lunes, 13 de septiembre de 2021

China acelera su programa espacial para volver a la Luna antes que la NASA
El país asiático piensa en modificar cohetes ya existentes para mandar humanos a la Luna y así adelantarse en la nueva carrera espacial a la NASA y su Programa Artemisa.
Por Omar Kardoudi


Los astronautas chinos podrían adelantarse a los norteamericanos en la vuelta de los humanos a la Luna. (EFE)


Long Lehao, diseñador jefe de los cohetes espaciales chinos Long March, ha comentado que su país está pensando en modificar los existentes Long March 5 para poder poner a un humano en la Luna cuanto antes. Si lo consiguen serán los primeros en pisar nuestro satélite desde 1972 y se adelantarán a la misión Artemisa de la NASA que recientemente anunció retrasos.

Según el medio hongkonés HK01, Lehao comentó esta posibilidad a principios de semana durante una conferencia en el 35º Concurso Nacional de Innovación Científica y Tecnológica para Jóvenes en China. La idea que plantea el científico chino consiste en actualizar y mejorar las prestaciones de los actuales cohetes Long March 5, que tienen una capacidad ligeramente inferior a los Falcon Heavy que usa SpaceX.

Aunque China ya está trabajando en una nueva versión de su cohete, el Long March 9 —que está principalmente pensado para ayudar en la construcción de la primera estación eléctrica en órbita terrestre—, no estará listo hasta 2030. Así que el plan de adaptar un modelo existente puede hacer que la preparación de la misión lunar sea mucho más rápida y sencilla.


El cohete Long March 5 listo para lanzar el primer módulo de la estación espacial china.


Lehao asegura que la idea es lanzar dos de estos cohetes modificados, uno que llevará un ‘lander’ a la órbita lunar y el otro que transportará a la tripulación. Luego los astronautas pasarán de una nave a otra para montar en el ‘lander’ y con él aterrizar en la luna para pasar allí unas 6 horas en su superficie. Finalmente volverán a ascender con el ‘lander’ a la órbita lunar donde se encontrarán con la nave que les traiga de nuevo a la Tierra.

Andrew Jones, un periodista experto en el programa espacial chino, comentó en declaraciones a Ars Technica que aunque las palabras de Lehao no están corroboradas oficialmente, su figura es muy influyente en la política espacial china. "Es un buen indicio de que China está trabajando en ese plan hasta cierto punto", comenta Jones. "Al parecer, habrá un anuncio sobre este cohete en el Salón Aeronáutico de Zhuhai a finales de septiembre o principios de octubre".


Long Lehao, el diseñador de los cohetes Long March. (CCTV-Youtube).


Este anuncio, si es que llega a confirmarse, supondría un mazazo para las aspiraciones de la NASA y un espaldarazo al trabajo del programa espacial chino que también les serviría para desafiar la hegemonía tecnológica del país americano.

La agencia estadounidense anunció en su momento que su Programa Artemisa pondría humanos en la Luna para 2024, en los últimos meses se ha visto forzada a retrasar esa fecha hasta 2026. Aunque sus problemas técnicos, como los que se han dado con la construcción de su ‘lander’ lunar y la fabricación de sus trajes espaciales, podrían retrasar aún más esa fecha.

La nueva guerra del espacio

Tanto China como EE.UU están liderando la apuesta por tener presencia en nuestro satélite. El país asiático tiene varios acuerdos con Rusia, mientras que los americanos se han asociado con países como el Reino Unido, Japón o Italia para llevar a cabo el Programa Artemisa.

A pesar de que la NASA, gracias a su amplia experiencia y el trabajo de preparación que han llevado a cabo en los últimos años, parecía contar con ventaja en la carrera para llegar a la Luna, el programa espacial chino no ha dejado de sorprender desde que se plantara en Marte con éxito en su primer intento.

La NASA planea una base permanente en la Luna

Los chinos y sus socios rusos han anunciado un ambicioso plan que dará comienzo supuestamente el año que viene con el lanzamiento de modestas misiones robot y que irán incrementando en dificultad hasta el año 2035. El objetivo es doble, crear una base lunar permanente y una estación espacial que orbitará nuestro satélite.

Pero China no se quiere quedar sólo en la Luna, su programa espacial busca ir mucho más allá. Sus científicos están trabajando en nuevos motores de iones y en la creación de una flota de transbordadores nucleares para llegar a Marte y colonizarlo. Además quieren explotar los minerales de asteroides cercanos y extraer recursos como el oro, el iridio y otros metales que les pueden generar múltiples beneficios.

El plan de China y Rusia para su base lunar

La táctica de comunicación china siempre es la misma. Al contrario que la NASA que va lanzando información de sus actividades de manera constante, la CNSA, la agencia espacial china, los mantiene ocultos hasta que está en posición de ejecutarlos y luego llevarlos a cabo con extrema rapidez.

Mike Griffin, Antiguo administrador de la NASA durante la administración Bush, lleva tiempo advirtiendo del potencial del programa espacial chino y su capacidad para usar cohetes existentes para adelantar a los americanos en su plan de llegar a la Luna. "Nunca parecen tener prisa. Parece que trabajan a largo plazo”, afirma Griffin. “Así que no digo que vayan a estar en la Luna en seis u ocho años, pero si quisieran podrían hacerlo. Y que lleguen a la Luna cuando Estados Unidos no puede volver a ella es una burla".



sábado, 11 de septiembre de 2021

Yak-130 para Argentina: En qué consiste la propuesta para la producción bajo licencia


Crédito: UAC


Así como el pasado lunes informamos desde Zona Militar la iniciativa de Rusia para la venta de los cazas ligeros Yak-130 a los fines de equipar a la Fuerza Aérea Uruguaya, las nuevas noticias sobre el entrenador avanzado ruso devenido en caza ligero no permanecen simplemente en la venta extranjera: tal y como adelantamos el año pasado, la propuesta de licencia de producción para Argentina sigue en pie en caso de interés en la obtención del sistema. En esta ocasión, podemos adelantar más detalles de las diferentes fases de producción, los elementos, y el tiempo que tomará cada una de las etapas.


Avance en las Fases de producción formuladas por la empresa. (Crédito: Zona Militar)


El plan formulado por la Corporación IRKUT (empresa constructora) consiste en tres fases tecnológicas de producción, comenzando por la Fase 0, detallada a continuación:

  • Elementos que incluyen un avión Yak-130 pero en un estado desmontado después del transporte, listo para el ensamblaje y el vuelo del control.
  • Kit de productos que garanticen el ensamblaje y el vuelo de control.
  • Piezas de repuesto, herramientas y medios del servicio terrestre y control del avión.

Para la ejecución de las tareas de ensamblaje, pruebas en tierra y vuelos de control, previamente se entregan las documentaciones y herramientas correspondientes. Además, participan hasta 12 técnicos y especialistas en trabajos de remachado, electricidad y sistema de combustible, 5 especialistas del personal de vuelo e ingeniería para los ensayos en vuelo y la entrega técnica final. El período del trabajo completo es estimado de 1,5 meses.

Avanzando con la próxima etapa, la Fase 1 detallada por la empresa, a seguir, consiste en un kit inicial que incluye:

  • Un avión Yak-130, ensamblado, sin haber pasado ningún tipo de pruebas de tierra y vuelo, desmontado luego del transporte, listo para el ensamblaje, pintura y producción de pruebas de vuelo.
  • Productos básicos y auxiliares para la implementación de las operaciones tecnológicas de pintura y de la producción de pruebas de vuelo finales.
  • Piezas únicas de repuesto con las herramientas y medios del servicio terrestre y control del avión.
  • Un juego de los productos sin licencia, con licencia, y los estándar para la producción de pruebas de vuelo.

Los procesos tecnológicos en esta fase de producción serán más complejos, precisando hasta 50 especialistas técnicos además del personal de vuelo dado que las tareas consisten en el perfeccionamiento y control de todos los elementos de la aeronave, como por ejemplo: pruebas de funcionamiento completos de todos los sistemas además de las pruebas de vuelo correspondientes. El período estimado de duración de esta fase es de 6,5 meses.

Finalmente, la Fase 2 detallada para la producción es bastante más prolongada, consistiendo en un kit que ahora incluye:

  • El ensamblado y acoplado del Yak-130, probado y adoptado gracias a la tecnología del fuselaje de taller del pre-ensamblaje.
  • Ala desmontable ya ensamblada, probada de acuerdo a la tecnología del taller de ensamblaje de agregados.
  • La estructura completada, probada y pre-acoplada.
  • Piezas, conjuntos, y agregados de sistemas de aeronaves, incluyendo los conjuntos de tuberías y elementos eléctricos.
  • Tableros eléctricos y consolas instalados en el taller de montaje final.
  • Kit de productos sin licencia, con licencia y estándar instalados en el sistema operativo y en el taller de montaje final de la producción.
  • Kit de productos básicos y auxiliares para la provisión de procesos tecnológicos de los talleres del montaje y pruebas finales.
  • Kit único de piezas de repuesto, herramientas, y medios de mantenimiento en tierra y control de un avión.

Para la realización de esta etapa final la empresa entrega la documentación y licencias necesarias (como en las etapas previas) además de los equipos, accesorios y herramientas no estándar, con la opción de que el cliente extranjero (en este caso Argentina) pueda comprar el kit del equipo industrial común. Los procesos de elaboración serían el doble de extensos que en etapas anteriores, precisando así hasta 100 especialistas técnicos además del personal de vuelo, y el tiempo estimado de producción sería de un año.

Si bien tanto la Fuerza Aérea Argentina como el Ministerio de Defensa no se ha manifestado un interés claro en la propuesta rusa, la oferta es una de las tantas iniciativas puestas a consideración a los fines de cubrir las necesidades de reequipamiento que mantiene la Fuerza Aérea Argentina.



viernes, 10 de septiembre de 2021

Un grupo de argentinos está trabajando en una triple vacuna para el coronavirus, la gripe y el virus sincitial respiratorio
Se espera lograr un inmunizante similar a la triple viral de los chicos. Los estudios están en fase dos y la fase tres se realizará en el país.


Imagen: Guadalupe Lombardo


El infectólogo Fernando Polack afirmó que gracias a los avances que se produjeron a partir del desarrollo de la vacuna contra el coronavirus, empresas farmacéuticas están trabajando en una vacuna triple para tratar de forma combinada la covid-19, la gripe y el virus sincitial respiratorio. En esta investigación participan también científicos argentinos.

“Se abrió la posibilidad de que haya vacunas nuevas contra los tres virus. El objetivo es eventualmente migrar a una vacuna, como si fuera la triple viral de los chicos: sarampión-paperas-rubéola, pero una triple viral de adultos”, dijo Polack.

El infectólogo destacó que “los estudios de fase dos son muy exitosos”, y contó que la tercera fase se hará en la Argentina, al igual que sucedió con la vacuna de Pfizer.

Polack resaltó que durante la pandemia “el salto” tecnológico fue la creación de las vacunas de ARN mensajero, como son las vacunas de los laboratorios Moderna y Pfizer, que al hacerle creer al cuerpo que está infectado, el sistema inmune busca defenderse y genera anticuerpos.

En diálogo con Radio Mitre, el especialista se mostró optimista sobre la posible creación de una vacuna triple para tratar también la gripe y el virus sincitial respiratorio. “La vacuna de la gripe tiene una eficacia máxima de alrededor del 60 y 70 por ciento, el año en que le acertamos bien con la vacuna”, dijo y alertó que en invierno hubo un “altísimo” número de personas que tuvieron un episodio de gripe previo a sufrir un infarto.

“La vacuna de la gripe tiene unas deltas, unas gamas y unas alfas muy complicadas de acertar -sostuvo-. Ahora se viene un cambió total porque, con las vacunas nuevas se apunta a conseguir cosas muy parecidas a las que se consiguen con el coronavirus”.

Polack afirmó, además, que el virus sincitial respiratorio supera a la gripe como causal de internación y que su peligro reside en que “no hay protección”. “Está en personas grandes y es muy común en los bebés; de hecho, es el virus de la bronquiolitis”, concluyó.



Un rionegrino diseñó un robot que viajará a la Luna
Un egresado de Ingeniería Electrónica de la Sede Andina de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) forma parte del equipo que ganó el desafío internacional “Moon Rover”. ¿El premio? Que su robot viaje a la Luna en 2024.




Santiago Rodríguez integra SpaceBee, el equipo que desarrolló el proyecto de un vehículo lunar (o moon rover) en el marco de la competencia internacional “Open Space”, que tiene como objetivo motivar a menores de 25 años a insertarse en la industria aeroespacial.

Todos los desafíos abiertos y los equipos ganadores pueden verse en el sitio spaceisopen.com, en donde se explica que Spacebee, equipo conformado por 21 jóvenes profesionales y estudiantes de Argentina y Cuba, “desarrolló a ‘RoverTito’, un rover hexápodo y autónomo que tiene como misiones principales utilizar métodos geofísicos para la detección de reservorios de agua y para determinar la ubicación geográfica y dimensiones de tubos de lava en el polo sur de la Luna”.

El premio final del desafío es poner a su rover en un viaje al satélite natural de la Tierra en 2024.

Santiago nació y creció en Bariloche, ciudad en la que pudo quedarse a estudiar Ingeniería Electrónica en la UNRN Sede Andina. “Mi padrino es ingeniero químico, y desde los seis años le decía a mi mamá ‘quiero ser ingeniero como mi padrino’, pero la verdad que no tenía idea de qué era realmente hacer ingeniería”, recuerda Santiago.

Arrancó la secundaria en una escuela técnica, el Colegio Tecnológico del Sur, donde tuvo su primer contacto con el mundo de la electrónica. Ya finalizando estaba convencido de que quería estudiar ingeniería y, como era técnico electrónico, fue fácil decidirse por la ingeniería electrónica. “Buscando universidades encontré que la UNRN tenía la carrera que quería estudiar completa en Bariloche, así que ni bien me egresé, arranqué en la UNRN”.

Finalizando la carrera, en julio de 2020, con todas las materias aprobadas y la tesis pendiente, ingresó a trabajar como ingeniero en el grupo de Radiofrecuencia de INVAP. En diciembre se recibió.


¿Cómo te sumaste al proyecto de SpaceBee?

Me sumé desde su inicio. Entré a INVAP junto con Sol Maldonado, que es una de los líderes del equipo y, ni bien nos conocimos, me contó de Open Space y me invitó a formar parte. Desde entonces trabajé en lo que es la parte electrónica del rover que estamos desarrollando, pasando por las distintas etapas de diseño, partiendo del diseño conceptual, hasta el detalle, donde definimos qué elementos componen el rover.

¿Cuáles son tus expectativas a futuro respecto al proyecto?

El objetivo que compartimos todos los miembros de SpaceBee es que nuestro rover llegue a la Luna y realice su misión, que en principio es la búsqueda de agua en el polo sur, que puede ser de utilidad para futuros asentamientos humanos. Así que en el largo plazo tengo la expectativa de que podamos desarrollar, construir y evaluar nuestro rover con la misma profesionalidad que INVAP desarrolla sus satélites y radares.

Es un proyecto ambicioso, te debe insumir mucho tiempo, casi un trabajo extra…

Más que un trabajo lo llamaría hobby. A veces se vuelve un poco demandante, hemos tenido días donde estábamos desde las 19 hasta las 00, pero el equipo que tenemos hace que sea muy llevadero; en estos meses aprendimos a trabajar muy bien como equipo y a coordinarnos pese a que estamos distribuidos en todo el país, trabajemos y/o estudiemos, y salvo que tengamos un objetivo puntual en el corto plazo, llevamos un ritmo más relajado.

¿Y tus expectativas a futuro respecto a tu profesión? ¿Cambiaron después de este proyecto o siguen siendo las mismas y solo se profundizaron?

Respecto de mi profesión, mantengo la idea de que no me equivoqué al estudiar ingeniería, que es a lo que espero poder dedicarme el resto de mi carrera profesional, ya sea en el área de radares, que es en lo que trabajo en INVAP, como en el área espacial o el área médica, si en algún momento se presentan las oportunidades.



Fuente: 7enpunto.com

jueves, 9 de septiembre de 2021

Agricultura vertical: el boom del millonario negocio de las frutas y verduras futuristas que crecen en las ciudades
por Russell Hotten


Tobias Peggs dice que esta industria incipiente aún está tratando de encontrar el mejor modelo de negocio.

Un estacionamiento justo frente a la urbanización donde creció el rapero Jay-Z parece un lugar inusual para una revolución agrícola.

En esa esquina de Brooklyn (Nueva York) hay diez contenedores llenos de dispositivos tecnológicos para controlar las condiciones climáticas en que crecen plantas que se distribuyen en bicicleta a negocios de la zona.

Se trata de una granja urbana.

Los contenedores son propiedad de Square Roots, una empresa que forma parte de la creciente industria de la agricultura vertical, un sector dominado por emprendedores tecnológicos convencidos de que la producción de alimentos está lista para dar un salto disruptivo.

La mejor albahaca del mundo viene supuestamente de Génova, Italia. Square Roots cultiva semillas genovesas en un conteinerque recrea las horas de luz de día de la ciudad, la humedad, los niveles de CO2, y utiliza agua rica en nutrientes que permiten el crecimiento hidropónico del producto.

"En lugar de enviar alimentos a todo el mundo, enviamos los datos climáticos y los incorporamos a nuestro sistema operativo", dice el cofundador Tobias Peggs.

Un negocio en rápida expansión

Siendo un experto en inteligencia artificial, Peggs fundó Square Roots con el inversionista Kimball Musk (hermano de Elon Musk) hace dos años. Han firmado un acuerdo con una de las grandes empresas de distribución de Estados Unidos, Gordon Food Service, para poner contenedores destinados al cultivo de plantas en unas 200 bodegas.

El emprendedor cuenta que el acuerdo representa el gigantesco potencial de la agricultura vertical: productos frescos cultivados localmente, de rápida comercialización, que se pueden cosechar durante todo el año, están libres de pesticidas y no se ven afectados por el mal tiempo.


Bowery abrirá su tercera granja vertical de tamaño industrial.

"La agricultura de interior puede responder muchas de las preguntas que hacen los consumidores de hoy sobre la procedencia, la sostenibilidad y la salud de los alimentos que comen", dice Peggs.

Jeffrey Landau, director de desarrollo de negocios de Agritecture Consulting, estima que el valor global del mercado agrícola vertical aumentará a aproximadamente a US$6.400 millones para 2023, desde US$403 millones en 2013, con casi la mitad de ese crecimiento en EE.UU.

A pesar de los altos costos del sector y la gama limitada de alimentos, el potencial de crecimiento es enorme.

Recientemente AeroFarms, un productor de lechugas y otras verduras de hoja verde, logró US$100 millones en inversiones, incluyendo fondos de Ingka Group, la empresa matriz de Ikea.

Bowery Farming logró más de US$100 millones en una ronda de financiación de 2018 respaldada por Google Ventures y el jefe de Uber, Dara Khosrowshahi.

Plenty, otro actor importante, recibió fondos del presidente ejecutivo de Softbank, Masayoshi Son, y del exjefe de Google, Eric Schmidt. La compañía tiene la ambición de construir cientos de granjas verticales en China.

En Reino Unido, la empresa de entrega de alimentos y robótica Ocado también está invirtiendo en el sector.

Pero también ha habido fracasos. "Las granjas verticales tienen un gasto de capital muy intensivo", dice Landau.

"Su sistema de iluminación es uno de sus mayores costos de capital". Y a eso hay que agregar la ventilación, aire acondicionado, riego y cosecha.

Peggs eligió un sistema modular basado en contenedores porque dice que es rápidamente escalable según la demanda.

"Podemos poner una granja en una nueva ciudad por menos de US$500.000 y estar operativos en dos meses. Simplemente presionamos el botón de albahaca, menta o estragón, y la caja se configura para generar condiciones climáticas óptimas".

Sin embargo, en Nueva Jersey, Bowery Farming adopta un enfoque diferente.

La compañía tiene granjas industriales. El caluroso exterior de una enorme bodega gris y sin ventanas contrasta con el interior frío donde un aroma de productos agrícolas frescos te golpea de inmediato.

El impacto de las luces LED


Irving Fain espera vender pronto rábanos y nabos.

Los productos se cultivan en bandejas apiladas hasta el techo para maximizar la superficie cultivada. Todo, desde la máquina de siembra automática hasta la cosecha, está a cargo del sistema operativo patentado de Bowery, que controla la luz, ajusta los nutrientes del agua y toma imágenes de cada planta para medir su salud.

"El sistema operativo es nuestro sistema nervioso central. Hay millones de datos", dice el fundador Irving Fain.

"La inteligencia artificial está constantemente aprendiendo y prediciendo cómo producir el producto de mejor calidad". Dirigir la granja manualmente sería difícil, dice. El personal hace el trabajo desde pantallas de computadoras y iPads.

El cultivo vertical de alimentos ha existido durante décadas, pero la industria tuvo un empujón con los avances de la iluminación LED, por su menor costo. Si eso se combina con robótica, innovaciones e inteligencia artificial, se crea una industria que, según Fain, es viable y escalable (con potencial de expansión).

"La gran pregunta era, ¿cómo podemos crecer en grandes volúmenes con una alta calidad constante? Pero de repente, la economía cambió", dice.

"Podemos crecer los 365 días del año, una gran diferencia con respecto a miles de años de agricultura. A diferencia de la agricultura al aire libre, nuestro rendimiento está prácticamente garantizado al 100%".

Los agricultores verticales hablan con el entusiasmo que tienen los emprendedores con experiencia en el mundo tecnológico. Con el crecimiento de la población y el cambio climático presionando la producción de alimentos, creen que pueden tener respuestas.


Los productos de Square Roots son repartidos en bicicletas.

Pero la industria tiene una gran limitación. No se puede alimentar al mundo con hojas verdes.

Dicho esto, para Fain, que Bowery alguna vez haya cultivado lechuga o col rizada, "sigue siendo una victoria". Pero sus ambiciones son mayores. Bowery está cultivando rábanos y nabos que espera que salgan al mercado en los próximos años.

Square Roots, por su parte, espera comenzar pronto la producción comercial de remolachas y fresas, y está experimentando con semillas raras y olvidadas hace mucho tiempo.

La polémica por la huella de carbono

Peggs dice que tiene sentido cultivar productos perecederos en el mismo vecindario del consumidor.

"Muchos productos, como tomates o fresas, se cultivan para viajar, no por gusto. Tiene sentido cultivar alimentos verticalmente con una larga vida útil".

Pero diferentes productos presentan diferentes desafíos, dice Landau. En lo que respecta a las plantas, no toda la luz se crea igual. Y distintos cultivos, como tomates, fresas y pimientos, tienen diferentes necesidades.


Códigos QR les dicen a los consumidores cuál es la historia del producto.

"Las luces para este tipo de cultivos generalmente son más caras, requieren más electricidad y producen más calor, lo que significa un enfriamiento adicional", dice Landau.

"Cosechar estos cultivos puede tener un costo operativo significativo".

Pero se está haciendo. En Estados Unidos, la empresa Oishii cultiva verticalmente la muy apreciada fresa japonesa Omakase durante todo el año.

Y Farm One produce más de 200 productos, incluidas 34 flores comestibles.

Plenty está experimentando con sandías. A medida que los costos tecnológicos caen y la investigación y desarrollo se intensifican, la variedad de cultivos se ampliará.

Eso también puede aliviar las críticas a la huella de carbono de la industria. En el debate de luz artificial versus la luz solar, esta última a menudo tiene la ventaja. Pero, entonces, los agricultores de interior señalan los costos de transporte y el desperdicio en la agricultura tradicional.

Por el momento, dice Landau, las preocupaciones sobre la huella de carbono son válidas, aunque espera que las granjas interiores aprovechen cada vez más las energías renovables.

"Y cuando nos fijamos en los mercados ubicados en entornos climáticos extremos o en naciones isleñas donde importan la mayoría de los alimentos, la agricultura de interior podría ser una opción viable", dice.

Peggs enfatiza que la industria aún es joven y está tratando de encontrar los modelos y la dirección comercial adecuada.

Entre los empresarios no hay consenso en todo, aunque ciertamente están de acuerdo en esto: la agricultura vertical tiene el potencial de transformar la producción mundial de alimentos tal como la conocemos.



Fuente: BBC Mundo

martes, 7 de septiembre de 2021

“Vamos a impulsar la fabricación de vehículos eléctricos, pero con litio y cobre argentinos”




El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, presentó ayer el nuevo plan de Desarrollo Productivo Verde, que se propone impulsar industrias locales más amigables con el medio ambiente. Durante el anuncio de este plan, Kulfas brindó nuevos detalles sobre el proyecto de Ley de Movilidad Sustentable.

Se trata del nuevo marco normativo para la industria automotriz argentina, que el presidente Alberto Fernández prometió aprobar este año en el Congreso de la Nación. El objetivo de esta Ley es sentar las bases para el mercado automotor nacional “de los próximos 20 años”.

En ese sentido, Kulfas brindó más detalles y anunció que los autos eléctricos de fabricación nacional usarán litio y cobre también nacionales: “Será una Ley que estimule esta transición hacia la electromovilidad, pero con producción nacional: si nos quedamos como un mero tomador de tecnologías de otros países vamos a perder oportunidades de producción y de trabajo argentino, y además no vamos a tener los dólares para importar esos equipos”.

Los párrafos más destacados del anuncio de Kulfas se publican acá abajo.

* Política sustentable y nacional: “Queremos una Argentina con una política económica sustentable, pero con producción nacional. Y tenemos mucho para aportar. Argentina tiene para aportar en materia de energías renovables, en equipamiento tecnológico, en capacidad industrial, oportunidades de aprovechamiento de hidrógeno, de litio y de cobre. Podemos fabricar baterías y vehículos eléctricos. Es clave que la producción nacional se ponga de pie en torno a estos objetivos”.

* Vehículos eléctricos: “Vamos a impulsar la fabricación nacional de vehículos eléctricos. ¿Y esto con qué se hace? Se hace con litio y con cobre. Un vehículo eléctrico necesita cinco o seis veces más cobre que uno convencional. Y por eso es clave el desarrollo estratégico de la minería argentina, que sea sustentable, cuide el ambiente e incorpore una cadena de valor. Es algo central a la hora de pensar en una Economía Verde”.

* Hidrógeno: “El hidrógeno es uno de los combustibles del futuro. Vamos a producirlo a grandes escalas y con el objetivo de exportarlo a todo el mundo. Vamos a generar divisas para el país por 15 mil millones de dólares con el hidrógeno, que a su vez va a crear 50 mil puestos de trabajo, en un futuro muy próximo. Tenemos la capacidad productiva y tenemos los recursos naturales para lograrlo”.

* Industria automotriz: “El 1° de marzo, cuando el presidente Alberto Fernández anunció la agenda legislativa del 2021, se anunció la Ley de Movilidad Sustentable. Es el marco legal que nos permitirá planificar la industria automotriz del futuro. Estamos trabajando muy bien desde el Gobierno con el sector automotor, tanto en su industria terminal como en las autopartistas. También estamos trabajando muy bien con los gremios, como es el caso de Smata y UOM. Hacia fines de esta década se viene una reconversión hacia vehículos eléctricos y ahí es donde estamos trabajando con esta Ley de Movilidad Sustentable. Será una Ley que estimule esta transición, pero con producción nacional: si nos quedamos como un mero tomador de tecnologías de otros países vamos a perder oportunidades de producción y de trabajo argentino, y además no vamos a tener los dólares para importar esos equipos. La Ley de Movilidad Sustentable nos permitirá pensar la industria automotriz de los próximos 20 años”.

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Cable de la Agencia Télam
Oficializan Plan de Desarrollo Productivo Verde que favorece procesos productivos circulares


La creación del Plan de Desarrollo Productivo Verde, que será presentado hoy por el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, junto con su par de Desarrollo Territorial, Jorge Ferraresi, quedó oficializado a través de la publicación de la la Resolución 352/2021 en la edición de hoy del Boletín Oficial.

La norma precisa que el plan tendrá como objetivo “promover la incorporación activa de la dimensión ambiental, especialmente en la ampliación de la matriz productiva, la creación de empleos, la integración territorial, la mejora de la productividad y el desarrollo exportador”.

Para ello, la iniciativa fomentará la productividad y la competitividad, así como la diferenciación de productos a través de la innovación, el ecodiseño y la economía verde para mejorar el acceso a mercados dinámicos.

También favorecerá los procesos productivos circulares, la paulatina reducción y reemplazo de materias primas vírgenes y la reutilización de materiales en desuso.

Además, promocionará el uso de las energías renovables y la producción de equipamiento nacional para su aprovechamiento, así como la reducción del consumo energético como estrategia de mejora de competitividad.

Del mismo modo, promoverá el fortalecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) con el objetivo de reducir la vulnerabilidad de los sistemas productivos y las economías regionales frente al cambio climático.

El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, junto con su par de Desarrollo Territorial, Jorge Ferraresi, presentará a las 11 el Plan en la localidad bonaerense de Avellaneda, que cuenta con una inversión proyectada de más de $ 10.000 millones a través de diferentes herramientas de apoyo técnico y financiero para la mejora tecnológica ambiental.

Por su parte, la resolución determina que la Unidad Gabinete de Asesores del Ministerio coordinará el Plan, “debiendo al efecto compilar la información obrante en las diversas áreas que integran la jurisdicción y sistematizar los avances e impactos en la estructura productiva con informes trimestrales”.

Desarrollo Productivo consideró que “la introducción de procesos de economía circular, el uso de fuentes renovables de energía, la eficiencia energética, la trazabilidad y la certificación de los procesos productivos, y la gobernanza sobre los recursos naturales serán claves para impulsar la competitividad y garantizar el acceso a los mercados más dinámicos y exigentes”.

También señaló que “la ecoinnovación constituye un mecanismo de generación de negocios desde el uso difundido de la tecnología y la digitalización, el diseño y el aumento de la productividad a partir de la eficiencia en el uso de energía y recursos, promoviendo la diversificación de productos, la reducción de los impactos ambientales y la adaptación y mitigación del cambio climático”.

En consecuencia, indicó que es preciso “alcanzar un Acuerdo Verde que articule el trabajo del Estado, el sector privado y la sociedad civil, convirtiendo la crisis ambiental en una oportunidad para promover el crecimiento de nuevos sectores productivos basados en la economía verde, contribuyendo al cambio estructural en la economía argentina”.

Por eso, subrayó que “resulta apropiado la creación de un Plan con el objetivo de poner a disposición los instrumentos con los que cuenta el Ministerio para brindar asistencia técnica y apoyo financiero a empresas, emprendedores e instituciones públicas que desarrollen actividades productivas y tecnológicas en el ámbito del territorio argentino, que tengan como fin contribuir a la ecoinnovación, la economía circular y al desarrollo sostenible nacional”.



Nace YPF Litio: la petrolera argentina fabricará baterías para vehículos eléctricos




YPF anunció la creación de YPF Litio, su división especializada en baterías para vehículos eléctricos. La petrolera estatal argentina ya comenzó con la instalación de una planta de producción en la localidad bonaerense de Ensenada. La fabricación arrancará en el segundo semestre de 2022.

En una primera etapa, la planta de YPF Litio producirá en baja escala industrial. Las primeras baterías se utilizarán para impulsar colectivos eléctricos. Se trabajará a un ritmo de producción de 13 Mw/hora por año, lo que equivale a las baterías de unos 45 colectivos eléctricos.

El objetivo a mediano y largo plazo es convertirse en la primera Gigafactoría de la Argentina, con fabricación de baterías a gran escala industrial.

Hay más información en el cable de la Agencia Télam, acá abajo.

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YPF Litio tendrá su planta de producción en Ensenada.


En una primera etapa, producirá baterías a baja escala industrial.


Servirán para abastecer a 45 colectivos eléctricos al año.

YPF Litio trabajará en alianza con la Universidad de La Plata.

La presentación de YPF Litio se realizó la semana pasada.


Hay más información en el Cable de la Agencia Télam, acá abajo.


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Cable de la Agencia Télam
YPF refuerza su estrategia en litio y desarrolla la tecnologÌa para fabricar baterÌas
Por Ignacio Ortiz



YPF presentó hoy detalles de su estrategia del litio como mineral y de su cadena de valor, lo que incluirá la incursión en el sector minero como el desarrollo de la tecnología para la fabricación de baterías a baja escala industrial en una planta que se inaugurará en el segundo semestre de 2022.

La estrategia de la compañía se llevará adelante a través de la nueva empresa YPF Litio S.A -cuya creación ya había sido anticipada a mediados de junio- y del centro de investigación y desarrollo Y-Tec, en sociedad con el Conicet y la Universidad Nacional de La Plata.

Los detalles de la presentación realizada hoy ante la prensa en la sede de Y-Tec, en el partido bonaerense de Ensenada, estuvo a cargo del economista y asesor de la presidencia de YPF, Hernán Letcher; el presidente de Y-Tec, Eduardo Dvorkin, y el gerente general de Y-Tec, Santiago Sacerdote.

El emergente final de la estrategia es la construcción de una planta industrial de baja escala que demandará una inversión de casi 5 millones de dólares, que ya empezó a desarrollarse en un terreno de la Universidad de La Plata y que debería comenzar a producir en el segundo semestre de 2022.

La magnitud del proyecto que ya a través de su etapa piloto a escala de laboratorio permitirá en tres turnos de trabajo permitirá una producción de 13 Mw/hora por año que resulta el equivalente a equipar las baterías para unos 45 colectivos eléctricos.

Esta experiencia industrial será la primera en su tipo en toda Latinoamérica y sus resultados permitirán determinar si se le da mayor escala a nivel de las grandes gigafactorias como las que ya existen en Estados Unidos, Europa, China, Japón o Corea, o abre el camino a otras iniciativas a partir de esa tecnología.

Letcher explicó que la decisión de crear YPF Litio permitirá incursionar en “el desarrollo del aprovechamiento de este mineral de alta demanda para el proceso de electrificación global y en particular para su industrialización” como materia prima de las baterías de los vehículos eléctricos y las energías renovables.

Para la compañía es “una decisión estratégica, ya que permite diversificar el negocio energético en el mediano y largo plazo en el marco de la transición energética y que suma horizontes de inversiones para los accionistas”, enfatizó el economista.

También planteó Letcher que la iniciativa cuenta “con el acompañamiento de las provincias productoras” que tienen interés en diversos rubros, no solamente la producción del mineral sino en llevar adelante nuevas figuras asociativas que diversifiquen el horizonte de negocios y de ampliación de toda la cadena de valor.

Sacerdote, por su parte, explicó que el rol de Y-Tec es “explorar qué tecnologías se pueden desarrollar para potenciar esa estrategia. En el caso del litio hace años que se viene trabajando apalancados en los recursos que tiene el Conicet en el país con la idea de desarrollar materiales activos para hacer potencialmente buenas baterías”.

“Hacer eso y transformar el litio en celdas y acoplarlo en un desarrollo concreto de baterías es lo que se está dando inicio con la construcción de una planta industrial de baja escala” explicó al presentar el proyecto que comenzó a construirse en un predio de la Universidad de La Plata.

Por su parte, Dvorkin detalló que desde algunos años se viene desarrollando los materiales activos que conforman el cátodo y ánodo y permiten fabricar las celdas que conforman las baterías que se pueden utilizar para almacenamiento de energía o para movilidad eléctrica.

“El objetivo es desagregar el paquete tecnológico, es decir que el Estado argentino entienda la tecnología de las baterías de litio ya sea que esta planta se expanda a través de capitales públicos o privados que deseen instalar una planta más grande manejando tecnología propia”, precisó Dvorkin.

En una mirada integral de la estrategia, YPF Litio tendrá parte de su misión enfocada en el sector extractivo, para lo cual tiene la experiencia necesaria no sólo por la actividad hidrocarburífera que desarrolla hace 99 años sino sobre la base de la división de minería a través de la Compañía de Inversiones Mineras S.A. (Cimsa) que acaba de absorber formalmente este año.

Pero también avanzará en el proceso de investigación y desarrollo de los procesos variados de industrialización del mineral, lo que incluye la etapa final de producción de baterías de litio para la industria automotriz y de energías renovables, rubros de alto valor agregado para el mineral.

En este último eslabón de la cadena, con Y-Tec a la cabeza, contará como socios además del Conicet -socio accionario- y la Universidad Nacional de la Plata con el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa, el Ministerio de Defensa del que depende; el Centro de Investigaciones Científicas y la provincia de Buenos Aires.



lunes, 6 de septiembre de 2021

A 25 años del Víctor, Córdoba quiere lanzar un nuevo satélite
Se trata de un proyecto entre varias instituciones. Tendrá el mismo tamaño pero servirá para probar tecnología de punta y formar ingenieros especialistas.
por Lucas Viano


Equipo. Hace 15 años La Voz reunió a buena parte del equipos que diseñó y construyó el satélite Víctor 1. (La Voz / Archivo)


“El recuerdo está presente cada año. Fue algo muy importante para todo el grupo porque veníamos de un momento feo con la cancelación del proyecto Cóndor 2”, menciona Eduardo Zapico, ingeniero integrante del equipo cordobés que diseñó y construyó el primer satélite argentino que orbitó la Tierra hace 25 años.

Tanto tiempo ha pasado pero el mérito de aquel proyecto sigue presente en los cordobeses que rememoran el lanzamiento del Víctor-1 desde la base Plesetsk, en Rusia, el 29 de agosto de 1996.

Algunos integrantes de aquel grupo sumarán sangre más joven para volver a lanzar otro satélite cordobés en los próximos años. “El motor y parte del hardware ya están desarrollados”, asegura Zapico.

La Fuerza Aérea viene trabajando en este proyecto desde hace unos años y decidió invitar a la Universidad Nacional de Córdoba, donde ahora trabaja Zapico. Además, cuenta con el apoyo de los ministerios de Ciencia de Córdoba y la Nación, porque la tecnología espacial es una línea estratégica. Y hay interés de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae).

En 1990 un grupo de radioaficionados argentinos lanzó el Lusat-1, un satélite comprado llave en mano en EE.UU. Pero el Víctor 1, técnicamente Musat-1, fue el primero diseñado y construido en Argentina. Y el segundo de América latina, cuya misión fue exitosa.

Zapico recuerda que el Musat-1 fue construido a partir de equipos industriales que se “espacializaron” en Córdoba para que soporten el rigor del lanzamiento y el ambiente espacial. Por ejemplo, para simular la radiación solar utilizaron una linterna de cine.

“Generó conocimiento que en ese momento no existía en el país. Ni Conae ni nosotros teníamos mucha idea de cómo hacer un satélite”, asegura Zapico.

La anécdota más recordada es la construcción del sistema de separación del lanzador. El importado era carísimo, por lo que se les ocurrió utilizar un resorte de embrague de auto.

“Fui a una casa de repuestos de la avenida Las Heras y le pedí como 10 embragues para medir cuál podía funcionar mejor. El vendedor me preguntó para que los necesitaba. ‘Porque estamos construyendo un satélite’, le dije. Todavía recuerdo la cara del tipo”, cuenta Zapico.

Nuevo satélite

El nuevo satélite cordobés tendrá el mismo tamaño que el Víctor 1 (un cubo de unos 30 kilos y 35 centímetros de lado, aproximadamente) pero con instrumentos más modernos.

“Los conceptos son los mismos, pero ha cambiado la tecnología. Con la misma superficie de paneles solares ahora alcanzamos 35 vatios de potencia y hace 25 años se conseguía solo ocho. Ni hablar de las cámaras. Cada foto pesaba 256 kilobytes. Ahora son de varios megabytes”, cuenta.

El objetivo de desarrollar un satélite pequeño es poder formar recursos humanos en un corto plazo y probar tecnología en condiciones reales. Según Zapico, eso no puede lograrse con un Cubesat, satélites universitarios con limitaciones para probar tecnología y baja tasa de éxito; ni con grandes satélites, como los Saocom, que demoran mucho tiempo en desarrollarse y son muy costosos.

“Este satélite tiene como ventaja poder trabajar en menos tiempo, costos acotados y niveles de calidad y de tecnología que se aproximan a los de un satélite grande”, explica.

El “nuevo Víctor” servirá para probar tecnologías satelitales de punta como cámaras para captar imágenes de alta resolución y varios espectros, y motores de plasma. También para ensayar la desorbitación, una maniobra para evitar que siga girando en el espacio como chatarra espacial.

El artefacto podría servir para medir humedad del suelo, con aplicaciones agropecuarias y para estudiar sequías e inundaciones.

El nuevo satélite Víctor




A Conae, la institución espacial de Argentina por excelencia, le interesa el proyecto porque permitirá formar recursos humanos especializados en un corto plazo que después pueden captar para sus grandes misiones. En este sentido, Zapico estima que el proyecto involucrará unas 50 personas entre dedicaciones exclusivas y parciales.

El costo del proyecto ronda el millón de dólares y se necesitaría un millón más para el lanzamiento. Zapico prevé que una vez que se firmen los convenios entre las instituciones, el satélite estará listo para su lanzamiento dentro de dos a tres años.



Fuente: lavoz.com.ar

domingo, 5 de septiembre de 2021

La argentina de 23 años que fue premiada por la NASA hoy trabaja en el proyecto de un vehículo lunar
La joven mendocina fue galardonada por la startup Zonda Inc. Además, es oradora en el Foro Económico Mundial. En dialogo con DEF habló sobre sus nuevos proyectos y cómo generar cambios sociales.
Por Pablo Nardi


Julieta Porta: “Hay muchos jóvenes que entienden que la tecnología permite crear soluciones y escalarlas”. Foto: Fernando Calzada.


Hay muchas cosas que no se ven. Julieta Porta, estudiante de Ingeniería Comercial de 23 años, lo señala varias veces. En ocasiones, se refiere a ideas, proyectos y emprendimientos que no tienen visibilidad. Otras, a los pasos necesarios para que un proyecto se lleve a cabo, instancias en las que el error es una pieza clave: “Hay un montón de cosas que no se ven; en realidad, pierdo en la mayoría de convocatorias en las que me presento, pero en una quedo, y eso es lo que la mayoría publica”.

Si bien el año pasado integró uno de los equipos ganadores del Space App Challenge, organizado por la NASA, y este año fue invitada a disertar en el Foro Económico Mundial para Mujeres, la joven mendocina prefiere hacer más hincapié en el impacto social de las iniciativas que en los reconocimientos. El proyecto que premió la NASA se llama “A Flood of Ideas”, de la startup Zonda Inc., y propone estimar daños por inundaciones con información de imágenes satelitales.

En las últimas semanas, Agrojusto, un emprendimiento en el que también participa, fue distinguido como Best Small Business Good for All entre más de 143 países y más de 2000 emprendimientos en la Cumbre Mundial de los Sistemas Alimentarios, por impulsar un sistema para crear una cadena de alimentos más justa y eficiente.

Además, Julieta es oradora: brinda charlas y talleres en diferentes provincias, escuelas, universidades y empresas a lo largo de todo el país. En diálogo con DEF, conversó sobre sus inicios, intereses y motivaciones.


-¿Cómo nació tu interés por la tecnología y el emprendimiento?

-El interés surgió cuando me cambié de carrera: antes estudiaba Ingeniería Industrial, y me pasé a Ingeniería Comercial. Estaba un poco perdida porque veía la revolución 4.0, la tecnología, lo que pasaba en el mundo. Yo decía: “¿Cómo puedo estar escuchando a alguien, al mismo tiempo chequeándolo en Google, pero esperar tanto tiempo para trabajar las ideas?”. Siempre fui muy curiosa, mis abuelos me decían: “Basta de cambiar de carrera, el que mucho abarca poco aprieta”. No me sentía en un momento como para emprender y llevar a cabo las ideas que tenía en la cabeza. Pedí cursar materias de quinto año, y cuando empecé a participar en competencias de emprendedores y demás, descubrí un mundo. Ahí conocí el emprendedorismo, un emprendedorismo que busca solucionar problemas sociales, siempre vinculado con la tecnología. Hay muchos jóvenes que entienden que la tecnología permite crear soluciones y escalarlas.


Con el boom mediático de la NASA y el Foro Económico, a Julieta Porta le ofrecieron varios trabajos muy bien pagos y siempre dijo que no. Foto: Fernando Calzada.


-En otra entrevista, dijiste: “No me meto en proyectos que no generen impacto social o ambiental”. ¿A qué te referías?

-Con el boom mediático de la NASA y el Foro Económico, me ofrecieron varios trabajos. Algunos muy bien pagos, con estabilidad y demás. Yo siempre dije que no, pero no porque suene cool, sino porque siento que no estoy aportando y no doy el máximo si no estoy en algo que tenga impacto social o ambiental.

-¿Cuál fue tu primer proyecto?

-Tuve un montón y muy distintos. La gente me decía: “Basta de meterte en tantos proyectos, ¿por qué no te dedicás a uno que empiece y termine?”. Siempre hice oídos sordos, porque tenía la necesidad de experimentar, entender cómo funcionaban las cosas y cómo algo generaba cambios. Tuve un proyecto, por ejemplo, de becas, porque la gente me preguntaba cómo hacía para enterarme de los concursos. Con amigos de la otra facultad, armamos un bot, pero nos dimos cuenta de que la gente ganaba la beca y desinstalaba la app: nos fue mal. Después concursamos con una vivienda social hecha para personas del norte, 268 personas en situación de calle: quedamos semifinalistas, pero no funcionó. Luego, fui con otra app, en una competencia en Buenos Aires que se llamaba “Me falta uno”. Geolocalizaba gente con los mismos intereses para armar un proyecto, jugar algún deporte o practicar un idioma. Nos dijeron que no, y después de un año apareció la misma app con el mismo logo… Eso es todo lo que no se ve detrás de las noticias. Son las cosas que te tienen que salir mal para que algo te salga bien.

-¿Es importante la fase del fracaso en un proyecto?

-Más que el fracaso, la percepción del fracaso. Yo creo que hay una tasa mayor de proyectos que fracasan que de proyectos que triunfan, porque no tenemos esa resiliencia o esa resistencia ante las vulnerabilidades. Netflix no nació siendo Netflix, Facebook nació como un juego en una universidad. Nadie se enamora de la primera versión del producto. Mucha gente se frustra porque le fue mal en un proyecto, o no tiene los fondos, o no se dio. Yo creo que no se dio porque no buscaste la forma de que se diera: hay que golpear puertas, preguntar a quien más sabe del tema. La suerte encuentra, pero vos también tenés que moverte.

-Decías que tu primer momento importante fue el cambio de carrera. ¿Qué lugar ocupa el reconocimiento de la NASA en tu mapa personal?

-En realidad, localmente primero fue una comunidad de jóvenes en Mendoza. Traccionamos un montón de gente sin saber del tema, salimos a buscar auspiciantes. Era un momento en el que se decía que no íbamos a conseguir nada, pero conseguimos patrocinadores grandes, como Nescafé, Santander Rio, sin tener figura legal, cuenta bancaria ni antecedentes. Ahí empezamos a hacer eventos en los que muchas veces nos fue mal. El mismo formato que usamos en la NASA ya lo habíamos hecho acá: cómo llevar una idea a la ejecución en poco tiempo. Obviamente, siempre con equipo. Empezamos a hacer esos eventos, aparecieron un montón de startups. Ahí empezó el espíritu de que el evento se hacía igual, aunque no consiguiéramos escenario y se hiciera en medio de la calle arriba de un micro viejo. Lo de la NASA también fue importante, pero eso fue más para el resto, no para mí. La gente que me decía “Quedate con una cosa, dejá de dar vueltas”, pensó: “Ah, la NASA escucha sus proyectos”.


“Netflix no nació siendo Netflix, Facebook nació como un juego en una universidad”, dice Porta para ejemplificar que siempre hay que trabajar más allá de los primeros resultados. Foto: Fernando Calzada.


-¿Qué relación tenés con tu ciudad, Maipú?

-Toda mi vida viví en Maipú. Siempre dije que no me iba a ir de Maipú hasta que no cambiara algo de lo que vi toda la vida. Me acuerdo de ir al colegio, a la facu, y querer cambiar cosas. Me motiva mucho lo que pasa alrededor. Tuve la suerte de viajar y conocer otras realidades. Uno se da cuenta de que lo que parece extraño en otros lugares es familiar, y lo que parece familiar es extraño para otros. Pero no me considero una persona que esté siempre en el mismo lugar, soy bastante nómade.

-Mencionaste la revolución tecnológica. ¿Qué ventajas tiene vivir en la era de la información?

-Tenemos el mismo acceso a la información que otras personas en otras partes del mundo. Antes era muchísimo más difícil si no tenías el libro en una biblioteca cercana. Podemos mandar mensajes, conseguir mails, contactarnos con alguien que sabe de un tema, y si no es él, se puede intentar con la gente cercana a él. La globalización nos hace entender que lo que hacemos afecta al otro, ya lo vimos con la pandemia. Lo que hace un sector de la sociedad afecta al resto de la población. Eso es la globalización. Yo no me defino como que soy de Mendoza o de Maipú, tampoco digo que soy del mundo porque está de moda. Hay cosas que van más allá de dónde estudiaste, de dónde sos, cómo te mostrás en Instagram. Siento que falta un poco de humanización detrás de lo que vemos.

-¿Qué podés decir de tu participación en el Foro Económico Mundial para Mujeres?

-Cuando me llegó la invitación, pensé: “¿Qué está pasando, se habrán equivocado?”, porque decía que se invitaba a premios Nobel, gobernantes. Acepté la invitación porque me siento en la responsabilidad de visibilizar las cosas que están pasando, sé que hay un montón de gente haciendo proyectos y ejecutando ideas en pujas que a veces no se ven. También hay que poner el foco en hacer alianzas y colaborar.


Porta piensa que el desarrollo de un ecosistema fuerte de startups es un vehículo para el crecimiento, no solo para Argentina, sino también de América Latina. Foto: Fernando Calzada.


-¿Cuáles son los principales temas sociales que se discuten en el mundo de la tecnología? ¿Considerás que el lugar de la mujer es uno de ellos?

-Me parece difícil hablar de un tema aislado. En relación con la mujer, se desprenden un montón de temas. Yo creo que un tema es la inclusión en general. Gente en condiciones vulnerables, que no tiene acceso a la educación, que no se reconoce en su género, adultos mayores, chicos sin empleo. Me súper interesa el tema de la mujer. Lo veo, lo vivo. En las entrevistas, me hacen preguntas sobre el nombre del proyecto o de cómo veo a la mujer, y no de lo que en realidad trabajamos entre todos. Quizás una tarea la tuve yo, y se la preguntan a otro porque asumen que no puedo hacerme cargo de eso. Pasa todo el tiempo. Mientras más marcamos la diferencia entre géneros o sectores, más la hacemos notar. Hay lugares para mujeres, nosotras los tenemos que ocupar. Y, si no se nos da el lugar, ahí hay que salir a hacer ruido. Pero no me gusta tanto marcar la diferencia entre mujeres y hombres.

-¿Cómo ves el panorama de innovación en Argentina?

-Me gusta mucho la filosofía del libro Startup nation: la nación de startups. Cuenta cómo una nación, cuando estaba en crisis económica y política, pudo resurgir gracias a un milagro económico de las startups. Es el caso de Israel. Y yo sentí que durante la pandemia pasó mucho en Argentina. Por día, me seguían dos o tres emprendimientos de gente que necesitaba generar una actividad económica para subsistir porque el sistema no los podía contener. Me parece que esa es una buena salida, no solo para Argentina, sino también para América Latina. Me encanta el libro Argentina emprendedora, de Andy Freire.

-¿En qué estás trabajando ahora?

-Trabajo en un proyecto para la creación de un vehículo lunar con el que fuimos finalistas con los compañeros del proyecto de la NASA. La competencia se llama Open Space, y el proyecto es para hacer minería en la Luna y crear una forma de energía limpia. Hay un equipo de veinte personas, yo estoy en negocios. Hay chicos de Argentina, ingenieros de todo tipo, muchos están afuera. Al mismo tiempo, soy cocoordinadora de la comunidad de Quinto Impacto-Mendoza, una empresa B cuyo modelo está basado en desarrollos tecnológicos con integración social. Dentro de Quinto Impacto, hay varios proyectos. Uno se llama Semillero, donde entran chicos con conocimientos de programación que no son contratados por empresas por falta de experiencia laboral. Nosotros les damos el primer oficio en proyectos de impacto.

-¿Qué es Agrojusto, la startup reconocida por la ONU?

-Es una plataforma que genera circuitos cortos de comercialización de productos agrícolas, es decir, conecta a productores y emprendedores con clientes, y hace más eficientes y justos los sistemas alimentarios. El 27, 28 y 29 de julio, estuvimos en el encuentro previo a la Cumbre Mundial de los Sistemas Alimentarios, que va a ser en Nueva York. El secretario de la ONU nombró a Agrojusto, de Mendoza, Argentina, como una de las mejores startups del mundo, inspiradora para que las empresas la tomen como referencia en el tema de inclusión y medioambiente. Entonces, volvemos al inicio: el múltiple impacto con una actividad económica. De eso voy a hablar en el Foro, de eso se trata lo de la NASA y de eso hablo cuando hablo de Agrojusto: de cómo una actividad económica puede generar cambios buenos en la sociedad, teniendo en cuenta el medioambiente.



sábado, 4 de septiembre de 2021

Paneles solares espaciales, tecnología made in Argentina con proyección global
La Comisión Nacional de Energía Atómica provee los paneles a la startup Innova Space para sus “picosatélites”, el primero de los cuales se lanzará en diciembre.
Por Carlos Boyadjian





Aunque no siempre queda claro cuál es su aplicación práctica, hay ocasiones en las que la simbiosis entre organismos estatales y compañías privadas se traduce en un emprendimiento win-win, con rentabilidad casi garantizada y proyección en los negocios compartidos.

Es el caso de la fabricación de paneles solares espaciales para picosatélites –satélites de menos de 1 kg de masa- que está desarrollando la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), a través del Departamento de Energía Solar – Gerencia de Investigación y Aplicaciones no Nucleares, junto a la startup Innova Space.

El pasado 17 de agosto, la CNEA y esta firma radicada en Mar del Plata suscribieron un nuevo Contrato de Tecnología y Servicios (CTS) para fabricar los paneles solares de los dos primeros picosatélites que desarrolla Innova Space.

El primero de ellos se llama MDQubeSAT-1 y será lanzado en diciembre de 2021 desde Cabo Cañaveral (Florida, Estados Unidos) a través del cohete Falcon 9 de la compañía Space X, propiedad del multifacético magnate y emprendedor sudafricano Elon Musk.

En el proyecto, Innova Space tiene como objetivo diseñar la primera arquitectura satelital IoT (Internet de las cosas) de América Latina, con un perfil de bajo costo y alto impacto. Será tecnología aplicada, en este caso, para dar acceso a la comunicación en áreas sin cobertura, especialmente para aplicaciones agrícolas. El satélite de Innova Space tiene un tamaño de 10 x 5 x 5 cm y es el más pequeño producido en Latinoamérica.

Por su parte, la CNEA proveerá los paneles solares espaciales, en lo que es el segundo contrato suscripto entre el organismo e Innova Space. La fabricación se realiza en las instalaciones que el organismo estatal tiene en el Centro Atómico Constituyentes. Aunque por ahora se trabaja en los dos primeros picosatélites, la idea de la compañía es fabricar cientos de ellos, por lo que “se prevé una relación a largo plazo que beneficiará a la CNEA, a la empresa y al país”, señaló el organismo público en un comunicado.




Un paso adelante

Tras la firma del convenio, Javier García, cabeza del grupo de investigadores y técnicos de la CNEA, afirmó que es clave apoyar este tipo de emprendimientos desde sus inicios, cuando las startups son más vulnerables, considerando que sólo una de cada diez firmas logra sobrevivir.

En diálogo con EOL, el ingeniero Daniel Raggio, que se desempeña en el Departamento de Energía Solar de la CNEA explicó que, a diferencia de los paneles solares terrestres que tienen celdas de silicio, “las celdas espaciales están fabricadas con otra tecnología llamada multi-juntura porque en el espacio hay mucha radiación que genera degradación y estas celdas la soportan mejor”. Además, sostiene que tienen mucha más eficiencia y gracias a ello el satélite usa menos energía por superficie. Es un dato clave porque “cada kilo que mandás al espacio cuesta una fortuna”, admite Raggio.

CNEA tiene amplia experiencia en integración de paneles solares en satélites. Todo arrancó en abril de 2001 con un convenio con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) para el proyecto “Paneles solares para uso espacial”. Se trabajó en el diseño, fabricación y ensayo de paneles solares destinados a misiones satelitales en el marco del Plan Nacional Espacial, con foco en las misiones SAC-D Aquarius (puesto en órbita en 2011), SAOCOM IA y IB (2018 y 2020) y SABIA-Mar.

En asociación con INVAP, CNEA también intervino en la fabricación de paneles para 7 satélites de la empresa Satellogic, que actualmente están en órbita. En el proyecto con Innova Space, la CNEA fabrica los paneles solares espaciales y desarrolla la electrónica para carga de las baterías, además de integrar todos los componentes. Según explica Raggio “es un trabajo que se hace en forma artesanal para adaptar los paneles a la cofia, porque cada proyecto es ad hoc”.

La Argentina está dando pasos importantes en la tecnología satelital y en la fabricación de paneles solares espaciales, aunque la competencia internacional se hace sentir, en especial por parte de gigantes como China. Pese a ello, la CNEA busca ampliar su presencia internacional y se están ofreciendo los paneles solares espaciales a países latinoamericanos, con el fin de pisar fuerte en la región.