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sábado, 28 de febrero de 2026

China despliega en América Latina una red espacial de doble uso y enciende alarmas en Washington

China despliega en América Latina una red espacial de doble uso y enciende alarmas en Washington



Estados Unidos volvió a poner la lupa sobre la presencia espacial de China en América Latina. Un nuevo informe del Congreso norteamericano sostiene que lo que Pekín presenta como cooperación científica y tecnológica también funciona como infraestructura de apoyo para operaciones militares. En el centro de la discusión está una red de estaciones terrestres, radiotelescopios y sistemas de seguimiento que, según el documento, permitiría rastrear satélites y recolectar inteligencia en el hemisferio occidental.

La investigación fue publicada por el Select Committee on the Chinese Communist Party de la Cámara de Representantes, y afirma haber identificado al menos once instalaciones vinculadas a China en Argentina, Venezuela, Bolivia, Chile y Brasil. El texto, titulado Pulling Latin America into China’s Orbit, presenta estas capacidades como parte de una estrategia más amplia de “fusión civil-militar” y de expansión global del segmento terrestre chino, la infraestructura en tierra que permite comandar satélites, bajar datos y seguir objetos en órbita.


China despliega en América Latina una red espacial de doble uso y enciende alarmas en Washington. Crédito: Select Committee on China.

El informe de Washington

Es claro que tener satélites en órbita no sirve de nada si no se tienen antenas en tierra que reciban los datos y comanden la operación. El informe sostiene que China habría asegurado acceso a nodos clave en América Latina para mejorar sus capacidades para detectar, seguir y predecir movimientos de satélites y basura espacial. Para Washington, además de tener valor científico, eso también puede apoyar operaciones de inteligencia, contraespacio y planificación militar.

En su comunicado, el comité enmarca el tema como un riesgo directo para los sistemas satelitales de los que dependen comunicaciones, navegación y servicios críticos. Además, recomienda que la NASA revise cooperaciones para evitar violaciones a la “Wolf Amendment”, una restricción legal a la cooperación bilateral con China. Finalmente, sugiere que el gobierno estadounidense busque frenar la expansión de infraestructura espacial china en la región.

El informe agrupa tres tipos de infraestructura. Primero, las estaciones terrenas, con antenas que realizan telemetría, seguimiento y comando (TT&C). Éstas monitorean el estado de salud de un satélite, le envían órdenes y bajan datos. Segundo, los radiotelescopios, que en astronomía detectan señales muy débiles del espacio, pero también pueden contribuir a detectar emisiones y tareas de seguimiento de objetos en órbita. Tercero, los sitios de Satellite Laser Ranging (SLR), que miden distancias con pulsos láser reflejados por satélites y permiten calcular órbitas con gran precisión. En particular, el reporte afirma que esa precisión puede ser relevante para sistemas militares que requieren geodesia fina y referencias exactas.

Ubicada en China, una antena solo puede comunicarse con un satélite pasa relativamente cerca de su territorio y tiene contacto con él. Pero, cualdo los satélites pasan por el otro hemisfero, Pekín pierde el contacto. Para lograr cobertura casi continua, hacen falta estaciones distribuidas por el planeta, y América Latina es parte de esa lógica.

El caso argentino: Neuquén, San Juan y Río Gallegos

Argentina aparece como uno de los ejes del informe. El documento destaca la Estación CLTC–CONAE de Neuquén, parte de la red china de espacio profundo y operada en cooperación con la agencia espacial argentina. En la visión estadounidense, la preocupación no es tanto la antena, sino el control y la supervisión sobre qué tráfico se cursa y con qué fines.

Del lado argentino, hay información pública que describe un uso civil y científico. La CONAE explica que la estación brinda soporte de telemetría, seguimiento y control para misiones del programa chino de exploración lunar. También hay comunicados oficiales que muestran su uso como apoyo a misiones específicas, como el satélite Queqiao y el programa interplanetario hacia Marte.

Además de Neuquén, el informe menciona un proyecto SLR en el Observatorio Astronómico Félix Aguilar, en San Juan, y una estación en Río Gallegos vinculada a servicios satelitales comerciales. En este último caso, el documento afirma que el sitio tendría antenas en bandas X y C y lo conecta con empresas y personal que, según su análisis, tendrían lazos con estructuras militares chinas. Se trata de señalamientos que el comité presenta como parte de su argumento de doble uso.

Chile, Brasil, Bolivia y Venezuela: ciencia, datos y geopolítica

En Chile, el debate se cruzó con proyectos astronómicos y de procesamiento de datos. Un caso citado fue el de un observatorio chino en el desierto de Atacama, que quedó bajo revisión en medio de presiones políticas y cuestionamientos de seguridad. China, por su parte, defiende estas iniciativas como científicas y acusa a Estados Unidos de politizar la cooperación.

Brasil aparece asociado a cooperación académica y a proyectos de radioastronomía. A fines de 2025, por ejemplo, se anunció la creación de un laboratorio conjunto China–Brasil para tecnologías de radioastronomía. El informe del comité toma este tipo de infraestructura como potencialmente reutilizable para tareas de seguimiento de satélites y clasificación de emisiones, aun cuando su objetivo declarado sea científico.

En Bolivia y Venezuela, el foco pasa por estaciones de control de satélites ligadas a programas nacionales desarrollados con soporte chino. El reporte describe nodos TT&C como parte de una red regional más amplia. Además, sostiene que, una vez instaladas, estas capacidades pueden prestar servicios a terceros, desde control de satélites hasta apoyo a enlaces y transferencia de datos.
Un capítulo más de la competencia espacial global

El informe refleja un cambio de época, en el que las discusiones geopolíticas sobre poder ya no pasan solo por infraestructura militar terrestre, sino por bases o estaciones espaciales. La carrera espacial contemporánea no es únicamente por desarrollar cohetes reutilizables o llegar a la Luna. También es por la red de antenas y centros de cómputo que hacen funcionar a los satélites que orbitan allá arriba y permiten saber qué hay en el espacio.

Para América Latina, representa un problema a nivel tecnológico: la cooperación espacial con China trajo satélites, financiamiento, formación y capacidades locales en varios países. Sin estos vínculos, muchas naciones no podrían desarrollar esas tecnologías por cuenta propia. Pero el debate por el doble uso pone sobre la mesa dudas sobre la operación, los datos que circulan y los controles. Sin embargo, la mayor incógnita de todas será coómo se seguirá moviendo cada país entre dos potencias que hoy tratan al espacio no como un bien común abstracto, sino como un terreno central de su competencia estratégica.



martes, 13 de enero de 2026

La red de alianzas espaciales de Argentina: ¿con qué países mantiene acuerdos estratégicos?

La red de alianzas espaciales de Argentina: ¿con qué países mantiene acuerdos estratégicos?
Por Sofía Arocena



Para crecer en el espacio se necesita construir capacidades: know-how, profesionales especializados, infraestructura. Para países como Argentina, donde cada salto tecnológico se erige con esfuerzo y recursos finitos, la cooperación es parte de esa construcción. No reemplaza la industria local, pero puede acortar tiempos de aprendizaje, dar acceso a herramientas críticas y abrir oportunidades.

En ese camino, los acuerdos internacionales en materia espacial son fundamentales para habilitar intercambio de datos, capacitación, cooperación en misiones, estaciones en tierra o navegación satelital. A continuación, presentamos los acuerdos más importantes de la red de alianzas espaciales de Argentina.

Estados Unidos: misiones científicas y reglas para operar en órbita

El comienzo del vínculo con Estados Unidos surge con una serie de Memorándums de Entendimiento firmados con la NASA, vinculados a la famila de Satélites de Aplicaciones Científicas (SAC). EE.UU. se comprometió con Argentina para llevar adelante 4 misiones científicas, que se extendieron desde 1994 hasta 2015: SAC-A, SAC-B, SAC-C y SAC-D/Aquarius.

La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) desarrolló con INVAP como contratista los 4 satélites, y Estados Unidos brindó desde conocimiento y asistencia técnica hasta instrumentos científicos. Esos proyectos dejaron en el conocimiento, el personal capacitado y la infraestructura instalada consolidaron el programa espacial nacional y sentaron las bases para los satélites de alta complejidad que se desarrollaron en los años siguientes.

Por su parte, en 2013 entró en vigor el Acuerdo Marco Sobre Cooperación en los Usos Pacíficos del Espacio Ultraterrestre, aún vigente. En la práctica, ordena cómo cooperar en operaciones y proyectos, en términos de intercambio de información y personal, apoyo con estaciones y enlaces de comunicación, y transferencia datos técnicos.


Aquarius, el instrumento principal del SAC-D, fue construido por el Jet Propulsion Laboratory (JPL) y el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA. Fuente: JPL.

China: cooperación formal, estaciones y navegación

La pieza más tangible del vínculo con China es la estación de espacio profundo en Neuquén, vigente desde 2015. Es un convenio de largo plazo y le da a Beijing una antena para misiones de espacio profundo, mientras prevé tiempo de uso para la comunidad científica argentina. En 2016 se firmó un protocolo adicional para reafirmar el uso exclusivamente pacífico de la estación.

Sobre esa base, el instrumento más importante es el Acuerdo Marco para la Cooperación en el Campo de las Actividades Espaciales, en vigor desde 2020. Funciona como “paraguas” para habilitar proyectos entre organismos, e incluye áreas como ciencia y tecnología espacial, teleobservación, navegación satelital, estaciones terrestres y servicios de seguimiento y control.

Por otro lado, en 2022, CONAE y la China Satellite Navigation Office firmaron un acuerdo para instalar una estación de monitoreo del sistema de navegación satelital BeiDou en el Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Córdoba. Este tipo de estaciones fortalece el monitoreo del sistema y mejora desempeño regional del servicio.


Estación de Espacio Lejano de China, en Neuquén, Argentina. Se observa la antena de seguimiento para misiones de espacio profundo.

Rusia: GLONASS y cooperación de navegación

Con Rusia, la cooperación nace a partir de un Memorándum de Entendimiento entre CONAE y Roscosmos, firmado en 2010, para navegación satelital.

El acuerdo establece que Roscosmos provea a CONAE acceso a las señales del sistema de navegación satelital GLONASS de forma global e ininterrumpida. Además, promueve la cooperación técnica para proyectos conjuntos y deja abierta la puerta a acuerdos posteriores.


Representación de un satélite de navegación por satélite tipo GLONASS, parte de la constelación rusa de navegación.

India y México: un marco para observación, comunicaciones e infraestructura

Con India, Argentina firmó un Acuerdo Marco para cooperación espacial con fines pacíficos que entró en vigor en 2018. En la práctica, este tratado no pauta el desarrollo de hardware o software concreto, sino que allana el terreno para colaborar sin redefinir el vínculo desde cero en cada iniciativa. Contempla misiones de observación de la Tierra, comunicaciones, infraestructura terrestre y capacitación.

Con México, la lógica es similar pero a nivel interinstitucional. CONAE y la Agencia Espacial Mexicana firmaron en 2016 un Acuerdo Marco para facilitar cooperación y aplicaciones cuando haya agenda y proyectos, con un plazo de 5 años renovable automáticamente.

Europa: radar, datos, industria y formación

El vínculo entre CONAE y la Agenzia Spaziale Italiana (ASI) comenzó en 2005 con el sistema ítalo-argentino SIASGE, que integra los satélites radar nacionales SAOCOM 1A y 1B con la constelación italiana COSMO-SkyMed. Este convenio se funda en una lógica complementaria: los radares argentinos e italianos operan distintas bandas, por lo que se complementan para obtener un mayor espectro de observaciones que mejora la información.

En 2011 ambos organismos firmaron además un Memorándum de Entendimiento enfocado en la cooperación alrededor del Instituto Mario Gulich. Este instrumento sirve para formar especialistas, mejorar métodos de procesamiento y sostener una capacidad que permita convertir datos en productos útiles para gestión y planificación.

En paralelo, Argentina se apoya en el ecosistema europeo para acceso a datos y formación. CONAE formalizó acuerdos para acceso a información satelital del programa Copernicus, con los satélites Sentinel, y lanzó iniciativas con la Agencia Espacial Europea (ESA) vinculadas a investigación y capacitación.

Por otro lado, existen instrumentos puntuales y marcos generales. Con Bélgica, rige un acuerdo específico asociado al proyecto SAOCOM desde 2000. Con Ucrania, hay un Acuerdo Marco vigente desde 2009 para cooperación en usos pacíficos del espacio, con el objetivo de habilitar trabajo conjunto.


Giorgio Saccoccia (ASI) y Raúl Kulichevsky (CONAE) suscriben el acuerdo que refuerza el trabajo conjunto en el ámbito espacial.

Brasil: del antecedente extinguido al marco moderno y proyectos conjuntos

El vínculo con Brasil comienza con un acuerdo de 1983 en teleobservación de la Tierra, ya extinguido, que funcionó como antecedente temprano para cooperación técnica e intercambio en aplicaciones.

La relación moderna se ordena con el Acuerdo Marco de 1996, que habilita cooperación en ciencia y tecnología espaciales. A partir de ahí, comenzaron a realizarse programas técnicos conjuntos.

El primer gran proyecto entre CONAE y la Agencia Espacial Brasileña (AEB) fue el satélite SABIA-3. A fines de los 90 se trabajó en su definición y diseño preliminar. Esa iniciativa se formalizó con Protocolo Complementario de 2005, cuyo objetivo era el desarrollo de un satélite conjunto para monitorear recursos hídricos, agricultura y ambiente.

Más recientemente, la cooperación evoluciona y cambia de nombre. Entonces surge el programa SABIA-Mar, orientado al estudio de mares y zonas costeras. Esta iniciativa contempla el desarrollo de dos satélites complementarios, el SABIA-Mar A, o simplemente SABIA-Mar, a cargo de Argentina; y el SABIA-Mar B o Amazonia 1B, a cargo de Brasil. Con dos plataformas orbitales, se puede obtener mejor cobertura y revisita para el mismo objetivo de observación.


SABIA-Mar, Satélite de Aplicaciones Basadas en la Información Ambiental del Mar, actualmente en desarrollo. Fue concebido dentro del Plan Nacional Espacial de CONAE como una misión de Observación de la Tierra.

Latinoamérica: acuerdos que se traducen en datos, capacitación e infraestructura

En América Latina, la cooperación espacial argentina se funda principalmente en acuerdos que sirven como “paraguas”. Estos instrumentos habilitan el trabajo conjunto cuando aparece financiamiento y proyectos concretos.

Con Perú se firmó un acuerdo que establece un marco general para cooperación en actividades espaciales. Con Ecuador, el acuerdo marco tiene el objetivo de ordenar cooperación en actividades espaciales sin renegociar desde cero cada iniciativa. Finalmente, con Chile, el acuerdo marco de cooperación en actividades espaciales que enumera áreas típicas de cooperación regional, y sirve de base para proyectos específicos. Todos ellos entraron en vigencia entre 2009 y 2010.

El caso más operativo dentro del bloque regional es Venezuela. Además de un acuerdo marco firmado en 2011, en 2013 se firmó un convenio específico en el campo satelital entre CONAE y la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (ABAE), pensado para materializar el vínculo con trabajo concreto. En particular, se destaca la capacitación profesionales venezolanos en el Instituto Gulich y la formación de profesionales argentinos en gerencia de proyectos espaciales.



jueves, 8 de enero de 2026

Venezuela y el fin del “orden internacional basado en reglas”

Venezuela y el fin del “orden internacional basado en reglas”
por Alexei Shayya-Shirokov




Alexei Shayya-Shirokov explica cómo las acciones de Trump pueden catalizar la destrucción de más de 30 años de proyección de poder blando occidental.

La reciente intervención estadounidense en Venezuela, que culminó con la dramática captura del petrolero de bandera rusa Marinera en aguas internacionales, ha generado un debate global. Si bien algunos la consideran una reafirmación del poderío estadounidense y un golpe al emergente mundo multipolar, estas acciones podrían tener el efecto contrario y amenazar con erosionar la credibilidad de un pilar fundamental de esa misma hegemonía: el poder de persuasión del "orden internacional basado en normas". En este ensayo, examinaremos cómo las recientes acciones de Washington amenazan con desmantelar más de 30 años de proyección de poder blando, y cómo las acciones del presidente estadounidense Trump corren el riesgo de socavar los cimientos mismos del orden mundial unipolar.

El manual unipolar: la superioridad moral como arma de cambio de régimen

Durante décadas, el "orden internacional basado en normas" promovido por Estados Unidos y sus aliados fue más que una frase diplomática; fue el instrumento definitivo de poder blando. Arraigado en el concepto del excepcionalismo occidental —la afirmación de que las naciones democráticas, al defender los derechos humanos, la libertad de expresión y los valores liberales, poseían una autoridad moral inherente—, esta narrativa enmarcaba la competencia geopolítica no como un choque de intereses, sino como una misión mesiánica para difundir la democracia y la gobernanza legítima en beneficio del bien común.

A pesar de sus numerosas contradicciones internas, identificables por cualquier observador familiarizado con la historia mundial, esta arista moralista resultó devastadoramente eficaz al alimentar ideológicamente las "revoluciones de color" y las guerras híbridas en Ucrania, Georgia y otros lugares. Al financiar a la oposición y moldear las narrativas mediáticas a través de agencias como USAID, Occidente pudo derrocar gobiernos indeseables, presentando sus intervenciones como un apoyo legítimo a la voluntad democrática de un pueblo.

Fundamentalmente, esta narrativa penetró profundamente, incluso cooptando segmentos de los movimientos socialistas y “antiimperialistas” que, si bien criticaban las acciones occidentales, lo hacían desde el marco de los propios valores proclamados por Occidente, reforzando así la idea de su superioridad moral.

La retórica redescubierta de Washington: intereses nacionales sin complejos

La intervención estadounidense en Venezuela demostró un claro alejamiento del manual utilizado por Occidente en su conjunto para derrocar gobiernos “antidemocráticos” (léase: indeseables) desde 1991. Las operaciones de cambio de régimen y otras intervenciones que han tenido lugar durante el momento unipolar —siendo las más destacadas los acontecimientos en Ucrania en 2004 y 2014— fueron meticulosamente veladas con el lenguaje de la solidaridad democrática y los derechos humanos.

En el caso de Venezuela, sin embargo, Estados Unidos recurrió a un enfoque transaccional más antiguo, similar a la Doctrina Monroe. Aquí, la retórica humanitaria y democrática pasa a un segundo plano, mientras que la mayor parte de la retórica que justifica la intervención se basa en cálculos pragmáticos más que en principios idealistas: reforzar la seguridad nacional, asegurar recursos para la economía nacional, castigar a un adversario geopolítico y obtener beneficios económicos tangibles, como la reducción de los precios de la gasolina en el país.

Al hacerlo, el establishment estadounidense ha abandonado en gran medida la retórica empleada durante mucho tiempo para justificar eficazmente las estrategias de intervención tanto ante el público nacional como (lo que es más importante) ante el internacional. Si bien los defensores legales citan la continuidad de las sanciones y las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM), Estados Unidos ha rebajado claramente los clichés que suelen emplearse para justificar las intervenciones previas de Washington, en particular los que aluden al derecho internacional, los derechos humanos, la libertad de expresión y los principios democráticos, revelando el principio fundamental que sustenta sus acciones: el interés nacional puro y directo.

Este cambio retórico corre el riesgo de comprometer la narrativa fundacional del liderazgo occidental benévolo, amenazando décadas de magistral construcción narrativa y debilitando la estrategia de poder blando que los sucesivos gobiernos occidentales habían construido tan meticulosamente durante más de tres décadas, revelando un cálculo de poder que los defensores de la multipolaridad han acusado durante mucho tiempo a Occidente de albergar.

Hegemón global convertido en consolidador regional

Durante más de una década, Rusia, China y otras naciones han calificado constantemente el “orden basado en reglas” como una fachada hipócrita, abogando en cambio por un modelo pragmático de relaciones internacionales basado en la igualdad soberana y en intereses nacionales claros.

Si bien varios observadores han utilizado los recientes acontecimientos en Venezuela y sus alrededores para argumentar que Washington se ha reafirmado como la potencia hegemónica global en un mundo unipolar, estas acciones estadounidenses podrían, en cambio, validar —sobre todo entre las potencias escépticas— el advenimiento de un nuevo orden mundial multipolar. Al reducir la adhesión a las "reglas" que supuestamente ha mantenido durante décadas, Washington corre el riesgo de erosionar la arraigada creencia en su superioridad moral y benevolencia inherente, sobre todo a medida que las potencias del BRICS amplifican la retórica de la "igualdad soberana" como respuesta.

Lo que presenciamos hoy no es una derrota de la multipolaridad. Lejos de eso; es su aceleración. Estados Unidos no está arremetiendo contra el mundo entero, sino retirándose estratégicamente del concepto de pax americana, que se ha vuelto insostenible ante la creciente competencia de los centros de poder emergentes en diferentes partes del mundo.

Lejos de actuar como la "policía mundial", Estados Unidos ahora busca consolidar su poder en su propia esfera de influencia inmediata: el hemisferio occidental. Desde una perspectiva geopolítica, la política exterior de Washington está experimentando un cambio estratégico que se centra en la consolidación de su propio "patio trasero", con el objetivo de asegurar los recursos hemisféricos y, al mismo tiempo, desarrollar capacidad industrial.

En este contexto, los acontecimientos en Venezuela podrían indicar una nueva era multipolar, donde el "orden internacional basado en reglas" corre el riesgo de perder credibilidad entre las potencias no occidentales, víctima del giro de Estados Unidos hacia una consolidación hemisférica. El poder blando cultivado por el Occidente (anteriormente) colectivo durante más de 35 años podría haberse perdido, dando lugar a una potencia hegemónica regional que consolida su esfera de influencia en un mundo que, en consecuencia, se vuelve cada día más multipolar.

El arma de la superioridad moral ha sido degradada y ha comenzado el juego más duro y claro de las esferas de influencia.



miércoles, 24 de octubre de 2018

Haddad: Bolsonaro puede declarar una guerra contra Venezuela
El candidato del Partido de los Trabajadores (PT) a la presidencia de Brasil, Fernando Haddad, cree que su rival Jair Bolsonaro (Partido Social Liberal) podría llegar a declarar una guerra contra Venezuela.



"Por la hostilidad que [su hijo Eduardo Bolsonaro] manifiesta hacia ese vecino quiero creer que [la opción de una guerra] sí que puede tener algún fundamento", dijo este 23 de octubre Haddad en una rueda de prensa en Río de Janeiro.

El presidenciable de la izquierda se refirió a unas declaraciones del diputado Eduardo Bolsonaro realizadas durante una manifestación en Sao Paulo, en que prometió derribar al Gobierno de Nicolás Maduro.

Haddad subrayó que Brasil nunca tuvo una visión imperialista en la región, sino que guió su política externa en la cooperación con los vecinos.

"Deberíamos estar pensando en cómo ayudar a Venezuela a salir de la crisis, no en tomar partido y en derribar gobiernos", remarcó.

También expresó su "preocupación" con la idea de su rival de colocar una base de Estados Unidos (EEUU) en territorio brasileño, porque también rompe con la tradición del país.

Haddad recordó que Bolsonaro y su hijo afirmaron que cederían la base de Alcántara (situada en el estado de Maranhão, al norte del país) a los estadounidenses.




La base de Alcántara, creada en 1983, está situada en el estado de Maranhao (norte) e interesa a EEUU por su proximidad con la línea del Ecuador, lo que permite ahorrar combustible al lanzar cohetes al espacio.

En los años 90 un intento para que los estadounidenses pudieran usar la base se vio frustrado por el Congreso Nacional de Brasil, que exigía un contrato que posibilitase una mayor transferencia de tecnología y acceso a información.

Las negociaciones cobraron nueva vida con la llegada del Gobierno de Michel Temer, y recientemente la Agencia Espacial Brasileña y el Comando de la Aeronáutica se posicionaron a favor de un acuerdo con EEUU.



Fuente: mundo.sputniknews.com

viernes, 19 de octubre de 2018

Posible canciller de Bolsonaro no descarta intervención militar en Venezuela
El Partido Social Liberal (PSL) de Brasil, liderado por el candidato Jair Bolsonaro, no descarta una intervención militar en Venezuela para apartar del poder a Nicolás Maduro, aunque esta debería ser la última opción, dijo a Sputnik el diputado Luiz Philippe de Orleans.


© REUTERS / Adriano Machado


"Hay una dictadura vecina y no estamos haciendo absolutamente nada políticamente, no nos estamos posicionando en contra (…) tenemos que actuar con principios, no podemos tolerar una dictadura en América Latina, no cierro la puerta a la intervención militar", dijo a Sputnik el congresista, señalado por la prensa local como posible canciller en un eventual Gobierno del ultraderechista.

No obstante, precisó que la acción contra el Gobierno de Maduro podría no requerir una invasión a territorio venezolano como tal, sino que, por ejemplo, se podría ofrecer apoyo logístico y financiero a los grupos opositores, aunque igualmente, antes podrían llevarse a cabo acciones "graduales".

De Orleans considera que Brasil y Colombia, los más interesados en resolver la crisis del país, podrían empezar a limitar los accesos a activos venezolanos en estos países.

Respecto al éxodo migratorio, el diputado del PSL propone "servicios humanitarios para resolver cosas puntuales", ya sea en la frontera brasileña o dentro del territorio venezolano, pero manifestó que la actual política de acogida implantada por el Gobierno de Michel Temer no puede continuar.

"Lo que no vamos a hacer es pensar que el problema se resuelve absorbiendo refugiados", dijo, y añadió que hay más de seis millones de venezolanos que pueden salir de su país en dirección a las naciones vecinas.

Según los datos más recientes del Gobierno brasileño, entre 2017 y agosto de 2018 algo más de 127.000 venezolanos entraron en Brasil, pero casi 69.000 ya dejaron el país en busca de otros destinos; en Colombia, las cifras son mucho mayores.

El Gobierno de Brasil negó en varias ocasiones la posibilidad del cierre de la frontera terrestre en Roraima (norte) como pedían las autoridades locales, y mantiene un programa de interiorización de inmigrantes para distribuirlos de forma voluntaria por varias regiones del país.

El candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, quien competirá con Bolsonaro en la segunda vuelta, se mostró partidario de seguir siendo neutral frente a Venezuela y buscar una solución pactada junto a otros países vecinos y organismos como la Organización de las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos.

Luiz Philippe de Orleans y Braganza desciende de los emperadores Pedro I y Pedro II y es el sobrino del príncipe Luis Gastao de Orleans, jefe de la Casa Imperial de Brasil y aspirante al trono en caso de que se restaurase una monarquía en el país sudamericano.

Fue elegido diputado por el estado de Sao Paulo con más de 118.000 votos, y su nombre estuvo en las quinielas para ocupar la candidatura a la vicepresidencia junto a Bolsonaro, cargo que finalmente fue para el militar Antonio Hamilton Mourao.



Fuente: mundo.sputniknews.com

domingo, 9 de septiembre de 2018

El gobierno de Trump discutió un posible golpe de Estado con militares rebeldes en Venezuela
Por Ernesto Londoño y Nicholas Casey


Una ceremonia de la Guardia Nacional celebrada en Caracas, el mes pasado. Durante 2017, el gobierno estadounidense sostuvo reuniones secretas con oficiales militares rebeldes que querían derrocar a Maduro. Credito: Juan Barreto/Agence France-Presse — Getty Images

El gobierno de Donald Trump sostuvo reuniones secretas con militares venezolanos rebeldes para hablar sobre sus planes para derrocar al presidente Nicolás Maduro, según funcionarios estadounidenses y un excomandante militar venezolano que participaron en las conversaciones.

Establecer contactos clandestinos con golpistas en Venezuela fue una gran apuesta para Washington, dado su largo historial de intervenciones encubiertas en toda América Latina. Muchas personas de la región aún sienten un gran resentimiento contra Estados Unidos por haber respaldado rebeliones, golpes de Estado y complots en países como Cuba, Nicaragua, Brasil y Chile, así como por haber guardado silencio ante los abusos que los regímenes militares cometieron durante la Guerra Fría.

En respuesta a las preguntas sobre esas conversaciones secretas, la Casa Blanca señaló mediante un comunicado que era necesario participar en un “diálogo con todos los venezolanos que expresan el deseo de restablecer la democracia” con el fin de “aportar un cambio positivo a un país que ha sufrido mucho bajo el gobierno de Maduro”.

Sin embargo, un comandante militar de ese país que estuvo involucrado en las conversaciones difícilmente puede ser considerado como un emisario democrático: está en la lista de funcionarios corruptos de Venezuela que han sido sancionados por el gobierno estadounidense.

Él y otros miembros del aparato de seguridad venezolano han sido acusados por Washington de un gran número de delitos graves, entre ellos torturar a los opositores del régimen, encarcelar a cientos de prisioneros políticos, herir a miles de civiles, traficar drogas y colaborar con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), un grupo guerrillero que Estados Unidos considera como una organización terrorista.

La mayoría de los líderes latinoamericanos están de acuerdo en que Nicolás Maduro, el presidente venezolano, es un gobernante cada vez más autoritario que arruinó la economía de su país ocasionando una escasez extrema de alimentos y medicinas. El colapso desató el éxodo de los venezolanos desesperados que escapan por las fronteras, y con ello abruman a los países vecinos.

Al final, los funcionarios estadounidenses decidieron que no ayudarían a los conspiradores, y el plan del golpe de Estado quedó estancado. No obstante, la disposición del gobierno de Trump de reunirse varias veces con oficiales rebeldes que pretenden derrocar a un mandatario de este hemisferio podría resultar políticamente contraproducente.

Desde hace mucho tiempo, Maduro ha justificado su autoritarismo con la afirmación de que los imperialistas de Washington están intentando destituirlo de manera activa, y las reuniones secretas podrían proporcionarle argumentos para cambiar la postura de la región que, en general, se muestra en su contra. 


Maduro en un consejo de ministros realizado en Caracas, este mes. La mayoría de los líderes latinoamericanos están de acuerdo en que es un gobernante cada vez más autoritario que ha arruinado la economía de su país. Credito: Palacio de Miraflores

“Esto caerá como una bomba” en la región, comentó Mari Carmen Aponte, quien fungió como la principal diplomática en asuntos de América Latina durante los últimos meses del gobierno de Barack Obama.

Además del complot golpista, el gobierno de Maduro ya ha eludido varios ataques a pequeña escala, entre ellos una descarga de artillería desde un helicóptero el año pasado y un dron que explotó mientras pronunciaba un discurso en agosto. Los ataques han contribuido a la idea de que el presidente es vulnerable.

Los militares venezolanos buscaron tener acceso directo al gobierno estadounidense durante la presidencia de Obama, pero fueron rechazados, señalaron los funcionarios.

Después, en agosto del año pasado, el presidente Trump declaró que Estados Unidos tenía una “opción militar” para Venezuela, una afirmación que atrajo el repudio de los aliados de Estados Unidos en la región, pero que animó a los militares rebeldes venezolanos a comunicarse con Washington una vez más.

“Ahora era el presidente quien lo decía”, señaló el excomandante venezolano que se encuentra en la lista de sancionados durante una entrevista, quien habló con la condición de conservar su anonimato por temor a represalias por parte del gobierno de Venezuela. “No iba a dudar de la información si provenía de ese mensajero”.

Durante una serie de reuniones secretas en el extranjero —que comenzaron el otoño pasado y continuaron este año— los militares le dijeron al gobierno estadounidense que representaban a varios cientos de miembros de las fuerzas armadas que no estaban de acuerdo con el autoritarismo de Maduro. Le pidieron a Estados Unidos que les proporcionara radios cifrados, pues aseguraron que necesitaban comunicarse de manera segura, mientras desarrollaban un plan para instalar un gobierno de transición liderado por el Ejército con el fin de gestionar el país hasta que pudieran convocar elecciones.

Los funcionarios estadounidenses decidieron no proporcionar el material de apoyo y los planes se vinieron abajo después de un operativo de represión en el que se detuvo a decenas de conspiradores.

El recuento de las reuniones clandestinas y los debates políticos que las precedieron se elaboró a partir de entrevistas con once funcionarios y exfuncionarios estadounidenses, además del excomandante venezolano. Este dijo que por lo menos tres grupos distintos dentro de las fuerzas armadas venezolanas habían conspirado contra el gobierno de Maduro.

Uno estableció contacto con el gobierno estadounidense a través de la embajada de Estados Unidos en una capital europea. Cuando se informó a Washington sobre este acercamiento, los funcionarios de la Casa Blanca se mostraron intrigados pero recelosos. Les preocupaba que la solicitud de reunirse pudiera ser una trampa para grabar clandestinamente a algún agente estadounidense mientras al parecer conspiraba contra el gobierno venezolano, señalaron los funcionarios.


Un grupo de venezolanos hacía fila en Caracas para comprar alimentos subsidiados por el gobierno, en mayo. El país sufre una escasez extrema de alimentos y medicinas. Credito: Meridith Kohut para The New York Times

No obstante, conforme la crisis humanitaria de Venezuela empeoraba el año pasado, los estadounidenses decidieron que valía la pena correr el riesgo con el fin de tener un panorama más claro de los planes y los oficiales que buscaban destituir a Maduro.

“Después de muchas discusiones, acordamos que debíamos escuchar lo que querían decirnos”, comentó un funcionario gubernamental de alto nivel que no tiene autorización para hablar sobre las reuniones secretas.

Al principio, el gobierno consideró enviar a Juan Cruz, un agente veterano de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que recientemente renunció a su puesto como principal autoridad normativa de la Casa Blanca en asuntos de América Latina. Sin embargo, los abogados de la Casa Blanca dijeron que sería más prudente enviar a un diplomático de carrera.

Le pidieron al enviado estadounidense que asistiera a las reuniones “solo para escucharlos”, y no le dieron autorización para negociar ningún asunto importante durante estos encuentros, de acuerdo con un funcionario de alto nivel del gobierno.

Después de la primera reunión, que tuvo lugar a finales de 2017, el diplomático informó que los venezolanos no parecían tener un plan detallado y se habían presentado con la esperanza de que los estadounidenses llegaran con ideas o directrices de apoyo.

El excomandante venezolano señaló que los rebeldes jamás pidieron una intervención militar por parte de Estados Unidos. “Jamás acordé ni se propuso un operativo conjunto”, precisó el excomandante.

Agregó que él y sus colegas consideraron llevar a cabo su plan el verano pasado, cuando el gobierno suspendió los poderes de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, e instaló la Asamblea Nacional Constituyente que es leal a Maduro. No obstante, dijo que abortaron el plan por temor a que sucediera una masacre.

Después planearon hacerse con el poder en marzo, relató el exmilitar, pero el plan se filtró. Finalmente, los disidentes decidieron que ejecutarían la operación durante las elecciones del 20 de mayo, fecha en que Maduro fue reelecto. Pero una vez más, se corrió el rumor de que los conspiradores se estaban preparando y tuvieron que detener sus planes, aunque no hay pruebas de que el presidente supiera que los golpistas habían contactado a los estadounidenses.

Para que cualquiera de los complots funcionara, explicó el excomandante, él y sus colegas creían que era necesario detener a Maduro y a otros personajes principales del gobierno al mismo tiempo. Para lograrlo, los funcionarios rebeldes necesitaban un medio para comunicarse en forma segura. Hicieron su petición durante la segunda reunión con el diplomático estadounidense, que sucedió el año pasado.


Legisladores en Caracas, el mes pasado. Los golpistas se sorprendieron cuando el gobierno instaló una nueva Asamblea Nacional Constituyente, leal a Maduro. Credito: Cristian Hernandez/EPA, vía Shutterstock

A su vez, el enviado comunicó la petición a Washington, donde fue rechazada por los altos funcionarios. “Quedamos frustrados”, comentó el excomandante venezolano. “No hubo seguimiento. Me dejaron esperando”.

Después el diplomático estadounidense se reunió con los conspiradores por tercera ocasión, a principios de este año, pero no lograron obtener una promesa de ayuda material ni una señal clara de que Washington apoyaba los planes de los rebeldes, según el excomandante venezolano y varios agentes estadounidenses.

Aun así, los venezolanos consideraron las reuniones como una aprobación tácita de sus planes, argumentó Peter Kornbluh, historiador del Archivo Nacional de Seguridad en la Universidad George Washington.

“Estados Unidos siempre ha mostrado interés en conocer información de inteligencia sobre posibles cambios de liderazgo en los gobiernos”, dijo Kornbluh. “Pero tan solo el hecho de que un diplomático estadounidense se presentara a una reunión como esa probablemente se percibiría como un espaldarazo”.

En su comunicado, la Casa Blanca dijo que la situación en Venezuela era “una amenaza para la seguridad y la democracia en la región”, y señaló que el gobierno de Trump seguiría reforzando una coalición de “aliados afines y sensatos, de Europa a Asia y a las Américas, para presionar al régimen de Maduro con el fin de restablecer la democracia en Venezuela”.

Agentes estadounidenses han citado abiertamente la posibilidad de que las fuerzas armadas de Venezuela puedan tomar medidas.

El 1 de febrero, Rex Tillerson, que en ese entonces era secretario de Estado, ofreció un discurso en el que dijo que Estados Unidos no había “promovido un cambio de régimen ni la destitución del presidente Maduro”. Sin embargo, en respuesta a una pregunta, Tillerson indicó la posibilidad de que se produjera un golpe de Estado militar.

“Cuando las cosas estén tan mal que el mando militar se dé cuenta de que ya no puede servir a los ciudadanos, encontrará la forma de realizar una transición pacífica”, comentó.

Días después, Marco Rubio, el senador de Florida que ha buscado influir en el enfoque del gobierno de Trump sobre Latinoamérica, publicó una serie de tuits que animaron a los disidentes de las fuerzas armadas venezolanas a derrocar a su presidente.


Un grupo de venezolanos que esperaba para registrarse ante las autoridades migratorias brasileñas en abril. El colapso económico ha desencadenado un éxodo de venezolanos desesperados. Credito: Meridith Kohut para The New York Times

“Los soldados comen lo que encuentran en los botes de basura y sus familias sufren hambre mientras Maduro y sus amigos viven como reyes y bloquean la asistencia humanitaria”, escribió Rubio. Después añadió: “El mundo apoyaría a las fuerzas armadas de #Venezuela si decidieran proteger al pueblo y restablecer la democracia con la destitución de su dictador”.

Durante su época como director de políticas de la Casa Blanca para América Latina, Cruz les envió un mensaje a los venezolanos durante un discurso en abril. Se refirió a Maduro como “demente”, Cruz dijo que todos los venezolanos debían “instar a las fuerzas armadas a respetar el juramento que hicieron de desempeñar sus funciones”, dijo. “Cumplan con su promesa”.

Conforme empeoraba la crisis en Venezuela en años recientes, los funcionarios estadounidenses debatieron los pros y los contras de establecer diálogos con facciones rebeldes de las fuerzas armadas.

“Eran diferencias de opinión”, dijo Aponte, la exdiplomática principal en materia de Latinoamérica del gobierno de Obama. “Había gente que le tenía mucha fe a la idea de que podían aportar estabilidad, ayudar a distribuir alimentos y trabajar en cuestiones prácticas”.

No obstante, otros —entre ellos Aponte— vieron los riesgos de establecer vínculos con líderes de las fuerzas armadas que, según el análisis de Washington, se habían convertido en un pilar del tráfico de cocaína y los abusos a los derechos humanos.

Roberta Jacobson, una exembajadora en México que antecedió a Aponte en el puesto de funcionaria principal del Departamento de Estado para políticas de Latinoamérica, dijo que, aunque desde hace mucho Washington considera que las fuerzas armadas venezolanas sufren de “corrupción generalizada, están muy involucradas en el narcotráfico y son despreciables”, ella pensaba que valía la pena establecer un canal diplomático extraoficial con algunos de sus miembros”.

“Dada la descomposición extendida de las instituciones venezolanas, se tenía la idea de que, aunque no necesariamente eran la respuesta, cualquier tipo de resolución democrática habría tenido que incluir a las fuerzas armadas”, dijo Jacobson, quien renunció al Departamento de Estado a principios de este año. “La idea de escuchar a los líderes de esos lugares, sin importar qué tan indeseables resulten, es esencial para la diplomacia”.

Sin importar cuál sea la lógica, sostener discusiones con los golpistas podría hacer sonar alarmas en una región con una lista de intervenciones infames: la invasión fallida de la CIA en Bahía de Cochinos para derrocar a Fidel Castro en 1961; el golpe de Estado respaldado por Estados Unidos en Chile en 1973, que llevó a la larga dictadura militar de Augusto Pinochet, o el apoyo encubierto del gobierno de Reagan a los rebeldes de derecha conocidos como los Contras en Nicaragua durante la década de 1980.

En Venezuela, un golpe de Estado en 2002 destituyó brevemente a Hugo Chávez, el predecesor de Maduro. Estados Unidos sabía que se estaba gestando un complot, pero lo desaconsejó, de acuerdo con documentos clasificados que más tarde se hicieron públicos. El golpe de Estado tuvo lugar de cualquier forma y el gobierno de Bush abrió un canal de comunicación con el nuevo líder. Los funcionarios estadounidenses después se distanciaron del nuevo gobierno debido a que creció el descontento del pueblo con el golpe de Estado y los países de la región lo denunciaron claramente. Chávez fue restituido como presidente.

En el complot más reciente, el año pasado había de 300 a 400 miembros de las fuerzas armadas vinculados con el plan, pero esa cantidad se redujo a casi la mitad después de las enérgicas medidas emprendidas por el gobierno de Maduro este año.

Al excomandante venezolano le preocupa que los casi 150 compañeros que han sido detenidos puedan ser torturados. Lamentó que Estados Unidos no proveyera los radios a los rebeldes, pues cree que eso pudo haber cambiado la historia del país.

“Estoy decepcionado”, dijo el exgeneral. “Pero soy el menos afectado. Yo no soy prisionero”.



Fuente: nytimes.com

martes, 3 de abril de 2018

¿Se puede vencer a la muerte? Una venezolana lo ha hecho dos veces

CC0 / Pixabay
¿Se puede vencer a la muerte? Una venezolana lo ha hecho dos veces
Vidente, partera, escultora, pintora, poeta y enfermera, son algunas de las múltiples facetas de la "mujer de los mil colores". Una venezolana que ha logrado algo imposible. Regresar de la muerte, no una, sino dos veces.
por José Negrón Valera



La leyenda viviente

En el pequeño pueblo de Betijoque, Venezuela, existen pocos que no conozcan su nombre. Una calle ha sido bautizada para reconocer su labor como una de las más importantes artistas plásticas del país.

Llegamos en vehículo desde la capital del estado de Trujillo, un estado andino del país suramericano. "Estamos buscando la casa de Rafaela Baroni", le reconocemos a un vendedor ambulante de helados, que agradeció nuestra compra con información precisa sobre la ubicación de la cultora.

Las coordenadas hechas a base de gestos aéreos, nos llevaron hasta el umbral que separa el territorio de los mortales del Paraíso de Aleafar, el santuario desde donde Baroni hablaría con Sputnik, sobre su vida, sus muertes, su relación con Chávez y sus percepciones de la humanidad y el futuro.


© SPUTNIK/ JOSÉ NEGRÓN VALERA

Rafaela se encuentra barriendo el patio, vestida con un colorido vestido que hace juego con el lugar. Adonde se mire, el visitante va a tropezar con esculturas, tallas de madera, árboles cuyos troncos albergan rostros de ángeles y vírgenes. Baroni, deja su quehacer doméstico para recibirnos con la calma y entrenamiento de quien está acostumbrada a la atención pública. Nos invita a pasar a su casa y allí, rodeada de sus recuerdos comienza el viaje al pasado.

Su primera muerte

Mientras en Europa, concluía la segunda guerra mundial. Rafaela Baroni, con apenas 11 años, moría en los páramos andinos.

Nos ofrece su versión de la historia, mientras sus ojos se pierden en la contemplación de algo que nosotros no podemos percibir.

"En las dos veces que me ha tocado morir uno oye y ve", relata Baroni mientras recuerda que fue su mamá quien se dio cuenta de que no mostraba los signos asociados a la vida. La trasladaron hasta el ambulatorio más cercano, solo para escuchar el lúgubre veredicto del médico: "Está muerta".

Su familia se apresuró a preparar el funeral. Rafaela Baroni, juega con sus manos mientras su rostro se conecta con la historia que lanza al aire "me alegré porque llegaron mis abuelos, pero también me entristecí porque me iban a enterrar viva.Por más que daba gritos y gritos nadie me escuchaba", dice sin mucho sobresalto.

Despertó unos momentos antes de ser enterrada, solo para comenzar a cimentar lo que en toda la región se conoce como "El milagro de Rafaela".

Descubrió desde temprano su vocación artística. Ayudaba a su madre en la creación de piezas de anime que se vendían para adornar pesebres y las casas. Sin embargo, confiesa que esa primera experiencia con la muerte, le dio un impulso inusitado para ayudar al prójimo, para desarrollar el amor a la humanidad: "Allí comencé a desarrollar el deseo de ser médico, partera", apunta.

Salta de un tema a otro, con soltura para llenarnos de detalles significativos de su infancia.

Fue así que nos enteramos de que aún de niña y desoyendo la advertencia materna, vistió a una vecina que había muerto a causa de la lepra. Dice que nadie quería tocarla, hasta que ella la vistió para su entierro y la metió en el ataúd.

A partir de allí, sumó un oficio más a su vida: El de "preparar a los muertos" para darles sepultura.

La segunda muerte

Rafaela Baroni, abandonó a su primer esposo y se fue a vivir a Boconó, donde se dedicó a la enfermería y además conoció a quien sería el amor de su vida, Rogelio Albornoz.

Las circunstancias son relatadas por la propia Baroni, en el corto documental 'La mujer del encanto' de Beatriz Lara. El cual constituye un raro y valioso archivo histórico sobre la vida de esta gran artista venezolana.

Esta vez se ha parado de su asiento para mostrarnos algunas fotos de la época. Dice que fue este segundo encuentro con la muerte, el que definió su posterior oficio de escultora.

Era el año 1968 y el mundo estallaba en revoluciones. Mientras el movimiento estudiantil tomaba Francia y Ho Chi Ming le daba vuelta a la guerra de Vietnam, Rafaela Baroni moría por segunda vez, a la edad de 33 años.

"Me llevaron al hospital y allí pasé 19 días en coma, luego me dieron por muerta. Cuando sacaron la urna para llevarla a la iglesia, yo iba caminando muy cerca. Luego fuimos al cementerio y cuando ya me iban a enterrar alguien dijo que no me podían enterrar porque los papeles se habían quedado en Boconó y sin eso no podían enterrarme. Entonces me llevaron a la morgue y allí me tiraron al piso y se dieron cuenta de que mi cuerpo se movía. Allí gritaron: "No, la señora no está muerta".


El Paraíso de Aleafar © SPUTNIK/ JOSÉ NEGRÓN VALERA

Al volver de nuevo de entre los muertos, Rafaela es diagnosticada con catalepsia, una enfermedad que en los diccionarios médicos se asocia con la catatonia y que consiste en "que la persona yace inmóvil, en aparente muerte y sin signos vitales, cuando en realidad se halla en un estado consciente".

En ambos casos, Rafaela recuerda haber estado rodeada de ángeles y de ver "un paraíso, lleno de árboles" que fue la inspiración para construir el lugar en el que nos encontramos entrevistándola.

Recorremos las caminerías y podemos atestiguar que no existe un centímetro de aquel lugar que no esté tocado por el talento de Baroni. Los motivos religiosos, abundan al igual que los loros, "que sintió llevaba dentro de su cuerpo" cuando murió de niña.


Detalles de la casa de Rafaela Baroni © SPUTNIK/ JOSÉ NEGRÓN VALERA

De la ceguera a la iluminación

De la segunda experiencia, no se pudo recuperar por completo. Pasó 5 meses sin hablar y con la amenaza de que podría repetirse un episodio similar. En 1972, luego de haber sobrevivido a un accidente de tránsito, sufre un desprendimiento de retina y es llevada al Hospital Psiquiátrico de Caracas, donde permanece internada siete meses.

Fue allí donde perdió completamente la visión. Pedía a las enfermeras que le regalaran hilo para tejer y tratar así de vender alguna pieza que le permitiera algún dinero para comprar comida. Conforme tejía rosas en la oscuridad, una figura comenzó a hacerse cada vez más fuerte. El 22 de Abril de 1974, tuvo un sueño que cambiaría su vida.

Rafaela aprovecha para apuntar una de las imágenes que adorna su patio "Fue ella —dice—. La Virgen del Espejo, fue quien se me apareció en los sueños". El relato es majestuoso y me recuerda a un poema de Coleridge. Así se lo hago saber. Baroni sonríe y me pide que lo recite: "¿Y si durmieras? / ¿Y si en tu sueño, soñaras? / ¿Y si soñaras que ibas al cielo y allí recogías una extraña y hermosa flor? / ¿Y si cuando despertaras tuvieras la flor en tu mano? / ¿Ah, entonces qué?"

Se detiene a pensar en mis palabras, como si deseara agregar algo. Sin embargo, contrario a su carácter, hace silencio y continúa el recorrido por el Paraíso de Aleafar. Recuerda que como agradecimiento a la virgen comenzó a tallar la madera. Su obra está consagrada a esta figura religiosa. Pero no se circunscribe a una sola manifestación artística. Se ha dedicado a recrear su muerte en constantes 'performances', a escribir poesía, canciones.





Pinturas de Rafaela Baroni © SPUTNIK/ JOSÉ NEGRÓN VALERA

Habíamos escuchado que sus experiencias casi místicas, le habían convertido en una figura asociada a grandes poderes curativos, pero no tuvimos necesidad de interrogarla al respecto.

En el instante en que la entrevistábamos una familia llega con un niño de quien dicen que "tiene algo que no conocen los médicos".

Rafaela pone su mano en la cabeza del niño y les pide que aguarden mientras termina de "atender a los rusos". Al parecer, lo que hará con el infante está velado para nuestra curiosidad periodística. No obstante, mientras ve al niño alejarse recuerda que:

"Una vez me trajeron una niña que estaba muerta y los papás estaban dando gritos. Les dije que les iba a hacer la oración de la buena muerte. Cuando iba por la tercera oración la niña despertó".

Estas facultades la han convertido en una especie de chaman. Gentes de todas partes de Venezuela se acercan hasta su residencia para tratarse alguna dolencia que escape a la experticia de la ciencia moderna.


Rafaela Baroni posa junto a algunos niños que la visitan a diario © SPUTNIK/ JOSÉ NEGRÓN VALERA

Sobre Chávez

De nuevo, dentro de su casa, una fotografía hizo inevitable hablar del presidente Chávez. "Yo lo conocí en Barinas, cuando él era un niño que estaba vendiendo cocadas, muy humilde, muy sencillo" nos dice.

Confirma que pudo hablar con él en numerosas oportunidades, antes y después de ser elegido presidente de la República.


Rafaela Baroni y Hugo Chávez, expresidente de Venezuela © FOTO: RAFAELA BARONI

En la campaña de 1997 se encontró al entonces candidato Hugo Chávez en el Ateneo de Valera. Luego de conversar con él algunos unos minutos, Rafaela hace una particular solicitud "voy a tomar tus manos y cerraré los ojos para ver que hay en ti", le dice.

"Cuando cerré los ojos, vi todo lo que le iba a pasar a Chávez. Le dije: presidente tú no necesitas buscar votos. Tienes que cuidarte porque te viene algo muy bravo".

Preguntamos si creía en las teorías sobre el asesinato de Chávez. Rafaela suspira y ve la fotografía: "Todo eso estaba en la revelación que me dio".

Nos informó que el presidente Chávez le había entregado una carta donde autorizaba que Rafaela pudiese ser enterrada en la casa que actualmente habita. Sin embargo, en el año 2015, un grupo armado entró a su residencia, y además de golpearla, se llevaron muchos objetos de valor, entre ellos, el permiso concedido por Chávez. Le pide al presidente Nicolás Maduro, que llegado el momento, le ayude a cumplir su última voluntad: reposar en la cripta que ella misma ha preparado en el Paraíso de Aleafar.

¿Le temes a la muerte?, preguntamos sin cortapisas. "No, yo creo que no hay quien quiera tanto la muerte como yo. La espero todos los días". Y sin dar espacio a mi reacción, me pregunta si quiero escuchar la oración que reza cada día en espera de la 'buena muerte'. Mi sonrisa es suficiente respuesta:

"Llegará el día en que se cierren mis ojos, que aún están abiertos, taparán mi cara con un blanco lienzo, me vestirán de azul como yo quiero (…) Volará mi alma no sé si al cielo o al infierno. Donde Dios me tenga reservado mi puesto, pero ya es algo que explicar no puedo. Que aquí quedará mi cuerpo, quizá nos infunde repugnancia y duelo. Ay, Dios mío, Dios, mío…al dejar tan tristes y tan solo los muertos".

Cuando culmina la entrevista, nos despide con un abrazo y se retira a ver al niño que la espera. Al cruzar el umbral de su mundo y el nuestro, no puedo evitar pensar en su poema y en que quizá todos los que la conocen se llevan este mismo sentimiento, la incertidumbre de si la volverán a ver o por el contrario se les adelantará el mayor y más profundo de los vacíos, la muerte, quizá la última de ellas.



Fuente: mundo.sputniknews.com