Perú: gana Humala pero hay balotaje
Anoche, tanto sondeos a boca de urna como conteos extraoficiales y cifras oficiales parciales, daban ganador al militar de izquierda, con porcentajes entre el 26,5 y el 31,5 % de los votos. En segundo lugar, pelean Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski.
lunes, 11 de abril de 2011
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| Ollanta Humala celebra ante sus seguidores junto a su esposa Nadine Heredia. La incertidumbre de los resultados postergó la euforia de todos. (AFP) |
Alejandro J. Lomuto - Enviado especial de la Agencia Télam
Perú se encontraba en vilo anoche a la espera de cómputos oficiales que permitieran determinar inequívocamente el resultado de las elecciones presidenciales de ayer, en las que parecía seguro el triunfo del militar nacionalista de izquierda Ollanta Humala, pero aún era incierto si su adversario en la segunda vuelta será la derechista Keiko Fujimori o el liberal Pedro Pablo Kuczynski.
Humala parecía asegurarse el pase a la segunda vuelta con 31,5 % de los sufragios válidos según el escrutinio rápido extraoficial de 69,6 % de las actas electorales.
El recuento, realizado por la firma privada Ipsos-Apoyo, asignaba además 23,7 % a Fujimori y 18,9 % al liberal Pedro Pablo Kuczynski.
El trabajo de Ipsos-Apoyo, así como otro de la firma Datum con guarismos similares, parecía aclarar el pase al balotaje de Fujimori, luego de que las tres encuestas a boca de urna, lo mismo que los primeros conteos rápidos, reflejaran entre aquélla y Kuczynski una diferencia menor a tres puntos porcentuales, que es el margen de error en estos casos.
Pero los primeros cómputos oficiales, si bien ratificaron el liderazgo de Humala aunque con sólo contados 26,55 % de los votos válidos, en cambio ubicaron segundo a Kuczynski, con 24,49 %, y tercera a Fujimori, con 21,09 %, con la salvedad de que correspondían al escrutinio rápido de apenas 18,23 % de las actas de votación, tal como aclaró la jefa de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Magdalena Chu.
De ese modo se fortaleció la incógnita, que un rato antes parecía comenzar a despejarse, sobre quién será el competidor de Humala en el balotaje, aun cuando vale recordar que expertos habían advertido en los últimos días sobre la posibilidad de que los primeros datos oficiales reflejaran el comportamiento electoral de Lima, que es diferente del de las provincias, cuyas actas demoran más en llegar al centro de cómputos.
Con pocas diferencias respecto de lo que habían señalado las últimas encuestas de intención de voto, los escrutinios de Ipsos-Apoyo y Datum permitían vislumbrar que las elecciones fueron tan reñidas como se preveían.
Siempre según esos datos, Humala asentaba su éxito en gran parte del interior del país, en tanto Kuczynski basaba su vigor en Lima y Callao, y Fujimori, que apenas se imponía en dos provincias, tenía sin embargo un desempeño más parejo en todo el país y más sólido en el exterior.
De todos modos, el triunfo de ayer está aún lejos de garantizarle a Humala la Presidencia, en un contexto en el que el electorado pareció dividido entre su propuesta populista de izquierda, la populista de derecha de Fujimori y las de continuidad del modelo vigente sostenidas por Kuczynski, el expresidente centrista Alejandro Toledo y el exalcalde centroderechista de Lima Luis Castañeda.
Toledo y Castañeda, que en distintos tramos de la campaña llegaron a liderar las encuestas de intención de voto, apenas alcanzaron a obtener 15,5 y 9,7 % de los votos, respectivamente, según el conteo rápido de Ipsos-Apoyo, o 15,59 y 11,63 según la ONPE.
Así como Humala y Fujimori encarnaron ofertas electorales que se diferenciaron claramente, Kuczynski, Toledo y Castañeda representaron alternativas muy similares y terminaron compitiendo entre sí y, de ese modo, restándose probabilidades de pasar a la segunda vuelta que todos los analistas daban por segura y que se realizará el 5 de junio.
Muchos analistas no descartaron que las promesas de "cambio radical" del modelo vigente expresadas por Humala en sus discursos y su plataforma le impidan alcanzar la mayoría de los votos necesaria para consagrarse y unan al resto del electorado detrás de su adversario en el balotaje, sea finalmente Fujimori o Kuczynski.
De hecho, algo así ya le ocurrió a Humala hace 5 años, cuando ganó la primera vuelta pero perdió la segunda frente al actual mandatario, Alan García, quien logró entrar en el balotaje pese a que no tenía gran popularidad.
Al margen de la expectativa por la definición de la que era considerada como la elección de resultado menos previsible de la historia peruana, los comicios se desarrollaron en un ambiente de tranquilidad, sin incidentes significativos.
Humala parecía asegurarse el pase a la segunda vuelta con 31,5 % de los sufragios válidos según el escrutinio rápido extraoficial de 69,6 % de las actas electorales.
El recuento, realizado por la firma privada Ipsos-Apoyo, asignaba además 23,7 % a Fujimori y 18,9 % al liberal Pedro Pablo Kuczynski.
El trabajo de Ipsos-Apoyo, así como otro de la firma Datum con guarismos similares, parecía aclarar el pase al balotaje de Fujimori, luego de que las tres encuestas a boca de urna, lo mismo que los primeros conteos rápidos, reflejaran entre aquélla y Kuczynski una diferencia menor a tres puntos porcentuales, que es el margen de error en estos casos.
Pero los primeros cómputos oficiales, si bien ratificaron el liderazgo de Humala aunque con sólo contados 26,55 % de los votos válidos, en cambio ubicaron segundo a Kuczynski, con 24,49 %, y tercera a Fujimori, con 21,09 %, con la salvedad de que correspondían al escrutinio rápido de apenas 18,23 % de las actas de votación, tal como aclaró la jefa de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Magdalena Chu.
De ese modo se fortaleció la incógnita, que un rato antes parecía comenzar a despejarse, sobre quién será el competidor de Humala en el balotaje, aun cuando vale recordar que expertos habían advertido en los últimos días sobre la posibilidad de que los primeros datos oficiales reflejaran el comportamiento electoral de Lima, que es diferente del de las provincias, cuyas actas demoran más en llegar al centro de cómputos.
Con pocas diferencias respecto de lo que habían señalado las últimas encuestas de intención de voto, los escrutinios de Ipsos-Apoyo y Datum permitían vislumbrar que las elecciones fueron tan reñidas como se preveían.
Siempre según esos datos, Humala asentaba su éxito en gran parte del interior del país, en tanto Kuczynski basaba su vigor en Lima y Callao, y Fujimori, que apenas se imponía en dos provincias, tenía sin embargo un desempeño más parejo en todo el país y más sólido en el exterior.
De todos modos, el triunfo de ayer está aún lejos de garantizarle a Humala la Presidencia, en un contexto en el que el electorado pareció dividido entre su propuesta populista de izquierda, la populista de derecha de Fujimori y las de continuidad del modelo vigente sostenidas por Kuczynski, el expresidente centrista Alejandro Toledo y el exalcalde centroderechista de Lima Luis Castañeda.
Toledo y Castañeda, que en distintos tramos de la campaña llegaron a liderar las encuestas de intención de voto, apenas alcanzaron a obtener 15,5 y 9,7 % de los votos, respectivamente, según el conteo rápido de Ipsos-Apoyo, o 15,59 y 11,63 según la ONPE.
Así como Humala y Fujimori encarnaron ofertas electorales que se diferenciaron claramente, Kuczynski, Toledo y Castañeda representaron alternativas muy similares y terminaron compitiendo entre sí y, de ese modo, restándose probabilidades de pasar a la segunda vuelta que todos los analistas daban por segura y que se realizará el 5 de junio.
Muchos analistas no descartaron que las promesas de "cambio radical" del modelo vigente expresadas por Humala en sus discursos y su plataforma le impidan alcanzar la mayoría de los votos necesaria para consagrarse y unan al resto del electorado detrás de su adversario en el balotaje, sea finalmente Fujimori o Kuczynski.
De hecho, algo así ya le ocurrió a Humala hace 5 años, cuando ganó la primera vuelta pero perdió la segunda frente al actual mandatario, Alan García, quien logró entrar en el balotaje pese a que no tenía gran popularidad.
Al margen de la expectativa por la definición de la que era considerada como la elección de resultado menos previsible de la historia peruana, los comicios se desarrollaron en un ambiente de tranquilidad, sin incidentes significativos.
Ollanta, más moderado y con mejor imagen
AFP
El ex militar de izquierda Ollanta Humala, que en 2006 logró ganar la primera vuelta en Perú con un discurso radical, volvió a imponerse ayer con un mensaje más moderado, que convenció a un tercio del electorado, según sondeos a boca de urna y una proyección sobre resultados.
Ahora se apresta a iniciar la nueva etapa hacia el balotaje del 5 de junio, con un rival a confirmar entre Fujimori y Kuczynski.
Cuando apareció en 2006 por primera vez como candidato Humala se caracterizaba por un estilo autoritario y confrontacional.
Su discurso caló en la primera vuelta, en que obtuvo 30,6% de la votación y pasó primero, pero luego fue derrotado en la segunda vuelta por Alan García.
Su manejo poco profesional de esa campaña hizo que en el último debate televisado frente a García llegara 15 minutos tarde por estar comiendo en un restaurante, lo cual le hizo perder puntos. García habló entonces solo durante un cuarto de hora frente a una audiencia desconcertada y el asiento vacío de su contendor.
De ese perfil ahora queda poco o casi nada: el ex comandante del Ejército, de 48 años, llegó a esta campaña con un estilo más moderado que al principio pareció no calar entre sus compatriotas.
Cuando en febrero pasado estaba 18 puntos detrás del ex presidente Alejandro Toledo, Humala dijo estar convencido de que su campaña iba bien. Los resultados mostraron después que tenía razón.
Todos sus rivales lo acusaron de ser un antisistema que pretende cambiar el modelo económico que ha convertido al Perú en el país de mayor crecimiento en América Latina en la última década.
Pero esas críticas parecieron más bien despertar a sus bases electorales, que se encuentran especialmente en el sur andino, de gran población indígena, adonde no llega la nueva prosperidad.
Político atípico, Humala participó en los '90 en el combate contra Sendero Luminoso y fue acusado de haber violado derechos humanos, un tema que la justicia investigó sin encontrar pruebas.
En 2000 se sublevó junto a su hermano Antauro en el sur del país contra el gobierno del presidente Alberto Fujimori, ya debilitado por acusaciones de corrupción. Ambos fueron apresados, pero luego de que Fujimori se fugara del país, fueron amnistiados.
Fiel a la tradición familiar de rendir culto al imperio inca, con su esposa Nadine Heredia, pusieron a sus hijas nombres quechuas: Illari (de 8 años) y Naira (6). Su padre, Isaac Humala, fundó el ultranacionalista partido etnocacerista, que reivindica tanto la supremacía de los incas como el nacionalismo peruano a través de la admiración por el héroe de la guerra con Chile en el siglo XIX, Andrés Avelino Cáceres. Ahora se apresta a iniciar la nueva etapa hacia el balotaje del 5 de junio, con un rival a confirmar entre Fujimori y Kuczynski.
Cuando apareció en 2006 por primera vez como candidato Humala se caracterizaba por un estilo autoritario y confrontacional.
Su discurso caló en la primera vuelta, en que obtuvo 30,6% de la votación y pasó primero, pero luego fue derrotado en la segunda vuelta por Alan García.
Su manejo poco profesional de esa campaña hizo que en el último debate televisado frente a García llegara 15 minutos tarde por estar comiendo en un restaurante, lo cual le hizo perder puntos. García habló entonces solo durante un cuarto de hora frente a una audiencia desconcertada y el asiento vacío de su contendor.
De ese perfil ahora queda poco o casi nada: el ex comandante del Ejército, de 48 años, llegó a esta campaña con un estilo más moderado que al principio pareció no calar entre sus compatriotas.
Cuando en febrero pasado estaba 18 puntos detrás del ex presidente Alejandro Toledo, Humala dijo estar convencido de que su campaña iba bien. Los resultados mostraron después que tenía razón.
Todos sus rivales lo acusaron de ser un antisistema que pretende cambiar el modelo económico que ha convertido al Perú en el país de mayor crecimiento en América Latina en la última década.
Pero esas críticas parecieron más bien despertar a sus bases electorales, que se encuentran especialmente en el sur andino, de gran población indígena, adonde no llega la nueva prosperidad.
Político atípico, Humala participó en los '90 en el combate contra Sendero Luminoso y fue acusado de haber violado derechos humanos, un tema que la justicia investigó sin encontrar pruebas.
En 2000 se sublevó junto a su hermano Antauro en el sur del país contra el gobierno del presidente Alberto Fujimori, ya debilitado por acusaciones de corrupción. Ambos fueron apresados, pero luego de que Fujimori se fugara del país, fueron amnistiados.
Keiko, candidata en el nombre del padre
Primera dama de Perú a los 19 años, congresista a los 30, candidata presidencial a los 35..., Keiko Fujimori, quien pasaría a la segunda vuelta electoral del 5 de junio por estrecho margen según el boca de urna, ha tenido una precoz carrera política, forjada en las venturas y desventuras de su padre, el ex presidente Alberto Fujimori.
Con su camiseta color naranja o con los atuendos coloridos de la sierra, Keiko Sofía Fujimori Higuchi, descendiente de japoneses, recorrió el país en un extenuante campaña que terminó por darle frutos.
Los analistas explican que su votación es producto de una parte de la población que defiende ciegamente la obra del ex presidente Alberto Fujimori, que con mano dura derrotó a la guerrilla de Sendero Luminoso y acabó con la hiperinflación, pero hay otra parte mayor que condena las prácticas de corrupción y violación a los DDHH, a la que tendrá que convencer ahora si quiere ser presidenta.
Y es que, para bien o para mal, ella ha vivido a la sombra de su padre, quien tras gobernar entre 1990 y 2000, ahora está preso en una guarnición policial de Lima, condenado en 2009 a 25 años de cárcel como autor intelectual de dos matanzas que dejaron 25 muertos.
En 1994 Keiko se vio lanzada a los 19 años de una manera abrupta a la vida política cuando Fujimori y su esposa, Susana Higuchi, se separaron. El presidente le propuso a Keiko ser primera dama. Keiko se hallaba en el palacio presidencial y plantó cara a los medios cuando su padre renunció por fax desde Japón en noviembre de 2000.
Alternó el cargo con estudios de administración de negocios en EEUU, que se han convertido en una fuente de gran polémica, con investigaciones sobre si esos estudios fueron pagados con dineros públicos.
Cuando el ex presidente abruptamente viajó en 2005 a Chile y fue detenido, Keiko se vio obligada a entrar una vez más en la arena política, participando en la elección parlamentaria de 2006.
El resultado fue sorprendente: con poco más de 690.000 sufragios, obtuvo la mayor votación entre los 120 nuevos congresistas, triplicando al segundo más votado.
Nacida en Lima el 25 de mayo de 1975, Keiko ahora aspira a la presidencia "con un estilo tranquilo que recuerda a una niña que está por hacer la primera comunión", dice el analista político Carlos Reyna.
Muchos peruanos odian lo que Keiko Fujimori representa. Mario Vargas Llosa, quien recién llegado a Perú tras recibir el premio Nobel dijo en diciembre pasado que sólo participaría en la campaña electoral si era para ayudar a evitar que "la hija del dictador y ladrón" ganara en la segunda vuelta.
Con su camiseta color naranja o con los atuendos coloridos de la sierra, Keiko Sofía Fujimori Higuchi, descendiente de japoneses, recorrió el país en un extenuante campaña que terminó por darle frutos.
Los analistas explican que su votación es producto de una parte de la población que defiende ciegamente la obra del ex presidente Alberto Fujimori, que con mano dura derrotó a la guerrilla de Sendero Luminoso y acabó con la hiperinflación, pero hay otra parte mayor que condena las prácticas de corrupción y violación a los DDHH, a la que tendrá que convencer ahora si quiere ser presidenta.
Y es que, para bien o para mal, ella ha vivido a la sombra de su padre, quien tras gobernar entre 1990 y 2000, ahora está preso en una guarnición policial de Lima, condenado en 2009 a 25 años de cárcel como autor intelectual de dos matanzas que dejaron 25 muertos.
En 1994 Keiko se vio lanzada a los 19 años de una manera abrupta a la vida política cuando Fujimori y su esposa, Susana Higuchi, se separaron. El presidente le propuso a Keiko ser primera dama. Keiko se hallaba en el palacio presidencial y plantó cara a los medios cuando su padre renunció por fax desde Japón en noviembre de 2000.
Alternó el cargo con estudios de administración de negocios en EEUU, que se han convertido en una fuente de gran polémica, con investigaciones sobre si esos estudios fueron pagados con dineros públicos.
Cuando el ex presidente abruptamente viajó en 2005 a Chile y fue detenido, Keiko se vio obligada a entrar una vez más en la arena política, participando en la elección parlamentaria de 2006.
El resultado fue sorprendente: con poco más de 690.000 sufragios, obtuvo la mayor votación entre los 120 nuevos congresistas, triplicando al segundo más votado.
Nacida en Lima el 25 de mayo de 1975, Keiko ahora aspira a la presidencia "con un estilo tranquilo que recuerda a una niña que está por hacer la primera comunión", dice el analista político Carlos Reyna.
Muchos peruanos odian lo que Keiko Fujimori representa. Mario Vargas Llosa, quien recién llegado a Perú tras recibir el premio Nobel dijo en diciembre pasado que sólo participaría en la campaña electoral si era para ayudar a evitar que "la hija del dictador y ladrón" ganara en la segunda vuelta.
En Argentina votaron 106.000
Télam
Miles de ciudadanos peruanos que residen en la Argentina votaron ayer en las elecciones presidenciales de su país, confirmaron fuentes diplomáticas.
El cónsul general adscripto de Perú en Buenos Aires, Hugo Pereyra Plasencia, consideró ayer a la tarde que hubo "una gran respuesta" de parte de sus connacionales habilitados para votar, que en el país suman unos 106 mil.
La votación en el país estuvo habilitada en ocho distritos: Buenos Aires, La Plata, Córdoba, Mendoza, Salta, Rosario, Corrientes y Catamarca.
Sin embargo, el 77 por ciento de los votantes se concentra en la Ciudad de Buenos Aires, donde se habilitaron 423 mesas de votación para que sufraguen los 81.688 electores habilitados.
El Consulado general del Perú en Buenos Aires, abarca a los residentes del conurbano bonaerense, así como de Tierra del Fuego, Neuquén, Mar del Plata, Tucumán, La Pampa, Santa Cruz, Río Negro, Chubut y Bahía Blanca, es decir que los residentes en esas ciudades o provincias debieron trasladarse hasta la Capital Federal para ejercer su derecho al sufragio.
El lugar habilitado para los comicios en Buenos Aires fue el Centro de Exposiciones de la Ciudad, ubicado en Figueroa Alcorta y Pueyrredón.
El cónsul general adscripto de Perú en Buenos Aires, Hugo Pereyra Plasencia, consideró ayer a la tarde que hubo "una gran respuesta" de parte de sus connacionales habilitados para votar, que en el país suman unos 106 mil.
La votación en el país estuvo habilitada en ocho distritos: Buenos Aires, La Plata, Córdoba, Mendoza, Salta, Rosario, Corrientes y Catamarca.
Sin embargo, el 77 por ciento de los votantes se concentra en la Ciudad de Buenos Aires, donde se habilitaron 423 mesas de votación para que sufraguen los 81.688 electores habilitados.
El Consulado general del Perú en Buenos Aires, abarca a los residentes del conurbano bonaerense, así como de Tierra del Fuego, Neuquén, Mar del Plata, Tucumán, La Pampa, Santa Cruz, Río Negro, Chubut y Bahía Blanca, es decir que los residentes en esas ciudades o provincias debieron trasladarse hasta la Capital Federal para ejercer su derecho al sufragio.
El lugar habilitado para los comicios en Buenos Aires fue el Centro de Exposiciones de la Ciudad, ubicado en Figueroa Alcorta y Pueyrredón.
Sólo pudieron votar aquellos ciudadanos que tuvieran DNI peruano con domicilio argentino, y no los propietarios de DNI peruano con domicilio peruano, aclararon las fuentes.
La OEA observó todo normal
AFP
La Organización de Estados Americanos (OEA), que participó con una misión de observadores en las elecciones peruanas, destacó ayer la normalidad y la tranquila participación de un alto porcentaje de votantes.
En el 97% de las mesas observadas, el material electoral estaba a la disposición de los votantes, y el padrón era consultable sin ningún problema. En cambio, sólo el 39% de las mesas se integró con todos sus miembros titulares, precisó la OEA, que destacó que en muchas oficinas el personal de los partidos que debía observar el buen desarrollo de los comicios no acudió.
"Las fuerzas de seguridad estuvieron presentes en los lugares de votación observados o sus inmediaciones en un 97%" , añadió el informe, según el cual "un 9% de las mesas de votación contó con observadores electorales nacionales" y "un 94% de los electores de las mesas observadas tenía información adecuada sobre la ubicación de su mesa de votación". La misión de la OEA estaba integrada por 73 observadores.
En el 97% de las mesas observadas, el material electoral estaba a la disposición de los votantes, y el padrón era consultable sin ningún problema. En cambio, sólo el 39% de las mesas se integró con todos sus miembros titulares, precisó la OEA, que destacó que en muchas oficinas el personal de los partidos que debía observar el buen desarrollo de los comicios no acudió.
"Las fuerzas de seguridad estuvieron presentes en los lugares de votación observados o sus inmediaciones en un 97%" , añadió el informe, según el cual "un 9% de las mesas de votación contó con observadores electorales nacionales" y "un 94% de los electores de las mesas observadas tenía información adecuada sobre la ubicación de su mesa de votación". La misión de la OEA estaba integrada por 73 observadores.
Fuente: Los Andes Online



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