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lunes, 23 de diciembre de 2019

Científicos rechazan la reforma que busca habilitar la minería contaminante en Mendoza
Un comunicado emitido por científicos y trabajadores del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Lanigla) del Conicet, advierte sobre los riesgos que implicaría reformar la ley que protege el agua en Mendoza. Conocé por qué no se debe habilitar el uso de sustancias tóxicas como el cianuro y el ácido sulfúrico en la minería.




“Frente a la coyuntura actual que representa el proyecto de modificación de la Ley 7722 en la provincia de Mendoza, los integrantes del sistema científico queremos compartir públicamente nuestra visión sobre las posibilidades de desarrollo provincial de mediano y largo plazo con el fin de contribuir a la adopción de políticas públicas que aseguren el futuro de los mendocinos y de su territorio.

La situación mundial del ambiente tiene que ser tenida en cuenta para establecer políticas a nivel local y regional. No estamos aislados del mundo, por lo que es fundamental pensar en forma global para actuar localmente. Las actividades humanas se han convertido en la causa principal de los cambios ambientales a escala planetaria. Los ritmos de emisión de gases de tipo invernadero, la deforestación e incendios de bosques nativos, el empobrecimiento generalizado de los suelos, la sobre explotación de los recursos marinos, los niveles de contaminación del agua y del aire, entre otros, no tienen precedentes en la historia reciente de la Tierra. Las velocidades, escalas, tipos y combinaciones de los cambios ambientales que ocurren ahora son fundamentalmente diferentes de los que ocurrieron en la historia reciente del planeta. Así, el año 2019 será el segundo más caluroso en los últimos 150 años y formará parte del lustro (2015-2019) con la temperatura más elevada de las registradas en la Tierra en el último milenio.

Los mendocinos no estamos exentos de los desafíos que impone la crisis ambiental planetaria. Por la falta de nieve en la Cordillera, Mendoza vive la sequía más extendida de los últimos 110 años. Desde el invierno del año 2010, nuestra provincia se encuentra en emergencia hídrica. Basta leer las noticias recientes en los diarios locales para evidenciar el impacto de la sequía en nuestro territorio: “A metros del fondo: el desierto que amenaza al lago Potrerillos”. El espejo de agua del Embalse Potrerillos atraviesa su momento más crítico desde que comenzó a operar hace casi dos décadas. Entre el nivel del agua y el límite de cota máximo cabe un edificio de cinco pisos.” Estudios científicos recientes del IANIGLA-CONICET, indican que los glaciares provinciales han perdido, en promedio, más de 8 metros de espesor de hielo (es decir, casi la altura de un edificio de tres pisos) durante el periodo 2009-2017, impactando seriamente las reservas hídricas estratégicas en nuestra cordillera. Según el Departamento General de Irrigación, para la temporada 2019-2020 se espera 11% menos agua que en la temporada anterior, donde ya los caudales eran muy inferiores al promedio histórico. Es evidente que el agua, motor de la economía en los oasis de la provincia y ligada históricamente a nuestra cultura, está siendo seriamente afectada por los cambios ambientales del planeta.

Este escenario de cambios globales con fuertes repercusiones locales nos llama a considerar con enorme prudencia las decisiones políticas que forjarán el futuro de nuestra gente y nuestro territorio. Sostenemos que la diversidad de nuestra matriz productiva representa una gran fortaleza frente a situaciones económicas desfavorables. Por ello, no acordamos en que nuestro futuro deba estar ligado a una o pocas actividades productivas en la región. Tenemos el compromiso de generar y ofrecer diversas ofertas productivas para al crecimiento provincial.

El cuidado del agua en las tierras secas mendocinas debe ser nuestra principal preocupación y mayor responsabilidad. En Mendoza, el agua no sobra, por el contrario, es y será escasa. El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, que debemos garantizar para todos los mendocinos. La planificación de futuras actividades que involucren el uso de este recurso vital y escaso, debe considerar como se compensará la falta de agua a aquellos que quedarán privados o recibirán una cuota mínima de la misma. En los oasis donde el caudal de los ríos está completamente comprometido ¿Hemos avanzado en la búsqueda de una forma justa y solidaria de distribución frente a la agravada escasez impuesta por los cambios ambientales? Es imperativo generar mayor conciencia ciudadana del cuidado del agua y generar mayor inversión y compromiso por parte del estado y del sector privado en el aprovechamiento y uso racional de este valioso recurso.

Por otro lado, la infraestructura turística en la provincia es escasa y limitada frente a las enormes posibilidades del uso sostenible que brindan nuestros ambientes naturales, mundialmente valorados por su estado prístino en combinación con un aprovechamiento agrícola ligado a nuestra tradición vitivinícola. Los ambientes naturales de la Cordillera mendocina tienen que ser incorporados a nuestro desarrollo integral. ¿Hemos alguna vez considerado la posibilidad de que nuestra Cordillera “produzca Naturaleza”, es decir, que sus ambientes salvajes con glaciares y ríos cristalinos se pueblen de guanacos, zorros, pumas y cóndores? Aun cuando puede parecer descabellado, hay innumerables ejemplos locales, regionales y nacionales donde la “producción de naturaleza” asociada al ecoturismo genera ingresos y oportunidades sustanciales que superan a las actividades tradicionales. La Cordillera espera nuestra apreciación integral de todos sus servicios ecosistémicos, de sus bondades naturales, sin reducir ellos a una mirada egoísta que valore sólo alguno de sus beneficios.

A través del uso inteligente del agua provista por la Cordillera hemos logrado posicionarnos internacionalmente con nuestros vinos, frutas y verduras. Sin embargo, la fruticultura está en crisis hace décadas, la olivicultura gana premios internacionales, pero los empresarios expresan la necesidad de mayor apoyo y fomento desde el estado y la sociedad en general. Provincias como La Rioja y Catamarca han superado a Mendoza en la exportación de aceite de oliva. El debate sobre el desarrollo provincial debe ir mucho más lejos que sólo una discusión contable de ingresos frescos a las arcas provinciales en el corto plazo.

Los recursos humanos altamente capacitados formados en nuestras universidades están listos para implementar un crecimiento fuertemente ligado a nuestra geografía: la tierra del buen sol. El aprovechamiento de la energía solar y eólica es una deuda pendiente. Mendoza tiene todas las condiciones naturales y los recursos humanos para convertirse en un polo de desarrollo de energías alternativas que fortalecerá nuestra industria metal-mecánica creando tecnología propia y puestos genuinos de trabajo. La rápida implementación de energías alternativas es algo que este planeta ahogado por elevadas emisiones y alta contaminación le agradecerá a los mendocinos de transformarnos en un centro regional o continental de energías limpias. También, contamos con un potencial enorme en la industria del conocimiento dado por recursos humanos altamente capacitados con enorme capacidad de innovación en lo que se refiere a software, programación y robótica. Mendoza tiene mucho margen para fortalecer las ventajas de su ubicación geográfica en la vía Atlántico-Pacífico, apoyada en la importante dotación de servicios logísticos para el comercio y el transporte. Notamos que han sido débiles en las últimas décadas los esfuerzos por fomentar la infraestructura y servicios de los pasos cordilleranos, incluso la posibilidad de recuperar el Ferrocarril trasandino y la apertura de antiguos pasos que sean condicionados para las exigencias del transporte actual.

Frente a este panorama diverso de posibilidades, ¿Por qué cerrarnos en una propuesta de crecimiento que hoy genera enfrentamientos en la sociedad mendocina? Consideramos indispensable tener un debate profundo de la estrategia de desarrollo que queremos para nuestra provincia, incluyendo las distintas actividades que estamos en condiciones de llevar adelante. En este contexto ¿Por qué intentar un cambio acelerado de la Ley 7722, cuando todo cambio socio-económico regional tiene que nacer del amplio debate público en torno a su conveniencia? La minería es sólo una de las actividades posibles en nuestra provincia, para la cual es necesario consensuar qué tipo e intensidad de minería estamos dispuesto a aceptar los mendocinos. ¿Cuáles son los mecanismos para decidir, específicamente, dónde y cómo se podrán instalar proyectos mineros, cómo se efectuará el control de esta actividad y el seguimiento de los planes de cierre y de los posibles impactos ambientales? Un elemento central a considerar, sobre todo en la parte alta de nuestras cuencas hídricas, son los riesgos potenciales de las actividades que se propone autorizar. ¿Es necesario autorizar actividades extractivas de alto riesgo e impacto ambiental en ambientes donde se genera el agua que consumimos los mendocinos? El actual proyecto de modificación de la Ley 7722 no responde claramente a estos interrogantes centrales. Por otro lado, la actual Ley 7722 genera un marco precautorio que brinda tranquilidad social mientras se discute profundamente nuestra estrategia de desarrollo. En la Cordillera, donde se acumulan y generan los recursos hídricos de los que dependen todos los habitantes de la provincia sería imprescindible prevenir el deterioro ambiental, así como el riesgo potencial de contaminación con sustancias tóxicas. El proyecto de desarrollo provincial y la modificación de cualquier ley que tienda a la preservación ambiental deben nacer del debate y consenso público y de la valoración integral de todas las posibilidades que nos brinda este generoso territorio. En un contexto global de riesgos ambientales y de rápidos cambios socio-económicos, es vital encontrar juntos las formas más seguras, integrales y socialmente justas para el desarrollo.”


La Iglesia también se pronunció contra la reforma minera
Lo hizo a través de una carta pública del arzobispo Marcelo Colombo. Le solicitó escuchar el "clamor popular y aseguró que haber ganado la elección, no significa "licencia social" para los cambios en la Ley 7722.


El arzobispo aseguró que un acuerdo entre los partidos mayoritarios aseguró el rápido tratamiento del proyecto. Foto: Unidiversidad


El arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, pidió al gobernador Rodolfo Suárez vetar las modificaciones a la Ley 7722 y escuchar el clamor popular. Lo hizo a través de una carta pública, en la que le aseguró que haber ganado la elección por amplio margen, no significa que cuente con licencia social para este tipo de proyectos mineros.

“Quienes tienen altas responsabilidades a su cargo, también deben escuchar el clamor del pueblo. Es parte del delicado arte de gobernar y que no necesita llegar a situaciones límites para percibir cómo una determinada cuestión es vivida por la gente. Una multitud esperanzada camina a lo largo y ancho de nuestra Provincia para pedirle a Ud, en virtud de sus prerrogativas constitucionales, que vete tales modificaciones”, expresó Colombo en la misiva.




Parte del texto que el purpurado envió al gobernador, Rodolgo Suárez. 

El purpurado recordó que antes del tratamiento del proyecto del Ejecutivo escribió un texto a los senadores y diputados, pidiéndoles que no modificaran la Ley 7722, hasta asegurar “un ámbito de discusión sereno, racional, lejano de fundamentalismos inconducentes para superar intereses sectoriales y concentrar la mirada en nuestra Provincia, en su crónica falta de agua, en la vida de las generaciones futuras”. Y aseguró que -tal como sucedió con otras personas que solicitaron lo mismo- no fue escuchado.

“Un acuerdo entre los grandes partidos políticos aseguró el rápido tratamiento de las modificaciones que hoy tiene ante su vista para su promulgación”, expresó en la carta.

El arzobispo también rechazó en su misiva una de las razones que dieron los funcionarios para avanzar con las modificaciones: que Suárez ganó la elección con 51,60% de los votos, lo que le otorgó la licencia social suficiente para cambiar la norma. Sin embargo, Colombo expresó que ese triunfo no es igual a licencia social para este tipo de emprendimientos, ni para cualquier otro que comprometa la vida, la salud y los bienes comunes. Destacó que para estos casos se requiere un consenso específico y explícito, porque de otra forma se pone en riesgo la “amistad social”.

“Como pastor de esta Arquidiócesis de Mendoza, le pido que no promulgue las modificaciones a la Ley 7722. Comprendo que no es fácil vetar la ley que Ud. mismo proyectó y los legisladores aprobaron. Sin embargo, seguramente en estos días, Ud. habrá podido “escuchar el clamor del Pueblo” y ello lo habrá llevado a una nueva mirada sobre este tema tan impactante para una Provincia que vive la emergencia hídrica más severa en décadas”.


Las protestas en Mendoza por la ley 7722 llegaron a la prensa británica
The Guardian publicó esta tarde un artículo que da cuenta de las protestas ambientalistas y el rechazo a la minería metalífera.




El diario inglés The Guardian se hizo eco de las protestas en Mendoza contra la modificación de la Ley 7722 y publicó esta tarde un artículo en el que describe la lucha de los ambientalistas tras la modificación a la ley aprobada en la Legislatura.




La nota, firmada por el periodista Uki Goñi, destaca que la vigencia de la 7722 mantuvo desde 2007 lejos del territorio provincial a distintos proyectos extractivos intensivos. Sin embargo los cambios introducidos empujaron a las calles a miles de ciudadanos para manifestarse en la Casa de Gobierno.

El informe apunta contra el gobernador Rodolfo Suárez como el generador de la bronca en los manifestantes al tras dar a conocer la cantidad de proyectos mineros que están en carpeta: "Suárez enfureció aún más a los manifestantes el domingo, cuando anunció 19 proyectos de minería de uranio, cobre, oro, plomo, plata, zinc y hierro", señala.

Así mismo se menciona las declaraciones del secretario de Ambiente, Humberto Mingorance, quien aseguró hoy que la promulgación de la Ley se hará de un momento a otro: "La ley tiene consenso, Suárez nunca ocultó su promesa de generar minería en Mendoza", cita el portal.

Por su parte el medio británico también hizo hincapié en la visión favorable que el presidente Alberto Fernández tiene sobre la minería: "se ha pronunciado a favor de los proyectos mineros que, según él, son vitales para la recuperación de Argentina de su perenne malestar económico", relató Goñi en su artículo.

El periodista contó también algunas posturas encontradas en el oficialismo nacional respecto al tema. Para ello citó el tuit de Pino Solanas que describió a las modificaciones de la ley como "un retroceso ambiental que pone en peligro el futuro de la región".



sábado, 16 de septiembre de 2017

Ciencia argentina en peligro
Toma del Conicet Mendoza: "Es un conflicto de larga data"
En diálogo con La Posta, la investigadora Fabiana Graselli explicó porqué los becarios e investigadores mendocinos decidieron ocupar el edificio del Conicet, en solidaridad con sus compañeros del Ministerio de Ciencia y Técnica de la Nación. 





"Cuando se conocieron los resultados del ingreso a la carrera del investigador, fueron excluídos 500 compañeros que habían pasado todas las evaluaciones y tenían todos los méritos necesarios para ingresar como investigadores al Conicet", contó en diálogo con La Posta, la investigadora Fabiana Graselli.

La clave del conflicto, en estos días, fue una cláusula que las autoridades incluyeron en la negociación para incorporar a estos trabajadores, con cargos sujetos al presupuesto de las Universidades. "Ellos decidieron esta cláusula unilateralmente, entonces lo que se está pidiendo es que se incluya en este acuerdo programa, la estabilidad, hasta que los cargos sean llamados a concurso, que no esté sujeto a que haya o no presupuesto, porque así esta gente no tiene ninguna garantía de permanecer en estos cargos", contó Graselli.


Fuente:  unidiversidad.com.ar

domingo, 8 de enero de 2017

Editorial
Recortar en ciencia, ¿y el futuro?
Hay temor en los ámbitos científico y tecnológico de que se concreten fuertes recortes presupuestarios en el área. Se caerían investigaciones importantes y se correría el riesgo de una nueva emigración al exterior de investigadores formados en nuestro país.

por Marcelo Rolland




Desde hace varios meses este diario viene reflejando la preocupación existente en las áreas de investigación y desarrollo por el recorte presupuestario en el campo de la ciencia y la tecnología.

El cálculo enviado por el Poder Ejecutivo nacional reduce de 0,7% a 0,6% del PBI con destino a la ciencia, lo que monetariamente representa una voluminosa cantidad de dinero que ya no se destinaría a ese rubro.

La lucha entablada por la comunidad científica y algunos sectores políticos ha sido destacada. Y aunque hubo ciertas correcciones en las asignaciones de partidas, no están cubiertas, ni mucho menos, las expectativas del área científica, que tenía diseñado un crecimiento, incorporar más investigadores y equipamiento.

Nuestro país históricamente se ha caracterizado por no asignar la importancia que tiene la ciencia y la tecnología. En la gestión anterior se dio un paso adelante, volcando más recursos y repatriando cerebros. Esto fue reconocido por el presidente Macri, al ratificar en su cargo al titular de la cartera de Ciencia, Lino Barañao, y prometer en paralelo un incremento de las partidas presupuestarias en el estratégico sector.

Sin embargo, en la primera pauta presupuestaria remitida al Congreso se obró de manera diferente, provocando la reacción de cientos de investigadores. El Gobierno tiene que cumplir con su promesa electoral, porque además es lo que el país necesita. El crecimiento económico se debe sedimentar -entre otras cosas- en el afianzamiento de la investigación y el desarrollo (ID). Así proceden países desarrollados como, EEUU, Japón, Alemania. La Argentina, sin dudas, debería sostener en el tiempo este mismo camino.

Pareció comprenderlo la gestión que dejó el poder en diciembre de 2015, luego de muchos años de retrocesos (en los ’90, el poder descuidó sistemáticamente el área científica y el organismo paradigma de la ciencia argentina, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), la pasó muy mal con el congelamiento de vacantes, la falta de financiamiento de proyectos y la apertura de la puerta hacia afuera, que motivó que muchos jóvenes científicos se fueran del país en la búsqueda de mejores oportunidades.

En Mendoza, la base científica está en diversas instituciones, pero nadie puede negar el valor que tiene el Conicet. Es importante para la provincia que esta organización no vea debilitado su accionar ni condicionado su funcionamiento. Sin fondos suficientes no se podrá mantener a pleno su actividad y correrán peligro determinados proyectos que actualmente se llevan a cabo.

A modo de ejemplo, se puede mencionar, entre otros aportes, la ley de prevención de cáncer en el ámbito de la salud; las contribuciones del Instituto de Biología Agrícola (IBAM), que apuntan a desarrollar herramientas que mejoren la producción y reduzcan factores de impacto negativo en plantaciones, sobre todo la vid; los trabajos del Iadiza en el cuidado de la biodiversidad de Mendoza y el desarrollo de las comunidades del desierto; o las investigaciones del Inahe sobre el aprovechamiento de los recursos energéticos naturales para defender el medio ambiente. En el mismo sentido sería muy penoso tener que limitar líneas de estudio del Instituto de Histología (IHEM), con flamantes perspectivas y en disposición de un flamante edificio.

Hay que afirmar de manera urgente la política y Ciencia y Técnica y revisar los números. Aún se está a tiempo.  



Fuente: Los Andes

domingo, 25 de diciembre de 2016

Mendocina premiada, casi afuera del Conicet
Especialista en genética, en 2015 fue reconocida por una investigación sobre cáncer de mama. Antes del acuerdo, el ajuste amenazaba su carrera científica.

Corresponsalía Sur 


Gisela Castro (32) es de Alvear y estudió en Misiones. | Gentileza


Bertrand Russell decía que “los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible y los políticos, por hacer imposible lo posible”.

Hoy esa frase tiene aire de axioma y se refleja en una dura realidad para muchos científicos argentinos, cuyas posibilidades de seguir investigando se vieron amenazadas con el recorte presupuestario efectuado a nivel nacional, aunque finalmente ayer se llegó a un acuerdo.

Tal es el caso de la mendocina Gisela Castro, investigadora de 32 años, especialista en la mejora de los tratamientos contra el cáncer de mama, útero y cerebro.

Esta alvearense culminó este año su trayecto como becaria del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) en Mendoza, luego de 8 años de arduo trabajo en los que hizo su doctorado y pos-doctorado.

Gisela fue reconocida en 2015 con el Premio Bienal sobre Investigación Clínica en Cáncer, otorgado por la Fundación Teodoro Ovsejevich y Lalcec por la mejor investigación clínica en el país sobre el cáncer de mama.

“He quedado fuera del sistema de investigación, ya que se redujo el ingreso a la carrera del investigador, que es como un pase a planta en Conicet para decirlo de alguna manera”, señaló Gisela en el comienzo de la charla con Los Andes, antes del acuerdo alcanzado ayer.

Oriunda de La Marzolina (Alvear Oeste), como le gusta decir a ella, su secundario lo hizo en la Escuela de Agricultura. “Recuerdo que la profesora Cristina López me invitó a participar en las olimpíadas de biología. Me tocó el tema genética y ahí dije: ‘Esto a mí me encanta’”.

De esa manera evoca el momento en que se le reveló su vocación científica.

Esa pasión por la ciencia la llevó a Misiones, único lugar del país donde se cursa la Licenciatura en Genética.

“Mi papá se había quedado sin trabajo; mi mamá trabajaba en los galpones de empaque en el verano. A pesar de esa situación, me dijeron que de donde fuera iban a sacar el dinero para que yo estudiara”, cuenta Gisela y remarca el esfuerzo que significó para su familia.

Cuando estaba terminando la carrera en Misiones, Gisela se contactó con Daniel Ciocca, uno de los investigadores más prestigiosos del Conicet en Mendoza, quien se convirtió en su director de tesis y le brindó un lugar en su laboratorio. Así, ella comenzó su carrera científica donde más quería, en su provincia.

“Allí desarrollé un proyecto de investigación sobre cáncer, básicamente la búsqueda de moléculas y proteínas que permitían predecir la respuesta a las terapias. Después del anuncio del recorte no sé si podré seguir haciéndolo. Por eso digo que esto va a afectar a toda la sociedad”, asegura con un tono de resignación para detallar el momento que le toca vivir.

Gisela es muy familiera y si bien ahora ha conseguido trabajo en un instituto privado, por su cabeza también ha rondado la opción de volver a Alvear.

“Cuando nos juntamos somos 30 en la mesa. No había antecedentes en mi familia de alguien que hubiera estudiado ciencias: soy la primera. Hay mucha admiración pero yo insisto en que cualquiera puede hacerlo”, afirma.

En medio de tanto esfuerzo y estudio, formó una familia con su esposo y una hija de 6 años, siempre acompañada de sus padres y hermanos.

Mientras, está en duda su carrera en el Conicet, ese lugar que le permitió alquilar por primera vez un departamento para vivir sola y hacer lo que más le gusta: ciencia.


Preocupación en el área de Ciencias Sociales

En un comunicado que difundieron ayer, los directores y directoras de Unidades Ejecutoras del Conicet, del área de Ciencias Sociales y Humanas, rechazaron el ajuste aplicado por el Gobierno: “Manifestamos nuestra profunda preocupación ante la asignación presupuestaria aprobada para 2017 para las actividades de Ciencia y Técnica en general y del Conicet en particular, considerando los perjuicios que la misma provoca”.

Agregaron: “El número de ingresantes a la Carrera del Investigador Científico recientemente difundido refleja una drástica disminución en el promedio de incorporaciones en relación a la de los últimos años, lo que pone en serio riesgo la continuidad de líneas de investigación y de grupos de trabajo afectando el desarrollo actual y futuro de los institutos, además de significar un quiebre respecto de los objetivos fijados oportunamente en materia de políticas científicas. Asimismo, el anuncio sobre cambios en las condiciones de acceso a los subsidios para investigación junto con una previsible reducción en la disponibilidad y magnitud presupuestaria de los mismos, tendrán severas implicancias en la misma dirección”.

El comunicado -entre cuyos firmantes está la historiadora mendocina Beatriz Bragoni (Incihusa)- cierra así: “Considerando que el desarrollo científico en todas las áreas de conocimiento constituye un recurso clave para el mejoramiento de nuestras sociedades y la independencia de nuestro país, solicitamos se reconsideren esas decisiones para garantizar un desenvolvimiento adecuado de las actividades de investigación en curso y futuras”.  



Fuente: Los Andes

viernes, 5 de junio de 2015

Mendoza: planifican ciudades respetuosas del medio ambiente
Investigadores del INCIHUSA analizan y proyectan diferentes alternativas urbanísticas para reducir el consumo de energías no renovables.

Incorporar los conceptos de sustentabilidad a la arquitectura urbana permite un mejor aprovechamiento de los recursos. Foto: gentileza investigadores.

En los últimos años el consumo de recursos naturales y la contaminación ambiental se han incrementando notablemente, producto de la actividad de las ciudades. El proceso urbanizador y los métodos de construcción influyen directamente sobre el medio ambiente urbano y la calidad de vida de sus habitantes. La escasa articulación y vinculación de la planificación urbana con planes energéticos eficientes tiene una incidencia directa sobre la disponibilidad y el aumento del consumo, y el costo de los servicios públicos y los problemas ambientales derivados de esto.

Un grupo de investigadores del Laboratorio de Ambiente Humano y Vivienda del Instituto de Ciencias Humanas, Sociales y Ambientales (INCIHUSA-CONICET) de Mendoza analizan y plantean propuestas urbanísticas con el objetivo de incorporar la sustentabilidad a la morfología urbana, haciendo hincapié en la gestión de políticas de edificación que permitan la evolución de la ciudad con un aprovechamiento óptimo de los recursos que ofrece el medio. En el caso particular del Área Metropolitana de Mendoza, la energía solar.

El investigador adjunto de CONICET, Alejandro Mesa, explica que el Laboratorio de Ambiente Humano y Vivienda trabaja en tres escalas: la escala objeto, que se encarga del desarrollo de elementos que utilizan la energía solar para iluminar, calefaccionar o cocinar; la escala edificios, que estudia tecnologías y lineamientos de diseño que permiten aprovechar la radiación del sol en espacios interiores; y la escala urbana, que se ocupa del análisis de las ciudades teniendo en cuenta la sustentabilidad energético-ambiental como base para la planificación de las mismas.

“Todo va concatenado, porque si yo no diseño una ciudad para que pueda recibir la mayor cantidad de energía solar, una casa que esté en esa ciudad no va a poder recibir esa energía, y por ende ese calefón solar no va a funcionar”, explica el investigador, “siempre en las tres escalas -continúa- desde la visión de reemplazar algo que es contaminante y pago, por algo gratuito e ilimitado”.

Mesa aclara que su trabajo se concentra en plantear propuestas de planificación urbana teniendo en cuenta las condiciones climáticas y los recursos naturales disponibles “siempre desde el punto de vista del urbanismo y la arquitectura”, a fin de aprovechar al máximo los recursos naturales y reducir al mínimo el consumo de combustibles no renovables.

Los investigadores analizan las políticas que regulan la planificación urbana y realizan simulaciones que les permiten proyectar cómo sería una urbe en un futuro próximo, si se construyese en la forma que la normativa indica. “En la actualidad, los códigos de planificación y edificación de una ciudad son los que establecen dónde y cómo se debe construir, es decir, si en ellos no se incluyen premisas como la altura o la separación entre los edificios, el resultado final no será bueno. Hay circunstancias que los códigos contemplan: está reglamentada cuál tiene que ser la superficie mínima de una ventana para ventilar e iluminar un ambiente, y se supone que con eso quedarían cubiertas las necesidades de ventilación e iluminación de sus ocupantes, pero lo que el código no contempla es la incidencia de las obstrucciones a la radiación solar que puede producir otra construcción próxima a esa abertura y que afectan las condiciones interiores”, detalla Mesa.

“Esos -continúa- son algunos de los aspectos que nosotros analizamos desde la escala macro, para llegar a que las otras escalas puedan tener la radiación adecuada para calefaccionar o iluminar los espacios interiores de un edificio”.

En este contexto, el investigador explica que si bien se planifica pensando en un núcleo urbano que permita aprovechar los beneficios de la energía solar, deben tenerse en cuenta, además, otros aspectos. En el caso del Área Metropolitana de Mendoza, al tratarse de un oasis, no deberían hacerse proyecciones que impliquen una extensión espacial de la urbe, ya que eso significaría una invasión y consecuente disminución del área productiva y áreas naturales vulnerables.

El Laboratorio de Ambiente Humano y Vivienda se encuentra desarrollando un Convenio de Asistencia Técnica con la Municipalidad de Godoy Cruz con el objetivo de monitorear la aplicación de la ordenanza que regula la Planificación urbana y proponer nuevas pautas para su funcionamiento donde se contemple la sustentabilidad energético-ambiental urbana. 


Fuente:  conicet.gov.ar

miércoles, 1 de abril de 2015

Dos edificios públicos de Mendoza que deslumbran con sus paneles solares
Uno pertenece a la Universidad Tecnológica Nacional (UTN); el otro al hospital Notti. Cuentan con un sistema de paneles de pequeñas proporciones que permitirán un mínimo ahorro. Son parte de un proyecto que busca concientizar a la población en general sobre el uso de estas alternativas. La necesidad de extender la iniciativa. 



El edificio central de la UTN cuenta con doce paneles fotovoltaicos policristalinos que tienen una potencia de tres kilovatios.

Tanto profesores y alumnos como directivos de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Mendoza podrán notar por estos días un cambio en el paisaje de la plazoleta interna del establecimiento.

Es que desde hace algunas semanas se comenzó a instalar en el exterior de las aulas que dan hacia el norte un sistema de paneles fotovoltaicos que le proveen a la institución parte de la energía eléctrica que utiliza.

Los mismos forman parte de un proyecto que lleva adelante el grupo Cliope dedicado a la investigación en energía, ambiente y desarrollo sustentable de la UTN. Para hacer más extensiva la propuesta, los expertos también colocaron paneles solares en el techo del hospital infantil Humberto Notti.

“Estamos involucrados desde hace tres años en un proyecto que se realiza a nivel nacional que tiene dos componentes; uno que es la investigación en energía solar y el otro, la instalación de sistemas demostrativos o pilotos en distintos puntos del país con financiación de Fondos Argentinos Sectoriales (Fonarsec)”, comenzó a explicar Pablo Arena, director del grupo Cliope.

Así fue que se decidió colocar en el edificio central de la UTN doce paneles fotovoltaicos policristalinos que tienen una potencia de tres kilovatios. “Esta instalación está pensada para una casa grande y no alcanza para que la universidad se autoabastezca, pero sí permite consumir menos y aliviar el sistema”, precisó el ingeniero.

Allí además se buscó solucionar otro problema que era el calor excesivo dentro de las aulas. “Como vimos que se estaba pensando en implementar alguna especie de toldo o alero en la aulas, decidimos aprovechar para colocar los paneles fotovoltaicos de forma que bloqueen la radiación para que no ingrese al aula y de paso se transforme en energía eléctrica”, detalló el experto.

Para lograr este doble objetivo se realizó un diseño que permite regular la inclinación de los paneles. “De esta manera puede ir variando según la época del año y situarlo en los meses calientes casi horizontal. Además se pueden situar en forma vertical para protegerlos mejor en caso de un granizo fuerte y rebatirlos para poder limpiarlos desde la misma aula”, detalló.

En cuanto al Notti, se colocaron en el techo ocho paneles fotovoltaicos monocristalinos con una potencia de dos kilovatios. “Se trata de una instalación estándar para una vivienda promedio lo que les significa un pequeño ahorro porque van a comprar menos energía de la que adquirían antes”, señaló el profesional a la vez que destacó que la idea es que con el tiempo se pueda ir ampliando. “De hecho ya hay proyectos para que vaya creciendo”, adelantó.



Romper barreras

Con este tipo de iniciativa los miembros del grupo Cliope buscan generar un cambio en la sociedad. “Este tipo de instalaciones demostrativas no tienen como principal objetivo eliminar la compra de energía eléctrica de la red, sino concientizar, divulgar e ir rompiendo barreras para que la energía solar sea cada vez más utilizada”, remarcó Arena.

De hecho para el ingeniero la generación de energía de forma distribuida -a diferencia de una central generadora- por un lado, evita el uso de grandes espacios ya que se colocan en los techos de casas y edificios, y por el otro, permite abaratar los costos de transporte y distribución.

“Estos últimos son los aspectos que están causando problemas en estos momentos de mucho calor, lo que está en crisis son las líneas de distribución, aún si tuviéramos la energía suficiente no tendríamos cómo transportarla”, expuso el director del grupo.

Otro de los objetivos del proyecto tiene que ver con la investigación sobre los beneficios del nuevo sistema. “Como la energía eléctrica producida por el panel tiene cero emisiones de dióxido de carbono queremos estudiar los beneficios ambientales y ver de qué manera esta instalación ayuda a disminuir la huella de carbono de la Universidad. En un futuro también nos gustaría hacer proyecciones como por ejemplo qué pasaría si esto se difunde”, anticipó.

Paneles en casa

Si bien ya hay algunos mendocinos que ya han decidido colocar paneles solares en sus casas por convicción personal o necesidad, actualmente se trata de una inversión que es muy difícil de recuperar. “Hoy en día, como la energía está subsidiada, directamente no conviene”, reconoció Arena. Para el profesional, haría falta que se tomen medidas de fomento para la energía solar.

“Lo que sucede es que en la mayoría de las casas particulares no hay personas durante el día, momento en el que se está produciendo energía, y en la noche como no se genera, se toma de la red. Una solución para esto sería utilizar acumuladores, pero son caros, tienen vida útil limitada y producen problemas ambientales”, subrayó.

Entonces surge una segunda alternativa. “La idea sería venderle a la distribuidora esa energía que se produce durante el día y no se usa y durante la noche comprarle a la distribuidora. Así la red eléctrica funcionaría para el intercambio”, explicó. Para que este sistema se convierta en realidad primero habría que modificar el marco regulatorio -para que las personas se conviertan en consumidor generador- y por otro modificar las tarifas.

“El sistema más simple sería cobrar lo mismo por lo que se compra que por lo que se vende y así uno paga la diferencia. También hay sistemas que promocionan y lo que uno vende es más caro que lo que a uno le cobran y otros sistemas que no promocionan en el que es totalmente al revés”, enumeró.

Otro problema a solucionar sería la posibilidad de adquisición de los paneles ya que son importados y tienen precios muy elevados (aproximadamente 182 euros cada uno comprando en cantidad, sin tasas incluidas; lo que equivaldría a más de 1.800 pesos argentinos con la cotización oficial).

También habría que trabajar en mejorar la capacidad técnica de la provincia. “Porque todavía no hay personas que los instalen ni que los reparen”, deslizó el experto.

Maestría desde abril

La UTN junto con el Laboratorio de Ambiente, Humano y Vivienda del Incihusa abre sus inscripciones para la maestría Desarrollo Sustentable del Hábitat Humano que comenzará en abril.

El cursado tiene una duración de 18 meses, más la realización del trabajo final. Está destinado a ingenieros civiles, arquitectos, urbanistas, diseñadores, entre otros profesionales y se abordan temas como la trayectoria solar, la incidencia en la radiación en edificios, instalaciones fotovoltaicas, evaluación ambiental, entre otros. Más información en la oficina de posgrados de la UTN 5244590. 


Fuente:  energiaestrategica.com

lunes, 22 de septiembre de 2014

Crean en Mendoza un insecticida no tóxico que permite el control de plagas
Fue desarrollado desde el CONICET. Usa nanomateriales, en el marco de la revolución que esa rama de la ciencia produce en la actualidad. Cómo fue el desarrollo.
Por Horacio Yacante
 
Teodoro Stadler, ganador del Mendoza Innova 2014.

El desafío de alimentar a 7,2 mil millones de personas ha sido posible gracias al control de plagas y enfermedades. Esto también implica un costo muy alto, ya que la gran mayoría de los pesticidas están elaborados a partir de sustancias tóxicas y síntesis orgánicas, cuyos efectos sobre la salud de las personas y el medioambiente terminan siendo negativos. Actualmente, son responsables de casi tres millones de casos anuales de intoxicación aguda y/o crónica a nivel mundial y están relacionados con fenómenos como mutaciones genéticas, cáncer, leucemia, linfomas, y mielomas.

Por esto, es que la ciencia y la industria llevaban décadas abocadas la búsqueda de productos más seguros para el hombre y el ambiente, centrando su atención en el desarrollo de pesticidas a base de sustancias naturales, como extractos vegetales y polvos inorgánicos.

Fue recién en 2010, cuando el trabajo de Teodoro Stadler y su equipo del IMBECU (Instituto de Biología y Medicina Experimental de Cuyo) en el CONICET, fue clave para el hallazgo de un nanomaterial con propiedades insecticidas de baja toxicidad para el hombre y para el ambiente y que se erigió como una excelente alternativa para la sustitución de pesticidas tradicionales.

El nuevo material está compuesto de alúmina, una sustancia omnipresente en la naturaleza, que junto con la sílice es uno de los principales componentes de las arcillas presentes en todos los suelos. De aquí se desprende que, a pesar de tratarse de un producto no degradable, su presencia en el ambiente no afecta la integridad ni el funcionamiento de los ecosistemas.

Nanociencia

La nanociencia es un área emergente de la ciencia que se ocupa del estudio de los materiales de muy pequeñas dimensiones y que en la actualidad ha dado a luz a una gran variedad de productos que son utilizados en la vida cotidiana por millones de personas, como materiales más livianos y resistentes, catalizadores para la combustión, medicamentos, entre otros infinitos usos.

El nanoinsecticida es una sustancia inorgánica obtenida por síntesis, que posee un mecanismo de acción basado en fenómenos físicos en lugar de los bioquímicos-toxicológicos, típicos de los insecticidas convencionales. La acción insecticida de este material depende de las propiedades triboeléctricas (diferencia de carga eléctrica), del cuerpo de los insectos, de las cargas eléctricas de las partículas y de fenómenos de adsorción, que en conjunto hacen que las partículas se adhieran al cuerpo de los insectos y actúen como “secuestrantes” de las ceras de la cutícula, provocando la muerte del insecto por deshidratación y no por intoxicación.

Comercialización

Por sus características, modo de acción y baja toxicidad, el Nanoinsecticida se presenta como un concepto avanzado en el campo de los pesticidas, ya que por ejemplo, con tan solo 125 gramos del Nanoinsecticida por tonelada de grano almacenado (trigo, maíz, etc.), se obtiene el control total de insectos plaga, sin afectar la salud y el medioambiente.

Debido a que el desarrollo es aún muy reciente, Stadler comenta que van a tardar algunos años hasta que los productores se animen a invertir en esta nueva tecnología. Por el momento, algunos laboratorios ya se han mostrado interesados en su producción, por lo que solo es cuestión de tiempo que comience a emplearse en los campos argentinos.

En el sector frutícola de Mendoza, podría servir para eliminar riesgos de intoxicaciones. También tendría una función de importante para la lucha contra la mosca de los frutos y las plagas del manzano o de la vid.
 
Fuente:  diariovox.com.ar

domingo, 22 de junio de 2014

Mendoza ingresa al patrimonio mundial
El histórico Camino del Inca, que termina en nuestra provincia, fue declarado ayer Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La decisión, que alegró a arqueólogos y autoridades, implica que llegarán fondos para revalorizar una zona hoy sumida en el abandono.
por Federico Fayad
 
 
Es uno de los puntos del recorrido del Qhapaq Ñan en Mendoza. Son alrededor de 60 kilómetros. (Los Andes)

Por primera vez en la historia, una parte del territorio mendocino es patrimonio mundial. Se trata del Qhapaq Ñan (más conocido como “camino del Inca”), que junto a otras maravillas como la Antigua Ciudad Maya (México), la fábrica textil Van Nelle en Rotterdam (Holanda y la Ciudadela de Erbil (Irak), entre otras, fue incluido ayer por la Unesco -reunida desde la semana pasada en Doha, Qatar- en la lista del patrimonio de la humanidad.

Este camino -conocido también como sistema vial andino- atraviesa en nuestra provincia las zonas del departamento de Las Heras conocidas como La ciénaga de Yalguaraz, Tambillos, Tambillitos, Ranchillos, Puente del Inca, Confluencia, Pirámide del Aconcagua y Cerro Penitentes. En Mendoza se encuentra la última parte de este largo recorrido, que fue consolidado y expandido durante los siglos XV y XVI por el Imperio Inca o Tawantinsuyu.

El doctor Roberto Bárcena, arqueólogo y director del Centro Científico Tecnológico (CCT), lleva muchos años, más de 40, transitando estas zonas y explicó a Los Andes el valor histórico que este lugar representa.

Cabe aclarar que Bárcena ha colaborado con el relevamiento de este territorio desde su especialidad, la arqueología (en conjunto con la etnohistoria), para integrar el patrimonio más significativo de las siete provincias andinas argentinas que albergan el Camino del Inca: Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza, a la lista de bienes nacionales, sumándolos a la presentación internacional.

“La idea de convertir el camino en Patrimonio de la Humanidad surge por iniciativa del Perú -en 2001- y luego se invitó a los demás países andinos a sumarse. Argentina fue el primero en aceptar la invitación”, explicó Bárcena, agregando que la idea fue armar una presentación en conjunto para la Unesco.

En 2012 y con la participación activa de la Dirección de Patrimonio Cultural y Museos y del Comité Mendoza del Ministerio de Cultura, llegaron veedores de origen cubano -asesores de la Unesco- para avalar la candidatura del Qhapaq Ñan. “Cuando vinieron aquí le mostramos todo tal cual estaba. Fuimos a Tambillos y les mostramos tal cual está hace varios años”, añadió Bárcena.

La traza del camino construidos por los incas a lo largo de 23.000 km y que llevan varios siglos uniendo las cumbres de los Andes pasando por Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, es uno de los lugares más famosos del mundo. Y la iniciativa para valorarlo a través de la Unesco es la única que ha unido a tantos países por un mismo propósito.

Cabe destacar que las decisiones del comité de la Unesco, que estará reunido hasta el 25 de junio para decir la inclusión de otros lugares en la lista, tienen un fuerte componente económico, ya que el hecho de estar en la lista puede suponer la llegada de fondos para preservar el lugar y aumentar el turismo en la zona.

Tras el anuncio de ayer, Marizul Ibáñez, ministra de Cultura de la provincia, declaró que el nombramiento “nos beneficia, pero también nos obliga a mantenerlo, a hacerlo conocer, a que nada le suceda, a darle posibilidades a los pueblos propios de la zona”.

Además, explicó que gracias al nombramiento vendrá ayuda económica y se deberá trabajar en forma conjunta con las otras provincias por donde pasa el camino. “Pediremos que esté dentro del presupuesto de la provincia”, adelantó Ibáñez.

El Qhapaq Ñan mendocino

Como se dijo, el Camino del Inca que pasa por Mendoza toca las zonas Yalguaraz, Tambillos, Tambillitos, Ranchillos, Puente del Inca, Penitentes y Confluencia, en el Aconcagua. “La extensión del camino en nuestra provincia es de alrededor de 60 kilómetros”, explicó Bárcena.

Así, recorre desde el norte por la Ciénaga de Yalguaraz; continúa por Tambillos y San Alberto, salvando el paso del núcleo poblacional prehistórico de Uspallata por el oeste del mismo, dirigiéndose por detrás de unas lomadas a Ranchillos y por la margen derecha de este arroyo, aguas abajo, hasta alcanzar la margen izquierda del río Mendoza, donde prosigue río arriba. “Es el último extremo del Camino del Inca por Argentina. Por Chile llega hasta la región del Maule”, describió el especialista del CCT.

Bárcena contó que la zonas de Tambillos y Ranchillos, por ejemplo, fueron puestas en valor con sus propias manos, junto a un equipo de científicos y estudiantes que trabajaron con él. Así, en los ‘90 fue notable la revalorización del lugar. Carteles explicativos y hasta un mirador del camino fueron estructuras que se supieron ver durante la última década del siglo XX.

Tras declararse Patrimonio de la Humanidad, estos lugares deberán ser remodelados, acorde a los tiempos. “Sabemos que está descuidado y no ha tenido la visibilidad que merece. Ahora tenemos un compromiso con la humanidad. Una de las ventajas con la que corremos es que es de fácil acceso. Queremos darle gran empuje al desarrollo histórico”, subrayó la ministra de Cultura.

Tambo y manufacturas

Uno de los lugares más llamativos, porque se ve a simple vista desde la ruta, es Tambillos. El tambo (viene de la palabra ‘tampu’, que refiere al albergue) incaico se halla a unos 2.200 m.s.n.m, en terrenos de la estancia Los Tambillos, pertenecientes a la familia Zapata. La ruta N° 39 que une Uspallata con Calingasta pasa por este lugar y luego se dirige hacia Yalguaraz.

Este sitio se encuentra en el extremo austral oriental que los incas llamaban Collasuyo, que forma parte del Tahuantisuyu o dominio de las cuatro regiones unidas por el Cuzco, considerado el ombligo del mundo incaico.

Allí pueden verse los restos de los recintos donde probablemente se hacían manufacturas, en muchos de los casos relacionadas con la cerámica. También existen recintos que pueden haber hecho las veces de silos de almacenamiento.

“Cuando se pavimente, Vialidad Nacional va a modificar el camino que pasa por Tambillos con una curva, como una especie de amortiguación de 150 metros para salvar el lugar. Luego vuelve al camino de siempre. Más adelante, en San Juan, se pondrá cartelería para que se sepa que allí también hay Camino del Inca”, explicitó Bárcena.

La decisión del comité

La decisión que la 38° Sesión del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco iba a tomar en Doha contemplaba para Mendoza y el resto de las provincias argentinas tres alternativas: o bien que sea un sí rotundo, lo que sucedió en este caso; que fuera negativa y hubiera que esperar un tiempo para volver a postular; o que fuera intermedia, es decir, que el organismo plantee sugerencias a un país o varios para hacer modificaciones o arreglos al proyecto.

“Unesco sabe el trabajo que demandó proponer al Qhapaq Ñan como patrimonio de la humanidad. Sabe que hay un esfuerzo de puesta en valor. Ahora, que el camino sea patrimonio de la humanidad implica una responsabilidad. Hay que saber qué hacer”, explicó Bárcena.

Para finalizar, advirtió que el nombramiento debe venir acompañado de protección a través del conocimiento. “No se protege lo que no se conoce. Por ello es muy importante el conocimiento. No sirve entrar en la lista roja de la Unesco”.

Otros lugares patrimonio UNESCO en el país

1981 - Los Glaciares (Santa Cruz)
1983-1984 - Misiones jesuíticas guaraníes: San Ignacio Miní, Santa Ana, Nuestra Señora de Loreto y Santa María la Mayor (Argentina), ruinas de São Miguel das Missões (compartido con Brasil)
1984 - Parque Nacional Iguazú, Cataratas del Iguazú (Misiones)
1999 - Península Valdés (Chubut)
1999 - Cueva de las Manos en Río Pinturas (Santa Cruz)
2000 - Manzana Jesuítica y Estancias de Córdoba
2000 - Parques naturales de Ischigualasto y Talampaya (San Juan y La Rioja)
2003 - Quebrada de Humahuaca (Jujuy)


El tiempo de la puesta en valor


Hace un mes, aproximadamente, tuve la oportunidad de visitar la zona de Tambillos. Llegué de casualidad, sinceramente no sabía hacia dónde iba cuando me subí al auto y recalé en ese lugar que me llamó la atención por un mirador de piedra, del estilo del estadio Malvinas antes de la remodelación.

Una vez abajo del auto, a un costado de la ruta 39, me acerqué al lugar sin saber todavía de qué se trataba. Se veían muchas jarillas por todos lados, y descuido en general. Carteles herrumbrados que alguna vez hicieron las veces de informador turístico y una mole en el centro del predio que se eleva unos tres metros del piso y que permite ver el Camino del Inca.

Todo esto rodeado de un alambrado que en algunos lugares ya perdió su poste de referencia. De fondo, las montañas mendocinas, el horizonte y el silencio contextualizaban el abandono general.

Ahora que este sitio de Mendoza ha sido incluido dentro de la lista de la Unesco, es el momento de refuncionalizar la zona. De poner los recursos del estado al servicio del Qhapaq Ñan para darle el lugar que merece dentro de los recorridos turísticos de la provincia.

Me viene a la mente el Camino de Santiago (España) -también declarado Patrimonio de la Humanidad- que une distintas ciudades francesas con Compostela a lo largo de un centenar de kilómetros. Los peregrinos que por allí transitan son cientos de miles cada año.

Quizás sea hora de seguir ese ejemplo y realizar con el Camino del Inca una acción similar. Es cuestión de visión.
 
Fuente: losandes.com.ar

domingo, 24 de marzo de 2013

Lavalle: Un algarrobo de 250 años, testigo del desierto
Algarrobo Histórico es un sitio patrimonial del departamento. Allí exhibirán objetos arqueológicos hallados en el lugar que revelan la historia de la capilla que se erigió en 1863 y dio origen a la antigua villa cabecera.

Carla Romanello - cromanello@losandes.com.ar

Un algarrobo de 250 años, testigo del desierto
Con quincha y adobe, Lavalle construye un “eco-museo” en la zona de Algarrobo Histórico. (Claudio Gutiérrez)

La copa del árbol, que tiene unos 250 años, invita a reposar debajo de su sombra, tal como seguramente lo hicieron los habitantes de Lavalle hace más de 100 años. Se trata de Algarrobo Histórico, un sitio patrimonial de ese departamento -ubicado a 4 kilómetros de la plaza central- que debe su nombre al enorme ejemplar que allí se encuentra y en el que próximamente se abrirá un Eco-Museo y Centro de Interpretación que contará la historia de su pueblo.

El mismo forma parte de un proyecto planteado por un grupo de especialistas en 1992 para poner en valor el lugar donde antiguamente funcionó la villa cabecera lavallina.

La primera etapa consistió en una serie de excavaciones arqueológicas que arrojaron como resultado el descubrimiento del suelo de la capilla que allí se erigió en 1863, y que actuó como eje de la vida del paraje; también distintas piezas de losas y los restos de cinco bebés de menos de un año que luego se volvieron a enterrar.

En el lugar ya puede contemplarse el estado avanzado del museo, que seguramente se convertirá en un gran atractivo turístico para la zona.

"Este sitio tiene una connotación cultural fuerte para la comunidad lavallina, ya que por ser histórico ellos mismos pedían que no se perdiera", destacó Ana María Castillo, jefa del área de Turismo de la comuna.

La mujer, que también se desempeña como arquitecta, guió a Los Andes en un recorrido por las instalaciones que recuperarán técnicas constructivas que se utilizaban antiguamente y se siguen implementando en el secano. "Quisimos utilizar quincha y adobe para mostrar, además de la cultura, el trabajo de esta tierra", remarcó.

La edificación, que tiene 180 metros cuadrados y se extiende en un predio de 2.000, consta de dos bloques: el primero, realizado en quincha, albergará la recepción y una oficina de información turística; el segundo, de adobe, consta de galerías abiertas donde se expondrán las piezas arqueológicas y una terraza con mirador para observar el entorno.

"Se consiguió traer un helicóptero a escala para tomar fotografías aéreas y allí nos dimos cuenta de que desde arriba se veía mucho mejor, por lo que cambiamos el plano original y le añadimos un mirador", narró Castillo, y comentó que se incluirán sanitarios realizados con ladrillos para evitar filtraciones.

Valiosa arqueología

Si bien hoy en el lugar se realizan solamente visitas estudiantiles, próximamente el público en general tendrá la posibilidad de conocer interesantes detalles históricos sobre Lavalle.

El arqueólogo Guillermo Campos, responsable de las excavaciones del proyecto, adelantó algunos de los datos que allí se darán a conocer. "La capilla que está al lado del algarrobo comenzó a levantarse en 1863 pero demoró unos 10 años en finalizarse. Encontramos baldosas de diferentes tamaños por lo que suponemos que la gente colaboraba con lo que tenía", relató el experto.

Fue el terremoto de 1920 -que tuvo epicentro en Lavalle- el que destruyó parcialmente el edificio religioso. "Después de 1920 quedó en el olvido, no se restauró, pasó por distintos dueños y se fue desmantelando", comentó Campos.

Para mejorarlo, el equipo de trabajadores volvió a colocar los cimientos y pegó las baldosas que hallaron en las inmediaciones con la técnica original.

Tal como aseguró el especialista, durante las excavaciones encontraron material arqueológico de gran valor: "Encontramos losa francesa, holandesa, inglesa, restos de cerámica indígena, cerámica colonial, entre otros".

Pero para él el hallazgo "estrella" fueron los restos de cinco menores de aproximadamente 100 años de antigüedad, próximos a lo que anteriormente fue el altar de la iglesia: "Luego de investigar esa coincidencia averiguamos que antes no se bautizaba a los chicos hasta pasado el año, entonces se los enterraba pegados al altar para que estuvieran más cerca de Dios. Se supone que murieron en las epidemias de cólera", explicó.

Un aspecto fundamental para el arqueólogo es que estos restos se volvieron a enterrar: "Queríamos tener una política de respeto, por lo que nos pareció lo mejor devolverlos donde estaban. Para acompañar el proceso se hizo una misa en su honor", recordó.

Del proyecto al museo

El primer relevamiento que se hizo en Algarrobo Histórico lo encaró en 1992 Clara Abal, actual directora del museo Cornelio Moyano, ya que anteriormente estaba prácticamente abandonado. Pero recién en 2007 se acordó trabajar en conjunto entre el Cornelio Moyano, la Municipalidad de Lavalle y el Ministerio de Cultura de la Provincia para poner en valor ese importante sitio.

Actualmente ya se concluyeron las primeras dos etapas del proyecto y resta la tercera, que tiene un presupuesto aproximado de $ 300.000 y prevé la iluminación, la terminación en cerámicos de los baños, el guión museológico y la ambientación final. 

Los años del algarrobo

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La arquitecta Ana María Castillo y el arqueólogo Guillermo Campos frente a la construcción del museo, que abriría sus puertas el año que viene. (Claudio Gutiérrez)

Durante los trabajos que se hicieron en Algarrobo Histórico, se intentó determinar la edad del ejemplar de algarrobo blanco (Prosopis chilensis) que le da nombre al sitio.

Para ello se trabajó con un equipo del Cricyt para realizarle el estudio dendrocronológico, que cuenta los anillos del tronco para contar los años del árbol. Sin embargo, sólo se logró una estimación que quedó calculada en 250 años, ya que por la forma de su tronco, que tiene una bifurcación, no permitió tomar una muestra para concretar la investigación.

Un material antisísmico

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Campos toma muestras del suelo al pie del algarrobo, de 250 años. (Claudio Gutiérrez)

La jefa del área de Turismo de la comuna de Lavalle y arquitecta, Ana María Castillo, destacó la propiedad antisísmica de la quincha y su capacidad de aislación: "La quincha es totalmente antisísmica porque va toda trabajada con cimientos".

La misma tiene una estructura que está hecha con palos, tensores y cañas que se van colocando cada 20 centímetros y en el medio se le introduce chilca o distintas plantas de la zona. Luego se la recubre con capas de barro y se finaliza con otra muy suave que queda como un enlucido fino. "Es importante darle tiempo suficiente al secado a cada capa", señaló Castillo.

Los barros que se utilizan también tienen su proceso, ya que dependiendo de la temperatura ambiente hay que dejarlos macerar entre 5 y 13 días.
 
Fuente: Los Andes Online

domingo, 11 de noviembre de 2012

La Patagonia con menos lluvias por el agujero en la capa de ozono
Lo dice un estudio del CONICET encabezado por Ricardo Villalba y publicado en la revista Nature Geosciencie.

El agujero en la capa de ozono causó alteraciones climáticas como el desplazamiento de los vientos del oeste, que hicieron disminuir las lluvias y afectaron el crecimiento de los bosques en la Patagonia.

Un estudio reciente encabezado por Ricardo Villalba, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), muestra que el agujero en la capa de ozono habría provocado el desplazamiento de los vientos en el hemisferio sur.

La investigación, publicada en la revista Nature Geosciencie, indica que ese fenómeno a su vez "produjo un cambio en los patrones de lluvias y, en consecuencia, en el crecimiento de los bosques en las regiones afectadas", como muestra el análisis de coihues, cipreses y araucarias del sur de Argentina y Chile.

Los científicos analizaron los anillos de más de 3.000 árboles de la Patagonia argentina y chilena, Nueva Zelanda y Tasmania, en Australia, para conocer sus patrones de crecimiento desde el año 1409 hasta la actualidad.

"Los resultados sorprendieron: mientras que los ejemplares de América del Sur mostraron en las últimas cuatro décadas las tasas de crecimiento más bajas durante esos 600 años, los de Oceanía presentaron los valores más altos", señala el informe.

Villalba, investigador principal del CONICET en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), aseguró que esas diferencias "están relacionadas con la variación en la disponibilidad de agua y los cambios de temperatura en cada región".

"Las lluvias abundantes del sector norte de la Patagonia se desplazaron más al sur y por lo tanto llueve menos en el área", expuso el científico.

Esa disminución en las precipitaciones, explicó Villalba, estaría vinculada a los cambios que provocó el agujero en la capa de ozono, fenómeno asociado a la Oscilación Antártica del Hemisferio Sur (OAHS).

La OAHS, detalló, "es como un anillo de diferencias de presiones que se forma en la atmósfera alrededor del continente antártico y controla la variabilidad climática en el hemisferio sur".

El agujero en la capa de ozono, indica el estudio, habría influenciado las presiones en las regiones más australes del Hemisferio Sur, lo que hizo desplazar hacia el sur los vientos del oeste, que son los que traen las lluvias.

Las tasas anormales de crecimiento de árboles y la OAHS están fuertemente asociadas: los resultados del trabajo muestran que las variaciones en esta oscilación explican del 12 al 48% de las anomalías del crecimiento en la segunda mitad del siglo XX.

La OAHS tiene dos fases: una positiva, en la cual los vientos del oeste se mueven hacia el sur y por lo tanto disminuyen las lluvias en el norte de la Patagonia; y otra negativa, cuando los patrones de circulación se mueven hacia el norte y las precipitaciones vuelven a sus niveles normales.

El agujero de ozono habría provocado justamente la prolongación de la fase positiva de la OAHS durante las últimas cuatro décadas.

Según Villalba, los anillos muestran que este es un fenómeno sin precedentes desde 1409, año del que datan las muestras más antiguas. Desde entonces, los árboles nunca habían mostrado un crecimiento tan reducido.

En cambio, en la zona de Nueva Zelanda y Tasmania se registra un fenómeno inverso: durante las últimas cuatro décadas los árboles de sus bosques húmedos y relativamente fríos registraron las tasas de crecimiento más importantes de los últimos años.

Mientras en esos países hubo "un aumento en la temperatura y favoreció el crecimiento de las especies, en Chile y Argentina produjo una disminución de las precipitaciones”, señaló Antonio Lara, del Laboratorio de Dendrocronología y Cambio Global de la Universidad Austral de Chile y otro de los autores del estudio.

Estos fenómenos opuestos están relacionados con los cambios en la circulación atmosférica por la variación de la OAHS.

Lara dijo que es normal que un mismo forzante climático provoque efectos contrastantes en dos lugares diferentes del planeta.

"Es como un sube y baja", ejemplificó el investigador chileno, pues "el cambio en la circulación del aire entre la atmósfera y los océanos afecta en forma diferente las dos zonas".

Además de Villalba y otros colegas argentinos participaron del estudio investigadores de universidades y entidades científicas de Chile, Canadá, Reino Unido, Estados Unidos, Suiza, Australia y Nueva Zelanda.

Fuente: MDZ Online

lunes, 1 de octubre de 2012

Después de 50 años, un instituto de investigación tendrá edificio

El IHEM funciona en el subsuelo de la Facultad de Medicina y en diversos espacios aislados. Tendrá un novedoso sistema de aislación de vibraciones, por el funcionamiento de equipos de precisión.

Sandra Conte - sconte@losandes.com.ar

Después de 50 años, un instituto de investigación tendrá edificio
La maqueta muestra una vista de la futura construcción que se espera finalizar a mediados del próximo año.

En el Instituto de Histología y Embriología (IHEM) trabajan unas 120 personas. Algunas investigaciones que han desarrollado, como la que busca determinar de qué manera avanza la enfermedad de Chagas en las células o cómo maduran los ovocitos para convertirse en óvulos, han sido premiadas en el país y el mundo.

Sin embargo, funciona en el subsuelo de la Facultad de Ciencias Médicas y en otros espacios dispersos porque carecía de un edificio propio.

Para que este instituto, que depende de la UNCuyo y del Conicet cuente con un sitio adecuado, se está construyendo actualmente una estructura de cuatro niveles y un subsuelo, en un terreno ubicado al sur de la facultad. La edificación tendrá un particular sistema de ingeniería que aísla la estructura del suelo para protegerla de los movimientos sísmicos y para evitar que las vibraciones que provoca el paso de los vehículos afecten los instrumentos de los laboratorios. La obra fue incluida en el Plan Federal de Infraestructura del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación.

El director del IHEM, Luis Mayorga, explicó que las personas que forman parte de la institución -unas 114 entre investigadores, becarios y personal de apoyo, a los que se suman tesistas y estudiantes- trabajan en sitios dispersos. Esto, porque el subsuelo de la Facultad de Ciencias Médicas resultó pequeño para esta unidad, que se creó en 1957, y se tuvieron que ir adaptando espacios disponibles en diversos lugares.

El acuerdo con el Conicet para que tuviera un sitio propio se firmó en 2007 y dos años después se presentó el proyecto. La obra comenzó hace cuatro meses y tiene un plazo de ejecución de un año, que se extenderá porque algunos elementos para evitar las vibraciones son importados.

Es que el edificio se une al terreno -y se aísla de él- por unos apoyos de neoprene que se conocen como "patines". Esta estructura, ideada por el ingeniero Agustín Reboredo, es necesaria para los microscopios sensibles al movimiento.

Los trabajos se dividieron en dos etapas. Para la primera, en marcha, está previsto levantar todo el edificio, pero que sólo se terminen y habiliten dos de las cuatro plantas. En estos pisos se ubicarían los servicios de mayor complejidad, que incluyen los trabajos con patógenos y las salas de cultivo de células. Y recién cuando se concluya la segunda, se trasladará el resto de las áreas.

El edificio tendrá más de 5 mil metros cuadrados y si bien la obra es financiada por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, el terreno fue donado por la UNCuyo y la diferencia entre el presupuesto original y el actual -se pasó de 13 millones de pesos a 22 millones- la aporta el Conicet.

No sólo se trata de un sitio diseñado para responder a los requerimientos de los investigadores, en lugar de ser adaptado para ello, sino que tiene espacio para ir sumando nuevos equipos.

El Instituto de Histología y Embriología fue creado como un espacio para la investigación y la formación de investigadores.

Luis Mayorga comentó que las principales áreas de trabajo en la actualidad son el estudio de la interrelación entre las células y los parásitos intercelulares; de los gametos (biología de la reproducción); y de los efectos de los químicos naturales de las plantas en diversos aspectos de las células.

En 1983, a través de un convenio entre la UNCuyo y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, se convirtió en una de las unidades ejecutoras del Conicet (son seis en total y dos de ellas, el IHEM y el Instituto de Biología Agrícola de Mendoza se encuentran fuera del predio del CCT-Conicet.

Ampliación en el CCT

Dentro del Plan Federal de Infraestructura del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación y el plan de obras del Conicet, también está previsto construir un nuevo edificio en el predio del Centro Científico Tecnológico (CCT-Conicet), ex Cricyt.

La estructura, de unos 400 m2, se destinará a nuevas oficinas para profesionales del Iadiza (Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas) y el Ianigla (Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales).

El director del CCT, Roberto Bárcena, explicó que el Conicet tiene una política de desarrollo que conduce a que haya un crecimiento de personal -investigadores, becarios y administrativos- de 10% anual.

De ahí que periódicamente se realizan ampliaciones y se apunta, en forma prioritaria, a la creación de nuevos laboratorios y gabinetes de investigación. Esta obra ya fue aprobada y están esperando que se concrete.

Asimismo, el año pasado se instaló el tendido de la red cloacal, ya que hasta entonces el predio de 24 hectáreas tenía pozos sépticos, y se colocaron nuevas calderas. 

Fuente: Los Andes Online

domingo, 23 de septiembre de 2012

Iadiza: cuarenta años investigando el desierto

El Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas fue creado en los ‘70, por impulso de Virgilio Roig. Enorme aporte al cuidado ambiental.

Sandra Conte e Ignacio de la Rosa - sconte@losandes.com.ar

Iadiza: cuarenta años investigando el desierto
En la sede del ex Conicet, funciona este prestigioso instituto que ha hecho grandes aportes. (Diego Parés)

En 1957 encomendaron a Virgilio Roig la tarea de relevar unos campos en el Este. Eran tierras en Santa Rosa, donde los bosques de algarrobo habían sido depredados a principios de siglo para alimentar las luminarias de la Ciudad. Cuando el especialista recomendó al gobernador Francisco Gabrielli que lo destinara a la investigación de las zonas áridas, el mandatario le lanzó que para qué iban a invertir dinero en terrenos que no servían "ni para las cabras". Él respondió: "¿De dónde cree que salieron los palos que mantienen las viñas en su finca de Luján? Del desierto".

Así fue como Roig obtuvo el visto bueno para que en ese predio se creara, en 1961, la Reserva de Ñacuñán. Éste fue el puntapié inicial para el surgimiento, en 1970, del Instituto de Investigaciones de las Zonas Áridas y Semiáridas, que dependía del gobierno provincial. Dos años después, debido a la trascendencia que lograron los primeros trabajos de campo, el Iizas se transformó en una entidad nacional y pasó a denominarse Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas, (Iadiza), que el 25 de noviembre cumple 40 años.

Si se tiene en cuenta que el 97% del territorio provincial es "desértico", es decir corresponde a tierras áridas, y el oasis irrigado ocupa apenas el 3% restante, se puede comprender la relevancia del Iadiza. Además, se trata del único instituto de investigación del país abocado al estudio de las áreas secas.

Pese a esto, en un primer momento a Virgilio Roig y a su hermano Fidel les resultó difícil que las autoridades dimensionaran lo que este tipo de estudios podía aportar. De hecho, la entidad comenzó a funcionar en el edificio de la Hostería El León ,y para equiparla con mobiliario e instrumental, debieron desviar fondos en forma encubierta.

"Hoy, 40 años después, puedo decir que se manejó plata en forma ilegal", confesó con una sonrisa Virgilio Roig en una conferencia de prensa que los investigadores del Iadiza brindaron para recordar la historia de la institución. Sin embargo, resaltó que esta maniobra se hizo con el objetivo de favorecer a la comunidad.

Desarrollo sustentable

Elena Abraham, actual directora del organismo -dependiente del Conicet, la UNCuyo y el Gobierno de Mendoza-, destacó que el principal objetivo del Iadiza es desarrollar investigaciones para comprender el comportamiento de los ecosistemas de zonas áridas. En base a esos estudios, los investigadores buscan la forma de transformar los terrenos devastados en parcelas que se tornen productivas de manera ecológicamente sustentable, de acuerdo a sus características.

"Lo primero que tenemos que entender es que en Mendoza todo el territorio es seco. Las tierras secas con irrigación se conocen como oasis y las no irrigadas son lo que llamamos desierto", destacó Abraham. Agregó que el estudio de las tierras áridas se hace a partir de un abordaje integral, ya que no se puede considerar una parte, sino que se deben analizar las relaciones entre los diversos componentes del ecosistema.

Dentro de este enfoque sistémico, el Iadiza incluye a las comunidades que habitan los territorios "desérticos". En este sentido, la reserva de Ñacuñán es la única biósfera de la provincia, lo que significa que la concepción de esta área protegida no sólo abarca la flora y la fauna sino también a los 63 pobladores y su cultura.

Sobre esto último, la directora resaltó que las investigaciones apuntan a brindarles, desde la ciencia, posibilidades de hacer un uso productivo y sustentable de la tierra, pero incorporando las costumbres, hábitos y conocimientos de los habitantes.

Otra de las preocupaciones del Iadiza es intentar revertir el proceso de desertificación, que no sólo se observa en las tierras secas, sino que es un riesgo latente en las irrigadas. Esto, debido a que puede ser causada por la deforestación o el sobrepastoreo en un determinado lugar, pero también por medidas que no contemplan que acciones en un sitio pueden tener consecuencias en otros.

Para ejemplificarlo, Abraham planteó que los regantes originarios (las comunidades Huarpes de Lavalle) no tienen derecho a riego porque los cupos se agotaron en el oasis norte. Pese a esto, se suele responsabilizarlos por la sobreexplotación de los escasos recursos, cuando en realidad se los debe entender como víctimas de un proceso de desertificación que ellos no generaron. 

Un científico que creció en Guanacache

El 23 de noviembre Virgilio Roig quien, junto con su hermano fallecido Fidel fundó el Iadiza, recibirá una distinción legislativa. También se reconocerá a la actual directora, Elena Abraham. Sobre la importancia del instituto como el único especializado en zonas áridas del país, Roig se mostró muy orgulloso, al punto de remontarse, incluso, a los primeros años de historia.

"No ha sido en vano toda esta actividad. Hoy la misión y los objetivos que se establecieron inicialmente se han cumplido y se siguen cumpliendo, aún superando lo que nos propusimos al principio. Y yo sigo siendo parte del Iadiza, ya sin cumplir horarios, pero sigo trabajando acá. Cuando estoy en mi casa, es como si estuviera acá. Es un honor haber podido crear algo en lo que hoy han avanzado mis discípulos, mis becarios y mis investigadores jóvenes", destacó emocionado Roig, quien fue director desde su creación (1972) hasta 1976.

Ese año se vio obligado a abandonar el país y no regresó hasta 1983, ya con la vuelta de la democracia.

Nostálgico, Roig se remontó a su infancia, al momento en que -según sus palabras- le quedó "marcado el desierto". "Yo tenía 6 años y mi padre, que era pintor (fue conocido como 'el pintor del desierto') me llevó a conocer las Lagunas de Guanacache. En ese entonces viví en el desierto, fui a la escuela y conviví con otros chicos del lugar. Eso me marcó porque después hice muchas cosas más, pero siempre vinculadas a las zonas áridas. Quizá eso me marcó", sentenció.
 
Fuente: Los Andes Online

miércoles, 5 de septiembre de 2012

El Ianigla cumple 40 años y te invita a participar de una semana a pura ciencia
Durante la semana del 17 a 21, los investigadores darán una serie de charlas con entrada libre y gratuita. Serán en CCT.Conicet, ubicado en el parque General San Martín. Podrás aprenden sobre asteroides, glaciares, fósiles y las consecuencias del cambio climático, entre otros temas.


El Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla) celebra 40 años e invitó a la comunidad a participar de una semana de ciencia y aventura, que se extenderá desde el lunes 17 al 21 de septiembre.

Durante la semana de celebración, los visitantes podrán conocer acerca de asteroides, cometas, fósiles, las causas de los movimientos sísmicos en la región, cuántos glaciares hay en la provincia, los impactos del cambio climático y las disputas sociales por agua, entre otros temas.

Una de las conferencias versará sobre fósiles. Será el lunes 17 a las 11

El lunes 17, a las 11, será el turno de la conferencia Fósiles y mundos extinguidos en Mendoza, que dictará Osvaldo Bordonaro. El mismo día, a las 12, Stella Moreiras, José Mercua y Laura Giambiagi expondrán Sismos en Mendoza, pasado, presente y futuro.

El martes a las 11 Richard Branham brindará la charla ¿Estamos seguros en el espacio? Asteroides y cometas asesinos al acecho. Mientras a las 12 será el turno de Los canales fantasmas: conflictos por el agua y la configuración histórica del ambiente en Mendoza, que darán Diego Escolar y Leticia Saldi.

Las actividades continuarán el miércoles 19 a las 11, con la exposición Cambios climáticos y recursos hídricos en la Cordillera ¿Seremos más vulnerables?, en la que disertarán Ricardo Villalba, Mariano Masiokas, José  Boninsegna.

El cerro Aconcagua será el tema central de una de las charlas.

El mismo miércoles a las 12 será el turno del cerro Aconcagua, con la exposición ¿Nada más alto en América?, que dictarán Luis Lenzano y Gabriela Lenzano.

Las actividades continuarán el jueves 20 a las 11, con la conferencia ¿Cuantos glaciares hay en Argentina? En búsqueda de una respuesta precisa, que brindarán integrantes de grupo de trabajo del Inventario Nacional de Glaciares. Mientras a las 12 será el turno de la charla Anillos de crecimiento como archivos ambientales, que estará a cargo de Eugenia Ferrero, Ignacio Mundo, Pablo Villagra, Mariano Morales.

La distribución del agua será otro de los temas.

El viernes 21, a las 11, Adolfo Gil y Gustavo Neme expondrán En el pasado, ¿Que hicieron las poblaciones humanas frente a los cambios ambientales? Y a las 12 será el turno de la disertación Reconstruyendo ambientes pasados. Los fósiles que no se ven, a cargo de Mercedes Prámparo.

Las charlas, con entrada libre y gratuita, se dictarán en la Sala Latinoamérica del Centro Científico y Tecnológico del Conicet-Mendoza, ubicado en Ruiz Leal s/n, Parque General San Martín.

Ante cualquier duda, los interesados pueden realizar sus consultas a Ianigla, teléfono 5244200, e mail ianigla@mendoza-conicet.gob.ar

Fuente: MDZ Online