Personajes
Mendocino héroe de Malvinas murió al estrellarse en una avioneta en Córdoba
Ricardo 'Tom' Lucero era capitán retirado y oriundo de La Consulta, San Carlos. Es recordado por su hazaña en la guerra cuando en 1982 atacó a la flota inglesa, pero fue derribado y capturado por el bando enemigo.
viernes, 05 de marzo de 2010
Ayer trascendía que una avioneta de fumigación se había estrellado en Córdoba y su piloto había muerto en el acto. La noticia, trágica en sí misma, sumó más dolor cuando se supo que el fallecido era Ricardo 'Tom' Lucero, un mendocino héroe de Malvinas que llevaba varios años viviendo en Córdoba.
Ricardo nació en La Consulta y allí, donde vive gran parte de su familia, toda la ciudad está de luto. Su nombre no sólo es conocido, sino que es un referente por partida doble: por ser héroe de guerra y por poseer, además, una personalidad humilde y amable.
El ex combatiente murió el miércoles alrededor de las 20 al estrellarse contra un árbol la avioneta fumigadora que piloteaba, en Sacanta, al este de Córdoba. Según fuentes policiales Lucero falleció en el acto. Investigan las razones por las cuales la aeronave se precipitó a tierra mientras trabajaba fumigando y extraoficialmente se sospecha que el hombre habría sufrido un paro cardíaco.
Adiós a un grande
"Mi tío era un hombre valiente y humilde", cuenta Ana Lucero, sobrina de Ricardo e hija de Juan, uno de los siete hermanos del veterano de Malvinas. Su voz suena al borde del llanto, pero su tono entrecortado por la tristeza cambia cuando a su memoria llegan los buenos recuerdos que la ligan a su tío. "Era muy alegre, de muy buen carácter y muy humilde", agrega.
'Tom' Lucero vivía en Córdoba con su esposa Marta Castillo y sus hijos Julieta, Gastón, Nahuel y Martín. Este último terminó el año pasado como abanderado de la Escuela de Aviación Militar (EAM) y continúa sus estudios con el Curso de Aviador Militar (CAM) que lo llevara a transitar el camino de su padre.
Ricardo (que tenía 53 años y en setiembre cumpliría 54) trabajaba en una empresa de fumigación para ganarse la vida y generar un ingreso un extra a su pensión de ex combatiente. "Hablé con mi tía y están muy dolidos. Aunque sabían que era un trabajo que tenía sus riesgos, están muy mal por lo que pasó", explica Ana Lucero. Su padre, algunos tíos y primos viajaron desde San Carlos a Córdoba para el entierro que se realizó ayer a las 17.
"Mi papá está muy mal porque eran muy unidos. Mi papá es aviador civil y le contagió la idea de volar. Mi tío se apasionó e ingreso a la fuerza aérea. Eran muy unidos, muy amigos y tenían una relación especial", expresa Ana.
Ricardo era el séptimo de ocho hermanos y Juan el segundo. Además de ser hermanos eran padrinos de los hijos del otro y toda la familia tenía un vínculo estrecho que se consolidaba cada octubre cuando para el Día de la Madre se reunían todos en La Consulta para celebrar la fecha y como excusa de encuentro anual. Allí viajaba Ricardo desde Córdoba y también otros hermanos desde Alvear y San Martín.
Una vida de trabajo
Cuando Ricardo Lucero partió a la guerra llevaba muy poco tiempo de casado y luego de su hazaña regresó a San Carlos. "El regreso fue un periplo largo. Todo había sucedido el 25 de mayo de 1982 pero recién volvió acá (por La Consulta) el 10 de junio. Estuvo en el barco hospital de los ingleses, luego fue a Santa Cruz enyesado. Después pasó a Buenos Aires y de ahí a La Consulta. Se quedó un tiempo recuperándose y fue recibido por todo el pueblo", recuerda Ana, que en aquel momento tenía 12 años.
La experiencia de guerra no lo alejó de su pasión por volar. Además de la condecoración, obtuvo el grado de capitán. Una vez recuperado abandonó San Carlos y se instaló en Córdoba donde comenzó a trabajar como instructor de vuelo en la Escuela de Aviación de Córdoba, aunque una lesión en las rodillas y en sus oídos lo alejó de la actividad en la Fuerza Aérea. "Tuvo un espíritu emprendedor y su situación fue distinta a la de otros ex combatientes porque superó el trance de la guerra", afirma su sobrina Ana.
Desde hacía un tiempo trabajaba en la empresa fumigación y todos sabían que no sólo era por necesidad, sino porque podía seguir volando. "No dejó de luchar por su sueño que era volar. Era su pasión y deja un legado importante de valentía, coraje y humildad", resalta Ana. Claudio Barros - cbarros@losandes.com.ar
Recuerdo popular
Su largo regreso a Mendoza concluyó en junio de 1982 y Los Andes reflejó en una nota la alegría del pueblo de La Consulta que salió a la calle a recibir al héroe. "Arriesgada acción de un piloto mendocino que atacó al Glasgow" rezaba el título del artículo del 11 de junio de 1982 y en su interior se narra la hazaña y el emotivo recibimiento que tuvo en San Carlos.
En primera persona
"El reencuentro fue paulatino con mi familia y con mi país. Primero con mis suegros, mi esposa y mi madre. Pasé de una situación de desesperanza a grandes esperanzas de reencuentro. Es una experiencia bastante intensa cómo no recordarla ni conmemorarla. También a través de mi historia quizá podamos valorar a los que no pudieran contarla, como los valientes que quedaron en esas islas. Y los que volvimos tenemos que ser la voz de los que quedaron allá".
Fuente: Los Andes Online


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