lunes, 26 de julio de 2021

Cómo Japón está revolucionando la agricultura sin tierra ni trabajadores
por Fatima Kamata


Yuichi Mori se inspiró en las membranas utilizadas en los riñones artificiales para desarrollar películas de polímeros para su uso en la agricultura.


Las frutas y verduras cultivadas por el japonés Yuichi Mori no están en el suelo y no necesitan tierra.

Las raíces de lo que él planta salen de un dispositivo que originalmente estaba diseñado para un tratamiento médico.

Mori cultiva sobre una película de polímero transparente hecha a base de un hidrogel permeable que ayuda a almacenar líquidos y nutrientes.

Las plantas crecen en la parte superior de la película y las raíces se desarrollan a un lado.

Además de permitir que la verdura crezca en cualquier entorno, la técnica consume un 90% menos de agua que la agricultura tradicional y no utiliza pesticidas ya que los poros del polímero bloquean los virus y las bacterias.


Los productos de la agricultura vertical son frescos, cultivados localmente, se pueden cosechar durante todo el año, están libres de pesticidas y no se ven afectados por el mal tiempo, dicen sus defensores.


"Adapté los materiales que se usan para filtrar la sangre en los tratamientos de diálisis renal al medio de crecimiento de las plantas", explica el investigador a BBC News Brasil.

Su empresa, Mebiol, tiene patentes para la invención registradas en casi 120 países y supone una revolución agrícola en Japón.

Los campos se están convirtiendo en centros tecnológicos, con ayuda Inteligencia artificial (IA), internet de las cosas y conocimiento sacados de los laboratorios.

En un país con escasez de tierra cultivable y falta de mano de obra, la agrotecnología ha aumentado la precisión en el monitoreo y mantenimiento de los cultivos.

Incluso permite cultivar sin tierra o en áreas con acceso limitado al agua, una preocupación creciente en todo el mundo.

El método de cultivo sin tierras se conoce como agricultura hidropónica.


El método de producción con películas de polímeros permite la agricultura en cualquier parte del planeta.


El Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de este año estima que el 40% de la producción de granos y el 45% del Producto Interno Bruto mundial se verán comprometidos para 2050 si la degradación de medio ambiente y el agua continúan a las tasas actuales.

El cultivo en polímeros, tal y como lo hace Yuichi Mori, ha cruzado fronteras.

Se practica en más de 150 localidades dentro de Japón, pero también en regiones como el desierto de Emiratos Árabes Unidos.

El método también se está utilizando para reconstruir áreas agrícolas del noreste de Japón contaminadas por sustancias que llegaron con el tsunami después del gran terremoto de marzo de 2011.

Robot tractor

Con el aumento previsto de la población mundial (de 7.600 millones a 9.800 millones de personas para 2050), las empresas están apostando en oportunidades de negocio relacionadas con la demanda mundial de alimentos, así como por el potencial del mercado de maquinaria.


La humanidad ha aprendido como cultivar plantas sin tierra, alimentándolas directamente con nutrientes minerales del agua e iluminándolas directamente.


El gobierno japonés está subsidiando actualmente el desarrollo de 20 tipos de robots, capaces de ayudar en varias etapas de la agricultura, desde la siembra hasta la cosecha en varios cultivos.

En asociación con la Universidad de Hokkaido, la compañía Yanmar ha desarrollado un tractor robot que se está probando en el campo.

Una persona puede operar dos tractores al mismo tiempo gracias a un sensor integrado que identifica obstáculos y evita colisiones.

El fabricante de automóviles Nissan ya lanzó este año un robot equipado con GPS, conexión WiFi y energía solar.

Llamado Duck, el robot de reducidas dimensiones, navega el agua de los campos de arroz para ayudar a que se oxigene, reduciendo el uso de pesticidas y el impacto ambiental.


Los agricultores en muchos países no cuentan con suministros de electricidad confiables, infraestructura suficiente ni mano de obra calificada.

Agricultura sin gente

Con la tecnología, el gobierno busca atraer a los jóvenes que tienen poco interés en trabajar directamente en el campo, pero a los que sí les gusta la tecnología.

Es un intento por revivir una industria clave que cada vez cuenta con menos personas.

En casi una década, el número de productores agrícolas japoneses ha caído de 2,2 millones a 1,7 millones y la edad media es de 67 años.

Solo el 7% de la población activa de Japón está empleada en el campo, y la mayoría de los agricultores trabajan solo a tiempo parcial.

La topografía limita en gran medida la agricultura de Japón, que puede producir solo el 40% de los alimentos que necesita.

Alrededor del 85% del territorio está ocupado por montañas y la mayor parte de la tierra cultivable restante se dedica a cultivar arroz.

Este grano siempre ha sido el alimento básico de los japoneses.

El gobierno otorga subsidios a los productores de arroz para mantener la producción en pequeñas propiedades de una hectárea, pero el cambio de los hábitos alimenticios ha robado protagonismo a este cultivo.

El consumo per cápita ha caído desde 118 kg en 1962 a menos de 60 kg de arroz en los últimos años.


La alta tecnología ha permitido la expansión cultivos sin tierra.


Así Japón ha comenzado a fomentar la diversificación en el campo.

Como no hay mano de obra disponible, los agricultores recurrieron a la maquinaria y la investigación biotecnológica.

Cada vez se utilizan más drones en tareas como la fumigación, haciendo en media hora el trabajo que llevaría un día completo a cualquier trabajador.

La alta tecnología ha permitido la expansión cultivos sin tierra.

A través de la producción en invernaderos e hidroponía, Japón ha podido expandir su producción de frutas y verduras.

La empresa Mirai Group es pionera en la producción de alimentos en vertical y actualmente cosecha alrededor de 10.000 lechugas al día.

La productividad es cien veces mayor en comparación con el método convencional.

A través de un sensor, la compañía controla la luz artificial, los nutrientes, el dióxido de carbono y la temperatura de cultivo hidropónico.

La luz artificial hace que las plantas crezcan rápidamente, y el manejo controlado elimina la pérdida por enfermedades.

A pesar del alto costo de energía que representa el método, el número este tipo de fábricas en Japón se ha triplicado en una década, a casi 200 instalaciones actuales.


La tecnología japonesa permite la producción de tomate del desierto, como esta en Dubái.


El mercado hidropónico está creciendo en todo el mundo y actualmente representa un poco más de US$1.500 millones.

Y de acuerdo con el pronóstico de Allied Market Research, se espera que se multiplique por cuatro para 2023, llegando a los US$6.400 millones.

Ayuda a países en desarrollo

Con el apoyo de la tecnología, Japón también se ha comprometido a ayudar a los países del continente africano a duplicar la producción anual de arroz a 50 millones de toneladas para 2030.

Ya se están llevando a cabo proyectos específicos en África.

En Senegal, por ejemplo, los japoneses invirtieron en capacitar a técnicos agrícolas y en transferir tecnología principalmente de riego.

Como resultado, la productividad aumentó de cuatro a siete toneladas de arroz por hectárea y los ingresos de los productores aumentaron aproximadamente un 20%.

La estrategia japonesa es promover la inversión privada y expandir el comercio de maquinaria agrícola sostenible en todo el continente africano.

En un periodo de 15 años, el PIB de África se expandió 3,4 veces de US$632.000 millones en 2001 a US$2,1 trillones en 2016.

Con la intención de ayudar a reducir las pérdidas posteriores a la cosecha, revitalizar la industria alimentaria y aumentar los ingresos rurales, en 2014 el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón formuló la Estrategia Global de la Cadena de Valor Alimentario para aplicarla en los países en desarrollo como Vietnam, Myanmar o Brasil.



Fuente: BBC Mundo

lunes, 12 de julio de 2021

El impresionante diseño del nuevo buque modular ruso, capaz de llevar 24 aviones a bordo
por Igor Rozin




Será el único buque modular del mundo capaz de almacenar hasta 50 vehículos aéreos en su muelle o de realizar tareas comerciales en la ruta del Ártico Norte.

Rusia inició en marzo la construcción de su nuevo buque de asalto anfibio, llamado Varán. Se trata de un portaviones, caracterizado por un alto grado de automatización y la posibilidad de utilizar sistemas robóticos. Puede albergar 24 aviones polivalentes, seis helicópteros y hasta 20 vehículos aéreos no tripulados.

“Está previsto que la composición del grupo aéreo del Varán se cree sobre la base de los cazas MiG-29K que se llevan en portaviones y en sus modificaciones. También tendrá en cuenta los aviones de nueva generación con despegue y aterrizaje vertical”, declaró el servicio de prensa de la oficina de construcción.

En total, este buque de asalto anfibio podrá transportar hasta 50 vehículos aéreos de diversas clases, desde helicópteros de transporte hasta aviones de combate.

Según los promotores, el Varán recibirá “sistemas robóticos avanzados, con un sistema de control de combate integrado”. Sin embargo, la empresa constructora no revela detalles acerca del sistema de inteligencia artificial.

El desplazamiento del Varán es de unas 45.000 toneladas. Tendrá 250 metros de eslora y una anchura de 65 metros. El calado en la línea de flotación estructural será de 9 metros. El buque podrá alcanzar una velocidad máxima de 26 nudos náuticos (hasta 50 km/h).

Característica principal



“La principal característica del buque reside en su modularidad. A partir de este proyecto se pueden crear varios tipos de grandes buques de superficie, como un portaviones, un buque de asalto anfibio, un buque de transporte y hospital e incluso un buque de apoyo al Ártico”, afirma Dmitri Litovkin, redactor jefe del periódico ruso Repaso militar independiente.

Esto permitirá a los ingenieros rusos ofrecer este barco no solo a los militares, sino a las corporaciones náuticas mundiales ya que será un barco comercial capaz de transportar materiales de gas y petróleo a través del planeta, incluso por la ruta marítima del norte, que discurre por el Ártico.

“El precio del barco, así como sus características de IA y robótica, aún se mantienen en secreto. Potencialmente, se revelarán una vez que el barco se incorpore a la flota rusa. Se espera que esto ocurra no antes de finales de la década de 2020”, afirma el experto.

Análogos extranjeros




“No hay análogos por el momento, ya que ninguna oficina de construcción naval del mundo ha creado todavía una plataforma modular similar que permita a sus clientes personalizar el tipo de buque que necesitan basándose en esta plataforma naval”, señala Arthur Shaihudinov, analista militar de la agencia de noticias TASS.

En términos de desplazamiento, el Varán es similar al buque de asalto anfibio estadounidense de la clase América. En la actualidad, la Armada de EE UU cuenta con dos buques de este tipo -América y Trípoli-; otro buque -Bougainville- se puso en marcha en marzo de 2019. Estos buques de asalto anfibio se distinguen por un coste colosal, que alcanza los 3.300-3.400 millones de dólares por unidad de combate.



Fuente: es.rbth.com

martes, 29 de junio de 2021

El “picosatélite” argentino: el sueño que nació en una escuela y logró un hito histórico en la industria aeroespacial
El viernes pasado el equipo de Innova Space realizó con éxito su primer vuelo suborbital. Tanto el satélite como el cohete lanzador fueron íntegramente diseñados y desarrollados en el país. En diciembre podrían mandarlo al espacio en el Falcon 9 de Elon Musk.
Por Federico Millenaar


La cabeza del cohete donde fue montado el picosatélite.


Antes de la pandemia, a mediados de 2019, un profesor de una escuela técnica de Mar del Plata decidió proponerle a sus alumnos un proyecto diferente: desarrollar un pequeño satélite utilizando tecnología de bajo costo.

Lo que comenzó como una propuesta didáctica que sólo buscaba motivar a los estudiantes terminó convirtiéndose en apenas tres meses en un prototipo que generó revuelo en el mundo de las empresas tecnológicas. Un “picosatélite”, es decir, un satélite diminuto que cabe en la palma de la mano (10x5x5 centímetros) y pesa unos 500 gramos.

“Durante esos tres meses trabajamos muchas horas incluso fuera de la escuela y nos empezaron a llamar de los medios de comunicación. Los chicos incluso pasaron por Quién quiere ser millonario en busca de fondos”, relató a Infobae Alejandro Cordero, profesor y actual CEO de Innova Space. En ese período, el equipo inicial de ocho alumnos también se redujo a dos, “los verdaderamente abocados al proyecto”.

El picosatélite pesa apenas 500 gramos.


“¿Qué te parece si llevamos a la realidad eso que estás soñando?”. La pregunta que escuchó Alejandro cambiaría la dinámica de trabajo. Maximiliano González Kunz, CEO de Neutrón, decidió que “acelerarían” el proyecto. Una “aceleradora” -como se las conoce en la jerga de las startups- básicamente busca impulsar las empresas tecnológicas recién creadas en sus primeras fases de desarrollo, ya sea a través de financiamiento, contactos, transferencia de Know how o hasta brindando un espacio físico para que trabajen.

Poco tiempo después el equipo ganó el primer premio de Innovación del Ministerio de Educación y también accedió al financiamiento de un ANR (Aporte No Reembolsable) del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación por $14.500.000. Al mismo tiempo, el equipo se fue profesionalizando y sumando integrantes con conocimientos específicos de materia aeroespacial.

Maximiliano González Kunz, CEO de Neutrón, y Alejandro Cordero, profesor y CEO Innova Space.


A fines de la semana pasada, Innova Space marcó un nuevo hito en su corta historia: logró con éxito el primer vuelo suborbital montado sobre un cohete que también es de fabricación y desarrollo nacional. Se lo denomina vuelo suborbital porque no quedó en órbita sino que cayó a la Tierra con un pequeño paracaídas.

El prototipo del satélite MDQube SAT-1 fue alojado en la cabeza del cohete AVENTURA I-e2, de la compañía TLON, y pudo transmitir información de variables atmosféricas durante más de cinco horas, incluidos el despegue, la separación de la cofia del fuselaje, y la caída en paracaídas hasta su aterrizaje. Los datos de telemetría del satélite fueron subidos a internet en tiempo real durante toda la experiencia. Fue la primera vez que se lanzó un picosatélite en un lanzador, ambos diseñados y desarrollados en nuestro país.

El picosatélite montado dentro de la cabeza del lanzador AVENTURA I-e2.


Pero Alejandro, sus ex alumnos Luca Uriarte (20) e Iván Mellina (20), y el resto del equipo ya están pensando en la próxima etapa de su sueño. En octubre, si todo sale según lo planeado, enviarán el satélite testeado a Escocia. Allí será analizado por la empresa Alba Orbital, “broker” de la célebre empresa espacial de Elon Musk, Space X, como paso previo para seguir su recorrido hasta Cabo Cañaveral, donde será montado en el cohete Falcon 9 para su lanzamiento en diciembre.

Una vez en el espacio el picosatélite argentino MDQube-SAT1 orbitará en la LEO (Low Earth Orbit), en una Órbita Polar a unos 400-500 kilómetros aproximadamente. “Va a ser el más pequeño de Argentina y de Latinoamérica jamás lanzado. Vamos a probar cómo funcionan los paneles solares, las baterías y las comunicaciones”, detalló Alejandro a Infobae.

Render del picosatélite en órbita.


A partir de ahí, las posibilidades son infinitas. Alejandro sueña con poder lanzar una constelación de entre 85 y 100 picosatélites en un plazo de dos a tres años. Con esa red podrá dar comunicación de “Internet de las cosas” a todo el mundo.

En concreto, el proyecto está pensado para dar cobertura de comunicación donde no la hay, lo que en la Argentina significa el 70% del territorio, principalmente áreas agrícolas y mineras.

“Por ejemplo, si tenés un silobolsa, podés ponerle un sensor y nuestros satélites van a permitir que transmita información aunque esté en una región donde no hay comunicaciones; el productor va a poder saber qué pasa con su cosecha desde el celular”, detalla Alejandro.

Los talleres de Neutrón en Mar del Plata.


En la misma línea, Maximiliano González Kunz explica que “la idea es democratizar el acceso a ciertas soluciones a partir de una constelación muy económica de satélites, por ejemplo llegar a lugares inhóspitos y poder generar comunicaciones: en un campo se puede medir humedad, riegos, etc”. La constante disminución de los costos tecnológicos podría posibilitar que un lanzamiento cueste “menos de 25 mil dólares”, una cifra accesible dado el nivel de desarrollo involucrado.

Una vez en órbita, los picosatélites tendrán una vida útil muy corta, de entre dos y tres años. Pasado ese tiempo, comenzarán a caer y terminarán por desintegrarse debido a la fricción del reingreso a la atmósfera. “Ya estaríamos cumpliendo con un requisito que la NASA va a pedir en los próximos años, que ningún satélite dure más de cinco años para evitar la generación de chatarra espacial”, explicó.

El equipo de Innova Space.


Los picosatélites son diseñados y construidos íntegramente en los talleres de Neutrón en Mar del Plata. “No hay nada estándar que compremos afuera, tanto el procesador, como el CPU, como el programa y el chasis”, asegura con orgullo Alejandro. Su sueño se entrelaza con el futuro del país: “Para el 2050 la demanda de alimentos se va a multiplicar y si el campo no se tecnifica no va a poder satisfacer esa demanda del mundo”.



Fuente: infobae.com

domingo, 27 de junio de 2021

Producción para la defensa para el desarrollo económico
Por Santiago Rivas



La Argentina tiene una larga tradición de producir material para las tres Fuerzas Armadas, aunque su desarrollo fue una copia de los vaivenes de las políticas económicas del país, con períodos de gran avance y otros de desmantelamiento. Por otro lado, durante la mayor parte de su historia las fábricas dependieron de cada fuerza y fueron poco eficientes, enfocadas casi únicamente en abastecer a las propias fuerzas. A la vez, los organismos de investigación y desarrollo, como el caso de CITEFA (hoy CITEDEF) desarrollaron productos sin que luego se instrumente su producción en serie, lo que malogró muchos proyectos realmente interesantes y útiles.

Hoy, el Ministerio de Defensa cuenta con tres organizaciones principales, como son Fadea, Tandanor y Fabricaciones Militares, aunque en general con poca eficiencia. Además, existen otros organismos como el citado CITEDEF, distintos talleres de las propias fuerzas y, fuera de la órbita de dicho ministerio, se pueden destacar INVAP y el Astillero Río Santiago, como proveedores y desarrolladores de tecnología para la defensa dentro del ámbito estatal.

A eso se suman muchos proveedores privados con distinto tamaño y grado de sofisticación, como FixView, Cicaré, Aerotec, Redimec, las industrias automotrices, astilleros, etc.

En el caso de las industrias dependientes del Ministerio de Defensa, la falta de una política de defensa, los recortes de presupuesto y un casi inexistente trabajo de promoción de los productos y capacidades de la industria fuera del ámbito estatal hicieron que su éxito en captar clientes sea escaso, volviéndolas ineficientes económicamente. Eso se ha mantenido aún en los últimos años, a pesar de algunos anuncios sobre la búsqueda de clientes por fuera del estado. Si bien hubo pequeños avances, no son significativos.


El Pampa III es actualmente el producto más destacado de la producción argentina para la defensa, pero no ha podido ser exportado y solo se produjo en una cantidad pequeña.


También en muchas oportunidades se hicieron compras de material en el exterior sin tener en cuenta la posibilidad de participación de la industria local ni de transferencia de tecnología, como realiza, por ejemplo, Brasil en casi todas sus compras de defensa.

En este sentido, todas las compras de equipamiento deberían tener entre sus condiciones la transferencia de tecnología y la posibilidad de participación de la industria local, sea como proveedora de insumos, fabricante de componentes, ensambladora o produciendo bajo licencia. Esto no solo mejoraría los costos de adquisición, sino que generaría empleos locales, mejoraría la capacidad industrial local y reduciría los costos de mantenimiento del material a lo largo de su vida útil. En el mediano y largo plazo, aumentaría la participación de la industria de defensa nacional en el escenario global.

A la vez, el estado debería priorizar la incorporación de productos locales, siempre que cumplan con las especificaciones requeridas por las fuerzas, y cooperar, mediante líneas de financiación y a través de la promoción, para la obtención de ventas en el exterior.

Hay que entender a la industria de defensa como un fuerte impulsor del desarrollo tecnológico e industrial, y finalmente económico, del país, como ocurre en casi todas las potencias del mundo. La industria de defensa, dado que el objetivo del cliente no es lograr un retorno económico en el corto plazo sino cumplir con un objetivo nacional de largo plazo, es la única que permite grandes inversiones sin que haya una demanda de rápidos dividendos alcanzados con la tecnología desarrollada.


El astillero que hoy ocupa Tandanor fue desarrollado para producir submarinos, aunque nunca terminó ninguno.


Así, la realidad mundial muestra que casi todas las tecnologías que hoy son de uso civil y accesibles para todos (desde una televisión de LED a un horno microondas, toda la actividad espacial y casi toda la tecnología hoy usada en medios de transporte y las telecomunicaciones, por citar algunos ejemplos) tuvieron su origen en desarrollos de defensa que no apuntaban a un rédito económico. Las grandes inversiones de los estados durante años no solo generaron una enorme cantidad de empleos y potenciaron economías regionales, sino que en el largo plazo convirtieron a esos países en proveedores de tecnologías para uso civil y que hoy han cambiado las vidas de todos.

Por eso es fundamental, a la hora de pensar en la producción para la defensa, mirar más allá y ver el largo plazo, ya que éste es el único sector que puede generarle al país desarrollos tecnológicos que luego signifiquen capacidades industriales que permitan un fuerte desarrollo económico hacia el futuro, ya no como proveedores primarios y de servicios, sino de tecnología.

Acá, entonces, hay que plantearse una pregunta, que hacemos a continuación y respondemos.


Las Ford Ranger militarizadas por la empresa local Igarreta son una muestra de la capacidad local.


¿Por qué la defensa es importante para la recuperación económica de la Argentina y el futuro a largo plazo de la economía?

Por un lado, la defensa es importante porque permite la protección de los recursos de la Argentina, garantizando a cualquier inversor que estos estarán seguros y que se hará valer el respeto a la ley y los derechos. Nadie invierte en donde su dinero puede quedar expuesto a intereses de bandas criminales o de otras naciones que son opuestos a los del inversor.

Por otro lado, la protección de los intereses de la nación y sus activos alrededor del globo, sea desde la protección directa de estos, como pueden ser acciones contra la piratería, por ejemplo, o indirecta, actuando junto a naciones aliadas en la defensa de los derechos soberanos y el respeto a las leyes internacionales.

Estas son acciones que son poco visibles en el corto plazo y demandan un pensamiento más estratégico, ya que sus resultados son a largo plazo. Pero hay otras razones que son más visibles:

  • La defensa es importante porque su recuperación, con participación de la industria y servicios locales genera un importante flujo de divisas que en su mayor parte permanece en el país, mientras que el desarrollo de la industria y la tecnología locales que genera permite obtener mercados internacionales que a la vez aporten divisas. Esto termina repercutiendo no solo en la generación de empleo, sino en empleos de calidad y altamente especializados, en un mundo que ya no demandará personal sin capacitación ni especialización. El conocimiento obtenido en estos desarrollos se volcaría a los demás sectores de la economía, ya puramente civiles, generando industrias y servicios de alto valor agregado.
  • Industrialmente, si pensamos en términos de cantidad, la Argentina no puede competir contra los gigantes asiáticos, pero sí puede hacerlo en términos de calidad y tecnología aplicada, donde, además, puede competir con Europa, Japón y Estados Unidos, en términos de costos. Así, tiene una ventaja competitiva que no ha sido aprovechada, que es la posibilidad de producir tecnología de punta a bajo costo.
  • La Argentina tiene en organizaciones como INVAP o CITEDEF la capacidad de generar tecnología de punta con aplicaciones concretas, mientras que tiene un complejo industrial que puede producirlas en serie. Pero todo eso hoy está subutilizado.
  • Por otro lado, INVAP tiene la capacidad y potencial de producir sistemas, como los radares y equipos aún más sofisticados para guerra electrónica, autoprotección y adquisición de blancos, al igual que empresas privadas como Fix View, lo cual hoy genera un valor agregado muy importante. Por ejemplo, en una aeronave de patrulla o de guerra electrónica, el costo de sus sensores casi siempre es mayor al de la aeronave, que es una mera plataforma.

Empezando mucho después que la Argentina, el fuerte apoyo estatal y las políticas claras y de largo plazo llevaron a Embraer a ser un gigante global.


Hay que tener en cuenta, sin embargo, que cualquier puesta en marcha de dichas capacidades demanda procesos largos y políticas que sean constantes en el tiempo.

Como ejemplos: Fadea tiene un enorme potencial, pero una mala imagen, debido a sus incumplimientos con sus clientes, comenzando por la propia Fuerza Aérea Argentina. Recuperar eso lleva tiempo y comienza por que su mayor cliente, la FAA, garantice la continuidad de los trabajos de producción de la empresa a través de una demanda sostenida, a la que deberían sumarse otras fuerzas y organismos estatales. Nadie nos va a comprar jamás aquello que nosotros no compramos. Eso lo entendieron bien los brasileños al crear Embraer, cuando fue su propia Fuerza Aérea la primera y mayor cliente de su primer producto, el Bandeirante, que mantienen operando hoy luego de cincuenta años. Sin esa orden de compra y las que la Força Aérea Brasileira hizo de sus siguientes productos (Xavante, Tucano, Xingú, etc.), hoy Embraer no existiría. Pero el fuerte apoyo del estado brasileño fue lo que generó la confianza de los clientes extranjeros, que vieron que, aunque era el primer producto de una nueva empresa, la cadena logística no sería interrumpida. A eso se sumó el apoyo crediticio de entidades bancarias brasileñas, que volvieron tentador al producto desde lo financiero.

Hoy, comprar estos productos en el exterior genera enormes inversiones de dinero que luego se pierden para el país. Invirtiendo en industria local se potencia su capacidad y se puede apuntar a lograr luego que sean exportadoras de tecnología. Así, con planes a largo plazo se puede lograr que la modernización de la defensa pueda financiarse en gran parte sola.

Esto también permitiría oportunidades profesionales a personal calificado que en muchos casos termina emigrando dada la falta de oportunidades en el país. Generaría demanda de egresados de carreras con alta capacitación tecnológica y eso llevaría a la larga a tener más personal con este tipo de aptitudes, que es hacia donde va el mercado laboral global.

En una economía como la Argentina, la defensa es hoy uno de los pocos sectores que puede generar inversiones a largo plazo en ciencia y tecnología a escalas que sustenten la existencia de empresas dedicadas a desarrollos de punta.


La Argentina comenzó el desarrollo de UAV, pero aún le falta un largo camino en el desarrollo de sistemas de guía autónoma y transmisión de datos. La falta de políticas sostenidas en el tiempo conspira contra ello.


Capacidades

Entre las empresas citadas y otros organismos estatales hoy la Argentina tiene capacidad para producir todo tipo de materiales para la defensa, algunos con mayor facilidad que otros y con distinto grado de aplicación de tecnología.

En el caso de equipos terrestres, se cuenta con lo que fue la experiencia de producción del TAM, hoy perdida en su mayor parte, pero que puede recuperarse. A eso se suman capacidades obtenidas en la modernización y recuperación de vehículos y armas, desde los vehículos blindados de la Armada y el Ejército, camiones, la producción del vehículo Gaucho, la modernización de cañones y del fusil FAL, etc.

También, Fabricaciones Militares cuenta con capacidad de producción de armas, explosivos, chalecos antibalas y muchos otros productos (hasta vagones de tren).

Tanto éstas como las industrias privadas (automotores, autopartistas, industria metalúrgica, etc.) deberían participar en cualquier programa de reequipamiento de las fuerzas terrestres, por ejemplo, ante la necesaria incorporación de blindados a ruedas.

En el caso de la producción naval, la capacidad de construcción de submarinos de Tandanor nunca fue aprovechada, mientras que se obtuvo una enorme experiencia en la reconstrucción y modernización del ARA Almirante Irízar y la modernización de guardacostas para la Prefectura, que podría emplearse para proveer servicios de construcción y modernización para nuestras fuerzas u otros países. El Astillero Río Santiago, por su parte, ha tenido mucha experiencia, también hoy perdida en gran parte, con la construcción de buques como el destructor ARA Santísima Trinidad y las corbetas Meko 140, que hoy podría recuperarse tanto para el mercado local como externo. Estos astilleros o los astilleros privados locales deberían participar en la construcción de cualquier buque para la Armada y la Prefectura como podrían ser buques patrulleros, el reemplazo a las corbetas, un nuevo buque polar, buques de desembarco u otros.


FixView, con su torreta FV300 es un ejemplo del desarrollo local de tecnología para la defensa y seguridad.


En materia de aviación, Fadea debe desarrollar sus capacidades de producción de componentes, así como desarrollar al Pampa III como un sistema de entrenamiento (más allá de un avión) y trabajar en nuevas líneas de productos. Debería participar también en la producción de sistemas no tripulados, donde el país tiene un interesante desarrollo en un área con amplia demanda global. Se debería estudiar la factibilidad de usar la experiencia del Pucará en la producción de un nuevo proyecto para cubrir una demanda que hoy nadie está atendiendo, como son los bimotores de apoyo aéreo cercano con capacidad de patrullaje de fronteras.

También, al igual que las empresas privadas o los talleres de las fuerzas, debería participar de alguna manera en la producción de los aviones que vayan a equipar a las fuerzas o en la modernización de los existentes.

Es preciso copiar en este aspecto el ejemplo de Brasil, donde Embraer participa del programa de reequipar a su Fuerza Aérea con el avión Gripen E/F o dicha empresa y más de cincuenta compañías locales participan del consorcio Aguas Azuis para las corbetas clase Tamandaré. Allí también Iveco produce localmente los blindados Guaraní para el Ejército, Helibras produce localmente los 50 helicópteros Cougar para las tres Fuerzas Armadas y los submarinos clase Scorpene adquiridos a Naval Group son ensamblados en Brasil con componentes locales, entre muchos otros casos.

Las Fuerzas Armadas argentinas cuentan además en sus talleres aeronáuticos con amplias capacidades, en casi todos los casos subutilizadas, para reparaciones mayores, modificaciones y modernizaciones, especialmente en Campo de Mayo, el Arsenal Aeronaval Comandante Espora y las Áreas de Material Quilmes y Río IV.

En lo que se refiere a sistemas, empresas como INVAP y otras privadas u organismos como el CITEDEF cuentan ya con amplia capacidad que se puede potenciar. Estos hoy son fundamentales para cualquier armamento y en muchos casos pueden tener uso dual. En esto tenemos tecnología en radares, láser, energía nuclear, sistemas giroestabilizados de observación, satélites, cohetería, sistemas de guiado, etc. La Argentina en este aspecto tiene muchas oportunidades para sumarse como participante en mercados en donde hay pocos oferentes internacionales y una demanda cada vez mayor.


Fabricaciones Militares, entre muchos otros productos, ha demostrado su capacidad para modernizar los FAL del Ejército Argentino.



Fuente: pucara.org

martes, 22 de junio de 2021

La Fuerza Aérea Argentina impulsa la tecnología (parte 3)
Por José Javier Díaz



Continuamos con la descripción de los sistemas en desarrollo por la Dirección General de Investigación y Desarrollo de la Fuerza Aérea Argentina:

Sistema Aéreo Militar Remotamente Piloteado (SAMIRP): “Aukan” y “Vigía”

La FAA encaró el desarrollo de SAMIRP con el objeto no sólo de dotarse de dicho equipamiento, sino también con vistas a generar capacidades en materia de diseño de sus estructuras aeronáuticas; el empleo de materiales compuestos para su fabricación; el diseño del autopiloto de navegación; sistema de guiado y control; telemetría; sistemas de telecomunicaciones por radio y satélite; cargas útiles; doctrina; legislación y formación de recursos humanos idóneos.

La DGID está avanzando en el desarrollo de dos modelos de SAMIRP: el “Aukan” de Clase I (corto alcance y baja altitud) y el “Vigía” (Clase II, gran autonomía y mediana altitud de operación). Ambos SAMIRP presentan una estructura aerodinámica de tipo tubular, en configuración de ala alta y cola en “V”. El tren de aterrizaje es triciclo fijo, la rueda de nariz es orientable, mientras que el tren principal es del tipo ballesta flexible, maximizando la visibilidad hacia delante y debajo del fuselaje, sin interferencias del motor propulsor, ubicado en la cola.




El “Aukan” se usa para completar la etapa final de instrucción de pilotos y operadores de cargas útiles que brinda la Escuela de SAMIRP de la FAA, con asiento en Córdoba, facilitando el aprendizaje en lo que hace a volar aeronaves remotamente tripuladas, maximizar sus capacidades en lo que hace al óptimo aprovechamiento de su envolvente de vuelo, la planificación de la misión, el perfil de vuelo, el tipo de sensores a utilizar y con qué modalidad, etc.

Por su parte, se prevé un SAMIRP “Vigía” que se encuadre por sus prestaciones operativas en la categoría “MALE” (Medium Altitude Long Endurance), o sea, un SAMIRP que opera a Media Altitud y tiene Gran Autonomía.

Se trata del primer SAMIRP desarrollado íntegramente en nuestro país que podrá cumplir funciones operacionales superiores al nivel táctico.

El desarrollo del “Vigía” fue iniciado en el Centro de Investigaciones Aplicadas (CIA), por entonces dependiente del Instituto Universitario Aeronáutico (IUA) de la FAA, en el marco del llamado a concurso que realizó el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, para “Proyectos de Áreas Estratégicas” (PAE), habiendo sido seleccionado para recibir los aportes no reembolsables bajo el código de Proyecto “PAE-22365”. Posteriormente y, en base a los excelentes resultados técnicos alcanzados, la FAA decidió continuar su desarrollo como Proyecto FAS-0091 bajo la norma STANAG 4671 - Anexo IX.

El “Vigía” puede ser utilizado para múltiples tareas, tanto con fines civiles como militares, a saber: búsqueda y rescate (SAR); detección de incendios, derrames de petróleo, etc.; monitoreo de oleoductos y líneas de alta tensión; enlace/nodo de comunicaciones; fiscalización de obras y catastro; monitoreo de fronteras y Zona Económica Exclusiva (ZEE); inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR); guerra electrónica (EW), entre otras.

La navegación, guiado y control del “Vigía” se realiza a través de un piloto automático, en modos GPS/INS (Global Position System/Inertial Navegation System), permitiendo despegar y aterrizar automáticamente. Además, en caso de interrupción de la telemetría, ya sea por problemas del enlace radial y/o satelital, el SAMIRP realizará las maniobras necesarias para regresar de manera autónoma a su base. La computadora puede almacenar y procesar hasta mil waypoints (puntos de ruta en coordenadas GPS); monitorear las condiciones de vuelo y el funcionamiento de los subsistemas, detectar anomalías y emergencias.

La propulsión del “Vigía” la provee un motor HK-700E, de 60 HP de potencia, con encendido electrónico, que acciona una hélice cuatripala de paso fijo regulable en tierra.

Estación Terrena de Control (ETC) de SAMIRP: desarrollada por la DGID, está compuesta por diversos subsistemas modulares de computadoras, monitores, teclados y joysticks que permiten a los pilotos y operadores de los SANT volar las aeronaves y utilizar sus sensores con comodidad y seguridad a distancia.

El equipamiento de la ETC está montado abordo de un vehículo tipo furgón -según normas de la Dirección General de Aeronavegabilidad Militar Conjunta (DIGAMC)- capaz de transportar a la tripulación, grupo electrógeno para suministrar energía eléctrica y aire acondicionado para los equipos electrónicos y confort del personal.

Asimismo, la ETC posee antenas y equipos de comunicaciones que posibilitan la telemetría y control de los SANT, la obtención y retransmisión de fotos y videos HD, con enlace a red militar para transmitir -en tiempo real- la información.

Los primeros ensayos del “Aukan” y del “Vigía” se realizaron en la Escuela de Aviación Militar (EAM), aprovechando la cercanía con el CIA (donde se diseñan y construyen los prototipos de ambos SANT) y que es una zona de espacio aéreo restringido, que no interfiere ni pone en riesgo los vuelos comerciales o privados.




Dada la importancia estratégica que representa para nuestro país desarrollar la capacidad de diseñar, fabricar y operar SANT de las tres categorías (corto, mediano y largo alcance), el Ministerio de Defensa realizó una fuerte inversión para reconvertir al CELPA Chamical en una moderna Unidad Operativa para realizar vuelos de ensayos, instrucción y habilitación de los pilotos y operadores de SAMIRP de las tres FFAA argentinas. Esta inversión permitió repavimentar la pista, calles de rodaje, plataforma y accesos vehiculares, mejorar los hangares, las facilidades de habitabilidad y de servicios generales.

De esta forma, el CELPA Chamical no solo ha recuperado su infraestructura, sino que ha visto ampliadas sus capacidades, con foco principal en las actividades de desarrollo y operación de sistemas aéreos no tripulados y vectores autopropulsados a fin de asegurar el acceso soberano al espacio para colocar en órbita los satélites argentinos -ya sean civiles y/o militares- y ofrecer este servicio estratégico a otras naciones.

· Avión “Pampa”

La DGID, junto con otros organismos de la FAA, ejerce la supervisión técnica de la modernización y fabricación de los IA-63 y el desarrollo de su simulador de vuelo. Además, a través del CEV se realizaron los ensayos de desarrollo y comprobación de las primeras dos aeronaves de la versión “Pampa III” y el control de calidad para la recepción y aceptación del material que entrega FAdeA.

Modernización “Pampa II”, la DGID intervino en la actualización del avión de entrenamiento avanzado IA-63, que se hace en FAdeA.

El proyecto implicaba la modernización de la flota de 17 aviones “Pampa II” que posee la FAA y la fabricación de más unidades de este modelo.

La actualización inicial de la aeronave, conocida como “Pampa Serie II” o simplemente “Pampa II”, abarcaba su remotorización, incorporando el nuevo motor Honeywell TFE-731-40-2N, de mayor potencia, menor consumo de combustible y menor índice de fallas; la reubicación de algunos subsistemas auxiliares del nuevo motor (que es 7cm más largo y casi 30 kg más pesado que el original) y la incorporación de una pantalla multifunción en cada puesto de la cabina.




Fabricación “Pampa III”, esta nueva versión del IA-63 tiene una configuración “full glass cockpit”, similar a la de cualquier avión de combate de última generación. El nuevo equipamiento incluye tres pantallas multifunción color en cada puesto de pilotaje, un Sistema Integrado de Navegación y Tiro, Sistema de Data Link, EICAS, EFIS, HOTAS, entre otros. Además, prevé, en un futuro, incorporar un moderno Head Up Display (HUD) y casco inteligente integrado (presenta la información en la visera del piloto).

Cabe destacar que uno de los dos “Pampa III” con los que trabaja el CEV es un avión ya existente, al cual se le ha aplicado la nueva configuración en su aviónica y motor, mientras que el otro es el primero de la nueva producción en serie del entrenador, habiéndose obtenido excelentes resultados hasta el momento en los vuelos de ensayos y homologación de esta nueva versión del “Pampa”.

En febrero del año 2018 se firmó la Decisión Administrativa N° 185, aprobando el contrato por 612 millones de pesos para completar la certificación de la configuración operativa del “Pampa III” y la entrega a la FAA de los primeros tres aviones de esta última versión del IA-63, junto con otros ítems relacionados con esta aeronave. Durante 2019 se entregaron cinco nuevos “Pampa III” y en 2020 uno más, todos asignados a la VI Brigada Aérea de Tandil.

En mayo del año en curso se aprobó el contrato plurianual 2021-2023, por casi 100 millones de dólares, por el cual FAdeA deberá completar la certificación y homologación del Pampa III Block II (la principal mejora de esta versión es que incorpora sistema EVA y Data Link), entregar seis nuevos “Pampa III Block II” a la FAA y llevar a ese mismo estándar tres “Pampa II” que se encuentran fuera de servicio actualmente, además de entregar dos Estaciones de Planificación de Misión Móviles y una Fija, así como adquirir el 35% de los componentes para producir otros tres aviones.

Simulador de Vuelo “Pampa”: Su desarrollo comenzó en 2013, para potenciar la formación de pilotos de combate y su adaptación a los procedimientos del IA-63.

El proyecto ha sido encuadrado de acuerdo a lo previsto en la normativa “FAR60 Anexo B - FTD Nivel 5” y “AC 120-45A Airplane FTD Qualification”, y contempla tres fases de desarrollo, encontrándose actualmente en la finalización de la fase 2.

El elevado nivel tecnológico de este simulador de vuelo permitirá a los aviadores de la FAA computar horas de vuelo -equivalentes a las reales- en capacidades operativas del “Pampa II” y, con adaptaciones, a la versión del “Pampa III”.

El simulador está conformado por una cabina de IA-63, en cuyo puesto de pilotaje delantero se sienta el piloto y en el trasero se aloja el hardware específico. También incluye un puesto externo con monitores y computadoras para que el instructor introduzca nuevos parámetros en cuanto a meteorología, situación táctica, fallas de la aeronave, etc., a fin de evaluar el desempeño del piloto sin exponer su vida ni la integridad de un avión real.

A los fines de potenciar el entrenamiento, el simulador representa de manera fidedigna la operación de la aeronave, tanto en tierra (puesta en marcha, carreteo, etc.) como en vuelo, y dispone de un sistema de representación visual que permite al piloto observar lo que ocurre en el exterior de la cabina, reproduciendo el comportamiento que tendría el avión en un vuelo real, gracias a la modelización de sus principales sistemas (hidráulico, eléctrico, combustible, tren de aterrizaje, etc.).

El subsistema de visualización permite recrear entornos geográficos reales mediante el uso de imágenes digitalizadas y dispone de una pantalla envolvente con un campo visual de 180° en sentido horizontal y 60° en sentido vertical.

El puesto de pilotaje del simulador es una fiel reproducción de la cabina del IA-63, con sus correspondientes paneles e instrumentos (reales y emulados), los comandos de vuelo y cabina son totalmente funcionales.

Las prestaciones del simulador permiten incluir otras aeronaves en los escenarios que cuenten con cierta inteligencia artificial (interceptaciones, ataque en paquete, etc.) y representar escenarios tácticos correspondientes a cada tipo de misión que imparte el CEPAC (Curso de Estandarización de Procedimientos para Aviadores de Combate), incluyendo operaciones normales, anormales y de emergencia en tierra, durante el despegue/aterrizaje, en vuelo, radionavegación, aproximación por instrumentos, es decir, en toda la envolvente de vuelo del “Pampa”.




· Casco para Aviones Militares

A través del Programa de Investigación y Desarrollo para la Defensa (PIDDEF), se financió el proyecto PIDDEF 04/16: “Análisis y construcción de un prototipo de HMD (Helmet Mounted Display)”, que permite al piloto tener superpuesta a su visión datos importantes relativos a la aeronave, navegación, marcación de objetivos, sistemas de armas y la conciencia situacional.

Solo una pequeña cantidad de países domina esta tecnología, por lo que se trata del primer proyecto totalmente autónomo que se lleva a cabo en la Argentina (y en América Latina), a través del Instituto Universitario Aeronáutico (IUA), con el objetivo de desarrollar tecnología militar para “situational awareness”.

Ya se ha terminado el prototipo de realidad aumentada montado en un casco de tipo HGU-55P (modelo estándar en dotación de la Fuerza Aérea Argentina).

Este primer demostrador tecnológico de HMD logró superponer a la vista del usuario una imagen virtual que aparenta estar ubicada a 5 ó 6 metros de distancia, distancia suficiente para que el ojo lo perciba como si estuviese en el infinito, lo cual hace que el piloto pueda ver la imagen virtual nítida, al mismo tiempo que ve el mundo real, evitando el esfuerzo que implica el enfoque de imágenes próximas.

Se trata de una de las características más importantes de este diseño argentino y que lo diferencia de aparatos comerciales de realidad aumentada, y que permitirá lograr su certificación de aeronavegabilidad para iniciar su producción en serie.

Entre las características del HMD desarrollado por el IUA se destaca la capacidad de superponer a la visión del usuario símbolos fijos -que se mantienen en la visual del piloto permanentemente (velocidad, altitud, etc.)- así como también símbolos móviles que aparentan estar fijos al terreno (marcación de objetivos en tierra, etc.).

Aunque se trata de un proyecto enfocado a aumentar la consciencia situacional de los pilotos de aeronaves, también puede aplicarse a tripulantes de vehículos terrestres y/o embarcaciones, ya sea con fines militares o civiles.

Dados los excelentes resultados obtenidos, actualmente se trabaja en la implementación de nuevas funciones, que permitan al usuario interactuar con el sistema HMD a través de sus ojos y gestos realizados con los mismos.

Los especialistas del IUA trabajan para conseguir que el usuario pueda fijar objetivos con el parpadeo de sus ojos; controlar, mediante menús desplegables y botones virtuales, la configuración del casco y la plataforma que tripula (aeronave, vehículo o buque); entre otras funcionalidades.

· Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial (SINVICA)

El SINVICA fue elaborado por la FAA y aprobado por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional 1407 del año 2004 y tiene por objeto dotar a la Argentina de un sistema integrado de vigilancia y control del espacio aéreo, cuya ejecución implica la incorporación e instalación de radares tridimensionales fijos y móviles, bidimensionales y secundarios, centros de comando y control, sistemas de comunicaciones, sistemas auxiliares, infraestructura y personal idóneo.

La DGID ha desarrollado diversos proyectos en el área de Comando y Control, con el objeto de contar con un sistema centralizado que permita recibir, integrar, interpretar y presentar en forma significativa la información que brindan los distintos sensores -activos y pasivos- que se encuentran desplegados a lo largo y ancho del país, y a los que se vayan incorporando hasta completar la total radarización del espacio aéreo nacional.

En este sentido, ya se ha concretado el desarrollo e instalación de los Extractores Digitales de Datos Radar (EDDR) FAS-1132 para los sensores fijos FPS-113/90 -ubicados en Resistencia y Posadas- y los FAS-1131 para los radares móviles TPS-43/W-430 de la FAA y FAS-1133 para los “Alert” MK II del Ejército Argentino.

Los EDDR desarrollados por la DGID han permitido procesar y estandarizar los datos generados por los radares primarios y secundarios asociados, la generación de plots y pistas locales, estructurando los paquetes de mensajes siguiendo el formato “Eurocontrol Asterix” Cat. 34 y 48 empleando protocolos de comunicaciones RS 232 asincrónico y Ethernet UDP.

También se llevó adelante el desarrollo de las redes que permiten interconectar dichos datos y controlar los medios aéreos de las Fuerzas Armadas para realizar las interceptaciones de los Tránsitos Aéreos Irregulares (TAI) en caso de ser necesario. También se trabaja en el desarrollo de simuladores para adiestrar a los operadores de radares, de sistemas de comunicaciones y los decisores en el ejercicio de la conducción de las operaciones aeroespaciales.




· Sensores Aerotransportados

Pod ISR - INVAP

Durante el año 2020, la DGID comenzó a trabajar junto con INVAP en el desarrollo, certificación e integración de un Pod de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR) dotado de un Radar Aerotransportado Banda X Argentino (RAXA) para ser instalado en un pod, en la versión modernizada (nuevos motores, hélices y aviónica, etc.) del avión biturbohélice de diseño argentino IA-58, llamada “Pucará Fénix”.

Tras meses de arduo trabajo entre los especialistas de la FAA e INVAP, en febrero de 2021 se realizaron en Bariloche los ensayos en tierra del radar RAXA, montando el prototipo del mismo sobre un vehículo terrestre, permitiendo obtener las primeras imágenes.

Durante los meses de marzo y abril se definió el plan de ensayos en tierra y en vuelo, y se coordinaron las tareas para integrar el Pod ISR al avión IA-58.

Debido a que la versión del “Pucará Fénix” aun no terminó su certificación y a fin de no demorar el desarrollo del Pod ISR, se decidió emplear aviones IA-58 que la FAA tenía en la III Brigada Aérea de Reconquista, los cuales fueron desplegados a FAdeA, donde se encuentra el Centro de Ensayos en Vuelo (CEV), encargado de llevar a cabo la campaña de ensayos y certificación de las aeronaves y sensores.

La incorporación del Pod ISR al IA-58 implicó un trabajo mancomunado entre el personal del CEV e INVAP, abarcando aspectos relativos a integración eléctrica, mecánica, montaje y colocación de la consola de operación del radar RAXA en el puesto trasero de la aeronave.

Entre el 26 y 30 de abril se ejecutaron con éxito los ensayos en tierra del Pod ISR montado en la aeronave, completándose las pruebas funcionales y de EMI/EMC (interferencias electromagnéticas/compatibilidad electromagnética).

Los días 6 y 7 de mayo se cumplieron los primeros vuelos de certificación del MET 1 del Pod ISR montado abordo de un Pucará de la III Brigada Aérea, permitiendo verificar el comportamiento aerodinámico y estructural de la aeronave y del Pod, las EMI/EMC, cargas eléctricas en vuelo, ergonomía de la pantalla y sistema de operación en cabina, el relevamiento de vibraciones y temperaturas del pod. Además, se realizaron las primeras capturas de imágenes a través del radar RAXA en vuelo, con resultados altamente satisfactorios.

La campaña de ensayos incluye más vuelos de comprobación del radar con el objetivo adquirir información del radar en el modo strip map para la generación de una imagen de Radar de Apertura Sintética (SAR, por sus siglas en inglés), que implica procesar con algoritmos la información captada por la antena del radar.

El desarrollo del Pod ISR prevé la evolución del actual MET 1 al MET 2 para mediados de 2022 y, el MET 3 en 2023, cuando se espera alcanzar la condición de Prototipo Operativo de Radar RAXA en el Pod ISR.

El MET 3 tendrá un radar de apertura sintética de estado sólido con barrido electrónico de tecnología AESA (siglas en inglés de Active Electronically Scanned Array), e integrará un sistema giroestabilizado con cámaras electroópticas desarrollado por FixView.

Pod POA - FixView

El Pod de Observación Aérea (POA) desarrollado por la empresa FixView está compuesto por una torreta o gimbal giroesteabilizada multisensor FV-300, la computadora de a bordo y un módulo de baterías (con una autonomía mayor a cinco horas) que permite una operación remota e inalámbrica (desde el puesto del copiloto), sin necesidad de recibir alimentación eléctrica desde la aeronave.

El gimbal del POA tiene una capacidad de movimiento continuo de 360 grados en Azimuth y 90 grados en elevación, y está montado en una estructura portante con sistema de sujeción STD-NATO de 14 pulgadas, que facilita su instalación y empleo en diversos modelos de aeronaves.

Asimismo, cuenta con un módulo de operación que se integra en el puesto del copiloto de la aeronave y consiste en un joystick para el control de todas las funciones de la cámara giroestabilizada y un monitor para visualizar imágenes.

La conexión entre el joystick de control de la cámara con el Pod es inalámbrica, lo que permite que el POA no requiera cableado especial en la aeronave.

La capacidad electroóptica que otorga el POA convierte a la aeronave en una plataforma óptima para desarrollar misiones ISTAR (Inteligencia, Vigilancia, Adquisición de Objetivos y Reconocimiento), ya sea en vuelos sobre tierra o mar.

El POA permitirá incrementar las capacidades de la FAA en misiones de control del espacio aéreo, soporte aéreo en operaciones de búsqueda y rescate (diurno y nocturno), vigilancia de fronteras terrestres y marítimas, asistencia en desastres naturales, lucha contra el narcotráfico/contrabando (detección de pistas clandestinas), relevamiento aéreo, apoyo a Fuerzas de Seguridad, etc.




Características principales del POA:
  • Cámara Full-HD con Zoom Óptico Continuo (30x).
  • Cámara Full-HD Spotter.
  • Función de Auto Tracking (seguimiento automático de blancos).
  • Transmisión de Video hasta 200 Km LOS (Line of Sight = Línea de vista).
  • Producto exportable “NO-ITAR”.
  • Mejora de imagen por contraste digital.
  • Telémetro láser (0.3 - 10.0 Km NATO), rango 50 – 32.000 metros.
  • Estabilización activa en cuatro ejes (Giróscopos de fibra óptica).
  • Aislamiento pasivo integrado de seis ejes.
  • Infrarrojo (IR) “Formato Grande” (640 x 512px).
  • Peso del Gimbal 17 Kg, diámetro 300mm.
  • Detección, Reconocimiento e Identificación (DRI) blanco persona (1,8x 0,5m).
Sensor Óptico Día/Noche (con filtro IR removible)

· D: 20.500m.
· R: 6.300m.
· I: 2.870m.

Sensor IR (Térmico)

· D: 8.050m.
· R: 2.300m.
· I: 1.075m.

Sensor Spotter

· D: 35.000m.
· R: 12.000m.
· I: 6.000m.

Conclusiones

La actividad de Investigación, Desarrollo e Innovación Tecnológica (I+D+i) es estratégica no sólo porque permite dominar tecnologías críticas para la Defensa Nacional, muchas veces no disponibles en el mercado internacional por ser sensitivas y/o sujetas a tratados internacionales que impiden su trasferencia a otras naciones, o que, en caso de ser plausible su comercialización, resultan altamente onerosas.

Tal como se desprende del análisis de los principales proyectos descriptos precedentemente, la Dirección General de Investigación y Desarrollo de la Fuerza Aérea Argentina se encuentra abocada a potenciar sus capacidades científico-tecnológicas en áreas de vanguardia tales como armamento inteligente, sistemas aéreos no tripulados, vectores, sensores ópticos y radar, etc., intentando, en un marco de severas restricciones presupuestarias, avanzar en el dominio de tecnologías para incorporar nuevas capacidades militares, sustituir importaciones, reducir costos (de adquisición y mantenimiento), evitar la dependencia de terceros en la provisión de equipamientos vitales para la Defensa, etc.

El profesionalismo y empeño del personal -civil y militar- de la DGID mejora las capacidades de la FAA a nivel específico, y del Instrumento Militar de la Nación a nivel conjunto, ya que las otras FFAA se verán beneficiadas al utilizar las tecnologías desarrolladas en nuestro país.

Es de esperar que el Mindef, tras la sanción de la Ley que creó el Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF) con el cual se dispone de un horizonte presupuestario que permitirá planificar a mediano y largo plazo la recuperación, modernización e incorporación de nuevos sistemas de armas y equipos para las Fuerzas Armadas, analice con profesionalismo y visión estratégica en qué proyectos se asignarán los fondos, de manera tal de pasar de excelentes “prototipos” a “productos fabricados en serie”.

A los desarrollos encarados por la propia DGID en los últimos años se han sumado otras iniciativas encaradas en forma autónoma por empresas públicas y privadas nacionales. No obstante, sería conveniente que el Mindef trabaje en la aprobación de una Ley de Investigación, Desarrollo y Producción para la Defensa, que establezca beneficios e incentivos para inversiones -de empresas argentinas y/o extranjeras- en nuestro país cuyo objeto sea el diseño, fabricación, mantenimiento y modernización de sistemas de armas, sensores, equipos, etc., destinados a las Fuerzas Armadas.

Además del FONDEF y la citada Ley de I+D y Producción para la Defensa, es imprescindible coordinar y establecer instancias de diálogo entre el Ministerio de Defensa; el Ministerio de Producción; el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación; el Ministerio de Seguridad de la Nación; el Ministerio de Trabajo; el Ministerio de Economía; la Cancillería; el Banco de la Nación Argentina (BNA) y el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE); sus homólogos de países amigos con los cuales se puedan encarar proyectos de mutuo interés (con foco en Brasil, Perú, etc.) y, obviamente, con las Cámaras y empresas del sector privado.

Países como EE.UU., Israel, Suecia, España, Brasil, etc., han implementado modelos de cooperación interministerial y normas que estipulan la obligatoriedad de acordar offsets en cada compra que se haga a un país extranjero, todo lo cual ha redundado en los positivos resultados que presentan sus pujantes Industrias de Defensa, que en promedio representan entre un 2 al 3% del PBI de esos Estados, y cuya producción posee un importante porcentaje destinado a la exportación, lo cual genera un genuino ingreso de divisas.

Está comprobado, internacionalmente, que el desarrollo tecnológico y la industria de la Defensa brindan una mayor independencia, un valioso know how en áreas sensitivas, generan fuentes de trabajo calificadas, reducen la fuga de divisas, entre otros beneficios. Los funcionarios del Mindef deben tener responsabilidad y visión de largo plazo al momento de tomar decisiones relativas al desarrollo de capacidades militares, la incorporación de nuevos equipamientos y la modernización de los existentes.


*El autor es Master europeo en Dirección Estratégica y Tecnológica y se desempeña como Consultor de Organismos Gubernamentales y Empresas. Se agradece la colaboración de la FAA.



Fuente: pucara.org