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sábado, 5 de octubre de 2024

Presentan ALCE, la primera Agencia Espacial de América Latina y el Caribe
Con Cuba, el organismo alcanzó la suma de países necesarios para entrar en funciones. Argentina había sido uno de los impulsores de la iniciativa, pero hoy no apuesta al desarrollo regional.


ALCE, la primera Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio.

Cuba se convirtió en el undécimo país en ratificar el convenio constitutivo de la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio (ALCE). De esta manera, el organismo alcanzó la cifra de naciones necesarias para constituirse de manera formal y tendrá 30 días para entrar en vigor. A su vez, se estima que su sede estará en la Universidad Aeronáutica de Queretaro. La adhesión cubana se suma a las de Antigua y Barbuda, Belice, Dominica, México, Nicaragua, Paraguay, República Dominicana, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y Venezuela. Si bien la ALCE fue fruto de las negociaciones argentinas y mexicanas en el contexto de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños entre 2020 y 2021, el cambio en la política internacional tras la asunción de Javier Milei debilita las capacidades científicas y tecnológicas de la Agencia. Incluso, tampoco se encuentran Brasil, Bolivia, Chile y Colombia, naciones más alineadas con la perspectiva de integración regional.

“Para Cuba, poder contar con este nuevo instrumento es muy importante en el sentido de su capacidad productiva y de su economía. Pensar en el impacto que puede tener en la agricultura y en el desarrollo del país contar con un sistema de información, una base de datos y todo lo que pueda proporcionar esta Agencia. La ALCE tuvo su base en la CELAC, y es una política consensuada de Cuba el apoyo a todo lo que signifique integración latinoamericana”, sostuvo Marcos Rodríguez Costa, embajador cubano en México, durante el acto de ratificación.

La Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio es el primer proyecto de cooperación entre países de la región para explorar el espacio de forma conjunta. Entre sus objetivos se destacan la exploración y la utilización pacífica del espacio ultraterrestre y la Luna, el fortalecimiento de las capacidades espaciales de los Estados miembros, el desarrollo de tecnología satelital propia y la coordinación de esfuerzos en casos de emergencias y desastres naturales causados por el cambio climático.

Sistema para prevención de desastres

Entre sus propósitos iniciales, la ALCE se propone desarrollar un sistema de alerta temprana para la prevención de desastres causados por fenómenos naturales y antrópicos, a partir del intercambio de datos satelitales y la adopción de metodologías y herramientas comunes que puedan ser empleadas en la región.

Si bien 20 países firmaron su convenio constitutivo, todavía quedan algunos sin ratificar como Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, Panamá y Perú. Además, las ausencias de Brasil, Chile y Colombia (en especial las dos primeras), habilitan la pregunta sobre el para qué de la Agencia, si sus miembros con más capacidades científicas y tecnológicas no están presentes.

Argentina, a contramano de desarrollarse con ciencia y tecnología

Más allá del giro político argentino, que le quita fuerza a la Agencia regional, lo cierto es que solo seis de los 33 países que conforman la CELAC cuentan con agencias espaciales gubernamentales. Mientras que un puñado tiene o planea desarrollar infraestructura espacial, para la mayoría es un tema que ni siquiera figura en agenda a largo plazo. Sin embargo, la única manera de pensar en desarrollos similares a las potencias extranjeras es a través de la suma de presupuestos provenientes de los distintos países.

Por su parte, parece que Brasil y Chile se separan del resto para trabajar entre ellos. En un encuentro realizado a principios de agosto, Gabriel Boric y Lula da Silva firmaron un Convenio de Cooperación Espacial para Fines Pacíficos. El acuerdo apunta a intercambiar información en ciencia, tecnología e innovación, así como impulsar actividades, proyectos de desarrollo colaborativo de interés común y formación de recursos humanos especializados en la materia.

Aunque el presidente brasileño sostuvo junto a su par chileno que “la cooperación entre los países del hemisferio Sur puede revertir la desventaja que hay respecto a los desarrollados realizados por los principales actores espaciales”, por ahora no muestra indicios de un acompañamiento al proyecto latinoamericano y caribeño.



martes, 2 de abril de 2024

¿Cuba ofreció un submarino soviético a la Argentina para hundir ‘algún barco inglés’ en Malvinas?
El país caribeño contaba con algunos submarinos fabricados en astilleros de la URSS. Según medios argentinos, Fidel Castro ofreció atacar a los británicos con uno de ellos.
por Jakob Oréjov


Dominio público


Leopoldo Galtieri con el embajador cubano

A pesar de las aparentemente insalvables diferencias ideológicas, a partir de la guerra de las Malvinas, iniciada con la Operación Rosario el 2 de abril de 1982, la Argentina dictatorial se acercó a Libia, Cuba y otros países próximos a la Unión Soviética.

Tan solo una semana después del lanzamiento de la operación argentina para la conquista de Malvinas y las Georgias del Sur, según describió Juan Bautista “Tata” Yofre (escritor y político argentino, secretario de Inteligencia del Estado entre 1989-1990) para Infobae, el 9 de noviembre de 1982 el embajador castrista Emilio Aragonés Navarro llegó a Buenos Aires. Por cierto, no de forma muy plácida, pues según el autor Dr. Mariano Pablo Sciaroni (Magister en Estrategia y Geopolítica) su avión fue interceptado en ruta por cazas brasileños. Al día siguiente, a las 13.45, entró al despacho personal del general Galtieri. Ese día, asegura Bautista Yofre, el presidente de facto habría estrenado su sistema de grabación con grabador de cinta abierta. La conversación, según el medio argentino, transcurrió de la siguiente forma.

Embajador: He venido a decirle que Cuba va a hacer lo que ustedes determinen, hasta dónde ustedes quieran llegar va a llegar Cuba…

Galtieri: Dígale a Castro que más allá de las diferencias que tenemos se puede conversar. Yo le agradezco este sentimiento y solidaridad americana, latinoamericana, somos latinos. En buena medida tenemos diferencias…

Embajador: Somos integrantes de una misma familia pero un país diferente.

Galtieri: Tenemos diferencias pero son todas discutibles y conversables, pero le agradezco el gesto. Este gesto la Argentina no lo va a olvidar.

Embajador: Pero este gesto se puede convertir en hechos. Es lo que yo quiero que usted lleve con toda claridad. Esto es una proposición muy cuidadosa pero detrás de esto está la voluntad de hacer lo que haya que hacer…enviarle un submarino y hundirle un barco…cualquier cosa…

Galtieri: Argentina no lo olvida ni ahora ni lo va a olvidar por muchos años…

Embajador: Me gusta porque eso obliga… aunque sea privado nomás…


Galtieri (presidente de Facto) y el general Oscar Luis Jofre en 1982. Visita de Galtieri a las islas el 22/04/1982. Dominio público

¿Qué submarinos podría haber ofrecido Cuba a Argentina?

La Marina de Guerra de Cuba tuvo operativos de 1978 a 1983 seis submarinos soviéticos diésel de patrulla del tipo Proyecto 641 (‘Foxtrot’ según el código OTAN).

La clase Foxtrot, que entró en servicio a finales de la década de los años 50, era comparable en rendimiento y armamento a la mayoría de los diseños contemporáneos. Sin embargo, era más ruidoso que la mayoría de los diseños occidentales. Además, fue uno de los últimos diseños introducidos antes de la adopción del casco de lágrima, que ofrecía un rendimiento mucho mejor bajo el agua.

Foxtrot. Dominio público


Según la web Historia y Arqueología Marina, el primero en ser recibido por Cuba fue el B-309, construido en el astillero No. 01299 de la Leningradskoe Admiralteiskoe ob’edinenie de la antigua capital imperial rusa. Estaba armado con 6 tubos torpederos de 533 mm. a proa, y 4 tubos torpederos en popa de 400 mm. Podía cargarse con 22 torpedos o 32 minas PMR-1.


Un Martin SP-5B Marlin de la Marina de los Estados Unidos sobrevuela el submarino soviético Proyecto 641 B-36 durante la crisis de los misiles en Cuba, en octubre de 1962. Dominio público

El sumergible tenía un radar de reconocimiento Nakat, Jrom-K, un sonar MG-200 Arktika-M, un sonar Tuloma, un hidrófono MG-10M y un sistema de intercepción de sonar Svet-M.

Su tripulación estaba formada por 77 hombres, de los cuales 12 eran oficiales. Fue puesto en servicio como el No. 725 en siete de febrero del 1979.

Otras unidades del mismo modelo llegaron a la isla desde los astilleros de San Petersburgo entre 1980 y 1984.

Gracias a estos navíos, Cuba operó por casi cuarenta años una flotilla de submarinos oceánicos que le dieron cierta jerarquía como potencia naval de tercera o cuarta línea.

Sin embargo, fue otro modelo de submarino el que llamó la atención de los medios occidentales. El 14 de abril de 1982, el New York Times aseguró en un artículo que, según fuentes consultadas en la OTAN, se había detectado en el área la presencia de dos submarinos soviéticos, probablemente del modelo Proyecto 659 o 675 (Código OTAN: Clase Echo I y II, respectivamente) desviados de su despliegue habitual en el Océano Índico y en las aguas al sur del Cabo de Buena Esperanza.

Estos eran buques nucleares con un desplazamiento de 5.800 toneladas. Y su armamento era formidable: 8 misiles de crucero SS-N-12 superficie-superficie y 20 torpedos.


Submarino soviético del tipo Proyecto 675 en la superficie. Dominio público

¿Hubiese servido para algo?

El Atlántico Sur no era ajeno a los submarinos soviéticos, pero con tres décadas de vida a la espalda, resulta difícil pensar que un Proyecto 641 con tripulación cubana hubiese podido acercarse al HMS Invincible, por ejemplo, dada la tecnología de detección y medios antisubmarinos de la escuadra británica, y hundirlo. Quizás una labor de minado inteligente podría haber, al menos, paralizado a la Armada enviada por Thatcher.

Renstchler, responsable en el Consejo de Seguridad Nacional de la oficina de Asuntos de Europa Occidental durante la administración Reagan, en su obra James Rentschler’s Falklands diary, aseguró que los cubanos intermediaron con la URSS para atacar la flota británica: “Galtieri se reunió con el General Alexander Haig, el mediador estadounidense y formalmente le indicó que ‘los cubanos dejaron implícito que estaban hablando por los rusos, e incluso insinuaron que los soviéticos habían ofrecido hundir al portaaviones británico (con el Príncipe Andrés, que pilotaba un helicóptero Sea King, a bordo), dejando a los británicos y al mundo con la impresión que un submarino argentino lo había hecho.’”

Suena poco creíble, no obstante, que los líderes de la URSS se arriesgasen a hacer estallar la III Guerra Mundial por un archipiélago situado a 15.000 kilómetros y cuyo recurso más valioso eran las ovejas. Pero… ¿Un submarino moderno de la URSS atacando un portaaviones británico? ¿Las 20 600 toneladas de metal del Invincible convertidos en un hotel para pulpos, peces y anémonas? La historia hubiese sido muy distinta.



Fuente: es.rbth.com

domingo, 24 de octubre de 2021

El sueño de llevar a RoverTito a la Luna
Por Marcos Stábile




Del tamaño de una hoja A4 y menos de dos kilos, RoverTito, el vehículo espacial compacto y low cost diseñado por estudiantes universitarios y profesionales de Argentina y Cuba, aspira a estar en la Luna en 2024, con el objetivo de buscar reservorios de agua y tubos de lava.

El proyecto del equipo SpaceBee ganó en agosto pasado el concurso “MoonRover” de la compañía Open Space, del que participaron compañías espaciales, institutos educativos y otros asociados vinculados a la tecnología e innovación.

Los especialistas que participaron del diseño pertenecen a las universidades nacionales de La Pampa (UNLPam), Córdoba (UNC), Río Negro (UNRN), San Luis (UNSL), Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), Tecnológica (UTN-Facultad Regional Paraná), Cuyo (UNCUYO) y Tucumán (UNT), a las que se suman el Instituto Balseiro, la Universidad Provincial de Córdoba (UPC), el Instituto Superior de Taxidermia y Conservación, y el Instituto Universitario Aeronáutico (IUA), perteneciente a la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF).

La categoría en la que concursó el equipo requería diseñar un rover –vehículo espacial– de menos de dos kilogramos que cumpla con determinados protocolos de comunicación con otros dispositivos. RoverTito mide 20 centímetros de ancho por 30 de largo y puede ser comandado a distancia o trabajar de manera autónoma.

“En marzo nos enteramos que estábamos en la final e hicimos el click de que la cosa podía ser realizable”, explicó Thomas Coronel, formado en la UNT e ingeniero mecánico graduado en el Instituto Balseiro, uno de los tres miembros fundadores del equipo.

Con la financiación conseguida a través de la competencia, se realizará una “versión de ingeniería” de RoverTito, etapa en la que se probarán en tierra los componentes espaciales para asegurar la supervivencia del equipo ante las condiciones atmosféricas de la superficie lunar. El prototipo, que servirá también para simular el despegue del rover, estará listo para comienzos del año que viene. Con ese objetivo, parte del equipo SpaceBee trabaja en las instalaciones de la empresa INVAP, en Bariloche.

“A partir de ahí tenemos que buscar más financiamiento para hacer el modelo de vuelo, que lleva componentes muchísimo más caros y que se somete a otro tipo de ensayos para asegurarse de que definitivamente pueda ir a la Luna. Nosotros queremos cuanto antes hacer el modelo de ingeniería para tropezarnos y saber qué cosas tenemos mal”, adelantó el joven de 25 años.

El desarrollo del vehículo requirió la participación de especialistas en ingeniería mecánica, aeronáutica, electrónica e industrial, y en geología, diseño gráfico e industrial y telecomunicaciones. De los 21 integrantes, cinco son mujeres y a excepción de José Águila Alonso –cubano–, el resto son argentinos. Como requisito, ninguno de los participantes podía tener más de 25 años al momento de cerrarse la primera etapa del concurso en diciembre del 2020.

Para Coronel, este tipo de iniciativas genera mucho entusiasmo entre estudiantes y profesionales: “Charlar con mentores de empresas espaciales, teniendo entre 22 y 25 años –como tenemos muchos de los integrantes– y siendo estudiante te incentiva a pensar: ‘si ellos pueden, por qué yo no’”, detalló al Suplemento Universidad.

“El país tiene la capacidad de hacer estas cosas y vender tecnología de punta para afuera. En ese sentido estoy orgulloso” subrayó. Sin embargo, observó que “no es tan competitivo con trabajos de afuera, por el hecho de que acá no se paga muy bien. Por eso hay migraciones de profesionales hacia afuera del país”.