sábado, 6 de marzo de 2010

Vía Blanca: el Centro se llenó de alegría con el paso de las Reinas

Más de 200.000 personas colmaron como nunca la noche de los carros vendimiales. El celeste y blanco hizo presente el Bicentenario. Esta noche, el Acto Central en el Frank Romero Day.

sábado, 06 de marzo de 2010

Vía Blanca: el Centro se llenó de alegría con el paso de las Reinas
Una de las bellas candidatas al cetro nacional de la Vendimia desfila por la avenida San Martín, ante el saludo y el aplauso efusivo de la gente. En la fotografía, Cecilia Fontana, representante de San Carlos. Fotos: Marcelo Ruiz.

Un desfile rápido pero muy festejado

Unos cinco minutos antes de las 22, la gente que esperaba ansiosa en San Martín y Don Bosco que los carros estacionados dieran inicio a la Vía Blanca comenzaron a silbar y aplaudir. La respuesta llegó unos instantes después, con la música de la Banda de la Policía de Mendoza, que abrió el recorrido. Más de 200 mil personas tomaron las calles y veredas para presenciar un desfile que demoró una hora en completarse y en el que se repitieron las banderas y escarapelas celestes y blancas, que en algunos carros desplazaron a las vides.

Sobre la avenida los sectores estaban bien diferenciados. En las primeras cuadras, desde Colón hacia el norte, la ausencia de un vallado hizo posible que la gente avanzara sobre la calle para intentar conseguir un obsequio de las soberanas. Este es el punto que desde hace más de 40 años eligen los Ruiz para ubicarse con sus bolsas de tela colocadas en la punta de una varilla.

La familia de Dorrego tiene bien repartidos los roles: la abuela Hilaria se ubica con la pequeña Evangelina (5) bien adelante, mientras la mamá Guadalupe se ubica en la retaguardia para cuidar los bolsos. "Por acá los carros vienen con todo, más adelante ya se van vaciando", comentó don Rogelio para explicar la elección del punto.

Cerca de la intersección de Peatonal-Garibaldi, donde se ubicaron los palcos oficiales, las vallas metálicas obligaban a la gente a acomodarse sobre la vereda. En este sector también estaban concentradas las mesas de bares y restaurantes. Siete mujeres de tres generaciones de la familia Micheli, de San Martín, habían reservado su lugar y disfrutaban de una picada mientras esperaban el inicio de la Vía Blanca, "Aprovechamos también para compartir una salida", explicó una de ellas.

Los Pinti, en cambio, habían optado por llevarse ellos mismos sus sillas. Es que una de ellas está embarazada de cuatro meses y, si bien no quiso perderse el recorrido de los carros, prefirió presenciarlo sentada. Su sobrina, la pequeña Valentina (5) lucía una corona plástica y sus padres explicaron que le encanta la Vendimia desde chiquita y piensan que tal vez se deba a que con sólo 4 meses la llevaron al Acto Central.

Y como era de esperarse, los más sorprendidos por el fervor popular; los esfuerzos por llevarse un racimo de uva, una manzana o un melón; y los gritos para aclamar a las soberanas fueron los turistas. Jorge Pérez había llegado con su esposa desde Cosquín (Córdoba) y se había ubicado bien cerca de la valla para poder tomar fotos y filmar la Vía Blanca. El hombre comentó que si bien la Fiesta de la Vendimia tiene bastante difusión en su provincia, no esperaba encontrarse con tanta cantidad de gente y sentir esa "adrenalina".

Desde Rosario, Miguel Ángel Chantiri había llegado para visitar la provincia y como no consiguió entradas para el Acto Central decidió presenciar el desfile nocturno. Pero tuvo que sentarse en el cordón de la vereda para proteger a Luna, una perrita que lo acompaña en todos sus viajes pero estaba aturdida. "Son más fanáticos que Jorge Newbery Central. Se van a matar por un melón", bromeó con una cuota de incredulidad.

Si bien el inicio fue un poco lento, apenas pasaron los primeros carros, el paso fue bastante fluido. La mayoría de los municipios optó por las banderas y las escarapelas para rememorar el bicentenario, al punto que Tunuyán asemejaba un monumento, todo de blanco y hasta con cañones, precedido por un cóndor enorme. Al final, la calzada estaba plagada de papelitos de color celeste y blanco. Sandra Conte - sconte@losandes.com.ar -

Fuente: Los Andes Online

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