sábado, 28 de enero de 2012

España: récord histórico de desempleo

La tasa es de 22,85% y ya hay más de 5 millones de desocupados. La situación es peor entre los jóvenes. Un país cerca de la recesión. 

Agencia AP

España: récord histórico de desempleo
Españoles de todas las edades hacen cola frente a una oficina estatal de empleo ubicada en el barrio de Vallecas. (AFP)

El número de desempleados en España supera ya la barrera histórica de los cinco millones, con una tasa de 22,85%, récord en casi 17 años, en un país al borde de la recesión que multiplica las medidas de rigor para sanear sus cuentas.

El aumento del desempleo es especialmente dramático para los menores de 25 años, más de la mitad de los cuales (51,4%) se encuentra sin trabajo en un país donde 1,575 millones de hogares tienen a todos sus miembros desocupados.

En los últimos tres meses de 2011, 295.300 personas más integraron las listas de desempleados, que ya totalizan 5.273.600.

La situación se ha agravado, dado que en el tercer trimestre el número de nuevos desempleados fue inferior a la mitad (148.000) y en el segundo incluso había descendido ligeramente.

Ahora, la tasa alcanza su nivel más alto desde el primer trimestre de 1995. Mientras tanto, España vivió su milagro económico, gracias al auge de la construcción, antes de caer de forma estrepitosa con el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008 coincidiendo con la crisis mundial.

En sólo cuatro años, el país multiplicó por tres su tasa de desempleo, desde un mínimo histórico de 7,95% en 2007.

"Esto tiene que ver con la contracción que está produciendo la economía", explica Javier Velázquez, profesor de la Universidad Complutense de Madrid.

Es también "consecuencia de todas las medidas de ajuste fiscal tan rápido: evidentemente esto está generando una contracción de la demanda y al final determina también un incremento del paro", subraya.

La mayoría de las 17 Comunidades Autónomas españolas, fuertemente endeudadas, emprendieron vastos planes de rigor para sanear sus finanzas, lo que provocó un malestar social que no deja de crecer.

El gobierno central, dirigido desde diciembre por el conservador Mariano Rajoy, también puso el acento en la austeridad, decidiendo no reemplazar a los funcionarios vacantes en la mayoría de los servicios y sólo a uno de cada diez en la salud y la educación, en el marco de recortes por 8.900 millones de euros.

Pero si quiere lograr, como prometió, un déficit público de 4,4% del PIB en 2012, tras el 8% de 2011, deberá ahorrar más de 40.000 millones de euros, en un contexto de recesión: el banco de España prevé una caída del 1,5% del PIB este año.

Muestra de que su prioridad es sanear las cuentas públicas, el consejo de ministros aprobó ayer un proyecto de ley de estabilidad presupuestaria que impone a partir de 2020 el déficit cero a todas las administraciones.

Con esta medida "España se convierte en pionera" en la Unión Europea, subrayó la ministra portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría. El objetivo es "recuperar una imagen de solidez ante nuestros inversores", condición previa "para volver al crecimiento y a la creación de empleo", agregó el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Pese a congratularse por los esfuerzos del nuevo gobierno, el Banco de España, la Unión Europea y el FMI expresaron en los últimos días su preocupación por el creciente desempleo y urgieron a España a reformar cuando antes su mercado laboral, considerado demasiado rígido.

El ejecutivo español prevé adoptar una ley en este sentido próximamente.

"La primera medida que hay que tomar es reducir los costes excesivos del trabajo, limitando las indemnizaciones por despido, y la segunda, acabar con los contratos temporales para establecer un único contrato indefinido", considera Javier Díaz-Giménez, economista de la IESE Business School de Madrid.

"Esta es una situación casi insostenible", reconoce Velázquez, subrayando que España gasta actualmente "entre el 3 y el 4% del PIB en protección al desempleo".

En su opinión sería "un error" intentar repetir el milagro económico únicamente bajando los costes salariales, sino que se requiere también un aumento de la productividad. 

"Estamos en la ruina"

En pocos minutos una larga cola se forma a las puertas de la oficina de desempleo del barrio madrileño de Vallecas, donde españoles jóvenes y de clase media se suman a los inmigrantes en la búsqueda, cada vez más difícil, de un puesto de trabajo.

Isabel Ruiz, asistente social de 40 años, hasta hace poco empleada interina del gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid, espera en el frío de una mañana invernal para pedir un subsidio con que mantener a su hijo de 15 meses.

Hace unos años "la bolsa de trabajo para trabajadores sociales interinos me llamaba mucho, ahora han pasado seis meses del año sin que me llamen", se lamenta sobre las medidas de austeridad impuestas por los gobiernos regionales.

El Instituto Nacional de Estadística anunció que la tasa de desempleo alcanzó el 22,85%, pero entre las jóvenes de 16 a 24 años, la situación es aún más dramática: esa medición trepa a 51,4%.

Lejos del popular Vallecas, en un barrio elegante del centro de la capital, Antonio, de 58 años, sale del comedor social de las Hermanas de la Caridad y prefiere no dar su apellido. "Este comedor existe desde que era pequeño", explica. "Antes yo lo veía pero desde el otro lado. Nunca se me ha pasado por la cabeza que tendría que venir", afirma.

Soltero y desempleado desde hace tres años, Antonio, que fue auxiliar técnico en un hospital durante casi cuatro décadas, nunca pensó que dependería de las monjas para comer. "He vivido Bastantemente bien pero ahora, tal y como estamos, no encuentro trabajo, ni con mi experiencia", se lamenta.

Junto a mujeres de la limpieza rumanas y albañiles ecuatorianos o búlgaros -todos desempleados desde hace dos o tres años- Antonio tiembla de frío pese a su abrigo y su gorra de lana. "Estamos en la ruina y la miseria. Gente que tiene una profesión, que tiene un nivel de vida media, los han destrozado completamente", se lamenta.

Esperando que suene la campana para el próximo servicio, decenas de personas hacen cola en el patio de las Hermanas de la Caridad. "Vengo aquí todos los días. Sirven de todo, pasta, garbanzos. Te dan ropa", explica Tomás Rodríguez.

Este madrileño de 32 años se ganó la vida durante 14 colocando productos en los supermercados, hasta que perdió su empleo. Hoy vive en un albergue social en las afueras de la capital y cada día viaja una hora en autobús para comer caliente sin pagar.

Las tardes las pasa yendo de un servicio municipal a otro, haciendo trámites con la esperanza de obtener una ayuda del Estado. "Mando correos, pero no hay ningún trabajo", explica. 

Siguen las malas notas

La agencia de calificación crediticia Fitch degradó la nota de la deuda soberana de cinco países de la zona Euro, entre ellos Italia y España.

La calificación de Italia fue rebajada dos escalones a "A-", la de España cedió dos posiciones a "A", la nota de Bélgica un rango a "AA", la calificación de Eslovenia dos a "A" y la nota de Chipre fue establecida en "BBB-".

Fitch ya había puesto bajo revisión las calificaciones de estos cinco países, además de la de Irlanda, que fue confirmada a "BBB+". Cada una de estas calificaciones están acompañadas de una "perspectiva negativa".

La agencia argumentó "el marcado deterioro de las perspectivas económicas", en un momento en que los economistas apuestan por un 2012 de recesión o, al menos, de estancamiento. 
 
Fuente: Los Andes Online

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