sábado, 24 de septiembre de 2011


El satélite UARS cayó en el Pacífico

Lo confirmó la NASA a través de su cuenta en Twitter. Aún no saben cuál es la zona exacta del impacto. Gran parte del aparato se desintegró, pero el 10% cayó en pedazos y buscan dónde.

sábado, 24 de septiembre de 2011

El satélite UARS cayó en el Pacífico
El UARS había sido puesto en órbita en 1991.

El Satélite de Investigación de la Alta Atmósfera (UARS) ingresó este sábado a la atmósfera terrestre y cayó sobre el océano Pacífico, confirmó la agencia espacial estadounidense Nasa vía Twitter, sin precisar la hora exacta ni la zona de impacto.

Anteriormente había hablado de una horquilla temporal de entre las 3:23 y las 5:09 GMT, informó la agencia DPA.

Según la Nasa, durante la entrada en la atmósfera el satélite pasó por Canadá, África y amplias partes de los océanos Pacífico, el Atlántico y el Índico.

La Agencia Espacial Europea (ESA) desde Darmstadt informó antes desde Darmstad que el satélite cayó sobre las 4:20 horas GMT, dijo su portavoz Bernhard von Weyhe, que aseguró que Europa no se vio afectada. "Lo más probable es que cayera en Norteamérica", afirmó von Weyhe.

Según la ESA, el 90 por ciento del satélite de seis toneladas se desintegró al entrar en la atmósfera. Después del incendio sólo quedarían algo más de 500 kilogramos del satélite, distribuidos en entre 20 y 25 partes.

"El riesgo para la seguridad pública es muy remoto", había dicho la NASA. La probabilidad de que una persona sea alcanzada por un trozo del satélite es de 1 en 3.200.

Desde que comenzó la era espacial a fines de la década de 1950, no hubo "reportes confirmados" de que alguien haya resultado herido o alguna propiedad haya sufrido grandes daños por objetos del espacio que hayan caído a la Tierra, según la NASA.

El satélite fue lanzado en 1991 para medir la capa de ozono y la atmósfera. Su misión finalizó en 2005.

Caen todos los días, pero nadie se entera

Mientras no había certezas sobre en qué momento y lugar iban a caer los restos del satélite UARS, Los Andes consultó a un especialista mendocino, Osvaldo Peinado, que se desempeña como jefe de Operaciones del Centro Espacial Alemán (DLR), en Oberpfaffenhofen, a unos 20 kilómetros de la ciudad de Munich.

Peinado, egresado de la UTN local, señaló, como dato inicial, que en 54 años de caídas de satélites a la tierra “nunca nadie fue herido”.

El mendocino señaló que “satélites y partes de motores de cohetes, así como meteoritos (cientos por día), caen a la tierra unos cuantos por semana (el promedio es uno por jornada), pero todos son de tamaños pequeños y se desintegran en la atmósfera sin que nadie se entere.

Casi todos los satélites tienen siempre un resto de combustible y de energía que hace que cuando se desorbitan, se precipiten en forma controlada sobre el Pacífico sur, y casi nadie se entera”.

Apuntó que el artefacto actual pesa casi 6 toneladas y se lo desorbitó en 2005. El problema es que no tiene combustible y las baterías están apagadas por lo que no se lo puede rastrear como a un satélite normal, ya que no hay telemetría. Sólo se lo puede seguir con los radares dedicados a controlar la basura espacial, pero está en una órbita muy baja (a 175 km de altura) y casi fuera del alcance de la mayor parte de los radares, por eso está todo el mundo un poco nervioso.

“El tamaño de las piezas que se precipiten dependerá de la velocidad y el ángulo, y eso es muy difícil de calcular. Puede caer hoy (por ayer), pero será por encima o debajo del paralelo 53, o sea a ustedes no les toca nada”. 

Otros reingresos espectaculares

En la extensa historia de la carrera espacial, otros reingresos de objetos grandes del espacio causaron interés mundial como el caso del UARS.

Ejemplos de esto fueron los retornos de la Estación Espacial MIR, de origen soviético, o del Skylab, primera estación espacial estadounidense. Ninguno de ellos causó daño alguno. 

Fuente: Los Andes Online

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