Malvinas e Irán en el discurso
A 30 años de la guerra de Malvinas, tras la decisión
dictatorial del desembarco, la Presidenta buscará insistir en la
diferencia entre aquel gobierno y el régimen democrático que pide
negociar. El dilema de Irán. La novedad de Egipto.
Por Martín Granovsky
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Cristina Kirchner asistió ayer a una
exposición sobre Evita en el Consulado,
hoy hablará en la ONU.
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La presidenta Cristina Fernández de Kirchner dirá hoy su discurso en
la Asamblea General de las Naciones Unidos en medio de la expectativa
sobre si habrá algún indicio, en el texto o en una instrucción al
canciller Héctor Timerman, en el sentido de responder favorablemente la
invitación de Irán a dialogar oficialmente con la Argentina. En 2011
Cristina puso como marco de cualquier iniciativa el compromiso de pedir
la extradición de los tres iraníes buscados por la Justicia argentina y
no hay ningún elemento en el horizonte para imaginar que ese marco
cambió.
Cristina hablará después de las tres de la tarde en una ONU que
desde el domingo ya comenzó a parecerse a una zona militarizada. Y hoy,
en el plenario de la Asamblea General, se intensificará el movimiento de
seguridad como todos los años: policías, agentes del servicio secreto
con el cable enrulado directo al oído, lanchas, patrullaje de cazas,
helicópteros y cordones no sólo en la ONU, junto al East River en la
zona media de Manhattan, sino en los hoteles donde se hospedan los
mandatarios más custodiados del mundo. Empezando, claro, por el
presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.
Cada país lleva a la Asamblea su propia agenda pero cada año hay un
contexto especial. El 2012 parece marcado por los nuevos conflictos en
Medio Oriente y el norte de Africa, luego de la ola democratizadora que
algunos expertos llaman “Primavera Arabe”, y también por la crisis
económica internacional, sobre todo por una Europa que no muestra
indicios de recuperación ni de freno a la caída.
Del lado argentino la agenda tiene un puñado de temas propios. La
exigencia de dialogar sobre la soberanía de las Malvinas es un tema
habitual de los presidentes, pero este año es probable que Cristina
Fernández de Kirchner insista en su combinación de argumentos de junio,
cuando vino al Comité de Descolonización. Por un lado, diferencia
respecto de la dictadura. Más allá del principio de continuidad jurídica
de los Estados, la estrategia busca crear mejores condiciones políticas
para presentar el reclamo argentino de negociar. Por otro lado, el
planteo de que la situación colonial en Malvinas, tal como lo definió la
ONU en 1965, puede ser hoy un problema regional e incluso mundial por
su potencial de desestabilización sobre un área que, como Sudamérica, es
la menos conflictiva del planeta.
El tema de Irán fue elevado a la Asamblea General en los últimos
años, inclusive con acompañamiento de los familiares de las víctimas del
atentado a la AMIA de 1994, y luego de que la Interpol hiciera lugar a
la solicitud argentina de pedir la captura de tres iraníes la exigencia
es que los tres respondan a las preguntas que tenga para hacerles la
Justicia en relación con lo que fue, entonces, el mayor ataque en su
tipo antes de las Torres Gemelas del 2001.
Aún está abierta la decisión de si la Argentina aceptará o no el
diálogo ofrecido, esta vez formalmente, por la Cancillería iraní
siguiendo instrucciones del presidente Ahmed Ahmadinejad. Los pros y
contras de la resolución están en manos de la propia Presidenta,
obligada a sopesar un tablero múltiple:
- Determinar si un diálogo oficial ayuda o no a la causa abierta en la Justicia.
- Afrontar las críticas de parte de la dirigente comunitaria argentina y quizás de la norteamericana, influidas por el lobby proisraelí en ambos países.
- Analizar una movida de este tipo en la actual situación internacional, justo cuando el gobierno israelí reclama al de los Estados Unidos mayor agresividad hacia Irán.
- Analizarla en el andarivel de la relación con los Estados Unidos, lo cual significa pensar si a Washington no le conviene dejar puentes abiertos a través de terceros países.
- Prepararse para el mote de “chavismo”, probable por el pensamiento mágico que considera como transitiva la política internacional, es decir que los amigos de los amigos, como Irán de Venezuela, serían automáticamente amigos de la Argentina.
- Evaluar el peso del argumento utilizado por el gobierno según el cual la Argentina sí o sí plantearía en un diálogo eventual la citación de la Justicia.
- Evaluar, también, la llegada popular de otro argumento: que sentarse a dialogar no significa emitir una calificación de la otra parte sino solo un momento, un procedimiento, dentro de un curso mayor de las cosas.
Tal como adelantó Página/12 el domingo, la Presidenta no solo
criticará la guerra comercial que acentúa el proteccionismo de los
países desarrollados sino que también subrayará la necesidad de
democratizar los organismos internacionales. Uno es la propia ONU, donde
el Consejo de Seguridad funciona como una élite de cinco países con
derecho a veto, del que carecen todos los demás. Otros organismos son
los de cooperación y crédito, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario
Internacional.
Hoy se realizará también el encuentro bilateral más importante de
Cristina, el que sostendrá con el presidente egipcio Mohamed Morsi, el
ex líder de la Hermandad Musulmana que llegó al cargo en elecciones
democráticas. Es ex líder porque cuando asumió la presidencia decidió
seguir siendo un miembro de su fuerza pero ya no el jefe.
Morsi busca también entrevistarse con un Obama que no quiere ruido
en medio de la campaña electoral, hasta ahora exitosa, frente al
candidato republicano Mitt Romney. Ambos se medirán en noviembre y del
resultado dependerá si Obama inicia su segundo mandato el 20 de enero
del 2013.
Washington criticó la dilación de Morsi de condenar el asesinato de
su embajador en Libia y los picos de violencia en la región, pero hasta
ahora no dio indicio alguno de que quiera perder la alianza con Egipto,
uno de los países que reciben mayor ayuda militar norteamericana junto
con Israel y Colombia. Funcionaría el espíritu práctico de considerar
que el proceso en el norte de Africa es irreversible y los Estados
Unidos no pueden quedar afuera y, a la vez, la teoría del mal menor que
diferencia a un islamismo pacífico del terrorismo fundamentalista de
grupos como Al Qaeda. Este diario pudo saber que la reunión con Morsi no
surgió en Naciones Unidas sino que viene siendo trabajada por la
Argentina y Egipto. La Argentina también busca presencia política y
comercial en una de las zonas del mundo que presentan mayores novedades
en los últimos años.
Fuente: pagina12.com.ar
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