lunes, 7 de enero de 2019

Los secretos del SAOCOM
El lanzamiento del primer SAOCOM, el último y más importante satélite de observación de la Tierra de la CONAE, marcó un hito en la historia de la actividad espacial argentina. Cómo se desarrolló este proyecto que se inició hace casi 20 años y por qué es un logro inédito para la industria satelital, un sector que hoy está jaqueado por los recortes presupuestarios.
Por Carlos de la Vega 





El 7 de octubre de 2018 fue lanzado desde California (Estados Unidos), el Satélite Argentino de Observación con Microondas (SAOCOM) 1A, el primero de dos artefactos gemelos pertenecientes a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). El segundo, el SAOCOM 1B, será lanzado a fines de 2019. El proyecto es fruto de la colaboración con la Agencia Espacial Italiana (ASI) y formará parte, junto con los satélites italianos COSMO-SkyMED, del Sistema Italo-Argentino de Satélites para Gestión de Emergencias (SIASGE).

La finalidad de los SAOCOM es la medición de la humedad de los suelos y su aplicación en agricultura, hidrología y en la elaboración de mapas de riesgo de emergencias, como en el caso de inundaciones. También será útil para la detección y seguimiento de derrames de petróleo en el mar, embarcaciones de pesca furtiva y de hielos marinos que afectan la navegación. Con ese fin, cada satélite cuenta con un instrumento excepcional que lo hace una rareza mundial: un radar de apertura sintética (SAR) banda L (1 a 2 GHz) con el que puede tomar datos de la superficie terrestre para luego ser transformados en imágenes con una resolución de 10 a 100 metros y un ancho de barrido de 20 a 350 kilómetros. Además, la señal del SAR es capaz de penetrar hasta dos metros bajo la superficie del suelo, independientemente de las condiciones de luminosidad o atmosféricas, pudiendo observar de día o de noche, con cielos despejados o nublados.

Cada SAOCOM tiene un peso de 2.900 kilos, de los cuales poco más de la mitad corresponden a la antena del SAR. La altura de la órbita es de 640 kilómetros, de tipo polar heliosincrónica. Estos satélites no sólo son un nuevo salto cualitativo en la adquisición de capacidades espaciales por parte de Argentina, sino que su desarrollo y fabricación fue totalmente nacional y cerca de un 90% de su equipamiento es producido en el país.

La idea de realizar satélites radar nació en el año 2000 en la CONAE, la agencia espacial argentina cuyo recientemente retirado director, Conrado Varotto, llevó a ser la más exitosa de América Latina tras asumir su conducción en 1994. Antes, entre 1976 y 1991, Varotto había fundado y dirigido la empresa INVAP.

El desarrollo de los SAOCOM comenzó en 2010 y su fabricación tiene, junto con la CONAE, otros tres grandes protagonistas: la empresa VENG, firma pública con participación mayoritaria de la CONAE; la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) e INVAP. Del proyecto también participaron cerca de 80 proveedores, la mayoría pymes argentinas.

TSS recorrió las instalaciones del Centro Espacial “Teófilo Tabanera” (CETT) de la CONAE, donde también se desempeña VENG, ubicadas en Falda del Carmen, a 30 kilómetros de la ciudad de Córdoba.


Reverso de un panel de la antena durante una inspección posterior a un ensayo realizado por personal de VENG.

Empujar los límites

La CONAE comenzó su programa de satélites de teleobservación terrestre en la década de los noventa, en un principio con artefactos con sensores ópticos (como la serie SAC), tanto en el espectro de luz visible como en el infrarrojo. Sin embargo, estas técnicas presentan limitaciones por la nubosidad del planeta y por sus ciclos de día y noche. Eso hizo que, a finales de esa década, se empezara a pensar en desarrollar un SAR. El problema era que, en ese momento, no había conocimientos en la Argentina sobre esa tecnología. “Entonces Varotto empuja el límite de lo posible. Te convence de que sos capaz de hacer algo que no tenés idea cómo lo vas a hacer”, le dijo a TSS Jorge Medina, jefe del proyecto SAOCOM en CONAE, explicando como Varotto decidió avanzar en la adquisición de capacidades tecnológicas que no había en ese momento en el país y como motivó a su equipo de trabajo para que se animara con lo que hasta entonces era desconocido.

El proceso de estudio fue largo y esforzado. Comenzó con la lectura de libros y revistas especializadas, y siguió luego con la asistencia a congresos y seminarios. En 2008, se sometieron los conocimientos acumulados a la evaluación de un comité de revisores internacionales. El resultado de la evaluación fue más que positivo y a partir de ahí se comenzó con la definición de los requerimientos para el diseño de los SAOCOM.

En 2011, se finalizó con los requerimientos y se inició la fabricación de los dos modelos de calificación que se harían antes de construir el primer satélite, el modelo de ingeniería y el estructural. El SAOCOM 1A comenzó a ser construido en 2013, para fines de 2017 estaba listo y se iniciaron los nueve meses de ensayos ambientales que finalizaron a principios del año siguiente. El primer día de agosto de 2018 el satélite fue embarcado en Bariloche en un avión Antonov An-124 para ser llevado al sitio de lanzamiento.

El diseño y la fabricación de la estructura de los siete paneles que integran la antena del SAR con sus elementos radiantes, así como los mecanismos de despliegue y retención, han estado a cargo de la CNEA, que también se ocupó de la integración de las celdas y el cableado de los tres paneles solares de cada satélite.

VENG es el responsable de la fabricación e integración de los 140 Centros de Transmisión-Recepción (CTR) de la antena, del cableado asociado, las protecciones térmicas y los ensayos correspondientes. INVAP, en tanto, tuvo a su cargo el diseño y fabricación de la plataforma satelital de cada SAOCOM, denominado “módulo de servicio”, en donde se alojan los equipos que “se encargan de mantener las comunicaciones con tierra, al satélite orientado a la Tierra, la generación de energía y el control térmico”, le dijo a TSS Nicolás Renolfi, jefe del proyecto SAOCOM por INVAP, en comunicación telefónica desde Bariloche.

La integración final de todo el conjunto (módulo de servicio, antena del SAR y paneles solares), así como sus ensayos, también fue responsabilidad de INVAP.


Cámara de-termovacío para ensayos de paneles del SAR.

El 1B en gestación

El SAOCOM 1B se encuentra actualmente en fabricación. En las instalaciones de la CONAE que opera VENG en el predio del CETT se trabaja sobre las estructuras de los paneles de la antena del SAR a fin de integrar cada componente que forma el instrumento radar y realizar los ensayos correspondientes.

Los enormes recintos en donde se producen los módulos electrónicos del SAR, se arma el cableado, se pintan los paneles y se realizan las pruebas asociadas se denominan “salas limpias”, por tener controladas la temperatura, la humedad y la cantidad de partículas en suspensión en el aire. Esas condiciones son necesarias para asegurar la máxima calidad y confiabilidad de los equipos que se están produciendo. Toda persona que trabaje o visite el lugar debe vestirse con mamelucos, cofias, cubre zapatos y barbijos, y pasar por una cámara de limpieza por aire que elimina el polvo que se trae del exterior.

El personal que arma cada una de las 1.200 placas electrónicas de ambos SAOCOM tiene en una de sus manos una pulsera metálica unida por un cable a una línea a tierra para eliminar las cargas estáticas que puedan producirse generando microchispas o diferencias de potencial eléctrico suficientes para dañar un componente electrónico. Esos daños muchas veces no son inmediatamente evidentes (fallas latentes) y, aunque el componente parezca funcionar bien, su vida útil se reduce o se degrada su rendimiento.

Las soldaduras en las placas electrónicas se realizan a mano y posteriormente son inspeccionadas con microscopio y rayos X. Lo que se busca es que no hayan quedado burbujas de aire que, con las vibraciones, dilataciones y contracciones por temperatura que sufre un satélite, puedan generar fracturas que dañen el funcionamiento de los equipos. El mismo proceso de soldado puede provocar esas fracturas y cualquier problema debe identificarse antes del lanzamiento en Tierra porque una vez en el espacio nadie podrá ir a reparar lo que se haya roto.

El personal técnico que trabaja en VENG ha sido certificado por la Agencia Espacial Europea (ESA) para poder realizar las labores que tienen a su cargo y esa certificación debe revalidarse cada dos años. VENG diseña y fabrica las placas y las cajas electrónicas de la antena pero los componentes básicos, en general, se importan ya que por razones de escala técnica y económica existen muy pocos productores a nivel mundial de este tipo de dispositivos. Además, lo que se emplea en estos casos son componentes de calidad espacial. “En la industria electrónica mundial sólo el 0,03% fabrica componentes de calidad espacial. El resto es de consumo, industrial, militar y médica, entre otros. Un componente que sale 10 dólares cuando es comercial, puede valer 10.000 dólares en calidad espacial y demoran dos años en entregártelo”, le explicó a TSS Mariano López Ricci, uno de los miembros del equipo de integración electrónica de los SAOCOM en VENG.


Las soldaduras en las placas electrónicas se realizan a mano y posteriormente son inspeccionadas con microscopio y rayos X.

La joya de los SAOCOM

Un SAR emplea su propio desplazamiento para generar una zona de emisión y recepción mucho más grande que el tamaño de su antena. Eso permite una capacidad de cobertura y resolución muy superior a lo que sus meras dimensiones física harían posible y esta es la razón por la que los SAR suelen ir embarcados en aviones o satélites y requieren del movimiento de sus plataformas de transporte para lograr su cometido.

El SAR de los SAOCOM tiene una antena de 35 metros cuadrados de superficie dividida en siete segmentos iguales (paneles), uno de los cuales, el central, está adosados el módulo de servicio y los otros seis (tres a cada lado) se pliegan sobre sí mismos a ambos lados de dicho módulo. De esta forma, el satélite puede ser guardado, transportado y lanzado. Una vez en el espacio, los paneles se despliegan y conforman una antena plana.

Además de la Argentina, sólo Japón, con los satélites Alos I y II, posee artefactos dotados de un radar SAR para la observación de la Tierra. Una de las personas que más sabe en la Argentina de estos instrumentos es Josefina Peres, la jefa alterna del proyecto SAOCOM por parte de la CONAE.

Peres, ingeniera electrónica de formación, integró el equipo de desarrollo que hace casi una década construyó y probó el primer SAR argentino,un radar que fue montado en un avión Beechcraft B200 de la Armada Argentina. “Me acuerdo que vinieron de la NASA y no podían creer que fuéramos tan jóvenes. Por entonces, trabajábamos en la obtención de imágenes del SARAT, un radar de tecnología similar desarrollado principalmente por ingenieros de la CONAE de la sede Mendoza”, recordó.

La experiencia con el SARAT fue fundamental para que Péres pasara, ya en 2011, al proyecto SAOCOM y al desarrollo de un SAR mucho más ambicioso que debía operar desde el espacio exterior. Los resultados fueron más que buenos. “Me acuerdo que me dijeron ‘¡qué buen diseño de la antena!’”, agregó Péres, rememorando las evaluaciones técnicas del proyecto con los revisores externos.


Detalle de los elementos radiantes de un panel del SAR.


Cómo fabricar un SAR

La capacidad que debía tener el SAR determinaba que se necesitaba una antena de dimensiones importantes y con una estructura con una gran estabilidad térmica ante las rigurosas condiciones del espacio exterior. De lo contrario, si la antena se deformaba por la acción de la temperatura, su funcionalidad podía verse seriamente comprometida. Ello llevó a recurrir para su diseño y fabricación a la CNEA, que posee una importante área dedicada a los materiales compuestos, cuya dilatación térmica diferencial es casi inexistente.

La CNEA diseñó una antena con una estructura basada en una especie de “sándwich” formado por dos placas de fibra de carbono, que contienen entre ellas láminas de aluminio curvadas sobre sí mismas y que conforman un entramado parecido al de un panal de abeja (honeycomb). Este tipo de estructura brinda una máxima resistencia mecánica, con un mínimo peso y dilatación térmica.

La CNEA también fue responsable del diseño y la fabricación de los elementos radiantes de la antena (por donde se emiten y reciben las señales del radar), las bisagras y los componentes mecánicos. Esa institución también diseñó y produjo algunas de las herramientas para ensayar y calificar a la propia antena. El sistema de bisagras de la antena está hecho para operar en el espacio, en donde el peso de los paneles es casi nulo. Si tuvieran que soportar esa masa con la gravedad terrestre se romperían, y si hubiera que hacer bisagras que aguantasen esa carga serían demasiado grandes y pesadas para las restrictivas condiciones que debe cumplir un artefacto que va al espacio, donde cada gramo y cada centímetro cúbico cuenta y cuesta. Para salvar eso y, simultáneamente, poder probar el funcionamiento mecánico de la antena, se emplea una cama de colchón de aire hecha por la propia CNEA.

En el Laboratorio de Integración y Ensayos (LIE) de la CONAE se les sumó la electrónica, la pintura y se hicieron los ensayos de vibraciones, acústicos, de termovacío y de compatibilidad electromagnetica. El LIE, operado por VENG, tiene varias salas con grandes mesadas de trabajo denominadas “islas”. En ellas se une la electrónica, el cableado y las partes mecánicas a cada panel de la antena y se realizan distintos ensayos de vibración y ciclado térmico.

Aledaño a la zona de integración hay tres salas más para el pintado de esos paneles y uno de los recintos de esta zona es un horno para la preparación y el curado de las partes a pintarse. La cara externa de la antena, expuesta al sol, lleva una pintura blanca cuya finalidad es el control térmico de la misma. Esta protección es tan importante en cada parte del satélite porque la amplitud térmica que debe soportar simultáneamente puede variar desde los 100 grados centígrados en las parte expuestas al sol hasta los 80 grados bajo cerp en las que están en sombra.

La pintura que se emplea está elaborada con compuestos refractarios de cerámica y vidrio, entre otros materiales, que soportan hasta 1000 grados. El pintado se hace a mano, tanto por pulverización como por frotado, según el caso, y los procesos de curado pueden durar siete días. La precisión en la colocación de la pintura debe ser máxima: en el 85% de la superficie pintada el espesor de pintura no debe superar las 4 a 6 milésimas de pulgada. “Si es más grueso [el espesor de la pintura] corre riesgo de agrietarse y si es mucho más fino no dura los cinco años que tiene que estar en el espacio”, explicó a TSS Emilio Giménez, responsable del LIE.

La protección térmica se complementa con la instalación de mantas de aislamiento multicapa (MLI, Multilayer Insulation) que también envuelven al módulo de servicio. Un recubrimiento dorado y arrugado como una sábana metálica que puede observarse en gran parte de los artefactos espaciales.


“Cuando uno hace un satélite también debe hacer todo lo necesario para probarlo. En el Antonov eran unas 50 toneladas [de equipos] y el satélite pesaba tres”, destaca Renolfi, jefe de proyecto de SAOCOM por INVAP. Foto: Gentileza INVAP.

Segmento de vuelo

INVAP es el contratista principal del segmento de vuelo de los SAOCOM y el responsable por el diseño, construcción y ensayo de la plataforma de servicio, que es el corazón de cada SAOCOM. Allí, entre otras cosas, se alojan los transmisores que envían a la Tierra los datos que recoge el SAR para que se realice el procesamiento. Esta tarea no se puede llevar a cabo a bordo del satélite porque ello obligaría a portar una computadora de dimensiones importantes y con un gran consumo de energía, algo poco práctico para un artefacto que debe ser enviado al espacio.

En el módulo de servicio también se encuentran los mecanismos de control y propulsión. Una vez separado del cohete que lo pone en órbita, el satélite queda librado a sus recursos. Lo primero que se debe lograr –y luego mantener– es la actitud (la orientación del satélite en relación a la Tierra y al Sol) para asegurar el apuntamiento de la antena y la correcta orientación de los paneles solares. Hay tres mecanismos básicos para lograr eso: las bobinas internas que emplean el campo magnético de la Tierra para generar suaves movimientos de rotación o inclinación del satélite, cuatro ruedas de inercia que giran permanentemente y hacen posible el movimiento de los SAOCOM sobre sí mismos, y unos pequeños cohetes llamados thrusters, que permiten hacer correcciones de la trayectoria orbital o cambiar el plano de inclinación.

Los SAOCOM son los primeros satélites argentinos que poseen thrusters en todas sus caras, por lo que maniobrarlo es mucho más simple que en artefactos previos como el SAC-D, que sólo tenía thrusters en uno de sus laterales.

Laura Moreschi, de apenas 30 años, es la ingeniera de vuelo de los SAOCOM. A poco de lanzado el 1A ella pudo comprobar la ductilidad del nuevo satélite. “Lanzaron un domingo [al SAOCOM 1A], y al viernes subsiguiente nos llega una alerta de que había riesgo de colisión para el lunes y el domingo hicimos una maniobra para evadir chatarra espacial”, le explicó a TSS desde el centro de control de misión en el CETT.

Cada SAOCOM lleva 90 kilos de hidracina, una sustancia altamente volátil que se emplea como combustible de cohetes. Esa cantidad debe durar los cinco años previstos de vida útil del satélite y quedar un resto para el deorbiting, el descenso controlado a la Tierra que se realiza una vez que el satélite deja de operar a fin de que se queme en la atmósfera y no quede dando vuelta como chatarra poniendo en riesgo a otras naves.

De la misma forma que la CNEA tuvo que desarrollar junto a la antena sus propios equipos para ensayarla y caracterizarla, INVAP debió hacer lo mismo con el módulo de servicio.“Cuando uno hace un satélite también debe hacer todo lo necesario para probarlo. En el Antonov eran unas 50 toneladas [de equipos] y el satélite pesaba tres”, destaca Renolfi. La razón para llevar tantas cosas al sitio de lanzamiento era que al llegar debían volverse a integrar los paneles solares al cuerpo del satélite, removidos para el viaje, y hacer los ensayos para chequear que todo funcionara correctamente.

En las pruebas de los SAOCOM, INVAP contó con la colaboración del Centro de Ensayos de Alta Tecnología (CEATSA), una empresa estatal ubicada en Bariloche de la que INVAP es copropietaria junto con ARSAT y que actualmente es uno de los sitios de ensayos de satélites y sistemas tecnológicos complejos más importante de América.

Medina resaltó que, tan importante como los satélites, es el entramado de instalaciones y sistemas informáticos que permiten controlar los SAOCOM y recibir y procesar los datos que ellos mandan. El centro de control de misión y procesamiento de la información de la misión SAOCOM se encuentra en el CETT, pero a lo largo del mundo hay varias estaciones que le brindan apoyo (Tolhuin, Tierra del Fuego, también de la CONAE; Svalvard, Noruega; Malindi, Kenya; Tahití, Polinesia Francesa; Matera, Italia, entre otras). Cada SAOCOM pasa por un mismo lugar del planeta cada 16 días, por lo que gran parte del tiempo el CETT no puede “ver” desde sus instalaciones a los satélites y por ello necesita la colaboración de otras estaciones terrenas.


El centro de control de misión y procesamiento de la información de la misión SAOCOM se encuentra en el Centro Espacial “Teófilo Tabanera”, en Falda del Carmen, Córdoba.

Industria argentina, futuro incierto

Según el cálculo realizado por INVAP, el proyecto SAOCOM ha implicado 3,5 millones de horas/hombre de trabajo, de las cuales 2,5 millones correspondieron a INVAP, y el millón restante a las demás instituciones y empresas participantes. Alrededor de 80 empresas nacionales colaboraron, y siguen haciéndolo, en diferentes instancias del proyecto, y unas 900 personas han estado abocadas a las distintas etapas del mismo.

La inversión en la misión SAOCOM, que incluye los dos satélites (1A y 1B) y toda la infraestructura desarrollada en el país para darles servicio, exigió una inversión de 600 millones de dólares y comprende un horizonte de trabajo a 30 años que incluye a otros posibles satélites futuros. Con esa inversión se lograron, además de los dos SAOCOM, la instalación de la nueva estación terrena de Tierra del Fuego, que brinda servicios de recepción y telecomando de satélites de observación nacionales y de otros países, con ubicación estratégica única en el mundo para el monitoreo de misiones satelitales. También el Centro de Control de Misión SAOCOM y el LIE, con capacidades de servicios tecnológicos certificados en calidad espacial para la industria nacional.

Renolfi dice que muchos de los satélites anteriores producidos en el país tenían poca electrónica: “Una o dos cajas, pero para los dos SAOCOM hay unas 22 cajas por satélite, sin contar la antena”. Además, mientras en proyectos previos buena parte de los los equipos se compraban en el exterior, en este caso la mayoría se fabricaron en la Argentina.

El interrogante que surge ahora es cuál será el destino de estos logros ante los dramáticos recortes presupuestarios que padece actualmente el programa espacial argentino. Para este año, a la CONAE se le asignó un presupuesto de 1.952 millones de pesos, similar en términos nominales al de 2016 y menor a los más de 2.400 millones de pesos de 2017 y 2018, en una actividad que tiene la mayoría de sus costos en dólares.

Mientras el SAOCOM 1B avanza en su línea de fabricación, se conoció que Servicios Tecnológicos Integrados (STI), una de las principales proveedoras privadas nacionales del proyecto, cerró sus puertas. Ascentio, otra de las empresas involucradas en el desarrollo y responsable de gran parte del software de los satélites y del segmento terrestre, despidió a casi un tercio de su personal. En ambos casos, los problemas para cobrar trabajos realizados y la falta de nuevos contratos fueron los motivos alegados para tales decisiones, que ponen en peligro los enormes logros alcanzados.



Fuente: Agencia TSS 
¿Rusia, un OVNI…? ¡No! Este es el verdadero responsable de los 'ataques acústicos' en Cuba
Se trata de grillos, nada de armas misteriosas. Esto es lo que se escucha en el audio publicado por algunos medios como una muestra de los 'ataques acústicos' en Cuba, informa The New York Times.




Un grupo de científicos ha estudiado el registro del sonido que supuestamente causó graves daños a la salud de los diplomáticos estadounidenses en Cuba. Los especialistas llegaron a la conclusión de que el audio no es más que un canto de grillos.

El estudio involucró a científicos de la Universidad de California en Berkeley y la Universidad de Lincoln en el Reino Unido.

"En la comunidad médica hay mucha controversia sobre qué daño físico, si es que hubo alguno, pudo haber sufrido esta gente. Todo lo que puedo decir es que el registro publicado por la agencia AP es un grillo, y creemos que sabemos a qué especie pertenece", dijo Alexander Stubbs de la Universidad de California. Se trataría de una especie que habita en los Cayos de la Florida.

El estudio fue presentado por los científicos en la reunión anual de la Sociedad para la Biología Integrativa y Comparativa. Los científicos planean publicar la investigación en una revista científica en los próximos días.

EEUU alega que 26 diplomáticos de su país acreditados en La Habana sufrieron severos daños de salud —pérdida auditiva, náuseas, dolor de cabeza- como consecuencia de supuestos ataques acústicos acaecidos en Cuba entre noviembre de 2016 y febrero de 2017.

Las autoridades estadounidenses expulsaron a 15 diplomáticos cubanos del país.



Fuente: mundo.sputniknews.com

domingo, 6 de enero de 2019

China lidera el mundo en la ruta hacia la electrificación de los autos
China, el mercado más grande del mundo para la venta de autos eléctricos, dio un 'ultimátum' a los productores globales de vehículos.




El Gobierno chino requiere que una considerable parte de sus productos e importaciones en el 2019 cumpla con los estándares ecológicos. Esta demanda también supone la posibilidad del crecimiento de esta meta en el futuro, escribe la agencia Bloomberg.

© REUTERS / DAMIR SAGOLJ
Los productores de automóviles que no consigan esta cuota de productos ecológicos pueden tomar créditos de sus rivales para alcanzarla. Y si tampoco son capaces de hacer eso, serán multados o —en el peor caso- tendrán que cerrar sus líneas de ensamblaje.

"La presión se está escalando. Este modelo puede ser útil para otros países, es capaz de cambiar las reglas de juego globalmente", comentó Yunshi Wang, director del Centro chino para Energia y Transporte en la Universidad de California en Davis, EEUU.

Mientras que el presidente Donald Trump está retirando su apoyo al desarrollo de combustibles alternativos, China está buscando tomar el liderazgo en la futura electrificación de los automóviles, según Bloomberg.

"Eso ayudará a Pekín a reducir su dependencia de las importaciones de petróleo y acabar con el esmog en sus ciudades. También ayudará a los productores domésticos a lograr las experiencias necesarias en la fabricación de autos [ecológicos]", escriben los autores del artículo.

Si se toma en consideración el tamaño del mercado chino —el más grande del mundo para autos comunes y vehículos eléctricos- las empresas tendrán que darse prisa para alcanzar las metas fijadas por el Gobierno.

Volkswagen AG, el mayor productor de automóviles en el mundo, comunicó a Bloomberg que planea introducir en la siguiente década al menos 40 modelos de nuevos vehículos eléctricos que serán producidos en el territorio de China.

BMW AG, que vende la mayor parte de sus coches en China, ya produce en este país asiático dos vehículos híbridos conectados a la red y planea manufacturar en 2020 dos coches totalmente eléctricos, incluido un iX3 SUV.

"Para los productores de automóviles globales está claro que los políticos en Pekín y no los de Washington están sentados en el asiento del conductor" en lo que se refiere al desarrollo de autos eléctricos, concluyen los autores.



Fuente: mundo.sputniknews.com
Isaac Asimov: las sorprendentes predicciones del genio de la ciencia ficción


Isaac Asimov es uno de los más famosos autores de ciencia ficción.


El 31 de diciembre de 1983 el científico y escritor de ciencia ficción Isaac Asimov hizo algo más que propósitos de Año Nuevo.

Ese día publicó un texto en el diario The Star de Canadá, en el que hacía predicciones sobre cómo sería el mundo en 35 años, es decir, en 2019.

Asimov (1920-1992) eligió ese periodo de tiempo como un guiño al escritor George Orwell, pues en 1949 se publicó su famosa novela 1984. Es decir, en su libro Orwell imaginaba cómo sería el mundo 35 años después.

En su texto, Asimov enfocó sus predicciones en tres áreas: la guerra nuclear, la computarización y el uso del espacio.

La amenaza nuclear

Asimov comienza dejando ver su temor por un posible enfrentamiento entre la entonces Unión Soviética y Estados Unidos. En todo caso, para poder seguir adelante con su escrito, decide asumir que no habrá ninguna guerra nuclear entre ambas potencias.


Asimov dice que ni siquiera vale la pena imaginarse las consecuencias de una guerra nuclear.

"Muy pocos de nosotros, o de nuestros hijos o nietos estarán vivos (en caso de que haya una guerra nuclear) como para que tenga algún sentido describir la condición precisa de miseria global que habría en ese momento".

Aunque no ha ocurrido una guerra nuclear, la posibilidad sigue latente, no solo por parte de Rusia y EE.UU., sino de otros países que han desarrollado poderío nuclear, como Reino Unido, Francia, China, India, Paquistán, Israel y Corea del Norte.

La computarización

"Un producto secundario esencial, el objeto computarizado móvil, o robot, ya está entrando en la industria y, en el transcurso de la próxima generación, penetrará en el hogar".

Aunque menciona la palabra móvil, Asimov no se refería a los teléfonos inteligentes que hoy son parte de nuestra vida diaria, sino a las computadoras.

Aunque ya hace varios años que las computadoras revolucionaron el mundo, el panorama que divisaba era bastante acertado.


Asimov vislumbró el poder revolucionario de las computadoras.

"La creciente complejidad de la sociedad hará que sea imposible prescindir de ellas… las partes del mundo que se atrasan en este sentido sufrirán como resultado de que sus cuerpos gobernantes clamarán por la informatización como ahora claman por las armas".

En este punto Asimov también se adelantaba a uno de los temores del mundo laboral: los robots que van tomando los trabajos que antes hacían seres humanos.

"No es que la informatización vaya a significar menos empleos en su conjunto, ya que el avance tecnológico siempre ha creado, en el pasado, más empleos de los que ha destruido, y no hay razón para pensar que eso tampoco será cierto ahora".

Por eso, Asimov divisa un sistema educativo que se enfoque en la "alfabetización informática" y que enseñe a lidiar con un mundo de "alta tecnología".

"Las escuelas seguirán existiendo, pero un buen maestro de escuela no podrá hacer nada mejor que inspirar la curiosidad que un estudiante interesado puede satisfacer en casa en la consola de su computadora".

Esa visión se parece mucho a los cursos en línea o a los tutoriales que se encuentran en YouTube.


Hoy es fácil aprender en cualquier momento y en cualquier lugar.

"Finalmente habrá una oportunidad para que cada joven, y de hecho, cada persona, aprenda lo que él o ella quiere aprender, en su propio tiempo, a su propia velocidad, a su manera".

El escritor afirmó que para 2019 ya habríamos terminado una etapa de transición hacia un mundo informático y que entraremos en una fase con "mejoras permanentes" en varios aspectos.

"Las consecuencias de la irresponsabilidad humana en términos de desperdicio y contaminación serán cada vez más evidentes e insoportables", escribió Asimov, pero al mismo tiempo afirmaba que "los avances tecnológicos pondrán en nuestras manos herramientas que ayudarán a acelerar el proceso por el cual se revierte el deterioro del medio ambiente".

La conquista del espacio

"Para 2019 habremos vuelto a la Luna vigorosamente".

En este punto Asimov se equivocó, pues desde la última misión Apolo en 1972, el ser humano no ha vuelto a pisar la luna.

En general, sus predicciones espaciales estaban bien enfocadas, pero quizás demasiado optimistas.


Las predicciones espaciales de Asimov fueron demasiado optimistas.

Asimov menciona que hoy ya deberíamos estar construyendo hogares en el espacio, desarrollando estaciones mineras en la Luna y utilizando esos materiales extraídos para construir artefactos que giren alrededor de la Tierra.

"Una de esas estructuras que, muy posiblemente, podría completarse para 2019 sería el prototipo de una estación de energía solar, equipada para recolectar energía solar, convertirla en microondas y transmitirla a la Tierra", imaginaba Asimov.

Todos esos proyectos aunque teórica y conceptualmente se han estudiado, aún están lejos de lograrse.

Su desfase, sin embargo, viene acompañado de un mensaje que parece un llamado premonitorio que podría ayudar a lograr la armonía en la Tierra.

"Sería el comienzo de una era en que una parte importante de la energía de la Tierra provendrá del sol, en condiciones que no la harán propiedad de ninguna nación, sino del mundo en general".

"Tales estructuras serán, en sí mismas, garantías de paz mundial y de cooperación continua entre las naciones", escribe Asimov. La energía será tan necesaria para todos, y se podrá entregar fácilmente solo si las naciones se mantienen en paz y trabajan juntas, con lo cual la guerra se volverá simplemente impensable".



Fuente: BBC Mundo

sábado, 5 de enero de 2019

Diego de Mendoza: “Necesitamos que haya dinero para investigar”
El flamante ganador del premio Investigador de la Nación, el doctor en Bioquímica Diego de Mendoza, habló con TSS sobre su trayectoria científica, la creación de centros de investigación y su rol en la formación de las nuevas generaciones. También se refirió a la grave crisis presupuestaria que atraviesa la ciencia en la Argentina y a su preocupación por la falta de oportunidades para los más jóvenes.
Por Matías Alonso 





Diego de Mendoza es reconocido a nivel internacional por sus contribuciones al estudio del metabolismo de bacterias. Doctor en Bioquímica por la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), investigador superior del CONICET y profesor titular de Microbiología en la Universidad Nacional de Rosario (UNR), de Mendoza fue premiado en diciembre pasado como Investigador de la Nación por su aporte a la investigación, la formación de especialistas y la creación de centros de investigación, entre ellos, el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), dependiente del CONICET, en 1999.

El premio, que se entrega desde el año 2003 y consiste en un diploma, una medalla de oro y un millón de pesos, fue entregado por el presidente Mauricio Macri a este bioquímico que egresó de la UNT en 1978 y que posteriormente cursó sus estudios de doctorado en Estados Unidos, de donde regresó en el año 1983. Su trabajo está centrado en conocer la regulación del metabolismo lipídico de la bacteria Bacillus subtilis y sus posibles aplicaciones en el desarrollo de antibióticos que interfieran con la biosíntesis de lípidos en bacterias patógenas, para potenciar la producción biodiesel a partir de bacterias –cuyo desarrollo ha patentado– y para la fabricación de bioplásticos por fermentación bacteriana. Además, fundó INMET, un emprendimiento financiado por el grupo Bioceres para el desarrollo de soluciones de ingeniería metabólica.

Reconocido como un gran formador de profesionales, no extraña que en su discurso de agradecimiento frente al presidente Macri haya dicho: “Los pibes están muy desanimados y mi sueño es que se queden haciendo investigación en el país”. TSS habló con de Mendoza sobre lo que significó para él este reconocimiento, acerca de sus líneas de investigación y cómo ve la situación actual de la ciencia en la Argentina.

¿Esperaba este premio?

No, hay tantos buenos investigadores en la Argentina que no me lo esperaba. Me dio mucha alegría, sobre todo porque había muchos colegas en el Museo de la Casa Rosada cuando me entregaron el premio. Recibí felicitaciones de todos lados, muchos amigos con los que no hablo todos los días y gente conocida de otros institutos.

En su discurso habló sobre la importancia de que los jóvenes investigadores no dejen el país.


Reconocido como un gran formador de profesionales, no extraña que en su discurso de agradecimiento frente al presidente Macri haya dicho: “Los pibes están muy desanimados y mi sueño es que se queden haciendo investigación en el país”.

Eso es lo que más me preocupa, porque se ha invertido mucho en eso. Un becario gana 22.000 pesos cuando ingresa, para lo que tiene que tener una formación excelente, ganar un concurso muy selectivo y contar con un promedio muy bueno. Luego de eso tiene que competir a nivel internacional y producir ciencia de mucha calidad. Si después de todo eso empiezan pensar en irse tenemos un problema. Hay jóvenes que están estudiando y ya están viendo los problemas que hay para hacer investigación científica y entonces deciden que van a hacer el doctorado en el exterior, están más motivados para eso. Es un problema que tenemos en Rosario y para solucionarlo necesitamos que haya dinero para investigar. También quisiéramos que regresen algunos científicos que están afuera, o que vengan algunos que son muy buenos desde otros lugares del país, pero no tenemos dinero y no les podemos ofrecer nada para que empiecen a trabajar con nosotros.

El Gobierno argumenta que quiere centrar la inversión en áreas estratégicas y que generan más transferencia a la sociedad. ¿Qué análisis hace de eso?

Que así no funciona porque para llegar a productos estratégicos debería haber mucho soporte a la investigación básica. Por ejemplo, la creación de la empresa INMET surgió a partir de lo hecho en investigación básica. Si bien es un ejemplo propio, así funciona en todo el mundo. La investigación guiada por la curiosidad es fomentada en todos los países desarrollados y también es un camino para llegar a productos comercializables.

En sus investigaciones ha trabajado en el estudio de la regulación del metabolismo de los lípidos en bacterias, lo que se podría usar para producir biodiesel. Eso ha sido una gran promesa que todavía no se ha podido materializar en concreto. ¿Qué es lo que falta y cuál es el camino para lograrlo?

Nosotros logramos producir biodiesel a partir de bacterias pero el rendimiento no ha sido suficiente, necesitamos que las bacterias produzcan más aceite. El desarrollo todavía demanda muchas mejoras y, eventualmente, también haría falta pasar a una escala mayor para probarlo y determinar si puede ser redituable. Hasta ahora, en ningún lugar del mundo se ha logrado. Un aspecto a trabajar sería hacer un ajuste de genes, hacer más ingeniería metabólica, concentrarse más en aumentar o disminuir algunas enzimas. Mi experiencia es con la bacteria Bacillus subtilis, con la que trabajo hace 33 años y que es la que venimos usando, pero he visto a otros grupos que tratan de hacer biodiesel con Escherichia coli y también con otras bacterias. Sin embargo, creo que es probable que la Bacillus subtilis sea el camino para llegar a una escala comercial de producción de biodiesel con bacterias.

¿Patentaron ese proceso?

Sí, hicimos la patente con una empresa de Pamplona, en España, y luego formamos la empresa nosotros en Rosario. Pero como la producción no era la suficiente encaramos otros proyectos, porque ya que teníamos la empresa debíamos generar ganancias con algo, por eso ahora estamos más enfocados en usar la bacteria para generar bioplásticos por fermentación bacteriana. Nosotros dependemos de INDEAR, que es a su vez es financiado por el grupo Bioceres, donde hay empresarios e inversores que exigen resultados ya que proporcionaron un 60% del capital para formar la empresa. Pero el proyecto original sigue en carpeta y sería muy bueno reactivarlo, porque acumulamos mucha experiencia en la producción de biodiesel.

¿Por qué crearon la empresa?


De izquierda a derecha: Lino Barañao, secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva; Diego de Mendoza; y Jorge Aguado, secretario de Planeamiento en Políticas de Ciencia y Tecnología e Innovación Productiva.

Nos pareció mejor hacer una empresa porque son proyectos confidenciales, no se pueden contar en un seminario si queremos que sea un producto protegido por el secreto industrial. Además, en esa época, en 2011, el CONICET no tenía una buena oficina de transferencia de tecnología.

Usted fue el primer director del IBR, que fue fundado en 1999. ¿Cómo era hacer ciencia durante esa época?

Durante el menemismo la ciencia estuvo muy descuidada. Con la llegada de la democracia, Manuel Sadosky, como secretario de Ciencia y Técnica, había armado un programa de biotecnología que, por suerte, nos pudo ayudar y nos permitió trabajar en la universidad. Pero después de eso la ciencia estuvo muy postergada, tocamos puertas por todos lados. Queríamos hacer una unidad ejecutora y éramos pocos investigadores y pocos becarios, pero finalmente pudimos hacer un programa que bautizamos “Programa Multidisciplinario de Biología Experimental” y yo fui el director. Eso fue en el año 1995. Con el programa empezamos a recibir más dinero, pudimos tener una infraestructura básica y comprar algunos equipos de comunicación, es decir, fax y teléfono. Cosas que hoy parecen elementales pero que por entonces no las teníamos. Recuerdo que en 1999, cuando Armando Bertranou era presidente del CONICET, me llamó un día y me dijo que había resultado favorable la solicitud para que entremos como instituto del CONICET.

¿También era un época difícil para formar nuevos científicos?

A pesar de todo era una época en la que teníamos mucho entusiasmo. Se perseguía un proyecto colectivo en el que todos colaborábamos para poder comprar insumos, equipos y fue una muy buena época a pesar de todo. Yo la vivo con nostalgia. Se producía, aunque la parte edilicia era muy mala. Nos inundábamos: cada vez que llovía teníamos 20 centímetros de agua adentro del edificio. Teníamos equipamiento por casi un millón y medio de dólares que se había ido comprando con subsidios del exterior pero la infraestructura no acompañaba.

Durante los últimos años hubo sucesivos recortes en el presupuesto para ciencia y tecnología. ¿Cómo ve la situación actual?

Es un problema, porque en el Gobierno anterior, si bien el apoyo no fue muy grande en términos de subsidios, que eran bajos para hacer investigación de frontera, estábamos mucho mejor que ahora porque al menos se invirtió mucho en la parte edilicia. En Rosario se terminaron varios edificios y además se consiguió mucho equipamiento pesado, costoso. Ahora la situación es muy caótica. El año pasado, muchos institutos han recibido un presupuesto que representa un 40% del de 2017. Con la devaluación y la inflación, los subsidios, tanto para insumos nacionales como extranjeros, quedaron muy desactualizados. Y sé de colegas que están todavía peor. Recibo muchos mensajes de gente del instituto Miguel Lillo, de Tucumán, que están en una situación muy grave. Un investigador me ha contado que estaban pagando gastos de su bolsillo.



Fuente: Agencia TSS 
Bolsonaro le abre la puerta a una base militar de EEUU: "Mi acercamiento es económico, pero puede ser bélico también”
El nuevo presidente brasileño brindó su primera entrevista tras asumir y allí planteó que se podría discutir "en un futuro" la instalación de una base militar estadounidense en el país vecino. "No queremos tener un superpoder en América del Sur, pero a mi entender debemos tener una supremacía", dijo el ultraderechista.


Imagen: AFP

El flamante presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, dijo este jueves que podría discutir "en un futuro" la instalación en territorio brasileño de una base militar de Estados Unidos, con el que busca una estrecha alianza, y mostró su preocupación con la relación entre Venezuela y Rusia.

"Según lo que pueda llegar a acontecer en el mundo, quién sabe si tengamos que discutir esa cuestión en el futuro", declaró el exmilitar de 63 años a la cadena SBT, en su primera entrevista televisiva tras ser investido presidente el martes 1 de enero. "La cuestión física puede ser hasta simbólica. Hoy en día el poderío de las fuerzas armadas americanas, chinas, rusas, alcanza a todo el mundo independientemente de la base", agregó.

Como parte de los nuevos alineamientos diplomáticos de su gobierno, Bolsonaro se reunió el miércoles con el secretario de Estado, Mike Pompeo, con el que se comprometió a incrementar la cooperación en el ámbito de los negocios y la seguridad y en el combate a "los regímenes autoritarios" como calificaron a la vecina Venezuela o Cuba.

Bolsonaro dijo además sentir "preocupación" por maniobras militares que realizaron a principios de diciembre Venezuela y Rusia en suelo venezolano, para los cuales fueron desplazados bombarderos rusos, muy criticadas en la región. "Como estaba previsto, Rusia hizo una maniobra en Venezuela, sabemos cuál es la intención del gobierno de Maduro. Brasil tiene que preocuparse con eso", declaró.

"Mi aproximación con Estados Unidos es económica, pero puede ser bélica también. Podemos hacer un acuerdo en esta cuestión. No queremos tener un superpoder en América del Sur, pero a mi entender debemos tener una supremacía", remarcó.

En ese sentido, destacó que Trump es "el hombre más poderoso del mundo" y que una visita a Washington para marzo fue conversada el primer día de su gobierno, el 1 de enero pasado al asumir en Brasilia, con el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo. "Hay un preacuerdo para hacer la visita en marzo y tener un encuentro con Trump", dijo.

Bolsonaro aprovechó la entrevista, la primera que ofreció como presidente, para explicar su política de alineamiento con Estados Unidos e Israel. Confirmó que la embajada en Tel Aviv se mudará a Jerusalén, siguiendo a Estados Unidos, Australia y Guatemala, decisión que fue repudiada por la Liga Árabe y la Autoridad Nacional Palestina. "Yo no voy a dejar de reconocer la autoridad de Israel, que decide donde es su capital. La decisión está tomada, sólo falta decidir cuándo será implementada", sostuvo el presidente.

Además, reafirmó el lugar central que tendrán los militares en su gobierno al plantear que en los últimos "20 o 25 años" las fuerzas armadas brasileñas fueron "abandonados por una cuestión política", porque "son el último obstáculo para el socialismo".



Fuente: pagina12.com.ar
En 2019 habrá 5 eclipses, y 3 podrán verse desde la Argentina
Habrá uno parcial y uno total de Luna, y otros tres de Sol (uno parcial, uno total y uno anular). Todos los detalles.


Eclipse de Luna en 2015 (Observatorio Astronómico de Córdoba).


En 2019 se producirán cinco eclipses, uno parcial y uno total de Luna y otros tres de Sol (uno parcial, uno total y uno anular). De todos ellos, tres podrán verse desde el territorio argentino.

El 21 de enero se dará un eclipse total de Luna, que podrá observarse completo desde todo el territorio nacional.


Áreas desde la que se verá el eclipse total de Luna del 21 de enero.

Sin embargo, el eclipse más espectacular del año, indica Facundo Rodríguez, doctor en Astronomía del Observatorio Astronómico de Córdoba, llegará el 2 de julio. Será de Sol y total y en su plenitud podrá observarse en la franja formada por las localidades de Rodeo y Jachal (San Juan), zona norte del Gran San Juan, Chepes (La Rioja), Merlo (San Luis), Villa Dolores, Río Cuarto, Gral. Deheza, Gral Cabrera y La Carlota (Córdoba), Venado Tuerto (Santa Fe), Junín y Rojas (Buenos Aires).

A medida que el punto de visión se aleje de esta franja, el fenómeno se observará en una proporción menor. En los extremos sur y norte del país, alrededor de la mitad del Sol se verá cubierto por la Luna, explicó Rodríguez.

A la vez, el experto le detalló a Clarín que el eclipse parcial de Luna que se producirá el 16 de julio, visible desde todo el país, no será observable desde aquí en su evolución desde el inicio: "La Luna ya saldrá eclipsada", explicó Rodríguez.


El alcance del eclipse parcial de Luna que se producirá el 16 de julio. Desde la Argentina, se verá que la Luna saldrá eclipsada.


En detalle, los 5 eclipses de 2019

El primer fenómeno de este tipo del año será el eclipse parcial de Sol, los días 5 y 6 de enero. Ese eclipse parcial será visible en el noreste de Asia y el norte del Pacífico. Se iniciará el día 5 de enero a las 23:34 horas UTC (20:34 de la Argentina), en un punto de la provincia de Hebei (China), al noreste de Beijing, y avanzará hacia el este atravesando Corea del Norte, Corea del Sur, Japón, el extremo oriental de Rusia y el norte del Pacífico.

El máximo de ese eclipse se producirá el 6 de enero a las 01:41 horas UTC (22:41 del 5 de enero de la Argentina), en un punto cercano a la ciudad de Srednekolimsk, en la República de Sajá (Rusia). Y el final del eclipse se producirá el día 6 a las 03:49 horas UTC (00:49 argentina), a una latitud de 43º Norte, en un punto del Océano Pacífico. La duración total del fenómeno será de 255 minutos (4 horas y 15 minutos).

El segundo eclipse del año también se producirá en enero. Se trata del eclipse total de Luna, que tendrá lugar el 21 de enero y será visible en Asia occidental, América, África y Europa.

El inicio del eclipse de penumbra tendrá lugar a las 02:35 horas UTC (23:35 del 20 de enero argentina). El parcial será visible a partir de las 03:32 UTC (00:32 argentina) y el total a partir de las 04:39 UTC (01:39 argentina). Este eclipse de Luna finalizará a las 05:40 UTC (02:40 argentina), con lo que tendrá una duración de una hora y un minuto. El eclipse de sombra finalizará a las 06:47 UTC (03:47 argentina) y el de penumbra a las 07:44 UTC (04:44 argentina).


Eclipse de Sol.

Solo en el oeste de Europa, América y el océano Pacífico el eclipse será visible en todas sus fases.

Dos eclipses en julio

Meses después, se producirá un eclipse total de Sol, el día 2 de julio, que será visible en el Pacífico sur y Sudamérica. Este eclipse se iniciará a las 16.55 horas UTC (13.55 de la Argentina) en un punto del océano Pacífico al sur de la Polinesia Francesa. El fin del eclipse se producirá a las 21:50 UTC (18:50 argentina) en un punto situado al sudeste de San Pablo de Lípez, en el departamento de Potosí (Bolivia). La duración total del fenómeno será de 295 minutos (algo menos de cinco horas).

El eclipse total se iniciará a las 18:02 UTC (15:02 argentina) en un punto del océano Pacífico al este de Nueva Zelanda; cruzará el Pacífico de oeste a este, se adentrará en Chile por las regiones de Coquimbo y Atacama, pasará a la Argentina por la provincia de San Juan, continuando por La Rioja, San Luis, Córdoba y Santa Fe, hasta finalizar en la provincia de Buenos Aires. El eclipse total terminará a las 20:43 UTC (17:43 argentina) en un punto al sudeste de la ciudad de Chacomús (Argentina). La duración total del fenómeno será de 161 minutos (algo menos de 2 horas y 45 minutos).

El máximo del eclipse tendrá lugar a las 19:23 UTC (16:23 argentina) en un punto del océano Pacífico al norte de la Isla de Pascua (Chile), siendo la duración máxima de la totalidad de 4 minutos y 33 segundos y la anchura de la sombra en el máximo de unos 201 kilómetros.

El mes de julio dejará otro eclipse, uno parcial de Luna durante los días 16 y 17, que será visible en Sudamérica, África, Asia, Oceanía y Europa. El inicio del eclipse de penumbra tendrá lugar el día 16 a las 18:44 horas UTC (15:44 argentina) y será visible en Oceanía, Asia, África oriental y central y el este de Europa. El eclipse parcial comenzará a las 20:02 UTC (17:02 argentina), llegando a su máximo a las 21:31 UTC (18:31 argentina) y finalizando a las 22:59 UTC (19:59 argentina), siendo visible en Oceanía, Asia, Europa, África y Sudamérica.

El eclipse terminará el 17 de julio a las 00:17 UTC (16 de julio a las 21:17 en la Argentina), y podrá verse en sus últimas fases en Asia occidental, Europa, África, Sudamérica y el extremo oriental de Norteamérica.

Eclipse anular de Sol

Un eclipse anular se da cuando la Luna no llega a ocultar totalmente al Sol, si no que oculta su centro y deja ver el borde de este, borde que toma la apariencia de un anillo, de ahí el nombre "anular".

El año cerrará con un eclipse anular de Sol el 26 de diciembre. Será visible como parcial en el extremo oriental de África, Asia y en la mitad septentrional de Oceanía y dará inicio a las 02:30 horas UTC (25 de diciembre a las 23:30 en la Argentina) en el mar de Arabia, frente a la costa de Omán, y terminará a las 08:06 UTC (05:36 argentina) en un punto del océano Pacífico al sur de la isla de Guam. La duración total del fenómeno será de 336 minutos (algo más de 5 horas y media).

El eclipse anular se iniciará a las 03:36 UTC (00:36 argentina) al noroeste de Al-Hofuf (Arabia Saudí). Atravesará Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Omán, cruzará el mar de Arabia y volverá a tocar tierra en el sur de la India y el norte de Sri Lanka. Se adentrará después en el Sudeste Asiático atravesando la isla de Sumatra (Indonesia), Singapur y la isla de Borneo (Indonesia y Malasia) para, por último, adentrarse en el Océano Pacífico cruzando la isla de Guam (Estados Unidos).


Eclipse de Luna (AFP / Archivo Clarín)

El eclipse anular finalizará a las 06:59 (03:59 argentina) a una latitud en un punto del Océano Pacífico al oeste de la Isla Wake (Estados Unidos). La anularidad será visible en numerosas ciudades. Por ejemplo, en Doha (Qatar) la duración de la anularidad será de 35 segundos, en Coimbatore (India) de 3 minutos y 4 segundos, en Padangsidempuan (Indonesia) de 3 minutos y 31 segundos, en Singapur (Singapur) de 2 minutos y 20 segundos, en Kota Samarahan (Malasia) 1 minuto y 56 segundos y en la isla de Guam (Estados Unidos) 3 minutos y 10 segundos.

El máximo del eclipse anular se producirá a las 05:18 horas UTC (02:18 argentina) cerca de las islas Meranti, en Sumatra (Indonesia).



Fuente: Clarín

viernes, 4 de enero de 2019

La crisis brasileña cambia de forma
Por Emir Sader


Imagen: AFP


Las noticias ya no eran buenas para Bolsonaro. Además de las denuncias de corrupción que involucran a un hijo, su mujer y otros colaboradores, cuando se avecinaba su toma de posesión salió la encuesta habitual sobre las expectativas del nuevo gobierno, que normalmente son muy altas. Pero el nivel de optimismo sobre el nuevo gobierno fue el más bajo desde la redemocratización en Brasil: más bajo que el de Collor, de Cardoso, de Lula y de Dilma.

Pero lo más significativo tuvo que ver con uno de los temas centrales del discurso de Bolsonaro. Cuando se supo que él pretende bajar un decreto, como primer acto de su gobierno, sobre la revocación del Estatuto del Desarme, liberando la compra y la portación de armas, salieron dos sondeos, ambos desfavorables. Cerca de 2/3 de los brasileños están en contra de la gran medida con la cual él pretende promover –paradójicamente– la seguridad de las personas. Veremos si él lo mantiene, a pesar de ese índice negativo. Será el primer síntoma de cuánto Bolsonaro pretende tener en cuenta la opinión pública o si, por el contrario, toma esa medida con el apoyo de Sergio Moro. Asimismo, hubo manifestaciones dentro del Poder Judicial y de parlamentarios alegando que una ley no puede ser revocada y tendría que pasar por la votación del Congreso. De este modo, sería una primera medida de impacto que pudiera quedar en el camino.

La lluvia en Brasilia tampoco presentaba el escenario para el cual Bolsonaro había prometido 500 mil personas en el acto de toma de posesión. La militarización de Brasilia, como no había pasado ni siquiera con los gobiernos militares, creó un clima hostil a la participación de las personas, resultando en una convocatoria poco numerosa. 

Además de eso, la forma brutal de tratamiento a los periodistas generó reacciones negativas, a tal punto que franceses y chinos se retiraron de la cobertura. La principal columnista de Folha de Sao Paulo dijo que vivieron el día más vergonzoso de los medios en Brasil.

El discurso de Bolsonaro no sorprendió en nada, salvo para los que esperaban un tono más conciliador. Temprano en la mañana, grotescamente Bolsonaro empezó a gobernar por mensajes en Twitter, al estilo Trump, con duras agresiones a la revista Veja, que se agregan a las amenazas del dia anterior, de limpiar a las universidades brasileñas del marxismo, de modo que en vez de formar militantes se debe formar personas para el mercado.

Su discurso tuvo el mismo tono ideológico que sus discursos de campaña, aun prometiendo combatir a la ideología. Los ataques al socialismo, a la bandera roja, prometiendo que Brasil se librará de todo lo políticamente correcto, de las políticas de género, etc. etc. Demuestra que él no se ha bajado de la campaña.

De hecho su gobierno está constituido, en lo esencial, por tres núcleos: los militares, los Chicago Boys y el equipo de Lava Jato. Bolsonaro no se da cuenta que no fue él quien ganó las elecciones. El fue el candidato que le quedó a la derecha brasileña –básicamente el gran empresariado y los medios– que lo utilizaron para impedir el retorno del PT al gobierno y para dar continuidad al modelo neoliberal. El gobierno, de alguna manera, ya no depende de Bolsonaro.

Queda por resolver el peso que puedan tener los ministros de relaciones exteriores, de educación, de ciencia y tecnología, de derechos humanos, de medio ambiente. Sobre todo al de relaciones exteriores se le pronostica vida corta, por las posiciones de subordinación radical a la política de EE.UU., con graves efectos económicos negativos para Brasil, respecto a China y a los países árabes. Además de los conflictos dentro de Itamaraty, con las posiciones absurdas de salida de Brasil de pactos como el del medio ambiente y de migración, así como el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel.

El gobierno de Bolsonaro tiene certezas en el plan económico y en el endurecimiento de la represión, pero muchas incertidumbres, que la toma de posesión de Bolsonaro no han disipado. El presidente con menor apoyo en la historia política reciente de Brasil, como Michel Temer, entregó la banda presidencial a quien fue elegido en base a la exclusión de Lula y a una campaña brutal de internet y de noticias falsas. Lo que es cierto es que la más profunda y prolongada crisis brasileña no termina, apenas cambia de forma.



Fuente: pagina12.com.ar
Der Spiegel: Europa debe entender que el viejo orden mundial, liderado por EEUU, está en el pasado
El viejo orden mundial, liderado por Estados Unidos, se fue y nunca regresará, escribe Christiane Hoffmann, columnista del diario alemán Der Spiegel. Sin embargo, Europa sigue sin reconocerlo, lo que puede llevar a un caos, advierte la periodista.


© AP Photo / Jacquelyn Martin


"El mundo para EEUU es un mundo caótico, aterrador y peligroso", considera la autora del artículo, pero la "mayor amenaza", según ella, es la reticencia de los europeos a darse cuenta de que los cambios ya se han producido.

La retirada de Estados Unidos de Siria y el anuncio de la reducción del contingente militar en Afganistán deberían haber privado a los ciudadanos de la UE de falsas ilusiones. Los estadounidenses ya no son un socio confiable. No hay garantías de que el "inconsistente" jefe de la Casa Blanca de repente no decida retirar sus tropas de Polonia, por ejemplo, después de una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladímir Putin, quien le asegurará que Varsovia no está en peligro, escribe la columnista.

Donald Trump ha dejado claro en repetidas ocasiones que realmente no valora los tratados ni las alianzas y menos la OTAN. Calificó la Alianza de "obsoleta" y amenazó con que Estados Unidos continuará actuando solo.

No obstante, todavía no hay una discusión seria ni abierta sobre el tema de la seguridad en Europa. En Berlín, nadie quiere plantear estas cuestiones. Según Hoffman, hay que realizar un análisis honesto de la situación.

El mundo ha cambiado mucho, continúa la autora. En un mundo multipolar, los tratados bilaterales de control de armamentos han perdido su relevancia. La política de disuasión nuclear ya no funciona porque las guerras se han vuelto híbridas. La frontera entre el estado de guerra y la paz se está volviendo cada vez más borrosa.

La seguridad de Alemania, y Europa, está disminuyendo drásticamente, enfatiza la autora.

"Y reaccionamos con una sorprendente calma. Al encogernos de hombros, aceptamos todos los riesgos que antes eran inaceptables para nosotros", destaca.

Las autoridades alemanas deben finalmente encontrar el coraje para discutir temas de defensa en nuevas condiciones. Es posible que los cambios no lleven a una catástrofe pero para prevenir el caos hay que admitir finalmente que el antiguo orden mundial nunca volverá y que todos los intentos de restaurarlo están condenados al fracaso, concluye Hoffmann.



Fuente: mundo.sputniknews.com
La cara oculta de la Luna: por qué tardó tanto su exploración (y por qué es fundamental hacerlo)


La sonda Chang'e 4 de la Administración Nacional Espacial de China es la primera que aluniza en el "lado oscuro" de nuestro satélite.

Este jueves, a las 10:26 hora de Pekín, China marcó un hito sin precedentes.

La sonda Chang'e 4 se convirtió en la primera en la historia que alunizó en la cara oculta de la Luna.

La denominación de la nave está tan cargada de simbolismo como la misión misma.

Chang'e 4 es el nombre de una diosa, que según la mitología china, habita en nuestro satélite.

Y, según lo planeado, la sonda así bautizada tocó la superficie lunar en el cráter Von Kárman, de más de 180 km de diámetro.

En los próximos días desplegará sus instrumentos para estudiar la composición del terreno, además de realizar experimentos con semillas de patata y capullos de gusanos de seda.

Pero, ¿por qué ninguna sonda había alcanzado hasta ahora el llamado lado oscuro de la Luna, y por qué es importante hacerlo?

"Ya se había propuesto"

Que ninguna misión hubiera llegado a la cara oculta de la Luna se explica por "decisiones políticas y económicas, porque tecnológicamente no representaba ningún problema", le dice a BBC Mundo Francisco Diego, profesor de astronomía de University College London, UCL, uno de los centros de la Universidad de Londres.

La misión china incluyó la colocación en órbita de una satélite, Quiquiao, que comunica la sonda con la Tierra, ya que el propio cuerpo de la Luna impide una comunicación directa.

Pero tanto la idea de una sonda como de un satélite retransmisor ya habían sido planteadas hace medio siglo.


La nave china ya envió imágenes sin precedentes de la misteriosa cara oculta de la Luna.

"Cuando tuvo lugar la última misión Apollo, el Apollo 17, uno de los astronautas propuso aterrizar en el lado oculto de la Luna y se había planteado la instalación en órbita de un satélite retransmisor entre la estación en la Luna y la Tierra, que es algo que se está haciendo ahora en la misión china", afirmó Diego.

"Creo que la NASA rechazó la propuesta por cuestiones de presupuesto y de falta de interés, aunque pienso que sí lo debieran haber hecho porque ya había habido 5 alunizajes en el lado visible de la Luna".

Diego señaló que el alunizaje en el lado oculto de la Luna "nunca se había intentado".

"China podría haber aterrizado ahora en cualquier lugar y de cualquier manera se hubiera llevado el prestigio", opinó el profesor de UCL.

Pero escogió hacer algo que ninguna otra agencia espacial había realizado, y eligió además "una región sumamente importante desde el punto de vista geológico".

Más gruesa y llena de cráteres

La misión china es fundamental para el estudio de nuestro satélite y de la historia del Sistema Solar.

La cara oculta de la Luna es muy diferente a la que puede verse desde la Tierra.


Aterrizar en un área llena de cráteres es un desafío. La sonda china alunizó en un cráter con una superficie plana de cerca de 200 km.

En el lado opuesto de la Luna la corteza es mucho más gruesa y está llena de cráteres.

En el lado visible, en cambio, "la corteza es más delgada y ha sido sujeta a erupciones de magma que produjeron los mares, esas regiones oscuras que vemos a simple vista. Nada de eso existe del otro lado".

Aterrizar en un área colmada de cráteres es un desafío y por eso China escogió una depresión, la llamada depresión de Aitken, donde hace miles de millones de años, cuando el Sistema Solar era muy joven, se produjo uno de los impactos más fuertes que ha habido en el mismo.

La depresión mide más de 1.000 km y uno de los cráteres que contiene, el cráter Von Kárman, "tiene una superficie más o menos plana de cerca de 200 km con espacio más que suficiente para un alunizaje".

Semillas y capullos

Además de estudiar la composición de la Luna, China realizará experimentos en condiciones de microgravedad sobre la germinación y crecimiento de organismos vivos, como semillas de patata, una planta llamada arabidopsis, y capullos de gusanos de seda.

"Estos organismos van en una cápsula totalmente sellada, nada de esto va a salir afuera", explicó Diego.

A través de una membrana transparente los organismos tendrán la energía de la luz solar por lo que las plantas podrán realizar fotosíntesis, crecer y crear las condiciones para que los gusanos puedan desarrollarse.

"Es un experimento muy sencillo, una forma muy barata de aprovechar la misión", que consiste en estudiar la germinación "en condiciones inhóspitas, con temperaturas muy drásticas porque no hay atmósfera y donde hay mucha radiación".

En la EEI ese tipo de experimentos se realizan bajo la protección de los llamados Cinturones de Van Allen, generados por el campo magnético de la Tierra.

"Nada de esto existe en la Luna, y el experimento biológico también va encaminado a estudiar cómo la vida podría evolucionar sin la protección contra la radiación cósmica".

"Cadena invisible"

El lado de la Luna que explorará Chang'e 4 es denominado a veces la "cara oscura" de nuestro satélite, pero es "oscura" solamente en el sentido de ser desconocida, ya que es tan iluminada como el lado visible.

La cara oculta no es observable desde la superficie terrestre porque la Luna tarda en rotar sobre sí misma lo mismo que su movimiento de traslación alrededor de la Tierra, lo que hace que el satélite le presente siempre la misma cara.


La cara de la Luna visible desde la Tierra es muy diferente a su lado oculto.

"Lo que pasa entre la Tierra y la Luna se da entre los planetas y sus lunas en todo el Sistema Solar", explicó Diego.

"La gravedad de los planetas domina y ciertas irregularidades en la distribución del peso en las lunas hace que la atracción del planeta sea preferible en cierta parte de las lunas".

"Es lo que se conoce como encerramiento gravitacional. A lo largo de millones de años esa atracción de los planetas es como un péndulo que se va deteniendo y cualquier rotación que hayan tenido las lunas se va frenando".

"Es como si hubiera una cadena invisible que une a la Tierra y la Luna que acaba amarrada a la Tierra y se la queda mirando, la cara que vemos es mas pesada que la cara opuesta y la atraemos con mayor preferencia".

"Una perspectiva diferente"

La sonda Chang'e 4 es sólo uno de los objetivos del ambicioso programa espacial chino.

Se espera que la estación espacial Tiangong 3 esté lista en 2022. La actual administración de Donald Trump en Estados Unidos propuso poner término en 2025 al otorgamiento de fondos federales para la Estación Espacial Internacional, EEI.


China está aportando "un balance en la exploración espacial", según Francisco Diego.

Si la EEI deja de funcionar, la estación china sería la única en órbita.

Y Pekín anunció además su objetivo de enviar una misión tripulada a la Luna para 2030.

Para Francisco Diego, "China esta contribuyendo de una manera muy importante, porque está dando un balance y una perspectiva diferente".

La exploración espacial se está dando actualmente "en forma unilateral y empieza a ser comercial, con compañías privadas que desean explorar la Luna".

"En mi opinión eso hay que detenerlo por que las acciones unilaterales han creado el grave problema ambiental en la Tierra".

"Yo quisiera ver que a raíz de que tantas instituciones y países están emprendiendo la exploración espacial, haya una forma de regular internacionalmente esa exploración en forma similar a lo que se hace en Antártica, donde países de todo el mundo colaboran con fines científicos".



Fuente: BBC Mundo
La sonda china Chang’e 4 aterriza en la cara oculta de la Luna



¿Quieres ver cómo es la superficie de la cara oculta de la Luna? El 3 de enero de 2019 la sonda china Cháng’é 4 hizo historia al convertirse en el primer artefacto humano en posarse sobre la cara oculta de nuestro satélite. El aterrizaje tuvo lugar por sorpresa a las 02:26 UTC (10:26 hora de Pekín), ya que las autoridades chinas decidieron no anunciar con antelación el evento y únicamente los rumores en las redes sociales indicaron que el alunizaje era inminente. De hecho, solo hace unos días se confirmó que la sonda aterrizaría a principios de año y no el día 12 como se insinuó originalmente. El secretismo con las operaciones de la Cháng’é 4 contrasta con la publicidad que se le dio a la misión Cháng’é 3 en 2013. El lugar del aterrizaje es, como estaba previsto, el cráter von Kármán (177,6º este, 45,5º sur), situado en medio de la cuenca de impacto Aitken, una de las más grandes del sistema solar. La sonda ya ha enviado las primeras imágenes tomadas desde la superficie de la cara oculta y ha desplegado el rover, bautizado como Yùtù 2, a las 14:22 UTC. Evidentemente, no se puede ver la Tierra en ninguna de las fotografías.


Una de las primeras imágenes de la Cháng’é 4 desde la superficie (los colores no son reales porque la imagen no ha sido procesada) (Xinghua).

La sonda Cháng’é 4 (CE-4 o 嫦娥四号) fue lanzada 7 de diciembre de 2018 a las 18:23 UTC desde el centro espacial de Xichang mediante un cohete Larga Marcha CZ-3B/G3Z. La órbita de transferencia inicial fue de 200 x 420 000 kilómetros y la sonda realizó una maniobra de corrección de trayectoria el 9 de diciembre a las 08:42 UTC. El 12 de diciembre a las 08:45 UTC se situó en una órbita de aproximadamente 100 x 400 kilómetros alrededor de la Luna y el 30 de diciembre a las 00:54 UTC la sonda encendió otra vez su motor principal para colocarse en una órbita de 15 x 100 kilómetros. Cuando llegó el momento, el motor de la sonda hizo ignición al pasar por el periastro de 15 kilómetros de altura y la nave comenzó el descenso final de manera no muy diferente a la técnica empleada por los módulos lunares del Apolo. La sonda se ayudó de los datos del radar y del sistema de navegación óptico (China es la única nación que ha logrado posar una sonda en la Luna usando navegación óptica). La pendiente de la trayectoria de descenso fue mucho más pronunciada que en el caso de la Cháng’é 3 por culpa del relieve de la zona. La Cháng’é 4 es la segunda sonda china que aterriza sobre la Luna después de que la Cháng’é 3 hiciera lo propio en diciembre de 2013 y también es la octava nave lunar china tras las Cháng’é 1, Cháng’é 2, Cháng’é 3, Cháng’é 5-T1, Quèqiáo, Longjiang 1 y Longjiang 2. China es el único país en la historia que ha logrado poner dos sondas en la superficie lunar sin un solo fallo en el proceso.


Imagen de la cámara inferior de la Cháng’é 4 una vez en la superficie (Xinhua).

La rueda de Yùtù 2 en la luna (CLEP).

Zona de aterrizaje de la Cháng’é 4 en la cara oculta de la Luna (chinaspaceflight.com).


Relieve de la Luna. A la derecha se aprecia la cuenca de impacto Aitken en la cara oculta (NASA).

Secuencia de descenso de la Cháng’é 3 (izquierda), comparada con la de la Cháng’é 4 (tech.sina.com.cn).

La Cháng’é 4 tiene una masa de 3 780 kg y lleva un pequeño rover (月球车) de 140 kg similar al Yùtù de la Chang’e 3, de ahí que fuera bautizado después del aterrizaje como Yùtù 2 (玉兔, «conejo de jade» en mandarín). La sonda lleva la cámara inferior LCAM (Landing Camera) para filmar el alunizaje y la cámara panorámica a color TCAM (Terrain Camera) similares a las de la Cháng’é 3. Por otro lado tenemos el detector de neutrones alemán LND (Lunar Lander Neutrons and Dosimetry), construido por la agencia espacial alemana (DLR) para estudiar la composición del regolito lunar y buscar la presencia de moléculas de agua. También incorpora el experimento de radioastronomía LFS (Low Frequency Spectrometer) con cinco antenas desplegables para observar el cielo en las frecuencias de 0,1 a 40 megahertzios. Estas frecuencias constituyen la parte menos explorada del espectro electromagnético debido a las interferencias con las señales de radio artificiales. Por suerte, la Cháng’é 4 será capaz de estudiar la bóveda celeste usando la masa de la Luna como escudo. Las observaciones se llevarán a cabo conjuntamente con el satélite repetidor Quèqiáo, dotado de un instrumento similar.


Instrumentos de la Cháng’é 4 (@nosolosputnik).

Sonda Chang’e 4 para estudiar la cara oculta de la Luna.

La Chang’e 4 antes del lanzamiento (Xinhua).

La Cháng’é 4 también lleva un experimento astrobiológico, de 3 kg con gusanos de seda, semillas de patatas y arabidopsis. Las semillas deberán germinar dentro de un contenedor presurizado de 18 x 16 centímetros y 3 kilogramos. El experimento, desarrollado por 28 universidades chinas, incorpora su propias reservas de aire, agua y nutrientes, además de una cámara. El rover Yùtù 2 lleva una cámara panorámica PCAM (Panoramic Camera), el radar LPR (Lunar Penetrating Radar) para estudiar el subsuelo, el espectrómetro infrarrojo VNIS (Near-Infrared Imaging Spectrometer) y el detector de átomos neutros ASAN (Advanced Small Analyser for Neutrals) fabricado en Suecia. El rover de la Cháng’é 4 no incorpora un espectrómetro de rayos X mediante partículas alfa (APXS) como el que llevaba el rover Yùtù de la Cháng’é 3.


Recreación del alunizaje (Xinhua).


Experimento de astrobiología a bordo de la Chang’e 4 (Xinhua).

La sonda Cháng’é 4 es una copia casi idéntica de la Cháng’é 3, ya que fue construida como reserva de esta última. La misión rozó la cancelación a mediados de la década, pero se decidió enviarla a la cara oculta después de que la misión Cháng’é 5 trajese muestras de la superficie lunar. Finalmente, varios problemas con el cohete Larga Marcha CZ-5, el lanzador de la Cháng’é 5, provocaron que esta última se retrasase y, por ese motivo, finalmente la Cháng’é 4 ha despegado antes. Al estar situada en la cara oculta, las comunicaciones directas entre la sonda y la Tierra son imposibles. Por eso el 20 de mayo de 2018 China lanzó mediante un cohete CZ-4B el satélite repetidor Quèqiáo (“鹊桥”号中继星), también conocido como LRS ([Chang’e 4] Lunar Relay Satellite) o 嫦娥四号中继星 / Cháng’é 4 hào Zhōngjì Xīng).


El rover Yùtù 2 de la Chang’e 4 antes del lanzamiento (Xinhua).

Quèqiáo («puente de urracas» en mandarín) tiene una masa de 425 kg está situado en una órbita de halo —con un diámetro de 13.000 kilómetros— alrededor del punto de Lagrange L2 del sistema Tierra-Luna (EML-2), entre 64.500 y 80.000 kilómetros sobre la cara oculta de nuestro satélite. Quèqiáo se basa en la plataforma CAST-100 y posee una antena desplegable de 4,2 metros de diámetro que transmite datos hacia y desde la Chang’e 4 en cuatro canales en banda X a 256 kbps y un canal en banda S a 2 MBps hacia la Tierra. Tiene de varios motores con un empuje total de 130 newton alimentados por un tanque con 100 kg de hidrazina. La precisión en el apuntado de la antena será de 0,06º y su vida útil se espera que estima en cinco años. Quèqiáo lleva además un retrorreflector láser de 17 cm de diámetro para medir su posición precisa con respecto a la Tierra.


Satélite retransmisor Queqiao (chinaspaceflight.com).

Queqiao antes del lanzamiento con la antena plegada (Xinhua).

Si la experiencia de la Cháng’é 3 nos sirve de algo, es muy probable que el rover no supere la noche lunar, así que es de suponer que la prioridad ahora mismo es la exploración de la zona de aterrizaje usando este pequeño vehículo durante las próximas dos semanas. La sonda, sin embargo, debería ser capaz de sobrevivir años sobre la superficie lunar, al igual que su sonda hermana.


La superficie lunar durante el descenso (Xinhua).



Fuente: danielmarin.naukas.com