Logran consenso sobre zonas pesqueras
Cerca de dos tercios de las reservas mundiales son explotadas más allá de su máximo rendimiento sustentable.
domingo, 23 de agosto de 2009
Científicos especializados en pesca y ecologistas conservacionistas han depuesto sus diferencias para colaborar en un estudio sobre explotación intensiva de zonas pesqueras. Afirman que tales ecosistemas pueden reavivarse y administrarse sustentablemente con técnicas existentes, pero que esas medidas están siendo aplicadas irregularmente en todo el mundo.
El estudio marca un raro consenso entre ambos campos; los dos reconocen que el exceso de pesca es un problema serio, pero han discrepado sobre el grado de afectación así como sobre cuáles podrían ser las soluciones más efectivas.
Ahora, los investigadores de ambas partes del debate se han reunido en colaboración dirigidos por el ecologista Boris Worm, de la canadiense Universidad Dalhousie, en Halifax, Nueva Escocia, y por el científico especializado en pesca Ray Hilborn, de la Universidad de Washington, Seattle. Concluyeron que los esfuerzos por controlar la sobrepesca están comenzando a mostrar éxito en varios ecosistemas, pero todavía no han revertido la tendencia mundial de agotamiento de reservas de peces individuales.
"Fue bastante sorprendente que la tasa de explotación esté decayendo en un número de ecosistemas", dice Worm. "Esto muestra que no necesitamos esperar a que alguien invente una cura mágica para la explotación. Ya contamos con las herramientas", afirma.
Daniel Pauly, de la Universidad de British Columbia, en Vancouver, Canadá, afirma que fue "muy osado que (Hilborn y Worm) se reunieran. Había muchos, incluyéndome, que pensaban que no podría resultar nada debido a la animadversión entre ambos".
"Por supuesto, nunca debió haber existido el conflicto en primer lugar", destaca. "Cuando se explota una reserva, es tan malo para la ecología como para las zonas pesqueras", considera.
Hacia un equilibrio
El conflicto había llegado a su clímax en 2006, cuando Worm sugirió que todas las zonas pesqueras podían colapsar en 2048. Hilborn y otros argumentaron contra la profecía apocalíptica subrayando historias exitosas de zonas pesqueras.
"La controversia evidenció la existencia de dos puntos de vista muy diferentes", afirma Worm. "A ambos nos motiva la mejora del estado de las zonas pesqueras, por lo que queríamos encontrar cierto consenso sobre dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos", precisa.
Los 21 autores del nuevo estudio, publicado en Science, formaron un grupo de trabajo financiado por el Centro Nacional para Análisis y Síntesis Ecológica, basada en la Universidad de California, en Santa Bárbara. Construyeron bases de datos exhaustivas, recopilando tres tipos de valoración de peces: cantidad de pesca, sondeos de investigación y valoraciones de reservas individuales.
Después, corrieron la información en modelos de ecosistemas para calcular la proporción de peces que podrían ser atrapados alcanzando el mayor rendimiento por especie en el ecosistema -conocido como el máximo rendimiento sustentable multiespecies o MMSY-.
Los autores se enfocaron en 10 ecosistemas bien caracterizados. En cinco de ellos, sobreexplotados, encontraron que el nivel de pesca se había reducido desde los 90 hasta igualar el MMSY o caer por debajo de éste, lo que había permitido la recuperación de algunas reservas agotadas. Los cinco ecosistemas en rebote (Islandia, Terra Nova-Labrador, la corriente de California y las plataformas del nororiente de Estados Unidos y del sureste de Australia) utilizaron diferentes combinaciones de prácticas de manejo tradicionales, incluyendo restricciones de motores, cierre de áreas y reducción de cuotas.
"La sorpresa más grande fue el grado de progreso en regiones vistas como las ?ovejas negras' de las zonas pesqueras", dice Hilborn. "Esto demuestra que tenemos las herramientas para manejar las zonas pesqueras y funcionan bastante bien", afirma.
Pero el panorama no fue del todo halagador: cerca de dos tercios de las reservas mundiales están siendo explotadas más allá de su máximo rendimiento sustentable. Hilborn cree que esta reducción en curso "no se debe a falta de entendimiento científico"; más bien es resultado de presiones económicas en competencia y del desempeño deficiente en la aplicación de las políticas.
"Los descubrimientos demuestran que la brecha entre lo que podríamos hacer y lo que realmente hacemos es enorme en la mayoría del mundo", considera Pauly. "Aquí hay algunas zonas pesqueras que funcionan. ¿Por qué no son todas así? Particularmente en Europa y Japón, donde están dadas todas las condiciones para pesca razonable", destaca.
Worm dice estar más esperanzado que en 2006, pero "sigue habiendo enormes problemas en gran parte del mundo, donde hay menos manejo y supervisión". Nature News
Lizzie Buchene/ especial para Los Andes
Fuente: Los Andes Online


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