Un virus que extiende su rastro mortal y cuya cura carece de financiación
Las claves del ébola
20 Minutos
Es uno de los virus más
letales para el ser humano, con una tasa de mortalidad, en sus brotes
epidémicos, de entre el 25% y el 90%. No existe aún ni tratamiento ni
vacuna para hacerle frente, y, aunque se está experimentando con
resultados positivos, el desarrollo de lo conseguido avanza muy
lentamente, entre otras cosas, por problemas de financiación.
Su
aparición, hasta ahora siempre en países de África Central y Occidental
cercanos a selvas tropicales, dispara periódicamente las alarmas en
todo el mundo e incluso la imaginación de Hollywood (hay varias
películas basadas en una teórica epidemia mundial), pero los avances
reales, casi 40 años después de que se detectara el primer brote
epidémico, siguen siendo espectacularmente escasos.
El ébola,
una amenaza no solo para la salud, sino también para la seguridad, dado
su potencial uso como arma bacteriológica, sigue teniendo el camino
libre, y la única defensa pasa, de momento, por medidas preventivas. Tal
vez, hasta que el virus dé el salto y se cuele en el Primer Mundo, o
hasta que haya indicios solventes de que podría ser utilizado por
bioterroristas.
¿Cómo es el virus del ébola?
El
virus ébola pertenece a la familia Filoviridae (género Filovirus). Es el
causante de la fiebre hemorrágica viral del ébola, una enfermedad
infecciosa, altamente contagiosa y muy severa, que afecta tanto a
animales como a seres humanos.
El ébola se detectó por primera
vez en 1976 en dos brotes epidémicos casi simultáneos ocurridos en Nzara
(Sudán) y Yambuku (actual República Democrática del Congo). La aldea en
que se produjo el segundo de ellos está situada cerca del río Ébola,
que da nombre al virus.
Existen cinco variedades del ébola:
Sudán, Zaire, Reston, Côte d'Ivoire (Costa de Marfil) y Bundibugyo. Los
tipos Sudán, Zaire y Bundibugyo son los que se han asociado a
importantes brotes de fiebre hemorrágica en África.
De momento,
el ébola solo está activo en el continente africano, pero constituye una
amenaza para la salud global, ya que existe el peligro de que se pueda
expandir a otros lugares a través de personas que viajan a zonas en
riesgo y vuelven después a sus países de origen sin ser conscientes de
que están incubando la enfermedad.
¿Cómo se contagia?
El
ébola es transmitido al ser humano por animales salvajes y se propaga
en las poblaciones humanas por contacto directo con sangre, líquidos
orgánicos (saliva, sudor, orina, vómito) o tejidos de las personas
infectadas. El periodo de incubación varía de dos a 21 días, si bien lo
más normal es de cinco a doce días.
Aunque los monos han sido
una fuente de infección para las personas, se considera que los
murciélagos de la fruta de la familia Pteropodidae son los huéspedes
naturales del virus.
Para evitar el contagio, la Organización
Mundial de la Salud (OMS) recomienda evitar el contacto con monos y el
consumo de su carne cruda, así como el contacto físico estrecho con
pacientes infectados por el virus.
Los trabajadores sanitarios
que atienden a pacientes con infección presunta o confirmada deben
aplicar medidas de precaución para evitar cualquier exposición a la
sangre o líquidos corporales del paciente, así como el contacto directo
sin protección con el entorno posiblemente contaminado.
Los
ritos funerarios en los que los familiares lavan el cuerpo del difunto
también son una fuente importante de riesgo de contagio en las
comunidades afectadas.
¿Cuáles son los síntomas y por qué es tan letal?
En
las primeras fases de la enfermedad, los afectados por el virus
presentan fiebres altas de casi 40 grados, fuertes dolores de cabeza,
debilidad intensa y dolor de músculos, cabeza y garganta, seguidos de
vómitos, diarreas, erupción cutánea, funciones renal y hepáticas
alteradas e intensas hemorragias internas y externas.
El virus
acaba causando la muerte del 90% de los infectados debido a las
hemorragias que provoca. Al no existir aún un tratamiento o vacuna
específicos, los cuidados intensivos que requieren los casos graves se
centran en intentar bajar la fiebre y en cortar las hemorragias.
Según
explica a Efe el director del Instituto Universitario de Enfermedades
Tropicales y Salud Pública de Canarias, Basilio Valladares, se ha
encontrado el virus en el semen de pacientes supervivientes (el 10% del
total) hasta 60 días después de haberse detectado la enfermedad, lo que
demuestra su alta virulencia.
¿Cómo puede contenerse?
La
prevención e higiene en las escuelas, así como la información a la
población local, son fundamentales para poder contener el brote de ébola
que continúa propagándose en algunos países de África Occidental. Según
explica a Europa Press la directora de la ONG Plan Internacional en
España, Concha López, "los países afectados tienen un bajo Índice de
Desarrollo Humano y se enfrentan a severas dificultades por sus frágiles
sistemas de salud y saneamiento". "Si el ébola continúa extendiéndose
sin una prevención activa, podría sobrepasar fácilmente su capacidad de
reacción, que ya está alcanzando sus límites", añade.
La ONG
insiste en que la información adecuada y oportuna puede salvar vidas, ya
que, aunque no hay vacuna ni cura para el ébola, hábitos como lavarse
las manos pueden contribuir a detener la infección y su propagación:
"Debemos actuar rápidamente para asegurarnos de que la información
correcta llega a las comunidades de los países afectados sin más
demora", indica el director regional de Plan Internacional para África
Central y Sudocidental, Adama Coulibaly, quien advierte asimismo de que
"los rumores equívocos que abundan en las zonas afectadas dificultan la
respuesta del gobierno y de los organismos humanitarios".
¿Cuáles han sido los principales brotes hasta ahora?
El
primer brote, el detectado en 1976 en Sudán y la actual República
Democrática del Congo, afectó a 318 personas y causó 280 muertes, lo que
supone un índice de mortalidad del 88%. Desde entonces el ébola ha
continuado apareciendo de forma periódica en África Central y
Occidental.
En 1995 una epidemia en Kiwit (en el entonces Zaire)
afectó a 315 personas y mató a 254 (81%). El brote, que tuvo su origen
en un leñador, se extendió a través de los hospitales. Un año después,
en enero de 1996, la variedad ébola-Zaire atacó Gabón, con 31 casos
diagnosticados y 21 fallecimientos. Este país volvió a resultar afectado
entre julio y diciembre de ese mismo año, esta vez en la región de
Boue, donde se aislaron 60 casos y murieron 45 personas. El virus se
trasladó a través de una médico de Gabón a Johannesburgo (Sudáfrica),
donde afectó a dos personas, una de las cuales murió.
El primer
brote del siglo XXI fue detectado en Uganda, en el distrito de Gulu, al
norte del país, donde la variedad ébola-Sudán infectó en el año 2000 a
425 personas, de las que fallecieron 224. Entre 2001 y 2002 se confirmó
un nuevo brote en Gabón, que posteriormente se extendió a la vecina
República del Congo.
El balance de la OMS fue de 65 casos con 53
muertos en Gabón, y de 59 casos y 44 muertos en Congo. En 2003 se
contabilizaron en Congo 143 personas afectadas por la variedad
ébola-Zaire. Murieron 128 (el 90%). Y en 2007 la enfermedad reapareció
en la República Democrática del Congo, donde afectó a 264 personas y
mató a 187. También en 2007 Uganda registró un brote en el distrito
occidental de Bundibugyo, con 149 infectados y 37 muertos.
En
marzo de 2014 se localizó un brote en Guinea, causado por la cepa Zaire,
la forma más letal conocida del virus, que dejó un centenar de muertos.
Este verano, otro brote se ha cobrado la vida de casi un millar de
personas tanto en Guinea, como en Liberia y Sierra Leona.
¿Qué avances ha habido en el tratamiento?
En
1998, el farmacólogo nigeriano Maurice Iwu anunció en el Congreso
Internacional de Botánica que el extracto de la fruta de Garcinia kola,
un árbol de África Occidental, utilizado por curanderos locales en otras
dolencias, detenía el crecimiento del virus en pruebas de laboratorio.
No obstante, aún no se han realizado pruebas concluyentes con animales o
seres humanos.
Uno de los avances más importantes tuvo lugar en
2012, cuando científicos del National Microbiology Laboratory (Canadá)
administraron un compuesto llamado ZMAb a cuatro monos, 24 horas después
de ser infectados con el virus. El ZMAb está compuesto de tres
anticuerpos que se obtuvieron de ratones a los que previamente se había
vacunado con fragmentos del virus. Los monos que recibieron el ZMAb
sanaron sin sufrir efectos secundarios. Un quinto simio al que no se le
había administrado el fármaco murió a los cinco días.
Según
explicaron los investigadores, los anticuerpos del ZMAb atacan y
neutralizan una glicoproteína en la superficie del virus que le permite
entrar e infectar las células. Los científicos anunciaron entonces su
intención de desarrollar un anticuerpo más potente llamado Defyrus, que
permitiría, junto a una terapia de genes antivirales, dar con la una
cura definitiva. Sus previsiones apuntaban a 2014 para empezar a
trabajar con humanos.
En septiembre del año pasado, un estudio
dirigido por Robert Stahelin, de la Escuela de Medicina de la
Universidad de Indiana (EE UU) reveló cómo la proteína más abundante que
compone el virus del ébola, VP40, le permite dejar células huésped y
diseminar la infección a otras células en el cuerpo humano, un hallazgo
que podría sentar las bases para el desarrollo de nuevos fármacos y
estrategias de lucha.
Antes, en febrero de 2013, el equipo de
investigadores del Servicio de Microbiología del Hospital 12 de Octubre
de Madrid logró dar un primer paso en el bloqueo de la entrada de los
virus del VIH y el ébola en las células del sistema inmunitario para
impedir que se diseminen por el organismo. El trabajo, que comenzó hace
diez años y se encuentra aún en sus primeras fases, se está realizando
en colaboración con la Universidad de Oxford y con el Centro Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC) en Sevilla.
¿A qué problemas se enfrentan los científicos?
Las
investigaciones que se están llevando a cabo actualmente para la
consecución de una vacuna y un tratamiento contra el ébola se enfrentan a
dos problemas fundamentales: por un lado, todavía no se conocen todas
las proteínas del virus; por otro, tan solo existen cinco laboratorios
en el mundo equipados para trabajar directamente con este tipo de virus,
concretamente, en Estados Unidos, Canadá, Rusia, Francia y Alemania.
Los más conocidos son el laboratorio del CDC (Center for Disease
Control, Centro para el Control de Enfermedades), en Atlanta (Georgia,
EE UU), y el USAMRIID (United States Army Medical Research Institute for
Infectious Diseases, Instituto de Investigación Médica del Ejército de
los Estados Unidos para Enfermedades Infecciosas).
Pero el
obstáculo más importante es la falta de financiación. Según explica a la
revista digital Materia el biólogo estadounidense Larry Zeitlin, uno de
los descubridores del cóctel de proteínas que ha conseguido frenar la
infección en monos, "el principal problema, al menos para nosotros, es
el apoyo económico. Recibimos financiación del Gobierno estadounidense,
pero llega a borbotones, lo que hace muy difícil desarrollar rápidamente
un fármaco".
Zeitlin, presidente de Mapp Biopharmaceutical, una
farmacéutica que trabaja con el Ejército de EE UU en temas de
bioseguridad, añade que "el apoyo privado podría acelerar el desarrollo,
pero los inversores generalmente no están interesados en productos como
éste, con un pequeño número de pacientes, porque no son muy rentables".
¿Qué ha ocurrido con la farmacéutica Tekmira?
El
pasado 14 de enero, la compañía farmacéutica canadiense Tekmira, con
sede central en Vancouver, anunció que había realizado la primera prueba
en seres humanos de su antídoto contra el ébola, conocido como
TKM-Ebola, dentro de las investigaciones que realiza bajo un contrato
con el Departamento de Defensa de Estados Unidos.
El 5 de marzo,
informa eldiario.es, la empresa hizo público que había recibido una
ayuda especial (denominada fast-track, y cuyo objetivo es "facilitar el
desarrollo y acelerar la revisión de medicamentos para una necesidad
médica insatisfecha"), dentro de un contrato de 140 millones de dólares,
para acelerar su investigación.
Días después, el 22 de marzo, se confirmó el brote de ébola en Guinea.
El
presidente de Tekmira, Mark J. Murray, afirmó que "los nuevos datos
demuestran la supervivencia en primates tras haberles inyectado dosis
letales", y que "la plataforma antiviral aplicada incluye el antídoto
antiébola".
Como destaca eldiario.es, y puede verse claramente
en el siguiente gráfico del índice Nasdaq, en el último trimestre las
acciones de Tekmira se han disparado:
http://www.20minutos.es/noticia/2106358/0/ebola/epidemia/claves/
Fuente: Rebelion.org