viernes, 6 de noviembre de 2026

Islas Malvinas: cómo es la estrategia de Argentina para frenar la extracción petrolera en Sea Lion

Malvinas: cómo es la estrategia de Argentina para frenar la extracción petrolera en Sea Lion
PERFIL accedió a la presentación de la delegación argentina ante el Tribunal del Mar, que buscará frenar el avance del proyecto León Marino (Sea Lion). La opinión del experto Marcelo Kohen.
por Cecilia Degl'Innocenti
Politóloga. Licenciada en Relaciones Internacionales. Periodista.


En RDI se repasó la relación “tóxica” que tuvieron Argentina y Estados Unidos con respecto a las Islas Malvinas

Malvinas pasó a ser la prioridad en política exterior argentina desde que el gobierno de Javier Milei decidió accionar contra el Reino Unido en el Tribunal del Mar para frenar el proyecto León Marino (Sea Lion), la primera explotación petrolera del archipiélago prevista para enero de 2027. Una medida que no solo es necesaria sino que, más allá de su resultado a definirse en diciembre, es histórica, dado que implica la segunda presentación argentina ante un tribunal internacional desde la ocupación de las islas en 1833.

La idea detrás de la presentación de casi 50 páginas del escrito argentino ante la Convención del Mar (CONVEMAR), a la que accedió PERFIL, hace años está en carpeta en el Palacio San Martín. Incluso desde mayo de 2010, cuando la empresa británica Rockhopper Exploration descubrió el megacampo Sea Lion, ubicado a 220 kilómetros al norte de la Isla Soledad y a poco más de 400 de la provincia de Santa Cruz, en el marco de las exploraciones que empresas venían practicando con el aval de Londres desde la década de 1970, donde se advirtió la presencia de recursos hidrocarburíferos en el Atlántico Sur.

Quince años después, la administración británica de las Malvinas finalmente dio luz verde a la extracción del crudo con el aval de Downing Street, que recientemente no solo avaló la explotación sino que impulsó un paquete de medidas para blindar a las empresas que exploten esos recursos en medio de la ofensiva diplomática argentina.

El "efecto Lo Celso" en la presentación ante el Tribunal del Mar

Pero ahora el timing cambió y potenció la presentación argentina. A nivel macro, por la renovada competencia geopolítica que ubica a Argentina y el Atlántico Sur en un lugar central --por su ubicación estratégica, los recursos no renovables, minerales críticos y tierras raras, entre otros- que ubicó a Malvinas en el centro de la escena, apuntalado por la mención del presidente estadounidense Donald Trump. Sumado al "efecto Lo Celso", una frase que informalmente circula en algunos círculos diplomáticos en relación el impacto que tuvo el gesto del futbolista de la selección argentina Giovanni Lo Celso al agarrar el trapo con la inscripción “Malvinas Argentinas” después del agónico triunfo del partido de Argentina frente a Inglaterra por 2-0 en el Mundial FIFA 2026.

En ese contexto, el pasado 13 de octubre el gobierno nacional presentó formalmente la denuncia contra Londres dándole al Tribunal del Mar dos meses para que se expida sobre el proyecto Sea Lion, un proceso que incluye una réplica de Londres (que no está obligado pero puede hacerlo), la convocatoria de las partes y la eventual medida cautelar para frenar el proyecto "mientras exista una disputa" por la soberanía del archipiélago, como medida intermedia a la conformación del tribunal para que se expida finalmente. La decisión del Tribunal del Mar, en tanto, está prevista para diciembre, un mes antes del pautado comienzo de la explotación del yacimiento offshore ubicado a 220 kilómetros de la Argentina continental.

La parte histórica además tiene otro antecedente, según cuenta Marcelo Kohen, experto en derecho internacional y profesor emérito en el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza. "Es la primera vez en la historia que Argentina decide demandar al Reino Unido por sus actividades en Malvinas. El único antecedente es la propuesta argentina de arbitraje en 1884 que el Reino Unido rechazó", sostuvo a PERFIL.


La bandera que expusieron los jugadores de la selección argentina tras el partido con Inglaterra en el Mundial FIFA 2026.

Los argumentos por Malvinas ante la CONVEMAR

La presentación argentina, considerada un "muy buen escrito" por una fuente que conoce de cerca el funcionamiento del Tribunal del Mar, tuvo una argumentación sólida en función de las resoluciones de la ONU que sostienen no solo que la Cuestión Malvinas es un "caso particular de descolonización", según la resolución 20/65 de las Naciones Unidas que reconoce la disputa entre Argentina y Reino Unido. Sino aquella que procura evitar la modificación unilateral del territorio, especialmente en recursos no renovables.

La clave del escrito está en lo que no pide: que el Tribunal se expida sobre la soberanía. Argentina, en tanto, aclara que no le solicita al tribunal que decida quién es el titular de la plataforma continental, sino que preserve sus derechos mientras la disputa de soberanía siga abierta. Es decir: no pide que le den la razón sobre las islas, sino que nadie extraiga petróleo hasta que eso se resuelva.

"En 1976 la Asamblea general de la ONU pidió a las partes abstenerse de tomar medidas unilaterales mientras se desarrolla el proceso de descolonización, precisamente porque el Reino Unido había enviado una misión para evaluar la explotación petrolera", explicó Kohen.


La extracción petrolera en Sea Lion tiene fecha de comienzo para enero de 2027.

Para eso, la Argentina formuló una serie de pedidos en donde se destaca: que el Reino Unido impida el comienzo o la continuación de la explotación en Sea Lion; que no use en perjuicio de Argentina la información obtenida en la exploración; que deje de impedirle cumplir sus obligaciones de proteger el ambiente marino; y que no tome otras medidas que agraven la disputa, en particular nuevos permisos, luego de la administración británica de las Malvinas extendiera las licencias el pasado septiembre hasta el año 2031. Además, le pide al presidente del Tribunal que convoque de urgencia a las partes.

Antecedentes: casos de la Fragata Libertad y Mauricio-Maldivas

El argumento del texto firmado por por el embajador Mario Oyarzábal, director general de Asuntos Jurídicos de Cancillería, y la embajadora argentina en Alemania, Betina Pasquali de Fonseca, se ancla en uno de los "triunfos" de la diplomacia argentina en relación a la Cuestión Malvinas.

En 1976 la Asamblea General de la ONU pidió a las partes abstenerse de tomar medidas unilaterales mientras se desarrolla el proceso de descolonización, porque el Reino Unido había enviado una misión para evaluar la explotación petrolera. Se refiere a la Resolución 31/49, aprobada con 102 votos a favor, uno en contra y 32 abstenciones tras la misión Shackleton, que dio origen a un incidente que Argentina denunció ante el Consejo de Seguridad.

Además, el escrito suma la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre Chagos (2019) y el fallo de la Sala Especial del propio Tribunal de Hamburgo en el caso Mauricio-Maldivas, que reconocieron el rol central de la Asamblea General en los procesos de descolonización. La tesis argentina es que, si ese peso se admitió en Chagos, también debe contar al interpretar la CONVEMAR en el caso Malvinas.

Y hay un precedente más cercano en el tiempo: la misma vía procesal que Argentina usó en 2012, cuando acudió al Tribunal de Hamburgo por la Fragata Libertad, retenida en octubre de 2012 en Ghana por una cautelar del fondo buitre NML Capital. Kohen, que participó del proceso legal que resultó favorable a Argentina en el caso de la Fragata, resumió que, en el caso de Sea Lion, lo central de la presentación es lograr una medida previsional que frene el inicio de la extracción pautado para enero de 2027.

"El Tribunal de Hamburgo tiene competencia para cuestiones relativas a la CONVEMAR. La Argentina le pide que dicte medidas provisionales sobre la explotación de recursos no renovables de la plataforma continental objeto de controversia con el Reino Unido. Lo hace en el contexto del proceso de descolonización regido por las Naciones Unidas", indicó.

El riesgo ambiental, otro de los ejes

Otro tramo de la presentación argentina excede la dimensión política y abarca la protección del ambiente marino. Según el argumento, con el control de facto de la zona el Reino Unido le impide cumplir con sus obligaciones en el entorno marino basándose en información proporcionada por las propias empresas que operan en la zona.

En un plan de contingencia de 2015 presentado a las autoridades de las islas por Premier Oil, la modelización de un descontrol de pozo con el crudo de Sea Lion arrojaba un 30% de probabilidad de que el petróleo cruzara hacia aguas argentinas a los 30 días. Con un crudo más liviano, en el improbable caso de que apareciera, la probabilidad era del 100% a los 14 días. Ese año, además, falló la válvula de seguridad de un pozo exploratorio a unos 30 kilómetros de Sea Lion.



El escrito agrega que la zona es remota y hostil, con olas de hasta 30 metros en tormentas y puertos a entre 700 y 860 kilómetros. Y que ni la firma israelí Navitas Petroleum (responsable del 65% del proyecto) ni la británica Rockhopper operaron nunca un campo offshore en producción, por lo que que Sea Lion sería el primero.

Qué se define en diciembre

La decisión del Gobierno argentino de recurrir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) trata de una maniobra estratégica en la disputa de soberanía por las Islas Malvinas.

Al judicializar de manera inmediata la luz verde que Londres otorgó al proyecto petrolero Sea Lion, Buenos Aires busca frenar la explotación de recursos en aguas en litigio, elevar el costo político para Londres, con el fin de llegar a una instancia de negociación internacional bajo el amparo del derecho marítimo global. Según el argumento, lo que resuelva Hamburgo de cara a diciembre no es el conflicto de fondo entre ambos estados, sino si se frena o no la explotación petrolera mientras se constituye un tribunal arbitral que se expida eventualmente sobre el tema.



jueves, 5 de noviembre de 2026

2 cohetes en 3 días: la Fuerza Aérea Argentina lanzó el MET 3-SO «Cástor» y el MET 4-SO «Pólux» desde Mar Chiquita

2 cohetes en 3 días: la Fuerza Aérea Argentina lanzó el MET 3-SO «Cástor» y el MET 4-SO «Pólux» desde Mar Chiquita
Por Alejo Sanchez Piccat



La Fuerza Aérea Argentina realizó dos lanzamientos experimentales de cohetes sonda en apenas tres días desde las instalaciones del CELPA II Atlántico, en Mar Chiquita, provincia de Buenos Aires. Las operaciones, desarrolladas en el marco de la campaña Géminis, comenzaron el martes 3 de noviembre con el vuelo nocturno del MET 3-SO “Cástor” y continuaron este jueves 5 con el lanzamiento del MET 4-SO “Pólux”. Las actividades incluyeron tareas de seguimiento y búsqueda mediante drones Búho, una aeronave Cessna 182 y medios de guerra electrónica, además de la recuperación de una carga útil con apoyo de la Armada Argentina.


Prueba de ensayos de cohetes de la Fuerza Aérea Argentina. Crédito; redes sociales.

La confirmación fue difundida por la propia Fuerza Aérea, que identificó a la Dirección General de Investigación y Desarrollo como responsable de las operaciones. Los dos ensayos representan una nueva etapa del programa de cohetes sonda MET, iniciado en mayo de 2025 para recuperar capacidades nacionales vinculadas con sistemas de propulsión, vectores experimentales y tecnologías de seguimiento y recuperación.

Espacio Tech había anticipado el 22 de octubre que la Fuerza Aérea preparaba un nuevo lanzamiento experimental para noviembre desde Mar Chiquita, según información obtenida de diversas fuentes. En aquel momento todavía no estaban confirmados el modelo del cohete ni sus objetivos técnicos. La comunicación oficial de este jueves permite identificar ahora dos vehículos diferentes y establecer que la campaña contempló operaciones tanto nocturnas como diurnas.

El anuncio también confirmó la participación del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF), organismo que interviene en el desarrollo de sistemas de propulsión para los vectores experimentales de la Fuerza Aérea. Sin embargo, la institución todavía no difundió los parámetros técnicos alcanzados por los nuevos cohetes, como altitud máxima, velocidad, duración de los vuelos o resultados de las pruebas de sus motores.

Cástor y Pólux: los dos lanzamientos de la campaña Géminis

La primera actividad tuvo lugar durante la noche del martes 3 de noviembre, cuando la Fuerza Aérea lanzó el MET 3-SO “Cástor” desde el Centro de Experimentación y Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados II (CELPA II Atlántico). El empleo de un horario nocturno incorporó condiciones diferentes a las utilizadas en las campañas anteriores, aunque la institución no precisó qué sistemas o procedimientos específicos buscó evaluar durante ese vuelo.

Dos días después, el jueves 5 de noviembre, la Dirección General de Investigación y Desarrollo completó el segundo lanzamiento anunciado: el MET 4-SO “Pólux”, también desde las instalaciones bonaerenses. Ambos vehículos forman parte de la familia de cohetes sonda experimentales utilizados para ensayar tecnologías nacionales y acumular experiencia en operaciones de lanzamiento.

La campaña incluyó un dispositivo de apoyo aéreo y marítimo para localizar los componentes que descendieron sobre el mar. Según informó la Fuerza Aérea, las tareas de búsqueda contaron con una estación de guerra electrónica, aeronaves no tripuladas Búho y un Cessna 182 perteneciente a la Base Aérea Militar Mar del Plata, dependiente del Comando de Adiestramiento y Alistamiento.

Posteriormente, medios navales de la Armada Argentina efectuaron la recuperación de la carga útil, una parte fundamental de este tipo de ensayos porque permite recuperar componentes experimentales y, cuando corresponde, analizar la información obtenida durante el vuelo.

La Fuerza Aérea no especificó en su comunicación si la recuperación corresponde al Cástor, al Pólux o a componentes de ambos lanzamientos. Tampoco confirmó si fueron recuperados los motores de los nuevos vehículos, como había ocurrido durante una de las experiencias desarrolladas en 2025.

Las operaciones se realizaron en una instalación costera cuya ubicación permite desarrollar lanzamientos suborbitales con trayectorias sobre el mar. El CELPA II fue utilizado históricamente para actividades de experimentación aeroespacial y volvió a ocupar un lugar dentro de los programas tecnológicos de la Fuerza Aérea durante los últimos años.

Los cuatro cohetes MET y el avance de la tecnología aeroespacial argentina

La campaña Géminis continúa una secuencia experimental iniciada el 22 de mayo de 2025, cuando la Fuerza Aérea lanzó desde Mar Chiquita el MET 1-SO “Escorpio”. Aquel ensayo permitió poner a prueba un motor de desarrollo nacional, sistemas de telemetría y componentes electrónicos, además de recuperar una carga útil sobre el mar argentino.

Como informó Espacio Tech, el MET 1-SO permitió validar tecnologías de propulsión y recuperación desarrolladas con participación de CITEDEF. El vehículo fue concebido como un modelo de evaluación tecnológica, con una cápsula recuperable y sistemas destinados a facilitar su localización después del descenso.


Imagen del cohete argentino MET-1 SO.

El segundo lanzamiento llegó el 13 de noviembre de 2025, con el MET 2-SO “Crux”. En esa ocasión, la Fuerza Aérea buscó calificar en vuelo un tubo motor que atravesaba su segundo ciclo de utilización, dentro de una estrategia orientada a estudiar la reutilización de componentes y reducir los costos de futuras campañas.

Espacio Tech informó entonces que el ensayo del Crux concluyó con la recuperación de la carga útil y del motor propulsor. La operación también permitió verificar sistemas de geolocalización, seguimiento óptico, telemetría y predicción del punto de recuperación.

Los lanzamientos del Cástor y el Pólux amplían ahora esa secuencia a cuatro vehículos experimentales identificados públicamente desde mayo de 2025. Sin embargo, la denominación consecutiva no permite determinar por sí sola qué modificaciones incorporó cada cohete ni cuáles fueron los objetivos particulares de los ensayos realizados durante noviembre.

En un análisis publicado en mayo, Espacio Tech explicó cómo los primeros cohetes MET permiten probar tecnologías nacionales aplicables al desarrollo de futuros vectores espaciales. Entre esas capacidades se encuentran la propulsión, la aviónica, los sistemas de seguimiento, la integración de componentes y los procedimientos necesarios para ejecutar operaciones de lanzamiento y recuperación.

Los vehículos de esta familia son cohetes sonda suborbitales, no lanzadores destinados a colocar satélites en órbita. Sus vuelos permiten someter componentes a condiciones reales de funcionamiento, recopilar datos experimentales y desarrollar experiencia técnica, pero no equivalen a disponer de un sistema de acceso orbital al espacio.

Para avanzar hacia un lanzador orbital serían necesarias capacidades adicionales de propulsión, control, guiado, integración y operación, junto con campañas de ensayo de mayor complejidad. La continuidad de los vuelos suborbitales puede contribuir a ese aprendizaje tecnológico, sin que exista por ahora una confirmación oficial de que el Cástor o el Pólux estén destinados a integrar directamente un futuro vehículo orbital.

Con la campaña Géminis, la Fuerza Aérea Argentina completó dos nuevas operaciones experimentales durante noviembre y volvió a utilizar el CELPA II como plataforma de desarrollo aeroespacial. La recuperación de carga útil y la participación conjunta de medios aéreos, electrónicos y navales incorporan experiencia a un programa que ya había demostrado durante 2025 capacidades de seguimiento y recuperación de componentes.



domingo, 1 de noviembre de 2026

Es hora de arrebatarle Starlink a Elon Musk

Es hora de arrebatarle Starlink a Elon Musk
Los estadounidenses no le dieron el derecho de formular políticas de seguridad nacional.
por Paul Krugman



¿Decidió Elon Musk, por decreto personal, cortar el acceso de Ucrania a comunicaciones vitales? Si bien Musk afirma que la decisión la tomó Trump, según el Wall Street Journal, algunos funcionarios estadounidenses declaran que Musk sí tomó la iniciativa de interrumpir el suministro a Ucrania. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que la administración fue tomada por sorpresa: «No había información previa».

Ahora bien, tal vez Donald Trump le dijo que lo hiciera, en voz baja, al estilo mafioso: («Este tal Zelenskyy es un problema. Alguien debería hacer algo al respecto»). Y Trump podría exigir, pero no lo ha hecho, que Musk restablezca el acceso de Ucrania.

Sin embargo, dado que ahora se están señalando culpables y existen declaraciones creíbles que apuntan a que el propio Musk fue el instigador, debemos considerar seriamente las implicaciones. Ningún particular debería, ni siquiera tener la capacidad de, formular políticas de seguridad nacional. Ralentizar Starlink fue, en efecto, una intervención estadounidense en un conflicto extranjero. Ayudó a Rusia, nuestro antiguo adversario, y perjudicó a Ucrania en un momento crítico de esta guerra. También benefició a Rusia en un momento en que Putin se siente cada vez más envalentonado para amenazar a Europa mediante actos de sabotaje, intimidación y apoyo a la extrema derecha, como la AfD en Alemania. (Cabe recordar que Musk ha apoyado abiertamente a la AfD).



Si bien Trump y Musk ahora apoyan abiertamente a Vladimir Putin, sus acciones son impopulares entre el público estadounidense. Muy pocos estadounidenses están de acuerdo en que Estados Unidos deba apoyar, en lugar de oponerse, al intento de un dictador brutal de conquistar una democracia.



Seamos claros sobre el estado actual de la guerra entre Rusia y Ucrania. En el campo de batalla, Ucrania ha ido ganando terreno. Por ello, Putin ha recurrido a los ataques contra civiles e infraestructura civil, en particular el suministro eléctrico. Si Musk no restablece el acceso rápidamente, el resultado será la muerte de miles de ucranianos inocentes. Además, esto envalentonará a Putin para seguir amenazando y atacando a nuestros aliados de la OTAN, así como para apoyar a neonazis como la AfD.

Algunos podrían objetar lo siguiente: Musk es dueño de Starlink. ¿Acaso no tiene derecho a hacer lo que quiera con un negocio de su propiedad?

No.

Sí, Estados Unidos tiene una economía de mercado. Y para que esta economía funcione, debemos respetar los derechos de propiedad. Pero, ante todo, somos una democracia. Y en una democracia, los derechos de propiedad privada no incluyen, ni han incluido jamás, el derecho a actuar en contra del interés nacional; donde los representantes del pueblo, elegidos democráticamente, no los empresarios, deben decidir qué es lo mejor para la nación. El capitalismo no justifica la traición.

Consideremos un caso hipotético. La fuerza aérea de Taiwán opera aviones F-16 fabricados por Lockheed Martin. Imaginemos que, por alguna razón —quizás como parte de un acuerdo comercial con China—, Lockheed Martin decide repentinamente debilitar la capacidad militar de Taiwán interrumpiendo el acceso a repuestos, mejoras, municiones, redes informáticas y demás. ¿Alguien consideraría aceptable tal acción, un ejercicio legítimo de los derechos de propiedad? Sin duda, no. Habría exigencias inmediatas para que Lockheed Martin revirtiera sus acciones, y si se negara, el gobierno federal intervendría para tomar el control temporal de la empresa.

Esto ya ha ocurrido en el pasado.

La movilización estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial dependió en gran medida de contratistas privados. Sin embargo, estos contratistas no tenían libertad para actuar a su antojo. Entre otras cosas, el gobierno federal estaba ansioso por evitar conflictos laborales que pudieran obstaculizar el esfuerzo bélico. Por ello, la Junta Nacional del Trabajo de Guerra negoció acuerdos obligatorios entre la gerencia y los trabajadores.

Algunos empresarios no quisieron aceptarlo. En particular, Sewell Avery, presidente de Montgomery Ward, se negó rotundamente a cumplir con los términos de los convenios colectivos que se habían negociado con el Sindicato Unido de Comerciantes Minoristas, Mayoristas y de Grandes Almacenes.

En aquel entonces, Montgomery Ward era una importante cadena minorista y fabricante, cuya producción de tractores, autopartes y otros artículos era fundamental para el esfuerzo bélico. Sin embargo, Avery priorizó la resistencia a la sindicalización por encima de la derrota de los nazis.

Así pues, en abril de 1944, Franklin D. Roosevelt ordenó a la Guardia Nacional del Ejército que tomara la planta principal de Montgomery Ward en Chicago. Las tropas de la Guardia Nacional tuvieron que sacar literalmente a Avery de su oficina a la fuerza.



Más adelante ese mismo año, el gobierno federal también se incautó de otras instalaciones de Montgomery Ward.

Es importante tener en cuenta que ninguna de estas acciones pretendía imponer un control gubernamental a largo plazo sobre la economía. Nunca hubo intención de nacionalizar permanentemente Montgomery Ward. Pero el principio era claro: los particulares no tienen derecho a socavar la seguridad nacional. Y si la nacionalización temporal es la única manera de impedirlo, que así sea.

Volviendo a Elon Musk: en la guerra moderna, donde la comunicación y la información en tiempo real son tan importantes como los cohetes y la artillería, Starlink es tan fundamental para la seguridad nacional como Lockheed Martin. Las decisiones sobre qué países tendrán acceso completo a la capacidad de Starlink son una cuestión de política exterior y seguridad nacional, al igual que las decisiones sobre qué países podrán comprar y operar armamento estadounidense de alta tecnología.

Tales decisiones no pueden, ni deben, dejarse en manos de particulares. Esto sería cierto incluso si se tratara de patriotas que apoyaran la democracia y los valores estadounidenses. Definitivamente, no deberían quedar en manos de este individuo.

Musk será, sin duda y con razón, objeto de numerosas investigaciones si los demócratas ganan las elecciones de mitad de mandato. Pero no esperen que esto lo haga recapacitar: su respuesta ante esta posibilidad ha sido lanzar amenazas intimidantes.



Esto refuerza la idea de que el control de Starlink debe, de una forma u otra, arrebatárselo a Elon Musk. Se trata de una cuestión de seguridad nacional: no podemos permitir que particulares dicten la política exterior y de defensa, y sería totalmente irresponsable dejar un activo militar crucial en manos de un teórico de la conspiración racista y autoritario.



Un nuevo satélite argentino: la UTN está desarrollando su primer CubeSat de 3U

Un nuevo satélite argentino: la UTN está desarrollando su primer CubeSat de 3U
Por Antonella Romano



La Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Haedo (UTN FRH), junto con el Grupo de Investigación en Tecnología Aeroespacial (GTA), prepara el desarrollo de su primer nanosatélite CubeSat 3U para la observación terrestre y la demostración tecnológica. Este proyecto se suma a las iniciativas de otras universidades nacionales que cuentan con propuestas propias en esta área.


El Pocket Cube UTN FRH-DIY 1, primer satélite de la Facultad Regional Haedo, fue lanzado el 1 de octubre de 2026 a bordo de un Falcon 9 de SpaceX para estudiar la radiación gamma en el espacio.

¿Qué buscan con este nuevo proyecto?

Diferentes universidades argentinas, como la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y ahora la de UTN Facultad Regional de Haedo, buscan insertarse en el sector aeroespacial con proyectos propios. En este caso, el HAEDO-SAT pretende formar recursos humanos altamente capacitados en la gestión y el desarrollo de proyectos satelitales, además de impulsar la innovación y la integración de materiales avanzados, como aleaciones con memoria de forma y Nylon 12.

También busca generar una transferencia de conocimientos hacia las cátedras de grado y posgrado y, al mismo tiempo, fortalecer vínculos con empresas y organismos como la CONAE, VENG y otras universidades. Este proyecto representa un salto cualitativo en investigación aplicada, posicionando a la UTN FRH como un nuevo actor en el ecosistema espacial nacional, siguiendo estándares internacionales como los de la ECSS (European Cooperation for Space Standardization) y metodologías ágiles.

¿Cómo se integrará el proyecto?

El HAEDO-SAT será un CubeSat 3U, de 30 x 10 x 10 cm, compuesto por tres unidades estándar de 10 x 10 x 10 cm. El proyecto fue creado por el GTA y homologado por la UTN.

Integrará una carga útil con una cámara pancromática de 10 m de resolución para observar la Tierra, con principal interés en el partido de Morón y la localidad de Haedo, provincia de Buenos Aires. Capturará imágenes con una cobertura de 19 km por 14 km.

Contará con siete paneles solares, de los cuales cuatro serán desplegables, para generar una potencia orbital promedio de 22 W. También incorporará un sistema de navegación, guiado y control de actitud en los tres ejes, asistido por un Star Tracker que permitirá apuntar a objetivos con un margen de error de solo 1 km. Además, dispondrá de una computadora a bordo y sistemas de comunicaciones VHF/UHF. La estación terrena y el Centro de Control de la Misión tendrán sede en la Facultad Regional de Haedo.

Recientemente, el proyecto ya superó su revisión de diseño preliminar (PDR) en agosto de este año. Ahora, se encuentran finalizando la Fase B del diseño. El próximo objetivo es realizar la Revisión de Diseño Crítico (CDR), planificada entre noviembre de 2027 y mayo de 2028.

Esta etapa contempla el desarrollo y la construcción de modelos de calificación estructural, ingeniería y vuelo, así como la planificación y ejecución del ensamble, la integración y los ensayos ambientales. Se estima que el lanzamiento podría realizarse en 2029.

Un nuevo pequeño satélite pata la UTN FRH

El HAEDO-SAT no es la primera experiencia satelital de la UTN. A principios de octubre, la FRH lanzó el Pocket Cube UTN FRH-DIY 1 al espacio a bordo de un Falcon 9 de SpaceX, en la misión Transporter 18.

Este ejemplar fue creado por el Grupo de Simulación y Cálculos Electromagnéticos (SyCE) y desarrollado con la participación de docentes, investigadores y estudiantes de la Facultad Regional de Haedo, junto con la empresa argentina DIY Satélite. Midió cinco centímetros, pesó menos de 200 gramos y permite estudiar la radiación gamma y la degradación de componentes electrónicos en el espacio.



sábado, 19 de septiembre de 2026

El campo de batalla ahora se extiende hasta la Luna, afirma el oficial de mayor rango del ejército estadounidense

El campo de batalla ahora se extiende hasta la Luna, afirma el oficial de mayor rango del ejército estadounidense
"El campo de batalla moderno actual opera desde el lecho marino hasta el espacio cislunar."
Por Mike Wall


La Tierra puesta sobre la Luna, capturada por los astronautas de la misión Artemis II de la NASA el 6 de abril de 2026. (Crédito de la imagen: NASA)

Según su oficial de mayor rango, el ejército estadounidense debe estar preparado para enfrentarse al enemigo más lejos de casa que nunca.

"El campo de batalla moderno actual opera desde el lecho marino hasta el espacio cislunar", dijo el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, el miércoles (16 de septiembre) durante un discurso de apertura en la Conferencia Aérea, Espacial y Cibernética de la Asociación de Fuerzas Aéreas y Espaciales en National Harbor, Maryland.

El espacio cislunar se extiende desde la Tierra hasta la órbita de la Luna e incluye la superficie lunar. Desde hace varios años, los oficiales militares han estado haciendo hincapié en la importancia estratégica de esta vasta región, que podría volverse mucho más activa en la próxima década.


El general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, pronuncia un discurso en la Conferencia Aérea, Espacial y Cibernética de la Asociación de las Fuerzas Aéreas y Espaciales en National Harbor, Maryland, el 16 de septiembre de 2026. (Crédito de la imagen: Craig Hudson, para la Asociación de las Fuerzas Aéreas y Espaciales)

Por ejemplo, tanto Estados Unidos como China planean construir bases cerca del polo sur de la Luna, que se cree que alberga grandes cantidades de hielo de agua. Ganar esta nueva carrera lunar es crucial, han recalcado funcionarios estadounidenses, porque quien lo consiga podrá establecer normas de comportamiento en la Luna y sus alrededores.

China ya ha demostrado capacidades impresionantes en el ámbito lunar. En 2019, la misión robótica Chang'e 4 logró el primer alunizaje suave en la misteriosa cara oculta de la Luna. En 2024, Chang'e 6 trajo muestras de la cara oculta a la Tierra, otro hito.

Caine no mencionó tales misiones ni siquiera nombró a China. Tampoco proporcionó detalles sobre cómo sería un conflicto en el campo de batalla cislunar (aunque presumiblemente sería completamente robótico, con satélites que intentarían destruir naves adversarias mediante interferencias o cegamiento).

Pero hizo referencia al campo de batalla cislunar en dos ocasiones y señaló que las ramas militares estadounidenses no pueden dar por sentado el dominio continuo de sus respectivos dominios.

«Los conflictos futuros exigirán que operemos sin dar por sentado el acceso sin oposición, la seguridad de zonas remotas o un sostenimiento ininterrumpido o sin oposición», declaró Caine. «Nuestra tarea, amigos, es adaptarnos ahora mismo, para que la fuerza conjunta esté preparada para luchar, resistir y vencer en entornos globales en disputa, desde el lecho marino hasta el espacio cislunar».

La ventaja que Estados Unidos ha mantenido durante mucho tiempo en la última frontera será clave para asegurar tales victorias, añadió.

«Debemos seguir garantizando que Estados Unidos pueda atacar en cualquier lugar del planeta, en el momento y lugar que elija, y mantener esa capacidad», declaró Caine. «Nuestra Fuerza Espacial de Estados Unidos debe proporcionar una superioridad espacial sin parangón y mantener las redes, el conocimiento del entorno y la ventaja de datos que la fuerza conjunta necesita para vencer en el espacio, tanto ahora como en el futuro».

Ahora sabemos que parte de la estrategia de la Fuerza Espacial para mantener esa superioridad crucial consiste en el uso de armas en órbita terrestre. El jefe de la rama, el general Douglas Schiess, lo admitió durante un discurso en la misma conferencia el martes 15 de septiembre.

«Permítanme ser muy claro: hoy en día, los guardianes operan armas en órbita que pueden defender a la fuerza conjunta contra ataques espaciales», dijo Schiess durante su discurso. («Guardián» es el nombre oficial de un miembro de la Fuerza Espacial, al igual que a los miembros de la Armada de los Estados Unidos se les llama marineros y a los miembros del Ejército, soldados).

Schiess ofreció pocos detalles sobre estas armas, pero más adelante en su discurso dio a entender que son de naturaleza electromagnética, no cinética. Es decir, probablemente estén diseñadas para inutilizar sistemas clave de satélites adversarios en lugar de destruir la nave espacial por completo (lo que generaría una nube de escombros potencialmente problemáticos).

No sorprende que Estados Unidos posea y utilice dicha tecnología; lo noticioso es que un alto funcionario lo haya dicho tan abiertamente. Los principales rivales del país en el ámbito espacial, China y Rusia, también poseen tecnologías antisatélite avanzadas. Por ejemplo, ambos han destruido satélites fuera de servicio con misiles y han realizado acercamientos a naves espaciales con vehículos de inspección.



martes, 15 de septiembre de 2026

Estados Unidos admite que tiene armas en órbita

Estados Unidos admite que tiene armas en órbita
La Fuerza Espacial finalmente ha confirmado que tiene armas en el espacio y también ha compartido detalles sobre su conjunto de misiones de "control espacial".
por Joseph Trevithick y Howard Altman


VISIONES DE VICTOR HABBICK vía Getty Images


El secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, hizo una revelación impactante esta mañana, al confesar que actualmente hay armas en órbita desplegadas para proteger los intereses de Estados Unidos en el espacio . Estas armas dan soporte a una misión de control espacial, y la Fuerza Espacial de EE. UU. ha compartido detalles adicionales al respecto directamente con TWZ.

Meink mencionó por primera vez lo que describió como “armas de control espacial en órbita” durante su discurso de apertura hoy temprano en la Conferencia Aérea, Espacial y Cibernética 2026 de la Asociación de Fuerzas Aéreas y Espaciales (AFA) , a la que TWZ asiste. Como jefe del Departamento de la Fuerza Aérea, Meink funge como el máximo civil que supervisa tanto la Fuerza Aérea como la Fuerza Espacial. Las armas espaciales han sido históricamente un tema muy delicado para el ejército estadounidense, con mucha discusión durante décadas sobre si tales capacidades podrían existir ya en diversos grados en el arsenal estadounidense. Ya ha habido un cambio drástico en este sentido en los últimos años, con el jefe del Comando Espacial de EE. UU. (SPACECOM) declarando abiertamente el mes pasado que la adquisición de nuevas armas antisatélite es una prioridad máxima.


La primera pintura oficial encargada por la Fuerza Espacial, que se muestra aquí, representa explícitamente un duelo entre un avión espacial reutilizable y un satélite asesino hostil.

«Hoy seguimos asegurándonos de estar preparados para afrontar los desafíos de las amenazas en constante evolución, dondequiera que se presenten», declaró Meink durante su discurso de apertura. «Por eso, Estados Unidos cuenta ahora con armas de control espacial en órbita capaces de defender a la fuerza conjunta contra acciones hostiles de adversarios».

“Esa frase fue muy bien pensada. Así que reitero lo que dije antes”, afirmó al preguntársele si podía ampliar la información sobre esas capacidades durante la sesión de preguntas y respuestas que siguió a su discurso. “Es fundamental que mantengamos nuestro dominio no solo en el aire, sino también en el espacio, por lo que hemos tenido que tomar medidas para asegurarnos de que, cuando nos veamos amenazados, podamos hacerles frente”.

«No voy a entrar en detalles sobre el tipo de arma», dijo Meink cuando se le preguntó nuevamente si podía dar más detalles en una mesa redonda de prensa con TWZ y otros medios al margen de la Conferencia Aérea, Espacial y Cibernética celebrada hoy. «Al igual que con el dominio aéreo, necesitamos mantener el dominio en el espacio, ya que se está volviendo cada vez más importante para nuestro funcionamiento, nuestra forma de operar militarmente y económicamente, así como en el ámbito civil».

“Hay muchos factores que influyen en cómo hablamos de estos temas. Dedicamos mucho tiempo a hablar sobre cómo vamos a abordarlos”, añadió Meink en la mesa redonda al ser preguntado sobre por qué se hacía esta revelación ahora y sus implicaciones para disuadir a los adversarios.

“Es importante desde el punto de vista de la disuasión, pero, por otro lado, que yo hable de los detalles de lo que estamos haciendo no contribuiría a esa disuasión”, continuó. “Así que no voy a hablar de los detalles de lo que estamos haciendo, si hemos realizado pruebas o no, ni de nada más”.


El secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, pronuncia un discurso durante la ceremonia de traspaso de mando del jefe de Operaciones Espaciales, el general Douglas Schiess, el 3 de septiembre de 2026. USAF/Eric Dietrich

TWZ se puso en contacto por separado para obtener más información después de que Meink hiciera sus declaraciones iniciales esta mañana.

«Es política de larga data que Estados Unidos proteja y defienda a la Fuerza Conjunta en todos los ámbitos», nos dijo posteriormente un portavoz de la Fuerza Espacial. «Estamos aumentando la preparación ante las amenazas existentes, y Estados Unidos cuenta con armas de control espacial en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta contra acciones hostiles de adversarios».

«El control del espacio engloba las áreas de misión necesarias para disputar y controlar el dominio espacial, empleando medios cinéticos y no cinéticos para afectar las capacidades del adversario mediante la interrupción, la degradación e incluso la destrucción, si fuera necesario», continuaron. «Estas capacidades pueden emplearse con fines ofensivos y defensivos bajo la dirección de los mandos combatientes. Las operaciones militares estadounidenses se llevan a cabo en cumplimiento del derecho internacional, incluido el Tratado del Espacio Ultraterrestre y el Derecho Internacional Humanitario (DIH)».

El Tratado del Espacio Ultraterrestre, que entró en vigor en 1967, prohíbe a Estados Unidos y a los demás signatarios colocar armas nucleares y otras armas de destrucción masiva (ADM) en órbita. No impone límites al despliegue de armamento convencional. Tras recibir esta declaración inicial de la Fuerza Espacial, TWZ preguntó si el servicio confirmaba que actualmente dispone de armas de control espacial cinéticas (por ejemplo, interceptores físicos) y no cinéticas (por ejemplo, inhibidores de guerra electrónica), y si dichas armas podrían emplearse tanto de forma ofensiva como defensiva.

«Confirmamos que Estados Unidos posee armas de control espacial en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta contra acciones hostiles de adversarios», declaró el portavoz de la Fuerza Espacial en respuesta. «Más allá de eso, no comentaremos métodos operativos específicos, cargas útiles, características técnicas ni conceptos de empleo».


Un vistazo al interior de un centro de mando espacial estadounidense. Comando Espacial de EE. UU.

«A medida que la Fuerza Espacial continúa madurando, nuestro debate público tiene como objetivo aclarar la doctrina y las misiones, no revelar detalles operativos confidenciales», añadieron. «Lo importante es que la Fuerza Espacial de EE. UU. está comprometida con la seguridad y la sostenibilidad a largo plazo del dominio espacial, y nuestras operaciones se rigen por principios de larga data de conducta militar profesional y derecho internacional. Ese compromiso sigue siendo fundamental a medida que las operaciones espaciales continúan madurando y normalizándose».

Existen diversas maneras en que una plataforma en órbita puede atacar a otra o defenderse de amenazas. No todas estas opciones implican efectos destructivos o irreversibles. Por ejemplo, se podría usar un láser para cegar temporalmente la óptica de un objetivo sin dañarla. De manera similar, los sistemas de guerra electrónica podrían neutralizar una amenaza sin causar daños permanentes. Esto podría proporcionar tiempo adicional a un activo aliado para maniobrar y escapar del peligro. Por supuesto, también existen capacidades que buscan dañar o destruir un objetivo, como interceptores físicos, brazos robóticos, aerosoles que se pueden rociar sobre la óptica y los paneles solares, o incluso usar un satélite como arma cinética para impactar contra otro.


Un gráfico de la Agencia de Inteligencia de Defensa de EE. UU. que muestra algunas de las formas en que se puede llevar a cabo un ataque en órbita. DIA

Las denominadas armas antisatélite, como categoría amplia, no se limitan a las capacidades espaciales. También existen interceptores antisatélite de ascenso directo (ASAT) lanzados desde la superficie y otras capacidades desplegadas desde la atmósfera terrestre. Hasta la fecha, las únicas armas antisatélite reconocidas en el inventario militar estadounidense eran sistemas de guerra electrónica terrestres. En 2022, bajo la presidencia de Joe Biden, el gobierno estadounidense anunció una moratoria autoimpuesta sobre las pruebas destructivas de armas antisatélite de ascenso directo. Sin embargo, esto no habría impedido el desarrollo de dichas capacidades por otros medios, e incluso se desconoce si esa política sigue vigente.

Es importante señalar además que los planes para nuevos interceptores antimisiles espaciales son la base de la iniciativa de defensa antimisiles Cúpula Dorada de la administración Trump.

No cabe duda de la importancia crucial que las capacidades espaciales —incluidas la alerta temprana, la recopilación de inteligencia general, la guía de armas, las comunicaciones casi en tiempo real y otras— desempeñan en las operaciones militares estadounidenses actuales. Asimismo, resulta evidente que los principales competidores y potenciales adversarios de Estados Unidos a nivel mundial, especialmente China y Rusia, han estado desarrollando y desplegando activamente capacidades antisatélite cada vez más amenazantes. El Ejército Popular de Liberación de China (EPL) también ha expandido drásticamente sus propias capacidades espaciales, erosionando progresivamente el dominio histórico de las fuerzas armadas estadounidenses en este ámbito y planteando nuevas amenazas para Estados Unidos.

“Desde una perspectiva amplia, quizás la característica más crítica de la arquitectura espacial de seguridad nacional, receptiva y adaptable, que exige la orden ejecutiva del Presidente para garantizar la superioridad espacial estadounidense, es que la capacidad de supervivencia importa al menos tanto como el rendimiento”, declaró en agosto el general Stephen Whiting, jefe del Comando Espacial de la Fuerza Espacial de EE. UU. (SPACECOM), durante el Simposio anual de Defensa Espacial y de Misiles (SMD). “En el espacio, no hay refugio seguro. No se puede cavar una trinchera ni construir un escudo. Nuestros satélites se encuentran de forma constante o predecible en la zona de alcance de las armas del adversario. Y podemos construir los satélites más sofisticados y de mayor rendimiento de la historia, pero si dependen de una infraestructura de apoyo frágil y vulnerable, su rendimiento se reducirá a cero el primer día de la próxima guerra”.


El general Stephen Whiting, jefe del Comando Espacial de los Estados Unidos, aparece hablando en la Conferencia Mundial DoDIIS 2026 el 10 de agosto de 2026. DIA

En aquel momento, Whiting declaró públicamente que disponer de opciones "creíbles y reconocidas" para contrarrestar las capacidades enemigas en el espacio, incluyendo dañarlas o incluso destruirlas, era una prioridad clave para disuadir cualquier acción hostil y sobrevivir en caso de que estallara una batalla importante en órbita.

“Las medidas de protección para satélites son como las que se aplican a los aviones, ¿de acuerdo? Y estamos trabajando en ello”, declaró el teniente general Gregory Gagnon, jefe del Comando de Fuerzas de Combate (CFC) de la Fuerza Espacial, a TWZ y otros medios más recientemente en una mesa redonda celebrada en febrero en el Simposio de Guerra de la AFA. “No voy a dar detalles, porque quiero que esas medidas de protección funcionen, ¿no? No quiero informar a Pekín ni a Moscú de lo que he hecho”.

“Pero proteger y defender los satélites no se limita a la defensa. No se puede huir de un agresor para siempre. A veces hay que contraatacar”, continuó Gagnon. “Así pues, proteger y defender, aunque necesario, es insuficiente para lograr el control del espacio. Como parte de nuestra fuerza conjunta, también necesitamos la capacidad de atacar”.


El teniente general Gregory Gagnon, comandante del Comando de Fuerzas de Combate de la Fuerza Espacial de EE. UU., en el centro, visto en la Base de la Fuerza Espacial Schriever, Colorado, en diciembre de 2025 .

Las declaraciones de Meink de hoy arrojan una luz completamente nueva sobre los comentarios anteriores de Gagnon, en particular.

La reciente revelación del Secretario de la Fuerza Aérea ha suscitado interrogantes adicionales, más allá de los sistemas de armas que el ejército estadounidense ha desplegado realmente en el espacio. Existe una preocupación de larga data sobre las posibles ramificaciones de gran alcance de la creciente militarización del espacio. Como el propio Meink señaló hoy, las comunicaciones espaciales y otras capacidades son cada vez más fundamentales para la vida cotidiana en general, y una interrupción generalizada y a largo plazo podría tener graves consecuencias económicas y de otro tipo.

En la mesa redonda de hoy, Meink rechazó una pregunta sobre estas preocupaciones, citando los avances chinos y rusos en materia de sistemas antisatélite.

“¿Acaso alguien en esta sala se pregunta si los chinos y los rusos han estado desarrollando este tipo de armas?”, preguntó. “Nosotros estamos centrados en asegurarnos de poder protegernos y operar en ese entorno”.

«Depende de la perspectiva, ¿verdad? Pero decir que es responsabilidad del gobierno estadounidense proteger a sus ciudadanos de las amenazas emergentes me parece perfectamente lógico», declaró el general Chance Saltzman, ahora retirado y jefe de Operaciones Espaciales, el año pasado al ser preguntado sobre un tema similar en el contexto de los planes de la iniciativa Cúpula Dorada para interceptores espaciales. «Y vemos claramente que un país como la República Popular China está invirtiendo fuertemente en este tipo de amenazas, ya sean armas hipersónicas o amenazas espaciales. Por lo tanto, es hora de que el gobierno estadounidense asuma su responsabilidad de proteger a los ciudadanos estadounidenses de esas amenazas».

Aunque aún quedan muchas preguntas por responder, ahora está claro que el ejército estadounidense no solo planea hacerlo, sino que ya ha desplegado al menos algunos sistemas de armas en órbita, a medida que el ecosistema de amenazas fuera de la atmósfera terrestre continúa expandiéndose y evolucionando.



Fuente: www.twz.com/

domingo, 13 de septiembre de 2026

Frente común separatista: Escocia, Gales e Irlanda del Norte pactan una ofensiva independentista

Frente común separatista: Escocia, Gales e Irlanda del Norte pactan una ofensiva independentista
Con partidos independentistas al mando por primera vez en la historia, la presión política acorrala al gobierno del Reino Unido.




The Telegraph escribe que los líderes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se reunirán mañana en Cardiff para firmar un acuerdo sobre el inicio de la cooperación para romper el Reino Unido. 

Exigirán el derecho a un referéndum de independencia, o en el caso de Irlanda del Norte, sobre el derecho a formar parte de Irlanda. 

Tras la aplastante victoria de Plaid Cymru sobre el Partido Laborista en las últimas elecciones galesas, los partidos separatistas están ahora por primera vez en el poder en Escocia, Gales e Irlanda del Norte al mismo tiempo. 

Los tres primeros ministros también se reunirán en Cardiff con Mary Lou McDonald, la presidenta de Sinn Féin y líder de la oposición en Irlanda. 

Esta nueva ofensiva por referendos de independencia llega después de que el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, hablara sobre lo necesario para un nuevo referéndum de independencia en Escocia y estableciera un paralelo con el mecanismo del Acuerdo del Viernes Santo en Irlanda, que obliga al gobierno del Reino Unido a considerar un referéndum en Irlanda del Norte si la opinión pública cambia claramente. 

Los primeros ministros anteriores del Reino Unido habían cerrado por completo la puerta a un nuevo referéndum de independencia en Escocia, afirmando que el fallido referéndum de independencia de 2014 había cerrado esa cuestión durante décadas. 

Si Escocia, Gales e Irlanda del Norte abandonaran el Reino Unido, dejando solo a Inglaterra, la población del país restante disminuiría en un 15,5 % y su PIB disminuiría en un 13,5 % en comparación con las cifras actuales del Reino Unido total. 

También crearía una serie de dilemas geopolíticos y geoecónomicos: 

1. Londres perdería la base física del disuasorio nuclear independiente del Reino Unido

Toda la flota de submarinos armados con armas nucleares del Reino Unido está estacionada permanentemente en la Base Naval de Su Majestad Clyde en la costa oeste de Escocia. No hay puertos de aguas profundas alternativos en Inglaterra que sean geográfica, política o logísticamente adecuados para albergar submarinos nucleares y sus ojivas en un futuro previsible. 

2. Pérdida de control de la brecha GIUK 

Geográficamente, Escocia proporciona al Reino Unido una posición naval y aérea para vigilar el Atlántico Norte y la llamada brecha GIUK (Groenlandia-Islandia-Reino Unido). Es un punto de estrangulamiento marítimo vital para rastrear la actividad de submarinos rusos que entran en el Océano Atlántico desde el norte de Rusia. 

3. Destrucción del "Estate" de Entrenamiento de Defensa

Las Fuerzas Armadas Británicas requieren vastas extensiones de tierra deshabitada para entrenamiento de combate con fuego real. Inglaterra está demasiado densamente poblada para acomodar esta escala de preparación y el Ministerio de Defensa depende en gran medida de las Tierras Altas de Escocia, el Área de Entrenamiento de Sennybridge en Gales y las instalaciones de Abercorn en Irlanda del Norte para ejercicios de entrenamiento militar multidominio. 

4. Pérdida de petróleo y gas del Mar del Norte

Una Escocia independiente obtendría la propiedad de la gran mayoría de las aguas septentrionales actuales del Reino Unido, con Inglaterra perdiendo el control geopolítico directo sobre la mayor parte de las reservas de petróleo y gas del Mar del Norte, así como sobre vastos territorios de generación eólica marina ubicados en aguas escocesas y galesas. 

5. El surgimiento de un nuevo "Flanco Occidental" 

Durante más de un siglo, el Reino Unido ha operado bajo la suposición de que su frontera occidental está completamente segura. Si Irlanda del Norte se reunifica con la República de Irlanda, y Escocia y Gales se van, el Mar de Irlanda quedaría completamente rodeado por naciones extranjeras. Aunque una Irlanda unificada o una Escocia independiente serían probablemente democracias occidentales amistosas, podrían optar por una estricta neutralidad militar (similar a la postura geopolítica actual de Irlanda) en lugar de unirse a la OTAN. Esto crearía un vacío de seguridad masivo justo en la puerta de Inglaterra y obligaría a Londres a reconfigurar sus planes de defensa militar.



lunes, 7 de septiembre de 2026

Lo que los titanes de la tecnología no entienden sobre la ciencia ficción

Lo que los titanes de la tecnología no entienden sobre la ciencia ficción
Este género suele dejar al descubierto la podredumbre que se esconde tras futuros supuestamente perfectos.
Por Boris Kachka


Found Image Holdings / Corbis / Getty

Cuando leí la Utopía de Tomás Moro en la universidad, lo principal que retuve fue que los habitantes de la isla imaginaria de Moro trabajaban solo seis horas al día y ganaban lo que hoy llamaríamos una renta básica universal. Pero el hecho de que, tras leer este clásico del siglo XVI, solo me quedaran visiones de una jornada laboral más corta y una generosa paga dice más de mis hábitos de estudiante que de las ideas o intenciones de Moro. Reflexionando recientemente, recordé que su civilización no era precisamente la comuna universitaria de mis sueños. Sus ciudadanos tenían esclavos, algunos de los cuales eran encadenados por adulterio. El castigo por tener relaciones sexuales prematrimoniales, por su parte, era el celibato permanente; todo aquello parecía un estado de vigilancia punitivo. De alguna manera, no me había dado cuenta de todo esto al principio. Aun así, como señaló Gal Beckerman esta semana en un ensayo de The Atlantic sobre las malas interpretaciones de la ciencia ficción en Silicon Valley, no fui la primera persona en cometer este tipo de error. Por suerte, mi miopía fue inofensiva. No todos los malentendidos lo son.

Fuente: bookshop.org
En su nuevo libro, *El auge y la caída del Estado artificial*, la historiadora Jill Lepore analiza minuciosamente los libros de ciencia ficción que influyeron en Elon Musk, Sam Altman y Peter Thiel. En su adolescencia, estos futuros multimillonarios devoraron las obras de Robert Heinlein, Isaac Asimov, Arthur C. Clarke y otros autores de fantasía oscura, pero parecen aferrarse a las interpretaciones limitadas de su juventud. Sus malentendidos colectivos fascinaron a Beckerman. «Lo que parecían no comprender», escribe sobre estos hombres, «era que se trataba de relatos con moraleja, historias que proyectaban profundas preocupaciones sociales al espacio o a un futuro lejano, a muchos milenios de distancia». En lugar de ver la disfunción que subyacía a estas sociedades inventadas, «a estos chicos simplemente les parecían geniales los robots asesinos». Lepore argumenta que estas aparentes interpretaciones erróneas son en parte responsables de su obsesión con el progreso tecnológico, sin importar el costo humano.

Tres siglos después de que Moro acuñara la palabra utopía (que en griego suena como «buen lugar», pero en realidad significa «ningún lugar»), el filósofo John Stuart Mill popularizó su opuesto, la distopía, para describir mundos donde ocurren las peores cosas. En el siglo XX, la distopía se convirtió en un elemento clave de la ciencia ficción. Algunas de mis obras favoritas del género nos presentan sociedades que parecen idílicas, antes de revelar la podredumbre que se esconde tras estos mundos supuestamente perfectos. Su objetivo, creo, es demostrar que cualquier utopía es probablemente demasiado buena para ser verdad. No es ningún lugar, o peor aún.

La utopía de Moro no es tan diferente; describe una sociedad en la que los lectores quizás no querrían vivir. Moro, un líder católico inglés ejecutado por el rey Enrique VIII, probablemente no pretendía abogar por una sociedad esencialmente comunista con eutanasia legalizada. Los críticos han especulado durante mucho tiempo que su descripción era satírica, que la primera obra literaria utópica era, al menos en parte, distópica. Esto no me sorprendería, pues años de vida y lectura me han condicionado a aceptar que todo paraíso tiene su lado oscuro.

Por eso me consternó oír a Sam Altman decir, a principios de este año, que un proceso impulsado por IA para elegir al presidente de Estados Unidos podría ser «fantástico». Hace setenta años, en su cuento «Franquicia», Asimov imaginó una variante de este escenario: una computadora elige a un estadounidense promedio para que «vote» por presidente. En el cuento, la democracia se convierte en una mera anécdota estadística. En un momento en que la inteligencia artificial amenaza con cambiar la sociedad de forma irreversible, debo coincidir con Beckerman: «Lo que suceda después», escribe, «podría depender de si estos chicos maduran y finalmente reconocen lo que no vieron antes».



domingo, 6 de septiembre de 2026

Malvinas: lo que viene y la sanción a la empresa del yerno de Trump

Malvinas: lo que viene y la sanción a la empresa del yerno de Trump
El detrás de escena: la carta nacionalista que jugó el Gobierno y por qué puede afectar a Jared Kushner, familiar del presidente estadounidense.
por Manu Jove


En Davos, Milei habla con el yerno de Trump. Fue en enero pasado.

“Milei enfrenta su caída en las encuestas reviviendo el reclamo argentino por las Malvinas”, tituló The Wall Street Journal ante el mensaje presidencial por cadena nacional del pasado jueves. El reportero Ryan Dubé, corresponsal del tradicional medio estadounidense para América Latina, agregó en su nota que el Gobierno “jugó una carta nacionalista de probada eficacia”. La lectura es tan atinada como descriptiva y una parte de la efectividad que menciona está garantizada.

El tema mantendrá un espacio central en la conversación pública durante los próximos días con más anuncios oficiales y el envío al Congreso del proyecto de ley para modificar la legislación vigente sobre operaciones en las islas sin autorización. Además, ya se dio a conocer una lista de personas físicas y jurídicas para las que se iniciaron los procedimientos sancionatorios, pero hay una curiosidad muy llamativa que nadie parece haber advertido: entre las firmas acusadas hay una que se vincula de manera directa con Jared Kushner, el yerno de Donald Trump. Ya llegaremos a eso.

Más allá de algunas mediciones de opinión que marcaron una leve corrección hacia arriba en las últimas muestras, como el índice de confianza de la Universidad Di Tella, la mayoría de los sondeos coinciden en que Javier Milei y su gestión atraviesan su peor momento en términos de imagen en la serie histórica. En dos encuestas todavía no publicadas de reconocidas consultoras, a finales de agosto el sentimiento de negatividad ya superó el 60%. A eso se refiere Dubé. También es cierto que el líder libertario eligió abrazar una causa que, hasta ahora, le había sido ajena.

Sin embargo, logró imponer su jugada en la agenda y corrió el foco, por lo menos por un rato, de la discusión sobre la viabilidad de su programa económico. Un debate por momentos inútil que el propio Milei intenta empujar con datos distorsionados en sus recientes apariciones públicas. “Si no ganamos es porque como sociedad estamos decidiendo suicidarnos”, sentenció, atado al mástil de sus dogmas, el día anterior a su discurso malvinero. Resulta inevitable que los temas económicos sean los de mayor relevancia en la elección de 2027, pero, mientras tanto, hablamos de Malvinas. Y sobran motivos para hacerlo.

A partir de informes de la SIDE y en conjunto con el canciller Pablo Quirno, Santiago Caputo llevaba meses recopilando información sobre las empresas que operan en las Malvinas con fines de explotación de hidrocarburos. Las palabras de Trump sobre un posible cambio de postura de su administración en la cuestión de las islas funcionaron como un disparador para convertir esos trabajos en una nueva estrategia integral. El asesor, que venía parcialmente marginado de la toma de decisiones político-comunicacionales, llevó su propuesta a la reunión de Gabinete del martes. Así surgió la cadena nacional.

Milei, en una versión —y con un tono— mucho más similar a la de su primer año de gobierno que a la de sus recientes exposiciones escatológicas, leyó el guion que le preparó Caputo. El asesor coordinó el despliegue al que se plegaron todos los ministros, incluida Karina, con la amplificación simultánea del mensaje presidencial. Y es ahora quien administra las novedades, como si llegaran por goteo, para estimular el tratamiento del tema en los medios y redes sociales.

En la noche del viernes, 24 horas después del discurso presidencial, la Oficina del Presidente que maneja el santicaputismo anunció que va a “investigar y sancionar la violación de las prohibiciones establecidas en el artículo 2 de la Ley 26.659”. Unos minutos después, se conoció la lista. Empezó así la construcción del enemigo externo, con nombres propios y caras. El proyecto Sea Lion está encabezado por las firmas Navitas Petroleum Development, de Israel, y Rockhopper Exploration Limited, del Reino Unido, ilegítimas licenciatarias en territorio argentino.

Además de Navitas, hay otros 12 israelíes. Allí aparecen sus dueños y directivos más conocidos, como Gideon Tadmor y Koby Katz, quien fuera funcionario de Energía e Infraestructura del gobierno de Israel hace más de dos décadas, o distintas empresas que tienen un porcentaje del paquete accionario de la petrolera y no están específicamente dedicadas a ese rubro, como Meitav Investment House, Harel Insurance Financial Service o el grupo Phoenix, una muy importante aseguradora, con sus distintos tentáculos. Son The Phoenix Holding Ltd, Phoenix Financial Ltd y The Phoenix Investments House Ltd. Nos quedamos con estos nombres.

Según los datos públicos de propiedades de la bolsa de Tel Aviv, el grupo Phoenix tiene participación directa en Navitas. A través de Phoenix Excellence Pension and Provident Ltd tiene el 4,51% y con Phoenix Investments & Finances Ltd tiene otro 2,54%, lo que nos da un total de más del 7%. Al mismo tiempo, en 2025 el fondo Affinity Partners compró el 10% de Phoenix Financial, la empresa matriz del grupo. Y acá llega el detalle interesante: el fundador y CEO de Affinity Partners es Jared Kushner, marido de Ivanka Trump y funcionario de primera línea del gobierno estadounidense durante la primera presidencia de su suegro Donald, hasta 2021.

En síntesis, el yerno de Trump tiene participación societaria activa, a través de una de sus principales empresas, en una de las firmas que el Gobierno puso en la lista de aquellas que deben recibir sanciones. Según Forbes, Jared intentó adquirir Phoenix en 2014, a sus 33 años, como director ejecutivo de la inmobiliaria neoyorquina Kushner Companies. En aquel momento firmó un acuerdo preliminar por el 47% de la firma que se cayó por trabas regulatorias. Creó Affinity Partners en 2021, cuando dejó su cargo como integrante del Consejo Superior del Presidente de los Estados Unidos, una vez finalizado el primer mandato de Trump. En 2024 ofreció 250 millones de dólares por el 10%, operación que se concretó en enero de 2025. Él mismo la define como “una de sus mejores inversiones”.

Javier Milei estuvo junto a Kushner el 22 de enero pasado, en el Foro Económico de Davos, en Suiza. Del encuentro participó también el canciller Quirno. Además, el yerno de Donald es uno de los principales directivos del Board of Peace, la organización creada y presidida por el propio Trump desde comienzos de 2026, de la que también forman parte el Secretario de Estado, Marco Rubio, el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, y el ex primer ministro británico Tony Blair. El Presidente argentino firmó la adhesión en Davos y un mes después viajó a Washington para la sesión inaugural.

La lista de empresas que serán sancionadas por el Gobierno incluye a la canadiense JHI Associates Inc, que realiza exploraciones en el yacimiento adyacente a Sea Lion y pertenece a Eco Oil & Gas, también entre las firmas apuntadas, del israelí Gil Holzman. Entre los accionistas de Eco hay una compañía de Suecia, otra de Kaszajtan y una de Sudáfrica. Aparecen otras cuatro firmas de Estados Unidos y unos doce nombres con sede en el Reino Unido entre los que figura Noble Corporation, un prestador de servicios de infraestructura cuyos mayores accionistas son de la poderosa familia danesa Maersk, dueña de una de las principales empresas de transporte y logística a nivel mundial. La empresa holandesa Fugro NV, de datos geotécnicos, es otra de las prestadoras de servicios señaladas.

La operación malvinense del Gobierno tuvo una intensa intervención de Horacio Marín. El presidente de YPF se encargó personalmente de contactarse durante la jornada del viernes con las principales petroleras del mundo para asegurarles que el planteo del Presidente era real y contarles los detalles del Decreto 868/26, que excluye del RIGI a quienes operen en las islas. El sábado llegaron los comunicados de SLB, Halliburton y Baker Hughes, las principales compañías de servicios petroleros del mundo, en los que explicitaron que no formarán parte de ningún tipo de operación en las Islas Malvinas.

El más grande signo de interrogación se posa ahora sobre el gigante noruego de ingeniería offshore DOF Group y la holandesa Bluewater. Son proveedores estratégicos de VMOS (Vaca Muerta Oil Sur), el proyecto mimado de Vaca Muerta, una megaobra de infraestructura que impulsa YPF en conjunto con Vista, de Miguel Galuccio, Pan American Energy, de los Bulgheroni, y Tecpetrol, del grupo Techint, entre otras. Es una inversión de 3 mil millones de dólares. El problema es que Bluewater alquiló un barco para los trabajos en Sea Lion y, según trascendidos extraoficiales, la danesa podría estar mencionada en otra investigación similar.

Milei celebró públicamente las novedades que consiguió Marín con una sigla característica de Santiago Caputo: TMAP (todo marcha acorde al plan). Después de varios meses de ostracismo, el asesor también puede volver a decirla sin sentirla falsa. En caso de no surgir grandes imprevistos, el próximo miércoles el Gobierno va a enviar al Congreso el proyecto de modificación de la ley 26.659 y la creación del Consejo de Seguridad Nacional, también anticipado en la cadena. Otra idea de Caputo basada en su admiración por la administración norteamericana.

Una vez que la propuesta llegue al Poder Legislativo, empieza un nuevo juego. La intención libertaria es acelerar el tratamiento y así sostener vivo el tema durante los próximos dos meses. La estrategia narrativa pretende ubicar a la oposición en un lugar de natural incomodidad. Si los peronistas votan en contra del proyecto, serán acusados por el discurso oficial de cómplices de los usurpadores. Si acompañan, Milei habrá logrado la unidad nacional que pidió durante la cadena. Lo interpretan como una situación de win-win. Para el operativo, Caputo reactivó la sala de máquinas de la tropa digital de Las Fuerzas del Cielo, que no tardó un segundo en subirse de lleno al nuevo emprendimiento de su jefe político. Se terminó la retención de tareas.

En 2011 fue Pino Solanas el que impuso la ley original. Se sancionó por unanimidad en ambas cámaras. En 2013, el kirchnerismo avanzó con una modificación para imponer sanciones penales a quienes lleven adelante exploraciones hidrocarburíferas en las islas. También se incrementaron las multas: pasaron de 20.000 a 100.000 barriles de petróleo crudo (WTI) para la exploración, y de 150.000 a 1.500.000 para la extracción. En esa oportunidad se aprobó con votos negativos de la Unión Cívica Radical, el Pro y otros opositores que después conformarían la alianza Cambiemos. Patricia Bullrich, por supuesto, era una de ellas. Es muy probable que entre los cambios que proponga LLA se incorporen otras actividades además de la explotación petrolera. Sería una modificación importante.



Milei y Malvinas: el giro de un presidente rehén de sus propias opciones
Los anuncios en cadena chocan con un limite que el gobierno no puede cruzar. Los fondos y bancos que están detrás de la compañía israelí que lidera el proyecto para llevarse el petroleo de las islas. El rol de Chile. A Rockhopper y Navitas le entran las balas.



Con muy poco, Javier Milei y Santiago Caputo pueden crear un Patio de las Palmeras digital y darle argumentos a los aplaudidores 2.0. Más difícil es recuperar el tiempo perdido, los 3 años en los que el gobierno de la Libertad Avanza fue y vino sin saber qué hacer ante la causa Malvinas. La reacción de Milei en un tema estratégico llega muy tarde, cuando el oficialismo necesita salir de la encerrona de su programa económico. Es una cuestión de supervivencia, como decía el discurso que leyó el presidente. El repertorio oficial para la reelección no dispone de mejoras concretas en el bolsillo de las mayorías y hay que bucear en aguas profundas.

Los anuncios van en línea con lo que ya hicieron gobiernos anteriores, pero se dan en un contexto distinto: con el Atlántico Sur como eje de la disputa de Trump con China y con aliados fundamentales de Milei que traicionan su obsecuencia militante en el rubro de las relaciones internacionales. La contradicción fatal del ex panelista.

“¿El mejor discurso de la historia? De la historia de Milei, puede ser. Cero novedad”, dice un dirigente que colaboró con el gobierno hasta hace no tanto. El presidente logró su pico de rating en cadena nacional dos días después de un hecho que distintos especialistas consideran de enorme relevancia: la presentación conjunta que el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM) y la Asociación de Abogados Ambientalistas hicieron en el juzgado federal de Río Grande contra la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration. Son las empresas que en mayo pasado le anunciaron a sus inversores la apuesta de fondo: extraer, en el mediano plazo, 180 mil barriles de petróleo por día de Malvinas, en abierta violación de las resoluciones de la ONU y el finado derecho internacional.

La acción preventiva busca detener un doble daño, ambiental y soberano, en la Cuenca Norte de Malvinas, a 220 kilómetros de Puerto Argentino. La cautelar colectiva le pide a la jueza Mariel Borruto un embargo contra las empresas en el territorio usurpado: suspender las obras, perforaciones y movimientos del lecho marino, así como impedir nuevos contratos, desembolsos, transferencias o garantías destinados al proyecto Sea Lion. Además, pide que se informe del expediente a organismos de control financiero y mercados donde operan las compañías: la “Financial Conduct Authority” (FCA) del Reino Unido, la “London Stock Exchange” (LSE), la “Israel Securities Authority” (ISA), la “Tel Aviv Stock Exchange” (TASE) y la “New York Stock Exchange” (NYSE). El objetivo de los demandantes es que se intime a las petroleras para que identifiquen bancos, fondos, aseguradoras y actores que sostienen la explotación. “El dinero deja huellas”, dicen.

La caída de las acciones de Navitas (-2,3%) y Rockhopper (-6%) al día siguiente de la cadena de Milei muestra que la acción tiene efectos concretos. También el anuncio de tres grandes petroleras que se desligan de los negocios en una zona de conflicto. El impacto sobre las acciones de las empresas que operan en las islas no es nuevo: algo similar ya había ocurrido años atrás, lo que delata la pasividad de la extrema derecha durante el 70% de su mandato. “Es el mecanismo más efectivo. Lograr que bajen las acciones de las petroleras. Se les tiene que complicar el negocio ahora. Todo lo demás es de mediano y largo plazo”, dice un experto en el tema que considera inviable seguir juntando votos en la ONU. Más importante que el voto a favor de Argentina en la ONU, dice, sería que Brasil y Chile dejaran de ser escala en los vuelos que van de Londres a Malvinas.

La cuestión ambiental ya había afectado el valor bursátil del proyecto para llevarse el petróleo de Malvinas. Un exhaustivo informe del ex secretario de Malvinas Guillermo Carmona y su ex jefe de gabinete Jorge Poblette ubica 2022 como el año de una jugada estratégica en Sea Lion: el ingreso de la israelí Navitas con la compra del 65% de las acciones que pertenecían a la británica Harbour Energy (surgida en 2020 de la fusión entre Premier Oil PLC y Chrysaor Holdings). En ese momento, la secretaría de Energía del Frente de Todos sancionó a los directivos de Navitas.

Ya en 2013, la resoluciones 260 y 481 de la secretaría de Energía declararon clandestina a la empresa Premier Oil e ilegales sus actividades y la inhabilitaron para trabajar en Argentina durante 15 años. En julio de 2021, Harbour fue sancionada en base a la ley 26659 -de 2011- que Milei invocó en su discurso. Ante la caída de sus acciones y la amenaza de sanciones más duras, cuatro meses después, Harbour se retiró de Malvinas y decidió invertir en la Argentina continental. Hoy es una pieza clave de los proyectos del consorcio Southern Energy en Río Negro junto a PAE, YPF, Pampa Energía y la noruega Golar LNG.

Malvinas tiene uno de los PBI más altos del mundo, estimado en 116 mil dólares per cápita, y el Reino Unido apunta a dar un salto en su financiamiento a partir del petróleo. Si logra avanzar con su plan en el yacimiento que fue descubierto en 2010, piensan en Cancillería, podría incluso aumentar la población implantada de los kelpers y multiplicarla por 5 o 6. Un paso que puede ser decisivo para su política colonial. Es parte de lo que hoy está en juego.

De acuerdo con los comunicados regulados emitidos ante la Bolsa de Londres por Rockhopper que citan Carmona y Poblette, en septiembre de 2021 Harbour determinó que la exploración en las islas no se alineaba con sus metas de descarbonización y estrategia ambiental y retiró sus inversiones del Atlántico Sur. En abril de 2022, firmó un acuerdo definitivo para transferirle a Navitas su paquete mayoritario y el rol de operador principal del proyecto Sea Lion a cambio de un valor nominal de apenas 1 dólar. No fue una compra, sino una reestructuración de pasivos: Navitas quedó obligada a asumir las futuras responsabilidades de desmantelamiento y desarrollo del área.

Carmona y Poblette trazan el mapa del dinero y reconstruyen el origen de los 2100 millones de dólares que Navitas está inyectando en Malvinas: una red de capitales del mercado bursátil de Tel Aviv, bancos israelíes, crédito técnico internacional y líneas comerciales. Según los informes regulatorios de la Bolsa de Tel Aviv y la Bolsa de Londres, dicen, los dólares para llevarse el petróleo vienen de tres vías principales: los fondos de pensión e inversores institucionales; crédito bancario e inversores comerciales y la gran banca israelí y el flujo del Golfo de México.

Hace exactamente un año, Navitas hizo una emisión masiva de participaciones en la Bolsa de Tel Aviv que recaudó 368,4 millones de dólares, en su mayoría aportados por los fondos de retiro, aseguradoras y casas de inversión más influyentes de Israel, como Menorah Mivtachim, Meitav Gemel & Pensión, Altshuler Shaham, Clal Insurance y el Grupo Delek, del que proviene el máximo directivo de Navitas, Gideon Tadmor.

El núcleo principal del financiamiento de la construcción -unos 1.000 millones de dólares- está estructurado por un banco líder mediante un crédito garantizado por reservas probadas de petróleo bajo el lecho marino. A esto se suma un acuerdo de crédito comercial de 100 millones de dólares con el gigante suizo de comercio de materias primas Trafigura Trading LLC, concedido a cambio de derechos de compra y comercialización del petróleo extraído. Trafigura, que tiene sede en Singapur y presencia en Argentina desde hace años, es uno de los grandes beneficiados del modelo Milei. Según la Asociación del Personal Jerárquico de la Industria del Gas, la firma aprovechó la agonía de Enarsa bajo el gobierno libertario para quedarse con la mayor parte de los contratos de los barcos de GNL que se importaron durante el último invierno y vendió el gas a un precio desmesurado, hasta 5 veces más caro que el que se produce en Vaca Muerta.

Navitas, el verdadero pulmotor de Sea Lion, cuenta con facilidades de crédito y respaldo operativo de los mayores bancos comerciales de Israel, entre los que destacan Bank Hapoalim, Bank Leumi, Mizrahi Tefahot e Israel Discount Bank. Además, la empresa utiliza el flujo de caja positivo derivado de sus operaciones en el yacimiento Shenandoah en el Golfo de México, con ingresos anuales proyectados superiores a los 365 millones de dólares. Toda la agitación de Milei contra la usurpación se ahoga en este trasfondo donde sus principales aliados aprovechan su vocación de colonia y se le ríen en la cara.

Tal como reveló El Destape en exclusiva hace cinco meses, en diciembre pasado desde la secretaría general de la Presidencia de Karina Milei hicieron gestiones informales para pedirle al canciller israelí Gideon Sa'ar que aclarara la posición del gobierno de Benjamin Netanyahu sobre el proyecto Navitas. A través de un mensaje en X, el 26 de diciembre, Sa’ar salió del paso: dijo lamentar la situación y se pronunció a favor de una solución pacífica en el territorio donde murieron 649 combatientes argentinos. Al instante, Pablo Quirno agradeció y dijo que las petroleras debían abstenerse de avanzar con el plan. Las dos lo ignoraron por completo.

Tadmor, el cerebro y cofundador de Navitas, dirigió durante casi dos décadas la división energética del Grupo Delek: lideró el desarrollo del primer yacimiento de gas comercial de Israel, Yam Tethys, y los hallazgos de los megayacimientos offshore Tamar y Leviathan en el Mar Mediterráneo. En 2017, creó Navitas junto a Jakob “Koby” Katz, el ex director general del Ministerio de Infraestructura, Energía y Agua de Israel durante el primer gobierno de Netanyahu y la administración de Ehud Barak (1999-2001). Tadmor y Katz trabajaron juntos en Delek durante mucho tiempo.

La cadena de Milei terminó de consumar un giro de 180 grados. El discurso que Caputo le escribió al presidente busca dejar atrás su histórica admiración por Margaret Thatcher, la pasividad absoluta ante la visita de David Cameron a Malvinas en febrero de 2024 y la defensa de la autodeterminación de los kelpers que hizo en el discurso del 2 de abril de 2025.

En LLA admiten que el primer cimbronazo llegó hace casi dos años. Fue cuando, guiado por la política de seducción, el gobierno anunció un acuerdo para restablecer los vuelos a Malvinas desde San Pablo y con escala en Córdoba. Entonces, Victoria Villarruel salió a fulminar la movida que firmó Diana Mondino con el canciller David Lammy en Nueva York.

La pirueta de la extrema derecha se profundizó después de que los jugadores de la Scaloneta mostraran la bandera de las Malvinas en el Mundial, pero ya estaba bastante avanzada. El 11 de julio pasado, en la víspera del partido que Argentina le ganó a Suiza antes de jugar con Inglaterra, Quirno escribió una nota en La Nación titulada “Malvinas: la fuerza de una causa justa”. Ahí mencionó a Navitas y Rockhopper, como lo había hecho Milei en su discurso del último 2 de abril. El tema crecía y el gobierno no sabía cómo controlarlo. La bandera que mostraron Gio Lo Celso y Cuti Romero fue una demostración fenomenal del poder blando argentino y dio la vuelta al mundo.

En paralelo, atrapado en la guerra de Irán, en abril pasado el Pentágono filtró a Reuters un eventual cambio de opinión de Trump en torno al territorio usurpado por los ingleses. The Telegraph, controlado por los tories, fue uno de sus grandes difusores. Es el mismo medio que Trump eligió ahora para volver a agitar el tema con una nueva entrevista.

Milei no solo tiene un problema con el gobierno de su ídolo Bibi Netanyahu. También tiene otro que lo excede con el de José Antonio Katz en Chile. El mismo día de la visita de Milei, Punta Arenas anunció una nueva ruta marítima comercial hacia Malvinas, en un gesto más de la alianza histórica de Chile con Gran Bretaña. Terminado el proceso de exploración, las petroleras avanzan en la conexión logística y apuran la licitación de la plataforma de explotación.

La cercanía de Chile con el Reino Unido se ratificó durante la guerra de 1982 como el eslabón más dramático de una cadena mucho más larga, cuando la dictadura argentina temía no solo espionaje por parte de la dictadura de Pinochet sino incluso la posibilidad de un ataque fogoneado por los ingleses en la Patagonia argentina.

En 2022, la Fuerza Aérea de Chile le compró tres aeronaves Boeing E-3D Sentry a la Royal Air Force con el objetivo de elevar su capacidad de alerta temprana y control aerotransportado. En abril del año pasado, todavía con Gabriel Boric como presidente, el sitio Agenda Malvinas reveló el acuerdo que el Jefe de Planificación Estratégica de la Royal Navy, capitán de Navío Thomas Shaves, firmó con el jefe de la Armada chilena Juan de la Maza para desarrollar la industria naval trasandina en el marco de la décima reunión de Estados Mayores entre las dos Armadas.

La armada chilena forma parte de los ejercicios Rimpac, el ejercicio naval más grande del mundo que propicia Estados Unidos en la cuenca del Pacifico con alrededor de 30 países entre los que se destaca el Reino Unido. Los especialistas recuerdan que la marina chilena está fuertemente identificada con Inglaterra desde su fundación. El primer comandante en jefe de la armada de Chile fue un vicealmirante inglés, Lord Thomas Cochrane. En cambio, el fundador de la armada argentina fue Guilermo Brown, un irlandés.