martes, 22 de septiembre de 2020

El coste de poner un astronauta en la Luna en 2024 y otras novedades del programa Artemisa de la NASA
Por Daniel Marín



Ya está disponible la última versión del programa Artemisa, presentada ayer por el administrador de la NASA Jim Bridenstine. En realidad, los cambios en el programa que pretende poner una mujer sobre la Luna en 2024 no son espectaculares, pero sí que hay varias novedades significativas. Entre ellas, la más importante que, finalmente, disponemos de una estimación de presupuesto del programa Artemisa hasta la primera misión de alunizaje (Artemisa III). ¿Y por cuánto saldrá poner seres humanos en la Luna de nuevo? Pues por unos 28 mil millones de dólares, repartidos en el espacio de cinco años. De esta cantidad, la mayor parte corresponde al módulo lunar —o, en la jerga de la NASA, el HLS (Human Landing System)—, que saldrá por cerca de 16200 millones de dólares. La nave Orión y el cohete SLS costarán unos 7600 millones. Lógicamente, esta cifra no tiene en cuenta la inversión previa ya realizada en el SLS y en la nave Orión (la NASA ya lleva gastados 18600 millones de dólares en el SLS y 16700 millones en la nave Orión). El reparto asimétrico de costes es lógico si tenemos en cuenta que el HLS es un elemento crítico y que prácticamente no ha recibido atención hasta 2020, es decir, apenas cuatro años antes de la fecha prevista para el primer alunizaje.


Una vista de Artemis Base Camp con el hábitat FSH, el rover no presurizado LTV y el rover presurizado HMP (NASA).


Con respecto al resto del programa, sigue más o menos igual, pero se confirman algunas decisiones y varios rumores que han circulado estos meses. Por ejemplo, y como ya sabíamos, la estación Gateway no jugará ningún papel en la misión de alunizaje Artemisa III. Además, la tripulación de esta misión estará formada por cuatro astronautas, aunque solo dos de ellos descenderán a la superficie lunar (hasta ahora estaba previsto que en este vuelo viajasen únicamente los dos astronautas que iban a bajar a la superficie). Asimismo, también adquiere carácter oficial la decisión de unir los dos primeros módulos de la estación Gateway para que sean lanzados por un único cohete. Otra novedad es que la NASA confirma su deseo de establecer una base en el polo sur de la Luna, en las cercanías del cráter Shackleton. Una base que incluso ya ha recibido un nombre: Artemis Base Camp —o Campamento Base Artemisa en castellano—. La base contará, como mínimo, con un rover y un hábitat presurizados.

Recreación del lanzamiento de la misión Artemisa I (NASA).


Estimación del presupuesto del programa Artemisa hasta 2025 (NASA).


Pero, ya que estamos, revisemos el programa Artemisa en su totalidad. A finales de 2021 está previsto que despegue la misión Artemisa I (sí, la NASA ha decidido usar numerales romanos para los vuelos del programa). La nave Orión de esta misión despegará sin tripulación y sin un sistema de soporte vital a bordo de un cohete SLS Block 1 con una segunda etapa ICPS. La nave seguirá una trayectoria alrededor de la Luna de tipo DRO (Distant Retrograde Orbit) y reentrará en la atmósfera de la Tierra a alta velocidad para probar el escudo térmico de la cápsula. Junto con la cápsula Orión se lanzarán trece pequeños satélites. En la segunda mitad de 2023 despegará la misión Artemisa II mediante otro SLS Block 1. Esta será la primera misión tripulada del programa y a bordo viajarán cuatro astronautas. La misión, que durará diez días, seguirá una trayectoria híbrida de retorno libre alrededor de la Luna —de forma parecida a la que siguió el Apolo 13—, aunque la tripulación probará primero la nave en una órbita alta (HEO) y dará dos vueltas alrededor de la Tierra antes de dirigirse a la Luna. El cohete SLS colocará la nave Artemisa II en una órbita elíptica de 185 x 2900 kilómetros y luego la segunda etapa ICPS elevará el perigeo. Tras dar una vuelta alrededor de la Tierra, la etapa ICPS se encenderá otra vez para situar la nave en una órbita alta de 322 x 9500 kilómetros con un periodo de 42 horas. La etapa ICPS se separará de la Orión y la tripulación la usará como blanco para ensayar la maniobra de acoplamiento con el módulo lunar en la misión Artemisa III. Posteriormente, la etapa ICPS reentrará en la atmósfera terrestre.


La nave Orión de la misión Artemisa I (NASA).


Los paneles solares del módulo de servicio europeo de la misión Artemisa I (NASA).


Nave Orión de la NASA (NASA).


Durante su permanencia en la órbita HEO, la tripulación se quitará sus trajes OCSS (Orion Crew Survival System) y comenzará a trabajar en mangas de camisa, poniendo a prueba los sistemas de soporte vital del vehículo. En la parte alta de esta órbita la nave probará también las comunicaciones a través de la Red de Espacio Profundo (DSN), mientras que en la parte baja de la misma volverá a usar los sistemas GPS y TDRS para orientarse y comunicarse con la Tierra, como actualmente se hace en la ISS. Será la primera vez desde 1972 que una nave tripulada use la red DSN. Después de dos días de misión, el módulo de servicio europeo realizará el encendido TLI (Trans-Lunar Injection) para situar la nave en una trayectoria de retorno libre hacia la Luna. El vuelo hacia la Luna durará cuatro días y el de vuelta otros cuatro. Los astronautas pasarán sobre la cara oculta de la Luna a 7400 kilómetros de distancia y harán fotos espectaculares con la Tierra y la Luna de fondo.


Elementos del SLS Block 1 (NASA).


Pruebas de ensamblaje con una maqueta del SRB del SLS en el VAB de Florida de cara a la misión Artemisa I a mediados de septiembre de 2020 (NASA).


Prueba del SRB de cinco segmentos FSB-1 ( Flight Support Booster) del SLS realizada a principios de septiembre de 2020 (NASA).


Diferencias entre las etapas ICPS y EUS de las versiones Block 1 y Block 1B del cohete SLS (NASA).


Etapa central del SLS de Artemisa 1 durante las pruebas Green Run en el centro Stennis (NASA).


En 2024 despegará la misión Artemisa III con cuatro astronautas mediante un SLS Block 1B con una segunda etapa EUS (Exploration Upper Stage). Artemisa III será la primera misión de alunizaje del programa. Dos astronautas, uno de ellos mujer, pasará una semana en la superficie lunar. La nave Orión se acoplará en una órbita lunar aún por determinar —probablemente de tipo NHRO (Near-Rectilinear Halo Orbit)— con el módulo lunar HLS. Como sabemos, este módulo no ha sido elegido aún, aunque la NASA seleccionará para esta misión una de las propuestas de módulo lunar presentadas por Blue Origin, Dynetics y SpaceX (para las siguientes misiones Artemisa podría usarse un módulo lunar distinto al de esta misión). Recordemos que SpaceX ha presentado una versión de su Starship —apodada Lunaship— como módulo lunar. Lunaship carecería de escudo térmico y despegaría mediante el Super Heavy empleando motores de metano y oxígeno líquido para alunizar. Por su parte, Blue Origin concursa con el módulo ILV (Integrated Lander Vehicle), formado por tres elementos y que cuenta con la participación de las empresas Lockheed Martin, Northrop Grumman y Draper. El ILV será lanzado mediante un cohete New Glenn. La empresa Dynetics propone el módulo lunar DHLS (Dynetics Human Landing System), que usará el cohete Vulcan Heavy de ULA.


Las tres propuestas actuales de módulo lunar (NASA).


Maqueta del módulo lunar de Dynetics (Dynetics).


Diseño actual del ILV de Blue Origin con sus tres elementos (NASA).


Lunaship alunizando con sus motores de methalox (SpaceX).


En cualquier caso, independientemente del contratista elegido, dos de los astronautas de la misión Artemisa III se trasladarán al módulo lunar y los otros dos permanecerán en órbita lunar. El módulo lunar con dos astronautas alunizará probablemente en el polo sur de nuestro satélite, aunque la zona precisa no ha sido seleccionada todavía. El módulo lunar llevará 100 kg de equipos y herramientas y deberá ser capaz de traer de vuelta un mínimo de 35 kg de muestras lunares. Con toda seguridad la NASA obligará al contratista seleccionado a realizar una prueba de su módulo lunar —o, por lo menos, de parte del sistema—, es posible que una misión no tripulada lleve previamente víveres y equipos a la zona de alunizaje (también se podría emplear algún módulo del programa comercial CLPS). Los dos astronautas estarán una semana en la superficie —lo que dura el día, o sea, las horas de luz, en la Luna— y realizarán un mínimo de dos paseos espaciales de cuatro horas de duración usando escafandras xEMU, aunque la NASA quiere elevar este número a cuatro (más un paseo espacial adicional de contingencia por si surge alguna emergencia).


Un pequeño paso para un hombre, pero un gran paso para la mujer (NASA).


Escudo térmico de la Orión de la misión Artemisa II (NASA).


Parte de la cápsula de la misión Artemisa III ya construida (NASA).


Los paseos espaciales se realizarán durante los cinco primeros días de permanencia en la superficie, con el tercer día reservado para el descanso de la tripulación. Si es posible, los dos astronautas podrían usar un rover no presurizado o LTV (Lunar Terrain Vehicle) para explorar una zona de mayores dimensiones. Después de despegar, los dos astronautas se acoplarán con la Orión e iniciarán el viaje de regreso a la Tierra de tres días de duración con las muestras lunares. Con respecto a Gateway, aunque no jugará ningún papel en las tres primeras misiones Artemisa, el proyecto sigue adelante. Ya es firme la decisión anunciada hace unos meses de fusionar los módulos PPE (Power and Propulsion Element) de Maxar Technologies y HALO (Habitation and Logistics Outpost) para que sean lanzados juntos mediante un único lanzador comercial —probablemente un Falcon Heavy— en algún momento de 2023, aunque, al no ser esencial para Artemisa III, el lanzamiento podría posponerse. La NASA ya ha seleccionado las primeras cargas científicas que llevará esta mini Gateway, integradas por el experimento ERSA (European Radiation Sensors Array) de la ESA para estudiar cómo afectarán la radiación solar y los rayos cósmicos a los astronautas y el instrumento HERMES (Heliophysics Environmental and Radiation Measurement Experiment Suite) para analizar el viento solar. Gateway recibirá la visita de vehículos de avituallamiento Dragon XL de SpaceX, lanzados mediante cohetes Falcon Heavy, que llevarán carga presurizada y no presurizada a la estación.


Los dos primeros módulos de Gateway, PPE y HALO, despegarán juntos en 2023 (NASA).


Recreación de Gateway en una segunda fase con los módulos internacionales, el módulo lunar y la Dragon XL (NASA).


Detalle de la estación Gateway con la esclusa rusa en primer plano (NASA).


Más adelante, la NASA sigue contando con Canadá, Japón y la ESA para añadir elementos a la estación Gateway, incluyendo el módulo hábitat IHAB (International HABitat), el módulo ESPRIT (un acrónimo que antes significaba European System Providing Refueling Infrastructure and Telecommunications) y el brazo robot Canadarm 3. En principio, Rusia debía aportar una esclusa para paseos espaciales, pero actualmente las conversaciones con Roscosmos se hallan en punto muerto. Por su parte, la base lunar Artemis Base Camp dispondrá de tres elementos como mínimo. Además del rover LTV no presurizado, se enviará un módulo hábitat con capacidad para cuatro personas, por ahora denominado FSH (Foundation Surface Habitat) y un rover presurizado HMP (Habitable Mobility Platform). La NASA también quiere disponer a final de la década de una red de satélites alrededor de la Luna denominada LunaNet para garantizar las comunicaciones entre todos los elementos del programa Artemisa situados en órbita lunar o en la superficie de nuestro satélite.


El rover no presurizado LTV (NASA).


El hábitat presurizado del Artemis Base Camp (NASA).


Zonas de sombra perpetua en el polo sur donde se encuentra hielo mezclado con regolito y posibles zonas de alunizaje (NASA).


Aunque en su momento pocos apostaban por él, el programa Artemisa sigue vivito y coleando (¿habrá tenido algo que ver la competencia que ha surgido en China?). Ahora bien, otra cosa es que esté listo para situar un ser humano en la Luna dentro de cuatro años. De hecho, un alunizaje tripulado en 2024 es altamente improbable, por decirlo suavemente. No obstante, Jim Bridenstine ha declarado por primera vez que en el caso de que el Congreso no le dé a la NASA la financiación necesaria para lograr este objetivo, se intentará llevar a cabo el alunizaje lo antes posible, aunque sea más allá de 2024. Después de todo, no olvidemos que originalmente el primer alunizaje estaba previsto para 2028.


El programa Artemisa más allá de Artemisa III (NASA).




lunes, 21 de septiembre de 2020

Airbus presentó los aviones del futuro: con hidrógeno y cero emisiones de CO2
El fabricante europeo trabaja en el desarrollo de tres conceptos. Muchos Estados europeos ya han convertido al hidrógeno en uno de los principales ejes del futuro desarrollo del sector aéreo.


Airbus presentó los proyectos de aviones propulsados por hidrógeno. Imagen: AFP


Airbus presentó este lunes tres conceptos de avión propulsados con hidrógeno. En medio de la creciente presión de la opinión pública contra los transportes contaminantes, la meta de la empresa es poner en servicio en 2035 una aeronave de cero emisiones de CO2.

El constructor europeo tiene en desarrollo tres conceptos de aparatos propulsados con motores de hidrógeno, que no emite contaminante ya que solo produce vapor de agua. Los desarrollos llevan el nombre de "ZEROe", por "cero emisiones".

Además de estar en crisis por la pandemia de coronavirus, el sector aeronáutico está jaqueado por el movimiento “flygskam” (vergüenza de tomar el avión) debido a las altas emisiones de CO2. Los aviones son responsables del 2 a 3% de las emisiones mundiales y por esa razón los responsables de la actividad tratan de avanzar rápidamente hacia la "descarbonización" del transporte aéreo.

“Esperamos desempeñar un rol de primer plano en la transición más importante que va a conocer nuestra industria”, aseguró en un comunicado el presidente ejecutivo de Airbus, Guillaume Faury. El grupo europeo quiere "convertirse en jefe de fila en la descarbonización de la industria aeronáutica".


Imagen: AFP


Los proyectos de Airbus

El primero de los desarrollos de Airbus es un avión turborreactor "de configuración clásica", según detalló Faury. La aeronave transportaría de 120 a 200 pasajeros, o sea el equivalente de un A220 o un A320, con una autonomía de más de 3.500 km y estaría alimentado por una turbina de gas que funciona con hidrógeno almacenado en depósitos situados en la parte trasera del fuselaje.

La turbina de gas, donde se quema el kerosene vaporizado, es el corazón de los motores de los aviones. Hacer la combustión con hidrógeno, según explican los expertos, aportaría la misma energía.

El segundo concepto en el que trabaja Airbus es un avión de alcance regional turbopropulsada de hélice. Esa aeronave podría llevar hasta 100 pasajeros a una distancia de 1.800 km. El tercer concepto es un ala volante con una capacidad y autonomía similar al concepto del turboreactor.

Los desafíos del hidrógeno

El principal desafío de los desarrolladores es el almacenamiento del hidrógeno y su transporte. Desde Airbus explicaron que "el fuselaje excepcionalmente amplio ofrece múltiples posibilidades para almacenar y distribuir hidrógeno, así como para el acondicionamiento de la cabina".


Imagen: AFP


El hidrógeno requiere un espacio de almacenamiento cuatro veces superior al del kerosene y, sobre todo, debe ser licuado a menos 250 grados.

Los depósitos criogénicos deben en efecto resistir a la presión, y ser de forma cilíndrica o esférica. Eso implica que no pueden ser situados en las alas, como lo están en la actualidad los depósitos de combustible de los aviones. Esa particularidad abre la puerta a numerosos cambios posibles en la forma del avión, al margen de ubicar motores bajo las alas.

Airbus, el grupo de motores Safran, así como su coempresa Arianegroup y Onera, evalúan desde principios de año la utilización del hidrógeno para la aviación.

Todo ese proceso llevará en total unos siete años, según Guillaume Faury. "Por tanto la implementación del programa está prevista en torno a 2028. Nuestra ambición es ser el primer constructor en poner en servicio semejante aparato en 2035".

Este calendario corresponde al objetivo de un "avión neutro en carbono" fijado por el gobierno francés, que prevé dedicarle 1.500 millones de euros (USD 1.800 millones) hasta 2022 en el marco de su apoyo al sector aeronáutico.

Muchos Estados europeos ya han convertido al hidrógeno en uno de los principales ejes del futuro desarrollo del sector aéreo.



Nuevos detalles del programa lunar tripulado chino
Por Daniel Marín



China anunció en 2018 su plan para poner un ser humano en la Luna en algún momento de los próximos diez años. Sin embargo, casi nadie prestó atención . Es cierto que no se trató de un anuncio formal, pero es que así no es como suelen funcionar las cosas en el país asiático. Si los medios oficiales y los contratistas principales hablan de un proyecto en foros públicos, esto significa que, como mínimo, ya ha sido aprobado, aunque sea de forma provisional. El plan de 2018 llamó la atención en su momento porque no hacía uso del cohete gigante Larga Marcha CZ-9, el «SLS chino», sino que empleaba múltiples lanzamientos de un nuevo vector con capacidad para colocar 70 toneladas en órbita baja que pronto fue apodado como el «Falcon Heavy chino». Los planes lunares de China fueron confirmados en 2019 y, una vez más, este año, a raíz del primer vuelo de la nave tripulada de nueva generación. No obstante, en la última China Space Conference, que se celebra estos días en Fuzhou, se ha presentado el último estado del proyecto y, como suele ser habitual con los proyectos espaciales chinos, muchos medios se han enterado ahora de su existencia —que, repetimos, tiene dos años de historia a sus espaldas como mínimo— y han anunciado a bombo y platillo el «nuevo» programa lunar tripulado chino» (a este ritmo me da a mí que muchos se enterarán de este plan cuando un astronauta chino pise la Luna).


El plan de alunizaje usando el Cohete 921, la nave de nueva generación y el módulo lunar de pequeño tamaño (http://www.spaceflightfans.cn/).


Sea como sea, es una buena oportunidad para revisar las novedades del programa de alunizaje tripulado. Empecemos por las partes que siguen igual. El plan se basa en múltiples misiones del nuevo cohete chino para lanzar los elementos que se acoplarán en órbita lunar. El nuevo lanzador por el momento se conoce simplemente como 载人运载火箭 o xīn yīdài zài rén yùnzài huǒjiàn, o sea, «lanzador tripulado de nueva generación», aunque en los foros chinos se le suele llamar «CZ-X» o, más frecuentemente, «Cohete 921» (921火箭). Se trata de un cohete que usa kerolox en sus primeras etapas y que cuenta con tres bloques propulsores idénticos, cada uno con siete motores YF-100K, de ahí sus similitudes con el Falcon Heavy. La segunda etapa usará dos YF-100K, pero, y a diferencia del Falcon Heavy, la tercera etapa será criogénica —hidrógeno y oxígeno líquidos— y usará dos o tres motores YF-75. La capacidad en órbita baja será, como ya hemos comentado, de un mínimo de 70 toneladas.


Primera versión del Cohete 921 (derecha), aparecida hace dos años (Weibo).


Maqueta del nuevo lanzador tripulado chino (izquierda) junto al Larga Marcha CZ-9 (derecha) (Weibo).


Configuración de los 7 motores YF-100K de los tres bloques del nuevo lanzador CZ-X (Weibo).


¿Nuevo diseño del CZ-X/Cohete 921? (CCTV).


Con este lanzador China enviará a la Luna astronautas a bordo de la nueva nave tripulada, así como el resto de elementos del programa lunar. Uno de estos elementos será una pequeña estación espacial de un único módulo que ha sido apodada, lógicamente, como la «Gateway china». Otros elementos serán módulos lunares o elementos para explorar la superficie de nuestro satélite (rovers, víveres, etc.). En la presentación de la China Space Conference hemos podido ver dos arquitecturas distintas para alcanzar la superficie lunar. La primera se basa en, como mínimo, dos lanzamientos del Cohete 921. La primera misión enviaría a la Luna un módulo lunar de pequeño tamaño para dos astronautas unido a una etapa propulsiva. El módulo se quedaría en una órbita lunar alta a la espera de la tripulación, que viajaría a bordo de una nave de nueva generación mediante otro Cohete 921. Una vez acoplados, la nave de nueva generación usaría su sistema de propulsión para reducir la órbita del conjunto hasta una órbita lunar baja. Allí, el módulo lunar se separaría y descendería a la superficie usando su etapa propulsiva, que serviría de crash stage para frenar el descenso y se separaría poco antes del alunizaje (una crash stage es una etapa que se estrella contra la superficie después de que haya cumplido su función). Tras una breve exploración lunar, el módulo con los dos astronautas despegaría para acoplarse con la nave tripulada en órbita lunar.


Concepto de módulo lunar chino de pequeño tamaño para dos personas (CASC).


El módulo lunar de pequeño tamaño apareció hace dos años unido al proyecto de estación lunar china (CNSA).


Plan de 2018 para situar una estación en órbita lunar y un rover lunar usando el nuevo cohete 921 (CNSA).


Comparativa entre el pequeño módulo lunar chino, el LM y el Altair (CASC).


Los trajes usarían el concepto suitport o suitlock popularizado por la NASA hace una década (CASC).


Este módulo lunar para dos astronautas ya lo habíamos podido ver hace dos años, pero en aquel momento apareció ligado a la miniestación espacial lunar, que ahora no juega ningún papel en esta fase. Teniendo en cuenta que la estación lunar sí que sale en el siguiente esquema de alunizaje, es posible que la fase con el módulo lunar de pequeño tamaño se haya introducido para acelerar en el tiempo la primera misión de alunizaje. Como hemos señalado, el siguiente esquema de alunizaje es idéntico al presentado hace pocos meses. En él aparece la miniestación lunar y un módulo lunar pesado. Este módulo lunar usa también una crash stage y serviría para llevar carga y astronautas (en las imágenes aparece el módulo con lo que parece un rover no presurizado). En principio el módulo sería reutilizable y se acoplaría a la miniestación lunar tras cada misión. Más adelante sería posible aumentar el tamaño de la estación lunar con nuevos módulos y enviar elementos de carga más grandes, como por ejemplo, rovers presurizados (por cierto, el diseño del rover presurizado que ha aparece en la presentación es idéntico al que se vio hace dos años, así que es de suponer que es un proyecto mínimamente serio).


Elementos del programa lunar tripulado chino: el Cohete 921, la nave de nueva generación, el módulo lunar, la estación lunar y un rover presurizado (estos dos últimos para una fase posterior) (http://www.spaceflightfans.cn/).


Más detalles del módulo lunar pesado, que aparece aquí con su crash stage (http://www.spaceflightfans.cn/).


La nave tripulada acoplada a la estación Gateway china con un módulo lunar (el Kerbal es popular en China) (CCTV).

Por tanto, parece que China mantiene su módulo lunar de pequeño tamaño, pero se limitará a usarlo en una primera fase de exploración (otra opción muy poco probable es que se haya incluido en la presentación por «error»). En la siguiente fase se usará la estación lunar y el módulo lunar pesado. A estos planes hay que sumar la intención de crear una base lunar a muy largo plazo, aunque, obviamente, ahora mismo esto no es más que una simple declaración de intenciones. En cuanto a las novedades, la más llamativa es que la versión lunar de la nave de nueva generación usa un módulo de servicio más grande y ancho con un sistema de escape situado en el mismo en vez de una torre de escape como la nave Shenzhou (el sistema recuerda al empleado por la Starliner de Boeing). En la presentación de hace unos meses ya apareció la nave sin torre de escape, pero no estaba claro si se debía a que era una versión de carga.


Detalle del sistema de escape de la nueva nave tripulada y su nuevo módulo de servicio, más grande (http://www.spaceflightfans.cn/).


Por tanto, y como ya sabíamos, el programa lunar tripulado chino depende del desarrollo del nuevo Cohete 921. Con una longitud de 87 metros y una masa al lanzamiento de 2200 toneladas, será un gran lanzador, pero queda muy lejos de las 4000 toneladas que deberá tener el CZ-9, si es que se aprueba finalmente. En el caso de que el desarrollo de este lanzador no presente excesivos problemas, es posible que China pueda plantearse realizar misiones tripuladas a la órbita lunar alrededor de 2025, aunque para una misión de alunizaje habría que esperar algunos años más. Quién sabe. Si algo ha demostrado China estos últimos años es que cuando un proyecto recibe la aprobación oficial, el avance puede ser espectacularmente rápido. En todo caso, ya nadie puede decir que no sabe cómo China va a poner un astronauta sobre la Luna.


Modelo de módulo lunar chino de gran tamaño (¿diseño real para el CZ-9?) (CMSE).


Astronautas chinos en la Luna usando el módulo anterior (CMSE).



Trump vs Biden: cómo está creciendo la presencia de milicias armadas en Estados Unidos y por qué son consideradas un peligro para las elecciones
por Gerardo Lissardy


Así paseaban los miembros de una milicia por la ciudad estadounidense de Louisville el pasado 5 de septiembre.


Están armadas hasta los dientes, han tenido una creciente presencia en protestas callejeras y son vistas como un peligro latente para las elecciones de noviembre: las milicias ganan protagonismo en un Estados Unidos aturdido por varias crisis.

Estos grupos tienen diferentes agendas y motivaciones, desde la lucha contra la inmigración hasta un recelo del gobierno, pero buena parte de ellos ahora se sienten animados por la presidencia de Donald Trump y su eslogan electoral de "ley y orden", señalan expertos.

Se estima que en EE.UU. hay alrededor de 200 milicias compuestas por miles de civiles y militares retirados, aunque sus estructuras a menudo difusas y la falta de datos oficiales sobre estos grupos impiden tener una idea exacta de su tamaño.

Los especialistas advierten que fenómenos recientes como la pandemia de coronavirus, la pérdida de millones de empleos, una creciente crispación política y social junto a la proliferación de teorías conspirativas en las redes sociales han servido como caldo de cultivo de las milicias en este país.

"Las milicias han estado involucradas y activas en EE.UU. durante décadas o siglos en algunos casos. Pero lo que vemos ahora es un momento absolutamente sin precedentes en la historia de EE.UU.", le señala Paul Goldenberg, miembro del Consejo Asesor del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU., a BBC Mundo.


reDerechos de autor de la imagenAFPImage captionMilicias derechistas como los 3 Percenters han ganado protagonismo en recientes protestas en distintas ciudades de EE.UU.

A su juicio, el país enfrenta una "tormenta perfecta" con un sector minoritario de la sociedad que busca aprovechar la coyuntura para generar confusión y caos.

"¿Están creciendo las milicias? Creo que están creciendo. Desafortunadamente, algunas milicias se ven a sí mismas como una fuerza civil o ciudadana justa para reemplazar a la policía, si de hecho la policía pierde autoridad", dice Goldenberg, que también preside la firma consultora en seguridad doméstica Cardinal Point Strategies.
"Situación inflamable"

La presencia de milicias armadas con rifles de asalto y ropa de camuflaje ha sido notoria en protestas recientes contra las medidas de confinamiento por el coronavirus o contra el racismo y la brutalidad policial en EE.UU.

Varios de estos grupos surgieron a partir de 2009 como reacción al gobierno de Barack Obama, el primer presidente negro de EE.UU., según estudios.

Una de las mayores agrupaciones, losOath Keepers (Guardianes del Juramento) fue fundada en 2009 por Stewart Rhodes, un paracaidista retirado del Ejército que trabajó en la oficina de un representante republicano por Texas.


Grupos como los 'Oath Keepers', formado en 2009 durante el gobierno de Barack Obama, han atraído a exmilitares y policías a sus filas.


El grupo atrajo a policías y militares retirados con la consigna de defender la Constitución y el derecho a portar armas, mientras asume posturas de extrema derecha: el mes pasado Rhodes sostuvo que "la guerra civil está aquí y ahora" y pidió a Trump reprimir una "insurrección marxista" en EE.UU.

La visibilidad que han adquirido algunas milicias recientemente contrasta con la actitud más reservada que adoptaron tras una marcha de grupos de extrema derecha en Charlottesville, Virginia, que acabó en violencia en 2017.

"Al ver la milicia caminando por la calle, habrías pensado que eran un ejército", dijo el entonces el gobernador de Virginia, Terry McAuliffe. "Tenían mejor equipamiento que nuestra policía estatal".

El año pasado, miembros de una milicia denominada United Constitutional Patriots (Patriotas Constitucionales Unidos) generaron polémica al detener por cuenta propia a cientos de inmigrantes en la frontera con México.


El grupo de los Patriotas Constitucionales Unidos se vio involucrado en una polémica detención de migrantes el año pasado en Nuevo México.


En mayo, manifestantes fuertemente armados irrumpieron en el capitolio estatal de Michigan para protestar contra la orden del gobernador local de permanecer en casa por la pandemia de covid-19.

Y, más recientemente, milicianos blancos han confrontado con activistas del movimiento Black Lives Matter y de grupos antifascistas durante protestas en varias ciudades del país, a las que concurren aduciendo que buscan preservar el orden público.

"Lo que vemos ahora es un aumento real de la actividad paramilitar y las milicias están motivadas para participar en activismo en el terreno", dice Cassie Miller, analista de investigación del Southern Poverty Law Center, una ONG que monitorea a grupos que considera que propugnan el odio o incitan a la violencia.

El último informe de ese centro señaló la presencia de 181 milicias activas en EE.UU. el año pasado.

Además de las milicias de derecha, consideradas más numerosas y mejor entrenadas, también se han visto recientemente algunas organizaciones de izquierda o negras con armas.


La milicia negra NFAC también ha marcado presencia en recientes protestas en EE.UU.


Por ejemplo, en ciertas protestas contra la muerte de afroestadounidenses a manos de la policía una milicia negra conocida por las siglas de NFAC (Not Fucking Around Coalition) movilizó a cientos individuos fuertemente armados.

En una de esas protestas en Louisville, Kentucky, se reportaron momentos de tensión cuando los integrantes de NFAC pasaron cerca de decenas de miembros también fuertemente armados de 3 Percenters(3 Porciento) otro conocido grupo de derecha opuesto a la inmigración y a activistas antifascistas.

"Se crea una situación increíblemente inflamable cuando tienes vigilantes de izquierda y de derecha en la calle, y ambos están armados, especialmente cuando tienes gente de extrema derecha que hace campaña activamente por una guerra civil", dice Miller a BBC Mundo.

"Violencia e intimidación"

Un marco legal habilita a las milicias pueden exhibirse con tal soltura en las calles de EE.UU: la mayoría de los estados de este país permiten portar armas de fuego de forma visible.

Algunos expertos observan que, a diferencia del pasado en que veían con desconfianza al gobierno federal, ciertas milicias se ven reivindicadas por la retórica y las políticas del actual presidente.

Los reclamos de Trump contra las medidas de confinamiento, sus pedidos de de mano dura hacia las protestas callejeras o la inmigración indocumentada, así como sus sugerencias infundadas de que el candidato presidencial demócrata, Joe Biden, instalaría el socialismo en EE.UU. y quitaría fondos a la policía, sintonizan con los postulados de grupos de extrema derecha.


Distintas milicias se presentan como defensoras de la Constitución de EE.UU. y el porte de armas, pero sus prioridades han variado recientemente.


Hace unos días se conoció una denuncia de un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional que acusa a sus superiores de presionar para restarle importancia en reportes de inteligencia a la amenaza que representan los supremacistas blancos.

Goldenberg, el asesor de ese departamento, sostiene que "la comunidad policial estadounidense y la comunidad de seguridad nacional han sido firmes en su lucha contra cualquier terrorismo, independientemente de dónde se perciba en el espectro político".

Sin embargo, Kathleen Belew, una historiadora y autora del libro "Trae la guerra a casa: el movimiento de poder blanco y la América paramilitar" (Bring the war home: the white power movement and paramilitary America) afirma que el foco está puesto en otro lado.

"Después (de los ataques) del 11 de septiembre (de 2001 en EE.UU.) la mayoría de los recursos de vigilancia se dirigieron hacia el terrorismo islamista y todavía estamos teniendo dificultades para lograr que el gobierno concentre sus recursos y vigilancia en la violencia del poder blanco", dice Belew a BBC Mundo.

A su juicio, aunque las milicias suelen presentarse como neutrales o defensoras del Estado de derecho, están reguladas a lo sumo por ellas mismas y representan "una forma extralegal de violencia e intimidación" en la sociedad.


La presencia de milicias en protestas recientes de Black Lives Matter generó escenas de confusión y tensión.


A menos de dos meses para las elecciones, muchos se preguntan qué postura asumirán estos grupos en caso de un resultado que consideren adverso o ante una eventual controversia sobre quién es el ganador.

El propio Trump ha sembrado desconfianza sobre la limpieza de la votación en que buscará ser reelecto y la semana pasada dijo a sus seguidores en un acto en Nevada que "los demócratas están tratando de manipular estas elecciones porque es la única forma en que van a ganar".

Michael Caputo, un quien fue miembro de la campaña de Trump en 2016 y es hoy funcionario del Departamento de Salud, afirmó sin ofrecer evidencia que Biden se negará a reconocer un triunfo de Trump en noviembre y sugirió a sus seguidores prepararse para una insurrección armada.

"Si portan armas, compren munición, damas y caballeros, porque será difícil de conseguir", sostuvo Caputo en un video de Facebook la semana pasada y, tras la polémica por la difusión de esos y otros comentarios, anunció el miércoles que tomaría 60 días de licencia médica.

Miller, la analista del Southern Poverty Law Center que monitorea a las milicias, señala que hay "grupos que ya se están preparando para actuar, no sólo el día de las elecciones, sino para la posibilidad de violencia después de las elecciones".

Belew, por su lado, considera justificadas las preocupaciones sobre las milicias ante una posible disputa por el resultado electoral: "No sé cómo reaccionarán", advierte.



Fuente: bbc.com
Proyectan un tren a Lavalle y avanza el Metrotranvía a Luján
Así lo expresaron desde el Ministerio de Infraestructura que conduce Mario Isgró. Planean que el metrotranvía conecte Maipú con Luján de Cuyo pero al mismo tiempo toma forma un tren turístico al desierto de Lavalle. Se trata del "Tren de las Arenas", propuesto por el intendente Roberto Righi.


PACHY REYNOSO / MDZ


El gobierno provincial reconoció que tiene en carpeta tres proyectos que apuntan a la integralidad ferroviaria. Uno de los proyectos es el ansiado arribo del Metrotranvía a Luján de Cuyo, pero a ello se suma una idea presentada por el intendente de Lavalle para crear un tren turístico. Además, trabajan para recuperar la traza férrea del ramal San Martín.

Así lo expresaron desde el Ministerio de Infraestructura, que conduce Mario Isgró. Según señalaron, estos proyectos ya fueron presentados ante el Ministerio de Transporte de la Nación, Mario Meoni y también se han discutido con el ministro del Interior Wado de Pedro.




Desde hace meses se ha empezado a gestar una campaña mediática para presionar por el arribo del Metrotranvía a Luján. Desde el gobierno aclararon que avanzan en un trabajo integral para que la traza del tranvía se extienda desde la estación central Las Heras hasta el aeropuerto pero también que una los departamentos de Luján y Maipú.

En este sentido, Isgró adelantó además que comenzó la etapa de revisión del proyecto técnico final para extender la traza del Metrotranvía en el tramo Luján de Cuyo y Maipú. “Con esta obra quedaría concluida la génesis del sistema de duplas eléctricas que adoptó la provincia”, manifestó el ministro.

Pero además está en carpeta un proyecto presentado por el intendente de Lavalle Roberto Righi que aspira a crear un "Tren de las Arenas". El objetivo es disponer de una locomotora y vagones de la firma Belgrano Cargas para que un tren pueda ir de la Estación Belgrano (en las inmediaciones del espacio Julio Le Parc) hasta Lavalle pasando por Las Heras.

“Desde diciembre estamos realizando los análisis urbanísticos necesarios para desarrollar la propuesta del Tren de las Arenas, que nos presentó el intendente Roberto Righi y que tratamos directamente con el ministro Meoni, quien intercedió para facilitar una formación y reactivar este ramal para transporte de pasajeros”, explicó Isgro.

Pero sin lugar a dudas el proyecto más importante para la economía provincial es la renovación de la traza férrea de todo el ramal San Martín.

Si bien la conexión entre Mendoza y Buenos Aires mediante tren de carga está en funcionamiento, la renovación de 800 kilómetros de vías del ramal San Martín, que nace en Palmira y que opera el Belgrano Cargas, es una de las prioridades planteadas entre el Gobierno Nacional y Provincial.



Fuente: mdzol.com

domingo, 20 de septiembre de 2020

Robert Zoellick, expresidente del Banco Mundial: "El mundo podría volver a parecerse al de 1900"
por Sharanjit Leyl


Robert Zoellick fue presidente del Banco Mundial entre 2007 y 2012.


Para el expresidente del Banco Mundial Robert Zoellick solo hay una manera de que la economía mundial salga de la actual crisis provocada por la pandemia del coronavirus: la cooperación entre países.

Es "la única forma en que la economía mundial saldrá de la recesión", le dijo a la BBC.

Zoellick, quien se desempeñó como presidente del Banco Mundial entre 2007 y 2012, los años que abarcaron la crisis financiera mundial, dijo que su mayor preocupación eran las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China.

De hecho, calificó la ruptura entre ambos países una seria amenaza para la recuperación económica mundial.

"Creo que (la relación) está en caída libre hoy y no creo que sepamos dónde está el fondo, y esa es una situación muy peligrosa", agregó.

Además advirtió que "el mundo podría parecerse más al mundo de 1900, cuando las grandes potencias estaban compitiendo", si los países comienzan a alejarse de la globalización y persiguen intereses nacionalistas.

La persona a la que culpa de causar gran parte del daño es el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Crisis financiera

Como dirigente del Banco Mundial, Zoellick trabajó en estrecha colaboración con el Fondo Monetario Internacional y los gobiernos de todo el mundo para abordar la crisis financiera.

"La crisis financiera de 2008-09 fue un acontecimiento muy grave, pero el G-20 y los bancos centrales cooperaron. El presidente (George W.) Bush y el entonces presidente (Barack) Obama fueron parte de los esfuerzos internacionales con (el entonces primer ministro de Reino Unido) Gordon Brown", dijo.


La persona a la que Zoellick acusa de causar gran parte del daño es Donald Trump.


"Francamente, incluso China tenía un programa de estímulo muy fuerte y también cooperó de varias maneras. Hoy no tenemos ese tipo de cooperación".

Zoellick pidió a Estados Unidos que trabaje en estrecha colaboración con China para encontrar una solución a la pandemia, en lugar de "acusarlos por ello".

Las "fallas" de Trump

Zoellick, uno de los funcionarios públicos más importantes de Estados Unidos, ha asesorado a seis presidentes estadounidenses durante su carrera, y también ejerció el cargo de subsecretario de Estado.


Zoellick calificó la ruptura entre Estados Unidos y China una seria amenaza para la recuperación económica mundial.


Sirvió en los gobiernos de los anteriores presidentes republicanos, George W. Bush y George H. W. Bush, pero ahora muestra con claridad su aversión por el actual ocupante republicano de la Casa Blanca.

"Me he opuesto a Trump desde el principio... no solo por sus posiciones políticas, sino también por lo que creo que son fallas en su carácter".

"Me preocupaba lo que podría hacer con las instituciones y la Constitución y estamos viendo que eso se confirma, y ​​en la pandemia, estamos viendo otra dimensión, una cuestión de competencia".

Zoellick cree que el escepticismo del presidente Trump sobre las alianzas de EE.UU. y el proteccionismo se ha sumado a las ansiedades asiáticas, en un momento en que el poder de China está comenzando a eclipsar la región.

Es un tema que explora en su nuevo libro America in the World: A History of US Diplomacy and Foreign Policy (Estados Unidos en el mundo: una historia de la diplomacia y la política exterior estadounidense).



Fuente: bbc.com