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viernes, 14 de noviembre de 2025

Tras el freno de Milei al radiotelescopio CART, académicos bonaerenses salieron en defensa de la ciencia argentina

Tras el freno de Milei al radiotelescopio CART, académicos bonaerenses salieron en defensa de la ciencia argentina
La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, emitieron un comunicado expresando su disconformidad con la decisión del gobierno nacional.


El Radiotelescopio Chino-Argentino.-


La decisión del presidente Javier Milei de frenar la construcción del Radiotelescopio Chino-Argentino (CART) en Calingasta derivó en diferentes opiniones. Este lunes la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, que forman parte de la Universidad de Buenos Aires realizó un comunicado en defensa de la ciencia argentina que “a lo largo del tiempo ha crecido, se ha sostenido y enriquecido a través de múltiples colaboraciones con un gran número de naciones del mundo, se ve en la necesidad de destacar el valor científico de la instalación del radiotelescopio CART (China Argentina Radio Telescope), un proyecto de colaboración científica y tecnológica, reconocido como de gran importancia y apoyado por numerosas instituciones del país y del extranjero”, expresa.

A la vez se enumeró cada uno de los puntos en cuestión.

SOBRE EL USO CIENTÍFICO DEL RADIOTELESCOPIO:

El instrumento consiste de una antena de 40 metros de diámetro equipada para operar con receptores entre 1 y 45 GHz. Fue concebido para ser utilizado con dos finalidades: para aplicaciones de geodesia y georreferenciación y para investigaciones astronómicas. Será el mayor radio telescopio de disco simple de Sud América y pasará a operar en red con otros radiotelescopios similares ubicados en el hemisferio sur permitiendo mejorar la determinación de parámetros fundamentales de nuestro planeta y aportar al perfeccionamiento de tecnologías satelitales para navegación (GPS). En astronomía, operando como disco simple permitirá investigar extensamente y con alta sensibilidad nubes interestelares, determinar regiones de posible formación de estrellas, y muchos otros objetivos celestes. A futuro, operando en conjunto con otro radiotelescopio (LLAMA, a instalarse en el norte de Argentina) estará en condiciones de hacer descubrimientos únicos para la humanidad, ya que brindará la posibilidad de explorar fenómenos celestes con una definición espacial nunca alcanzada hasta el presente.

SOBRE LA ELECCIÓN DEL SITIO:

Se ubica en San Juan porque la Universidad de San Juan, con un observatorio pionero en temas de geodesia y Georreferenciación (Observatorio Astronómico Félix Aguilar) viene trabajando con científicos chinos desde hace más de 30 años. Así, en 2012 se firmó un acuerdo de colaboración entre la Universidad de San Juan y el Observatorio Astronómico Nacional de China (NAOC), dependiente de la Academia de Ciencias China, para extender dicha cooperación incorporando instrumentos nuevos. En 2015 se avanzó con la firma un acuerdo cuatripartito (UNSJ, Gobierno de San Juan, CONICET y NAOC) y en 2016 se obtuvo la aprobación de los Ministerios de Relaciones Exteriores, de Defensa y de Comunicaciones de Argentina, permitiendo avanzar sin objeciones en la construcción del instrumento. En 2018 el Senado de la Nación Argentina aprobó una “Declaración de beneplácito por la construcción del radiotelescopio más grande de América Latina en Barreal, San Juan”.

SOBRE EL SUPUESTO PELIGRO DE USO DE ESTA ANTENA PARA SEGUIMIENTO SATELITAL:

El telescopio ha sido diseñado para observar las fuentes más distantes del Universo. Una antena para rastrear satélites en órbita terrestre baja (LEO) debe poder moverse a altas velocidades, del orden de algunos grados por segundo, para seguir el ritmo de la velocidad del satélite (de unos 28.000 km/h).

La antena de CART se moverá entre 0.003 y 0,3 grados por segundo, o sea de 10 a 1000 veces más lento que lo necesario para seguir satélites.

SOBRE LA DISTRIBUCIÓN DESIGUAL DEL TIEMPO DE ACCESO AL FUTURO RADIOTELESCOPIO:

Así, se negocia en todas las colaboraciones multinacionales que operan grandes facilidades astronómicas. Sin embargo, en este caso Argentina negoció hábilmente los tiempos de acceso por parte de sus científicos y para trabajos en colaboración con científicos chinos obteniendo una proporción de uso muy conveniente en comparación con el aporte monetario. Si en el futuro se demuestra un mayor aporte de parte de Argentina, se ampliará el tiempo de acceso.



jueves, 6 de noviembre de 2025

Milei detiene el proyecto del radiotelescopio chino en San Juan: Argentina pierde una gran oportunidad científica

Milei detiene el proyecto del radiotelescopio chino en San Juan: Argentina pierde una gran oportunidad científica
Por Sofía Arocena



El gobierno de Javier Milei decidió no renovar el convenio que permitía la instalación del Radiotelescopio Argentino-Chino (CART) en el paraje El Leoncito, provincia de San Juan. Se trataba de una antena de 40 metros de diámetro, destinada a observaciones astronómicas y espaciales de largo alcance, fruto de más de tres décadas de cooperación entre la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), el CONICET y la Academia China de Ciencias (CAS).

El Ejecutivo justificó la cancelación alegando posibles usos duales de la antena —científicos y militares— y supuestos riesgos para la soberanía nacional. Sin embargo, el argumento resulta poco convincente si se analizan los antecedentes técnicos y los objetivos del proyecto, orientados a la radioastronomía y la observación del espacio profundo.


La antena de observación china que iba a instalarse en El Leoncito, San Juan.

El CART era una oportunidad estratégica para insertar a la Argentina en el mapa de la investigación astronómica internacional. El sitio elegido —en el entorno del complejo astronómico de El Leoncito, con condiciones atmosféricas excepcionales— habría permitido instalar una de las antenas más avanzadas del hemisferio sur.

La Universidad Nacional de San Juan calificó la decisión de “una noticia muy triste para toda la ciencia del mundo”.

El proyecto, estimado en US$ 350 millones, incluía infraestructura civil, instrumentación, operación conjunta y formación de investigadores locales. Además, fortalecía la cooperación científico-técnica entre Argentina y China, un vínculo iniciado en los años 80 y consolidado durante la última década con misiones y proyectos compartidos.

El mito del “uso dual”

El argumento del uso dual, la posibilidad de que un proyecto sirva también para fines militares, se repite frecuentemente cuando se trata de iniciativas chinas. Sin embargo, en el caso del CART, ese señalamiento carece de sustento técnico.

Un radiotelescopio de estas dimensiones no tiene capacidad de vigilancia militar. Su función es captar señales de radio de fuentes astronómicas distantes, no emitir ni rastrear objetivos terrestres. Tampoco puede operar como radar activo, ya que carece de los sistemas de transmisión necesarios para ello.

El razonamiento detrás de las advertencias sobre “seguridad hemisférica”, promovidas por Estados Unidos, se apoya más en la rivalidad geopolítica con China que en un análisis científico real. La Estación de Espacio Lejano china ya operativa en Neuquén, dedicada a misiones de exploración lunar y marciana, es un ejemplo. Desde su inauguración en 2018 no se ha demostrado ningún uso militar ni violación de acuerdos internacionales.

Y no es un caso aislado. La Agencia Espacial Europea (ESA) también posee una estación de espacio profundo en Malargüe, Mendoza, con características técnicas similares y operada por personal extranjero, pero nunca fue objeto de cuestionamientos ni sospechas de uso dual. La diferencia, entonces, no parece radicar en la naturaleza de las instalaciones, sino en el origen de la bandera que ondea sobre ellas.

De hecho, los convenios preveían participación argentina, inspecciones conjuntas y acceso a los datos para la comunidad científica nacional. Si el objetivo era reforzar la transparencia, el gobierno podría haber renegociado los términos en lugar de cancelar el proyecto.


La Estación de Espacio Lejano pertenece a la Administración Espacial Nacional China y forma parte de la Red de Espacio Profundo de China. Opera en Neuquén desde su fundación en 2018.

Soberanía tecnológica: un concepto mal entendido

La decisión de frenar el radiotelescopio se presentó como una defensa de la soberanía nacional. Pero en un mundo donde el conocimiento científico es una herramienta de poder, cerrar la puerta a la cooperación tecnológica puede significar, precisamente, ceder soberanía.

El verdadero desafío para la Argentina no era evitar la presencia de infraestructura extranjera, sino asegurar una participación equitativa, con mayor tiempo de uso, transferencia tecnológica, desarrollo de capacidades locales y control conjunto de la operación.

Renunciar a un proyecto de este tipo no fortalece la independencia del país, sino que lo margina de los grandes programas internacionales de exploración y observación del espacio, donde la colaboración es la norma.

Entre la ciencia y la geopolítica

El contexto internacional también explica la decisión. La estrecha alineación del gobierno oficialista con Estados Unidos y su discurso de distanciamiento respecto de China influyeron directamente en la cancelación. Washington lleva años advirtiendo sobre la “expansión tecnológica” de Beijing en América Latina, y cada proyecto científico o de infraestructura vinculado al gigante asiático es leído como una amenaza estratégica, cuando en realidad es una oportunidad de cooperación.

Los envíos de materiales desde China fueron detenidos en la Aduana, y el convenio con la UNSJ y el CONICET expiró sin renovación. Así se desactivó una iniciativa que había avanzado durante años, incluso con la visita de delegaciones científicas chinas en junio pasado, cuando el proyecto ya estaba prácticamente paralizado.

La medida envía una señal clara a la comunidad internacional: Argentina privilegia los alineamientos políticos sobre la continuidad de sus proyectos científicos. Y esa señal no solo afecta la cooperación con China, sino también la confianza de otros socios potenciales en materia tecnológica.

Un país que mira el cielo… desde el costado

En tiempos en que el conocimiento astronómico y la observación espacial se transforman en motores de innovación —con aplicaciones en comunicaciones, geolocalización, defensa planetaria y cambio climático—, la Argentina eligió bajarse de un proyecto que la hubiera colocado en el mapa global de la radioastronomía. La antena de El Leoncito no era una amenaza militar, era una oportunidad científica. La decisión de frenarla, en cambio, sí puede tener consecuencias estratégicas reales. Porque cada vez que un país renuncia a producir conocimiento, termina dependiendo del de otros.

Evidentemente, el gobierno argentino está más concentrado en alinear su política exterior y tecnológica con los lineamientos de Estados Unidos, que impulsa una narrativa de desconfianza hacia todo proyecto científico vinculado a China. El costo de seguir esa agenda es alto. Se pierden inversiones, se interrumpen vínculos consolidados y se debilita la presencia argentina en los foros internacionales de investigación. En nombre de una prudencia geopolítica que no nos pertenece, terminamos cediendo autonomía científica y capacidad de decisión.

Porque mientras algunos países miran al cielo buscando comprender el universo, otros parecen conformarse con mirar cómo lo hacen los demás. Y ese es, quizá, el precio de confundir soberanía con obediencia.



sábado, 25 de octubre de 2025

Competencia espacial: el gobierno argentino quedó en la mira por "paralizar" un multimillonario proyecto con China

Competencia espacial: el gobierno argentino quedó en la mira por "paralizar" un multimillonario proyecto con China
En San Juan, vecinos, académicos y científicos alertan sobre el proyecto CART, el radiotelescopio construido en conjunto desde 2016 y que está casi finalizado. Quedó en suspenso por una "omisión" del Conicet y una resolución que desliza la presión de Estados Unidos en el marco de la puja por el Atlántico sur.
por Cecilia Degl'Innocenti


Informe sobre proyecto CART. | Cedoc

En el corazón de los Andes sanjuaninos, una gigantesca antena blanca mira al cielo. Es el CART, el Complejo Argentino-Chino de Radioastronomía, un proyecto concebido hace casi una década como símbolo de cooperación científica entre Buenos Aires y Beijing, y que hoy se encuentra en el centro de una tormenta diplomática. Lo que alguna vez fue celebrado como un hito tecnológico —y una política de Estado que superó la grieta—, se transformó en un nuevo campo de disputa en la competencia entre China y Estados Unidos, con Argentina, una vez más, en el incómodo lugar de rehén de esa rivalidad.

El CART comenzó a construirse en 2016, impulsado por la Universidad Nacional de San Juan, el Conicet, el gobierno provincial y la Academia China de Ciencias. El esquema fue claro: China aportaba la tecnología —unos 20 millones de dólares, según datos oficiales—, San Juan ofrecía la infraestructura —caminos, energía, red de datos y agua—, y el Conicet contribuía con el conocimiento científico. El acuerdo establecía un uso compartido: sesenta por ciento del tiempo de observación para China, veinte por ciento para Argentina y el restante para la comunidad internacional. La elección del sitio tampoco fue casual. Desde los años ‘50, universidades estadounidenses como Yale y Columbia ya observaban los cielos diáfanos de San Juan, por su baja humedad y la estabilidad atmosférica. El CART coronaba esa tradición, pero también marcaba un punto de inflexión: por primera vez, una infraestructura espacial china se instalaba en el hemisferio sur.

Durante años, el proyecto fue presentado como un ejemplo de cooperación Sur-Sur y de diplomacia científica, proyectando a Argentina como un actor "privilegiado" en el campo de la investigación espacial. La imagen de una antena gigante en los Andes de 40 metros de diámetro condensaba una narrativa de cooperación, de apertura al conocimiento de la potencia asiática pionera en la materia a través del FAST. Conocido como el "ojo de China", el radiotelescopio más grande del mundo fue inaugurado en 2016. El país, en tanto, buscó posicionarse como socio confiable en la exploración del universo, una de las áreas que terminaron definiendo la competencia estratégica entre Estados Unidos y China.



La iniciativa, además, se convirtió en una política de estado que sobrevivió a la propia grieta: avanzó con Mauricio Macri, quien además estrechó lazos con Xi Jinping en suelo chino; y con Alberto Fernández, que lo consideró un "ícono de la cooperación científica internacional". Sin embargo, comenzó a resquebrajarse con el cambio de signo político y el nuevo rumbo de la Casa Rosada a partir de la llegada del binomio Milei.

La "omisión" del Gobierno y denuncias de abandono

El presidente Javier Milei, en su alineamiento explícito con Washington, reactivó el cuestionamiento a las inversiones chinas en el país. En el marco de su visita a la Casa Blanca, donde viajó para sellar el alcance del "rescate financiero", la agenda bilateral quedó sellada. Como parte de la alianza norte-sur, Argentina debía dejar afuera la colaboración en materia no solo de tierras raras o minerales crÍticos, sino de puertos, bases militares e "infraestructura observacional". El CART, que al finalizarse se convertirá en el primer radiotelescopio con tecnología china en el Hemisferio sur, estaba implícitamente en esa lista.

El primer indicio fue la demora para renovar el acuerdo firmado en 2015 a falta de la firma de una de las tres integrantes del proyecto: el Conicet. A partir de entonces, los trámites administrativos se congelaron. Un pedido de importación de piezas fundamentales se demoró más de tres meses, los sensores quedaron varados en Shanghái, y varios paneles solares se dañaron mientras aguardaban autorización en la Aduana argentina. La cláusula de renovación del acuerdo bilateral venció en junio y nadie en el Gobierno la prorrogó. “La injerencia es muy fuerte y muy evidente. No dejaron nada por escrito, simplemente lo dejaron caer”, contó a PERFIL la ingeniera química María Verónica Benavente, una de las referentes del proyecto y exministra de Ciencia y Tecnología de San Juan.

Según Benavente, el primer indicio del viraje fue la demora de la papeleta ROECyT, el documento que autoriza la importación libre de impuestos para equipos científicos. "Se presentó en febrero y recién se aprobó en mayo. En el medio, los equipos se deterioraron y el proyecto quedó en pausa”, detalló. Hoy, los paneles siguen varados en la Aduana y los sensores, en Shanghái. “Se va a convertir en chatarra, como pasó en Rusia”, advierte con resignación.



Sospechas por un avión estadounidense en San Juan

El 26 de septiembre en el pueblo sanjuanino de Barreal Blanco, a 12 kilómetros de donde se levanta la estructura, vecinos denunciaron la inusual maniobra de un avión y dieron aviso a personal de Gendarmería. La aeronave que sobrevolaba el área comprendida entre el pueblo de 9.000m habitantes y la zona astronómica donde se ubica el CART era un Beechcraft B-200 "Hurón" de la Fuerza Aérea de EE. UU.

"La aeronave realizaba una inspección rutinaria, programada y autorizada, de una zona de aterrizaje utilizada para visitas oficiales. Si bien se pospuso una reunión prevista originalmente en San Juan para ese día, la inspección se llevó a cabo como parte de los procedimientos estándar de seguridad aérea", explicó un vocero de la embajada de Estados Unidos en Argentina, ante la consulta de PERFIL.

En aquel entonces, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y el gobierno de San Juan aclararon que el avión estaba autorizado para circular y aterrizar, los rumores se multiplicaron al igual que la lectura política particularmente desde la oposición al oficialismo nacional. Dado que, en paralelo, las principales figuras del gabinete, como Luis Caputo y el entonces canciller Gerardo Werthein, ultimaban los detalles del acuerdo con el gobierno de Donald Trump desde Washington, presionados por el termómetro electoral y los escándalos que socavaron la imagen del gobierno libertario.


El avión que vieron los vecinos de la localidad de Barreal Blanco, en San Juan.

El hecho volvió a poner bajo la lupa la terminación del radiotelescopio que, a diez años de haber comenzado, está al 90% de terminación según indicaron desde la UNSJ. Desde sectores militares, una fuente que conoce de cerca el caso confió a PERFIL que "la orden fue dejar morir el proyecto en silencio". El clima de sospecha no tardó en filtrarse a las comunidades científicas, que ven en este caso el síntoma más visible de un cambio de paradigma: la ciencia subordinada a la lógica no solo partidaria sino geopolítica.

La resolución que puso en duda el futuro de CART

Pero el punto de inflexión llegó con la Resolución 151/2025, firmada el 17 de octubre por el jefe de Gabinete Guillermo Francos, que establece que "toda instalación de radares, observatorios o sistemas aeroespaciales deberá contar con la autorización previa del Ministerio de Defensa". En los hechos, el decreto militariza la supervisión científica y pone bajo tela de juicio proyectos con participación de otros países.

"Que la evolución tecnológica y las nuevas formas de concebir los conflictos impone la necesidad de reforzar la soberanía en el ámbito del ciberespacio, el espectro electromagnético y el espacio exterior, cuando pudieran afectar intereses estratégicos", reza la resolución-

Sin embargo, este medio accedió a una opinión consultiva de 2016, cuando el propio Ministerio de Defensa, junto a Cancillería y la CONAE, había evaluado y aprobado el funcionamiento del proyecto científico y público CART, concluyendo que “no existía riesgo alguno para la soberanía nacional”. A diferencia de lo que ocurrió, por ejemplo, con el radar de Ushuaia, de naturaleza privada y comercial, actualmente frenado por una cautelar. Aquella auditoría —avalada en su momento por la entonces Subsecretaría de Asuntos Internacionales para la Defensa— había sido solicitada por Cancillería, en función de los procedimientos administrativos necesarios en torno a sectores estratégicos.



El exnúmero dos del Ministerio de Defensa, Francisco Cafiero, interpretó la situación como un síntoma de algo mayor. “El problema de fondo es político. Esto manifiesta otra vez los cambios erráticos en las políticas estratégicas. No sólo afecta la cooperación con China, sino con otros Estados", puntualizó en diálogo con PERFIL. Y agregó: “Esto perjudica a la comunidad científica argentina, especialmente la de San Juan, que había encontrado en el CART un espacio de investigación único. Nunca vimos, al menos desde la vuelta de la democracia, un grado de dependencia tan alto con Estados Unidos”.

La mirada desde China

La Embajada china en Buenos Aires, por su parte, evitó referirse al tema. “No hay comentarios por ahora”, respondieron ante la consulta de PERFIL. Según fuentes cercanas a la representación diplomática, el embajador Wang Wei regresará en noviembre, justo cuando el Partido Comunista Chino presente su nuevo plan quinquenal, con directrices en materia de cooperación científica y tecnológica.

Sin embargo, varias voces, incluidos legisladores nacionales y la comunidad académica sanjuanina, presionaron al Gobierno para que habilite la finalización del proyecto. Por su parte, el exembajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, explicó que "el CART era una política de Estado".

"Representaba la cooperación científica internacional en su mejor expresión. Les molesta a los estadounidenses porque están en una carrera espacial. Este tipo de radiotelescopios puede determinar la existencia de vida exterior, y ellos no tienen uno en el hemisferio sur. Los chinos fueron más rápidos, instalaron otro en Canadá, y nosotros éramos parte de esa agenda estratégica”, agregó, en diálogo con este medio.

Desde Defensa, en cambio, justifican la medida: aseguran que la resolución busca “ordenar el espacio aéreo y prevenir riesgos potenciales”. Pero admiten que “los proyectos con participación extranjera serán revisados caso por caso”, lo que en la práctica equivale a un congelamiento. Mientras tanto en la región sanjuanina de Calingasta, la antena blanca sigue ahí. Imponente, silenciosa, pero inmóvil, a la espera del 5 de noviembre, el momento en que las autoridades científicas tendrán una audiencia para destrabar la importación de los insumos y evitar que la estructura estratégica termine de deteriorarse.



miércoles, 22 de octubre de 2025

El Ministerio de Defensa deberá aprobar los proyectos espaciales y se sospecha un freno al radiotelescopio chino en San Juan

El Ministerio de Defensa deberá aprobar los proyectos espaciales y se sospecha un freno al radiotelescopio chino en San Juan
La resolución, firmada por Francos, se da en medio de las quejas por demoras en la importación de piezas enviadas desde el gigante asiático.
por Camila Dolabjian


La Estación Astronómica Cesco que depende de la Universidad de San Juan; al lado de sus instalaciones se está instando el Radiotelescopio Chino-Argentino (CART) [Hernan Zenteno - La Nacion]

(21/10/25) Una resolución firmada hoy por el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, estableció que el Ministerio de Defensa deberá intervenir de manera obligatoria en todas las autorizaciones o permisos relacionados con instalaciones terrestres de radares, observatorios aeroespaciales y sistemas análogos en el país. La medida, publicada este martes en el Boletín Oficial, introduce un nuevo filtro en la evaluación de proyectos vinculados a infraestructura científica o tecnológica con potencial uso estratégico en un momento clave para el Radiotelescopio Chino-Argentino (CART), que se encuentra en su fase final de construcción, en El Leoncito, San Juan.

El texto instruye a “todas las jurisdicciones con competencia en el otorgamiento de autorizaciones” a remitir sus expedientes al Ministerio de Defensa, antes de emitir cualquier dictamen. Ese organismo deberá analizar “la eventual afectación de potenciales riesgos o amenazas en materia de Defensa Nacional”. Desde la repartición comentaron a este medio que la decisión tomada responde a criterios geopolíticos vinculados a la presencia china en el país y que se buscará que el proyecto CART pase por estos nuevos filtros.

De acuerdo con fuentes gubernamentales, existen actualmente cuatro propuestas en evaluación: dos impulsadas por China, una de Estados Unidos y otra de la Unión Europea. La resolución no menciona proyectos en curso, pero su alcance genera incertidumbre sobre instalaciones ya avanzadas, como el CART, que se encuentra en fase final de construcción en Barreal, provincia de San Juan. De acuerdo con conocedores del proyecto, el CART ya tenía todos los permisos correspondientes.


Construcción del radiotelescopio chino-argentino en Barreal, San Juan. La estructura que sostendrá el plato de la antena está en proceso de armado. En la obra trabajan técnicos chinos junto a algunos locales. [Marcelo Aguilar Lopez]

Quienes están involucrados en su construcción consideran que este nuevo filtro tiene como fin evitar que el proyecto se termine. La Universidad de San Juan (UNSJ) denunció que desde hace más de un mes y medio que tienen piezas frenadas en la Aduana sin explicación aparente para que no les den despacho.

El contexto de cercanía con Estados Unidos no escapa a las especulaciones del por qué no les permiten hacer los trámites. La Casa Blanca autorizó un auxilio financiero para la Argentina y tanto el presidente Donald Trump como el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, fueron claros en mostrar su disconformidad con el avance de proyectos chinos en áreas estratégicas de la Argentina.

El cargamento más reciente del radiotelescopio −paneles, chapas y pintura− llegó al puerto de Buenos Aires el 3 de septiembre, pero permanece retenido en la aduana sin autorización de despacho. “Ya se inspeccionó todo, pero no nos habilitan la liberación. Pedimos una reunión con el director de Aduana; la audiencia está fijada para el 5 de noviembre”, detallaron fuentes de la UNSJ.

LA NACION consultó a fuentes de Aduana y ARCA al respecto, pero no recibió respuestas.

El CART es una iniciativa conjunta entre la UNSJ, el Conicet, el Gobierno de San Juan y la Academia China de Ciencias. Consiste en un radiotelescopio de 40 metros de diámetro y unas mil toneladas de peso total, destinado al estudio astronómico mediante ondas de radio. El proyecto cuenta con la cooperación científica de más de tres décadas entre el Observatorio Astronómico Félix Aguilar (OAFA) y la contraparte china.

Fuentes indicaron que las demoras comenzaron meses atrás, cuando el equipo universitario gestionó el certificado que permite la importación libre de impuestos de instrumentos científicos, un procedimiento habitual en este tipo de proyectos. El pedido lo presentaron en febrero; normalmente se aprueba en 15 días hábiles, pero salió recién entre mayo y junio. Recién entonces se mandaron los papeles a China para que despacharan la carga, que salió en agosto.

Según la UNSJ, los materiales retenidos no incluyen equipamiento electrónico −la parte más sensible del proyecto−, sino componentes estructurales. “Los próximos envíos sí contendrán la parte electrónica, que es lo realmente útil”, agregó la fuente. Ven con malos ojos que se aprueben esas autorizaciones.

En paralelo, el convenio original firmado en 2015 entre China, la UNSJ, el Conicet y el gobierno provincial caducó en junio pasado, lo que dejó al proyecto en una situación de indefinición jurídica. Pese a eso, la universidad había mantenido gestiones para completar la instalación y retomar el trabajo conjunto con la Academia China de Ciencias. El Conicet, por su parte, no firmó la renovación.

Ante las versiones sobre un posible freno al proyecto, la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNSJ publicó la semana pasada un comunicado reafirmando el carácter “estrictamente científico” del CART. En el texto, la institución recordó que la iniciativa fue aprobada oficialmente por el Estado argentino en 2016 y defendió su valor académico y tecnológico.

“El desarrollo de la ciencia no tiene fronteras y debe predominar una visión cosmopolita, por encima de las especulaciones coyunturales, cualquiera sea su índole”, expresó la Facultad, que pidió “garantizar de inmediato la continuidad” del radiotelescopio.

La UNSJ también enfatizó su trayectoria de cooperación con universidades y centros científicos de Estados Unidos, Europa y América Latina, además de China, como prueba de que el proyecto responde a un enfoque de colaboración internacional.

La instalación del CART avanza en una coyuntura más sensible que la de sus orígenes. En los últimos años, la infraestructura tecnológica china en el país −en especial la estación espacial de Neuquén− despertó recelos en sectores diplomáticos de Estados Unidos, que advirtieron sobre el posible uso estratégico de esas instalaciones.

Hasta ahora, ni el gobierno nacional ni la provincia de San Juan manifestaron objeciones concretas al proyecto. Sin embargo, la resolución firmada por Francos introduce un nuevo requisito legal que podría implicar la revisión de su situación actual y la de otros acuerdos en curso.

En la Universidad de San Juan reconocen que “los rumores están” y que el contexto cambió. “Antes no necesitábamos contacto con el gobierno nacional porque el proyecto ya estaba en marcha. Hoy hay una bajada de línea diferente. Mientras tanto, la estructura está ahí, inmóvil; ya no se puede mover”, lamentó la fuente consultada.

En tanto, la embajada china no intervino formalmente en el asunto, a la espera de una comunicación oficial del gobierno argentino.



jueves, 16 de octubre de 2025

Peligra la continuidad de un ambicioso proyecto astronómico

Peligra la continuidad de un ambicioso proyecto astronómico
El Radiotelescopio Chino Argentino (CART), que se construye en San Juan, iba a ser único en Sudamérica; el convenio debía renovarse en junio, pero desde las autoridades nacionales solo hay silencio.
por Nora Bär




Ubicado en la estación astronómica Carlos Cesco, en el Barreal, Calingasta, a 240 kilómetros de la capital de San Juan y a 2348 metros de altura sobre el nivel del mar, el Radiotelescopio Chino-Argentino (CART, por sus siglas en inglés), un proyecto único en Sudamérica para detectar la tenue radiación electromagnética de objetos celestes distantes, debía comenzar sus primeras pruebas a fines de este año y encontrarse completamente operativo en 2026. Al menos, en los planes. Pero desde junio, cuando caducó el convenio vigente, firmado en 2015 por diez años y que debía ser renovado, la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), que tiene a su cargo la participación argentina, no logra que ninguna autoridad nacional habilite continuar con la construcción (ya muy avanzada) de esa mole con una antena parabólica de 40 metros de diámetro, 60 metros de altura y 1300 toneladas. Y no es porque “no hay plata”: casi la totalidad de los fondos los aporta China.

“La universidad, en uso de su autonomía, firmó un acuerdo bilateral, pero no es ni parecido ni puede reemplazar al que caducó en junio último –cuenta Jorge Castro, nuevo decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNSJ–. De ninguna manera equipara al original, que nosotros quisiéramos renovar en un formato similar. Cualquier universidad argentina tiene la posibilidad de hacer convenios de forma bilateral, porque así lo establece la Ley de Educación Superior. Pero dada la entidad del proyecto, que es faraónico, ‘cierra’ si está el Conicet adentro, si está la Nación”.


Reconstrucción artística del telescopio chino-argentino.

La demora ya venía preocupando a la comunidad astronómica local, pero esa inquietud se acrecentó cuando empezaron a llegar las últimas declaraciones de funcionarios norteamericanos manifestando que el problema con China no es el SWAP, sino las estaciones observacionales que hay en territorio argentino. Sin embargo, Castro subraya que el predio está absolutamente abierto a todo aquel que quiera visitarlo, tomar fotos y observar lo que se está haciendo. “No hay nada que ocultar –afirma–. Pero a nosotros no nos importa lo que puedan pensar, creer o estimar funcionarios de la Casa Blanca, lo que nos preocupa es la actitud del gobierno argentino; esperamos fervientemente que actúe con la mayor soberanía, dignidad, libertad y autonomía, en función de la ciencia argentina, porque este es un proyecto muy ambicioso, que pone al país en un lugar de privilegio en el área de estudio a la que se destinará este radiotelescopio”.

“El CART es un instrumento de gran importancia diseñado para obtener datos únicos con aplicación en dos campos distintos –explica la radioastrónoma Gloria Dubner, miembro de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Ancefn)–. Fue ideado para operar en conjunto con antenas similares de otros sitios del mundo y está pensado para realizar estudios de geodesia (como la orientación y posición de la Tierra en el espacio) y georreferenciación (aplicada a técnicas de posicionamiento espacial). Permite realizar estudios geodinámicos de la corteza terrestre, movimiento de placas tectónicas, determinación de los parámetros de orientación del planeta, entre otros usos. También, obtener datos de alta sensibilidad para investigaciones en astrofísica. En este último campo, contar en el país con una antena de 40 metros de diámetro y receptores de última generación permitiría explorar diversas ‘radiofuentes’, desde los restos de explosiones de supernovas y regiones interestelares modificadas por la acción de estrellas muy calientes, hasta misteriosas estrellas binarias emisoras de rayos X y galaxias activas muy distantes en el universo”.

San Juan fue elegida por la calidad de su cielo y por la historia del complejo astronómico El Leoncito, de altísimo prestigio. Tal como sucede con China, en la actualidad la UNSJ tiene vigentes otros tres convenios internacionales: uno con Rusia, otro con Francia y otro con la Universidad de Texas de los Estados Unidos. “Y conviven, porque la ciencia no tiene fronteras”, desliza Castro.

Que el proyecto se frustre o no depende de las señales que den las autoridades nacionales. Y ese es el problema, porque no dan ninguna. Cuando cayó el acuerdo, desde la universidad se comunicaron con la presidencia del Conicet, que derivó el tema a la Secretaría de Políticas Universitarias, que a su vez lo derivó a la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación.



“Cuando insistimos en la necesidad de renovar el convenio, desde ahí nos dijeron que la última palabra la tenía Cancillería –detalla el decano–. Cuando pedimos que nos dieran el nombre del funcionario o el área de esa repartición con el que debíamos hablar… silencio de radio. Nosotros hubiéramos ido a trabajar con ellos para avanzar en la continuidad, pero más allá de los trascendidos, solo recibimos silencio. Hace dos o tres semanas, un medio de comunicación de Buenos Aires daba por hecho que la Nación ya había dado de baja el proyecto, pero nunca recibimos ninguna comunicación oficial”.

En julio, el titular de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Genua, hizo un viaje relámpago a la provincia. “Fue la única oportunidad en la que tuve la posibilidad de hablar con él –recuerda Castro–. Hizo alguna objeción a los tiempos de observación asignados a cada parte, nos pidió información, antecedentes… En fin, se hizo todo lo que pidió y a partir de ahí, ya no recibimos más señales”.

A este vacío preocupante, se le suma que el 3 de septiembre llegó un cargamento de piezas para el acople del instrumento y la aduana todavía no le informa a la universidad si puede retirarla para seguir trabajando.

“La antena propiamente dicha, ya está armada –destaca Castro–, ahora tiene que venir una grúa muy especial para levantar la pluma y que quede debidamente instalado todo el instrumento. Todas estas dilaciones hacen que uno no pueda tener idea clara de cuándo podremos avanzar, porque así es imposible continuar. Es un panorama muy incierto que nos deprime, porque uno pone la vida en esto, que es para lo que trabajamos. Además, nosotros no tendríamos cómo encarar un proyecto de esta naturaleza, no tenemos forma de hacerlo. Y que China haya elegido al país, y en particular a San Juan, es todo un orgullo. No sé si vamos a tener otra oportunidad de esta naturaleza, porque tal como ocurre con las inversiones, si no se cumple con lo pactado, estamos estableciendo un mal precedente. Nadie va a querer venir a invertir para hacer ciencia acá”.


La antena del Instituto Argentino de Radioastronomía, que fue pionero en esta rama de la ciencia

El CART se desarrolla en el marco de colaboraciones iniciadas en 2004, que concluyeron en 2015 con la firma del convenio que estableció los términos y condiciones de la colaboración entre los National Astronomical Observatories of the Chinese Academy of Science (NAOC) de China, el Conicet, el gobierno de la Provincia de San Juan y la UNSJ. Lo singular de este proyecto es que recibió luz verde en 2016, precisamente durante un gobierno ideológicamente afín al actual, el de Mauricio Macri.

Según la Asociación Argentina de Astronomía, la concreción de CART representa un gran hito mediante el cual Argentina se convertirá en sede de una de las pocas estaciones geodésicas del hemisferio Sur. Será un instrumento de referencia para la astrofísica en el continente, en un área históricamente limitada por la falta de radiotelescopios de gran porte. Generará beneficios geodésicos al mejorar la precisión con que se determinan los parámetros astro-geodésicos en el hemisferio sur, lo que es vital para la navegación satelital (GPS), la determinación de órbitas de satélites (incluyendo el rastreo de misiones espaciales argentinas) y la mejora de la red geodésica nacional. Esta capacidad ayuda a revertir la actual asimetría norte-sur en la precisión de mediciones terrestres y celestes, avanzando en la comprensión de la dinámica de nuestro planeta.

“Es triste lo que está pasando –insiste Castro–. Sería un cientificidio que esto se cayera, por las razones que fueran. No tiene sentido. Yo francamente no entiendo la lógica. De todos modos, no lo digo con ironía, esperamos que quienes tienen que tomar las decisiones necesarias puedan recapacitar, que sigan apoyando el proyecto, y si es así voy a ser el primero en aplaudir, porque ni a mí ni a ninguno de mis colegas nos mueve un interés ideológico ni partidista en contra del gobierno. Los chinos tienen una paciencia muy especial, pero todo tiene un límite. Ellos nos dicen que en China la instalación de un instrumento de esta magnitud tarda aproximadamente 11 meses. Nosotros llevamos 10 años”.

Y concluye Dubner: “La posibilidad de contar con un radiotelescopio de estas características en el país no sólo permite a los científicos argentinos liderar y participar en investigaciones de gran interés en astrofísica, sino también contar con un instrumento ideal para entrenar recursos humanos tanto en ciencia como en tecnología. Más aún, en el futuro el CART podría operar en conjunto con la antena argentino-brasileña LLAMA que se está instalando en la puna salteña, lo que lo convertiría en un instrumento único para hacer ciencia de frontera en frecuencias de radio, alcanzando resoluciones hoy inéditas. Nuestro país lleva invertidos 1,5 millones de dólares provistos por el ex Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, mientras la inversión china supera los 36 millones de dólares. El gobierno de San Juan y la Universidad de San Juan proveyeron estudios de impacto ambiental, terrenos, caminos, energía eléctrica y conectividad, construcción de infraestructura, etc. Además el Conicet contribuyó con recursos humanos que se están especializando en esta tecnología. A esta altura, con la construcción MUY AVANZADA, no se puede detener su desarrollo, y menos aún sin comprender que su utilidad es exclusivamente científica”.



lunes, 10 de febrero de 2025

Desde la CONAE rechazan una posible fusión con el INTA y el INTI
Desde el organismo científico especializado en desarrollo aeroespacial apuntaron contra el posible súper instituto que quiere crear el gobierno de Javier Milei.


Desde la CONAE rechazan una posible fusión con el INTA y el INTI.

Los trabajadores de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) salieron a rechazar la potencial fusión del organismo científico con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), tal como trascendió en los medios de prensa la última semana.

Mediante un comunicado se pronunciaron en contra del “intento de destruir la CONAE“. Días atrás, circuló la información de la creación de un súperinstituto que nuclearía a los tres organismos científicos, a pesar que tienen muy pocos puntos en común ligada a la investigación. El trascendido habla de un instituto cuyo financiamiento, además, debía estar soportado mitad y mitad entre el Estado y los privados, algo que no sucede en ningún organismo de ciencia de ningún país.

Así, el INCyTED (Instituto Nacional de Convergencia Tecnológica y Desarrollo Estratégico) nace con un plan de desfinanciación para achicarlo en pocos años si no se consigue la mitad del aporte de empresas. Insólito.

Claro que, según el gobierno libertario sería para mejorar la eficiencia y optimizar el uso de los recursos públicos. En ese sentido, se plantea generar una estructura bajo la cual funcionarían los tres organismos “de manera tal de mejorar la sinergia del sector”.

Desmantelar la CONAE

“Esto no deja de ser una burda excusa, una más de las tantas esgrimidas en los 14 meses de gestión que se cumplen en el día de hoy, para vaciar de funciones y de sentido al estado, y de paso hacer grandes negocios inmobiliarios con la venta de edificios públicos ubicados, muchos de ellos, en barrios muy exclusivos. Siguiendo la lógica de mercado como ordenador social, el gobierno afirma que lo único que hace falta hacer para que el sector privado de base tecnológica se desarrolle, es juntar en una misma mesa a empresarios del sector con algunos actores del sistema científico-tecnológico”, sostienen desde ATE CONAE en un comunicado.

“Este razonamiento, además de basarse en una lógica muy simplista, se choca contra los datos y evidencias, históricos y actuales, que hoy nos muestran (y es muy sencillo encontrar en internet), que en todos los países a los que aspiramos parecernos, incluso los Estados Unidos, el Estado Nacional es EL actor fundamental y muchas veces, el financista de los proyectos de empresas como Space-X, empresa del “ídolo” de nuestro Presidente, la cual se financia con fondos del estado norteamericano”, apuntan los trabajadores del organismo.

El Gobierno propone crear lo que ya existe

Lo cierto es que la CONAE ha funcionado incubando empresas, ha generado trabajadores formados que migraron al sector privado y ha generado demanda local y transferencias tecnológicas con muchas empresas. También, por intermedio de la empresa, en la que es accionista mayoritario (VENG S.A.), lleva adelante servicios para el sector privado que de otra manera deberían hacerse en el extranjero, por lo cual el planteo de hacer algo que no estaría sucediendo actualmente es simplemente una mentira.

Presupuesto y salarios

Por último, desde el organismo plantearon que “lo que se necesita es un presupuesto y salarios acordes para potenciar lo que se viene haciendo. Bajo el pretexto de la modernización se esconde profundizar el desfinanciamiento pero a este gobierno no le interesa la ciencia y la tecnología, no le interesa el Estado más que para destruirlo (y lo dice abiertamente) tirando a la basura décadas de inversión del pueblo argentino para lograr avanzar en áreas claves como es la soberanía en el espacio y la riqueza que se desprende de esta actividad de manera directa e indirecta”.

“Si la CONAE les interesara, al presidente Milei o al secretario Genua, quienes trabajamos en este sector no hubiéramos perdido más del 40% de nuestro salario frente a la inflación, no hubieran despedido (usando el eufemismo de rescindir contratos) a casi el 5% de la planta de CONAE, nuestro presupuesto no sería el del año 2023 y no estaríamos trabajando a destajo y reciclando hardware obsoleto para seguir funcionando“, finalizaron.

Además la CONAE ya tiene acuerdos firmados con agencias espaciales como la NASA o la ESA (algo que el proyecto libertario propone como novedoso), tal como proponen firmar, e incluso con otros actores del sector espacial. Ya se realizan varias tareas de las que mencionan en dicho proyecto, como generar mapas de humedad de suelo. También tenemos laboratorios que aún son importantes y funcionales, así como parques de antenas y proyectos satelitales. Lo que no hay es plata para mantenerlos operativos ya que el gobierno nos está desfinanciado desde el minuto 0 de su gestión.

“Por todo esto, desde ATE CONAE rechazamos este proyecto que solo busca debilitar cada día más al sector de Ciencia y Tecnología y exigimos aumento de presupuesto y salarios que permita sostener en este momento los proyectos que aún están en curso”, concluyeron.



lunes, 27 de enero de 2025

China acaba de activar la máquina de hipergravedad avanzada más potente jamás construida. Esto es lo que podría significar
por Micah Hanks


(Pixabay)

Según los medios estatales chinos, una nueva instalación que contiene lo que se ha descrito como "la máquina de hipergravedad más avanzada del mundo" acaba de comenzar a funcionar.

La máquina, que supuestamente es capaz de alcanzar fuerzas que superan la gravedad superficial natural de la Tierra en miles de veces, tiene como objetivo avanzar en la comprensión de los científicos de una amplia gama de procesos, desde la formación de montañas hasta los catastróficos colapsos de infraestructura.

Formalmente conocida como Instalación de Experimentos Interdisciplinarios y de Hipergravedad Centrífuga (Centrifugal Hypergravity and Interdisciplinary Experiment Facility o CHIEF), la instalación, con sede en Hangzhou, China, proporcionará una plataforma de investigación única que atiende a los científicos que trabajan en algunos de los mayores desafíos de ingeniería moderna del mundo, lo que hará avanzar significativamente el campo de la investigación de la hipergravedad.

Investigación de hipergravedad: llenar el vacío

Las condiciones de hipergravedad se producen en la Tierra principalmente para facilitar un entorno de prueba para las condiciones que los humanos pueden encontrar durante los vuelos espaciales, el combate aéreo y en otras situaciones únicas.

Un comunicado oficial publicado por el gobierno de Hangzhou afirma que la nueva instalación CHIEF ayudará a los investigadores a “llenar un vacío en las instalaciones de experimentos de hipergravedad supergrandes en China”, y la caracteriza como “un dispositivo de ingeniería revolucionario” que aprovecha la compresión del tiempo y el espacio “así como la separación acelerada de fases para llevar la investigación científica a un nuevo nivel”.

La construcción de la instalación, que consta de un trío de centrífugas de hipergravedad acompañadas de 18 unidades a bordo, fue aprobada hace seis años por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China (NDRC). La construcción de la instalación comenzó oficialmente en 2020.

La finalización preliminar del proyecto fue aclamada como "un hito en el campo" de los estudios de hipergravedad, según un artículo que apareció en el South China Morning Post, un medio de comunicación estatal, que cita un comunicado de prensa oficial publicado por el gobierno de Hangzhou, que también decía que actualmente se están construyendo dos centrífugas adicionales y 10 unidades a bordo en la instalación.

Lo que significa la centrífuga más potente del mundo para la investigación de la hipergravedad

Las centrífugas son máquinas especialmente diseñadas que inducen condiciones de hipergravedad utilizando un giro muy rápido. En el pasado, los astronautas se han entrenado dentro de centrífugas para ayudarlos a prepararse para las fuerzas gravitacionales extremas encontradas durante el vuelo espacial, que pueden provocar pérdida de conciencia y desorientación espacial, especialmente durante la aceleración extrema.

Se espera que las centrífugas de hipergravedad de la instalación CHIEF de China superen a las que se utilizan actualmente en la instalación de hipergravedad del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos (USACE), sede de la centrífuga GSL 1.

En resumen, esto significa que la centrífuga CHIEF completada, que se espera que funcione a una capacidad de 1.900 g-t, superará significativamente la capacidad de 1.200 g-t de la centrífuga del USACE, que hasta ahora ha sido reconocida como la centrífuga más potente del mundo.

Experimentos de hipergravedad "indispensables" en el horizonte

Se trata de uno de los diez proyectos de infraestructura científica clave de China según el 13.º Plan Quinquenal del país, y se estima que ha costado casi 276,5 millones de dólares, lo que equivale a más de 2.000 millones de yuanes.

“Como dispositivo de experimentación indispensable, proporcionará una plataforma experimental avanzada y ofrecerá un inmenso apoyo para el desarrollo y la verificación de importantes tecnologías de ingeniería”, se lee en la reciente declaración del gobierno chino, “así como para la investigación en ciencias de vanguardia relacionadas con la materia”.



martes, 14 de enero de 2025

La UBA salió al cruce del ajuste generado por Javier Milei
"Hay una decisión política de terminar con el sistema de ciencia y tecnología de la Argentina"
Mediante un decreto, el Gobierno decidió evaluar y eliminar “investigaciones científicas relacionadas con las ciencias sociales, el medio ambiente y el calentamiento global, entre otras”.


Imagen: Archivo


El decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, Guillermo Durán, advirtió que el ajuste a las universidades nacionales “es para todos y todas”, luego que amparado en la Ley Bases y en el decreto 70/23, que el Senado declaró inconstitucional y Diputados nunca llegó a tratar, el gobierno de Javier Milei parece decidido a avanzar durante 2025 en la destrucción del sistema científico y tecnológico nacional eliminando “investigaciones científicas relacionadas con las ciencias sociales, el medio ambiente y el calentamiento global, entre otras”.

Para Durán, esta decisión del Gobierno “es una reafirmación de lo que hemos vivido este año, justamente desfinanciar todos los programas de ciencia”.

“De alguna forma están generando una herramienta para blanquear lo que están haciendo desde que asumieron. El ajuste es parejo para todos y todas. No es que hay una política en la que se priorizan unas áreas y otras se desfinancian. Nos condena a un fracaso absoluto como país”, aseguró el decano en la 750.

“Hemos perdido entre 255 y 30% del valor real de nuestro salario en un año de gobierno de Milei. Es una decisión política, ya no económica, de desfinanciar estas áreas. Lo que hay es una decisión política de terminar con el sistema de ciencia y tecnología de la Argentina y con el sistema de universidades públicas de calidad que nos han destacado siempre como país”, remarcó.

“Esta gente decidió terminar una serie de programas muy buenos para la Argentina. El daño que están haciendo puede llevar muchos años recuperarlo”, cerró.



sábado, 9 de noviembre de 2024

El Observatorio de rayos cósmicos Pierre Auger extenderá sus actividades por 10 años más
Ubicado al sur de la provincia de Mendoza, lleva más de 20 años estudiando el origen y la identidad de los rayos cósmicos. Los datos obtenidos y las nuevas perspectivas científicas a partir de sus resultados abren un nuevo capítulo para este Observatorio, único en el mundo, que extenderá sus actividades hasta el año 2035.


Observatorio Pierre Auger, en Malargüe

El próximo 16 de noviembre, se celebrará en la ciudad de Malargüe la firma de la extensión del convenio internacional para la operación del Observatorio Pierre Auger hasta el año 2035. Se trata de un nuevo hito para uno de los proyectos científicos más ambiciosos, que le permitirá continuar con la actualización de sus instalaciones y tecnologías en detección y recolección de nueva información acerca de los enigmáticos “mensajeros del universo”, los rayos cósmicos de ultra elevada energía.

El evento, que se llevará a cabo el mismo día en que Malargüe estará cumpliendo su 74° aniversario, contará con la presencia de autoridades provinciales, nacionales y representantes de los organismos internacionales financiadores del proyecto, quienes firmarán el nuevo Convenio de Extensión.

El Observatorio Pierre Auger es el detector de rayos cósmicos más grande del mundo. Cuenta con una superficie de 3000 km2 sobre la llamada Pampa Amarilla, entre los departamentos de Malargüe y San Rafael, donde se despliegan 1.660 detectores de superficie y 27 telescopios de fluorescencia ultrasensibles, ubicados en cuatro sitios diferentes. El proyecto es gestionado por una colaboración internacional donde participan más de 400 científicos de 17 países.


Observatorio Pierre Auger, en Malargüe

“La comunidad científica internacional ha expresado gran interés en la continuidad del Observatorio. Eso queda demostrado con el hecho de que 17 países y más de 80 instituciones continúan participando y aportando a su operación y mejora. Los resultados científicos de Auger son de los más citados por la comunidad astrofísica internacional”, expresó el Dr. Ingomar Allekotte, investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y Gerente de Proyecto Pierre Auger.

Fue a mediados de los años ‘90, cuando el astrofísico argentino Alberto Etchegoyen, responsable del proyecto por la parte argentina, junto con James Cronin, premio Nobel en Física en 1980, comenzaron a pensar que un observatorio de semejantes características podría tener su “base” en Argentina. En 2004 se inauguró formalmente en Malargüe y desde entonces ha trabajado ininterrumpidamente en la recolección de datos, cuyos resultados revolucionaron la comprensión de los fenómenos de más altas energías provenientes del Universo y posibilitaron importantes avances en varios campos de las ciencias.


Observatorio Pierre Auger, en Malargüe

El Observatorio se ha convertido en un importante centro de atracción, formación y experiencia científica a nivel internacional. Articula la formación de recursos humanos a nivel de posgrado, por lo que académicos de todo el país y el mundo llegan a Malargüe para participar de distintos eventos en torno al estudio de los rayos cósmicos. A lo largo de los años, el Pierre Auger y su staff local se han vinculado de forma positiva con la comunidad y es una de las principales atracciones educativas y turísticas de la provincia, que cuenta con un Centro de Visitantes que recibe anualmente a más de 10.000 personas.

Modernización y nuevos horizontes en el estudio de las Astropartículas

En los últimos años, el equipo del Observatorio ha trabajado fuertemente en la actualización, instalación y puesta en operaciones de nuevos sistemas para los detectores de superficie. De esta manera, se realizó el recambio de toda la electrónica y el reemplazo de los paneles solares por paneles más eficientes y de mayor potencia. Se incorporaron, además, nuevos centelladores, detectores de radio y un pequeño fototubo para ampliar el rango dinámico en cada detector.


Observatorio Pierre Auger, en Malargüe

El Proyecto AMIGA (Auger Muons and Infill for the Ground Array), es otro de los principales avances que se suma a los detectores del Pierre Auger con el objetivo de ampliar el rango de detección de energías. Su tecnología fue desarrollada completamente en nuestro país por el Instituto de Tecnologías en Detección y Astropartículas (ITeDA) – dependiente de CNEA, CONICET y UNSAM- y consiste en detectores subterráneos para medición directa de muones, una partícula elemental de mucha energía y altamente penetrante, que podría ayudar a comprender algunos de los grandes misterios sobre los rayos cósmicos.

UHECR 2024

Al día siguiente de la Firma de Extensión del Convenio Internacional del Observatorio Pierre Auger, decenas de científicos de todo el mundo se reunirán en Malargüe para participar del séptimo Simposio Internacional sobre Rayos Cósmicos de Ultra Alta Energía - UHECR 2024 -, para debatir los avances de las investigaciones en ese campo. El Simposio se realiza cada dos años en distintas partes del mundo y ésta será la primera vez que Argentina auspicie como anfitriona a través del Observatorio Pierre Auger.

La actividad se llevará a cabo del 17 al 21 de noviembre en el Centro de Convenciones y Exposiciones Thesaurus - Sala Canelo, en Malargüe.



sábado, 21 de septiembre de 2024

Cinco proyectos de investigación científica que están paralizados: de cáncer de mama a microscopios de súper resolución
Distintas investigaciones de científicos argentinos que financiaba la Agencia la Agencia I+D+i están virtualmente detenidos; desde el Gobierno, dicen que la auditoría que se está llevando adelante justifica la parálisis.
por Martín De Ambrosio


Daniel González Maglio, investigador independiente del Conicet y profesor adjunto de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA (Gentileza González Maglio)

Tristeza, desazón e incertidumbre son las sensaciones que cunden entre científicos argentinos. A la caída salarial, la falta de incentivos y el descrédito desde el discurso oficial se le suma la incógnita respecto de qué sucederá con los proyectos que financia(ba) la Agencia I+D+i, que ahora no se sabe si se pagarán, cuándo y cómo. Por la estructura de cómo se hace ciencia en el país, donde el Conicet tiene casi todo su presupuesto destinado a los salarios y las universidades ponen sobre todo lugar de trabajo, es la Agencia la que motorizaba proyectos particulares, de todas las ciencias y todos los colores, con dinero para pagar viajes a campo, recolección de muestras y equipos y reactivos, entre otros ítems. Fueron del orden de las decenas de miles durante las últimas tres décadas (la Agencia fue creada en 1996). Pero este año sus aportes llegan a cuentagotas o directamente no llegan y así se ha parado la ciencia en el país. “Ahora sí somos ñoquis”, bromeaba un científico en un podcast.

Investigaciones sobre cáncer de mama, sobre el cáncer de piel, el valor de la agricultura familiar, la resistencia a los antibióticos y hasta de cómo hacer microscopios de ultra tecnología: estos proyectos están virtualmente detenidos y son solo apenas una muestra de cómo todo un ecosistema que genera conocimiento, valor agregado, reemplaza importaciones (es decir, evita gastar dólares) y contribuye a la productividad de las pymes, entre otros aportes quizá más intangibles, está en riesgo como nunca antes: “Los investigadores ya no solo se van a Europa o Estados Unidos; ni siquiera a Chile, Uruguay o Brasil, ahora se van a Colombia… Mientras nosotros nos detenemos, los demás siguen avanzando”; dijo a LA NACION Fernando Stefani, director del Centro de Investigaciones en Bionanociencias (Cibion/Conicet), también afectado.

La situación resulta en una inmensa cantidad de talento desperdiciada. Los científicos e investigadores de los proyectos mencionados están varados. Mientras, continúa la auditoría que, según fuentes de la Agencia, es la que justifica la parálisis. “Cuando esta termine se comunicará un nuevo plan”, dijeron.

La Agencia se financia sobre todo con préstamos internacionales de bancos como el BID, y en menor porcentaje por fondos del Tesoro Nacional. La dinámica era de convocatorias anuales con cientos de proyectos, a los que se le adjudicaba mérito y puntaje y se financiaban los mejores de cada disciplina, tras pasar por evaluación de pares, una comisión evaluadora y el directorio de la Agencia, que ponía la aprobación final.

Cáncer de mama

Andrea Llera es investigadora del Conicet en el Laboratorio de Terapia Molecular y Celular de la Fundación Instituto Leloir. El proyecto que diseñó y que fue aprobado por las distintas y exigentes instancias previas al financiamiento de la Agencia tenía que ver con el cáncer de mama. Su intención es ver cómo afecta el cáncer de mama a las argentinas que viven por fuera del área metropolitana de Buenos Aires, con sus características moleculares (¿es distinto genéticamente?) y con la intención de determinar cómo es el acceso al tratamiento en el noreste y noroeste del país. La hipótesis es que en las regiones con mayor ancestría indoamericana hay un subtipo de cáncer más agresivo y a su vez hay menor acceso a los medicamentos, que son costosos. Para corroborarla, se había diseñado un trabajo que incluía un ensayo clínico observacional, lo que obligó a armar capacidades en hospitales del norte que son asistenciales, y no hacen por lo general investigación, además de que también sufren recortes por parte de las provincias este año.


Investigadoras del Hospital Arturo Oñativia de la ciudad de Salta (Gentileza)

“Lo que más me afecta es la incertidumbre sobre la continuidad”, dice Llera a LA NACION. “Mi proyecto requiere un esfuerzo enorme de los hospitales y de los investigadores que lo llevamos a cabo, que hoy no sabemos si vamos a poder hacerlo o no. No sabemos si seguimos o no”, dijo.

Y agregó: “Lo que propongo es secuenciar genes humanos, y eso es caro siempre. Una vez que el país estaba dando un subsidio para aspirar a eso, con toda una estrategia para usar las instalaciones de Anlis-Malbrán, con costos reducidos, ahora tenemos esta incertidumbre. Todo el esfuerzo puede quedar estéril”.

Durante este año, la investigadora tuvo reuniones con funcionarios de rango intermedio que no le pudieron asegurar cómo seguir y no está claro si va a recibir nuevos desembolsos. El proyecto de Llera es parte de 23 que fueron denominados de “alto impacto” financiados en febrero de 2023, por cuatro años y por el equivalente de 250.000 dólares por año; solo recibió el primer pago, que en parte se perdió por la devaluación y las dificultades para importar equipos; en particular un equipo para analizar ácidos nucleicos que iba a ir a uno de los hospitales. Para el estudio, se armó la Red de Estudio de la Diversidad en Cáncer de Mama (REDICAM), con más de 30 investigadores, médicos y técnicos de cuatro provincias. Cada año unas 20.000 argentinas sufren de este subtipo agresivo del tumor de mama. Y pueden seguir desatendidas.

Cáncer de piel

Nanotecnología para mejorar el tratamiento de un tipo de cáncer, que puede resultar tóxico tal como se usa en la actualidad. Así podría resumirse en lenguaje no técnico el proyecto de Daniel González Maglio, investigador independiente del Conicet y profesor adjunto de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, que había sido aprobado por la Agencia. Ahora “no le alcanza ni para comprar los animales de laboratorio” con los cuales avanzar en el estudio. La idea de González Maglio y su grupo era mejorar la performance de una droga al aplicarla por la vía en la piel a través de nanosistemas, tanto en células tumorales aisladas (conocido como modelos in vitro) y modelos en los mencionados animales de laboratorio (modelos in vivo). El tipo de cáncer de piel que analizan se produce por la exposición crónica a radiación ultravioleta y la droga estudiada se da por vía oral durante mucho tiempo, con algunos efectos adversos; por eso la búsqueda de opciones.

Cabina de seguridad biológica IDEHU (Gentileza; González Maglio)

González Maglio escribió el proyecto en diciembre de 2022, se lo aprobaron, pero no tiene ningún recurso. “Queremos mejorar ese tratamiento con nanotecnología para aplicar la droga sobre el tumor. Es un proyecto en colaboración con Universidad de Hurlingham. Y tenemos una becaria con tesis doctoral. Hacemos lo que podemos con lo que nos queda ahora. El tiempo de beca está corriendo y el financiamiento no llega. Eran $1,2 millones por año y usamos muchos insumos importados, así que, aunque me dieran la plata, podría hacer la mitad o menos de lo planeado”.

Agricultura familiar

Silvia Lomáscolo se doctoró en biología, trabaja en el Instituto de Ecología Regional del Conicet y es docente de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Tucumán. Junto con otros 15 investigadores de unas 10 instituciones diferentes presentaron y ganaron un subsidio de la Agencia para estudiar la agricultura familiar en poblaciones rurales del norte argentino para ver cómo contribuye a la seguridad alimentaria y cómo interactúa con el ambiente, para determinar si puede ser una herramienta sustentable.

Obtuvieron un PICT (proyecto de investigación científica y tecnológica) de la Agencia que, les dijeron, iba a ser actualizado con la inflación para comprar los mínimos insumos, algo que no sucedió. “Nos están dando con demora, a montos de 2022 y tarde; ahora deberíamos haber recibido el tercer desembolso en julio y no lo recibimos”, dijo.

A la izquierda, Gabriela Núñez, una de las investigadoras del proyecto. A la derecha María, una de las productoras del Pichao, Colalao del Valle (Gentileza)

Son los mismos $500.000 que en julio de 2023, lo que limita la investigación. “Con ese dinero ya no alcanza. Queríamos también estudiar cómo se da la polinización de las abejas y cómo las acciones locales son o no sustentables, pero no nos alcanza para ir a la zona con frecuencia, como cuando se planificó”, agregó Lomáscolo.

“Redujimos al máximo la metodología: la idea era hacer análisis de laboratorio del contenido nutricional de los productos de la huerta en comparación con productos de la verdulería, por ejemplo. Esos análisis no los podemos pagar de ninguna manera. Hay toda una parte del proyecto que ya no se va a hacer”.

Resistencia a los antibióticos

Es uno de los problemas del siglo: las bacterias se adaptan a los antibióticos, generan resistencia y atacan con libertad, sobre todo en contextos hospitalarios. Como todo asunto actual tiene muchas aristas y tener información de qué pasa en el campo es crucial. El campo, en sentido literal: porque el mal uso de estos fármacos en la producción de animales es una de las fuentes de resistencia.

Camila Knecht investiga en resistencia a los antibióticos en los tambos (Gentileza)

Camila Knecht primero se licenció en biotecnología de la Universidad Nacional de Rosario, después de doctora en ingeniería de la universidad Otto von Guericke (Alemania); ahora es becaria en el instituto de Investigaciones en Microbiología y Parasitología Médica de la UBA-Conicet. Estudia cómo la forma en que se produce leche en Argentina puede modificarse para evitar sumar más resistencia por parte de las bacterias, porque existe evidencia de que esa resistencia llega del ambiente a los hospitales por el mal uso veterinario y en la agricultura en general.

Knecht ganó el ingreso a carrera del Conicet en 2023, pero todavía no le dieron el alta. Su idea particular era analizar qué pasa con la resistencia a los antibióticos en tambos, que suelen reutilizar el agua que a menudo queda estancada en lagunas cercanas a las vacas. Y a su vez ver la interacción entre la resistencia en el estiércol de animales y cómo el uso de herbicidas puede tener que ver; su intención era medirlo en la zona de Rafaela. El nombre del proyecto era “Resistencia a Antimicrobianos: estudio del impacto del uso de herbicidas en la agricultura en el marco conceptual de Una Sola Salud” y también convive con la incertidumbre.

Cómo hacer microscopios

“Yo estoy igual que todos”, completa Fernando Stefani. “Toda la investigación experimental está absolutamente detenida; los de teoría por ahí pueden estirarla un poco, pero el resto, no”, agrega. Stefani trabaja desde hace más de una década con el Premio Nobel de 2014 en física Stefan Hell, justamente premiado por una técnica única para generar microscopios de súper resolución.

Diez años después, la de Hell es una tecnología que está diseminada y resulta muy importante para la biología y las ciencias biomédicas. “Nuestro proyecto planteaba construirlos desde cero con un software que solo teníamos nosotros en nuestro laboratorio. La idea era entrenar personas y crear microscopios para distintos laboratorios del país, como herramienta para potencia otras investigaciones. Y se diseminaba durante cuatro años”, dijo a este diario.

Fernando Stefani (Conicet)

“Es un proyecto que se está copiando en lugares de América Latina; perdemos un lugar en el que podíamos ser líderes. El resto de los países avanza. Colombia, hace diez años no tenía ciencia, hoy está mejor que nosotros. Sumale a eso el desfinanciamiento de las universidades. Entonces se va incrementando una situación de retraso. Y no se termina de comprender que eso es parte de la economía también, nuestro proyecto da positivo en dólares”, agregó.

El grupo de Stefani se había presentado a una convocatoria especial en 2023 de 4 cuotas para redondear un millón de dólares (la misma de la de Llera, contada más arriba), con una asignación de fondos que el investigador califica de “muy eficiente” porque al ser veloz se ganó tiempo y el entusiasmo de los equipos, y se evaluó con jurado internacional de alto nivel. Se les entregó la primera cuota a fines del año pasado, pero se devaluó a las semanas. “No pudimos ejecutar casi nada”, sigue Stefani.

“No hay interlocutores confiables: las autoridades cambiaron varias veces, te hacen charlas de contención, pero no hay acciones, está todo paralizado. No sabemos si va a haber continuidad, hay parálisis más incertidumbre. Y ya perdimos gente, que se va también por las condiciones de trabajos, los salarios magros. Hay una selección negativa, los mejores se van y se pierde lo hecho durante años”, concluyó.