martes, 22 de junio de 2021

La Fuerza Aérea Argentina impulsa la tecnología (parte 3)
Por José Javier Díaz



Continuamos con la descripción de los sistemas en desarrollo por la Dirección General de Investigación y Desarrollo de la Fuerza Aérea Argentina:

Sistema Aéreo Militar Remotamente Piloteado (SAMIRP): “Aukan” y “Vigía”

La FAA encaró el desarrollo de SAMIRP con el objeto no sólo de dotarse de dicho equipamiento, sino también con vistas a generar capacidades en materia de diseño de sus estructuras aeronáuticas; el empleo de materiales compuestos para su fabricación; el diseño del autopiloto de navegación; sistema de guiado y control; telemetría; sistemas de telecomunicaciones por radio y satélite; cargas útiles; doctrina; legislación y formación de recursos humanos idóneos.

La DGID está avanzando en el desarrollo de dos modelos de SAMIRP: el “Aukan” de Clase I (corto alcance y baja altitud) y el “Vigía” (Clase II, gran autonomía y mediana altitud de operación). Ambos SAMIRP presentan una estructura aerodinámica de tipo tubular, en configuración de ala alta y cola en “V”. El tren de aterrizaje es triciclo fijo, la rueda de nariz es orientable, mientras que el tren principal es del tipo ballesta flexible, maximizando la visibilidad hacia delante y debajo del fuselaje, sin interferencias del motor propulsor, ubicado en la cola.




El “Aukan” se usa para completar la etapa final de instrucción de pilotos y operadores de cargas útiles que brinda la Escuela de SAMIRP de la FAA, con asiento en Córdoba, facilitando el aprendizaje en lo que hace a volar aeronaves remotamente tripuladas, maximizar sus capacidades en lo que hace al óptimo aprovechamiento de su envolvente de vuelo, la planificación de la misión, el perfil de vuelo, el tipo de sensores a utilizar y con qué modalidad, etc.

Por su parte, se prevé un SAMIRP “Vigía” que se encuadre por sus prestaciones operativas en la categoría “MALE” (Medium Altitude Long Endurance), o sea, un SAMIRP que opera a Media Altitud y tiene Gran Autonomía.

Se trata del primer SAMIRP desarrollado íntegramente en nuestro país que podrá cumplir funciones operacionales superiores al nivel táctico.

El desarrollo del “Vigía” fue iniciado en el Centro de Investigaciones Aplicadas (CIA), por entonces dependiente del Instituto Universitario Aeronáutico (IUA) de la FAA, en el marco del llamado a concurso que realizó el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, para “Proyectos de Áreas Estratégicas” (PAE), habiendo sido seleccionado para recibir los aportes no reembolsables bajo el código de Proyecto “PAE-22365”. Posteriormente y, en base a los excelentes resultados técnicos alcanzados, la FAA decidió continuar su desarrollo como Proyecto FAS-0091 bajo la norma STANAG 4671 - Anexo IX.

El “Vigía” puede ser utilizado para múltiples tareas, tanto con fines civiles como militares, a saber: búsqueda y rescate (SAR); detección de incendios, derrames de petróleo, etc.; monitoreo de oleoductos y líneas de alta tensión; enlace/nodo de comunicaciones; fiscalización de obras y catastro; monitoreo de fronteras y Zona Económica Exclusiva (ZEE); inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR); guerra electrónica (EW), entre otras.

La navegación, guiado y control del “Vigía” se realiza a través de un piloto automático, en modos GPS/INS (Global Position System/Inertial Navegation System), permitiendo despegar y aterrizar automáticamente. Además, en caso de interrupción de la telemetría, ya sea por problemas del enlace radial y/o satelital, el SAMIRP realizará las maniobras necesarias para regresar de manera autónoma a su base. La computadora puede almacenar y procesar hasta mil waypoints (puntos de ruta en coordenadas GPS); monitorear las condiciones de vuelo y el funcionamiento de los subsistemas, detectar anomalías y emergencias.

La propulsión del “Vigía” la provee un motor HK-700E, de 60 HP de potencia, con encendido electrónico, que acciona una hélice cuatripala de paso fijo regulable en tierra.

Estación Terrena de Control (ETC) de SAMIRP: desarrollada por la DGID, está compuesta por diversos subsistemas modulares de computadoras, monitores, teclados y joysticks que permiten a los pilotos y operadores de los SANT volar las aeronaves y utilizar sus sensores con comodidad y seguridad a distancia.

El equipamiento de la ETC está montado abordo de un vehículo tipo furgón -según normas de la Dirección General de Aeronavegabilidad Militar Conjunta (DIGAMC)- capaz de transportar a la tripulación, grupo electrógeno para suministrar energía eléctrica y aire acondicionado para los equipos electrónicos y confort del personal.

Asimismo, la ETC posee antenas y equipos de comunicaciones que posibilitan la telemetría y control de los SANT, la obtención y retransmisión de fotos y videos HD, con enlace a red militar para transmitir -en tiempo real- la información.

Los primeros ensayos del “Aukan” y del “Vigía” se realizaron en la Escuela de Aviación Militar (EAM), aprovechando la cercanía con el CIA (donde se diseñan y construyen los prototipos de ambos SANT) y que es una zona de espacio aéreo restringido, que no interfiere ni pone en riesgo los vuelos comerciales o privados.




Dada la importancia estratégica que representa para nuestro país desarrollar la capacidad de diseñar, fabricar y operar SANT de las tres categorías (corto, mediano y largo alcance), el Ministerio de Defensa realizó una fuerte inversión para reconvertir al CELPA Chamical en una moderna Unidad Operativa para realizar vuelos de ensayos, instrucción y habilitación de los pilotos y operadores de SAMIRP de las tres FFAA argentinas. Esta inversión permitió repavimentar la pista, calles de rodaje, plataforma y accesos vehiculares, mejorar los hangares, las facilidades de habitabilidad y de servicios generales.

De esta forma, el CELPA Chamical no solo ha recuperado su infraestructura, sino que ha visto ampliadas sus capacidades, con foco principal en las actividades de desarrollo y operación de sistemas aéreos no tripulados y vectores autopropulsados a fin de asegurar el acceso soberano al espacio para colocar en órbita los satélites argentinos -ya sean civiles y/o militares- y ofrecer este servicio estratégico a otras naciones.

· Avión “Pampa”

La DGID, junto con otros organismos de la FAA, ejerce la supervisión técnica de la modernización y fabricación de los IA-63 y el desarrollo de su simulador de vuelo. Además, a través del CEV se realizaron los ensayos de desarrollo y comprobación de las primeras dos aeronaves de la versión “Pampa III” y el control de calidad para la recepción y aceptación del material que entrega FAdeA.

Modernización “Pampa II”, la DGID intervino en la actualización del avión de entrenamiento avanzado IA-63, que se hace en FAdeA.

El proyecto implicaba la modernización de la flota de 17 aviones “Pampa II” que posee la FAA y la fabricación de más unidades de este modelo.

La actualización inicial de la aeronave, conocida como “Pampa Serie II” o simplemente “Pampa II”, abarcaba su remotorización, incorporando el nuevo motor Honeywell TFE-731-40-2N, de mayor potencia, menor consumo de combustible y menor índice de fallas; la reubicación de algunos subsistemas auxiliares del nuevo motor (que es 7cm más largo y casi 30 kg más pesado que el original) y la incorporación de una pantalla multifunción en cada puesto de la cabina.




Fabricación “Pampa III”, esta nueva versión del IA-63 tiene una configuración “full glass cockpit”, similar a la de cualquier avión de combate de última generación. El nuevo equipamiento incluye tres pantallas multifunción color en cada puesto de pilotaje, un Sistema Integrado de Navegación y Tiro, Sistema de Data Link, EICAS, EFIS, HOTAS, entre otros. Además, prevé, en un futuro, incorporar un moderno Head Up Display (HUD) y casco inteligente integrado (presenta la información en la visera del piloto).

Cabe destacar que uno de los dos “Pampa III” con los que trabaja el CEV es un avión ya existente, al cual se le ha aplicado la nueva configuración en su aviónica y motor, mientras que el otro es el primero de la nueva producción en serie del entrenador, habiéndose obtenido excelentes resultados hasta el momento en los vuelos de ensayos y homologación de esta nueva versión del “Pampa”.

En febrero del año 2018 se firmó la Decisión Administrativa N° 185, aprobando el contrato por 612 millones de pesos para completar la certificación de la configuración operativa del “Pampa III” y la entrega a la FAA de los primeros tres aviones de esta última versión del IA-63, junto con otros ítems relacionados con esta aeronave. Durante 2019 se entregaron cinco nuevos “Pampa III” y en 2020 uno más, todos asignados a la VI Brigada Aérea de Tandil.

En mayo del año en curso se aprobó el contrato plurianual 2021-2023, por casi 100 millones de dólares, por el cual FAdeA deberá completar la certificación y homologación del Pampa III Block II (la principal mejora de esta versión es que incorpora sistema EVA y Data Link), entregar seis nuevos “Pampa III Block II” a la FAA y llevar a ese mismo estándar tres “Pampa II” que se encuentran fuera de servicio actualmente, además de entregar dos Estaciones de Planificación de Misión Móviles y una Fija, así como adquirir el 35% de los componentes para producir otros tres aviones.

Simulador de Vuelo “Pampa”: Su desarrollo comenzó en 2013, para potenciar la formación de pilotos de combate y su adaptación a los procedimientos del IA-63.

El proyecto ha sido encuadrado de acuerdo a lo previsto en la normativa “FAR60 Anexo B - FTD Nivel 5” y “AC 120-45A Airplane FTD Qualification”, y contempla tres fases de desarrollo, encontrándose actualmente en la finalización de la fase 2.

El elevado nivel tecnológico de este simulador de vuelo permitirá a los aviadores de la FAA computar horas de vuelo -equivalentes a las reales- en capacidades operativas del “Pampa II” y, con adaptaciones, a la versión del “Pampa III”.

El simulador está conformado por una cabina de IA-63, en cuyo puesto de pilotaje delantero se sienta el piloto y en el trasero se aloja el hardware específico. También incluye un puesto externo con monitores y computadoras para que el instructor introduzca nuevos parámetros en cuanto a meteorología, situación táctica, fallas de la aeronave, etc., a fin de evaluar el desempeño del piloto sin exponer su vida ni la integridad de un avión real.

A los fines de potenciar el entrenamiento, el simulador representa de manera fidedigna la operación de la aeronave, tanto en tierra (puesta en marcha, carreteo, etc.) como en vuelo, y dispone de un sistema de representación visual que permite al piloto observar lo que ocurre en el exterior de la cabina, reproduciendo el comportamiento que tendría el avión en un vuelo real, gracias a la modelización de sus principales sistemas (hidráulico, eléctrico, combustible, tren de aterrizaje, etc.).

El subsistema de visualización permite recrear entornos geográficos reales mediante el uso de imágenes digitalizadas y dispone de una pantalla envolvente con un campo visual de 180° en sentido horizontal y 60° en sentido vertical.

El puesto de pilotaje del simulador es una fiel reproducción de la cabina del IA-63, con sus correspondientes paneles e instrumentos (reales y emulados), los comandos de vuelo y cabina son totalmente funcionales.

Las prestaciones del simulador permiten incluir otras aeronaves en los escenarios que cuenten con cierta inteligencia artificial (interceptaciones, ataque en paquete, etc.) y representar escenarios tácticos correspondientes a cada tipo de misión que imparte el CEPAC (Curso de Estandarización de Procedimientos para Aviadores de Combate), incluyendo operaciones normales, anormales y de emergencia en tierra, durante el despegue/aterrizaje, en vuelo, radionavegación, aproximación por instrumentos, es decir, en toda la envolvente de vuelo del “Pampa”.




· Casco para Aviones Militares

A través del Programa de Investigación y Desarrollo para la Defensa (PIDDEF), se financió el proyecto PIDDEF 04/16: “Análisis y construcción de un prototipo de HMD (Helmet Mounted Display)”, que permite al piloto tener superpuesta a su visión datos importantes relativos a la aeronave, navegación, marcación de objetivos, sistemas de armas y la conciencia situacional.

Solo una pequeña cantidad de países domina esta tecnología, por lo que se trata del primer proyecto totalmente autónomo que se lleva a cabo en la Argentina (y en América Latina), a través del Instituto Universitario Aeronáutico (IUA), con el objetivo de desarrollar tecnología militar para “situational awareness”.

Ya se ha terminado el prototipo de realidad aumentada montado en un casco de tipo HGU-55P (modelo estándar en dotación de la Fuerza Aérea Argentina).

Este primer demostrador tecnológico de HMD logró superponer a la vista del usuario una imagen virtual que aparenta estar ubicada a 5 ó 6 metros de distancia, distancia suficiente para que el ojo lo perciba como si estuviese en el infinito, lo cual hace que el piloto pueda ver la imagen virtual nítida, al mismo tiempo que ve el mundo real, evitando el esfuerzo que implica el enfoque de imágenes próximas.

Se trata de una de las características más importantes de este diseño argentino y que lo diferencia de aparatos comerciales de realidad aumentada, y que permitirá lograr su certificación de aeronavegabilidad para iniciar su producción en serie.

Entre las características del HMD desarrollado por el IUA se destaca la capacidad de superponer a la visión del usuario símbolos fijos -que se mantienen en la visual del piloto permanentemente (velocidad, altitud, etc.)- así como también símbolos móviles que aparentan estar fijos al terreno (marcación de objetivos en tierra, etc.).

Aunque se trata de un proyecto enfocado a aumentar la consciencia situacional de los pilotos de aeronaves, también puede aplicarse a tripulantes de vehículos terrestres y/o embarcaciones, ya sea con fines militares o civiles.

Dados los excelentes resultados obtenidos, actualmente se trabaja en la implementación de nuevas funciones, que permitan al usuario interactuar con el sistema HMD a través de sus ojos y gestos realizados con los mismos.

Los especialistas del IUA trabajan para conseguir que el usuario pueda fijar objetivos con el parpadeo de sus ojos; controlar, mediante menús desplegables y botones virtuales, la configuración del casco y la plataforma que tripula (aeronave, vehículo o buque); entre otras funcionalidades.

· Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial (SINVICA)

El SINVICA fue elaborado por la FAA y aprobado por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional 1407 del año 2004 y tiene por objeto dotar a la Argentina de un sistema integrado de vigilancia y control del espacio aéreo, cuya ejecución implica la incorporación e instalación de radares tridimensionales fijos y móviles, bidimensionales y secundarios, centros de comando y control, sistemas de comunicaciones, sistemas auxiliares, infraestructura y personal idóneo.

La DGID ha desarrollado diversos proyectos en el área de Comando y Control, con el objeto de contar con un sistema centralizado que permita recibir, integrar, interpretar y presentar en forma significativa la información que brindan los distintos sensores -activos y pasivos- que se encuentran desplegados a lo largo y ancho del país, y a los que se vayan incorporando hasta completar la total radarización del espacio aéreo nacional.

En este sentido, ya se ha concretado el desarrollo e instalación de los Extractores Digitales de Datos Radar (EDDR) FAS-1132 para los sensores fijos FPS-113/90 -ubicados en Resistencia y Posadas- y los FAS-1131 para los radares móviles TPS-43/W-430 de la FAA y FAS-1133 para los “Alert” MK II del Ejército Argentino.

Los EDDR desarrollados por la DGID han permitido procesar y estandarizar los datos generados por los radares primarios y secundarios asociados, la generación de plots y pistas locales, estructurando los paquetes de mensajes siguiendo el formato “Eurocontrol Asterix” Cat. 34 y 48 empleando protocolos de comunicaciones RS 232 asincrónico y Ethernet UDP.

También se llevó adelante el desarrollo de las redes que permiten interconectar dichos datos y controlar los medios aéreos de las Fuerzas Armadas para realizar las interceptaciones de los Tránsitos Aéreos Irregulares (TAI) en caso de ser necesario. También se trabaja en el desarrollo de simuladores para adiestrar a los operadores de radares, de sistemas de comunicaciones y los decisores en el ejercicio de la conducción de las operaciones aeroespaciales.




· Sensores Aerotransportados

Pod ISR - INVAP

Durante el año 2020, la DGID comenzó a trabajar junto con INVAP en el desarrollo, certificación e integración de un Pod de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR) dotado de un Radar Aerotransportado Banda X Argentino (RAXA) para ser instalado en un pod, en la versión modernizada (nuevos motores, hélices y aviónica, etc.) del avión biturbohélice de diseño argentino IA-58, llamada “Pucará Fénix”.

Tras meses de arduo trabajo entre los especialistas de la FAA e INVAP, en febrero de 2021 se realizaron en Bariloche los ensayos en tierra del radar RAXA, montando el prototipo del mismo sobre un vehículo terrestre, permitiendo obtener las primeras imágenes.

Durante los meses de marzo y abril se definió el plan de ensayos en tierra y en vuelo, y se coordinaron las tareas para integrar el Pod ISR al avión IA-58.

Debido a que la versión del “Pucará Fénix” aun no terminó su certificación y a fin de no demorar el desarrollo del Pod ISR, se decidió emplear aviones IA-58 que la FAA tenía en la III Brigada Aérea de Reconquista, los cuales fueron desplegados a FAdeA, donde se encuentra el Centro de Ensayos en Vuelo (CEV), encargado de llevar a cabo la campaña de ensayos y certificación de las aeronaves y sensores.

La incorporación del Pod ISR al IA-58 implicó un trabajo mancomunado entre el personal del CEV e INVAP, abarcando aspectos relativos a integración eléctrica, mecánica, montaje y colocación de la consola de operación del radar RAXA en el puesto trasero de la aeronave.

Entre el 26 y 30 de abril se ejecutaron con éxito los ensayos en tierra del Pod ISR montado en la aeronave, completándose las pruebas funcionales y de EMI/EMC (interferencias electromagnéticas/compatibilidad electromagnética).

Los días 6 y 7 de mayo se cumplieron los primeros vuelos de certificación del MET 1 del Pod ISR montado abordo de un Pucará de la III Brigada Aérea, permitiendo verificar el comportamiento aerodinámico y estructural de la aeronave y del Pod, las EMI/EMC, cargas eléctricas en vuelo, ergonomía de la pantalla y sistema de operación en cabina, el relevamiento de vibraciones y temperaturas del pod. Además, se realizaron las primeras capturas de imágenes a través del radar RAXA en vuelo, con resultados altamente satisfactorios.

La campaña de ensayos incluye más vuelos de comprobación del radar con el objetivo adquirir información del radar en el modo strip map para la generación de una imagen de Radar de Apertura Sintética (SAR, por sus siglas en inglés), que implica procesar con algoritmos la información captada por la antena del radar.

El desarrollo del Pod ISR prevé la evolución del actual MET 1 al MET 2 para mediados de 2022 y, el MET 3 en 2023, cuando se espera alcanzar la condición de Prototipo Operativo de Radar RAXA en el Pod ISR.

El MET 3 tendrá un radar de apertura sintética de estado sólido con barrido electrónico de tecnología AESA (siglas en inglés de Active Electronically Scanned Array), e integrará un sistema giroestabilizado con cámaras electroópticas desarrollado por FixView.

Pod POA - FixView

El Pod de Observación Aérea (POA) desarrollado por la empresa FixView está compuesto por una torreta o gimbal giroesteabilizada multisensor FV-300, la computadora de a bordo y un módulo de baterías (con una autonomía mayor a cinco horas) que permite una operación remota e inalámbrica (desde el puesto del copiloto), sin necesidad de recibir alimentación eléctrica desde la aeronave.

El gimbal del POA tiene una capacidad de movimiento continuo de 360 grados en Azimuth y 90 grados en elevación, y está montado en una estructura portante con sistema de sujeción STD-NATO de 14 pulgadas, que facilita su instalación y empleo en diversos modelos de aeronaves.

Asimismo, cuenta con un módulo de operación que se integra en el puesto del copiloto de la aeronave y consiste en un joystick para el control de todas las funciones de la cámara giroestabilizada y un monitor para visualizar imágenes.

La conexión entre el joystick de control de la cámara con el Pod es inalámbrica, lo que permite que el POA no requiera cableado especial en la aeronave.

La capacidad electroóptica que otorga el POA convierte a la aeronave en una plataforma óptima para desarrollar misiones ISTAR (Inteligencia, Vigilancia, Adquisición de Objetivos y Reconocimiento), ya sea en vuelos sobre tierra o mar.

El POA permitirá incrementar las capacidades de la FAA en misiones de control del espacio aéreo, soporte aéreo en operaciones de búsqueda y rescate (diurno y nocturno), vigilancia de fronteras terrestres y marítimas, asistencia en desastres naturales, lucha contra el narcotráfico/contrabando (detección de pistas clandestinas), relevamiento aéreo, apoyo a Fuerzas de Seguridad, etc.




Características principales del POA:
  • Cámara Full-HD con Zoom Óptico Continuo (30x).
  • Cámara Full-HD Spotter.
  • Función de Auto Tracking (seguimiento automático de blancos).
  • Transmisión de Video hasta 200 Km LOS (Line of Sight = Línea de vista).
  • Producto exportable “NO-ITAR”.
  • Mejora de imagen por contraste digital.
  • Telémetro láser (0.3 - 10.0 Km NATO), rango 50 – 32.000 metros.
  • Estabilización activa en cuatro ejes (Giróscopos de fibra óptica).
  • Aislamiento pasivo integrado de seis ejes.
  • Infrarrojo (IR) “Formato Grande” (640 x 512px).
  • Peso del Gimbal 17 Kg, diámetro 300mm.
  • Detección, Reconocimiento e Identificación (DRI) blanco persona (1,8x 0,5m).
Sensor Óptico Día/Noche (con filtro IR removible)

· D: 20.500m.
· R: 6.300m.
· I: 2.870m.

Sensor IR (Térmico)

· D: 8.050m.
· R: 2.300m.
· I: 1.075m.

Sensor Spotter

· D: 35.000m.
· R: 12.000m.
· I: 6.000m.

Conclusiones

La actividad de Investigación, Desarrollo e Innovación Tecnológica (I+D+i) es estratégica no sólo porque permite dominar tecnologías críticas para la Defensa Nacional, muchas veces no disponibles en el mercado internacional por ser sensitivas y/o sujetas a tratados internacionales que impiden su trasferencia a otras naciones, o que, en caso de ser plausible su comercialización, resultan altamente onerosas.

Tal como se desprende del análisis de los principales proyectos descriptos precedentemente, la Dirección General de Investigación y Desarrollo de la Fuerza Aérea Argentina se encuentra abocada a potenciar sus capacidades científico-tecnológicas en áreas de vanguardia tales como armamento inteligente, sistemas aéreos no tripulados, vectores, sensores ópticos y radar, etc., intentando, en un marco de severas restricciones presupuestarias, avanzar en el dominio de tecnologías para incorporar nuevas capacidades militares, sustituir importaciones, reducir costos (de adquisición y mantenimiento), evitar la dependencia de terceros en la provisión de equipamientos vitales para la Defensa, etc.

El profesionalismo y empeño del personal -civil y militar- de la DGID mejora las capacidades de la FAA a nivel específico, y del Instrumento Militar de la Nación a nivel conjunto, ya que las otras FFAA se verán beneficiadas al utilizar las tecnologías desarrolladas en nuestro país.

Es de esperar que el Mindef, tras la sanción de la Ley que creó el Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF) con el cual se dispone de un horizonte presupuestario que permitirá planificar a mediano y largo plazo la recuperación, modernización e incorporación de nuevos sistemas de armas y equipos para las Fuerzas Armadas, analice con profesionalismo y visión estratégica en qué proyectos se asignarán los fondos, de manera tal de pasar de excelentes “prototipos” a “productos fabricados en serie”.

A los desarrollos encarados por la propia DGID en los últimos años se han sumado otras iniciativas encaradas en forma autónoma por empresas públicas y privadas nacionales. No obstante, sería conveniente que el Mindef trabaje en la aprobación de una Ley de Investigación, Desarrollo y Producción para la Defensa, que establezca beneficios e incentivos para inversiones -de empresas argentinas y/o extranjeras- en nuestro país cuyo objeto sea el diseño, fabricación, mantenimiento y modernización de sistemas de armas, sensores, equipos, etc., destinados a las Fuerzas Armadas.

Además del FONDEF y la citada Ley de I+D y Producción para la Defensa, es imprescindible coordinar y establecer instancias de diálogo entre el Ministerio de Defensa; el Ministerio de Producción; el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación; el Ministerio de Seguridad de la Nación; el Ministerio de Trabajo; el Ministerio de Economía; la Cancillería; el Banco de la Nación Argentina (BNA) y el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE); sus homólogos de países amigos con los cuales se puedan encarar proyectos de mutuo interés (con foco en Brasil, Perú, etc.) y, obviamente, con las Cámaras y empresas del sector privado.

Países como EE.UU., Israel, Suecia, España, Brasil, etc., han implementado modelos de cooperación interministerial y normas que estipulan la obligatoriedad de acordar offsets en cada compra que se haga a un país extranjero, todo lo cual ha redundado en los positivos resultados que presentan sus pujantes Industrias de Defensa, que en promedio representan entre un 2 al 3% del PBI de esos Estados, y cuya producción posee un importante porcentaje destinado a la exportación, lo cual genera un genuino ingreso de divisas.

Está comprobado, internacionalmente, que el desarrollo tecnológico y la industria de la Defensa brindan una mayor independencia, un valioso know how en áreas sensitivas, generan fuentes de trabajo calificadas, reducen la fuga de divisas, entre otros beneficios. Los funcionarios del Mindef deben tener responsabilidad y visión de largo plazo al momento de tomar decisiones relativas al desarrollo de capacidades militares, la incorporación de nuevos equipamientos y la modernización de los existentes.


*El autor es Master europeo en Dirección Estratégica y Tecnológica y se desempeña como Consultor de Organismos Gubernamentales y Empresas. Se agradece la colaboración de la FAA.



Fuente: pucara.org

lunes, 21 de junio de 2021

La Fuerza Aérea Argentina impulsa la tecnología (parte 2)
Por José Javier Díaz



Principales proyectos de la Dirección General de Investigación y Desarrollo

A través de la organización descrita precedentemente, la DGID se encuentra en aptitud de llevar a cabo una amplia gama de investigaciones científicas y desarrollos tecnológicos contribuyentes al Poder Aeroespacial Nacional.

En este sentido, el criterio de trabajo matricial facilita la interacción y optimiza la sinergia técnica, operativa y administrativa de las diversas dependencias de la DGID distribuidas en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y La Rioja.

En las siguientes líneas describimos los proyectos de I+D más importantes que lleva a cabo la DGID actualmente, a saber:

· Micro satélite “µSAT-3”

A través del CIA, la DGID está construyendo el micro satélite de observación de la tierra “µSAT-3” para el MINDEF. Su diseño comenzó hace unos años atrás a través de un equipo multidisciplinario integrado por ingenieros, técnicos, profesores y alumnos del CIA, IUA y la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

El satélite contará con dos cámaras fotográficas y un novedoso sistema de propulsión a partir de un motor de plasma, pesará 30 Kg y tendrá una vida útil de aproximadamente diez años. Por su reducido tamaño y peso, podrá ser lanzado junto con otros satélites, reduciendo significativamente su costo de lanzamiento.

El “µSAT-3” ocupará una órbita helio sincrónica (combina altitud e inclinación para lograr que pase sobre una determinada latitud a un mismo tiempo) y su velocidad será de 25.200 km/h. Gracias a su órbita, este satélite podrá tomar imágenes de un mismo lugar con sólo cuatro días de diferencia entre una toma y la siguiente, facilitando las tareas de vigilancia y reconocimiento del territorio nacional.

Hasta el presente ningún satélite diseñado y fabricado en Argentina posee la capacidad de obtención de imágenes con la calidad y frecuencia de revisita que tendrá el “µSAT-3”.

· Vectores de Acceso al Espacio

Nuestro país comenzó a diseñar y producir cohetes durante la segunda mitad de la década de 1940, inicialmente usando combustible sólido importado de Francia y, con los años, utilizando combustible de diseño y fabricación argentina.

La época de oro de la cohetería argentina tuvo lugar entre las décadas de 1960 y 1970, durante las cuales se avanzó en materia de diseño aerodinámico; química aplicada para diseño y producción del grano propulsante; sistemas de navegación, guiado y control; telemetría; etc. Como resultado de una política sostenida en el tiempo, la Argentina llegó a contar con una familia de vectores nacionales -de distintas prestaciones- capaces de alcanzar los 500 km de altura.

El desinterés en la Defensa que sobrevino tras la derrota en Malvinas provocó una reducción sistemática de las capacidades científico-tecnológicas e industriales alcanzadas en las décadas previas, paralizándose la mayoría de los proyectos estratégicos, incluso aquellos en los cuales había una interesante trayectoria, como la cohetería, que sufrió la desactivación del “Proyecto Cóndor”, un vector de uso dual -civil y militar- que podría haberse empleado como inyector satelital o misil balístico de mediano alcance (tenía capacidad de transportar una carga útil de 500 Kg a mil kilómetros de distancia).

Actualmente se trabaja conceptualmente en el desarrollo de una “Familia de Vectores” para obtener la capacidad de acceder al espacio de manera autónoma.

El Proyecto "I-ES-0060", más conocido como “Experiencia Centenario” en el ámbito de la DGID, contempló el diseño, construcción y lanzamiento de un vector sonda a fines del año 2013 desde el Centro de Experimentación y Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados (CELPA) Chamical, Provincia de La Rioja.

El "I-ES-0060" era un cohete de 270 Kg de peso y 280mm de diámetro, impulsado por un motor de propulsante sólido (HTPB) de 4.500 Kg de empuje, capaz de portar una carga útil de 60 Kg a 70 Km de altura.

El lanzamiento sirvió para demostrar las capacidades tecnológicas alcanzadas por la Fuerza Aérea Argentina en un área estratégica para cualquier país como lo es el desarrollo de vectores.

Asimismo, gracias al óptimo desempeño del sistema telemétrico, la carga útil fue recuperada por un helicóptero del Ejército Argentino, permitiendo corroborar los parámetros previstos en los experimentos de cada uno de los “paquetes tecnológicos” que aportaron diversas Universidades Nacionales para ser integrados en el “Módulo Invitado”.

Entre las diversas instituciones académicas que colaboraron en la ejecución de este proyecto se puede citar al Instituto Universitario Aeronáutico (IUA), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Regional Haedo y la Universidad Nacional del Comahue (UNComa).

La “Experiencia Centenario” también permitió desarrollar capacidades técnicas no sólo de la DGID sino también de otras dependencias de la FAA como, por ejemplo, el “Equipo de Registros Fílmicos” del CEASO, que utilizó una cámara HD (alta definición) de 60 cuadros por segundo y una estación de seguimiento de trayectoria por imágenes que desarrolló el CIA.

Por otro lado, la FAA inició el desarrollo del Proyecto FAS-1500, un lanzador suborbital de 2.050 Kg de peso, que tiene dos etapas (la primera de un “cluster” de cuatro motores y la segunda de un único motor, todos de 320mm de diámetro), ambas de propulsante sólido compuesto), que podrá portar una carga útil de 200 Kg a 350 Km de altura. El lanzamiento del FAS-1500 se realizará desde el CELPA Chamical en cuanto se complete el desarrollo del sistema de estabilización por chorro de nitrógeno y la carga útil de imágenes infrarrojas.

La FAA ha planificado el desarrollo de una familia de vectores, cuyos mayores exponentes serán los cohetes “Sirio” y “Águila”, los cuales tendrán prestaciones incrementales superiores a las del FAS-1500.


Cohete del programa FAS-1500.


· Armamento y espoletas

La DGID desarrolló diversas bombas y espoletas para sustituir importaciones y disponer de armamento de diseño y fabricación nacional. A continuación se citan los principales desarrollos llevados a cabo hasta el momento:

Pod Subalar de Ametralladora: El proyecto se lleva a cabo con personal del Departamento Ingeniería del Área Material Río Cuarto (AMR IV) y prevé el desarrollo del Pod subalar para ametralladora calibre 12,7 mm para equipar a los sistemas de armas Embraer EMB-321 Tucano y a otras aeronaves de dotación de la FAA. Este pod permitirá incrementar la capacidad de fuego de las aeronaves de la FAA al incorporar armamento de mayor calibre al de los pods de dotación actual (que son de calibre 7,62mm). Este desarrollo nacional permitirá reducir los costos de adquisición y mantenimiento en forma sustancial respecto a sistemas equivalentes importados.

Como parte de este proyecto ya se ha completado el desarrollo y producción de un prototipo en calibre 7,62mm que ha sido ensayado con éxito, por lo cual fue certificado y se prevé avanzar en el desarrollo de la versión más potente en calibre 12,7mm.

Afuste de ametralladora para helicópteros: El Departamento Ingeniería del Área Material Río Cuarto desarrolló un afuste para tiro lateral desde las puertas de la cabina de pasajeros de los Sistemas de Armas Bell 212 y 412 en dotación de la FAA. Este afuste permite incorporar hasta dos ametralladoras MAG calibre 7,62 mm en cada helicóptero, incrementando su capacidad de fuego tanto para tareas de ataque como de autodefensa en misiones de búsqueda y rescate en combate. Actualmente se ha superado la etapa de construcción de los prototipos, habiéndose efectuando ensayos en tierra y en vuelo, abriendo fuego a distintas distancias y en diversas condiciones de vuelo que permitieron aprobar las bases de certificación para su posterior fabricación en serie.


Afuste de ametralladora para helicópteros siendo evaluado en un Bell 212.


Bomba autopropulsada “Dardo”FAS-850: constituye el desarrollo de armamento del tipo “stand off” más relevante de la FAA y representa un salto cualitativo en la capacidad de adiestrar a las tripulaciones para atacar objetivos materiales, ya sean fijos o móviles.

El desarrollo de la “Dardo” comenzó con la adaptación de una bomba Mk-82 para convertirla en munición guiada. A tal fin se diseñó una estructura aerodinámica de materiales mixta (compuestos y metálico) para alojar el cuerpo de una Mk-82, con aletas fijas y móviles para planear entre 40, 60 y 200 km (versión “Dardo 1”, “Dardo 2C” y “Dardo 3”) según la altura y velocidad de lanzamiento.

Las principales características de la “Dardo III” son:


Bomba Dardo 3.


Bomba antipista FAS-260: capaz de penetrar 30 cm de cemento gracias al impulso de un cohete acelerador que le permite explotar de manera subterránea, generando mayor efecto destructivo en la superficie impactada. Esta bomba se puede lanzar a muy baja altura y alta velocidad, redundando en una mayor precisión del ataque y en menor riesgo para la aeronave portadora.

Bomba de fragmentación FAS-280: fue pensada para ser lanzada en grupos de 9 ó 18 unidades mediante el empleo de un intervalómetro que permita su lanzamiento secuencial para aumentar el área de saturación en el blanco. Esta bomba porta una carga explosiva de 6 kg y el material fragmentable, constituido por parte de la carcasa y cientos de bolillas de acero, pudiendo penetrar una placa blindada de 7 a 20 mm de espesor según la distancia.

Debido a la similitud de pesos y dimensiones, tanto la FAS-260 como la FAS-280 pueden ser lanzadas desde un mismo eyector de nueve unidades.

Espoleta de impacto FAS-250: su desarrollo surgió a partir de la actualización tecnológica de las espoletas de nariz ENEAS 08V y de cola ECEAS 08RV. Ambas espoletas fueron diseñadas para utilizarse en bombas frenadas, lanzadas a muy baja cota. Estaban compuestas por elementos mecánicos, electrónicos (incluyendo acelerómetro y circuito de esterilización) y pirotécnicos que detonan la bomba portadora a un tiempo fijo.

Espoleta de proximidad FAS-1020: fue diseñada y construida bajo un concepto modular, con vistas a su empleo en bombas lisas y frenadas, que dispone de dos subsistemas, a saber: Subsistema de Seguridad y Armado, compuesto por un Módulo Electrónico de Seguridad y Armado, un Circuito de Esterilización, un Selector de Tiempos de Armado, un Mecanismo de Alineación del Tren de Fuego y un Reforzador; mientras que el Subsistema de Detección del Blanco estaba integrado por un Sensor Ambiental, un Cabezal de Radiofrecuencia (que emitía una señal de onda continua modulada en frecuencia en la banda UHF), una Placa de Procesamiento de Señales y el Cableado de Interconexión.

La espoleta FAS-1020 se activa a cierta distancia del blanco, en base al principio del efecto Doppler, disponiendo de tiempos de armado variables entre dos y doce segundos, con altura nominal de explosión a los diez metros, pudiendo operar en temperaturas entre los -30/ +60°C y velocidades entre los 220 y los 580 nudos.


Espoleta de proximidad FAS-1020


· Software “MULA”

A partir de un requerimiento operativo de la FAA, la DGID inició el desarrollo de un software llamado “Módulo Unificado de Logística Aérea” (MULA), para ser utilizado en la gestión y administración de cargas y el transporte de los insumos necesarios en Operaciones Aéreas Combinadas para Ayuda Humanitaria.

El “MULA” está conformado por una aplicación de escritorio y un servicio web vinculado, desarrollados por el Centro de Simulación y Juegos de Guerra (CSJG).

La primera versión del “MULA” fue utilizada operativamente en el año 2011, durante el ejercicio “Ajax”, con el objeto de administrar los documentos “Manifiesto de Carga” y “Guías de Carga” para las terminales aéreas y sus depósitos.

El CSJG creó una versión integradora, llamada “MULA 4.0”, en la que fusionó dos softwares desarrollados “in house”: el “Informatized Command and Control” (ICC) para planificar los vuelos y el “MULA” para planificar los movimientos de Cargas.

En 2015 los Jefes de las Fuerzas Aéreas Americanas adoptaron el “MULA 4.0” como software para Ejercicios y Casos Reales de Ayuda Humanitaria o Desastres del Sistema de Cooperación de las Fuerzas Aéreas Americanas (SICOFAA).

· Software “Fénix”

Este software desarrollado por la DGID tiene por fin apoyar el planeamiento de operaciones aéreas, evaluar las misiones ejecutadas por medio de modelos matemáticos, probabilísticos, estadísticos y lógicos, introducidos en la simulación.

El “Fénix” tiene distintas formas de empleo, la más utilizada es la que se juega a dos bandos (“Azul” y “Colorado”), en la que a cada bando se le asigna un área geográfica donde estarán ubicadas sus bases militares (aéreas, terrestres y navales), con su infraestructura (pistas, plataformas, hangares, depósitos, puertos, edificaciones), armamento, combustible y radares, entre otros elementos.

El software funciona sobre plataforma “Windows” y se instala dentro de una Red LAN (Local Área Network). Las computadoras deben estar conectadas al Servidor vía Red LAN, se instala y configuran las terminales clientes del “Fénix” (Inteligencia, Logística, Planeamiento, Current y Navegador) y el acceso web al mismo.

Además de ser utilizado y reconocido por las Escuelas de Guerra de varios países, este software argentino es usado como herramienta de simulación en ejercicios internacionales de defensa aérea y ayuda humanitaria.



Fuente: pucara.org

sábado, 19 de junio de 2021

La Fuerza Aérea Argentina impulsa la tecnología (parte 1)
Las actividades de Investigación y Desarrollo (I+D) potencian la autonomía tecnológica en áreas sensibles y estratégicas para la Defensa Nacional. La Dirección General de Investigación y Desarrollo (DGID) es la instancia orgánica que lleva adelante los proyectos tecnológicos de la Fuerza Aérea Argentina.
Por José Javier Díaz



La Fuerza Aérea Argentina (FAA) comenzó a realizar sus primeras actividades de Investigación y Desarrollo (I+D) a partir del año 1927, cuando se fundó la, por entonces, “Fábrica Militar de Aviones” (FMA) -actual Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA)-, donde se llevaron a cabo estudios y experiencias de diseño y fabricación de aviones, motores aeronáuticos, etc.

En la década de 1940 se iniciaron los primeros trabajos en cohetería y, a partir de 1960, cuando se creó la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) en el ámbito de la FAA, comenzó a ejecutar sus primeras experiencias técnicas y biológicas con cohetes sonda y seres vivos (ratones de laboratorio y monos), colocando a la Argentina entre los países más avanzados en materia espacial.

En las décadas siguientes, la actividad de I+D de la FAA fue pasando por diversas dependencias orgánicas, a saber: “Comando de Investigación y Desarrollo”; “Dirección de Investigación y Desarrollo”; “Departamento de Investigación y Desarrollo”; “Dirección General de Sistemas”; y, desde el 29 de junio del año 2000, dentro de la actual “Dirección General de Investigación y Desarrollo” (DGID).

Finalmente, por Resolución N°1633 del año 2010, el Ministerio de Defensa (MINDEF) estableció que, a partir del 1º de enero del año 2011, la DGID debía depender de la Subjefatura del Estado Mayor General de la FAA.

Misión

La misión de la DGID es: “Administrar el Sistema de Investigación y Desarrollo de la Fuerza Aérea Argentina, y ejecutar la evaluación y homologación de los medios aeroespaciales a fin de contribuir al desarrollo del Poder Aeroespacial Nacional”.

Funciones

Para cumplir su misión, la DGID ejecuta las siguientes funciones:

  • Formula, gestiona y administra Proyectos de I+D de la FAA.
  • Formula Planes, Programas, Ensayos, la Evaluación y Homologación de ingenios inherentes al Poder Aeroespacial Nacional.
  • Formula la Política, el Plan de Evolución, la Doctrina y la Reglamentación de la FAA relativa a su área de responsabilidad.
  • Confecciona planes de apoyo a la Planificación Estratégica Operacional.
  • Interviene en el Consejo Científico-Tecnológico de Defensa (COCITDEF) y asesora al MINDEF.
  • Entiende en la extensión del Subsistema de I+D de la FAA hacia el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología a través de convenios.
  • Efectúa la Vigilancia Tecnológica para el seguimiento de avances en tecnologías y Sistemas de Armas (SdA).
  • Interviene en los estudios para la incorporación/modernización de medios y su integración a nivel Específico, Conjunto, Combinado y MINDEF.

A los fines de realizar un abordaje multidisciplinario y sinérgico de las actividades de I+D, la DGID administra la ejecución de los proyectos tecnológicos a través de una organización “matricial”; esto significa que las diversas dependencias que intervienen en un proyecto mantienen una fluida coordinación entre las actividades específicas de investigación científica y desarrollo tecnológico, las de índole logística y las propias de la conducción de la FAA, más allá de la estructura administrativa a la que pertenecen.




Estructura orgánica

La Dirección General de Investigación y Desarrollo de la FAA está integrada por las siguientes instancias:

  • Subdirección General
  • División Vigilancia Tecnológica
  • División Economía
  • División Políticas y Planes
  • Polo Tecnológico Buenos Aires
  • Polo Tecnológico Córdoba
  • Asesoría en Prevención de Accidentes e Impacto Ambiental
  • Relaciones Extra institucionales
  • Sección Prensa
  • Museo de Tecnología Aeroespacial Córdoba

La Subdirección General gestiona la ejecución de las tareas de I+D de la FAA, atendiendo las necesidades logísticas de las dependencias orgánicas de la DGID.

A grandes rasgos, la Subdirección General tiene como principales funciones entender en la logística de todos los organismos dependientes de la DGID y en la programación y control de las actividades de I+D; participar en la gestión, evaluación, desarrollo y homologación de los proyectos; y participar en la administración de los Centros de Ensayos y de Investigación de la FAA.

La Subdirección General está integrada por las siguientes dependencias:

Dirección de Proyectos
Dirección de Centros de Investigación y Desarrollo
Dirección de Evaluación y Homologación
Dirección de Análisis Operativo
Departamento Programación y Control
Departamento Central
División Informática




La Dirección de Proyectos (DP) planifica y gestiona los Proyectos de I+D, dirigiendo y coordinando los mismos conforme a lo establecido en el Reglamento del Sistema de Investigación y Desarrollo de la FAA para asegurar la obtención de un producto eficaz, eficiente y sostenible, según estándares de calidad aplicables, en forma oportuna y a un costo razonable.

Entre sus tareas, la DP realiza el estudio de factibilidad de los Requerimientos Operativos y de Investigación; propone prioridades y modos de acción más aceptables; coordina los cambios de fase en los períodos de planificación y desarrollo de un proyecto, controlando la evolución de los mismos; determina los recursos financieros para cada proyecto de I+D y gestiona la administración de dichos fondos a través de las Unidades de Vinculación Tecnológica (UVT).

La DP está integrada por una Oficina de Enlace de la FAA ante la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) y siete Departamentos especializados, a saber: 1) Gestión de Proyectos; 2) Tecnología Espacial; 3) Aeronaves y Aviónica; 4) Guerra Electrónica; 5) Comando y Control; 6) Armamento; 7) Proyectos Especiales.

Cada Proyecto está a cargo de un Oficial, quien se desempeña como “Jefe de Proyecto” (JP) y asume la responsabilidad de su desarrollo. Durante el período de Planificación y Ejecución de un proyecto, los JP dependen funcionalmente de la DGID, salvo en aquellos casos que -por razones particulares- se justifique mantener su dependencia orgánica, situación en la cual la función de JP será asumida por el titular de la Dirección de Proyectos.

Los proyectos i+d se pueden clasificar como “Proyectos de Investigación” (PI) o “Proyectos de Desarrollo” (PD); conjuntamente con los “Proyectos de Investigación y Desarrollo para la Defensa” (PIDDEF), administrados directamente a través del Ministerio de Defensa.

La Dirección de Centros de Investigación y Desarrollo (DCID) tiene a su cargo la administración de los ocho Centros que tiene la FAA; determina las capacidades requeridas y las deficiencias (en materia de personal, infraestructura, equipamiento, etc.) a corto plazo; coordina las actividades de los Centros y su relación con los requerimientos de los distintos Proyectos; y determina las tecnologías a adquirir en función de lo previsto en el planeamiento.




De la DCID dependen orgánicamente los siguientes Centros:

1) Centro de Ensayos en Vuelo (CEV), radicado en Córdoba (en el predio de FAdeA). Ensaya desarrollos, comprueba y homologa aeronaves, sistemas, subsistemas y componentes operativos, interviene en el control de calidad y la recepción/aceptación del material aéreo para la FAA.

2) Centro de Ensayos de Armamentos y Sistemas Operativos (CEASO), con sede en el Área Material Río IV, Córdoba. Ejecuta los ensayos de comprobación y homologación de armamento, sistemas, subsistemas, componentes operativos y otros elementos que se ordenen.

3) Centro de Entrenadores y Simuladores (CES), Córdoba. Realiza tareas de I+D en Entrenadores, Simuladores de Vuelo y proyectos afines.

4) Centro de Investigación de Tecnologías Aeronáuticas (CITA), en Río IV. Ejecuta tareas de mantenimiento y proyectos de I+D en aviónica.

5) Centro de Sensores Remotos (CSR), Ciudad de Buenos Aires (CABA). Desarrolla actividades de teledetección y gestión de información geoespacial, los requerimientos de investigación y las normas para usar los sensores de reconocimiento.

6) Centro de Simulación y Juegos de Guerra (CSJG), en CABA. Desarrolla y actualiza sistemas de simulación para la toma de decisiones.

7) Centro de Experimentación y Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados (CELPA), en Chamical, La Rioja. Ejecuta tareas de I+D en experiencias aeroespaciales; ensayos, pruebas y lanzamientos de proyectiles autopropulsados y sistemas aéreos no tripulados.

8) Centro de Investigaciones Aplicadas (CIA), Córdoba. Realiza y/o coordina actividades de I+D, ensayos y evaluaciones de sistemas y componentes aeronáuticos, espaciales, para Defensa y otras áreas.

La Dirección de Evaluación y Homologación (DEH) entiende en los procesos de evaluación y homologación de aeronaves, armamento aéreo, sistemas, subsistemas y componentes de empleo aeroespacial, de apoyo operativo u otros; elabora, supervisa, coordina y ejecuta la programación de ensayos de evaluación y de homologación; establece los procedimientos de aplicación, parámetros y criterios de evaluación y determina las normas de homologación aplicables.

La DEH, a través de su Departamento Logística, es la responsable de centralizar todo lo inherente a la gestión del personal, material y el presupuesto de los organismos dependientes de la DGID en Córdoba.




La Dirección de Análisis Operativo (DAO) interviene en los proyectos de sistemas, subsistemas o equipamientos que contengan software, asociados al Comando, Control, Operación e Instrucción de los Sistemas de Armas de la FAA, cubriendo todo el ciclo de vida de los proyectos, desde la conceptualización hasta su desprogramación y participa en la adquisición, provisión y desarrollo.

Las funciones de la DAO abarcan la participación en proyectos de desarrollo de sistemas, subsistemas o equipamientos que contengan software, durante la fase Conceptual, Factibilidad, Definición y Desarrollo; determina las especificaciones, planes y revisiones de los proyectos de software; interviene en las actividades de adquisición de nuevos sistemas o equipamientos; implementa el mantenimiento de software, determinando las tareas de recepción y análisis de reportes de anomalía y mejora (SAR/SEP), modificaciones y cortes sobre los entornos operacionales y de soporte a los usuarios; migración y/o retiro hacia nuevos entornos operacionales; realiza los procesos de soporte que aseguren la integridad y calidad de hardware y software y los procedimientos empleados; implementa la infraestructura de procesos y personal asociado al ciclo de vida útil, etc.



Fuente: pucara.org

viernes, 18 de junio de 2021

INVAP y el Pod ISR para el Pucará
Desde Pucará Defensa dialogamos con el ingeniero electrónico Mariano González, quien desde INVAP dirige el programa de desarrollo del pod ISR para el programa Pucará Fénix.
por Santiago Rivas



¿Cómo nace la idea del pod?

Nosotros tenemos relación con la Fuerza Aérea Argentina por los RPA (Radares Primarios Argentinos) y ya en 2019 nos contactaron contándonos cuál era su idea para el Pucará, que lo querían convertir en una aeronave de exploración y reconocimiento. Nos plantean fabricar el sistema ISR con un radar, un cabezal electroóptico y sistema de misión. Así empezamos a darle forma y llegamos a este esquema que planteamos hoy. Básicamente planteado en tres etapas que nosotros le llamamos MET (Modelo de Evaluación Tecnológica). Lo que se vio volando en Córdoba es el MET 1, la primera etapa. Nosotros seremos los proveedores del radar, el sistema de misión y lo asociado al puesto trasero, el puesto del operador del Pucará y la integración en conjunto con FixView.




FixView sacó hace dos años el POA, que era solamente la cámara ¿Van a trabajar sobre esa base?

Hoy está el POA, que tiene que evolucionar, porque el sistema final requiere más prestaciones y tiene que estar todo integrado en un pod. No van a ser físicamente dos cosas separadas, sino que van a estar integradas mecánicamente en un mismo pod, un pod específico para eso.

¿El pod final sería de un nuevo diseño? Porque hasta ahora se trabajó sobre la base de un tanque suplementario.

Si, ese tanque se usó porque nos permitía reducir los tiempos de etapa, por una cuestión de que es un tanque que esta ya certificado. Así, hay tiempos y requisitos de certificación que se reducen. Ahora usarlo en el sistema final es bastante complejo, entonces estamos pensando en usar un pod específicamente diseñado para esto.

¿Cómo están avanzando con el MET 1?

El MET 1 tiene una versión inicial de un radar que genera imagen SAR (Synthetic Aperture Radar, radar de apertura sintética). Con una antena pasiva y electrónica que no es la definitiva, con algunas prestaciones menores a la que va a ser la definitiva. Eso está volando. Terminó una etapa de ensayo y queda algún vuelo mas para probar uno de los modos que se implementaron en esta etapa. En esta etapa tenemos solo imagen SAR y uno de los modos de imagen SAR es lo que nos falta terminar de probar.




¿Cómo va a ir evolucionando al MET 2?

Ahora estamos hablando con Fuerza Aérea para firmar el contrato del MET 2, que sería por un periodo de 12 meses. Y la idea es empezar a ejecutarlo próximamente, estimamos a mediados de año.

El MET 2 va a tener unas mejoras en el radar que le va a permitir tener imagen SAR de mejor calidad e integración a nivel operador con el POA de Fix View que ya tiene Fuerza Aérea. Y algunos cambios específicos de hardware.

Después vendría el MET 3, sería la última versión de desarrollo.

El MET3 ya sería el producto final. En éste tendríamos el sistema radar y electroóptico integrado con su sistema de misión y las capacidades y desempeño definitivo del producto.

¿Qué se puede contar de las capacidades que se espera que tenga?

Va a ser un radar que va a tener imagen SAR en distintos modos y va a tener detección de blancos puntuales también en otro modo. Una antena activa AESA, integrado con el sistema electroóptico.

¿Va a tener antenas de los dos lados?

Eso es algo que todavía esta por diseñarse. Definitivamente va a tener que tener la capacidad de ver a ambos lados. Hay que ver si son antenas a los dos lados o si es una antena que además de tener sistema de barrido electrónico, tenga alguna especie de movimiento mecánico o una combinación de ambos.




Y eso va a estar integrado con la torreta

Exacto, y van a trabajar en forma conjunta. Con Fuerza Aérea, en estos ensayos de ahora y los del MET 2, terminaremos de definir cuál es la integración que a ellos les sirve o que ellos requieren, pero básicamente para el operador va a ser un mismo sistema con múltiples funciones.

El operador va a estar en el puesto trasero, ¿no va a haber una pantalla en el puesto delantero?

Está planteada la interacción piloto operador para gestión de misión, una pantalla en el puesto delantero no se identificó como necesaria.

¿Lo que iría al puesto de atrás está definido? ¿sería la pantalla y el joystick para comando del pod?

Eso también es parte de lo que tenemos que definir ahora, pero en principio serían dos pantallas con comandos, un joystick del cabezal electroóptico más algún tipo de entrada para la operación del radar.




¿Las dos pantallas mostrarían, el radar y la parte electroóptica?

Eso lo vamos a definir en estos vuelos. Sobre todo, los del MET 2, que va a tener los dos sistemas integrados. Lo típico de estos sistemas: una representación fija de misión y otra con los productos de los sensores. Básicamente lo que tenemos para mostrar son tres cosas: el sistema de misión, donde se va aponer lo necesario del vuelo, los waypoints, lo que haga falta para definir la misión; los productos del radar y del cabezal electroóptico.

¿Eso va a estar integrado a una computadora de misión?

Si, va a haber, no una computadora de misión como lo que entendemos normalmente en aviones militares, sino que el pod ISR va a tener su computadora de misión que va a correr estos sistemas y le va a presentar esta información al operador.

Este sería el primer pod que desarrolla Invap para el mercado. ¿Ven interés tanto en otras fuerzas de Argentina como en el exterior para este tipo de productos?

Como decís, este es el primer POD que desarrolla Invap y que va a ser operativo en los aviones de la FAA, esto es realmente un hito para Invap, poner un pie en el sector aerotransportado.

Vemos interés en los productos de Invap aerotransportados en el país y es algo que queremos salir a ofrecer en la región una vez finalizado el desarrollo.

¿Ven la posibilidad de integrar el radar en otras plataformas, como aviones de vigilancia, ya no como pod?

Si, definitivamente, por la tecnología que estamos pensando en usar para diseñarlo, es un radar muy versátil (es lo que permite la tecnología AESA) y sí, lo vemos con posibilidades para otras plataformas, con algunas leves modificaciones mecánicas y de montaje.






Fuente: pucara.org
Energía undimotriz: la electricidad que viene del mar
Un equipo de investigación de la Universidad Tecnológica Nacional busca promover un nuevo modelo para contribuir a la soberanía energética mediante un moderno dispositivo fabricado en el país y con escaso impacto ambiental.
Por Facundo Chahin


Imagen descriptiva del convertidor diseñado para generar energía undimotriz.. Imagen: Foto: Gentileza Alejandro Haim



Mientras varios países avanzan en la generación de energías sustentables para reducir el impacto ambiental, un grupo de docentes y alumnos de distintas especialidades de la ingeniería pertenecientes a la Universidad Tecnológica Nacional –Facultad Regional Buenos Aires– impulsa el desarrollo nacional de la energía undimotriz, que transforma el movimiento de las ondas marinas en electricidad.

La génesis del proyecto se remonta a 2009 cuando Alejandro Haim, por entonces próximo a recibirse de ingeniero mecánico, alternaba sus días entre el estudio y su actividad como guardavidas, que combinaba con la práctica de surf. Su relación permanente con el mar y las olas lo llevó a pensar en el potencial que estas tenían para la generación de una energía limpia y sustentable.

“Lo que yo pensaba muy seguido es que si un barco puede flotar es porque existe un potencial enorme en el mar; de modo que me puse a imaginar en cómo desarrollar un mecanismo que pudiera captar toda esa energía y transformarla”, describió Haim al Suplemento Universidad. A partir de allí, decidió proponer como proyecto final de una materia la creación de una máquina que transformase el movimiento ondular en energía eléctrica.

Una vez recibido, la iniciativa se convirtió en una investigación encabezada junto a Mario Pelissero, docente de la UTN Buenos Aires con más de 30 años de trayectoria. “Como toda idea, lo primero que analizamos fue el potencial posible, y ahí encontramos que existían antecedentes en Gran Bretaña, tras la crisis del petróleo de 1973, de generación de energía a través del mar. Cuando vi los datos sobre lo que se puede lograr con las ondas marítimas quedé impresionado, porque en nuestro territorio contamos con un recurso extraordinario como es el viento, que tiene enorme peso en la generación de la energía undimotriz”, explicó Pelissero.

Conocido en inglés como “wave energy”, en castellano el término “undimotriz” significa “movimiento de las ondas”, y no de las olas, ya que este modelo energético propone la utilización de un dispositivo que transforme el movimiento ondular del mar –el viento cumple un rol clave por su acción sobre la superficie– en un movimiento giratorio continuo que se envía a un generador para producir la energía eléctrica.

En esa línea, los referentes del proyecto, que puede ser consultado en https://undimotriz.frba.utn.edu.ar/, diseñaron un mecanismo que posee dos boyas –cada una pesa alrededor de 10 toneladas– que suben y bajan dos metros, copiando el movimiento de las ondas marinas por un período que va entre los siete y diez segundos.

Esas boyas mueven un brazo de palanca que activa un sistema electromecánico que transforma el movimiento oscilatorio en uno circular uniforme y que va acoplado a un generador eléctrico.

Este sistema de conversión, que ya ha sido patentado, fue testeado a menor escala en el Instituto Nacional del Agua (INA), ubicado en la ciudad bonaerense de Ezeiza, que posee un canal de olas artificiales, prueba necesaria para luego instalar un equipo definitivo con sus proporciones correspondientes en un territorio costero.

Con viento y marea a favor

En esta instancia, aparece una de las grandes dificultades que frenan el desarrollo de la energía undimotriz en el país. “Aún no estamos en condiciones de construir el equipo a gran escala porque no contamos con el financiamiento necesario, no de la Facultad, sino del sector privado o estatal. Al ser la undimotriz tan novedosa no entramos en ningún proyecto, porque cuando se habla de energías renovables se piensa en la eólica o en la solar”, planteó Haim, quien también se desempeña como docente y jefe de Laboratorio de Energías Alternativas en la UTN.

La otra dificultad, según detalló Pelissero a este suplemento, radica en el lugar de instalación del dispositivo: “En primera instancia lo que hemos hablado con autoridades de Mar del Plata y Necochea es poder apoyar la parte eléctrica sobre una escollera, ya que esas zonas tienen puertos con una disposición geográfica muy buena para la captación de la energía undimotriz. Y a futuro colocarla a un kilómetro de la costa con el fin de aprovechar al máximo el recurso de la formación de la onda en toda su extensión”.

Una vez superada la instalación sobre una escollera, la iniciativa apunta a la creación de parques marinos ubicados a distancias medias de la orilla, algo viable en un país que cuenta con más de 5.000 kilómetros de costa. “Con un parque undimotriz que ocupe solo 3 hectáreas de mar se puede abastecer de energía eléctrica a 20 mil habitantes”, subrayó Haim.

Los investigadores destacaron que el proyecto propone una tecnología que no perturba la flora ni la fauna marina durante su funcionamiento, no requiere el uso de combustibles ni genera contaminación sonora.

Por otra parte, además de resaltar que el proyecto ofrece una constancia energética durante todo el año, sin interrupciones y muy predecible, ya que las ondas marinas son constantes, Pelissero ponderó que esta energía “es 10 a 30 veces más densa que la solar y 5 veces más que la eólica”.

Como ejemplos de utilización de la energía undimotriz, Haim mencionó a Estados Unidos, China, España, Reino Unido, Australia y Portugal; Brasil, por su parte, fue el primero en Sudamérica en contar con un aparato a gran escala, mientras que Chile adquirió un dispositivo este año.

La disponibilidad energética de nuestro mar está considerada como una de las mejores del mundo. A raíz de ello, los investigadores remarcaron la importancia de avanzar a fondo en un proyecto estratégico para contribuir a la soberanía energética argentina e impulsar la construcción de los equipos convertidores en nuestro país y así fomentar el trabajo nacional.



jueves, 17 de junio de 2021

Quinua contra el hambre
Investigadores del INTA San Juan trabajan en la construcción de una planta procesadora de la semilla de quinua, considerada un superalimento por sus propiedades nutritivas. Buscan agregarle valor al cultivo para facilitar su consumo y escalar la producción para favorecer a pequeños productores.
Por Nadia Luna





La quinua es un cultivo ancestral característico de la región andina conocido desde hace más de 7000 años. Se trata de una semilla que posee un alto valor nutricional, ya que aporta proteínas y aminoácidos esenciales para el ser humano. A pesar de ello, con la llegada de los españoles al continente, la quinua fue marginada y reemplazada por otros cereales, como trigo y cebada. Sin embargo, muchos campesinos y pequeños productores andinos siguieron apostando por ese cultivo, al cual hoy se busca revalorizar de diversas maneras.

Con este objetivo, investigadores de la Estación Experimental San Juan del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) están desarrollando una planta procesadora de quinua que permitirá agregar valor al trabajo de pequeños productores, reducir costos y aumentar la escala de producción del cultivo. Este proyecto fue uno de los seleccionados en la convocatoria “Ciencia y tecnología contra el hambre”, realizada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCYT), junto con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales.

“Por sus cualidades nutricionales, la quinua es considerada como un superalimento, ya que puede cubrir muchas necesidades alimenticias. En los últimos años, el cultivo de quinua creció bastante pero muchos son llevados a cabo por productores pequeños y medianos, que tienen de media hectárea a no más de cinco. Por eso, queremos aportar tecnología que permita que la escala productiva crezca y agregue valor al cultivo”, le dijo a TSS la ingeniera química Vanina Cornejo, investigadora del INTA San Juan y responsable del proyecto.


Esquema de la planta procesadora de quinua del Clúster Quinua Cuyo. Foto: Prensa INTA.


El proyecto busca mejorar el conocimiento sobre las características de la quinua desde hace unos cuatro años. Para ello, cultivaron distintos ecotipos en varias localidades de la provincia y estudiaron el comportamiento fisiológico y fenológico del cultivo para obtener información a nivel local. Posteriormente, se sumó productores interesados en el cultivo para que participen de los ensayos productivos y se capaciten en las propiedades de la semilla.

Así se conformó el Clúster Quinua Cuyo, al que hoy buscan fortalecer a través de la construcción de la planta. El clúster se inició en la provincia de San Juan pero la idea es que se extienda a toda la región de Cuyo, por las características en común que tiene la zona. Además de aumentar la producción, otro objetivo de la planta es agregar valor al cultivo a través de un proceso que permitirá comercializar la semilla lista para ser consumida en el hogar.

“La quinua presenta una dificultad a la hora de procesarla para consumir porque tiene saponina en el tegumento exterior, una sustancia considerada un antinutriente para el ser humano. Por eso, buscamos que en la planta procesadora se la extraiga y que la semilla quede disponible para que las personas, con un simple lavado, la puedan consumir”, explicó Cornejo.

Actualmente, como no existe una planta de desaponificado de quinua en esa región, investigadores y productores deben llevar las semillas hasta la localidad bonaerense de 9 de Julio para poder hacer el procesamiento. Esto implica un costo adicional de traslados y mayores dificultades operativas. Por eso, muchas veces los productores comercializan el grano con saponina, lo que requiere que los consumidores tengan que realizar un lavado extra (de al menos siete veces) para extraer el tegumento superficial.


Además de aumentar la producción, otro objetivo de la planta es agregar valor al cultivo a través de un proceso que permitirá comercializar la semilla lista para ser consumida en el hogar.


“Hemos realizado encuestas donde mucha gente dice que no consume quinua porque el lavado de las semillas requiere un tiempo significativo. Por eso, permitir que se obtenga una semilla lista para el consumo puede favorecer su comercialización y la disponibilidad inmediata del alimento”, dijo la investigadora.

Otra ventaja del proyecto es el método que usan para separar la saponina de la quinua. El proceso se realiza por frotación o fricción entre las semillas, con un equipo rotativo que no requiere agua, como sí sucede con otros métodos. De esta manera, se evita la generación de un volumen importante de agua contaminada, favoreciendo el cuidado del medio ambiente. Además de la producción de semillas, la planta contará con la posibilidad de molerlas para elaborar harina de quinua, ideal para personas que necesitan alimentos libres de gluten.

Por otra parte, Cornejo señala que la saponina que se obtiene tras el proceso de separación es una sustancia similar al jabón que puede ser empleada por emprendedores para otros fines comerciales, como la elaboración de productos cosméticos, jabones y shampúes. Si bien el foco de los investigadores es la producción de quinua, se trata de otro potencial del proyecto que puede ser aprovechado.

En la conformación del Clúster Quinua participan actores de diversas esferas, como los municipios de Iglesia, Calingasta y Pocito; la Federación de Cooperativas Agropecuarias de San Juan (FECOAGRO); el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) Cereales y Oleaginosas, de 9 de Julio; la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Provincia; y el Ministerio de Desarrollo Humano de la provincia, entre otras áreas.

Con respecto a la transferencia tecnológica, la ingeniera señala que se viene realizando de forma permanente desde el clúster a través de asistencia técnica, formación y acompañamiento a los productores. En cuanto a la planta en particular, la idea es construirla, capacitar a los productores y que cada uno pueda llevarse su semilla para comercializarla, ya sea de manera individual, a través de la asociación de cooperativas o del propio clúster.

“El financiamiento está pautado para desarrollar el proyecto en el plazo de un año. Los primeros dos meses vamos a hacer ajustes de diseño e ingeniería del proceso. Posteriormente, comenzaremos la construcción de la planta, que se va a hacer en 9 de Julio y va a llevar unos seis meses. Después montaremos la planta acá, en la Estación Experimental de San Juan. Así que, si todo va bien, esperamos que para el décimo mes ya estemos haciendo la puesta en marcha y la prueba del funcionamiento de la planta”, finaliza la investigadora.