domingo, 8 de enero de 2023

Rusia teme a los ataques psíquicos occidentales
La pseudociencia y el misticismo son comunes entre la élite de Moscú.
por Lauren Wolfe


Los peatones se paran junto a una decoración de Año Nuevo estilizada como la "Estrella del Kremlin", con una letra "Z", una insignia táctica de las tropas rusas en Ucrania, en Moscú el 2 de enero. NATALIA KOLESNIKOVA/AFP VÍA GETTY IMAGES


Hay muchas razones en estos días para preguntarse si el presidente ruso Vladimir Putin y sus compinches están locos. Pero un memorándum del Kremlin filtrado recientemente revela que los que están a cargo del gobierno ruso están más metidos en la madriguera del conejo de lo que la mayoría de nosotros creíamos.

El memorando, publicado por Insider, un medio de comunicación ruso en el exilio, describe cómo el Servicio de la Guardia Federal Rusa (FSO), que protege a funcionarios de alto rango como Putin, manejaría la invasión de Ucrania, o cualquier otra guerra, en el propio suelo del país. Se enfoca en la preparación psicológica, asegurando que los oficiales de la FSO tengan el "apoyo moral y psicológico" necesario para resistir lo que el memorando llama un posible "ataque ideológico masivo". Pero los rusos no están simplemente preocupados por la propaganda habitual en tiempos de guerra, como las disimuladas transmisiones de radio o los periódicos clandestinos. En cambio, el Kremlin está montando preparativos para lo que llama la "infección psicológica del personal" por parte de un enemigo que los manipularía a través de la hipnosis, así como a través de poderes psíquicos y místicos desconocidos. El memorando advierte sobre "psi-generadores" y "habilidades hipnóticas" utilizadas por personal extranjero.

La creencia en los poderes místicos es relativamente común en Rusia, donde aproximadamente el 20 por ciento de las personas ha visitado a un psíquico y más del 60 por ciento cree en alguna forma de magia. Natalia Antonova, una escritora con sede en Washington y experta en Rusia que pasó siete años informando desde Moscú, dijo: “Este tema de la hipnosis y la telequinesis, sea lo que sea que intenten hacer, creo que los rusos realmente lo creen. La mayoría de nosotros todavía estamos tratando de existir en el mundo real, y [los líderes rusos] no. Ya no lo están intentando”.

Tales temores pueden imponerse en la parte superior. Durante mucho tiempo se rumoreó que los líderes rusos, incluido Putin, creen en el misticismo, la astrología, la numerología y los psíquicos, así como en la convicción de que su gobierno sobre una gran Rusia está predestinado. Ya en 1988, el New York Times informó que “los horóscopos, la medicina popular, la curación psíquica y todo tipo de misticismo ocupan un lugar destacado en la sociedad soviética, en parte fe, en parte moda pasajera, pero no es broma”.

El misticismo se fusiona con creencias ortodoxas rusas más convencionales sobre escenarios apocalípticos e influencia satánica. En una ceremonia de septiembre de la anexión de partes de Ucrania, Putin describió cómo la "supresión de la libertad en sí misma" occidental ha adquirido las características de una religión: satanismo absoluto. Luego, en octubre, el gobierno ruso cambió su justificación de la guerra, alegando que tenía el imperativo moral de “llevar a cabo la des-satanización de Ucrania”. Si bien el lenguaje del satanismo a veces se usa puramente como retórica exagerada, a veces se entiende literalmente. Las ideas ortodoxas rusas conservadoras de la guerra espiritual, en las que se describe a Occidente como literalmente demoníaco, se han incorporado al propio vocabulario del estado ruso y se han mezclado con el entusiasmo del país por la pseudociencia psíquica.

Sin embargo, no te preocupes. El memorando expuso cómo el FSO planea evitar este tipo de ataque psíquico. Las tácticas incluyen fortalecer psíquicamente a los oficiales contándoles historias sobre la valentía y el heroísmo de sus colegas. Otro medio de contrarrestar la infección psicológica consiste en dar a los oficiales recorridos por el Salón de la Fama y la Historia de la FSO y visitas a la Catedral de Nuestra Señora de Kazán en Moscú, presumiblemente para rezar en contra del diablo. También habrá una especie de sistema de compañeros: “Es necesario vincular a los oficiales del FSO con mayor conocimiento político a los menos estables”, se lee en el memorando. O, como precaución, puede ser necesario internar a los oficiales psicológicamente vulnerables que sufren “inestabilidad neuropsiquiátrica” en un hospital en estos tiempos misteriosamente peligrosos. Las preocupaciones sobre la psicología y la moral de los oficiales, de importancia crítica en una guerra perdida, se han mezclado con preocupaciones más esotéricas, como los ataques psíquicos.

Tanto el estado soviético como su sucesor experimentaron con el control mental (al igual que Estados Unidos durante la Guerra Fría, empleando un proyecto psíquico secreto propio). Un memorando ruso desclasificado en 2019 expuso cómo, en la década de 1980, los científicos investigaron la percepción extrasensorial (ESP) y otras habilidades místicas. Y en 2019, una revista militar rusa declaró que los soldados del país tienen poderes psíquicos y que los habían usado antes. Los soldados supuestamente aprendieron a leer los pensamientos de los delfines telepáticos. Pero no se trata solo del control mental impartido por Flipper. El autor del artículo, un coronel del ejército, escribió que los soldados telepáticos también pueden bloquear las señales de comunicación y colapsar las computadoras con sus pensamientos.

En la carrera armamentista paranormal de la Guerra Fría, ninguna "arma" psíquica era demasiado rara para considerarla, siempre y cuando los científicos no pareciera que estuvieran relacionados con el ocultismo.

La periodista de investigación Annie Jacobsen escribió en un libro de 2017: "La nomenclatura soviética en torno a ESP se reescribió para sonar técnica, cortando así todos los lazos con el pasado oculto de ESP". ¿Telepatía? Se le cambió el nombre a "transmisiones de sistemas biológicos a larga distancia". ¿Psicoquinesis? En cambio, mover objetos con solo pensar en ellos se denominó "emisiones no ionizantes, en particular electromagnéticas, de los humanos".

El memorando de la FSO filtrado explica que el subdirector de la FSO, el general Alexander Komov, es responsable de la implementación final del plan secreto para evitar un ataque psíquico en caso de que sea necesario. Komov es en parte científico, en parte chiflado. Participó en una conferencia organizada el año pasado por el Instituto de Investigación Espacial de la Academia Rusa de Ciencias sobre la posibilidad de espiar la Tierra desde el espacio. Aparentemente, también lidera un grupo de asesores independientes que incluye astrólogos, magos negros y psíquicos.

Según el memorando filtrado, entre otras estrategias que los rusos creen que el enemigo puede emplear incluyen "juegos psicocorrectivos", "psi-virus informáticos" e influencia psicológica "química y biológica". La psicocorrección, lo mejor que puedo decir, es una pseudociencia destinada a "corregir" el desarrollo de los niños pequeños, a menudo usando juguetes, y puede incluir psicología experimental. Su utilidad para los funcionarios que son objeto de psíquicos extranjeros es cuestionable. The Insider señala que es poco probable que la posibilidad de "psi-virus informáticos", sean cuales sean, afecte al Kremlin porque los oficiales tienen prohibido usar teléfonos celulares o tabletas mientras están de servicio.

La invasión inicial de Ucrania estuvo respaldada por el poder duro: un ejército de casi 200.000 hombres acompañado de artillería, tanques y fuerza aérea. Los expertos rusos se jactaron de una victoria fácil. Eso se derrumbó frente a la resistencia ucraniana, y una movilización masiva llena de pánico hizo poco para cambiar el curso del fracaso. Eso puede estar contribuyendo a la atmósfera de fantasía. “Con todos estos delirios que se han estado enconando durante años”, dijo Antonova, “cuando se enfrentan a la fría y dura realidad de que no pueden ganar en Ucrania, comienzan a desmoronarse mentalmente”.



viernes, 6 de enero de 2023

Avanza el desarrollo de un proyecto satelital y aeroespacial inédito
Se trata de una computadora que gestiona y controla la información de las cargas útiles de los satélites. Se estima que el proyecto verá la luz en 2023. El apoyo fue articulado por la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo, la Secretaría de Economía del Conocimiento y la Secretaría de Comercio.




La Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y la empresa ArsUltra avanzan en el desarrollo de una tecnología espacial: se trata de una computadora modular que gestiona y controla la información que envían las cargas útiles de los satélites. El proyecto, que se encuentra en la etapa final de diseño, espera su fabricación y los ensayos de funcionamiento correspondientes durante 2023. Si todo marcha de acuerdo a lo planeado, el proceso concluirá a fines del año entrante y saldrá a la luz para ser utilizado y adaptado a las necesidades nacionales y, más tarde, ser exportado desde Argentina.

Los satélites están conformados por dos partes: por un lado, la plataforma de servicios asociados al mantenimiento y la operación de la tecnología espacial, como es la carga de batería, las comunicaciones con la Tierra, la gestión de los paneles solares o el control térmico del satélite; y por el otro, la carga útil, es decir, los instrumentos que permitirán al satélite desempeñar su trabajo, por ejemplo cámaras infrarrojas, sistemas ópticos de observación de la Tierra o el espacio, o sistemas de comunicaciones.

Con esto en mente, el presidente de ArsUltra, Juan Martín Semegone, explica a la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ: “Las computadoras de las cargas útiles son responsables del control y la información que reciben. En este caso, nuestra computadora podrá recibir las fotos que saque la cámara del satélite y comprimirlas o formatearlas, y podrá concentrar la información que obtengan los instrumentos de los satélites y bajarlos a la Tierra”. Asimismo, dicha tecnología se encargará de encender los instrumentos en el momento en que deben operar, de configurarlos o de su acondicionamiento térmico.

Además, Semegone detalla que la computadora en desarrollo es genérica y “modular”, es decir que presenta diferentes módulos que podrán conectar e intercambiar varias cargas útiles de distintos satélites a la vez. “Se desarrolla una unidad de cómputo que se puede adaptar a distintas misiones y distintos requerimientos, desde satélites de órbita baja o media a geoestacionarios con algunas consideraciones”, manifiesta el titular de ArsUltra.

Y agrega: “No tenemos conocimiento de que se estén haciendo computadoras modulares en Argentina. Sí las vimos en Europa o en Estados Unidos, pero no necesariamente iguales que las nuestras. De todas maneras, cada vez hay una tendencia mayor a la modularidad, a acelerar los procesos de desarrollo y que las misiones se hagan cada vez más rápido”.

Con el diseño en la etapa final, el equipo proyecta que para mediados de 2023 ya se haya fabricado un prototipo y se comience con los ensayos tanto de funcionamiento del hardware como ambientales (por ejemplo, ensayos térmicos para conocer la respuesta de las variaciones de temperatura que se dan en el ámbito espacial o de vibración). Los objetivos son dos: utilizar esta tecnología en Argentina y, luego, exportarla.

De la UNQ al espacio

En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ, el codirector del proyecto, Héctor Pralong, cuenta que este desarrollo permitirá el acercamiento –y funcionará como antecedente– de la industria espacial con los y las estudiantes de esta casa de estudios.

“Antes, los productos que se gestionaban requerían de carreras específicas y hoy poseen múltiples facetas. En este sentido, se necesitan equipos profesionales, cuyos integrantes tengan una mirada sistémica y general. Así, aunque alguien piense que su participación está muy lejos de lo que se busca, verdaderamente puede ser una fuente de conocimiento muy importante”, subraya Pralong, y ejemplifica: “A veces, aquellos que estudian la carrera de Ingeniería en Automatización y Control se sienten desvinculados de la industria espacial, cuando en realidad no es así”.

Además, Pralong manifiesta que apuntan a incorporar estudiantes a la industria espacial. “Seguramente hay gente interesada y este proyecto, como otros de innovación, abre campos de trabajos. La idea no es pasar varias etapas y entregar un producto final. La meta es abrir un área de conocimiento para todos aquellos que quieran sumarse”.

Por su parte, el presidente de ArsUltra relata: “Con la UNQ estamos generando un vínculo enfocado en la creación de tecnología espacial, pero también una sinergia mediante la cual nosotros transferimos conocimiento a la universidad y también aprendemos de ella. La visión estratégica de articular con empresas de tecnologías de frontera fue apoyada por el rector Alfredo Alfonso dentro del marco de la universidad”.

Semegone plantea que esta alianza estratégica permitirá la posibilidad de abordar nuevos proyectos, de generar material concreto de desarrollo y procesamiento dentro de la casa de estudios, tener un producto comercial y, además, entrenar nuevos estudiantes en tecnologías que estén situadas dentro del marco de economía del conocimiento.

El apoyo estratégico y el impulso de las empresas del sector de tecnologías fue articulado por la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo, la Secretaría de Economía del Conocimiento (dentro de la que se destacan la Dirección Nacional de Innovación Abierta y la Dirección de Consolidación de Sectores Estratégicos) y la Secretaría de Comercio, todas entidades del ministerio de Economía.



jueves, 5 de enero de 2023

De Argentina al cosmos: una startup busca crear la primera red de transporte para satélites en el espacio
A bordo de un cohete de SpaceX, se lanzó el primer remolcador para satélites propiedad de EPIC AEROSPACE, startup fundada por un joven ingeniero argentino. El objetivo, probar todas las capacidades para situar en su órbita exacta a pequeños satélites que no llevan motores o combustible. Infobae habló con su CEO.


Credito: infobae.com


¿Cómo se hace para poner un satélite en el espacio y colocarlo en una posición orbital perfecta sin usar motores ni combustible, que hacen el aparato más pesado y caro de lanzar? EPIC AEROSPACE, una joven startup nacida en Estados Unidos por un argentino, tiene la solución; y hoy comenzó a hacer historia con el primer lanzamiento para probar su nuevo producto estrella: un remolcador satelital.

De este modo, a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, un remolcador satelital construido en el país, busca marcar un hito después de haber sido lanzado esta mañana desde Cabo Cañaveral, en Florida, Estados Unidos. El objetivo final, según advirtieron, es “construir una constelación de naves remolcadoras y crear la primera red de transporte en el espacio”.


La nave CHIMERA LEO I ya surca el espacio luego del despegue a bordo del Falcon 9


“Lanzamos una nave espacial llamada CHIMERA LEO I, que es parte de una línea de naves más grandes cuyo objetivo es remolcar satélites, proveyendo transporte de útima milla, para que los satélites que no llevan motores o combustible puedan ubicarse en la órbita correcta en el espacio. Con el despegue de hoy demostramos que llegamos a la madurez para poner un satélite de gran tamaño en órbita y que pasamos todos los ensayos necesarios para poner un sistema de propulsión desarrollado in house al espacio”, explicó a Infobae, Ignacio Belieres Montero, CEO y fundador de EPIC AEROSPACE, que presenció el despegue desde Florida.


Prueba de fuego estático de la nave espacial de EPIC AEROSPACE


“Esta primer naves espacial cuenta con una estructura en la que se pueden montar satélites de distintos tamaños. El lanzado hoy por SpaceX tiene 1,2 mts de largo, 88 cm de ancho y 60 cm de alto. Pesa 145 kilos. Dada las dimensiones de esta nave espacial, no se trató de un lanzamiento simple. Es una locura lanzar por primera vez una nave tan grande. Es un ambicioso proyecto porque estas naves tienen que tener grandes dimensiones para poder llevar satélites de hasta 200 kilos”, agregó.

Los servicios de última milla para satélites resultan altamente atractivo para la inmensa cantidad de pequeños satélites que viajan al espacio como cargas secundarias. Las naves de Epic Aerospace cuentan con un motor de combustible químico de bajo costo, de 90kg fuerza de empuje que puede ser utilizado para reposicionar satélites la órbita óptima para la misión que fue concebido su misión.

“Al desacoplar la propulsión de los satélites, permitiremos que cualquiera pueda lanzar cualquier carga útil en cualquier lugar del espacio. Comenzando con vuelos alrededor de la órbita terrestre baja (LEO o low Earth orbit), desarrollaremos la reutilización en el espacio y luego trabajaremos para satélite GEO”, indicaron desde la empresa.


Ignacio Belieres Montero, CEO y fundador de EPIC AEROSPACE posa con la nave antes de lanzarse


“Desde los 15 años que estoy construyendo cohetes para lanzarlos. Arranqué desde la terraza de mi mamá. Me enamoré de la industria aeroespacial con el correr de los años y me detuve a pensar en los problemas a futuro en este sector. Los cohetes más baratos serían los que se puedan reutilizar. Y los satélites van a pesar cada vez menos”, precisó el experto.

Y agregó: “Próximamente los lanzamientos serán con más satélites pequeños que grandes. Y estos no tendrán motores o combustible que los hace más pesados. Por ello, necesitarán de un servicio de transporte que los coloque en una órbita determinada, ya que el cohete los acerca, pero no los posiciona exactamente donde necesitan estar. Para solucionar eso, pensamos en crear remolcadores espaciales. Y hoy lanzamos el primero al espacio”.

El joven fundador explicó que son casi 40 personas en EPIC AEROSPACE. “Las naves remolcadoras cuentan con partes fabricadas en Argentina y luego pasan a una planta piloto en Uruguay, donde hacemos su integración. También tenemos oficinas comerciales en San Francisco, Estados Unidos. Buscamos a futuro construir una constelación de naves remolcadoras. Sería ideal tener 50 de estas Chimeras en órbita, esperando listos para ir a buscar un satélite y colocarlo en su posición orbital. Luego, los mismos recargarían combustible en estaciones de servicio dispuestas en el espacio. Buscamos construir la primera red de transporte en el espacio y no construir un remolcador para cada satélite”, concluyó.


El lanzamiento de la nave en el cohete de SpaceX



"Dibu" Martínez llegó al espacio exterior: cómo fue el lanzamiento de su satélite
La empresa Innova Space, de Mar del Plata, le dedicó su último lanzamiento. Conocé de qué se trata y para qué se usará.


Satélite Dibu Martínez.


Emiliano "Dibu" Martínez se consagró como uno de los mejores jugadores de la Selección en el Mundial de Qatar 2022. En su honor, la empresa marplatense, la misma ciudad de la que es oriundo el arquero, Innova Space lanzó un picosatélite al espacio en su honor.

Inicialmente iba a apodarse Simón Bolívar, como uno de los próceres de la Independencia Latinoamericana, pero luego de la obtención de la tercera Copa del Mundo postergó el alias para el próximo desarrollo.


Emiliano Martínez (Reuters)


Satélite "Dibu Martínez": cómo es

El satélite es de 10 centímetros por 10 y casi medio kilo de peso. Fue lanzado este martes 4 de enero desde Cabo Cañaveral, en Estados Unidos, a través de la nave Falcon IX de la empresa Space X, perteneciente a Elon Musk. Se estima que dentro de 7 días se desplegará y llegará a su posición, a 500 kilómetros de la Tierra.

A partir de ese momento se abrirá la etapa de trabajos de comunicación junto con el otro satélite lanzado (llamado Juana Azurduy) desde el centro de operación de Innova Space, y la empresa marplatense tendrá actualizaciones cada 48 horas.

Este tipo de satélites brinda comunicaciones de internet para dispositivos en industrias como la minería, la agricultura y la ganadería en zonas rurales o alejadas en las que no existe conectividad.



martes, 3 de enero de 2023

El Ejército e INVAP acuerdan el desarrollo y compra de radares tácticos de defensa antiaérea
Por Carlos Borda Bettolli



La Jefatura de Gabinete de Ministros dio luz verde al proceso de contratación directa administrativa que tiene como objeto el desarrollo y compra de un sistema de radares tácticos de defensa antiaérea RMF-200V. Una vez que finalice el contrato, el INVAP habrá provisto al Ejército Argentino de tres radares montados en vehículos provistos por la fuerza y un kit de mantenimiento. Las partes también dejan establecido que, una vez definidos los detalles técnicos, podrá incorporarse una adenda en la cual se contempla la provisión de equipos de comunicación, repuestos y un clarificador automático de los blancos detectados.


Imagen: INVAP


En cuanto al costo del contrato, el Ejército deberá abonar a INVAP la suma de U$D 21.790.000 de dólares, monto que se dividirá en U$D 17.520.924 de dólares por los tres radares, U$D 816.484 de dólares para el kit de mantenimiento y U$D 3.452.592 de dólares en impuestos. El cronograma de pagos incluye un anticipo financiero al inicio, 6 cuotas anticipo y un saldo contrato.

El Anexo II del Convenio Interadministrativo también establece el cronograma de provisión, detallando los distintos hitos que van desde la revisión crítica del diseño, desarrollo y demostración de los Modelos de Evaluación Tecnológica, cerrando con el test y demostración de cada unidad por entregar al Ejército Argentino.





La compra de estos tres radares tácticos de defensa antiaérea RMF-200V es un nuevo espaldarazo de las Fuerzas Armadas a INVAP, así como al desarrollo local de capacidades críticas locales. Vale recordar que el Ejército Argentino mantiene vigente el proyecto de adquisición de dos radares móviles de vigilancia aérea de largo alcance RPA-200M, un simulador de entrenamiento, los respectivos elementos logísticos, material de laboratorio así como los cursos de capacitación y entrega de manuales. El contrato de esta compra recibió la luz verde el pasado 19 de diciembre, con la publicación en el Boletín Oficial de la Decisión Administrativa 1259/2022.


RPA-170M. Foto: INVAP


INVAP también forma parte del proyecto de provisión de Radares Primarios 3D de Largo Alcance (RP3DLAP) y de los radares tácticos de defensa aérea 3D de mediano alcance RPA-170M, los cuales integran el Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial (SINVICA). Tal como informamos desde este medio, recientemente se inauguraron las instalaciones para el radar emplazado en Villaguay, provincia de Entre Ríos. Mientras que en el mes de mayo se celebró el emplazamiento de un RPA-170M en Cabo Domingo, Río Grande, provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

En cuanto al presente convenio, el Ejército Argentino también tendrá participación a través de la Dirección General de Investigación y Desarrollo (DGID), la cual no solo representará a la fuerza sino que también tendrá a su cargo todo lo relacionado con el control, supervisión, seguimiento, coordinación de los aspectos inherentes a la provisión de los radares y cursos de capacitación. A los fines de facilitar la tarea de la DGID, INVAP pondrá a disposición oficinas en la ciudad de Bariloche.

Tal como se mencionó, el Ejército deberá determinar sobre que tipo de vehículo se montará el radar, disponiendo de un plazo de T0+10 meses para seleccionar algún modelo en particular. Al tratarse de un radar móvil antiaéreo, es muy probable que los mismos se asocien al sistema de defensa aérea de corto alcance Saab RBS 70 NG, del cual ya arribaron al país los primeros misiles.


Radar tácticos de Defensa Antiaérea RMF-200V


El RMF-200V es un radar táctico de defensa antiaérea de corto alcance 3D, multi-misión y multifunción. Conforme a las especificaciones preliminares detalladas por INVAP, el mismo tiene un alcance de hasta 200 km y más de 70 grados de cobertura de elevación. El RMF-200V puede escanear todo el volumen en menos de un segundo, siendo capaz de detectar y rastrear distintas clases de objetivos, incluidas las amenazas de muy baja velocidad.



El desarrollo de INVAP está diseñado para ser montado en un vehículo liviano, pero también están disponibles en versiones portátiles y de instalación fija con un campo de visión de 90° en modo fijo o de cobertura azimutal completa utilizando una sola unidad. En la gacetilla de INVAP (a modo ilustrativo) se aprecian algunos renders conceptuales donde el radar se encuentra instalado en un mástil telescópico, el cual está montado en un vehículo táctico 4×4 de la familia HMMWV.

Principales características1-Banda X

2-AESA 3 D (active electronically scanned-array)
3- Multifunción con capacidad de gestión de recursos adaptables.
4- Diseño modular y escalable.
5- Capacidad de seguimiento: más de 600 objetivos simultáneos.
6- Orientación y Geo-referenciación automáticas.
7- Disponibilidad H24 para todo clima.
8- Despliegue rápido. Versiones para instalaciones fijas.
9- Consolas de operación portátiles.
10- Interfaces flexibles para integración personalizada (sistema de armas, enlaces de datos, software C3, etc.)
11- IFF opcional.



viernes, 30 de diciembre de 2022

Inesperado homenaje: Elon Musk llevará al Dibu Martínez al espacio
Innova Space y SpaceX se unen para llevar al arquero de la Selección Argentina cerca de las estrellas.




Desde Innova Space, el proyecto de satélites de comunicación impulsado por la aceleradora de proyectos Neutrón, anunció que para enero de 2023 lanzarán al espacio dos nuevos picosatélites, desde el Centro Espacial Kennedy de Cabo Cañaveral, en Florida, Estados Unidos, a través de la compañía SpaceX, la empresa fundada y dirigida por el magnate norteamericano Elon Musk. Los nombres de estos dos nuevos picosatélites son “ Dibu Martínez” y “Juana Azurduy”.

El primer Satélite MDQube SAT-1 del programa Innova Space, bautizado "General San Martín", fue lanzado con éxito al espacio el jueves 13 de enero de este año, destinado para orbitar en la LEO (Low Earth Orbit), que es una Órbita Polar a unos 400-500km de la superficie terrestre aproximadamente, para así formar parte de la constelación "Libertadores de América".

“Mar del Plata es el epicentro de varias alegrías y glorias que trascienden a nuestro continente y al mundo. Este proyecto surge de un grupo de adolescentes de escuelas técnicas de aquí, que con tan solo 18 años, se animaron a soñar con desarrollar, armar y lanzar el satélite más pequeño nunca antes creado, algo que jamás nadie había hecho y que era algo difícil de imaginar. Lo logramos gracias a la perseverancia de todo el equipo que, con un objetivo concreto e irrenunciable, nunca se permitió desistir”, sostuvo Alejandro Cordero, el CEO de Innova Space.

"Cuando lanzamos el 'General San Martín', el satélite más pequeño de América Latina, fue un antes y un después; 45 millones de personas, en cadena nacional, pudieron ver el lanzamiento en vivo y en directo. El intendente local de nuestra ciudad y el propio Presidente de la Nación estuvieron presentes en este hito histórico para Mar del Plata y el mundo”, agregó Cordero.

¿Qué son los picosatélites?

El nombre de "picosatélite" deviene del "smallsat", el concepto anglosajón aplicado para aquellos dispositivos satelitales de mucho menor tamaño que los satélites convencionales. Los modelos desarrollados en nuestro país, particularmente, tienen un tamaño de 10x10x5cm y pesan alrededor de 500 gramos. Poseen además una actualización tecnológica entre sí, por lo que el 70% de estos nuevos modelos presentan algunas modificaciones desde su primer diseño.

“Seguimos trabajando fuertemente en la consolidación de nuestra plataforma de comunicaciones de cara a las próximas misiones. Lo más importante luego de este hito será la búsqueda del capital necesario para escalar rápidamente y lanzar seis nuevos satélites, con los cuales comenzaremos a dar servicio a nuestros clientes", afirmó el CEO de Innova Space.




“Cada uno de los picosatélites de la empresa lanzará, va a llevar una imagen de las Islas Malvinas estampada en el frente para reivindicar a nuestros héroes y nuestra soberanía. La capacidad de desarrollo de la Argentina es inmensa; no se necesita mucho dinero, tiene que ver con la pasión, el trabajo y la dedicación, y eso es lo que demostramos con este proyecto", concluyó.



Fuente: ambito.com

jueves, 29 de diciembre de 2022

Así es la gigantesca fábrica espacial que una startup quiere lanzar a la órbita terrestre en 2028
El objetivo de ThinkOrbital es desplegar estaciones espaciales que sirvan como puntos de reciclaje de satélites, fábricas de chips y hoteles.
por Marta Sanz Romero


ThinkPlatform-3 ThinkOrbital - Omicrono

Cuando la Estación Espacial Internacional vive sus últimos años de vida en la órbita terrestre, dando algún que otro susto, la humanidad se asoma a una nueva era en la que la actividad espacial se multiplica. Naciones y empresas diseñan sus propias estaciones destinadas a investigación científica, futuras misiones o turismo, aunque hay quién incluso propone fabricar componentes en el espacio.

La start-up ThinkOrbital con sede en Lafayette, Colorado, se ha propuesto montar en la órbita una fábrica para crear chips, reciclar satélites y basura espacial. Bautizada como ThinkPlatform, esta inmensa pelota de fútbol será la fábrica de mayor altura del mundo, no por ser un rascacielos, sino por operar en el espacio.

Otras compañías han propuesto los hoteles del futuro con las mejores vistas, con todo tipo de lujos y experiencias únicas. ThinkOrbital no descarta dar uso a su plataforma flotante también para acoger a algunos turistas, pero entre sus objetivos el que más destaca es el de fabricar componentes en gravedad cero o reciclar los escombros que se están acumulando alrededor de la Tierra.

"Estamos trabajando en un concepto en el que los satélites más pequeños saldrían y recolectarían los desechos, los traerían de regreso a una ubicación central, los procesarían y podríamos convertirlos en combustible o sacarlos de órbita", ha dicho Lee Rosen, fundador de la start-up a SpaceNews. "Podríamos procesar los desechos y convertir el aluminio en polvo para que se use como combustible para naves espaciales".

Composición y despliegue

En una espectacular operación de despliegue, un brazo robótico coloca todas las paredes de esta esfera inmensa. Una a una se van situando para albergar dentro las instalaciones de esta fábrica internacional.

La esfera puede llegar a medir 20 metros de diámetro y esconder 4.000 metros cuadrados de volumen, según los diseños más grandes que ha presentado la empresa de Colorado. Un tamaño cuatro veces mayor que la Estación Espacial Internacional.




En la fábrica espacial, la robótica soporta el peso principal del trabajo. Esta megainstalación flotante contará, por ejemplo, con un brazo robótico que la compañía describe como una navaja suiza espacial. Servirá para ensamblar piezas y contará con una pistola de soldadura por haz de electrones.

La soldadura por haz de electrones ya se ha probado en el espacio, aunque requiere de un entorno de alto vacío. Consta de un cátodo y un ánodo entre los que se induce el paso de la corriente. Debajo del ánodo, hay una lente magnética, para dirigir el haz de electrones hacia la zona de soldadura. "Puede soldar 30 cm de acero en una sola pasada, con una eficiencia energética superior al 90%" defiende Think Orbital.


Brazo robótico en ThinkPlatform ThinkOrbital - Omicrono

Aunque parezca muy innovador, parte de esta tecnología es el resultado de años de trabajo en la Estación Espacial Internacional, donde ya se usan brazos robóticos de este tipo para manipular naves y secciones de gran peso de la estación. En este caso, la herramienta "puede ser más débil, más lenta, más ligera", explica la compañía.

Entre los otros usos que esperan darle a esta instalación está la del reabastecimiento de combustible seguro para otras misiones, el reciclaje o eliminación de escombros espaciales y el turismo, ya que sería capaz de albergar hasta 40 personas.

Fábricas por todo el espacio

La primera fábrica espacial que la empresa espera implantar se colocaría en 2028 en la órbita baja de la Tierra, donde se están situando la mayoría de satélites artificiales que trabajan en comunicación y observación del planeta y el espacio. Los objetos en esta órbita suelen dar, por lo menos, unas 11.25 vueltas a la Tierra por día.


Planes de ThinkOrbital ThinkOrbital - Omicrono

De acuerdo con Lee Rosen, cofundador, presidente y director de estrategia de ThinkOrbital, ya existen las tecnologías necesarias para construir plataformas en la órbita terrestre baja, pero deben diseñarse para que estas puedan ensamblarse de forma autónoma y escalable para diferentes clientes.

Varios años después, en 2030, el siguiente objetivo es colocar otra estación de ensamblaje en la órbita geosíncrona. Una estación bautizada como ORB2 GEO, que por la distancia con respecto al planeta se vería flotar en el mismo punto del cielo, mientras que el Sol, la Luna y las estrellas atravesarían el cielo tras esta estación.


ThinkPlatform ThinkOrbital - Omicrono

Tras estos dos hitos, los planes se suceden cada cinco años, llevando similares estaciones a la órbita lunar en 2035, y más adelante otros modelos cerca de grupos de asteroides. Esta ruta recuerda a la planteada por la NASA para Artemis, programa en la que se propone construir Gateway, una estación en la Luna para servir de puente de comunicación entre la Tierra y la colonia lunar.

Como también ocurre en tierra firme, una vez un proyecto ha adquirido experiencia y estabilidad, es el momento de expandirse y la start-up se propone unir sus anteriores diseños hasta una mega plataforma con múltiples esferas, la ThinkPlatform-4, que acogería a cientos de invitados que viajen al espacio por trabajo u hobbie.

La start-up aún debe convencer de la viabilidad de su propuesta a agencias espaciales como la NASA. En un primer intento perdieron un concurso de la agencia estadounidense, ante la que habían presentado una propuesta para construir estaciones comerciales. Ahora persiguen un objetivo que consideran "más viable".

Con esta nueva meta, ofrecen su diseño ante empresas comerciales, agencias militares y gubernamentales. De momento, ThinkOrbital ha obtenido varios contratos de investigación por 260.000 dólares (244.600 euros) del programa Orbital Prime de la Fuerza Espacial de Estados Unidos para el servicio, ensamblaje y fabricación en el espacio, que la compañía usará para refinar el concepto de diseño de la estructura espacial.



Fuente: elespanol.com
Misiones presenta el primer nanosatélite que medirá la huella de carbono
El aparato permitirá medir el rastro de dióxido en la selva misionera mediante el monitoreo tecnológico y uso de la robótica espacial. Estará en órbita en octubre de 2023.


(Prensa FanSat)


Misiones presentaba este miércoles a "MELCHORA", el primer nanosatélite de la provincia que monitoreará la huella de carbono de la selva misionera, indicaron desde FanIot, la empresa encargada de desarrollar la tecnología.

La Fabrica Argentina de NanoSatélites IOT precisó que este miércoles a las 9, en el Salón de las Dos Constituciones de la Cámara de Representantes de Misiones, se presentará este recolector de datos al que nombraron Melchora en honor a la luchadora misionera Melchora Caburú, que participó en la defensa de la Causa Popular y Federal Misionera entre 1815 y 1819.

El aparato permitirá medir las huellas de carbono de la selva misionera, mediante el monitoreo tecnológico y uso de la robótica espacial. El objetivo, según destacan desde la compañía, es "contribuir y respaldar acciones de la provincia en relación con el cambio climático y la conservación de la biodiversidad", con esta tecnología que ya tiene una fecha de lanzamiento.

"Nuestro Primer Satélite de 2U proyecta lanzarse en octubre del 2023 desde Estados Unidos por el sistema RideShare de SpaceX", indicaron las autoridades. Estos nanosatélites están diseñados para operar en órbitas bajas, añadieron.

Por su parte, el director ejecutivo de la empresa, Martín Bueno, confirmó que en 2023 iniciará la comercialización de los nanosatélites que desarrollan en conjunto con la Universidad Nacional de Misiones.

Para Bueno, la producción del nanosatélite es más sencilla "porque al ser reducido el tamaño se necesitan menos certificaciones para comenzar a funcionar".

Y resumió: “Toda la electrónica que está dentro del satélite podrá ser comercializada con empresas nacionales e internacionales. Y lo más importante es que tanto entes públicos como privados podrán tener acceso a la información que recabe Melchora”.

Qué es y para qué sirve un nanosatélite

La evolución de la tecnología aeroespacial en las últimas décadas permitió que empresas más pequeñas que las tradicionales se aventuren a la creación de satélites. El proyecto de alumnos de una escuela técnica de Mar del Plata o este nuevo emprendimiento científico en Misiones dan cuenta de ello.

La definición más ampliamente aceptada de nanosatélite es la de cualquier dispositivo que pese entre 1 y 10 kilogramos. La fabricación de estos pequeños aparatos espaciales no es algo realmente avanzado, ya que la miniaturización de los componentes electrónicos consigue satisfacer las necesidades de todo tipo a un costo relativamente bajo.

Gran parte de ese ahorro proviene del tiempo y requisitos en el desarrollo de los nanosatélites. Hasta que se comenzaron a plantear como herramientas para el común de las corporaciones, cada modelo de satélite prácticamente se desarrollaba desde cero. Plataformas muy especializadas que suponían entre 5 y 15 años de investigación, diseño, desarrollo y fabricación y millones en inversión.

Otro de los pilares fundamentales sobre los que se sostienen los nanosatélites pasa por la capacidad de renovarse. Al ser equipos 'baratos', las empresas o los científicos que los desarrollan van renovando elementos periódicamente poniendo a disposición del usuario final los últimos avances tecnológicos.



CAREM: Grandes pasos para el pequeño reactor
TSS recorrió la obra del CAREM y registró los avances tras las demoras ocasionadas por la falta de presupuesto y la pandemia, que permiten estimar la finalización de la construcción de este reactor modular para 2024 y su puesta en marcha para 2027. Cuáles son las características del proyecto y qué posibilidades ofrece tanto para el uso local como para la exportación.
Por Matías Alonso




Aunque todavía lejos de su puesta en marcha, estimada para el año 2027, recientemente se volvió a verter hormigón en la construcción del CAREM (por Central Argentina de Elementos Modulares) por primera vez desde el año 2018, luego de las últimas demoras ocasionadas en la obra, tanto por la pandemia como por las restricciones presupuestarias.

Se trata de un prototipo de reactor de tamaño pequeño ideal para ser instalado en zonas remotas y con la posibilidad de ser construido de manera modular. Este diseño argentino, responsabilidad de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y en el que ha tenido un rol relevante la empresa rionegrina INVAP, puso a la Argentina en la vanguardia de este tipo de proyectos en el sector nuclear, al iniciar su construcción en el año 2014.

Pese a los avances, las limitaciones financieras que demoraron al CAREM no se han despejado completamente, al no haberse aprobado el Presupuesto Nacional por el Congreso, por lo que muchas órdenes de compra no se pueden emitir, ya que las asignaciones de presupuesto son precarias. TSS estuvo en el predio donde se construye el reactor, donde se pueden advertir los avances en la obra.

Cuando se habla del vertido de hormigón no es poca cosa. El edificio de contención tiene unas paredes de hormigón fuertemente armado de un metro veinte de espesor en la parte superior, dos metros a la altura del reactor y cuatro metros en la base. Esto da una estructura capaz de contener las sustancias radioactivas en el muy improbable caso en que se produzca una fuga del recipiente de presión que contiene al núcleo y los generadores de vapor.


Con el CAREM, la Argentina es uno de los países que más avanzada tiene la construcción de este tipo de reactores pequeños y modulares. Foto: CNEA.

Es común que en la construcción de centrales nucleares aparezcan retrasos y más en una obra de esta dimensión, que emplea a más de 1000 empresas argentinas, 120 contratos, y unos 1300 trabajadores. Además, se trata de un prototipo original que no se basa en ningún otro modelo del mundo, por lo que pasar del papel a la obra puede conllevar algunos cambios. De todas formas, en este caso sería muy importante terminar la obra a tiempo por razones comerciales ya que este tipo de reactores pequeños modulares, o SMR en inglés, se estima que tendrán un mercado de 13.000 millones de dólares en la próxima década.

Con el CAREM, la Argentina es uno de los países que más avanzada tiene la construcción de este tipo de reactores pequeños y modulares, por lo que podría obtener beneficios de llegar antes que otros a poder mostrarlo en funcionamiento. Rusia tiene un reactor similar funcionando en una barcaza, aunque tiene más limitaciones de potencia, y Estados Unidos, Reino Unido y China tienen proyectos que todavía no han empezado su construcción, aunque cuentan con presupuestos muy importantes que hacen suponer que una vez iniciada no contarán con retrasos por esta causa.

El CAREM es un prototipo en el que se probará que todo lo planteado en papel funcione bien. Tendrá una potencia de 32 megawatts (Mw) –suficientes para abastecer a una población de 130.000 habitantes–, aunque posiblemente no entregue esa potencia al sistema interconectado nacional ya que no tendrá un fin comercial.

Una vez probado su funcionamiento se apuntará a construir módulos a medida que pueden ir de una potencia similar hasta los 120 Mw. Al ser modulares, se podría hacer una planta con cuatro reactores de 120 Mw y dos turbinas generadoras de electricidad, lo cual baja mucho los costos y especialmente el tiempo que se pasa entre que se empieza la construcción y se empieza a vender electricidad. Se espera que una planta de 100 Mw puede costar unos 480 millones de dólares, aunque eso se verá a la hora de construir un proyecto específico.

La construcción del CAREM, cuyo primer vertido de hormigón se hizo en 2014, debía finalizarse en cuatro años, pero con los retrasos de la pandemia, la crisis de pagos del último período del gobierno anterior y la suspensión de los contratos del Estado con la empresa estatal para reemplazarlos por contratos con Techint en 2016, generaron avances intermitentes que reprogramaron la finalización de obra para el año 2024 y la puesta en marcha definitiva para 2027. Hoy, el proyecto total se encuentra en un 61% de avance, los elementos combustibles ya están en un 60%, los generadores de vapor en un 55%, el recipiente de presión en un 71% y la obra civil en un 77%.

El recipiente de presión está siendo fabricado en IMPSA, la empresa recientemente capitalizada por el Estado nacional, aunque para su fabricación hubo que soldar anillos forjados en una empresa italiana. Se cree que para el CAREM comercial sería conveniente aliarse con Brasil, que tiene una capacidad de forja de gran tamaño, además de que en la capacidad de financiar el proyecto de construcción radica una de las falencias principales del proyecto argentino.


El proyecto total se encuentra en un 61% de avance, los elementos combustibles ya están en un 60%, los generadores de vapor en un 55%, el recipiente de presión en un 71% y la obra civil en un 77%. Foto: CNEA.


En cuanto a las ventajas comerciales del reactor, Élida Bustos, jefa de Prensa de CNEA, le dijo a TSS durante la visita al predio donde se construye el reactor: “Como es un reactor chico, se puede usar para muchos lugares, desde ciudades pequeñas hasta instalaciones que requieren mucha electricidad, como explotaciones mineras en zonas aisladas”. Luciano Turina, responsable del área de Comunicación del Proyecto CAREM, agregó: “Hemos tenido consultas de países en islas que tienen baja población y no tienen posibilidad de llevar líneas eléctricas desde otro lado”.

El CAREM tiene muchas características que lo hacen por diseño más seguro que los reactores tradicionales. Una de ellas es que el circuito primario de agua funciona por convexión natural, el núcleo está en la parte baja del recipiente de presión y hace que el agua se caliente y ascienda por el centro y luego descienda por los costados. Allí están están los generadores de vapor, dentro de los cuales está el circuito secundario de agua, y una vez enfriada el agua se condensa y vuelve a caer en contacto con el núcleo. Este sistema no necesita bombas para circular ya que lo hace por la diferencia de densidad natural del agua fría y caliente.

Otro de los sistemas que favorecen la seguridad de la operación es el de las barras de moderador del reactor. Usualmente, las barras entran desde afuera del recipiente de presión por agujeros en la parte superior. Esto hace que ante una disparada de la presión haya que hacer mucha fuerza para poder insertar las barras moderadoras con los sistemas electromecánicos que las accionan. En el CAREM, dado el pequeño tamaño de todo el sistema, todas las barras están dentro del recipiente de presión y son subidas o bajadas para moderar la potencia del núcleo mediante pulsos de agua. Esto hace que no exista la posibilidad de expulsión de barras moderadoras, y además reduce la cantidad de agujeros que atraviesan el recipiente de presión ya que no hay uno por cada barra sino solamente los pequeños caños que llevan la presión de agua para el accionamiento de las barras.

El complejo del CAREM se dividirá en tres zonas: Administrativa y de Control, Generación de Energía Eléctrica y Contención del Reactor. Ésta última es la de más altura y requerimientos de seguridad, y se trata de un edificio que tiene 12 metros bajo la superficie y 7 sobre esta. En el predio ya se encuentra todo el sistema generador de energía y la tubina de vapor que estará alimentada por el circuito secundario del reactor.

Actualmente, la esperanza es que la obra pueda tener la continuidad que no logró mantener en los últimos años. “Cuando se interrumpen estos procesos se pierde capacidad, se va la gente calificada y los proveedores se empiezan a caer. Retomar es muy complicado, no es apretar un botón. La Argentina ha perdido mucho con las fugas de cerebros, cuando la gente se va hay que formar nuevos cuadros técnicos y eso lleva un montón de años”, dijo Turina.

Además, las pymes que forman parte de este tipo de procesos deben estar certificadas, lo cual requiere tiempo y costos. Si no hay obras nucleares activas esas certificaciones se caen y luego el proceso debe ser vuelto a encarar, con un alto costo para las empresas que integran esta industria. “Hay una particularidad que tiene la industria nuclear y es que son procesos largos que trascienden a los gobiernos, por eso es necesario que sea una política de estado que perdure en el tiempo y no dependa del color político”, sostuvo Turina.



Fuente: unsam.edu.ar
Y-TEC, una catedral de la tecnología
A diez años de su creación, la compañía de YPF y el Conicet trabaja en múltiples frentes y quiere actuar como una aceleradora de empresas tecnológicas.
Por NORA BÄR



YPF es conocida como una compañía de extracción de petróleo y gas, y como fabricante de lubricantes y combustibles. Otra faceta menos visible son sus empresas relacionadas: YPF Luz (con centrales térmicas, parques eólicos en la Provincia de Buenos Aires, Chubut y Santa Cruz, y un gran parque solar en San Juan) o YPF Agro (se dedica a la biotecnología vegetal, fertilizantes y otros insumos para el campo). Es el segundo productor de energía verde del país y aspira a ser el primero, para lo cual está avanzando hacia la transición energética con nuevos métodos de extracción de litio, la primera planta de producción de celdas y baterías de América latina, y proyectos para la obtención de hidrógeno verde.

Estas innovaciones son posibles en gran parte gracias a Y-TEC, su brazo tecnológico, una empresa cuyo capital accionario pertenece en un 51% a YPF y en un 49% al Conicet, y que se plantea ser algo así como una “catedral de la tecnología”. Ubicada en Berisso, Provincia de Buenos Aires, la sede ocupa un predio de cinco hectáreas cedido por la Universidad Nacional de La Plata. En un moderno edificio de unos diez mil metros cuadrados, trabajan 260 investigadores y tecnólogos, más otros 133 investigadores, becarios y técnicos adscriptos a proyectos puntuales, hacen sus tesis 10 doctorandos, funcionan 47 laboratorios, 12 plantas piloto y más de mil equipos, algunos de ellos, únicos en el país.


Y-TEC tiene uno de los laboratorios de microscopía más completos del país (FOTO GENTILEZA Y-TEC)


A diez años de su creación, obtuvo 35 patentes y desarrolló 20 tecnologías en las áreas comprendidas en nueve “misiones” o ejes de trabajo. Además, tiene más de 100 acuerdos de cooperación con el sistema científico, y convenios de colaboración con las universidades nacionales de Córdoba, del Sur, de Río Negro, San Juan Bosco y de La Plata, y con la Comisión Nacional de Energía Atómica, entre otros. Y lleva publicados en revistas con referato alrededor de un centenar de trabajos de ciencia básica.

La filosofía de Y-TEC gira en torno del concepto de empresa interdisciplinaria. Allí trabajan geólogos, físicos, matemáticos, biotecnólogos, químicos, ingenieros. “Es un mundo atractivo para los investigadores porque pueden transformar los hallazgos de laboratorio en soluciones tecnológicas que se escalan y llegan al mercado –dice Roberto Salvarezza, ex ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, y actual presidente del Directorio–. Analizamos las propuestas desde los insumos que se van a utilizar hasta si son factibles desde el punto de vista económico, a lo mejor no en lo inmediato, pero sí en el corto plazo. Y ahora también nos estamos planteando actuar como una aceleradora de otras compañías de base tecnológica”.

Lo que en un primer momento se concibió como una suerte de Invap petrolero creció para ir más allá: poner a disposición del sistema de tecnología e innovación desde el equipamiento, hasta el soporte administrativo y logístico para el desarrollo de sus proyectos.


Muestra de roca donde se advierte su porosidad.


El subsuelo en el laboratorio

Un ejemplo es el dispositivo para inspeccionar gasoductos que están desarrollando precisamente con Invap: un “PIG”, siglas en inglés que corresponden a pipeline inspection gauge (en broma, lo llaman el "chancho inteligente”, porque el vocablo “pig”, en inglés significa “cerdo”).

“Hasta ahora, cada vez que una compañía quería inspeccionar un gasoducto, había que traer el PIG en avión, se usaba, se grababan las señales, se interpretaban y les entregaban el resultado –explica Eduardo Dvorkin, director titular de Y-TEC–. Eso no solo hacía que tuvieran que salir dólares del país, sino que se carecía de una adecuada disponibilidad. Es decir, que si uno se llevaba por delante un gasoducto con una retroexcavadora, no había forma de inspeccionarlo. Pero nosotros estamos diseñando uno propio, para uso local y para dar servicios a terceros. La Transportadora de Gas del Sur (TGS), la Transportadora de Gas del Norte (TGN) y Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia serán los primeros usuarios”.

Litio, Hidrógeno, Tecnologías del Subsuelo, Químicos Innovadores, Combustibles, Ambiente, Agro, Tecnologías de Caracterización son los nombres de algunas de las “misiones” (líneas estratégicas a la manera en que las concibe la economista Mariana Mazzucatto) en torno de las cuales se organiza la tarea diaria de los laboratorios de Y-TEC. El que dirige Martín Sánchez desarrolla nuevas tecnologías para la caracterización del subsuelo y la optimización de la producción de hidrocarburos.

“Por ser un proceso de extracción de fluidos del subsuelo, la fractura hidráulica (tecnología con la que se extrae el petróleo y el gas no convencional de Vaca Muerta), si no se hace correctamente, puede generar sismicidad –cuenta Sánchez, doctor en ingeniería–. Pero insertar un fluido, como el dióxido de carbono (CO2), una de las soluciones que hoy se estudia para el control de los gases de efecto invernadero, también. Si se inyecta CO2 en condiciones súper críticas también produce sismicidad inducida si no se toman los recaudos necesarios. De hecho, hay algunas iniciativas, como el proyecto español Castor, un depósito de gas natural sumergido en un antiguo campo petrolífero frente a las costas de Castellón y Tarragona, que se canceló por la sismicidad que generaba”.




Atlas para la inyección de dióxido de carbono

Ya hay países que inyectan dióxido de carbono en el subsuelo. Uno de los precursores fue Noruega, pero también lo hacen Estados Unidos, Canadá, Australia y, en América latina, Brasil.

“La idea de estudiar el subsuelo es tratar de mitigar esos problemas –destaca Sánchez–. En general, la inyección de fluido en fractura hidráulica es muy baja, entonces, las probabilidades de que aparezca sismicidad importante son pequeñas”.

El grupo que lidera tiene a su disposición una instalación experimental única en América latina para investigar la fractura hidráulica en muestras tomadas de Vaca Muerta, utilizando incluso modelos de simulación. Además, están trabajando en colaboración con la Comunidad Europea en un proyecto llamado “Pierre Curie” para la inyección de dióxido de carbono, por el que recibieron un millón y medio de euros. “En este momento, tenemos gente nuestra en España, en Noruega y en Francia para investigar en este tema –cuenta Sánchez–. Participan 12 o 13 instituciones, entre las cuales también está la CNEA, la UBA y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, de Chubut. De los países europeos, participan Bélgica, Noruega, Francia y Suiza”.

Para explorar cuáles serían las principales cuencas locales aptas para este uso, los científicos produjeron el primer atlas de la Argentina sobre capacidad de almacenamiento de CO2, algo indispensable si se decide avanzar en la producción de hidrógeno azul (que procede del reformado del gas natural, pero en cuya obtención se captura el dióxido de carbono para que no contribuya a la acumulación de gases de invernadero).

“La captura y el almacenamiento de CO2 son las estrategias por excelencia para alcanzar el ‘cero neto’ (emisiones nulas) en 2050 –destaca Sánchez–. Y aún así estamos en el 1% de lo que se necesitaría”.


Espectrómetro de fotoelectrones inducidos por rayos X (XPS); permite determinar la composición de materiales


Microscopía en escala micro, nano y atómica

En materia de gas y petróleo, entre otras características de las rocas que es imprescindible conocer están la porosidad y la interconexión [de esos poros] para estimar la permeabilidad que permitirá que fluya el hidrocarburo. “Son las propiedades petrofísicas por excelencia –subraya Sánchez–. En un reservorio convencional, cuanta más porosidad, más volumen almacenado. En uno no convencional, la permeabilidad es baja, entonces es necesario aplicar otras técnicas, como la estimulación”.

Parte de esos estudios se hacen en el laboratorio de microscopía a cargo del investigador del Conicet Alberto Carneiro, que le da soporte a todas las áreas. Junto con su equipo, desarrolló procedimientos para obtener imágenes en 3D y analizar muestras de las “coronas” que se extraen en los pozos de “shale” (petróleo y gas no convencionales), unos cilindros de un metro de largo por dos a cuatro pulgadas de diámetro.


Alberto Carneiro, jefe del Laboratorio de Microscopía


Con el equipo de Rayos-X obtienen imágenes para el estudio de baterías y celdas de litio. Con un microtomógrafo pueden ver detalles más pequeños.

Entre los equipos que son únicos en el país, cuentan con un espectrómetro de alta resolución, que permite determinar con enorme precisión la masa exacta de los compuestos analizados. Pueden observar el tipo de moléculas que componen el petróleo crudo y así obtener una huella digital de la formación para compararla con otras.

También disponen de un modernísimo “microscopio electrónico de transmisión” (TEM) que alcanza resolución atómica. Obtiene imágenes en el modo tomografía. Las muestras que examina son tan, pero tan pequeñas, que si se sumara el volumen de todas las que se vieron con este tipo de dispositivo en el mundo equivaldría a algunos milímetros cúbicos.

“Llegó en 2016 y está protegido por un gabinete para evitar perturbaciones que pueden producirse incluso cuando uno habla –explica Carneiro–. O sea que cubrimos las tres escalas: micro, nano y atómica, lo que nos permite estudiar cómo se organiza la materia en cada una”.

En el laboratorio de mecánica, examinan las propiedades de las rocas, cómo se deforman y se rompen, algo crítico en la fractura hidráulica y también en la captura de dióxido de carbono.

“Sacamos muestras, las colocamos en prensas con las que podemos simular la profundidad que uno desee, para someterlas a las condiciones de presión que existen, por ejemplo, a 3000 metros –explica Sánchez–. La primera prensa que compramos, era ‘de estantería’. La otra se diseñó para nuestros requerimientos específicos, es especial para nosotros. En la primera hacemos ensayos, y en la segunda, investigación. Antes, había que enviar las coronas al exterior para estudiarlas”.
Simulación numérica

Para estudiar problemas complejos, desde 2012 se viene trabajando en el desarrollo de un simulador de fractura hidráulica propio. “Eso nos da capacidades que los software comerciales no poseen –subraya Dvorkin–. En estos diez años, comenzamos con problemas muy simples hasta finalmente avanzar con arreglos que representan con mayor precisión lo que ocurre en el subsuelo”.

La misión de “químicos innovadores”, a cargo de Isabel Vega, trabaja en mitigación de corrosión inducida por microorganismos, en nanotecnología y surfactantes, y en “recuperación terciaria” (el proceso por el cual se inyecta agua con un polímero para empujar el petróleo remanente).


Eduardo Dvorkin y Roberto Salvarezza


También desarrollan “desemulsionantes”, que son nanoláminas (nanosheets) de grafeno modificado. “Para que una fractura hidráulica sea eficiente, hay que introducir un fluido a muy alto caudal con un agente de sostén para que una vez que se deja de bombear, la fractura quede abierta –detalla Vega–. Estos fluidos rompen la roca y bajan la presión, con lo que puedo usar más caudal, acelero el proceso, uso menos energía y reduzco costos. Hoy, ya existen estos productos, pero la diferencia fundamental del nuestro es que es una solución acuosa, lo que hace más fácil ‘aditivarlo’”.

Para conocer la integridad de las cañerías de los pozos petrolíferos y los daños por corrosión, en Y-TEC desarrollaron una tecnología que les permite medir el espesor remanente y hacer un cálculo de la velocidad con que se produce el daño. “Junto con la gente del Centro de Investigación en Métodos Computacionales (Cimec), de Santa Fe, pensamos un método para calcular los espesores remanentes y cuál es la presión que puede seguir resistiendo esa cañería –cuenta Dvorkin–. Hoy todavía no se aplica porque no podemos sacar más gas de Vaca Muerta hasta que esté finalizado el gasoducto. Pero el año que viene esta tecnología será importante, vamos a poder producir más gas en menos tiempo”.


Planta piloto de litio (FOTO GENTILEZA Y-TEC)


Celdas de litio

Uno de los proyectos insignia que encarnan el objetivo de Y-TEC es su planta de celdas de litio, UniLiB, una de las únicas cuatro que se encuentran en el Hemisferio Sur, que ya está equipada y a punto de comenzar a producir. Desarrollada en conjunto con la Universidad Nacional de La Plata, los trabajos en escala de laboratorio se iniciaron hace 12 años. “Después, pasamos a una planta piloto en la que podemos testear nuestros propios materiales –destaca Salvarezza–. Hay tres que son insumos críticos: uno es el material catódico (el polo positivo, nosotros elegimos la tecnología de fosfato, hierro y litio, o LFP). Es más segura y económica, y tiene menos impacto ambiental. El otro es el grafito, utilizado en el ánodo (polo negativo). Y el tercero es el electrolito [solución líquida que proporciona la fuente de iones de litio, conductora de electricidad]. En el camino del desarrollo uno se encuentra con restricciones potenciales que son el acceso a un recurso estratégico, al conocimiento, y a las divisas para las posibles inversiones”.


Realizando ensayos en la planta piloto de celdas de litio


Según Salvarezza y Dvorkin, los costos estimados de producción están casi en paridad con el LFP importado de Asia. La planta tendrá una capacidad de producción de 300 celdas por día, y de 780 cuando se trabaje en tres turnos. Esto permitiría equipar entre 40 y 45 buses por año, pero la primera meta que tienen en vista es proveer a la comunidad de la Isla Paulino, cercana a Berisso, de baterías de litio para almacenar la electricidad producida por un parque fotovoltaico.

“Es una localidad que está aislada de la red de suministro eléctrico –cuenta Salvarezza–. Será una prueba piloto para resolver el problema de muchas jurisdicciones del país que nunca van a estar integradas a la red porque están muy alejadas. Vamos a desarrollar un paquete de energía limpia y renovable que incluye paneles solares y baterías para almacenamiento de la energía, y cuyo costo es competitivo en comparación con otras alternativas”.

Además, están en tratativas con la provincia de Santiago del Estero para transferirle la tecnología que les permitirá construir una planta de producción de baterías de tres a cinco veces más grande, pero para vehículos eléctricos.

“Estamos transformando nuestro carbonato de litio en productos con valor agregado –afirma Salvarezza–. Somos socios con un 20% de participación. Ellos ponen la inversión, y nosotros capacitamos personal y nos ocupamos del soporte tecnológico”.

Combustibles

En otro laboratorio, Adrián Guzmán, líder de la misión Combustibles, y su equipo simulan las distintas situaciones a las que se ve sometido el motor de un vehículo durante un ciclo de uso: aceleración, frenado, marcha en la calle, en autopista… Todo eso se puede programar y un dinamómetro lo ejecuta. “Nos permite probar el rendimiento del combustible en una condición de laboratorio con una capacidad de control y de medición increíbles –dice Guzmán–. Es muy, muy preciso. La sala tiene un sistema de aire acondicionado para mantener la temperatura y la humedad muy estables, aún con el motor andando, durante los ensayos. Con esta instalación aseguramos que los productos de YPF siempre estén a la vanguardia de las últimas tecnologías y que tengan la mejor performance. Se hace un esfuerzo muy importante para que tanto los premium como los de segundo grado, estén al más alto nivel”.


Adrián Guzmán, líder de la misión Combustibles


La misión Hidrógeno investiga en aplicaciones de este elemento, una de las estrategias que despierta gran interés para el futuro de la movilidad baja en emisiones de dióxido de carbono. “Estamos desarrollando tecnología para la reconversión de motores diesel de transporte pesado o de pasajeros en sistemas duales con hidrógeno y diesel y de ese modo generar una descarbonización parcial a través del reemplazo parcial del diesel por hidrógeno bajo en carbono –cuenta la física María Herrera, líder del programa–. También estamos trabajando con trenes argentinos en un proyecto, todavía en etapas iniciales, para la transformación de locomotoras diesel a hidrógeno con tecnología de celdas de combustible como las que usa el Mirai, el auto a hidrógeno de Toyota”.

Y por último, la misión Ambiente, liderada por María Elena Oneto, desarrolla nuevas tecnologías para la regeneración de sistemas naturales, la valorización de residuos y el diseño sostenible de productos.

Sin duda, una apuesta ambiciosa para impulsar la innovación tecnológica en el país que debe mantenerse en el tiempo.