sábado, 18 de agosto de 2012

Mendoza alternativa: ¿Estamos preparados para un nuevo tranvía?
Juan Carlos Elizondo volvió a Mendoza desde Canadá para implementar un novedoso sistema ferroviario, una idea propia que no tiene antecedentes en el mundo. Según dijo a MDZ, el ministro de Infraestructura, Rolando Baldasso, dictaminó que "llegó muy tarde".
 
por Danila Bragagnini

 


Mendoza busca, desde hace tiempo, reinstalar la cultura ferroviaria en la provincia. El caos del tránsito de la ciudad obligó a proponer alternativas y el mejor postor fue el Metrotranvía, que circula a prueba desde la ciudad hasta Gutiérrez.

Sin embargo, otras opciones emergen de la mano de innovadores y, en este caso, Juan Carlos Elizondo volvió de Canadá a su provincia natal después de 40 años para buscar la oportunidad de implementar un revolucionario sistema ferroviario. Viajó por todo el mundo analizando los sistemas de transportes de las grandes ciudades y desarrolló una idea propia. Ya tiene ofertas de Inglaterra, pero decidió que quiere que su invención sea "cien por ciento argentina, como el Torino".


"Mi oficio es mueblero, lo aprendí acá desde muy chico, en Guaymallén. Tuve un aprendizaje que fue muy genuino, muy correcto, y me permitió hacer muebles de calidad. Me mudé a Canadá y fundé una empresa y viajo por todo el mundo haciendo trabajos de arquitectura. Esto me permitió conocer los sistemas de transporte de las grandes ciudades".
Elizondo relata que, en sus viajes, comenzó a fijarse en los trenes y tranvías. "Como todos saben, siempre han tenido el mismo estilo: cuatro ruedas por boggie y dos boggie por vagón. Entonces empecé a pensar cómo se podía evitar el roce de las vías. Llegué a una conclusión: que se podría eliminar una vía y hacer el boggie flexible con seis ruedas: cuatro de goma a los lados, y dos en el medio que van en la vía. Así se achica la fricción", explicó.  


De esta forma, una de las ventajas de este sistema es que, por la flexibilidad, permite doblar como un auto en la esquina. "En las ciudades grandes, por el exceso de autos, se utiliza el tranvía como alternativa, pero el problema son las vías: para instalarlas en un giro, por ejemplo, se necesita la mitad de la calle. Y si no lo ocupa el tranvía, lo ocupan los micros". La idea de Elizondo permite, así, utilizar menos espacio para su instalación.

Basado en esta premisa, comenzó a investigar los antecedentes de su idea y la posibilidad de aplicación: "Nadie lo había inventado antes. Hay sistemas similares, pero nada igual". 

Una vez que la idea nació, comenzó la etapa de investigación y aplicación de prueba. "Le saque una foto al tranvía de Toronto e hice una maqueta a escala de media pulgada, de madera, con mi sistema, para saber si podía andar o no. Y, después de probarlo muchas veces, lo comprobé", indicó Elizondo. 

 

Cada extremo del boggie, tiene tres ruedas. Las dos de goma tocan en el pavimento y la del medio va en la vía.  "Por ejemplo, las doble vías de hoy hace falta tenerlas paralelas en todo momento, porque si alguna se mueve, el tren descarrila. Al tener una sola vía, si se mueve, no pasa nada. La suavidad de traslado es más grande. Además, al tener tres ruedas tiene más capacidad de rulemanes, se puede cargar con más gente, puede ser más ancho o más alto. Cuando gira, puede ser a gran velocidad, y no se da vuelta. Tiene muchas ventajas", explicó. 

Elizondo alegó que, a medida que iba conociendo ciudades, entendía las demandas de los pasajeros, quiénes quieren transportes que sean bajos, accesibles, que se pueda entrar con una bicicleta, o con paquetes. Que uno pueda estacionar el auto a 15 cuadras del centro y viajar con bolsos de forma rápida. Y con un pasaje barato, más que el colectivo. 

 

"La flexibilidad está diseñada para radios chicos, para zonas urbanas muy pobladas con mucho tránsito, como la capital de Mendoza. La idea también es que la vía esté a la altura del asfalto, para que los autos puedan interactuar con el tren y la gente pueda cruzar sin problemas. Tiene que mezclarse con lo que tenemos hoy en día", indicó.

Otra de las tantas ventajas que su creador mencionó, es que la implementación del sistema implica un ahorro económico importante, al eliminar una vía y sólo mantener una. Además, se puede meter a cualquier parte de la ciudad.

"En París estuve exclusivamente analizando el subterráneo. La ciudad es muy chica y el subte tiene que dar muchas vueltas, forzándose. Y todos los días, después de la una, cierran el servicio y empiezan a reparar, a soldar. Todos los días. Es mucho mantenimiento", opinó.

 

La idea ya cuenta con la patente en Canadá, con aplicación internacional. Ahora, Elizondo se ha lanzado a la venta: "Y quise implementarlo en Mendoza. Me contacté con el grupo de Héctor Antinori y estamos trabajando para ver qué posibilidades hay de desarrollarlo".

Se reunió con Rolando Baldasso, el ministro de Infraestructura, quién -según dijo- le avisó que "llegó muy tarde". Y opinó: "El Metrotranvía es una buena idea, me gusta que pare y no hayan barreras, es práctico. Lo único, es que es un poco rústico. Con este sistema de ruedas de goma, se elimina la vibración que se siente en el Metro mendocino".

Elizondo dijo que le planteó a Baldasso implementar su sistema con en las rutas que todavía no están en obra, sobre todo hacia el aeropuerto, en las vías abandonadas. Pero asegura que el ministro le explicó que la intención de su gestión es reincorporar el transporte del ferrocarril así como está. "Que si me daba lugar, después no me podían sacar", explicó.

"Hay que tener un razonamiento diferente con esto, porque nunca se ha hecho. No hay que comparar con lo que ya hay, con las grandes ciudades, esto es nuevo. No sé si Mendoza tiene la mentalidad, pero sería lo ideal" finalizó Elizondo. Y planteó el desafío.  

Fuente: MDZ Online

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