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domingo, 18 de febrero de 2024

Turquía: socio estratégico para la industria de defensa en Argentina
El ascenso de Turquía al nuevo tablero geopolítico multipolar como un poder emergente a escala global presenta una oportunidad histórica para Argentina y los países de la región de crear una nueva agenda bilateral y multilateral con Turquía orientada a las energías renovables, a las nuevas tecnologías y la industria de defensa.
por Fátima Carolina Funes y Jorge Alejandro Suárez Saponaro




La guerra de Ucrania hizo célebres los vehículos aéreos no tripulados turcos o drones, símbolos de la pujante industria militar turca que los medios internacionales no tardaron en mostrar. Desde hace décadas, Ankara, por medio de una estrategia de largo plazo, impulsa el desarrollo y expansión de una industria de defensa sumamente competitiva, que no solo se limita a los vehículos aéreos no tripulados, sino a una amplia gama de productos, destacándose el alto nivel tecnológico alcanzado en pocas décadas.




Turquía: un poder emergente global que afianza sus vínculos con la región

Desde la llegada del AK Parti (Partido de la Justicia y del Desarrollo) al poder en 2002, se produjo un giro en la concepción de la política exterior turca a partir de la cual se redefinieron nuevas áreas estratégicas para Ankara: África y América Latina. Bajo la “Doctrina de Profundidad estratégica” impulsada por el ex Ministro de Relaciones Exteriores Ahmet Davutoglu (2009-2014) y luego Primer Ministro (2014-2016), la República de Turkiye pasó de proyectarse como un “poder regional” a posicionarse como “actor global”.

Según la escuela neorrealista de Relaciones Internacionales cuyo máximo exponente es Kenneth Waltz, el ascenso de las potencias emergentes puede explicarse por una nueva distribución de las capacidades materiales de los Estados emergentes, acumuladas progresivamente, lo cual les permite expandir su agenda internacional y ampliar su zona de influencia hacia otros territorios fuera de su zona de influencia. La política exterior de las potencias emergentes es muy activa en las zonas periféricas a través de la competencia hegemónica con los poderes establecidos de balance militar y no militar y a través de la expansión de su agenda global.(1)

Siguiendo esta línea argumentativa, la presencia de Turquía en América Latina se ha desarrollado exponencialmente durante los últimos años, en la actualidad existen 16 embajadas latinoamericanas acreditadas en Ankara: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, Panamá, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, dato no menor que muestra la presencia latinoamericana en Ankara y que se encuentra en plena expansión.

Algunos de los indicadores de la intensificación de relaciones entre América Latina y Türkiye son: el incremento de los vuelos directos de Turkish Airlines en los países de la región, las misiones comerciales y la política del soft power. Turquía intentó firmar un acuerdo de libre comercio con el Mercosur (2) (organismo regional conformado por Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela), pero que luego no prosperó. En la Organización de Estados Americanos, la Comunidad del Caribe (CARICOM) y el Grupo de Río Turquía tiene el estatus de “país observador". En Latinoamérica, la agencia turca TIKA tiene oficinas permanentes en México desde 2014 y en Colombia desde 2015, y desarrolló actividades en Argentina y Brasil. De acuerdo con el registro publicado por la misma agencia TIKA en su sitio web, se han desarrollado 178 proyectos entre TIKA y los países de América Latina entre 2008 y 2018. (3) Otra institución relevante en la política de soft power es el instituto Yunus Emre (Yunus Emre Enstitüsü), fundado en el año 2007 comenzó sus actividades en 2009 para promover el idioma turco y la cultura turca en el exterior. La primera sede del Yunus Emre fue establecida en México y se inauguró una sede en Argentina hace dos años atrás.

Con respecto a la relación bilateral entre Turquía y Argentina existen algunas instancias de cooperación y complementación económica entre las que destacamos:
  • La cooperación tecnológico-satelital: la creación de la empresa GSATCOM Space Technologies, con la asociación entre INVAP (empresa estatal argentina) y Turkish Aerospace Industry (TAI) para la producción conjunta del satélite ARSAT (SG-1) (4)
  • En el sector privado las empresas productoras de aeronaves “Cicare” (argentina) y su homóloga turca: “Titra teknoloji”, avanzaron en negociaciones para producir conjuntamente piezas clave de helicópteros. (5)



La industria de defensa turca. Una estrella en ascenso

La crisis de Chipre de 1974, impuso el veto de Estados Unidos en materia de adquisición de armamento por parte de Türkiye. Esto impulsó al liderazgo político turco a sentar las bases para el desarrollo de una industria de defensa autónoma en un escenario regional cada vez más militarizado. En Ankara, advirtieron que ser aliado de la OTAN, no significaba el acceso irrestricto a tecnología puntera de Estados Unidos, ni estar exento de presiones políticas por parte de la Casa Blanca cuando Turquía no estuviera completamente alineada a sus intereses. Por medio de Fundaciones de cada fuerza militar, se crearon los instrumentos para buscar financiamiento extra presupuestario para el sector industrial de defensa lo cual también benefició al sector privado. Por medio de la Ley 3388 de 1987, las fundaciones de cada arma, fueron unificadas en la Fundación de las Fuerzas Armadas, accionista mayoritario de las siguientes empresas:
  • ASELSAN: La mayor empresa de electrónica de defensa de Turquía, siendo fabricantes de sistemas, tecnologías de la información y la comunicación, radar y guerra electrónica, electroóptica, aviónica, sistemas no tripulados, sistemas terrestres, navales y de armas, sistemas de defensa aérea y de misiles, comando y control. Sistemas, transporte, seguridad, tráfico, automatización y sistemas médicos.
  • ROKETSAN: produce tecnologías para munición propulsada, munición guiada, sistemas avanzados de misiles y soluciones balísticas.
  • HAVELSAN: que proporciona software, simulaciones de entrenamiento e integración de sistemas.
  • ASPİLSAN e İŞBİR: que se centran en sistemas de potencia y energía (como generadores y baterías) para operaciones terrestres.
  • TURKISH AEROSPACE: proporciona soluciones para la aviación y el espacio, produciendo helicópteros, aviones de entrenamiento básico, aviones de transporte.
  • MKEK: fabricante de armas y municiones.
  • ASFAT: modernización de instalaciones, desarrollo de infraestructura industrial de defensa.
  • STM: Desarrolla soluciones tecnológicas y sistemas, en materia de plataformas navales militares, ciberseguridad, sistemas tácticos de mini UAV, sistemas de radar, tecnologías satelitales, sistemas de comando y control, certificación y consultoría.



El sector privado cuenta con firmas de renombre mundial como FNSS, en materia de blindados y vehículos militares; los famosos Otokar, (vehículos tácticos); Baykar Makina, célebre productora de drones. El nivel alcanzado de la industria turca de defensa, le permitió posicionar 7 empresas turcas dentro de las cien más importantes del mundo, en el año 2020 Turquía escaló hacia el número 14 en exportador de productos militares del mundo. Las exportaciones turcas alcanzaron US $4.400 millones, y para 2023, se estima que la industria turca podrá auto-proveerse del 70%, previendo alcanzar el 80% para 2025, casi la autosuficiencia estratégica.(6) El valor dado a este sector, llevó a que la Agencia de Industria de Defensa de Turquía o SBB, dependa directamente del Presidente de la República.

La República de Turkiye tuvo desde la década del 70 una clara estrategia en el fortalecimiento de sus capacidades nacionales, donde socios europeos, por ejemplo, en el caso de Alemania en materia de construcciones navales y blindados, participaron en las licencias de construcción. A partir del año 2000, comenzaron los diseños parcialmente nacionales, sobre plataformas extranjeras como el caso del helicóptero de ataque T-129 Atak. A partir de 2010, la industria comenzó el camino del desarrollo completamente nacional, siendo símbolos de éxito, los vehículos aéreos no tripulados, donde Turquía encontró un nicho de mercado.

El país cuenta con una una serie de proyectos en pleno desarrollo, siendo algunos de ellos:
  • Tanque principal de batalla Altay.
  • Vehículos blindados de cadenas y a rueda.
  • Camión pesado 8x8.
  • Nuevo fusil de asalto reglamentario para las Fuerzas Armadas.
  • Patrulleros navales rápidos Tuzla.
  • Buque de proyección estratégica / LHD basado en el Juan Carlos I español.
  • Destructores de defensa aérea.
  • Submarinos U214 de licencia germana, como la construcción de un submarino de diseño nacional.
  • Avión de entrenamiento avanzado y caza ligero.
  • Desarrollo del avión de combate de quinta generación.
  • Armamento guiado.
  • Vehículos aéreos no tripulados de combate (UAV/UCAV).
  • Nuevo helicóptero de ataque.
  • Satélites de uso militar.



El listado de proyectos, en marcha, pone en evidencia el nivel alcanzado por la industria turca en cuatro décadas. En 2012, el sector tenía 66 proyectos por US$ 5.000 millones, pasando a 2022 a 700 por US$ 60.000 millones. El Estado turco cuenta con un Fondo de Apoyo a la Industria de Defensa, fuera del presupuesto gestionado por la SBB, organismo de fomento, para proyectos de inversión e investigación y desarrollo. Asimismo, existe una política de apoyo a la exportación, como experiencia en materia de cooperación industrial y tecnológica, como queda reflejado en la empresa turco - catarí para blindados y vehículos militares, apoyo al desarrollo y construcción de UAV en Georgia y Azerbaiyán, y en materia naval con Ucrania. Las ventajas comparativas de los productos militares turcos, es que son probados por las Fuerzas Armadas, y en más de un caso en escenarios reales y que por sus precios competitivos, genera un creciente interés en clientes en Asia, África y América Latina.

La adquisición del sistema de defensa antiaérea de largo alcance S-400 a Rusia, significó sanciones por parte de Estados Unidos, a la agencia de promoción de la industria de defensa, SBB. Esto aceleró desde 2015, a incrementar los esfuerzos para reducir la dependencia tecnológica de Estados Unidos, siendo la respuesta de ello, el desarrollo del caza nacional de quinta generación TF-X.

El financiamiento de la poderosa industria de defensa turca, viene no solo de los contratos del Ministerio de Defensa, sino de la política de exportaciones. Las sanciones impuestas por la Casa Blanca, obliga a Turquía a buscar socios para sus desarrollos de alta tecnología y extender la influencia de su industria militar fuera de las fronteras. Esta es una ventana de oportunidad para Argentina, que padece desde hace tiempo restricciones políticas impuestas por actores externos, para acceder a tecnología militar, y la industria de defensa turca, ofrece la posibilidad que sea el socio estratégico que requiere nuestro país, para impulsar el complejo industrial de defensa local, y modernizar las Fuerzas Armadas.




La realidad de la industria de defensa argentina

En 1984 el ámbito de investigación, desarrollo y producción para la defensa estaba constituido por una estructura I&D (investigación y desarrollo) dependiente del Ministerio de Defensa y tres estructuras independientes de investigación y producción dependientes de cada una de las Fuerzas Armadas. Este esquema se mantiene hasta la actualidad, con algunos cambios, destacándose la drástica reducción de capacidades industriales, como del mercado local.

En la estructura de investigación y desarrollo, encontramos el Centro de Investigaciones y Desarrollo Tecnológico de la Defensa o CITEDEF, dependiente del Ministerio de Defensa, funciona como órgano desconcentrado, dedicado a llevar a cabo actividades de investigación y desarrollo para las Fuerzas Armadas, tanto de carácter específico como conjunto. Por ejemplo, ha llevado exitosamente trabajos de recuperación, repotenciación, modernización de elementos y equipos de las FFAA, además de brindar asesoramiento al Ministerio de Defensa y Cancillería, en cuestiones sobre convenios vinculados a tecnología militar. En más de medio siglo de existencia CITEDEF – antiguamente denominado Centro de Investigaciones Científicas de las Fuerzas Armadas – acumuló una valiosa experiencia en distintas disciplinas, tanto de utilidad para el ámbito de la defensa como el civil. Esto le permitió tener cierto reconocimiento internacional.

En los últimos años CITEDEF vino trabajando en la modernización de los cañones FM CITER de 155 mm(7), la puesta en marcha del Sistema de Lanzamiento de Artillería de Cohetes Múltiples o SLAM Pampero y Lanza. En el caso del primero se trata de un sistema empleado en un camión UNIMOG 4x4, que lanza cohetes de 105 mm con 11 km de alcance, y el segundo, emplea un camión IVECO Trakker, en el cual es colocada una plataforma que lanza cohetes CP 30 de 127 mm, y 30 km de alcance. El sistema Pampero puede ser empleado desde helicópteros, desde contenedores especialmente diseñados por CITEDEF. Hemos indicado que el Instituto, tiene un rol activo en materia de modernización y recuperación de sistemas de armas, destacándose la modernización y extensión de la vida útil de misiles superficie-aire Aspide y superficie–superficie Exocet en servicio en las fragatas Meko 360 de la Armada.




En la Fábrica Militar de Villa María, de la mano de CITEDEF, Argentina podrá tener un banco de pruebas para los cartuchos de los asientos eyectables y pirotecnia empleada para fragilizar las cabinas de las aeronaves. Esta capacidad solo estaba reservada a una empresa ubicada en Brasil.

En los últimos años, el Ministerio de Defensa, viene trabajando en impulsar convenios y mecanismos de cooperación para el desarrollo de vehículos no tripulados terrestres y subacuáticos (ROV) y aéreos (UAV por sus siglas en inglés), radares, simuladores, sistemas de entrenamiento de diversos sistemas de armas, etc. Desde la Secretaría de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa, se están llevando a cabo mesas de trabajo, con la finalidad de coordinar esfuerzos entre el sector público y privado, articulando proveedores en los ámbitos textil, automotriz, y tecnologías de la información.

Las Fuerzas Armadas cuentan con sus organismos de investigación y desarrollo para satisfacer necesidades que le son propias. Sus capacidades tienen limitaciones por razones de presupuesto, y se orientan básicamente a recuperación y modernización de sistemas en servicio. Últimamente, existe un creciente interés en el desarrollo de vehículos aéreos no tripulados. Por decisión del Ministerio, este campo, ahora es una actividad de carácter conjunta, a los fines de ahorrar esfuerzos. Los desarrollos Clase I y II, denominados Búho, Aukán y Vigía, que son proyectos originados en la Fuerza Aérea. La Armada junto con la empresa pública de alta tecnología INVAP Sociedad del Estado, trabaja en un vehículo aéreo no tripulado de alas rotatorias, conocido como RUAS.

En el campo de la investigación y desarrollo de defensa, la citada empresa de alta tecnología INVAP, es una empresa especializada en la producción de radares. Junto con la Armada trabaja en el desarrollo de radares de tecnología AESA para vigilancia aérea y exploración de superficie para las corbetas Meko 140 y fragatas Meko 360.

Las empresas y entidades estatales dedicadas a la producción para la defensa, operan sin una debida coordinación. Incluso tienen figuras jurídicas societarias diferenciadas:
  • Fabricaciones Militares, es una Sociedad del Estado, regida por ende por la ley correspondiente. Sus actividades están centradas en producir municiones y en el ámbito civil reparaciones ferroviarias, productos químicos y explosivos.
  • FADEA. Es una Sociedad Anónima controlada por el Estado, pero en los hechos funciona como un apéndice más del Estado, por razones políticas. En el ámbito de la defensa, los trabajos se centran en el programa Pampa, modernización de un lote de aviones de ataque liviano Pucará, helicópteros AB-206, aviones de transporte C-130 H, mantenimiento de aeronaves, desarrollo de un avión de instrucción primaria, reparación y modernización parcial de un P-3 Orión. En el campo civil, mantenimiento y reparación de aeronaves, fabricación de componentes para el cohete Tronador II, componentes para el avión de transporte militar KC-390.
  • TANDANOR-CINAR. Es una Sociedad Anónima controlada por el Estado, incluyendo en el paquete accionario la participación de los trabajadores. Es responsable también del Astillero Almirante Storni, instalaciones que antes pertenecían a los Astilleros Ministro Manuel Domecq García, destinado en su momento, al frustrado proyecto de submarinos. Su potencial no está explotado a fondo. Su actividad está centrada en la reparación y mantenimiento, teniendo también contratos para la producción de embarcaciones, destacándose el proyecto del buque polar para la Armada Argentina.
  • INVAP. Es una Sociedad del Estado perteneciente a la Provincia de Río Negro. En el ámbito militar se destaca la producción de radares. Participa en otros programas para las FFAA que van desde el desarrollo e integración de plataforma giroestabilizadas, desarrollo de radares tipo AESA para los buques de la Flota de Mar, pod de inteligencia y reconocimiento ISR para los aviones Pucará Fénix, vehículo no tripulado de alas rotatoria RUAS, etc.
  • Astilleros Río Santiago. Entidad dependiente del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. En el ámbito de la defensa, está embarcado en la construcción de lanchas de instrucción para la Armada y de compuertas para los diques de los talleres de la Base Naval Puerto Belgrano. Está en proceso de transformación en Sociedad del Estado.



El mercado militar argentino y escenario de cooperación con la industria de defensa turca

Las Fuerzas Armadas desde hace cuatro décadas, no reciben inversiones significativas. La vigencia de la ley que prevé el Fondo Nacional de Defensa, permite garantizar un piso de ingresos por unos US$ 500 millones para el sector. Esto crea las condiciones para tener cierto nivel de previsibilidad en materia de inversiones en equipamiento y tecnología de defensa.

El mercado militar se encuentra reducido, pero ello no deja de ser atractivo. Existen una serie de necesidades muy puntuales, donde, la industria de defensa turca, en cooperación con empresas argentinas pueden proveer interesantes soluciones. En el ámbito de cada fuerza, identificamos las siguientes áreas, donde las empresas turcas pueden ofrecer excelentes oportunidades:

Ejército

Blindados M113: desde hace años, la fuerza lleva a cabo trabajos para elevarlos al nivel A3, con diversas mejoras mecánicas. Estas son insuficientes, dado que los blindados precisan mejorar su protección en el marco del campo de batalla moderno. Tomando de ejemplo, la modernización llevada por la empresa turca FNSS para los M-113 sauditas, para llevarlos al estándar M-113A4 que incluye nueva planta motriz, transmisión, sistemas de refrigeración del motor, estación de armas con cañón de 25/30 mm, protección contra minas terrestres, aire acondicionado, depósitos externos de combustible –mejorando la seguridad de los tripulantes– protección balística externa, nuevo panel de instrumentos, módulo de diagnóstico y gestión, cámara térmica, sistema automático de extinción de incendios, protección NBQ, etc.




Blindados a rueda: Argentina tiene un requerimiento de unos 150 blindados de este tipo 6x6. Por razones financieras quedó suspensa la adquisición de los Iveco VBR Guaraní. Las empresas turcas ofrecen en el caso de FNSS, distintas versiones como los vehículos blindados PARS NG-WAV (8x8) y PARS IV (6x6) Special Operations Vehicle-SOV, así como el PARS Scout en sus versiones 6x6 y 8x8. Las opciones son diversas, incluyendo también el Otokar Cobra, que puede presentarse como una interesante opción para unidades de exploración y seguridad. En este aspecto, Ecuador adquirió la versión Cobra II, para hacer frente a operaciones de seguridad interior, lo que abre posibilidades para las FFSS, especialmente Gendarmería.




Vehículos aéreos no tripulados: El Ejército cuenta con desarrollos de origen nacional, que precisan mayores inversiones. Turquía, puede ofrecer la posibilidad para un intercambio tecnológico, mejorando las capacidades existentes, especialmente en materia de reconocimiento, vigilancia, adquisición de objetivos, inteligencia, y ataque.




Helicópteros: El Comando de Aviación del Ejército, cuenta con una vieja flota de Bell UH-1H, en parte modernizados al nivel Huey II, además de helicópteros SA-332 Súper Puma en un número reducido. Turquía ofrece la posibilidad, de modernizar el Escuadrón de Exploración y Ataque 601 con helicópteros de ataque propiamente dicho. En el ámbito de los helicópteros utilitarios, el programa turco T-70, basado en el Sikorsky S-70, puede ser una opción, en el marco de un programa conjunto con la FAA, abriendo las puertas para un posible programa de participación de la industria argentina.




Las industrias de defensa turcas tienen la capacidad en materia de artillería de cohetes, munición de diverso tipo. Existe una necesidad imperiosa de producir munición para tanques, como morteros, misiles antitanques.

Armada

Submarinos: Argentina tiene un requerimiento de 3 a 4 submarinos. Existen ofertas de Francia, Alemania, y Brasil (buques de segunda mano). Turquía lleva a cabo la construcción de submarinos U214 en los astilleros Golcuk. El nivel alcanzado por dicha entidad, le permitió llevar a cabo el diseño del submarino nacional MILDEN 2022, cuya construcción se iniciará en 2025. Esto es una oportunidad para promover acuerdos de cooperación entre los astilleros turcos citados y CINAR–TANDANOR, con la finalidad de adquirir capacidades de mantenimiento y reparación de submarinos, y eventualmente su construcción. La posibilidad que Argentina concrete un contrato con astilleros alemanes por los U214, no impide que TANDANOR, tenga un intercambio e incluso promover una alianza estratégica con la industria de defensa turca, en esta materia.




Infantería de Marina: Este componente de la Armada, precisa reemplazar los blindados Panhard, donde la industria turca tiene varias opciones al respecto. Asimismo, la empresa FNSS, tiene el blindado de asalto anfibio Zaha, que reemplaza a los LVTP 7. (8) Otros requerimientos son vehículos tácticos, drones.




Fuerza de Superficie/Flota de Mar: astilleros turcos están embarcados en el marco del proyecto MILGEM, donde la industria debe proveer buques de diseño y construcción local, que incluye dos destructores antiaéreos TF 2000 con tecnologías punteras.(9) Recordemos que la capacidad de defensa aérea de zona, fue perdida en los 80, con la salida en servicio de los destructores Tipo 42. Esto puede ser una oportunidad en el futuro. De diseño también turco, las corbetas antisubmarinas Ada de 2.400 toneladas, con capacidad de llevar un helicóptero tipo Sea Hawk. Más modernas son las fragatas Istanbul, variante de la clase Ada, de carácter polivalente y 3.000 toneladas. El 75% de sus componentes son de fabricación turca. Estos buques pueden ser una opción para la modernizar la Flota de Mar, como también aprovechar las capacidades de la industria turca para modernizar las fragatas y corbetas Meko.

La industria de defensa turca, cuenta en producción con misiles antibuque Atmaca, misiles aire superficie para su lanzamiento en helicópteros UMTAS, torpedos Akya, misiles de defensa aérea, etc.




Fuerza Aérea

Avión de Combate Futuro: Turquía se encuentra desarrollando el desarrollo de un nuevo caza. El objetivo sería generar un ámbito de cooperación en materia de investigación y desarrollo, servicios de ingeniería. Argentina tiene empresas que participan del proyecto Tronador II, con un alto nivel, como la empresa de alta tecnología INVAP o la empresa privada Valthe.




Helicópteros: Existe la necesidad de reemplazar los Bell 212, lo que abre la posibilidad para un programa conjunto con el Ejército, donde como señalamos anteriormente, la industria turca pueda ser socio estratégico, explorándose la posibilidad que FADEA participe en el montaje de los mismos, producción de algunos componentes, etc.

Vehículos Aéreos No Tripulados: Las empresas turcas tienen renombre mundial en este campo. La Fuerza Aérea Argentina por medio de la Dirección General de Investigación y Desarrollo, lleva a cabo proyectos de desarrollos de vehículos aéreos no tripulados, el más ambicioso el AR-2E “Kuntur”. Por lo tanto, la tecnología turca puede contribuir apoyar a desarrollos locales, como también ser proveedores de plataformas, como el célebre Bayraktar TB2.

En un breve repaso, sobre las necesidades de las Fuerzas Armadas, que son de público conocimiento, por medios especializados, surge que las áreas prioritarias se centrarían:
  • Modernización de blindados M113.
  • Misiles, munición guiada, munición de tanques y artillería.
  • Vehículos aéreos no tripulados.
  • Blindados a rueda 6x6.
  • Vehículos tácticos 4x4.
  • Helicópteros ligeros y medios.



Los posibles escenarios de cooperación entre las industrias de defensa turca y argentina

El complejo industrial de defensa argentino, tiene algo en común con el turco, las principales empresas son de propiedad o controladas por el Estado. Es por ello que, a nuestro entender, es imprescindible trabajar en un acuerdo marco entre ambos países. La Agencia de Industria de Defensa turca, o SBB, depende directamente del Presidente, por lo tanto, llegar a un entendimiento en esta materia, requerirá la intervención del máximo nivel político de ambos países.

Argentina cuenta con instalaciones, mano de obra calificada e instituciones de investigación científica de muy buen nivel. No olvidemos la existencia de una industria automotriz muy desarrollada y la industria naval privada que conserva valiosas capacidades. Las empresas de defensa turca, pueden encontrar en dichos sectores, una plataforma para proyectarse en la región. Por ejemplo, la flota de M-113 es muy numerosa, además hay una creciente demanda por blindados a rueda y vehículos tácticos, especialmente para misiones de seguridad fronteriza, patrulla, como quedó reflejado en las compras realizadas por Ecuador a la empresa Otokar. En este contexto, proponemos crear un clúster industrial (10) orientado a la producción y modernización de blindados y vehículos tácticos, siendo el lugar elegido, las instalaciones del Arsenal de Boulogne, al norte de la Ciudad de Buenos Aires, que cuenta con las viejas instalaciones de montaje final de los blindados de la familia Tanque Argentino Mediano o TAM.




En la localidad de Morón, al oeste de la Ciudad de Buenos Aires, se encuentran las instalaciones de la Base Aérea Militar, que en su momento motivaron su posible utilización como clúster industrial aeronáutico. En 2011 se creó la empresa PITAM SA -Polo Industrial Tecnológico Morón– de propiedad del municipio del mismo nombre. En este espacio, aprovechando instalaciones, la existencia de una escuela técnica, como de la cercanía de la Facultad Regional de Haedo, de la Universidad Tecnológica Nacional, donde se dicta la carrera de ingeniería aeronáutica, crea condiciones para la instalación de empresas vinculadas al ámbito aeroespacial turco.

Fabricaciones Militares Sociedad del Estado, sus capacidades se reducen a producir municiones, armamento portátil, explosivos, productos químicos y reparaciones metalmecánica –vagones ferroviarios– además de modernización de ciertos sistemas de armas, como los cañones CITER 155 mm. La empresa junto a CITEDEF trabajan en la mejora de sistemas de artillería de cohetes, donde podría explorarse algún tipo de cooperación, especialmente:
  • Munición de artillería y para tanques.
  • Misiles antitanques.
  • Artillería de cohetes.
  • Modernización/construcción de blindados.
Las empresas de defensa turcas, buscan hacer pie en la región, y Fabricaciones Militares puede ser una oportunidad para tener un representante en América Latina, agregándose la propuesta de crear un clúster industrial especializado en modernización y eventualmente producción de blindados y vehículos tácticos.

En materia aeronáutica y espacial, el campo de cooperación, dado la experiencia argentina con INVAP con la producción de satélites y radares, unido al proyecto de contar con capacidad propia de lanzamiento de cargas útiles al espacio, de la mano del cohete Tronador II, abre posibilidades de alcanzar acuerdos con la agencia espacial de Turquía o TUA. La participación de FADEA, en la construcción del cohete Tronador, la calificarían para ser un proveedor de componentes, como también por la experiencia exitosa respecto a Embraer, produciendo componentes para el avión de transporte KC 390.

En el campo de los vehículos aéreos no tripulados, o UAV, Turquía, tiene experiencia en materia de programas de cooperación industrial y tecnológica, como los casos de Georgia y Azerbaiyán. La industria turca produce 24 tipos de UAV, una gran oportunidad para la Argentina, donde FADEA, puede beneficiarse en programas de cooperación tanto para necesidades locales, como para clientes en la región. Vale la pena recordar que una de las grandes apuestas de la Fuerza Aérea Argentina es el desarrollo de UAV Vigía 2B (AR-2E “Kuntur” )(11) como del 2 A, con peso de despegue de 350 kg. La posible cooperación con empresa con experiencia en el desarrollo y producción de este tipo de medios, será de sumo valor. FADEA puede encontrar un nuevo nicho de mercado. Finalmente, la citada empresa trabaja en un avión de instrucción primaria, si contara con un socio extranjero, sus perspectivas mejorarían. Existe también interés en desarrollos en los campos de la aviónica, armamento lanzable, donde ambos países pueden generar sinergias y proveer soluciones a la región.

Turquía está embarcada en el desarrollo de un avión de entrenamiento avanzado y caza ligero (LCA) TAI Hürjet. En algún momento, habrá que pensar en el reemplazo del excelente IA-63 Pampa, y la posibilidad de llegar a un acuerdo con Turkish Aerospace Industries y FADEA en este campo, abren la posibilidad de buscar un sucesor para el Pampa. La empresa TAI invitó a Malasia –posiblemente por razones políticas– a producir componentes y participar en el proyecto. No cabe duda que TAI precisa de socios para proveer componentes y eventualmente tener un rol más activo en el proyecto. FADEA con sus capacidades, como también el sector privado, pueden brindar soluciones para el avión de combate ligero turco, en una primera instancia como proveedores de componentes, para avanzar en un mayor grado de participación.




La industria naval turca, en estos últimos años tuvo importantes hitos, como la construcción de fragatas y corbetas de diseño nacional, con alto grado de nacionalización y empleando tecnologías punteras. Vale la pena recordar que esta actividad tiene seis siglos de existencia. El país cuenta con más de 70 astilleros, tres de ellos son militares. Los astilleros de Turquía tienen una capacidad de construcción de barcos nuevos de 4.4 millones DWT (tonelada de peso muerto), 19 millones DWT de capacidad para reparación y mantenimiento, una capacidad de procesamiento de acero de 239.000 toneladas y una capacidad de 80.000 DWT para la construcción de barcos nuevos en una pieza. Los astilleros turcos cuentan con 15 diques flotantes de distintos tamaños y un dique seco. La industria naval genera 20.000 puestos de trabajo directo y 60.000 indirectos. Los astilleros turcos también tienen un papel destacado en el mercado del desguace de embarcaciones en condiciones de seguridad y bajo estándares internacionales. En 2008, la industria naval turca estuvo en el puesto 5 en el ranking mundial.

El sector naval argentino, en lo que respecta a las empresas estatales, estas podrían operar como “astilleros de segundo piso”. (12) Los constructores navales turcos, podrían emplear estas valiosas instalaciones y personal, para construir tanto para la Armada Argentina y/o Prefectura Naval, como terceros países. Por medio de un esquema UTE o Unión Transitoria de Empresas entre CINAR-Tandanor, astilleros turcos y privados argentinos. Estos últimos serían los responsables del proyecto, corriendo a cargo de la contratación de navalpartistas, empleados. El CINAR aportaría infraestructura, personal apoyo ante organismos estatales, obtención de garantías y financiamiento. En este contexto podemos hablar de los paquetes PIFLO (Paquetes Importados Financiación Local). En otras palabras, la mecánica sería la siguiente:
  • Conformar una UTA entre CINAR + Astillero A, agregándose un grupo externo en el esquema PIFLO – empresas turcas – aportando equipos importados, con financiamiento local, para proveer buques al Estado, ya sea para la Armada o Prefectura Naval.
  • CINAR + Astillero B. Bajo financiamiento internacional, la UTAE adquiere insumos en el mercado local y externo, para llevar a cabo un proyecto para el extranjero: por ejemplo, un buque de patrulla para un país de la región.
  • CINAR + Astillero C, adquiere insumos en el mercado nacional y los importados en el exterior, para construir un buque para un armador privado nacional.
El sector privado puede llegar a acuerdos con la industria de defensa turca. Un ejemplo, es el acuerdo entre la Federación de Industria Naval Argentina y la Royal IHC, de los Países Bajos, para conseguir financiamiento y transferencia de tecnología. Esto significa que las empresas neerlandesas aportan el financiamiento y los equipos que no se producen en Argentina, pero la construcción se llevaría a cabo en astilleros argentinos. Este modelo puede ser replicado para un escenario de cooperación Turquía – Argentina.

La propuesta de cooperación en el ámbito de tecnología e industrias de defensa, es un caso win-win para Turquía y Argentina. Las empresas turcas exportan tecnología, materiales y equipos, además de la posibilidad de obtener financiamiento, ganando un nuevo mercado y proyectándose hacia América Latina. En el caso argentino, las empresas ganan al incorporar nuevas tecnologías, diversificando sus alianzas estratégicas, generando empleo y valor agregado, que luego conlleva al desarrollo.




Algunas consideraciones finales

A la luz de lo expuesto anteriormente observamos un futuro prometedor en la cooperación bilateral y multilateral entre Turquía y Argentina en el ámbito de la industria de defensa. La creciente y sostenida presencia de Turquía en la región permite vislumbrar las posibilidades de trazar una agenda conjunta en la cual Argentina puede convertirse en una “puerta de entrada” para Turquía, tanto en el campo de la defensa como en otros ámbitos.

Las Fuerzas Armadas argentinas han estado fuertemente condicionadas por problemas de presupuesto, falta de una visión estratégica y unificada respecto de la defensa, junto con las limitaciones de una política exterior indefinida. El veto británico sobre repuestos y componentes que emplean sistemas de las Fuerzas Armadas argentinas, obligó a su salida de servicio y también limitó la adquisición de equipos en el exterior, que tengan componentes de este origen. Un ejemplo: el caza ligero KAI T-50 Golden Eagle, surcoreano, que su posible venta quedó frustrada por el veto británico sobre determinados componentes de la aviónica. En este contexto aparece Turquía como un actor clave cuya industria de defensa cobró relevancia mundial y puede convertirse en un jugador competitivo para la región. El país cuenta con alto grado de desarrollo tecnológico y autosuficiencia, lo que reduce drásticamente condicionantes políticos de determinados actores.

La ley que creó el Fondo Nacional de Defensa, prevé recursos específicos para las Fuerzas Armadas, lo que impulsa a crear un mercado militar estable y con cierta previsibilidad. El complejo industrial de defensa, tan golpeado en las últimas décadas, subsiste y mantiene aún capacidades relevantes, donde apareció un nuevo actor, la empresa estatal INVAP, de alta tecnología. La política llevada a cabo de incrementar el grado de nacionalización de componentes aeronáuticos, como de crear una red de proveedores para el proyecto del cohete lanzador de satélites Tronador II, fomenta al desarrollo de un entramado de empresa de alta tecnología. Pero queda un largo camino por recorrer, y no cabe duda que es preciso un socio estratégico, bajo el concepto win win.

Las empresas turcas pueden brindar un amplio abanico de opciones y tecnología a las Fuerzas Armadas argentinas. El impulso a una alianza estratégica en el área de tecnología e industria de defensa, que incluya la creación de empresas conjuntas, cooperación en investigación y desarrollo, intercambios académicos, acceso a financiamiento puede convertir a la Argentina en una “puerta de entrada” a la región.




(2) Año 2008.
(7) Argentina fue el único país de América Latina en fabricar piezas de artillería de campaña. Los CITER 155/33, fueron empleados exitosamente en la Guerra de Malvinas de 1982, siendo una amarga sorpresa para los británicos.
(8) Vehículo anfibio de 25 toneladas, con prestaciones similares al AAVP 1 de los Estados Unidos, desarrollado por FNSS. Las Fuerzas Navales turcas contrataron 18 en versión de transporte, 2 de Puesto comando y 2 de recuperación. Nota de los Autores.
(9) Destructores de 8.500 toneladas, de defensa aérea de zona. Propulsión CODOG. Los buques tienen la capacidad de identificar blancos a 1.000 km. Los sistemas antiaéreos como anti superficie, son desarrollos nacionales, además de emplear misiles superficie aire de largo alcance, misiles RIM-156 SM-2 Block IV (SAM) RIM-162 Evolved Sea Sparrow Missile . La industria local, diseñó el cañón de 127 mm. Cabe destacar la importante densidad de armamento por tonelada de desplazamiento: 16 AShM Atmaca de 220 km de alcance, 64 células VLS para misiles tierra-aire SIPER de más de 150 km de alcance (entre otros SAM) y misiles terrestres Gezgin de más de 1.000 km de alcance, misiles de crucero de ataque, torpedos ligeros Orka de 324 mm, dos CIWS Gökdeniz Aselsan de 35 mm, dos láseres de alta energía Meteksan Nazar, sistemas de señuelos, dos estaciones de armas para misiles guiados antitanque (ATGM) UMTAS y cuatro estaciones de armas remotas. Opera un helicóptero tipo S-70 Sea Hawk.
(10) Los clústeres industriales son agrupaciones de empresas de distintas industrias, que tienen como objeto acceder a nuevos mercados, desarrollar oportunidades de negocio, mediante la nivelación de sus recursos y por ende sus competencias. Estamos ante un modelo de desarrollo regional, que busca consolidar las fortalezas de los sectores industriales y servicios de una región, impulsando su crecimiento sostenido. Esto impulsa a micro y pequeñas industrias. Un clúster también puede ser una agrupación de proyectos de investigación, que se unen para abordar y resolver problemas importantes. Nota de los Autores.
(11) El vehículo aéreo no tripulado Vigía 2B, tiene previsto una envergadura de 12 metros, longitud de 8.3 metros y su peso máximo de despegue rondará los 1.020 kilogramos. Alcance de 1.800 kilómetros, autonomía de 14 horas y techo de servicio de 18.000 pies, el Vigía 2B estará impulsado por un moderno motor de la compañía austriaca BRP Rotax. Nota de los Autores.
(12) El sector privado está representado por 17 empresas.

Fátima Carolina Funes. Licenciada en Relaciones Internacionales. Experta en Integración Regional y en Cultura Turca. Actualmente doctorando en Relaciones Internacionales en la Universidad del Salvador.

Jorge Alejandro Suárez Saponaro. Abogado. Magíster en Defensa Nacional. Columnista de Defensa y Seguridad. Corresponsal de Diario El Minuto (Chile).



Fuente: deyseg.com

lunes, 8 de agosto de 2022

Nuevos proyectos de INVAP: Alianza con Turkish Aerospace y satélites Small Geo para una mayor participación global
DEF dialogó con Gabriel Absi, gerente del área espacial de esta empresa estatal, para conocer las flamantes iniciativas de la única compañía latinoamericana que la NASA califica para desarrollar misiones satelitales completas
Por José Javier Díaz


“El 75 % del trabajo y de los materiales que requiere el diseño, construcción y testeo del SG-1 que nos encargó ARSAT se hace en Argentina”, dice titular de la gerencia del área espacial de INVAP (Archivo DEF)


Con más de mil proyectos en Argentina y otros países de los cinco continentes, entre los que se encuentran EE. UU., México, Brasil, Perú, Bolivia, Holanda, Australia, Egipto, Nigeria, Arabia Saudita, India, China, entre otros, la compañía rionegrina lleva más de cuatro décadas entre nosotros. Trabaja en sistemas llave en mano, componentes y procesos de vanguardia en materia de reactores nucleares, enriquecimiento de uranio, plantas de radioisótopos, satélites de observación y telecomunicaciones, radares, drones, equipamiento médico, entre otros.

De hecho, INVAP es la única empresa latinoamericana calificada por la NASA de EE. UU. como capaz de desarrollar misiones satelitales completas –exceptuando el lanzamiento– y es el contratista principal de los satélites requeridos por la CONAE y ARSAT a nivel nacional, además de haber concretado diversas exportaciones a otros países de América, Asia y Europa.

Para conocer más sobre las capacidades y los proyectos de la firma rionegrina en materia específicamente de satélites geoestacionarios de telecomunicaciones, DEF entrevistó a Gabriel Absi, titular de la gerencia del área espacial de INVAP.


-¿En qué proyectos están trabajando actualmente?

-En diciembre de 2021, INVAP firmó un contrato con la CONAE para diseñar y construir la segunda generación de los satélites de observación con microondas, los SAOCOM-2. Es un contrato muy importante, no solo en términos económicos, sino también en lo que hace a la continuidad del personal especializado y la consolidación del know how en radares de apertura sintética en banda L (tecnología que dominan muy pocos países del mundo).

Esta segunda generación de los SAOCOM tendrá varias modificaciones que harán de estos satélites plataformas más avanzadas y eficientes en la obtención y el procesamiento de imágenes. Vamos a reemplazar las obsolescencias de ciertos componentes y se introducirán mejoras en general; se modernizará casi toda la aviónica, emplearemos una computadora de a bordo de la misma tecnología que la que desarrollamos para el SABIA-Mar y el SG-1. Además, en el área de defensa, se está trabajando en el desarrollo de radares de banda X, con la idea de poder usarlos en proyectos espaciales. Esperamos llegar pronto a un acuerdo con la CONAE para diseñar y construir los satélites de arquitectura segmentada (SARE) con sus respectivas cargas útiles, tanto las pasivas (cámaras ópticas) como las activas (radares SAR).

Estamos avanzando con el desarrollo e integración del satélite SG-1 con tecnología HTS (acrónimo del inglés de High Throughput Satellite) para ARSAT, que representa un salto respecto a los ARSAT-1 y 2 que construimos y se pusieron en órbita en 2014 y 2015, respectivamente.


"Estamos avanzando con el desarrollo e integración del satélite SG-1 con tecnología HTS para ARSAT", dice Absi (Archivo DEF)


-¿En qué consiste la tecnología de los satélites Small Geo?

-A grandes rasgos, la tecnología de los Small Geo implica una reducción a casi la mitad de peso (1500 kg) respecto de los ARSAT (que pesan casi 3000 kg). Este menor peso conlleva una reducción importante en el costo de lanzamiento y los seguros. O sea, aumentamos la eficiencia y disponibilidad de servicio bajando costos y manteniendo una vida útil de 15 años.

El presidente dijo, durante la apertura de sesiones de este año, que se avanzará en el diseño, construcción y lanzamiento de la segunda generación de satélites Small Geo (denominada SG-2). En ese sentido, el SG-1 es un satélite con tecnología HTS que operará banda Ka, mientras que el SG-2 podría operar en las bandas Ka, Ku del tipo flexible.

-¿Cómo surgió GSATCOM?

-Como siempre, pero especialmente en la última década, desde INVAP realizamos diversos análisis de mercado, prospectivas comerciales y tecnológicas. Concretamente en lo que hace al área espacial, que corresponde a mi gerencia, llegamos a la conclusión de que, si queríamos tener una mayor participación en el mercado global de los satélites, debíamos buscar un socio que nos complementara allí donde nosotros teníamos menos chances de conseguir contratos.

Es de público conocimiento el destacado nivel tecnológico que ha logrado nuestra contraparte turca, y su privilegiada ubicación geográfica (casi al medio entre Europa, Asia y África) nos llevó a iniciar las conversaciones que derivaron en esta exitosa alianza estratégica con TAI. A su vez, para la empresa turca, América Latina y el Caribe constituía un mercado que les interesaba, pero, por la distancia y barreras idiomáticas/culturales, resultaba más simple de encarar a través de INVAP.

-¿Qué tareas hace INVAP y cuáles Turkish Aerospace?

-El paquete accionario de GSATCOM está conformado equitativamente, 50 % por INVAP y 50 % por Turkish Aerospace Industries. Si bien su sede física está en Turquía, nosotros tenemos personal propio allá y aquí en Argentina.

Con respecto a la división de tareas que preguntaste, te diría que el 75 % del trabajo y de los materiales que requiere el diseño, la construcción y el testeo del SG-1 que nos encargó ARSAT se hace en Argentina. TAI realiza en Turquía la ingeniería de la parte mecánica, térmica (las mantas, por ejemplo) y el cableado/harness del satélite, así como la producción de los componentes y subsistemas correspondientes a estas tres áreas.

El contrato del SG-1 entre ARSAT e INVAP prevé el diseño, la integración, la producción, el testeo y dos años de soporte a las operaciones; también incluye las maniobras de puesta en órbita geoestacionaria. A los fines de reducir al máximo los costos para el Estado argentino, se decidió que INVAP subcontratase a GSATCOM para proveer la ingeniería básica, de detalle y concurrente. De esta manera, por razones administrativas y económicas, INVAP le pagó a GSATCOM un royalty por la ingeniería del SG-1, aunque, en su gran mayoría, la hacemos profesionales argentinos. Para ilustrar al lector sobre la conveniencia de haber realizado esta operatoria para reducir costos al Estado nacional, se estima que ARSAT abonó la veinteava parte de lo que hubiera costado financiar el desarrollo de la ingeniería básica, de detalle y los modelos de calificación necesarios para el SG-1.

-¿Qué porcentaje de componentes y costos de sus satélites son nacionales y extranjeros?

-La gestión de proyecto, la ingeniería y los ensayos representan aproximadamente un 25 % del costo de los satélites. Hay que sumar un 30 % más en servicio de lanzamiento para puesta en órbita y seguros, y un 45 % son costos de materiales. Esto significa que casi dos terceras partes del costo de diseñar, construir, testear y lanzar un satélite geoestacionario de telecomunicaciones quedó en proveedores extranjeros. Pero, si bien este balance económico resulta aparentemente desfavorable para nuestro país, debemos tener en cuenta que hemos desarrollado capacidades (en recursos humanos, infraestructura, etc.), que le permiten a la Argentina ir incrementando a los proyectos espaciales cada vez más componentes y tecnologías en la cadena de valor, las cuales son estratégicas y apenas menos de diez países del mundo dominan.

En lo que hace a satélites de observación de la Tierra (que orbitan el planeta a 600/700 km de altura), todo lo que es estructuras y mecanismos de paneles solares lo hace INVAP, mientras que la integración y los ensayos de las celdas fotovoltaicas las hace la CNEA. Sin embargo, dadas las mayores exigencias y condiciones en las cuales operan los GEO (las órbitas geosincrónicas implican alturas de casi 35.000 km), para los paneles solares de los satélites de telecomunicaciones, la CNEA aún no dispone de los procesos requeridos para su producción.

-¿Aumentó la sustitución de importaciones con el SG-1?

-Sacando el costo de lanzamiento (del cual seguimos dependiendo de otros países, sea EE. UU., Francia, China, entre otros), aproximadamente un 45 % del valor del satélite corresponde a materiales y componentes importados (como el transponder, por ejemplo). Hemos logrado revertir la proporción importado/nacional, pasando a tener un diferencial a favor y esperamos seguir reduciendo a un mínimo la dependencia mediante la sustitución de importaciones a partir del desarrollo y calificación de proveedores.

A modo de ejemplo, hoy INVAP está diseñando y produciendo en el país toda la aviónica (la computadora principal, que incluye el sistema de control de actitud, el sistema de manejo de potencia del satélite, el sistema de propulsión eléctrica, entre otros). Para el SG-1, el único componente crítico que importamos es el sistema de comunicaciones HTS. Si bien HTS es la tecnología que más se está usando hoy día, preferimos centrar nuestros esfuerzos en desarrollar la tecnología de próxima generación de los sistemas de comunicaciones conocida como sistema de comunicaciones flexible, y eso es lo que estamos haciendo pensando a futuro.

-¿Cuál es el posicionamiento internacional de INVAP en lo que hace a satélites?

-Cuando te buscan, te piden que cotices o te presentes a una licitación, ahí te das cuenta que INVAP ya está posicionada en el mapa mundial como proveedor confiable de tecnología espacial, tanto de satélites de órbita baja como geoestacionarios.

Cuando salimos a vender al mundo, es muy importante vender como país. En ese sentido, estamos muy agradecidos con los gobiernos que siempre nos han apoyado a través de la Cancillería (la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional), los Ministerios de Producción, el de Ciencia y Tecnología e Innovación (MINCYT), la Comisión Nacional de Actividades Aeroespaciales y Jefatura de Gabinete.

Por otro lado, la financiación sigue siendo un aspecto clave para ganar contratos de estas magnitudes, que van del orden de los 40 a los 150 millones de dólares para un satélite LEO y de USD 80 a 200 millones para un GEO. En ese orden, INVAP ha gestionado una línea específica de financiación para ofrecer a sus potenciales clientes a través del Banco de Industria y Comercio Exterior (BICE) de la República Argentina. Por su lado, GSATCOM ha hecho lo propio a través de una entidad crediticia de ese país, a fin de ofrecer las mejores condiciones contractuales.

-En el marco de la creación de la flamante Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio (ALCE), ¿qué rol puede tener la Argentina a nivel regional? ¿Cree que facilitará la concreción de exportaciones argentinas de satélites?

-Como dije antes, INVAP es la cara visible o la “marca” que representa a la República Argentina a nivel mundial en lo que hace al diseño y construcción de satélites, especialmente de observación por microondas (con radar de apertura sintética) y de telecomunicaciones. Nuestra empresa ha realizado presentaciones institucionales sobre el expertise y las capacidades que tenemos en el área espacial, tanto en el ámbito de la agencia espacial ALCE como así también en reuniones bilaterales con países de la región.

A su vez, tanto la Cancillería como el MINCYT y la CONAE están trabajando en propiciar el desarrollo de una misión multilateral para tener un satélite que atienda las necesidades de los países de la región.

-¿INVAP ha recibido algún requerimiento del Ministerio de Defensa con relación a disponer de un satélite abocado específicamente a las comunicaciones militares y estratégicas?

-Desde hace ya varios años el Ministerio de Defensa ha estado en contacto con ARSAT y, juntos, vienen trabajando en diversas iniciativas para ampliar y mejorar las telecomunicaciones de las Fuerzas Armadas (FF. AA.). En ese sentido, ARSAT brinda servicio al telepuerto satelital que posee el Ejército Argentino en la guarnición Campo de Mayo, en la provincia de Buenos Aires; también mantiene la conexión con las bases antárticas de nuestro país y con los buques de la Armada Argentina. Sé que últimamente ha habido reuniones entre el personal técnico de ARSAT y las FF. AA. para incluir, de ser posible, los requerimientos operativos en el satélite SG-2.

*El autor fue Oficial Comando de la Armada Argentina, asesor de los ministros de Ciencia, Tecnología e Industria; Defensa y Seguridad de la Nación. Es magíster del ITBA y magíster europeo en Dirección Estratégica y Tecnológica; licenciado en Administración; consultor de empresas y gobiernos.



miércoles, 1 de septiembre de 2021

Para celebrar sus 45 años, Invap cambia de receta
Hay una nueva generación que se prepara para manejar la empresa estatal rionegrina. Cambia el paradigma pero no la mística.
Por Martín Belvis


El área de radares de la empresa, la más nueva (Foto: Chino Leiva)


Hace hoy 45 años un grupo de científicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica decidió fundar una empresa de ingeniería aplicada sin saber quizás que lo más difícil no era utilizar el conocimiento más allá del laboratorio sino encontrar alguien que esté dispuesto y tenga la capacidad de pagar por eso. La mayoría de los que tomaron la decisión de crear Invap hoy ya no está, pero la generación que ahora maneja la compañía heredó aquel espíritu y prepara la receta para que los más jóvenes asuman la posta.

El año pasado murió Héctor Otheguy, el físico graduado en el Instituto Balseiro que llegó a CEO de Invap para transformarla en una empresa de envergadura y con presencia en los cinco continentes.

La posta que dejó Otheguy la tomó hace ya unos años Vicente Campenni. “La empresa está en una buena situación, con excelentes desafíos a la vista, tanto desde el punto de vista tecnológico, como el comercial o de la gestión de conocimiento”, le dijo ayer el CEO de Invap a RÍO NEGRO en la sala del directorio, un ambiente austero en el que resalta el retrato de Otheguy que hizo el genial Pablo Bernasconi.


Vicente Campenni, el gerente general de Invap (Foto: Chino Leiva)


“Hay que hacer una nueva receta”, dice Campenni que decía Otheguy. “Es innegable que la situación es compleja” en todo sentido luego de que el mundo quedara patas para arriba con la pandemia, pero una de las fortalezas de Invap ha sido su capacidad de adaptación.

La actividad en el exterior, que hasta antes de la pandemia representaba el 50% de los ingresos de la empresa, se va recuperando. Y los proveedores también van retomando el ritmo de trabajo.

Invap importa el 20% de lo que precisa. Y en el 80% restante hay una participación de proveedores argentinos que equivale a la mitad.

“Nos gusta pensar en Invap como un conjunto social”, dijo Campenni. Recordó que hace menos de una década se plantearon la transición con las nuevas generaciones: “cómo generar un proceso evolutivo en la gestión de la empresa”, resumió el CEO actual. Como consecuencia de aquella preocupación hoy observan que los más jóvenes se apropian de esa mística que tiene la empresa y del valor del trabajo en grupo.

No hay un Elon Musk ni un Jeff Bezos. Entre Invap y los llamados “unicornios” (las compañías que, de manera disruptiva, logran valer por encima de los 1.000 millones de dólares) hay un abismo. “Acá no hay un campeón ni un héroe, lo que se ve es la necesidad de un equipo por obtener un resultado”, lo describió Campenni.

Cada uno de los emprendimientos en marcha

La mayoría de los proyectos en los que trabaja Invap se fueron reactivando:

Holanda: se terminó la ingeniería básica y está a punto de iniciarse la ingeniería de detalle del reactor nuclear de investigación.

Bolivia: uno de los tres centros de radioterapia, el de El Alto, está a punto de terminarse; sólo resta un paso administrativo. Las tareas, que se habían interrumpido luego del golpe de Estado contra Evo Morales, se restablecieron.

Brasil: se cumplió el contrato por la ingeniería de detalle del reactor nuclear de potencia RMB.

Argentina: el acuerdo con la CNEA por el reactor de potencia RA10 fluye con normalidad.

India: la construcción de una planta de radioisótopos está en la etapa final, pero sufrió una pausa con la pandemia. Hoy se está retomando.

Arabia Saudita: la construcción de un reactor sufrió una caída en el ritmo de avance por la pandemia. Ahora se retomaron las tareas de modo virtual y en breve regresarán de modo presencial.

Nigeria: el diseño de radares primarios móviles está en la etapa inicial de la ingeniería.

Turquía: avanza el desarrollo de “smallgeos”, un modelo de satélite que le permite a Invap incorporar conocimientos para aplicar al SG1, el próximo aparato que la empresa estatal Arsat planea enviar al espacio.



lunes, 11 de enero de 2021

La explosivas denuncias de un ex espía turco preso en Ezeiza: Serkan Kurtulus, el hombre que sabe demasiado
Acusado de mafioso, dice que el gobierno de Erdogan vende armas al Estado Islámico, derribó un avión ruso en Siria y es responsable de asesinatos y extorsiones.
Por Santiago O'Donnell


1. Serkan Kurtulus con sus armas, cuando trabajaba para el servicio secreto turco. 2.Para Kurtulus era un orgullo ayudar a la guerrilla turcomana. 3. La detención de Kurtulus en Puerto Madero. (Telam) 


El hombre que sabe demasiado llama a la casa de su traductor, un antropólogo y activista por los derechos humanos kurdo que vive en Vicente López y maneja un local de comida armenia en San Telmo. Se comunica desde la cárcel de Ezeiza poco después de las ocho de la noche, cuando el encierro nocturno lo hace sentir un poco más seguro. Llama porque sabe muy bien que la exposición de su caso puede evitarle el destino que suele aguardarle a quienes se encuentran en su situación. Pertenece a esa rara especie humana que componen los espías que se han quedado sin cobertura: necesita hablar y mostrarse para evitar que sea demasiado fácil matarlo. El hombre que sabe demasiado ha desarrollado un saludable instinto de superviviencia.

“Por supuesto que hubiera preferido no haber vivido tantas cosas ni haberme enterado de tantas cosas,” dice por teléfono a través de su traductor. “Pero como viví lo que viví, estoy pensando siempre en denunciar los crímenes del gobierno turco y si puedo salvar aunque sea a un solo joven, hacerlo que pare de trabajar para este gobierno asesino, para mí es un honor.”

Serkan Kurtulus, así se llama, es el arrepentido más famoso de Turquía. Su caso ha generado una gran expectativa internacional, especialmente en Turquía, pero también en Europa y Estados Unidos, donde se han escrito decenas de artículos sobre él.

Kurtulus dice que el gobierno turco presidido por Recep Tayyip Erdogan le vende armas a grupos terroristas como el Estado Islámico y el sucesor de Al Qaeda, Al Nusra, y que tiene nombres, testimonios y grabaciones que prueban su acusación. También dice saber de golpizas, extorsiones, atentados y hasta el derribo de un avión ruso, acciones del servicio secreto turco sobre las cuales estaría en condiciones de aportar valiosa información. Se describe a sí mismo como un patriota engañado y dice que si es enviado a una Turquía donde no hay justicia, su vida no valdrá un centavo.

En cambio el gobierno turco proclama combatir toda forma de terrorismo codo acodo con sus aliados de la OTAN y regirse bajo las normas de un Estado de derecho. Y denuncia en documentos presentados ante la justicia argentina que Kurtulus es un mafioso, un matón que se vende al mejor postor y el autor material o intelectual de 32 hechos armados, incluyendo dos asesinatos por encargo.

En ultima instancia será el gobierno argentino quien tendrá que decidir a quién le cree. O al menos cuánto valora las palabras de su prisionero en relación a las del régimen que lo reclama.

Serkan Kurtulus nació en 1978 en una familia de comerciantes ultranacionalistas. Dice que su vocación de servicio desde joven lo llevó a ingresar al servicio secreto turco, donde recibió entrenamiento militar. En el 2013 fue enviado a Siria para espiar a los grupos armados que actuaban y siguen actuando en ese teatro de operaciones del otro lado de la frontera sur de su país. Dos años más tarde fue condecorado por evacuar del norte de Siria a guerrilleros turcomanos heridos y llevarlos a resguardo en territorio turco, salvándoles la vida. Para un joven con la formación de Kurtulus, explica, nada más patriótico que luchar en Siria, siguiendo el ideal de una gran nación que se extienda desde Mongolia hasta Turquía, heredera de los imperios de Atila y Gengis Kan, como han soñado generaciones de nacionalistas panturcos.

En Siria, dice Kurtulus, se dio cuenta que Turquía, siendo miembro de la principal alianza militar de Occidente, la OTAN, le vendía en secreto armas al Estado Islámico, el grupo terrorista más odiado y temido por los supuestos aliados de Turquía, los europeos y los estadounidenses.


El descubrimiento lo perturbó. O al menos eso le dijo al juez federal argentino Marcelo Martinez de Giorgi en un escrito que presentó el año pasado argumentando en contra de su extradición.

“Durante mis distintas misiones en Siria fui testigo y descubrí que la organización de inteligencia del gobierno del AKP de Turquía ayudaba a distintas organizaciones terroristas tales como Isis (Estado Islámico) y Al Nusra”, escribió. “A partir de ese momento empecé a cuestionar la política del gobierno turco que presentaba a estos terroristas como combatientes de la democracia de Siria. Cuando yo le pregunté a mis superiores, ¿por qué Turquía está entregando armas a estas organizaciones terroristas? la respuesta de mis superiores fue así: ´Los estamos usando contra los Kurdos y el gobierno de Siria, una vez que terminamos con ellos vamos a mandar a Isis y a Al Nusra a la basura´. Mi misión era recoger informaciones sobre estas organizaciones terroristas peligrosas y vi que estas mismas organizaciones terroristas eran protegidas y ayudadas por mi gobierno. Fue en ese momento que decidí retirarme de Siria.”

De regreso a Turquía en 2016, Kurtulus no la habría pasado bien. Ese año Erdogan sufrió un intento de golpe por parte de su ex socio, el clérigo Fetullah Gulen, hoy exiliado en Estados Unidos, lo cual dio pie a una gigantesca purga en el estado y las fuerzas armadas, acompañada por una brutal represión de opositores, críticos y periodistas no alineados. Kurtulus confiesa que en ese contexto el gobierno de Erdogan en su región, la provincia de Esmirna, lo usó para extorsionar a comerciantes a cambio de no acusarlos falsamente de golpistas, y que también le dio una paliza en una plaza pública a un periodista que molestaba a sus jefes. Para entonces, dice, ya acumulaba muchas dudas acerca de lo que le pedían que haga en nombre de la patria. La pregunta cae de madura. ¿Cómo no se dio cuenta antes?

“Es que yo fui manipulado desde mi juventud con una ideología ultranacionalista”, contesta por teléfono a través de su traductor oficial ante la justicia argentina, Mehmet Dogan. “Nosotros creíamos que los armenios, los kurdos, los griegos y los judíos son el enemigo de la patria turca. Antes, los que golpeaban a los periodistas eran héroes para mí, ahora me arrepiento de haber participado en esos actos.”

Kurtulus dice que se terminó de convencer de que tenía que romper con el régimen cuando le ordenaron que asesinara a un famoso periodista turco y a un religioso estadounidense no menos notorio.

El periodista, Can Dundar, había filmado, fotografiado y publicado imágenes en 2015 de una transacción de armas entre Turquía y el Estado Islámico en Siria. Detenido por revelar secretos de estado, sufrió un atentado en pleno juicio y escapó del país para asilarse en Alemania, país que negó su extradición a Turquía, donde fue condenado en ausencia a 27 años de cárcel por espionaje y terrorismo. Dundar ha hecho público su oposición a la extradición de Kurtulus, a quien considera un testigo clave para que otros ex miembros arrepentidos del aparato represivo de Erdogan empiecen a contar lo que saben. “Kurtulus tiene mucho para decir y puede ser un ejemplo importante para que otros empiecen a denunciar. Si vuelve a Turquía es muy posible que lo maten,” dijo a Página/12 desde Alemania.

El religioso estadounidense al que tenía que matar, dice Kurtulus, era nada menos que Andrew Brunson, pastor evangélico de la Iglesia de la Resurrección de Esmirna. Detenido en 2016, acusado de asociar con terroristas y con Gulen, Brunson se convirtió en la moneda de cambio que forjó la alianza entre Erdogan y Trump una vez que el pastor fue liberado en 2018 y el presidente estadounidense levantó sus sanciones económicas a la economía turca. En su declaración a la justicia argentina y en varias entrevistas que dio a medios locales y extranjeros desde la cárcel de Ezeiza, Kurtulus asegura que en 2016 sus jefes del servicio secreto de Erdogan en la provincia de Esmirna le ordenaron que mate al pastor en la cárcel utlizando como mano de obra a jóvenes que puedan ser vinculados a Gulen, de manera tal de que Trump crea que Gulen ordenó matar al clerigo y se convenza de entregarlo a las autoridades turcas.

Fue la gota que rebalsó el vaso, dice Kurtulus. En septiembre de 2016 partió a Georgia. Cruzó la frontera con su documento de identidad, sin que existiera denuncia alguna que le impidiera salir del país. Al contrario: sus jefes se habían encargado de borrar toda huella de sus golpizas y aprietes. Tampoco tenía problemas económicos. Su familia tenía un buen pasar, eran dueños de negocios y concesionarios de autos en Alemania y Turquía. Él mismo no tardó en abrir un hotel en Georgia. Pero su conciencia no lo dejaba tranquilo.

Empezó a denunciar al gobierno de Erdogan a través de las redes sociales. En las mismas páginas de Facebook, Twitter, e Instagram en las que había posado orgulloso con su AK 47 durante su misión en Siria, ahora hablaba de transacciones entre el gobierno turco y el Estado Islámico, implicaba al servicio secreto turco en el derribo de un avión caza ruso en el 2015 en Siria y contaba cómo lo habían contratado para matar a Dundar y a Brunson.

Recién entonces Turquía pidió su captura, dice Kurtulus. No por los crímenes que había cometido y el gobierno había tapado, sino por 32 hechos armados ocurridos en Turquía, la mayoría de ellos en 2017 y 2018 cuando él vivía en Georgia. Según el pedido de captura presentado a la justicia argentina por las autoridades turcas vía Interpol, Kurtulus dirigía una asociación ilícita y ordenaba los crímenes desde Georgia. El pedido de extradición de Turquía no fue aceptado por Georgia y Kurtulus fue nombrado refugiado por la Cruz Roja. Dice que continuó con sus denuncias hasta que Turquía mandó a Georgia un equipo de sicarios para matarlo. 

Entonces el gobierno de Georgia, después de desbaratar el atentado, le dio a Kurtulus y a otro asilado turco llamado Lider Camgoz pasaportes de Georgia verdaderos pero con nombres falsos y les pidió que se marcharan. Con esos documentos cruzaron la frontera a Azerbaiján y de ahí a Macedonia, burlando el pedido de captura internacional que seguía vigente a pesar del rechazo de Georgia. “No sabíamos cómo ni dónde seguir. Con el trascurso de los días nos enteramos que la República de Colombia no tiene tratado de extradición con Turquía, por lo cual nos compramos boletos de avión hacia Colombia,” Kurtulus escribió.

Kurtulus y Camgoz están presos en Ezeiza desde junio, seis meses después de llegar a la Argentina. Los habría delatado un empleado de la embajada de Turquía llamado Ozgur Demir. Según Kurtulus, Demir es un traidor que los había alentado a viajar a este país, presumiblemente para ayudarlos y sin decirles para quien trabajaba. “Dijo que nos podría ayudar para sacarnos de Interpol y vivir el resto de nuestras vidas en un país donde se respetan los derechos humanos y la democracia,” escribió Kurtulus al juez argentino. Vivieron en Palermo y Puerto Madero mientras Demir les tramitaba sus papeles de residencia en la Argentina. Poco después de descubrir que Demir trabajaba para la embajada turca cayeron presos en Puerto Madero. A las pocas horas el gobierno turco presentó todos los papeles para la extradición de ambos, cuenta una fuente judicial. A su vez Kurtulus y Camgoz pidieron que Argentina los acepte como refugiados.



Página/12 intentó comunicarse con Demir, el presunto delator, y dio con su máquina contestadora en la embajada de Turquía. Pero un funcionario de esa dependencia dijo que Demir no trabaja más en la sede diplomática y no sabe si permanece en la Argentina. También se le pidió una entrevista al embajador turco, Sefik Vural Altay, a través de su jefa de prensa, pero al cierre de esta edición no había respondido.

En diciembre Martínez de Georgi falló en favor de la extradición. Cerca del juez explican que se trató de un fallo técnico. La sentencia aclara que no se investigaron los hechos denunciados en el pedido de captura porque por ley dicha evaluación le corresponde a quienes deben resolver el pedido de refugio. El juez también dio lugar a una apelación ante la Corte Suprema y supeditó el traslado a Turquía al resultado de la apelación y el pedido de refugio. En caso de que ambas instancias no prosperen, el gobierno argentino a través de su cancillería tendrá la última palabra. Como nación soberana puede aceptar o negar el pedido de Turquía.

Está claro que si el pedido de refugio o la apelación judicial prosperasen, Alberto Férnández evitaría la incómoda situación de tener que elegir entre complacer al gobierno turco o a los opositores al régimen de Erdogan dentro y fuera de Turquía.

La decisión de darle refugio o no a Kutulus y su ladero Camgoz recae sobre la Conare (Comisión Nacional de Refugiados), un organismo estatal integrado por funcionarios de cuatro ministerios del gobierno nacional y el Inadi (con voz y voto) y del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y de ONGs locales (con voz pero sin voto).

El Conare ha recibido cartas de la Asociación de Derechos Humanos de Turquía, de la Liga por los Derechos Humanos de Argentina, así como de periodistas turcos, incluso del que fue golpeado por Kurtulus, pidiendo que no lo manden de vuelta a Turquía. Se espera una decisión para fines de enero o principios de febrero.

Mientras tanto el gobierno turco ha estado activo en sentido contrario a los periodistas y activistas por los derechos humanos que pidieron por Kurtulus. Al menos eso da a entender el diálogo telefónico que Kurtulus mantuvo desde la cárcel de Ezeiza con Ahmet Aziz Nesin, un periodista turco exiliado en París, hijo del famoso escritor Aziz Nesin. La entrevista completa fue subida a YouTube. Entre otras cosas se dijeron esto:

--Nesin: La delegación que llegó de Turquía a Argentina, ¿sigue en Argentina?

--Kurtulus: Dicen que sí, que está acá. Que hay un equipo de cuatro personas que está acá por nuestro caso.

--N: ¿Cuál es su objetivo?

--K: Lo que escuché es que están estableciendo relaciones con el gobierno, tratando de convencer a las autoridades de aquí para llevarme a Turquía. No sé que tipo de trabajo hacen ellos acá pero sé que quieren llevarme, obtener mi extradición.

--N: Según las convenciones internacionales de refugiados no creo que acepte Argentina tal extradición.

--K: Georgia rechazó el pedido de Turquía pero no sé como funciona acá.

--N: Eso lo sabe muy bien el gobierno turco, que no puede obtener tu extradición. Por eso te pregunté con qué objetivo vino esa delegación.

--K: No sé, no sé. Escuché algunos rumores pero lo no sé.