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domingo, 8 de febrero de 2026

Instalarán en un paraíso sanjuanino un telescopio "ojo de mosca", ¿qué es?

Instalarán en un paraíso sanjuanino un telescopio "ojo de mosca", ¿qué es?
A través de un convenio entre la UNSJ, la CONAE y la Agencia Espacial Italiana, se instalará un instrumento de alta tecnología destinado a catalogar restos de satélites y evitar colisiones en el espacio.


Telescopio Flyeye (Foto: OHB Italia)

La Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) acaba de firmar un importante convenio con la Agencia Espacial Italiana y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Esta alianza permitirá la instalación de un telescopio de alta tecnología denominado "ojo de mosca" (Flyeye) en la estación de altura Carlos Cesco, ubicada en Barreal, departamento de Calingasta. Este ambicioso proyecto no solo representa un avance técnico, sino que sitúa a la provincia en un selecto grupo global, ya que el instrumento será uno de los únicos cuatro de su tipo que existirán en todo el mundo.

El diseño del telescopio, cuyo nombre deriva de su particular capacidad y configuración óptica, está orientado exclusivamente a la catalogación y seguimiento de la basura espacial. El decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNSJ, Jorge Castro, explicó que este instrumento posee un diámetro importante y es específico para monitorear los residuos que orbitan el planeta. Según dijo el académico, en diálogo con Canal 13 San Juan, esta tarea genera una preocupación creciente en la comunidad científica debido a la acumulación de satélites fuera de uso y fragmentos en órbita que representan un riesgo latente para la infraestructura espacial activa.

El objetivo principal de esta vigilancia constante es la prevención de colisiones que podrían dañar satélites operativos u otras estaciones espaciales que se encuentran trabajando actualmente.

Castro señaló al respecto que "el peligro es que estos trozos en desuso puedan chocar con satélites u otras instancias espaciales que están trabajando", lo que otorga una importancia clave al seguimiento minucioso que realizará el nuevo centro en Barreal. De esta manera, San Juan contribuirá directamente a la seguridad de las misiones espaciales internacionales mediante la detección temprana de posibles impactos.

La concreción de esta iniciativa es un reconocimiento explícito al prestigio científico que Argentina, y particularmente San Juan, ha construido durante décadas. El decano destacó que el Observatorio Félix Aguilar cuenta con 72 años de trayectoria, tiempo durante el cual sus investigadores han logrado que la región sea considerada un lugar de referencia mundial para las observaciones en el hemisferio Sur. Castro reafirmó este mérito al sostener que "nuestros investigadores han sabido generar el prestigio necesario para que San Juan y la UNSJ sean un lugar de referencia mundial", lo que ha permitido atraer inversiones de esta magnitud.

En términos financieros, el proyecto cuenta con un presupuesto aproximado de 20 millones de euros, financiado íntegramente por la Agencia Espacial Italiana.

Aunque la mayor parte del tiempo de observación corresponderá a los científicos italianos por su aporte económico, el acuerdo garantiza que investigadores de la UNSJ y de la CONAE dispondrán de tiempo propio para sus estudios, mientras que la administración del complejo estará bajo la responsabilidad de la universidad sanjuanina. Castro subrayó que este esfuerzo institucional ha requerido una dedicación total para no dejar pasar oportunidades científicas valiosas en un contexto de limitaciones presupuestarias, asegurando que el ingenio y la apertura hacia instituciones externas son claves ante la falta de recursos propios para proyectos de tal escala.

Se espera que el proyecto comience a tomar forma definitiva entre el cierre del primer semestre y el inicio del segundo semestre de 2026. Con el convenio ya aprobado por el Consejo Superior de la UNSJ, solo restan ajustes técnicos y administrativos para que el "ojo de mosca" comience a vigilar los cielos sanjuaninos, volviendo a poner a la ciencia nacional en la agenda global de máxima relevancia.



viernes, 14 de noviembre de 2025

Tras el freno de Milei al radiotelescopio CART, académicos bonaerenses salieron en defensa de la ciencia argentina

Tras el freno de Milei al radiotelescopio CART, académicos bonaerenses salieron en defensa de la ciencia argentina
La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, emitieron un comunicado expresando su disconformidad con la decisión del gobierno nacional.


El Radiotelescopio Chino-Argentino.-


La decisión del presidente Javier Milei de frenar la construcción del Radiotelescopio Chino-Argentino (CART) en Calingasta derivó en diferentes opiniones. Este lunes la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, que forman parte de la Universidad de Buenos Aires realizó un comunicado en defensa de la ciencia argentina que “a lo largo del tiempo ha crecido, se ha sostenido y enriquecido a través de múltiples colaboraciones con un gran número de naciones del mundo, se ve en la necesidad de destacar el valor científico de la instalación del radiotelescopio CART (China Argentina Radio Telescope), un proyecto de colaboración científica y tecnológica, reconocido como de gran importancia y apoyado por numerosas instituciones del país y del extranjero”, expresa.

A la vez se enumeró cada uno de los puntos en cuestión.

SOBRE EL USO CIENTÍFICO DEL RADIOTELESCOPIO:

El instrumento consiste de una antena de 40 metros de diámetro equipada para operar con receptores entre 1 y 45 GHz. Fue concebido para ser utilizado con dos finalidades: para aplicaciones de geodesia y georreferenciación y para investigaciones astronómicas. Será el mayor radio telescopio de disco simple de Sud América y pasará a operar en red con otros radiotelescopios similares ubicados en el hemisferio sur permitiendo mejorar la determinación de parámetros fundamentales de nuestro planeta y aportar al perfeccionamiento de tecnologías satelitales para navegación (GPS). En astronomía, operando como disco simple permitirá investigar extensamente y con alta sensibilidad nubes interestelares, determinar regiones de posible formación de estrellas, y muchos otros objetivos celestes. A futuro, operando en conjunto con otro radiotelescopio (LLAMA, a instalarse en el norte de Argentina) estará en condiciones de hacer descubrimientos únicos para la humanidad, ya que brindará la posibilidad de explorar fenómenos celestes con una definición espacial nunca alcanzada hasta el presente.

SOBRE LA ELECCIÓN DEL SITIO:

Se ubica en San Juan porque la Universidad de San Juan, con un observatorio pionero en temas de geodesia y Georreferenciación (Observatorio Astronómico Félix Aguilar) viene trabajando con científicos chinos desde hace más de 30 años. Así, en 2012 se firmó un acuerdo de colaboración entre la Universidad de San Juan y el Observatorio Astronómico Nacional de China (NAOC), dependiente de la Academia de Ciencias China, para extender dicha cooperación incorporando instrumentos nuevos. En 2015 se avanzó con la firma un acuerdo cuatripartito (UNSJ, Gobierno de San Juan, CONICET y NAOC) y en 2016 se obtuvo la aprobación de los Ministerios de Relaciones Exteriores, de Defensa y de Comunicaciones de Argentina, permitiendo avanzar sin objeciones en la construcción del instrumento. En 2018 el Senado de la Nación Argentina aprobó una “Declaración de beneplácito por la construcción del radiotelescopio más grande de América Latina en Barreal, San Juan”.

SOBRE EL SUPUESTO PELIGRO DE USO DE ESTA ANTENA PARA SEGUIMIENTO SATELITAL:

El telescopio ha sido diseñado para observar las fuentes más distantes del Universo. Una antena para rastrear satélites en órbita terrestre baja (LEO) debe poder moverse a altas velocidades, del orden de algunos grados por segundo, para seguir el ritmo de la velocidad del satélite (de unos 28.000 km/h).

La antena de CART se moverá entre 0.003 y 0,3 grados por segundo, o sea de 10 a 1000 veces más lento que lo necesario para seguir satélites.

SOBRE LA DISTRIBUCIÓN DESIGUAL DEL TIEMPO DE ACCESO AL FUTURO RADIOTELESCOPIO:

Así, se negocia en todas las colaboraciones multinacionales que operan grandes facilidades astronómicas. Sin embargo, en este caso Argentina negoció hábilmente los tiempos de acceso por parte de sus científicos y para trabajos en colaboración con científicos chinos obteniendo una proporción de uso muy conveniente en comparación con el aporte monetario. Si en el futuro se demuestra un mayor aporte de parte de Argentina, se ampliará el tiempo de acceso.



jueves, 6 de noviembre de 2025

Milei detiene el proyecto del radiotelescopio chino en San Juan: Argentina pierde una gran oportunidad científica

Milei detiene el proyecto del radiotelescopio chino en San Juan: Argentina pierde una gran oportunidad científica
Por Sofía Arocena



El gobierno de Javier Milei decidió no renovar el convenio que permitía la instalación del Radiotelescopio Argentino-Chino (CART) en el paraje El Leoncito, provincia de San Juan. Se trataba de una antena de 40 metros de diámetro, destinada a observaciones astronómicas y espaciales de largo alcance, fruto de más de tres décadas de cooperación entre la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), el CONICET y la Academia China de Ciencias (CAS).

El Ejecutivo justificó la cancelación alegando posibles usos duales de la antena —científicos y militares— y supuestos riesgos para la soberanía nacional. Sin embargo, el argumento resulta poco convincente si se analizan los antecedentes técnicos y los objetivos del proyecto, orientados a la radioastronomía y la observación del espacio profundo.


La antena de observación china que iba a instalarse en El Leoncito, San Juan.

El CART era una oportunidad estratégica para insertar a la Argentina en el mapa de la investigación astronómica internacional. El sitio elegido —en el entorno del complejo astronómico de El Leoncito, con condiciones atmosféricas excepcionales— habría permitido instalar una de las antenas más avanzadas del hemisferio sur.

La Universidad Nacional de San Juan calificó la decisión de “una noticia muy triste para toda la ciencia del mundo”.

El proyecto, estimado en US$ 350 millones, incluía infraestructura civil, instrumentación, operación conjunta y formación de investigadores locales. Además, fortalecía la cooperación científico-técnica entre Argentina y China, un vínculo iniciado en los años 80 y consolidado durante la última década con misiones y proyectos compartidos.

El mito del “uso dual”

El argumento del uso dual, la posibilidad de que un proyecto sirva también para fines militares, se repite frecuentemente cuando se trata de iniciativas chinas. Sin embargo, en el caso del CART, ese señalamiento carece de sustento técnico.

Un radiotelescopio de estas dimensiones no tiene capacidad de vigilancia militar. Su función es captar señales de radio de fuentes astronómicas distantes, no emitir ni rastrear objetivos terrestres. Tampoco puede operar como radar activo, ya que carece de los sistemas de transmisión necesarios para ello.

El razonamiento detrás de las advertencias sobre “seguridad hemisférica”, promovidas por Estados Unidos, se apoya más en la rivalidad geopolítica con China que en un análisis científico real. La Estación de Espacio Lejano china ya operativa en Neuquén, dedicada a misiones de exploración lunar y marciana, es un ejemplo. Desde su inauguración en 2018 no se ha demostrado ningún uso militar ni violación de acuerdos internacionales.

Y no es un caso aislado. La Agencia Espacial Europea (ESA) también posee una estación de espacio profundo en Malargüe, Mendoza, con características técnicas similares y operada por personal extranjero, pero nunca fue objeto de cuestionamientos ni sospechas de uso dual. La diferencia, entonces, no parece radicar en la naturaleza de las instalaciones, sino en el origen de la bandera que ondea sobre ellas.

De hecho, los convenios preveían participación argentina, inspecciones conjuntas y acceso a los datos para la comunidad científica nacional. Si el objetivo era reforzar la transparencia, el gobierno podría haber renegociado los términos en lugar de cancelar el proyecto.


La Estación de Espacio Lejano pertenece a la Administración Espacial Nacional China y forma parte de la Red de Espacio Profundo de China. Opera en Neuquén desde su fundación en 2018.

Soberanía tecnológica: un concepto mal entendido

La decisión de frenar el radiotelescopio se presentó como una defensa de la soberanía nacional. Pero en un mundo donde el conocimiento científico es una herramienta de poder, cerrar la puerta a la cooperación tecnológica puede significar, precisamente, ceder soberanía.

El verdadero desafío para la Argentina no era evitar la presencia de infraestructura extranjera, sino asegurar una participación equitativa, con mayor tiempo de uso, transferencia tecnológica, desarrollo de capacidades locales y control conjunto de la operación.

Renunciar a un proyecto de este tipo no fortalece la independencia del país, sino que lo margina de los grandes programas internacionales de exploración y observación del espacio, donde la colaboración es la norma.

Entre la ciencia y la geopolítica

El contexto internacional también explica la decisión. La estrecha alineación del gobierno oficialista con Estados Unidos y su discurso de distanciamiento respecto de China influyeron directamente en la cancelación. Washington lleva años advirtiendo sobre la “expansión tecnológica” de Beijing en América Latina, y cada proyecto científico o de infraestructura vinculado al gigante asiático es leído como una amenaza estratégica, cuando en realidad es una oportunidad de cooperación.

Los envíos de materiales desde China fueron detenidos en la Aduana, y el convenio con la UNSJ y el CONICET expiró sin renovación. Así se desactivó una iniciativa que había avanzado durante años, incluso con la visita de delegaciones científicas chinas en junio pasado, cuando el proyecto ya estaba prácticamente paralizado.

La medida envía una señal clara a la comunidad internacional: Argentina privilegia los alineamientos políticos sobre la continuidad de sus proyectos científicos. Y esa señal no solo afecta la cooperación con China, sino también la confianza de otros socios potenciales en materia tecnológica.

Un país que mira el cielo… desde el costado

En tiempos en que el conocimiento astronómico y la observación espacial se transforman en motores de innovación —con aplicaciones en comunicaciones, geolocalización, defensa planetaria y cambio climático—, la Argentina eligió bajarse de un proyecto que la hubiera colocado en el mapa global de la radioastronomía. La antena de El Leoncito no era una amenaza militar, era una oportunidad científica. La decisión de frenarla, en cambio, sí puede tener consecuencias estratégicas reales. Porque cada vez que un país renuncia a producir conocimiento, termina dependiendo del de otros.

Evidentemente, el gobierno argentino está más concentrado en alinear su política exterior y tecnológica con los lineamientos de Estados Unidos, que impulsa una narrativa de desconfianza hacia todo proyecto científico vinculado a China. El costo de seguir esa agenda es alto. Se pierden inversiones, se interrumpen vínculos consolidados y se debilita la presencia argentina en los foros internacionales de investigación. En nombre de una prudencia geopolítica que no nos pertenece, terminamos cediendo autonomía científica y capacidad de decisión.

Porque mientras algunos países miran al cielo buscando comprender el universo, otros parecen conformarse con mirar cómo lo hacen los demás. Y ese es, quizá, el precio de confundir soberanía con obediencia.



sábado, 25 de octubre de 2025

Competencia espacial: el gobierno argentino quedó en la mira por "paralizar" un multimillonario proyecto con China

Competencia espacial: el gobierno argentino quedó en la mira por "paralizar" un multimillonario proyecto con China
En San Juan, vecinos, académicos y científicos alertan sobre el proyecto CART, el radiotelescopio construido en conjunto desde 2016 y que está casi finalizado. Quedó en suspenso por una "omisión" del Conicet y una resolución que desliza la presión de Estados Unidos en el marco de la puja por el Atlántico sur.
por Cecilia Degl'Innocenti


Informe sobre proyecto CART. | Cedoc

En el corazón de los Andes sanjuaninos, una gigantesca antena blanca mira al cielo. Es el CART, el Complejo Argentino-Chino de Radioastronomía, un proyecto concebido hace casi una década como símbolo de cooperación científica entre Buenos Aires y Beijing, y que hoy se encuentra en el centro de una tormenta diplomática. Lo que alguna vez fue celebrado como un hito tecnológico —y una política de Estado que superó la grieta—, se transformó en un nuevo campo de disputa en la competencia entre China y Estados Unidos, con Argentina, una vez más, en el incómodo lugar de rehén de esa rivalidad.

El CART comenzó a construirse en 2016, impulsado por la Universidad Nacional de San Juan, el Conicet, el gobierno provincial y la Academia China de Ciencias. El esquema fue claro: China aportaba la tecnología —unos 20 millones de dólares, según datos oficiales—, San Juan ofrecía la infraestructura —caminos, energía, red de datos y agua—, y el Conicet contribuía con el conocimiento científico. El acuerdo establecía un uso compartido: sesenta por ciento del tiempo de observación para China, veinte por ciento para Argentina y el restante para la comunidad internacional. La elección del sitio tampoco fue casual. Desde los años ‘50, universidades estadounidenses como Yale y Columbia ya observaban los cielos diáfanos de San Juan, por su baja humedad y la estabilidad atmosférica. El CART coronaba esa tradición, pero también marcaba un punto de inflexión: por primera vez, una infraestructura espacial china se instalaba en el hemisferio sur.

Durante años, el proyecto fue presentado como un ejemplo de cooperación Sur-Sur y de diplomacia científica, proyectando a Argentina como un actor "privilegiado" en el campo de la investigación espacial. La imagen de una antena gigante en los Andes de 40 metros de diámetro condensaba una narrativa de cooperación, de apertura al conocimiento de la potencia asiática pionera en la materia a través del FAST. Conocido como el "ojo de China", el radiotelescopio más grande del mundo fue inaugurado en 2016. El país, en tanto, buscó posicionarse como socio confiable en la exploración del universo, una de las áreas que terminaron definiendo la competencia estratégica entre Estados Unidos y China.



La iniciativa, además, se convirtió en una política de estado que sobrevivió a la propia grieta: avanzó con Mauricio Macri, quien además estrechó lazos con Xi Jinping en suelo chino; y con Alberto Fernández, que lo consideró un "ícono de la cooperación científica internacional". Sin embargo, comenzó a resquebrajarse con el cambio de signo político y el nuevo rumbo de la Casa Rosada a partir de la llegada del binomio Milei.

La "omisión" del Gobierno y denuncias de abandono

El presidente Javier Milei, en su alineamiento explícito con Washington, reactivó el cuestionamiento a las inversiones chinas en el país. En el marco de su visita a la Casa Blanca, donde viajó para sellar el alcance del "rescate financiero", la agenda bilateral quedó sellada. Como parte de la alianza norte-sur, Argentina debía dejar afuera la colaboración en materia no solo de tierras raras o minerales crÍticos, sino de puertos, bases militares e "infraestructura observacional". El CART, que al finalizarse se convertirá en el primer radiotelescopio con tecnología china en el Hemisferio sur, estaba implícitamente en esa lista.

El primer indicio fue la demora para renovar el acuerdo firmado en 2015 a falta de la firma de una de las tres integrantes del proyecto: el Conicet. A partir de entonces, los trámites administrativos se congelaron. Un pedido de importación de piezas fundamentales se demoró más de tres meses, los sensores quedaron varados en Shanghái, y varios paneles solares se dañaron mientras aguardaban autorización en la Aduana argentina. La cláusula de renovación del acuerdo bilateral venció en junio y nadie en el Gobierno la prorrogó. “La injerencia es muy fuerte y muy evidente. No dejaron nada por escrito, simplemente lo dejaron caer”, contó a PERFIL la ingeniera química María Verónica Benavente, una de las referentes del proyecto y exministra de Ciencia y Tecnología de San Juan.

Según Benavente, el primer indicio del viraje fue la demora de la papeleta ROECyT, el documento que autoriza la importación libre de impuestos para equipos científicos. "Se presentó en febrero y recién se aprobó en mayo. En el medio, los equipos se deterioraron y el proyecto quedó en pausa”, detalló. Hoy, los paneles siguen varados en la Aduana y los sensores, en Shanghái. “Se va a convertir en chatarra, como pasó en Rusia”, advierte con resignación.



Sospechas por un avión estadounidense en San Juan

El 26 de septiembre en el pueblo sanjuanino de Barreal Blanco, a 12 kilómetros de donde se levanta la estructura, vecinos denunciaron la inusual maniobra de un avión y dieron aviso a personal de Gendarmería. La aeronave que sobrevolaba el área comprendida entre el pueblo de 9.000m habitantes y la zona astronómica donde se ubica el CART era un Beechcraft B-200 "Hurón" de la Fuerza Aérea de EE. UU.

"La aeronave realizaba una inspección rutinaria, programada y autorizada, de una zona de aterrizaje utilizada para visitas oficiales. Si bien se pospuso una reunión prevista originalmente en San Juan para ese día, la inspección se llevó a cabo como parte de los procedimientos estándar de seguridad aérea", explicó un vocero de la embajada de Estados Unidos en Argentina, ante la consulta de PERFIL.

En aquel entonces, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y el gobierno de San Juan aclararon que el avión estaba autorizado para circular y aterrizar, los rumores se multiplicaron al igual que la lectura política particularmente desde la oposición al oficialismo nacional. Dado que, en paralelo, las principales figuras del gabinete, como Luis Caputo y el entonces canciller Gerardo Werthein, ultimaban los detalles del acuerdo con el gobierno de Donald Trump desde Washington, presionados por el termómetro electoral y los escándalos que socavaron la imagen del gobierno libertario.


El avión que vieron los vecinos de la localidad de Barreal Blanco, en San Juan.

El hecho volvió a poner bajo la lupa la terminación del radiotelescopio que, a diez años de haber comenzado, está al 90% de terminación según indicaron desde la UNSJ. Desde sectores militares, una fuente que conoce de cerca el caso confió a PERFIL que "la orden fue dejar morir el proyecto en silencio". El clima de sospecha no tardó en filtrarse a las comunidades científicas, que ven en este caso el síntoma más visible de un cambio de paradigma: la ciencia subordinada a la lógica no solo partidaria sino geopolítica.

La resolución que puso en duda el futuro de CART

Pero el punto de inflexión llegó con la Resolución 151/2025, firmada el 17 de octubre por el jefe de Gabinete Guillermo Francos, que establece que "toda instalación de radares, observatorios o sistemas aeroespaciales deberá contar con la autorización previa del Ministerio de Defensa". En los hechos, el decreto militariza la supervisión científica y pone bajo tela de juicio proyectos con participación de otros países.

"Que la evolución tecnológica y las nuevas formas de concebir los conflictos impone la necesidad de reforzar la soberanía en el ámbito del ciberespacio, el espectro electromagnético y el espacio exterior, cuando pudieran afectar intereses estratégicos", reza la resolución-

Sin embargo, este medio accedió a una opinión consultiva de 2016, cuando el propio Ministerio de Defensa, junto a Cancillería y la CONAE, había evaluado y aprobado el funcionamiento del proyecto científico y público CART, concluyendo que “no existía riesgo alguno para la soberanía nacional”. A diferencia de lo que ocurrió, por ejemplo, con el radar de Ushuaia, de naturaleza privada y comercial, actualmente frenado por una cautelar. Aquella auditoría —avalada en su momento por la entonces Subsecretaría de Asuntos Internacionales para la Defensa— había sido solicitada por Cancillería, en función de los procedimientos administrativos necesarios en torno a sectores estratégicos.



El exnúmero dos del Ministerio de Defensa, Francisco Cafiero, interpretó la situación como un síntoma de algo mayor. “El problema de fondo es político. Esto manifiesta otra vez los cambios erráticos en las políticas estratégicas. No sólo afecta la cooperación con China, sino con otros Estados", puntualizó en diálogo con PERFIL. Y agregó: “Esto perjudica a la comunidad científica argentina, especialmente la de San Juan, que había encontrado en el CART un espacio de investigación único. Nunca vimos, al menos desde la vuelta de la democracia, un grado de dependencia tan alto con Estados Unidos”.

La mirada desde China

La Embajada china en Buenos Aires, por su parte, evitó referirse al tema. “No hay comentarios por ahora”, respondieron ante la consulta de PERFIL. Según fuentes cercanas a la representación diplomática, el embajador Wang Wei regresará en noviembre, justo cuando el Partido Comunista Chino presente su nuevo plan quinquenal, con directrices en materia de cooperación científica y tecnológica.

Sin embargo, varias voces, incluidos legisladores nacionales y la comunidad académica sanjuanina, presionaron al Gobierno para que habilite la finalización del proyecto. Por su parte, el exembajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, explicó que "el CART era una política de Estado".

"Representaba la cooperación científica internacional en su mejor expresión. Les molesta a los estadounidenses porque están en una carrera espacial. Este tipo de radiotelescopios puede determinar la existencia de vida exterior, y ellos no tienen uno en el hemisferio sur. Los chinos fueron más rápidos, instalaron otro en Canadá, y nosotros éramos parte de esa agenda estratégica”, agregó, en diálogo con este medio.

Desde Defensa, en cambio, justifican la medida: aseguran que la resolución busca “ordenar el espacio aéreo y prevenir riesgos potenciales”. Pero admiten que “los proyectos con participación extranjera serán revisados caso por caso”, lo que en la práctica equivale a un congelamiento. Mientras tanto en la región sanjuanina de Calingasta, la antena blanca sigue ahí. Imponente, silenciosa, pero inmóvil, a la espera del 5 de noviembre, el momento en que las autoridades científicas tendrán una audiencia para destrabar la importación de los insumos y evitar que la estructura estratégica termine de deteriorarse.



jueves, 16 de octubre de 2025

Peligra la continuidad de un ambicioso proyecto astronómico

Peligra la continuidad de un ambicioso proyecto astronómico
El Radiotelescopio Chino Argentino (CART), que se construye en San Juan, iba a ser único en Sudamérica; el convenio debía renovarse en junio, pero desde las autoridades nacionales solo hay silencio.
por Nora Bär




Ubicado en la estación astronómica Carlos Cesco, en el Barreal, Calingasta, a 240 kilómetros de la capital de San Juan y a 2348 metros de altura sobre el nivel del mar, el Radiotelescopio Chino-Argentino (CART, por sus siglas en inglés), un proyecto único en Sudamérica para detectar la tenue radiación electromagnética de objetos celestes distantes, debía comenzar sus primeras pruebas a fines de este año y encontrarse completamente operativo en 2026. Al menos, en los planes. Pero desde junio, cuando caducó el convenio vigente, firmado en 2015 por diez años y que debía ser renovado, la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), que tiene a su cargo la participación argentina, no logra que ninguna autoridad nacional habilite continuar con la construcción (ya muy avanzada) de esa mole con una antena parabólica de 40 metros de diámetro, 60 metros de altura y 1300 toneladas. Y no es porque “no hay plata”: casi la totalidad de los fondos los aporta China.

“La universidad, en uso de su autonomía, firmó un acuerdo bilateral, pero no es ni parecido ni puede reemplazar al que caducó en junio último –cuenta Jorge Castro, nuevo decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNSJ–. De ninguna manera equipara al original, que nosotros quisiéramos renovar en un formato similar. Cualquier universidad argentina tiene la posibilidad de hacer convenios de forma bilateral, porque así lo establece la Ley de Educación Superior. Pero dada la entidad del proyecto, que es faraónico, ‘cierra’ si está el Conicet adentro, si está la Nación”.


Reconstrucción artística del telescopio chino-argentino.

La demora ya venía preocupando a la comunidad astronómica local, pero esa inquietud se acrecentó cuando empezaron a llegar las últimas declaraciones de funcionarios norteamericanos manifestando que el problema con China no es el SWAP, sino las estaciones observacionales que hay en territorio argentino. Sin embargo, Castro subraya que el predio está absolutamente abierto a todo aquel que quiera visitarlo, tomar fotos y observar lo que se está haciendo. “No hay nada que ocultar –afirma–. Pero a nosotros no nos importa lo que puedan pensar, creer o estimar funcionarios de la Casa Blanca, lo que nos preocupa es la actitud del gobierno argentino; esperamos fervientemente que actúe con la mayor soberanía, dignidad, libertad y autonomía, en función de la ciencia argentina, porque este es un proyecto muy ambicioso, que pone al país en un lugar de privilegio en el área de estudio a la que se destinará este radiotelescopio”.

“El CART es un instrumento de gran importancia diseñado para obtener datos únicos con aplicación en dos campos distintos –explica la radioastrónoma Gloria Dubner, miembro de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Ancefn)–. Fue ideado para operar en conjunto con antenas similares de otros sitios del mundo y está pensado para realizar estudios de geodesia (como la orientación y posición de la Tierra en el espacio) y georreferenciación (aplicada a técnicas de posicionamiento espacial). Permite realizar estudios geodinámicos de la corteza terrestre, movimiento de placas tectónicas, determinación de los parámetros de orientación del planeta, entre otros usos. También, obtener datos de alta sensibilidad para investigaciones en astrofísica. En este último campo, contar en el país con una antena de 40 metros de diámetro y receptores de última generación permitiría explorar diversas ‘radiofuentes’, desde los restos de explosiones de supernovas y regiones interestelares modificadas por la acción de estrellas muy calientes, hasta misteriosas estrellas binarias emisoras de rayos X y galaxias activas muy distantes en el universo”.

San Juan fue elegida por la calidad de su cielo y por la historia del complejo astronómico El Leoncito, de altísimo prestigio. Tal como sucede con China, en la actualidad la UNSJ tiene vigentes otros tres convenios internacionales: uno con Rusia, otro con Francia y otro con la Universidad de Texas de los Estados Unidos. “Y conviven, porque la ciencia no tiene fronteras”, desliza Castro.

Que el proyecto se frustre o no depende de las señales que den las autoridades nacionales. Y ese es el problema, porque no dan ninguna. Cuando cayó el acuerdo, desde la universidad se comunicaron con la presidencia del Conicet, que derivó el tema a la Secretaría de Políticas Universitarias, que a su vez lo derivó a la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación.



“Cuando insistimos en la necesidad de renovar el convenio, desde ahí nos dijeron que la última palabra la tenía Cancillería –detalla el decano–. Cuando pedimos que nos dieran el nombre del funcionario o el área de esa repartición con el que debíamos hablar… silencio de radio. Nosotros hubiéramos ido a trabajar con ellos para avanzar en la continuidad, pero más allá de los trascendidos, solo recibimos silencio. Hace dos o tres semanas, un medio de comunicación de Buenos Aires daba por hecho que la Nación ya había dado de baja el proyecto, pero nunca recibimos ninguna comunicación oficial”.

En julio, el titular de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Genua, hizo un viaje relámpago a la provincia. “Fue la única oportunidad en la que tuve la posibilidad de hablar con él –recuerda Castro–. Hizo alguna objeción a los tiempos de observación asignados a cada parte, nos pidió información, antecedentes… En fin, se hizo todo lo que pidió y a partir de ahí, ya no recibimos más señales”.

A este vacío preocupante, se le suma que el 3 de septiembre llegó un cargamento de piezas para el acople del instrumento y la aduana todavía no le informa a la universidad si puede retirarla para seguir trabajando.

“La antena propiamente dicha, ya está armada –destaca Castro–, ahora tiene que venir una grúa muy especial para levantar la pluma y que quede debidamente instalado todo el instrumento. Todas estas dilaciones hacen que uno no pueda tener idea clara de cuándo podremos avanzar, porque así es imposible continuar. Es un panorama muy incierto que nos deprime, porque uno pone la vida en esto, que es para lo que trabajamos. Además, nosotros no tendríamos cómo encarar un proyecto de esta naturaleza, no tenemos forma de hacerlo. Y que China haya elegido al país, y en particular a San Juan, es todo un orgullo. No sé si vamos a tener otra oportunidad de esta naturaleza, porque tal como ocurre con las inversiones, si no se cumple con lo pactado, estamos estableciendo un mal precedente. Nadie va a querer venir a invertir para hacer ciencia acá”.


La antena del Instituto Argentino de Radioastronomía, que fue pionero en esta rama de la ciencia

El CART se desarrolla en el marco de colaboraciones iniciadas en 2004, que concluyeron en 2015 con la firma del convenio que estableció los términos y condiciones de la colaboración entre los National Astronomical Observatories of the Chinese Academy of Science (NAOC) de China, el Conicet, el gobierno de la Provincia de San Juan y la UNSJ. Lo singular de este proyecto es que recibió luz verde en 2016, precisamente durante un gobierno ideológicamente afín al actual, el de Mauricio Macri.

Según la Asociación Argentina de Astronomía, la concreción de CART representa un gran hito mediante el cual Argentina se convertirá en sede de una de las pocas estaciones geodésicas del hemisferio Sur. Será un instrumento de referencia para la astrofísica en el continente, en un área históricamente limitada por la falta de radiotelescopios de gran porte. Generará beneficios geodésicos al mejorar la precisión con que se determinan los parámetros astro-geodésicos en el hemisferio sur, lo que es vital para la navegación satelital (GPS), la determinación de órbitas de satélites (incluyendo el rastreo de misiones espaciales argentinas) y la mejora de la red geodésica nacional. Esta capacidad ayuda a revertir la actual asimetría norte-sur en la precisión de mediciones terrestres y celestes, avanzando en la comprensión de la dinámica de nuestro planeta.

“Es triste lo que está pasando –insiste Castro–. Sería un cientificidio que esto se cayera, por las razones que fueran. No tiene sentido. Yo francamente no entiendo la lógica. De todos modos, no lo digo con ironía, esperamos que quienes tienen que tomar las decisiones necesarias puedan recapacitar, que sigan apoyando el proyecto, y si es así voy a ser el primero en aplaudir, porque ni a mí ni a ninguno de mis colegas nos mueve un interés ideológico ni partidista en contra del gobierno. Los chinos tienen una paciencia muy especial, pero todo tiene un límite. Ellos nos dicen que en China la instalación de un instrumento de esta magnitud tarda aproximadamente 11 meses. Nosotros llevamos 10 años”.

Y concluye Dubner: “La posibilidad de contar con un radiotelescopio de estas características en el país no sólo permite a los científicos argentinos liderar y participar en investigaciones de gran interés en astrofísica, sino también contar con un instrumento ideal para entrenar recursos humanos tanto en ciencia como en tecnología. Más aún, en el futuro el CART podría operar en conjunto con la antena argentino-brasileña LLAMA que se está instalando en la puna salteña, lo que lo convertiría en un instrumento único para hacer ciencia de frontera en frecuencias de radio, alcanzando resoluciones hoy inéditas. Nuestro país lleva invertidos 1,5 millones de dólares provistos por el ex Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, mientras la inversión china supera los 36 millones de dólares. El gobierno de San Juan y la Universidad de San Juan proveyeron estudios de impacto ambiental, terrenos, caminos, energía eléctrica y conectividad, construcción de infraestructura, etc. Además el Conicet contribuyó con recursos humanos que se están especializando en esta tecnología. A esta altura, con la construcción MUY AVANZADA, no se puede detener su desarrollo, y menos aún sin comprender que su utilidad es exclusivamente científica”.



lunes, 21 de abril de 2025

Gobierno congela proyecto astronómico chino en Antofagasta tras advertencias de EEUU

Gobierno congela proyecto astronómico chino en Antofagasta tras advertencias de EEUU
por Felipe Zamarin




El Gobierno de Chile decidió pausar el avance del proyecto astronómico chino en Cerro Ventarrones, Región de Antofagasta, tras una serie de advertencias diplomáticas por parte de Estados Unidos, que alertaron sobre supuestos riesgos estratégicos del observatorio.

La decisión fue confirmada este viernes al medio Ex-Ante por el Ministerio de Relaciones Exteriores, que cuestionó la legalidad del convenio firmado entre la Universidad Católica del Norte (UCN) y el Observatorio Nacional Astronómico de China.

Se trata del proyecto TOM, un telescopio de alta precisión para estudiar objetos cercanos a la Tierra, que fue anunciado en enero de 2023. Sin embargo, altos funcionarios estadounidenses, incluyendo a la exembajadora Bernadette Meehan y al nuevo emisario de Donald Trump, Brandon Judd, manifestaron su preocupación por un eventual “uso dual” de la infraestructura, es decir, fines científicos, pero también de observación estratégica o incluso militar.

Gobierno congela proyecto chino

Según revelaron fuentes gubernamentales, las advertencias comenzaron a principios de este año, cuando la delegación estadounidense señaló que el telescopio chino tendría capacidades que podrían utilizarse para rastrear satélites en órbita, una actividad con presuntas implicancias en el ámbito de defensa.

El gobierno chileno, que inicialmente no estaba al tanto del acuerdo firmado entre la UCN y el observatorio chino, ordenó una revisión a través de la Dirección Jurídica de Cancillería.

“La revisión estableció que se trata de un convenio entre una universidad privada y una entidad china. Falta detallar el alcance de dicho acuerdo, para lo cual seguimos en diálogo con las partes involucradas”, señaló Cancillería en una declaración oficial.

Además, agregó que los terrenos fiscales utilizados fueron concedidos por el Ministerio de Bienes Nacionales, lo que también obliga a revisar si se cumplían las condiciones establecidas para su uso.

China acusa injerencia y “nueva Doctrina Monroe”

La reacción del gobierno chino no se hizo esperar. A través de un comunicado emitido por la embajada en Chile, el país asiático acusó a Estados Unidos de intentar frenar la cooperación científica entre Chile y China, calificando el episodio como “una expresión moderna de la Doctrina Monroe”.

“Confiamos en que el pueblo chileno no se dejará engañar y que los intentos estadounidenses no tendrán éxito”, expresó la embajada china, añadiendo que el proyecto TOM tiene fines similares a los del telescopio LSST (Vera Rubin) financiado por EE.UU., también emplazado en el norte de Chile.

China sostiene que las objeciones son políticas, no científicas, y acusó a Washington de ejercer presiones hegemónicas para obstaculizar la expansión tecnológica del gigante asiático en América Latina.

El episodio ha abierto un intenso debate sobre el tipo de acuerdos internacionales que las universidades chilenas —especialmente las privadas— pueden firmar en materias tan sensibles como la observación espacial.

Desde sectores diplomáticos y académicos se ha planteado la necesidad de diseñar una estrategia nacional en infraestructura astronómica, que considere no solo el valor científico de estos proyectos, sino también sus implicancias en materia de seguridad nacional, soberanía tecnológica y geopolítica.



lunes, 30 de diciembre de 2024

La NASA confirmó la existencia de un nuevo planeta en el Sistema Solar
A pesar de la evidencia gravitacional, el planeta sigue siendo invisible para los telescopios actuales debido a su lejanía. Este descubrimiento abre nuevas posibilidades para la exploración espacial y el entendimiento de nuestro entorno galáctico.




El descubrimiento fue realizado por un equipo encabezado por Konstantin Batygin, del Instituto de Tecnología de California.

La NASA confirmó la presencia de un planeta masivo más allá de la órbita de Neptuno y transformó nuestra visión del universo. Este hallazgo, liderado por Konstantin Batygin del Instituto de Tecnología de California, podría cambiar la forma en que entendemos el Sistema Solar y sus confines más remotos, lo que supone un avance significativo en el campo de la astronomía.

Este nuevo planeta, con una masa estimada de cinco a diez veces la de la Tierra, fue identificado tras analizar los movimientos inusuales de los objetos transneptunianos (TNOs). Aunque su lejanía y baja luminosidad dificultan su observación directa, su influencia gravitacional es la clave que permitió a los científicos confirmar su existencia.


La NASA está desarrollando un telescopio de última generación para confirmar visualmente la existencia de este planeta.

Cómo se descubrió el nuevo planeta en el Sistema Solar

El descubrimiento del nuevo planeta se basa en una observación meticulosa de los patrones en las órbitas de los objetos transneptunianos (TNOs), cuerpos helados que se encuentran en las regiones más distantes del Sistema Solar. Estos TNOs, que orbitan más allá de Neptuno, mostraban movimientos inusuales que no podían ser explicados solo por la interacción con los planetas conocidos. A medida que los científicos analizaban estos movimientos, se dieron cuenta de que la gravedad de un objeto masivo estaba alterando sus trayectorias de manera sistemática.

Este comportamiento extraño llevó a los investigadores, encabezados por Konstantin Batygin, a plantear la hipótesis de que existía un planeta aún no detectado en el Sistema Solar. A través de modelos matemáticos y simulaciones, los científicos confirmaron que solo un planeta con una masa significativa podría causar tales perturbaciones en las órbitas de los TNOs. La influencia gravitacional de este objeto, aún invisible, fue la clave para identificar su existencia.

Sin embargo, debido a su ubicación extremadamente remota, el planeta sigue siendo invisible para los telescopios actuales. La distancia y la falta de luz solar directa hacen que este cuerpo celeste sea casi imposible de observar con las tecnologías disponibles. Para superar este obstáculo, la NASA está planeando el desarrollo de un telescopio de última generación, diseñado para explorar las zonas más alejadas del Sistema Solar con una precisión sin precedentes. Este nuevo telescopio permitirá rastrear y mapear con mayor exactitud el cielo profundo, con el objetivo de obtener pruebas visuales definitivas de la existencia de este misterioso planeta.

La construcción de esta tecnología avanzada no solo abrirá las puertas a la confirmación visual de este planeta, sino que también proporcionará nuevos recursos para explorar otras partes inexploradas del cosmos. Este descubrimiento y los esfuerzos futuros por verificarlo marcan un avance significativo en la astronomía moderna, ampliando los límites del conocimiento humano sobre nuestro vecindario cósmico.



Fuente: ambito.com

sábado, 9 de noviembre de 2024

El Observatorio de rayos cósmicos Pierre Auger extenderá sus actividades por 10 años más
Ubicado al sur de la provincia de Mendoza, lleva más de 20 años estudiando el origen y la identidad de los rayos cósmicos. Los datos obtenidos y las nuevas perspectivas científicas a partir de sus resultados abren un nuevo capítulo para este Observatorio, único en el mundo, que extenderá sus actividades hasta el año 2035.


Observatorio Pierre Auger, en Malargüe

El próximo 16 de noviembre, se celebrará en la ciudad de Malargüe la firma de la extensión del convenio internacional para la operación del Observatorio Pierre Auger hasta el año 2035. Se trata de un nuevo hito para uno de los proyectos científicos más ambiciosos, que le permitirá continuar con la actualización de sus instalaciones y tecnologías en detección y recolección de nueva información acerca de los enigmáticos “mensajeros del universo”, los rayos cósmicos de ultra elevada energía.

El evento, que se llevará a cabo el mismo día en que Malargüe estará cumpliendo su 74° aniversario, contará con la presencia de autoridades provinciales, nacionales y representantes de los organismos internacionales financiadores del proyecto, quienes firmarán el nuevo Convenio de Extensión.

El Observatorio Pierre Auger es el detector de rayos cósmicos más grande del mundo. Cuenta con una superficie de 3000 km2 sobre la llamada Pampa Amarilla, entre los departamentos de Malargüe y San Rafael, donde se despliegan 1.660 detectores de superficie y 27 telescopios de fluorescencia ultrasensibles, ubicados en cuatro sitios diferentes. El proyecto es gestionado por una colaboración internacional donde participan más de 400 científicos de 17 países.


Observatorio Pierre Auger, en Malargüe

“La comunidad científica internacional ha expresado gran interés en la continuidad del Observatorio. Eso queda demostrado con el hecho de que 17 países y más de 80 instituciones continúan participando y aportando a su operación y mejora. Los resultados científicos de Auger son de los más citados por la comunidad astrofísica internacional”, expresó el Dr. Ingomar Allekotte, investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y Gerente de Proyecto Pierre Auger.

Fue a mediados de los años ‘90, cuando el astrofísico argentino Alberto Etchegoyen, responsable del proyecto por la parte argentina, junto con James Cronin, premio Nobel en Física en 1980, comenzaron a pensar que un observatorio de semejantes características podría tener su “base” en Argentina. En 2004 se inauguró formalmente en Malargüe y desde entonces ha trabajado ininterrumpidamente en la recolección de datos, cuyos resultados revolucionaron la comprensión de los fenómenos de más altas energías provenientes del Universo y posibilitaron importantes avances en varios campos de las ciencias.


Observatorio Pierre Auger, en Malargüe

El Observatorio se ha convertido en un importante centro de atracción, formación y experiencia científica a nivel internacional. Articula la formación de recursos humanos a nivel de posgrado, por lo que académicos de todo el país y el mundo llegan a Malargüe para participar de distintos eventos en torno al estudio de los rayos cósmicos. A lo largo de los años, el Pierre Auger y su staff local se han vinculado de forma positiva con la comunidad y es una de las principales atracciones educativas y turísticas de la provincia, que cuenta con un Centro de Visitantes que recibe anualmente a más de 10.000 personas.

Modernización y nuevos horizontes en el estudio de las Astropartículas

En los últimos años, el equipo del Observatorio ha trabajado fuertemente en la actualización, instalación y puesta en operaciones de nuevos sistemas para los detectores de superficie. De esta manera, se realizó el recambio de toda la electrónica y el reemplazo de los paneles solares por paneles más eficientes y de mayor potencia. Se incorporaron, además, nuevos centelladores, detectores de radio y un pequeño fototubo para ampliar el rango dinámico en cada detector.


Observatorio Pierre Auger, en Malargüe

El Proyecto AMIGA (Auger Muons and Infill for the Ground Array), es otro de los principales avances que se suma a los detectores del Pierre Auger con el objetivo de ampliar el rango de detección de energías. Su tecnología fue desarrollada completamente en nuestro país por el Instituto de Tecnologías en Detección y Astropartículas (ITeDA) – dependiente de CNEA, CONICET y UNSAM- y consiste en detectores subterráneos para medición directa de muones, una partícula elemental de mucha energía y altamente penetrante, que podría ayudar a comprender algunos de los grandes misterios sobre los rayos cósmicos.

UHECR 2024

Al día siguiente de la Firma de Extensión del Convenio Internacional del Observatorio Pierre Auger, decenas de científicos de todo el mundo se reunirán en Malargüe para participar del séptimo Simposio Internacional sobre Rayos Cósmicos de Ultra Alta Energía - UHECR 2024 -, para debatir los avances de las investigaciones en ese campo. El Simposio se realiza cada dos años en distintas partes del mundo y ésta será la primera vez que Argentina auspicie como anfitriona a través del Observatorio Pierre Auger.

La actividad se llevará a cabo del 17 al 21 de noviembre en el Centro de Convenciones y Exposiciones Thesaurus - Sala Canelo, en Malargüe.



jueves, 24 de octubre de 2024

Quién es la astrónoma argentina que tiene una galaxia con su nombre
Es santiagueña, estudió en Córdoba y se convirtió la primera mujer astrónoma de la Argentina. Su trabajo la llevó al descubrimiento de un tipo de galaxias que hoy llevan su nombre.


Miriani Pastoriza es una eminencia en astronomía.


En el pequeño pueblo de Villa San Martín Loreto, en Santiago del Estero, las noches despejadas estaban llenas de estrellas. Allí, nació Miriani Pastoriza, la primera mujer en recibir un título en Astronomía en la Argentina y una figura emblemática en el ámbito científico. Su fascinación por el cosmos comenzó desde que era chica, cuando observaba las constelaciones y soñaba con descubrir los secretos del universo.

A mediados de la década de 1950, estudiar astronomía en Argentina era un desafío. La única opción disponible estaba en La Plata, a más de mil kilómetros de su hogar. Sin embargo, en 1956, una oportunidad cambió su destino: se fundó la Facultad de Matemática, Astronomía y Física en la Universidad Nacional de Córdoba, a solo 400 kilómetros. Con determinación y el apoyo de su familia, Pastoriza se inscribió y empezó su recorrido.

Durante su formación, se convirtió en la única mujer en el Observatorio de Bosque Alegre, donde enfrentó no solo el reto académico, sino también por los techos de cristal asociados al género. Su perseverancia la llevó a ser parte de un equipo que revolucionó la comprensión de las galaxias.

Las galaxias ”Sersic-pastoriza" fueron nombradas en su honor

En colaboración con el astrónomo José Luis Sérsic, descubrió que los núcleos de las galaxias espirales, hasta entonces considerados hogares de estrellas antiguas, eran en realidad “hornos estelares” donde se formaban estrellas jóvenes. Este descubrimiento resultó fundamental para la astronomía y, en reconocimiento a su trabajo, estas galaxias comenzaron a llevar su nombre: “Sérsic-Pastoriza”.

Fue en 1978, durante la dictadura cívico-militar, que se vio obligada a exiliarse en Brasil, donde asumió el liderazgo del departamento de astronomía en la Universidad Federal de Río Grande do Sul. Aunque el telescopio a su disposición era más pequeño que los que había usado en Argentina, Pastoriza se adaptó y continuó su investigación, enfocándose en la evolución de la Vía Láctea y formando nuevas generaciones de científicos.

A lo largo de su carrera, Miriani ha sido reconocida con múltiples premios y distinciones. En 2008, recibió el premio Comendadora de la Orden Nacional del Mérito Científico de Brasil. Además, en 2015, la Sociedad Astronómica Brasileña creó un premio en su nombre para honrar a aquellos que sobresalen en la investigación astronómica.

Más allá de sus logros científicos, Pastoriza ha sido una ferviente defensora de la igualdad de género en el ámbito de la ciencia. Participa activamente en iniciativas que buscan empoderar a las mujeres en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y ha colaborado con la Asociación Latinoamericana de Mujeres Astrónomas, promoviendo políticas de inclusión y espacios de trabajo equitativos.

Miriani Pastoriza a sus 85 años y no solo es un ícono de la astronomía, sino también un símbolo de lucha por la equidad. Su historia inspira a futuras generaciones de científicas y científicos a desafiar las limitaciones y a seguir explorando el universo.

Hoy, su legado perdura no solo en las investigaciones que realizó y de las que aún forma parte, sino en el compromiso por construir un futuro donde cada voz, especialmente la de las mujeres, tenga un lugar en la ciencia.


Las galaxias espirales fueron nombradas ”Sersic-pastoriza" en su honor.



jueves, 1 de agosto de 2024

El radiotelescopio toma forma a la espera de la llegada de la grúa más grande del país
La astrónoma de la UNSJ Ana María Pacheco estima que podría estar operativo a mediados de 2025.




A principios de agosto de 2023 era noticia que unos cien camiones cargados con partes constitutivas del Radiotelescopio CART chino argentino comenzaban a arribar desde Zárate a Barreal, a ámbitos del Observatorio Carlos U. Cesco, de la UNSJ. A un año, la doctora Ana María Pacheco, astrónoma de la Universidad Nacional de San Juan e integrante de la Comisión Científica del Proyecto CART, comenta que hoy el proyecto está “bastante avanzado”.

Las tareas actuales son de terminación de detalles de la estructura del disco, el cual ya tomó forma a un costado de la base que lo soportará. “Hoy el Radiotelescopio está bastante avanzado. Suponemos que en octubre o noviembre vendrá desde Buenos Aires una grúa importante, de 550 toneladas. Es la grúa más grande del país, la que llevará a una torre de unos 32 metros de alto la antena del CART, que a su vez tiene 40 metros de diámetro. El Radiotelescopio tendrá una altura total de 40 metros y un peso de 1.200 toneladas. Consideramos que puede estar terminada la estructura para fin de año o principios del que viene y podría estar operativo a mediados de 2025”, estimó Pacheco.

“Estamos contentos porque vivimos la etapa de formación de recursos humanos”, dijo la astrónoma. “Hay un grupo de 15 personas que hace cursos posgrado y traemos además profesionales de La Plata y de Córdoba que los dictan. Para nosotros era un compromiso no solo la instalación sino también la formación de recursos”, completó.

Preparándose para las señales

EL CART no emitirá señales, sino que será como una inmensa oreja atenta a las que lleguen del cielo. En ese sentido, en la Facultad de Ingeniería de la UNSJ hay trabajos avanzados en el desarrollo de tecnología para la adquisición de señales por parte del Radiotelescopio. Es lo que sude con el Backend Digital, un soporte electrónico sustancial en la cadena de procesamiento de señales que se prepara en esa Facultad. El Dr. Ing. Martín Guzzo, director del Proyecto “Backend Digital, basado en Radio Definido por Software para uso en el Radiotelescopio Chino-Argentino (CART)”, explicó que en el Departamento de Electrónica y Automática están trabajando con las placas de procesamiento de señales adquiridas en Estados Unidos. “Estamos formando recursos humanos con estudiantes de maestrías y de grado que con esto están haciendo su trabajo final. Y así va avanzando fuertemente la tarea electrónica”, señaló Guzzo.



lunes, 10 de junio de 2024

Calingasta: Terminaron una imponente obra en el Radiotelescopio CART de Barreal
El Observatorio Astronómico Félix Aguilar (OAFA) informó sobre la culminación de la etapa del armado del «plato». También dieron a conocer cuáles serán los próximos trabajos.


Foto: Observatorio Astronómico Félix Aguilar.

Importante avance en la obra del Radiotelescopio CART de Barreal. Este martes, el Observatorio Astronómico Félix Aguilar (OAFA) informó sobre la culminación de la etapa del armado del «plato». También dieron a conocer cuáles serán los próximos trabajos.

“Culminó la etapa de armado del ‘plato’ del Radiotelescopio del proyecto CART”, expresaron en las redes sociales de la OAFA.

En cuanto lleguen los andamios especiales, comenzarán las tareas de soldadura de soportes. Estiman que en octubre se procederá al montado.

Visita de un importante medio nacional

Durante el domingo 2 y lunes 3 de junio, un equipo de TN visitó el predio para conocer las actividades en el Observatorio Carlos Cesco. El material saldrá al aire a partir del miércoles 5 de junio.





domingo, 29 de octubre de 2023

Los “planetas fantasmas” que resultaron no existir
Algunas eran ideas plausibles que terminaron resultando erróneas, mientras que otras resultaron ridículas desde el principio.
por Stephen Luntz


¿Qué pasó con los "planetas fantasmas", los que alguna vez existieron y los que nunca existieron? Crédito de la imagen: The Light Lab/Shutterstock.com

Los antiguos conocían cinco planetas, objetos que se movían contra el fondo de las estrellas, sin contar el Sol y la Luna. Copérnico reveló que la Tierra era en realidad uno de ellos, diferenciada sólo por nuestra presencia aquí, pero se mantuvo la suposición de que esto era todo lo que había, dejando de lado a los cometas.

Luego, en 1781, William Herschell sorprendió a los astrónomos (y deleitó a generaciones de niños de 12 años) al descubrir Urano. De repente, la posibilidad de que hubiera más mundos por encontrar estaba en la agenda. Todos los que tenían un telescopio querían seguir los pasos de Hershell. Además del descubrimiento genuino de Neptuno, algunos comenzaron a ver, o a deducir erróneamente, mundos que no existían.

Vulcano

A diferencia de Urano, Neptuno no fue encontrado por casualidad. En cambio, los astrónomos notaron que el descubrimiento de Herschell no se ajustaba a la órbita esperada. En cambio, se movía como afectado por otra fuerza gravitacional además de Júpiter, Saturno y el Sol.

Después de haber ayudado a localizar a Neptuno calculando la ubicación donde debería estar dicho objeto, el matemático Urbain Le Verrier recurrió al otro objeto que aparentemente desafiaba las predicciones orbitales: Mercurio.

Le Verrier no fue el primero en argumentar que el movimiento de mayor aproximación de Mercurio al Sol podría ser causado por un planeta que orbita aún más cerca del Sol, pero lo hizo con más rigor y credibilidad. Naturalmente, un objeto así sería muy difícil de ver, ya que probablemente nunca aparecería en un cielo verdaderamente oscuro desde nuestra perspectiva, razonó Le Verrier, explicando por qué nadie lo había encontrado todavía. En 1859, Edmond Lescarbault afirmó haber visto un objeto transitando a través de la faz del Sol, como lo hacen Venus y Mercurio, lo que llevó a Le Verrier a declarar justificada su predicción y llamar al planeta "Vulcano".


Representación de 1846 del Sistema Solar interior, incluido el planeta inexistente Vulcano. Crédito de la imagen: Lith. de E. Jones & G.W. Newman - Biblioteca del Congreso

Sin embargo, búsquedas posteriores no lograron encontrarlo, a pesar de numerosos tránsitos reportados, y Einstein demostró que su existencia era innecesaria, ya que la deformación del espacio predicha por la Relatividad General podría tener el mismo efecto.

Sin embargo, no llores demasiado por Vulcano, al menos Star Trek le dio una especie de inmortalidad al usar el nombre del planeta natal de Spock. La categoría Vulcanoides ha sido reservada por la Unión Astronómica Internacional en caso de que se descubra algún asteroide con órbitas enteramente dentro de la de Mercurio.

Nibiru

Vulcano fue especulativo, pero parece ciencia sólida en comparación con Nibiru. Propuesto por primera vez por Zecharia Sitchin en 1976 como el hogar de los antiguos astronautas que ayudaron a las primeras civilizaciones a hacer todas las cosas que los historiadores de mediados del siglo XX no podían explicar, como la construcción de pirámides, Nibiru fue rápidamente desacreditado tanto por astrónomos como por historiadores.

Originalmente propuesto como pasando la mayor parte de su tiempo orbitando mucho más allá de Neptuno, Nibiru tuvo un breve resurgimiento hace unos 15 años cuando se conectó con ideas de que el mundo terminaría en 2012, basadas en interpretaciones erróneas del calendario maya. Algunos de los que se subieron al carro en ese momento, incluso publicaron fotografías en las redes sociales de un objeto que afirmaban ser Nibiru, lo colocaron entre la Tierra y el Sol, posiblemente incluso dentro de la órbita de Mercurio.

Nunca hubo la más mínima evidencia de Nibiru, pero las ventas de libros sobre él hicieron a Sitchin extremadamente rico. Sin duda, algunos de los que revivieron sus ideas también ganaron bastante dinero con sus seguidores crédulos, por lo que no fue del todo en vano.

Antichthon (Contra-Tierra)

Hay un lugar en el Sistema Solar aún más difícil de observar que la región cercana al Sol, del que al menos podemos vislumbrar durante los eclipses. Ese es el lado opuesto del Sol desde dondequiera que esté la Tierra. Hasta el desarrollo de las misiones espaciales, si hubiera habido un planeta que tardara un año en orbitar y estuviera ubicado a 180 grados de la Tierra, no lo habríamos sabido.

Nunca hubo ninguna razón para creer que existiera un planeta así. Después de todo, si alguno de los otros planetas tuviera una contraparte opuesta a ellos, lo veríamos. En cambio, lo único que hemos encontrado son los asteroides troyanos de Júpiter, que comparten su órbita 60 grados hacia adelante o hacia atrás, y algunos hacen lo mismo con la Tierra y otros planetas.

Sin embargo, la idea se propuso hace 2.500 años como parte de un modelo astronómico bastante extraño en el que la Tierra, el Sol y un planeta llamado Antichthon orbitaban alrededor de un "fuego central" que de alguna manera nadie había logrado detectar.

Después de Copérnico, la idea fue revivida por entusiastas de los OVNIs que buscaban una fuente de platillos voladores que no estuviera a una distancia improbable. Algunos escritores de ciencia ficción hicieron uso del concepto, sobre todo como la ubicación de la casa de Superman, Krypton.

Muchas sondas espaciales han visitado lugares que deberían permitirles ver Antichthon si existiera: como era de esperar, ninguna lo ha hecho.

Faetón

Si bien Vulcano, Nibiru y Antichton resultaron ser completamente imaginarios, otro "planeta fantasma" tiene un poco más de sustancia. Los astrónomos habían notado durante mucho tiempo un patrón en las órbitas de los planetas, en el que la distancia entre cada uno de ellos aproximadamente se duplicaba, aparte de una brecha entre Marte y Júpiter. Esto finalmente fue codificado en la Ley de Bode.

Un grupo que se hacía llamar Policía Celestial se propuso llenar el vacío encontrando un planeta desaparecido con un radio orbital aproximadamente 2,8 veces mayor que el de la Tierra. Fueron recompensados con el descubrimiento del planeta enano Ceres, casi perfectamente ubicado, pero decepcionantemente pequeño. Siguieron muchos otros asteroides, muchos de ellos con órbitas bastante similares a las de Ceres, pero aún más pequeñas.


Ambos hemisferios de Ceres vistos por la nave espacial Dawn. El miembro más grande del cinturón de asteroides, pero aún no es un planeta. Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech/UC:A/MPS/DLR/IDA

Esto llevó a la idea de que alguna vez hubo un planeta en esta órbita, designado provisionalmente Phaëton, que había corrido algún destino desafortunado, posiblemente una advertencia a la Tierra.

Una vez más, la idea ha demostrado ser popular entre aquellos que no son demasiado aficionados a la evidencia y una premisa útil para los escritores de ciencia ficción.

Ahora sabemos que la gravedad de Júpiter impidió que se formara un planeta donde ahora se encuentra el cinturón de asteroides principal y, por lo tanto, Ceres, Vesta y el resto nunca formaron parte de un planeta común. Algo sorprendente, dada la cantidad de asteroides que hay en el cinturón, incluso si todos hubieran logrado combinarse, todavía habrían sido demasiado pequeños para contarlos como un planeta según las definiciones actuales.

Plutón

Aquí es inevitable la controversia, ya que muchas personas continúan resistiéndose al voto de 2006 de la Unión Astronómica Internacional para degradar a Plutón del estatus planetario. No tiene sentido repetir el debate aquí. 

Planeta X

Durante más de un siglo, se ha propuesto un planeta más allá de Neptuno, impulsado inicialmente por características inesperadas de la órbita del propio Neptuno, y luego por patrones en las órbitas de cometas y asteroides. Inicialmente se pensó que Plutón era lo que buscaban los astrónomos, pero pronto se reconoció que era demasiado pequeño.

Los tamaños y órbitas de los planetas propuestos han variado con el tiempo, desde objetos de masa similar a la de la Tierra hasta mundos gigantes mucho más alejados del Sol. Se propuso que una versión, Nemesis, tuviera una órbita de 26 millones de años. Existe una gran posibilidad de que al menos una de estas ideas sea real, pero es poco probable que todas lo sean, por lo que en algún lugar entre la mezcla es casi seguro que haya un fantasma, posiblemente varios.