways) acordaron un intrépido plan propuesto por Fysh, que requería vuelos regulares entre el río Swan, en Perth, Australia, y el lago Koggala, en el sur de Ceilán (ahora Sri Lanka).

Recorriendo una distancia de 5.652 kilómetros, el vuelo sin escalas iba a ser el más largo de la historia.

Además, los pilotos debían valerse de la navegación celestial -con la ayuda de un sextante para obtener lecturas de estrellas y el Sol- para mantener el silencio de radio sobre las aguas patrulladas por aviones enemigos.

Y el secreto debía mantenerse también en tierra, lo que más tarde les causaría problemas a los tripulantes, pues no podían usar uniformes en público.

El problema era que lo que ese público veía era hombres jóvenes y sanos que aparentemente no estaban luchando en la guerra. Los tildaban de cobardes, algo que durante una guerra mundial no era cosa fácil.

A pesar de todo, el primer vuelo despegó el 29 de junio de 1943 bajo el mando del capitán Russell Tapp.

Una enrevesada misión


El Consolidated PBY es el nombre original del hidroavión más conocido como Catalina, un apodo que le dieron los británicos y que se hizo muy popular.

La tripulación de Qantas tenía mucha más experiencia que cualquier otra en vuelos largos sobre el agua gracias a una misión muy particular que había realizado hacía dos años.

En enero de 1941, Estados Unidos era país neutral no participante en la guerra, la ley internacional decía que no podía proporcionarle armas a ninguna nación que estuviera en guerra.

Lo que sí podía hacer era darle a una aerolínea civil, como Qantas, y si la aerolínea se las pasaba a un cuerpo militar cuando llegaba a otro país, como Australia, eso era asunto de ella.

Así que Qantas recibió 19 hidroaviones en Honolulu y tras largos vuelos sobre las aguas del Pacífico se los había entregado a la Real Fuerza Aérea de Australia.

Las Catalinas


La Catalina Antares, operada por Qantas, acuatiza en Koggala, tras el vuelo sin escalas Australia-Ceylán del Servicio Secreto Doble Amanecer.

Más tarde EE.UU. aprobó lo que se conoce como la Ley de Préstamo y Arriendo. En términos sencillos, significaba que podían prestarle -no venderle- materiales de guerra a amigos bajo un contrato de arrendamiento o alquiler.

Los hidroaviones Consolidated PBY de la Armada Real que el Ministerio del Aire suministró para este servicio secreto fueron algunas de las cosas que los británicos obtuvieron en virtud de esa ley.

Los británicos llamaban a ese tipo de naves "Catalinas" (nombre que terminaría por imponerse).

A las cinco Catalinas que se usarían en este servicio secreto les pusieron el nombre de las estrellas utilizadas para la navegación en la larga ruta: Rigel, Spica, Altair, Vega y Antares.

Tuvieron que ser modificadas con tanques de combustible extra para que tuvieran 36 horas de autonomía.

El peso del combustible limitó la carga a sólo tres pasajeros y 69 kilos de correo diplomático y de las fuerzas armadas.

A oscuras sobre el océano Índico


El mayor riesgo era que los japoneses los detectaran, pero cualquier falla técnica también era un grave peligro.

Los vuelos fueron programados para pasar a través de áreas patrulladas por japoneses durante la oscuridad para que no los vieran.

Oficialmente eran vuelos de aerolínea así que no tenían armas, pero sí llevaban despachos militares, por lo que si los hubiesen forzado a bajar, las tripulaciones probablemente habrían sido ejecutadas.

La experiencia demostró que 183 kilómetros por hora era la velocidad de crucero más económica con los motores ajustados según el peso para tener una combustión constante de 22 galones por hora.

Tomaba un promedio de 28 horas para completar el viaje; el vuelo más corto fue de 27 horas, pero cuando los vientos eran desfavorables podían durar hasta 32 horas... un largo tiempo para pasar en un espacio estrecho y ruidoso, preguntándose si en cualquier momento un japonés iba a derribarte.

El doble amanecer


Certificado para los que vieron dos albas en esos secretos y peligrosos vuelos.

El poético nombre de la operación -El Servicio Secreto del Doble Amanecer- se debía a que en cada vuelo veían salir el sol dos veces, algo que comprobaron los entre 648 y 860 pasajeros (dependiendo de la fuente) que tuvieron la experiencia.

A cada pasajero le entregaban un documento ilustrado nombrándolos miembros de "La Orden Rara y Secreta del Doble Amanecer", para certificar que habían estado en el aire más de 24 horas.

Para cuando la operación terminó el 18 de julio de 1945, el Servicio Secreto del Doble Amanecer había...
  • completado 271 cruces del océano Índico
  • recorrido una distancia total de 1.539.546 kilómetros
  • y, lo más importante, transportado 51.600 kilogramos de correo microfilmado y 6.728 kilogramos de carga

Al final de la guerra, las cinco Catalinas del océano Índico fueron hundidas en el mar obedeciendo al acuerdo de Préstamo y Arriendo con el gobierno de Estados Unidos.

Fue, en palabras de Hudson Fysh: "Un triste destino para estas espléndidas naves que durante dos largos años nos transportaron sin accidentes o contratiempos de ningún tipo en la operación más peligrosa que hayamos llevado a cabo jamás".



Fuente: BBC Mundo

¿Están Rusia y China tratando de 'apartar' al dólar de su liderazgo mundial?
El mandatario de EEUU, Donald Trump, podría estar muy satisfecho si estos esfuerzos se hicieran realidad, pero por ahora es algo poco probable, cree el columnista de Forbes Charles Wallace.


CC0


Si el dólar dejara de ser la divisa de pago internacional, el déficit comercial de EEUU se reduciría inmediatamente, que es precisamente lo que Trump busca.

Como explicó el economista de Yale Robert Tiffin en la década de 1950, si una determinada moneda es la moneda de reserva internacional, inevitablemente causará pérdidas en la cuenta corriente del país.

Esta cuenta corriente incluye los flujos de la balanza comercial, la balanza de servicios, la balanza de rentas y la balanza de transferencias.

Cuando se encuentra un reemplazo a esta 'moneda universal', como el dólar reemplazó a la libra esterlina en la década de 1920, es más probable que la moneda sustituida empiece a tener superávit comercial, que es lo que Trump ha dicho que quiere.

La razón es simple: las naciones tienen que acumular dólares para comerciar entre ellas. Cuando China compra petróleo de Irán, por ejemplo, paga en dólares estadounidenses y más dólares salen de EEUU de los que entran en el circuito económico del país. Esta dinámica provoca pérdidas en su cuenta corriente.

Por otro lado, tener el dólar como moneda de reserva internacional crea lo que se llama 'señorío monetario'. A Washington imprimir dinero no le cuesta casi nada, pero China, Rusia y los demás pagan en bienes y servicios con el preciado billete verde.

Hasta la fecha ya ha habido esfuerzos para reemplazar el dólar como moneda de reserva; China incluso culpó al papel internacional del dólar por la crisis financiera de 2008. El problema es que ninguna otra moneda se ha presentado como un buen reemplazo, destaca el analista.



No obstante, recientemente, Trump ha apostado por 'militarizar' el dólar. Al volver a imponer sanciones contra Irán advirtió de que cualquier compañía que hiciera tratos con los iraníes en dólares también estaría sujeta a sanciones. Por otra parte, varias empresas rusas soportan sanciones estadounidenses desde hace tiempo.

La lira turca cayó más de un 20% frente al dólar después de que Trump duplicara los aranceles sobre las importaciones de acero turco. El canciller ruso, Serguéi Lavrov, durante su visita a Turquía anunció que "las medidas coercitivas unilaterales son ilegítimas en los asuntos internacionales", en referencia a las sanciones estadounidenses.

"Una forma de contrarrestar estas barreras y restricciones ilegítimas es que podamos utilizar las monedas nacionales en nuestros intercambios bilaterales", agregó, añadiendo que Rusia ya usa las monedas nacionales en sus intercambios con China e Irán, y que otros países también están pensando en seguir la misma senda.

"Creo firmemente que el abuso del papel que desempeña el dólar de EEUU como moneda internacional eventualmente resultará en un debilitamiento de su papel", dijo Lavrov.

Si bien el tiempo podría acabar dando la razón a Lavrov, el uso de las monedas nacionales tiene sus límites. Por ejemplo, ¿estarán contentos los comerciantes chinos con aceptar la lira turca como pago de los bienes enviados a Turquía a riesgo de que la moneda valga mucho menos cuando el barco llegue a su destino?, se pregunta Wallace.



Fuente: mundo.sputniknews.com
China pide experimentos de cooperación internacional en su futura estación espacial
China está pidiendo al mundo colaborar en los experimentos que se realizarán en su futura estación espacial para impulsar la cooperación espacial internacional y el desarrollo sostenible del planeta.





La oferta es abierta para toda la comunidad internacional y los interesados pueden enviar sus propuestas y proyectos a través de la página www.css-research.cn para ser revisadas por pares. Los proyectos que sean seleccionados como candidatos serán remitidos a la Agencia de Vuelos Espaciales Tripulados de China.

La Academia de Tecnología Espacial de China (CAST) estableció recientemente el Comité de Experimentos Científicos y Tecnológicos de la Estación Espacial de China.

"Esperamos recibir experimentos que permitan sostener de manera más efectiva la exploración espacial. También esperamos que la estación espacial china se convierta en una incubadora espacial de nuevas tecnologías factibles de mejorar la vida del ser humano", dijo Zhang Hongtai, presidente de la CAST.

La academia podría ofreccer también oportunidades para llevar a cabo algunos experimentos de cooperación internacional no solo en la estación espacial sino en naves o satélites, señaló Zhang.

"China está ampliando su apertura y la exploración espacial es un desafío común para China y otros países. Buscamos solicitar y evaluar experimentos con prácticas internacionales comunes y seleccionar los proyectos más prometedores e innovadores. Los datos de investigación serán compartidos por la comunidad internacional", sostuvo Bao Weimin, presidente del comité y miembro de la Academia de Ciencias de China.

El comité, con sede en el Laboratorio de Tecnología Espacial Qian Xuesen de la CAST y que se centra en el desarrollo de nuevas tecnologías espaciales, está integrado por 14 científicos chinos, y está abierto a la participación de expertos de otros países, de acuerdo con Bao.

"Damos la bienvenida a científicos de todo el mundo para que presenten proyectos o se conviertan en expertos de revisión de pares. Queremos que haya una cooperación en profundidad", sostuvo Chen Hong, director del laboratorio.

Por su parte, Long Jiang, director del Instituto de Ingeniería de Sistema Espacial Tripulado de la academia, fabricante de la mayoría de los equipos de la estación espacial, manifestó: "Nos gustaría ofrecer consultoría y apoyo en materia de ingeniería para los proyectos de cooperación internacional, con el fin de garantizar la implementación de experimentos vanguardistas en la estación", dijo Long Jiang, jefe del Instituto de Ingeniería de Sistema Espacial Tripulado de la CAST.

China también lanzó, a comienzos de este año, un programa de experimentos a realizar en la estación espacial dirigido a los jóvenes, con el fin de estimular su interés en el espacio y cultivar su imaginación y creatividad.

El programa, enfocado en estudiantes de primaria y secundaria, ha seleccionado de forma preliminar 30 de los cerca de 200 experimentos que ha recibido desde las diferentes regiones del país.

"También estamos abiertos a la participación de jóvenes de todo el mundo", aseguró Yao Wei, investigador del Laboratorio Qian Xuesen.



Fuente: Spanish.xinhuanet.com

lunes, 20 de agosto de 2018

La obra de aprovechamiento hidroeléctrico Tiburcio Benegas avanza a paso firme
Comenzará a generar energía en diciembre. La potencia instalada de 2,2 MW alcanzará a 5.300 hogares. Unas 35 pymes trabajan en estos proyectos.





La Empresa Mendocina de Energía (Emesa) continúa dando pasos firmes en la generación de energía limpia y sustentable. Entre los proyectos que se desarrollan en la provincia, las obras en el aprovechamiento hidroeléctrico Tiburcio Benegas avanzan de forma sostenida.

Esta semana comenzaron los trabajos de montaje de los equipos hidromecánicos que lleva adelante la firma mendocina Tecmec, radicada en el carril Rodríguez Peña, y que es una de las 35 pymes de la provincia que trabajan en el desarrollo de Pequeños Aprovechamientos Hidroeléctricos (PAH).

"Estos proyectos se realizan con capitales privados, quienes los operan por 20 años para recuperar la inversión y luego pasan a ser activos del Estado provincial. Pueden generar energía por 100 años. Para dar un ejemplo, la central San Martín sobre el canal Cacique Guaymallén entrega energía desde 1948, siendo la más antigua en operación", explicó Pablo Magistocchi, titular de Emesa.

Los PAH están distribuidos en diversos puntos de la provincia y se desarrollan sobre ríos y canales donde el recurso hídrico no está afectado, ya que el agua utilizada para la generación es devuelta al curso, sin modificar sus características.




El dique Tiburcio Benegas está instalado en el canal Gran Matriz San Martín, ubicado en Rivadavia, tiene una potencia instalada de 2,2 MW y producirá energía suficiente para abastecer 5.300 hogares.

El avance de obras alcanza al 80%, por lo que está previsto que en diciembre comience con la generación energética.

Mano de obra local

De los 18 proyectos mendocinos que ingresaron en el Programa Renovar I y II, nueve son Pequeños Aprovechamientos Hidroeléctricos y seis están en plena ejecución.

El trabajo lo llevan a cabo 35 pymes de la provincia que generan más de 450 puestos de trabajo y son subcontratistas de obras civiles y eléctricas, proveedoras de equipos y herramientas, servicios de seguridad, contables de obra civil, ingeniería, seguimiento de seguridad ambiental, entre otros.



Gentileza: Prensa Mendoza
El Atlántico Sur argentino enajenado
Ocurren en nuestro país cuestiones suficientemente graves que le impiden al argentino medio ver un panorama peor, pero, algo huele mal entre el Reino Unido de Gran Bretaña y la Cancillería Argentina respecto al Archipiélago de Malvinas y nuestro mar argentino.
Por Dr. César Augusto Lerena 



Dr. César Augusto Lerena
El 13 de septiembre de 2016 el entonces Secretario de Relaciones Exteriores Carlos Foradori declaró junto al ministro británico, Alan Duncan, respecto al Atlántico Sur lo siguiente: «…adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos» manteniendo la “fórmula del paraguas”. Aquellas declaraciones fueron reiteradas -pese a la oposición del Congreso Nacional- por el actual Ministro de Relaciones Exteriores Jorge Faurie y el Embajador inglés Mark Kent.

Además, de una reunión llevada a cabo en Londres entre el vicecanciller argentino Pedro Villagra Delgado y el referido Duncan junto a la llamativa participación de los legisladores británicos en Malvinas Mike Summers y Phyl Rendell, la Cancillería reunió en Buenos Aires el 14 y 15 de mayo de 2018 al desactivado (2005) Subcomité Científico de la Comisión de Pesca del Atlántico Sur (CPAS), formado por funcionarios británicos y argentinos para retomar las actividades de cooperación científica bilateral, quedando prevista una próxima reunión en Londres en noviembre de 2018 , aunque, también habrían participado de la misma -insólitamente- habitantes de Malvinas. Algo huele mal: No se puede acordar cuidar nuestros recursos con quién los depreda .

¡Es la biología, estúpido! Acordar con los ingleses sobre las capturas o la investigación del recurso en el Atlántico resulta inadmisible porque se trataría de aportarle información científica al Reino Unido sobre el ecosistema argentino; una información que a la luz de la dependencia económica que tienen las islas a la captura del calamar, resulta confidencial y estratégica.

Si la Cancillería Argentina acuerda con los británicos asegurándoles que el recurso pesquero llegue a Malvinas y evitando que otros buques sin licencia inglesa los pesquen previamente o los propios buques argentinos los capturen cortando el ciclo migratorio al archipiélago, sería contribuir a sostener la ocupación inglesa. ¡Una acción más bien propia de una colonia del Commonwealth! 

El gobierno, seguramente bajo pretexto de insertarse en el mundo, manifiesta no tener «hipótesis de conflicto» y, pareciera estar dispuesto a cooperar con el Reino Unido de Gran Bretaña en el desarrollo de Malvinas, dejando de lado lo prescrito en la Constitución Nacional. Es poco probable que, promover un acuerdo pesquero y facilitar los traslados aéreos con los isleños se trate solo una cuestión de ineptitud, y cualquiera podría suponer -aunque el gobierno no lo diga- que se trata de una moneda de cambio para recibir apoyo internacional y hasta «la generosidad» de Inglaterra de levantarle el embargo de armas a la Argentina. Ya lo vivimos con Cavallo, cuando la Unión Europea cerró las puertas a las exportaciones nacionales luego de la guerra de Malvinas. 

La cuestión territorial

Ahora bien, qué pasaría si Bolivia hubiese invadido la Provincia de Jujuy (53.219km2), Paraguay hubiese hecho lo mismo con la Provincia de Formosa (72.066km2), Brasil la Provincia de Misiones (29.801km2) y Chile la isla grande de Tierra del Fuego (21.263km2): sería un escándalo nacional y estarían movilizados los argentinos y, ello, a pesar de que tendríamos menos territorio ocupado por extranjeros que el invadido y explotado unilateralmente por el Reino Unido de Gran Bretaña en el mar argentino.

¿El gobierno se limitaría en ese caso hipotético solo a reclamar en las Naciones Unidas que estos países vecinos se sienten a negociar sobre la soberanía del territorio, como desde hace más de 50 años lo hace la Cancillería argentina, respecto Malvinas? 

La superficie total continental e insular argentino alcanza a los 3.761.274 km2; de ellos, 2.791.810 km2 corresponden al territorio continental; 11.410 km2 a las Islas Malvinas , 310 Km2 a las Sándwich del Sur y 3.850 Km2 a las Georgias del Sur; 969.464 km2 al continente antártico, que comprende la Antártida Argentina, las islas Shetland del Sur (3.687 Km2) y las Islas Orcadas del Sur (750 Km2). 

El territorio marítimo argentino y su correspondiente plataforma hasta las 200 millas marinas alcanza a los 4.799.000 km2 y, más allá de las 200 millas la extensión de la plataforma continental ocupa 1.784.000 km2; pero, al gobierno, poco parece importarle que una parte importante de este mar y sus islas estén ocupados y explotados por una potencia extranjera.

Aunque los sucesivos gobiernos no lo digan y pocos argentinos lo sepan, 1.639.900 km2 de ese territorio marítimo se encuentra invadido por Inglaterra y no solo los 11.410 km2 de Malvinas. Y ello ocurre, como consecuencia de la ocupación de facto de 200 millas marinas -unos 438.000 km2- alrededor de Malvinas y otras tantas millas alrededor de Georgias del Sur y Sándwich del Sur .

Se agregan a ello 1.900 Km2 ocupados en forma prepotente al noroeste de Malvinas -el GAP o brecha marítima- una importante área de calamar y, más de 1 millón de km2 declarados “reserva ecológica” en forma unilateral por Gran Bretaña y donde, por lo tanto, se nos impide el ejercicio de nuestros derechos soberanos. Además de ello, el Reino Unido reclama derechos sobre la plataforma continental argentina y la Antártida.

¿No es hora qué el gobierno nos informe oficialmente, cuántos kilómetros cuadrados tenemos ocupados por Inglaterra y cuáles son los beneficios de cooperar con el gobierno inglés en Malvinas y el atlántico sur?

La cuestión territorial, es dramática y humillante, pero la situación es peor aún.

La cuestión pesquera

A la explotación de los recursos pesqueros por parte de la flota argentina se suman las capturas de buques uruguayos como consecuencia del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo firmado en 1973, por el cual, la Argentina comparte una importante zona común de pesca del Atlántico Sur.

Además de ello, más de 500 buques extranjeros pescan ilegalmente unas 800 mil toneladas anuales de recursos migratorios y asociados de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) Argentina y, a su vez, buques españoles, coreanos, taiwaneses, chinos, neozelandeses, noruegos, polacos, rusos, chilenos, sudafricanos, uruguayos y británicos pescan con licencia inglesa en la ZEE Argentina de Malvinas y de las Islas Georgias del Sur, con la particularidad, de que «más del 90% de la exportación malvinense es de participación española y termina en el mercado español y, mientras eso ocurre, la “madre patria” española solo captura el 1% en la ZEE de Gran Bretaña y, por el contrario, es tenedor casi exclusivo de las cuotas de pesca de Malvinas» . 

Seamos claros: más que declamar soberanía, los gobiernos de turno no han hecho absolutamente nada por reducir esas capturas que afectan el ecosistema argentino, cuyos productos compiten en el mercado internacional y fortalecen la posición inglesa en Malvinas. Son varias las estrategias posibles para modificar esta apropiación británica del recurso, pero, en ningún caso, la de acordar las capturas, transferir información biológica o favorecer la logística aérea de las Islas.

Pero la inacción es más grave aún, ya que todos los Subsecretarios y sus directores de Pesca, desde 1982 a la fecha, no le han exigido el pago de derechos ni aplicado sanciones y/o multas a los buques extranjeros licenciados por el gobierno ingles en Malvinas que pescan en la Zona Económica Exclusiva Argentina , en total violación al Régimen Federal de Pesca.

Estos buques, han capturado en territorio nacional millones de toneladas de pescados y calamares sin contar con permisos de pesca y cuotas de captura, violando, gran parte de los artículos de la Ley 24.922 y, haciéndose pasibles a las penalidades previstas en el artículo 3º de la Ley 26.386.

Sobre esta cuestión un fiscal federal debería intervenir para establecer si los citados funcionarios han incumplido -al menos- con los deberes de funcionarios públicos y cuál es la pérdida económica del país por la falta de pago de derechos y la ausencia de penalidades y, qué acciones se han tomado, para evitar la captura clandestina de nuestros recursos pesqueros.

Como será la impunidad con la que los ingleses explotan nuestros recursos pesqueros en el territorio marítimo nacional, que la Subsecretaría de Pesca Argentina no los considera propios, ya que, como puede verse en las estadísticas de desembarques (léase capturas) de la página oficial del Ministerio de Agroindustria de la Nación , no se registran las capturas de los buques extranjeros que operan con licencia inglesa en el área de Malvinas (captura de foto, 13/7/18) . 

Respecto a los 500 buques extranjeros que pescan sin control dentro y fuera de la ZEE Argentina (en este último caso migratorios y asociados); deberíamos preguntarnos, ¿qué ha hecho el gobierno? Casi nada, la Prefectura ha capturado un promedio de 2 buques por año en los últimos 35 años y, ello, podría deberse a una decisión política del gobierno, a la carencia de medios suficientes para asegurar un control sostenido en todo el territorio marítimo o a la incapacidad de la Prefectura, porque, nadie podría creer, que ante semejante cantidad de buques depredadores solo ese número insignificante barcos capturados han pescado nuestros recursos pesqueros o asociados.

En medio de tanto desamparo en las Islas celebraban en 2016 «los treinta años de un hito que resultó fundamental para el desarrollo y transformación de la economía del archipiélago» como expresó su Director de Pesca John Barton, refiriéndose a la proclamación del 29 de octubre de 1986 de la «Zona Interina de Conservación y Administración (FICZ) y al decir que la pesca en Malvinas representa un 40% del PBI de las Islas, mientras, que la Legisladora británica en las Islas Phyl Rendel, con intereses en la pesca, manifestó que cuando uno mira la ciudad, casi todo ha sido construido con lo que podemos llamar los fondos generados por la pesca y el calamar» .

Por su parte, la Asociación de Empresas de Pesca de las Islas Falkland, FIFCA, a fines de 2016 manifestó que se ha logrado “una significativa localización de la industria, y en particular una recaudación sustancial en materia impositiva que equivale al 10% del valor de las ventas, más una tasa de transbordo que se aplica a los buques que no cuentan con licencia de captura, por lo que entienden, que el costo de las licencias deberían comenzar a bajar” .

Es evidente la escasa preocupación que tienen las autoridades argentinas en defender los recursos pesqueros y el espacio marítimo, contrastando con los avances y preocupación de unos pocos malvinenses bajo la dirección del inglés Barton. Y tal es el contraste, que mientras, el gobierno inglés en Malvinas le niega licencias de pesca a los buques chinos por entender que este país no cumple con los estándares internacionales sobre pesca ilegal (INDNR) el Consejo Federal Pesquero, bajo el pretexto de renovar la flota, facilita el nuevo ingreso de poteros chinos usados al Atlántico Sur.

Se recicla, no la flota, sino el viejo cuento de la disponibilidad del recurso, la participación en el negocio de algunas empresas locales de capitales chinos y se deja afuera a la industria nacional. 

La cuestión portuaria de Montevideo 

Por Decreto 256/10, el gobierno argentino estableció la obligatoriedad a los buques que hacen tránsito con Malvinas de solicitar permiso a las autoridades nacionales; medida que fue apoyada retóricamente por América latina, y aunque, inicialmente Uruguay tomó la decisión de no autorizar el ingreso a sus puertos de buques que operen en Malvinas, desde hace años pueden verse cientos de buques con licencia de la gobernación británica en las Islas o barcos que capturan especies migratorias o asociadas de la ZEE Argentina, a punto tal, que en 2015 operaron en Montevideo 359 buques extranjeros y un año después se creó la Cámara de Agentes Pesqueros Extranjeros (CAPE), constituyéndose este Puerto, en el apoyo logístico más importante del atlántico sur de los buques que depredan el mar argentino, representando, para ese país un ingreso de 300 millones dólares anuales .

Los transbordos de productos argentinos en Montevideo y la concentración de las operaciones del atlántico sur en este puerto, lo colocan en el centro de la escena y, nos retrotraen, poco menos que a 1770 cuando por Real Orden del 7/12/1770 se estableció a Montevideo como el único puerto para operar en el Virreinato.

Si se confirma que China invertirá en Montevideo para hacer un centro de logística pesquero y un puerto franco, el dominio del atlántico sur quedará en manos de los asiáticos y Gran Bretaña. 

La cuestión del apoyo económico a las actividades marítimas

Mientras que España tiene una ayuda de 1.550 millones de EUR del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca y, buques de este país pescan nuestros recursos y conforman joint ventures en Malvinas, los sucesivos gobiernos argentinos no destinan fondos para el control y ocupación del mar argentino ni para el desarrollo de la industria naval, mercante y pesquera.

El último hecho fue el veto del PEN a dos artículos de la reciente ley Marina Mercante aprobada por el Congreso que hubiese permitido financiar la construcción de barcos mercantes y fluviales que, a la par de refundar la fabricación de buques en país, generar recursos económicos, ocupar mano de obra argentina, habría de mostrar nuestra vocación soberana en la hidrovía Paraná-Paraguay y el litoral marítimo.

La cuestión militar y el Acuerdo de Madrid

De las declaraciones, mal llamadas “Acuerdos de Madrid” promovidos por Dante Caputo durante el gobierno radical y firmados por Domingo Cavallo en 1989/90 sin ratificación del Congreso , se conoce la “fórmula del paraguas” que congeló a la Argentina en una inconducente pretensión ante las Naciones Unidas de discutir la soberanía con Gran Bretaña, mientras que el Reino Unido avanza en forma sostenida y creciente ocupando más y más territorio marítimo argentino y reclamando derechos sobre la plataforma continental y la Antártida.

Sin embargo, poco se conoce de los demás aspectos de esas “declaraciones conjuntas”, que Julio González precisa en forma magistral en su libro “Tratado de 1990 entre Argentina y Gran Bretaña (la rendición incondicional de la Argentina)” donde refiere: «En el artículo 2° el Tratado refiere a la soberanía de las Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y de sus espacios marítimos circundantes, de la Declaración Conjunta del 19 de octubre de 1989; pero, este enunciado es falso. Como hemos de ver los artículos 12º, 16º y el Anexo 1 crean obligaciones que abarcan todo el territorio de Argentina y comprometen su soberanía: a) Inversiones Económicas Privadas (artículo 12º); b) Política Exterior de la Argentina en América Latina y en la C.E.E. (artículo 16º) y, c) Control sobre las Fuerzas Armadas Argentinas (Anexo 1 párrafo primero)».

El Dr. Julio González, detalla en forma pormenorizada nuestra pérdida de soberanía con la firma de este documento y precisa «…el artículo 4º publicitado como un logro del gobierno argentino, exhibe en cambio una supremacía total de Gran Bretaña sobre el territorio de nuestro país y una hegemonía no disimulada sobre la conducción política e institucional de la Argentina desde el momento en que Inglaterra adquiere el derecho de Controlar todos los actos de las Fuerzas Armadas de la Argentina (artículo 52 A, B y C del Tratado).

En el artículo 5° se consignan los derechos que adquiere Gran Bretaña sobre las Fuerzas Armadas de la Argentina» y concluye: «Todo lo transcripto y analizado hasta aquí nos permite constatar que a partir del 31 de marzo de 1990 la Patagonia Argentina y el Mar Austral Argentino serán objeto de una soberanía virtualmente compartida con Gran Bretaña. La “Bilateralidad” de las relaciones militares entre Inglaterra y la Argentina en esa zona excluye toda participación de las fuerzas armadas argentinas.

Es así como la Argentina marítima y aérea queda en su parte austral bloqueada, vigilada y aislada por la hegemonía de una Potencia Extracontinental que usurpa un archipiélago de su territorio y que además es árbitro permanente de sus fronteras con la República de Chile. Todo esto se ha concedido y aceptado a cambio de nada».

En este escenario, de dependencia militar, alguien podría explicar, ¿qué hacía el antiguo submarino ARA San Juan sumergido al este de Malvinas o en el talud continental? ¿desconocía la Armada, el efecto que podía ocasionar en el Reino Unido el submarino en ese espacio marítimo? ¿se trataba de una operación secreta no comunicada según lo pactado en los “acuerdos de Madrid”?

La situación militar de hoy es mucho peor que la incapacidad en la que se encontraba la Argentina, en los recordados episodios de febrero de 1960 en el Golfo Nuevo y luego de la guerra de 1982. Por el contrario, el Reino Unido posee en Malvinas la base militar más importante del cono sur; el importantísimo aeropuerto de Monte Agradable con dos pistas de asfalto asiento militar de tropas de la Royal Air Force británica, un submarino nuclear, fragatas misilísticas y realiza periódicas operaciones marítimas con las que reafirma la ocupación británica.

A todo ello se agrega el Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC) en Neuquén bajo soberanía y control del Ministerio de Defensa chino e importantes pistas privadas en la Patagonia.

El Atlántico Sur está enajenado por obra de la incapacidad de los gobiernos de turno. Algo hay que hacer al respecto, menos acordar con quien nos cercena la soberanía, bajo pena de traición a la patria.

NOTAS:

i- El archipiélago de las Malvinas está formado por dos islas principales, separadas por el estrecho de San Carlos: Al este la Isla “Soledad” (6.353 km²) y al oeste la Isla “Gran Malvina” (4.377 km²). Además, hay unas 15 Islas de más de 20 Km2 y entre menores e islotes unas 200; entre las que podemos mencionar al este de la Isla Soledad: las de Bougainville y María; al sur: las de Águila, Jorge, Pelada y Beauchesne; al oeste de la Gran Malvina: San José, San Rafael y Goicochea; y al noroeste: las de Borbón; Vigía, Trinidad; Rosario y las Sebaldinas.

ii- Hasta abril de 1982 las Islas tenían tres millas de protección alrededor. El 29/10/1986 el Reino Unido estableció la “Falkland Islands Interim Conservation and Management Zone” (FICZ), la “Zona de Administración y Conservación Pesquera” con un radio de 150 millas alrededor de Malvinas, con lo cual les otorga a los isleños el control de la pesca y el otorgamiento de licencias de pesca dentro de ese radio y por fuera de la ZEE. Cuatro años después, el 28/11/1990, el Gobernador inglés en las islas (por imperio de la Reina) dicta la Proclama N°2 y establece una “Zona Económica Exclusiva” (ZEE) de 200 millas alrededor de las Malvinas, justificándolo en la Convención de las Naciones Unidades sobre el Derecho del Mar.

iii- Por Proclama N°1 del Gobernador de las Malvinas del 7 de mayo de 1993 se establecen 200 millas alrededor de los archipiélagos Georgias del Sur y Sándwich del Sur.

iv- Por Proclama del 22/8/1994 del Gobernador inglés en Malvinas.

v- La flota de la UE cierra filas. Redes Nº 208 pág. 22/28, mar-abr 2017.

vi- MercoPress. South Atlantic New Agency 15/2/2016 “Falklands: comenzó la temporada del calamar Illex con 105 licencias otorgadas” “El gobierno de las Falklands ha venido implementando su política de pesca y extendiendo los consiguientes permisos o licencias desde 1987 cuando el establecimiento definitivo de su zona económica exclusiva en aguas circundantes”.

vii- MercoPress. South Atlantic New Agency, 29/10/16. Penguin News. “El total del tonelaje de calamar Illex capturado en las tres décadas se estima en unos 3.7 millones, en tanto el tonelaje de Loligo en 1.6 millones de los cuales, algo así como 57.000 contenedores”. “El calamar generalmente representa el 75% del total de capturas anuales de pesca en aguas de las Falklands”.

viii- https://www.agroindustria.gob.ar/sitio/areas/pesca_maritima/desembarques/

ix- La Dirección de Pesca de Malvinas publica las capturas anuales.

x- MercoPress. South Atlantic New Agency, 29/10/16. Penguin News.

xi- MercoPress. South Atlantic New Agency, 4/11/16. Penguin News.

xii- La Opinión a Coruña, 16/6/18 Información del presidente de la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI), Javier Touza.

xiii- Presidente del Centro de Navegación Mario Baubeta, 20/12/11 Mercopress.

xiv- La Declaración Conjunta sobre soberanía se emite en Madrid el 19/10/1989. Arturo Frondizi le dijo a Cavallo respecto a los acuerdos de Madrid, para los peronistas usted es un traidor a la patria”. El 16 y 17/8/1989 (previo a Madrid) se reunieron en Nueva York el Embajador inglés Crispin Tickell y el embajador argentino Lucio García del Solar. El inglés le dijo: “le pedimos que Argentina reconozca que existe una Zona exclusiva de Pesca (FICZ). No le pedimos al gobierno argentino que diga nada en público, sino que sigan las cosas”. A lo que García del Solar respondió: “…La Argentina no está pidiendo el levantamiento de la Zona de pesca; si la zona militar” (sic). En los hechos la moneda de pago al ganador de la guerra de 1982 por Malvinas.

xv- González, Julio “Tratado de 1990 entre Argentina y Gran Bretaña (la rendición incondicional de la Argentina)”: La Constitución Nacional en su art. 67 inciso 19 establece categóricamente que “corresponde al Congreso... aprobar o desechar los tratados concluidos con las demás naciones”. Por lo tanto, si no media consideración y aprobación del Cuerpo Legislativo el Tratado anglo-argentino precipitadamente firmado en Madrid el 15 de febrero de 1990, no habrá de ser obligatorio para la República Argentina ni tendrá el carácter de “ley suprema de la Nación” que el art. 31 de la Constitución Nacional les adjudica a los Tratados aprobados por el Senado y por la Cámara de Diputados de la Nación.

(DR. CÉSAR AUGUSTO LERENA - Experto en Atlántico Sur y Pesca)



Fuente:  Infosur
Maniobras Satelitales en la Oscuridad: la Casa Blanca y el satélite militar ruso Kosmos 2519
por Daniel Marín



El 23 de junio de 2017 las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia efectuaron un lanzamiento aparentemente rutinario de un cohete Soyuz-2.1v desde el cosmódromo de Plesetsk. La carga era el satélite militar secreto Kosmos 2519. Como suele ser habitual en el caso de satélites clasificados, el gobierno ruso no dio ningún detalle sobre el diseño del vehículo, aunque debido a las prestaciones del lanzador debía tratarse de un objeto de pequeñas dimensiones. Sin embargo, el 23 de agosto un subsatélite, que posteriormente recibió la denominación Kosmos 2521, se separó del Kosmos 2519. No era la primera vez que un satélite militar ruso «aparecía de la nada», pero la sorpresa fue mayúscula cuanto el 31 de agosto se incorporó al grupo un tercer satélite. El recién llegado sería reconocido por el gobierno ruso con posterioridad como el Kosmos 2523. Donde inicialmente había uno, ahora eran tres los satélites militares rusos dando vueltas alrededor de la Tierra.


Plataforma Karat 200 de NPO Lávochkin y su subsatélite. Se cree que los misteriosos Kosmos 2519 y 2521 están relacionados con este proyecto (NPO Lávochkin).

El misterioso trío de satélites ha proseguido con sus extrañas maniobras lejos de la atención del gran público, hasta que la semana pasada el Departamento de Estado emitió un comunicado quejándose de la militarización del espacio por parte de Rusia que los ha puesto bajo los focos de los medios de comunicación. La polémica sobre los satélites rusos aparece en un momento clave en el que en Estados Unidos se discute sobre la idoneidad de crear unas Fuerzas Espaciales como sexta rama del ejército.


Lanzamiento del Kosmos 2519 mediante un Soyuz-2.1v desde Plesetsk (REN TV).

El Kosmos 2519 fue lanzado en una órbita polar de 98º de inclinación y unos 660 kilómetros de altura, aunque no en la típica órbita heliosíncrona característica de muchos satélites para la observación de la Tierra civiles y militares, pero por muy poco. En una declaración que el tiempo ha demostrado ser bastante sincera, los militares rusos dijeron en su momento que —atención al último párrafo— se trataba «de una plataforma espacial en la que se pueden instalar varios tipos de equipamiento dotada de una carga útil para observar la Tierra y otros objetos en el espacio». Los rumores apuntaban a que el Kosmos 2519 podría tratarse de un nuevo tipo de satélite conocido como Nivelir-ZU o Napryazhenie («tensión» o «voltaje» en ruso) con el indicador 14F150. También se sugirió que su objetivo sería llevar a cabo algún tipo de investigaciones geodésicas, una función distinta a la publicitada por las autoridades rusas.

Sea como sea, el Kosmos 2519 maniobró para cambiar lentamente su plano orbital y la altura de su órbita. Los observadores aficionados de satélites pronto se dieron cuenta de que el plano de la órbita del Kosmos 2519 casi coincidía con la de otro satélite militar ruso, el Kosmos 2486. La posibilidad de que el Kosmos 2519 fuera algún tipo de «satélite inspector» como decían los militares rusos se vio reforzada. De ser así, el Kosmos 2486 sería el «blanco» de sus observaciones, aunque es importante señalar que es imposible saber si esta hipótesis es cierta. Cuando el Kosmos 2521 se separó del Kosmos 2519 los observadores comprobaron que la separación inicial entre los dos satélites era muy pequeña. Entre septiembre y octubre del año pasado el Kosmos 2521 se alejó del Kosmos 2519 hasta 300 kilómetros antes de regresar en dos ocasiones a las proximidades de su nave nodriza a una distancia mínima de 10 kilómetros. Entre el 15 y el 31 de octubre la distancia entre ambos satélites fue constante y no excedió los 15 kilómetros.

A partir del despliegue del Kosmos 2523 las órbitas del Kosmos 2519 y el Kosmos 2521 fueron divergiendo como ocurre con dos objetos que no efectúan ninguna maniobra de corrección. Hasta la fecha no se ha detectado ninguna maniobra por parte del Kosmos 2523. En octubre de 2017 el objetivo del Kosmos 2521 quedó bastante claro cuando el periódico Izvestia publicó que «las Fuerzas Aeroespaciales rusas habían efectuado una prueba de un satélite inspector capaz de volar hacia otros vehículos». No está claro si el segundo subsatélite, el Kosmos 2523, se separó del Kosmos 2519 o del 2521 —todo indica que fue del segundo—, pero en cualquier caso las autoridades rusas guardan silencio sobre su propósito. En diciembre de 2017 el Kosmos 2519 volvió a maniobrar para reducir la distancia con el Kosmos 2521 hasta solo 7 kilómetros. Desde entonces y hasta el pasado julio los Kosmos 2519 y 2521 han efectuado varias maniobras adicionales, llegando a acercarse en febrero y marzo de este año a menos de un kilómetro.

La verdadera naturaleza de estos satélites es desconocida, pero en el foro Novosti Kosmonavtiki se apunta a una posible relación con la plataforma Karat 200 de la empresa NPO Lávochkin. De acuerdo con esta empresa el diseño de la plataforma Karat 200 permite fotografiar otros satélites situados a una distancia comprendida entre 4.000 y 18.000 kilómetros. Karat 200 dispone también de la posibilidad de desplegar un subsatélite capaz de inspeccionar otros vehículos a distancias de entre 100 y 400 kilómetros. No obstante, Lávochkin no ha hecho público si Karat 200 puede llevar más de un subsatélite, como es el caso del Kosmos 2519, y oficialmente la relación entre el Kosmos 2519 y la plataforma Karat 200 no deja de ser una conjetura.

Por otro lado, desde 2014 Rusia ha lanzado otros tres satélites misteriosos, denominados Kosmos 2491, Kosmos 2499 y Kosmos 2504, que también poseen capacidad para inspeccionar otros satélites. Estos tres vehículos fueron lanzados como un cuarto pasajero en misiones regulares del cohete Rokot destinadas a poner en órbita satélites de comunicaciones Strelá o Gonets. Los tres satélites, cuya masa no debe ser superior a unos pocos centenares de kilogramos, realizaron maniobras para acercarse a la etapa superior Briz-KM con fines desconocidos. Es tentador vincular estos tres satélites inspectores, con el código 14F153, con el Kosmos 2519 y sus dos subsatélites, pero evidentemente son vehículos diferentes (el Kosmos 2519 y sus «hijos» es más grande, con una masa total máxima de unos 1400 kg). Pero lógicamente es más que razonable pensar que comparten tecnologías y objetivos comunes.


Satélite Yubileyny en el que supuestamente están basados los satélites inspectores rusos Kosmos 2491, 2499 y 2504.

Y así llegamos a la reciente queja del Departamento de Estado de EEUU sobre un satélite ruso que «podría ser un arma». El comunicado no menciona ningún satélite en concreto, pero proporciona el dato de que «fue lanzado en octubre de 2017». El único satélite militar ruso que coincide con esa fecha es el subsatélite Kosmos 2523, el más misterioso de los dos subsatélites que se separaron del Kosmos 2519. La Casa Blanca no ha dado más detalles del «arma», es decir, del Kosmos 2523. Pero si es cierto que se trata de algún tipo de arma antisatélite estaríamos ante un vehículo de naturaleza distinta a la pareja Kosmos 2519 y 2521. Además, su tamaño y, por tanto, sus prestaciones deben ser muy limitadas, ya que salvo que emplee algún tipo de propulsión súperavanzada, la capacidad de una nave para acercarse a otra depende directamente de sus reservas de combustible.

Lo llamativo del asunto es que Estados Unidos, Rusia y China tienen en servicio o están desarrollando varios tipos de sistemas antisatélites (ASAT), así que incluso si el Kosmos 2523 fuese un satélite ofensivo no estaríamos ante ninguna novedad (y eso sin tener en cuenta los numerosos proyectos ASAT de las pasadas décadas). Recordemos que, independientemente de lo que pensemos de estas actividades, los tratados internacionales no prohiben desplegar sistemas ASAT en el espacio, solo armas nucleares (por supuesto, tampoco permiten que una nación ataque el satélite de otra, lo que en cualquier caso no deja de ser una acción hostil que podría considerarse casus belli).


Posible aspecto de los satélites GSSAP estadounidenses para espiar otros satélites en órbita geoestacionaria (Orbital ATK).

Algunos medios han puesto el énfasis en las maniobras de los Kosmos 2519 y 2521, así como las de los otros tres satélites inspectores rusos lanzados previamente, como ejemplos de la mala fe de los militares rusos, pero el comunicado oficial no habla para nada de estos satélites, así que probablemente se trate de una confusión. Al fin y al cabo, sería muy sorprendente que Estados Unidos se queje de la existencia de satélites militares enemigos que maniobran en secreto cuando el Pentágono tiene en estos momentos satélites en órbita como el X-37B, por no hablar de los numerosos satélites militares clasificados «de toda la vida». El caso del Kosmos 2523 recuerda al del satélite ruso Olimp-K, que en 2014 y 2015 se acercó a los satélites geoestacionarios Intelsat 7, Intelsat 901 e Intelsat 905 con el supuesto propósito de espiar sus comunicaciones. El comportamiento del Olimp-K, fabricado por ISS Reshetniov, también suscitó las protestas de Estados Unidos a pesar de que este país ha desplegado desde 2014 cuatro satélites GSSAP destinados a espiar a otros satélites en órbita geoestacionaria —en teoría ópticamente—, aunque bien es cierto que, que sepamos, por ahora no se han aproximado a ningún satélite ruso. Tampoco podemos olvidarnos del reciente incidente del satélite militar estadounidense NROL-76 y su misterioso encuentro con la ISS el año pasado.

Lo que está claro es que tanto Rusia como Estados Unidos son bastante hipócritas al alertar de la militarización del espacio al mismo tiempo que desarrollan y lanzan nuevos sistemas militares en órbita, un hecho que, por otro lado, supongo que no sorprenderá a nadie. En este sentido, las protestas de la Casa Blanca tienen toda la pinta de ser un simple balón de oxígeno para justificar la creación de la polémica Fuerza Espacial, uno de los proyectos favoritos de Trump. Claro que, ahora que sabemos que el Kosmos 2523 es un «arma», nos hemos quedado con ganas de saber más detalles del proyecto.



Fuente:  danielmarin.naukas.com
Barañao no le aumenta a los investigadores del CONICET pero planea cursos de parapsicología
El ministro de Ciencia y Teconología no da pie con bola a la hora de recortar y ajustar a los investigadores y científicos del Conicet, pero no le tiembla la mano a la hora de juntarse con Alejandro Parra, parapsicólogo que publicó una imagen con Lino Barañao donde contó que están desarrollando "cursos" ¿con plata del Estado?




Este martes se viralizó la imagen que publicó Alejandro Parra, parapsícologo, junto al ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao y contó que están trabajando en "dar curso al desarrollo científico de la parasicología en Argentina". 

Mientras los investigadores y científicos del Conicet se encuentran en crisis por los recortes y ajustes al presupuesto por parte del Gobierno, el ministro en 2017 ya daba el visto bueno a la parapsicología y numerología. 

La Asociación Física Argentina (AFA) ya había sacado un duro comunicado criticando a Barañao por este aval expresando su preocupación por el avance de la Fundación Columbia de Conciencia y Energía, que entre otras cosas organizó el 23 de marzo pasado un “Encuentro gratuito de ciencia y espiritualidad” en un espacio del Estado, el Centro Cultural de la Ciencia, dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología. En el anuncio de la actividad iba a contar con la presencia de Barañao, quien finalmente se ausentó. La actividad sirvió para promocionar los cursos pagos de la Fundación.

No fue la primera vez que el ministro en persona dio su aval. La propia Fundación en su web señala que en noviembre de 2017 “se entregaron las primeras Becas Fundación Columbia de Investigación en Ciencia y Espiritualidad, en una ceremonia con presencia del Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Doctor Lino Barañao“. Barañao asistió al evento y además dio una charla sobre parapsicología.

En dicho comunicado la AFA consideró “que el Sr. Ministro no debería relacionarse, en el marco de sus funciones como tal, con personas o instituciones que promuevan la pseudociencia. En caso de juzgar que la actividad a la que hacemos referencia está enmarcada dentro de las competencias del Ministerio que tiene a su cargo, le solicitamos tenga a bien aclararnos las razones de dicha afirmación”.



Fuente: diarioregistrado.com

domingo, 19 de agosto de 2018

Renace la vieja estación de trenes gracias al Metrotranvía
El edificio abandonado fue remodelado para funcionar como centro neurálgico del nuevo sistema de transporte. La obra, que estará lista en poco más de un mes, recorrida por MDZ.
por Nicolás Munilla


Foto Alf Ponce / MDZ

Luego de 25 años de permanecer en el absoluto abandono y depredación, la antigua estación Mendoza del ex ferrocarril San Martín será operada nuevamente, esta vez al servicio del Metrotranvía que está extendiéndose hacia Las Heras y se consolida como uno de los principales ejes del transporte público del Gran Mendoza.

Ubicado en el interior del predio ferroviario en Ciudad, a la altura de calles Perú y Godoy Cruz, el inmueble funcionará principalmente como estación de pasajeros del Metrotranvía y centro de atención al usuario, indicaron a MDZ voceros de la Secretaría de Servicios Públicos, que tendrá el edificio bajo tutela.




La ex estación Mendoza fue inaugurada en 1890 por la empresa británica Buenos Aires al Pacífico (BAP), en su edificio principal funcionaban entre otras dependencias las boleterías y los andenes de ingreso y egreso de locomotoras. Funcionó como parada para pasajeros hasta el 10 de marzo de 1993 a las 17 horas, cuando el tren 512 "El Cuyano" partió por última vez a la ciudad de Buenos Aires, en el marco del plan de supresión de ramales ferroviarios nacionales dispuesto por el gobierno del entonces presidente justicialista Carlos Menem.


Estación Mendoza en 1890, año de su inauguración (Gentileza: blog Mendoza Antigua)

A partir de entonces, el edificio quedó librado a su suerte: deterioro progresivo y agresivo, ocupación de sus instalaciones por personas de bajos recursos y consumidores de estupefacientes, formación en sus inmediaciones de la villa Costa Esperanza (a la que luego se sumaría la villa Escorihuela), e incluso sufrió un severo incendio en 2003 que lo dejó prácticamente inutilizado, sin techo y con las paredes bastante derruidas.

La reactivación de parte de la traza del ex ramal San Martín bajo el Metrotranvía en 2011 y el plan estratégico impulsado por la Provincia, en aquel entonces bajo gestión de Celso Jaque, alentaron la reutilización de la ex estación, pero una serie de marchas y contramarchas retrasaron las obras hasta el año pasado, cuando finalmente se decidió avanzar en la remodelación para dotarla de operatividad.




Carmelo Giarrizo, director de Administración y Contratos de Obra Pública, señaló que la obra podría estar lista en 40 días, y luego será entregada a la Secretaría de Servicios Públicos para que haga posesión de la misma.

La remodelación, por dentro

MDZ recorrió los trabajos en la ex estación, encontrándose éstos bastante avanzados y en su etapa final.




El edificio tuvo que ser reforzado estructuralmente bajo una suerte de ‘corsé' compuesto de vigas y columnas, que permiten dotarlo de resistencia antisísmica acorde a la actual legislación. "Este refuerzo se realizó porque la estructura no tiene vigas, sino que consiste en un esqueleto de rieles interconectados que soportan las paredes de ladrillo. Hay que tener en cuenta que se trata de un edificio con más de 100 años de antigüedad, cuando no existían normas específicas sobre construcciones antisísmicas", explicó Mario Corvalán, jefe de las obras del Metrotranvía.


 


Otras tareas que se realizaron en la ex estación incluyen: construcción completa de un nuevo techo reforzado; reparación de pisos y carpintería; colocación de porcelanatos, hormigón y yeso (en algunas paredes y techos se preservó la vista original, siguiendo el principio de autenticidad respetado por los cánones internacionales de intervención arquitectónica patrimonial); restablecimiento de accesos exteriores e interiores más la creación de otros; y reinstalación de baños.


 


Además se recuperaron los sistemas eléctricos y de agua potable, se añadieron redes internas para añadir cableado de servicios de telefonía e internet, se acondicionaron los ventanales existentes y se instalaron tragaluces hacia el frente para que el edificio cuente con mejor iluminación natural.




En cuanto a los antiguos andenes, se repararon los tinglados con chapas nuevas y soportes de madera, se colocaron baldosones y mobiliario similares a los de los paradores del Metrotranvía, y se instalaron intertrabados en las vías para facilitar la circulación peatonal entre ambos sitios de espera.




También se recuperó la vieja pasarela con el recambio de durmientes que funcionan como escalones y el entablado central, junto con el parador de madera situado poco más al sur, donde finalizan las actuales vías operativas del tren-tram eléctrico.




El frente de la estación fue pintado de color crema natural, y se refuncionalizaron los accesos con asfalto intertrabado (que funcionará como una suerte de prolongación de la vieja calle Villalonga, a la espera de la anunciada apertura de Belgrano), veredines que conectarán el inmueble con calle Perú, acequias con piedras bola y canteros a modo de decoración.




Aún quedan finalizar algunos trabajos menores, como la instalación de las luminarias interiores y exteriores, usando distintos tipos desde el sistema LED hasta las industriales (dependiendo de los ambientes y el entorno); la construcción de una terracita en el costado norte y una plazoleta que conectará los andenes con la avenida Las Heras, donde funciona el actual parador; la finalización de escalinatas y rampas; y la limpieza de los alrededores.




Una vez que el edificio sea entregado, la Secretaría de Servicios Públicos deberá instalar el mobiliario y los aparatos electrónicos.

Por otro lado, la contratista iniciará en los próximos días la refuncionalización de la antigua torre de control, situada al norte de la ex estación (frente a la postergada prolongación de la avenida Godoy Cruz), donde funcionará la Unidad Policial Metrotranviaria (UTRAN).




Etapa a Las Heras

La segunda etapa del Metrotranvía se extiende a lo largo de 5.423 metros de líneas ferroviarias. Incluye la construcción de nueve paradores: Suipacha, Moldes, Lugones, Rubilar, Godoy, Patricias Mendocinas, Roca, Burgos y Avellaneda y tres subestaciones transformadoras.

El servicio recuperará el patrimonio ferroviario y optimizará la fluidez en el tránsito y el cuidado del ambiente, ya que mejorará la calidad del aire al no emitir gases contaminantes. Además, logrará la integración territorial entre los departamentos de Maipú, Capital y Las Heras.






Fuente: MDZ Online
El auge de los militares en América Latina
Por Rebecca Bill Chávez


Miembros de las Fuerzas Armadas de Brasil patrullan una favela en Río de Janeiro en junio. Credito: Mauro Pimentel/Agence France-Presse — Getty Images


En vista de la recesión democrática global que atestiguamos, no podemos darnos el lujo de ignorar la creciente militarización de las sociedades latinoamericanas, que además coincide con algunas tendencias intolerantes en otras partes del mundo. Tras el desacertado comentario del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la posible asignación de fuerzas militares para resguardar la frontera sur del país, esta semana el gobierno tiene la oportunidad de demostrar su compromiso con los principios centrales de Estados Unidos: puede denunciar lo que ya es un reto para la democracia liberal en gran parte de América Latina, la militarización de las fuerzas policiacas.

Mientras está en su primer viaje a América del Sur como secretario de Defensa, James Mattis tiene la oportunidad de reafirmar el apoyo de Estados Unidos al mejor método para combatir el crimen y la violencia: la reforma judicial y de la policía. Es el momento idóneo para resaltar los peligros de la militarización. Tres de los cuatro países incluidos en el itinerario del secretario —Brasil, Argentina y Colombia— ya han recurrido, en distintas medidas, a sus fuerzas armadas para garantizar la seguridad nacional. Por desgracia, como se ha comprobado en México, depender del Ejército pone en riesgo la protección de los derechos humanos y, de hecho, puede agravar la inseguridad de los ciudadanos.

Mattis comenzó su viaje en el Cono Sur el 12 de agosto y después viajará a Colombia. En vista de la participación histórica del Ejército en represiones en Brasil y Argentina durante las dictaduras de la Guerra Fría, desplegar a las fuerzas armadas como apoyo y, en algunos casos, como remplazo de la policía, es una decisión particularmente alarmante. Las operaciones militares en las favelas de Brasil ya se han hecho frecuentes y actualmente el Ejército brasileño está a cargo de la fuerza policiaca de Río de Janeiro. El candidato que encabeza las encuestas para las elecciones presidenciales de Brasil, que se celebrarán en octubre, es el capitán retirado Jair Bolsonaro. Lo más probable es que, de ganar, asigne más soldados al combate del crimen. Después de todo, el militar retirado ha sugerido que las fuerzas de seguridad deberían contar con mayor impunidad para dispararles a los criminales y ha expresado nostalgia por los veintiún años de dictadura militar en Brasil, a los cuales se refiere como “una época de gloria”.

Por su parte, Argentina ha dado los primeros pasos para comenzar a depender del Ejército en cuestiones de seguridad interna. El mes pasado, el presidente Mauricio Macri anunció que enviaría tropas a la región de la frontera norte para trabajar en colaboración con la policía en el combate al narcotráfico. En cuanto a la situación de Colombia tras el acuerdo de paz, el presidente Iván Duque seguirá recurriendo a las fuerzas armadas en la lucha continua contra los grupos criminales, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y antiguos miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) que se han negado a deponer las armas.

El motivo para recurrir al Ejército es que la policía, que muchas veces no cuenta con suficiente presupuesto y está plagada de corrupción, no ha logrado mejorar la situación de extrema inseguridad ciudadana.

La necesidad de seguridad es urgente e innegable, pero el caso de México demuestra que el Ejército no es la solución.

Aunque América Latina representa solo el ocho por ciento de la población mundial, registra el 33 por ciento de los homicidios a nivel global. La proporción de homicidios en América Latina es de 21,5 por cada 100.000 ciudadanos, más del triple del promedio global de ocho. El número de homicidios en Brasil alcanzó un récord el año pasado, cuando se ubicó en 31 por cada 100.000 habitantes, y la proporción para Colombia es de 27 por cada 100.000 habitantes. A pesar de que en Argentina este porcentaje es mucho menor, pues se registran menos de siete homicidios por cada 100.000 habitantes, el 27 por ciento de los argentinos reportaron haber sido víctimas de algún delito el año pasado. No sorprende que Brasil y Colombia también presenten tasas altas de delincuencia, del 24 y el 25 por ciento, respectivamente.

La necesidad de seguridad es urgente e innegable, pero el caso de México demuestra que el Ejército no es la solución. Desde 2006, cuando el presidente Felipe Calderón asignó a las fuerzas armadas a encabezar el combate contra las organizaciones criminales, tanto la violencia como la delincuencia han aumentado de manera drástica. El año pasado, la cantidad de homicidios llegó a 25 por cada 100.000 habitantes, el porcentaje más alto desde que el gobierno mexicano comenzó a llevar registro. El 48 por ciento de los mexicanos se sienten inseguros en su propio vecindario y el 19 por ciento cree que debe mudarse por temor al crimen.

El caso de México también demuestra que desplegar al Ejército en las calles conduce a abusos de los derechos humanos. La doctrina militar no se orienta hacia las responsabilidades policiacas, y desde 2006 la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México ha reportado casi 10.000 quejas por abusos a los derechos humanos cometidos por el Ejército, incluidos casos de tortura, desapariciones forzadas y asesinatos extrajudiciales. En mis conversaciones con funcionarios militares mexicanos de los rangos más altos, el tema común es que desean abandonar las funciones policiacas para poder dedicarse a las actividades tradicionales de defensa. Reconocen que, mientras más tiempo sigan realizando operaciones en las calles, su reputación puede dañarse más.

La historia de México revela otro peligro importante: en cuanto un país elige el rumbo de la militarización, es difícil cambiar de curso. Tanto México como Colombia son ejemplos de que recurrir al Ejército debilita el incentivo para fortalecer a la policía. Cuando Calderón desplegó al Ejército hace doce años, era una medida a corto plazo. Sin embargo, el año pasado se aprobó la Ley de Seguridad Interior en México, que oficializa el papel del Ejército en las funciones de seguridad pública del país, y normaliza y prolonga más la militarización.

En sus reuniones bilaterales y declaraciones públicas, el secretario Mattis debe poner énfasis en que Estados Unidos respalda la idea de replantear el sistema policiaco y fortalecer el sistema de justicia penal para acabar con la impunidad que afecta gran parte de América Latina. En tanto las naciones no cuenten con la capacidad institucional para lograr que los delincuentes rindan cuentas de sus actos, será imposible garantizar la seguridad ciudadana. Por su parte, los gobiernos solo dejarán de encomendarle al Ejército la misión de mantener la seguridad interna si la policía tiene las capacidades y los incentivos necesarios para cumplir con su responsabilidad legal de garantizar la seguridad pública.

Rebecca Bill Chavez fue subsecretaria adjunta de Defensa de Estados Unidos para Asuntos del Hemisferio Occidental entre 2013 y 2017. Actualmente, es investigadora estratégica sénior para América Latina en la Escuela de Derecho y Diplomacia Fletcher de la Universidad Tufts.



Fuente: nytimes.com