Tras 10 años sin frutos cosechan un racimo de 3 kg
Verano tras verano la piedra destruyó la producción de la finca donde José Livrieri trabaja desde hace 53 años. Dicen que esas uvas auguran suerte.
jueves, 04 de marzo de 2010
Después de 10 años consecutivos en que la piedra se llevó hasta el 90% de la producción, José Livrieri encontró en una hilera un racimo de uva Red Globe de importante tamaño. Cuando lo cortó, descubrió que pesaba 3 kilos, lo que para él es un símbolo de que esta temporada será diferente. Ahora él y su esposa, Liliana Castañeda, esperan que el tiempo les dé un respiro hasta que terminen la tarea de cosecha.
José Livrieri (64) llegó de pequeño a la Argentina desde Italia y lleva 53 años trabajando en la finca "Don Juan", ubicada en la calle Colonia, del distrito El Carmen, en Lavalle. Su padre fue incorporado por el papá del dueño actual y los hijos mantuvieron esa relación contractual.
Hace unos días, el hombre estaba realizando sus tareas habituales -que empiezan a las seis de la mañana- y cuando regaba una hilera de un parral de Red Globe le llamó la atención un racimo que era particularmente grande en comparación con los demás. Lo cortó y lo pesó para descubrir que llegaba a los 3 kilos.
Su esposa Liliana (54), quien también vive en la finca desde hace 30 años, destaca que desde 2000 a 2009 todas las temporadas tuvieron daños por la piedra. Esto provoca que la cepa se vaya resintiendo, le cueste recuperarse y no dé frutos de gran tamaño. Sin embargo, en lo que va de 2010 han logrado salvarse de las inclemencias del tiempo -otras fincas de la zona no han tenido la misma suerte- y por eso consideran que el racimo es una especie de símbolo de un cambio en la fortuna.
"Hace una semana que estamos con la cosecha y esperamos que el tiempo nos deje terminarla sin problemas", planteó Liliana. La mujer explicó que los agricultores están acostumbrados a que esto ocurra e indicó que "es una lotería", porque la manga de piedra afecta algunas propiedades y otras no tienen inconvenientes pero que, en el caso de ellos, con 10 años consecutivos de perder hasta un 90% de la producción, "ha sido una desgracia".
También planteó que los últimos años fueron "más bravos" porque en el pasado solía caer granizo pero no causaba estragos en las fincas.
Liliana destacó que pese a que fueron épocas difíciles, en lugar de hablar de vender, el propietario les pedía cada año que resistieran. De ahí que la presencia de este gran racimo entre las hileras represente un buen augurio y los llene de esperanza.
Fuente: Los Andes Online


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