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sábado, 18 de mayo de 2024

Quién es Leda Bergonzi, la mujer que convoca a cientos de fieles para sanarlos: dónde celebra sus misas de sanación
La rosarina de 44 años recibió los "carismas de la liberación y la sanación" de la Iglesia Católica hace casi una década. La gente acude a ella todos los martes en Rosario buscando sanación física y espiritual.


Leda Bergonzi convoca a cientos de fieles en Rosario.


Leda Bergonzi convoca cada semana a cientos de fieles que acuden a ella buscando que los cure con sus manos. La rosarina de 44 años recibió los "carismas de la liberación y la sanación" de la Iglesia Católica hace casi una década, y se dedica a compartirlos en sus misas de sanación.

Leda encabeza el grupo de oración "Soplo de Dios viviente" que todos los martes la acompaña en la capilla del Sagrado Corazón, en el centro de Rosario. No es sacerdotisa, sino laica, pero la Iglesia reconoció sus dones de sanación y sus seguidores aseguran que estar frente a ella es "un antes y un después".

"Soy una mujer normal igual que todas, con el mismo anhelo, con los mismos problemas e historias. Una mamá, una esposa y con esta búsqueda de un objetivo que me impulsa", aseguró durante una entrevista con los medios rosarinos Radio 2 y Rosario 3.

Contó que empezó a sentir a Dios "de muy chica" gracias a la influencia de "una abuela con mucha fe". Definió los carismas como "algo sobrenatural, algo espiritual" que descubrió "hace 8 años, en una oración comunitaria" y desde entonces le "cambió la vida".

"Yo ya tenía mis hijos, mi casa, creía que estaba con Dios y que estaba todo bien. Pero ese día pude empezar a ver en el otro la necesidad. Había algo más. Iba caminando por la calle, me acuerdo así puntualmente, veo una persona arriba un colectivo y sentí tristeza, fue algo raro. Y fui transitándolo", explicó a Rosario 3.

"Lo primero que quiero que la gente haga es entender que yo nunca voy a poder curarla y que Dios puede cambiarle la realidad a partir del momento que ellos puedan dejarse gobernar, guiar y dejarse acariciar. Inevitablemente, Dios tiene algo para decirles y me toca hacer ese medio", concluyó.



Fuente: c5n.com

lunes, 20 de noviembre de 2023

Una doctora de paliativos relata qué suelen decir las personas justo antes de morir
"Cuando me dicen que han visto a un ser querido fallecido, sé que sólo les quedan horas o días", dice la médica.


Imagen de archivo de una cama de hospital. Europa Press - Archivo


La muerte es uno de los fenómenos que más cuestiones genera a los científicos, desde hace años. Nadie ha vuelto de ella para contarnos lo que ocurre, así que sólo tenemos unas pocas certezas de lo que ocurre en el momento cuando se extingue una vida.

Pero los médicos de paliativos conviven a diario con la muerte y saben muy bien, al menos, qué pasa por las cabezas de los que van a morir justo antes de ese definitivo momento.

La doctora Sarah Wells es una médica de paliativos en Reino Unido, que ha atendido a 2.000 pacientes con enfermedades terminales. Wells ha escrito un artículo para The Telegraph, donde cuenta su experiencia de 20 años mirando cara a cara a la muerte.

Wells dirige un equipo de 10 médicos en el Marie Curie Hospice en la localidad de Solihull, y atiende de 12 a 20 pacientes a la vez, cada uno con diagnósticos terminales de demencia, enfermedades cardíacas, insuficiencia orgánica, enfermedades de las neuronas motoras y cáncer avanzado, a todos ellos con solo unas semanas de vida.

La doctora dice que muchas de las personas a las que cuida tienen miedo de lo desconocido, especialmente si han sido testigos de los últimos momentos dolorosos de un ser querido. Wells recordó el caso de una mujer con insuficiencia cardíaca que estaba aterrorizada por lo que vendría después, tras ver a su padre sucumbir a la misma afección.

"Le aseguramos que morir es generalmente un proceso pacífico, durante el cual las personas se vuelven más somnolientas a medida que sus órganos se ralentizan y caen en la inconsciencia, siendo capaces de oír y sentir el toque de una mano, aunque no puedan comunicarse", dijo.

Además de obtener una perspectiva diferente sobre el acontecimiento de la vida que más teme la gente, la doctora Wells dice que su trabajo le ha abierto la mente a ámbitos fuera de los vivos.

"No soy nada religiosa, pero mi creencia espiritual en una vida futura se ha visto fortalecida por mi trabajo. Los pacientes no me hablan tanto de Dios, sino de los familiares fallecidos que ven acercarse a ellos", dice.

Wells dijo que una señal en particular siempre le alerta de que a sus pacientes no les queda mucho tiempo. "Cuando me dicen que han visto a su madre, a un niño perdido o incluso a una mascota (ya sea como espíritus o imágenes en sus mentes, depende de su sistema de creencias, pero siempre lo encuentran tranquilizador), sé que sólo les quedan horas o días", dijo.

Wells también explica que pierde el temor a los cuerpos fallecidos. "Hablamos con los fallecidos como lo haríamos cuando estaban vivos", añadió. "Las enfermeras realizan los últimos oficios y lavamos y vestimos al fallecido con el apoyo de sus familiares. Es un ritual hermoso y digno; mi tristeza va acompañada de un sentimiento de orgullo por haber podido desempeñar un pequeño papel en sus vidas", dice.

Así le cambia la vida

Como pasa gran parte del día contemplando la muerte, Wells dijo que ya no se preocupa por las pequeñas cosas de la vida, como los "embotellamientos de tráfico" o las "declaraciones de impuestos".

También ha aprendido a cuidar de sí misma y de su salud. "A los 52 años, hago ejercicio y como bien para mantenerme lo más saludable posible, pero no me preocupa enfermarme", escribió la facultativa.

"Aprecio más a la familia y a los amigos y me concentro en el ahora, en lugar de en lo que podría suceder en el futuro", dice. La doctora les dice a sus pacientes que aunque sólo les quede un día, "cada día es precioso", y ahora también mantiene esa creencia. Ella misma no tiene miedo de morir, escribió, porque comprende lo que sucederá.



Fuente: 20minutos.es

sábado, 18 de noviembre de 2023

Los científicos que estudian la canalización psíquica descubren un “fenómeno complejo que merece un estudio más serio”
por Christopher Plain


Credito: Pixabay


Un equipo de científicos que estudia a personas que afirman poder hablar con los muertos a través de canalización psíquica informa haber encontrado un "fenómeno complejo que merece un estudio más serio".

Si bien los investigadores no encontraron apoyo definitivo para ninguna de las supuestas habilidades psíquicas de los sujetos del estudio, creen que su trabajo muestra que tales afirmaciones de mediumnidad y canalización psíquica pueden estudiarse científicamente y bajo condiciones controladas.

"Al revelar el dinámico mundo de la canalización, este estudio internacional revela sus idiosincrasias y desafíos de investigación", dijo la Dra. Helané Wahbeh, quien dirigió la investigación, "ofreciendo valiosas pepitas de sabiduría para futuros investigadores que busquen aprovechar su utilidad potencial".

Cuatro objetivos al estudiar la canalización psíquica

Publicado en el Journal of Scientific Information, que los investigadores describen como "una revista de acceso abierto, revisada por pares y de platino que se dedica a temas científicos inconformistas o de frontera", el estudio exploratorio fue diseñado para determinar la utilidad potencial de la "información canalizada" basado en diez preguntas planteadas por investigadores a médiums que afirmaban tener la capacidad de realizar canalizaciones psíquicas.

El trabajo titulado “Respuestas de los canalizadores a las preguntas de los científicos: un estudio exploratorio” se centró en cuatro objetivos principales. Éstos eran:

  • Evaluar la correspondencia de las respuestas canalizadas y no canalizadas dentro de las preguntas,
  • Evaluar la correspondencia de las respuestas de los diferentes canalizadores para cada pregunta mientras se encuentran en los estados de canalización y no canalización.
  • Examinar si los canalizadores creen que están recibiendo información de la misma fuente y,
  • Explorar los temas cualitativos que surgen de cada pregunta.

Para realizar el estudio, los investigadores reclutaron a 15 canalizadores en total. A cada canalizador se le hicieron diez preguntas tanto en el estado "canalizado" como en el "no canalizado".

Posteriormente, las respuestas fueron evaluadas por un panel de tres jueces, que utilizaron "criterios estructurados" para determinar un valor cuantitativo mensurable para los primeros tres objetivos. Después de ese análisis, el equipo realizó un análisis "cualitativo" del cuarto criterio centrado en temas potenciales que pueden surgir o no de cada pregunta.

Un estudio encuentra resultados que apoyan y contradicen las hipótesis de los investigadores

Los resultados fueron mixtos; algunos cumplieron con las expectativas del equipo, mientras que otros contrastaron directamente las suposiciones anteriores.

Por ejemplo, los investigadores dicen que encontraron "baja correspondencia" entre las respuestas proporcionadas por los canalizadores en los dos estados diferentes de "canalización" y "no canalización". Esto era como esperaban.

Sin embargo, cuando los jueces realizaron un análisis cuantitativo del segundo criterio, encontraron “prácticamente ninguna correspondencia” entre las respuestas dadas mientras canalizaban y cuando no canalizaban. Este hallazgo fue "contrario a nuestra hipótesis", dicen.

Los investigadores también dicen que al realizar la canalización psíquica, los canalizadores no percibían que todos estaban accediendo a la misma fuente de información. No hubo indicios de si este hallazgo estaba en línea o era contrario a alguna hipótesis previa al estudio.

Finalmente, el análisis cualitativo del equipo arrojó resultados mixtos. En algunos casos, aparecieron “temas coherentes y comunes” para preguntas específicas pero no aparecieron para otras.

Los resultados encuentran un fenómeno complejo pero no hay pruebas definitivas de habilidades psíquicas

Los investigadores señalan que no pueden afirmar haber encontrado pruebas definitivas que respalden las supuestas habilidades del canalizador. Sin embargo, dicen que su trabajo "ofrece información para mejorar los estudios futuros que intenten obtener información valiosa a través de la canalización", lo cual, según ellos, debe suceder.

"Los autores concluyeron que la canalización es probablemente un fenómeno complejo que merece un estudio más serio", concluye el comunicado de prensa que anuncia el estudio, "ya que tales percepciones probablemente estén influenciadas por muchos factores, aún desconocidos, que deberían revelar mucho sobre los límites del funcionamiento del cerebro y la conciencia humana”.



martes, 3 de octubre de 2023

Fenómenos paranormales: los médicos y la parapsicología
Los argentinos que se ocuparon del tema, desde los ´70 al 2000.
Dr. Antonio Las Heras (*)
alasheras@hotmail.com


El Primer Congreso organizado por el Grupo Universitario de Estudios e Investigaciones en Parapsicología, y a la derecha Arnaldo Rascovsky.

Esta es la segunda entrega sobre los médicos argentinos que se ocuparon de incursionar, investigar y participar activamente de la Parapsicología como disciplina científica. La misma, agrupada entre las humanísticas o sociales, se constituyó como ya dijéramos tiempo atrás, recién en 1932, al coincidir con la fundación de la primera cátedra y laboratorio de investigaciones en la Universidad de Duke (EE. UU.).

Tiene un objeto de estudio específico, privativa del ser humano, por la cual podemos obtener información del mundo exterior sin que intervengan los cinco sentidos y actuar materialmente sin hacer uso de la fuerza muscular. Apuntaremos esta vez desde la década del ´70 hasta el final del siglo pasado.

En los ´70, la actividad médico-parapsicológica fue muy escasa. Sólo pueden señalarse algunos comentarios del psicoanalista Ángel Garma, quien compartió con Mouchet reuniones de la SPBA, plasmadas en su libro “Nuevas aportaciones al psicoanálisis de los sueños” y la tesis sustentada por Arnaldo Rascovsky, prestigioso psicoanalista y pediatra cofundador de la Asociación Psicoanalítica Argentina, de que “toda intensificación regresiva de la actuación del yo prenatal produce una reactivación del pensamiento mágico y una agudización de las capacidades denominadas parapsicológicas o extrasensoriales”.

Al inicio de los ‘80, la actividad parapsicológica en general y a la médico-parapsicológica en particular se concentró en el Grupo Universitario de Estudios e Investigaciones en Parapsicología (GUEIP) del que fuimos fundadores, y en la que ocupé la presidencia de la C.D. y que realizó el “Primer Congreso Argentino de Parapsicología”, cuya presidencia se me confió, del 4 al 6 de setiembre de 1981.

Allí disertaron Rascovsky, el neurólogo y electroencefalografista Aldo E. Imbriano, el doctor en Medicina y Psicología así como psiquiatra y analista junguiano Vicente Rubino y el reumatólogo Samuel Tarnopolsky. Todos ellos abordaron diferentes enfoques sobre estudios en Parapsicología.

Otro médico, Herminio A. Castellá, disertó en las sesiones del congreso sobre “fenómenos parapsicológicos en el momento de la agonía”.

El GUEIP retoma la idea presente en los primeros años del Instituto Argentino de Parapsicología (IAP) , y que este organismo, luego, desechó, de que solamente graduados universitarios en diversas ramas del conocimiento están en condiciones de investigar un tema tan singular y que la enseñanza de la Parapsicología debe ser en el ámbito universitario, no sólo con cátedras en las carreras de Psicología y otras ciencias humanísticas, sino como posgrados y en instituciones académicas.

Integraron el GUEIP en calidad de miembros de honor los ya citados Imbriano, Rascovsky , Rubino y Tarnopolsky y, más tarde, el médico neurólogo especialziado en electroencefalografía Alfredo Givré quien disertó en el Quinto Congreso Argentino de Parapsicología, en 1985, del cual tuvimos el honor de presidir.

Dos referentes: Imbriano y Tarnopolsky

Aldo E. Imbriano se ocupó, desde tiempos de Canvesio, en investigaciones electroencefalográficas que determinaran si existen variaciones de las ondas cerebrales al momento de ocurrir un hecho extrasensorial. Presidiendo la Asociación Argentina de Ciencias Neurofisiológicas permitió realizar (1980/1) en su seno disertaciones sobre divulgación científica de la Parapsicología en conferencias donde la concurrencia estuvo compuesta, mayoritariamente, por médicos, psicólogos y estudiantes de ambas carreras.

En tanto, Tarnopolsky rescató sucesos, en apariencia, de origen extrasensorial en sus investigaciones sobre curanderismo en el país. Además, desde la presidencia de la Asociación Para el Estudio Comparado de las Medicinas, favoreció la discusión sobre la investigación científica de fenómenos extrasensoriales y psikinétic.

(*) Doctor en Psicología Social, filósofo y escritor. Magister en Psicoanálisis. Pte. Asoc. Arg. Parapsicología y de la Asoc. Junguiana Argentina



jueves, 21 de septiembre de 2023

Estudio de experiencia cercana a la muerte: el cerebro esta activo despues de la muerte
Los medios científicos están haciendo sorprendentemente pocos esfuerzos para atacar o explicar los hallazgos del equipo.
por Denyse O'Leary




Un estudio reciente dirigido por el investigador Sam Parnia sobre la conciencia de pacientes cuyos corazones se han detenido está proporcionando más datos básicos sobre las circunstancias bajo las cuales ocurren muchas experiencias cercanas a la muerte.

Un equipo de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, que trabaja con 25 hospitales, principalmente en Estados Unidos y Gran Bretaña, estudió las "experiencias de muerte lúcida" que pueden ocurrir cuando los sobrevivientes de un ataque cardíaco están aparentemente inconscientes. De 567 pacientes, sólo 53 (9,3%) sobrevivieron. La mayoría de ellos estaban aplanados, lo que significa que no tenían actividad cerebral en cierto punto. A veces, la actividad cerebral se restablecía hasta una hora más tarde. Sólo 28 de ellos completaron las entrevistas. Según el comunicado de prensa del estudio de acceso abierto, "Sin embargo, cuatro de cada 10 pacientes que sobrevivieron recordaron algún grado de conciencia durante la RCP que no fue capturado por las medidas estándar". El estudio informa que “Utilizando la escala cercana a la muerte, 6/28 (21%) tuvieron una experiencia trascendente (mediana = 7, alta = 18).

Los recuerdos de los sobrevivientes incluyen varios como este:

“Recuerdo un ser de luz… parado cerca de mí. Se cernía sobre mí como una gran torre de fuerza, pero irradiaba sólo calidez y amor... Vislumbraba destellos de mi vida y sentí orgullo, amor, alegría y tristeza, todo invadiendome. Cada imagen era mía, pero desde el punto de vista de un ser parado conmigo o mirando... Se me mostraron las consecuencias de mi vida, miles de personas con las que había interactuado y sentían lo que sentían por mí, veían su vida y cómo los había impactado. Luego vi las consecuencias de mi vida y la influencia de mis acciones”. – Parnia S, Keshavarz Shirazi T, Patel J, Tran L, Sinha N, et al, AWAreness during REsuscitation – II: A multi-center study of consciousness and awareness in cardiac arrest. Resuscitation. 2023 Jul 7:109903. doi: 10.1016/j.resuscitation.2023.109903. PMID: 37423492.

El estudio describe una experiencia cercana a la muerte clásica, pero en el comunicado de prensa el término utilizado es "experiencias de muerte lúcida". El comunicado ofrece una explicación para ellas:

Los autores del estudio plantean la hipótesis de que el cerebro moribundo "plano" elimina los sistemas inhibidores (de frenado) naturales. Estos procesos, conocidos colectivamente como desinhibición, pueden abrir el acceso a “nuevas dimensiones de la realidad”, dicen, incluido el recuerdo lúcido de todos los recuerdos almacenados desde la primera infancia hasta la muerte, evaluados desde la perspectiva de la moralidad. – Elsevier, “New evidence indicates patients recall death experiences after cardiac arrest”, ScienceDaily, September 14, 2023. El artículo es de acceso abierto.

En el estudio en sí, los autores concluyen: “Aunque los estudios sistemáticos no han podido probar absolutamente la realidad o el significado de las experiencias y afirmaciones de conciencia de los pacientes en relación con la muerte, tampoco ha sido imposible negarlas. La experiencia recordada en torno a la muerte merece ahora una investigación empírica más genuina y sin prejuicios”.

Scientific American no intentó justificar los hallazgos

Los investigadores podrían cumplir su deseo. Puede que haya menos prejuicios sobre el tema que en el pasado. El artículo de Scientific American sobre el estudio se encuentra curiosamente en el medio del camino, considerando que el artículo describe experiencias cercanas a la muerte:

Según los hallazgos publicados el 14 de septiembre en Resuscitation, los cerebros aplanados de algunos pacientes con paro cardíaco estallaron en una ráfaga de actividad durante la RCP, a pesar de que su corazón dejó de latir hasta una hora. Un pequeño subconjunto de participantes del estudio que sobrevivieron pudieron recordar la experiencia y una persona pudo identificar un estímulo de audio que se reprodujo mientras los médicos intentaban resucitarlos. – Rachel Nuwer, “Some Patients Who ‘Died’ but Survived Report Lucid ‘Near-Death Experiences,’ a New Study Shows”, Scientific American, September 14, 2023



No se hace ningún esfuerzo por explicar los hallazgos del equipo. Dicho esto, la absoluta torpeza del enfoque científico contemporáneo de estas experiencias se destaca en esta frase del comunicado de prensa de Elsevier: “Si bien nadie conoce el propósito evolutivo de este fenómeno, 'abre la puerta a una exploración sistemática de lo que sucede cuando una persona muere'”. Pero, ¿por qué tendríamos que establecer un “propósito evolutivo” para tales experiencias cuando las personas que las tienen (de no ser por técnicas médicas altamente avanzadas y recientemente desarrolladas) están muriendo y no las transmitirán? Obviamente, las experiencias apuntan a algo que es irrelevante para las afirmaciones sobre la evolución. Pero los lectores de comunicados de prensa científicos y artículos de revistas sin duda esperan que tales afirmaciones se descuiden.

Malas noticias para los sustractores de órganos

Pero aquí hay una cuestión que plantea el estudio que podría volverse bastante controvertida:

Los hallazgos también plantean dudas sobre la resistencia del cerebro a la falta de oxígeno. Podría ser, dice Parnia, que algunas personas que convencionalmente se pensaba que estaban más allá del punto de salvación pudieran, de hecho, revivir. "El pensamiento tradicional entre los médicos es que el cerebro, una vez privado de oxígeno durante cinco a diez minutos, muere", dice. "Pudimos demostrar que el cerebro es bastante robusto en términos de su capacidad para resistir la privación de oxígeno durante períodos prolongados, lo que abre nuevas vías para encontrar tratamientos para el daño cerebral en el futuro". – Nuwer, Scientific American

Sam Parnia
De hecho, los autores señalan en el estudio que “Nuestros datos respaldan estudios que indican que la conciencia puede estar presente a pesar de que ésta sea clínicamente indetectable. Esto incluye bajo anestesia, donde el aprendizaje implícito puede ocurrir sin recuerdo explícito y en pacientes que se supone se encuentran en estados vegetativos persistentes (PVS)”. Esas no serán buenas noticias para las personas que quieren extraer órganos o "desconectar".

¿Por qué hay tan pocos trabajos exitosos hoy en día?

Parnia y su equipo se apegan estrechamente a la disciplina de la investigación para que todo lo que encuentren se tome en serio. Aun así, en el pasado, uno habría esperado un mayor esfuerzo para refutar o dejar de lado de alguna manera sus hallazgos. Si una mayor neutralidad es una tendencia, sigue la pista de otros dos elementos de noticias recientes: el filósofo y profesor de filosofía de la Universidad de Durham, Philip Goff, tiene un nuevo libro sobre el ajuste fino del universo para la vida. Posiblemente porque es un panpsiquista, se le trata con respeto mientras que, por ejemplo, un cristiano que planteara los mismos puntos sería despedido. De manera similar, Marcelo Gleiser, físico teórico del Dartmouth College, ha escrito un libro en el que ensalza la singularidad humana, que, si bien es obvio, se supone, en muchos círculos, que de alguna manera es anticientífico. Ah, pero Gleiser tiene cuidado de vincularlo con la necesidad de ambientalismo, por lo que parece pasar desapercibido.

Poco a poco, la gente está encontrando formas de expresar el pensamiento erróneo que obviamente es cierto sin ser cancelado. El tiempo dirá si eso dura.


martes, 12 de septiembre de 2023

Las experiencias cercanas a la muerte no son alucinaciones: esto es lo que ocurre en tu cuerpo
A pesar de que el corazón haya dejado de funcionar, el cerebro podría estar todavía en un estado consciente y generar estas vivencias.
por Silvia Val


Una joven en plena experiencia cercana a la muerte.


Circulan por Internet y por el boca a boca cientos de relatos sobre experiencias cercanas a la muerte. Escuchar y leer una y otra vez estas historias ha terminado conformando en el imaginario común una narración que suele tener los siguientes elementos: aparición de una luz destellante, tener la sensación de estar saliendo del propio cuerpo o un estado de relajación máxima. Pues bien, parece ser que un estudio ha logrado concluir que esta retahíla de sucesos no son alucinaciones que surgen cuando la persona regresa a la vida, sino que podrían estar orquestados por el propio cerebro.

La investigación, publicada en la revista Annals of the New York Academy of Sciences bajo el nombre 'Pautas y estándares para el estudio de la muerte y experiencias recordadas sobre la muerte', consiste en una revisión de toda la literatura científica publicada hasta la fecha sobre el tema.

En base a ello, los investigadores han llegado al razonamiento de que, cuando el corazón se detiene, las células cerebrales no se dañan de manera irreversible a los pocos minutos de no recibir oxígeno, sino que pueden estar funcionando durante un tiempo extra, por lo que los recuerdos que trae la gente sobre estas experiencias serían fruto de un cerebro todavía en rendimiento, aunque la persona esté en "el punto de la muerte".

Además, el ensayo ha logrado llegar a un esquema común sobre todas estas experiencias: sentir una separación del cuerpo y tener conciencia de que se ha muerto, percibir que se está viajando hacia algún lugar, ver la vida pasar 'a modo de película', tener una impresión de calidez, como la que surge cuando se está en un lugar familiar y, por último, regresar a la vida.

Al parecer, según apunta esta revisión, los estudios que existen sobre la muerte han demostrado que, cuando llega el momento, se produce una aparición de actividad gamma, las ondas cerebrales asociadas a actividades cognitivas y también a estados de felicidad, lo que explicaría el hecho de tener percepción sobre la muerte y la citada sensación de calidez.

"Pocos estudios han explorado lo que sucede cuando morimos de una manera objetiva y científica, pero nuestros hallazgos ofrecen una línea interesante que puede explicar que existe conciencia del suceso en los humanos y allanar el camino para futuras investigaciones", explica Sam Parnia, autor principal del estudio y director de Investigación de Cuidados Críticos y Reanimación en la Escuela de Medicina de Nueva York.

Ver la vida pasar

La revisión de Parnia y su equipo ha llegado a una deducción similar a la publicada este 2022 por la revista Frontiers in Aging Neuroscience, que recogía los resultados de un ensayo que había logrado captar por primera vez el registro de actividad cerebral de los momentos previos al fallecimiento y justo los que venían después. Concretamente, contaron con 900 segundos de datos de una persona que falleció durante un ataque de epilepsia.

Lo que encontró el equipo liderado por Ajmal Zemmar, neurocirujano de la Universidad de Louisville (Estados Unidos) es que, cuando el corazón del paciente dejó de funcionar, se observaron cambios en la misma banda específica de oscilación neuronal que apuntaba la revisión de Nueva York, la de las oscilaciones gamma.

"A través de la generación de oscilaciones implicadas en la recuperación de la memoria, el cerebro podría estar reproduciendo un último recuerdo de acontecimientos importantes de la vida, al igual que ocurre en los casos que informan sobre experiencias cercanas a la muerte", dilucidaba el autor de la investigación. De ahí, que pueda concordar la hipótesis de que el cerebro reproduzca una sucesión de recuerdos felices antes de apagarse para siempre.

Otro estudio, en este caso publicado en el Official Journal of the European Resuscitation Council, también logró concluir que la consciencia de las personas seguía funcionando una vez que su cuerpo había dejado de hacerlo.

Recogiendo testimonios de un grupo de pacientes que habían sufrido un paro cardíaco, pero luego habían sido reanimados, comprobaron que las personas tenían recuerdos de conversaciones que se habían mantenido en la sala mientras su corazón estaba parado. Incluso los había que afirmaban haber visto todo lo que sucedía a su alrededor. Como decía Sam Parnia, habrá que seguir investigando.



Fuente: elespanol.com

lunes, 11 de septiembre de 2023

Casi muero en un viaje a la playa: vi el secreto mejor guardado del universo después de una escalofriante advertencia de una voz profunda
Una mujer que pasó por una experiencia cercana a la muerte ha revelado que quiere volver a hacerlo después de conocer los “secretos del universo”.
por Amy Walters



Cuando Anna Stromquist decidió impulsivamente ignorar las advertencias de los salvavidas en la playa, no esperaba experimentar una situación que cambiaría su vida.


Cuando era adolescente, Anna Stromquist casi se ahoga en el océano durante unas vacaciones familiares. Crédito: TikTok/annastromquist


Stromquist recordó su experiencia cercana a la muerte en TikTok. Crédito: TikTok/annastromquist


Desde entonces, la joven cambió su carrera para centrarse en experiencias cercanas a la muerte. Crédito: TikTok/annastromquist


A los 16 años, la profesional de la salud recuerda haber pensado que sabía más y se dio un chapuzón en el océano mientras estaba de vacaciones en un intento por refrescarse, a pesar de que el área estaba cerrada.

Pronto, el pánico comenzó a invadirla mientras luchaba contra las fuertes oas.

Recordó “darse por vencida” por falta de energía.

Fue entonces cuando escuchó una voz que decía: “Esto es lo que es morir”.

Ahora, con una carrera centrada en experiencias cercanas a la muerte y un “cambio de tiempo” en su haber, la mujer de 43 años comparte su terrible experiencia.

"Parecía como si el tiempo se hubiera detenido, porque todo pareció horas, pero fueron sólo unos minutos", dijo Anna, de Atlanta, Georgia, al periódico The U.S. Sun.

“Escuché esta voz en lo más profundo de mí que me decía que me estaba muriendo y, de repente, sentí una paz total".

“Era como si me estuvieran llevando a otro lugar".

“Me conecté instantáneamente con todos los que habían muerto antes que yo y vi este secreto del universo que todos ellos habían visto".

“Era que la muerte es natural y vendría para todos nosotros, pero está bien, ya que es el secreto para llevar una vida futura pacífica".

"A lo largo de la vida, todos estamos conectados entre nosotros y lo mismo ocurre a través de la muerte [con las relaciones que hemos establecido]".

"Nunca estamos solos cuando nacemos o cuando morimos".

'El oceano me escupe'

Anna recuerda haber ido de vacaciones familiares a Hawaii en 1996, donde decidió visitar la playa sola.

Mientras estaba allí, notó un área del océano que había sido cerrada debido a condiciones peligrosas para nadar y sin salvavidas de servicio.

Siendo impulsiva, la adolescente saltó al agua de todos modos porque "no parecía" inseguro, a pesar de no saber nadar muy bien.

Ella dijo: “Algunas olas o corrientes comenzaron a empujarme hacia el fondo del mar y no importa cuánto lo intenté, no pude sacar la cabeza a la superficie".

“Me estaba dando vueltas y no sabía en qué dirección estaba arriba o abajo".

“Luché durante mucho tiempo hasta que finalmente tuve que rendirme porque me quedé sin energía".

“De repente, después de mi experiencia extracorporal, estaba de nuevo en la playa, como si el océano me hubiera escupido".

“En cierto modo me sentí decepcionada porque tenía tanta ingravidez, pero luego mis pulmones ardían con agua salada y tenía arena en la boca".

"Fue físicamente agotador".

Como no había nadie más cerca y le quedaban muchas preguntas, Anna no habló de su terrible experiencia durante años, hasta que se dio cuenta de su vocación.

Realizacion que cambia la vida

Ahora, ha dedicado su vida y misión a investigar experiencias cercanas a la muerte y habla de ellas a nivel espiritual con otras personas que también han pasado por ellas.

En un clip, publicado en TikTok, que ha acumulado más de 26.000 visitas y cientos de me gusta, analiza los "puntos en común" informados.

Comienza revelando que hay 11 características “universales”, que incluyen puntos de luz, sensación de paz, visitas de familiares fallecidos, alegría y una conexión empática con la humanidad.

Anna también menciona los "secretos del universo" que se muestran y una "revisión de vida de 360 grados" que revela cómo otras personas se vieron afectadas por nuestras decisiones en la vida, buenas y malas.

Sus puntos finales incluyen la comprensión de una realidad más "familiar", la decisión de regresar o no, un sentido eliminado del significado de la vida y regresar con "poderes sobrenaturales", como poder ver ángeles, aquellos que han fallecido. y predicciones psíquicas.

Los usuarios han acudido en masa a los comentarios para compartir sus propias experiencias, y muchos han confirmado que estos puntos son ciertos.

"Como alguien que tuvo una ECM, puedo confirmar que muchas de estas fueron ciertas", comentó Melaine.

Otro usuario agregó: “No quería volver. Lloré cuando supe que tenía que volver. Nada importaba, en absoluto. La paz era indescriptible”.

“Experimenté la mayoría de ellos, no todos”, dijo Tesa.

Amberly comentó: “Quería quedarme”.

“Es difícil escuchar que las personas tienen la opción de regresar...”, dijo otro usuario.

La asesora de bienestar espiritual dice que las 11 características de las experiencias cercanas a la muerte son similares a las que se sienten durante las experiencias extracorporales, que ocurren durante un dolor intenso o una meditación profunda.

Cambio de perspectiva

Si bien son similares al revelar las mayores verdades y secretos del universo, no tienen la misma intensidad que cuando un cuerpo está a punto de morir.

Pero esta mujer de 43 años afirma que su experiencia le ha hecho ya no tener miedo a la muerte.

"Estoy agradecida de que haya sucedido, porque ya no tengo miedo [de lo inevitable]", dijo Anna.

"Pero sí temo perder a la gente y que mi familia me pierda a mí".

“Ha reducido el miedo a la muerte y, por supuesto, tengo una voluntad fisiológica de vivir y un deseo de sobrevivir, pero estoy en paz sabiendo que cuando llegue la muerte, me conectará con todos nuevamente".

"He salido con un mensaje para disfrutar la vida y vivirla plenamente, porque sólo hay una pequeña ventana entre la vida y la muerte".

“Me gustaría vivir otra experiencia cercana a la muerte, pero no quisiera correr el riesgo de sufrir lesiones o daños".

“En mi corazón, sé que la muerte no da miedo, ya que está ligada a mi vida y a mi familia en más de un sentido”.


Al reflexionar sobre su experiencia cercana a la muerte, Anna dijo que descubrió el secreto del universo y cómo sus decisiones han impactado la vida de otras personas. Crédito: TikTok/annastromquist



Fuente: the-sun.com

domingo, 10 de septiembre de 2023

Álex Gómez-Marín, el científico del CSIC que rompe moldes: "Una nueva ciencia de la consciencia es inevitable"
EL ESPAÑOL De Alicante inaugura la sección 'En los márgenes de la consciencia' con este físico teórico del Instituto de Neurociencias de Alicante.
por Emilio Martínez


Recreación de "la ciencia de la consciencia" a través de un cerebro humano.


Los sueños lúcidos, las experiencias psicodélicas, la visión intuitiva, incluso la meditación, son parte de la constelación de fenómenos que están en los "márgenes de la ciencia" y que estudia Álex Gómez-Marín, científico del CSIC en el laboratorio de Comportamiento de Organismos en el Instituto de Neurociencias de Alicante. Este físico teórico, cuya experiencia cercana a la muerte -como otro de estos fenómenos- contó en esta entrevista recientemente, inaugura hoy con EL ESPAÑOL De Alicante la sección 'En los márgenes de la consciencia' bajo la premisa de que hay que "aventurarse a lo desconocido, en vez de recrearse en lo que creemos que ya sabemos".

Empecemos por los cimientos. ¿Qué es la consciencia?

Podríamos decir que es la experiencia subjetiva inmediata. Por un lado, uno puede ser consciente de que le pisan. Por otro, se da el milagro cotidiano de “saberse ser”. Todo el mundo que esté leyendo esto (si no es un zombi, o un algoritmo) sabrá de qué hablo. Sin embargo, las definiciones pueden volverse complicadas.

Hablas del concepto quizá todavía desconocido de la ciencia de la mente, que entiendo que es sinónimo de la ciencia de la conciencia.

Mente y consciencia no son sinónimas, pero por ahora podemos tratarlos como si lo fueran. Fíjate que lo que llamamos “la ciencia” está compuesta de muchas ciencias, y cada una tiene su estilo y su objeto de estudio: la energía, la célula, el corazón, la sociedad, la economía, etc.

La ciencia moderna tal y como la conocemos se fundó hace cuatro siglos. Empezó siendo física. Todas las demás ciencias han crecido queriéndose parecer a la física. Sin embargo, por muy difícil que nos parezca, empezamos por lo más fácil, que es la materia, y dejamos de lado la mente. Esto ha dado muchos frutos, pero es hora de regresar al futuro y plantear sin tapujos una ciencia de la mente.

El estudio científico de la conciencia empieza a ser una realidad ahora. Ha costado ponerlo sobre la mesa.

En efecto. ¡Se ha abierto la caja de Pandora! Hasta los años 90 del siglo pasado el estudio científico de la consciencia era tabú. Sin embargo, la ortodoxia ha ido cediendo y ahora dicha investigación está en auge. Tras abordar el comportamiento y la cognición, los neurocientíficos no podríamos seguir ignorando “la otra c”, es decir, la consciencia.

En tus estudios hablas de una constelación de fenómenos que están en esos márgenes de la ciencia, ¿de qué ejemplos se tratan exactamente?

Esto que mencionas es muy importante. Obviamente hay innumerables fenómenos que podemos estudiar en los laboratorios, como por ejemplo la percepción del color rojo.

A mí me interesan especialmente lo que llamo “los márgenes de la consciencia”. Les llamo márgenes en un doble sentido. Primero porque son fenómenos habitualmente marginados. Por razones complejas y desafortunadas no se los quiere tocar, y menos en público, y aún menos científicamente. Parece que si los estudias, te manchas las manos y la reputación. Ahora verás cuando los enumere.

Y el otro sentido de la palabra margen evoca la idea de que son ciencia de frontera. Yo creo que en vez de apartarlos es precisamente ahí adonde hay que ir a buscar para arrojar más luz al misterio de la consciencia humana. En definitiva, aventurarse a lo desconocido, en vez de recrearse en lo que creemos que ya sabemos.

Entonces, ¿ejemplos de los márgenes de la conciencia? Uno ya lo discutimos en una entrevista anterior en este medio: las experiencias cercanas a la muerte. ¿Qué pasa con la mente cuando el cerebro muere?

Otro ejemplo serían los sueños, y en particular los sueños lúcidos, en los que quien sueña es consciente de que sueña. Soñar es un proceso mental muy peculiar y que damos fácilmente por descontado. Muchas tradiciones los han explorado sistemáticamente. Si la mente fuera agua, la vigilia sería un río y los sueños nubes.

Luego tenemos las experiencias psicodélicas (que literalmente significa “que manifiesta el alma”), los llamados estados alterados de consciencia. Es increíble cómo una molécula puede abrir el filtro cerebral e inducir un torrente de mente de tal caudal. No se trata de “drogas”, sino de plantas sagradas. Su uso no debería reducirse a lo recreacional. Su efecto es transformador.

Y hay más, por supuesto, como la meditación o la visión intuitiva. La lista es larga y de interés no sólo para los neurocientíficos actuales, sino para toda la humanidad. Creo que, estudiando seriamente estos fenómenos, una nueva ciencia de la consciencia es inevitable.

Sobre los sueños lúcidos, ¿cómo son? ¿Se pueden llegar a alcanzar voluntariamente tras un ejercicio o son unas personas más propensas a ello que otras?

Yo no soy un gran soñador. Mis sueños suelen ser poco interesantes y olvido la mayoría de ellos. Pero, como todo en la vida, uno nace pero también se hace. Es decir, independientemente de nuestro talento innato, podemos practicar. Quien quiere acabar una maratón, tiene que correr tantos kilómetros a la semana. Quien quiere tocar la guitarra, tiene que aprender a afinar las cuerdas y coordinar sus dedos. Lo mismo con la mente.

Conozco a algunas personas con una vida onírica riquísima. Es espectacular lo que cuentan que hacen en sus sueños. Hay gente que trata de quedar con otros soñadores, como harías en un videojuego. ¿Será eso realmente posible? Por cierto, los sueños lúcidos están estrechamente relacionados con otro de los márgenes de la consciencia que no he mencionado antes: las experiencias fuera del cuerpo.

Y resulta que, volviendo a las experiencias cercanas a la muerte, los casos más espectaculares son aquellos en los que alguien se ve a sí mismo desde arriba en la mesa de operaciones y, tras ser reanimado, cuenta detalles de cosas que oyó o vio que no encuentran explicación bajo la creencia de que la mente no es nada más que la actividad del cerebro.

Sobre las experiencias psicodélicas, en este caso, ¿su estudio podría tener una utilidad para combatir las adicciones?

Para entender esto, recomiendo la miniserie “Cómo cambiar tu mente”. Está basada en el libro homónimo de Michael Pollan, que cuenta los usos psicoterapéuticos del LSD, la psilocibina, el MDMA, y la mescalina. Hubo varias investigaciones muy prometedoras hace más de medio siglo, pero el gobierno norteamericano decidió prohibir no sólo su consumo sino toda investigación científica y médica.

La llamada “guerra contra las drogas” de Nixon fue una maniobra política que se cebó con los hippies y dejo congeladas durante décadas las fabulosas aplicaciones de estas sustancias para combatir la depresión o el alcoholismo. Es una vergüenza y una desgracia que hasta hace poco no se hayan reanudado estas investigaciones en los laboratorios. Son buenas noticias, aunque hay que ser cautos pues no es lo mismo la sabiduría del chamán que la codicia de las farmacéuticas.

Pues de eso aún, imagino que aún quedará un tiempo en saberse su eficacia, ¿no?

Su eficacia terapéutica, insisto, se conoce. Pero es importante replicar los estudios y seguir profundizando en la comprensión de los procesos bioquímicos que dan lugar a tales experiencias que resultan ser transformadoras no sólo a nivel clínico, sino también, me atrevería a decir, a nivel espiritual. La mayoría de los que hemos experimentado con Ayahuasca u hongos alucinógenos sabemos que lo que sucede en esos viajes deja una huella indeleble y maravillosa en la mente del viajero.

Y, para seguir ahondando sobre el proceso de morir, ¿qué opinión te merece el reciente estudio publicado sobre la actividad cerebral en cuatro pacientes muertos?

El estudio que mencionas es muy reciente, de hace un par de semanas. Los resultados son interesantes y su interpretación es francamente intrigante. Los autores analizaron las señales electroencefalográficas de cuatro pacientes en coma cuando se les desconectó la ventilación asistida y encontraron, en dos de ellos, un aumento súbito de la actividad en zonas cerebrales que se creen críticas para el procesamiento consciente. Los autores han sido prudentes respecto a la interpretación de sus datos fisiológicos. Pero su descubrimiento indica que en el cerebro de un moribundo, incluso después de que cese la respiración y el latir del corazón, todavía puede haber actividad relevante. Como es obvio, es muy difícil llevar a cabo este tipo de estudios. Lo que sucede en el cerebro de un humano durante el proceso de morir es “terra incógnita”. Y lo que sucede en su mente es, si cabe, aún más fascinante.



Fuente: elespanol.com

viernes, 8 de septiembre de 2023

He estudiado más de 5.000 experiencias cercanas a la muerte. Mi investigación me ha convencido sin lugar a dudas de que hay vida después de la muerte
Jeffrey Long es oncólogo radioterapeuta en Kentucky. También es el fundador de la Fundación para la Investigación de Experiencias Cercanas a la Muerte. Dice que estudiar experiencias cercanas a la muerte lo ha convertido en un mejor oncólogo.
por Kelly Burch


Morsa Images/Getty Images


Hace treinta y siete años yo era oncólogo residente y aprendí cuál es la mejor manera de tratar el cáncer mediante radiación. Eran los días previos a Internet, así que investigué en la biblioteca. Un día, estaba hojeando un gran volumen del Journal of the American Medical Association cuando encontré un artículo que describía experiencias cercanas a la muerte.

Me detuvo en seco. Toda mi formación médica me decía que estabas vivo o muerto. No hubo término medio. Pero de repente, estaba leyendo a un cardiólogo que describía pacientes que habían muerto y luego habían vuelto a la vida, contando experiencias muy distintas, casi increíbles.

A partir de ese momento quedé fascinado con las experiencias cercanas a la muerte o ECM. Defino una experiencia cercana a la muerte como alguien que está en coma o clínicamente muerto, sin latidos del corazón, que tiene una experiencia lúcida en la que ve, oye, siente emociones e interactúa con otros seres. Aprender más sobre estas experiencias ha cambiado fundamentalmente mi visión del universo.

Las experiencias cercanas a la muerte tienen puntos en común

Cuando terminé mi residencia, comencé la Fundación para la Investigación de Experiencias Cercanas a la Muerte. Comencé a recopilar historias de personas que habían tenido ECM y a evaluarlas con la mente de un científico y un médico. Hice opiniones basadas en evidencia y llegué a esto como un escéptico. Pero ante la abrumadora evidencia, he llegado a creer que ciertamente existe una vida futura.

No hay dos ECM iguales. Pero al estudiar miles de ellos, vi un patrón consistente de eventos que surgía en un orden predecible. Alrededor del 45% de las personas que tienen una ECM reportan una experiencia extracorporal. Cuando esto sucede, su conciencia se separa de su cuerpo físico, generalmente flotando sobre el cuerpo. La persona puede ver y oír lo que sucede a su alrededor, lo que generalmente incluye intentos frenéticos de reanimarlo. Una mujer incluso informó que un médico arrojó una herramienta al suelo cuando recogió la equivocada, algo que el médico confirmó más tarde.

Después de la experiencia extracorporal, la gente dice que es transportada a otro reino. Muchos pasan por un túnel y experimentan una luz brillante. Luego, son recibidos por sus seres queridos fallecidos, incluidas las mascotas, que se encuentran en la mejor edad de sus vidas. La mayoría de las personas reportan una abrumadora sensación de amor y paz. Sienten que este otro reino es su verdadero hogar.

No he encontrado ninguna explicación científica para estas experiencias

Estas experiencias pueden parecer cliché: la luz brillante, el túnel, los seres queridos. Pero después de veinticinco años de estudiar las ECM, he llegado a creer que estas descripciones se han convertido en tropos culturales porque son ciertas. Incluso trabajé con un grupo de niños menores de cinco años que habían tenido ECM. Informaron de las mismas experiencias que los adultos y, a esa edad, es poco probable que hayas oído hablar de luces brillantes o túneles después de morir.

Otras personas relatan hechos aparentemente increíbles, que luego podremos confirmar. Una mujer perdió el conocimiento mientras montaba a caballo por un sendero. Su cuerpo permaneció en el camino mientras su conciencia viajaba con su caballo mientras galopaba de regreso al granero. Más tarde, pudo describir exactamente lo que sucedió en el granero porque lo había visto a pesar de que su cuerpo no estaba allí. Otros que no habían hablado con ella confirmaron su relato.

Soy médico. He leído investigaciones sobre el cerebro y he considerado todas las explicaciones posibles para las ECM. La conclusión es que ninguno de ellos se sostiene. No existe ni siquiera una explicación física remotamente plausible para este fenómeno.

También he estudiado experiencias de miedo a la muerte, como accidentes automovilísticos en los que casi se produce un accidente.
Tomo una definición particular para las ECM. La persona debe estar inconsciente. Pero hay otro tipo de fenómeno que también me fascina: lo que llamo "experiencias de miedo a la muerte".

Son situaciones en las que sientes que tu vida está en peligro inminente. Podría tratarse de un casi accidente automovilístico o de una caída repentina. Estas personas generalmente no experimentan el túnel y la luz, pero a menudo informan que su vida "pasa ante sus ojos".

Si bien algunas personas con ECM informan sobre estas revisiones de la vida, son más comunes las experiencias de miedo a la muerte. Las personas incluso recuerdan acontecimientos de la niñez que no pueden recordar conscientemente pero que luego podemos confirmar hablando con familiares y otras personas.

Estudiar las ECM me ha convertido en un mejor oncólogo

Si bien me apasionan las ECM, mi trabajo diario todavía gira en torno a ayudar a los pacientes a luchar contra el cáncer. No les cuento a mis pacientes sobre mi investigación sobre ECM. Y, sin embargo, mi trabajo con las ECM me ha convertido en un médico más compasivo y amoroso.

Puedo ayudar a mis pacientes a enfrentar enfermedades potencialmente mortales con mayor coraje y pasión. Mi objetivo es ayudarlos a tener días más saludables aquí en la Tierra. Pero creo firmemente que, cuando pasen, estarán en paz.



Fuente: yahoo.com

jueves, 31 de agosto de 2023

La defensa de la parapsicología "seria" que hace este investigador del CSIC de Alicante: "Es ciencia"
Consciente de lo denostada que está por los "comerciantes de misterios", Álex Gómez-Marín recuerda que está reconocida por la UNESCO. 
por Emilio Martínez 


Recreación de la cuerda floja por la que discurre el científico que pone en valor la parapsicología.


En el capítulo de hoy de la sección 'En los márgenes de la consciencia', el físico teórico del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Alex Gómez-Marín (Barcelona, 1981) vuelve a romper una lanza por un campo tan cuestionado como es el de la parapsicología. Estos son los motivos que aporta el director del laboratorio de Comportamiento de Organismos en el Instituto de Neurociencias de Alicante en esta entrevista.

La parapsicología, ¿cómo la definirías?

Aunque esté en el imaginario de muchos, la parapsicología no es el estudio de fantasmas en casas abandonadas de madrugada con unos colegas. La parapsicología es una ciencia y se ocupa de los fenómenos anómalos de la mente, yendo “más allá” de los procesos cognitivos ordinarios pero quedándose en el “más acá” de nuestra vida mental. Es decir, es un término práctico que caracteriza una zona de investigación a menudo innominada entre lo normal y lo patológico. Yo lo veo como el estudio científico de lo supernormal.

Su etimología ofrece algo de luz: el prefijo “para” significa “junto a”, “al margen de”, o incluso “contra” — como en las palabras paradigma, paralímpico, paramagnético, parafarmacia, paramilitar, or parasimpático. Dicho de otro modo, el parapsicólogo estudia seria y sistemáticamente (aparentes) anomalías de comportamiento, consciencia y cognición que tienen lugar “junto a”, “al margen de” o en (aparente) contradicción con la visión de la realidad ofrecida por el (aparente) sentido común o la ciencia establecida. Es decir, fenómenos que son anómalos no sólo porque no tienen explicación sino porque parece que no puedan tenerla. Pero esto no significa que no existan, sino precisamente que hay que investigarlos más a fondo, lo cual no debería ser un fastidio sino un acicate para la ciencia.

La palabra “anomalía” es clave, pues lo que está en juego es la (aparente) recepción y emisión anómala de información entre mentes y entre mente y materia, como la percepción extrasensorial o la precognición. Todo se resume parafraseando la letra de la canción más famosa de David Bisbal: “Anomalía, ¿cuándo serás mía? Si te entendiera, todo cambiaría.”

Has reconocido lo denostada que está esta palabra, entiendo por aquellos que han abusado de ella. ¿Supone esto el 99% de la parapsicología para ti?

Las parapsicólogas de verdad son como las meigas: la mayoría de la gente no cree en ellas, pero haberlas, haylas. Sin embargo, entre los “inquisidores de criterios” y los “comerciantes de misterios” la ciencia de lo anómalo apenas tiene espacio para respirar. Se cae tan fácilmente en el fundamentalismo: unos dicen que “todo es mentira” (esa es su única verdad) y otros que “todo vale” (excepto que les cuestionen su chiringuito). A unos les sobran los tornillos que los otros han perdido. Es una tragicomedia entre vende-humos y apaga-fuegos, entre el fraude risible de los del “sí” y el dogmatismo gruñón de los del “no”.

La “parapsicología de entretenimiento” ha permitido que se hable de estos temas con mayor libertad (lo cual considero un avance), pero también ha hecho un flaco favor a los que queremos estudiarlos en serio.

Una forma elocuente y aguda de describir la situación es apuntar, como dice el investigador y escritor Manuel Carballal, que hay demasiados “parasitólogos”, es decir, gente que vive instalada en el discurso superficial del misterio parasitando a la parapsicología. A pesar de su sana curiosidad, el objetivo principal consiste en generar atención e ingresos. La “parapsicología de entretenimiento” ha permitido que se hable de estos temas con mayor libertad (lo cual considero un avance), pero también ha hecho un flaco favor a los que queremos estudiarlos en serio, pues no es lo mismo el comentario sensacionalista de un tertuliano sobre una supuesta foto de móvil borrosa de la oreja del monstruo del lago Ness, que un estudio complejo y controlado de visión remota en condiciones de laboratorio por un equipo multidisciplinar llevado a cabo durante años. Como dice el refrán, cuando se trata de entretenimiento a menudo entretengo y miento… Algo parecido sucede también en el negocio del desenmascaramiento.

¿A qué te refieres?

A parte de los “parasitólogos”, luego están lo que yo llamo “paragritólogos”. Estos básicamente se pasan el día gritando “¡pseudociencia!”, “¡blasfemia!", “¡oscurantismo!”. Lo hacen normalmente desde el sillón de su casa y a través de las redes sociales. Amedrentar así al personal es cómodo y barato. Parece que poco trabajo de campo llevan a sus espaldas, y no suelen citar los muchos artículos científicos revisados por pares y publicados en revistas especializadas que contradicen su mantra negacionista. ¿Los habrán leído?

Su trabajo consiste principalmente en ir a la contra. Denuncian pero no anuncian casi nada. Imponen pero poco proponen. Si te interesan las anomalías, van a por ti. Su método no es el científico, sino el del oprobio. Prefieren pisar a las personas que los laboratorios. Adulteran el discurso del método Cartesiano, pues su método es precisamente el discurso. Consignas, panfletos y pensamiento en manada. Los “ultras” de la razón se vuelven poco razonables, incluso irracionales.

Entiendo que no soporten a los farsantes de lo paranormal (yo tampoco), pero de nuevo hacen un flaco favor a los que queremos estudiar estas cuestiones con la templanza, la paciencia, y el rigor que la ciencia requiere. Con tanto grito uno no puede concentrarse en la investigación, incluso no se puede ni decir en público que te interesa el tema (yo me arriesgo cada sábado aquí cuando lo hago), y ya no digamos conseguir financiación pública para estudiar “los márgenes de la consciencia”. Además, es curioso que se metan, por ejemplo, con el acupuntor de pueblo pero no digan ni pío sobre las grandes farmacéuticas. Amparados, promovidos quizás, por una suerte de lobbies político-mediáticos, su trabajo es más ideológico que lógico.

En resumen, y volviendo a tu pregunta anterior, los pocos parapsicólogos que existen se encuentran entre la espada de los “paragritólogos” y la pared de los “parasitólogos”. Son como hormigas tratando de sobrevivir entre los saltamontes del misterio y los Pepito grillos del vilipendio. A unos se les llena la boca, a otros los bolsillos, pero ambos andan con las manos vacías. Les damos las gracias por hacer que se hable y por hacer callar. Y ahora que nos dejen trabajar.

Entonces, si yo te pregunto, la parapsicología ¿es ciencia o no es ciencia?

Fíjate que el término “parapsicología científica” suena a pleonasmo (como “madrugar temprano”) pero también a oxímoron (como “copia original”). Yo sostengo que es una ciencia de hecho y por derecho. Sin embargo, por razones complejas (empíricas y conceptuales, pero también históricas y sociológicas), a menudo se la calumnia como “pseudociencia”. Quizás sea más bien una “protociencia”. Queda tanto por hacer…

Aunque sea una palabra fea, maltratada, y difamada, es importante remarcar que la parapsicología está reconocida por la UNESCO con su nomenclatura internacional para los campos de Ciencia y Tecnología con el código 6110. Además, la “Parapsychological Association”, asociación internacional de psicólogos profesionales está afiliada a la prestigiosa Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, donde encontramos revistas tan glamorosas como Science.

No sólo defiendo la posibilidad del estudio científico de las anomalías metapsíquicas, sino el derecho, y me atrevo a decir, la necesidad de hacerlo.

Ya lo hemos hablado en anteriores entrevistas, y no me canso de repetirlo: si se utiliza “el método” científico, es ciencia. Si no, no. Da igual el tema que se investigue. Lo importante es hacerlo bien. Déjame que añada algo de perogrullo: científicos los hay buenos y peores, como los abogados, los camareros, o los fontaneros. Reflexionemos: ¿no abrimos el grifo porque no sale agua, o no sale agua porque no abrimos el grifo? Los que no crean en nada que no pueda demostrarse en el laboratorio (so pena de cientificismo) que dejen que se investiguen estos fenómenos en el laboratorio. Suena obvio pero no lo es. Luego habrá que ver qué había detrás, cuántas de esas anomalías se vuelven más normales, cuántas persisten como indomables, y si hay grandes sorpresas. Si no lo investigamos no lo podemos saber. Por lo tanto, no sólo defiendo la posibilidad del estudio científico de las anomalías metapsíquicas sino el derecho, y me atrevo a decir, la necesidad de hacerlo.

A pesar de las toneladas de paja (mediática y académica), hay que ir al grano y buscar ese 1% para estudiarlo racionalmente. Pero, para no violar el espíritu científico, la investigación debe suceder antes que el juicio, pues la negación es una aseveración que requiere también de pruebas. Es imprudente “tirar al bebé junto con el agua de baño”, es decir, desechar lo valioso al deshacerse apresuradamente de lo innecesario. Además, hablando de agua, ¡hay que mojarse! Uno no encuentra pepitas de oro en el Misisipi sentadito mirando desde la orilla.

Hablabas de los parapsicólogos honestos, también en España hay, ¿qué historia tienen?

Es una historia fascinante, convulsa, y olvidada. Si me permites, emplazo a quien quiera saber más, o simplemente algo de ella, a que le eche un ojo al último libro de Manuel Carballal, titulado “Investigación PSI: Una historia de la parapsicología científica y universitaria en España”. Es su visión del tortuoso camino de la parapsicología en nuestro país durante los últimos cincuenta años. Un viaje de casi setecientas páginas donde encontramos figuras fundacionales como el Padre Pilón, sabios como Alfredo Bonavida, y donde se rescata del olvido a un considerable número de gente seria que ha escudriñado el fenómeno, así como denuncias de célebres casos fraudulentos. Es bueno saber que todo esto ha existido (y existe) en nuestro país (y fuera de él). Así seremos más conscientes de dónde venimos, dónde estamos, y adónde queremos ir. Abogo por una parapsicología científica “made in Spain”.

Si la parapsicología es ciencia, la ciencia son hechos. ¿Qué hechos demostrables han contribuido a aclarar la parapsicología?

Esta es probablemente la pregunta más importante de toda la entrevista desde el punto de vista estrictamente científico. Si te parece la dejamos para la siguiente entrega, pues hay mucho que contar, y preferiría hacerlo minuciosamente.

Déjame acabar con una invitación a modo de manifiesto: tanto si eres científico como si no lo eres, y especialmente si eres escéptico de verdad, pongámonos en contacto y trabajemos juntos. Aunque seamos minoría, no estamos solos. Dejemos nuestras guerras de guerrillas. Lleguemos a acuerdos, aún estando en la cuerda floja. Bajemos el volumen de la divulgación barata y de la dogmática, y trabajemos para culturizar a los demás y a nosotros mismos. Busquemos, constatemos, y experimentemos. La aventura del conocimiento es difícil pero maravillosa.



Fuente: elespanol.com

sábado, 26 de agosto de 2023

Muchos estadounidenses informan haber interactuado con familiares fallecidos en sueños o de otras formas
Por Patricia Tevington y Manolo Corichi


(Getty Images)


¿Cómo hicimos esto?

Muchos estadounidenses informan que sus relaciones con sus seres queridos continúan de alguna manera después de la muerte, según una encuesta reciente del Pew Research Center.




Alrededor de la mitad de los adultos estadounidenses (53%) dicen que alguna vez han sido visitados por un familiar fallecido en un sueño o de alguna otra forma. Y una proporción sustancial dice que ha tenido interacciones con familiares fallecidos en los últimos 12 meses:

  • El 34% ha “sentido la presencia” de un familiar fallecido
  • El 28% le ha contado su vida a un familiar fallecido.
  • El 15% ha tenido un familiar fallecido que se ha comunicado con ellos.

En total, el 44% de los estadounidenses afirma haber tenido al menos una de estas tres experiencias durante el último año.

Las mujeres son más propensas que los hombres a decir que han tenido este tipo de interacciones con familiares fallecidos. Y las personas que son moderadamente religiosas tienen más probabilidades que otras –incluyendo aquellas que son altamente religiosas y aquellas que no lo son– de haber experimentado estas cosas.

La encuesta se realizó del 27 de marzo al 2 de abril de 2023 entre 5.079 adultos en el Panel de Tendencias Estadounidenses del Centro. Incluía a estadounidenses de todos los orígenes religiosos, incluidos judíos, musulmanes, budistas e hindúes. Pero no hay suficientes encuestados de estos grupos más pequeños para informar sus respuestas por separado.

Si bien la encuesta preguntó si las personas habían tenido interacciones con familiares fallecidos, no pidió explicaciones. No sabemos si las personas consideran que estas experiencias son misteriosas o sobrenaturales, o si consideran que tienen causas naturales o científicas, o algunas de ambas.

Por ejemplo, la encuesta no preguntó qué querían decir los encuestados cuando dijeron que habían sido visitados en sueños por un pariente muerto. Algunos podrían haber querido decir que sus familiares estaban intentando enviarles mensajes o información desde más allá de la tumba. Otros podrían haber tenido en mente algo más común, como haber soñado con un recuerdo favorito de un miembro de la familia.

Experiencias al ser visitado por un familiar fallecido




En general, el 46% de los estadounidenses informa haber sido visitado por un familiar fallecido en un sueño, mientras que el 31% informa haber sido visitado por familiares fallecidos de alguna otra forma.

Aproximadamente dos tercios de los católicos (66%) y los miembros de la tradición protestante históricamente negra (67%) han experimentado alguna vez la visita de algún tipo de un familiar fallecido. Los protestantes evangélicos tienen muchas menos probabilidades de decir lo mismo (42%).

Aproximadamente la mitad (48%) de los estadounidenses que no están afiliados a ninguna religión (ateos, agnósticos y aquellos que afirman que su religión no es "nada en particular") dicen que alguna vez han sido visitados por un pariente muerto en un sueño o de otra forma. Sin embargo, aquellos que describen su religión como nada en particular tienen muchas más probabilidades de decir que alguna vez han sido visitados por un ser querido fallecido (58%) que los agnósticos (34%) y los ateos (26%).

Contacto reciente con familiares fallecidos




Cuando se les pregunta sobre experiencias recientes (cosas que han sucedido en los últimos 12 meses), el 34% de los estadounidenses dicen haber sentido la presencia de un familiar fallecido y el 28% dice que les han contado a familiares fallecidos sobre acontecimientos de su vida. Menos encuestados (15%) dicen que un familiar fallecido se comunicó con ellos durante el último año.

Las mujeres son más propensas que los hombres a decir que tuvieron al menos una de estas tres experiencias en el último año (53% frente a 35%). Por ejemplo, las mujeres son más propensas que los hombres a decir que recientemente han sentido la presencia de un familiar fallecido (41% frente a 27%).

Cuando se trata de religión, aproximadamente la mitad o más de los católicos (58%), los miembros de la tradición protestante históricamente negra (56%) y los protestantes tradicionales (52%) dicen haber tenido al menos una de estas tres experiencias en el último año. – significativamente más que el 35% de los protestantes evangélicos que dicen lo mismo.

Relativamente pocos adultos ateos (15%) o agnósticos (25%) informan alguna de estas experiencias durante los últimos 12 meses. Por el contrario, aproximadamente la mitad (48%) de los que dicen que su religión no es nada en particular reportaron una de estas experiencias.

Estas experiencias también difieren según el compromiso religioso de los estadounidenses, medido mediante una escala que incluye indicadores de asistencia a servicios religiosos, frecuencia de oración y autoevaluaciones de la importancia de la religión en la vida de cada uno.

Los estadounidenses con niveles medios de compromiso religioso son más propensos que aquellos con niveles más altos o más bajos de compromiso religioso a decir que han sentido la presencia de un miembro de la familia que está muerto, le han contado a un miembro de la familia fallecido sobre eventos de su vida y han sentido un familiar fallecido se comunicó con ellos durante el año pasado.

Resumiendo este patrón de otra manera: las personas que son moderadamente religiosas parecen tener más probabilidades que otros estadounidenses de tener estas experiencias. Esto se debe en parte a que algunos de los grupos más tradicionalmente religiosos –como los protestantes evangélicos–, así como algunos de los sectores menos religiosos de la población –como los ateos y agnósticos– tienen menos probabilidades de informar haber tenido interacciones con familiares fallecidos.