domingo, 4 de octubre de 2009

Usos y costumbres

La oficina se traslada a la mesa de café

De la mano de la tecnología y para evitar los costos de alquilar un lugar, hombres y mujeres se suman a la tendencia.

domingo, 04 de octubre de 2009

La oficina se traslada a la mesa de café
Ventaja. Internet, comodidad y posibilidad de contactos al precio de un café, inclinan la balanza. (Marcelo Ruiz)

Una notebook, un celular y un café. Esas son las herramientas necesarias para trabajar en cualquier bar. Va en aumento la gente que lo hace y hasta deja su oficina porque prefiere realizar sus tareas en lugares públicos.

La tendencia crece según afirman mozos y propietarios de distintos bares de la ciudad. Ellos advierten claramente cómo cada vez más personas, todas las mañanas, llegan al café, instalan su notebook, piden la clave para la conexión Wi-Fi de Internet, "consumen sólo un café y se quedan cuatro horas o más trabajando".

El éxodo de personas que dejan una oficina cómo ámbito de trabajo, para instalarse todas las mañanas en un bar responde, básicamente, a dos motivos: ahorrarse el dinero del alquiler y servicios que implica mantener una oficina y a la vez estar en un lugar de socialización que les permite concretar más negocios u oportunidades laborales.

Polémica en el bar

El "concepto" del café como "oficina" no es nuevo, antes se lo utilizaba con ironía puesto que muchos apelaban a ese lugar como el sitio en el que obtenían información necesaria para manejarse en sus actividades. Políticos, funcionarios, hombres de negocios, periodistas, agentes de comercio y operadores políticos, siempre han hecho un culto de las reuniones de café.

Estos tratan de emular una suerte de Polémica en el Bar y separarse del personaje que Ricardo Darín hizo en la película Nueve Reinas: un tipo que vivía del robo esperando su gran golpe de suerte para hacerse millonario, mientras tanto atendía a sus contactos en un café. Pero ahora nos referimos a un fenómeno que crece, y es que la gente llega al café a realizar actividades laborales concretas.

A trabajar

Gastón Maravilla (23) es mozo del Office Bar ubicado en calle Rivadavia, y también del de Peatonal, y cuenta lo que sucede en esos locales: "Hay gente que se instala cuatro horas y consume sólo un café. Vienen a trabajar y esta es su oficina; hay varios casos así. Nosotros nos acercamos y les decimos si no quieren consumir otra cosa y te dicen que no, están metidos en su notebook y hablando por celular".

Carola Domínguez, dueña del Office Bar, explica que así como están los que se pasan varias horas trabajando y consumiendo poco, "también están los que permanecen todo el día, pero desayunan, toman algo durante la mañana, almuerzan y siguen trabajando. A veces están una semana en mi café, desaparecen y vuelven".

Carola agrega además que también trabajan los porteños y turistas que llegan a Mendoza: "Si son de Buenos Aires y vienen a ver a la familia, los hombres se vienen al café a trabajar con su notebook".

Situaciones similares describen en el Kato Café, ubicado en calle Emilio Civit. "Vienen y se pasan horas tomando sólo un café. No sólo vienen en la semana, también se instalan el sábado en la mañana y en la tarde", confiesa Carlos, mozo de ese local.

"Varios ocupan el café como oficina. Usan Internet, se reúnen con distintas personas y están toda la mañana", cuenta Gustavo (26) de café Martínez, quien agrega: "Muchas veces hacen entrevistas para otros trabajos y hasta capacitaciones y les pasan diapositivas".

Marcelo recuerda un caso: "Venía un chico que se sentaba a las 9, estaba unas horas, volvía a almorzar, seguía trabajando y se iba a como a las seis de la tarde. Todos los días así, estaba tanto aquí que se hizo amigo de algunos mozos y se iban juntos a bailar cuando cerraba el café".

Valeria también trabaja en ese sitio y tiene claro que los individuos que están varias horas en las mesas no es gente que ocasionalmente saca su notebook para contestar un correo electrónico o esbozar un proyecto en la máquina, "vienen a trabajar, ésta es su oficina", sentencia sin dudar.

El ahorro

Las personas que se quedan trabajando en un café, explican que uno de los motivos que tienen para permanecer allí haciendo sus tareas es evitar tener que pagar los costos que demanda una oficina.

"A veces tomo un café y a veces consumo más, pero siempre va a ser más barato que alquilar una oficina", cuenta Rodrigo, quien pasa varias horas con su notebook en el café del supermercado Libertad de Godoy Cruz. "Aquí me queda cómodo porque si tengo que ir al Centro llego rápido, y además a veces -por trabajo- tengo que ir a Luján".

¿De cuánto estamos hablando cuando hablamos de ahorro? Si consumen dos cafés por día, y si alguna vez invitan a algún contacto a tomar algo para cerrar un negocio o un trabajo temporal, el gasto mensual en café (u oficina) podrá oscilar entre los 200 y 250 pesos. Lejos están de los 1.000 ó 1.200 pesos de alquiler que hay que pagar por una oficina en el Centro, además de los servicios.

"La tendencia es clara y se acentuó después de la crisis financiera mundial del año pasado. Las oficinas se están desocupando más", afirma Santiago Debé, presidente del Colegio de Corredores Públicos Inmobiliarios de Mendoza.

Además, explica que la crisis también hizo que "muchas empresas de Buenos Aires dejaran a sus representantes trabajando, pero sin alquilarles una oficina, para ahorrar costos. La gente entonces comenzó a trabajar en sus casas o en los cafés; obviamente que esto ha sido posible gracias al avance tecnológico también".
Gastón Bustelo - gbustelo@losandes.com.ar

¿Es bueno o malo para la empresa?

Si bien muchos de los que trabajan en cafés lo hacen en forma independiente, no hay consenso entre la gente que se dedica a los recursos humanos sobre si esta práctica laboral es positiva o negativa para una firma determinada.

José Volman, director de una empresa de recursos humanos que se dedica a la selección de personal, afirma: "No es bueno que se trabaje en un café, se rompe con la contención, tranquilidad y dinámica de trabajo que da una oficina. Hay trabajos que es imposible hacer en un café porque estas condiciones no están, la gente se dispersa y así se complica el rendimiento laboral".

Algo distinto piensa Graciela Baeza, psicóloga y titular de una empresa de selección de personal: "Para determinados trabajos es bueno y hay compañías que los apoyan y fomentan. Para muchos es bueno porque en la calle salen oportunidades de negocios. Además se da trabajo y las empresas ahorran gastos que ese empleado produciría si trabajara en la sede de la firma".

No obstante, Baeza alerta: "La persona que trabaja de esta forma, más allá de los costos y el ahorro, tiene que tener determinadas características, como ser sumamente responsable y comprometido con su trabajo".

Isabel Salinas (35) - Comercializa servicios a través de Internet

“Lo hago porque no me gusta estar encerrada en una oficina. En el café hay Wi-Fi, música y me gusta tomar algo mientras trabajo. Además me encuentro con gente, hago contactos y me surgen otros negocios, porque me encuentro con personas que hacía mucho no veía. En mi caso, no es por una cuestión de costos. No me gusta estar encerrada en una oficina y en mi casa no trabajaría porque me pondría a hacer las cosas de la casa”.

Leonardo Papagne (29) - Vendedor de seguros

“Todas las mañanas voy y trabajo en algún café tranquilo. Llego, instalo la máquina, reviso el listado de gente que tengo que contactar, hago los llamados y organizo el día. Me resulta cómodo porque uso Internet y trato de consumir lo menos posible. Varío entre dos o tres cafés, voy cambiando, no siempre estoy en el mismo. De esta forma no pago oficina, estacionamiento, servicios ni nada”.

Fuente: Los Andes Online

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