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sábado, 9 de abril de 2022

Impulsan la elaboración de cervezas y whiskies a partir de una levadura autóctona de la Patagonia
La Universidad del Comahue utilizará la levadura Euby para producir un componente líquido de alta calidad que contribuirá a promover la producción de bebidas alcohólicas en la región.
Por Diego Graglia


El investigador Diego Libkind, en el laboratorio (Foto: Gentileza Prensa del Gobierno de Río Negro).


La Universidad Nacional del Comahue (UNCo) comenzó a desarrollar la elaboración de cervezas y whiskies en Río Negro a partir de la producción de levaduras de alta calidad en formato líquido, basadas en la levadura autóctona Euby. La propuesta es dirigida por el director del Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas y Geoambientales (IPATEC), el investigador del CONICET Diego Libkind.

La planta de propagación de levaduras de IPATEC, que funciona dentro del Centro Regional Universitario Bariloche (CRUB), incrementará la elaboración de levadura líquida. Este producto tiene una mejor y más rápida capacidad de fermentación y actividad, y acrecentará la calidad de las cervezas y los whiskies que se producen en la región andino-patagónica. La propuesta también incluye la toma de muestras de la producción de las cervecerías y destilerías para hacer un análisis completo que permita optimizar procesos, mejorar las condiciones de operativas y lograr un mejor producto final.

El proyecto cuenta con el financiamiento del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación y forma parte del Programa de Proyectos Federales de Innovación (PFI) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Nación. “La idea es escalar nuestra capacidad de producción desde los 20 a 25 litros a 250, producir diez veces más levadura líquida para poder abastecer a los productores que han crecido mucho y nosotros nos hemos quedado un poco atrás”, explicó Libkind en diálogo con el Suplemento Universidad.

Además, la implementación y uso de la levadura Euby para procesos industriales permitirá lograr una mayor identidad en las cervezas y los whiskies de la región. “El productor patagónico tiene la posibilidad de hacer una cerveza única con el agua de los glaciares, la cebada argentina, el lúpulo patagónico, y esta levadura que cierra el círculo que permite un producto novedoso y atractivo”, expresó.

El hongo Llao Llao, típico de la zona de Bariloche, resultó ser el hábitat ideal de la levadura Euby por las características que posee. Solo crece de forma salvaje en troncos y ramas de algunas especies nativas como el coihue, la lenga y el ñire, que en primavera producen unas estructuras redondas amarillas que contienen azúcares y son un hábitat óptimo para las levaduras.

El hallazgo en 2011 de esta levadura nativa de la Patagonia recorrió el mundo y puso a Bariloche como centro de atención de los productores cerveceros a nivel internacional. Euby era la “madre” de la levadura Lager, insumo básico de la mayoría de las cervezas industriales. Hasta entonces se había ignorado el origen de la fermentación, aunque aún resta saber cómo fue el camino de la levadura desde el sur de América hasta Europa, cuna de la Lager.

Para Libkind, “los beneficios de la levadura Euby son varios, ya que la posibilidad de contar con un insumo local que es la madre de la levadura Lager es una herramienta con una potencia comunicacional y de marketing enorme, y va a permitir a los productores locales de cerveza y whiskies producir un nuevo producto, con la fuerza de la palabra Patagonia detrás”.



jueves, 17 de junio de 2021

Quinua contra el hambre
Investigadores del INTA San Juan trabajan en la construcción de una planta procesadora de la semilla de quinua, considerada un superalimento por sus propiedades nutritivas. Buscan agregarle valor al cultivo para facilitar su consumo y escalar la producción para favorecer a pequeños productores.
Por Nadia Luna





La quinua es un cultivo ancestral característico de la región andina conocido desde hace más de 7000 años. Se trata de una semilla que posee un alto valor nutricional, ya que aporta proteínas y aminoácidos esenciales para el ser humano. A pesar de ello, con la llegada de los españoles al continente, la quinua fue marginada y reemplazada por otros cereales, como trigo y cebada. Sin embargo, muchos campesinos y pequeños productores andinos siguieron apostando por ese cultivo, al cual hoy se busca revalorizar de diversas maneras.

Con este objetivo, investigadores de la Estación Experimental San Juan del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) están desarrollando una planta procesadora de quinua que permitirá agregar valor al trabajo de pequeños productores, reducir costos y aumentar la escala de producción del cultivo. Este proyecto fue uno de los seleccionados en la convocatoria “Ciencia y tecnología contra el hambre”, realizada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCYT), junto con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales.

“Por sus cualidades nutricionales, la quinua es considerada como un superalimento, ya que puede cubrir muchas necesidades alimenticias. En los últimos años, el cultivo de quinua creció bastante pero muchos son llevados a cabo por productores pequeños y medianos, que tienen de media hectárea a no más de cinco. Por eso, queremos aportar tecnología que permita que la escala productiva crezca y agregue valor al cultivo”, le dijo a TSS la ingeniera química Vanina Cornejo, investigadora del INTA San Juan y responsable del proyecto.


Esquema de la planta procesadora de quinua del Clúster Quinua Cuyo. Foto: Prensa INTA.


El proyecto busca mejorar el conocimiento sobre las características de la quinua desde hace unos cuatro años. Para ello, cultivaron distintos ecotipos en varias localidades de la provincia y estudiaron el comportamiento fisiológico y fenológico del cultivo para obtener información a nivel local. Posteriormente, se sumó productores interesados en el cultivo para que participen de los ensayos productivos y se capaciten en las propiedades de la semilla.

Así se conformó el Clúster Quinua Cuyo, al que hoy buscan fortalecer a través de la construcción de la planta. El clúster se inició en la provincia de San Juan pero la idea es que se extienda a toda la región de Cuyo, por las características en común que tiene la zona. Además de aumentar la producción, otro objetivo de la planta es agregar valor al cultivo a través de un proceso que permitirá comercializar la semilla lista para ser consumida en el hogar.

“La quinua presenta una dificultad a la hora de procesarla para consumir porque tiene saponina en el tegumento exterior, una sustancia considerada un antinutriente para el ser humano. Por eso, buscamos que en la planta procesadora se la extraiga y que la semilla quede disponible para que las personas, con un simple lavado, la puedan consumir”, explicó Cornejo.

Actualmente, como no existe una planta de desaponificado de quinua en esa región, investigadores y productores deben llevar las semillas hasta la localidad bonaerense de 9 de Julio para poder hacer el procesamiento. Esto implica un costo adicional de traslados y mayores dificultades operativas. Por eso, muchas veces los productores comercializan el grano con saponina, lo que requiere que los consumidores tengan que realizar un lavado extra (de al menos siete veces) para extraer el tegumento superficial.


Además de aumentar la producción, otro objetivo de la planta es agregar valor al cultivo a través de un proceso que permitirá comercializar la semilla lista para ser consumida en el hogar.


“Hemos realizado encuestas donde mucha gente dice que no consume quinua porque el lavado de las semillas requiere un tiempo significativo. Por eso, permitir que se obtenga una semilla lista para el consumo puede favorecer su comercialización y la disponibilidad inmediata del alimento”, dijo la investigadora.

Otra ventaja del proyecto es el método que usan para separar la saponina de la quinua. El proceso se realiza por frotación o fricción entre las semillas, con un equipo rotativo que no requiere agua, como sí sucede con otros métodos. De esta manera, se evita la generación de un volumen importante de agua contaminada, favoreciendo el cuidado del medio ambiente. Además de la producción de semillas, la planta contará con la posibilidad de molerlas para elaborar harina de quinua, ideal para personas que necesitan alimentos libres de gluten.

Por otra parte, Cornejo señala que la saponina que se obtiene tras el proceso de separación es una sustancia similar al jabón que puede ser empleada por emprendedores para otros fines comerciales, como la elaboración de productos cosméticos, jabones y shampúes. Si bien el foco de los investigadores es la producción de quinua, se trata de otro potencial del proyecto que puede ser aprovechado.

En la conformación del Clúster Quinua participan actores de diversas esferas, como los municipios de Iglesia, Calingasta y Pocito; la Federación de Cooperativas Agropecuarias de San Juan (FECOAGRO); el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) Cereales y Oleaginosas, de 9 de Julio; la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Provincia; y el Ministerio de Desarrollo Humano de la provincia, entre otras áreas.

Con respecto a la transferencia tecnológica, la ingeniera señala que se viene realizando de forma permanente desde el clúster a través de asistencia técnica, formación y acompañamiento a los productores. En cuanto a la planta en particular, la idea es construirla, capacitar a los productores y que cada uno pueda llevarse su semilla para comercializarla, ya sea de manera individual, a través de la asociación de cooperativas o del propio clúster.

“El financiamiento está pautado para desarrollar el proyecto en el plazo de un año. Los primeros dos meses vamos a hacer ajustes de diseño e ingeniería del proceso. Posteriormente, comenzaremos la construcción de la planta, que se va a hacer en 9 de Julio y va a llevar unos seis meses. Después montaremos la planta acá, en la Estación Experimental de San Juan. Así que, si todo va bien, esperamos que para el décimo mes ya estemos haciendo la puesta en marcha y la prueba del funcionamiento de la planta”, finaliza la investigadora.



sábado, 20 de marzo de 2021

La multimillonaria danesa que gana dinero con los desperdicios de comida
por Adrienne Murray


Mette Lykke se convirtió en multimillonaria a los 33 años.


Para muchas personas, dejar la estabilidad de un empleo bien pagado para crear una startup, puede dar miedo.

Pero para la emprendedora danesa Mette Lykke, cofundadora de Endomondo y directora ejecutiva de la aplicación de aprovechamiento de desperdicios de comida "Too Good To Go", es un salto que no solo ha hecho una sola vez, sino dos.

En 2007, estaba trabajando para la consultora McKinsey cuando decidió que era hora de cambiar de rumbo. "Me faltaba la sensación de tener un impacto real".

En un giro fortuito, estaba en Nueva York cuando un extraño se acercó y le entregó una postal que decía: "Cualquiera que sean nuestros sueños más salvajes, solo rasguñan la superficie de lo que es posible".

"Fue una buena señal", recuerda Lykke. "Me lo dio cuando estaba esperando en un semáforo en rojo y simplemente se alejó".


La aplicación de entrenamiento físico Endomondo fue vendida a la empresa Under Armour por US$85 millones.


Así que un día decidió montar una empresa y se asoció con Christian Birk y Jakob Jonck, para lanzar la aplicación de entrenamiento físico personal Endomondo.

"Podría haberlo hecho de todos modos", dice refiriéndose al mensaje que le entregó el desconocido. "Pero definitivamente no parecía una coincidencia en ese momento".

Lykke fue jinete de competición y para los tres emprendedores amantes de los deportes, el lanzamiento de una aplicación para "hacer que el ejercicio físico sea divertido" era lógico.

Sin embargo, lograr el éxito de su idea en Copenhague no fue algo simple como pasear por el parque.

Hace 13 años, la mayor parte de los teléfonos no tenían GPS. Y en los primeros meses de Endomondo hubo días que nadie se inscribía. "Se sentía como caminar cuesta arriba", dice.

La emprendedora cuenta que su educación la ayudó a prepararse para un trabajo duro. Creció junto al negocio maderero de su familia en Ringkobing, un pequeño pueblo en Jutlandia, en el oeste de Dinamarca.

"Crecí viendo que en la vida hay altibajos", comenta.

"La mayoría de los días son trabajo duro, pero si hubiera sabido en ese momento que no vería ningún salario durante los siguientes dos años, podría haberlo reconsiderado", se ríe. "Simplemente no lo sabes".

Como emprendedora, explica, "definitivamente eres optimista". "Siempre pensamos que el próximo mes será diferente".

El gran cambio se produjo cuando Apple lanzó en 2008 la App Store y las ventas de teléfonos inteligentes aumentaron.

Pero todavía le tomó a Endomondo seis años para obtener su primera ganancia.


Lykke dice que su empresa tiene más de 18 millones de usuarios.


Para 2015, la aplicación tenía 20 millones de usuarios, algo que llamó la atención del gigante estadounidense de ropa deportiva Under Armour.

"Estaban particularmente interesados en aumentar el conocimiento de la marca en Europa", dice la empresaria.

Finalmente la compañía estadounidense compró Endomondo por US$85 millones. Fue así como Lykke -que en ese momento tenía 33 años- y los cofundadores de la firma se convirtieron en millonarios.

"Es extraño vender un negocio del que fuiste parte", dice. "Si bien el acuerdo fue un gran éxito desde una perspectiva comercial y estaba contenta con la decisión, fue difícil -a nivel personal- dejar a mi bebé".

Tras la venta, continuó trabajando para Endomondo y Under Armour, administrando equipos tanto en Copenhague como en Texas.

Después de un encuentro casual en un autobús a las afueras de Copenhague en agosto de 2016, la danesa se embarcó en su próxima misión: combatir el desperdicio de alimentos.

Comenzó a conversar con un pasajero que le mostró una aplicación llamada Too Good To Go.

"No estaba plenamente consciente de lo importante que es el problema del desperdicio de alimentos en la sociedad", recuerda.

Después de investigar más, se sorprendió al enterarse de su impacto climático. "Eso fue alucinante para mí".


La empresa opera en 13 países europeos.


Cinco jóvenes empresarios daneses habían lanzado la aplicación varios meses antes.

¿Cómo funciona? Los restaurantes y las tiendas publican los restos de comida que tienen disponible, junto con un intervalo de tiempo para la recolección.

El público puede comprar comida o productos con descuento en la aplicación. Así, el excedente de alimentos no se desperdicia y la empresa gana dinero al quedarse con un porcentaje de la comida vendida.

Pensó que el emprendimiento era "tan emocionante" que decidió invertir. Varios meses después, dejó Under Armour y se unió a Too Good To Go como directora ejecutiva.

"No habría saltado a esto si no hubiera pensado que podía contribuir".

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), un tercio de los alimentos del mundo se desperdicia.

Si fuera un país, el desperdicio de alimentos sería el tercer mayor productor mundial de dióxido de carbono después de Estados Unidos y China.

En los últimos años, decenas de empresas se han propuesto abordar este desafío, incluidas plataformas similares como Olio, Foodcloud y Karma.

Alan Hayes, del grupo de investigación de alimentos y comestibles IGD, dice que estas aplicaciones han "ayudado a crear conciencia sobre el desperdicio de alimentos en las empresas y en las escuelas", así como a empoderar a los consumidores.

Cuando se trata de cambiar el comportamiento sobre el desperdicio de alimentos, Trish Caddy, analista de la firma de investigación Mintel, cree que los consumidores responden mejor a las recompensas.

"La aplicación Too Good to Go es particularmente buena para promover la utilización de las sobras de comida con descuento al final del día", apunta.


La firma se ha asociado con más de 30.000 proveedores de alimentos.


Lykke ha estado a cargo de un proceso de rápida expansión comercial. La empresa ahora emplea a 450 personas, opera en 13 países europeos y se implementará en Suecia.

"Endomondo tardó tres años en llegar al primer millón de usuarios y Too Good To Go tardó 15 meses", dice. "Es un momento completamente diferente... la tecnología está lista".

Según cuenta, es una de las aplicaciones de más rápido crecimiento en Europa -con 18 millones de usuarios- y está ganando 45.000 adicionales por día.

Los clientes van desde estudiantes que buscan ofertas baratas hasta familias jóvenes con conciencia ambiental, mientras que las mujeres mayores de 50 años son otro gran mercado.

Y la firma se ha asociado con más de 30.000 proveedores de alimentos, desde Yo Sushi hasta Accor Hotels.

Lykke describe su negocio como una empresa con "impacto social". "Cada vez que ganamos un euro es porque hicimos algo bueno".

Su objetivo final es generar ganancias, aunque la empresaria dice que el cronograma para entregar retornos financieros aún no está claro.

"En este momento, todos los ingresos que obtenemos vuelven al negocio. Nuestro foco es hacerlo crecer y expandirlo a más y más países".

Hasta ahora, el equipo de Too Good To Go estima que han ayudado a salvar más de 25 millones de comidas.

"Siento que esto es solo el comienzo", dice Lykke. "No parece que estemos cerca de llegar a la meta. En los próximos cinco años, quisiéramos haber rescatado mil millones de comidas".



miércoles, 10 de febrero de 2021

Carne híbrida para acelerar y abaratar las hamburguesas 'in vitro'
La carne cultivada en laboratorio aún es muy cara, y la procedente de proteínas vegetales no logra imitar el sabor de la real. Ante esta situación, la industria ha empezado a mezclarlas para combinar los beneficios de cada una. La carne mixta podría llegar a su plato dentro de muy poco.
por Niall Firth | traducido por Ana Milutinovic


Kate Dehler


Una fresca noche de otoño hace 10 años, la entonces estudiante de neurociencia Jessica Krieger salió a correr para despejar la cabeza. Acababa de ver un documental que mostraba las horribles formas en las que se sacrificaban muchos animales para hacer comida. "Los animales parecían aterrorizados, con dolor, muriéndose", recuerda.

Ya estaba preocupada por la contribución de la industria cárnica al cambio climático, pero el documental la convenció de dejar de comer carne para siempre y volverse vegana. También la inspiró para intentar, en vano, persuadir a sus amigos y familiares de que hicieran lo mismo. Pero quería algo más, así que decidió hacer algo más radical. La joven recuerda: "Me sentí realmente impotente y desesperada por proteger a los animales y el planeta. No fue un buen sentimiento. Así que preferí perseguir una idea loca y así hacer algo".

Krieger se lanzó a lo que en ese momento era un área marginal en la investigación biotecnológica: cultivar y recolectar células animales comestibles sin matar a ninguna criatura sintiente. La idea generaba mucho debate, y algunos resultados interesantes, como una hamburguesa cultivada en laboratorio que costaba lo mismo que una casa, pero su capacidad de hacer mella en la industria cárnica no estaba ni remotamente cerca.

No obstante, ahora la situación es algo diferente. La carne cultivada (si prefiere sus productos alimenticios de alta tecnología sazonados con un poco más de conocimientos de marketing, o la "carne artificial", ya que últimamente se evita denominarla como "carne de laboratorio" o "carne in vitro") ya es una industria incipiente. El producto sigue siendo excesivamente caro en comparación con la carne tradicional, todavía no se puede comprar en el supermercado y, en general, no se parece mucho ni sabe a carne de verdad. Al menos no por sí solo. Ahí es donde entra en juego la start-up que Krieger cofundó, Artemys Foods.

Mientras la carne cultivada en laboratorio intentaba salir de la placa de Petri, los sustitutos de la carne de origen vegetal vivían su propia revolución. Empresas como Impossible y Beyond Meat se abrieron paso a la corriente principal imitando hábilmente el sabor y la textura de la carne picada de ternera, cerdo y pollo con proteínas y grasas vegetales. Actualmente, es posible comprar un Impossible Whopper en Burger King y las salchichas Beyond Meat en supermercados de docenas de países.

Ese tipo de competencia podría representar una mala noticia para las start-ups de la carne cultivada. Pero Krieger y varios empresarios más lo ven como la oportunidad que necesitan para por fin llevar sus productos al mercado, en forma de "carne mixta", donde se fusiona lo mejor de los sustitutos de carne de origen vegetal y la cultivada. Incluso las empresas más grandes del mundo de comida rápida están interesadas: KFC ha anunciado que intentará producir nuggets de pollo de mezcla que podrían estar disponibles este año.

Independientemente de quién lo consiga primero, la carne mixta va a llegar y puede que no pase mucho tiempo antes de que podamos de probarla.

¿Sabe a pollo?

La carne cultivada nunca ha estado más de moda. A finales de 2016, solo había cuatro empresas trabajando en ella, según el informe de la organización sin ánimo de lucro The Good Food Institute. A principios de 2020, ese número subió a al menos 55 start-ups en todo el mundo que intentaban recrear como mínimo 15 tipos diferentes de carne animal, como la del cerdo, gamba, pollo, pato, cordero e incluso foie gras.

El proceso para crear estos productos ha recorrido un largo camino desde que en 2013 el investigador de la Universidad de Maastricht (Países Bajos) Mark Post logró que su hamburguesa cultivada en laboratorio de más de 263.000 euros se cocinara en un programa de televisión, pero básicamente sigue los mismos principios. Se toma una pequeña muestra de células de un animal, generalmente mediante biopsia, que luego se alimenta con un caldo de nutrientes. Cuando han crecido millones de células nuevas, se diferencian en células musculares y, finalmente, en hebras de fibra muscular.

El objetivo de la tecnología es reproducir el sabor y la textura de la carne sin dañar a los animales y sin los enormes costes ambientales de la ganadería. Los defensores de esta técnica también señalan que la carne cultivada no transmitirá enfermedades ni necesitará antibióticos, los cuales dan lugar a bacterias resistentes a los medicamentos.



Los inversores han picado. Memphis Meat, uno de los principales actores, anunció una inversión de 132 millones de euros en enero de 2020. Planea abrir su primera fábrica piloto en 2021 para producir a escala (ya ha creado versiones de albóndigas de ternera, pollo y pato). Muchas otras empresas, como BlueNalu (pescado) y Meatable (cerdo y ternera), también han recaudado enormes cantidades de dinero.

Otro signo de la creciente madurez de la industria es que ha surgido un segundo nivel de empresas especializadas en ciertos aspectos del proceso: desarrollar medios de crecimiento de mejor calidad o nuevos diseños de biorreactores, por ejemplo, o simplemente recoger y almacenar líneas de células madre de diferentes animales. Según la publicidad, los comunicados de prensa y los vídeos promocionales, en los que los actores encantados prueban minúsculas tiras de carne en casas y restaurantes iluminados de una manera chic, parece que faltan solo unos meses para poder probar el primer producto cultivado.

Pero hay un problema. El caldo que nutre a las células es caro. El coste se ha ido reduciendo desde los primeros días, cuando las start-ups en la etapa de I+D dependían de medios de cultivo celular reutilizados de la investigación biomédica. Pero aún representa la mayor parte de los gastos de producción (las estimaciones oscilan entre el 55 % y el 95 % del total) y un kilogramo de carne cultivada todavía cuesta cientos de euros. No es una receta para el éxito ni siquiera teniendo en cuenta las eventuales economías de escala a medida que las fábricas se ponen en marcha. No es de extrañar, entonces, que las empresas de carne cultivada hayan comenzado a pensar en cómo llevarse una parte del enorme mercado que han abierto las empresas de carne vegetal.

Krieger admite: "Cuando miré los costes asociados con los productos 100 % basados en células, eran astronómicos. Y también me sorprendían cada vez más las hamburguesas que sacaban Beyond e Impossible. Parecía una unión lógica".

Artemys, lanzada recientemente de forma discreta, espera anunciar pronto sus pruebas de sabor de Artemys Burger: una hamburguesa híbrida hecha de células de carne de ternera cultivada mezcladas con proteínas de origen vegetal. A principios de este año, su equipo realizó un experimento, combinando su carne de ternera a base de células con una hamburguesa vegetal comprada en un supermercado. "Fue realmente increíble. Era como el eslabón perdido en cuanto las alternativas a la carne", recuerda Krieger. Para ella, las células añadieron el "sabor umami" a la hamburguesa vegetal y aumentaron su jugosidad, todo por un precio mucho más bajo que una hamburguesa de carne puramente cultivada.

Ese ahorro de costes también le parece interesante a la fundadora y CEO de la start-up Higher Steaks de Reino Unido, Benjamina Bollag, que se ha centrado en la carne cultivada de cerdo. Bollag todavía no ha decidido si la empresa se lanzará con productos mixtos, pero hasta ahora su equipo ha experimentado con la creación de panceta de cerdo y tocino a partir de una mezcla de células de cerdo cultivadas y productos vegetales. La panceta de cerdo tenía alrededor del 50 % de células cultivadas, mientras que el tocino contenía un 70 %, según Bollag. El resto fueron principalmente proteínas vegetales.

Bollag y Krieger son raras en el mundo de la carne cultivada por tratar abiertamente un producto híbrido o mezclado como un buen primer paso, incluso deseable. Para muchos, la misión de crear 100 % análogos de carne desde cero sigue siendo, aparentemente, primordial. Sin embargo, a puerta cerrada, las cosas probablemente sean diferentes. "Aunque no lo dicen públicamente, la gran mayoría de los prototipos de carne cultivada que se han visto en las noticias son híbridos", asegura la directora asociada de ciencia y tecnología del Good Food Institute, Liz Specht.



Las cadenas de comida rápida no tienen una noción tan idealista sobre la pureza. En julio, KFC anunció que planeaba empezar a vender sus nuggets de pollo híbridos: 20 % de células de pollo cultivadas y el resto de plantas. Para fabricarlas, la compañía se ha asociado con la empresa rusa 3D Bioprinting Solutions, que en 2019 ayudó a imprimir en 3D una muestra de carne cultivada en la Estación Espacial Internacional.

Los nuggets se crearán colocando primero una capa de proteína vegetal extraída diseñada para producir una textura más realista similar a la carne en vez de una especie de pasta. La seguirá una capa de pollo cultivado, luego otra capa de vegetales, y así sucesivamente. Después, esta mezcla se enviará a las cocinas de KFC, donde tomará la forma de nuggets y se cubrirá con el condimento secreto de la empresa.

Las primeras pruebas de sabor de los nuggets híbridos de KFC se realizarán a principios de 2021. "El mercado está listo", opina el director ejecutivo de 3D Bioprinting Solutions, Yusef Khesuani.

Memoria muscular

Si nos paramos a pensar, no hay nada nuevo en la carne mixta. Los productos de carne picada como salchichas, nuggets y hamburguesas siempre han sido una mezcla (McDonald's afirma que una de sus hamburguesas puede contener la carne de más de 100 vacas), a menudo mezclada con pan rallado y otros ingredientes. Eso es porque incluso la carne producida convencionalmente es cara. Aumentar su tamaño de esta forma da lugar a un producto más barato que mantiene el sabor a carne.

Para las grandes empresas cárnicas tradicionales, eso puede ser bueno para los negocios y atractivo para el creciente número de personas que quieren comer menos carne, pero que no están dispuestas a renunciar a ella por completo. La línea de salchichas y nuggets "Raised and Rooted" de Tyson combina carne real con proteínas de guisantes para atraer a esos flexitarianos en EE. UU. Y Perdue Farms tiene su propia línea de productos mixtos, entre los que se incluyen los nuggets "Chicken Plus", votados como los mejores nuggets en EE. UU. por Food Network en 2020. El "plus" es el material vegetal suministrado por Better Meat Company. "Es para pensarlo: los mejores nuggets de pollo congelados en Estados Unidos contienen solo 50 % de pollo", resalta el fundador de Better Meat, Paul Shapiro.

Shapiro cree que los alimentos como los nuggets híbridos ayudarán a las empresas de carne cultivada a presentarse a los consumidores. Y añade: "Los primeros productos de carne cultivada del mercado serán mezclas. es mi pronóstico. Medio kilo de carne cultivada todavía cuesta cientos de euros. Las fórmulas de Better Meat Company están más cerca de 3,5 euros el kilo.

Al morder un trozo de carne notamos las grasas, el tejido conectivo como el colágeno, ese jugo que nos gotea por la barbilla… todo eso forma parte de la experiencia sensorial.

Pero, además del precio, hay otra razón para mezclar la carne cultivada con vegetales. La carne es principalmente músculo, pero desde la perspectiva del sabor, el músculo es relativamente poco importante. Al morder un trozo de carne notamos las grasas, el tejido conectivo como el colágeno, ese jugo que gotea por la barbilla… todo eso forma parte de la experiencia sensorial. Comer tejido muscular puro, que es lo que son la mayoría de las carnes cultivadas en este momento, puede parecer como roer un trozo de la suela de zapato.

Aquí es donde pueden ayudar los avances en los análogos vegetales. Los científicos de Impossible y Better Meat Company han perfeccionado las técnicas para añadir los ingredientes como el aceite de coco y el aceite de girasol para crear jugosidad en sus hamburguesas y salchichas. Los ingredientes vegetales, usados debidamente, pueden ayudar a que los primeros productos de carne cultivada sepan más a los reales.

Shapiro explica: "Podemos mejorar el proceso de masticar para que, al morder, tengamos esa sensación de resistencia y saciedad que sentimos cuando comemos un trozo de carne".

Eso es importante, porque hay una gran cantidad de amantes de la carne como yo a quienes habrá que convencer. Y, de momento, a los productos a base de vegetales les vendría bien cualquier ayuda en el área tan crucial de la experiencia gustativa.

Grasa: donde está el sabor

Ah, la grasa. La mala durante décadas, todavía es evitada por muchos preocupados por su salud. Pero los verdaderos amantes de la comida saben que la grasa es la responsable de gran parte de lo que nos encanta de la comida. En el homenaje a la buena cocina, Salt, Fat, Acid, Heat (Sal, Grasa, Ácido, Calor), la chef y escritora Samin Nosrat describe la grasa como el elemento que "lleva el sabor". En su opinión, "sin los sabores y la textura que genera la grasa, la comida sería muchísimo menos placentera".

A pesar de los tremendos avances de Impossible, las carnes de origen vegetal que sustituyen el tejido animal por grasas vegetales, se acercan, pero no convencen al paladar. Será una especie de misterio de la grasa.

Es por eso que algunas start-ups de carne cultivada han cambiado su atención, por ahora, alejándose de sus intentos de reproducir un trozo completo de carne desde cero y centrándose más en los aspectos de la carne que aportan más sabor.

La grasa es el foco de la start-up Peace of Meat, con sede en Amberes (Bélgica), que tiene como objetivo proporcionar grasas cultivadas de alta calidad, especialmente la de pato y de pollo, a otras empresas del sector. Los biólogos de la compañía extraen células madre de un huevo de gallina fertilizado, las cultivan y luego crean las células grasas en un biorreactor.

"La parte proteica de las carnes basadas en vegetales es bastante buena. Pero, al morder, de repente parece como si fuera de soja. A esos productos les falta el ingrediente mágico: la grasa animal. Eso es lo que crea la textura y el sabor", señala el fundador David Brandes.

Nada como un chuletón

Una noche a principios de octubre, mi esposa y yo fuimos a Hawksmoor, un asador en el centro de Londres (Reino Unido). Era nuestro aniversario de boda y nuestra primera noche en un restaurante desde el inicio del confinamiento por la pandemia. A pesar de las muchas buenas razones para comer menos carne (ambiental, ética, salud), el chuletón todavía se asocia a una ocasión especial. Cuando nos lo sirvieron, el trozo de carne que habíamos elegido estaba maravillosamente bien hecho a la parrilla por fuera y rosado, dulce y delicioso por dentro. Era jugoso, lleno de sabor, en una palabra: paraíso.

La carne cultivada está a años, si no décadas, de provocar algo que se acerque a esa experiencia. La mayoría de los prototipos cultivados están más cerca de la consistencia de la carne picada. Pero si algo parecido a un chuletón real llega a nuestro plato, hay muchas posibilidades de que sea híbrido.



En noviembre, Krieger dejó Artemys para fundar una nueva start-up de carne mixta, Ohayo Valley. En vez de crear una hamburguesa, Ohayo Valley trabajará en producir un chuletón completo, con la grasa entreverada, a partir de una combinación de vegetales y células de ternera. Espera tener las primeras pruebas de sabor a finales de este año.

La empresa Eat Just, con sede en San Francisco (EE. UU.), trabaja en nuggets de pollo que obtuvieron la aprobación regulatoria para su venta a los consumidores en Singapur en noviembre del año pasado. Con el tiempo, planea crear una pechuga de pollo completa hecha exclusivamente de carne cultivada. Igual que mi chuletón, una pechuga de pollo adquiere su forma y textura a partir de una compleja combinación de elementos, que incluyen colágeno, elastina y tendones. Recrear todo esto en un biorreactor no es una tarea sencilla.

"Un producto al 100 % sería asombroso, y creo que lo lograremos; solo que será mucho más difícil", admite el director de desarrollo de productos de la empresa y antiguo chef gourmet, Nate Park. Mientras tanto, su equipo y él trabajan en los soportes comestibles vegetales que podrían servir como tejido conectivo. Park señala: "Tenemos estos hermosos sistemas que ya comprendemos. Podemos tomar nuestra masa cultivada y aplicar las dos cosas a la vez. Es algo como el chocolate y la
mantequilla de cacahuete".

Esta es también la visión de la empresa israelí Aleph Farms. Sus filetes de prueba de concepto, que se presentaron por primera vez a finales de 2018, no parecen estar listos para enfrentarse a mi chuletón, pero al menos se trata de carne reconocible. Aleph, que se asoció con 3D Bioprinting Solutions para lo que ocurrió a bordo de la Estación Espacial Internacional, espera abrir su primera planta de producción a finales de 2021, según su CEO, Didier Toubia.

Toubia cree que la tendencia hacia los productos híbridos ha llegado para quedarse: "Creo en la convergencia. No habrá competencia entre la carne vegetal y la cultivada; habrá colaboración e integración entre las diferentes soluciones".

Para chuparse los dedos

El informe del Good Food Institute estima que los productos cultivados estarán compitiendo con ciertas carnes premium, como el atún rojo y el foie gras, en los próximos tres años. Para la década de 2030, los productos híbridos podrían reducir el precio de la carne convencional, especialmente a medida que la industria de la carne de origen vegetal crezca en paralelo, según Specht. Un análisis de la consultora de gestión Kearney prevé que la carne cultivada, de alguna forma, podría ocupar hasta el 35 % del mercado mundial de la carne para 2040. El sueño de la carne sin animales parece estar cada vez más cerca de la realidad.

Está claro que los productos híbridos tendrán que allanar el camino. Pero incluso ignorando los sustanciales obstáculos técnicos que persisten, surge una gran pregunta: ¿A los consumidores les gustarán estos alimentos? La imagen de la carne cultivada en recipientes gigantes, monitoreada por los científicos en batas de laboratorio, tiene un distintivo factor de ciencia ficción que no compite bien con el prestigio de la carne orgánica, que viene de la granja a la mesa y que proviene de los animales que se han pasado la vida bailando en la felicidad pastoral.

"No vamos a dejar de causar la enorme cantidad de daño que hacemos a los animales porque nos preocupan las gallinas y los cerdos; será porque crearemos una nueva tecnología que hará que el sistema actual quede obsoleto".

La carne híbrida podría, entonces, llevar a cabo un último trabajo para la industria de la carne cultivada: ayudarla a ganar aceptación. Las personas que ya se sienten bastante cómodas con la idea, aunque no con el sabor, de las hamburguesas vegetales pronto podrán probarlas con una pizca de células cultivadas para añadir un toque extra de carne, tal vez un Impossible Plus. Muchas de las personas con las que hablé sugiren que esto podría convencer al cliente promedio más fácilmente que un producto cárnico completamente cultivado en laboratorio.

Esa es la corazonada en la que Krieger ha estado trabajando desde que salió a correr aquella noche. Shapiro detalla: "Los hechos por sí solos no cambian el comportamiento de las personas. No hemos dejado de explotar a los caballos porque nos importen esos animales; sino porque aparecieron nuevas tecnologías que volvieron obsoleta su explotación. No vamos a dejar de causar la enorme cantidad de daño que hacemos a los animales porque nos preocupen las gallinas y los cerdos; sino porque crearemos una nueva tecnología que hará que el sistema actual quede obsoleto".

Ese sistema de criar y luego sacrificar animales funciona desde hace milenios y no se cambiará fácilmente. La carne cultivada, primero mezclada y luego en forma pura, solo tendrá una oportunidad si sabe al menos tan bien como la carne tradicional. Krieger, por ejemplo, es entusiasta: "Creo que va a haber un gran cambio en la percepción del consumidor cuando las personas realmente prueben los productos basados en células y se den cuenta de que saben de maravilla".



viernes, 18 de diciembre de 2020

Aprobada para consumo humano la primera carne cultivada en laboratorio
Un restaurante de Singapur está a punto de convertirse en el primero en incluir los 'nuggets' de pollo sintéticos de Just en su menú. Se trata del primer paso hacia una gran transformación en la forma de producir y consumir carne para reducir las emisiones de la industria y acabar con el sufrimiento animal.
por Niall Firth | traducido por Ana Milutinovic


Just


Se ha aprobado la venta para el consumo humano del primer producto cárnico cultivado en laboratorio o, mejor dicho, de la carne artificial o sintética. Con esta histórica aprobación, los reguladores de Singapur otorgaron a la start-up Just, con sede en San Francisco (EE. UU.), el derecho a vender al público su pollo artificial, en forma de nuggets. 

Just había estado trabajando con los reguladores durante los últimos dos años hasta que el 26 de noviembre obtuvo la aprobación formal. El organismo regulador del país formó un grupo de siete expertos en la toxicología alimentaria, bioinformática, nutrición, epidemiología, política de salud pública, ciencia de los alimentos y tecnología alimenticia para analizar cada etapa del proceso de fabricación de Just y asegurarse de que el consumo de su pollo resulta seguro. el cofundador y CEO de Just, Josh Tetrick, afirma: "No solo miraron el producto final; controlaron todos los pasos que llevaron a ese producto. Nos impresionó lo atentos y rigurosos que habían sido".

Dentro de muy poco, un restaurante aún no identificado de Singapur será el primero en incluir el pollo artificial de Just en su menú. Pero, Tetrick resalta que planea expandir su producto: "Pasaremos de un restaurante a cinco y luego diez y, con el tiempo, al comercio minorista y después, saldremos fuera de Singapur". 

Casi toda la carne cultivada o artificial se elabora de forma similar. Se toman células de un animal, a menudo mediante una biopsia o de una línea celular animal ya comprobada. Luego, estas células se alimentan con un caldo de nutrientes y se colocan en un biorreactor, donde se multiplican hasta que hay suficientes para elaborar albóndigas o salchichas.

En los últimos años ha nacido una gran cantidad de start-ups con distintas variaciones de este enfoque, pero, todas con la idea de que la carne cultivada atraerá a los flexitarianos: personas que quieren reducir la cantidad de carne que comen por razones éticas o ambientales, pero no renunciar a ella por completo.

Este creciente campo ha progresado mucho desde que, en 2013, un canal de televisión mostró la preparación de una hamburguesa artificial que costó 274.000 euros. El planteamiento consiste en que, si se hace bien, la producción de carne sintética emite muchos menos gases de efecto invernadero que la tradicional, y está libre de sufrimiento animal.

Pero, el coste sigue siendo un obstáculo: el alto precio de los factores de crecimiento necesarios para desarrollar las células significa que los precios de los productos cárnicos puramente artificiales todavía se miden en cientos de euros por cada kilo, algo demasiado caro para competir con la carne normal. Así que los primeros productos de pollo de Just serán unos "bocados" de pollo de células de pollo artificial mezcladas con proteína vegetal, aunque Tetrick no quiso especificar en qué proporción. "Los nuggets de pollo clásicos ya son una mezcla de carne, estos no serán diferentes", asegura. Los bocados se describirán como "pollo cultivado" en el menú del restaurante.

La decisión de Singapur podría impulsar la primera ola de aprobaciones regulatorias en todo el mundo. El director ejecutivo de la organización sin ánimo de lucro Good Food Institute, Bruce Friedrich, que se dedica a las alternativas a la carne, sostiene: "Tenemos expectativas y esperanzas de que Estados Unidos, China y la UE sigan el ejemplo de Singapur. Nada es más importante para el medio ambiente que un cambio lejos de la agricultura animal industrial".

Aunque Just ha sido la primera, muchas grandes empresas ya están trabajando con los reguladores para llevar sus propios productos al mercado. Pero, no es algo que deba hacerse con prisas. Friedrich opina: "Es fundamental que las empresas de carne cultivada sean cuidadosas y vayan más allá de las expectativas del consumidor para garantizar la comodidad con sus productos". 

Memphis Meats, que entre sus muchos inversores cuenta con Bill Gates, Richard Branson y el fabricante de carne tradicional Tyson Foods, se ha asociado con varias otras empresas, incluidos Just y los productores de marisco cultivado BlueNalu y Finless Foods, para formar un grupo de presión que trabaja con los reguladores estadounidenses para conseguir la aprobación de sus productos.

El procedimiento de aprobación regulatoria se definió hace relativamente poco. En marzo de 2019, la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) anunció que regularía las primeras etapas del proceso de cultivo de carne, incluidos los bancos de células y el crecimiento celular. El Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria del Departamento de Agricultura de EE. UU. se hará cargo de la etapa de recolección de células e inspeccionará las instalaciones de producción y aprobará las etiquetas utilizadas en los productos de carne cultivada. En Europa, las empresas deben solicitar autorización y cumplir con la normativa de la Unión Europea sobre los nuevos alimentos. Se espera que el proceso tarde al menos 18 meses y, de momento, ninguna empresa de carne cultivada se ha presentado.

Tanto Singapur como Israel han dado la bienvenida de forma activa a las start-ups de carne vegetal y cultivada, destaca Freidrich. Otros gobiernos deberían seguir su ejemplo y empezar a tratar esto como iniciativas en energía renovable y salud global, sostiene. Y concluye: "Necesitamos un compromiso parecido al de la carrera espacial para producir carne a partir de plantas o cultivarla a base de células. Necesitamos un Proyecto Manhattan centrado en rehacer la carne".



lunes, 2 de noviembre de 2020

"Nuestro objetivo es que criar vacas deje de ser rentable cuanto antes"
El fundador de Impossible Foods, Pat Brown, aspira a acabar con el uso de animales para alimentación en 2035. Sus hamburguesas y salchichas a base de plantas se venden en cada vez más sitios y la compañía trabaja ahora en alternativas a la leche y al bistec más económicas y libres de sufrimiento animal.
por James Temple | traducido por Ana Milutinovic 


Impossible Foods


La pandemia de coronavirus (COVID-19) no ha frenado a Impossible Foods, que ha seguido expandiéndose durante los últimos meses. Sus ricas y sabrosas hamburguesas y salchichas a base de plantas ya están disponibles en más de 10.000 tiendas en EE.UU., incluido Burger King. Además, ha empezado a trabajar en una alternativa vegetal a la leche, aunque todavía no ha confirmado cuándo podría llegar a las tiendas este nuevo producto.

La empresa, que a lo largo de este año ha recaudado 590 millones de euros, se está preparando para entrar en nuevos mercados y crear nuevas líneas de productos. Va a duplicar su equipo de investigación y desarrollo en los próximos 12 meses, con la contratación de cerca de 150 nuevos científicos e ingenieros. Eso incluye 10 nuevos puestos de "Investigadores Impossible", pensados para atraer a los mejores científicos al permitirles proponer sus propios programas de investigación.

Impossible Foods, fundada en 2011 por el profesor de bioquímica de la Universidad de Stanford (EE. UU.) Pat Brown, ha conquistado al público con su convincente alternativa a la carne picada, principalmente creada mediante ingeniería genética y fermentación de ciertos tipos de levadura para producir moléculas del grupo hemo. La empresa explica que este compuesto que contiene hierro es en gran parte responsable del color y sabor a la carne picada.

Foto: Las hamburguesas vegetales de Impossible. Créditos: Impossible Foods


La misión fundamental de Brown era aliviar el impacto ambiental del sector ganadero, que genera alrededor del 14,5 % de la contaminación mundial por gases de efecto invernadero, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

En una entrevista para MIT Technology Review, Brown detalla su audaz objetivo final: sustituir suficientes productos animales clave para que el sector pierda demanda para eliminar por completo sus emisiones. Entre otras cosas, la compañía está trabajando para desarrollar alternativas convincentes a las pechugas de pollo y a los filetes.

¿Por qué han aplicado su equipo de I+D?

Nuestra misión para 2035 consiste en reemplazar por completo la tecnología más destructiva del mundo, y con diferencia, que es el uso de animales. Nuestro éxito depende de si conseguimos construir una plataforma tecnológica integral para crear todos los alimentos que actualmente obtenemos de los animales, pero haciéndolos más ricos, más nutritivos, asequibles, sostenibles, etcétera.

¿Cuáles son las cuestiones de investigación clave que intentan resolver?

Estamos construyendo una plataforma tecnológica para convertir las plantas, los ingredientes de las plantas, en algo que parece completamente diferente a una planta, y que para el consumidor sería carne.

Lo importante es tanto el sistema bioquímico, responsable de la dinámica del sabor y el aroma, etcétera, como los materiales que tienen propiedades muy precisas y algo exóticas desde el punto de vista de la ciencia de materiales.

No se trata solo de tomar un montón de basura estándar, mezclarla en un tazón y hacer Cheetos con ella, o lo que sea. Este es un problema mucho más difícil. Porque para que tengamos éxito, no solo tenemos que juntar las cosas para formar una hamburguesa. Tenemos que crear algo que para los consumidores sea carne, y más deliciosa, nutritiva y asequible que cualquier otra cosa que pueda producir la tecnología actual, una vaca o lo que sea.

¿Cuál su el próximo gran desafío? ¿Van a pasar de la carne picada a los bistecs o las pechugas de pollo? ¿Quieren ampliar su producción a la leche y el queso? ¿A las aves de corral y cordero?

Estamos trabajando en todo eso.

Si tuviéramos que tomar una parte de tejido muscular de una vaca, un cerdo, un pollo, un pez o incluso una mosca de la fruta, y mirarlo con un microscopio electrónico, se verían muy similares. Así que, en cierto sentido, si tenemos la solución para un tipo de carne, la tenemos para el 95 % de cualquier tipo de carne.

Foto: El fundador y CEO de Impossible Foods, Pat Brown. Créditos: Impossible Foods


Tomamos una decisión muy estratégica para empezar con la carne picada cruda de vaca, porque la carne de res es el sector más destructivo de la industria de la agricultura animal con mucha diferencia. En EE. UU., la carne picada de ternera es la categoría más vendida. Por eso, si la idea es interrumpir esa industria, que es nuestro objetivo, ese es el producto obvio con el que había que empezar.

¿Cuáles son algunos de los desafíos científicos que su grupo de investigación tendría que resolver para pasar de la carne picada a algo nuevo, según las preferencias del consumidor, a un trozo de pollo o bistec?

Si analizamos un bistec, nos damos cuenta de que tiene varios componentes distintos. Tiene tejido adiposo, tejido conectivo laxo, tejido conectivo fibroso y tejido muscular en sí.

Así que la diversidad de materiales que se pueden reconocer como distintos es mayor; eso por una parte. Ahora bien, la mayoría de ellos probablemente no sean tan importantes para el consumidor. Por ejemplo, a pesar de que un gran bistec tiene nervios y ganglios linfáticos y cartílago y otras cosas por el estilo, probablemente al público no le importe demasiado que dejemos esas partes fuera.

Solo la grasa y la carne.

Si, exacto. Y probablemente para mucha gente, no es el tipo de grasa subcutánea lo que le importa, sino la intersticial, una especie de grasa espesa marmoleada.

Nuestro objetivo es lograr cuanto antes que sea económicamente insostenible seguir criando vacas. Para eso, probablemente tendremos que crear dos productos. Nunca tendremos que hacer hígado de res, sino la carne picada (que representa la mitad de todas las ventas de carne en Estados Unidos) y un bistec realmente bueno. No hay que hacer ocho tipos diferentes de bistec para alterar el mercado lo suficiente como para cumplir nuestra misión.

¿Y las características de un buen bistec? Creo que deberíamos tener una versión muy buena de esa estructura y textura muscular; ser capaces de crear las propiedades mecánicas adecuadas. Con algo de tejido conectivo, que es una especie de tejido de proteína no típico, y luego con el tejido adiposo intersticial. ¿Y para el adiposo, qué es lo importante? Bueno, sus propiedades mecánicas hasta cierto punto, su comportamiento de fusión también y la química de su sabor.

En distintos contextos de la carne, cuando se quieren convertir unos materiales blandos en estructuras y cosas así, eso ya es un área muy desarrollada de la ingeniería y la ciencia de los materiales.

Debo admitir que soy un poco escéptico en términos del impacto que esto puede tener. Existen profundos lazos culturales con la cría y el consumo de ganado en todo el mundo, y se espera que tengamos un gran aumento de la demanda de carne en el mundo en desarrollo a medida que la clase media se expanda. Entonces, ¿cómo atraer a estas grandes partes del mercado?

La respuesta básica consiste en diseñar una plataforma tecnológica capaz de ofrecer las mejores alternativas básicas a los productos tradicionales que los consumidores quieren. Ésa es la esencia. Y luego, ¿qué pasa con esos lazos culturales? Hemos investigado mucho, y el hecho es que a los amantes de la carne de todo el mundo, sin importar dónde vivan, les encanta que la carne esté buena. Les encanta lo que conocen, los alimentos que pueden preparar con eso; les encanta la proteína, el hierro, la comodidad, etcétera.

Foto: Brown en el laboratorio de Impossible Foods. Créditos: Impossible Foods


Pero no les encanta que esté fabricado del cadáver de un animal. Eso no es suficiente para que decidan no comer la carne, pero no es parte de la propuesta de valor en absoluto. No tenemos que lidiar con la cultura; tenemos que lidiar con el sabor. Y ese es un problema que tiene solución.

¿Qué cosas concretas necesita resolver para comenzar a abordar este mercado en países en vías de desarrollo?

Una de las cosas a las que se refiere, que es totalmente correcta, es que tenemos que obtener un coste inferior al precio del producto actual. Nuestro proceso utiliza 25 veces menos tierra, nueve veces menos agua, 12 veces menos fertilizante. Hay menos mano de obra cultivando, no hay trabajadores dedicados a la gestión del ganado. Así que los costes laborales son más bajos y todos los demás también. La parte económica es muy superior. Lo que debemos hacer es darnos cuenta de esas ventajas esenciales, lo que requiere escalar y nos obliga a avanzar, porque ahora mismo tenemos que invertir constantemente en crecimiento, ¿no?

Para que quede claro, no cree que este sea el 80 % de la solución. ¿Cree que esta podría ser una solución completa al problema de las emisiones del ganado?

El ganado servirá de mascota.

Si tenemos un producto más barato, más rico y saludable para los consumidores, estoy seguro de que la mayoría lo elegirá en vez del producto actual. Y si nadie compra productos de la ganadería, entonces no habrá ningún incentivo para seguir llevando el planeta de vacas. Es así de simple.

No es que tengamos que reemplazar todo lo que la gente valora de una vaca. Tenemos que sustituir suficientes componentes rentables de una vaca para que no sea rentable criar más vacas.



martes, 21 de enero de 2020

Empresa recuperada de Mendoza producirá alimentos para sectores vulnerables
La Cooperativa La Terre (ex Industrias Matas) podría comenzar a producir hasta 2,5 millones de raciones de comida preelaborada y sumarse al plan “Argentina contra el Hambre”.




La Cooperativa La Terre, empresa recuperada por los extrabajadores de Industrias Matas, informó que se encuentra trabajando en un proyecto de expansión productiva que les permitirá crear una nueva unidad de negocio que se complementará con su principal actividad que es hoy la elaboración de verduras deshidratadas (principalmente ajo y acelgas). Solo en 2019 La Terre elaboró casi 2.500 toneladas (tn) de productos frescos convirtiéndose en la planta de deshidratados más importantes del país.

En concreto, la iniciativa es comenzar a producir comidas preelaboradas en la planta ubicada en el carril Godoy Cruz de Guaymallén. Una idea que los trabajadores vienen desarrollando desde algunos años pero que ha estado condicionada a los vaivenes judiciales ligados al remate dictado por la jueza a cargo de la quiebra de industrias Matas. Situación que en parte se destrabó el año pasado luego de que la Cámara de Apelaciones en lo Civil hiciera lugar un recurso directo presentado por los trabajadores.

Actualmente la cooperativa se encuentra trabajando junto a un equipo de nutricionistas y bromatólogos en el ajuste final de las distintas formulaciones y realizando los primeros ensayos a escala de laboratorio, mientras esperan concretar la instalación una línea de producción la cual sería capaz de elaborar 250 tn mensuales de comidas preelaboradas, equivalentes a 2,5 millones de raciones de alimentos. 

Además de garantizar la continuidad laboral de las más de 150 personas que hoy dependen directa e indirectamente de la cooperativa, la puesta en marcha de una nueva línea de producción de comida preelaborada persigue un objetivo social que buscará integrar los productos al plan “Argentina contra el Hambre” oficializado hace días por el gobierno nacional y que estará bajo la órbita del Ministerio de Desarrollo Social.

Es que además de ser un producto listo para consumo que solo requiere el agregado de agua y su cocción, la comida preelaborada ofrece la posibilidad de desarrollar pre-mezclas con aditivos (fortificantes, vitaminas, etc.) que permiten suplementar falencias nutricionales de distintas poblaciones.

Otra de las ventajas es que estás comidas son de bajo costo por ración y alto rendimiento, no requieren refrigeración por lo que poseen una vida útil prolongada, se preparan fácilmente, no requiere de una infraestructura compleja para la preparación, no generan desperdicios o mermas y es de fácil el racionamiento. Pero sobre todo permiten preparar menús variados y equilibrados nutricionalmente y son un muy buen vehículo para realizar intervenciones nutricionales mediante la fortificación o adición con micronutrientes en poblaciones con carencias específicas.



Fuente:  diariovox.com.ar

jueves, 9 de enero de 2020

Otro paso más en la carne artificial: lanzaron la de cerdo y dicen que hasta pueden hacer chorizos
En la CES de Las Vegas, presentaron un producto vegano que, aseguran, tiene la misma textura y sabor que la carne porcina.


El Banh Mi, un sandwich típico vietnamita hecho con falsa carne de cerdo que se presentó en la CES. (AFP)


La carne sin carne avanza, a pesar de los recientes cuestionamientos que recibió por no ser tan saludable como se propone. Y en la feria de tecnología CES que se está haciendo en Las Vegas, la empresa estadounidense pionera del rubro, de Impossible Foods, anunció que dio un paso más allá y, a la carne de ternera fake en base a productos vegetales se le sumó ahora una alternativa a la carne de cerdo, con la cual, asegura, se puede producir incluso chorizos.

Estos productos veganos están elaborados en laboratorios a partir de soja, aceite de girasol y de coco, así como aminoácidos, vitaminas, azúcares y hierro que logran darle la textura y sabor propios del producto porcino. Según Impossible Foods, se puede cocinar el mismo tipo de recetas.

"Tiene un 40% menos de calorías que la carne, un 60% menos de grasa y cero colesterol", aseguró el consejero delegado y fundador de Impossible Foods, Pat Brown, durante la presentación del producto que tuvo lugar este lunes en la CES.


Un chef prepara un plato con Impossible Pork, el cerdo vegano, en la CES de Las Vegas. (AFP)

La imitación de carne de cerdo se llama Impossible Pork (Cerdo Imposible) y está certificada para el consumo de las dietas kosher y halal, que no permiten a sus seguidores comer productos derivados de cerdo real, y con ella se pueden elaborar platos como el Banh Mi vietnamita, albóndigas, fideos con carne, "dumplings" o todo aquello que requiera carne picada de cerdo.


Patrick Brown, CEO de Impossible Foods, en la presentación en Las Vegas. (AP)

Del mismo modo que en el caso de la ternera, Impossible Foods ocupó de que la alternativa al cerdo satisfaga tanto a consumidores como a cocineros, por lo que el producto sin cocinar es rosado y tierno, mientras que una vez cocido se vuelve más oscuro y jugoso.


Un periodista muestra un plato hecho con el Impossible Pork. (AFP)

Por su parte, la cadena de restaurantes de comida rápida Burger King, que ya sirve en Estados Unidos hamburguesas de ternera elaboradas a base de plantas, aseguró que en un futuro próximo incluirá también en su menú las salchichas elaboradas mediante este sucedáneo de carne de cerdo.


Así se ve, crudo, el Impossible Pork. (AP)

"A la gente que come carne de cerdo lo que les gusta es el producto final, pero no el hecho de que provenga del cadáver de un animal o los recursos que se usaron para criar ese animal. Por eso nuestro objetivo es sustituir el producto final de la forma lo más exacta posible", apuntó Brown.

El cerdo es la carne más consumida a nivel mundial, por encima de la ternera y del pollo, por lo que su sustituto elaborado a base de plantas tiene un gran potencial en el mercado, especialmente en lugares como China, donde la demanda se ha disparado en los últimos años.



Fuente: EFE/Clarín

domingo, 13 de octubre de 2019

Mendoza, meca de los alfajores más ricos del país
Las fábricas más importantes de la provincia lograron ese mérito tras un concurso nacional. Testimonio de los emprendedores locales que se iniciaron en el mercado por una necesidad económica y, con el tiempo, lograron imponer su empresa familiar a nivel nacional e internacional.
Por Natalia Mantineo





Mendoza se caracteriza por ser la tierra del sol y del buen vino. Sin embargo, también se ha consolidado en la industria del chocolate y de los alfajores, conquistando el paladar de los mendocinos y de los turistas. Así se estableció luego de que las principales fábricas locales se consagraran en un concurso nacional como los mejores del país.

Hoy es normal ver a chilenos, brasileños, europeos, así como visitantes de Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe, transitar las calles céntricas con bolsas de diversos colores en sus manos; la mayoría, con chocolates y alfajores. La tendencia no es nueva, pero se impone cada vez más.

Los responsables de que esto suceda tienen nombre y apellido: son empresarios que empezaron tímidamente, algunos en sus hogares o un pequeño salón, y con los años lograron trascender. En ciertos casos, están hace más de 40 años en el mercado; otros ya llevan veinte, pero todos han logrado mantenerse entre los vaivenes de la economía hasta consolidar una marca.

"Entre dos", todo es más fácil

El camino recorrido por Entre Dos, el emprendimiento de Ariel Fabrizio y su esposa Constanza, data del 2008 pero recién hace dos años la marca logró el auge esperado.

La marca de la empresa surgió porque siempre quisieron hacer algo juntos. Así fue como Constanza elaboraba los alfajores por la mañana en su casa y luego, por la tarde, Ariel los distribuía en diferentes almacenes de barrios, estaciones de servicio y kioscos.

"Recuerdo que si bien iban envasados con el nombre de la marca no teníamos cajas en ese entonces y los ponía todos sueltos en un tupper y así los transportaba. Fue difícil entrar en el mercado porque la competencia era muy fuerte. A las marcas conocidas es difícil hacerles frente pero no imposible", comentó Ariel.





En el 2011, la producción comenzó a crecer y Ariel decidió dejar su trabajo estable para dedicarse de lleno a este emprendimiento familiar. "Lo que primero hicimos fue poner en alquiler nuestra casa y alquilar otra más grande para elaborar los alfajores, luego alquilamos un local en Dorrego hasta que decidimos, en el 2013, construir la fábrica en Blanco Encalada, donde actualmente trabajan más de 30 empleados", manifestó el empresario.

Fabrizio contó que llegaron primero a los turistas, ya que ellos llevaban alfajores a Uspallata y Penitentes y así se fueron expandiendo a nivel nacional, fue con el de boca en boca. "Ese público nos recibió muy bien porque no había una marca referente en esos espacios y ahí sí nos posicionamos. El mendocino recién nos vino a descubrir hace dos años", expresó.

La marca hoy posee 14 sabores y, en Mendoza, se comercializa en diferentes puntos de venta, además, la familia cuenta con cinco locales comerciales fijos y, en octubre, abrirán dos más, uno de ellos, estará instalado en un hotel de 5 estrellas de la provincia.





Se ha consagrado en dos oportunidades en el Festival Nacional del Alfajor, en La Falda, Córdoba, como el alfajor de chocolate más rico del país. Esto fue en el 2017 y repitió en el 2018.

"Estamos felices con los logros alcanzados y sentimos que cumplimos con los objetivos planteados que fue trabajar juntos para disfrutarnos más tiempo como matrimonio", concluyó Ariel.

De vender en locales chicos a tener su planta modelo

Otra empresa que irrumpió en el mercado a fines de los ´70 fue Chocolezza. La misma surgió por iniciativa de Rubén Juárez y su padre, quienes por una necesidad económica comenzaron a hacer alfajores y a venderlos en pequeños comercios. El emprendimiento tuvo gran aceptación y lograron instalar su propio local en Ciudad.

"Mi padre y abuelo fueron muy visionarios en ese entonces y al ver que en la zona sólo habían comercios que vendían productos regionales y, en chocolatería, sólo estaba La Cabaña, decidieron ambientar el espacio como una casa regional comestible en la que el turista además de encontrar ricos chocolates y alfajores también se encontraba con aceite de oliva, vinos, productos en escabeche y mucho más. El turista nos comenzó a elegir porque en un lugar encontraba todo", comentó Marcos, uno de los hijos de Rubén, actualmente, uno de los que coordina toda la empresa familiar.

La conquista de la empresa empezó siendo con los turistas, a tal punto que el local les quedó chico y tuvieron que abrir una planta modelo. Allí todos los días cientos de visitantes llegan para saborear las delicias de la marca y luego adquirir el producto.


A diario cientos de turistas recorren la planta modelo de Chocolezza donde realizan una rica degustación.

"Hicimos convenio con varias agencias de turismo que nos traen los pasajeros a la fábrica y se quedan encantados con los productos. Tenemos compradores de diversas procedencias: chilenos, brasileños, japoneses, chinos y también turistas nacionales. Hoy la marca está en vinotecas, kioscos y almacenes y nos hemos expandido notoriamente", comentó Marcos.

El empresario también aseguró que con sus productos lograron expandirse a nivel nacional, algo impensado. Hoy es posible encontrar alfajores y chocolates de Chocolezza en Buenos Aires, Córdoba, Santiago del Estero (Termas de Río Hondo) y Rosario. Además, están exportando a Chile y Brasil.


Marcos junto a su hermana, los herederos del proyecto.


Tanto ha sido la expansión de la empresa que hace dos años alcanzaron el 1er puesto en la Fiesta Nacional del Alfajor, en La Falda, Córdoba, como Mejor empresa participante. "El reconocimiento fue por la excelente calidad de todos nuestros productos. Nos llenó de orgullo porque nos demostró que estamos haciendo las cosas bien, que vamos por el buen camino", refirió.

Portal del Viento: de la crisis al resurgimiento

Portal del Viento es un emprendimiento familiar que se inició en el mercado hace diez años tras afrontar una de las tantas crisis financieras del país.

"Empezamos como la mayoría de nuestros colegas, para hacer frente a una crisis económica. Comenzamos tímidamente vendiendo en kioscos y almacenes de barrio y logramos imponer la marca con el tiempo. Hoy, el 90% de nuestros clientes son nacionales e internacionales. Todos llegan a la fábrica en busca de nuestros alfajores, nuestro producto más fuerte en el mercado, y también por los chocolates", contó Rodrigo Sitta, uno de los dueños del emprendimiento.

El empresario confesó que la fábrica ha sufrido varios vaivenes, ha tenido altas y bajas, sin embargo, fue en el 2018 cuando decidió apostar a todo o nada.

"Decidimos participar en la XXI edición del Festival Nacional del Alfajor que se realiza en La Falda, Córdoba, no teníamos muchas expectativas ni esperanzas, al contrario, pensábamos en cerrar la empresa y dedicarnos a otra cosa, pero alcanzar el 2do puesto en la categoría Alfajores originales del concurso "El alfajor más rico" nos impulsó a continuar y ahora seguimos con más fuerza que nunca, a tal punto que contamos con casi 20 variedades de sabores, entre ellos, Malbec, con el que conquistamos al jurado", comentó Rodrigo.


Éste fue el alfajor que hizo consagrar a la empresa local en Córdoba.


Entre las elaboraciones más gourmet, la empresa sobresale con sabores como: café mokka, baileys, cereza marraschino y tiramisú; y entre los gustos más recientes elaboraron el sabor Calafate, una fruta tipo berry, el de Banana Split y Mojito.

Pero el logro en Córdoba no fue el único, este año, Portal del Viento, se convirtió en el alfajor oficial de la Fiesta Nacional de la Vendimia, fue degustado por 1800 personas invitadas al palco oficial. 




Lo cierto es que ahora no sólo se están preparando para participar de la nueva edición del certamen que se realiza en octubre sino que, además, se han consolidado con sus productos a nivel nacional: "Tenemos distribuidores en Buenos Aires, Córdoba, Bahía Blanca, Santa Fe, en fin, nos está yendo bastante bien y hoy seguimos más fuertes que nunca en el mercado. La competencia está y es buena pero te obliga a ser cada vez mejor", aseguró Sitta.

Pioneros en el mercado

El primero que arribó al mercado con su fábrica de chocolates La Cabaña fue Carlos Smovir, fundador de la empresa. Comenzó con el emprendimiento en su casa. A mediados de los ´70 incursionó en el mundo del chocolate artesanal y en 1978, en pleno Mundial, decidió inaugurar su primer local comercial, en San Martín y San Luis, de Ciudad.

"En ese entonces no sólo se dedicaba a la venta al público sino también a los mayoristas. El trabajo comenzó a crecer, el salón ya quedaba chico para la cantidad de gente que solicitaba el producto y se abrieron otras sucursales, una de ellas, en pleno centro, en la que se ofrece no sólo chocolates sino también helados, productos regionales, incurtidos, aceite de oliva y, desde hace un año, se instaló una fábrica a la vista artesanal, con dos maestros chocolateros, entre ellos, mi hijo, Tomás Gutiérrez Smovir", dijo Sandra, una de las hijas y herederas de la empresa familiar junto con Diego y Carlos.

La creación de la fábrica a la vista de todos fue con la finalidad de acercar al público el detrás de escena. 




A la hora de hablar sobre la permanencia en el mercado, la empresaria expresó que la calidad y excelencia de sus productos marcan la diferencia. "Trabajamos con materia prima de Bélgica, donde se encuentra el mejor cacao del mundo. Nosotros no escatimamos en gastos y siempre buscamos lo mejor para nuestros clientes. Impusimos los alfajores, luego los chocolates y seguimos más vigentes que nunca. Primeros nos eligieron los mendocinos y luego los turistas", sostuvo.




La empresa también cuenta con una planta modelo que es visitada por cientos de turistas. "Esa es manejada por mi otro hermano Carlos y también fuimos los primeros en llegar al mercado con un salón de esa magnitud: mil metros cuadrados, para que mendocinos y turistas lo recorran y conozcan cómo se elaboran nuestros productos", acotó la contadora de la empresa familiar.



Fuente:  elsol.com.ar