miércoles, 24 de julio de 2019

Miguel San Martín, el argentino que trabaja en la NASA: “Nuestro objetivo ahora es volver a la Luna, ¡pero para quedarnos!”
Es el ingeniero electrónico que desarrolló el sistema informático para que la nave Curiosity descendiera en Marte en 2011. ¿Por qué se podría volver hoy a la Luna si no se hizo en 50 años? ¿Qué papel juegan Jeff Bezos y Elon Musk en la carrera espacial? ¿China puede ganarle a Estados Unidos? Y además, cómo vivió la llegada del hombre a la Luna cuando tenía 10 años y desde su casa de Palermo
Por Ana van Gelderen


Miguel San Martín, el ingeniero argentino que trabaja en la NASA y fue quien diseñó durante años el Sistema de Guiado, Navegación y Control para que la nave Curiosity descienda con éxito en Marte en agosto del 2011.

"La NASA quiere volver a la Luna con astronautas. Si no llegan en el 2024, será para el 2028. Donald Trump está tratando de convencer al Congreso de que asigne el dinero necesario para el proyecto", asegura el ingeniero electrónico Miguel San Martín (60), desde Huntsville, Alabama, en diálogo con Infobae.

"Tal vez el entusiasmo de los ciudadanos en las celebraciones por el aniversario de la llegada del Hombre a la Luna sirvan para poner presión", revela el argentino que hace 35 años trabaja en el Jet Propulsory Laboratory de la NASA en Los Ángeles.

"La celebración sirve para renovar las esperanzas en volver… Porque, es triste que ¡pasaron cincuenta años y no fuimos más a la Luna!", agrega Miguel en un alto de veinte minutos que tiene entre reuniones, conferencias y cenas.


La celebración en la NASA durante el aterrizaje de Curiosity en Marte

Nacido el 6 de enero de 1959 en la chacra de veraneo familiar de Villa Regina, Río Negro, Miguel se crió en Capital Federal y estudió en el Colegio Industrial Pío Nono en Almagro. Viajó a Estados Unidos en 1977 y se recibió con honores de Ingeniero Electrónico la Universidad de Syracuse en 1982. Además, en 1985 completó un master en Ingeniería Aeronáutica y Astronáutica en el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT). Desde entonces trabaja para la NASA y vive en Pasadena, Los Ángeles, con Susan, su esposa hace casi 35 años. Y además tiene dos hijas Samantha (32) y Madelaine (26).

Después de pasar por varios proyectos y misiones, Miguel fue quien diseñó durante años el Sistema de Guiado, Navegación y Control para que la nave Curiosity descienda con éxito en Marte en agosto del 2011.

"Ahora estoy en el Marshall Space Flight Center de Huntsville, Alabama. Es uno de los centros de la NASA especializado en la fabricación de cohetes. Acá trabajó Wernher von Braun, un pionero en el desarrollo de cohetes bélicos, que cuando Alemania perdió la guerra fue traído a Estados Unidos –con muchos otros de sus compatriotas– y luego aplicó sus conocimientos en este centro de la NASA. Ahora estoy por bajar a una fiesta en el hotel con comida alemana por los 50 años del alunizaje", revela Miguel, que habla de la Luna con el mismo entusiasmo con el que vio la llegada de Neil Armstrong el 20 de julio de 1969, cuando tenía diez años y desde su departamento de Palermo.


–¿Qué te acordás de ese momento?

–Recuerdo bien la caminata pero no el aterrizaje, porque no lo pasaron. En aquella época a veces no salía el enlace en vivo y en directo. El satélite no funcionó. Yo estaba en mi casa, en la calle Arenales y Bustamante. Era de noche. Nos sentamos en el comedor diario frente al televisor blanco y negro con mi hermana y mis padres. Mi viejo, que había viajado en aviones de tela, estaba fascinado. Me acuerdo que no se veía nada bien. Las figuras eran casi transparentes.

–¿Y qué sentías mientras mirabas la llegada del hombre a la Luna?

–Me preocupaba que el último escalón de la escalerita había quedado muy alto. El pibe (por Neil Armstrong) bajaba y yo pensé: "Ahora no sube más". Después supe que el bicho (por la nave) aterriza sobre amortiguadores y cuando se hunden, la escalerita queda más baja. Pero lo hicieron tan suave, que la escalerita quedó a un metro. Y de hecho, una de las primeras cosas que hizo el pibe, fue saltar para ver si podía volver. Y sí: podía pero le había quedado alta. Pero en la Luna, la gravedad es menor. Recuerdo que cuando plantaron la bandera, que fue un poco una sorpresa para nosotros, mi mamá comentó: "Bueno, está bien. Al fin y al cabo, se lo merecen". Porque todos lo estábamos viendo como hito de la Humanidad, pero los que pusieron la banderita, fueron ellos. Cuando me fui a dormir, tenía claro que acababa de ver algo histórico. Antes me interesaba el espacio, pero después de ver la Llegada del Hombre a la Luna, ¡mucho más!


Cuando el Curiosity llegó a Marte los actores de Big Bang Theory invitaron a los ingenieros de la NASA a presenciar la grabación de un capítulo de la serie. “Nunca lo olvidaré”, dijo San Martín

–¿Por qué creés que no volvimos a la Luna?

–Porque es muy caro. Este país gastó muchísimo en eso. Esto es historia, no es opinión: llegaron a la Luna para ganar la competencia con la Unión Soviética. La misión estaba diseñada para poner la banderita, dejar las huellas y volver. Pero el costo es tal que no pudieron seguir desarrollando la tecnología necesaria para regresar. Entonces, se jugaron a hacer la estación espacial con el trasbordador, con el objetivo de bajar los costos de lanzamientos y vuelos para poder ir a cualquier lado. Pero el cohete no se podía volver a usar y los costos no bajaron. No usaron la tecnología correcta.

–Tuvo que ver fundamentalmente con un tema económico…

–Si, pero además la gente quería ir a Marte. Y la vara se puso tan alta que nunca se pudo ni arrancar. No se podía volver a hacer lo que hizo John Kennedy: "En diez años lo hacemos". A los políticos les encanta Marte. Lo prometen y nunca se les da. Pero, una década después, nadie se da cuenta que no se les dio… Los nerds apasionados dicen: "Vayamos a Marte". Pero muchos pensamos: "¡No vamos a ir un carajo a ningún lado si seguimos con la idea de Marte!". Por eso la idea es volver a enfocarnos en la Luna. Y ahora sí se puede pensar en recuperar todo el cohete para volver a usarlo.


“El objetivo es volver a la Luna, pero a quedarnos. El proyecto costaría 20 mil millones de dólares en cuatro años”, dijo San Martín

–¿Por qué sería posible ahora si no lo fue durante 50 años?

–Los costos bajaron porque todo se fabrica bajo el mismo techo, como hacía la Ford con los autos, y eso los hizo más económicos. Además, el pibe de Amazon (en referencia a Jeff Bezos) está metiendo millones de dólares al año de su bolsillo para que podamos volver a la Luna. La idea es que finalmente el costo de los cohetes baje, a pesar de que es carísimo el que está haciendo la NASA para la parte tripulada. El objetivo es volver a la Luna, pero a quedarnos.

-¿Quedarnos en la Luna?

-Si, ir con una infraestructura renovable, tras una inversión que permita mantenerla. Serían 20 mil millones de dólares en cuatro años. Y otra de las cuestiones que cambiaron el panorama es que se descubrió que hay agua en la Luna. Entonces, se puede hacer combustible y no llevarlo desde acá, que cuesta mucho. La clave es que estamos mirando la Luna con un nuevo ángulo. El de los años 60 ya no funcionaría.

-¿Por qué?

-Por que hoy hay nuevos players como Elon Musk, con su compañía Falcon Heavy de SpaceX, y 'los Jeff Bezos', que le ponen presión a toda la industria aeroespacial. Además, están los chinos, listos para desafiar a Estados Unidos, que quieren poner gente en la Luna a fines de la próxima década. Están construyendo un cohete gigantesco. Son la nueva Unión Soviética, en ese sentido.


Junto a su esposa Susan en el hotel cerca del Marshall Space Flight Center

–Y ¿qué estás haciendo vos por estos días en el Marshall Space Flight Center?

–Vine por dos razones. La principal: participar de un panel de asesoramiento de unos pibes que están trabajando en un cohete dentro un proyecto que aún no está cien por ciento aprobado: Mars Sample Return. Porque el año que viene, una nave va a salir a Marte para tomar muestras, pero las va a recoger, las va a poner en un tachito y las va a dejar en la superficie. La idea de la misión Mars Sample Return es mandar otro rover para que descienda, busque los tachitos y los ponga en un cohete que los deje en órbita, para que una nave espacial –probablemente europea– los tome y los traiga a la Tierra. Hoy terminé la última charla. Pero además, mañana me reúno con los pibes que están trabajando en la misión de la vuelta a la Luna en el 2024. Con ellos vengo teniendo varias reuniones por teleconferencia, finalmente nos vamos a conocer personalmente. Es decir que vine a Alabama por Marte, pero voy a aprovechar para reunirme por la Luna. Al fin y al cabo, de eso se trata…



Fuente: infobae.com

martes, 23 de julio de 2019

Asatrú, la olvidada religión vikinga que está renaciendo en Islandia
por Gavin Haines


Las ceremonias evocan los viejos credos paganos en los que se veneraba a Odín, Thor y Loki.

El sacerdote Hilmar Örn Hilmarsson hurga dentro de su albornoz de lana azul y saca de allí dos latas de cerveza islandesa.

-¿Cerveza?- pregunta.

Me pasa una de las bebidas tibias, que explota de espuma apenas la abro. "Skál", dice el sacerdote con un brillo malicioso en sus ojos azules.

"Skál", repito mientras comenzamos a beber.

Esta no fue la primera sesión de tragos del día. Antes, Hilmarsson había llenado un cuerno de toro con cerveza y lo había repartido entre las personas de su congregación: un grupo de personajes variopintos, algunos de los cuales lucían como si fueran extras de una escena de la serie "Juego de Tronos". Otros, como si acabaran de salir de un concierto de metal pesado.

La mayoría, en todo caso, iba vestido con las ropas de cualquier islandés que se precie equipado para un día ventoso.

La congregación, que apenas comprende a una docena de almas incluyendo a un budista y un hindú, se reunió cerca de una playa de arena en las afueras de la capital, Reykjavík, muy cerca del aeropuerto local, para celebrar el primer día del verano islandés.

Sus remotos orígenes

Era el 25 de abril. Estaba fresco y posiblemente cayera algo de lluvia.


Hilmar Örn Hilmarsson fue elegido sumo sacerdote de la Asociación Ásatrú en 2003.

El "blót", como se conoce a la ceremonia de cambio de estación, comienza con una pequeña fogata, que se mueve con el viento mientras la congregación escucha un antiguo poema y comparte el cuerno de toro lleno de cerveza en honor a los dioses nórdicos.

Me dijeron que en el resto de la isla también se celebraban ese día ceremonias parecidas.

Este "blót" había sido organizado por Asociación Ásatrú de Islandia, un grupo de creencias paganas que es actualmente una de las religiones de mayor crecimiento en el país: ha cuadriplicado sus miembros en una década.

Pasó de tener 1.275 miembros en 2009 a 4.473 en 2018.

Hilmarsson es el líder de esta congregación. Un hombre cálido y carismático, de unos 60 años, que luce con elegancia su cabello encanecido, su barba blanca y un bigote manchado por la nicotina.

Hilmarsson fue elegido como el sacerdote supremo en 2003 y, según él mismo dice entre risas, fue "lo suficientemente estúpido para decir sí".

También trabaja como músico y ha colaborado con algunos de los más reconocidos artistas de Islandia, incluido Björk y Sigur Rós.

"El sacerdote supremo y el compositor van de la mano. Hay una búsqueda de armonía en ambos", me explica mientras echa humo del cigarrillo que le cuelga de la boca.

La Asociación Ásatrú es difícil de definir como una fe o religión, porque no adhiere a una creencia fija. "Decir que se basa en la suspensión del descreimiento es lo más preciso", señala Hilmarsson.


Los miembros de la Asociación Ásatrú marcan el cambio de estaciones con un blót, que generalmente implica encender un fuego y escuchar la poesía nórdica antigua.

Sin embargo, el grupo abraza el folclor local y en las reuniones normalmente se recitan las Sagas de Islandia, un canon literario que se escribió en el siglo XIII pero que se basa en relatos fantásticos de amor, muerte y heroísmo que datan del siglo IX.

"La gente en el año 950 no tenía mucho que hacer, así que todos se reunían alrededor de las fogatas y contaban historias", le dijo a la BBC Haukur Bragason, un joven sacerdote de Ásatrú que participaba en el "blót".

"Era el Netflix de aquellos tiempos".

Fiestas

La fe de Ásatrú también celebra la mitología nórdica y su panteón de deidades moralmente ambiguas -dioses como Odin, Thor o Loki-, que visitaron Islandia durante la era vikinga, cuando la isla fue habitada por granjeros noruegos que buscaban nuevas pasturas.

Esas deidades fueron adoradas en esta tierra de "fuego y hielo" hasta el año 1000, cuando -bajo la presión de la corona noruega- el país abandonó el paganismo y abrazó la cristiandad.

Pero en 1972, un grupo de artistas, liderados por el poeta y granjero Sveinbjörn Beinteinsson, planeó un relanzamiento de aquella vieja fe pagana.

Después de varias reuniones en las cafeterías de la capital, el grupo de entusiastas estableció la Asociación Ásatrú y, al año siguiente, logró que el gobierno de Islandia la reconociera como una religión oficial.

Pero mientras el ministro de Justicia y Asuntos Eclesiásticos, Ólafur Jóhannesson, consideraba la petición, una poderosa tormenta golpeó Reykjavík.


La fe de Ásatrú celebra la mitología nórdica antigua y su panteón de deidades como Odín.

"Un rayo impactó en la estación de energía y, como consecuencia, se produjo un apagón", explica Hilmarsson.

"La gente pensó que era Thor mostrando su poder, así que el ministro concedió".

Una nueva fe había nacido.

Las bases

Aunque Ásatrú no tiene una doctrina como tal, sí promueve el comportamiento virtuoso.

"Se trata de ser honesto, tolerante y correcto. Respetar la naturaleza también es importante. Tienes que asegurarte que vives en armonía con la naturaleza", señala.

Desde sus orígenes, la asociación ha estado preocupada por el medio ambiente.

"Beinteinsson se interesaba en los temas de ecología antes de que fuera un concepto familiar", explicó Hilmarsson, quien señala que la preocupación por el cambio climático y la pérdida de biodiversidad está atrayendo más gente a su fe.

"Creo que es una reacción saludable ante lo que está pasando en el mundo", indica.

Pocas veces Ásatrú se mete en política, pero ha habido algunas excepciones. La más notable fue el apoyo a la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo (legales en Islandia desde 2010) y el rechazo al plan de construcción de algunas represas hidroeléctricas, que de todas maneras fueron creadas pese a los cuestionamientos ambientales.


El respeto por la naturaleza es importante para la Asociación Ásatrú, que defendió un esfuerzo para reforestar partes del país.

La asociación también apoya el esquema de reforestación de algunas partes del país, por el que se plantan unos tres millones de árboles cada año no solo por su beneficio ecológico sino también para la industria maderera.

Algunos de los primeros árboles sembrados como parte de este esquema han sido utilizados para construir el techo del hof, el templo sede de la Asociación, que se está levantando en las afueras de la capital.

"Será el primer edificio hecho con madera islandesa. Recién en los últimos años hemos logrado que crezcan árboles lo suficientemente grandes como para la construcción", explica Hillmarsson.

El primero en 1.000 años

Además, el hof será el primer templo pagano que se construya en el país en más de mil años y será utilizado principalmente para bodas, funerales y ceremonias de nombramiento o "bautizos", que actualmente se realizan solo al aire libre.

El edificio, que se levanta bajo tierra, está parcialmente excavado en las rocas y el camino hacia su interior "simboliza el viaje hacia el inframundo".

El hof ha sido financiado en parte por los contribuyentes islandeses, quienes pagan al gobierno un impuesto a la religión que después es distribuido entre las religiones oficialmente aceptadas en el país.

La construcción del templo ha estado marcada por las demoras, pero Hillmarsson espera que cuando esté terminado -tal vez este año- no solo atraerá a los locales sino también a los turistas, que según dice han mostrado un interés creciente en la fe Ásatrú.

"Algunos sábados hacemos una jornada 'de puertas abiertas', publicamos cosas en Facebook y en ocasiones, sobre todo en el verano, tenemos más extranjeros que locales", explica.


La Asociación Ásatrú no tiene doctrina religiosa, pero sí promueve el comportamiento virtuoso.

"La hospitalidad es uno de nuestros principios y damos siempre la bienvenida a todos los que quieran venir", añade.

Seis fiestas al año

Las reuniones a puertas abiertas usualmente involucran sentarse en un círculo, beber té, comer tortas y participar en la charla. Durante el invierno también se dan clases sobre creatividad, ecología y ética.

Pero son los "blóts" los que ofrecen tal vez la experiencia más vívida de la fe Ásatrú.

Se realizan seis veces por año. Los cuatro principales -Sigurblót, Þingblót, Haustblót y Jólablót- tienen lugar en abril, junio, octubre y diciembre, respectivamente.

Y los dos restantes, Þorrablót y Vættablót, se realizan en febrero y en diciembre.

"Þorrablót es una fiesta para emborracharse y celebrar que se logró sobrevivir el invierno", anota Hilmarsson.

"Y el Vættablót lo comenzamos después de la crisis financiera del 2008. El país estaba muy golpeado y quisimos crear un evento social que alegrara a la gente un poco e impulsara una búsqueda de nuestra alma de forma colectiva".

La celebración que estaba presenciando yo era el Sigurblót y, después de la ceremonia, la congregación se dirigió a la playa para un festín.

Yo esperaba que la comida fuera de puras "delicias" tradicionales como tiburón fermentado y testículos de carnero, pero en cambio me encontré con perros calientes, cerveza y algodones de azúcar. La comida tradicional se come en el Þorrablót, me explicó el sacerdote.


Alda Vala, sacerdote de Ásatrú, se sintió atraída a la fe por su apertura cultural.

"Esa es la fiesta en que la gente come esos platos horribles. Yo soy vegano", dice, como dando las gracias por ello.

"Todos cabemos"

Durante la fiesta, intento averiguar qué es lo que atrae a las personas a esta religión.

Para algunos es la sensación de inclusión y comunidad. "Estoy conociendo a muchas personas aquí, gente muy buena", dice Ásdís Elvarsdóttir, una de las asistentes.

"Todo el mundo es bienvenido. No te tienes que preocupar por si eres la persona más extraña en el grupo", agrega.

Haciéndose eco de sus sentimientos está Alda Vala, a quien encuentro encaramada en un banco, con varios tejidos de lana encima. Vala ha sido sacerdote de Ásatrú durante cuatro años y se sintió atraída hacia esta fe por su carácter abierto.

"Aceptamos a todos sin importar el género, la raza o la religión", señala, lo que me recuerda a los dos invitados para la ocasión, un budista y un hindú a quienes que me habían presentado antes.

"Hermanos", los describió Hilmarsson. "No hay reglas, solo tienes que ser tú mismo".

Para Bragason, el sacerdote prolijo y acicalado, la fe de Ásatrú consiste en hacer conexiones con las personas y la naturaleza a través de las historias.

"Tiendo a ver esto como un club de lectura acogedor", dice, envuelto elegantemente en una chaqueta acolchada y una bufanda estampada. "Porque de eso se trata todo esto, de contar historias".



Fuente: BBC Mundo
Quién es el polémico Boris Johnson, próximo primer ministro de Reino Unido y defensor del "Brexit duro"


Boris Johnson, de 55 años, es el nuevo líder del Partido Conservador y primer ministro del Reino Unido.

El nuevo líder del Partido Conservador y primer ministro de Reino Unido a partir del miércoles, Boris Johnson, es uno de los políticos más conocidos de su país. Sus éxitos se ha apoyado en gran parte en su capacidad para combinar la seriedad de sus distintos puestos políticos con su carácter afable y cómico, algo no muy común en la vida pública actual.

Pero en su elevado perfil —construido primero como periodista y luego como parlamentario, alcalde de Londres y ministro de Exteriores— los logros han ido con frecuencia de la mano de ácidas polémicas. 

Amado por unos y odiado por otros, Johnson ha sido descrito como un bufón sin principios por sus críticos y como "un tesoro nacional" por sus partidarios.

Y el exalcalde de Londres ciertamente ha sabido sacar partido a su imagen de inglés excéntrico y erudito que no le tiene miedo al ridículo, hasta llegar al cargo más importante del país a pesar de sus numerosas metidas de pata.

Un estilo desaliñado ejemplificado por su alborotada melena rubia y unas camisas que se le salen de los pantalones son parte de esa imagen.

Pero la que mejor simboliza "a Boris siendo Boris" tal vez sea la que dejó al quedarse colgado de un cable mientras celebraba la primera medalla de oro británica en los Juegos Olímpicos de 2012.


Boris Johnson era alcalde de Londres cuando la ciudad albergó los Juegos Olímpicos, en 2012.

Más recientemente, Johnson asumió un papel preponderante en la campaña a favor del Brexit y prometió que, si era nombrado primer ministro, sacaría a Reino Unido de la Unión Europea el próximo 31 de octubre con o sin acuerdo.

Pero sus críticos destacan que su postura antieuropea no estuvo siempre tan clara. En un artículo que escribió en 2013 para el diario británico Daily Telegraph, aseguró que abandonar la Unión Europea no solventaría los problemas de Reino Unido.

Y su defensa del famoso "tener la tarta y también comérsela" (un dicho que en inglés significa obtener lo que uno quiere sin renunciar a nada) en el tira y afloja con Bruselas lo enfrentó políticamente incluso con su propio hermano, Jo Johnson.

Este último, también parlamentario, votó a favor de la permanencia en la UE y renunció a su puesto de ministro de Transportes en el gobierno de Theresa May pidiendo un nuevo referéndum sobre el Brexit.

Origen privilegiado

De cuna privilegiada, Alexander Boris de Pfeffel Johnson (con antepasados turcos, franceses y alemanes) nació en Nueva York en 1964 y realizó sus estudios de secundaria en la famosa escuela de Eton, fundada por Enrique VII en 1440 y a la que han asistido 19 primeros ministros, así como príncipes, diplomáticos, académicos y héroes militares.

Su padre, Stanley Johnson, fue también diputado conservador y trabajó para el Banco Mundial y la Comisión Europea. Es un ferviente europeísta.

Tanto él como Jo acudieron a la conferencia del Partido Conservador donde este martes se ha anunciado la victoria de Johnson sobre su rival, Jeremy Hunt, lo cual lo convierte en el líder de los tories y lo catapulta directamente al puesto de primer ministro.

Boris se graduó en Estudios Clásicos por la Universidad de Oxford, donde fue elegido presidente de la asociación de estudiantes en 1986.


El hermano de Boris, Jo Johnson, es parlamentario y defiende la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea.

Posteriormente empezó su carrera como periodista en el diario The Times, pero fue despedido tras falsificar una cita sobre el supuesto amante de Eduardo II y atribuirla a su padrino, el historiador de Oxford Colin Lucas, según han publicado diversos medios británicos.

"Tenía 23 años, estaba lleno de culpa y vergüenza porque este error —esta metedura de pata mía atribuida a Colin— se hubiera deslizado a la portada de The Times, que era territorio sagrado para mí", admitió él mismo posteriormente.

De ahí recayó en el The Daily Telegraph, para el que fue corresponsal en Bruselas durante cinco años.

Aunque no crearon un sentimiento que ya afloraba en determinados sectores, sus artículos sí ejercieron una importante influencia en el crecimiento del euroescepticismo entre la derecha británica.

Llegó a la capital europea —donde había vivido de niño— como un periodista "bastante convencional", pero "cuanto más aparecía en portada, más tenía que cumplir las expectativas del personaje que había desarrollado", declaró Charles Grant, quien trabajaba entonces para The Economist en Bruselas, en una reciente pieza para el diario The Guardian sobre el trabajo de periodista de Johnson en esta época.

Su artículo más famoso desde Bruselas fue, quizás, el titulado: "Delors quiere gobernar Europa". Jacques Delors era por entonces el jefe de la Comisión Europea y la nota detallaba un supuesto plan para crear el puesto de presidente permanente de la UE y aumentar los poderes de la unión frente a los Estados, algo que nunca sucedió.

Una conversación comprometedora

Uno de los episodios más controversiales de la vida de Johnson se remonta a estos años. En 1990, una conversación telefónica entre él y su excompañero de Eton, Darius Guppy, fue grabada en secreto.


Johnson es conocido por su pelo rubio y su estilo desaliñado.

En ella, Johnson accedía a proporcionar la dirección de un periodista a Guppy, quien quería que le dieran una paliza como venganza por su trabajo.

Esto nunca sucedió, pero la conversación fue publicada en 2009 por la cadena británica Channel 4. Preguntado por ella en una entrevista con la BBC en 2013, Johnson replicó: "Sí, fue cierto que él estaba un poco nervioso, y sí le seguí el juego en una larga conversación telefónica, de la cual nada derivó…".

Johnson fue luego nombrado viceditor del Telegraph en 1994. Y en 1999 fue nombrado editor de The Spectator, puesto que mantuvo hasta 2005.


Johnson ha sido diputado y ministro de Exteriores, además de alcalde de Londres.

Mientras, en 2001 fue elegido diputado al Parlamento británico por el distrito tradicionalmente conservador de Henley-on-Thames.

En aquel momento era considerado más liberal que muchos tories en temas como los derechos de los homosexuales.

Pero continuó creando controversia. En octubre de 2004, el entonces líder conservador Michael Howard le ordenó visitar Liverpool, una ciudad del noroeste de Inglaterra, para disculparse por un artículo en el que acusaba a sus habitantes de regodearse en una pena "desproporcionada" después de que un ingeniero de la ciudad fuera secuestrado y asesinado en Irak.

Alcalde de Londres

En 2005, David Cameron lo nombró ministro de Educación superior "en la sombra"; es decir, responsable de este área para el Partido Conservador, que estaba entonces en la oposición.

Tuvo que pedir disculpas a todo un país tras asociar en una columna a Papúa Nueva Guinea con "canibalismo y matanzas de líderes tribales".

En 2008, Johnson accedió a uno de los mayores puestos en la política británica: el de alcalde de Londres, puesto que no solo logró arrebatar al laborismo, sino que pudo revalidar hasta 2016.

Como alcalde tomó decisiones populares, como prohibir el consumo de alcohol a los pasajeros del transporte público o lanzar el sistema público de alquiler de bicicletas en el centro de la ciudad, que todavía hoy se conocen informalmente como "Boris bikes". Él mismo es un ciclista habitual.


Johnson implantó el sistema público de alquiler de bicicletas en Londres.

En 2012 estuvo al frente de unos Juegos Olímpicos considerados ampliamente como un éxito.

Decidió volver al parlamento antes de terminar su mandato como alcalde y ganó el escaño por la circunscripción de Uxbridge y South Ruislip, en el oeste de Londres, en 2015.

Líder del Brexit


Johnson fue uno de los líderes del Brexit, cuya campaña se basó en el lema "Take back control" (retormar el control).

En 2016 fue nombrado ministro de Exteriores por Theresa May, algo que fue interpretado como un reconocimiento del papel que había jugado como uno de los líderes en la campaña para salir de la Unión Europea.

Durante la misma, y posteriormente, fue criticado por apoyar la afirmación de que Reino Unido envía semanalmente £350 millones (unos US$435 millones) a la Unión Europea, cifra que apareció en uno de los autobuses de campaña y que llevó a un intento infructuoso de perseguir legalmente a Johnson por "engañar a la gente".

Los críticos mantienen que la cifra es errónea al no tener en cuenta los reembolsos de Reino Unido o lo que la UE gasta en el país.

Pero Johnson siguió erigiéndose como uno de los mayores portavoces y líderes del ala más favorable a un Brexit "duro" dentro del Partido Conservador.


Johnson dimitió del gobierno de Theresa May y de él dijo Donald Trump que sería un buen primer ministro.

Tanto que, en julio de 2018, renunció a su puesto en el gobierno de May, criticando el acuerdo al que la primera ministra había llegado con la UE y su enfoque de las negociaciones.

Tras la renuncia de esta, incapaz de que el parlamento británico aprobara dicho acuerdo, Johnson se convirtió en el favorito para ganar la carrera por el liderazgo del Partido Conservador.

Ahora tiene por delante el que será, con seguridad, el mayor reto de su vida política.



Fuente: BBC Mundo
La República Argentina podría participar de la próxima misión de la NASA para regresar a la Luna
La agencia espacial estadounidense invitó a la Conae a sumarse a una alianza de países para que el ser humano pueda volver al satélite en 2024 y desde allí explorar otros planetas. 
por Cecilia Farré 


REUNIÓN. El administrador de la NASA, Jim Bridenstine, invitó a Raúl Kulichevsky, director de la Conae, a sumarse a Artemisa. FOTO: NASA. 


Después de cincuenta años de la primera llegada del hombre a la Luna, Estados Unidos y China tienen planes de regresar al satélite, aunque ambos países encaran estrategias diferentes para lograr ese objetivo. En ese sentido, la agencia espacial estadounidense invitó a su par de Argentina, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), a ser parte del programa Artemisa. 

“El administrador de la NASA, Jim Bridenstine, comentó que ven el regreso como un esfuerzo a ser llevado adelante por un consorcio de naciones más que como un esfuerzo individual solo y propio de Estados Unidos”, explicó a PERFIL el director ejecutivo y técnico de la Conae, Raúl Kulichevsky, sobre la reunión que mantuvo con Bridenstine a fines de marzo. Además, agregó que la NASA le propuso a la agencia espacial argentina participar de la misión, que “tiene un objetivo mucho más amplio que volver a la Luna, ya que plantea establecerse para después ir a otros planetas, y por eso entienden que es muy difícil hacerlo solos y están intentando generar una alianza entre distintas agencias”. 

El ingeniero adelantó que están evaluando cuál podría ser el formato de esa participación. “Estamos en charlas muy preliminares, pero existen muchas posibilidades a partir del desarrollo y el prestigio que la Conae ha ganado durante todos estos años. Sabemos –y también ellos saben– que podemos contribuir”. El ingeniero explicó que la Conae cuenta con distintas alternativas de colaboración con la NASA, “por lo cual estamos atentos a ver de qué manera podríamos colaborar en ese concierto de agencias espaciales, obviamente desde capacidades más limitadas si se la compara con las de la NASA y otras agencias”. 

Según lo planificado por el programa Artemisa, el año que viene se lanzarán el cohete Space Launch System y la nave espacial Orión sin tripulación. La nave está construida por la NASA, y la Agencia Espacial Europea (ESA) colabora con el módulo de servicio encargado de suministrar aire, electricidad y propulsión. También empresas privadas de origen estadounidense como Boeing y SpaceX se asociarán a la misión. Luego, en 2022 Artemisa 2 realizará un vuelo tripulado alrededor de la Luna, y en 2024 se espera que astronautas hombres y mujeres caminen sobre la superficie lunar.

Repercusiones

“Estas misiones son emprendimientos de toda la humanidad, no de un país solo. La NASA está interesada en sumar países con intereses comunes, como lo es la exploración pacífica del espacio, con lo cual no dudo de que habría mucho interés en sumar a la Argentina en el proyecto”, indicó desde Estados Unidos el argentino Pablo de León, director del Laboratorio de Vuelos Espaciales Tripulados y profesor de Estudios Espaciales de la Universidad de Dakota del Norte, quien está trabajando en los prototipos de las bases que la NASA planea instalar en la Luna. 

“Así como tuvimos en su momento la oportunidad de participar en la Estación Espacial Internacional y la rechazamos –agregó De León–, ahora tenemos la oportunidad de participar en esa nueva aventura de exploración humana del cosmos y no la podemos perder. Los argentinos tenemos mucho que aportar para un proyecto así, desde el diseño de instrumentos hasta el desarrollo de experimentos”. 

Por su parte, el director del Planetario Ciudad de La Plata, Diego Bagú, consideró que “sería fundamental participar y no dejar pasar la chance de haber recibido semejante invitación”. Además, el astrónomo destacó la actividad espacial argentina a lo largo de los años y la calidad intelectual del recurso humano que podría contribuir a la misión. “Ojalá la dirigencia política esté a la altura de semejante propuesta y Argentina pueda sumarse”, indicó. 

Para el 20 de julio de 1969, momento en que la NASA lograba por primera vez que seres humanos caminaran por la Luna, Argentina ya contaba desde 1960 con la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (antecesora de la Conae), que trabajaba con cohetes sondas e instaló una antena en la localidad bonaerense de Mar Chiquita para recibir información de los satélites Landsat de Estados Unidos. Además, en 1967 Argentina logró ser el cuarto país en enviar a un ser vivo en un cohete, con el viaje del ratón Belisario, que alcanzó una altura de 25 kilómetros. “El respeto que hoy se tiene hacia las capacidades de la industria espacial argentina es algo que se ha logrado a partir de muchos años de trabajo”, concluyó Kulichevsky. 

 Lo que dejó la exploración espacial 

“La llegada del hombre a la Luna fue una inspiración para los distintos países al ver que se podía llegar y tener logros tecnológicos impensados. Fue un desarrollo de superavanzada, como el de los soviéticos al poner el primer hombre en el espacio y lanzar el primer satélite artificial, el Sputnik”, definió el director ejecutivo de la Conae, Raúl Kulichevsky, al cumplirse los cincuenta años de la llegada del hombre a la Luna. 

El ingeniero enumeró algunos elementos hoy comunes en la vida cotidiana que fueron desarrolladas para la industria espacial, como el velcro, que fue diseñado por primera vez para los trajes espaciales; el teflón que se utiliza en sartenes como superficie antiadherente, los sistemas de posicionamiento global como el GPS, y el electrocardiograma. “Hay un impacto de muchos desarrollos del área espacial en cosas que usamos todos los días”, señaló. También, la invención de herramientas que funcionan a batería, sin cables, los sistemas de purificación de agua y los alimentos liofilizados, que pueden conservarse durante mucho tiempo.


Hacia el sueño de la Agencia Espacial Regional 
por Conrado Varotto 


Poner un hombre en la Luna es una clara demostración de lo que se podría denominar un “gran proyecto unificador”. Proyectos que, si bien requieren de grandes inversiones, movilizan el corazón y la mente de sociedades en su conjunto, acarreando simultáneamente beneficios socio-económicos de gran magnitud. Y eso ocurrió particularmente con la sociedad americana, en aquella época muy dividida en otras cuestiones.   

Nuestra agencia espacial (Conae) desarrolla el Programa 2Mp, destinado a educar en temas espaciales a chicos y jóvenes entre los 8 y 16 años. Siempre los más inquietos resultan los pequeños, son los que ante eventos como las misiones a los planetas preguntan: “¿Y nosotros?”. La respuesta sencilla sería que esos proyectos son de mucha envergadura, para países con grandes recursos, o parecida. Por supuesto, tienen esas características. Pero qué pasaría si lográramos concretar la Agencia Espacial Regional, un símil de la Agencia Espacial Europea, que uniera a los países de nuestra región en un proyecto espacial de gran magnitud. Un proyecto cuyos requerimientos científico-tecnológicos fueran desafiantes, en el límite del conocimiento. China, en ingreso per cápita, está en el valor promedio de los países de nuestra región e India bastante por debajo y, sin embargo, encaran este tipo de proyectos. ¿Por qué lo hacen? Por la simple razón de que son conscientes de que, como decía Bernardo Houssay: “Los países ricos lo son porque dedican dinero al desarrollo científico-tecnológico. Y los países pobres lo siguen siendo si no lo hacen. La ciencia no es cara, cara es la ignorancia”. 



Fuente: perfil.com y perfil.com

lunes, 22 de julio de 2019

India despega hacia la Luna
El país asiático lanza la 'Chandrayaan 2', en su misión espacial más ambiciosa para explorar el polo sur del satélite.
por Nuño Domínguez


Momento del despegue del 'Chandrayaan-2' desde Sriharikota (India). INDIAN SPACE RESEARCH ORGANIZATION (ISRO)

India ha lanzado hoy la nave Chandrayaan 2 con la que el país intenta convertirse en el cuarto país del mundo que posa un aparato en la Luna. La misión es una nueva muestra del pujante programa espacial indio, pues está desarrollada en su práctica totalidad en este país, que ya envió una nave orbital a la Luna, la Chandrayaan 1, en 2008.

La Chandrayaan 2 ha despegado sobre las once y media hora peninsular española. Está previsto que su viaje hasta el satélite dure dos meses. Primero la nave se quedará realizando varias órbitas en torno a la Tierra mientras los ingenieros de la misión comprueban que todos sus componentes funcionan como es debido. Las órbitas serán cada vez más elípticas hasta que en la última se encenderán los propulsores para salir en línea recta hacia la Luna. Tras completar los más de 380.000 kilómetros que nos separan del satélite la nave será atraída por la gravedad lunar y quedará anclada en su órbita completando vueltas cada vez más cercanas a la superficie hasta llegar a una altura de 100 kilómetros de la superficie.

Del módulo orbital se desprenderá el vehículo de alunizaje Vikram, llamado así en honor del padre del programa espacial indio Vikram Sarabhai, fallecido en 1971. Esta parte de la misión es la más delicada y la que ha supuesto un importante reto tecnológico para el país. Originalmente esta era una misión conjunta con Rusia, que debía aportar el módulo lunar. Tras el desastre de Fobos-Grunt, la misión rusa dirigida a Fobos, uno de los satélites de Marte, para recoger muestras de su superficie y regresar, la agencia espacial rusa se retiró del proyecto indio, según The Hindu. India siguió adelante con su propio proyecto de aterrizaje, lo que supuso un retraso sobre los planes iniciales.

El destino de la misión es una llanura situada entre Manzinus C y Simpelius N, dos cráteres situados cerca del polo sur de la Luna. Tras el alunizaje, está previsto que salga de las entrañas del Vikram un pequeño rover, un vehículo de seis ruedas que se deslizará por una rampa hasta la superficie lunar y podrá recorrer una distancia de medio kilómetro. El vehículo, bautizado como Pragyan (sabiduría en sánscrito), similar en concepto al que China envió a la cara oculta de la Luna dentro de su misión Chang’e 4, lleva cámaras e instrumentos científicos y solo puede comunicarse con el módulo lunar, que a su vez enviará los datos al módulo orbital y este, a la Tierra. Está previsto que el módulo lunar y el Pragyan estén operativos durante 14 días.

Si la misión tiene éxito, India habrá logrado un importante hito en su carrera espacial, pues hasta la fecha solo EE UU, Rusia y, este mismo año, China, han conseguido posar una nave en la superficie de la Luna.



Fuente:  elpais.com
Sevilla y sus fantasmas
En el convento de Santa Inés se produce una de las más famosas apariciones producidas en Sevilla y recogidas por la historia y las letras de la ciudad
por José Manuel García Bautista




Es curioso como a veces hay determinados lugares que actúan como poderosos imanes para este tipo de fenómenos, los monasterios y viejos conventos son los más activos en este sentido, así en el convento de Santa Inés se produce una de las más famosas apariciones producidas en Sevilla y recogidas por la Historia y las Letras de esta ciudad. Ocurrió durante una Misa del Gallo, el organista murió cuando estaba tocando una pieza dejándola a medio acabar... Al año siguiente su fantasma volvió a retomar aquellos acordes para concluir la pieza inacabada... Ese organista era Maese Pérez y su historia o leyenda la populariza el poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer.

Daniel Ortiz Mínguez, era un precursor –junto al psicólogo José Luis Hermida- de las investigaciones y sociedades de investigación en Sevilla, a ellos se les debe la fundación en la década de los 80 de la Sociedad Científica “Andrómeda”, con base en el Colegio de Médicos en la avenida de la Borbolla y cuyo principal interés se centraba en la investigación en inmuebles encantados, fenomenóloga ufológica en Sevilla y experiencias cercanas a la muerte. A Daniel Ortiz se le debe la publicación de algunos de sus casos y experiencias en el diario “El Correo de Andalucía”. La que les vamos a narrar nos la contó al abrigo del calor sevillano del mes de Agosto...

Si sigue caminando más allá de nuestro ayuntamiento y se adentra en el mítico barrio de Santa Cruz les contaremos una historia “oficialmente imposible” sucedida en uno de los bellos inmuebles que jalonan este emblemático barrio. Justo comienza allá donde acaba el mayor templo iniciático de la ciudad: la Catedral. Al salir de ella se encontrará con la plaza de la Virgen de los Reyes, en cuyo centro se encuentra una refrescante fuente y a su derecha el bello palacio arzobispal de Sevilla, no pierda detalle de este edificio. Edificado sobre los restos de un conjunto termal de época romana, la primera edificación se debe a don Remondo de Losana allá por mediado del siglo XIII, sin embargo fue una reforma del siglo XVI la que le da su impresionante aspecto actual cuya vida se centra en torno a dos patios de estilo manierista. Nos llamará la atención su portada de estilo barroco sevillano obra de Lorenzo Fernández de Figueroa y Diego Antonio Díaz en el siglo XVIII, de la misma aparte de sus increíbles adorno destaca el color amarillo albero y rojo sangre de toro tan característico en una ciudad como la que centra el eje y pieza angular de este libro: Sevilla.

La calle que se adentra empinada en pleno corazón del barrio de Santa Cruz es la calle Mateos Gagos, si se siente cansado no dude en reponer fuerzas en el bar “Las Columnas”, no hace falta que le indiquemos donde está, lo sabrá encontrar en esta calle... Pues justamente en uno de los recovecos de este barrio, que debe su nombre a la proximidad de la parroquia de Santa Cruz, un claro ejemplo del mudéjar en la ciudad que no debe dejar de visitar y que además fue edificada sobre la vieja sinagoga ubicada en el lugar, con la ocupación francesa en 1811 se destruyó este templo quedando en su lugar la plaza de Santa Cruz, así además aquí estuvo localizada la antigua Judería hispalense. Por desgracia el saber de la comunidad judía en Sevilla cayó en desgracia allá por 1483 y buena parte de su población buscó lugares menos belicosos contra ellos para vivir, la sinrazón no parece haber evolucionado con el paso de los tiempos, ni para unos ni para otros...

Del laberinto que forman sus calles le recomendamos una visita a la plaza de los Venerables así como al Hospital de los Venerables, la plaza de las Cruces o la de Doña Elvira, usada como Corral de Comedias y donde emergió con fuerza el amor imposible de don Juan Tenorio y Doña Inés de Ulloa. En nuestro transitar por sus angostas calles llegamos hasta la calle Lope de Rueda donde encontramos varios edificios señoriales y donde nuestro ya fallecido contertulio nos comentaba que tuvo la oportunidad, en el incomparable marco del Barrio de Santa Cruz, de investigar un impresionante caso poltergeist: “Acudimos una noche un equipo multidisciplinar de la Sociedad “Andrómeda” y entrevistamos varios veces a lo afectados por aquel duende burlón, queríamos saber si era un fenómeno aislado o si por el contrario había un fenómeno de fantasmogénesis asociado a todo lo que ocurría en el interior.

Sea como fuere lo que allí pasaba era impresionante, desde lámparas que se movían solas columpiándose sobre su eje en el techo al estilo del caso Rosenheim que estudiara el parapsicólogo Hans Bender, como desplazamiento de objetos, una ingente cantidad de fenomenología añadida de tipo paranormal como la presencia de olores extraños y putrefactos, grabación de sonidos psicofónicos que pudieron ser enviados a Germán de Argumosa y la constatación expresa de que todos estos fenómenos se debían a hechos inherentes en el edificio”. De esta forma tan académica el profesor don Daniel Ortiz Mínguez (como gustaba que lo llamaran) narraba su aterradora experiencia en aquel inmueble de este embriagador lugar. Desde luego en primavera, con el aroma de azahar coloreando el ambiente y la tibia temperatura nocturna adornando la ciudad cualquier hecho milagroso puede ser posible.

En la calles de este turístico lugar encontrará una singular, es la calle de las Cruces o la calle de Santa Teresa cuna de la Casa Museo de Murillo y salimos nuevamente a la calle Mateos Gago, desde donde miraremos a la esbelta dama que custodia Sevilla y cuya sombra alargada cubre los límites de esta singular calle. Cerca de donde nos encontramos localizamos el colegio de San Isidoro, en la calle Mesón del Moro, es aquí donde varios trabajadores municipales lo han visto una extraña presencia, una extraña aparición, una extraña manifestación del más allá de rasgos definidos y definitorios, los que se han encontrado cara a cara con él dicen se trata de un atormentado monje que aún vaga por el interior del edificio como alma en pena por toda la eternidad como su homónimo del ayuntamiento.

Allá al fondo, por Fabiola... ¿Por la calle Fabiola? Pues detengámonos antes en esta calle, aquí se enclavaba la sede de la Fundación Lara (Editorial Planeta) e una impotente mansión de la que destacaba su fachada rosada y sus amplios portones de fina madera coronado por el escudo de armas de la casa, todos la llaman “Casa Fabiola”. Un curioso edificio con una curiosa historia, y es que en su interior, por su patio, por su planta alta, por sus rincones son ya muchos los que han contado la de extraños ruidos y sensaciones que se tienen...

Ángela P. nos comentaba: “lo peor es cuando estás aquí sola y comienzas a escuchar como a alguien que arrastra lo pies y gime, es como el llanto vergonzoso de un hombre que no quiere ser descubierto. Se te ponen los pelos de punta. Luego cuando crees que algo va a aparecer ante ti solo sientes frío, y es que esta casa nunca ha sido precisamente muy cálida, al revés, su patio y los techos o la propia construcción hace que se muy fría. Otras veces te llegan olores extraños, como a algo que se quema, como a cera quemada, te levantas y sigues ese olor extraño pero no tiene solución ya que no hay nada que lo explique. No más impresionante es cuando algunas puertas del piso superior se comienzan a abrir y a cerrar y sientes los portazos, no es que sean todas a la vez, al día es una nada más o como mucho dos, pero tú sabes que allí todo está cerrado y que no hay nadie... ¿por qué suena entonces? ¿Quién las abre o las cierra? Da miedo, la verdad. Las luces o los monitores de los ordenadores también hacen de las suyas y cuando en invierno se hace de noche antes y a las seis es de noche y no ves nada y las luces fallan el susto es grande... La verdad es que aquí te sientes acompañada por alguien, aunque sepas que estás sola”.

Manuel D. nos comentaba al respecto de nuestras sigilosas investigaciones: “Aquí dicen que está el espíritu de uno de sus viejos dueños, un inglés, que sentía morriña de su casa y que dicen que tras morir en Inglaterra un perro de la familia, que le tenía mucho cariño, se puso a aullar aquí en Sevilla al mismo tiempo que él se moría, cuando acabó de aullar también murió... No sé, eso dicen pero la verdad es que dentro de la casa pasan cosas raras, a mí me da un poco de miedo quedarme ahí dentro”.

Y es que la ubicación de esta casa es nuevamente estratégica dentro del casco antiguo de Sevilla, ubicada entre la calle Aire, Madre de Dios y Ximénez de Enciso, debe su nombre a la novela de Nicholas Patrick Wiseman, obispo de Westminster (nada más y nada menos), llamada “Fabiola” (1854). Pero lo mejor de todas las brumas que envuelven a esta historia es que en el número 5 de esa calle nació el autor de esta novela, Nicholas Patrick Wiseman, por qué allí vivía su familia y donde ha estado, hasta hace bien poco, la “Fundación José Manuel Lara”... ¿Casualidades? Como verán el camino de la casualidad más allá de la mera coincidencia...

Cuando pase junto a la casa no se pierda un elemento típico de la ciudad: las ruedas de molino incrustadas como botarruedas en las fachadas de los edificios, su visión te transporta a otra Sevilla, a otro tiempo...

Y en la calle Fabiola giraremos a la izquierda y llegaremos a un lugar ya visitado en nuestra visita por los edificios y casas encantadas de Sevilla, se trata de un edificio ubicado en la calle Federico Rubio, es el Instituto Británico o el Consulado de Australia, aquí narrábamos, en la primera entrega de estas guías dedicada a la Sevilla más oculta y secreta, como se habían producido una serie de hechos inquietantes y del todo punto sin explicación, pues al hilo de todo ello un lector quiso compartir con nosotros esta experiencia que les vamos a narrar, les ocurrió a Manuel y a Rocío, y he aquí nuestro testimonio de gratitud hacia ellos: “le sucedió a mi novia Rocío incluso antes de conocernos o de poder leer vuestro primer libro, era cuando ella estudiaba en el Instituto Británico y coincide con lo que vosotros contáis, ella me lo contó antes de leerlo y cuando lo leímos los dos juntos, se le pusieron los pelos de punta. Ella cuenta que cierto día que llegó antes se metió en la biblioteca (que está en la parte superior) y se puso a repasar, de momento escuchó pasos y recogió sus cosas pensando que ya iban a empezar las clases para irse a una de ellas, incluso la puerta llegó a abrirse un poco y cuál fue su sorpresa que cuando salió al pasillo, no había nadie...” Y es que alguien estaba haciendo compañía aquella tarde a nuestra protagonista, tal vez en una velada invitación a ser testigo del prodigio, de un nuevo y aterrador prodigio...

Relacionado con la aparición espectral en el Instituto Británico encontramos una noticias publicada en el diario “The Miami Herald” (Estados Unidos) el 23 de Marzo de 1969, su autor es J. Edward Thomas que fuera director del Instituto Británico en Sevilla, según nos cuenta él mismo en el citado artículo en el edificio varios profesores y alumnos vieron al fantasma de una mujer vestida con traje de época, de 1920, descendiendo por la escalera principal y desapareciendo por la puerta que daba a la capilla que en la actualidad está tapiada, en otras ocasiones lo hacía nada más bajar de la escalera. Según las declaraciones de Mr. Edward Thomas el espíritu que mora en el edificio podría tratarse del perteneciente a la señora Fernández Murube que se suicidó allí mismo en el primer tercio del pasado siglo XX. Allá por 1972 se realizaron diferentes investigaciones parapsicológicas en el edificio siendo el investigador José González Chaves el que logró grabar extraños ruidos, en su magnetófono, que podríamos entender como psicofonías o voces del otro lado...

Y permítanos que sigamos caminando de la mano junto a usted por las calles del barrio, estamos cerca de la facultad de Relaciones Laborales, en la calle Madre de Dios, en la que los vigilantes de seguridad, en el año1998 narraban una serie de experiencias que habían tenido en el interior del edificio. Un edificio del que destaca, nada más entrar, su frescor y también el patio central en el que indefectiblemente desembocan todas y cada una de las aulas del edificio.

Allí por las noches y al cerrar sus puertas, al abrigo de la oscuridad y la noche, se desataba una tormenta de ruidos extraños y alaridos pavorosos, inquietaba a los esforzados trabajadores de la noche, acabadas las clases, por que aquellos ruidos –en boca de sus protagonistas- “no podían ser de este mundo”. Se trataron de buscar explicaciones, se fumigó el edificio para evitar plagas y respuestas, y sin embargo aquellos ruidos se mantenían... ¿Qué eran? ¿A qué se debían? No lo sabremos pero una noche, víctima de la sugestión o el miedo, uno de nuestros testigos nos narró como desde la planta baja observó el paso de una dama resplandeciente por la planta primera del edificio, una dama que caminó serena hasta el otro extremo del pasillos para desaparecer como desaparece un sueño.



Fuente:  elcorreoweb.es
Histórico: La Universidad de La Plata abre la carrera de Ingeniería Aeroespacial
Lo anunciaron desde la Facultad de Ingeniería de la UNLP. Es la primera vez que una casa de altos estudios incorpora la carrera en la oferta académica. La relación histórica de la universidad con el área y el antecedente de la UNSAM.


Nueva oferta académica en la Universidad de La Plata para fortalecer el desarrollo aeroespacial.


Por primera vez, la Universidad de La Plata incorporará la carrera de Ingeniería Aeroespacial dentro de su oferta académica. Fue la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Plata la que hizo el anuncio. 

La nueva propuesta formativa reemplazará la carrera de Ingeniería Aeronáutica, aprobada en 1942, donde se han formado más de mil Ingenieros Aeronáuticos que desempeñan su profesión en área Aeronáutica y en la Aeroespacial. 

Vehículos espaciales 

Esta iniciativa busca formar profesionales capacitados en diseñar, calcular y proyectar aeronaves, vehículos espaciales y toda máquina de vuelo, plantas propulsoras y auxiliares aeronáuticas y espaciales, sistemas de control aeronáuticos e instalaciones aeroportuarias. 

La modificación de la denominación de la carrera de Aeronáutica al de Ingeniería Aeroespacial, se formalizó en la resolución 966/2019 del Ministerio de Educación, Cultura Ciencia y Tecnología, y se fundamenta en que desde los años 50 las carreras de Ingeniería Aeronáutica han venido desarrollando en paralelo temas aeronáuticos y espaciales entre sus graduados. 

La Facultad de Ingeniería de la UNLP, a través del Departamento de Aeronáutica, se destacó por sus investigaciones en motores de cohetes y la participación en proyectos sobre satélites y misiles autopropulsados. 

La iniciativa prevé que los alcances profesionales y el perfil del egresado se vean reflejados en el título. Al mismo tiempo, pretende que los alumnos tomen contacto con el área desde el primer año. 

La formación de ingenieros espaciales en Argentina 

Los egresados de la histórica Ingeniería Aeronáutica de la UNLP son matriculados por el "Consejo Profesional de Ingeniería Aeronáutica y Espacial", creado a mediados del siglo pasado. 

"El Departamento de Aeronáutica de la UNLP fue uno de los primeros en actuar en la actividad espacial. En la década del 60, la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) firmó un convenio con la UNLP para el desarrollo de investigaciones con motores cohetes", explicó el vicepresidente del Área Institucional y director del Centro Tecnológico Aeroespacial de la UNLP, Marcos Actis. 

La actividad espacial con fines pacíficos y de investigación comenzó en forma sostenida con Teófilo Tabanera, ingeniero electromecánico graduado de la entonces Facultad de Ciencias Fisicomatemáticas de la UNLP, cuando en 1951 creó la Sociedad Argentina Interplanetaria. 

Posteriormente, en 1960 fundó la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) y convocó a las universidades del país, entre ellas a la Universidad Nacional de La Plata para que el Departamento de Aeronáutica participase en la actividad espacial. 

Como fruto de esas investigaciones, se generó el Grupo Propulsión, en cuyo seno se construyeron un gran número de unidades propulsoras. 

Años más tarde, en 1968 y por pedido de la Armada Argentina, se realizó un anteproyecto de un motor cohete con propulsantes líquidos. Posteriormente, mediante un contrato con la Fuerza Aérea Argentina, se proyectó y construyó un motor-cohete con propulsantes líquidos, de 1000 kg de empuje. Con el desarrollo de estos dos últimos proyectos la UNLP se erigió en la única universidad del país que realizaba proyectos de motores cohetes de esas características. 

La actividad continuó creciendo y en paralelo se constituyeron los grupos de Control Automático y Guiado, Estructuras, Fluidodinámica, Vibraciones y Materiales, que permitieron la concreción de otros trabajos para la CNIE. 

De la propulsión al desarrollo satelital 

En la década del ´90, la universidad consiguió un convenio con la Comisión de Actividades Espaciales (CONAE) para realizar investigaciones científicas y tecnológicas sobre satélites argentinos. A través del tiempo, los grupos fueron transformándose y acomodándose a las necesidades nacionales espaciales. 

"Los egresados de la carrera de Ingeniería Aeronáutica de nuestra facultad, han participado ininterrumpidamente en el campo espacial en distintas instituciones del país y del exterior" explicó Actis. 

Entre ellos puede mencionarse la participación de Leonardo D´Atorre en el programa Apolo hasta las actuales participaciones de los Ing. José Luis Leofanti en Ariane Space en el tema lanzadores y satélites o del Ingeniero Luis Genovese, Gerente de Proyecto de los Satélites Arsat 1 y 2 en la empresa INVAP. 

Actis destacó la importancia del rol estratégico de estas áreas y concluyó que "Argentina tiene que ser un país desarrollado en tecnología de punta". 

El grupo de ensayos GEMA 

Por su parte el Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA) de la Facultad de Ingeniería de la UNLP participó en los proyectos de los satélites argentinos SAC-A, SAC-B, SAC-D/Aquarius- participando en la construcción de cuatro de los cinco instrumentos argentinos llevados en el SAC-D- ARSAT I y II y SAOCOM 1A y 1B. 

El GEMA intervino además en el desarrollo de los vehículos lanzadores experimentales (VEX) 1A, 1B, 5A y 5B, antecesores del vehículo lanzador Tronador II, participando en el desarrollo de todos los vehículos lanzadores llevados adelante por la CONAE, a través de VENG SA. 

El proyecto Tronador forma parte del programa "ISCUL" (Inyector Satelital para Cargas Útiles Liviana). Se participó en el proyecto integral para el desarrollo de la ingeniería de detalle de la estructura, mecánica, sistemas auxiliares y GSE mecánico del vehículo Tronador II, incluyendo los componentes del segmento Tierra (plataforma, torre y transporte) y se desarrollaron los procedimientos de integración mecánica, estructural y de servicios. Los Vex 1A y 1B fueron integrados en instalaciones del GEMA en la Facultad. Los mismos laboratorios donde se desarrollan todos estos procesos sirven para la enseñanza de grado y postgrado. 

Al proyecto del vehículo Tronador se incorporaron el "Laboratorio de Capa Límite y Fluidodinámica" (LACLyFA) y el "Grupo de Fluidodinámica Computacional" (GFC). Estos tres grupos de trabajo integran el Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA), en el que trabajan más de 100 personas, entre ingenieros, técnicos y alumnos. Su principal actividad es el desarrollo tecnológico espacial, la producción industrial y formación de recursos humanos, constituyendo un centro de vanguardia de la Facultad de Ingeniería de la UNLP. 

El antecedente de la UNSAM 

Si bien la Universidad de La Plata fue la institución académica que estuvo ligada al desarrollo espacial en nuestro país, el primer antecedente surgió y culminó en la Universidad Nacional de San Martín, con la Ingeniería Espacial. 

La carrera, abierta en el primer cuatrimestre de 2016, obtuvo la mayor cantidad de inscriptos en la Escuela de Ciencia y Tecnología de esa casa de altos estudios. El total llegó a 220 para la primera cohorte. 

Ese mismo año se creó, de hecho, el Instituto Colomb, un espacio de investigación en tecnología satelital, a partir de un convenio entre la universidad y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) firmado en 2015. 

La guerra de las galaxias 

Sin embargo, a comienzos del ciclo lectivo 2017, se cerraron las inscripciones para nuevos ingresantes hasta lograr un convenio con la CONAE que permitiera articular la carrera con dicha institución en lo referente a docentes y laboratorios. 

Desde entonces, no ingresan nuevos estudiantes porque no se aprueba el plan de estudios, debido a reclamos de incompatibilidades con los alcances de Ingenería Aeronáutica por parte, justamente, de la Universidad de La Plata. 

La disputa administrativa entre ambas casas de altos estudios por las incompatibiidades de la Ingeniería Espacial de la UNSAM tuvo, desde el inicio, el antecedente de la relación de la Universidad de La Plata con el área y la emergencia de la flamante carrera, hoy.



domingo, 21 de julio de 2019

El robot olvidado en la Luna en 1970 que desmiente las teorías conspirativas
Por Alejandro Álvarez (h)


La Tierra, desde un satélite de la NASA

Los Estados Unidos emergieron de la Segunda Guerra Mundial como la potencia indiscutida. Militar, económica y científicamente se sentían muy superiores, especialmente frente a su nuevo contendiente por la supremacía política del mundo, la Unión Soviética (URSS). Tenían razones de sobra para sentir un orgullo nacional sin límite: habían contribuido de manera fundamental a la derrota del nazismo y casi en soledad derrotaron a Japón en el teatro de operaciones del Pacífico; allí demostraron al mundo su superioridad tecnológica al lograr hacerse con el control del poder del átomo y lo probaron lanzando la primera y la segunda (y únicas hasta ahora) bombas atómicas utilizadas contra población enemiga en una guerra.

Inmediatamente después de la rendición de la Alemania nazi, y pasados los primeros momentos de aparente concordia, los dos gigantes de la posguerra comenzaron con recelos, desacuerdos y enfrentamientos más o menos solapados. Los soviéticos cerraron completamente su zona de ocupación en Europa -la famosa "cortina de hierro"- y el presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman, anunció el 12 de marzo de 1947 la que conocemos como "Doctrina Truman" para contener y combatir la expansión de la influencia soviética en todo el mundo. Se popularizó a partir de entonces el uso del término "Guerra Fría" entre los columnistas de la época para describir esta disputa por la supremacía mundial sin llegar al enfrentamiento directo.


El diario soviético Pravda anuncia la puesta en órbita del Sputnik


La seguridad y el orgullo norteamericanos quedaron por el piso cuando el poder y la tecnología soviética les aplicaron un golpe terrible. El 4 de octubre de 1957 la URSS logró colocar en órbita el primer satélite artificial de la historia. La paranoia y la desesperación se apoderaron del público, los medios y los políticos estadounidenses. El cine, la televisión, los periódicos y la gente en general no hablaban de otra cosa. Todas las noches miraban al cielo buscando al Sputnik –literalmente, "compañero de viaje"– que se atrevía a sobrevolar, solitario y triunfante, el sagrado territorio de los Estados Unidos. Con su aspecto futurista, una esfera plateada con antenas, y su característica señal de radio que emitía sistemáticamente y podía ser captada por cualquier radioaficionado, el ánimo estadounidense estaba por el piso. 


Laika, el primer ser vivo terrestre en viajar al espacio (AFP)


Un mes más tarde, sin tiempo para recuperarse ni un poco del primer golpe, llegó el segundo. La URSS anunció el lanzamiento exitoso del Sputnik 2, con el agregado de que llevaba a la perra Laika a bordo, el primer ser vivo terrestre en orbitar la Tierra. Recién tres meses más tarde fue puesto en órbita el satélite de prueba Vanguard por los estadounidenses. Jrushchov, premier de la URSS, lo ridiculizó comparándolo con un "pomelo". La carrera espacial ya formaba parte fundamental de la política, el prestigio y la estrategia de la Guerra Fría.

Estados Unidos reaccionó inyectando los fondos necesarios para alcanzar y superar a los soviéticos. En 1958, el presidente Dwight Eisenhower fundó la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio -NASA por sus siglas en inglés-, que comenzó a funcionar el 1 de octubre de ese año.


El astronauta soviético Yuri Gagarin fue el primer hombre en viajar al espacio.

El honor y el prestigio estadounidenses no pudieron ser restaurados por un retraso de apenas 23 días. Ese tiempo les faltó para ganar la carrera por poner el primer hombre en órbita. En consecuencia, el 12 de abril de 1961, a bordo de la nave Vostok 1, el astronauta soviético Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en viajar al espacio.

Recién el 5 de mayo de 1961, Estados Unidos envió a Alan Shepard en un vuelo suborbital a bordo de la cápsula Mercury Redstone 3, y Jrushchov volvió a reír calificándolo de mero «salto de pulga». La nave de Shepard alcanzó una altitud de 187 km, en un vuelo que duró 15 minutos, frente a los 357 km de altura máxima y la hora y 48 minutos de Gagarin. Claramente, el marcador era muy malo para Estados Unidos. Estaban perdiendo.


Alan Shepard, primer astronauta estadounidense en el espacio.

Pero quedaba el premio mayor, una última carta para restaurar el honor: ser los primeros en pisar la Luna. La carrera se volvió frenética: prácticamente todos los meses se conocía un nuevo logro soviético y casi al mismo tiempo un avance norteamericano. Los medios y la población del mundo seguían el tema con un interés, diríamos nosotros, "futbolístico". Los columnistas especulaban, los militares se alarmaban, y los niños –incluso los estadounidenses- soñaban con ser Gagarin.


Yuri Gagarin en un afiche que demuestra la importancia simbólica y propagandística que la Unión Soviética le daba a la carrera espacial.

Recién cuatro meses después del lanzamiento del Sputnik 1, Estados Unidos consiguió lanzar poner en órbita su primer satélite, el Explorer 1. Durante ese tiempo se habían producido varios lanzamientos fallidos, cuyos fracasos fueron ampliamente difundidos, de los cohetes Vanguard desde Cabo Cañaveral. Mientras en la carrera a la Luna ya la URSS llevaba una clara ventaja tras el éxito soviético de colocar el primer satélite en órbita, los estadounidenses centraron sus esfuerzos en enviar una sonda a la Luna. El programa "Pioneer" fue el primer intento.


La Vostok, la nave que llevó a Yuri Gagarin al espacio.

El programa soviético "Luna" empezó a funcionar con el lanzamiento de la "Luna 1" el 4 de enero de 1959, convirtiéndose en la primera sonda en llegar a la Luna. Además del programa "Pioneer", los estadounidenses, tenían el "Ranger", el "Lunar Orbiter" y el robótico "Surveyor", con el objetivo de buscar lugares de alunizaje para el Programa "Apolo", que apuntaba al mayor logro de la carrera espacial, el de más alto costo y mayor riesgo, con el cohete más grande y pesado jamás construido: llevar a una tripulación humana hasta la Luna.


Alan Shepard, con el logo de la NASA en su traje. Luego de unos primeros ensayos de vuelos espaciales, los estadounidenses se centran en la misión más difícil: enviar una nave tripulada a la Luna.

El nuevo presidente, John Kennedy, y su vice Lyndon Johnson, buscaron un proyecto espacial que capturara la imaginación de la gente. El nuevo Programa "Apolo" reunía los requisitos y prometía vencer tanto las resistencias de quienes defendían gastar ese presupuesto en programas sociales como de aquellos que exigían orientarlo a un proyecto más claramente militar. Kennedy y Johnson consiguieron cambiar la opinión pública: hacia 1965, el 58 por ciento de los estadounidenses apoyaban el proyecto "Apolo", en contraste con el 33 por ciento de 1963. 


La revista Time le dedicó su tapa a Gagarin. Signo del impacto causado por este logro soviético.

Después de que Johnson se convirtiera en presidente, en 1963, el apoyo al programa no sólo continuó sino que se incrementó al ritmo de la información que indicaba que la URSS estaba también tras el premio mayor. Sin embargo, los soviéticos, a pesar de haber ya construido un módulo de alunizaje y seleccionado los cosmonautas para la misión a la superficie lunar, diversificaron su programa espacial que comenzó a tener un carácter cada vez más militar. Debido a esto, y a los sucesivos fracasos de lanzamiento del cohete N1 soviético en 1969, los planes para el alunizaje tripulado sufrieron primero varios retrasos y más tarde una postergación indefinida.

Las teorías conspirativas

Para muchos autores, quizá un poco conspirativos, y para mucha gente por todo el mundo, el alunizaje norteamericano, que tuvo lugar el 20 de julio de 1969 y que la televisión transmitió en vivo, fue un montaje cinematográfico. Numerosos especialistas y científicos reconocidos han gastado horas y horas explicando con argumentos y datos muy variados la veracidad del viaje a la Luna. Una gran cantidad de gente sigue dudando, y con razón, teniendo en cuenta cierto oscurantismo de algunos aspectos del programa espacial norteamericano.


El momento en que Neil Armstrong pone el pie en la Luna.

El argumento, al estilo de la serie "Expedientes X", de que un todopoderoso gobierno de EEUU, amparado en las sombras y el secreto, conspira para fabricar u ocultar hechos, prevalece. La cultura popular, el cine, los videos de internet y hasta canales especializados en documentales reproducen esta visión conspirativa.

Pero cuando parecía ya una causa perdida convencerlos, la vieja URSS vino a demostrar, sin lugar a dudas, lo contrario. Además, es imposible pensar que la desaparecida Unión Soviética pudiese haber participado de semejante engaño. 


El robot Lunokhod 1 (“caminante lunar”) que los soviéticos enviaron a la Luna en el año 1970, después de la misión estadounidense Apolo 11.

Podrán decir los escépticos que no hay pruebas ni testigos porque la URSS desapareció. Pero se equivocan: hay un testigo "vivo" privilegiado que, desde la mismísima Luna, nos confirma la realidad de los hechos. El 10 de noviembre de 1970 la misión "Luna 17" de la URSS se puso en marcha y llevo al robot Lunojod 1 a la Luna. Fue el primer aparato automático que se controló a distancia fuera de la tierra, hecho que lo convierte en un logro histórico. El robot recorrió más de 10 km entre el 17 de noviembre de 1970 y el 14 de septiembre de 1971, permaneciendo operativo durante más de 300 días, transmitiendo a la Tierra más de 20.000 imágenes televisivas y 200 vistas panorámicas de una zona de más de 80.000 metros cuadrados. Finalmente, en octubre de 1971, el robot dejó de funcionar, debido al agotamiento de la pila isotópica de la calefacción del equipo de instrumentos, con el consiguiente congelamiento del mismo. Fue olvidado, y su ubicación, tras el caos administrativo al desaparecer la Unión Soviética, es desconocida. Una chatarra soviética más en el áspero suelo lunar. 


La consola del robot soviético Lunokhod 1.

Pero en 2010 el Lunojod 1 fue localizado por la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter, que orbitaba la Luna mapeando su superficie. Esta información llego a oídos de Tom Murphy, profesor asociado de física de la Universidad de California en San Diego, y el 22 de abril, él y su equipo, enviaron pulsos de luz láser desde el telescopio de 3.5 metros en el Observatorio de Apache Point en Nuevo México hacia la posición del recién encontrado robot soviético. Según consta en el informe de la NASA, el doctor Tom Murphy señaló: "Rápidamente verificamos que la señal era real y descubrimos que era sorprendentemente brillante, al menos cinco veces más brillante que el otro reflector soviético, el del Lunokhod 2, al que habitualmente enviamos pulsos de láser. La mejor señal que hemos visto de Lunokhod 2 en varios años de esfuerzo es de 750 fotones de retorno, pero obtuvimos unos 2.000 fotones de Lunokhod 1 en nuestro primer intento. Tiene mucho que decir después de casi 40 años de silencio". 

En consecuencia, tenemos allí un robot soviético que responde a las comunicaciones, independientemente de quien la emita. Ya que, pobre, aun no sabe que sus creadores ya no existen, que la URSS ya no enviará más a nadie. Ningún aficionado a las conspiraciones puede decir que no existe o que está controlado por EEUU. Pues bien, resulta que nuestro amigo en la Luna transmitió, entre sus muchas fotografías y videos, pruebas de la presencia norteamericana, lo cual fue recientemente confirmado por uno de los técnicos y operadores soviéticos -aún quedan cuatro con vida- del robot desde la tierra, Viacheslav Dovgán, que vio, desde su puesto de operador de Lunojod 1, las huellas de la presencia de astronautas estadounidenses en la Luna, donde aterrizaron, hace 50 años, el 20 de julio de 1969 en el marco de la misión Apolo 11.


Viacheslav Dovgán, uno de los operadores del Lunokhov 1, habla sobre las huellas del paso de la misión Apolo 11 por la Luna que el robot soviético detectó.

Al panel del operador ruso llegaba un enorme flujo de información y de imágenes desde el Lunokhod 1. "¿Quién dijo que no estuvieron los estadounidenses en la Luna? […] Nosotros lo vimos todo. El país no lo vio, pero somos seis personas, cuatro de ellas están vivas, y nosotros lo vimos", afirmó Dovgán a los medios rusos en noviembre de 2015. 

Paradójicamente, la extinta Unión Soviética es, 50 años más tarde, la fuente irrefutable de la llegada de los norteamericanos de la misión Apolo 11 a la Luna. 

Pequeña digresión: dos décadas después de la puesta en órbita de Lunojod, su diseñador, Alexander Zemurdzhian, colocó un robot para la limpieza de la azotea de Chernobyl, como se puede ver en la miniserie. Los altos niveles de radiación limitaron la efectividad del robot, mientras que Zemurdzhian sufrió quemaduras por radiación.


La noticia del Sputnik en la prensa mundial: la Guerra Fría se trasladaba al espacio.

A 50 años de la misión Apolo 11, que llevó al primer hombre a la Luna, estamos viviendo un renacimiento del interés por el espacio y un renovado gasto de las grandes potencias en la carrera espacial.Parece que el amor por el espacio decae o crece al ritmo de las tensiones internacionales. Hoy vivimos un renovado clima de guerra fría, con más o menos los mismos actores y los mismos conflictos. Todo vuelve, y ahora Washington, a raíz del aniversario de la misión APOLO 11, promete enviar a una mujer a la Luna en 2024: la misión Artemisa, hermana gemela de Apolo. Mientras Israel intentó aterrizar en la Luna en abril pasado, pero la sonda Beresheet no lo logró, China se anotó un éxito muy especial al llevar su sonda robótica Chang'e-4 al lado oscuro de la Luna en enero pasado. A este selecto club pretende ingresar la India, que postergó hace pocas horas el lanzamiento de su sonda lunar Chandrayaan-2, debido a un "problema técnico", su segunda misión a la Luna, con la que pretendía explorar el polo sur del satélite. El problema se detectó 56 minutos antes del lanzamiento. 

Evidentemente la Luna está de moda.

El autor es profesor de Historia Económica (UBA y UNlaM). Fue asesor de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación.



Fuente: infobae.com