miércoles, 4 de agosto de 2021

INVAP y su aporte a la Defensa y Seguridad
Por José Javier Díaz



INVAP nació en 1976 como un spin off de la Comisión Nacional de Energía Atómica, con el fin de sustituir importaciones y dominar tecnologías de vanguardia, algunas no disponibles comercialmente por ser estratégicas. Su exitosa trayectoria en el área nuclear le permitió incursionar en el sector espacial, las telecomunicaciones, radares, drones, etc., convirtiéndose en líder en varios nichos y logrando exportar su tecnología al mundo.

Investigaciones Aplicadas Sociedad del Estado, más conocida como INVAP, es una empresa tecnológica de la Provincia de Río Negro, creada en 1976 a instancias del Doctor en Física Conrado Francisco Varotto, en el marco del Programa de Investigación Aplicada del Centro Atómico Bariloche (CAB), perteneciente a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

En sus principios, INVAP se abocó a desarrollar proyectos estratégicos y de alta tecnología relacionados con la actividad nuclear, habiendo logrado desafíos tales como la tecnología para obtener esponja de circonio, el enriquecimiento de uranio (proceso que al día de hoy apenas dominan unos 15 países en todo el mundo), el diseño y construcción de reactores nucleares de investigación, plantas de radioisótopos de uso medicinal, herramientas robotizadas para mantenimiento y reparación de centrales atómicas, etc.

Con el paso de los años, INVAP fue creciendo tanto en personal como en infraestructura, pasando de un reducido grupo de científicos argentinos que trabajaban en una modesta dependencia del CAB a hoy tener más de 1.300 empleados (85% de los cuales son profesionales y técnicos) que trabajan en la sede central, a orillas del lago Nahuel Huapi, en una planta industrial modelo de más de 16.000 metros cuadrados de superficie, con oficinas administrativas, laboratorios de ensayos, salas limpias de integración de satélites, aéreas de óptica, microelectrónica, mecanizados de precisión, etc.


Al día de hoy, tras más de 40 años de probada trayectoria, INVAP no sólo ha participado en los principales proyectos de alta tecnología encarados en Argentina sino que también ha logrado la exportación llave en mano a diversos países de: reactores nucleares (Egipto, Argelia, Australia, Holanda, Brasil, Arabia Saudita, etc.); plantas de radioisótopos (Cuba, India, etc.); equipos de cobaltoterapia y centros de medicina nuclear (Bolivia y Venezuela); satélites de observación, telecomunicaciones y componentes satelitales (Brasil y Turquía); sistemas industriales (EE.UU., Corea del Sur, etc.); radares (Nigeria); etc.


Render del radar RAXA gapfiller, uno de los proyectos de INVAP para ampliar su portfolio de radares.


Defensa y Seguridad

El área de Defensa y Seguridad es una de las más recientes en las cuales ha incursionado INVAP, a partir del desarrollo de un spin off a fines de la década de 1990, cuando la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) encargó a la empresa rionegrina el desarrollo de un Radar de Apertura Sintética (SAR) a ser instalado en los Satélites Argentinos de Observación por Microondas (SAOCOM), dos de los cuales (SAOCOM 1A y 1B) fueron lanzados en 2019 y 2020 y se encuentran funcionando en óptimas condiciones.

A partir del proyecto SAOCOM, en 2004 la Fuerza Aérea Argentina (FAA) contrató a la empresa estatal para desarrollar un prototipo de Radar Secundario Monopulso Argentino (RSMA) para el control del tráfico aerocomercial cooperativo (aeronaves con trasponder activo), del cual ya se fabricaron 23 ejemplares que se hallan distribuidos por todo el país, incluyendo un ejemplar móvil del RSMA denominado Mamboretá.

Posteriormente, la empresa rionegrina fue contratada por el Ejército Argentino (EA) para modernizar más de 40 de sus radares terrestres Rasit, sustituyendo componentes analógicos por otros de estado sólido, más confiables y fáciles de sostener en servicio a lo largo del ciclo de vida útil de los equipos, incorporando nueva interfaz más amigable para el usuario y mejorando las performances respecto de sus prestaciones originales al incluir una cámara de TV sobre la antena, GPS, brújula electrónica, representación digital del terreno, etc.

Además, el Ejército Argentino también solicitó el desarrollo y provisión del Procesador de Datos de Campaña (PDC), una computadora robustecida que no sólo sirve de nueva interfaz del Rasit modernizado sino también que se utiliza para otras funciones: telecomunicaciones, inteligencia, etc.

En el año 2005 el Ejército Argentino encargó a INVAP la modernización de las radios Serie 4600, incorporando tecnología digital en voz y datos, transmisión segura y GPS a los equipos radioeléctricos militares, permitiendo su integración a los sistemas de comando y control de la Fuerza.

Durante el año 2007 INVAP inició el desarrollo del Radar Primario Argentino (RPA) de tres dimensiones (3D) de largo alcance en banda L, de los cuales se han producido ya siete, con seis que ya se encuentran en servicio, uno en Merlo (Buenos Aires) y otros cinco emplazados en el noroeste y noreste argentino. El séptimo será instalado en los próximos meses.

En paralelo, a través de un acuerdo con la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación, INVAP desarrolló el Radar Meteorológico Argentino (RMA), del cual hasta ahora se fabricaron e instalaron once unidades.

En el año 2011 la Fuerza Aérea Argentina recibió un prototipo operativo del Radar de Alcance Mediano Experimental (RAME) de INVAP y le encargó a la firma un estudio de factibilidad técnico-económica para modernizar sus radares móviles en banda S modelo AN/TPS-43.

Aprobados los estudios de Aptitud, Factibilidad y Aceptabilidad (AFA) técnica, operativa y económica, INVAP inició la actualización del prototipo, para lo cual se sustituyeron componentes analógicos por otros de estado sólido, se incorporaron nuevos equipos de aire acondicionado y generación eléctrica, consolas de presentación de datos, etc.

En lo que hace a la dimensión naval del área de Defensa, INVAP encaró diversos proyectos para la Armada Argentina (ARA), entre los cuales se destacan los siguientes:

  • Sistema de cerramiento de las puertas del nuevo hangar para helicópteros del Transporte Rápido ARA “Hércules” de la ARA;
  • Ingeniería para el desarrollo de los Sistemas de Comando y Control para buques de combate (Destructores MEKO-360 y Corbetas MEKO-140) y submarinos (TR-1700);
  • Recuperación y modernización de sonares de MEKO y TR-1700;
  • Desarrollo y provisión del Sistema de Adquisición de Imágenes (SAI-Orión) para modernizar los aviones de patrulla marítima P-3B Orión con una plataforma giroestabilizada con sensores ópticos de visión diurna y nocturna, aptos para búsqueda y rescate (SAR), vigilancia de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), etc.;
  • Diseño y fabricación de un Radar Secundario Monopulso Argentino Naval (RSMA-N) que fue instalado en el Rompehielos ARA “Almirante Irízar” de la Armada Argentina;
  • Estudios para el diseño y provisión de radares de vigilancia costera.

Radar AN/TPS-43 modernizado por INVAP.


Por otro lado, en materia de Seguridad Pública, durante el año 2011 INVAP firmó un contrato con el Ministerio de Seguridad de la Nación (MINSEG) para desarrollar y fabricar el Sistema de Adquisición y Diseminación de Imágenes (SADI), un sistema electroóptico giroestabilizado con cámaras visibles e infrarrojas, capaz de ser instalado en buques, aeronaves y plataformas terrestres de las Fuerzas de Seguridad federales (FFSS).

Más cerca en el tiempo, INVAP también realizó otros proyectos para el MINSEG, entre los cuales podemos citar la asistencia técnica al organismo para la recepción e instalación de cuatro centros inteligentes de monitoreo y vigilancia fronteriza de origen israelí; el desarrollo de un sistema de trazabilidad de armamento individual (pistolas) a partir de su geolocalización y control de empleo (cuando el usuario efectúa un disparo); etc.

En diciembre del 2017 y como previsión ante la realización de la cumbre del G-20 en la Ciudad de Buenos Aires a fines del 2018, la Fuerza Aérea Argentina e INVAP firmaron un contrato para recuperar y modernizar el segundo radar AN/TPS-43, además de actualizar al mismo estándar el único ejemplar ya modernizado (denominado MTPS-43) de ese mismo modelo, así como el desarrollo y provisión de un nuevo modelo de radar móvil llamado RPA-170M.

El 3 de marzo de 2020 se firmó el convenio entre el MINDEF e INVAP para la entrega de un radar tridimensional RPA-240 a ser instalado en Tostado, Santa Fe, y la provisión de cinco nuevos radares móviles 3D del modelo RPA-200, que serán emplazados en las ciudades de Río Grande (Tierra del Fuego), Posadas (Misiones), Resistencia, Charata y Taco Pozo (éstas tres en Chaco).

El RPA-200 es un derivado del RPA-240, que aporta mayor flexibilidad en su empleo y traslado gracias a sus menores dimensiones y peso, además de una renovación importante de su tecnología. Sin embargo, su diseño buscó mantener una gran comunalidad en cuanto a su funcionamiento y logística con los RPA-240, lo cual redundó en una reducción de costos de adquisición, mantenimiento y capacitación de los operadores de la FAA.

El convenio suscripto entre el MINDEF e INVAP implica una inversión de 9.200 millones de pesos (unos 100 millones de dólares) e incluye la provisión de los radares con su infraestructura civil de instalación asociada; sistemas de comunicaciones; los radomos (coberturas de forma casi esférica fabricadas en material sintético para proteger principalmente la antena del radar del viento, las temperaturas, precipitaciones, polvo, etc.); el instrumental; los simuladores y sistemas de información para control, operación y mantenimiento, así como el soporte logístico y la capacitación del personal de la Fuerza Aérea Argentina.


Interior del MTPS-43, con sus nuevas consolas.


Radares aerotransportados

En el marco del desarrollo de los Satélites Argentinos de Observación por Microondas (SAOCOM), a fines de la década de 1990, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) designó a INVAP como contratista principal, debiendo, entre otras tareas, diseñar los radares para los SAOCOM.

Tiempo después, la CONAE firmó un acuerdo de cooperación con la Armada Argentina para utilizar un avión B-200 como banco de pruebas en vuelo del primer sistema argentino de radar de apertura sintética (SAR), el cual fue denominado SARAT (Sistema Argentino de Radar Aerotransportado).

En mayo del 2020, INVAP y la Dirección General de Investigación y Desarrollo (DGID) de la Fuerza Aérea Argentina comenzaron a desarrollar un Pod de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR) aprovechando la estructura de un tanque de combustible de 318 litros ya certificado para uso de los IA-58 Pucará de la FAA, dentro del cual se instalaría la antena y demás componentes del Radar Aerotransportado Banda X Argentino (RAXA).

Durante febrero del año en curso, en Bariloche, se realizaron los ensayos en tierra del radar, para lo cual se montó el sensor sobre un vehículo terrestre, a partir del cual se obtuvieron las primeras imágenes sintéticas.

Entre marzo y abril se definió el plan de ensayos en tierra y en vuelo del primer Modelo de Evaluación Tecnológica (MET-1) del Pod ISR, el cual equipará a los IA-58 Pucará Fénix, versión remotorizada y modernizada de esta noble aeronave que se produjo en la ex Fábrica Militar de Aviones (FMA).


Modelo de Evaluación Tecnológica 1 (MET-1) del pod ISR de INVAP siendo evaluado en un Pucará en mayo de 2021. Foto: Santiago Rivas.


Debido a que la ex FMA, actual Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), está a la espera de una comitiva extranjera, integrada por representantes de los fabricantes de los nuevos motores y hélices, todavía no se pudo certificar el prototipo modernizado del Pucará Fénix.

En virtud de lo expuesto, se decidió desplegar dos IA-58 desde la III Brigada Aérea de Reconquista al Centro de Ensayos en Vuelo (CEV) de la FAA, con sede en el predio de FAdeA, a fin de no demorar el inicio de la campaña de pruebas en vuelo del MET-1 del Pod ISR.

A fines de abril se desarrollaron con resultado satisfactorio los ensayos en tierra del Pod, para lo cual fue montado en los soportes subalares y central del fuselaje; se verificó la ergonomía de la instalación y empleo de la consola de operación del radar en el puesto trasero de la aeronave, se realizaron pruebas funcionales de interferencias e incompatibilidad electromagnéticas, etc.

El pasado 6 de mayo se realizó el primer vuelo previsto dentro del plan de ensayos, verificándose el comportamiento aerodinámico y estructural de la aeronave y el Pod ISR.

Al día siguiente se cumplieron dos vuelos de ensayos, en el primero se analizaron interferencias y compatibilidad electromagnética (EMI/EMC), cargas eléctricas en vuelo, vibraciones y temperaturas del Pod y; en el segundo, se obtuvieron las primeras imágenes tomadas en vuelo por un radar argentino en banda X.

Analizada la información obtenida de estos ensayos, se continuó con otros vuelos de comprobación del Pod, a fin de adquirir información del radar en el modo strip map para la generación de una imagen de Radar de Apertura Sintética (SAR), que consiste en procesar mediante algoritmos la información capturada por la antena del radar.

El desarrollo del Pod ISR prevé un horizonte evolutivo desde el actual MET-1 a un segundo demostrador denominado MET-2 con prestaciones incrementales en junio de 2022 y, aproximadamente un año después, concluir con el prototipo operativo MET-3, el cual estará integrado por el radar RAXA de estado sólido con barrido electrónico (tecnología AESA por sus siglas en inglés) y un gimbal giroestabilizado con cámaras electroópticas desarrollado por la empresa cordobesa FixView, sensores que funcionarán integrados dentro de la estructuras, otorgando la flexibilidad de poder emplear el Pod a bordo de cualquier aeronave que esté en servicio.

Finalmente, es importante destacar que el Decreto 1.407 del año 2004, por el cual se creó el Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial (SINVICA), preveía la incorporación de radares primarios y secundarios -fijos y móviles- terrestres, además de tres sistemas de radar en aeronaves, entendiéndose a éstas como plataformas AEW&C (Airbone Early Warning and Control), es decir, aeronaves de gran autonomía dotadas con radares de largo alcance para dar alerta temprana y controlar el espacio aéreo.

En este sentido, INVAP posee la capacidad tecnológica para desarrollar un radar de largo alcance para plataformas aéreas que cumplan funciones de AWACS y, simultáneamente, ya se encuentra trabajando, por su cuenta, en diseño de radares de barrido electrónico para aviones y helicópteros, tripulados y no tripulados.


Prototipo del RUAS 160 Asteri desarrollado por INVAP junto a Cicaré y Marinelli.


Sistemas Aéreos No Tripulados

A través de un acuerdo con el Ministerio de Defensa (MINDEF), INVAP encaró el desarrollo del Sistema Aéreo Robótico Argentino (SARA), que contemplaba el diseño y fabricación en nuestro país de drones de ala fija Clase 2 y 3 (media y larga autonomía, respectivamente), los cuales serían empleados tanto por las Fuerzas Armadas como por las Fuerzas de Seguridad federales.

Este proyecto de aeronaves no tripuladas preveía la posibilidad de ser usado para tareas militares, de Seguridad Pública y también en aplicaciones civiles, como, por ejemplo: catastro urbano, monitoreo ambiental, detección de incendios y contaminación, etc.

Este proyecto incluía no sólo las aeronaves no tripuladas que serían producidas en serie por la Fábrica Argentina de Aviones, perteneciente al MINDEF, sino que también incluía el desarrollo de las cargas útiles (sistemas ópticos, radar, etc.), planta motriz, estaciones de control en tierra, simuladores de vuelo, sistema de navegación y telecomunicaciones, documentación técnica, herramientas y repuestos, capacitación de los operadores y personal de mantenimiento, etc.

En el marco del contrato de casi 2.200 millones de pesos que autorizó la Jefatura de Gabinete de Ministros por Decisión Administrativa N°1 del año 2015 para desarrollar el SARA, también se encaró el diseño de un Blanco Aéreo de Alta Velocidad (BAAV), el cual sería producido en serie por Fabricaciones Militares (FM), empresa también dependiente del MINDEF.

Lamentablemente el proyecto SARA quedó paralizado a principios del año 2016 por falta de financiación y actualmente se evalúa su reactivación.

Por otro lado, en noviembre del año 2020 INVAP firmó un convenio marco de cooperación y asistencia técnica con la Provincia de Santa Fe, a partir del cual se avanzó con vistas a firmar en breve un contrato por la provisión de tres unidades operativas del Sistema Aéreo No Tripulado de alas rotativas denominado RUAS-160, que será provisto durante el año 2021.

El contrato incluye un paquete compuesto por un simulador y actividades de capacitación del personal que los operará, repuestos, documentación técnica, herramientas de mantenimiento, etc.

Se trata de un desarrollo asociativo entre INVAP, Cicaré (reconocido diseñador argentino que fabrica y exporta helicópteros) y Marinelli Technology (empresa de servicios agrícolas).

El RUAS-160 es un sistema que comprende un segmento en tierra (consola de comando y control) y las aeronaves no tripuladas, que son helicópteros de dos rotores coaxiales contra-rotativos, compacto, modular, de gran autonomía (hasta 6 horas de vuelo según la variante) que puede portar diversas cargas útiles según la misión a cumplir.

Gracias a su sistema de navegación, guiado y control automatizado, el RUAS-160 puede ser remotamente piloteado desde la consola en tierra o, en su defecto, cumplir un plan de vuelo en base a waypoints preestablecidos por el operador del sistema.

La operación a distancia de las aeronaves RUAS-160 reduce costos y evita el riesgo para los tripulantes de las aeronaves tripuladas, ya que éstas no sólo están expuestas a una eventual falla mecánica sino también a los efectos de armas de fuego que pueden derivar en bajas entre el personal o daños de diversa magnitud en las aeronaves.

Para aplicaciones de Defensa y Seguridad, el RUAS-160 puede ser instrumentado con una plataforma giroestabilizada con sensores electroópticos (EO) e infrarrojos (IR) para visión nocturna, LIDAR (Laser Imaging Detection And Ranging) y radar activo de barrido electrónico (AESA) en banda X, para así brindar la capacidad de detectar, reconocer e identificar objetos móviles y estacionarios tanto en tierra como en el mar.

Otra configuración de uso específico del RUAS-160 es la destinada a la industria agrícola, con capacidad de transportar equipos para pulverización hiperselectiva de cultivos, y de captura de imágenes para determinar el estado de salud del terreno y de los cultivos.

Las principales tareas que puede desarrollar el RUAS-160, tanto de día como de noche, sobre espacios terrestres y/o marítimos, son: vigilancia y control de rutas y espacios terrestres; monitoreo de infraestructuras críticas (puertos, aeropuertos, centrales de energía); control de aguas jurisdiccionales; localización y seguimiento de objetivos (vehículos, personas, etc.); alerta temprana en detección de incendios; búsqueda y rescate en tierra y agua; etc.

Por último, es de destacar que se ha desarrollado una versión navalizada del RUAS 160 que será provista a la Armada Argentina para formar parte de la dotación de sus buques de superficie.


Propuestas de radares terrestres de corto alcance para infantería, muy útiles también para el control de fronteras, que podrían complementar o reemplazar a los RASIT del Ejército Argentino.


Conclusiones

El desarrollo científico-tecnológico e industrial de un país permite conocer su potencial, no sólo en términos económicos y productivos, sino también militares frente a un eventual conflicto bélico.

Depender de tecnología importada implica no sólo disponer de cuantiosos recursos para adquirir sistemas modernos, sino también contar con el visto bueno de las potencias extranjeras que los fabrican. El reciente veto de Inglaterra a la venta de aviones FA-50 surcoreanos para la Fuerza Aérea Argentina expuso la dependencia tecnológica que afecta nuestra soberanía.

Desarrollar y dominar tecnología nuclear, aeronáutica, espacial, etc., implica fuertes inversiones a lo largo de varios años para ver resultados concretos, algo que -en países como la Argentina- no siempre es posible debido a la falta de visión estratégica y de continuidad en las políticas públicas.

Una excepción es INVAP, empresa a la cual los gobiernos de diverso signo partidario siempre han apoyado, en mayor o menor medida, a lo largo de sus casi 45 años de trayectoria, donde ha demostrado una gestión profesional, honesta y calificada, que le ha permitido desarrollar tecnología de vanguardia, no sólo para el Estado argentino sino también para otras naciones, habiendo realizado exportaciones a EE.UU, Corea del Sur, Australia, Holanda, etc.

Particularmente en lo que hace a desarrollos para la Defensa y Seguridad, los proyectos citados en el presente artículo demuestran que INVAP podría -y debería- ser el socio estratégico de los Ministerios de Defensa y de Seguridad de la Nación, maximizando la sinergia entre ambas reparticiones y el uso eficiente de los recursos presupuestarios asignados a la incorporación y modernización de sistemas y medios de las Fuerzas Armadas y de Seguridad federales, ya que gran parte de los mismos son de uso dual (sensores ópticos, radares, drones, telecomunicaciones, satélites, etc.).

El Estado nacional debe avanzar en la sanción de una imprescindible Ley de Investigación, Desarrollo, Innovación y Producción para la Defensa, complementaria de la Ley del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF), que fomente el entramado científico-tecnológico e industrial -público y privado- mediante incentivos fiscales; facilidades para contratar personal; financiamiento de proyectos estratégicos para las FFAA y FFSS a mediano y largo plazo (5 a 15 años); créditos para adquirir bienes de capital y actividades de I+D; financiación y garantías para facilitar las exportaciones; entre otras medidas.

Solo para citar algunos de los múltiples beneficios que gana nuestro país si las autoridades políticas toman en cuenta lo expresado anteriormente, digamos que los radares producidos por INVAP fueron diseñados a la medida de los requerimientos exigidos por la Fuerza Aérea Argentina, con menor costo de adquisición y mantenimiento que similares importados, se logró dominar una tecnología sensitiva, se generaron cientos de puestos de trabajo calificados (en INVAP y casi 150 PYMEs argentinas) y ya se logró una primera exportación.



Fuente: pucara.org

martes, 3 de agosto de 2021

‘Lo sentimos, no sabíamos que era invisible’: cuando un viejo misil ruso derribó un F-117 de EE UU
por Jakob Oréjov


Avión furtivo de ataque F-117 Nighthawk. Dominio público


En 1999, un moderno avión furtivo F-117 (el modelo más avanzado de la Fuerza Aérea de EE UU a finales de los 90) fue derribado sobre Serbia con un misil y sistemas de radar soviéticos que se consideraban desfasados. ¿Cómo ocurrió todo?

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) había entrado en combate contra Serbia en 1999 para apoyar al grupo rebelde albanés de Kosovo, conocido como el Ejército de Liberación de Kosovo, que pretendía independizar de Belgrado a esta región.

Uno de los aparatos de los que realizaron operaciones sobre la región fue el F-117, avión que se había ganado la reputación de invisibilidad tras los exitosos ataques aéreos llevados a cabo durante la guerra del golfo Pérsico en 1991.


Sistema de defensa aérea S-125 Nevá de la 250ª brigada de misiles del Ejército serbio. Srđan Popović [CC BY-SA 3.0]


El historial de este poderoso aparato estuvo inmaculado hasta la noche del 27 de marzo, cuando el F-117A Vega 31 pilotado por el teniente coronel Darrel P. Zelko regresaba a la base de Aviano (Italia) tras realizar una misión de bombardeo cerca de la actual capital serbia. Su moderno avión fue impactado y derribado cerca de la aldea de Budanovci por un misil S-125 Nevá M, un antiaéreo que había entrado en combate en Vietnam en los años 60. Este veterano proyectil había sido disparado, tras ser localizado el avión estadounidense con un radar soviético P-18 de casi treinta años de antigüedad, por orden de Zoltán Dani, comandante de la tercera batería de la 250ª brigada de misiles.

¿Pero… cómo?

Según las Fuerzas Aliadas, los serbios fueron capaces de detectar el avión por operar sus unidades de radar en frecuencias inusualmente bajas, lo que hizo visible al blanco.


F-117 Nighthawk en la base aérea de Aviano (Italia), el 24 de marzo de 1999. Dominio público


Los serbios, por su parte, afirmaron que los operadores de defensa aérea de Belgrado se habían dado cuenta que podían detectar aviones invisibles utilizando radares soviéticos ligeramente modificados. En concreto, estas modificaciones consistían en utilizar largas longitudes de onda, las cuales permitían a esos radares detectar a los aviones invisibles en un rango de distancia relativamente pequeño, cuando el avión abría sus compuertas del compartimento de armas en el momento de soltar sus bombas.

Además, los serbios, por increíble que parezca, monitorizaban las comunicaciones de radio de VHF y UHF de las fuerzas aliadas (casi sin encriptar) y fueron también capaces de interceptar el sistema ATO (Air Tasking Order) lo que les permitió situar baterías de defensa aérea cerca de posiciones cercanas a los objetivos que la OTAN iba a bombardear.


Radar soviético P-18. Charly Whisky [CC BY-SA 3.0]


Otro hecho que, sin duda, ayudó a que el orgulloso avión de EE UU mordiese el polvo, fue que los EA-6B Prowler que solían apoyar a estos interfiriendo los radares yugoslavos no pudieron despegar aquella noche de su base en Italia, debido al mal tiempo. Zoltán Dani ha afirmado que recibió esta información gracias a los espías serbios que anotaban todos los movimientos de los aviones de la Alianza en sus aeródromos. Era una noche ideal para salir de caza.

Factor humano

Dani era un comandante muy motivado que, como explica The National Interest, había estudiado con minuciosidad las primeras tácticas occidentales de supresión de defensa aérea. En contraste con la postura estática adoptada por las fallidas defensas misilísticas iraquíes y sirias en Oriente Medio, permitía que sus tripulaciones activaran sus radares de blancos activos durante no más de veinte segundos, después de lo cual se les ordenaba que volvieran a replegarse, aunque no hubiesen abierto fuego.


Zoltán Dani, comandante de la tercera batería de la 250ª brigada de misiles del Ejército serbio en 1999. Snake bgd [CC BY-SA 4.0]


El S-125M no se considera normalmente como un sistema SAM “móvil”, pero Zoltán hizo que su motivado equipo artillero fuese capaz de desplegar las armas en sólo 90 minutos (el tiempo estándar requerido era 150 minutos), un procedimiento facilitado por la reducción a la mitad del número de lanzadores en sus baterías. Mientras sus baterías se trasladaban de un sitio a otro, Dani también creó puestos SAM ficticios y radares objetivos falsos, tomados de viejos cazas MiG para desviar con ellos los misiles antirradiación de la OTAN.

Gracias a estos señuelos y al movimiento constante, la unidad de Zoltán no perdió ni una sola batería SAM, a pesar de que aviones de OTAN llegaron a disparar 23 misiles HARM contra estas. Zoltán Dani era la persona idónea para sacarle los colores al F-117.

¿Qué pasó con el piloto y el avión?

Darrel P. Zelko sobrevivió, eyectándose en paracaídas y siendo rescatado por la Fuerza Aérea de EE UU; los restos del avión, que deberían haber sido bombardeados para impedir su recuperación por los serbios, no pudieron ser destruidos debido a la rápida aparición de los medios de comunicación en el lugar del impacto.

Los serbios proporcionaron a técnicos rusos el material recogido, y estos se llevaron partes del avión Stealth a Rusia, viéndose así comprometidos así 25 años de investigación de la tecnología Stealth de Estados Unidos.

Varios restos del avión, como la cabina, permanecen en el Museo de la Aviación de Belgrado, cerca del Aeropuerto Nikola Tesla.


Restos del F-117 en el Museo de Aviación de Belgrado. Petar Milošević [CC BY-SA 4.0]


¿Y con Zoltán Dani?

La unidad de Dani reclamó poco después, el 2 de mayo, el derribo del segundo avión destruido por fuerzas yugoslavas durante el conflicto: un F-16 estadounidense.

Tras retirarse de la vida militar Zoltán Dani trabaja como panadero en su pueblo natal, Skorenovac.



Fuente: es.rbth.com
MC-21, el avión de pasajeros ruso que competirá con Boeing y Airbus
por Dmitri Filomenko


Leonid Faerberg/Global Look Press


El avión de pasajeros ruso de nueva generación MC-21 puede competir con aeronaves occidentales en el mercado internacional, declaró el primer ministro de Rusia, Mijaíl Mishustin, durante su visita a la planta de aviación de Irkutsk donde se realiza su montaje, según informa la agencia TASS.

“Los expertos que se ocupan de la ingeniería aeronáutica entienden que el diseño, las nuevas tecnologías, las innovaciones que se utilizan aquí permitirán [al MC-21] ser competitivo con sus análogos de Airbus, Boeing y otras empresas. Y puede que compita por un nicho en el mercado internacional”, afirmó Mishustin.

La aeronave ha sido diseñada por la mítica oficina Yákovlev y producido por Irkut, que forman parte del grupo empresarial UAC. El primer vuelo del MC-21 tuvo lugar el 28 de mayo de 2017.

Una de las características de este avión son las alas, compuesta por fibra de carbono reforzada con polímeros, lo que hace que sean muy ligeras. El primer ministro destacó que a pesar de las dificultades debido a las sanciones y los intentos por limitar la capacidad de producción, Rusia ha sido capaz de crear piezas en el menor tiempo posible. El político afirmó que el Estado seguirá apoyando el proyecto.

Se espera que la producción en serie comience en 2022 y que el principal demandante sea Aeroflot, aunque hay grandes esperanzas de que se abra camino en el mercado internacional.



Fuente: es.rbth.com

domingo, 1 de agosto de 2021

La Estación Espacial China como observatorio astronómico
Por Daniel Marín



Los tres tripulantes de la nueva Estación Espacial China ya llevan unos 45 días viviendo en su nuevo hogar. Nie Haisheng, Liu Boming y Tang Hongbo han superado el anterior récord chino de permanencia en el espacio, que era de 33 días, y, de paso, han logrado demostrar que se puede vivir dentro del módulo Tianhe durante varias semanas sin problemas. La Estación Espacial China (CSS) debe alcanzar su potencial como laboratorio científico en el verano de 2022 con el lanzamiento de los módulos Wentian y Mengtian, que además marcará el inicio de la ocupación permanente de la estación. Entre los numerosos experimentos internacionales que se llevarán a cabo en la estación destacan varios de índole astronómica. Por supuesto, el más importante será el telescopio espacial Xuntian, de 2,4 metros de diámetro, que se acoplará regularmente con la estación.


La estación espacial china Tiangong/CSS (CMS).


Pero dejando a un lado el telescopio espacial, la CSS tendrá en su exterior varias cargas útiles destinadas a la astronomía. La primera de ellas es HERD (High Energy Cosmic-Radiation Detection facility), una colaboración entre España, Italia, Suiza y Alemania, además de China. Se trata de un detector de rayos cósmicos comparable en cierto modo al AMS-02 situado en el exterior de la ISS y que deberá ofrecer mediciones del espectro de rayos cósmicos con energías del orden de petaelectronvoltios. Además de rayos cósmicos, HERD, que costará entre 155 y 310 millones de dólares, observará el cielo en busca de rayos gamma. Por otro lado, este instrumento intentará aclarar el misterio del exceso de positrones que llega a nuestro sistema solar. ¿Están producidos por la aniquilación mutua de partículas de materia oscura o, lo más probable, se generan en púlsares cercanos?


HERD y su futura situación en el exterior del módulo Wentian (HERD).


Características de HERD (HERD).


HERD comparado con otros instrumentos (HERD).


HERD será instalado en el exterior del módulo Wentian en 2027. Viajará hasta la estación a bordo de un carguero Tianzhou modificado para poder llevar cargas no presurizadas. Con una masa inferior a las 4 toneladas, su vida útil se estima en más de diez años. Otra carga astronómica será POLAR-2, un instrumento que permitirá medir la polarización de los rayos gamma, especialmente aquellos producidos por explosiones de rayos gamma (GRB). De esta forma, se podrá discriminar mejor entre los diferentes modelos teóricos de cara a explicar la naturaleza precisa de estas explosiones. POLAR-2 es una colaboración entre China, Suiza y Polonia que se basa en el instrumento POLAR lanzado en la estación espacial Tiangong 2 en 2016. POLAR detectó 55 GRBs, varios púlsares y fulguraciones solares en el plazo de seis meses. Se pudo medir la polarización de cinco GRBs, demostrando que era muy baja o nula. POLAR-2 continuará con estas observaciones y también buscará contrapartidas electromagnéticas de eventos de ondas gravitacionales.


Instrumento POLAR-2 (a la derecha un único polarímetro) (POLAR-2 collaboration).


Área efectiva de POLAR-2 en función de la energía de los rayos gamma (POLAR-2 collaboration).


Por último, la CSS tendrá el instrumento SING (Spectroscopic Investigations of Nebular Gas). SING es un pequeño telescopio ultravioleta con un espejo de 30 centímetros construido entre Rusia e India que observará el cielo entre los 140 y los 270 nanometros. Estará construido usando la estructura de un cubesat 6U y empleará tecnología desarrollada para el telescopio espacial Spektr-UV (WSO-UV), que se ha quedado en tierra por culpa de los recortes presupuestarios y las sanciones contra Rusia a partir del conflicto en Ucrania.


Telescopio ultravioleta SING (INASAN).


Los instrumentos astronómicos serán una pequeña fracción de todos los experimentos que se realizarán a bordo de la CSS, pero muestran el deseo de China de buscar socios internacionales para sacarle todo el jugo científico a su estación (a partir del verano de 2022 la CSS dispondrá de más de veinte racks de experimentos en el interior y 67 posiciones en el exterior para cargas expuestas al vacío). Esperemos que que esta colaboración sea fructífera.


Carga científica en la CSS (CAS).



sábado, 31 de julio de 2021

Crean un dispositivo que transforma materia orgánica en biogás y produce un potente fertilizante
Un proyecto de la UTN impulsa el desarrollo de biodigestores que generan metano, un gas con alto poder calorífico. Además, promueve la generación de luz en zonas rurales.
Por Facundo Chahin

Foto: Gentileza UTN


Un grupo de docentes y alumnos de la carrera de Ingeniería Mecánica de la Universidad Tecnológica Nacional (Facultad Regional Buenos Aires) comenzó a desarrollar un prototipo de biodigestor para generar energía renovable a partir de la transformación de materia orgánica en biogás con un elevado porcentaje de metano, un fluido de alto poder calorífico, y cuyo producto secundario es un potente fertilizante para los cultivos.

El proyecto impulsado por la cátedra de Ingeniería Mecánica 2, con la participación de alumnos, tuvo como propósito inicial el desarrollo de un modesto primer prototipo de biodigestor, fabricado en 2012, que contó con los parámetros adecuados. El resultado final fue la obtención de un biogás de alta calidad, que tras ser enviado al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) arrojó la presencia de un 60 por ciento de metano.

Según explicó al Suplemento Universidad Néstor Ferré, director del Departamento de Mecánica de la UTN-Buenos Aires y una de las cabezas del proyecto, “a partir de ese porcentaje se habla de un biogás de buena calidad, ya que el metano es el gas que se busca a raíz de su elevado poder calorífico, similar al de una nafta súper”.

A partir de ese resultado positivo, y tras ser homologado por el rectorado de la casa de estudios superiores como proyecto de investigación oficial, el equipo se abocó a la creación de dispositivos cada vez más sofisticados. En la actualidad, está en marcha el diseño de un cuarto prototipo de biodigestor.

“El objetivo es desarrollar mediante mecanismos tecnológicos digestores con el fin de que sea tentador el tratamiento del residuo orgánico en descomposición, ya que hoy no es del todo rentable, aunque se obtenga un fruto como el biogás, que tiene un cierto valor comercial”, detalló Ferré y explicó que la instalación final está vinculada a la cantidad de materia orgánica a tratar, así como a la frecuencia con que es generada.

El proceso consiste en propiciar todos los parámetros para que las bacterias metanogénicas –grupo especializado de bacterias anaeróbicas que descomponen la materia orgánica– crezcan en número y logren transformar el sustrato vertido dentro del dispositivo –desechos de animales vacunos– en biogás.
A su vez, otro de los productos secundarios del biodigestor es lo que queda una vez que se produjo el gas: un potente fertilizante para el cultivo, rico en elementos como el NPK (nitrógeno, fósforo y potasio). “El fertilizante se compone de una parte liquida, denominada biol, y otra sólida, llamada biosol, que se utiliza para abono”, especificó el docente.

Si bien los biodigestores pueden trabajar en forma autónoma, es necesario algún aporte de energía para su funcionamiento. En ese sentido, Ferré afirmó que la meta es poder instalarlos en áreas rurales donde no hay corriente eléctrica, para generar luz a partir del biogás, que no posee efectos nocivos en materia ecológica.

Y subrayó: “Nuestro país fue tocado con la varita mágica respecto a la posibilidad de generar energía a partir de las renovables; tenemos de los mejores vientos del mundo, una de las radiaciones solares más interesantes, mareas y hasta energía geotérmica. Además de los recursos, tenemos la cabeza desde lo técnico, de modo que con buenas políticas a largo plazo podemos desarrollar un modelo sustentable y sin producir daños ambientales”.



lunes, 26 de julio de 2021

Cómo Japón está revolucionando la agricultura sin tierra ni trabajadores
por Fatima Kamata


Yuichi Mori se inspiró en las membranas utilizadas en los riñones artificiales para desarrollar películas de polímeros para su uso en la agricultura.


Las frutas y verduras cultivadas por el japonés Yuichi Mori no están en el suelo y no necesitan tierra.

Las raíces de lo que él planta salen de un dispositivo que originalmente estaba diseñado para un tratamiento médico.

Mori cultiva sobre una película de polímero transparente hecha a base de un hidrogel permeable que ayuda a almacenar líquidos y nutrientes.

Las plantas crecen en la parte superior de la película y las raíces se desarrollan a un lado.

Además de permitir que la verdura crezca en cualquier entorno, la técnica consume un 90% menos de agua que la agricultura tradicional y no utiliza pesticidas ya que los poros del polímero bloquean los virus y las bacterias.


Los productos de la agricultura vertical son frescos, cultivados localmente, se pueden cosechar durante todo el año, están libres de pesticidas y no se ven afectados por el mal tiempo, dicen sus defensores.


"Adapté los materiales que se usan para filtrar la sangre en los tratamientos de diálisis renal al medio de crecimiento de las plantas", explica el investigador a BBC News Brasil.

Su empresa, Mebiol, tiene patentes para la invención registradas en casi 120 países y supone una revolución agrícola en Japón.

Los campos se están convirtiendo en centros tecnológicos, con ayuda Inteligencia artificial (IA), internet de las cosas y conocimiento sacados de los laboratorios.

En un país con escasez de tierra cultivable y falta de mano de obra, la agrotecnología ha aumentado la precisión en el monitoreo y mantenimiento de los cultivos.

Incluso permite cultivar sin tierra o en áreas con acceso limitado al agua, una preocupación creciente en todo el mundo.

El método de cultivo sin tierras se conoce como agricultura hidropónica.


El método de producción con películas de polímeros permite la agricultura en cualquier parte del planeta.


El Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de este año estima que el 40% de la producción de granos y el 45% del Producto Interno Bruto mundial se verán comprometidos para 2050 si la degradación de medio ambiente y el agua continúan a las tasas actuales.

El cultivo en polímeros, tal y como lo hace Yuichi Mori, ha cruzado fronteras.

Se practica en más de 150 localidades dentro de Japón, pero también en regiones como el desierto de Emiratos Árabes Unidos.

El método también se está utilizando para reconstruir áreas agrícolas del noreste de Japón contaminadas por sustancias que llegaron con el tsunami después del gran terremoto de marzo de 2011.

Robot tractor

Con el aumento previsto de la población mundial (de 7.600 millones a 9.800 millones de personas para 2050), las empresas están apostando en oportunidades de negocio relacionadas con la demanda mundial de alimentos, así como por el potencial del mercado de maquinaria.


La humanidad ha aprendido como cultivar plantas sin tierra, alimentándolas directamente con nutrientes minerales del agua e iluminándolas directamente.


El gobierno japonés está subsidiando actualmente el desarrollo de 20 tipos de robots, capaces de ayudar en varias etapas de la agricultura, desde la siembra hasta la cosecha en varios cultivos.

En asociación con la Universidad de Hokkaido, la compañía Yanmar ha desarrollado un tractor robot que se está probando en el campo.

Una persona puede operar dos tractores al mismo tiempo gracias a un sensor integrado que identifica obstáculos y evita colisiones.

El fabricante de automóviles Nissan ya lanzó este año un robot equipado con GPS, conexión WiFi y energía solar.

Llamado Duck, el robot de reducidas dimensiones, navega el agua de los campos de arroz para ayudar a que se oxigene, reduciendo el uso de pesticidas y el impacto ambiental.


Los agricultores en muchos países no cuentan con suministros de electricidad confiables, infraestructura suficiente ni mano de obra calificada.

Agricultura sin gente

Con la tecnología, el gobierno busca atraer a los jóvenes que tienen poco interés en trabajar directamente en el campo, pero a los que sí les gusta la tecnología.

Es un intento por revivir una industria clave que cada vez cuenta con menos personas.

En casi una década, el número de productores agrícolas japoneses ha caído de 2,2 millones a 1,7 millones y la edad media es de 67 años.

Solo el 7% de la población activa de Japón está empleada en el campo, y la mayoría de los agricultores trabajan solo a tiempo parcial.

La topografía limita en gran medida la agricultura de Japón, que puede producir solo el 40% de los alimentos que necesita.

Alrededor del 85% del territorio está ocupado por montañas y la mayor parte de la tierra cultivable restante se dedica a cultivar arroz.

Este grano siempre ha sido el alimento básico de los japoneses.

El gobierno otorga subsidios a los productores de arroz para mantener la producción en pequeñas propiedades de una hectárea, pero el cambio de los hábitos alimenticios ha robado protagonismo a este cultivo.

El consumo per cápita ha caído desde 118 kg en 1962 a menos de 60 kg de arroz en los últimos años.


La alta tecnología ha permitido la expansión cultivos sin tierra.


Así Japón ha comenzado a fomentar la diversificación en el campo.

Como no hay mano de obra disponible, los agricultores recurrieron a la maquinaria y la investigación biotecnológica.

Cada vez se utilizan más drones en tareas como la fumigación, haciendo en media hora el trabajo que llevaría un día completo a cualquier trabajador.

La alta tecnología ha permitido la expansión cultivos sin tierra.

A través de la producción en invernaderos e hidroponía, Japón ha podido expandir su producción de frutas y verduras.

La empresa Mirai Group es pionera en la producción de alimentos en vertical y actualmente cosecha alrededor de 10.000 lechugas al día.

La productividad es cien veces mayor en comparación con el método convencional.

A través de un sensor, la compañía controla la luz artificial, los nutrientes, el dióxido de carbono y la temperatura de cultivo hidropónico.

La luz artificial hace que las plantas crezcan rápidamente, y el manejo controlado elimina la pérdida por enfermedades.

A pesar del alto costo de energía que representa el método, el número este tipo de fábricas en Japón se ha triplicado en una década, a casi 200 instalaciones actuales.


La tecnología japonesa permite la producción de tomate del desierto, como esta en Dubái.


El mercado hidropónico está creciendo en todo el mundo y actualmente representa un poco más de US$1.500 millones.

Y de acuerdo con el pronóstico de Allied Market Research, se espera que se multiplique por cuatro para 2023, llegando a los US$6.400 millones.

Ayuda a países en desarrollo

Con el apoyo de la tecnología, Japón también se ha comprometido a ayudar a los países del continente africano a duplicar la producción anual de arroz a 50 millones de toneladas para 2030.

Ya se están llevando a cabo proyectos específicos en África.

En Senegal, por ejemplo, los japoneses invirtieron en capacitar a técnicos agrícolas y en transferir tecnología principalmente de riego.

Como resultado, la productividad aumentó de cuatro a siete toneladas de arroz por hectárea y los ingresos de los productores aumentaron aproximadamente un 20%.

La estrategia japonesa es promover la inversión privada y expandir el comercio de maquinaria agrícola sostenible en todo el continente africano.

En un periodo de 15 años, el PIB de África se expandió 3,4 veces de US$632.000 millones en 2001 a US$2,1 trillones en 2016.

Con la intención de ayudar a reducir las pérdidas posteriores a la cosecha, revitalizar la industria alimentaria y aumentar los ingresos rurales, en 2014 el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón formuló la Estrategia Global de la Cadena de Valor Alimentario para aplicarla en los países en desarrollo como Vietnam, Myanmar o Brasil.



Fuente: BBC Mundo

lunes, 12 de julio de 2021

El impresionante diseño del nuevo buque modular ruso, capaz de llevar 24 aviones a bordo
por Igor Rozin




Será el único buque modular del mundo capaz de almacenar hasta 50 vehículos aéreos en su muelle o de realizar tareas comerciales en la ruta del Ártico Norte.

Rusia inició en marzo la construcción de su nuevo buque de asalto anfibio, llamado Varán. Se trata de un portaviones, caracterizado por un alto grado de automatización y la posibilidad de utilizar sistemas robóticos. Puede albergar 24 aviones polivalentes, seis helicópteros y hasta 20 vehículos aéreos no tripulados.

“Está previsto que la composición del grupo aéreo del Varán se cree sobre la base de los cazas MiG-29K que se llevan en portaviones y en sus modificaciones. También tendrá en cuenta los aviones de nueva generación con despegue y aterrizaje vertical”, declaró el servicio de prensa de la oficina de construcción.

En total, este buque de asalto anfibio podrá transportar hasta 50 vehículos aéreos de diversas clases, desde helicópteros de transporte hasta aviones de combate.

Según los promotores, el Varán recibirá “sistemas robóticos avanzados, con un sistema de control de combate integrado”. Sin embargo, la empresa constructora no revela detalles acerca del sistema de inteligencia artificial.

El desplazamiento del Varán es de unas 45.000 toneladas. Tendrá 250 metros de eslora y una anchura de 65 metros. El calado en la línea de flotación estructural será de 9 metros. El buque podrá alcanzar una velocidad máxima de 26 nudos náuticos (hasta 50 km/h).

Característica principal



“La principal característica del buque reside en su modularidad. A partir de este proyecto se pueden crear varios tipos de grandes buques de superficie, como un portaviones, un buque de asalto anfibio, un buque de transporte y hospital e incluso un buque de apoyo al Ártico”, afirma Dmitri Litovkin, redactor jefe del periódico ruso Repaso militar independiente.

Esto permitirá a los ingenieros rusos ofrecer este barco no solo a los militares, sino a las corporaciones náuticas mundiales ya que será un barco comercial capaz de transportar materiales de gas y petróleo a través del planeta, incluso por la ruta marítima del norte, que discurre por el Ártico.

“El precio del barco, así como sus características de IA y robótica, aún se mantienen en secreto. Potencialmente, se revelarán una vez que el barco se incorpore a la flota rusa. Se espera que esto ocurra no antes de finales de la década de 2020”, afirma el experto.

Análogos extranjeros




“No hay análogos por el momento, ya que ninguna oficina de construcción naval del mundo ha creado todavía una plataforma modular similar que permita a sus clientes personalizar el tipo de buque que necesitan basándose en esta plataforma naval”, señala Arthur Shaihudinov, analista militar de la agencia de noticias TASS.

En términos de desplazamiento, el Varán es similar al buque de asalto anfibio estadounidense de la clase América. En la actualidad, la Armada de EE UU cuenta con dos buques de este tipo -América y Trípoli-; otro buque -Bougainville- se puso en marcha en marzo de 2019. Estos buques de asalto anfibio se distinguen por un coste colosal, que alcanza los 3.300-3.400 millones de dólares por unidad de combate.



Fuente: es.rbth.com

martes, 29 de junio de 2021

El “picosatélite” argentino: el sueño que nació en una escuela y logró un hito histórico en la industria aeroespacial
El viernes pasado el equipo de Innova Space realizó con éxito su primer vuelo suborbital. Tanto el satélite como el cohete lanzador fueron íntegramente diseñados y desarrollados en el país. En diciembre podrían mandarlo al espacio en el Falcon 9 de Elon Musk.
Por Federico Millenaar


La cabeza del cohete donde fue montado el picosatélite.


Antes de la pandemia, a mediados de 2019, un profesor de una escuela técnica de Mar del Plata decidió proponerle a sus alumnos un proyecto diferente: desarrollar un pequeño satélite utilizando tecnología de bajo costo.

Lo que comenzó como una propuesta didáctica que sólo buscaba motivar a los estudiantes terminó convirtiéndose en apenas tres meses en un prototipo que generó revuelo en el mundo de las empresas tecnológicas. Un “picosatélite”, es decir, un satélite diminuto que cabe en la palma de la mano (10x5x5 centímetros) y pesa unos 500 gramos.

“Durante esos tres meses trabajamos muchas horas incluso fuera de la escuela y nos empezaron a llamar de los medios de comunicación. Los chicos incluso pasaron por Quién quiere ser millonario en busca de fondos”, relató a Infobae Alejandro Cordero, profesor y actual CEO de Innova Space. En ese período, el equipo inicial de ocho alumnos también se redujo a dos, “los verdaderamente abocados al proyecto”.

El picosatélite pesa apenas 500 gramos.


“¿Qué te parece si llevamos a la realidad eso que estás soñando?”. La pregunta que escuchó Alejandro cambiaría la dinámica de trabajo. Maximiliano González Kunz, CEO de Neutrón, decidió que “acelerarían” el proyecto. Una “aceleradora” -como se las conoce en la jerga de las startups- básicamente busca impulsar las empresas tecnológicas recién creadas en sus primeras fases de desarrollo, ya sea a través de financiamiento, contactos, transferencia de Know how o hasta brindando un espacio físico para que trabajen.

Poco tiempo después el equipo ganó el primer premio de Innovación del Ministerio de Educación y también accedió al financiamiento de un ANR (Aporte No Reembolsable) del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación por $14.500.000. Al mismo tiempo, el equipo se fue profesionalizando y sumando integrantes con conocimientos específicos de materia aeroespacial.

Maximiliano González Kunz, CEO de Neutrón, y Alejandro Cordero, profesor y CEO Innova Space.


A fines de la semana pasada, Innova Space marcó un nuevo hito en su corta historia: logró con éxito el primer vuelo suborbital montado sobre un cohete que también es de fabricación y desarrollo nacional. Se lo denomina vuelo suborbital porque no quedó en órbita sino que cayó a la Tierra con un pequeño paracaídas.

El prototipo del satélite MDQube SAT-1 fue alojado en la cabeza del cohete AVENTURA I-e2, de la compañía TLON, y pudo transmitir información de variables atmosféricas durante más de cinco horas, incluidos el despegue, la separación de la cofia del fuselaje, y la caída en paracaídas hasta su aterrizaje. Los datos de telemetría del satélite fueron subidos a internet en tiempo real durante toda la experiencia. Fue la primera vez que se lanzó un picosatélite en un lanzador, ambos diseñados y desarrollados en nuestro país.

El picosatélite montado dentro de la cabeza del lanzador AVENTURA I-e2.


Pero Alejandro, sus ex alumnos Luca Uriarte (20) e Iván Mellina (20), y el resto del equipo ya están pensando en la próxima etapa de su sueño. En octubre, si todo sale según lo planeado, enviarán el satélite testeado a Escocia. Allí será analizado por la empresa Alba Orbital, “broker” de la célebre empresa espacial de Elon Musk, Space X, como paso previo para seguir su recorrido hasta Cabo Cañaveral, donde será montado en el cohete Falcon 9 para su lanzamiento en diciembre.

Una vez en el espacio el picosatélite argentino MDQube-SAT1 orbitará en la LEO (Low Earth Orbit), en una Órbita Polar a unos 400-500 kilómetros aproximadamente. “Va a ser el más pequeño de Argentina y de Latinoamérica jamás lanzado. Vamos a probar cómo funcionan los paneles solares, las baterías y las comunicaciones”, detalló Alejandro a Infobae.

Render del picosatélite en órbita.


A partir de ahí, las posibilidades son infinitas. Alejandro sueña con poder lanzar una constelación de entre 85 y 100 picosatélites en un plazo de dos a tres años. Con esa red podrá dar comunicación de “Internet de las cosas” a todo el mundo.

En concreto, el proyecto está pensado para dar cobertura de comunicación donde no la hay, lo que en la Argentina significa el 70% del territorio, principalmente áreas agrícolas y mineras.

“Por ejemplo, si tenés un silobolsa, podés ponerle un sensor y nuestros satélites van a permitir que transmita información aunque esté en una región donde no hay comunicaciones; el productor va a poder saber qué pasa con su cosecha desde el celular”, detalla Alejandro.

Los talleres de Neutrón en Mar del Plata.


En la misma línea, Maximiliano González Kunz explica que “la idea es democratizar el acceso a ciertas soluciones a partir de una constelación muy económica de satélites, por ejemplo llegar a lugares inhóspitos y poder generar comunicaciones: en un campo se puede medir humedad, riegos, etc”. La constante disminución de los costos tecnológicos podría posibilitar que un lanzamiento cueste “menos de 25 mil dólares”, una cifra accesible dado el nivel de desarrollo involucrado.

Una vez en órbita, los picosatélites tendrán una vida útil muy corta, de entre dos y tres años. Pasado ese tiempo, comenzarán a caer y terminarán por desintegrarse debido a la fricción del reingreso a la atmósfera. “Ya estaríamos cumpliendo con un requisito que la NASA va a pedir en los próximos años, que ningún satélite dure más de cinco años para evitar la generación de chatarra espacial”, explicó.

El equipo de Innova Space.


Los picosatélites son diseñados y construidos íntegramente en los talleres de Neutrón en Mar del Plata. “No hay nada estándar que compremos afuera, tanto el procesador, como el CPU, como el programa y el chasis”, asegura con orgullo Alejandro. Su sueño se entrelaza con el futuro del país: “Para el 2050 la demanda de alimentos se va a multiplicar y si el campo no se tecnifica no va a poder satisfacer esa demanda del mundo”.



Fuente: infobae.com

domingo, 27 de junio de 2021

Producción para la defensa para el desarrollo económico
Por Santiago Rivas



La Argentina tiene una larga tradición de producir material para las tres Fuerzas Armadas, aunque su desarrollo fue una copia de los vaivenes de las políticas económicas del país, con períodos de gran avance y otros de desmantelamiento. Por otro lado, durante la mayor parte de su historia las fábricas dependieron de cada fuerza y fueron poco eficientes, enfocadas casi únicamente en abastecer a las propias fuerzas. A la vez, los organismos de investigación y desarrollo, como el caso de CITEFA (hoy CITEDEF) desarrollaron productos sin que luego se instrumente su producción en serie, lo que malogró muchos proyectos realmente interesantes y útiles.

Hoy, el Ministerio de Defensa cuenta con tres organizaciones principales, como son Fadea, Tandanor y Fabricaciones Militares, aunque en general con poca eficiencia. Además, existen otros organismos como el citado CITEDEF, distintos talleres de las propias fuerzas y, fuera de la órbita de dicho ministerio, se pueden destacar INVAP y el Astillero Río Santiago, como proveedores y desarrolladores de tecnología para la defensa dentro del ámbito estatal.

A eso se suman muchos proveedores privados con distinto tamaño y grado de sofisticación, como FixView, Cicaré, Aerotec, Redimec, las industrias automotrices, astilleros, etc.

En el caso de las industrias dependientes del Ministerio de Defensa, la falta de una política de defensa, los recortes de presupuesto y un casi inexistente trabajo de promoción de los productos y capacidades de la industria fuera del ámbito estatal hicieron que su éxito en captar clientes sea escaso, volviéndolas ineficientes económicamente. Eso se ha mantenido aún en los últimos años, a pesar de algunos anuncios sobre la búsqueda de clientes por fuera del estado. Si bien hubo pequeños avances, no son significativos.


El Pampa III es actualmente el producto más destacado de la producción argentina para la defensa, pero no ha podido ser exportado y solo se produjo en una cantidad pequeña.


También en muchas oportunidades se hicieron compras de material en el exterior sin tener en cuenta la posibilidad de participación de la industria local ni de transferencia de tecnología, como realiza, por ejemplo, Brasil en casi todas sus compras de defensa.

En este sentido, todas las compras de equipamiento deberían tener entre sus condiciones la transferencia de tecnología y la posibilidad de participación de la industria local, sea como proveedora de insumos, fabricante de componentes, ensambladora o produciendo bajo licencia. Esto no solo mejoraría los costos de adquisición, sino que generaría empleos locales, mejoraría la capacidad industrial local y reduciría los costos de mantenimiento del material a lo largo de su vida útil. En el mediano y largo plazo, aumentaría la participación de la industria de defensa nacional en el escenario global.

A la vez, el estado debería priorizar la incorporación de productos locales, siempre que cumplan con las especificaciones requeridas por las fuerzas, y cooperar, mediante líneas de financiación y a través de la promoción, para la obtención de ventas en el exterior.

Hay que entender a la industria de defensa como un fuerte impulsor del desarrollo tecnológico e industrial, y finalmente económico, del país, como ocurre en casi todas las potencias del mundo. La industria de defensa, dado que el objetivo del cliente no es lograr un retorno económico en el corto plazo sino cumplir con un objetivo nacional de largo plazo, es la única que permite grandes inversiones sin que haya una demanda de rápidos dividendos alcanzados con la tecnología desarrollada.


El astillero que hoy ocupa Tandanor fue desarrollado para producir submarinos, aunque nunca terminó ninguno.


Así, la realidad mundial muestra que casi todas las tecnologías que hoy son de uso civil y accesibles para todos (desde una televisión de LED a un horno microondas, toda la actividad espacial y casi toda la tecnología hoy usada en medios de transporte y las telecomunicaciones, por citar algunos ejemplos) tuvieron su origen en desarrollos de defensa que no apuntaban a un rédito económico. Las grandes inversiones de los estados durante años no solo generaron una enorme cantidad de empleos y potenciaron economías regionales, sino que en el largo plazo convirtieron a esos países en proveedores de tecnologías para uso civil y que hoy han cambiado las vidas de todos.

Por eso es fundamental, a la hora de pensar en la producción para la defensa, mirar más allá y ver el largo plazo, ya que éste es el único sector que puede generarle al país desarrollos tecnológicos que luego signifiquen capacidades industriales que permitan un fuerte desarrollo económico hacia el futuro, ya no como proveedores primarios y de servicios, sino de tecnología.

Acá, entonces, hay que plantearse una pregunta, que hacemos a continuación y respondemos.


Las Ford Ranger militarizadas por la empresa local Igarreta son una muestra de la capacidad local.


¿Por qué la defensa es importante para la recuperación económica de la Argentina y el futuro a largo plazo de la economía?

Por un lado, la defensa es importante porque permite la protección de los recursos de la Argentina, garantizando a cualquier inversor que estos estarán seguros y que se hará valer el respeto a la ley y los derechos. Nadie invierte en donde su dinero puede quedar expuesto a intereses de bandas criminales o de otras naciones que son opuestos a los del inversor.

Por otro lado, la protección de los intereses de la nación y sus activos alrededor del globo, sea desde la protección directa de estos, como pueden ser acciones contra la piratería, por ejemplo, o indirecta, actuando junto a naciones aliadas en la defensa de los derechos soberanos y el respeto a las leyes internacionales.

Estas son acciones que son poco visibles en el corto plazo y demandan un pensamiento más estratégico, ya que sus resultados son a largo plazo. Pero hay otras razones que son más visibles:

  • La defensa es importante porque su recuperación, con participación de la industria y servicios locales genera un importante flujo de divisas que en su mayor parte permanece en el país, mientras que el desarrollo de la industria y la tecnología locales que genera permite obtener mercados internacionales que a la vez aporten divisas. Esto termina repercutiendo no solo en la generación de empleo, sino en empleos de calidad y altamente especializados, en un mundo que ya no demandará personal sin capacitación ni especialización. El conocimiento obtenido en estos desarrollos se volcaría a los demás sectores de la economía, ya puramente civiles, generando industrias y servicios de alto valor agregado.
  • Industrialmente, si pensamos en términos de cantidad, la Argentina no puede competir contra los gigantes asiáticos, pero sí puede hacerlo en términos de calidad y tecnología aplicada, donde, además, puede competir con Europa, Japón y Estados Unidos, en términos de costos. Así, tiene una ventaja competitiva que no ha sido aprovechada, que es la posibilidad de producir tecnología de punta a bajo costo.
  • La Argentina tiene en organizaciones como INVAP o CITEDEF la capacidad de generar tecnología de punta con aplicaciones concretas, mientras que tiene un complejo industrial que puede producirlas en serie. Pero todo eso hoy está subutilizado.
  • Por otro lado, INVAP tiene la capacidad y potencial de producir sistemas, como los radares y equipos aún más sofisticados para guerra electrónica, autoprotección y adquisición de blancos, al igual que empresas privadas como Fix View, lo cual hoy genera un valor agregado muy importante. Por ejemplo, en una aeronave de patrulla o de guerra electrónica, el costo de sus sensores casi siempre es mayor al de la aeronave, que es una mera plataforma.

Empezando mucho después que la Argentina, el fuerte apoyo estatal y las políticas claras y de largo plazo llevaron a Embraer a ser un gigante global.


Hay que tener en cuenta, sin embargo, que cualquier puesta en marcha de dichas capacidades demanda procesos largos y políticas que sean constantes en el tiempo.

Como ejemplos: Fadea tiene un enorme potencial, pero una mala imagen, debido a sus incumplimientos con sus clientes, comenzando por la propia Fuerza Aérea Argentina. Recuperar eso lleva tiempo y comienza por que su mayor cliente, la FAA, garantice la continuidad de los trabajos de producción de la empresa a través de una demanda sostenida, a la que deberían sumarse otras fuerzas y organismos estatales. Nadie nos va a comprar jamás aquello que nosotros no compramos. Eso lo entendieron bien los brasileños al crear Embraer, cuando fue su propia Fuerza Aérea la primera y mayor cliente de su primer producto, el Bandeirante, que mantienen operando hoy luego de cincuenta años. Sin esa orden de compra y las que la Força Aérea Brasileira hizo de sus siguientes productos (Xavante, Tucano, Xingú, etc.), hoy Embraer no existiría. Pero el fuerte apoyo del estado brasileño fue lo que generó la confianza de los clientes extranjeros, que vieron que, aunque era el primer producto de una nueva empresa, la cadena logística no sería interrumpida. A eso se sumó el apoyo crediticio de entidades bancarias brasileñas, que volvieron tentador al producto desde lo financiero.

Hoy, comprar estos productos en el exterior genera enormes inversiones de dinero que luego se pierden para el país. Invirtiendo en industria local se potencia su capacidad y se puede apuntar a lograr luego que sean exportadoras de tecnología. Así, con planes a largo plazo se puede lograr que la modernización de la defensa pueda financiarse en gran parte sola.

Esto también permitiría oportunidades profesionales a personal calificado que en muchos casos termina emigrando dada la falta de oportunidades en el país. Generaría demanda de egresados de carreras con alta capacitación tecnológica y eso llevaría a la larga a tener más personal con este tipo de aptitudes, que es hacia donde va el mercado laboral global.

En una economía como la Argentina, la defensa es hoy uno de los pocos sectores que puede generar inversiones a largo plazo en ciencia y tecnología a escalas que sustenten la existencia de empresas dedicadas a desarrollos de punta.


La Argentina comenzó el desarrollo de UAV, pero aún le falta un largo camino en el desarrollo de sistemas de guía autónoma y transmisión de datos. La falta de políticas sostenidas en el tiempo conspira contra ello.


Capacidades

Entre las empresas citadas y otros organismos estatales hoy la Argentina tiene capacidad para producir todo tipo de materiales para la defensa, algunos con mayor facilidad que otros y con distinto grado de aplicación de tecnología.

En el caso de equipos terrestres, se cuenta con lo que fue la experiencia de producción del TAM, hoy perdida en su mayor parte, pero que puede recuperarse. A eso se suman capacidades obtenidas en la modernización y recuperación de vehículos y armas, desde los vehículos blindados de la Armada y el Ejército, camiones, la producción del vehículo Gaucho, la modernización de cañones y del fusil FAL, etc.

También, Fabricaciones Militares cuenta con capacidad de producción de armas, explosivos, chalecos antibalas y muchos otros productos (hasta vagones de tren).

Tanto éstas como las industrias privadas (automotores, autopartistas, industria metalúrgica, etc.) deberían participar en cualquier programa de reequipamiento de las fuerzas terrestres, por ejemplo, ante la necesaria incorporación de blindados a ruedas.

En el caso de la producción naval, la capacidad de construcción de submarinos de Tandanor nunca fue aprovechada, mientras que se obtuvo una enorme experiencia en la reconstrucción y modernización del ARA Almirante Irízar y la modernización de guardacostas para la Prefectura, que podría emplearse para proveer servicios de construcción y modernización para nuestras fuerzas u otros países. El Astillero Río Santiago, por su parte, ha tenido mucha experiencia, también hoy perdida en gran parte, con la construcción de buques como el destructor ARA Santísima Trinidad y las corbetas Meko 140, que hoy podría recuperarse tanto para el mercado local como externo. Estos astilleros o los astilleros privados locales deberían participar en la construcción de cualquier buque para la Armada y la Prefectura como podrían ser buques patrulleros, el reemplazo a las corbetas, un nuevo buque polar, buques de desembarco u otros.


FixView, con su torreta FV300 es un ejemplo del desarrollo local de tecnología para la defensa y seguridad.


En materia de aviación, Fadea debe desarrollar sus capacidades de producción de componentes, así como desarrollar al Pampa III como un sistema de entrenamiento (más allá de un avión) y trabajar en nuevas líneas de productos. Debería participar también en la producción de sistemas no tripulados, donde el país tiene un interesante desarrollo en un área con amplia demanda global. Se debería estudiar la factibilidad de usar la experiencia del Pucará en la producción de un nuevo proyecto para cubrir una demanda que hoy nadie está atendiendo, como son los bimotores de apoyo aéreo cercano con capacidad de patrullaje de fronteras.

También, al igual que las empresas privadas o los talleres de las fuerzas, debería participar de alguna manera en la producción de los aviones que vayan a equipar a las fuerzas o en la modernización de los existentes.

Es preciso copiar en este aspecto el ejemplo de Brasil, donde Embraer participa del programa de reequipar a su Fuerza Aérea con el avión Gripen E/F o dicha empresa y más de cincuenta compañías locales participan del consorcio Aguas Azuis para las corbetas clase Tamandaré. Allí también Iveco produce localmente los blindados Guaraní para el Ejército, Helibras produce localmente los 50 helicópteros Cougar para las tres Fuerzas Armadas y los submarinos clase Scorpene adquiridos a Naval Group son ensamblados en Brasil con componentes locales, entre muchos otros casos.

Las Fuerzas Armadas argentinas cuentan además en sus talleres aeronáuticos con amplias capacidades, en casi todos los casos subutilizadas, para reparaciones mayores, modificaciones y modernizaciones, especialmente en Campo de Mayo, el Arsenal Aeronaval Comandante Espora y las Áreas de Material Quilmes y Río IV.

En lo que se refiere a sistemas, empresas como INVAP y otras privadas u organismos como el CITEDEF cuentan ya con amplia capacidad que se puede potenciar. Estos hoy son fundamentales para cualquier armamento y en muchos casos pueden tener uso dual. En esto tenemos tecnología en radares, láser, energía nuclear, sistemas giroestabilizados de observación, satélites, cohetería, sistemas de guiado, etc. La Argentina en este aspecto tiene muchas oportunidades para sumarse como participante en mercados en donde hay pocos oferentes internacionales y una demanda cada vez mayor.


Fabricaciones Militares, entre muchos otros productos, ha demostrado su capacidad para modernizar los FAL del Ejército Argentino.



Fuente: pucara.org