domingo, 6 de septiembre de 2026

Malvinas: lo que viene y la sanción a la empresa del yerno de Trump

Malvinas: lo que viene y la sanción a la empresa del yerno de Trump
El detrás de escena: la carta nacionalista que jugó el Gobierno y por qué puede afectar a Jared Kushner, familiar del presidente estadounidense.
por Manu Jove


En Davos, Milei habla con el yerno de Trump. Fue en enero pasado.

“Milei enfrenta su caída en las encuestas reviviendo el reclamo argentino por las Malvinas”, tituló The Wall Street Journal ante el mensaje presidencial por cadena nacional del pasado jueves. El reportero Ryan Dubé, corresponsal del tradicional medio estadounidense para América Latina, agregó en su nota que el Gobierno “jugó una carta nacionalista de probada eficacia”. La lectura es tan atinada como descriptiva y una parte de la efectividad que menciona está garantizada.

El tema mantendrá un espacio central en la conversación pública durante los próximos días con más anuncios oficiales y el envío al Congreso del proyecto de ley para modificar la legislación vigente sobre operaciones en las islas sin autorización. Además, ya se dio a conocer una lista de personas físicas y jurídicas para las que se iniciaron los procedimientos sancionatorios, pero hay una curiosidad muy llamativa que nadie parece haber advertido: entre las firmas acusadas hay una que se vincula de manera directa con Jared Kushner, el yerno de Donald Trump. Ya llegaremos a eso.

Más allá de algunas mediciones de opinión que marcaron una leve corrección hacia arriba en las últimas muestras, como el índice de confianza de la Universidad Di Tella, la mayoría de los sondeos coinciden en que Javier Milei y su gestión atraviesan su peor momento en términos de imagen en la serie histórica. En dos encuestas todavía no publicadas de reconocidas consultoras, a finales de agosto el sentimiento de negatividad ya superó el 60%. A eso se refiere Dubé. También es cierto que el líder libertario eligió abrazar una causa que, hasta ahora, le había sido ajena.

Sin embargo, logró imponer su jugada en la agenda y corrió el foco, por lo menos por un rato, de la discusión sobre la viabilidad de su programa económico. Un debate por momentos inútil que el propio Milei intenta empujar con datos distorsionados en sus recientes apariciones públicas. “Si no ganamos es porque como sociedad estamos decidiendo suicidarnos”, sentenció, atado al mástil de sus dogmas, el día anterior a su discurso malvinero. Resulta inevitable que los temas económicos sean los de mayor relevancia en la elección de 2027, pero, mientras tanto, hablamos de Malvinas. Y sobran motivos para hacerlo.

A partir de informes de la SIDE y en conjunto con el canciller Pablo Quirno, Santiago Caputo llevaba meses recopilando información sobre las empresas que operan en las Malvinas con fines de explotación de hidrocarburos. Las palabras de Trump sobre un posible cambio de postura de su administración en la cuestión de las islas funcionaron como un disparador para convertir esos trabajos en una nueva estrategia integral. El asesor, que venía parcialmente marginado de la toma de decisiones político-comunicacionales, llevó su propuesta a la reunión de Gabinete del martes. Así surgió la cadena nacional.

Milei, en una versión —y con un tono— mucho más similar a la de su primer año de gobierno que a la de sus recientes exposiciones escatológicas, leyó el guion que le preparó Caputo. El asesor coordinó el despliegue al que se plegaron todos los ministros, incluida Karina, con la amplificación simultánea del mensaje presidencial. Y es ahora quien administra las novedades, como si llegaran por goteo, para estimular el tratamiento del tema en los medios y redes sociales.

En la noche del viernes, 24 horas después del discurso presidencial, la Oficina del Presidente que maneja el santicaputismo anunció que va a “investigar y sancionar la violación de las prohibiciones establecidas en el artículo 2 de la Ley 26.659”. Unos minutos después, se conoció la lista. Empezó así la construcción del enemigo externo, con nombres propios y caras. El proyecto Sea Lion está encabezado por las firmas Navitas Petroleum Development, de Israel, y Rockhopper Exploration Limited, del Reino Unido, ilegítimas licenciatarias en territorio argentino.

Además de Navitas, hay otros 12 israelíes. Allí aparecen sus dueños y directivos más conocidos, como Gideon Tadmor y Koby Katz, quien fuera funcionario de Energía e Infraestructura del gobierno de Israel hace más de dos décadas, o distintas empresas que tienen un porcentaje del paquete accionario de la petrolera y no están específicamente dedicadas a ese rubro, como Meitav Investment House, Harel Insurance Financial Service o el grupo Phoenix, una muy importante aseguradora, con sus distintos tentáculos. Son The Phoenix Holding Ltd, Phoenix Financial Ltd y The Phoenix Investments House Ltd. Nos quedamos con estos nombres.

Según los datos públicos de propiedades de la bolsa de Tel Aviv, el grupo Phoenix tiene participación directa en Navitas. A través de Phoenix Excellence Pension and Provident Ltd tiene el 4,51% y con Phoenix Investments & Finances Ltd tiene otro 2,54%, lo que nos da un total de más del 7%. Al mismo tiempo, en 2025 el fondo Affinity Partners compró el 10% de Phoenix Financial, la empresa matriz del grupo. Y acá llega el detalle interesante: el fundador y CEO de Affinity Partners es Jared Kushner, marido de Ivanka Trump y funcionario de primera línea del gobierno estadounidense durante la primera presidencia de su suegro Donald, hasta 2021.

En síntesis, el yerno de Trump tiene participación societaria activa, a través de una de sus principales empresas, en una de las firmas que el Gobierno puso en la lista de aquellas que deben recibir sanciones. Según Forbes, Jared intentó adquirir Phoenix en 2014, a sus 33 años, como director ejecutivo de la inmobiliaria neoyorquina Kushner Companies. En aquel momento firmó un acuerdo preliminar por el 47% de la firma que se cayó por trabas regulatorias. Creó Affinity Partners en 2021, cuando dejó su cargo como integrante del Consejo Superior del Presidente de los Estados Unidos, una vez finalizado el primer mandato de Trump. En 2024 ofreció 250 millones de dólares por el 10%, operación que se concretó en enero de 2025. Él mismo la define como “una de sus mejores inversiones”.

Javier Milei estuvo junto a Kushner el 22 de enero pasado, en el Foro Económico de Davos, en Suiza. Del encuentro participó también el canciller Quirno. Además, el yerno de Donald es uno de los principales directivos del Board of Peace, la organización creada y presidida por el propio Trump desde comienzos de 2026, de la que también forman parte el Secretario de Estado, Marco Rubio, el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, y el ex primer ministro británico Tony Blair. El Presidente argentino firmó la adhesión en Davos y un mes después viajó a Washington para la sesión inaugural.

La lista de empresas que serán sancionadas por el Gobierno incluye a la canadiense JHI Associates Inc, que realiza exploraciones en el yacimiento adyacente a Sea Lion y pertenece a Eco Oil & Gas, también entre las firmas apuntadas, del israelí Gil Holzman. Entre los accionistas de Eco hay una compañía de Suecia, otra de Kaszajtan y una de Sudáfrica. Aparecen otras cuatro firmas de Estados Unidos y unos doce nombres con sede en el Reino Unido entre los que figura Noble Corporation, un prestador de servicios de infraestructura cuyos mayores accionistas son de la poderosa familia danesa Maersk, dueña de una de las principales empresas de transporte y logística a nivel mundial. La empresa holandesa Fugro NV, de datos geotécnicos, es otra de las prestadoras de servicios señaladas.

La operación malvinense del Gobierno tuvo una intensa intervención de Horacio Marín. El presidente de YPF se encargó personalmente de contactarse durante la jornada del viernes con las principales petroleras del mundo para asegurarles que el planteo del Presidente era real y contarles los detalles del Decreto 868/26, que excluye del RIGI a quienes operen en las islas. El sábado llegaron los comunicados de SLB, Halliburton y Baker Hughes, las principales compañías de servicios petroleros del mundo, en los que explicitaron que no formarán parte de ningún tipo de operación en las Islas Malvinas.

El más grande signo de interrogación se posa ahora sobre el gigante noruego de ingeniería offshore DOF Group y la holandesa Bluewater. Son proveedores estratégicos de VMOS (Vaca Muerta Oil Sur), el proyecto mimado de Vaca Muerta, una megaobra de infraestructura que impulsa YPF en conjunto con Vista, de Miguel Galuccio, Pan American Energy, de los Bulgheroni, y Tecpetrol, del grupo Techint, entre otras. Es una inversión de 3 mil millones de dólares. El problema es que Bluewater alquiló un barco para los trabajos en Sea Lion y, según trascendidos extraoficiales, la danesa podría estar mencionada en otra investigación similar.

Milei celebró públicamente las novedades que consiguió Marín con una sigla característica de Santiago Caputo: TMAP (todo marcha acorde al plan). Después de varios meses de ostracismo, el asesor también puede volver a decirla sin sentirla falsa. En caso de no surgir grandes imprevistos, el próximo miércoles el Gobierno va a enviar al Congreso el proyecto de modificación de la ley 26.659 y la creación del Consejo de Seguridad Nacional, también anticipado en la cadena. Otra idea de Caputo basada en su admiración por la administración norteamericana.

Una vez que la propuesta llegue al Poder Legislativo, empieza un nuevo juego. La intención libertaria es acelerar el tratamiento y así sostener vivo el tema durante los próximos dos meses. La estrategia narrativa pretende ubicar a la oposición en un lugar de natural incomodidad. Si los peronistas votan en contra del proyecto, serán acusados por el discurso oficial de cómplices de los usurpadores. Si acompañan, Milei habrá logrado la unidad nacional que pidió durante la cadena. Lo interpretan como una situación de win-win. Para el operativo, Caputo reactivó la sala de máquinas de la tropa digital de Las Fuerzas del Cielo, que no tardó un segundo en subirse de lleno al nuevo emprendimiento de su jefe político. Se terminó la retención de tareas.

En 2011 fue Pino Solanas el que impuso la ley original. Se sancionó por unanimidad en ambas cámaras. En 2013, el kirchnerismo avanzó con una modificación para imponer sanciones penales a quienes lleven adelante exploraciones hidrocarburíferas en las islas. También se incrementaron las multas: pasaron de 20.000 a 100.000 barriles de petróleo crudo (WTI) para la exploración, y de 150.000 a 1.500.000 para la extracción. En esa oportunidad se aprobó con votos negativos de la Unión Cívica Radical, el Pro y otros opositores que después conformarían la alianza Cambiemos. Patricia Bullrich, por supuesto, era una de ellas. Es muy probable que entre los cambios que proponga LLA se incorporen otras actividades además de la explotación petrolera. Sería una modificación importante.



Milei y Malvinas: el giro de un presidente rehén de sus propias opciones
Los anuncios en cadena chocan con un limite que el gobierno no puede cruzar. Los fondos y bancos que están detrás de la compañía israelí que lidera el proyecto para llevarse el petroleo de las islas. El rol de Chile. A Rockhopper y Navitas le entran las balas.



Con muy poco, Javier Milei y Santiago Caputo pueden crear un Patio de las Palmeras digital y darle argumentos a los aplaudidores 2.0. Más difícil es recuperar el tiempo perdido, los 3 años en los que el gobierno de la Libertad Avanza fue y vino sin saber qué hacer ante la causa Malvinas. La reacción de Milei en un tema estratégico llega muy tarde, cuando el oficialismo necesita salir de la encerrona de su programa económico. Es una cuestión de supervivencia, como decía el discurso que leyó el presidente. El repertorio oficial para la reelección no dispone de mejoras concretas en el bolsillo de las mayorías y hay que bucear en aguas profundas.

Los anuncios van en línea con lo que ya hicieron gobiernos anteriores, pero se dan en un contexto distinto: con el Atlántico Sur como eje de la disputa de Trump con China y con aliados fundamentales de Milei que traicionan su obsecuencia militante en el rubro de las relaciones internacionales. La contradicción fatal del ex panelista.

“¿El mejor discurso de la historia? De la historia de Milei, puede ser. Cero novedad”, dice un dirigente que colaboró con el gobierno hasta hace no tanto. El presidente logró su pico de rating en cadena nacional dos días después de un hecho que distintos especialistas consideran de enorme relevancia: la presentación conjunta que el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM) y la Asociación de Abogados Ambientalistas hicieron en el juzgado federal de Río Grande contra la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration. Son las empresas que en mayo pasado le anunciaron a sus inversores la apuesta de fondo: extraer, en el mediano plazo, 180 mil barriles de petróleo por día de Malvinas, en abierta violación de las resoluciones de la ONU y el finado derecho internacional.

La acción preventiva busca detener un doble daño, ambiental y soberano, en la Cuenca Norte de Malvinas, a 220 kilómetros de Puerto Argentino. La cautelar colectiva le pide a la jueza Mariel Borruto un embargo contra las empresas en el territorio usurpado: suspender las obras, perforaciones y movimientos del lecho marino, así como impedir nuevos contratos, desembolsos, transferencias o garantías destinados al proyecto Sea Lion. Además, pide que se informe del expediente a organismos de control financiero y mercados donde operan las compañías: la “Financial Conduct Authority” (FCA) del Reino Unido, la “London Stock Exchange” (LSE), la “Israel Securities Authority” (ISA), la “Tel Aviv Stock Exchange” (TASE) y la “New York Stock Exchange” (NYSE). El objetivo de los demandantes es que se intime a las petroleras para que identifiquen bancos, fondos, aseguradoras y actores que sostienen la explotación. “El dinero deja huellas”, dicen.

La caída de las acciones de Navitas (-2,3%) y Rockhopper (-6%) al día siguiente de la cadena de Milei muestra que la acción tiene efectos concretos. También el anuncio de tres grandes petroleras que se desligan de los negocios en una zona de conflicto. El impacto sobre las acciones de las empresas que operan en las islas no es nuevo: algo similar ya había ocurrido años atrás, lo que delata la pasividad de la extrema derecha durante el 70% de su mandato. “Es el mecanismo más efectivo. Lograr que bajen las acciones de las petroleras. Se les tiene que complicar el negocio ahora. Todo lo demás es de mediano y largo plazo”, dice un experto en el tema que considera inviable seguir juntando votos en la ONU. Más importante que el voto a favor de Argentina en la ONU, dice, sería que Brasil y Chile dejaran de ser escala en los vuelos que van de Londres a Malvinas.

La cuestión ambiental ya había afectado el valor bursátil del proyecto para llevarse el petróleo de Malvinas. Un exhaustivo informe del ex secretario de Malvinas Guillermo Carmona y su ex jefe de gabinete Jorge Poblette ubica 2022 como el año de una jugada estratégica en Sea Lion: el ingreso de la israelí Navitas con la compra del 65% de las acciones que pertenecían a la británica Harbour Energy (surgida en 2020 de la fusión entre Premier Oil PLC y Chrysaor Holdings). En ese momento, la secretaría de Energía del Frente de Todos sancionó a los directivos de Navitas.

Ya en 2013, la resoluciones 260 y 481 de la secretaría de Energía declararon clandestina a la empresa Premier Oil e ilegales sus actividades y la inhabilitaron para trabajar en Argentina durante 15 años. En julio de 2021, Harbour fue sancionada en base a la ley 26659 -de 2011- que Milei invocó en su discurso. Ante la caída de sus acciones y la amenaza de sanciones más duras, cuatro meses después, Harbour se retiró de Malvinas y decidió invertir en la Argentina continental. Hoy es una pieza clave de los proyectos del consorcio Southern Energy en Río Negro junto a PAE, YPF, Pampa Energía y la noruega Golar LNG.

Malvinas tiene uno de los PBI más altos del mundo, estimado en 116 mil dólares per cápita, y el Reino Unido apunta a dar un salto en su financiamiento a partir del petróleo. Si logra avanzar con su plan en el yacimiento que fue descubierto en 2010, piensan en Cancillería, podría incluso aumentar la población implantada de los kelpers y multiplicarla por 5 o 6. Un paso que puede ser decisivo para su política colonial. Es parte de lo que hoy está en juego.

De acuerdo con los comunicados regulados emitidos ante la Bolsa de Londres por Rockhopper que citan Carmona y Poblette, en septiembre de 2021 Harbour determinó que la exploración en las islas no se alineaba con sus metas de descarbonización y estrategia ambiental y retiró sus inversiones del Atlántico Sur. En abril de 2022, firmó un acuerdo definitivo para transferirle a Navitas su paquete mayoritario y el rol de operador principal del proyecto Sea Lion a cambio de un valor nominal de apenas 1 dólar. No fue una compra, sino una reestructuración de pasivos: Navitas quedó obligada a asumir las futuras responsabilidades de desmantelamiento y desarrollo del área.

Carmona y Poblette trazan el mapa del dinero y reconstruyen el origen de los 2100 millones de dólares que Navitas está inyectando en Malvinas: una red de capitales del mercado bursátil de Tel Aviv, bancos israelíes, crédito técnico internacional y líneas comerciales. Según los informes regulatorios de la Bolsa de Tel Aviv y la Bolsa de Londres, dicen, los dólares para llevarse el petróleo vienen de tres vías principales: los fondos de pensión e inversores institucionales; crédito bancario e inversores comerciales y la gran banca israelí y el flujo del Golfo de México.

Hace exactamente un año, Navitas hizo una emisión masiva de participaciones en la Bolsa de Tel Aviv que recaudó 368,4 millones de dólares, en su mayoría aportados por los fondos de retiro, aseguradoras y casas de inversión más influyentes de Israel, como Menorah Mivtachim, Meitav Gemel & Pensión, Altshuler Shaham, Clal Insurance y el Grupo Delek, del que proviene el máximo directivo de Navitas, Gideon Tadmor.

El núcleo principal del financiamiento de la construcción -unos 1.000 millones de dólares- está estructurado por un banco líder mediante un crédito garantizado por reservas probadas de petróleo bajo el lecho marino. A esto se suma un acuerdo de crédito comercial de 100 millones de dólares con el gigante suizo de comercio de materias primas Trafigura Trading LLC, concedido a cambio de derechos de compra y comercialización del petróleo extraído. Trafigura, que tiene sede en Singapur y presencia en Argentina desde hace años, es uno de los grandes beneficiados del modelo Milei. Según la Asociación del Personal Jerárquico de la Industria del Gas, la firma aprovechó la agonía de Enarsa bajo el gobierno libertario para quedarse con la mayor parte de los contratos de los barcos de GNL que se importaron durante el último invierno y vendió el gas a un precio desmesurado, hasta 5 veces más caro que el que se produce en Vaca Muerta.

Navitas, el verdadero pulmotor de Sea Lion, cuenta con facilidades de crédito y respaldo operativo de los mayores bancos comerciales de Israel, entre los que destacan Bank Hapoalim, Bank Leumi, Mizrahi Tefahot e Israel Discount Bank. Además, la empresa utiliza el flujo de caja positivo derivado de sus operaciones en el yacimiento Shenandoah en el Golfo de México, con ingresos anuales proyectados superiores a los 365 millones de dólares. Toda la agitación de Milei contra la usurpación se ahoga en este trasfondo donde sus principales aliados aprovechan su vocación de colonia y se le ríen en la cara.

Tal como reveló El Destape en exclusiva hace cinco meses, en diciembre pasado desde la secretaría general de la Presidencia de Karina Milei hicieron gestiones informales para pedirle al canciller israelí Gideon Sa'ar que aclarara la posición del gobierno de Benjamin Netanyahu sobre el proyecto Navitas. A través de un mensaje en X, el 26 de diciembre, Sa’ar salió del paso: dijo lamentar la situación y se pronunció a favor de una solución pacífica en el territorio donde murieron 649 combatientes argentinos. Al instante, Pablo Quirno agradeció y dijo que las petroleras debían abstenerse de avanzar con el plan. Las dos lo ignoraron por completo.

Tadmor, el cerebro y cofundador de Navitas, dirigió durante casi dos décadas la división energética del Grupo Delek: lideró el desarrollo del primer yacimiento de gas comercial de Israel, Yam Tethys, y los hallazgos de los megayacimientos offshore Tamar y Leviathan en el Mar Mediterráneo. En 2017, creó Navitas junto a Jakob “Koby” Katz, el ex director general del Ministerio de Infraestructura, Energía y Agua de Israel durante el primer gobierno de Netanyahu y la administración de Ehud Barak (1999-2001). Tadmor y Katz trabajaron juntos en Delek durante mucho tiempo.

La cadena de Milei terminó de consumar un giro de 180 grados. El discurso que Caputo le escribió al presidente busca dejar atrás su histórica admiración por Margaret Thatcher, la pasividad absoluta ante la visita de David Cameron a Malvinas en febrero de 2024 y la defensa de la autodeterminación de los kelpers que hizo en el discurso del 2 de abril de 2025.

En LLA admiten que el primer cimbronazo llegó hace casi dos años. Fue cuando, guiado por la política de seducción, el gobierno anunció un acuerdo para restablecer los vuelos a Malvinas desde San Pablo y con escala en Córdoba. Entonces, Victoria Villarruel salió a fulminar la movida que firmó Diana Mondino con el canciller David Lammy en Nueva York.

La pirueta de la extrema derecha se profundizó después de que los jugadores de la Scaloneta mostraran la bandera de las Malvinas en el Mundial, pero ya estaba bastante avanzada. El 11 de julio pasado, en la víspera del partido que Argentina le ganó a Suiza antes de jugar con Inglaterra, Quirno escribió una nota en La Nación titulada “Malvinas: la fuerza de una causa justa”. Ahí mencionó a Navitas y Rockhopper, como lo había hecho Milei en su discurso del último 2 de abril. El tema crecía y el gobierno no sabía cómo controlarlo. La bandera que mostraron Gio Lo Celso y Cuti Romero fue una demostración fenomenal del poder blando argentino y dio la vuelta al mundo.

En paralelo, atrapado en la guerra de Irán, en abril pasado el Pentágono filtró a Reuters un eventual cambio de opinión de Trump en torno al territorio usurpado por los ingleses. The Telegraph, controlado por los tories, fue uno de sus grandes difusores. Es el mismo medio que Trump eligió ahora para volver a agitar el tema con una nueva entrevista.

Milei no solo tiene un problema con el gobierno de su ídolo Bibi Netanyahu. También tiene otro que lo excede con el de José Antonio Katz en Chile. El mismo día de la visita de Milei, Punta Arenas anunció una nueva ruta marítima comercial hacia Malvinas, en un gesto más de la alianza histórica de Chile con Gran Bretaña. Terminado el proceso de exploración, las petroleras avanzan en la conexión logística y apuran la licitación de la plataforma de explotación.

La cercanía de Chile con el Reino Unido se ratificó durante la guerra de 1982 como el eslabón más dramático de una cadena mucho más larga, cuando la dictadura argentina temía no solo espionaje por parte de la dictadura de Pinochet sino incluso la posibilidad de un ataque fogoneado por los ingleses en la Patagonia argentina.

En 2022, la Fuerza Aérea de Chile le compró tres aeronaves Boeing E-3D Sentry a la Royal Air Force con el objetivo de elevar su capacidad de alerta temprana y control aerotransportado. En abril del año pasado, todavía con Gabriel Boric como presidente, el sitio Agenda Malvinas reveló el acuerdo que el Jefe de Planificación Estratégica de la Royal Navy, capitán de Navío Thomas Shaves, firmó con el jefe de la Armada chilena Juan de la Maza para desarrollar la industria naval trasandina en el marco de la décima reunión de Estados Mayores entre las dos Armadas.

La armada chilena forma parte de los ejercicios Rimpac, el ejercicio naval más grande del mundo que propicia Estados Unidos en la cuenca del Pacifico con alrededor de 30 países entre los que se destaca el Reino Unido. Los especialistas recuerdan que la marina chilena está fuertemente identificada con Inglaterra desde su fundación. El primer comandante en jefe de la armada de Chile fue un vicealmirante inglés, Lord Thomas Cochrane. En cambio, el fundador de la armada argentina fue Guilermo Brown, un irlandés.



9 años después vuelve Eduardo Elsztain, accionista de Falkand Island Co.

9 años después vuelve Eduardo Elsztain, accionista de Falkand Island Co.
No es una novedad lo de La Nación 2026 porque Clarín 2017 ya publicó Eduardo Elsztain, accionista de Falkand Island Co. (y nadie se inmutó).


Eduardo Elsztain y Javier Milei.

Jorge Liotti en La Nación: "(...) Quienes conocen el entramado de Westminster aseguran que jamás una propuesta de ese tipo pasaría por el filtro del Parlamento británico por el lobby kelper y la influencia sobre un grupo de legisladores de la Falkland Islands Company, empresa que históricamente manejó la economía y la vida política de las islas (y que curiosamente tiene como accionista minoritario desde 2017 al empresario argentino Eduardo Elsztain). (…)".

En verdad, Eduardo Elsztain se convirtió en accionista minoritario de la Falkland Islands Company en 2017, tras realizar una oferta a través de un fondo registrado en Uruguay para adquirir la mayoría del Falkland Islands Holding.

El fondo Dolphin Fund Limited, ligado a Elsztain, intentó comprar el control de la compañía que gestiona gran parte de la economía en las Islas Malvinas. Hubiese resultado un 'golpe de efecto' importante.

Pero directivos británicos rechazaron la oferta de manera tajante al señalar que su presencia "no era bienvenida".

A pesar de la negativa inicial, Elsztain logró ingresar como un accionista minoritario de la emblemática compañía británica que opera en las islas.



Clarín, 2017

Vayamos a la crónica de Natasha Niebieskikwiat en Clarín 13/03/2017:

“Billonario argentino en una oferta en las Falklands”, dice el enorme titular del diario británico Evening Standard cuya información Clarín pudo confirmar de fuentes empresarias en Londres, Malvinas y Buenos Aires. Eduardo Elzstain, uno de los pocos empresarios argentinos con proyección global, hizo una oferta a través de una de sus compañías en Uruguay para comprar parte de la Falkland Islands Holding Group Plc. El presidente y accionista mayoritario de IRSA es dueño de la mayoría de los shoppings del país, de edificios de oficinas, hoteles y de una de las mayores agropecuarias, además de participar en el Banco Hipotecario y tener inversiones en Israel.

Entre tanto, en Malvinas no sólo ya tomaron nota de “las transacciones” que hay “en la mesa” y a través de un comunicado, el gobierno local señaló que “cualquier propuesta de cambio de dueños que afecte los activos en las islas serán puestos bajo escrutinio de la legislación legal".

La FIH es el emblemático miniconglomerado de las Malvinas, que en el pasado tuvo un esquema netamente colonial, siendo la corona británica su dueño principal. Hoy, ya transformado, mantiene muy diversos negocios y funciones. Es el mayor operador comercial, con 60% de mercado, a través de supermercados y locales.

Además, es dueño de 40 propiedades para alquiler, concesionaria y alquiler de camionetas 4 x 4 y servicios para pesca, entre otros. Pero lo que es central a la idea de que un argentino se convierta en uno de sus principales accionistas se vuelve resonante porque el FIH sigue siendo el mayor dueño de la tierra de Malvinas.

Entre lo que cuenta la prensa británica y lo que pudo saber Clarín es que el Dolphin Fund, uno de los instrumentos financieros de IRSA, pero con oficinas en Uruguay, envió una oferta a la Falkland Islands Holding. “Dolphin Fund Limited (“Dolphin”) anuncia que ha enviado una carta al Directorio de la FIH para pedir información que le permita evaluar una oferta en efectivo con premio a la actual oferta de Staunton Holdings Limited (“Stauton”) de 300 peniques, por las acciones del capital emitidas y por ser emitidas de la FIH que aún no posee Dolphin”.

Lo curioso, y desconocido hasta ahora es que hoy, a través de Dolhpin, Elsztain ya es dueño de un 2,54 % de las acciones de FIH.

“Dolphin desea entrar en un diálogo con FIH y su mayor accionista con la vista puesta en una oferta recomendada y en curso. Dolphin anuncia su propuesta como un medio para encarar el proceso futuro”.

La oferta inicial para FIH llegó de parte de la firma Staunton Holdings Limited, ligada a la familia Rowland, dueña a su vez del 22,65% del conglomerado. Staunton tiene, por su parte, 2,34%. Uno de los miembros de la familia, Edmund Rowland, es presidente ejecutivo a su vez de FIH, y ha dicho que no quiere a Dolphin con más acciones en el Holding.

El Evening Standard señala que la oferta de Staunton sería por 37 millones de libras y que a través del fondo Dolphin, Elsztain elevaría ese monto en efectivo. El diario señaló que igual esta es una prueba para la primera ministro Theresa May: si va a aceptar o no que “empresas extranjeras”, tengan propiedades en las disputadas islas.

Más elegante que el periódico, el presidente de la Asamblea Legislativa de Malvinas, Barry Elsby, dijo que, “como en cualquier país”, lo que van a hacer en el archipiélago es ver si el movimiento de Elsztain juega o no “contra los intereses nacionales”.



El giro por Malvinas. Entre la oportunidad y la ilusión de una intervención trumpista
El Gobierno aprovechó una frase del presidente de EE.UU. pero no coordinó la nueva postura; los diálogos reservados para lograr un involucramiento de la Casa Blanca y el abordaje regional del conflicto.
por Jorge Liotti



Mare nostrum. “Si usted me pregunta, para mí en las Malvinas no hay petróleo en cantidades suficientes para hacer explotación comercial”. Guillermo González había llegado a esa conclusión a mediados de 1995, después de haber sido el negociador principal de la Cancillería para alcanzar el único acuerdo formal que se firmó con el Reino Unido. Durante más de un año se había reunido en forma secreta con su contraparte británica en distintas ciudades del mundo, de Bogotá a Yakarta, de Seúl a Nairobi, para pulir el documento que significaba un cambio profundo en la relación bilateral. Esa declaración estableció una zona específica de 21 000 km² al sudeste de las islas, donde ambos países cooperarían para fomentar la exploración y explotación de hidrocarburos. Todo bajo la protección del paraguas de la soberanía a partir del cual se habían reestablecido las relaciones.


Los cancilleres del Reino Unido y de la Argentina, Robin Cook y Guido Di Tella.

Era la primera vez después de la guerra que la Argentina lograba un reconocimiento de parte de Londres de algún tipo de derecho sobre las aguas circundantes. Como contrapartida, se aceptaba implícitamente que los isleños podrían lanzar licitaciones en otras áreas, muy urgidos ante un cuadro económico complejo en ese momento. “Los kelpers iban a avanzar de todos modos, así que fue un logro arrancarles esta concesión”, admitían entonces en Cancillería. Todavía no había despegado la pesca ni el turismo, que con los años se transformarían en los pilares de la economía local.

El acuerdo nunca prosperó y en la zona conjunta no hubo ningún tipo de desarrollo. Pero los isleños sí empezaron una intensa tarea para capitalizar las otras áreas de exploración. En 2007, Néstor Kirchner decidió cancelar el pacto, al entender que “no tuvo ventaja alguna para nuestro país, exponiéndolo por el contrario a continuas medidas unilaterales ilegítimas por parte del Reino Unido”, según palabras del entonces canciller Jorge Taiana.


Junto a Veteranos de Guerra, Taiana y jefes de las FFAA rindieron honores a los caídos durante el hundimiento del crucero ARA “General Belgrano” en el lugar donde fue el ataque británico. Ministerio de Defensa

Durante años la exploración petrolera isleña solo generó frustraciones, porque no había hallazgos o porque no tenían un potencial que justificara su costosa extracción offshore. La empresa Rockhopper, una de las pioneras en la materia, se había hecho fama en el mundo oil & gas por utilizar su potencial supuesto en Malvinas para capitalizarse, aunque sus perforaciones no fueran tan promisorias. Si bien en 2010 encontró la mayor reserva en la cuenca de Sea Lion, tardó 15 años más en avanzar, porque los costos eran muy altos, los precios de mercado no justificaban y los riesgos jurídicos del conflicto con Argentina disuadían a posibles socios. Hasta que encontró un socio clave en la israelí Navitas y se reactivó el proyecto.


Una plataforma de exploración petrolera en cercanías de las islas Malvinas.

En el medio cambiaron dos condiciones clave. La primera, la tecnología evolucionó de modo tal que las perforaciones cobraron mayor precisión y eso permitió contar con una mayor exactitud en la exploración y explotación. González no tenía esa información hace 30 años. La segunda, el precio del barril se elevó sustancialmente en los últimos tiempos, garantizando la rentabilidad del negocio. La expectativa es que a partir de 2028 se empiecen a extraer de Sea Lion 50.000 barriles diarios.

Si se cumple esa proyección, la ecuación económica de las islas cambiará definitivamente porque le garantizará la previsibilidad de la que carece. La pesca del calamar Loligo tuvo una mala temporada este año y sembró la alarma por el efecto de la depredación (la venta de licencias representa casi el 60% de los ingresos). Y el turismo de cruceros es oscilante y focalizado en el período estival. El gran temor de fondo que siempre vivieron los kelpers residió en no poder sostener sus propias cuentas (con excepción de la defensa, que asume Gran Bretaña) y que eso lleve a una desconexión progresiva de Londres. El petróleo neutralizaría definitivamente ese fantasma.

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Carpe Diem. Fueron 72 horas de vértigo insular. Donald Trump, el gran provocador, arrancó el lunes con una frase con su sello: “Siempre reviso todas mis posiciones. Esa es apenas una entre muchas”, respondió ante una consulta sobre la histórica posición de neutralidad de Estados Unidos frente al conflicto entre la Argentina y Gran Bretaña por las islas Malvinas. La reacción de indignación de Londres fue inmediata. Allí la impresión es que el jefe de la Casa Blanca pegó debajo del cinturón para expresar su disgusto por la falta de apoyo militar en Irán y en el presupuesto de la OTAN.


Donald Trump esta semana en el salón Oval de la Casa Blanca, donde habló de Malvinas. Jacquelyn Martin - AP

En la Casa Rosada, en cambio, la frase fue interpretada como una circunstancia única para cambiar la agenda y capitalizar un tema que siempre les había reportado más disgustos que gratificaciones. Nunca un presidente norteamericano había siquiera balbuceado una posibilidad semejante y, aunque se tratara del inestable Donald, la ocasión era ideal para elaborar un discurso épico.

La discusión se dio al día siguiente en la reunión de Gabinete. El canciller Pablo Quirno informó sobre el asunto y se abrió una conversación. Gravitó especialmente la postura de Santiago Caputo, quien entendió que había una oportunidad y trató de guiar la conversación hacia la opción de armar una cadena nacional. Quienes estuvieron allí, coinciden en que Milei no estaba particularmente interiorizado en el tema, pero que se entusiasmó con la propuesta.


El Presidente encabezó una reunión de Gabinete en Casa Rosada. Presidencia

Entre el asesor y el canciller trataron de darle forma en 48 horas a una serie de iniciativas en las que venían trabajando pero que hasta entonces estaban dispersas, para transformarlas en un discurso presidencial. “Buscamos aprovechar una circunstancia, que fue la frase de Trump. Fue la excusa válida que actuó como disparador para plantarnos sobre el tema”, admite francamente una de las personas que estuvo al tanto de ese movimiento. Milei siempre pareció más atraído por el impacto de la puesta y la sintonía con EE.UU. que por el trasfondo real de los anuncios. Pero en definitiva logró plantarse en un eje temático que siempre le había resultado incómodo.

¿Hubo algún guiño o coordinación entre la Casa Rosada y la Casa Blanca para el anuncio? En el Gobierno señalan que en Washington solo “fueron informalmente notificados” para que estuvieran al tanto. Algunos observaron sugestivamente el encuentro que Milei tuvo en Chile, pocas horas antes de grabar la cadena nacional, con la subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública, Sarah Rogers. Pero sí parece claro que la ofensiva de esta semana por Malvinas fue una decisión autónoma, amparada en los gestos previos de Trump.


El presidente Javier Milei mantuvo un encuentro con la subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública de los Estados Unidos, Sarah Rogers

Sin embargo, hay indicios de algunos movimientos subterráneos menos perceptibles. Durante el mismo jueves de la cadena nacional, apenas un rato antes, circuló en ámbitos diplomáticos la versión de que Milei anunciaría una mediación de Estados Unidos en el tema Malvinas, lo que hubiese representado un giro histórico. El rumor era falso, pero su composición tenía algún sentido. Desde hace un tiempo hay un canal informal, a través de la línea de inteligencia, que trabaja con el objetivo de que en algún momento Trump haga un pronunciamiento que rompa el status quo. La expectativa de máxima es que anuncie su voluntad de intervenir entre la Argentina y Gran Bretaña, como un modo de apuntalar la campaña electoral de Milei. Una especie de reversión del tuit de Scott Bessent del año pasado. De ahí para abajo, hay distintas variantes de menor voltaje.

En el Gobierno reconocen estas conversaciones reservadas, “no diplomáticas”, pero admiten que “a priori la idea de la mediación no parece factible”. Afirman que sí están intentando que Estados Unidos incida en la presión que buscan ejercer sobre las empresas que operan en Malvinas, tanto en el sector petrolero, como en otras actividades. En definitiva, que la Casa Blanca se involucre en la nueva estrategia adoptada esta semana. Nunca será parte de las conversaciones oficiales, ni del discurso de Milei. Se mantendrá como un backchannel informal. Por ahora no pasa de ese nivel de conversación y de la categoría de expectativa. En Washington hacen silencio.


Edificio histórico de la Falkland Islands Company en Puerto Argentino

Quienes conocen el entramado de Westminster aseguran que jamás una propuesta de ese tipo pasaría por el filtro del Parlamento británico por el lobby kelper y la influencia sobre un grupo de legisladores de la Falkland Island Company, empresa que históricamente manejó la economía y la vida política de las islas (y que curiosamente tiene como accionista minoritario desde 2017 al empresario argentino Eduardo Elsztain).

Tampoco es fácil decodificar las señales que llegan desde Washington, porque no hay una posición uniforme. El Pentágono es el más activo en el tema Malvinas porque entiende que es una herramienta de presión sobre Londres para que aumente su gasto en defensa al 5% del PBI para 2035. De allí partieron las dos filtraciones que advertían sobre un posible cambio en la histórica postura de neutralidad, en abril a la agencia Reuters y la semana pasada al Daily Telegraph. En el otro extremo se ubica el secretario de Estado, Marco Rubio, quien se encargó de relativizar aquellas filtraciones.


Los secretarios de Guerra y de Estado, Pete Hegseth y Marco Rubio. HEATHER DIEHL - GETTY IMAGES NORTH AMERICA

En el medio está Trump, que parece más enojado por la falta de acompañamiento del Reino Unido en Irán y entonces se suma a la postura del Pentágono, pero sin cruzar la línea de las advertencias. No deja de sorprender que en menos de una semana haya habido una filtración del Pentágono y dos menciones públicas del Presidente sobre el tema Malvinas, cuando nunca fue un tópico en la agenda de la Casa Blanca.

Los más escépticos sostienen que una vez que Trump logre que el premier Andy Burnham atienda su reclamo, se dará vuelta y abandonará el tema. Pero de fondo también hay una visión geoestratégica renovada en Washington que apunta esencialmente a garantizar la seguridad hemisférica. Este viraje implica abandonar la lógica horizontal que imperó desde el final de la Segunda Guerra Mundial, que ató a Estados Unidos a la seguridad europea con la vista puesta en la confrontación con la Unión Soviética, y pasar a una lógica vertical para proteger el área de influencia continental, pero ahora en previsión de una disputa global con China.


El primer ministro británico Andy Burnham saliendo de su despacho en el 10 de Downing Street, esta semana. Stefan Rousseau - PA

Bajo esta concepción, expresada en la Estrategia de Seguridad Nacional publicada en diciembre pasado, adquieren trascendental importancia los pasos interoceánicos, desde el Ártico hasta la Antártida. Por esa razón Trump presionó sobre Groenlandia y el canal de Panamá, y ahora busca garantizar un entorno seguro en el Atlántico Sur. En este contexto el tema Malvinas adquiere significación porque desde el pensamiento de la Casa Blanca es una disputa irrelevante frente al objetivo superior de ahuyentar la presencia china de la zona.

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Res non verba. En el mensaje de Milei del jueves este abordaje integral fue replicado. El tema Malvinas fue incluido como parte de una estrategia más general que incluye Tierra del Fuego, el Atlántico Sur y, fundamentalmente, la Antártida. Es la novedad más importante del discurso porque entraña un modo de encarar el conflicto desde una visión más amplia y multifacética. El reclamo de soberanía por las islas no puede estar escindido de un mayor desarrollo de infraestructura en el cono sur, de las capacidades navales en el pasaje de Drake y el Atlántico, y de una proyección estratégica de cara a la futura renegociación del Tratado Antártico, con su potencial mineral ahora más evidente.

Estados Unidos también inspiró otras de las novedades que anunció Milei y que desde hace tiempo venía rumiando Santiago Caputo: la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, que integraría a actores de Defensa, Economía, Cancillería y la SIDE. Se supone que permitiría una mirada más coordinada de los asuntos estratégicos, aunque no haya tradición en el país en un órgano de esas características. En general, cada área tiende a llevar sus propias líneas de tareas.


Santiago Caputo ingresa a Casa Rosada. Hernan Zenteno

El viernes hubo un respaldo a este proyecto cuando se decretó una partida de $218.000 millones para Defensa, mayormente para avanzar con la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego y terminar la Base Petrel, en la Antártida; y de paso otros $30.519 millones adicionales para la SIDE.

El capítulo de las sanciones a empresas y personas involucradas en la exploración petrolera retomó una experiencia de la etapa kirchnerista, cuando en 2011 se sancionó una ley con ese objetivo que no tuvo eficacia porque no había compañías involucradas en las islas interesadas en el continente al mismo tiempo. De hecho una de las penalizadas fue Navitas, ahora socia de Rockhopper.


Pablo Quirno, esta semana en Iguazú, en la 47° Conferencia Anual del IAEF. Captura

En el Gobierno dicen ser más optimistas ahora a partir de la revalorización del potencial hidrocarburífero de la Argentina por Vaca Muerta, que resultaría más tentador para empresas que estaban mirando las Malvinas como un objetivo. Ayer difundió un listado de 45 firmas como un modo de demostrar determinación, y se sumarían varias más, con una novedad: el proyecto del ley que se enviará al Congreso incluirá también a prestadores de servicios logísticos, financieros, seguros, entre otros. Cancillería también gestionó el pronunciamiento de las tres principales proveedoras de servicios petroleros, que anunciaron que no intervendrán en las islas. Es la primera vez que Milei avanza con eventuales sanciones a privados a partir de la defensa de un objetivo nacional del Estado. Ya habrá tiempo para ordenar la retórica.

De hecho en la cadena nacional del Presidente hubo otras licencias narrativas importantes. La primera, porque implicó un giro en su posición habitual sobre Malvinas. Desde antes de asumir el poder Milei se había mostrado comprensivo con los isleños y amable con Gran Bretaña. Ahora mutó radicalmente y volvió a la consigna de la “causa nacional” que abonaron otros gobiernos.


Javier Milei y su Gabinete, en la cadena nacional sobre las islas Malvinas. Presidencia

Pero además porque su mensaje simbolizó una revalorización de ideas clásicas como el Estado, la soberanía y los derechos territoriales, a pesar de que siempre fueron conceptos ajenos a su prédica libertaria y anarquista. Un Milei desconocidamente nacionalista parece haber nacido desde el ánimo mundialista. Esa bandera, como la de Malvinas, era potestad de Victoria Villaruel en la fórmula original. Luce como un intento de recuperación de esas consignas.

Pero el interrogante más profundo reside en saber si Milei está dispuesto a sostener como una política consistente su nueva estrategia hacia Malvinas, que se aleja de la seducción de Guido Di Tella, pero está alineada con Estados Unidos; que tiene un aire a la confrontación kirchnerista, pero sin igualar el tono del discurso antibritánico. Será la única manera de disipar las naturales críticas opositoras por su carácter “oportunista”. También para enfrentar el escepticismo ciudadano, que desde hace décadas viene escuchando reivindicaciones malvineras de tribuna.



Juego de patriotas y de oportunistas

Juego de patriotas y de oportunistas
Por Jorge Fernández Díaz


Margaret Thatcher y Leopoldo Galtieri.

“En política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela”. La metáfora marítima de Antonio Machado refiere a que un navegante inteligente no insiste vanamente en ordenarle al viento que modifique su dirección: lee bien su orientación y acomoda la vela para aprovecharlo. Javier Milei se cansó de esperar a que el viento impulsara su velero económico, clavado en desesperantes aguas estancadas, y tuvo una ocurrencia táctica después de leer correctamente las brisas malvineras. Ha resuelto que, a pesar de ruegos y consejos, no moverá un dedo para reanimar la pobre economía real, porque cualquier intento implicaría necesariamente una salida keynesiana, y buscó un recurso antiguo en el fondo del arcón de la política.

Malvinas fue, para Galtieri y Thatcher, menos un genuino anhelo patriótico que una pragmática oportunidad doméstica. Otros mandatarios argentinos la utilizaron con menos drama y tragedia, pero con idénticos propósitos; el nuevo navegante sólo se suma a esta vieja tradición del mar de los oportunistas. Un tuitero de su círculo íntimo lo celebró con una frase corta: “Milei acaba de ganar las elecciones presidenciales de 2027”. Se trata, por supuesto, más de una hipótesis y una expresión de deseos que de una noticia real. Pero el giro drástico, con medidas que casi nadie podría objetar, es un golpe en la mesa, busca crear una agenda nueva con una causa noble, embarga e incomoda a sus opositores y anhela el unanimismo. Es una jugada astuta, de un presidente acorralado. Las incoherencias con respecto a la gestión que durante casi tres años llevó a cabo el mismo gobierno libertario -remando muchas veces contra los intereses argentinos en Malvinas- son varias y ya han sido denunciadas en medios y redes durante las horas ulteriores a la cadena nacional. Menos pensadas son otras cuestiones, que se agazapan bajo la punta del iceberg y condicionan a quienes de la noche a la mañana se convirtieron en anticolonialistas, y que por lo tanto son amateurs en soberanismo.

Para Milei estamos en plena primavera, y si la gente siente este “frío emocional” y lo acusa en su víscera más sensible (el bolsillo) no es porque le falte dinero, sino porque el “maldito periodismo” le implantó en el cerebro esa falsa sensación

Reclamar la unidad nacional, dentro de este nuevo contexto, conspira contra el irreductible y salvaje divisionismo que los libertarios practican. También el nacionalismo requiere de dos cosas intragables para un libertario a ultranza: un Estado fuerte (y no desmantelado) y mayor gasto público. Defender una “causa sagrada” no sale gratis. Jactarse, por ejemplo, de haber destrozado los salarios estatales -Milei lo hizo irreflexivamente esta misma semana quizá pensando en que aludía a los ñoquis- no conecta muy bien con esta nueva visión: no solo licuaron los sueldos de policías, médicos y enfermeros, sino también de militares y gendarmes, fundamentales para garantizar vigilancia y soberanía en fronteras y confines. Tampoco luce adecuada una pelea personal y frívola con Brasil, principal socio comercial y decisivo para cualquier acompañamiento diplomático en estas circunstancias. Los anuncios del Topo que viene a Destruir el Estado son presentados como medidas nuevas, pero solo vienen a empujar proyectos preexistentes (una base naval en Ushuaia que fue sacrificada por el equilibrio fiscal) y leyes que ya estaban en marcha pero en estado de hibernación: eran demasiado reguladoras y proteccionistas.

De nuevo: ¿cómo transfomar a un anarcocapitalista en un “patriota”, eufemismo con el que La Nueva Derecha global disfraza su corriente de nacionalismo puro y duro? He aquí la tensión operativa e ideológica de pronóstico reservado que encara, si todo esto no es mera retórica, el gobierno del León. Por lo pronto, asoman detrás de todo esto el trumpismo, que se ha caracterizado por ser poco fiable -voluble y sumamente ciclotímico en su política exterior-, y la “nueva doctrina de seguridad nacional”, que propicia Washington y estudia y diseña el mileísmo en foros intelectuales, y que amenaza denominar “terrorista” a cualquier disidente. Milei utilizó esa misma palabra en Chile: “Sabemos que [los zurdos] tienen los medios comprados para ejercer terrorismo psicológico sobre la población. Hasta financian terroristas, les ponen dinero para que les hagan piquetes en cualquier parte del mundo a los defensores de la libertad”. El pinochetismo cool es así. Cuando el presidente de la Nación elogió el modelo económico de ese sanguinario dictador, un forista de este diario escribió irónicamente: “El que también fue excelente fue el gobierno de Hitler. Eliminó la inflación en Alemania en tiempo récord, haciendo numerosas obras de infraestructura y potenciando la industria metalúrgica.” Sobre un filo inestable entre lo tenebroso y lo farsesco hace equilibrio toda esta movida virtuosa, y algo de esas dos materias parece animar un incipiente patrullaje estigmatizador -traidores a la patria- sobre quienes presenten objeciones o renuencias a las ideas de los flamantes “patriotas”. Que ya tienen la fe de los conversos. 

El principal asesor presidencial -nunca se sabe bien si en serio o en broma- tuiteó una orden dirigida a las Fuerzas del Cielo: los críticos del discurso de su jefe deben ser tratados ahora como “agentes de la corona británica. Márquenlos”. Más temprano que tarde, por ese camino, todos estaremos marcados, y seremos la antipatria. Todo huele a parodia, y se inscribe en un momento que Guillermo Oliveto -notable auscultador del ánimo social- describió el lunes de este modo: “Disminuyen la esperanza y la ilusión; crecen la preocupación y la tensión... dominan la incertidumbre y el temor. En algunos casos se llega a la angustia y hasta la decepción. En otros, todavía ‘se quiere creer’. La sociedad atraviesa el invierno de su estado anímico”. Para Milei, sin embargo, estamos en plena primavera y si la gente siente este “frío emocional” y lo acusa en su víscera más sensible (el bolsillo) no es porque le falte dinero, sino porque el “maldito periodismo” le implantó en el cerebro esa falsa sensación. El Presidente, para respaldar esta calurosa primavera que nos prodiga, utilizó una metralleta de números magníficos, que economistas serios han refutado a lo largo de toda la semana. Esos guarismos -por camelo o por autoengaño- le permiten a Milei -como antes hacía el cristinismo- echarles la culpa del desánimo general a los medios. 

Para los populismos de derecha e izquierda, los ciudadanos de a pie son estúpidos y borregos: mentes pasivas que se dejan convencer de cualquier cosa, incluso de que la están pasando mal y la guita no les alcanza. Luego Milei sumó a esta teoría fantástica otra más conveniente: Macri fracasó porque se acobardó frente a las catorce toneladas de piedra, pero sobre todo porque la prensa percudía su modelo día y noche y generaba un clima adverso. Interesante, porque el panelista más destacado de aquel sistema de medios era precisamente el propio Milei, que trabajaba para limar a Cambiemos y para instalar la inminencia de una catástrofe. Esta intensa performance mediática del León, con un objetivo claramente destructivo y funcional al regreso del peronismo, sucedió dos o tres años después de haber oficiado como el principal asesor económico en la campaña Daniel Scioli Presidente. La credibilidad libertaria, contra lo que ellos piensan, es cada día más baja, y entonces no sabemos con certeza, en estas horas de patriotismo impostado, si todo esto es un manto de neblina, o una máquina de humo.



Las sanciones de Milei a petroleras de Malvinas impactan en la trama de traders y servicios de Vaca Muerta

Las sanciones de Milei a petroleras de Malvinas impactan en la trama de traders y servicios de Vaca Muerta
El castigo si se aplica realmente alcanza a proveedores, financistas y accionistas. El mercado de traders, seguros y servicios petroleros está concentrado en pocas multinacionales que incluyen capitales británicos.
Por Luciana Glezer



La decisión de Javier Milei de sancionar a todas las empresas que participen de la explotación petrolera alrededor de Malvinas amenaza con causar problemas en la explotación de Vaca Muerta y otros yacimientos de la Argentina continental, si es que el Presidente habló en serio en su mensaje por cadena nacional.

El Presidente y su canciller, Pablo Quirno, anunciaron que las sanciones alcanzarán a accionistas, directivos y proveedores, sin importar su nacionalidad. Si cumple con ese criterio, Argentina deberá cerrarles la puerta a compañías que también necesita para desarrollar Vaca Muerta y su propio offshore.

Quirno incluso festejó este sábado que Halliburton anunciara que iba a respetar la decisión de Milei y no operaría en Malvinas. El detalle es que esa empresa -una de las más grandes en servicios petroleros- no opera en Malvinas. Es decir, no está alcanzada por las sanciones. No sucede lo mismo con otras corporaciones globales de la industria.

El caso más evidente es Noble Corporation, uno de los gigantes mundiales de la perforación offshore. Un reporte internacional del mercado de plataformas identifica al semisumergible Noble Endeavor con un contrato para una campaña de once pozos en Sudamérica a partir de fines de 2026 que lo ubica en el yacimiento Sea Lion de las Malvinas. La cantidad coincide exactamente con los once pozos previstos para la primera etapa del proyecto. La petrolera israelí Navitas confirmó que el contrato de la plataforma está firmado, aunque mantiene bajo reserva el nombre del proveedor.

El problema es que Noble trabaja para la Argentina. TotalEnergies contrató a la compañía para perforar el yacimiento Fénix frente a Tierra del Fuego. Noble llevó la plataforma Noble Regina Allen hasta la Cuenca Austral para perforar los tres pozos horizontales del desarrollo.

La misma compañía especializada que Argentina necesita para perforar frente a Tierra del Fuego aparece ahora en la maquinaria que permitirá producir petróleo alrededor de Malvinas. Ese es el dilema que se esconde detrás del anuncio. El petróleo offshore funciona con un reducido club mundial de empresas capaces de perforar a cientos de metros de profundidad, operar barcos de producción, construir instalaciones submarinas, asegurar una plataforma o conseguir miles de millones de dólares para financiar un desarrollo. No hay demasiados reemplazos disponibles.

Si Milei cumple con el anuncio que hizo por cadena nacional, debería sancionar a Noble Corporation que aparece como la firma que provee las plataformas para sacar el petróleo de Malvinas. Esta firma es también la que extrae gas en el proyecto Fenix, frente a Tierra del Fuego. El Gobierno debería cancelarle ese permiso.

Otro nombre directamente involucrado es Bluewater Energy Services. Navitas contrató a la compañía para aportar el Aoka Mizu, el FPSO sobre el que descansará Sea Lion. El Aoka Mizu es prácticamente una refinería flotante. Recibirá el petróleo de los pozos submarinos, separará los fluidos, procesará y almacenará el crudo y permitirá cargarlo sobre los tanqueros que después lo llevarán al mercado internacional. Sin Aoka Mizu no hay Sea Lion.

La reconversión del barco ya suma más compañías a la lista. ICE Marine Design Group fue contratada para realizar trabajos de ingeniería sobre el casco. También aparecen proveedores vinculados a la enorme red de equipos que debe instalarse para conectar once pozos submarinos con una planta industrial que flota en medio del Atlántico Sur.

El CEO de Noble Corporation, Robert Eifler junto al vicepresidente de TotalEnergies, Thomas Gautherot.
 
La telaraña llega rápidamente al sistema financiero. Macquarie Bank aparece directamente vinculado a la estructura de Sea Lion. La sociedad británica mediante la cual Navitas desarrolla el proyecto constituyó en diciembre de 2025 una garantía sobre sus activos a favor del banco australiano, en los mismos días en que el proyecto cerró su financiamiento. Sea Lion consiguió alrededor de 1.000 millones de dólares de deuda senior, divididos en unos 650 millones para Navitas y 350 millones para Rockhopper. Macquarie no es solamente un banco. Es uno de los grandes jugadores mundiales en financiamiento de petróleo y gas.

Por el lado de Rockhopper aparecen Canaccord Genuity y Peel Hunt. Las dos firmas son brokers de la petrolera británica y participaron de sus operaciones de capital. Canaccord funciona además como asesor de Rockhopper en el mercado de deuda de Londres.

Otro engranaje es Netherland, Sewell & Associates, NSAI, una de las grandes consultoras internacionales de reservas. NSAI evaluó los recursos de Sea Lion para Navitas y realizó una nueva certificación para Rockhopper. Sobre esos informes se construyó la operación y la búsqueda de financiamiento que la hizo posible.

La consultora NSAI fue la que certificó las reservas del yacimiento Sea Lion de Malvinas, lo que permitió financiar la operación. Esa consultora trabajó con YPF en yacimientos de Neuquén y Mendoza. Las nuevas sanciones de Milei deberían prohibirle operar en la Argentina.

NSAI no es ajena al petróleo argentino. La consultora trabajó en evaluaciones de reservas de YPF en las cuencas Neuquina y Cuyana y mantiene vínculos con el ecosistema petrolero local. Este año representantes de la compañía participaron en Buenos Aires de actividades técnicas vinculadas a la evaluación de reservas, algunas realizadas en la torre de YPF.

La lista puede crecer mucho más. Ese es el problema para las sanciones. El mercado mundial de servicios petroleros está concentrado en gigantes como SLB, Halliburton, Baker Hughes y Weatherford. Para instalaciones submarinas, el club vuelve a achicarse alrededor de empresas como TechnipFMC, Subsea7 y Saipem.

SLB, Halliburton, Baker Hughes y Weatherford, al mismo tiempo, forman parte del engranaje cotidiano de Vaca Muerta. La Argentina necesita sus equipos, tecnología y servicios para aumentar la velocidad de perforación y fractura que requiere el salto exportador que proyecta Milei.

Pero el cuello de botella es aún más delicado en los seguros. Ninguna plataforma offshore, buque licuefactor, refinería flotante o campaña de perforación de esta magnitud puede operar sin cobertura.

El nombre del broker que estructuró el programa y la nómina de aseguradoras y reaseguradoras que tomaron el riesgo de garantizar la operación en el mar que circunda las Malvinas no fueron revelados. Es uno de los secretos más importantes de la estructura de Sea Lion. El problema es que ese mercado también está concentrado. Marsh, Aon y WTW están entre los pocos grandes brokers capaces de estructurar coberturas energéticas internacionales de semejante escala. Los tres operan en Argentina.

Sea Lion necesita además traders capaces de comprar cargamentos, conseguir barcos, financiar inventarios y colocar los barriles entre las refinerías internacionales. Otra vez aparecen pocos nombres: Vitol, Trafigura, Gunvor, Glencore y Macquarie, además de las grandes mesas comerciales de Shell, BP, Chevron y TotalEnergies.

Varias ya están profundamente conectadas con Argentina. Trafigura construyó una posición importante como compradora de crudo Medanito y desarrolló infraestructura petrolera en Bahía Blanca. Vitol también compra petróleo producido en Argentina.

La contradicción se vuelve todavía más visible con las petroleras. TotalEnergies, que contrató a Noble para Fénix, es uno de los grandes productores de gas de Argentina.

La presencia británica en la cadena argentina, por tanto, está lejos de limitarse a alguna empresa marginal, forma parte de la trama densa del negocio petrolero. Buena parte del mercado internacional de seguros, financiamiento, servicios marítimos y trading que necesita la expansión petrolera argentina tiene una fuerte conexión con Londres. Por eso la tensión que el giro malvinera causó con el ministro Toto Caputo, como reveló LPO.

La amenaza anunciada por Milei consiste precisamente en utilizar el mercado argentino como arma: una compañía que contribuya a producir petróleo alrededor de Malvinas puede quedar impedida de trabajar en el territorio continental.

Pero lo curioso es que en el mercado petrolero nadie cree que las sanciones anunciadas avancen en serio, por el impacto que causaría en uno de los pocos sectores que funcionan en la economía argentina. "Va a quedar en nada", afirmó a LPO el ejecutivo de una firma importante del sector.

La potencia del castigo depende de que Argentina esté realmente dispuesta a prescindir de jugadores claves para su propio desarrollo petrolero. Ahí está el efecto búmeran que deberá administrar el Gobierno.

Para intentar aislar Sea Lion, Milei necesita amenazar a compañías que le dan financiamiento, tecnología, perforación, seguros y mercado. Pero el gobierno libertario quiere acelerar Vaca Muerta y avanzar sobre su propio offshore. Para conseguirlo necesita exactamente a ese mismo puñado de empresas que ahora debería sancionar.

Sea Lion ya dejó atrás la etapa de las promesas. Navitas Petroleum, de Israel, controla el 65% y la británica Rockhopper Exploration conserva el 35%. Las compañías tomaron la decisión final de inversión y proyectan unos 2.100 millones de dólares para la primera etapa. Frenar esa operación no será sencillo, como dejaron en claro este viernes ambas petroleras, con un comunicado que ninguneó sin piedad el anuncio de Milei.



Malvinas y Sea Lion: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar Milei?

Malvinas y Sea Lion: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar Milei?
Los cruces corporativos entre el petróleo ilegal en Malvinas y los negocios en la Argentina desnudan las fisuras del anuncio presidencial: las sancionadas son inalcanzables, mientras las empresas con contratos vigentes en el país quedaron fuera de la lista.
Por Nicolás Lantos


Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum están avanzando en la construcción de las instalaciones en tierra en Puerto Argentino en las Islas Malvinas.

La red de proveedores e inversores vinculados con Sea Lion, el proyecto petrolero ilegal en el Mar Argentino, al norte de las Islas Malvinas, está estrechamente entrelazada con operaciones económicas instaladas en la Argentina. El gobierno prometió castigar estas relaciones; hacerlo requerirá tocar intereses muy concretos.

Los vínculos van desde empresas que tienen contratos vigentes en proyectos locales a grupos financieros con títulos de compañías que operan en el país. Los cruces se refrendan en documentos corporativos, informes técnicos y presentaciones bursátiles, a los que tuvo acceso El Destape.

Los cruces entre el petróleo ilegal de Malvinas y las inversiones en Argentina

Bluewater Energy Services es la empresa holandesa que es dueña del Aoka Mizu, el buque de producción y almacenamiento flotante de petróleo que encabezará las primeras etapas de extracción de hidrocarburos en el territorio ocupado. También brinda servicios para Vaca Muerta Oleoducto Sur, un proyecto encabezado por YPF.

Bracewell, un estudio jurídico que asesora a Navitas en Sea Lion, negoció hace pocas semanas el ingreso a Vaca Muerta de uno de sus clientes. Harbour Energy, sancionada desde el año 2013 por actividades hidrocarburíferas no autorizadas en la cuenca de Malvinas, fue beneficiada por el RIGI en un proyecto conjunto con la petrolera estatal.

Esos son casos concretos, que el gobierno deberá sancionar si quiere mantener su palabra. Otros no implican necesariamente una incompatibilidad legal, pero dan cuenta del entramado promiscuo de negocios y política. Los inversores detrás del proyecto tienen en sus carteras una tajada importante de activos argentinos.

Medidas y cadena nacional: el giro del Gobierno de Milei ante el avance de Sea Lion

La SIDE se adjudica méritos en haber detectado el peligro que significa Sea Lion para la soberanía, pero la decisión final de inversión se había adoptado oficialmente el 10 de diciembre de 2025, hace casi diez meses. La noticia recibió amplia cobertura en algunos medios cuando las Malvinas todavía eran mala palabra en Casa Rosada.

Recién el 3 de septiembre de 2026, en cadena nacional, el presidente Javier Milei anunció medidas para reforzar la aplicación de sanciones contra actividades hidrocarburíferas realizadas sin autorización argentina en los espacios marítimos de las islas. También anticipó una propuesta de reforma legislativa para endurecer el régimen.

El canciller Pablo Quirno dijo al día siguiente que las compañías deberán elegir entre participar en esas actividades o desarrollar negocios en la Argentina. Entre los blancos de las sanciones habló de “proveedoras de servicios petroleros, financieros, seguros, etcétera”. Una decisión en el camino correcto, de cuya aplicación aún caben dudas.

La cuenta de X llamada Oficina del Presidente comunicó el viernes que Cancillería había dispuesto el inicio de procedimientos contra 45 personas humanas y jurídicas por haber incurrido en conductas prohibidas por la ley 26.659, sancionada en 2011. El decreto 868 incorporó declaraciones juradas sobre el cumplimiento de la ley al trámite de adhesión al RIGI y a la obtención de permisos y concesiones.

Entre esas 45 empresas no figuran algunos casos flagrantes de incompatibilidad. El más notorio, quizás, es el de Bluewater. La empresa proveerá dos sistemas de boyas de amarre y carga para el proyecto Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), un megaproyecto de infraestructura que tiene entre sus socios a YPF.

Bluewater es titular del Aoka Mizu, una unidad flotante de producción y almacenamiento de petróleo que va a ser protagonista de Sea Lion. De acuerdo a una respuesta publicada en Infobae, el consorcio VMOS asegura que la contratación de esa empresa cumplió los procedimientos de control y la normativa nacional vigente.



Según la versión del consorcio, al momento de la firma del contrato, el 12 de junio de 2025, Bluewater “no mantenía relación alguna con empresas vinculadas al proyecto Sea Lion”. Sin embargo, ya desde enero del año pasado se sabía que el Aoka Mizu estaba siendo sometido a un proceso de adaptación para operar en el Atlántico Sur.

Hay otros casos. Hatch, una firma global de ingeniería y gestión de proyectos, elaboró un estudio de impacto social de Sea Lion para Navitas en junio de 2025. Un año más tarde, en junio de 2026, la minera NOA Lithium anunció un acuerdo de servicios con esa empresa para su proyecto en Río Grande, Salta.

El estudio jurídico Bracewell asesoró a la empresa israelí en materia de comercialización y acuerdos de compra destinados a fondear Sea Lion. Simultáneamente, a comienzos de julio de este año, representó a la italiana Eni ante YPF en un acuerdo para adquirir participación en tres bloques de Vaca Muerta.

Cambio de nombre y beneficio del RIGI: las contradicciones alrededor de Harbour Energy

Las contradicciones del gobierno de Milei respecto a Malvinas saltan a la luz con el caso de Premier Oil y Harbour Energy. Premier había recibido en 2013 una inhabilitación por quince años para desarrollar actividades en la Argentina, cuando se le detectaron actividades hidrocarburíferas no autorizadas en el Atlántico Sur.

El 31 de marzo de 2021 Premier Oil cambió su nombre a Harbour Energy. Ambas son la misma empresa y comparten el mismo número (SC234781) en el registro británico de empresas. El nombre era otro, pero la empresa era la misma y las sanciones deben aplicarse de la misma forma. No sucedió.

Harbour Energy ahora tiene una participación del 15 por ciento en Southern Energy, el proyecto de GNL en el que YPF posee un 25 por ciento de las acciones. La resolución 559/2025, firmada por Luis Caputo y publicada el 5 de mayo de 2025, aprobó el ingreso de ese proyecto en el generoso Régimen de Incentivo a Grandes Inversores.

Fondos de inversión e intereses económicos detrás del proyecto petrolero en Malvinas

La lista de 45 tiene una lógica que conviene leer con cuidado. Incluye a Harel, Migdal, Phoenix y Meitav, por administrar unidades de Navitas con ahorros de jubilados israelíes, e incluye a fondos como Vanguard, Dimensional y First Eagle por ser accionistas de Noble Corporation, la contratista de la plataforma de perforación.

Una curiosidad: Vanguard Portfolio Management LLC tiene 302 millones de dólares en Noble y 140 millones en MercadoLibre; el grupo Vanguard en conjunto supera los 400 millones en la empresa de Galperin. La promiscuidad hace difícil trazar una línea y no existe ninguna chance de que Argentina sancione a Vanguard.

Ahí está el problema. La lista apunta ahí donde el Estado no tiene con qué castigar: gestoras de pensiones en Tel Aviv, fondos pasivos en Pensilvania, corredores minoristas en Londres. Y deja afuera a los que sí tienen algo que perder en la Argentina: Bluewater, Bracewell, Hatch, Harbour Energy.

Las leyes heredadas de gobiernos peronistas le brindan al gobierno las herramientas necesarias para sancionar duramente a estas empresas. Lo que falta saber es si Milei está dispuesto a usarla contra intereses concretos o si el todo va a terminar donde empezó: en una cadena nacional.