martes, 13 de noviembre de 2018

¿Es posible lanzar una sonda barata para explorar Urano?
por Daniel Marín



Urano y Neptuno son los planetas menos conocidos de nuestro sistema solar. Solo los hemos visitado una vez a finales de los 80 gracias a la sonda Voyager 2. Para la comunidad científica el estudio de los gigantes de hielo es una prioridad, pero la NASA no tiene dinero para lanzar una misión tan ambiciosa. Por el momento el objetivo de la agencia es enviar una o dos sondas en la década de los 30 que no llegarían a su objetivo antes de 2040. Lo que no está tan claro es si se debe mandar una sonda a cada mundo o, por el contrario, lo mejor sería concentrarse en uno de ellos. Tampoco se ha alcanzado un consenso en el diseño de la sonda y si debería incluir una cápsula atmosférica —uno de los requisitos de la comunidad científica— o no. Por eso de vez en cuando aparecen conceptos que estudian la posibilidad de construir una sonda de «bajo presupuesto» a los gigantes de hielo. Claro que bajo presupuesto significa en este contexto cualquier cosa que esté por debajo del coste de una misión Flagship, es decir, menos de tres mil millones de dólares.


Urano visto por el Hubble en 2005 (NASA/ESA).

Lo ideal sería diseñar una sonda a los gigantes de hielo que fuese del tipo New Frontiers, o sea, que no costase más de mil millones de dólares. Pero, ¿es posible? Parece que sí. En los últimos años hemos visto propuestas de sondas «baratas» centradas en Urano. La razón de escoger Urano en vez de Neptuno es que está mucho más cerca y, por lo tanto, se puede reducir significativamente el tiempo de vuelo y, de paso, el coste de la misión. Desde el punto de vista científico la comunidad internacional considera que Urano y su sistema de lunas es igual de interesante —y poco conocido— que Neptuno, así que por este lado no hay objeción alguna.


Las cuatro opciones principales sopesadas por la NASA para el estudio de Urano y Neptuno. De izqda. a dcha.: orbitador de Neptuno con sonda atmosférica y etapa SEP, sonda de sobrevuelo de Urano con sonda atmosférica, orbitador de Urano con sonda atmosférica y orbitador de Urano sin sonda atmosférica (NASA).

En 2016 se presentó la propuesta OCEANUS (Origins and Composition of the Exoplanet Analog Uranus System), cuyo nombre hacía referencia a que uno de los principales objetivos para estudiar Urano y Neptuno es que ambos mundos forman parte del tipo de planeta más común en la Galaxia y, sin embargo, apenas los conocemos. OCEANUS incluiría tres generadores de radioisótopos del tipo eMMRTG y llevaría solamente tres instrumentos científicos. Uno de ellos, UnoCam, estaría basado en la modesta cámara JunoCam a bordo de la sonda Juno que actualmente está alrededor de Júpiter. La nave incluiría además la subsonda atmosférica URSULA (Understanding Real Structure of the Uranian Laboratory of Atmosphere), que se soltaría antes de la inserción en órbita. OCEANUS despegaría en 2030 con un Atlas V 511 (aunque por entonces ya no existirá este lanzador y se deberá emplear otro vector) y llevaría a cabo dos sobrevuelos de Venus y uno de la Tierra para alcanzar Urano en 2041. También usaría una etapa propulsiva SEP con motores iónicos para acortar el viaje. La órbita inicial tendría un periodo de 120 días, que se reduciría posteriormente a 30 días.


Propuesta de sonda OCEANUS (NASA).


Órbita de OCEANUS (NASA).

Otro concepto más reciente y aún más sencillo es QUEST. Al igual que OCEANUS se trata de otro orbitador simple de Urano, pero no llevaría sonda atmosférica y solamente dispondría de dos eMMRTG. La carga científica sería ligeramente mayor, con cinco instrumentos. QUEST se lanzaría en 2032 y realizaría dos sobrevuelos de la Tierra y uno de Júpiter para llegar a Urano en 2045. La asistencia gravitatoria con Júpiter permitiría prescindir de la etapa propulsiva SEP, aunque el tiempo de vuelo seguiría siendo elevado (13 años). QUEST también estaría situado en una órbita científica de 30 días alrededor de Urano.


Propuesta QUEST (NASA).

Trayectoria de QUEST (NASA).

Emblema de la propuesta (NASA).

Tanto OCEANUS como QUEST son simples propuestas no oficiales planteadas más como un ejercicio para profesionales y estudiantes del sector que proyectos reales, pero demuestran que es posible concebir una sonda relativamente sencilla y barata para el estudio de Urano. La pregunta es, ¿merece la pena mandar un vehículo tan simple o es mejor esperar a la segunda mitad de este siglo para explorar estos planetas de forma adecuada? Si elegimos la segunda opción debemos sopesar la posibilidad de que ya no estemos aquí para verlo.



Fuente:  danielmarin.naukas.com

lunes, 12 de noviembre de 2018

Novedades con el cohete Arion 2 de PLD Space
por Daniel Marín



La empresa española PLD Space sigue adelante con sus planes para lanzar cohetes al espacio. El primer paso, como ya todos sabemos, serán las misiones suborbitales del cohete Arion 1, que deben comenzar a finales del año que viene. Hace pocos meses pudimos ver los detalles del Arion 1 y su logística, pero, si todo sale bien, en 2021 despegará el Arion 2, un vector orbital que aspira a hacerse un hueco en el cada vez más competitivo mercado internacional de minilanzadores. Arion 2 podrá colocar 300 kg de carga en una órbita polar heliosíncrona de unos 500 kilómetros de altura, o sea, el doble de lo inicialmente previsto.


Separación de la primera etapa del Arion 2 (PLD Space).

Las dos etapas del Arion 2 y sus seis motores serán construidos por PLD Space, mientras que la aviónica correrá a cargo de GMV. El cohete tendrá una longitud de 27 metros y un diámetro de 1,6 metros, con una masa total al lanzamiento de 32 toneladas. La primera etapa, de 17 metros de longitud, dispondrá de cinco motores con un empuje total de 408 kilonewton, mientras que la segunda etapa, de 6 metros de largo, tendrá un único motor con un empuje de 65 kilonewton. El lanzador empleará queroseno y oxígeno líquido en las dos etapas (kerolox). La cofia FlexLine tendrá una longitud de 3,2 metros y correrá a cargo de RUAG Space, empresa que también se encargará de la cofia del Arion 1. La configuración de cinco motores de la primera etapa permitirá su reutilización parcial usando paracaídas (suministrados por Airborne Systems North America), retropropulsión y otros sistemas de cara a un amerizaje controlado en el océano. Al igual que SpaceX, PLD Space no usará dispositivos pirotécnicos en la separación de etapas y la cofia, solo mecanismos neumáticos. De este modo se reducen los costes, se simplifica el proceso de lanzamiento y, en el caso de la primera etapa, se facilita la reutilización de acuerdo con el estudio FLPP-LPSR de la Agencia Espacial Europea (ESA).


Cofia FlexLite de RUAG que usarán los lanzadores de PLD Space (PLD Space).

El Arion 2 podrá incorporar una etapa superior opcional según la naturaleza de la carga útil y la órbita final, una decisión que aumenta la complejidad del lanzador, pero que le da mucha mayor flexibilidad en sus misiones y aumenta de forma considerable su competitividad. Originalmente el Arion 2 debía contar con tres etapas y dos motores en la primera etapa, mientras que su capacidad estaba limitada a colocar 150 kg en órbita baja. Ahora el Arion 2 podrá situar el doble de carga útil en órbita, una característica que lo convierte en un lanzador mucho más interesante desde el punto de vista comercial. La decisión de usar cinco motores de menor potencia en la primera fase permite acelerar el desarrollo del lanzador y facilita la recuperación de la etapa. En abril del año que viene la empresa planea comenzar pruebas en la que se dejará caer la primera etapa para comenzar a ensayar las técnicas de recuperación.

En cuanto al espinoso asunto de los centros de lanzamiento, las primeras misiones del Arion 2 partirán desde el centro espacial de Kourou en la Guayana Francesa, donde, obviamente, ya existe una infraestructura más que considerable enfocada a misiones orbitales. No obstante, a PLD Space le gustaría contar con un segundo complejo de lanzamiento en Europa. Lo ideal sería que este centro estuviese en España, pero no descarta otras opciones en caso de que no sea posible (sería deseable que el gobierno español apoyase a PLD Space para que pueda lanzar el Arion 2 desde territorio nacional, pero no soy muy optimista en este punto). Recordemos que el Arion 1 realizará sus primeros vuelos desde la base del INTA en El Arenosillo (Huelva), pero también podrá despegar desde Esrange (Suecia) o la isla de Andøya (Noruega), dependiendo de las necesidades de los clientes. Al tratarse de un lanzador orbital, el Arion 2 no seguirá la misma trayectoria que el Arion 1 y por eso hay que buscar otros centros de lanzamiento.


Centros de lanzamiento estudiados por PLD Space (PLD Space).

Gracias a sus nuevas prestaciones, el Arion 2 podrá situar en órbita baja pequeños satélites de Clase 1 a Clase 4, es decir, de 200-500 kg a 1-25 kg. Este rango incluye Cubesats, pero también muchos satélites pequeños de constelaciones de comunicaciones que van a ser lanzados en los próximos años, un mercado muy goloso al que PLD Space quiere hincarle el diente con el Arion 2 (estas constelaciones gigantes necesitarán numerosos lanzamientos de mantenimiento para reemplazar unidades dañadas u obsoletas, un mercado ideal para los minilanzadores). Además, a finales de octubre los ministros de España, Alemania, Francia, Italia y Suiza acordaron lanzar todos sus satélites gubernamentales mediante lanzadores europeos. El acuerdo tiene como principal objetivo reforzar la rentabilidad comercial de los futuros lanzadores Ariane 6 y Vega-C y, como consecuencia, ya no se lanzarán cargas gubernamentales de estos países en cohetes rusos o estadounidenses (como, por ejemplo, el satélite espía español Paz, que fue lanzado mediante un Falcon 9), del mismo modo que el gobierno estadounidense no lanza ningún satélite militar o científico con vectores extranjeros (salvo que se trate de un proyecto internacional, como el JWST). No cabe duda de que este acuerdo podría significar un apoyo crucial para PLD Space y otras empresas europeas que están desarrollando minilanzadores.


Dimensiones de la primera etapa del Arion 2 (PLD Space).

Se acerca el momento decisivo para PLD Space. A finales del año que viene debe debutar el Arion 1 desde El Arenosillo y, para ello, la empresa está ultimando las nuevas instalaciones de prueba en el aeropuerto de Teruel. El octubre pasado la empresa de Elche anunció que en este vuelo se lanzaría una carga útil del ZARM (Centro Alemán de Tecnología Espacial Aplicada y Microgravedad) de la Universidad de Bremen, el primer cliente comercial de PLD Space. Esta carga útil ocupará uno de los cuatro compartimentos del extremo del lanzador, mientras que los otros tres transportarán instrumentos para monitorizar el vuelo. El Arion 1, con unas dimensiones de 12,7 x 0,7 metros, es un lanzador suborbital de una etapa capaz de alcanzar 130 kilómetros de altura y llevar unos 100 kg de carga útil gracias a su motor TEPREL-B.


Construcción de la rampa de pruebas del Arion 1 en el aeropuerto de Teruel (PLD Space).

Otra vista de la rampa en Teruel (PLD Space).

Instalaciones de PLD Space en Teruel (PLD Space).

Trayectoria de una misión típica del Arion 1 desde El Arenosillo (PLD Space).

Muchos eran los que pensaban que PLD Space no llegaría jamás tan lejos y, sin embargo, aquí están. Si al principio hubo quien les criticaba por “vender humo”, ahora algunos les echan en cara que varios componentes de los Arion estén fabricados por otras empresas (como si eso fuera una práctica poco habitual en el sector). Desgraciadamente, esto es España y ya sabemos que el deporte nacional siempre ha sido criticar de forma destructiva. En todo caso, lo importante es que, aunque todavía queda mucho camino por recorrer, el objetivo está cada vez más cerca. Y, por cierto, esta será la última entrada en este blog sobre la familia de lanzadores Arion, no por nada malo, sino porque PLD Space planea cambiar el nombre de sus cohetes para evitar confusión con los Ariane. Continuaremos informando.


El equipo de PLD Space (PLD Space).



Fuente: danielmarin.naukas.com
Revelan los detalles de un plan nazi para dar un golpe militar en Alemania
Un grupo de 200 oficiales de la división de élite KSK del Ejercito de Alemania organizó un grupo secreto neonazi para prepararse para un golpe militar en Alemania, informa The Daily Mail.


© AP Photo / Matthias Schrader


Según este medio británico, los militares planearon matar a la líder del partido Verde, Claudia Roth, al ministro de Exteriores, Heiko Maas, y al expresidente, Joachim Gauck, quien dejó el cargo el 17 de marzo. Entre otros objetivos de los golpistas figuraban los líderes de movimientos en apoyo a los migrantes.

Según el plan de los neonazis, se suponía que el caos comenzaría un cierto día X en las calles de las ciudades alemanas, durante el cual ellos eliminarían físicamente a los opositores políticos.

La Policía alemana conocía estos planes entre los militares, pero consideró tales declaraciones como "fantasías alcohólicas". Los servicios especiales respondieron seriamente solo después de que uno de los miembros de la asociación, un exmilitar de la Fuerza Aérea de Alemania, se sincerara con los investigadores sobre la seriedad de las intenciones.

Todos los golpistas también formaban parte del movimiento Uniter, uniendo a los veteranos que sirven en Afganistán y África. Uniter negó cualquier conexión con los conspiradores.

Los primeros detalles del macabro plan empezaron a salir a la luz en 2017 en los medios alemanes junto con la detención de uno de los golpistas, Franco A.

El 4 de noviembre, se informó que 20.000 migrantes se habían reunido en la frontera entre Bosnia y Croacia y estaban tratando de penetrar en Europa Central. Muchos de ellos estaban armados con cuchillos.



Fuente: mundo.sputniknews.com
Ekeko: de dónde viene el hombrecito cargado de bienes que muchas familias peruanas (y sudamericanas) tienen en casa
por Pierina Pighi Bel


Mis ekekos, antes del incidente...

No soy supersticiosa ni religiosa, pero cuando tuve aquel incidente con mis ekekos, hace casi un año, pensé "esto es mal augurio", casi como acto reflejo.

Yo había comprado estos hombrecitos sonrientes de arcilla, de unos cinco centímetros de altura, para poner en mi habitación algo que me recordara a mi país, Perú.

Muchas familias peruanas tienen un ekeko en casa y su imagen suele aparecer en boletos de lotería.

Las figuritas que adquirí venían, como todos los ekekos, con los brazos abiertos y cargados de réplicas de billetes y alimentos en miniatura que les tapaban casi todo el cuerpo.

El peso de los productos los jalaba hacia adelante, pero se suponía que esa carga no debía ser un problema.


Las personas que honran al Ekeko le cuelgan miniaturas como éstas.

Al contrario. Los ekekos son amuletos para atraer prosperidad y abundancia, según una creencia del Altiplano (meseta alrededor del lago Titicaca que comparten Perú y Bolivia).

Así que cuanto más cargado el Ekeko, mayor es la promesa de riqueza para su dueño.

Pero según la costumbre, el propietario tiene que "engreír" al muñeco, con una serie de rituales.

De lo contrario, la tradición advierte que el Ekeko podría vengarse por descuidarlo o por hacer lo que hice yo con los míos.

Dios del agua y la lluvia

La razón del resentimiento que se le atribuye puede ser que el origen del culto al Ekeko se remonta a una época en la que los humanos debían ofrecer sacrificios a los dioses para mantenerlos contentos.

Los antiguos aimaras, asociados con Tiahuanaco (civilización altiplánica que vivió su apogeo entre los 500 y 900 d.C.), adoraban a Tunupa, dios del agua del fuego, y organizador del mundo, cuenta Milton Eyzaguirre, jefe de Extensión del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef) de Bolivia, a BBC Mundo.

Esta deidad era la encargada de que lloviera en el periodo de siembra, para asegurar una buena cosecha.


El Ekeko es el protagonista de la feria de las Alasitas, en La Paz, Bolivia.

En 1612, el sacerdote jesuita Ludovico Bertonio escribió el primer diccionario de aimara y una de las entradas se refería a este dios.

El texto es una de las pistas principales del origen del Ekeko.

La descripción del jesuita empieza con las palabras "Tunupa, también conocido como Ekeko", detalla Fernando Cajías, historiador y profesor de la Universidad Mayor de San Andrés, de Bolivia, y de la Universidad Católica Boliviana, a BBC Mundo.

Entonces, el Ekeko nació como un dios del agua y la lluvia, opina Eyzaguirre, y luego mudó a una deidad de la abundancia.

El experto ve "una relación casi directa entre el dios del agua y el de la abundancia, porque el agua es fundamental para la producción agrícola", que era una de las actividades principales de las culturas andinas.


Al Ekeko también se le pueden pedir viajes.

Pero hoy el Ekeko no luce como ninguna divinidad de los Andes, sino como cualquier poblador de esta región sudamericana.

Cercos

En 1781, la ciudad de La Paz, en la actual Bolivia, sufrió dos cercos, a manos de combatientes aimaras que querían independizarse del dominio español.

"Hubo una hambruna terrible", cuenta Eyzaguirre, pues no llegaban alimentos a causa de los asedios.

Sin embargo, Sebastián Segurola, intendente de La Paz en aquella época, se salvó de aquella escasez.

Una de sus sirvientas, Paulita Tintaya, lo proveyó de comida a él y a su familia mientras La Paz estuvo sitiada —relata Eyzaguirre—, y explicaba que el verdadero benefactor era el Ekeko.

En agradecimiento, cuando acabó el cerco, Segurola "permitió" el culto al Ekeko, que hasta entonces había sido una costumbre indígena profana.


Los ekekos vienen con la boca abierta para que sus dueños les puedan poner un cigarro.

Además, autorizó que cada 24 de enero (el mismo día de la Virgen de la Paz, según los católicos) los paceños celebraran la Feria de las Alasitas, en la que hasta hoy la gente compra en miniatura las cosas que quieren conseguir en el año (alimentos, casa, estudios, y más recientemente, vehículos y aparatos electrónicos) y se las cuelgan al Ekeko.

Entonces, fue hacia el final del Virreinato y en un entorno cada vez más urbano, que apareció la imagen del Ekeko que conocemos hoy, explica Carina Circosta, doctoranda en Artes en la Universidad de Buenos Aires, a BBC Mundo.

Vengativo

En Buenos Aires se celebran las Alasitas desde hace unos 13 años, dice Circosta, que investiga esta festividad.

Además de Perú y Bolivia, muchas familias de Colombia han comprado un ekeko para su casa.


Aunque tal vez no debieron hacerlo.


En 2014, Suiza devolvió a Bolivia una estatuilla preínca que representaba al dios Tunupa, o Ekeko.

La creencia indica, según Circosta, que es mejor recibirlo como un regalo, en vez de pagar por uno.

Pero si ya lo adquiriste, tal vez te convenga cumplir con los rituales que exige su culto.

"Hay que hacerlo fumar (ponerle un cigarro encendido en la boca) cada viernes", señala Cajías, y además renovarle los bienes con frecuencia.

En Bolivia, hay gente que prefiere evitar las molestias y honrar al Ekeko solo en las Alasitas, en vez de llevarlo a casa.

"Es una obligación permanente", dice Cajías. "Puede quitar todo lo que da. Así que hay que mimarlo para que no se ponga celoso y mantenga la abundancia".

Yo hice todo lo contrario.


Hay ekekos como estos, que son pequeños, pero los artesanos los fabrican de todos los tamaños, y con distintos materiales.

A los pocos días de llegados a mi casa, en un descuido, los dos ekekos se me cayeron al suelo y los zapatos negros de ambos estallaron en decenas de pedacitos.

Traté de rescatar todos los restos posibles de su calzado y los guardé en una bolsita en un cajón, con la intención de pegarlos o moldearlos otra vez con arcilla.

Pero casi un año después, todavía no lo hago. Tengo abandonados a dos ekekos. De acuerdo a la tradición, me espera una venganza doble.



Fuente: BBC Mundo

domingo, 11 de noviembre de 2018

La primera moto en serie del país se fabricó en Mendoza
La construyeron dos hermanos hacia 1930. No tenía cadena ni bujía. Los Andes compró varias para sus canillitas.
Por Javier Hernández 


Joya mecánica. Una de las pocas Ramonot que hoy se pueden ver; motor de 2 tiempos de 100cc. Gustavo Rogé / Los Andes 


“Pablo Ramonot es el precursor de todo esto y se vino de Biarritz a mediados de 1870, cuando la fiebre amarilla amenazaba a buena parte de Francia”, cuenta Carlos Chacón, historiador de Palmira y de la biografía de su gente: “Se tomó un barco a Sudamérica, tocó puerto en la Argentina y unos años después, ya estaba en Mendoza”.

La moto Ramonot que construirían tiempo después dos de sus hijos es considerada la primera que se fabricó en serie en la Argentina con manufactura totalmente nacional, “salvo por un par de detalles: las cubiertas y un rulemán de la bancada del motor”, explica Eduardo Rastrilla, dueño de un museo itinerante de motos antiguas: “Lo demás se hizo en un taller de Palmira”.

Hacia 1885, Pablo Ramonot llega a Los Barriales y allí, en Junín, monta una pequeña fábrica de arados, discos e implementos agrícolas: “Tenía el oficio de mecánico, era un hombre inquieto y de gran inventiva. Se pasaba buena parte del día desarrollando y probando generadores eléctricos que funcionaban con nafta o vapor de agua”, dice Chacón.

Ramonot se casó con Eloisa Pairet. Juntos tuvieron cinco hijos y dos de ellos, Alberto y Enrique, heredaron del padre la pasión por la mecánica y los motores. “Por un descuido de los que se pagan caro, al hombre se le incendió el taller y acostumbrado a arrancar de cero, se mudó con su familia unos km y hacia 1925 se instaló en Palmira”, explica Chacón.

El nuevo taller estuvo en lo que ahora es la esquina de Belgrano e Italia, frente al paseo Juan B. Justo. Hacia 1930 los hermanos Ramonot fundaron allí la Sociedad Industrial de Motocicletas Argentinas (SIMA) y en esos talleres diseñaron y fabricaron una moto desde cero.

En las primeras décadas del siglo XX, Palmira era un pueblo ferroviario en crecimiento: ya había cine, también bares y bodegas; grandes fincas, algunos comercios y el club local; las sociedades de italianos, españoles y árabes, las primeras escuelas y una biblioteca pública.

En esa Palmira en ebullición nace la Ramonot, una moto económica, que costaba $380 de la época y que se diseña con ciertas características: no usaba cadena, sino una correa de cuero; tampoco tenía patada de arranque y el encendido se conseguía corriendo a su lado para saltar sobre el asiento; tampoco llevaba bujía: “Era una moto fiel, siempre que uno tuviera la precaución de hacerle un mantenimiento a la corriente. Había que llevar encima un chispero de repuesto y cambiarlo cuando fallaba”, explica Rastrilla, propietario de una moto mendocina.

Los Ramonot armaron un motor para bicicletas, que se comercializó junto a un pequeño tanque de combustible: “El kit de motor para bicicleta se vendió casi al mismo tiempo que las motos”, cuenta Eduardo Rastrilla.

El taller de los Ramonot construyó entre 800 y 1.400 motos y a fines de los años 30, el establecimiento tenía unos 60 empleados.Diario Los Andes compró entonces una docena de aquellas motos para sus canillitas y el ferrocarril San Martín adquirió una partida, para el personal que iba desde una barrera a otra.

Era una moto económica y la gente la usaba para pasear, para ir a trabajar e incluso para competir en carreras. Luego de esos años de furor y por problemas financieros, SIMA bajó las persianas: “Explicar por qué no funcionó semejante éxito es complejo, pero podríamos decir que Alberto y Enrique Ramonot eran dos bohemios y que al dinero lo manejó alguien más, con resultados lamentables”, dice Chacón. 

El taller SICA fue reemplazado por casas y un puñado de comercios; hoy nada hay allí, en esa esquina, que recuerde al establecimiento de los hermanos Ramonot, ni siquiera una placa que narre los hechos sobre la primer moto fabricada en serie de la Argentina, como piden algunos vecinos. 

Entrevista con Perón 

Hacia 1946, una comitiva del entonces presidente Juan Domingo Perón visitó SIMA y a los hermanos Ramonot. Perón tenía la idea de meter al estado en el negocio de la construcción de motos y propuso trasladar la fábrica a Córdoba. "Lo que les ofrecieron a los Ramonot como parte del trato era insignificante, un porcentaje menor por cada moto fabricada", explica Carlos Chacón: "No llegaron a un acuerdo con Perón".

Así el gobierno nacional reemplazó el proyecto de construir las Ramonot en Córdoba por la importación de Alemania de motos que acá se conocieron como Puma Primera Serie.



Fuente: Los Andes
El submarino ARA San Juan: Búsqueda frenada




La empresa estadounidense Ocean Infinity, a cargo de la búsqueda del submarino ARA San Juan, abandonará sus tareas en alta mar desde el próximo 16 de noviembre y las retomará febrero, ya que el buque deberá volverá al puerto de Comodoro Rivadavia y luego trasladarse hasta Sudáfrica donde se le realizarán reparaciones.

“El último día de operaciones es el 15 (de noviembre)”, confirmó a la agencia de noticias rusa Sputnik el abogado Luis Tagliapetra, padre de unos de los 44 tripulantes, quien se encuentra a bordo del buque que realiza el rastrillaje de la embarcación perdida desde hace casi un año.

El próximo viernes, el Seabed Constructor, barco ultratecnológico que rastrea al submarino en alta mar, volverá al puerto de Comodoro Rivadavia y más tarde se dirigirá hasta Sudáfrica para someterse a revisiones que estaban programadas.

“Por ahora ya está, vamos a ver si retoman la búsqueda en febrero”, señaló Tagliapietra, uno de los tres familiares embarcados en el buque.

La firma norteamericana se comprometió a buscar el submarino durante al menos 60 días, prorrogable por otros 60 días en el contrato que firmó con el Poder Ejecutivo el pasado mes agosto.

El cese de la búsqueda será un día después de que se cumpla el primer aniversario de la desaparición del submarino y sus 44 tripulantes, ocurrido el 15 de noviembre de 2017.

El parate en la búsqueda se da en medio de idas y vueltas, ya que la semana pasada la Armada argentina había planteado que la búsqueda del submarino iba a continuar durante todo el verano luego de que surgieran las primeras versiones de que Ocean Infinity había solicitado suspender transitoriamente las operaciones.

A bordo del buque navegan dos submarinistas y un oceanógrafo de la Armada que supervisan las operaciones de búsqueda, junto con tres familiares de los tripulantes.



Fuente: pagina12.com.ar

sábado, 10 de noviembre de 2018

CAREM, el reactor modular
El reactor experimental de baja potencia cuyo diseño comenzó hace casi tres décadas avanza en la construcción de un prototipo en el marco de las restricciones presupuestarias y podría estar listo en un plazo de tres a cuatro años. Cuáles son sus características, por qué resultaría más seguro que las centrales tradicionales y qué usos podría tener más allá de la generación de energía.
Por Matías Alonso 



El CAREM (por Central Argentina de Elementos Modulares) es un reactor experimental de baja potencia que, como su nombre lo indica, se puede utilizar de manera modular. Actualmente, es la única central nuclear de potencia (el prototipo en construcción será de 32 MW) que está en construcción en la Argentina, tras la paralización de Atucha III. Se está construyendo desde el año 2014 en el complejo atómico Atucha, en la localidad bonaerense de Lima, y podría ponerse en funcionamiento entre los años 2021 y 2022 –tras sucesivas postergaciones– de mantenerse el financiamiento del proyecto, ya que el presupuesto de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) ha sido recortado por el actual Gobierno a la mitad con respecto al del año 2015.

Esta pequeña central nuclear para la producción de energía eléctrica es de diseño argentino y prevé la integración local del 70% de los insumos, componentes y servicios que demanden. El interés del Gobierno por esta central parte de que el CAREM es considerado por la CNEA un desarrollo con potencial de exportación.

Con este objetivo, una empresa integrada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la empresa INVAP y Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) buscaría comercializar este desarrollo en el mundo una vez consolidada la experiencia local. En la CNEA estiman que el mercado mundial de este tipo de centrales podría alcanzará los 400.000 millones de dólares, de los cuales la Argentina, por ser el primero en diseñar y poner en funcionamiento este tipo de plantas, podría quedarse con el 15%.

Sus características lo hacen ideal para el abastecimiento eléctrico en zonas alejadas de los grandes centros urbanos —donde las condiciones geográficas o el clima dificultan el transporte de combustible y el tendido de redes eléctricas— o polos fabriles con alto consumo de energía, además de ofrecer otras prestaciones como desalinización y provisión de vapor para diversos usos industriales.

El 21 de agosto del año pasado comenzó la construcción del edificio que contendrá las instalaciones nucleares, una estructura de 18.500 metros cuadrados en la que el reactor ocupará más de dos tercios de ese volumen.


El CAREM se está construyendo desde el año 2014 en el complejo atómico Atucha, en la localidad bonaerense de Lima, y podría ponerse en funcionamiento entre los años 2021 y 2022. Foto: CNEA.

Diseño propio

El CAREM ofrece una serie de ventajas con respecto a los grandes reactores nucleares de agua a presión (PWR, por sus siglas en inglés) desde el punto de vista de la seguridad, el financiamiento y los plazos de construcción. “Este prototipo es el comienzo para consolidar a la Argentina como un diseñador de centrales de potencia”, afirmó Luciano Turina, de la Gerencia de Área CAREM de la CNEA, durante una presentación que se hizo sobre este reactor en el Centro Atómico Ezeiza y en la que estuvo presente TSS.

La seguridad de esta planta está diseñada para que, ante una emergencia, se disparen sistemas automáticos de control que no necesitan de la acción humana y que pueden mantener la infraestructura de forma segura por hasta 36 horas antes de requerir una intervención.

Usualmente, un reactor PWR funciona con un recipiente de presión en el que se aloja el núcleo radioactivo y se hace circular agua que se calienta al ponerse en contacto con él. Esto es conocido como circuito primario. Este líquido debe ser bombeado hacia los recipientes generadores de vapor, por los que circula agua que se convierte en vapor para mover las turbinas que generan energía eléctrica, lo que se conoce como circuito secundario. Posteriormente, el agua que está en contacto con el núcleo (circuito primario) debe ser presurizada para volver a entrar en el reactor y reiniciar su ciclo.

El CAREM incluye todos estos sistemas adentro de su recipiente de presión y los generadores de vapor también están adentro, por lo cual no es necesario bombear el agua del circuito primario por fuera del mismo, con lo que se eliminan las tuberías de gran tamaño que tienen los reactores PWR y los riesgos de pérdida de agua contaminada y de fallas de la bomba de circulación.

Este reactor, en cambio, funciona por circulación natural, ya que el núcleo del reactor se encuentra en la parte baja del recipiente de presión mientras que los generadores de vapor están arriba de él. Así, el agua asciende cuando se calienta y se pone en contacto con los generadores de vapor, unas serpentinas dentro de las cuales circula el agua del circuito secundario que será llevada a las turbinas. Al entrar en contacto con los generadores de vapor, el agua se enfría y vuelve a bajar para calentarse nuevamente en el núcleo.

Al incluir todos estos sistemas adentro del recipiente de presión, no es necesario volver a presurizar el agua que está en contacto con el núcleo, ya que el sistema es autopresurizado por un domo superior en el que se acumula vapor, con lo que se elimina otro riesgo de falla. Que todos los sistemas estén adentro del recipiente de presión también obliga a tener uno más grande con relación al núcleo, por lo que también la cantidad de agua contenida en él es mayor, lo que brinda más estabilidad al sistema y más tiempo frente a una pérdida.


El diseño del CAREM incorpora muchos de los sistemas adentro de su recipiente de presión y los generadores de vapor también están adentro, por lo cual no es necesario bombear el agua del circuito primario por fuera del mismo, con lo que se eliminan las tuberías de gran tamaño que tienen los reactores PWR y los riesgos de pérdida de agua contaminada y de fallas de la bomba de circulación. Gráfico: CNEA.

Modularidad

Además de compartir los servicios comunes a todos los reactores, lo que disminuye los costos, la modularidad del CAREM permite que pueda construirse un reactor y empezar a vender energía eléctrica que genere la financiación de la construcción de los demás, lo cual es una ventaja comparativa frente a los grandes reactores PWR, en los que se debe completar la construcción antes de poder empezar a operar. En su versión comercial, el CAREM podría llegar hasta una potencia de 120 MW, con lo que se podrían sumar cuatro módulos para obtener una potencia total de 480 MW. El límite de 120 MW está relacionado con el límite físico después del cual es difícil que se pueda contar con la circulación natural óptima.

El diseño modular también es una ventaja para que las paradas de planta se puedan programar de a un reactor a la vez y seguir trabajando con una potencia del 75%, con lo que se evitaría tener que utilizar centrales térmicas o recurrir a otro tipo de fuentes para reemplazar esa energía.

Se estima que una central CAREM de 480 Mw podría costar unos 2000 millones de dólares, ya que se busca no superar el costo por MW de una central tradicional. El prototipo de 32 MW que se está construyendo costará unos 300 millones de dólares, aunque al no ser modular hay muchos costos que se duplican y por ser la primera de la serie también hay costos de aprendizaje que posteriormente se reducirán.

Seguridad

El CAREM utilizará agua liviana para refrigerar un núcleo de 61 elementos combustibles de 1,40 metros de altura, de uranio enriquecido entre 1,1% y 3,1 % y con un peso de 3.812 kilos, que deberá ser cambiado cada 18 a 20 meses.

Los generadores de vapor tienen unos caños de 35 metros de largo que deben ser realizados en una sola pieza y son fabricados por CONUAR. Cada uno de los 12 generadores de vapor contiene 52 de estos tubos, de forma helicoidal y agrupados en seis camisas concéntricas. Para realizar estos tubos fue necesario fabricar un horno de 35 metros, ya que no existen versiones comerciales de semejante tamaño.

Para regular la reacción, en un reactor tradicional PWR se utilizan barras de control accionada por mecanismos eléctricos desde afuera del recipiente de presión, que absorben los neutrones libres y detienen la reacción en cadena. En el caso del CAREM, hay dos sistemas de control, y están adentro del recipiente de presión y accionados por mecanismos hidráulicos. El primero es el Sistema de Ajuste y Control, que son un conjunto de barras que son mantenidas en su posición por la presión de agua inyectada desde afuera del recipiente de presión. Se trata de barras con una superficie dentada para que puedan subirse o bajarse de a un diente por vez para ajustar la potencia del reactor. El segundo sistema es el de Extinción Rápida, que son barras lisas que ante la pérdida de presión de agua inyectada caen por la fuerza de gravedad en dos segundos y son utilizadas para hacer paradas de emergencia. En ambos sistemas, las barras son mantenidas en su posición por la presión del agua, por lo que ante una falla de las bombas o de falta de energía caen de manera automática para apagar el reactor sin necesidad de acción por parte de operadores.

En caso de que las barras estén trabadas y no caigan por efecto de la gravedad, la seguridad está reforzada con otros sistemas de extinción que también trabajan por principios físicos y no necesitan de acciones por parte de operadores. En caso de que no pudiera extraerse el calor por los generadores de vapor se producirá un recambio del agua que está adentro del reactor con agua de unas piletas que se encuentran dentro del edificio de contención y por encima del reactor. Esta circulación también trabaja por diferencia de altura y haría que el vapor ingrese a estas piletas mientras que el agua de refrigeración caería dentro del reactor bajando su temperatura.

Un segundo sistema de seguridad consiste en una solución borada que se encuentra en tanques a diez metros de altura sobre el reactor y que, en caso de un accidente mayor, será empujada por el vapor y también caerá dentro del reactor sin necesidad de acción humana. Esta se considera una medida extrema ya que una vez que esa solución está adentro del reactor no puede volver a encenderse hasta no ser desarmado y realizada una limpieza completa.


El CAREM es el único reactor nuclear de potencia (el prototipo en construcción será de 32 MW) que está en construcción en la Argentina.

En el caso de una pérdida del agua del circuito primario, hay un tanque externo con una cantidad de agua similar a la del reactor, que por una diferencia de presión rompería un conducto sellado con ese objetivo que insertaría toda el agua adentro del recipiente de presión. En caso de que esta reserva líquida también se pierda, se podría inyectar dentro del reactor agua desmineralizada disponible en depósitos dentro del predio o bien recurrir a agua de río, como último recurso.

En caso de que el núcleo se pudiera haber fundido, lo que se busca es que no rompa el recipiente de presión, por lo que la construcción contará con aspersores que lo rociarán para bajar su temperatura y que no haya escapes del núcleo.

Competencia nuclear

Diversos países con tradición en el área nuclear cuentan con diseños de pequeños reactores modulares similares al CAREM, aunque la Argentina está entre los pocos que tiene uno en construcción. Ante la consulta de TSS a Turina sobre un reactor similar que posee Estados Unidos, respondió: “Se supone que hay un convenio con el estado de Utah para contratar 11 de estos reactores chicos, lo cual haría que ellos los empiecen a producir en el mediano plazo, pero también es posible que eso sea solo una pantalla para decir que lo pueden producir cuando quieran y no sea tan así”. Y agregó: “La realidad es que si Estados Unidos le asigna fondos importantes a ese proyecto nos pasan por arriba, pero nosotros ya tenemos todo el bagaje técnico adquirido, algo que es muy difícil de generar en el corto plazo”.

En la construcción del CAREM participan, además de la CNEA y CONUAR, Techint (obra civil, con un contrato de 1148 millones de pesos), la rionegrina INVAP (responsable del diseño del reactor), Siemens (turbina generadora), Tecna (ingeniería y desarrollo de equipos) e IMPSA (vasija y generador de vapor).

Se estima que la vida útil de este tipo de centrales sería de 30 años, como sucede con otras como Embalse y Atucha, período tras el cual podría hacerse una extensión de vida mediante el cambio de algunos componentes. Gabriela Piacentino, ingeniera de la Oficina Técnica de Ingeniería y Procesos del proyecto CAREM, habló sobre las condiciones a las que será sometida este prototipo: “Habrá una degradación en el tiempo de vida útil porque se harán muchas pruebas y quizás se hagan muchas paradas de emergencia que implican cambios rápidos de temperatura, de unos 326 grados al apagado en pocos segundos. Eso tiene que ver con el objetivo de un prototipo. En una planta de producción uno siempre intenta evitar esas paradas abruptas porque no le hacen bien a los materiales”. Piacientino, de unos 30 años, debió analizar la documentación de un reactor cuyo diseño fue concebido en 1980, poco después de su nacimiento.

Durante la presentación, algunos asistentes manifestaron su preocupación por el hecho de que no se hayan iniciado las tareas de capacitación del personal que va a trabajar en la planta, algo que debió haber comenzado hace ya varios meses.

También se habló sobre la falta de definición acerca de si la planta será operada por la CNEA o por NA-SA, en el marco de la incertidumbre con respecto al futuro del plan nuclear, ya que una posible falta de continuidad en los proyectos genera la pérdida de recursos humanos altamente especializados que resultan muy difíciles de volver a conseguir. “Cuando se relanzó el proyecto CAREM, en 2008, hubo que salir a contratar venerables ancianos experimentados por que no había mucha gente con experiencia”, se escuchó durante la presentación y se comentó el caso de Eduardo Díaz, jefe de Puesta en Marcha de Atucha I y de Embalse, que con más de 80 años viajaba cada dos semanas desde Córdoba a Buenos Aires para capacitar a los gerentes más jóvenes.



Fuente: Agencia TSS 
Las próximas sondas chinas para estudiar el sistema solar
por Daniel Marín



China ha puesto en marcha un plan de exploración del sistema solar tremendamente ambicioso para un país cuya experiencia previa en enviar sondas espaciales hace una década era prácticamente nula. Pero estos planes están en continua evolución a medida que los distintos agentes a cargo del programa espacial chino afinan sus previsiones en función de la financiación y tecnologías disponibles. Por si fuera poco, las fuentes originales suelen contradecirse entre sí y en ocasiones son un tanto confusas. Pero, en cualquier caso, es más que evidente que China está desarrollando un programa de exploración planetario del que veremos sus frutos durante los próximos años y décadas. Veamos las misiones principales.


Concepto de misión china de retorno de muestras de un asteroide que debería despegar en 2024. Es obvio que el diseño está basado en la OSIRIS-REx de la NASA. Y sí, el “asteroide” es el cometa 67P (CNSA).

Primero debemos pasar por la Luna. El programa de exploración lunar (CLEP) chino es el pilar básico del esfuerzo de exploración del sistema solar del país asiático. Este año se lanzará la sonda Cháng’é 4, gemela de la Cháng’é 3, que aterrizará en el cráter von Kármán de la cara oculta de la Luna. En 2019 despegará la Cháng’é 5 mediante un cohete Larga Marcha CZ-5 para traer unos 2 kg de muestras de la zona de Mons Rümker, en el Oceanus Procellarum. Entre 2020 y 2024 deben despegar las Cháng’é 6, 7 y 8. Una de ellas traerá muestras del polo sur de nuestro satélite, donde se supone que existe hielo mezclado con el regolito lunar. En principio esta misión de retorno de muestras debía ser la Cháng’é 6, gemela de la Cháng’é 5, pero otras fuentes indican que esta sonda será denominada Cháng’é 7, aunque para aumentar la confusión puede que vuele antes que la Cháng’é 6 (recordemos que en principio la Cháng’é 5 iba a despegar antes que la Cháng’é 4, así que tampoco sería la primera vez que los chinos se hacen un lío con el número de sus sondas).


Misiones lunares chinas (CNSA).


Las nuevas Chang’e 7 y 8 polares (izquierda) comparada con la Chang’e 5 de retorno de muestras (la Chang’e 6 será idéntica) (CNSA).

Previamente se había anunciado que la segunda misión de retorno de muestras alunizaría en la cuenca Aitken del polo sur lunar, en la cara oculta, pero se ve que ha habido un importante cambio de planes. En cualquier caso, las otras dos Cháng’é polares explorarán también la región del polo sur. Estas dos nuevas sondas usarán el diseño de la Cháng’é 5. No traerán muestras a la Tierra, pero a cambio llevarán también un orbitador. El siguiente objetivo en importancia del programa de sondas chino es Marte. En 2020 se lanzará la ambiciosa misión Marte 2020 formada por un orbitador y un rover. La misión del orbitador será de un año, mientras que la del rover durará unos 90 días. El rover de 200 kg aterrizará en uno de los siguientes lugares candidatos: cráter Knobel, Deuteronilus Mensae o Meridiani Planum (sí, el lugar de aterrizaje de Opportunity).


El rover chino de 2020 (Xinhua).

En 2028 o 2029 (con seguridad antes de 2030), China quiere lanzar una misión de retorno de muestras del planeta rojo, el principal objetivo de la comunidad científica con respecto a Marte. La NASA lleva décadas planeando una misión de este tipo y también quiere traer muestras de Marte antes de 2030, así que esta podría ser primera carrera espacial real entre EEUU y China (bien es cierto que la misión de la NASA es mucho más compleja y cara).


China está estudiando una misión de retorno de muestras para antes de 2030 (CAST).

En los últimos años China había anunciado su intención de lanzar alrededor de 2022 una misión a un asteroide. El candidato principal era Apofis, un asteroide cercano potencialmente peligroso a —muy— largo plazo. Esta sonda debía sobrevolar otros asteroides cercanos de camino a su objetivo (se habló de 1996 FG3 y 2002EX11). En otras variantes de esta misión su objetivo final era otro NEO distinto de Apofis. Sin embargo, en los últimos meses hemos visto como los planes chinos de exploración de asteroides se han centrado en una misión de retorno de muestras que deberá despegar alrededor de 2024. Aparentemente, tanto la Academia de Ciencias China como la Agencia Espacial China están investigando dos conceptos de misión de retorno de muestras de asteroides distintos que al menos recogerían 4 gramos de regolito de la superficie del objetivo (todavía no se ha dicho qué asteroide sería) y los traería a la Tierra antes de 2030 (como comparación, la sonda japonesa Hayabusa 2 traerá también unos pocos gramos de la superficie del asteroide Ryugu, mientras que la sonda OSIRIS-REx de la NASA recogerá un mínimo de 60 gramos de Bennu).


Maqueta de sonda china para el estudio de Venus con un radar de apertura sintética y una sonda atmosférica (Long Wei, China Daily).

Se ha discutido la posibilidad de lanzar una misión a un cometa del cinturón principal (MBC), aunque todavía no se sabe si sería un simple sobrevuelo por parte de la sonda de 2024 o una misión independiente a largo plazo. En cuanto a Venus, China ha declarado su intención de lanzar una compleja sonda al planeta vecino en 2025 aproximadamente. Estará dotada de un radar de apertura sintética para cartografiar la superficie y una sonda atmosférica, pero lo cierto es que últimamente no hemos visto ninguna novedad asociada al proyecto, así que bien podría haber sido pospuesto más allá de 2030. Para ese año está previsto el lanzamiento de una sonda a Júpiter, la primera misión china con destino al sistema solar exterior. La sonda llegaría en 2036 y se centraría en Europa y Ganímedes, aunque obviamente esta misión está todavía en un estado muy poco avanzado. También se ha hablado de una sonda a Saturno en la década de los 30 y otra a Urano en los años 40, pero está claro que por ahora estos proyectos no son más que conceptos preliminares.

Huelga decir que todas estas fechas y misiones están en continua revisión. Muy probablemente dentro de un par de años los planes chinos de exploración del sistema solar habrán cambiado drásticamente. Esperemos que sea porque hayan incorporado todavía más misiones.


La sonda Chang’e 3 en la superficie de la Luna vista por el rover Yutu (http://moon.bao.ac.cn/).

Sondas planetarias chinas (fechas muy aproximadas):
  • 2019. Cháng’é 5: misión de retorno de muestras de la cara visible.
  • 2020. Marte 2020: un orbitador y un rover a Marte.
  • 2020/2021. Cháng’é 6 (¿o Cháng’é 7?): sonda de retorno de muestras del polo sur.
  • 2023 y 2024: sondas polares Cháng’é 7 y 8 (con sendos orbitadores).
  • 2024: misión de retorno de muestras de un asteroide cercano (posible sobrevuelo de otros asteroides).
  • 2025: ¿sonda a Venus?
  • 2029: misión de retorno de muestras de Marte.
  • 2030: lanzamiento de una sonda a Júpiter.
  • 2045: sonda a Saturno.
  • 2048: Sonda a Urano.



Fuente:  danielmarin.naukas.com

viernes, 9 de noviembre de 2018

Madame Sandra, la “enfermera del vudú” que lideraba una red de tráfico de mujeres a las que esclavizaba con rituales y amenazas
Sus víctimas la llamaban Madame Sandra y es la primera mujer que será sentenciada en Reino Unido bajo el Acta de Esclavitud Moderna aprobado en 2015.




Su nombre real es Josephine Iyamu (51 años) y ostentaba dos profesiones, una menos convencional que la otra: enfermera y traficante de mujeres que luego trabajarían para ella, como prostitutas.

Iyamu -quien es originaria de Liberia, pero vivía en Londres luego de obtener la ciudadanía británica en 2009- fue sentenciada por traficar cinco mujeres nigerianas, a quienes envió a Alemania para ser explotadas sexualmente, luego de someterlas a rituales de vudú.

Durante estas ceremonias las mujeres fueron forzadas a hacer juramentos en los que se comprometían a entregar dinero a Madame Sandra.

También tuvieron que comer corazones de pollo y beber sangre con gusanos.

Los miembros del jurado en Birmingham encontraron a la mujer culpable de 5 cargos, por planear y facilitar el viaje de personas con fines de explotación sexual.

La corte también la encontró culpable de obstrucción de la justicia.

Control psicológico

El fiscal Simon Davis dijo que, a través de los rituales, Iyamu logró controlar sicológicamente a sus víctimas.

La Agencia Criminal Nacional, órgano encargado de luchar contra el crimen organizado, declaró que la acusada "contrató los servicios de un sacerdote vudú" con el fin de que la ayudara a "ejercer control" sobre las víctimas, quienes fueron amenazadas de graves consecuencias si rompían sus juramentos.


Iyamu fue arrestada en el aeropuerto de Heathrow.

La corte concluyó que Iyamu "estaba dispuesta a poner a las mujeres en riesgo de muerte o de grave peligro, durante el viaje de las traficadas de Nigeria a Europa".

Las mujeres tenían demasiado miedo de desafiarla o dejar de pagarle los cientos de euros que Iyamu les había cobrado para ser llevadas a Alemania.

El fiscal dijo que las deudas contraídas por las víctimas habían sido impuestas mediante el uso del miedo.


Las víctimas de Iyamu eran obligadas a prostituirse en Alemania, donde ha habido protestas contra esa forma de esclavización moderna de mujeres africanas.

Efe Ali Imaghodor, el esposo de la acusada, fue exonerado de las acusaciones que lo inculpaban de haber obstruido la justicia.

Sexo con 15 hombres al día

"Me prometió que cuando llegara a Alemania me cuidaría", narra a la BBC Kiki, una de las víctimas que desde el anonimato accedió a contar su terrible experiencia.

Como tantas otras jóvenes nigerianas que buscan una vía de escape a la miseria, Kiki fue traficada al país europeo cuando tenía 21 años.


En meses recientes, la policía alemana ha hecho redadas en sitios donde encontraron mujeres explotadas sexualmente.

Trabajó clandestinamente en un burdel, donde había días en que tenía que acostarse hasta con 15 hombres para pagar la gran suma que debía a Iyamu por los gastos de su viaje.

En un inicio, Kiki pensó que los más de US$41.000 que tenía que pagar no eran una gran suma y que podía reunirlos fácilmente con un poco de trabajo, pero pronto descubrió que no era así.

Los pagos mensuales a Iyamu eran de US$1.200 aproximadamente.

"No fue fácil. Trabajaba desde las 3 de tarde hasta la 6 de la madrugada. Ella (Iyamu) solo me llamaba si necesitaba dinero", cuenta Kiki.



Fuente: BBC Mundo
Una misión para visitar el cinturón de Kuiper partiendo desde la órbita de Plutón
por Daniel Marín



Lo que llamamos de forma muy simplista como «sistema solar exterior» —o sea, todo lo que está más allá del cinturón de asteroides— es en realidad una enorme colección de planetas, planetas enanos, lunas y cuerpos menores terriblemente compleja que desafía cualquier intento de clasificación. ¿Qué debemos explorar primero? La NASA lo tiene claro: la prioridad son los gigantes de hielo, Urano y Neptuno, los planetas peor estudiados del sistema solar. Pero otros científicos planetarios consideran que centrarse en los gigantes de hielo supone dejar de lado el cinturón de Kuiper durante las próximas décadas, justo ahora que la misión New Horizons nos ha enseñado que Plutón es un mundo extremadamente interesante. Una reciente propuesta de varios investigadores liderados por Alan Stern abogaba por visitar los gigantes de hielo y varios objetos del cinturón de Kuiper en una misma misión. Pero, ¿qué hay de Plutón? En todas las variantes existentes el mayor objeto del cinturón de Kuiper —Eris es más masivo, pero también más pequeño— se queda fuera de los planes de exploración. ¿Por qué? Porque la siguiente misión a Plutón debería ser un orbitador o una nave de aterrizaje si lo que queremos es aprender más de este fascinante cuerpo. Y eso es un cul-de-sac en términos energéticos.


PROSERPINE, una sonda de propulsión nuclear eléctrica (NEP) explora el sistema de Plutón en 2048 (University of Kansas).

Es decir, una futura sonda a Plutón solo podría estudiar este planeta enano, pero, como hemos visto, en el sistema solar exterior hay demasiados objetivos esperando ser explorados. Incluso empleando propulsión iónica, una nave que alcance la órbita de Plutón lo tendría muy difícil para volver a salir del pozo gravitatorio del planeta enano y explorar otros objetos del cinturón de Kuiper. ¿O no?


Plutón y Caronte vistos por la New Horizon en 2015 (NASA/JHUAPL/SwRI).

Pues parece que no necesariamente. Un equipo de investigadores del SwRI (Southwest Research Institute) formado por Alan Stern, Mark Tapley, Amanda Zangari, John Scherrer y Tiffany Finley, ha demostrado que un futuro orbitador de Plutón podría escapar de la gravedad del planeta enano «gratis» para proseguir con el estudio del cinturón de Kuiper. La clave es realizar maniobras de asistencia gravitatoria entre Plutón y su luna más grande, Caronte. Eso sí, la sonda debe ir equipada con un sistema de propulsión eléctrica con motores iónicos. Este tipo de propulsión nunca se ha empleado en el sistema solar exterior y sería la primera vez que se emplease un RTG o reactor nuclear para alimentar los motores iónicos o de plasma en vez de paneles solares.

La sonda realizaría un estudio sistemático de Plutón y sus cinco lunas ayudándose de decenas de sobrevuelos de Caronte. Esto permitiría llevar a cabo un mínimo de cinco sobrevuelos de las otras cuatro lunas menores (Nix, Hidra, Cerbera y Estigia), así como observar las regiones polares de Plutón y Caronte. Después de unos cincuenta sobrevuelos de Caronte acompañados de unos quince encuentros cercanos con Plutón para estudiar su atmósfera y tomar imágenes en alta resolución, la sonda podría escapar del sistema y tomar rumbo a un objeto del cinturón de Kuiper. Dependiendo de la geometría del encuentro, la nave podría situarse en órbita del mismo usando su sistema de propulsión eléctrico. Por otro lado, Zangari, Finley y Stern han identificado en otro paper hasta 45 objetos del cinturón de Kuiper susceptibles de ser visitados por una sonda siempre y cuando se lance entre 2025 y 2040. En el mismo artículo se señala la posibilidad de realizar misiones a Eris o Sedna usando asistencias gravitatorias de Júpiter y Neptuno, o bien misiones a Quaoar, Makemake y Haumea pasando por Júpiter y Saturno (en este caso no se podría explorar un gigante de hielo). También existe la opción de viajar a Varuna tras un sobrevuelo de Júpiter y otro de Urano. Todas estas misiones durarían un máximo de 25 años (por supuesto, si en vez de visitar los objetos antes mencionados elegimos otros cuerpos del cinturón de Kuiper de menor importancia, el número de posibles misiones aumenta). Dicho con otras palabras, tenemos una oportunidad real de estudiar Urano y Neptuno junto con varios objetos del cinturón de Kuiper, una opción que podría incorporarse en una misión múltiple de dos sondas que incluya un orbitador a Plutón y otro cuerpo menor.


Posible arquitectura de misión de una sonda en el sistema de Plutón con trayectoria de escape usando maniobras de asistencia con Caronte (SwRI).

El uso de Caronte para moverse por el sistema de Plutón recuerda a las órbitas que realizó la sonda Cassini alrededor de Saturno, usando la gravedad de Titán para moverse por el conjunto de lunas, y será parecida a la que usaría un hipotético orbitador de Neptuno, que también tendría que usar la gravedad de la mayor luna del planeta, en este caso Tritón (Júpiter y Urano son casos distintos, y más favorables, porque hay varios satélites de gran tamaño que se pueden emplear para maniobras de asistencia gravitatoria). La idea de jugar con la gravedad de Plutón y Caronte para moverse por el sistema no es nueva y ya se habían propuesto arquitecturas parecidas, pero la diferencia es que antes del encuentro de la New Horizons en 2015 no se sabía la masa y el tamaño exacto de ambos cuerpos y, por lo tanto, las trayectorias tenían una incertidumbre muy alta. Además, tampoco se conocía el número exacto de lunas menores de Plutón o sus órbitas, un requisito indispensable para planificar cuidadosamente un tour exhaustivo por el sistema plutoniano.


Ejemplo de misión que, tras orbitar Plutón, sobrevolaría otros cuerpos del cinturón de Kuiper antes de entrar en órbita alrededor de 2002 MS4 (SwRI).

¿Cómo sería una sonda de este tipo? Todavía es muy pronto para saberlo, pero se podría usar una especie de New Horizons más grande con sistema de propulsión eléctrico o un diseño completamente distinto, como la propuesta PROSERPINE de un grupo de estudiantes de la Universidad de Kansas. PROSERPINE (Pluto Research Orbiter Studying Experimental Rocket Propulsion for Improving trans-Neptunian Exploration) sería un orbitador de Plutón de 4,4 toneladas dotado de propulsión nuclear eléctrica (NEP) que llevaría motores iónicos a base de xenón para moverse por el sistema plutoniano. Despegaría alrededor de 2031 mediante un cohete similar al Atlas V y, tras realizar un sobrevuelo de Júpiter, llegaría a Plutón en 2048.


PROSERPINE: una propuesta de sonda de propulsión nuclear eléctrica NEP para estudiar Plutón (University of Kansas).

Detalles de PROSERPINE (University of Kansas).

La sonda dispondría de tres motores iónicos de tipo NEXT (NASA Evolutionary Xenon Thruster) y transportaría 1.350 kg de xenón, suficiente para lograr una Delta-V total de 17 km/s. La principal novedad de la misión es que no haría uso de RTG, sino que se alimentaría mediante un reactor nuclear Kilopower de 8,5 kilovatios de potencia eléctrica (vamos, una especie de Proyecto Prometeo 2.0). PROSERPINE es una simple propuesta sin carácter oficial, pero evidentemente se podría adaptar algo así de cara a una misión que estudiase Plutón y otro cuerpo del cinturón de Kuiper. Como vemos, no será por ideas. El problema es que el número de objetivos interesantes del sistema solar exterior no para de aumentar, pero el porcentaje de los mismos que pueden ser visitados tras sobrevuelos de planetas gigantes es muy pequeño. Y, por si fuera poco, los tiempos de vuelo son extremadamente largos. ¿Tendremos paciencia y salud para aguantar hasta 2050?



Fuente: danielmarin.naukas.com