viernes, 15 de junio de 2012

Cameron cerró toda negociación
Cameron sostuvo “esto no es un Monopoly”, para argumentar que las naciones “no se pasan territorios entre ellas”. Al mismo tiempo que habló de las “amenazas” argentinas, advirtió que su país estaba preparado para defender las islas.

El primer ministro británico David Cameron ratificó que su gobierno no abrirá “absolutamente ninguna negociación” por la soberanía de las Islas Malvinas. Además, para conmemorar los 30 años de la rendición argentina en la guerra, izó la bandera de los kelpers junto a la británica en su residencia oficial, en el 10 de Downing Street.

Cameron encabezó un acto organizado por las autoridades kelpers en el edificio de los tribunales londinenses, el Lincoln’s Inn. En él declaró que “cuando se trata de la soberanía de las islas Falkland, no habrá absolutamente ninguna negociación”.

“Esto no es un juego de Monopoly mundial, con naciones que se pasan territorios entre ellas. Es sobre los isleños determinando su propio futuro.” Cameron agregó que en ese futuro veía “una sombra, la agresión del otro lado del agua”. Después, parangonó las recientes medidas que ha tomado la Casa Rosada con movimientos bélicos. “Hemos visto a la Presidenta (Cristina Kirchner) tratar de restringir el movimiento de los barcos de las Falklands, prohibir los vuelos de y hacia la Argentina, y hoy, escalando el debate en la ONU”, señaló.

Luego se dirigió al gobierno argentino: “El Reino Unido no tiene intenciones agresivas hacia ustedes”, dijo. “Las acusaciones de militarización y de amenazas nucleares son hipérboles y propaganda. Pero no subestimen nuestra determinación. Las amenazas no funcionarán. Los intentos de intimidar a los isleños no surtirán efecto, porque el Reino Unido está preparado y dispuesto para defender a los habitantes de las Falkland (Malvinas) en cualquier momento”, advirtió.

Por otra parte, el Ministerio de Defensa hizo ondear las banderas de las tres armas –el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea– que participaron de la guerra de 74 días que terminó con 649 argentinos y 255 británicos muertos.

El primer ministro también emitió una declaración escrita en la que aseguró que el apoyo del Reino Unido a las Islas Malvinas “no ha disminuido en los últimos 30 años y no lo hará en los años por venir”.

La declaración de tres párrafos fue publicada en el portal oficial de Cameron. Hace un homenaje a los militares británicos que perdieron la vida en la guerra y cierra con un nuevo apoyo al plebiscito anunciado el martes pasado por los kelpers para votar sobre su status político. “El referéndum del año próximo va a asentar la elección definitiva de los isleños de una vez y para siempre. Y así como los acompañamos en el pasado, lo haremos en el futuro.”

Más allá del Monopoly
Por Martín Granovsky


Las dos posiciones de aquí a septiembre, cuando sesione la Asamblea General de la ONU, ya quedaron perfiladas. El Reino Unido busca tomar iniciativas fuertes que reivindiquen la posesión de las Malvinas. La primera fue el anuncio, esta misma semana, de un referéndum en las islas para 2013. La segunda, el izamiento de la bandera del gobierno isleño junto a la británica ayer en Downing Street 10, sede del primer ministro David Cameron. La Argentina, a través de la Presidenta, procura acumular apoyos e insiste en un discurso de diferenciación de la dictadura que resolvió el desembarco el 2 de abril de 1982.

A esa estrategia apuntaron las citas de Cristina Fernández de Kirchner a los documentos intercambiados en junio de 1974 entre la Cancillería argentina y el Foreign Office. Era presidente Juan Perón, que moriría unos días después, el 1º de julio. La Argentina estaba ya en una situación de acentuada crisis política, pero vivía bajo un régimen constitucional que terminaría 21 meses más tarde con el golpe del 24 de marzo de 1976. Es interesante la observación británica de entonces, que observaba primero un escenario de empeoramiento institucional con María Estela Martínez de Perón, esposa y vice de Juan Domingo Perón, y también la posibilidad de un golpe.

Si el peor costado de aquel Perón de 1973 y 1974 en sus relaciones externas fue la condecoración al jefe del grupo fascista Propaganda Dos, Licio Gelli, de fuertes relaciones con José López Rega y Emilio Eduardo Massera, entre otros, su mejor cara exterior era su preocupación por arreglar algunos conflictos pendientes. No sólo alentó las negociaciones con Londres. También con Uruguay, por la forma de compartir el Río de la Plata.

El aspecto llamativo de los documentos que citó ayer la Presidenta es el nivel de coincidencia de las dos partes: las dos banderas flamearían en las islas, se hablarían dos idiomas, quedaría garantizada una suerte de doble nacionalidad para los nacidos en las Malvinas.

Aunque en su discurso optó por no mencionarlo, quizá como un modo de mencionar sólo acciones de gobiernos democráticos argentinos, la realidad es que incluso la dictadura negociaba en 1981 con la entonces primera ministra Margaret Thatcher sobre el litigio de las islas. La guerra de hace 30 años, obviamente, terminó con ese largo proceso de tratativas que habían cobrado impulso tras la resolución obtenida en las Naciones Unidas en 1965 por otro gobierno democrático, el de Arturo Illia, que instaba a los dos países a negociar.

Otro punto subrayado por Cristina es que el problema es “bilateral” y que la otra parte, para la Argentina, no son los isleños, sino el gobierno del Reino Unido. Y que no sólo es bilateral sino, repitió ayer, “global”.

La globalidad fue expuesta por la Presidenta al exhibir la cuestión Malvinas como la prueba de que existen distintas categorías para definir la posición que cada país ocupa en el mundo. Una manera de aludir a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (los Estados Unidos, el Reino Unido, Rusia, China y Francia) y a su derecho a veto. El mecanismo valida las intervenciones militares de Washington y sus aliados militares, en primer lugar Londres. Cristina indicó los casos de Irak y Afganistán. Con posiciones distintas a la Argentina sobre el Consejo de Seguridad, porque quiere un asiento permanente, Brasil suele hablar en la misma frecuencia sobre las disparidades del sistema multilateral y sus desvíos militaristas.

Un nudo distinto de la globalidad fue presentado por la Presidenta simultáneamente como crítica y como oferta. La crítica: “El Reino Unido debería actuar con mayor inteligencia”. La oferta implícita: “Una negociación diplomática permitiría asociaciones beneficiosas entre Sudamérica y el mundo”. Lo dijo después de señalar que en el mundo en crisis de hoy pesan la energía, los alimentos y el desarrollo científico y tecnológico.

El primer ministro Cameron dijo ayer que no está dispuesto a jugar al Monopoly con la Argentina. El Monopoly se basa en negocios inmobiliarios. Sería bueno saber qué tenía de verdad Cameron en la cabeza. Anoche, ante la inminencia de las elecciones griegas del domingo, el gobierno británico lanzó otro salvataje para los bancos con la esperanza de que se reactiven las líneas de crédito, sobre todo hipotecario, después de la crisis de las hipotecas basura y la burbuja financiera del 2008. Se reunieron el encargado de Hacienda, George Osborne, el gobernador (presidente) del Banco de Inglaterra (equivalente del Banco Central), Mervyn King, y el intendente de la City, David Wootton. La City es la City. Londres tiene administración y el lord de la zona financiera detenta un poder simbólico importante.

King dijo que esta crisis es la peor desde la Segunda Guerra. Ese es el marco de la etapa actual del diferendo sobre Malvinas, en el que los dos actores siguen generando posiciones, alianzas o iniciativas para quedar en mejor posición para el largo o el larguísimo plazo.

Ninguna derrota bélica genera derechos de posesión para la otra parte en términos de la ley internacional. A la dictadura se le debe también el atraso en la discusión con el Reino Unido sobre Malvinas. En buena medida esa situación es la que necesita remontar el Estado nacional, lo cual explica tanto la composición inusualmente plural de la comitiva como la frase de la Presidenta sobre un liderazgo argentino en derechos humanos y también en no proliferación nuclear con fines de guerra.

Solicitada contra el colonialismo

“Terminemos con el colonialismo cumpliendo las resoluciones de Naciones Unidas” es el título que lleva la solicitada con la firma de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner que se publicó ayer en el diario londinense The Times y tuvo una vasta repercusión en medios de toda la región, transparentando la importancia que tomó la soberanía del Atlántico Sur ya no sólo para la Argentina sino para Sudamérica. “Los argentinos les pedimos a todos ustedes –ciudadanos y gobiernos del mundo– que pongan fin al colonialismo y pidan el cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas. Pedimos al Reino Unido que dé una oportunidad a la paz”, sostiene en su punto más fuerte el documento, publicado en coincidencia con la presentación de la mandataria ante el Comité de Descolonización de la ONU.

“Un anacronismo colonial” califica el texto a la postura británica respecto de “las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y el área marítima circundante, ubicadas en el extremo sur del continente americano, a menos de 700 kilómetros de nuestras costas y a 14 mil kilómetros del Reino Unido”, argumenta CFK, antes de recordar como “hace 179 años, el 3 de enero de 1833, una fuerza naval británica expulsaba a las autoridades legítimas argentinas y a la población de las Islas Malvinas” y señalar que, “desde entonces, Argentina ha pedido sin descanso su restitución en foros nacionales e internacionales”.

A continuación destaca que “desde 1965 la ONU adoptó 39 resoluciones” instando a negociar a las partes y que “más resoluciones al respecto fueron adoptadas por la Organización de Estados Americanos (OEA), el Grupo Río, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y el Mercosur, como también la Cumbre de países Sudamericanos-Arabes (ASPA), la Cumbre Africa-Sudamérica, la Cumbre Iberoamericana y el grupo de los 77 más China”, pero que aun así “Gran Bretaña se ha negado invariablemente a cumplir con estas resoluciones” e iniciar el diálogo.

“Argentina es hoy un país democrático que se sobrepuso a la más feroz dictadura de la que se recuerde en nuestra historia, y es un ejemplo global en los campos de los derechos humanos y las misiones de mantenimiento de la paz”, destaca el comunicado, cuyo contenido fue difundido por medios de toda Sudamérica, como El Mercurio, de Chile; Ultimas noticias, de Venezuela; El Nuevo Siglo, de Colombia, y los brasileños O Estado y Folha do San Pablo, que destacaron en todos los casos la importancia de la presentación de Fernández de Kirchner en Nueva York y el amplio respaldo internacional que ha acumulado el reclamo argentino en los últimos tiempos.

“Devuélvanos las Malvinas”

La embajadora argentina en el Reino Unido, Alicia Castro, sostuvo, al cumplirse 30 años de la finalización de la guerra de Malvinas, que “la única victoria que alguna vez podrá ser celebrada ocurrirá el día que nuestras respectivas naciones se sienten a la mesa de negociación”. Lo escribió una columna que salió publicada en el diario The Independent bajo el título “Devuélvanos las Malvinas”, donde se utiliza, por primera vez en un medio británico, el nombre con que Argentina y toda América latina llama a las islas. En ese artículo la diplomática expresó que “la mejor forma de recordar a los caídos es alcanzar la paz y la reconciliación”, a la vez que condenaba como “lamentable” el conflicto bélico impulsado por la dictadura militar. “Hoy Argentina repudia la guerra y enjuicia a sus responsables”, consignó. En el final del artículo, la embajadora Alicia Castro finalmente sentencia que “el trauma que dejó el conflicto en ambos países requiere una solución basada en una reconciliación genuina”.
Fuente: pagina12.com.ar

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