martes, 23 de junio de 2020

Marte: Airbus avanza en el estudio de Sample Fetch Rover
La ESA adjudicó a Airbus una nueva fase del contrato de estudio para el desarrollo de la misión Sample Fetch Rover conjunta con la NASA para traer a la Tierra muestras del suelo marciano.





Airbus Defence and Space se ha adjudicado la siguiente fase del contrato de estudio (Advanced B2) de la Agencia Espacial Europea (ESA) para el Sample Fetch Rover (SFR) avanzado que se utilizará para recoger muestras de la superficie de Marte.

Mars Sample Return (MSR) es una campaña conjunta de la NASA y la ESA para traer a la Tierra muestras del planeta rojo. El rover Perseverance de la misión Mars 2020 de la NASA recogerá muestras del suelo y de rocas de Marte y las depositará en el interior de pequeños tubos metálicos sobre la superficie del planeta. En 2026, la NASA enviará a Marte un rover de la ESA para recoger estos tubos. El rover descenderá en 2028 y durante seis meses viajará un promedio de 200 metros al día con el objetivo de localizar y recuperar las muestras. Recogerá hasta 36 tubos y los llevará de vuelta el módulo de descenso donde los depositará en el vehículo de ascenso (Mars Ascent Vehicle) que los pondrá en órbita alrededor de Marte. El orbitador de regreso llamado ERO (Earth Return Orbiter), otra nave espacial desarrollada por la ESA (con una carga útil de la NASA), recuperará esas muestras de la órbita marciana y las traerá a la Tierra.

Airbus en Stevenage se encarga ahora de dirigir el proyecto Sample Fetch Rover, una vez finalizado el rover ExoMars de la ESA que se lanzará en 2022. Desde julio de 2018, Airbus en Stevenage ha trabajado en la fase inicial A del Sample Fetch Rover y en los estudios posteriores.

El equipo industrial liderado por Airbus ha desarrollado ya los sofisticados algoritmos necesarios para localizar los tubos de muestras en la superficie de Marte. Asimismo, un grupo de empresas europeas está diseñando un nuevo brazo robótico con una unidad de prensión que se encargará de recoger los tubos.

El acomodamiento del perfil de la misión de superficie en el vehículo de descenso de la NASA y el rover MSR impone nuevos requisitos al sistema de locomoción del rover SFR que recogerá las muestras. Estará equipado con cuatro ruedas, más grandes que las del rover ExoMars. El tipo, tamaño y número de ruedas han sido escogidos para acoplarse mejor al terreno del sitio de aterrizaje y con la velocidad y prestaciones requeridas para alcanzar la localización de las muestras y devolverlas a tiempo al vehículo de descenso.

A diferencia del rover ExoMars Rosalind Franklin, que cuenta con seis ruedas, el Sample Fetch Rover solo dispondrá de cuatro a fin de reducir la masa y la complejidad, lo que puede acarrear también dificultades, dado que el rover debe desplazarse más rápido que ExoMars y, aun así, no quedar atrapado en su recorrido por la superficie de Marte. El Sample Fetch Rover viajará más de 15 km a través del planeta rojo para localizar y recoger hasta 36 de los 43 tubos de muestras que habrá depositado con anterioridad el rover Perseverance. Se prevé que las muestras lleguen a la Tierra en 2031.



lunes, 22 de junio de 2020

Brasil superó la barrera de 50 mil muertes por coronavirus 
El domingo, el país fue escenario de manifestaciones a favor y en contra del presidente Jair Bolsonaro, quien enfrenta una grave crisis política e institucional. 


San Pablo, el epicentro de la pandemia. Imagen: EFE

A poco más de tres meses de la confirmación de la primera muerte por coronavirus en el país, Brasil superó la barrera de las 50 mil víctimas fatales. De acuerdo con los datos compilados por el Consejo Nacional de las Secretarías de Salud, el país reportó 632 nuevas muertes para ascender a un total de 50.608. Además, se registraron 17.304 nuevos contagios, con lo que el total de infectados supera el millón (1.083.341). La semana pasada, Brasil registró cinco jornadas consecutivas por encima de la barrera de los mil muertos, lo que confirma al país como el segundo del mundo tanto en cantidad de víctimas como de contagios, solo detrás de Estados Unidos. El domingo, el país fue escenario de manifestaciones a favor y en contra del presidente Jair Bolsonaro. En paralelo, la justicia local dispuso el allanamiento de las sedes de tres grupos extremistas que respaldan al mandatario.

De acuerdo con los datos de las 27 secretarías regionales de salud del país, San Pablo, el estado más poblado de Brasil, sigue siendo el epicentro de la pandemia con 12.588 muertos y casi 220 mil casos confirmados de covid-19. El segundo estado más afectado por la emergencia sanitaria es Río de Janeiro, que ya suma 8.875 víctimas y se acerca a los 100 mil infectados. El presidente Jair Bolsonaro no se manifestó sobre las dramáticas cifras y se limitó a homenajear en Twitter a un militar que falleció tras un salto en paracaídas.

El domingo, centenares de simpatizantes y opositores al gobierno del mandatario de ultraderecha se movilizaron en las calles de Brasilia. Ambas manifestaciones se realizaron en la Explanada de los Ministerios de la capital, separadas por un fuerte dispositivo de seguridad. En tanto, la Policía Civil realizó un operativo de allanamiento a la sede de tres grupos extremistas que apoyan a Bolsonaro. 300 de Brasil, Patriotas y QG Rural son investigados por protestas fascistas que derivaron en un ataque al edificio de la Corte Suprema con explosivos y fuegos artificiales.



Fuente:  pagina12.com.ar
Europa Lander: ¿aterrizando en una luna de Júpiter en 2035?
Por Daniel Marín



Europa, la luna de Júpiter, es uno de los mundos con mayor potencial de habitabilidad del sistema solar. En 2023, con suerte, despegará la sonda Europa Clipper de la NASA para explorar este satélite. Pero la agencia espacial estadounidense también lleva años estudiando una misión con el objetivo de aterrizar en la superficie de este mundo helado. La sonda, denominada Europa Lander, comenzó su desarrollo a finales de 2015 a raíz de una rocambolesca historia con trasfondo político. John Culberson, político republicano y miembro de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos por el estado de Texas, decidió organizar un lobby en el Congreso para presionar a la NASA con el fin de que aprobase una sonda capaz de aterrizar en Europa. Culberson logró puentear a la mayoría de la comunidad científica y, contra todo pronóstico, impuso su criterio: la NASA se vería obligada a desarrollar una misión para aterrizar en el satélite más famoso de Júpiter.


La sonda Europa Lander en Europa (NASA).

Inicialmente, y siguiendo las órdenes de Culberson, la NASA intentó añadir una sonda de aterrizaje de pequeño tamaño a la misión Europa Clipper, pero fue imposible. Europa requería una misión mucho más ambiciosa. En 2016 la agencia espacial concluyó que la única forma de cumplir con el mandato del Congreso era desarrollar una misión separada de tipo Flagship, las más caras que contempla la NASA. Y, en consecuencia, comenzó a destinar fondos para esta misión a partir de 2017. Pronto el coste y la complejidad del proyecto se dispararon. Sin embargo, en 2018 la comunidad científica le dio un duro varapalo a la misión cuando se publicó un informe en el que básicamente venía a decir «¿quién ha pedido esto?». La explicación es que la NASA planifica sus misiones planetarias siguiendo las recomendaciones —más o menos— de la comunidad científica a través del Decadal Survey, un informe redactado cada diez años —de ahí su nombre— por las Academias de Ciencias de Estados Unidos. El documento de 2018 era un trabajo parcial destinado a verificar si la NASA estaba cumpliendo las recomendaciones del anterior informe. Y, evidentemente, Europa Lander era la oveja negra: una misión de tipo Flagship que había sido aprobada a pesar de no aparecer en el Decadal Survey. Para colmo, ese mismo año Culberson perdió las elecciones y, por tanto, su influencia política. Como consecuencia, el grifo de la financiación se secó.


Zona caótica de Europa. Este hielo puede haber salido del interior del océano interno. Los colores del hielo revelan la presencia de sales y otros compuestos que podrían aportar información sobre el océano (NASA).

Pese a todo, el proyecto ha seguido vivo en estado aletargado y, de hecho, estos días se ha celebrado un congreso —virtual, por culpa de la covid-19— sobre la misión. Eso sí, la misión Europa Lander actual es mucho más realista y no prevé que pueda ser lanzada antes de 2030. El Congreso, a través de Culberson, había obligado a la NASA a lanzar la sonda en 2025 —originalmente era en 2024—, solo dos años después de Europa Clipper. El calendario era casi imposible de cumplir por varios motivos. Primero, por razones presupuestarias: estamos hablando de dos misiones Flagship al mismo objetivo que debían despegar en el plazo de pocos años. El segundo motivo, relacionado con el primero, era que ambas misiones debían usar el cohete gigante SLS Block 1B de la NASA. Y, tercero, porque no tenía sentido mandar la sonda a Europa sin disponer de los nuevos datos de Europa Clipper, sobre todo a la hora de escoger un lugar de aterrizaje. Por tanto, Europa Lander deberá esperar ahora a la publicación del próximo Decadal Survey en 2022 para ver si la comunidad científica considera esta misión como una prioridad o no.


Partes de la misión Europa Lander (NASA).

Fases de la misión (NASA).

En la última iteración de su diseño de 2019, Europa Lander es una sonda enorme de 15 o 16 toneladas. Deberá usar un SLS Block 1B, pero, pese a la potencia de este lanzador, no será capaz de alcanzar Júpiter directamente, sino que se verá obligada a realizar una maniobra de asistencia gravitatoria con la Tierra unos dos años después del lanzamiento, por lo que el viaje hasta el planeta gigante durará unos cinco años. Una vez alrededor de Júpiter, la sonda tardará unos dos años en aterrizar mientras ajusta su órbita y evita la radiación de los cinturones internos del planeta joviano. Europa Lander está dividida en la etapa de transferencia o Carrier Stage, con la propulsión y paneles solares, y la sonda de aterrizaje propiamente dicha, denominada DOV (De-Orbit Vehicle), que viajará dentro de una bio-barrera que la mantendrá estrilizada antes del lanzamiento con el objetivo de evitar la contaminación de Europa por parte de microorganismos terrestres. La etapa de transferencia CS se encargará de llevar la nave hasta Júpiter, realizar la inserción orbital y las maniobras propulsivas adecuadas. Como Europa no tiene atmósfera, las sonda frenará su velocidad usando un cohete de combustible sólido desechable llamado DOS (DeOrbit Stage). El descenso final y el aterrizaje se llevará a cabo usando la tecnología sky crane (Descent Stage) empleada en las sondas marcianas Curiosity y Perseverance. De esta forma, la sonda estará en contacto directo con el suelo y, además, no lo contaminará con el escape del motor.


Secuencia de aterrizaje usando la técnica sky crane (NASA).

Para reducir el presupuesto y complejidad de la misión, la sonda no llevará un generador de radioisótopos (RTG) y dependerá de baterías. Se trata de una decisión aparentemente absurda —¿de verdad vamos a gastarnos miles de millones en una sonda que no pueda sobrevivir varios meses en la superficie de Europa?—, pero lo cierto es que no tiene sentido dotarla de un RTG porque la intensa radiación de la superficie de la luna joviana impide una misión de larga duración (salvo que se aumente el blindaje de la nave y, por tanto, su masa y su coste). Por eso, Europa Lander será diseñada para soportar una dosis de radiación hasta 2,3 megarads y deberá analizar la superficie de la luna durante unos 22 días (la misión primaria durará una semana). En ese tiempo los más de 40 kg de instrumentos se dedicarán a analizar la composición de las sales y posibles sustancias orgánicas presentes en el hielo de la superficie, además de medir la proporción de distintos isótopos —especialmente entre el carbono-13 y carbono-14— y comprobar si existen enantiómeros más abundantes que otros (recordemos que, por ejemplo, los aminoácidos biológicos en la Tierra son levógiros). La sonda usará un brazo robot y taladro para excavar en hielo a temperaturas criogénicas —duro como la roca— a una profundidad de, como mínimo, 10 centímetros, mientras que el microscopio buscará posibles bacterias procedentes del océano interno que hayan podido acabar en la superficie. La nave debe enviar 1,5 gigabits de datos a la Tierra directamente o, si es posible, a través de Europa Clipper.


Diseño de la sonda de 2019 (NASA).

Fases de la misión en la superficie de Europa (hasta 22 días) (NASA).

Cuando se habla de Europa, mucha gente imagina sondas con taladros para perforar la corteza de hielo, como la propuesta SLUSH, pero esto queda directamente fuera del alcance de nuestra tecnología y conocimientos —¿cuál es el espesor real de la corteza? ¿hay «lagos» con agua líquida en medio de la corteza?, etc.—, de ahí que no se tenga en cuenta en un proyecto como Europa Lander. Si despega a partir de 2030, Europa Lander podrá usar los datos de Europa Clipper para planificar mejor su misión, suponiendo que el Decadal Survey siga considerando que se trata de una misión prioritaria. Lamentablemente, todavía hay muchas incógnitas con respecto a las condiciones de la superficie de esta luna helada para planificar una misión de aterrizaje. Pero, dejando a un lado este inconveniente, no me negarán que no sería maravilloso poder contemplar la superficie de Europa de cerca para averiguar si ese hielo proviene de un océano interno y si las condiciones de dicho océano son compatibles con la vida.



domingo, 21 de junio de 2020

Por qué Japón rechaza uno de los contratos militares más importantes con EEUU
Japón y Estados Unidos habían alcanzado un acuerdo para que el país norteamericano colocara en suelo nipón una base del Sistema de Defensa de Misiles Balísticos Aegis. Sin embargo, Tokio decidió abortar el proyecto en el último momento. ¿A qué se debe esta decisión tan inesperada?


© AP Photo / Mark Wright/Missile Defense Agency

El plan inicial, trazado ya en 2017, era adquirir dos sistemas Aegis como complemento a los sistemas antimisiles marítimos y los misiles Patriot, destinado todo a proteger a Japón tanto de Corea del Norte, cada vez con más potencial balístico, como de la vecina China.

No obstante, la prefectura de Akito, donde se planeaba instalar el nuevo sistema, temía a la radiación electromagnética que podía provocar la instalación, y tras una serie de protestas por los habitantes de esta región japonesa se tomó la decisión de buscar una nueva ubicación para el sistema de misiles.

En principio, esta decisión tenía que ser anunciada antes de finales de mayo, pero fue aplazada hasta el 10 de julio. Al parecer, ahora, con casi 1.700 millones de dólares ya invertidos, el emplazamiento del nuevo sistema ha sido cancelado.



Según el ministro de Defensa nipón, Taro Kono, esta decisión fue tomada porque los diseñadores de Aegis no pueden garantizar que las etapas de los misiles no caerán sobre áreas urbanas e incurrir en gastos complementarios para garantizar las medidas de seguridad ha sido calificado como ilógico por Kono.

Con ello, el columnista del medio Vzglyad Guevorg Mirzayán destaca que lo más probable es que esta decisión fuera tomada personalmente por el primer ministro japonés, Shinzo Abe. No obstante, Mirzayán considera que esta decisión no parece ser típica de Abe.

Recordemos que el primer ministro nipón tiene una agenda política basada en el apoyo incondicional a EEUU y su Gobierno, en el que encuentra prácticamente a su único aliado a nivel mundial hoy en día. Abe fue el primero y casi el único dirigente de un país aliado a EEUU en felicitar a Trump por su elección como presidente en 2016.

Por lo cual, podría considerarse que con esta decisión el primer ministro japonés está retando a Donald Trump, opina Mirzayán.

Un giro en los acontecimientos

Desde entonces, la clase política japonesa se ha mantenido fiel a la Administración Trump y ha permanecido como uno de sus principales socios comerciales. Pero ahora la situación ha cambiado y a Japón no le es tan rentable la fórmula que ha venido utilizando estos años.

Por un lado, ahora invertir tantos recursos en un proyecto del que la población no está convencida y que no es imprescindible, dado que el país del sol naciente cuenta con otros sistemas antimisil, no es, ni mucho menos, prioritario. Además, existe la versión de que el Aegis Ashore resultó ser un proyecto excesivamente costoso.

Así, la suma inicial del contrato ascendía a 2.000 millones de dólares, pero desde entonces se ha duplicado hasta los 4.200 millones de dólares. Según los funcionarios japoneses, este sería el coste de la adquisición de este sistema y su mantenimiento a lo largo de 32 años.

Especialmente teniendo en cuenta que tras la pandemia de coronavirus será necesario que el Gobierno japonés invierta millones y millones de dólares en apuntalar la debilitada economía y que quizá no sea demasiado inteligente tratar de seguir contentando a Trump cuando puede que este abandone la Casa Blanca muy pronto, opina el columnista.

Sin embargo, James Schoff, exfuncionario del Pentágono tiene otra forma de interpretar este cambio del rumbo del Gobierno japonés.

"El ministro de Defensa Kono y su equipo, con el beneplácito del primer ministro Shinzo Abe, simplemente se han tomado una pausa para replantearse la situación. Y, de paso, para presionar a EEUU para que este se involucre más en la regulación de los precios de las exportaciones y en las cuestiones técnicas", considera Schoff.

Por su parte, Mirzayán opina que Trump se va a tomar esto como un reto personal, dado que con este movimiento Japón beneficia a China y Rusia, quienes acostumbran a criticar los sistemas antimisil estadounidenses por ser demasiado caros, peligrosos e inservibles.

Pero, sobre todo, porque hasta ahora Japón daba a EEUU la vía perfecta para instalar misiles muy cerca de China y Rusia, ya que el país insular no forma parte del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio ni de otros acuerdos similares. Por lo tanto, si Tokio corre su cortina, Washington tendrá que añadir un ítem más a su lista de preocupaciones.



La NASA evalúa enviar una misión a una de las lunas de Neptuno
Hace tres décadas, la nave Voyager 2 de la NASA voló por las cercanías de Tritón, una de las lunas de Neptuno. Las enigmáticas instantáneas registradas en aquel entonces plantearon muchas preguntas, las cuales podrían ser respondidas finalmente en breve.


© Foto : NASA/JPL/USGS

Un nuevo viaje al satélite neptuniano ha sido propuesto a la agencia espacial estadounidense. La misión bautizada Trident —tridente, en inglés, como el del dios romano— es una de las cuatro que compite actualmente bajo el Programa Discovery. De aquí a cerca de un año, la NASA seleccionará hasta dos de ellas para que se lleven a cabo más adelante en la década. 

"Tritón siempre ha sido uno de los cuerpos más emocionantes e intrigantes del sistema solar", afirmó la investigadora Louise Prockter, quien lideraría el estudio de la luna.

De realizarse, la misión resolvería a diversos misterios que asombran a la comunidad científica. ¿Cómo es posible que una luna antigua seis veces más lejos del Sol que Júpiter todavía esté activa? ¿Existe en su interior algo todavía lo suficientemente cálido como para impulsar esta actividad? Estas son solamente algunas de las preguntas para las cuales la misión podría finalmente encontrar las respuestas.



La agencia espacial estadounidense apunta que "las rarezas de Tritón podrían llenar un almanaque". El satélite natural orbita en la dirección opuesta a la de Neptuno, algo que no hace ninguna otra grande luna de nuestro sistema solar. La órbita de Tritón, además, se encuentra en una inclinación extrema, son 23 grados con relación al ecuador del último planeta de nuestro sistema solar.

Otra cosa que desconcierta a los astrónomos es que Tritón, cuyo diámetro es equivalente a un 75% del de la nuestra luna, es su ubicación. No se encuentra donde solía estar, probablemente migró del Cinturón de Kuiper, una región de objetos transneptunianos que quedaron del sistema solar temprano.


Tritón, una de las lunas de Neptuno © FOTO : NASA/JPL

La atmósfera de esta luna tampoco es habitual. La capa llamada ionosfera está repleta de partículas cargadas y es 10 veces más activa que la de cualquier otra luna en el sistema solar, detalló la NASA. Es particularmente extraño, debido a que las ionosferas generalmente están cargadas por la energía solar. Tritón y Neptuno, sin embargo, están 30 veces más lejos del Sol que la Tierra. Los científicos creen que la energía puede provenir de una fuente alternativa desconocida.

Según la NASA, una investigación de Tritón y de sus cambios con el paso del tiempo ayudaría a los científicos entender mejor cómo evolucionan y funcionan los cuerpos de nuestro sistema solar.



sábado, 20 de junio de 2020

Juliana Cassataro: “La ciencia tiene que ser una política de Estado”
Por Ezequiel Bergonzi


Imagen: Gentileza UNSAM

Integrante del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB-INTECH) de la Universidad Nacional San Martín (UNSAM), Juliana Cassataro encabeza un equipo científico compuesto en su mayoría por mujeres (nueve de once) que recibió un subsidio de 100 mil dólares por parte del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación para investigar la vacuna contra el coronavirus, el primero de estos proyectos surgidos en Latinoamérica.

“Hice todo en la escuela pública”, comenta Cassataro al Suplemento Universidad. Tras completar el secundario en su Mar del Plata natal, estudió biología en la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) y luego obtuvo un doctorado en inmunología en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

La labor interdisciplinaria es uno de los ejes fundamentales del equipo, cuyos miembros se desempeñan en distintas ramas de la biología. Un ejemplo: gracias a la creación del primer test serológico hecho en el país –que mide los anticuerpos contra la COVID-19– por parte del grupo de la viróloga Andrea Gamarnik, el equipo de Cassataro logró obtener las proteínas del virus para profundizar en la investigación de la vacuna.

Esa iniciativa es la primera de este tipo que se impulsa en Latinoamérica. De esta manera, Argentina se suma a Estados Unidos, Inglaterra, China y Alemania, entre otras potencias, en la búsqueda de la vacuna contra el coronavirus.

- ¿Había un proyecto previamente diseñado o todo surgió a partir de la inversión del Estado?

- El proyecto se hizo porque hubo ese llamado y ahí lo desarrollamos. En realidad veníamos trabajando en áreas que son complementarias para esa iniciativa, pero sin financiamiento no podemos hacer nada.

- La ciencia y la tecnología sufrieron un período de estancamiento durante el gobierno anterior. ¿Qué opinión le merece la reactivación de proyectos en el área?

- Creo que la reflexión es que la ciencia tiene que ser una política de Estado para permitir que, más allá de que cambien los gobiernos, se siga financiando y continúen los proyectos. No vamos a hacer una vacuna en seis meses. Llevará años. Si otros lo pudieron hacer, es porque tuvieron una inversión en ciencia y tecnología sostenida y de altísimo nivel.

- Las universidades públicas ganan impulso también en este contexto…

- Sí; la UNSAM, por ejemplo, tiene un montón de capacidades y de instalaciones que nos permiten trabajar. Igual, tarde o temprano, la vacuna va a tener que trasladarse a un laboratorio grande. Para hacer un fármaco, después necesitás una gran inversión y una tanda de producción que en la universidad sola no podés hacer.

- ¿Se ofreció alguna empresa?

- No, todavía no.

- El equipo está conformado en su mayoría por mujeres. ¿Es un logro de esta época?

- En nuestra área, las ciencias biológicas, la mayoría de los becarios son mujeres; y después empieza a cambiar la curva y más arriba son más varones. Pero sí, en ciencias biológicas somos muchas mujeres.

- ¿Cree que este proyecto les dará más visibilidad a las mujeres en la ciencia?

- Sí, ojalá que sí.

- ¿Qué ventajas tiene el trabajo interdisciplinario?

- Trabajamos con colegas que estuvieron en el desarrollo del kit serológico y entonces todo lo que aprendieron lo vamos a usar ahora en este proyecto. Si no hubiéramos colaborado con ellos, esto no lo podríamos sacar adelante. No tendríamos experiencia en el desarrollo de esas proteínas ni nada.

- ¿Se fijan en iniciativas de otros países?

- Estamos mirando los proyectos internacionales, los que están en fase 1 y fase 2, para ver qué resultados tienen. No me interesa decir que descubrimos la pólvora, sino que el trabajo que estamos haciendo funcione.

- ¿Sienten presión ante las expectativas que se generaron?

- El problema es de comunicación. Todas las personas que trabajan en las vacunas saben que el proceso lleva un tiempo. Hasta ahora el tiempo de desarrollo son 10 años. El desarrollo de la vacuna del virus del papiloma humano llevó 15, el de la varicela 27; la vacuna del VIH todavía no se logró. Es algo que hay que intentar, pero nadie sabe qué va a suceder.

- Pareciera que se espera una vacuna milagrosa que esté en seis meses…

- Desde nuestro lado no va a poder ser, porque recién en nueve meses se termina una fase y recién después viene toda la fase para ver si hay efectos adversos. Todo eso lleva como mínimo uno o dos años. La vacuna se la das a individuos sanos. No se puede probar tan rápido ni sin evaluar la seguridad.

- ¿Cree que es irresponsable que los medios anuncien la vacuna en esta fase tan temprana?

- Si se quedan en el título, van a pensar que la vacuna está ya, pero creo que siempre he sido clara respecto a que este tipo de trabajos lleva mucho tiempo. 





Fuente:  pagina12.com.ar
Cuatro avances clave de la ciencia argentina en la búsqueda de la cura del coronavirus
En el último mes hubo cuatro desarrollos científicos generados en la Argentina que en perspectiva son un aporte de enorme envergadura contra la pandemia de coronavirus. Algunos son descubrimientos que están en etapa experimental y otros han visto dificultades para su producción masiva. La lógica ansiedad social por ver resultados palpables puede dificultar la capacidad de dimensionar la importancia de estos avances. 





La última noticia fue la del suero. Para graficarlo de un modo sencillo de entender, como lo explicaron los propios científicos que lo crearon, funciona como los antídotos que se utilizan para neutralizar el veneno que inyecta una picadura de serpiente. 

“El suero terapéutico para tratar pacientes infectados con COVID-19 desarrollado en la Argentina mostró en pruebas in vitro capacidad de neutralizar el virus SARS-CoV-2-publicó ayer el Conicet en su página-. El suero fue fruto del trabajo de articulación público-privada encabezado por el laboratorio Inmunova y el Instituto Biológico Argentino (BIOL), la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Carlos Malbrán (ANLIS), con la colaboración del CONICET, la Fundación Instituto Leloir (FIL), y la Universidad Nacional de San Martín”

“La inmunización pasiva consiste en administrar anticuerpos a los pacientes contra el agente infeccioso, produciendo su bloqueo y evitando que se propague”.

Unos días antes, un grupo de profesionales sanjuaninos había presentado un respirador artificial fabricado con productos nacionales. Y una de las características centrales es que su costo es 10 veces menor al de un aparato tradicional.


Respirador fabricado en San Juan, con un costo 10 veces menor al habitual.

El equipo fue bautizado con el nombre de HOMTEC 1.0, que significa “aire”, en la lengua Huarpe. Es un prototipo diseñado por un equipo de investigadores convocados por la Fundación Presidente Sarmiento. “La iniciativa surgió como un aporte a la comunidad hospitalaria para la pandemia de Covid-19”, dijo el coordinador del proyecto Gastón Briozzo.

Y el tratamiento con plasma de pacientes que superaron el Covid 19 y que tiene los anticuerpos tuvo una efectividad del 90% en la provincia de Buenos Aires con los primeros 30 que fueron tratados.

El infectólogo y pediatra Fernando Polack está al frente del equipo multidisciplinario de 70 personas que está llevando adelante el estudio para determinar los alcances de la aplicación del plasma. “Nuestra intención es evitar que la enfermedad progrese y se agrave y que la persona tenga que ser hospitalizada. Hay anticuerpos en la biología que apuntan a prevenir enfermedades ”, explicó Polack.


Infectólogo Fernando Polack, jefe del equipo que analiza los resultados del tratamiento con plasma.

El puntapié inicial de esta saga lo dio la viróloga Andrea Gamarnik, con el apoyo de la Unidad Coronavirus del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Gamarnik dirige el equipo de investigadores del Instituto Leloir y del Conicet que desarrolló el primer test del país para detectar anticuerpos del SARS-CoV-2 y que servirá para monitorear la respuesta inmunológica de pacientes infectados y determinar el estado de los profesionales de la salud.


Andrea Gamarnik, coordinadora del equipo que creó el test Covidar para detectar anitcuerpos contra el coronavirus.

Estas pruebas serológicas “son más consolidadas y robustas que los test que se realizaron recientemente y permitirá saber qué cantidad de anticuerpos contra el Covid-19 tiene cada persona y así poder aplicarlos en forma más certera tanto en plasma sanguíneo como en sueros”, dijo en el momento de anuncio Gamarnik.

Son avances que necesitan tiempo para consolidarse, pero que encienden una luz en el horizonte.



Fuente:  diarioz.com.ar
Coronavirus: Brasil superó el millón de casos positivos


San Pablo es una de las ciudades más afectadas por la pandemia. Imagen: EFE


Brasil superó el millón de infectados por coronavirus luego de haber registrado el primero de América Latina el 26 de febrero pasado, según datos divulgados hoy por los estados brasileños. De acuerdo a los datos preliminares de los estados, el país llegó a los 1.009.699 casos, y los 48.422 fallecidos, aunque el balance oficial debe ser ofrecido por la noche por el Ministerio de Salud. Apenas Estados Unidos había superado hasta el momento la marca del millón de enfermos en el mundo.

El estado con más casos es San Pablo, seguido por Río de Janeiro y Ceará, de acuerdo al balance provisorio de las secretarias de Salud de los 26 estados brasileños. Los datos se divulgaron en horas del mediodía, en medio de la polémica por los boletines oficiales del ministerio de Salud, cuestionados por su inconsistencia y la subnotificación de casos. 

De por sí, hay expertos que afirman que no se realizan suficientes testeos, con lo que la cifra de contagiados es mayor a la que se informa. Los últimos datos diarios, difundidos anoche, hablaban de 26.340 nuevos contagiados y 558 fallecimientos.

Mientras tanto, Mike Ryan, de la Organización Mundial de la Salud, destacó el hecho de que el doce por ciento de las infecciones del total del pais corresponden a trabajadores de la salud. En Río de Janeiro también hay datos preocupantes. Mientras el promedio de letalidad a nivel nacional es del orden del seis por ciento, en suelo carioca, ese promedio se duplicó y llegó al 12 por ciento de los contagiados.

El pico de la pandemia en Brasil llega luego de que el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro minimizara sus efectos: llegó a definir la Covid-19 como "gripecita" y llamó a boicotear las políticas de cuarentena, al tiempo que se cansó de mostrarse en público, rodeado de seguidores y sin barbijo. La crisis del coronavirus lo llevó a cambiar de ministro de Salud en dos ocasiones y se apoya, en medio de escándalos, en las Fuerzas Armadas.


Fuente: pagina12.com.ar
Más cerca de la hibernación humana: ya es posible conseguirlo en ratones
Descubren que la activación de un tipo de células cerebrales, las «neuronas Q», lleva al organismo a un estado de animación suspendida.
por José Manuel Nieves


A la derecha, junto a un ratón en estado normal, uno de los que entró en estado de hibernación. Su temperatura corporal bajó de los 36 a los 22 grados


Lo hemos visto tantas veces en el cine que incluso llega a parecer algo normal. En las películas de ciencia ficción, en efecto, es habitual ver cómo los astronautas entran en hibernación para, de ese modo, cruzar la inmensidad del espacio. En ese estado, el tiempo biológico se detiene, y la nave puede viajar durante décadas enteras sin que sus ocupantes envejezcan ni un solo día. Además, la hibernación reduce considerablemente el consumo de alimentos y oxígeno por parte de las tripulaciones, así como su desgaste muscular en condiciones de gravedad cero. Por último, un estado de inconsciencia prolongada durante el viaje espacial podría también minimizar los problemas psicológicos de los sufridos astronautas. Aunque eso, repetimos, es en las películas. ¿Pero podrán los seres humanos llegar realmente hibernar algún día?

Células activadas

En la Naturaleza abundan las especies que son capaces de entrar en estado de animación suspendida. Otras, sin embargo, sencillamente no pueden. ¿A qué se deben estas diferencias? Y sobre todo, ¿tienen todos los animales el potencial de hibernar, incluso si nunca lo hacen en la Naturaleza?

Un equipo de investigadores de la Universidad japonesa de Tsukuba ha encontrado parte de las respuestas. En un estudio recién publicado en Nature, en efecto, anuncian el hallazgo de células específicas en el cerebro de ratones que pueden llegar a desencadenar un estado similar al de la hibernación cuando se activan. Y los ratones no forman parte del grupo de animales que hibernan de forma natural.

Los que sí lo hacen, sin embargo, entran generalmente en estado de hibernación durante el invierno, cuando la comida es más escasa. Como en el caso de los osos, el metabolismo se ralentiza y la temperatura corporal baja hasta el mínimo necesario para mantener activas las principales constantes vitales, reduciendo así drásticamente el consumo de energía que el cuerpo necesita. El ritmo cardíaco también se hace más lento, la respiración más débil y la actividad cerebral se reduce hasta quedar en los niveles de subsistencia. Al volver a despertar, y esto es importante, los animales están perfectamente sanos. Más delgados, sí, pero sanos.

Y ahora volvamos a los ratones del experimento japonés. A pesar de que estos animales no hibernan de forma natural, los investigadores, liderados por Takeshi Sakurai, de la Universidad de Tsukuba, y Genshiro Sunagawa, del centro RIKEN para la Investigación de Dinámica de Biosistemas, han demostrado que la simple activación de un tipo específico de células cerebrales, llamadas "neuronas Q", puede conseguir que los ratones entren, durante varios días, en un estado que se parece mucho a la hibernación.

"Los ratones -señala Sakurai- exhibieron cualidades distintivas que cumplieron con los criterios de hibernación. En particular, el punto de ajuste de la temperatura corporal bajó de aproximadamente 36 grados a cerca de 27, y el cuerpo funcionó con normalidad para mantener temperaturas inferiores, de 22 grados, incluso cuando reducimos drásticamente la temperatura ambiente". Los ratones también mostraron todos los signos de un metabolismo reducido, comunes durante la hibernación, incluido el bajo ritmo cardíaco, el bajo consumo de oxígeno y la lenta respiración.

Viajes espaciales

Para los científicos, poder llevar a los ratones a este estado simplemente excitando de forma artificial las neuronas Q fue algo totalmente inesperado. "Y aún más sorprendente -asegura Tohru Takahashi, primer firmante del artículo de Nature-, es que logramos inducir un estado hipometabólico similar en una especie que no hiberna ni tiene claros periodos de letargo. Aunque aún no conocemos la respuesta, la posibilidad de que los humanos también tengan neuronas Q que puedan usarse para inducir una respuesta similar resulta tentadora".

"Es muy probable que las personas no quieran hibernar por las mismas razones que los animales -explica Sunagawa-. Pero existen razones médicas para querer colocar a personas en animación suspendida, como durante un transporte de emergencia o en condiciones críticas como las de una neumonía grave, cuando el suministro de oxígeno no es suficiente para satisfacer las demandas del organismo".

Y luego está, claro, la cuestión de los viajes espaciales. "En el futuro -concluye Sakurai- podremos poner a los humanos en estado de hibernación para misiones a Marte y más allá".



viernes, 19 de junio de 2020

EEUU revela su estrategia de defensa en el espacio
El Pentágono ha publicado la Estrategia de Defensa en el Espacio, según la cual EEUU impedirá que China y Rusia tomen el control del espacio. Washington también tiene la intención de buscar ayuda de sus aliados. El programa argumenta que China y Rusia desafían la libertad de acción norteamericana en el espacio. 




Este documento estratégico fue el primero de este tipo desde que el presidente de EEUU Donald Trump anunciara en diciembre la creación de una nueva unidad militar, la Fuerza Espacial de Estados Unidos.

"China y Rusia presentan la mayor amenaza estratégica debido a su desarrollo, ensayo y despliegue de capacidades contraespaciales y su doctrina militar asociada para el empleo en conflictos que se extienden al espacio", se dice en el documento.

El programa afirma que China y Rusia han militarizado el espacio como medio para reducir la eficacia militar de Estados Unidos y sus aliados y desafiar nuestra libertad de operación en el espacio.

De esta manera, la estrategia hace hincapié en que EEUU tratará de mantener su superioridad en el espacio, en particular protegiendo los satélites GPS de los que dependen los militares, así como los servicios de emergencia, el transporte e incluso los servicios financieros.

"EEUU ayudará a compartir la carga [de contrarrestar a Rusia y China] con nuestros aliados y socios", dice el documento.

La carrera por el espacio

Hace varios días, el cohete Electron lanzó con éxito al espacio tres satélites de la Oficina Nacional de Inteligencia Espacial Militar de EEUU y pequeñas naves espaciales de la NASA, según informó la compañía Rocket Lab. El cohete fue lanzado desde el sitio de lanzamiento del Rocket Lab en la península de Mahia en Nueva Zelanda. En una hora los aparatos lograron entrar en órbita. Los datos de los satélites militares no fueron revelados.

Asimismo a principios de junio se supo que para el 2022 la Agencia de Desarrollo Espacial de EEUU desplegará en el espacio cercano un conjunto de satélites, que se espera que protejan contra el impacto de los misiles hipersónicos.

La idea de colocar un conjunto de naves espaciales en órbitas terrestres bajas ha sido muy popular en EEUU en los últimos meses. Los representantes del Pentágono han defendido durante mucho tiempo la idea de utilizar la capa de sensores espaciales en la órbita terrestre baja.

Se considera que este grupo de satélites podrían detectar y escoltar los misiles de crucero hipersónicos de un posible adversario que podría pasar por alto los sistemas de alerta de misiles existentes.

Para 2022 o 2023, EEUU planea desplegar una red de alerta temprana de misiles hipersónicos compuesta por 70 naves espaciales de campo visual amplio y medio.

Por otro lado a principios de junio se supo que Rusia había creado un segmento espacial básico del Sistema de Alerta de Ataques con Misiles de cuatro satélites de tipo Tundra, que le permite vigilar continuamente las zonas de posición de los misiles balísticos intercontinentales en EEUU. 

"El lanzamiento de la cuarta nave espacial del tipo Tundra desde el cosmódromo de Plesetsk el 22 de mayo llevó el sistema espacial unificado Kupol al compuesto mínimo", explicó una fuente al diario ruso Gazeta, añadiendo que los satélites realizan la tarea en su totalidad en órbitas de trabajo.

Según él, Kupol permite rastrear cualquier lanzamiento de cohetes balísticos y espaciales desde el territorio de EEUU.

Este nuevo sistema de alerta debería constituir la columna vertebral del sistema de alerta temprana espacial.

Por su parte China también invierte miles de millones de dólares en su programa espacial y ha puesto en órbita muchos satélites.

En mayo se informó de que un prototipo de una nueva nave espacial tripulada china completó con éxito su primer vuelo de prueba al aterrizar en la zona programada.

Asimismo, la nave fue lanzada en modo de prueba no tripulado usando un pesado cohete Larga Marcha 5B y con la ayuda de siete maniobras consecutivas fue puesta en una órbita elíptica alrededor de la Tierra con un apogeo de 8.000 kilómetros.



Pronostican la llegada del "siglo asiático": China está desbancando a EEUU
EEUU, que está tratando de poner a todo el mundo en contra de China, corre el riesgo de perder a Europa, advierte el diario Foreign Policy. El autor señala que el mundo está cambiando y es posible que estemos ante el nacimiento de un "siglo asiático".


© REUTERS / Aly Song

Los medios estadounidenses no paran de declarar que la pandemia del coronavirus "abrió los ojos del mundo a la verdadera naturaleza del régimen chino". Pero las estadísticas muestran que los europeos están mucho más preocupados ahora por el comportamiento de Estados Unidos durante la crisis que por las políticas de Pekín, escribe Foreign Policy.

El diario hace referencia a un estudio realizado por la Fundación Korber que muestra que los alemanes están casi igualmente divididos en cuanto a la cuestión sobre el socio más importante: el 37% de los encuestados eligieron a Estados Unidos y el 36% a China. Los datos son sorprendentes y muestran un cambio significativo con respecto a la encuesta de septiembre de 2019, destaca el artículo. En ese momento, EEUU tenía una ventaja impresionante sobre China del 26% de los votos.

Esto no significa que los alemanes estén dispuestos a apoyar a Pekín en todo, explica el autor de la publicación, Noah Barkin. En particular, el 71% de los alemanes encuestados cree que un comportamiento más abierto por parte de las autoridades chinas podría haber limitado el impacto del coronavirus o incluso detenido la propagación de la pandemia. Sin embargo, solo el 36% de los encuestados dijo que su opinión sobre China ha empeorado en medio de la crisis, mientras que el 73% lo dijo en cuanto a EEUU. Y eso debería servir de advertencia para Washinton, según el columnista.

El mundo está cambiando y es posible que estemos ante el nacimiento de un "siglo asiático", dice el artículo.

Los políticos de Alemania y otros países europeos ven "un cambio en las líneas geopolíticas" que afectan sus cálculos, escribe Foreign Policy.

Cuando los europeos miran a EEUU, ven un "caos", subraya el autor. "En este país, donde más de 91.000 estadounidenses murieron por la pandemia del coronavirus, los políticos son incapaces de dejar de lado sus divergencias y actuar juntos. Ven una administración que evita contactar con la ciencia y cooperar con el mundo, cuando es lo que más se necesita. Y ven a un presidente que parece dispuesto a aplicar la táctica de la tierra quemada a las relaciones entre EEUU y China si eso es lo que se necesita para rescatar sus decaídas esperanzas de ser reelegido".

Mientras tanto, Donald Trump no se percibe en Europa como la causa de la disfunción de Estados Unidos, sino más bien un síntoma o catalizador, observa el autor. Si Joe Biden llega al poder, la paralizante división partidaria continuará, al igual que la devastación económica, que las autoridades son cada vez menos capaces de afrontar.

Alemania no es el único país europeo cuya población está cambiando su opinión sobre EEUU.

Según una encuesta del British Foreign Policy Group, solo el 28% de los británicos opinan que Estados Unidos actúa responsablemente en el mundo, es una caída de 13 puntos porcentuales respecto a los datos de enero.

La empresa Ifop preguntó a los franceses qué países están mejor preparados para hacer frente a los desafíos de las próximas décadas. Solo el 3% eligió a EEUU.

Una encuesta realizada en abril por el instituto de investigación SWG mostró que el 36% de los italianos encuestados creían que su país debía centrarse en el desarrollo de vínculos estrechos con China, frente al 30% que eligió a Estados Unidos.

Esto no significa que Europa se dirija hacia una política de equidistancia entre Estados Unidos y China. Pero Europa está tratando de asegurarse. Actualmente está negociando con Pekín un acuerdo global de inversiones y medidas conjuntas para combatir el cambio climático. Si se concreta justo cuando se están celebrando las elecciones en Estados Unidos, será otra señal de que Estados Unidos está perdiendo a Europa, cediendo su prioridad en la política exterior a China, concluye el autor.



jueves, 18 de junio de 2020

Volt Motors: los primeros 28 autos eléctricos cordobeses fueron comprados por el Estado




Un día después de que se anunciara la homologación de Volt Motors, se conoció la identidad de los primeros clientes: en su mayoría, serán entes pertenecientes al Estado, financiados con fondos de los contribuyentes.

Según informó hoy el diario La Voz, las primeras 30 unidades ya tienen compradores, entre los cuales sólo dos son privados. Los otros clientes del Volt Motors son: el Gobierno nacional (10 unidades), la provincia de Córdoba (10), la Municipalidad de Córdoba (5) y la Empresa Provincial de Energía Eléctrica (EPEC, tres).

Con precios entre 12 mil y 20 mil dólares (sin IVA), Volt Motors produce los modelos Z1 (sin puertas y sin homologación para la vía pública) y las variantes E1 y W1, con puertas y homologadas bajo la nueva categoría L7e, que les permite circular en calles, rutas y autopistas hasta una velocidad máxima de 105 km/h.

La planta producción del Volt Motors está en la Ciudad Empresaria de Córdoba, pero también se establecerán talleres de ensamblado (llamados “Hubs”) en las provincia de Misiones, Mendoza y Buenos Aires. La idea es que Córdoba abastezca a estos “hubs” con piezas, para que ellos se encarguen del armado final de los vehículos.

“La Nación está muy interesada en incentivar la electromovilidad y en esto Volt puede hacer punta. Esto marca un hito en la historia de la provincia, porque después del Rastrojero es el primer vehículo pensado, desarrollado y fabricado en Córdoba”, aseguró Daniel Parodi, CEO de Volt Motors.

Volt Motors surgió con una inversión de 500 millones de pesos y tiene 30 empleados. Cada nuevo “hub” demandará un desembolso de 3.5 millones de dólares y podrá emplear a 100 operarios para producir 3.000 vehículos anuales. Según un acuerdo firmado por los empleados de Volt Motors, la representación gremial correrá por cuenta de Smata, que es el principal sindicato de la industria automotriz argentina.



Fuente: autoblog.com.ar
La NASA alienta el sueño de Elon Musk: una colonia en la Luna
La futura base humana en la Luna la llevará a cabo la NASA junto a un grupo de empresas privadas entre las que se encontraría la SpaceX de Elon Musk.
por Izan González 



La lluvia de buenas noticias para SpaceX parece no tener fin. Tras el rotundo éxito de la misión Demo-2 llevando un par de astronautas a la Estación Espacial Internacional, la NASA y sus portavoces no cesan en los guiños sobre lo buena que es la competencia entre empresas privadas, la cantidad de dinero que se ahorran y lo exitoso de las misiones.

El hecho histórico ha sentado especialmente bien dentro de la Agencia Espacial de Estados Unidos que ven una oportunidad positiva en dejar de depender de ellos mismos para los viajes espaciales y, de paso, dejar de gastar unos cuantos miles de millones de dólares 'subcontratando' este servicio. Y es que los costes por asiento, gracias a la fórmula de Elon Musk, han descendido considerablemente gracias principalmente a que sus cohetes son reutilizables y están fabricados con la última tecnología.

Con la primera prueba de fuego superada, Musk ya mira más allá de la Estación Espacial Internacional y está acelerando el desarrollo de su nave Starship, con la que pretende llegar a la Luna como parte del proyecto Artemis. Un programa espacial internacional que pretende llevar de nuevo humanos al satélite natural de la Tierra y que ya tiene como uno de los personajes principales al extravagante dueño de SpaceX.

La base lunar de la NASA

Durante la pasada semana han aparecido en Twitter las palabras mágicas que Elon Musk quería escuchar: "El éxito en el ahorro de costes del programa Commercial Crew está basado en el establecimiento de requisitos de alto nivel de la NASA y en dejar que las empresas privadas innoven". Provenientes nada menos que de Jim Bridenstine, administrador de la NASA. El peso más pesado la agencia espacial, designado por Donald Trump en 2017, ve con buenos ojos el trabajo realizado por SpaceX y por otras tantas empresas que luchan por los contratos multimillonarios.




A lo que prosigue: "Para la base lunar Artemis Moon, la NASA establecerá un coste por tonelada transportada y, una vez más, permitirá que las empresas innoven". Y ahí estuvo Elon Musk, al acecho para responderle apoyando su postura de la competencia por encima de todo y contra el gasto desproporcionado de la fórmula 100% gubernamental tradicional. "La contratación de resultados debe aplicarse ampliamente dentro del gobierno. La diferencia en los resultados será increíble", remataba Musk.

Estas declaraciones vienen justo tras la filtración de un correo electrónico interno de Elon Musk en la CNBC en el que informa de la nueva prioridad máxima de la compañía: Starship. La nave que promete ser el próximo buque insignia de SpaceX ya está siendo desarrollada en las instalaciones que tiene la compañía en Boca Chica, Texas. Starship es la pieza fundamental para satisfacer los próximos deseos de Elon Musk de llevar humanos más allá de la Estación Espacial y aún le queda mucho camino por recorrer.


Starship en la plataforma de lanzamiento SpaceX (Omicrono)

¿Hay suficiente agua en la Luna?

Una de las primeras barreras a la que se han enfrentado los ingenieros es a la capacidad de encontrar agua en la Luna con la suficiente calidad y cantidad como para satisfacer las necesidades de los que la habiten.

Con este fin, la NASA y la compañía Astrobotic, están desarrollando un vehículo no tripulado que recorrerá la luna en busca de tan preciada molécula. Se espera que el lanzamiento se produzca a lo largo de 2023 como avanzadilla al citado programa Artemis que planea mandar astronautas en 2024, según ha informado la propia Agencia Espacial de Estados Unidos.


Rover Viper NASA (Omicrono)

El rover -como se llama a este tipo de vehículos- Viper tiene un coste de 199.5 millones de dólares y aterrizará en el polo sur de la Luna para emprender un viaje de 100 días en busca de agua por la zona.
Los viajes de Elon Musk

Primero, y como parte del programa Artemis, a la Luna y más tarde a Marte. En este último pretende montar una colonia humana con nada menos que "un millón de personas para el año 2050", según declaró hace unos meses. Y para lograrlo ya están desarrollando varios prototipos de Starship a toda máquina. Tanto ha sido así que las primeras pruebas de una nave a escala resultaron en una explosión justo el día de antes de mandar a la EEI a los astronautas Doug Hurley y Bob Behnken abordo de la Crew Dragon. La Starship será una nave totalmente reutilizable y contará con espacio suficiente para 100 ocupantes y 100 toneladas, en diferentes configuraciones. Y lo mejor de todo es que tiene el beneplácito de la NASA para ser la empleada en los aterrizajes en la Luna.

El programa Artemis ha sido la gallina de los huevos de oro para varias compañías con ambiciones aeroespaciales. Además de la comandada por Musk, Blue Origin -compañía hermana de Amazon y dirigida por Jeff Bezos- se ha llevado un trozo importante del pastel gracias a que ganó el concurso para la fabricación de un módulo de aterrizaje lunar y Dynetics, otra gigante del mundo aeroespacial, ha hecho lo propio con el Human Landing System (sistema de aterrizaje humano).


Despegue de cohete con satélites de SpaceX SpaceX (Omicrono)

Por su parte, la Agencia Espacial Europea a través de Airbus será la encargada de fabricar la nave Orión, la que llevará a los astronautas hasta la estación espacial de órbita lunar Gateway; donde estarán todos los equipos estadounidenses para llegar a la superficie del satélite.

Se espera que la base en la Luna comience a hacerse realidad en 2028, prácticamente cuatro años después del regreso del hombre a la Luna. Actualmente no se conocen muchos más detalles sobre esta base ni cómo se llevará a cabo, pero de lo que estamos seguros es de que Elon Musk luchará por llevar algunas de sus obras ingenieriles.

En cuanto a Marte, es un proyecto más a largo plazo pero que empleará igualmente las naves Starship. Si los planes de Elon Musk se cumplen, la primera en llegar será una cargada de materiales en 2022. Y para 2024 está planeado que el primer hombre pise el 'planeta rojo'. Más o menos al mismo tiempo que otro humano pise de nuevo la Luna.



Fuente:  elespanol.com

miércoles, 17 de junio de 2020

La reformada estación lunar Gateway de la NASA
Por Daniel Marín



Uno de los pilares del programa Artemisa de la NASA para volver a la Luna en 2024 era la estación lunar Gateway, resucitada por la administración Trump como parte de sus planes para obligar a que la agencia espacial se centrase a corto plazo en la Luna en vez de en Marte (en lo relativo a los objetivos del programa espacial tripulado). De una modesta estación espacial, Gateway pasó a convertirse en una auténtica estación espacial internacional alrededor de la Luna. Mucho más pequeña que la ISS, sí, pero si tenemos en cuenta la energía necesaria para mandar todos los componentes alrededor de nuestro satélite, el esfuerzo es casi comparable. Originalmente, los diversos módulos que componen Gateway debían despegar rumbo a la Luna usando el cohete SLS de la NASA, bien en vuelos de carga dedicados exclusivamente al proyecto, bien como carga secundaria en misiones con la nave Orión. Pero la NASA decidió cambiar de estrategia y optó por lanzar los distintos elementos mediante lanzadores comerciales para acelerar el calendario, reducir costes y no presionar todavía más al sistema SLS/Orión.


La nueva estación Gateway comenzará con el lanzamiento de los módulos PPE y HALO conjuntamente (Northrop Grumman).

La creación del programa Artemisa en 2019 y la decisión de poner dos astronautas en la Luna en 2024 puso a la Gateway ante un compromiso. La NASA se empeñó en encajar la estación Gateway en el nuevo esquema del programa que, de todas formas, ya se había propuesto para un posible alunizaje en 2028. Según este plan, primero se construiría la Gateway y luego se llevaría a cabo el alunizaje. El problema es que, simplemente, no daba tiempo para que todos los elementos de la estación estuviesen listos para 2024, así que la NASA optó por construir una «mini Gateway» que estuviese lista para la misión Artemisa 3, que es la que debe alunizar en 2024. Esta miniestación estaría formada por solo dos módulos, el PPE (Power and Propulsion Element) y el HALO (Habitation and Logistics Outpost), que despegarían mediante cohetes convencionales en 2022 y 2023, respectivamente. El PPE sería el encargado de las maniobras orbitales gracias a sus potentes motores iónicos y del suministro de electricidad. HALO sería un pequeño módulo hábitat presurizado para la tripulación. HALO reemplazaba así a los módulos ESPRIT de la ESA y al UE de la NASA de acuerdo con el diseño de 2018. El módulo lunar o HLS (Human Landing System) se acoplaría en varias piezas de forma automática a esta estación y luego la tripulación llegaría a bordo de la nave Orión. El año pasado, la empresa Maxar Technologies ganó el contrato para construir el PPE.


Diseño de Gateway e 2018. Los primeros módulos debían ser el PPE, SPRIT y el UE (NASA).


Gateway en 2019 con una nave de carga y un módulo lunar (ESA).

Miniestación Gateway de finales de 2019 formada por PPE y HALO, además de una nave de carga (NASA).

Elementos de la miniestación Gateway (NASA).

Pero en los últimos meses el programa Artemisa ha evolucionado. Aunque no ha sido cancelado —y no todo el mundo apostaba a que llegaría tan lejos—, su financiación es claramente deficiente. La NASA, en un afán para ahorrar dinero, se planteó en marzo aparcar la estación Gateway o, incluso, cancelarla por completo. La sangre no llegó al río, pero al final Gateway no jugará ningún papel en la misión Artemisa 3 —ni, obviamente, en las dos misiones Artemisa anteriores— y solo se comenzará a usar a partir de Artemisa 4. Al fin y al cabo, sería una imprudencia deshacerse de la red de alianzas internacionales tejidas para este proyecto, en el que colaborarán con EE.UU. todos los socios de la Estación Espacial Internacional (ISS); o sea, Canadá, Japón, ESA y Rusia. En cualquier caso, el coste del proyecto seguía siendo demasiado alto y el mes pasado la NASA cambió de opinión de forma sorprendente: los dos módulos se lanzarán de forma conjunta con un único cohete convencional en noviembre de 2023.


Nuevo diseño de Gateway con PPE y HALO fusionados (NASA).

La decisión es lógica porque permite ahorrar costes, pero también significa que los únicos vectores capaces de lanzar los dos módulos de una pieza son el Falcon Heavy de SpaceX, el Vulcan de ULA —en su versión pesada— y el New Glenn de Blue Origin. Y, aunque el New Glenn y el Vulcan estarán listos para entonces, es de esperar que la NASA prefiera un lanzador que ya ha demostrado su valía como es el caso del Falcon Heavy. No obstante, los dos módulos juntos no caben en la cofia actual del Falcon Heavy, pero SpaceX está desarrollando una cofia más grande —17,7 x 5,4 metros, frente a los 13,1 x 5,2 actuales— para poder acomodar cargas militares, una cofia que estaría lista para el lanzamiento de 2023. La última noticia relacionada con la estación Gateway ha sido la elección del contratista principal del módulo HALO, que será Northrop Grumman, tal y como todo el mundo esperaba. Al fin y al cabo, la empresa Orbital ATK, actualmente parte de Northrop Grumman, participó en el programa NextSTEP de la NASA con el fin de desarrollar hábitats para la estación Gateway. HALO usará la tecnología desarrollada para el módulo presurizado de las naves Cygnus de carga que llevan víveres a la ISS. Según el contrato, la NASA le dará 187 millones de dólares a Northrop Grumman para desarrollar HALO, aunque esta cantidad no cubre todos los costes de diseño y construcción, que se abonarán en los próximos años si todo sale bien.


SpaceX está desarrollando una nueva cofia más larga y una torre de servicio móvil para la integración vertical de cargas del Pentágono en la rampa 39A (SpaceX).

Fases provisionales de la misión Artemisa 3, el primer alunizaje, con la estación Gateway (NASA).

Según el último diseño del año pasado, HALO será un módulo de 8,22 metros de longitud y 4 metros de diámetro, con una masa de unas 8 toneladas. Estará dotado de cuatro puertos de atraque andróginos: dos longitudinales —uno para el PPE y otro para la Orión u otro módulo— y dos laterales para naves de carga o el módulo lunar. Por su parte, el PPE es un módulo de 5,7 toneladas, aunque la reunificación de los dos elementos permitirá ahorrar peso en el conjunto final, que, de todas formas, se halla en el límite de las capacidades del Falcon Heavy. Eso sí, la trayectoria de baja energía que seguirán los dos módulos implica que tardarán unos 270 días en llegar a la Luna. Una vez allí, se situarán en una órbita de halo casi rectilínea o NRHO. Esta órbita permite que un módulo lunar pueda acceder a toda la superficie lunar con poca energía y garantiza que sea accesible para la nave Orión, cuyo módulo de servicio —de fabricación europea— carece de la Delta-V suficiente para situarse en una órbita lunar baja. Además de naves tripuladas y el módulo lunar, Gateway recibirá visitas de naves de carga. El pasado marzo la NASA otorgó un contrato a SpaceX para desarrollar la nave Dragon XL, que llevará carga y víveres hasta Gateway. Una vez que la miniestación Gateway esté en su lugar, a partir de 2024 comenzarán a acoplarse el resto de módulos previstos.


La nueva Dragon XL llevará carga a Gateway (NASA).

Nave Orión de la NASA con su módulo de servicio de la ESA (Airbus).

Construcción de la cápsula Orión de la Artemisa 3 (Lockheed Martin).

En cualquier caso, apartar la estación Gateway del alunizaje de la misión Artemis 3 también traerá problemas. De entrada, habrá que rediseñar el sistema de soporte vital de la nave Orión, que debía apoyarse en los recursos del módulo HALO durante esta misión (Orión es capaz de mantener una tripulación de cuatro personas durante 21 días, pero no está claro si esto será suficiente para Artemisa 3). Veremos si la jugada sale rentable. Mientras, el proyecto Gateway sigue su curso.


Gente famosa delante de la nave Orión de la misión Artemisa 1 (NASA).