viernes, 17 de agosto de 2012


Cancilleres solidarios con Ecuador
La Unión de Naciones Sudamericanas reclamará que el Reino Unido respete el derecho de asilo y la inviolabilidad de la embajada ecuatoriana. La Alianza Bolivariana para Nuestra América rechazó las amenazas del gobierno británico.

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La policía británica rodeó la sede de la Embajada de Ecuador en Londres.
Imagen: EFE

La decisión del gobierno de Ecuador de otorgarle asilo político al fundador de Wikileaks, Julian Assange, sacudió el panorama diplomático mundial. Los cancilleres de la Alianza Bolivariana para Nuestra América (ALBA) y de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) se reunirán este fin de semana para analizar el caso.

La cita de ALBA y Unasur será en la ciudad de Guayaquil, Ecuador. Los cancilleres de ALBA se reunirán mañana mientras que los de Unasur lo harán el domingo. El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, había adelantado la posibilidad de la cita ministerial, así como también una asamblea extraordinaria de la Organización de los Estados Americanos (OEA). en una rueda de prensa en la que anunció el otorgamiento del asilo al fundador de Wikileaks, quien permanece refugiado en la embajada de Quito en Londres desde junio pasado y es reclamado en Suecia por supuestos delitos sexuales contra dos mujeres de ese país, a las que conoció en Estocolmo en agosto de 2010, denuncias que él niega. “Tras realizar una justa y objetiva valoración de la situación expuesta por Assange, hace suyos los temores del recurrente y asume que existen indicios que permiten presumir que puede haber persecución política o podría producirse tal persecución si no se toman las medidas oportunas y necesarias para evitarla”, dijo el canciller.

A través de un comunicado emitido ayer en Caracas, los países del ALBA adelantaron su postura con relación al tema. “Manifestamos nuestro más rotundo rechazo a las amenazas proferidas por el gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte contra la integridad de la embajada de la República del Ecuador en Londres”, detallaron. El bloque –integrado por Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Dominica y Antigua y Barbuda– puntualizó que el Reino Unido podría violar la Convención de Viena sobre Privilegios e Inmunidades y desconocer sus obligaciones internacionales en el caso que no deje salir del país a Assange. Al reiterar la “indefectible solidaridad” del bloque bolivariano con Ecuador, hizo una advertencia al gobierno británico sobre las graves consecuencias que la ejecución de sus amenazas tendría para las relaciones con sus países aunque no las especificó. En sintonía, la Unasur reclamará que respete el derecho de asilo y la inviolabilidad de la embajada ecuatoriana, señaló ayer el canciller uruguayo, Luis Almagro. Según el canciller, la decisión de Ecuador no es prematura. “Se tomó su tiempo y obviamente que se concedió (el asilo) conforme a derecho”, destacó. Individualmente, el gobierno boliviano declaró ayer que una eventual intervención sobre la embajada de Ecuador en Londres sería “un acto hostil de violación incuestionable al derecho internacional” y un atentado a su soberanía. Mientras que el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, rechazó la “arrogancia” y la “prepotencia” que, a su entender, ha mostrado el gobierno británico en el caso. “Hacemos un llamado a la sensatez y a que se respete el derecho internacional”, indicó el ministro venezolano.

A diferencia de los Estados de la región, Australia –país de origen de Assange– adelantó que no intervendrá en la disputa entre los gobiernos de Ecuador y Reino Unido. Similar fue la reacción de la Unión Europea (UE) que rotuló el caso como un “asunto diplomático bilateral”. “Esperamos que el asunto se resuelva mediante el diálogo y en cumplimiento con los acuerdos internacionales”, señaló un portavoz de la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton. “De todas maneras, la delegación de la UE en Quito sigue la situación atentamente, en permanente contacto con la embajada británica”, añadió.

Por su parte, Estados Unidos negó ayer estar involucrado de alguna manera en el caso del fundador de Wikileaks y descartó haber presionado a Gran Bretaña para detenerlo. La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, declinó comentar sobre el asilo otorgado por Ecuador. Mientras, Suecia convocó durante la jornada al embajador ecuatoriano en Estocolmo para que explique sobre las acusaciones de parcialidad de la Justicia sueca que Quito esgrimió para conceder el asilo a Assange. “Las acusaciones que (el canciller ecuatoriano) virtió son graves y es inaceptable que Ecuador quiera detener el proceso judicial sueco y la cooperación judicial europea”, declaró el portavoz del ministerio sueco de Relaciones Exteriores, Anders Jörle. Fue el ministro de Relaciones Exteriores sueco, Carl Bildt, quien manifestó el rechazo a cualquier acusación que indique que la Justicia de su país no garantiza los derechos de la defensa. “Nuestro sólido sistema jurídico y constitucional garantiza los derechos de todos”, declaró vía Twitter.

Apretado pero libre
Por Jerome Taylor * 
 

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Julian Assange (foto) puede haber elegido una vida de fuga, pero por cierto no es una confortable. Ayer, dentro de la atestada Embajada de Ecuador, los límites a su libertad eran demasiado notorios. No había señales del fugitivo australiano, cuya habitación queda en la parte de atrás de la embajada. Pero detrás de la puerta de entrada fuertemente vigilada y con cerrojo, un breve atisbo nos daba la indicación del lugar que Assange llama hogar.

La embajada es asombrosamente pequeña. Ocupa la planta baja de un edificio de siete pisos en una mansión de ladrillos en uno de los distritos más elegantes de Londres, no tiene más de doce habitaciones y la mayoría de ellas está reservada para funcionarios que han tenido una vida ocupada en lo que generalmente es considerado un destino agradable.

Pasando frente a la policía británica armada afuera, entramos a un vestíbulo en el que funcionarios con aspecto agobiado iban de acá para allá, mientras dos recepcionistas respondían pacientemente los incesantes llamados telefónicos. Assange se habrá familiarizado con el cuadro de su nuevo patrocinador, el sonriente presidente ecuatoriano Rafael Correa. Una banda patriótica con los colores amarillo, azul y rojo cuelga del centro de la habitación principal. El arte que tendrá bastante tiempo para apreciar incluye una serie de pinturas vibrantes de pájaros tropicales.

Cuando Assange llegó por primera vez hace dos meses, tomó a los funcionarios por sorpresa. A diferencia de las misiones diplomáticas más grandes, en las que hay departamentos adjuntos o una residencia en las cercanías, los ecuatorianos no tenían instalaciones para dormir o bañarse. Los funcionarios inicialmente pusieron un colchón inflable en el suelo, pero desde entonces fue reemplazado por una cama adecuada y se instaló una lluvia para uso de Assange.

Los amigos que han visitado a Assange dicen que tiene acceso a Internet. Las comidas le son entregadas desde restaurantes cercanos o se cocinan en la pequeña kitchenette de la embajada. La capacidad de Assange para ejercitarse es limitada. No hay un jardín y la inmunidad diplomática de la que goza se termina en el momento en que cruza la puerta y entra en el vestíbulo común del edificio. Para irritación de los funcionarios de la embajada la policía aumentó significativamente su presencia alrededor del edificio. Los oficiales están apostados dentro del vestíbulo y en la calle frente al edificio. No obstante, con todos sus inconvenientes, Assange claramente decidió que una apretada embajada en Knightsbridge es mejor que una cárcel sueca.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.
 
Fuente: pagina12.com.ar

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