lunes, 20 de mayo de 2019

La historia del submarino ARA Santa Cruz: un encuentro en el Canal de la Mancha, un arma secreta y el viaje final hacia Mar del Plata
El 15 de noviembre de 1984 zarpó desde Emden, en Alemania, hacia lo que sería su apostadero habitual, la Base Naval Mar del Plata, el que sería uno de los mejores submarinos convencionales del mundo. La travesía de ese viaje, una cuestión de distracción y soberanía.
Por Mariano Sciaroni


Una nota secreta con fecha en 1984 sobre la entrega del submarino ARA Santa Cruz.

Era 1984. Las hostilidades por Malvinas habían terminado hacía poco más de dos años, dando paso a una virtual guerra fría entre Gran Bretaña y Argentina. Los británicos, durante el conflicto, habían aprendido a respetar a las fuerzas armadas argentinas. Jamás olvidarían que varios de sus hombres y equipos les habían dado especiales dolores de cabeza.

Entre ellos, los submarinistas argentinos del ARA San Luis habían demostrado capacidad para pasearse por debajo de la flota británica sin ser detectados pero, lamentablemente y por problemas en sus armas, no pudieron llevar a cabo ataques efectivos. Tres veces el San Luis había lanzado torpedos contra blancos enemigos y en las tres oportunidades los torpedos habían fallado. Quedaba claro para el mundo entero que los británicos, los expertos en guerra antisubmarina de la OTAN, habían tenido una enorme dosis de suerte. Y que los submarinistas argentinos eran buenos. Muy buenos.

Ahora el astillero Thyssen Nordseewerke en Emden, en la entonces Alemania Occidental, estaba terminando para la Armada Argentina posiblemente los mejores submarinos convencionales (los que no son de propulsión nuclear) del mundo. Estos eran los ARA Santa Cruz (S-41) y ARA San Juan (S-42), los dos primeros de la clase TR-1700. Otros cuatro submarinos similares se construirían en el Astillero Ministro Manuel Domecq García, ubicado en Costanera Sur de la Ciudad de Buenos Aires. Pero ninguno de ellos, por problemas presupuestarios, llegó a ser botado. El ARA Santa Fe (S-43) incluso se encontraba terminado en un 70 % cuando, en el año 1994, se dejó de trabajar en él. Todavía se encuentra en el astillero, esperando. Como es sabido, el ARA San Juan hoy descansa en el fondo del mar argentino, custodiando desde allí nuestra soberanía.

Resulta un dato curioso que los submarinos incluían válvulas de alta presión de la firma inglesa Hale Hamilton. Y, si bien el gobierno inglés estaba al tanto del contrato firmado, autorizaron (pese al embargo existente) que se siga con el mismo. Al fin del día, negocios son negocios.

Escuchando al Santa Cruz

Volviendo al Mar del Norte a mediados del año 1984, el ARA Santa Cruz ya había terminado sus pruebas de mar, las cuales no habían pasado inadvertidas para los británicos. Aviones Nimrod, de reconocimiento marítimo de la Fuerza Aérea Británica (RAF), habían sobrevolado al submarino e intentado grabar su firma acústica. Es que la guerra submarina y antisubmarina se basa en la detección y análisis de sonidos producidos por el oponente: el sonar es el equipo primordial para estas tareas, tanto como el radar es fundamental para la guerra aérea. Tomar los "sonidos" del Santa Cruz permitiría a los británicos detectarlo e identificarlo en una futura oportunidad.


El ARA Santa Cruz rumbo a sus pruebas de mar. Todavía lleva la bandera de Alemania Occidental.

Ya en Malvinas habían tenido grandes problemas en saber cómo se escuchaba un submarino argentino pero, por fortuna para las fuerzas británicas, la armada estadounidense les suministró sus archivos de datos y audio. Poco fair play de parte de la US Navy: la información se había recolectado en ejercicios comunes en los que se suponía que no se estaban espiando entre sí. Mejor ahora prevenir y hacer sus propias librerías acústicas.

Sin embargo, luego de una de estas "visitas" aéreas al Santa Cruz, la prensa británica había acusado a los marinos argentinos de robarse las sonoboyas (básicamente una mezcla entre un sonar y una boya) que los aviones británicos habían lanzado cerca del submarino para escucharlo mejor. La práctica fue luego desmentida por los alemanes, todavía los dueños del sumergible: "No hemos realizado actos hostiles contra la RAF". Pero, quedaba claro, se percibía un clima beligerante.

Zarpando hacia Mar del Plata con un arma secreta

Una mañana helada del 18 de octubre de 1984 finalmente se afirmó el pabellón celeste y blanco en el Santa Cruz. Ahora era argentino. Y, un mes después, exactamente el 15 de noviembre a las 10, zarpaba desde el puerto de Emden hacia el que sería su apostadero habitual, la Base Naval Mar del Plata.


Afirmación del pabellón nacional en el ARA Santa Cruz.

Los marinos, ingenieros y técnicos argentinos dejaban inolvidables historias en Alemania Occidental y, también recuerdos de buen fútbol y goleadas a los equipos locales.

La inteligencia naval británica, ya el 12 de noviembre y en tanto había descubierto cuándo se zarparía, había pedido autorización al ministro de Defensa para realizar una nueva operación de vigilancia sobre el Santa Cruz. Ésta sería realizada por la fragata HMS Phoebe y aviones de vigilancia marítima con el objetivo de "conseguir la mayor información posible de los movimientos y características del submarino", el cual se estimaba no se sumergiría en su trayecto. La autorización llegó dos días después: el Santa Cruz sería interceptado cerca del Canal de la Mancha.


El ARA Santa Cruz zarpa hacia Argentina.

El submarino navegaba hacia ese encuentro con los británicos con un arma secreta: una vaquita de San Antonio de color azul. La historia cuenta que, pocos días después de la afirmación del pabellón, en la primera singladura con tripulación exclusivamente argentina, habían atravesado una descomunal tormenta. Durante el segundo día de olas enormes y vientos huracanados, encontrándose todos los puertos cerrados y por tanto sin otra alternativa que seguir navegando, el comandante del buque, el ya fallecido Capitán de Fragata Miguel Carlos Rela, sacó de sus objetos personales el juguete y lo puso arriba del gabinete electrónico del sonar, explicando que pertenecía a su primer hijo varón (Juan Ignacio) y que siempre lo había acompañado en sus navegaciones como amuleto de la suerte. A las pocas horas el temporal amainó por completo. Desde entonces, la vaquita se encuentra en ese lugar.

Más allá de la superstición, lo cierto es que también recordaba a los marinos argentinos en el submarino a sus seres queridos, mientras navegaban rumbo a ellos. Al Capitán Rela lo esperaba su familia en Argentina, de la que se había separado hacía más de un año.Submarinista de vocación (entre otros buques, había comandado al ARA San Luis un año antes del conflicto por Malvinas) y amante de la música, terminó su carrera como Capitán de Navío y Comandante de la Fuerza.


La vaquita de San Antonio color azul, en el lugar donde aún hoy está.

Vigilancia en La Mancha y una foto para el ministro

Apenas se alejó de las aguas alemanes comenzó a vigilar al submarino un helicóptero británico, un Sea Lynx basado en la Phoebe. No se lo persiguió demasiado cuando estaba en aguas territoriales francesas, ya que fue escoltado por el Barreminas Capricornio de la Marine Nationale, pero el día 17 fue nuevamente sobrevolado varias veces por el helicóptero y por un avión Canberra de la Royal Air Force. La fragata inglesa estaba siempre cerca, espiando el funcionamiento del moderno submarino, así como el Canberra se dedicó a tomar fotografías de todo tipo.

Para el día siguiente, la Phoebe se había marchado, dejando la posta a los Nimrod del Escuadrón 120 (con base en Kinloss, al noreste de Escocia). En dos largos vuelos, tomaron más fotos del submarino, así como estudiaron su firma magnética: otra forma de detectar un submarino sumergido es analizar las variaciones al campo magnético terrestre que se producen cuando una gran cantidad de metal se encuentra en las cercanías. En una de esas pasadas sobre el submarino, a 250 pies de altura, se tomó una fotografía desde el avión, que se consideró los suficientemente de buena calidad como para enviar de regalo al Ministerio de Defensa. Era una forma de demostrar que la misión había sido cumplida.


La foto de regalo enviada al ministro.

Sin embargo, sorprendió a los tripulantes del avión que había efectuado el relevo que el Santa Cruz se sumergiera, lo que ocurrió a la altura del extremo norte del Golfo de Vizcaya. Pero los submarinistas argentinos (quizá con la ayuda de una vaquita de San Antonio azul) lograron despistarlos.

De esta manera lo relató el entonces Cabo Primero Carlos Alberto Damelio, quien era uno de los sonaristas: "Nos venían siguiendo desde que salimos de Alemania, todo ese trayecto lo realizamos en superficie, el interés de ellos era grabarnos en inmersión. Así que navegamos hasta que llegamos al Golfo de Vizcaya y como a las dos de la mañana nos fuimos a inmersión en forma estática, sin propulsión y nos mantuvimos así hasta llegar a los 50 metros. Nos quedamos estables en esa profundidad sin producir ningún tipo de ruido y fue así que esperamos y haciendo escucha sonar notamos que se fueran alejando hasta que nos perdieron. Sentimos pasar los aviones antisubmarinos sembrando sonoboyas pero lo estaban haciendo muy lejos de donde estábamos. Lentamente pusimos propulsión a muy baja velocidad y nos alejamos. ¡No nos pudieron encontrar más!".


No solo los ingleses tomaban fotos. El Hawker Siddeley Nimrod MR.2 XV232 de la RAF también fue fotografiado ese día desde el periscopio del ARA Santa Cruz.

Si bien las tripulaciones de los Nimrod estaban felices de haber grabado un poco del submarino, en el Ministerio de Defensa no lo estaban: habían perdido la oportunidad de tener un submarino nuclear para seguir secretamente al ahora sumergido Santa Cruz. Ese seguimiento hubiera servido tanto para seguir recolectando datos sobre él, como para controlar al que quisiera hacer una "excursión" a las Islas Malvinas.


La fragata clase Leander HMS Phoebe (F-42) también fue fotografiada, pero aquí desde la vela del submarino. Su helicóptero Sea Lynx puede distinguirse a popa.

Las Reglas de Empeñamiento: submarino que se acerca a Malvinas debe ser hundido

El gobierno británico había comunicado a Argentina el 21 de julio de 1982, poco más de un mes del cese del fuego, que la Zona de Exclusión Total alrededor de las islas se había convertido en la Zona de Protección de las Islas Malvinas (FIPZ, por sus siglas en inglés). Las fuerzas militares británicas tenían órdenes explícitas de atacar a cualquier "buque, submarino o avión" que ingresara a esta zona. Un submarino moderno en esas aguas sería realmente un problema.

A fines de noviembre de 1984, con el Santa Cruz ya cruzando el Atlántico se debatió en el seno del gobierno de Margaret Thatcher qué hacer si se acercaba a las islas: autorizó detectarlo y seguirlo aún fuera de la Zona de Protección, acosarlo apenas ingresara a la misma y, si persistía su viaje con dirección a Malvinas, directamente hundirlo. Este cambio en las Reglas de Empeñamiento (eran secretas: en nadie en Argentina se enteró), se justificaban al entenderse que el submarino podría penetrar inadvertidamente y por accidente dentro de esta área.

El Atlántico Sur estaba absolutamente vigilado, todo el tiempo, por uno o dos submarinos nucleares británicos que podían concretar estos ataques. Éstos rotaban desde el Reino Unido, teniendo un viaje de alrededor de 14 días desde sus bases hasta las aguas malvineras.Ello sin contar las tres fragatas en constante patrulla. Pero nada de ello finalmente sucedió. Desde el momento que se sumergió, el submarino permaneció 556 horas y ocho minutos debajo del mar, navegando en inmersión 5246,55 millas náuticas (para un total de 6560,9 mn). Llegó finalmente a Mar del Plata (mediante la ruta más corta) el 14 de diciembre.


El ARA Santa Cruz llegando a la Base Naval Mar del Plata, el 14 de diciembre de 1984.

El submarino convencional más moderno del mundo había llegado a su apostadero. Y los británicos sabían que la Armada Argentina estaba aprendiendo las lecciones de Malvinas.

A lo largo de los años, submarinos argentinos y británicos se escucharon mutuamente en las profundidades. La primera dotación del Santa Cruz recordó unas palabras de su comandante, el Capitán de Fragata Rela, en su discurso al momento de la botadura: "Este submarino es la manifestación clara de una voluntad inquebrantable de no resignar la defensa de nuestra soberanía como patrimonio que hemos heredado". La guerra fría del Atlántico Sur continuaba.



Fuente:  infobae.com

domingo, 19 de mayo de 2019

SpinLaunch consigue 40 millones en financiación
Fundada en 2015, SpinLaunch utilizará electricidad para impulsar sus cohetes. Los fondos provienen de capitales de riesgo de Silicon Valley, incluyendo Google. Primer lanzamiento planificado para 2022.





SpinLaunch Inc., una nueva empresa de Silicon Valley fundada en 2015, anunció el pasado 14 de mayo el cierre de una ronda de financiación de serie A de 35 millones de dólares con un grupo de inversores entre los que se encuentran Powerhouse Ventures, GV (anteriormente Google Ventures) y Kleiner Perkins. Estos inversores se unen a los capitales Lauder Partners, ATW Partners, Bolt y Starlight Ventures, para sumar un total de USD40 millones. Los fondos de inversión se utilizarán para escalar el equipo y la tecnología, de cara al primer lanzamiento estipulado para 2022.

SpinLaunch espera revolucionar el acceso al Espacio mediante el desarrollo de un sistema de lanzamiento de energía cinética diseñado para proporcionar el servicio de lanzamiento orbital más económico del mundo para la industria de satélites pequeños que está en rápido crecimiento. Su enfoque ambientalmente responsable no tiene igual en la industria. SpinLaunch está considerando actualmente cuatro diferentes Estados para posibles sitios de lanzamiento dentro de los Estados Unidos.

“SpinLaunch está repensando el lanzamiento espacial al revisar la física fundamental y aprovechar tecnologías industriales probadas para crear un sistema que acelere el vehículo de lanzamiento a velocidades hipersónicas usando electricidad”. “Utilizar un impulso inicial desde una plataforma de lanzamiento terrestre nos permite reducir el costo en varias órdenes de magnitud y lanzar muchas veces al día”, afirmó el CEO Jonathan Yaney.

Wen Hsieh, socio general de Kleiner Perkins, comentó: “Estamos muy intrigados por el uso innovador de la energía cinética rotacional de SpinLaunch para revolucionar el mercado de los satélites pequeños. SpinLaunch puede ser alimentado por fuentes de energía renovables como la solar y la eólica, eliminando así el uso de combustibles tóxicos y peligrosos para cohetes. El enfoque particular y propietario de SpinLaunch para colocar satélites en órbita terrestre baja no solo es altamente rentable, sino también seguro y ecológico”.




Thomas d’Halluin, CEO de Airbus Ventures, declaró: “Como inversores de un sistema que puede acelerar rápidamente el ascenso de la humanidad en el eje vertical, desde el suelo hasta la órbita y hasta el espacio profundo, vemos a SpinLaunch como un emblema de todo lo que esperamos que las compañías de nuestra cartera puedan lograr, con innovaciones que impulsarán mercados completamente nuevos en el negocio aeroespacial. La rápida evolución de la miniaturización de componentes, las tecnologías de imágenes y el procesamiento de datos han permitido una gran transformación en los mercados de comunicaciones espaciales y observación de la Tierra, con constelaciones de pequeño tamaño rentables, listas para asumir los roles de los tradicionales buses satelitales de gran tamaño. Con su tecnología revolucionaria cambiará para siempre la forma en que pensamos acerca de los límites de la gravedad en sí misma, esta es una industria de billones de dólares que SpinLaunch ahora aborda de manera única “.

Fundada como Google Ventures en 2009, GV es el brazo de capital de riesgo de Alphabet, Inc., que ha invertido en más de 300 compañías que empujan el límite de lo que es posible. Shaun Maguire, socio de GV, señaló que: “SpinLaunch tiene el potencial de ser altamente disruptivo para lanzar cargas útiles de tamaño pequeño y mediano, y se está posicionado de manera única frente a los métodos tradicionales basados ​​en cohetes para el lanzamiento de cargas espaciales. El enfoque rentable de la compañía permitirá la expansión de las constelaciones de telecomunicaciones basadas en el espacio de una manera que nunca antes ha sido posible “. SpinLaunch fue fundada por Jonathan Yaney, quien también se desempeña como Director Ejecutivo.



Fuente: Spinlaunch
"El trabajo está matando a la gente y a nadie le importa"
por Cecilia Barría


Jeffrey Pfeffer, profesor de la Universidad de Stanford, es autor del libro "Muriendo por un salario".

Cuando Jeffrey Pfeffer afirma que "el trabajo está matando a la gente y a nadie le importa", no lo dice en un sentido metafórico.

Lo dice tal cual, con todas sus letras, basándose en las investigaciones que ha realizado durante décadas, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.

Pfeffer, profesor de la Escuela de Postgrado de Negocios de la Universidad de Stanford y autor o coautor de 15 libros en el campo de la teoría organizacional y el manejo de recursos humanos, argumenta en su último libro, "Muriendo por un salario" (Dying for a paycheck, en inglés), que el sistema de trabajo actual enferma e incluso termina con la vida de las personas.

En él relata el caso de Kenji Hamada, un hombre de 42 años que murió de un ataque al corazón en su escritorio en Tokio. Trabajaba 75 horas a la semana y demoraba cerca de dos horas en llegar a la oficina.

Justo antes de su muerte, había trabajado 40 días seguidos sin parar y su viuda declaró que Kenji estaba excesivamente estresado.

Ese es solo uno de muchos ejemplos incluidos en la publicación, donde el autor pone en contexto los efectos de un sistema de trabajo que en ocasiones se torna "inhumano" por la excesiva carga laboral.




Según la evidencia recopilada por Pfeffer, en Estados Unidos, el 61% de los empleados considera que el estrés los ha enfermado y el 7% asegura haber sido hospitalizado por causas relacionadas con el trabajo.

De hecho, sus estimaciones apuntan a que el estrés está relacionado con la muerte anual de 120.000 trabajadores estadounidenses.

Y desde un punto de vista económico, destaca el académico, el estrés tiene un costo para los empleadores de más de US$300.000 millones al año en ese país.

En BBC Mundo hablamos con él.


En su libro usted menciona que existe un sistema laboral tóxico que está matando a la gente. ¿Qué evidencia tiene al respecto y cómo el trabajo moderno afecta a los empleados?

Existe evidencia de sus efectos sobre la salud. Las largas jornadas laborales, los despidos, la falta de seguro médico, el estrés provocan una enorme inseguridad económica, conflictos familiares y enfermedades.

El trabajo se ha vuelto inhumano. Por una lado las empresas, de una manera fundamental, se han desentendido de la responsabilidad que tienen con sus empleados.

Pero también ocurre que así como crece la "economía gig" (de trabajadores independendientes), también crece la inseguridad laboral.

¿Quién es responsable de este fenómeno?

Si piensas en los años 50 o los 60, los directivos decían que era necesario equilibrar los intereses de los empleados, los clientes, los accionistas. Ahora todo está centrado en los accionistas.


Pfeffer dice que el estrés está relacionado con la muerte de 120.000 trabajadores estadounidenses al año.

En los bancos de inversión, por ejemplo, hay una práctica muy generalizada bajo la cual trabajas, vas a tu casa a darte una ducha y regresas a la oficina.

Bajo ese sistema, muchos empleados se vuelven drogadictos, porque terminan consumiendo cocaína y otras drogas para mantenerse despiertos.

Aunque el fenómeno que usted describe sería transversal, ¿hay ciertos sectores más afectados?

Un empleado de una fábrica, un piloto de avión, un conductor de camión, tiene un límite máximo de horas que puede trabajar.

Pero irónicamente, en muchas de las profesiones no hay límites.

En el caso de Estados Unidos, usted ha escrito que el lugar de trabajo es la quinta causa de muerte en Estados Unidos

Al menos la quinta causa, quizás más.

¿Y quién se hace cargo de esas muertes?

Los empleadores son responsables y los gobiernos son responsables por no hacer nada al respecto.


Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEl 61% de los empleados en Estados Unidos considera que el estrés los ha enfermado.

¿Entonces qué papel juega la política en todo esto?

Tiene un rol enorme. Tenemos que hacer algo para detener esto. Pero no seremos capaces de hacer nada a un nivel individual.

Si quieres resolver el problema de manera sistémica, se requiere una intervención sistémica que debe provenir de algún tipo de regulación.

¿Cómo reaccionan los directivos de empresas cuando usted conversa con ellos?

Nadie argumenta que los datos no son correctos, porque los datos son bastante abrumadores. Pero esto es como el juego de la "papa caliente": la gente ve el problema, pero nadie quiere hacerse cargo.

De hecho, los costos de salud son enormes. Las condiciones de trabajo causan enfermedades crónicas como diabetes o problemas cardiovasculares.

Pero también hablando de costos, las empresas pueden replicar que hacer cambios al sistema de trabajo afectará las ganancias corporativas

Es que eso no es verdad. Sabemos que la gente estresada tiene una mayor probabilidad de renunciar. Sabemos que los empleados enfermos -psicológica o físicamente enfermos- son menos productivos.

Sabemos, por estudios realizados en Estados Unidos y en el Reino Unido, que sobre el 50% de todos los días laborales perdidos por ausentismo están relacionados con el estrés laboral.


El estrés tiene un costo para los empleadores de más de US$300.000 millones al año en Estados Unidos, según Pfeffer.

El Instituto Estadounidense del Estrés calcula que el costo anual es de US$300.000 millones al año.

Entonces es muy caro tener trabajadores enfermos o empleados que van a trabajar, pero con bajo rendimiento. Esto le cuesta a las empresas una fortuna.

Desde el lado de los trabajadores, usted ha escrito que las personas deberían cuidarse a sí mismas. Pero si un empleado reclama por mejores condiciones laborales, es muy probable que termine despedido. ¿Cómo se pueden cambiar las condiciones de trabajo?

Primero, los empleados tienen que asumir la responsabilidad de cuidar su propia salud.

Si vas a trabajar a un lugar donde no te permiten equilibrar tu vida laboral y tu vida familiar, tienes que irte.

Entonces la gente contesta: "No me puedo ir". Y yo digo: "Si estás en una sala y esa sala está llena de humo, intentarás salir de ahí, porque las consecuencias para tu salud serán muy severas".

Lo otro es que la gente tiene que presionar para que existan leyes y actuar colectivamente para protegerse, porque también hay costos para la sociedad.



Fuente: BBC Mundo
La NASA identifica un asteroide que 'rozará' la Tierra en breve
Identificado como el asteroide 2019 JB1, ese cuerpo cósmico pasará cerca de la Tierra en una trayectoria "astronómicamente próxima" de nuestro planeta. De chocar con la Tierra, un objeto de tal magnitud provocaría una explosión equivalente a decenas de bombas atómicas.




Según cálculos de la agencia espacial estadounidense, el asteroide mide unos 390 metros de largo por 170 metros de ancho. Su máxima aproximación de unos 6,4 millones de kilómetros está prevista para las 0:23 (hora UTC) en la madrugada del 20 de mayo.

"Si un meteorito rocoso mayor de 25 metros, pero inferior a un kilómetro, alcanzara la Tierra, probablemente causaría daños locales al área de impacto [...] Creemos que cualquier cosa mayor de uno o dos kilómetros podría tener efectos a nivel mundial", dice el informe de la NASA.

Este objeto es potencialmente peligroso y se acerca a nuestro planeta cada 2 a 3 años. Hasta ahora hemos logrado no cruzarnos.



sábado, 18 de mayo de 2019

Vaca Muerta: bajo el suelo de Mendoza hay más de 8 mil millones de metros cúbicos de petróleo
A diferencia de la neuquina, rica en gas, la formación del lado de Mendoza es rica en petróleo y podrá ayudar a cubrir la demanda local de crudo en los próximos 50 años. Proyectan una posible extracción de 238 millones de metros cúbicos para los próximos años.





De acuerdo con información obtenida de trabajos técnicos geológicos, la formación Vaca Muerta en Mendoza, de una extensión de 8.700 km2, tiene mayor riqueza en hidrocarburos líquidos que en gas, lo que pone a la provincia nuevamente en el radar de las petroleras, que ven la extracción de gas ralentizarse por cuenta de las limitaciones logísticas.

Se estiman recursos por más de 8 mil millones de m3 de petróleo, de los cuales podrían recuperarse 238 millones de m3, equivalentes a más de 50 años de la producción anual de la provincia. Esta es una estimación conservadora basada en el menor conocimiento que tenemos de la geología de la formación al norte del río Colorado y todo indica que aún hay mayor cantidad de recursos aún sin evaluar. Así, la explotación de la cuenca al norte del río Colorado tiene el potencial para garantizar el abastecimiento interno y generar exportaciones, cuando se estima que en tres décadas la producción de crudo mundial comenzará a declinar y el recurso a escasear.

El abastecimiento interno es clave en el territorio mendocino, ya que la refinería de Luján de Cuyo, con capacidad de procesamiento de más de 18.000 m3 por día, tiene serias limitaciones para abastecerse de crudo fuera de la cuenca cuyana y neuquina. Por ello, la venta y logística del crudo producido en la región estaría garantizada más allá de los vaivenes del mercado internacional.

"Hoy, cuando ya la oferta de gas comienza a cubrir la demanda local y existen algunas incertidumbres de si se podrán superar los desafíos logísticos y económicos para poder acceder al mercado de exportación del gas, el petróleo a más de US$ 60 el barril vuelve a llamar la atención de las operadoras petroleras, algunas de las cuales ya comienzan a mirar al norte del río Colorado", aseguró el subsecretario de Energía y Minería, Emilio Guiñazú.

"Hacia 2050, la producción de petróleo convencional declinará, dejando un déficit de crudo aproximado de 108 millones de metros cúbicos, poniendo en riesgo el autoabastecimiento energético, la refinación en la provincia y miles de puestos de trabajo", agregó Guiñazú.

"Es clave que este déficit sea cubierto con nuevos horizontes productivos. De allí la importancia de explotar la formación Vaca Muerta, ya que el déficit podría ser cubierto e incluso duplicarse", afirmó.

Claras señales al mercado

El desarrollo de los recursos de la formación Vaca Muerta es clave para Mendoza, como lo es también generar políticas claras que atraigan la inversión privada necesaria. El Decreto 248/18 fue una clara señal del Gobierno provincial, ya que detalla cómo serán las condiciones y controles ambientales para para que se desarrolle la estimulación hidráulica (o fracking), una técnica imprescindible al ser una zona poco porosa y casi impermeable.

Además, Mendoza proyecta la construcción de un parque de servicios en Pata Mora, con infraestructura vial, energética y servicios generales que facilitarán las operaciones. Esto, sumando al mejor clima de negocios de la provincia y a la menor conflictividad sindical, generan un ambiente propicio para las petroleras.

"La otra fuerte señal al mercado es el reciente otorgamiento de la primera concesión no convencional (CENCH) a PETSA para el yacimiento de Puesto Rojas, con varias innovaciones, entre ellas la aplicación de regalías progresivas que acompañan el riesgo de la operadora", explicó Guiñazú.

La explotación en marcha

Según cálculos de la Dirección de Hidrocarburos, las inversiones necesarias para producir los 238 millones de metros cúbicos de crudo que aportaría Vaca Muerta en Mendoza ascienden a más de 20 mil millones de dólares. Como referencia, se puede decir que las inversiones petroleras en la provincia fluctúan entre USD 500 y 800 millones por año.

Hoy existe un proyecto piloto para extracción de crudo desarrollado por Phoenix y una de sus subsidiarias en Argentina, PETSA (petrolera El Trébol). Este piloto ya lleva USD 70 millones invertidos y ha fracturado 15 pozos con más de 60 etapas de fractura, teniendo programado la iniciación de su primer pozo horizontal en el 2019.

Además de PETSA, YPF está realizando los estudios de impacto ambiental para el desarrollo de dos proyectos piloto no convencionales en los yacimientos de Paso Bardas Norte y Cañadón Amarillo y CNVIIA, a continuación de los trabajos que viene haciendo a muy pocos kilómetros al sur del río Colorado.

"A diferencia de Neuquén, donde las áreas que están siendo concesionadas estaban en poder de la provincia por tratarse de yacimientos depletados y devueltos, en Mendoza la mayor parte de Vaca Muerta se encuentra dentro de yacimientos convencionales que están siendo explotados actualmente, por lo que la Provincia tiene menos herramientas para atraer nuevos inversores", dijo Guiñazú.

"Esto plantea un desafío adicional al desarrollo del sector tanto para la provincia como para los actuales operadores que deberán redoblar sus esfuerzos para conseguir capital o socios para poder desarrollar todo el potencial de sus yacimientos tanto en lo convencional como en lo no convencional".

Esto es parte de una fuerte apuesta de la Provincia para potenciar el sector energético y diversificar la matriz productiva.

"Mendoza combina diferentes iniciativas para potenciar su sector hidrocarburífero, reglamenta en forma clara los requerimientos ambientales para operar en su territorio, otorga las primeras concesiones no convencionales, impulsa rebajas en las regalías para los crudos pesados, e impulsa el desarrollo de infraestructura para darle competitividad a sus yacimientos", concluyó el subsecretario.



Fuente:  jornadaonline.com
El empresario Víctor Vescovo rompe el récord de la inmersión más profunda en la fosa de las Marianas (y la preocupante realidad que ahí se esconde)


Las imágenes del hallazgo de Víctor Vescovo, récord de la inmersión más profunda en la fosa de las Marianas


Un explorador estadounidense logró un récord sin precedentes, pero su hazaña reafirma una realidad preocupante.

El empresario Victor Vescovo descendió casi 11 kilómetros hasta llegar a lo más profundo del mar: la fosa de las Marianas, en el océano Pacífico.

Vescovo, a bordo de un sumergible, logró así el récord de la inmersión más profunda realizada por un ser humano.

Desde el interior de la nave, Vescovo pudo observar el fondo marino durante cuatro horas.

Observó criaturas marinas, pero también vio una bolsa de plástico y envoltorios de dulces.

En el fondo del mar

Antes de Vescovo, otras dos misiones habían alcanzado el fondo de la fosa de las Marianas.

La primera tuvo lugar en 1960, a cargo del teniente de la Fuerza Naval de EE.UU. Don Walsh y el ingeniero suizo Jacques Piccard.


La misión tomó muestras en el fondo del mar para analizarlas.

En 2012, el director de cine James Cameron también llegó hasta las profundidades de la fosa.

Pero la inmersión de Vescovo, que logró una profundidad de 10.927 m, superó a sus predecesores.

Durante la expedición, Vescovo y su equipo realizaron cinco inmersiones y también usaron robots para explorar el terreno.

"Es casi indescriptible lo emocionados que estamos por lograr lo que acabamos de hacer", dijo el empresario.

"Este submarino y su nave madre, junto con su extraordinariamente talentoso equipo de expedición, llevaron la tecnología marina a un nuevo nivel increíblemente alto al explorar, rápida y repetidamente, la zona más profunda y hostil del océano".

Entre sus hallazgos, el equipo cree haber descubierto cuatro nuevas especies de crustáceos anfípodos, muy parecidos a los camarones.

A 7.000 m de profundidad vieron una criatura llamada "gusano cuchara" y a 8.000 m, un caracol rosado.


Victor Vescovo estuvo cuatro horas explorando las profundidades.

También descubrieron afloramientos rocosos de colores brillantes, posiblemente creados por microbios en el fondo marino, y recolectaron muestras de roca.

Pero no todo fueron buenas noticias.

Millones de toneladas de plástico ingresan a los océanos cada año, pero se sabe poco a dónde van a parar.

El hallazgo de plástico, que ya había sido detectado por artefactos enviados anteriormente, confirma el impacto causado por la contaminación humana.

Los científicos ahora planean analizar las criaturas que recolectaron para ver si contienen microplásticos.

Un estudio reciente descubrió que este era un problema generalizado, incluso para los animales que viven en las profundidades.

Una misión extrema

La inmersión fue parte de la expedición Five Deeps (Cinco Profundidades), un intento de explorar los puntos más profundos de cada uno de los océanos del mundo.


El sumergible puede soportar presiones extremas.

La expedición es financiada por Vescovo, un inversor privado que antes de centrar su atención en las profundidades también escaló los picos más altos del planeta.

Toda la travesía formará parte de un documental de la cadena Discovery Channel.

Además de la fosa de las Marianas en el Pacífico, en los últimos seis meses también han realizado inmersiones en la fosa de Puerto Rico en el océano Atlántico; la fosa de Sándwich del Sur en el Atlántico Sur; y la fosa de Java en el Océano Índico.

El desafío final será alcanzar el fondo de Molloy Deep en el océano Ártico, una misión que está programada para agosto de 2019.

El sumergible en el que descendió Vescovo se llama DSV Limiting Factor. Mide 4,6 m de largo y 3,7 m de altura.


Don Walsh (izquierda) fue testigo de la hazaña de Victor Vescovo (derecha).

La nave puede soportar una presión de hasta 1.000 bares, que equivale a apilar 50 aviones encima de una persona.

Además de trabajar literalmente bajo presión, el submarino debe operar en medio de la oscuridad y temperaturas cercanas al punto de congelación.

Una vez que se complete la expedición Five Deeps a finales de este año, el plan es ceder el sumergible a instituciones científicas para que los investigadores puedan seguir usándolo.

Los desafíos de explorar las profundidades del océano, incluso con vehículos robóticos, han hecho de las trincheras oceánicas una de las últimas fronteras del planeta.

Anteriormente se pensaba que eran áreas desoladas, pero en realidad el mar profundo rebosa de vida.

También hay una creciente evidencia de que son sumideros de carbono, que desempeñan un papel en la regulación de la química y el clima de la Tierra.



Fuente: BBC Mundo

viernes, 17 de mayo de 2019

Lopetegui confirmó la adjudicación de la Cuenca Malvinas a petroleras británicas
Bertone presentó un amparo, ya que se trata de firmas que violan la ley 26.659 al haber operado ilegalmente junto al gobierno kelper.





El Gobierno finalmente dio a conocer las ganadoras de las concesiones para exploración de petróleo off shore en el Mar Argentino y tal como anticipó este medio, las petroleras británicas se quedaron con la Cuenca Malvinas.

El Concurso otorgó nueve áreas a repartirse entre ExxonMobil, Qatar Petroleum, Pluspetrol, Wintershall, YPF, Total, ENI, Tecpetrol, Mitsui, Equinor y Tullow. Pero el problema es que las últimas dos habrían violado la ley 26.659 al haber trabajado para el gobierno kelper.

Mientras que la británica Tullow operó ilegalmente siete áreas al sur de las islas en el 2007, la noruega Equinor tiene dentro de su directorio a una ex asesora de la administración isleña, que también trabajó para Tullow en la planificación del plan de desarrollo offshore en Malvinas.

Es por eso que la gobernadora de Tierra del Fuego Rosana Bertone presentó ante la Justicia una acción de amparo para dejar sin efecto el acto de adjudicación de las áreas de exploración.

"Sumado a la peligrosidad que implica que empresas británicas hayan sido adjudicatarias de áreas de exploración en cercanía a las Islas Malvinas, la decisión de interponer esta presentación judicial es fundada en el riesgo que estas actividades supondrán para la industria pesquera y los recursos naturales argentinos y en la arbitrariedad manifiesta en la omisión de llevar a cabo los estudios de impacto ambiental exigidos por la legislación vigente", indicaron los fueguinos.

Es que como el Canciller Jorge Faurie sostiene que no existe un impedimento legal dado que el hecho se produjo cuatro años antes a la sanción de la ley, en Tierra del Fuego apelan a la cuestión ambiental para frenar momentáneamente la iniciativa, mientras se debate con mayor profundidad el peligro de que empresas británicas accedan al control de la plataforma continental cercana a Malvinas.

Desde el Gobierno le quitan importancia al asunto y celebran la oferta de 724 millones de dólares por las 18 áreas adjudicadas que también comprenden la cuenca Austral -que se encuentra frente al territorio de Tierra del Fuego y Santa Cruz- y la cuenca Argentina Norte, que se localiza frente a la costa bonaerense en aguas ultra profundas.

A partir de hoy, la Secretaría de Energía a cargo de Lopetegui tiene quince días para publicar la resolución que termine efectivizando el otorgamiento del permiso para comenzar a explorar, cosa que se descuenta que ocurrirá en caso de no prosperar el amparo judicial.



Rover Rosalind Franklin: cómo es el vehículo que buscará vida en Marte y qué obstáculos encontrará
por Jonathan Amos


En esta ilustración se ve cómo viajará el rover Rosalind Franklin hasta Marte: dentro de una cápsula.

Falta poco más de un año para que el vehículo de exploración espacial Rosalind Franklin viaje de la Tierra hacia Marte.

Y en estos momentos hay equipos de ingenieros de toda Europa y Rusia trabajando sin descanso para preparar este vehículo científico y ultimar el hardware que lo llevará hasta el Planeta Rojo y lo hará aterrizar de manera segura en la superficie.

En paralelo a estos trabajos, se llevan a cabo ensayos para comprobar el funcionamiento del vehículo.

Se trata de unas pruebas necesarias para garantizar que el robot se pueda operar de manera fácil y eficiente desde la Tierra.


Los ingenieros prueban la movilidad del vehículo para que pueda sortear los obstáculos que se encontrará.


Ahora se experimenta con las dificultades a las que se enfrentará el rover Rosalind Franklin.

¿Cómo se levantará de su plataforma de aterrizaje y rodará por las rampas que lo llevarán al rocoso y polvoriento terreno de Marte?

¿Cómo sorteará las rocas de Oxia Planum, la ubicación elegida?

¿Y cómo afrontará las fuertes pendientes?

Estas preguntas hay que responderlas ahora, antes de que el cohete que transporta al vehículo despegue del Cosmódromo de Baikonur en julio o agosto de 2020.





El rover Rosalind Franklin es el resultado de un proyecto conjunto de las agencias espaciales europea y rusa.

Su objetivo será recorrer el terreno de Marte en busca de evidencias de vida pasada o, quién sabe, presente.

Una herramienta esencial para este cometido será un taladro que extraerá muestras rocosas de hasta 2 metros por debajo de la superficie.

¿Por qué tan abajo? Pues porque los científicos creen que si hay vida en Marte es muy probable que sea subterránea, lejos de la radiación.

Esas muestras de rocas las custodiará un sofisticado equipo de instrumentos que se encuentran dentro de una caja estéril conocida como el Cajón del Laboratorio Analítico (ALD, por sus siglas en inglés).

El ALD acaba de pasar sus propios ensayos en Turín (Italia), y ahora se encuentra en una habitación aséptica de Airbus en Stevenage (Reino Unido) a la espera de que lo unan al Rosalind Franklin.

Esta integración del ALD en el vehículo tendrá lugar, probablemente, la próxima semana.


El cajón del laboratorio analítico contiene tres experimentos químicos para probar la vida en Marte.

La fecha límite para que los ingenieros de Stevenage ensamblen todos los componentes del rover y lo dejen listo es julio de este año o, como máximo, agosto.

Después, todavía faltará añadir al vehículo elementos como el chasis y las ruedas y el sistema de cámaras (PanCam) que estudiará Oxia Planum.

Desde el sur de Inglaterra, el rover ya montado viajará hasta Toulouse, en el suroeste de Francia, donde se ultimarán los detalles en otras instalaciones de Airbus.

En esta "prueba ambiental" el vehículo tendrá que demostrar que puede soportarla vibración y la temperatura que experimentará en el vuelo a Marte.

Y desde Toulouse, el Rosalind Franklin viajará por Francia hasta Cannes.

Ahí, en la Costa Azul, la empresa aeroespacial franco-italiana Thales Alenia Space realizará la vital revisión final, y se acabará de montar el vehículo.

Suponiendo que todo se desarrolle sin problemas, la etapa final tendrá lugar en Baikonur, donde tendrán lugar los últimos preparativos.

Faltan solo catorce meses para mandar el Rosalind Franklin a Marte.

Y, aunque pueda parecerlo, no es mucho tiempo.

¿Quién era Rosalind Franklin?


Rosalind Franklin fue una química y cristalógrafa británica. Hizo contribuciones muy relevantes para la comprensión de la estructura del ADN.

En 1952, la científica británica Rosalind Franklin investigaba en el King's College de Londres (KCL) la disposición de los átomos del ADN utilizando sus conocimientos en cristalografía de rayos X para crear imágenes a analizar.

Una de las imágenes de su equipo, conocida como Foto 51, proporcionó las ideas esenciales para que los científicos Francis Crick y James Watson construyeran el primer modelo tridimensional de la macromolécula de dos cadenas.

Se trata de uno de los grandes logros de la ciencia del siglo XX.

De hecho, este descubrimiento permitió a los investigadores comprender finalmente cómo el ADN almacenaba, copiaba y transmitía el "código de vida" genético.

Crick, Watson y Maurice Wilkins, compañero suyo en el KCL, recibieron el Premio Nobel de 1962 por este gran avance.

La muerte prematura de Franklin impidió que se la considerase para el premio (los Nobel no se otorgan a título póstumo desde 1974).

Sin embargo, muchos argumentan que su contribución nunca obtuvo la atención que merece, e incluso que se minimizó.



Fuente: BBC Mundo
El programa Artemisa de la NASA para pisar la Luna en 2024: ¿humo o realidad?



El pasado marzo la administración Trump sorprendió a propios y extraños al anunciar un nuevo plan para poner un ser humano en la Luna en 2024. El plan fue recibido con una más que justificada dosis de escepticismo. El principal problema es, naturalmente, económico. Con el presupuesto actual la NASA no puede acelerar el desarrollo del cohete SLS, de la cápsula Orión y, además, construir desde cero un módulo lunar y la estación Gateway. Y todo ello en menos de cinco años. No obstante, Trump prometió que el dinero llegaría y, efectivamente, el 13 de mayo la Casa Blanca anunció su intención de aumentar del presupuesto de la NASA para 2020 en 1600 millones de dólares. De la mano del dinero vino además un nombre para la misión lunar: Artemis (o Artemisa en español). Seguramente todos estamos de acuerdo en que el nombre es muy bonito, pero la pregunta es, ¿se trata de una cantidad de dinero suficiente?


Recreación de la NASA del despegue de la etapa de ascenso de un módulo lunar en una misión tripulada al polo sur de la Luna (NASA).

De acuerdo con el administrador de la NASA Jim Bridenstine, sí, es suficiente, aunque por los pelos. Otros expertos no están tan seguros. En cualquier caso, el desarrollo del módulo lunar es una prioridad, así que no es de extrañar que este proyecto recibiría mil de los mil seiscientos millones de dólares. El resto del dinero iría casi en su totalidad al programa SLS/Orión con el fin de acelerar el programa de pruebas y permitir el lanzamiento de tres misiones planeadas en los próximos cinco años. Eso sí, parte de este dinero saldrá de la reducción del presupuesto de otros programas de la NASA. En concreto, la estación Gateway verá reducido su presupuesto en 321 millones de dólares. De esta forma, solo se lanzarán dos módulos del laboratorio lunar, el módulo propulsivo PPE y un pequeño módulo hábitat.


Versión reducida de la estación lunar Gateway con el módulo propulsivo PPE y un nodo, además de la nave Orión y la etapa de ascenso del módulo lunar acoplados (Lockheed Martin).

La reducción de Gateway ya había sido propuesta por Bridenstine para alcanzar el objetivo de poner un astronauta en la Luna en 2024, algo que no deja de ser una paradoja teniendo en cuenta que Gateway es una parte esencial del plan, ya que el módulo lunar y la nave Orión deben acoplarse al laboratorio por separado. Los astronautas pasarán entonces de la nave Orión al módulo lunar y luego a la superficie lunar. El resto de módulos de Gateway —incluyendo las contribuciones de Japón, Europa, Rusia y Canadá— se lanzarán en el periodo de 2024 a 2028. Además, unos 130 millones de dólares se destinarán al desarrollo de tecnologías ISRU (In-Situ Resource Utilization), principalmente aquellas destinadas a extraer hielo del regolito lunar situado en la sombra permanente de los cráteres del polo sur. No obstante, 130 millones es una cantidad casi despreciable para un desafío tecnológico tan complejo como es aprovechar el «hielo sucio» lunar para extraer hidrógeno y oxígeno. Otros 90 millones de dólares servirán para financiar la «exploración robótica» de la Luna.


Dos astronautas de la NASA pisan el polo lunar en 2024 usando la nueva propuesta de módulo lunar de Lockheed Martin (Lockheed Martin).

La NASA quiere contar con la iniciativa privada para reducir los costes del programa Artemisa. La empresa Blue Origin, con el reciente anuncio de su módulo lunar Blue Moon, se sitúa como una de las compañías favoritas para ser agraciadas con uno de los hipotéticos contratos para el desarrollo del módulo lunar de Artemisa. Blue Moon es un módulo lunar no tripulado de 15 toneladas que puede ser adaptado para misiones con astronautas y emplea propulsión criogénica, uno de los requisitos no escritos del programa Artemisa, ya que así es posible, aunque por ahora sea solo sobre el papel, usar el hielo lunar para recargar los tanques de propergoles del módulo lunar.


Jeff Bezos junto con una maqueta a tamaño real del Blue Moon (Blue Origin).

Mil seiscientos millones es ciertamente una cantidad poco impresionante para arrancar un programa tan ambicioso y con unos plazos tan justos como Artemisa, pero lo cierto es que nadie sabe con certeza cuánto dinero se necesita para hacer realidad el regreso del ser humano a la Luna en 2024. Al menos ya podemos decir que la administración Trump quiere destinar dinero para volver a la Luna. Otra cosa es que sea suficiente y que el Congreso esté de acuerdo, claro está.



Cómo Estados Unidos ayudó a la Argentina durante la Guerra de Malvinas
A mediados de abril, con las islas ya recuperadas, el país pidió, a través de la NASA, que se tomaran imágenes satelitales del archipiélago. Por qué el gobierno norteamericano finalmente colaboró y para qué se utilizó el material obtenido.
Por Mariano Sciaroni




El día 30 de abril, Estados Unidos consideró fracasadas las negociaciones para evitar una guerra, culpó a Argentina por ello y, en una conferencia llevada a cabo en Washington a las 11:30, el hasta entonces mediador estadounidense, General Alexander Haig señaló, entre otras cosas, que "Estados Unidos responderá positivamente a los requerimientos de material para las fuerzas británicas".

Peor aún, para el mismo momento, Estados Unidos bloqueaba pedidos argentinos de equipos militares y repuestos por USD 3.209.000 que ya se encontraban pagos.

Esto es, ese día Estados Unidos dejaba su papel de aparente mediador imparcial y reconocía en forma abierta su alianza con Gran Bretaña. Y, al día siguiente, un avión británico Avro Vulcan bombardeaba la Base Aérea Militar Malvinas.

Sin embargo, es muy poco conocido que, casi sin quererlo, el gobierno norteamericano ayudó a las fuerzas armadas argentinas.

El programa LANDSAT y Argentina

Es que ese país suministró vital información satelital a Argentina, principalmente a través del sistema satelital LANDSAT.

El programa LANDSAT (por LAND=tierra y SAT=satélite) había sido iniciado en el año 1966 y para 1972 la NASA (el organismo espacial de Estados Unidos había ya puesto el primer satélite (LANDSAT 1) en órbita.

Posteriormente (en el año 1979) el programa pasó al NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), una agencia científica que depende del Departamento de Comercio y, por ende, forma parte del Poder Ejecutivo del gobierno norteamericano.

Argentina había ingresado a la tecnología LANDSAT a través de un memorando de entendimiento de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales de Argentina (CNIE) y la NASA, que entró en vigor el 7 de octubre de 1976.

Mediante el mismo, Argentina se comprometía, entre otras cosas, a construir y operar la estación terrena de Mar Chiquita (en la Provincia de Buenos Aires – hoy desactivada), que tendría acceso directo a imágenes proporcionadas por los sensores satelitales. Sin embargo, quedaba claro que el control directo de los satélites seguía siendo del gobierno norteamericano.

Para marzo de 1982, se encontraba activo el LANDSAT 3, ya que el LANDSAT 2 había salido de servicio en febrero de ese año y el 4 recién se lanzaría el 16 de julio

El mismo, a 912 kilómetros de altura y en órbita heliosincrónica, hacía una pasada por el mismo lugar cada 18 días, con un movimiento de Este a Oeste y, a la latitud de Malvinas, existía una diferencia de 100 kilómetros entre pasadas.

A mediados de abril, con las islas ya recuperadas, llegó a través de la NASA un requerimiento argentino (por los canales de rutina) para que el satélite tomara imágenes de las Islas Malvinas y el mar circundante en sus pasadas de los días 21 a 23 de abril, pedido que fue girado al Departamento de Estado el 15 de abril y rápidamente informado a la embajada británica, teniendo en cuenta que el satélite debía ser programado para captar las imágenes. También fue girado a la Casa Blanca, que lo trató el 17, en su reunión vespertina en la Sala de Situación.

Se dejó constancia que "Argentina, que es suscriptor del proyecto LANDSAT ha efectuado un requerimiento a los Estados Unidos para que el satélite fotográfico LANDSAT cubra a las Islas Malvinas el 21 al 23 de abril. El satélite está diseñado para no proporcionar información con valor militar y produce fotografías de muy baja resolución (80 metros)… Dudamos que Argentina pueda obtener información militar de valor en esta ocasión".

En efecto, el sensor MSS del satélite estaba limitado a 80 metros de resolución máxima, lo que proporcionaba imágenes de baja calidad. Para peor, se encontraba con ciertos problemas luego del lanzamiento, lo que empobrecía aún más el resultado final. Sin embargo, aún dichas imágenes difusas preocupaban a los aliados.


Satélite LANDSAT 3 previo al lanzamiento (NASA)

Llamadas nocturnas a la embajada británica

El mismo 17 a la noche, Lawrence Eagleburger (Subsecretario de Estado para Asuntos Políticos y número tres de la Secretaría de Estado) llamó por teléfono a Nicholas Henderson (el embajador británico en Washington), indicándole que era un problema que la noticia se hubiera filtrado a las cadenas televisivas estadounidenses, y que eso podía afectar las relaciones entre los países. Es decir, no estaba bien visto que Estados Unidos ayudara a Argentina en sus esfuerzos de reconocimiento.

Por ello, Eagleburger le indicó que se había convenido que el Departamento de Estado negaría a la prensa cualquier ayuda a Argentina y que, si era presionado el vocero con repreguntas, debería decir que Argentina (como el Reino Unido), participaban en un programa civil satelital y que, otras inquietudes deberían ser efectuadas directamente a la NASA.

Cínicamente, ya estaba preparada la respuesta que la NASA debía dar, la cual consistía en informar: a) Las características del programa satelital, b) Indicar que se había recibido un requerimiento de Argentina y c) Señalar que se cumpliría. Asimismo, debía ponerse énfasis en que era un programa civil, sin valor militar alguno.

Asimismo, le volvió a indicar que no existiría información alguna de interés para los argentinos pero que, a todo evento "a la NASA no se le permitiría cumplir con ningún otro requerimiento argentino" en dicha área.

Paradójicamente, pocos días antes, Gran Bretaña había pedido imágenes LANDSAT de toda la costa continental argentina, pedido que no generó ningún tipo de problema en los norteamericanos.

Finalmente, teniendo en cuenta la baja resolución del sensor y la demora en la entrega del material tomado (tardaba algunos días en procesarse, aún cuando era bajado casi inmediatamente), además, que se consideraba que las imágenes no podrían afectar la seguridad de la Fuerza de Tareas Británica (que se encontraba a mucha distancia de las islas), el satélite tomó las nueve imágenes programadas.

Pero, de todas las imágenes tomadas por el satélite, solo fueron registradas dos por la estación de Mar Chiquita, una para la pasada del día 22 y otra para el subsiguiente (que tomaban las islas en sí), lo que indica que no se permitió que se pudiera analizar con el satélite el Océano Atlántico Sur. Las imágenes "conflictivas", vale decir, seguían vedadas al público a finales de 1982, como si nunca se hubieran tomado.

Hay que volver a recordar que todo esto sucedió durante el mes de abril, cuando Estados Unidos todavía cumplía su rol de mediador "imparcial".


Islas Malvinas, República Argentina. Imagen de LANDSAT, pasada del 23 de abril de 1982 (USGS)

Otro nuevo pedido. Hay que decir que el satélite se rompió

Asimismo, el día 22 de abril a la noche, llegó otro pedido argentino para obtener, ahora, imágenes LANDSAT de las Georgias del Sur, del 24 al 25 de abril, así como también su mar circundante el 26.

A poco de ello, Eagleburger habló con la embajada británica y, con el conocimiento y aprobación de Haig, se decidió que se negaría a Argentina el acceso a las imágenes (las cuales el satélite, para ese momento, ya estaba tomando), invocando "problemas técnicos", más aún en un momento en que Gran Bretaña se estaba aprestando para re-invadir las islas, contando ya con presencia naval en sus cercanías. A todo evento, existía un total cubrimiento de nubes, por lo cual la utilidad de las imágenes habría sido nula o extremadamente limitada.

El último pedido argentino fue el día 5 de mayo, para imágenes de las mismas Islas Malvinas del 7 al 12.

Si bien los británicos nuevamente fueron informados y presionaron para que se les negaran, alegando que los argentinos solamente querían obtener datos de inteligencia con dichas imágenes las mismas fueron tomadas y se dejó que fueran bajadas en Mar Chiquita.

Recién el 12 le comunicaron a Henderson "con cierta vergüenza" que, esta vez (por única y última vez) habían cumplido en tiempo forma con el memorando de entendimiento. Como una paradoja, la única vez que cumplieron con Argentina fue cuando ya se habían volcado abiertamente hacia Inglaterra.

Lamentablemente, las imágenes mostraban solo una espesa capa nubosa sobre las islas, como poco después pudieron comprobar los británicos.

Podría decirse entonces, y con todo lo aquí dicho, que la NASA ayudó con información satelital a Argentina (aún cuando a regañadientes y no con el alcance que debía haberlo hecho, amén que informó y compartió con el Reino Unido todo lo obtenido). Pero es que estaban obligados a hacerlo.


Islas Georgias del Sur, República Argentina. Imagen de LANDSAT, pasada del 11 de mayo de 1982. La cobertura de nubes impide ver las islas. (USGS)

Según el memorando de entendimiento entre Argentina y Estados Unidos, en vigencia para el conflicto de 1982 (suscripto en Buenos Aires el 6 de abril de 1981), la NASA estaba obligada "a programar" los sensores del satélite para cubrir el área de la estación terrena (lo cual, para Mar Chiquita implicaba un enorme área de Latinoamérica y los Océanos Atlántico y Pacífico Sur), así como a transmitir los datos obtenidos "directamente a la estación" (parágrafo 2 a del memorando).

Ello no era gratis, sino que se convino (entre otras obligaciones para Argentina) un precio de US$ 200.000 al año, que podría incrementarse a lo largo de los años.

Más allá de las obligaciones legales (que, como se vio no se respetaron plenamente), lo cierto es que negar la información satelital a Argentina hubiera implicado reconocer que el programa LANDSAT tenía alguna utilidad militar, lo que podría provocar que los países prohibieran las fotografías de sus territorios. Por ello Estados Unidos permitió que ciertas imágenes fueran obtenidas finalmente por Argentina.

¿Qué hicimos con las imágenes del satélite?

Es interesante analizar qué información se obtuvo de dichas imágenes las cuales, hay que repetir, para el sensor MSS implicaban una resolución máxima de 80 metros.

Si bien, mayormente, se indicó que no tenían valor para el reconocimiento militar (claramente, por ser las imágenes que tomaba del espectro visible e infrarrojo de baja resolución geométrica, temporal y radiométrica), análisis profundos del Ministerio de Defensa británico llegaron a la conclusión que, en optimas circunstancias (es decir, sin nubosidad), el sensor MSS (multiespectral) podría llegar a detectar barcos.

Sin embargo, en Argentina se descartaba "la posibilidad de ubicar naves individuales aunque sean de gran tamaño" y "la posibilidad de ubicar grupos de naves grandes podría haber sido estudiada" pero "ello no se hizo durante el mes de abril de 1982".

A todo evento, la escasa cantidad de imágenes útiles finalmente entregadas por el satélite en su paso cada 18 días por el área, descartan que el mismo pudiera haber influido siquiera mínimamente en las operaciones militares.

Hay que agregar que Argentina tampoco había sacado provecho de las pasadas anteriores de los satélites LANDSAT (para realizar un plano satelital de las islas, que permitiera establecer playas, vegetación, etc), tal es así que recién "en trabajos posteriores al conflicto se construyó un mosaico satelitario de Malvinas".

Pese a todos estos elementos para descartar una mayor utilidad de LANDSAT, a una científica argentina (la Dra. Cora Sneibrun) "se le ocurrió que con los 80 metros de rango de definición que nos habían dejado en el satélite los norteamericanos se podía buscar algo en la zona del conflicto: podía existir la posibilidad que detectáramos a los barcos ingleses. La idea era que si mandábamos una onda de rayos infrarrojos al satélite y rastreábamos la zona alrededor de las islas podíamos localizar la estela de las naves, porque las turbinas calientan el agua. De acuerdo con el calor que detectáramos podríamos inferir a qué distancia del lugar estaba el buque que había pasado por allí, porque relacionándolo con el grado de temperatura que observáramos, sabríamos cuanto tiempo hacía que había pasado por el lugar. Era como mirar por el ojo de la cerradura un cuadro de dimensiones fantásticas. Pero esa genialidad dio resultado…"

Así también, Estados Unidos también permitió a Argentina seguir contando con información proveniente de sus satélites TRANSIT, de medición de coordenadas por efecto doppler, (aún cuando se bloqueó el sistema para el extremo sur argentino) y los meteorológicos GOES y NOAA, que se seguían recibiendo, aún cuando con alguna demora.

Con las imágenes suministradas, entonces, puede decirse que Estados Unidos apoyó a la Argentina en el conflicto Malvinas 1982. Algo que no hicieron con ganas.



Fuente: infobae.com