lunes, 17 de octubre de 2016

Despega la nave tripulada china Shenzhou 11. Misión: vivir un mes en el espacio
por Daniel Marín


Después de tres años China vuelve a poner en órbita una nave tripulada. El 16 de octubre de 2016 a las 23:30 UTC despegaba un cohete Larga Marcha CZ-2F/Y (Y11) desde la rampa 921 del complejo de lanzamiento 43 del centro espacial Jiuquan con la nave Shenzhou 11 a bordo. Dentro viajaban los astronautas Jing Haipeng y Chen Dong, que tienen previsto batir el récord de permanencia chino en el espacio. La pareja pasará 33 días en el espacio, 30 de los cuales con su nave acoplada al laboratorio orbital Tiangong 2, lanzado el pasado 15 de septiembre.

Lanzamiento de la Shenzhou 11 (Xinhua).

La Shenzhou 11 es el sexto vuelo tripulado chino desde 2005 y será la única nave tripulada que se acople con la pequeña estación espacial Tiangong 2 (recordemos que la Tiangong 1 recibió la visita de los seis astronautas de las Shenzhou 9 y 10). En abril del año que viene está previsto que el laboratorio reciba la visita del carguero no tripulado Tianzhou 1 para probar las técnicas de transferencia de combustibles que serán esenciales en el mantenimiento de la futura estación espacial china cuyo primer módulo, el Tianhe, será lanzado en 2018. Esta misión es el 61º lanzamiento orbital de este año, el 13º de China en 2016 y el 13º de un cohete Larga Marcha CZ-2F.

Este es el tercer vuelo espacial para Jǐng Hǎipéng (景海鹏), el comandante de la Shenzhou 11 y mayor general del ejército, que se convierte a sus 49 años en el primer astronauta chino que ha participado en tres misiones espaciales (Shenzhou 7, 9 y 11). También es el primero que vivirá en dos estaciones espaciales distintas (Tiangong 1 y 2). Jing tiene una experiencia acumulada en el espacio de 15 días y 11 horas. Para el piloto militar Chén Dōng (陈冬), de 38 años, esta es su primera misión espacial. Chen Dong fue seleccionado como astronauta en 2010 y Jing Haipeng en 1998. La tripulación de la misión Shenzhou 11 fue anunciada apenas medio día antes del lanzamiento, un secretismo inédito incluso para los estándares del programa espacial chino.

Jing Haipeng, comandante (Xinhua).

Chen Dong (Xinhua).


Shenzhou 11

La Shenzhou 11 (神舟十一号, 神十一 o SZ-11, shénzhōu, “navío divino” en mandarín) es una nave espacial tripulada china de 8082 kg con capacidad para tres astronautas y ha sido diseñada por la Academia China de Tecnología Espacial (CAST) tomando como base la Soyuz rusa. Tiene una longitud de 9,25 metros, un diámetro de 2,80 metros y una envergadura de 17 metros con los paneles solares desplegados. El volumen interno es de 14 metros cúbicos y puede permanecer en el espacio hasta 20 días en vuelo libre sin acoplarse con una estación espacial. Esta misión solo lleva dos astronautas para poder transportar parte de los víveres de una estancia tan larga como esta (el resto de víveres están a bordo de la Tiangong 2).

Nave Shenzhou (Paco Arnau/ciudad-futura.net).

Al igual que la Soyuz, la nave está dividida en tres módulos distintos:

    Módulo orbital de la Shenzhou 11 (Xinhua).
  • Módulo Orbital (轨道舱, guǐdào cāng): tiene forma cilíndrica y unas dimensiones de 2,80 x 2,25 metros, con una masa de 1500 kg. Su volumen interior habitable es de 8 metros cúbicos. En las primeras misiones estaba dotado de dos paneles solares de 2,0 x 3,4 metros que complementaban el suministro eléctrico de los paneles del Módulo de Servicio, además de permitir que el módulo tuviese capacidad para vuelos autónomos como satélite independiente. En la misión Shenzhou 7 se utilizó como esclusa para realizar la primera actividad extravehicular (EVA) china. En las primeras misiones incorporaba 16 pequeños propulsores a base de hidrazina con un empuje de 5 N para ayudar en la orientación del vehículo, aunque a partir de la Shenzhou 7 estos propulsores fueron eliminados. En la parte frontal hay un sistema de acoplamiento andrógino similar al APAS-89 ruso empleado en las misiones de acoplamiento entre la ISS y el transbordador norteamericano. Durante el acoplamiento con la estación TIangong emplea un sistema de navegación y guiado óptico a base de cámaras y láseres (LIDAR). En las primeras misiones Shenzhou el módulo orbital demostró su capacidad para permanecer hasta 200 días en el espacio de forma autónoma. Incluye una escotilla para el acceso de la tripulación en la rampa y que también se usa en actividades extravehiculares.
    Cápsula de la Shenzhou 11 (Xinhua).
  • Módulo de Retorno o cápsula (返回舱, fǎnhuí cāng): es la sección en la que viajan los astronautas durante el lanzamiento y la reentrada terrestre. Tiene una forma similar al Aparato de Descenso (SA) de la Soyuz, aunque ligeramente más grande. China utilizó en los años 90 una antigua cápsula Soyuz 7K-T para diseñar esta delicada parte de la Shenzhou. Tiene unas dimensiones de 2,50 x 2,52 metros y una masa de 3240 kg, con un volumen interno de 6 metros cúbicos. Está construida en titanio y posee un escudo térmico ablativo de 450 kg. Al igual que la Soyuz, tiene dos ventanillas de 30 centímetros de diámetro y un visor para la orientación de la tripulación en órbita. A diferencia de su hermana rusa, este visor no está dotado de un periscopio. Está unida al módulo orbital por una escotilla de 70 cm de diámetro. Incluye un paracaídas principal de 1200 metros cuadrados y 90 kg capaz de frenar la velocidad de descenso hasta los 8 m/s, así como un paracaídas de reserva. El escudo térmico se desprende a 6 kilómetros de altura, dejando al descubierto un sistema de aterrizaje suave formado por cuatro pequeños cohetes de combustible sólido (la Soyuz tiene seis cohetes) que se encienden a un metro de altura sobre el suelo para frenar la velocidad de descenso hasta los 3,5 m/s. Durante el ascenso y la reentrada, los astronautas llevan un traje de presión intravehicular similar al Sokol KV2 ruso. La cápsula puede mantener una presión de 81-101 kPa (20-24 kPa de presión parcial de oxígeno), una humedad de 30%-70% y una temperatura de 17º a 25º C, aunque durante la reentrada se alcanzan los 40º C en el interior. En la reentrada, el control de actitud de la cápsula se lleva a cabo con ocho pequeños impulsores de 150 N de empuje alimentados por un depósito de 28 kg de hidrazina (la Soyuz usa peróxido de hidrógeno para este cometido). De esta forma, la nave puede realizar un descenso controlado no balístico, sometiendo a la tripulación a una menor deceleración. Posee capacidad para amerizajes.
Diferencias entre el SA de una Soyuz y la cápsula Shenzhou.

Vista del escudo térmico de la cápsula Shenzhou 7 desde el módulo de servicio.

Otra vista de la cápsula de la Shenzhou 11 (Xinhua).
    Módulo de servicio de la Shenzhou (Xinhua).
  • Módulo de servicio o de Propulsión (推进舱, tuījìn cāng): es una sección cilíndrica donde se alojan los tanques de combustible y los motores de la nave. Tiene una masa de 3000 kg y unas dimensiones de 3,05 x 2,50 metros, con un diámetro máximo de 2,80 metros. Aloja una tonelada de combustibles hipergólicos (MMH y tetróxido de nitrógeno) en cuatro tanques de 230 litros. El motor se alimenta mediante un sistema de presurización consistente en seis tanques de gas a alta presión de 20 litros cada uno. El motor principal tiene cuatro cámaras de combustión con un empuje de 2500 N cada una. El empuje total es por tanto de 5 kN, con un impulso específico (Isp) de 290 segundos. El encendido para la reentrada del vehículo suele durar unos 75 segundos. Para las maniobras de cabeceo y guiñada, la nave está dotada de ocho impulsores de hidrazina de 150 N de empuje situados en grupos de dos en la base del módulo cerca de las toberas del motor principal. Otros ocho motores de 5 N situados también en grupos de dos en otras partes del módulo ayudan en esta tarea. Por último, el giro y la traslación se logran con ocho impulsores de 5 N de empuje situados cerca de la unión con la cápsula. Además de los tanques de combustible, en este módulo se alojan los tanques de oxígeno y nitrógeno para la presurización de la nave. El módulo está dotado de dos paneles solares de 2,0 x 7,0 metros (con una superficie útil de 24,48 metros cuadrados) capaces de rotar sobre su eje (a diferencia de los paneles de la Soyuz, que son fijos) y generar 1 kW de potencia. En la parte central del módulo de servicio se encuentra el radiador principal de la nave. Este módulo se encuentra conectado con la cápsula a través de umbilicales que se desconectan antes de la reentrada.
Motores del módulo de propulsión.

La nave está dotada de un ordenador central redundante denominado CTU (Central Terminal Unit) que controla todos los sistemas. En el módulo orbital se encuentra otro CTU de reserva. El sistema de orientación incluye una unidad inercial primaria y un receptor GPS/Beidou como apoyo. Para facilitar las tareas del equipo de rescate, la cápsula comienza a emitir una señal VHF de 243 MHz a 40 kilómetros de altura, al mismo tiempo que transmite en HF las coordenadas del receptor de GPS. Además, una vez en tierra emite una señal de 406 MHz EPIRB (International Emergency Position Indicating Radio Beacon).

Nave Shenzhou (Giuseppe De Chiara).

Emblema de la misión.


Tiangong 2

El Tiangong 2 (天宫二号, ‘palacio celeste’ en mandarín) es un laboratorio espacial de 8,5 toneladas dotado de sistemas de soporte vital y un único puerto de acoplamiento para permitir la unión con naves tripuladas Shenzhou o naves de carga Tianzhou (aunque no ambas al mismo tiempo). Tiene una longitud de 10,4 metros y un diámetro máximo de 3,35 metros, con una envergadura de 18,4 metros una vez desplegados sus dos paneles solares (capaces de generar entre 4 y 6 kilovatios de potencia). El Tiangong 2 recibirá la visita de la nave tripulada Shenzhou 11 y de la nave de carga Tianzhou 1.

Tiangong 2 (derecha) acoplándose con la nave tripulada Shenzhou 11 (CCTV).


Cohete Larga Marcha CZ-2F/T

El Larga Marcha CZ-2F/Y (长征二号F/Y) es un cohete de dos etapas y cuatro aceleradores con una capacidad en órbita baja de 8150 kg. Se trata de la versión pesada del CZ-2F anteriormente denominada CZ-2F/G. En la actualidad China asigna el nombre CZ-2F/T a los vectores usados en los lanzamientos no tripulados de los laboratorios orbitales Tiangong y reserva el nombre CZ-2F/Y a los empleados por las naves tripuladas Shenzhou. El CZ-2F/T tiene una masa de unas 464 toneladas, una longitud de 58,3 metros y un diámetro de 3,35 metros en la etapa central, mientras que el diámetro total es de 8,45 metros. El CZ-2F/Y tiene una torre escape, mientras que el CZ-2F/T usa una cofia simple de 12,7 x 4,2 metros. El CZ-2F emplea combustibles hipergólicos en todas sus etapas (dimetilhidrazina asimétrica y tetróxido de nitrógeno).

Cohetes CZ-3f/T (izquierda) y CZ-2F/Y (CCTV).

La primera etapa (L-180) tiene unas dimensiones de 28,465 x 3,35 metros y una masa al lanzamiento de 198,830 kg (12550 kg al vacío). Emplea un motor YF-21B (DaFY 6-2) formado por cuatro motores YF-20B con 2961,6 kN de empuje en total (740,4 kN cada cámara al nivel del mar) y unos 255,6 segundos de impulso específico (Isp). El control de vuelo de la primera etapa se consigue mediante el giro de los motores. La primera etapa se complementa con cuatro propulsores de combustible líquido LB-40 de 15,326 m x 2,25 m equipados cada uno con un motor YF-20B de 740,4 kN de empuje y un tiempo de encendido de 155 segundos, 18 segundos más que el CZ-2F tradicional.

La segunda etapa, L-90, tiene un tamaño de 14,223 m x 3,35 m, una masa de 91,414 kg (4955 kg en vacío) y emplea un motor YF-24B con un Isp de unos 292 s, dividido en un motor principal YF-22B (DaFY20-1) de 742 kN y uno vernier con cuatro cámaras YF-23B (DaFY21-1) de 11,8 kN cada una. El empuje total de la segunda etapa es de 738,4 kN y funciona durante 414,68 segundos.

Familia Larga Marcha (SGWIC).

Características de la familia Larga Marcha (CGWIC).

El Centro de Lanzamiento de Jiuquan (酒泉卫星发射中心/JSLC) se encuentra situado en la provincia de Gansu, en pleno desierto de Gobi. Jiuquan es, después de Wenchang (文昌卫星发射中心/WSLC), el centro espacial más moderno del país. No obstante, Jiuquan nació en 1958 como el primer centro de pruebas de misiles balísticos de China. En 1960 China lanzó por primera vez desde Jiuquan un misil Dongfeng 1 (DF-1, una versión del misil soviético R-2) y en octubre de 1966 lanzó un misil DF-2A con una bomba atómica. A partir de 1967 China usó Jiuquan para probar misiles DF-2, DF-3 y DF-4. El 24 de abril de 1970 un cohete Larga Marcha CZ-1, basado en el misil DF-3, puso en órbita el primer satélite artificial chino, el Dongfang Hong 1. En 1999 China comenzó la construcción del cuarto complejo de lanzamiento o Área 4 en Jiuquan, que actualmente es el único que se usa para misiones espaciales.

Centros de lanzamiento en China (Springer).

Las instalaciones del Área 4 están divididas en dos zonas: una dedicada a la integración de vehículos en la que destaca el Edificio de Ensamblaje Vertical o VPB (Vertical Processing Building), muy similar al VAB estadounidense, pero mucho más pequeño, y otra con dos rampas de lanzamiento. El edificio de integración vertical dispone de dos zonas de montaje independientes. El cohete es trasladado a una de las dos rampas mediante un transporte móvil, una técnica que China también emplea en el centro de Wenchang. Jiuquan es el único centro espacial chino desde donde se lanzan las misiones tripuladas de las naves Shenzhou. La primera misión espacial tripulada china, la Shenzhou 5, despegó desde Jiuquan en 2003. La rampa principal, SLS-1, se usa para lanzamientos tripulados del cohete CZ-2F. La rampa SLS-2 se emplea para misiones no tripuladas de cohetes CZ-2C, CZ-2D, CZ-4B y CZ-4C. Los lanzamientos militares están bajo la jurisdicción de la Base 20 del Ejército Popular de Liberación de China.

Mapa del centro espacial (CALT).

Zona de integración de Jiuquan (CALT).

Interior del edificio de ensamblaje vertical (CALT).

El Área 4 del centro espacial de Jiuquan. A la derecha se aprecian las dos rampas (Google Earth).

Fases del lanzamiento:
  • T+0 segundos: lanzamiento.
  • T+12 s: maniobra de cabeceo.
  • T+155 s: separación de los propulsores laterales.
  • T+160 s: separación de la primera etapa.
  • T+210 s: separación de la cofia.
  • T+585 s: separación de la segunda etapa.

Preparación de la Shenzhou 11:



Torre de escape:


Presentación de la tripulación:



La tripulación se dirige a la rampa:


El cohete en la rampa y lanzamiento:











Control de la misión en Pekín:


Caída de la cofia:





Fuente:  danielmarin.naukas.com
El misterioso “monolito” avistado en una de las lunas de Marte
Mide unos 90 metros y está parado, solitario, en una región de Fobos. Y ha inspirado toda clase de teorías de conspiración que involucran a alienígenas. ¿Qué es? Y ¿quién lo puso ahí?




"Cuando la gente se entere se preguntará: "¿Quién puso eso ahí? ¿Quién puso eso ahí?"

Estas palabras las dijo en 2009 Buzz Aldrin, el segundo hombre que caminó sobre la Luna, en alusión a un peculiar y solitaria roca gigante que se asienta sobre la superficie de Fobos, una de las lunas de Marte.

Aldrin tenía razón: hay mucha gente intrigada por el monolito de Fobos. Ha inspirado todo tipo de teorías conspirativas sobre extraterrestres y fascinantes discusiones en internet.

Incluso dio nombre a un álbum lanzado este año por Les Claypool y Sean Lennon Ono.

Pero ¿qué es y cómo llegó hasta allí? 


Erosión natural

El monolito tiene el aspecto de una enorme roca y fue descrito como un edificio de gran tamaño, de unos 90 metros de altura.

Se encuentra en una región desolada y desierta de Fobos, lo cual lo hace parecer aún más impresionante.

No es el único; Marte cuenta con su propio monolito.

Fobos es una de las lunas de Marte.
Pero la comunidad científica no contempla esos monolitos como evidencia de civilizaciones extraterrestres avanzadas.

El monolito marciano es, casi con seguridad, poco más que un pedazo de roca con un borde más o menos recto que se desplomó de un acantilado cercano.

Otros fenómenos espeluznantes, como la infame "cara de Marte", no parecen tan inusuales vistos desde cerca o desde un ángulo diferente.

Pero el monolito de Fobos todavía no ha recibido demasiada atención científica.

Es posible que tan sólo sea un fragmento que se formó durante un impacto.

Hay cierta de evidencia de que Fobos pudo sufrir el impacto de algún asteroide. Teniendo en cuenta que es muy pequeño, los escombros también pueden impactar sobre su superficie.

Esos residuos podrían, en realidad, ser arrojados a Fobos desde la superficie de Marte, pues el Planeta Rojo recibe colisiones de asteroides de vez en cuando.

Algunos cálculos sugieren que cerca de 250 partes por millón —o incluso más— de los restos de roca no consolidada en la superficie de Fobos provienen de Marte. 


El objeto más misterioso

Otra teoría dice que el monolito de Fobos no se formó durante un impacto, sino que podría ser un pedazo extraño de roca sólida lunar, asomando a través de una superficie que, en su mayoría, está cubierta de escombros.

Esa idea fue discutida hace años por los científicos planetarios que exploraban la posibilidad de realizar una misión a Fobos.

Si la hipótesis es cierta, significaría que el monolito podría encerrar las claves sobre los orígenes del propio Fobos.

¿Solo un pedazo de roca con un borde más o menos recto que se desplomó de un acantilado cercano?


Y eso haría del monolito algo sorprendentemente interesante.

Según algunas ciencias planetarias, Fobos es prácticamente el objeto más misterioso de todo el Planeta Solar.

Fobos es una de las dos pequeñas lunas que orbitan alrededor de Marte; la otra se llama Deimos. Y no está muy claro cómo llegaron allí.

Ambas son pequeñas y de forma irregular, lo cual las hace parecer asteroides que cayeron en las ondas gravitacionales de Marte hace tiempo.

Pero la forma en que las lunas orbitan Marte hace incompatible esa idea del "asteroide atrapado".

Una teoría alternativa dice que se formaron a partir del mismo material de Marte cuando el planeta se creó, hace miles de millones de años.

Pero medidas astronómicas precisas revelaron que Fobos tiene una densidad mucho más baja que la típica roca marciana. 


Un gran impacto

Eso deja en el aire una tercera idea: Marte sufrió un devastador impacto con un enorme protoplaneta (embrión planetario) hace tiempo, lo cual generó las dos lunas.

Se cree que un tipo similar de colisión propició la creación de la Luna de la Tierra. Pero nuestra Luna es grande, y Fobos y Deimos son diminutas.

Un gran impacto debería haber dotado a Marte de un satélite mucho mayor.

Sin embargo, un par de estudios publicados en 2016 podrían haber resuelto el misterio.

Marte tiene dos lunas diminutas, llamadas Phobos y Deimos.
Ambos concluyeron que la tercera idea es correcta.

Y mientras uno dice que las lunas no son asteroides atrapados, el segundo establece una hipótesis detallada que puede explicar cómo Marte acabó teniendo dos pequeñas lunas.

Aparentemente, el gran impacto generó una gran luna. Y esa gran luna dio lugar a la formación de Fobos y Deimos, y de muchos otros satélites, a partir de los escombros que quedaron.

Al final, la gran luna y todo excepto las dos pequeñas lunas que orbitan cerca de Marte se desintegraron y regresaron a la superficie marciana. Tan sólo Fobos y Deimos sobrevivieron.

Algunas expediciones que se han propuesto para analizar la composición de Fobos y su monolito podrían poner a prueba esa idea.

Pero el tiempo avanza. En 2015, la NASA sugirió que Fobos se está desintegrando poco a poco. Los surcos de su superficie podrían ser señales tempranas del proceso.

Por suerte, todavía hay mucho tiempo para visitar Fobos antes de que muera: faltan de 30 a 50 millones de años para que se desintegre. 



Fuente: BBC Mundo

domingo, 16 de octubre de 2016

22 congresistas llaman al presidente Obama a no ser el primero en recurrir a la bomba atómica



Veintidós miembros del Congreso de Estados Unidos, todos demócratas, enviaron al presidente Barack Obama una carta exhortándolo a convertir en ley el compromiso de no ser el primero en recurrir al arma nuclear en caso de conflicto.

Dos semanas atrás, el secretario de Defensa, Ashton Carter, recordó que Washington no vacilará en desatar la guerra nuclear si lo estima necesario.

A raíz de la ruptura del acuerdo de cese de hostilidades en Siria, las últimas semanas se han caracterizado por un empeoramiento de las tensiones entre Washington y Moscú. El peligro de que el enfrentamiento entre los Dos Grandes degenere en una Tercera Guerra Mundial no había sido nunca tan grande desde la guerra de Corea.



Fuente:  voltairenet.org
Los científicos que creen posible que el universo que nos rodea no sea real
por Philip Ball




¿Eres real? ¿Y yo?

Algunos físicos, cosmólogos y otros científicos no tienen problema hoy en día en contemplar la posibilidad de que todos estemos viviendo dentro de una simulación computarizada gigante, como en la famosa película de finales de los años 90, The Matrix.

Nos rebelamos por instinto ante esa idea, por supuesto. Todo se siente demasiado real como para ser una simulación.

Pero piensa por un momento el extraordinario progreso que ha habido en computación y tecnologías de la información en décadas recientes.

Las computadoras nos han dado juegos de increíble realismo, así como simuladores de realidad virtual muy persuasivos. Es más que suficientemente para ponerse paranoico.

¿Cómo diferenciar entre la realidad y una simulación? ¿E importa en realidad en cuál de las dos vivimos?

El universo es un experimento

La idea de que somos parte de una simulación tiene algunos simpatizantes de alto perfil.

En junio del 2016 el empresario en tecnología Elon Musk señaló que las probabilidades de que estuviéramos viviendo en una realidad objetiva eran "una en mil millones".

En esa misma línea, tanto Alan Guth, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, en Estados Unidos, como el gurú de las máquinas inteligentes, Ray Kurzwell, sugieren que "a lo mejor todo nuestro universo es un experimento de ciencia de un estudiante de secundaria en otro universo".

Ninguno de ellos cree que somos seres físicos atrapados en una realidad falsa, como en The Matrix. En cambio, hay al menos dos formas en que es posible que el universo que nos rodea no sea real.

El cosmólogo Alan Guth de MIT ha sugerido que el universo puede ser una especie de experimento de laboratorio, concebido por cuenta de un Big Bang artificial por alguna inteligencia superior.

Una vez formado, creó su propia burbuja de tiempo-espacio. Pero si creemos en esta teoría, el universo resultante sería perfectamente real, aunque se hubiese originado por un proceso artificial.

El segundo escenario, en cambio -al que se adhieren personalidades como Musk-, sugiere que los humanos somos seres completamente simulados: poco más que información manipulada por una gran computadora, como los personajes de un videojuego.

En este Universo no hay escape al estilo Matrix: este es el lugar donde vivimos y es nuestra única oportunidad de vivir.

Pero, ¿por qué creer esta posibilidad tan rebuscada? La respuesta es sencilla: ya recreamos el mundo a través de la realidad virtual.

No solo realizamos simulaciones para los videojuegos, sino también para investigaciones científicas. ¿Quién dice que dentro de poco no seremos capaces de crear seres virtuales que muestren señales de conciencia?

Si alguna vez alcanzamos ese nivel, estaremos desarrollando una enorme cantidad de simulaciones, más allá de nuestro mundo "real".

¿No es posible entonces que un ser inteligente en otra esquina del universo haya llegado ya a ese punto?

Un mundo virtual

El filósofo Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, ha definido tres posibilidades en relación con este escenario:

1.- Las civilizaciones inteligentes nunca llegan a desarrollarse a un nivel tan elevado como para producir estas simulaciones, porque quizás se erradican a sí mismas de la faz de la tierra.

2.- Una civilización llegó a tener la capacidad para hacer estas simulaciones, pero por alguna razón decidió no realizarlas.

3.- Hay una probabilidad abrumadora de que estemos viviendo en una simulación.

¿Cuál de estas tres opciones es la más probable?

El astrofísico y ganador del premio Nobel, George Smoot, señaló que no hay razones sólidas para creer en las opciones 1 y 2.

Es cierto que la humanidad se ha causado una gran cantidad de problemas. Por ejemplo, está el cambio climático, las armas nucleares y la posibilidad de una extinción masiva. Pero ninguno de ellos tiene por fuerza que ser terminal.

Adicionalmente, no hay nada que sugiera que simulaciones verdaderamente detalladas, en la que los agentes se experimentan a sí mismos como reales y libres, sean imposibles en principio.

Smoot agrega que, dado el conocimiento alcanzando en este momento sobre la existencia de otros planetas, sería el colmo de la arrogancia pensar que somos la inteligencia más avanzada del universo.

¿Qué hay de la opción 2? Smoot piensa que también es improbable. Después de todo, una de las razones por las que hacemos simulaciones hoy es para conocer mejor el mundo real; para hacerlo mejor y salvar vidas. Son motivos éticamente indiscutibles para continuar recreando la vida.

Con esos argumentos solo nos queda la opción 3: probablemente estamos en una simulación.

Cómo demostrarlo

Una de las formas de averiguar si estamos viviendo en una simulación es buscar fallas en el programa que la produce.

Por ejemplo, encontrar inconsistencias en las leyes de la física.

También pueden hallarse errores debido al redondeo de cifras en las computadoras, como sugirió una vez el experto en inteligencia artificial Marvin Minsky.

Por ejemplo, cada vez que un evento tiene varios resultados posibles, sus probabilidades deben sumar 1. Si detectamos que no es así, algo debe estar mal.

Para otros científicos, la prueba de que estamos en una realidad virtual radica en el Universo mismo: todo está diseñado para que encaje perfectamente.

Incluso la menor alteración de las fuerzas naturales habría hecho del átomo una partícula inestable, o habría hecho imposible la vida en la Tierra.

La mecánica cuántica ha dado con toda clase de cosa extraña. Por ejemplo, tanto la materia como la energía parecen granulares: como la pixelación de una pantalla, cuando la ves muy cerca.

Otro poderoso argumento es que el Universo parece funcionar a través de líneas matemáticas, como si se tratara de un programa de computación.

Sin embargo, este argumento parece morderse la cola: si una superinteligencia estuviese administrando simulaciones en su propio mundo "real", se supone que lo haría basándose en principios físicos que rigen su universo, así como lo hacemos nosotros ahora con el nuestro.

En ese caso, la razón por la cual nuestro mundo es matemático no sería porque es administrado por una computadora, sino porque el mundo "real" también es así.

En todo caso, es muy difícil -si no imposible- encontrar evidencia sólida que demuestre que estamos en una simulación.

En palabras de Smoot, quizás nunca lo sabremos, porque nuestra mente no está lista para afrontar esa tarea.

Después de todo, diseñas a unos agentes en una simulación para que funcionen dentro de unas reglas, no para que las subviertan. 

Realidad cuántica

En el fondo de este debate reposa una idea que quizás disminuya la preocupación por determinar si solo somos información manipulada por una gigantesca computadora.

Para algunos físicos, eso es lo que el mundo real es, en cualquier caso.

Cada vez más, la teoría cuántica está siendo formulada en términos de información y computación. Algunos especialistas creen que, en su nivel más fundamental, puede que la naturaleza no sea matemática pura, sino información pura: como los ceros y los unos de las computadoras.

Al respecto, el reconocido físico John Wheeler propuso que todo lo que pasa, desde la interacción de partículas hacia arriba, es en cierta forma computación.

"Si uno mira las entrañas del Universo -la estructura de la materia en su escala más pequeña- se da cuenta que no son más que bits realizando operaciones digitales locales", dice Seth Lloyd, del Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Esto nos lleva al meollo del asunto. Si la realidad es sólo información, entonces nosotros no somos más o menos "reales" si estamos en una simulación o no. En cualquiera de los casos, información es todo lo que podemos ser.

Casi con absoluta certeza Elon Musk no va por ahí diciéndose que todas las personas que ve son construcciones hechas por computadoras que procesan data codificada por su propia conciencia.

En parte porque es imposible mantener esa imagen por mucho tiempo en nuestras cabezas, y porque también en el fondo sabemos que la única noción de realidad que vale la pena tener es la que experimentamos, y no algún hipotético mundo detrás de todo.

El concepto del "mundo como simulación" toma una vieja diatriba filosófica y le pone el traje de la tecnología. Eso no hace daño nadie: simplemente nos anima a examinar nuestras asunciones y preconcepciones.

Pero hasta que se pueda demostrar que distinguir entre lo que experimentamos y lo que es "real" se traduce en una diferencia entre lo que observamos o hacemos, nuestra noción de la realidad no cambia de manera significativa.

A principios del siglo XVIII el filósofo George Berkeley argumentaba que el mundo era una mera ilusión.

Y para cuestionar esta idea, el vivaz escritor inglés Samuel Johnson exclamó: "yo refuto eso", y pateó una piedra.

En realidad, Johnson no refutó nada. Sin embargo, puede que se le haya ocurrido la respuesta correcta. 



Fuente: BBC Mundo

sábado, 15 de octubre de 2016

Entusiasmo en el gobierno kelper por el acuerdo entre Argentina y Reino Unido
El gobierno británico de Malvinas defendió la declaración firmada entre Londres y la Cancillería argentina para "remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico" de las islas y consideró que "mientras haya una oportunidad para hacer más, debemos impulsarla".




Así lo planteó el legislador kelper Mike Summers, quien consideró que la posibilidad de un vuelo extra que conecte las islas con el continente "no presenta un riesgo a la seguridad" de los isleños, en tanto que se pronunció a favor del levantamiento de las sanciones que rigen en la Argentina para la exploración y explotación de hidrocarburos.

En una nota publicada en el diario Penguin News, Summers confirmó que el gobierno británico de Malvinas analiza avanzar en un acuerdo para que haya vuelos de Malvinas a San Pablo, incluyendo una escala mensual en territorio continental argentino.

Summers se preguntó si "una escala mensual en Argentina es un precio demasiado caro para pagar por un vuelo directo a San Pablo, el más grande centro de conexión aérea de Sudamérica".

El político isleño explicó que de acuerdo a las tratativas en marcha entre Londres y la Argentina, el gobierno de Mauricio Macri "indicó que a cambio de pedirle al gobierno brasileño que no objete el vuelo, a ellos les gustaría que ese vuelo haga una escala una vez al mes" en territorio continental argentino.

Summers defendió el avance de las negociaciones en ese sentido y advirtió que lo único que se requiere es "un acuerdo explícito con la Argentina para no obstruir el vuelo" a San Pablo ya que "volar alrededor del espacio aéreo argentino, como algunos sugirieron, no es probable".

El dirigente advirtió que los isleños necesitan otro vuelo adicional al que conecta a las islas con Punta Arenas ya que "tenemos que llegar a los mercados".

"El puente aéreo (con Gran Bretaña) está bien para Gran Bretaña en cantidades limitadas pero está claro que tendremos nuestra capacidad limitada", advirtió. Y señaló que "una alternativa a través de un gran aeropuerto ha sido una necesidad desde hace tiempo" para los isleños.

"El potencial para el turismo es obvio, y la mayor conectividad para otros negocios genera actividad que en la actualidad está suprimida", enfatizó Summers.

Por otra parte, el funcionario advirtió que la continuidad de las sanciones de la Argentina a empresas que operen en las islas "no está en el interés" de los isleños e "inhibe la necesidad de crecimiento económico que asegure nuestro futuro". "La vida al límite provee una clara y regular evidencia de que los isleños quieren progresar y continuar fortaleciendo su economía", advirtió Summers, al plantear que se avance en el levantamiento de las sanciones por parte de la Argentina.

"Mientras haya una oportunidad para hacer más debemos avanzar y tomar la oportunidad para crecer y expandirnos para las futuras generaciones", señaló.

El comunicado conjunto firmado por la canciller Susana Malcorra y un representante británico el 13 de septiembre pasado plantea "adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos".

"En este contexto acordaron el establecimiento de dos escalas adicionales mensuales en territorio continental argentino, una en cada dirección. Los detalles específicos serán definidos", añadió el comunicado.  



Fuente: Ambito.com
Todos al espacio: buscan sumar países a los viajes interplanetarios
Exploración del universo. La ONU hará una misión exclusiva para naciones sin recursos técnicos. Los proyectos serán seleccionados en 2018. 
por Marcelo Bellucci

Dream Chaser. Así será la nave que proyecta la ONU. Se lanzaría en 2021. Tiene capacidad para 7 astronautas.

El turismo espacial y la idea de explorar una frontera desconocida para la humanidad abren un nuevo horizonte para la ciencia. Y mientras los países desarrollados llevan la delantera en materia de infraestructura y diseño, todavía quedan muchas vacantes para cubrir, sobre todo, en la franja de servicios. En 2021, las Naciones Unidas pondrá en marcha una misión destinada a países sin recursos técnicos o financieros, para fomentar la investigación tecnológica y científica en condiciones de gravedad cero.

Las ONU, mediante la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos de Espacio Exterior (UNOOSA) en colaboración con la firma Sierra Nevada Corporation (SNC), promueven el lanzamiento de una misión robotizada de 14 días en la órbita baja terrestre (LEO, por Low Earth Orbit). Los países interesados deberán enviar sus propuestas en 2017 y un año más tarde, se seleccionarán las mejores. Como los lugares son limitados, indicaron que buscarán la máxima excelencia.

Tampoco habrá descenso en ningún planeta ni visitas programadas a la Estación Espacial. La misión se desplegará en la órbita de los 2.000 kilómetros, donde se llevarán a cabo diferentes experimentos para suprimir la fuerza de la gravedad y estudiar cómo se comportan los fenómenos físicos y los procesos biológicos en dichas condiciones.

El programa está abierto a los países miembros de las Naciones Unidas que no dispongan de los recursos para costear su propia avanzada. El atractivo de esta iniciativa es que los costos se reducirán notablemente ya que los interesados no tendrán que contratar sistemas de propulsión y vehículos de navegación porque, al igual que la logística, serán suministrados por los promotores de esta aventura.

"Una de las principales responsabilidades es promover la cooperación y la utilización pacífica del espacio exterior, pero nuestro trabajo es algo más que eso. Tenemos la visión de traer los beneficios del espacio a la humanidad y eso significa ayudar a los países en desarrollo a acceder a las tecnologías espaciales y sus beneficios", añadió Simonetta Di Pippo presidenta de la UNOOSA.

Si todo sale de acuerdo a lo pautado, la fecha de lanzamiento será para 2021 abordo de la Dream Chaser de SNC, una nave reutilizable de 10 metros de longitud y 37 de alto, la cual es una versión en miniatura de los antiguos transbordadores de la NASA. Tiene capacidad para colocar en LEO 7 astronautas o el equivalente a 5.500 kilos brutos.

La versión para carga del Dream Chaser fue diseñada por SNC para brindar servicios a la Estación Espacial Internacional (EEI) en virtud de un contrato de la NASA. Este vehículo -que estará disponible para fines de 2019- tendrá 6 alas plegables que le permiten despegar sobre un cohete protegido al mismo tiempo por los carenados de lanzamiento estándar. Se trata de la cubierta endurecida que se desprende cuando el vehículo llega al espacio.

La compañía también aseguró que a los países seleccionados para proporcionar las cargas útiles de la misión se les pedirá que paguen una parte prorrateada del costo de la misión. Aun así, también se están buscando grandes patrocinadores para financiar una gran parte de los gastos. "Entendemos que muchas de las firmas espaciales existentes querrán ser parte de este proyecto y prestar servicios de apoyo, ya sea técnico o material" explicó Mark Sirangelo, vicepresidente de SNC Space Systems. Además de la misión de Dream Chaser, otra iniciativa que mantiene la UNOOSA es el programa KiboCUBE, en cooperación con la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), que otorga a las naciones en desarrollo la oportunidad de lanzar CubeSat o nanosatélites desde el módulo de experimentación japonés Kibo en la EEI. 



Fuente: Clarín.com
Misiles en Malvinas: quejas de Argentina ante el Reino Unido
Cancillería citó al embajador británico, Mark Kent, para protestar por los ejercicios militares que se realizan en el archipiélago de forma ilegal. El rechazo a estas acciones viene desde 2014.



 


El vicecanciller Carlos Foradori convocó al embajador del Reino Unido, Mark Kent, para manifestar una protesta formal por un nuevo ejercicio militar de las fuerzas reales.

De esta manera, el gobierno de Mauricio Macri, que se encuentra en Roma con la canciller Susana Malcorra, continúa la política de la gestión anterior de rechazar estos ejercicios que son históricos ya y que se han sofisticado a medida que Londres modernizó sus fuerzas.

La queja se conoce luego que el Servicio de Hidrografía Naval (SHN), dependiente del Ministerio de Defensa, informara que "las fuerzas militares inglesas que en forma ilegal ocupan el territorio argentino de las Islas Malvinas, notificaran la realización de un ejercicio de armas que incluye lanzamiento de misiles".

El texto indica que el Servicio de Hidrografía Naval informó los movimientos del ejército británico "en su carácter de autoridad de aplicación de compromisos internacionales vigentes con la Organización Marítima Internacional y la Organización Hidrográfica Internacional, así como por razones humanitarias de protección a la vida humana en el mar".

La información difundida en un comunicado titulado "Ejercicio de Lanzamiento de Misiles" indicó que las acciones militares británicas se realizarán "de 11 a 23 desde el 19 hasta el 28" de octubre próximos en la zona de Malvinas.

En abril de 2014, el gobierno argentino presentó una nota de "enérgica protesta" al Reino Unido por los ejercicios militares similares, que incluyeron lanzamiento de misiles.

"Se repiten las provocaciones y actos hostiles hacia la Argentina de una potencia nuclear extracontinental", se indicó en aquel momento desde la Cancillería, durante la gestión de la presidenta Cristina Kirchner.  



Fuente:  diario26.com

viernes, 14 de octubre de 2016

Cicaré Helicópteros recibirá una importante suma de dinero del Gobierno nacional
El intendente José Luis Salomón y el secretario de Desarrollo Local, Ignacio Bustingorri informaron que la fábrica Cicaré recibirá una importante suma de dinero por parte del Gobierno nacional. 






“Fue una sorpresa para nosotros, trabajamos en forma conjunta desde que visitaron la empresa del emprendimiento Cicaré. Macri en su etapa de candidato, al visitar nuestra ciudad, habló de la posibilidad de potenciar este tipo empresas”, dijo Salomón.

“Cuando me reuní con la Gobernadora me manifestó que el compromiso para ayudar a esta empresa venía directamente del Presidente. Sabemos que él es la persona más interesada en potenciar a Cicaré Helicópteros”.

“El presente tiene muy presente a Pirincho y siempre lo tiene en cuenta. Cuando ellos vinieron nos dijeron que soñemos y pidamos en grande, y se hizo un pedido muy importante”, dijo Bustingorri.

“Se está mirando la necesidad de Cicaré y buscando hacer de su empresa una empresa grande que pueda seguir generando trabajo. Hoy 18 de los empleados de la empresa son egresados de la Escuela Técnica de nuestra ciudad”.

Recordemos que el presidente Mauricio Macri en la inauguración del quincuagésimo segundo coloquio de IDEA, contó la historia de Pirincho y confirmó el otorgamiento de líneas de crédito para la producción de 100 helicópteros por año. Macri conoció a Cicaré y a su fábrica en una visita que realizó a nuestra ciudad en el año 2015, cuando estaba en pleno proceso de campaña. 



Fuente:  abcsaladillo.com.ar
Ciencia en Argentina: “Queremos construir a partir de lo que tenemos”
El secretario de Planeamiento y Políticas del MINCYT dice que buscan mayor articulación con otros ministerios, quiere negociar con las empresas para que instalen laboratorios de I+D y no cree que la Argentina vaya hacia un modelo de bienes primarios. 
por Bruno Massare




“El pez por la boca muere”, es la respuesta de Miguel Ángel Blesa cuando se le pregunta sobre cómo llegó al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCYT). “El año pasado estaba como presidente de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias (AAPC) y desde allí convocamos al diálogo para explicar por qué motivo la ciencia y la tecnología eran relevantes para la sociedad y la importancia de continuidad en las políticas independientemente del resultado de las elecciones, para que no se perdiera todo lo hecho y poder avanzar sobre esa base. Desde allí organizamos un debate con los principales referentes de ciencia y tecnología de distintos espacios políticos. Con las elecciones sucedieron varias cosas impensadas. La primera, que resultase elegido Mauricio Macri como presidente. Y la otra, que Macri le ofreciera continuar en el Ministerio a Lino Barañao y que él aceptara. Lino buscó reformular su gabinete para avanzar sobre lo construido, adecuándose a los nuevos tiempos, y ahí fue cuando me pidió que lo acompañara en esta función”, dice Blesa, que casi un año atrás había decidido jubilarse.

Doctor en Química con orientación en Fisicoquímica y Química Nuclear (Universidad Nacional de La Plata), Blesa también se formó en la Universidad de Stanford con Henry Taube –quien posteriormente sería reconocido con el Premio Nobel por sus estudios en química inorgánica–, fue investigador superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y realizó buena parte de su carrera profesional en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). En los últimos años, sus investigaciones se orientaron al desarrollo de tecnologías de descontaminación y desinfección de aguas. Actualmente, sigue siendo docente (ad honorem, aclara) en la Maestría en Gestión Ambiental de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).

La secretaría a su cargo tiene una responsabilidad no menor en la estructura del MINCYT: es la encargada de impulsar las políticas definidas por el Ministerio. “Me encontré con un gabinete que mezclaba gente que venía de la gestión anterior con gente nueva. Con mucha rapidez se pudo armar un grupo de trabajo compenetrado con el objetivo de que hay que ofrecerle a la sociedad resultados de la ciencia y la tecnología para alcanzar los objetivos de desarrollo sustentable de las Naciones Unidas. Esa es mi manera de expresar cuáles son los objetivos del MINCYT, porque son objetivos que piensan en la gente y en las cosas que tenemos que lograr para que la gente viva mejor”, sostiene.

¿Cambió la política de ciencia y tecnología pese a que Lino Barañao sigue a cargo del MINCYT?

Como dice el ministro Barañao, él culpa a su antecesor por la pesada herencia [se ríe]. Queremos construir a partir de lo que tenemos. En este caso, lo que teníamos era mucho. El objetivo es introducir cambios que, en cierta medida, son incrementales, pero que también son importantes. En particular, un eje del funcionamiento actual es la articulación con otros ministerios, que era bastante escasa en la administración anterior. En esta secretaría, que antes conducía Ruth Ladenheim, se elaboró el Plan Argentina Innovadora 2020, que es nuestra hoja de ruta. Queremos articular los planes estratégicos de cada ministerio, tanto a partir del Consejo Interinstitucional de Ciencia y Tecnología (CICYT), como del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECYT). El MINCYT es un ministerio de servicios que puede ayudar a los otros a cumplir con sus objetivos. Y hasta ahora hemos visto excelente predisposición por parte de otros ministerios.

“Si el productor no suma valor agregado en forma de procesamiento de los cultivos vamos a estar mal”, dice Blesa.

Bajo su órbita está la Subsecretaría de Estudios y Prospectiva, que lanzó una nueva edición de su encuesta sobre I+D en el sector privado. ¿Por qué la inversión privada en investigación es un déficit histórico de la Argentina?

Sin dudas necesitamos más participación del sector privado en I+D y la encuesta nos permitirá saber bien dónde estamos parados. Si uno ve la inversión del sector público argentino, si bien es más baja de lo deseable, no está fuera de orden con respecto a otros países. La diferencia aparece en en el sector privado, donde es necesario un esfuerzo más grande. Con Brasil, por ejemplo, hay diferencias importantes con respecto a las empresas de ese país, que invierten mucho más. La Argentina siempre tuvo un sector productivo bastante primario, sin grandes esfuerzos por agregar valor. De alguna forma, el hecho de que teníamos la riqueza del agro ha sido un impedimento para desarrollar capacidades que incorporen valor agregado a la producción. Pero eso está cambiando y el sector agrario ahora es un sector agroindustrial. Si el productor no suma valor agregado en forma de procesamiento de los cultivos vamos a estar mal. Es el momento para que estas tendencias se reviertan.

¿No le parece que se está consolidando un modelo agroexportador y de bienes primarios en detrimento del resto de la industria?

El modelo agroexportador no está mal si lo que se exporta tiene valor agregado. Nosotros tenemos una gran ventaja competitiva en la producción de alimentos y es lógico aprovechar eso. No estoy preocupado: creo que las políticas apuntan a insertar valor agregado en la producción y se están implementando programas para fomento de las exportaciones con valor agregado. En la Argentina no solo tenemos que desarrollar nuevas empresas de base tecnológica, sino que también hay que negociar con las empresas que vengan para que instalen aquí laboratorios de investigación y desarrollo.

¿Lo cree posible? La experiencia histórica demuestra lo contrario y en general ocurre que las empresas hacen I+D en sus países de origen.

El mundo está cambiando mucho. Así como Henry Ford fabricaba sus automóviles hasta el último detalle en Detroit, hoy cada uno de los componentes se fabrica en diversos lugares del mundo y se ensamblan en otro lado. Eso mismo pasará en el sistema de innovación tecnológica. La innovación se dará donde haya condiciones para eso y no necesariamente en los países donde está la casa matriz de una empresa.

Más allá de alimentos, ¿dónde considera que el MINCYT puede hacer un aporte sustancial?

El sector de alimentos es un ejemplo pero hay muchos sectores donde hay que avanzar. La Argentina tiene una excelente oportunidad en áreas como el software. El proyecto Pampa Azul, que implica poner en valor el Mar Argentino, también es muy importante. Este año se va a licitar una granja multitrófica en Tierra del Fuego, un lugar donde criar peces, moluscos y algas en una cadena trófica que sea sustentable. Tenemos que aumentar la participación de la producción marina en el producto bruto, que hoy es mínima. Energías renovables es otro sector con gran potencial. El ministro Barañao estuvo hace poco en Impsa, que fabrica aerogeneradores. Podemos avanzar en el uso de la energía eólica de la Patagonia para unirla con tecnologías posteriores. Por ejemplo, electrolizar agua y usar el hidrógeno como vector de energía. La explotación de litio es otro ejemplo y un primer paso es que, en vez de carbonato de litio, que es lo primero que se produce, se exporte hidróxido de litio, que tiene mayor valor agregado. En una segunda instancia, Y-TEC está avanzando en el desarrollo de baterías de litio.

La explotación de litio ha sido muy criticada por su impacto en el medio ambiente, debido al gran consumo de agua que exige.

En el Centro de Litio que depende del CONICET y de la Universidad Nacional de Jujuy se está intentando desarrollar un procedimiento electroquímico para extraer el litio de la salmuera que no requiere la evaporación. Si ese procedimiento es exitoso, resuelve en buena medida el problema del derroche de agua.

Antes habló de Tierra del Fuego. Desde el Gobierno se han esbozado planes sobre reconvertir la economía de la isla. ¿Qué opina al respecto?

Es otro tema en el que estamos trabajando. Decidí crear una Comisión Asesora de Micro y Nanotecnología porque se viene una revolución muy grande. Todo lo que tiene que ver con Internet de las cosas va a generar muchos cambios y tenemos que saber muy bien dónde conviene poner nuestros porotos. Por ejemplo, el desarrollo de sensores es algo perfectamente realizable en la Argentina. Lo que hay en Tierra del Fuego es una industria electrónica que hay que proteger, pero en el sentido de ayudarlos a cambiar de cara al futuro. No nos podemos quedar con lo que tenemos ahora. Yo creo que no vale la pena desarrollar una microelectrónica sofisticada, porque son instalaciones muy caras que requieren volúmenes de producción muy grandes para poderse mantener y es una apuesta condenada al fracaso. Pero hay otras cosas que podemos hacer, como sensores para usos específicos, de los que se van a necesitar una variedad inmensa. La nanotecnología puede ser la base de esta tecnología de sensores. Tenemos capacidades dispersas en la industria privada y en organismos como la Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que hay que aprovechar.

Pero Tierra del Fuego no tiene esas capacidades…

Yo me debo una visita allá. Pero el comentario que recibo es que las instalaciones fabriles no son nada despreciables. Hay una tradición y una cultura que pueden ser aprovechadas para avanzar hacia el futuro porque no podemos creer que la actividad actual, fosilizada, vaya a durar 50 años más.

“La práctica de aplicación de agroquímicos deja mucho que desear en la Argentina”, sostiene Blesa.

Recientemente, presentaron el Programa Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación para el Desarrollo Sustentable (CITIDES) junto con el Ministerio de Ambiente. ¿Fue una iniciativa suya?

Sí, fue una iniciativa mía. Yo estoy interesado en temas ambientales desde hace tiempo y me pareció que había que tratar de juntar acciones alrededor del tema de desarrollo sustentable, porque la tecnología no es neutra y si se la aplica mal puede tener consecuencias en todos los ámbitos, desde la salud hasta la destrucción de fuentes de trabajo. También se creó una Comisión Asesora de Desarrollo Sustentable, que integran especialistas de las ciencias duras y de las sociales. Recientemente, pedí que me hicieran un informe sobre cómo estamos parados en lo que hace a la vulnerabilidad de las ciudades frente a eventos climáticos extremos.

¿Cómo es la relación con el Ministerio de Ambiente? El ministro, Sergio Bergman, ha sido criticado por su falta de experiencia en el área.

Las veces que me he reunido con Bergman he tenido una muy buena impresión sobre él. Tal vez haya un pecado original: si bien no lo hemos podido confirmar, creemos que él ha sido alumno mío en la Facultad de Farmacia y Bioquímica. Tiene equipos técnicos muy buenos y hay muy buena complementación con lo que puede ofrecer nuestro ministerio. Por ejemplo, en todo lo que tiene que ver con las comunicaciones argentinas para las Conferencias de las Partes (COP) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, nuestro ministerio es el punto focal en lo que hace a ciencia, tecnología e innovación relacionadas con ese tema. La relación es fluida y por ahora estamos trabajando muy bien.

¿El MINCYT está tomando algún tipo de acción con respecto al uso de agroquímicos en la siembra?

Me voy a reunir con gente de los ministerios de Agroindustria y Ambiente para discutir de qué manera podemos definir políticas en los temas macro más importantes. La política agraria, la expansión de la frontera agrícola y el uso de agroquímicos son temas en los que la ciencia y la tecnología son esenciales.

¿No deberían abrirse líneas de investigación específicas para conocer más sobre sus efectos?

En el tema epidemiológico, el Ministerio de Salud está trabajando mucho. Pero no es algo fácil de resolver, porque estamos hablando de efectos de largo plazo. Es muy difícil tener un estudio epidemiológico, estadísticamente válido, que muestre una correlación fuerte entre una incidencia de salud y una práctica agropecuaria, porque hay muchos factores en el medio. De manera que las clasificaciones que se hacen de agroquímicos se basan en estudios de laboratorio con animales y de ahí se extrapola. Si una determinada sustancia tiene efecto carcinogénico, si altera una función metabólica, entonces se comienzan a aplicar criterios de protección. Desde nuestro ministerio podemos avanzar en mostrar cómo la tecnología puede ayudar a que la aplicación de los plaguicidas sea más segura y ambientalmente amigable.

Usted es experto en investigación sobre aguas contaminadas. Recientemente, investigadores del CONICET detectaron altos niveles de glifosato en el lecho del río Paraná. ¿Qué se puede hacer al respecto?

No leí esa investigación pero tengo conocimiento sobre ella. A mí no me cabe duda que la práctica de aplicación de agroquímicos deja mucho que desear en la Argentina. No solo las cantidades que se puedan estar dosificando, sino la posibilidad, que yo no niego, de que en algunos casos se sigan usando sustancias que no deberían usarse. Todas las sustancias químicas, en principio, son riesgosas y hay que manejarlas con un criterio de precaución. Por lo tanto, todo esquema de aplicación de agroquímicos debe ser supervisado por expertos. Esto es un problema serio, pero en la práctica hay que buscar de qué manera implementarlo y tenemos que cuidar a la población de riesgo: los fumigadores y quienes viven cerca de las superficies sembradas. 




Fuente: Agencia TSS