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martes, 11 de noviembre de 2025

"Elysium" como escenario fáctico: tecnocracia y el rol de los multimillonarios

"Elysium" como escenario fáctico: tecnocracia y el rol de los multimillonarios
por Luis Emilio Annino


Imagen ilustrativa.


Introducción

En un mundo donde la desigualdad económica y las crisis ambientales se agudizan, la película Elysium (2013), dirigida por Neill Blomkamp, se presenta no solo como una obra de ficción científica, sino como un escenario factual que anticipa tendencias actuales. En esta narrativa, la Tierra se ha convertido en un páramo inhabitable para las masas, mientras una élite privilegiada habita una estación espacial utópica, accesible solo para los ultrarricos. Este reporte analiza Elysium como un reflejo de la tecnocracia emergente –un sistema de gobierno donde el conocimiento técnico y la innovación dictan el poder– y el papel central de los multimillonarios en su materialización. Basado en análisis culturales, proyecciones espaciales y críticas contemporáneas, exploraremos cómo este escenario distópico se alinea con realidades de 2025, donde figuras como Elon Musk y Jeff Bezos impulsan visiones de colonización espacial que evocan una segregación clasista.

Elysium como escenario fáctico

Elysium proyecta un futuro (año 2154) donde la sobrepoblación, la contaminación y la pobreza han colapsado la sociedad terrestre. Los pobres sobreviven en un Los Ángeles devastado, mientras los ricos –un 0.01% de la población– residen en Elysium, una estación orbital con jardines exuberantes, gravedad artificial y tecnología médica que cura cualquier enfermedad mediante "pods de regeneración". Esta división no es meramente geográfica, sino existencial: la élite accede a longevidad y prosperidad, financiada por corporaciones que explotan mano de obra barata en la Tierra.

Como escenario factual, Elysium anticipa el "efecto Elysium", un término acuñado para describir la reacción pública contra la colonización espacial elitista, donde los multimillonarios abandonan un planeta en crisis para refugiarse en enclaves orbitales o marcianos. En 2025, con el cambio climático exacerbado y la desigualdad global en máximos históricos, esta visión resuena: informes de la ONU destacan que el 1% más rico emite el doble de carbono que la mitad más pobre de la humanidad, mientras proyectos espaciales privados avanzan sin resolver problemas terrestres. La película, criticada inicialmente por su "mensajería simplista", ahora parece profética, como señalan reseñas recientes que la ven como un "blueprint" para las élites tecnológicas.

El concepto de Tecnocracia y su manifestación en Elysium

La tecnocracia, propuesta originalmente en la década de 1930 por ingenieros como Howard Scott, aboga por un gobierno liderado por expertos técnicos –científicos, ingenieros y tecnólogos– en lugar de políticos o demócratas. En este sistema, las decisiones se basan en eficiencia racional y datos, priorizando la innovación sobre la equidad social. Críticos lo ven como una forma de autoritarismo disfrazado, donde el "conocimiento experto" justifica la exclusión.

En Elysium, esta tecnocracia se materializa en un gobierno orbital "técnico" que administra recursos con precisión algorítmica: drones armados patrullan fronteras invisibles, y la corporación Armadyne –dirigida por un CEO obsesionado con la eficiencia– diseña exoesqueletos y armas para mantener el orden clasista. La Secretario de Defensa, interpretada por Jodie Foster, encarna esta figura tecnocrática: fría, calculadora, delegando en IA y robots para suprimir revueltas terrestres. La película critica cómo la tecnocracia, bajo el pretexto de progreso, perpetúa desigualdades: los "pods médicos" son un avance transhumanista accesible solo a los ricos, simbolizando una inmortalidad selectiva.

Como escenario factual, Elysium ilustra una tecnocracia híbrida en ascenso. En 2025, gobiernos consultan a "expertos" de Silicon Valley para políticas de IA y clima, mientras plataformas como X (ex-Twitter) y algoritmos de Meta influyen en narrativas globales sin responsabilidad democrática. Análisis recientes describen Elysium como una "distopía crítica" que interroga el capitalismo global, donde la tecnología no libera, sino que segrega.

Los multimillonarios como arquitectos de este Nuevo Orden

Los multimillonarios tecnológicos –Musk, Bezos, Branson– son los Delacourt y Dreyfus de la vida real: visionarios que financian escapes espaciales mientras acumulan poder. Elon Musk, con SpaceX, planea colonias en Marte para "salvar la humanidad", pero críticos argumentan que esto es un "colonialismo espacial" que replica desigualdades terrestres, beneficiando solo a una élite. En septiembre de 2025, Musk y Bezos compiten en visiones orbitales, con Blue Origin de Bezos proponiendo hábitats para "millones" en el espacio para 2045, incluyendo robots que "conmuten" a la Luna.

Estos proyectos evocan Elysium: Bezos, en su Blue Origin, invierte en estaciones orbitales lujosas, mientras que Starship de Musk prioriza la eficiencia técnica sobre la accesibilidad. Un ensayo de 2025 califica estas ambiciones como "delirantes", argumentando que ignoran soluciones terrestres como la descarbonización equitativa. Harvard advierte: "Ignoren a estos moguls tecnológicos que promueven la colonización como panacea; es una distracción de la crisis planetaria". En Elysium, el multimillonario John Carlyle codifica datos en su cerebro para hackear el sistema, simbolizando cómo los ricos fusionan capital y tecnología para inmortalidad personal. Hoy, inversiones en longevidad (como Neuralink de Musk) paralelizan esto, creando una tecnocracia donde los multimillonarios deciden el futuro humano.




Conclusión

Tratando Elysium como escenario factual, emerge un panorama alarmante: una tecnocracia impulsada por multimillonarios que prioriza escapes elitistas sobre soluciones inclusivas. Mientras la Tierra enfrenta colapsos inminentes –con sequías y migraciones masivas en 2025–, estos "arquitectos" del futuro proyectan un Elysium real, donde la tecnología justifica la exclusión. La película urge a una reflexión: ¿permitiremos que la tecnocracia se convierta en eugenesia espacial, o demandaremos un progreso compartido? Recomendaciones incluyen regular inversiones espaciales para equidad y fomentar debates globales sobre transhumanismo. En última instancia, Elysium no es advertencia lejana, sino espejo de nuestro presente fracturado.


Referencias Principales:

- Blomkamp, N. (2013). Elysium. Sony Pictures.
- Artículos citados vía búsquedas web (2025).

lunes, 25 de marzo de 2024

El plan para que Argentina exporte GNL




Las autoridades de la petrolera de bandera, YPF, destacaron como un hito el lanzamiento de la licitación para el estudio de ingeniería del ambicioso proyecto de crear un complejo exportador de gas natural licuado (GNL).

En concreto, el proceso que se abrió consiste en la ingeniería para los trabajos de las unidades flotantes de licuefacción con las que se espera comenzar el desarrollo hacia 2027. «Este hito se desprende del Joint Study and Development Agreement firmado entre YPF y Petronas el 1 de septiembre de 2022 para llevar a cabo los estudios técnicos necesarios para el proyecto», destacaron desde la petrolera de mayoría estatal.

Como ya se detalló, el plan que YPF elabora junto a la gigante malaya Petronas, consiste en un desarrollo modular, por etapas, que se espera que entre en producción en 2027 con un primer buque licuefactor con una capacidad de procesamiento de entre 1 y 2 MTPA (millones de toneladas anuales de GNL).

Luego de esto, se espera multiplicar esa capacidad de procesamiento y exportación, hasta los 8 ó 9 MTPA, al anexar a los trabajos dos buques regasificadores más. Esto permitirá avanzar en los trabajos hasta tanto la planta en tierra esté construida, algo que se visualiza para el 2032, es decir en 8 años.

La decisión final de inversión para este proyecto está planificada para el segundo semestre del año que viene, con un cambio incluso en el nombre de la iniciativa que pasó a ser Proyecto Argentina GNL, ya que se apunta a incorporar a otras empresas productoras de gas para poder materializarlo.

Desde YPF se informó en la presentación de resultados del año pasado que la meta de la petrolera de bandera es iniciar el desarrollo con una inversión no menor a 200 millones de dólares y con la meta de retener cerca del 30% del total de la iniciativa.

«Una vez que se alcance la decisión final de inversión, el Proyecto Argentina GNL se prevé que permitirá al país dar un salto cualitativo en la generación de divisas, con una capacidad total de producción planeada de 25 millones de toneladas de gas por año (MTPA)», destacaron desde YPF.



lunes, 19 de junio de 2023

Tres mega desarrollos comerciales abrirán en el Gran Mendoza en los próximos meses
Planta Uno en Godoy Cruz, Mercado Moreno en Ciudad y Mercado La Barraca en Guaymallén serán tres mercados con estilo europeo y diversas ofertas de servicio y gastronómicas para todo público.
Por Paula Jalil


Planta Uno, el mercado que inaugura en los antiguos talleres metalúrgicos de Pescarmona.Foto: Nicolás Rios/Diario UNO

Tres mega desarrollos comerciales abrirán en los próximos meses con un diseño innovador al estilo europeo. Planta Uno en Godoy Cruz abrirá sus puertas en los próximos días, Mercado Moreno en Ciudad lo hará en dos o tres meses y Mercado La Barraca en Guaymallén a comienzos del año que viene. Se trata de tres grandes mercados con diversas ofertas de servicio y gastronómicas para todo público.

El mercado Planta Uno en Godoy Cruz abrirá sus puertas en los próximos días. Foto: Nicolás Rios/Diario UNO


Planta Uno, el mercado que inaugura en los antiguos talleres metalúrgicos de Pescarmona

Planta Uno abrirá al público el lunes 26 de junio en los antiguos talleres metalúrgicos de Pescarmona en Godoy Cruz. Tendrá tres puntos de ingreso, por calles Colón, Ceretti y Hualpa. El mercado es parte de un master plan que la familia tiene pensado para el lugar, entre lo que habrá un espacio de coworking y departamentos.

Sofía Pescarmona, copropietaria y encargada del proyecto, dijo a Diario UNO que pensaron en un complejo de usos múltiples que incluye vivienda, coworking y gastronomía, un lugar en donde se puede vivir, trabajar y comer o disfrutar. La primera etapa es el mercado, para agosto o septiembre se va a abrir el espacio de coworking que están terminando de diseñar y será para 80 a 150 personas y todavía están diseñando cuál va a ser la siguiente etapa.

El mercado es parte de un master plan que la familia tiene pensado para el lugar, entre lo que habrá un espacio de coworking y departamentos. Foto: Nicolás Rios/Diario UNO

"La fábrica está en desuso hace muchos años, están los talleres, pero ya hace casi 30 años que está en desuso. Era un predio muy grande, sin ningún uso, que nos parecía que era importante reconvertirlo, renovarlo y no dejar como un edificio muerto en el medio de Godoy Cruz. Desde ese lugar que para nosotros era lindo dejar un legado de vida, de futuro", contó la joven.

Es un mercado de gastronomía al estilo europeo que tienen frescos y restaurantes, pero relacionado a la gastronomía. Sofía dijo que es un mercado aggiornado a la modernidad de hoy y a las propuestas que le gustan a la gente hoy. "A mí me gustaron siempre los mercados, somos de familia italiana, nos encanta el producto, somos apasionados de Mendoza, de nuestra tierra y por eso también priorizamos a los emprendedores mendocinos, a las marcas de mendocinos, nos parecía que era importante darles un espacio de calidad para que muestren todo el potencial que tienen", añadió.

Sofía Pescarmona dijo que es un mercado aggiornado a la modernidad de hoy. Foto: Nicolás Rios/Diario UNO


Una mirada sustentable

Sofía Pescarmona destacó que tienen mucha expectativa y esperan que el público lo reciba bien, que le gusten las propuestas. "Hemos trabajado muchísimo, no solo en el diseño, sino en la calidad con la que se ha construido, buscando una apartización cerófila que use poca agua y tratando de crear un espacio en el que haya un poquito de todo".

Dentro del mercado habrá tachos para división de residuos, que están en coordinación con Godoy Cruz, que es un municipio que fomenta el reciclaje. La recolección interna del mercado tiene en cuenta el reciclado de plásticos, cartones, vidrios. Además, Sofía contó que reciclaron mucho material de las naves, chapas, cabreadas, hierro antiguos, para reutilizar la mayor cantidad de material posible.

Planta Uno se construyó, en parte, con material reciclado de los antiguos talleres metalúrgicos de Pescarmona. Foto: Nicolás Rios/Diario UNO


Qué locales habrá en Planta Uno

La familia Pescarmona abrió una calle privada dentro del predio que va desde Ceretti hasta Hualpa. El mercado tiene 30 locales y 22 son adentro.

Los locales gastronómicos que estarán en el mercado son Pizzería Popular, Burger Bar & Café (BBC), Arabian Shawarma, Panko Sushi, Bröd, Shelby, Möm Patisserie, Entre Dos Alfajores, Innamorato Helado y la cervecería Ground. Además, abrirá Criolla, una parrilla tradicional con platos para compartir y una variada carta de vinos y un novedoso Wine Bar de Universo Vigil. En agosto arribará Chipirón, que es un restaurante de mar a cargo de Francisco Rosat, conocido por "Lo de Fran" en Mar del Plata.

En el mercado habrá un área de productos frescos en el que estarán Lagus, La Embajada Carnes y La Salamanca Fiambres y ofertas de almacén como Laur, New Garden Dietética, Alcaraz, Olive Gluten Free; Alma Pasta (La Cuyanita), Planeta Chipá y una verdulería. Además, estará Vivero Lunta, Anabel Simionato Cerámicas, Sabatié Salón, una oficina de Mercantil Andina y un supermercado premium de Familia Millán.

Alfajores Entre Dos estará dentro de las opciones que brindará Planta Uno. Foto: Nicolás Rios/Diario UNO


Mercado Moreno, ubicado en un punto estratégico entre Ciudad y Godoy Cruz

Romina Schvartzman, gerente retail de Grupo Cioffi, a cargo de Mercado Moreno, dijo a Diario UNO que la inauguración está prevista para agosto o septiembre. Está ubicado en la calle Mariano Moreno al 500, estará conectado con la Torre Leloir y quienes residan podrán pasar con una identificación. "Son 200 departamentos de viviendas y va a tener gente todo el día porque en ese edificio hay mucho turismo, mucho Airbnb", añadió. No va a tener estacionamiento, pero sí playas cercanas.

La encargada del proyecto sostuvo que no hay nada del estilo que va a tener Mercado Moreno por la zona. Romina lo comparo con Il Mercato de Maipú o Planta Uno en Godoy Cruz, pero añadió que es un concepto muy diferente porque es gourmet. Tiene una identidad de promover productos mendocinos en un lugar histórico, con techos altos de madera, buena iluminación al estilo de los mercados europeos, en edificios reciclados que mantuvieron la arquitectura inicial.

Según Schvartzman, tiene un diseño bastante innovador, con pantallas gigantes, con vista a la montaña, cerca del parque, un lugar súper estratégico, muy destinado al turismo y entre otras peculiaridades, se va a servir en vajilla, no con descartable. Además, la idea es potenciar mucho el vino y el vino en copa en cada local con una galería de vinos de distintas bodegas mendocinas.

La inauguración de Mercado Moreno está prevista para agosto o septiembre.


Qué locales habrá en Mercado Moreno

Es un mercado gastronómico para comer en el lugar, para llevar o para delivery. Son 24 locales, en la planta baja son todos locales tipo restaurante, café, bar y en planta alta son puestos de comida como un mercado, pero para comer en el lugar.

En el espacio externo estarán Café Calvi, que según Romina, viene con una idea súper renovada, con tostado en el lugar, baristas especializados, una idea renovada, con un diseño de uno de los cafés más lindos de Mendoza. Además, estarán Pizzería Popular, reconocida marca Cordobesa y Pêt supermercado exprés que tiene una impronta gourmet.

En la planta baja estará Dux Fuegos y Cervecería Lúppolo Imperial y en la planta alta hay más de 16 locales de comida como Aloz Sushi, Cielito, Innamorato, The Garnish Bar, El Faro by Mariano Concina, Entre Dos, Alcayota, Burguero, La Torinesa, Despensa Campesina, Wine up, Mate Andes, entre otros.

Es un mercado gastronómico para comer en el lugar, para llevar o para delivery.


Mercado La Barraca, a escasos pasos del mall

El Mercado La Barraca tiene fecha prevista de inauguración para comienzos del 2024. Romina Schvartzman, que también está a cargo de este proyecto, explicó que recién están limpiando el terreno y están en la etapa de pre alquiler de los locales, que ya tienen muchos interesados.

La idea es aumentar los servicios que brinda La Barraca, que está al 100% de ocupación. "Es uno de los principales mall de Mendoza, está bueno ampliar la oferta y sobre todo el tema del estacionamiento, que va a ser techado", comentó Romina.

El mercado estará ubicado a escasos metros del mall, al lado del barrio El Molino, frente a calle Las Cañas. Tendrá 12 locales de alrededor de 60 m2 cada uno y 500 lugares para estacionar. "Es un servicio que va a funcionar muy bien porque por la zona no hay tanto y hay una masa poblacional increíble. Aparte es una zona de mucho crecimiento porque hay muchos barrios por hacer", cerró Romina.

El Mercado La Barraca estará a escasos metros del mall.



martes, 25 de octubre de 2022

Presentamos la Era Orbital: la próxima revolución industrial





Muchos de nosotros aprendimos en la escuela sobre el pasado lejano de la humanidad, cuando viajar más allá de la atmósfera terrestre no era más que un vago sueño. Los seres humanos progresaron a través de la edad de piedra, la edad de bronce y otros períodos marcados por cambios tecnológicos que revolucionaron la vida en este planeta. (Tan crudo como podemos considerar herramientas de bronce simples, imagínense lo increíbles que serían en manos de alguien que anteriormente solo tenía implementos de piedra).

Las diversas edades de la humanidad comparten una cosa crítica en común: todas son reconocidas mucho después del hecho. Sierra Space cree que estamos entrando en otra era fundamental, una que promete transformar la existencia tal como la conocemos. Pero no tenemos que esperar para nombrarlo retrospectivamente: la Era Orbital está comenzando ahora, mientras lee este mismo artículo.

La Era Orbital comienza con una transición de 60 años de exploración espacial humana a la comercialización del espacio humano. Otra forma de pensar en este momento es como un pivote civilizatorio: de astronautas voladores elegidos por una agencia gubernamental a una estación espacial administrada por el gobierno, a permitir que cientos de ciudadanos particulares viajen al espacio a bordo de una flota de aviones espaciales a una constelación de destinos espaciales en órbita terrestre baja. Aquí, a solo 250 millas sobre nuestras cabezas, la gente vivirá y trabajará en microgravedad de forma semipermanente.

La velocidad a la que progresa la Era Orbital deja claro que los desarrollos se están produciendo a la velocidad de la luz. Por ejemplo, la Edad del Hierro tardó aproximadamente 1000 años en extenderse por todo el mundo. Compare esto con eras más recientes, como la Baja Edad Media, y encontrará que la humanidad ahora está revolucionando la sociedad en un abrir y cerrar de ojos, en comparación con la antigüedad.

De hecho, el comienzo de la Era Orbital ha sido tan rápido que es vital que Estados Unidos no se quede atrás de otros países en la comercialización del espacio. El CEO de Sierra Space, Tom Vice, explica en un artículo de opinión reciente para el Washington Post que China ya está haciendo grandes movimientos hacia la órbita terrestre baja (LEO). Vice escribe: “A medida que EE. UU. y otras naciones exigen un crecimiento sostenible en la órbita terrestre baja, China no muestra signos de desaceleración y podría superar a todos en el transporte espacial y la infraestructura LEO”.

Justo cuando China está surgiendo, los eventos mundiales ponen a prueba el enfoque heredado de Estados Unidos hacia LEO: la Estación Espacial Internacional (ISS). Rusia ha amenazado con retirarse del programa ISS o, como dice Vice, "la geopolítica se convirtió en LEOpolítica". Mientras tanto, muchos innovadores estadounidenses están enfocando su energía en varias otras direcciones, algunos recurriendo a la realidad virtual como la próxima gran novedad. Mientras que los líderes de Silicon Valley se unen a Mark Zuckerberg para apostar miles de millones en Metaverse, Sierra Space cree que la humanidad está lista para el próximo gran salto: Silicon Valley en el espacio.

A pesar de una retórica tan elevada, todavía puede ser difícil imaginar cómo la Era Orbital afectará la vida en la Tierra, pero eso es cierto para cada salto tecnológico que trastocó a la sociedad. Cuando el primer Modelo T salió de la fábrica de Ford, casi nadie podía imaginar cómo el automóvil cambiaría el transporte y la economía. Del mismo modo, incluso la mayoría de los alfabetizados en tecnología a principios de los años 90 no podían prever una industria completamente nueva de desarrolladores web, programadores de aplicaciones y otras carreras basadas en Internet que ahora damos por sentadas.

Aun así, una cosa está clara. Existe un potencial ilimitado para mejorar la vida en la Tierra a través de la innovación de la Era Orbital. Esto tampoco es solo una ilusión. Ya se han logrado enormes avances en medicina a través de la colaboración de la ISS. ¿Más sorprendente? Menos de 300 personas han vivido y trabajado alguna vez a bordo de la estación internacional en sus más de 20 años de servicio.

¿Qué avances médicos podrían lograrse cuando no solo hay más personas que llaman a LEO su hogar y oficina, sino que son elegidos por la industria privada por su experiencia científica en lugar de sus capacidades como astronautas? Sierra Space está especialmente emocionada por las posibilidades en áreas como los conjugados de fármacos de anticuerpos (ADC) para el tratamiento exitoso del cáncer. Los ADC ya se muestran prometedores en la lucha contra este flagelo, y la era orbital está poniendo en marcha esta tecnología a toda velocidad. Los tratamientos descubiertos por los laboratorios que operan en microgravedad pronto cambiarán nuestra forma de pensar sobre la enfermedad y el bienestar.

Y eso es solo el comienzo.

La Era Orbital también facilitará los viajes a LEO a la velocidad de los negocios, no del gobierno. A decir verdad, no hay una industria sin el potencial de beneficiar la vida en la Tierra una vez que vivir y trabajar en el espacio se vuelva común. Por ejemplo, Sierra Space cree que las empresas de fabricación encontrarán el próximo material moldeable y maleable para reemplazar los plásticos y la contaminación que los acompaña.

Además, los avances informáticos emergentes mejorarán en gran medida la vida terrestre. Solo piense en las enormes cantidades de energía y acondicionadores de aire necesarios para ejecutar granjas de servidores modernas. ¿Qué pasaría si los centros de procesamiento de datos del mañana (en LEO) pudieran prosperar en el frío profundo del espacio sin un solo vatio de electricidad para enfriar? Por un lado, la computación cuántica recibiría un gran impulso.

Eventualmente, la Era Orbital refinará las tecnologías y habilidades necesarias para colonizar la Luna y luego Marte. Pero para lograr estos objetivos y evitar que China tome el control de LEO, Estados Unidos debe volver a la carrera. Sierra Space está asumiendo un papel de liderazgo en el lanzamiento de la era orbital con el avión espacial Dream Chaser™ y el hábitat Large Integrated Flexible Environment (LIFE™).

Tanto la flota de Dream Chasers como una constelación de hábitats LIFE también desempeñarán un papel fundamental en el proyecto Orbital Reef, una asociación emocionante entre Sierra Space, Blue Origin y los líderes aeroespaciales para crear un futuro fuera del mundo. Manténgase al día con Sierra Space y nuestra misión de ingresar a Orbital Age visitando nuestra página de Noticias y suscribiéndose al boletín Orbital Age.


domingo, 13 de marzo de 2022

Economista indio: las economías emergentes deben diversificar sus reservas de divisas sin el dólar




EEUU y la Unión Europea han decidido congelar las reservas de divisas pertenecientes a Rusia por un valor de alrededor de 630.000 millones de dólares en medio de la actual crisis de Ucrania.

Expertos de todo el mundo han criticado la medida estadounidense tachándola de militarización del sistema monetario, lo que puede impulsar un nuevo orden geoeconómico en el mundo.

Estados Unidos y sus aliados han declarado la 'guerra económica' contra Rusia al intentar aislar la economía de 1,7 billones de dólares del sistema financiero mundial en respuesta a la operación militar especial de Moscú en Ucrania a pedido de las repúblicas de la región de Donbás.

Además de imponer sanciones a los líderes políticos, empresarios y bancos, Occidente ha congelado 630.000 millones de dólares en reservas de divisas pertenecientes a Rusia, uno de los mayores exportadores de petróleo, gas y metales del mundo, almacenadas en diferentes partes del mundo.

En el pasado, EEUU impuso restricciones similares a las reservas de divisas de Afganistán, Irán, Cuba, Irán y Venezuela, lo que indica claramente que EEUU tiene el monopolio de otorgar acceso a las reservas de dólares en lo que puede verse como una confirmación de que la política a menudo entra en juego en el asunto.

Sputnik habló con el profesor NR Bhanumurthy, economista y vicerrector de la Universidad de la Escuela de Economía Dr. B.R. Ambedkar de Bangalore en el estado de Karnataka sobre las acciones de Estados Unidos contra Rusia.

— La reciente decisión de EEUU de dejar de tener reservas de divisas afganas y rusas ha generado preocupación entre algunos intelectuales indios que sugieren que las reservas de divisas de la India deberían diversificarse sistemáticamente. ¿Qué opina sobre el movimiento de EEUU?, ¿y debería el banco central de la India, el RBI, diversificar sus reservas?

— Ya sea que se trate de riqueza privada o pública, es importante diversificar los activos financieros para mitigar cualquier riesgo inesperado. Los acontecimientos recientes en Afganistán y Rusia solo sugieren que es vital, no solo para India sino para todas las economías de mercados emergentes, diversificar sus reservas de divisas.

El Banco de la Reserva de la India se diversifica y no es necesariamente el caso que todas las reservas de la India estén invertidas en EEUU.... de hecho, también tenemos un componente significativo de reservas de oro y activos monetarios distintos del dólar estadounidense.

Pero también hay límites al grado de diversificación, ya que una gran parte del comercio, tanto en la cuenta corriente como en la de capital, se realiza en dólares estadounidenses.

— Los últimos datos de RBI sugieren que sus reservas de oro están valoradas en 42.500 millones de dólares, lo que representa alrededor del 7% de las tenencias totales de divisas. ¿Debe el RBI aumentar sus reservas de oro? ¿Cómo puede eso ayudar a la India?

— La extensión de las reservas de oro está determinada tanto por la demanda estratégica como por la interna. Los cambios en el alcance de dichas reservas dependen de qué tan riesgosas se consideren otras carteras, en este caso, las monedas extranjeras.

El RBI debería estar en una mejor posición para decidir qué tan grandes son sus reservas de oro. En última instancia, es importante ver que la rupia india se convierta en una moneda de reserva como el dólar estadounidense, el euro, etc.

— El valor absoluto de las reservas de oro se ha mantenido en aumento en los últimos años, pero las ganancias de los activos de divisas de RBI son abismales debido a las bajas tasas de interés en Occidente. ¿Qué opciones tiene el RBI para maximizar el valor?

— El objetivo de las reservas de divisas no es necesariamente solo ganar intereses, tiene muchos objetivos. Por otro lado, aunque las tasas de interés nominales en la India son más altas, si observamos las tasas de interés reales, no hay mucha diferencia entre las monedas a largo plazo.

— Ahora hay un escenario preocupante en el que el dólar se fortalece frente a la rupia india, o algunas otras monedas, a un nivel récord a pesar del creciente déficit de cuenta corriente de EEUU. Esto puede afectar enormemente la factura de importación de la India. ¿Puede la India firmar acuerdos de intercambio de divisas con países de Oriente Medio para reducir el costo de importación de petróleo?

— Hemos estado discutiendo el intercambio de divisas durante mucho tiempo, pero existen algunos riesgos intrínsecos asociados con él. No están determinados por las fuerzas del mercado sino por los Gobiernos individuales o los bancos centrales.

Las negociaciones entre la India e Irán aún continúan, y espero que surjan mejores soluciones de esas negociaciones.

— Un informe de un comité parlamentario indio sugirió que el Gobierno debería explorar alternativas al sistema de pago SWIFT. ¿Qué piensa de esta idea?

— El sistema de liquidación de pagos no debe limitarse a unos pocos. India ya ha lanzado con éxito la tarjeta RuPay, una alternativa a los sistemas de pago con tarjeta globales como Visa y Mastercard. Debe explorarse cualquier sistema alternativo que reduzca los costos de transacción.



jueves, 19 de agosto de 2021

El abrazo del Gobierno a los unicornios
Guzmán se reunión con el titular de Ualá, fintech financiera que se sumó al pelotón de firmas de 1000 millones de dólares. Los datos del sector impactan: es el tercer exportador y bate récords de empleo.
Por Leandro Renou


Guzmán y Pierpaolo Barbieri, ceo de Ualá. Reunión de agenda abierta en Economía. Imagen: Ministerio de Economía


Pierpaolo Barbieri tiene sólo 34 años y su empresa, una especie de banco on line llamado Ualá, ya vale más de 1000 millones de dólares, un estatus que alcanzan pocas empresas en la Argentina y el mundo. Hace unas horas, este unicornio fue noticia por haber sido recibido por el ministro de Economía, Martín Guzmán, en una conversación que giró en torno a la economía en general y el negocio en particular.

La postal grafica un acercamiento concreto del Gobierno a un sector, como el de la economía del conocimiento, que ingresa millones de dólares y tiene un potencial de empleabilidad bastante superior a algunos rubros convencionales de la economía. Además, según se congratulan en los pasillos oficiales, la mitad de los 11 unicornios actuales que tiene Argentina, nacieron en gobiernos peronistas, empujados por políticas enfocadas al sector.

Un tercer factor impacta en la caricia oficial a la actividad, ese perfil de empresario menos acostumbrado al lobby sinuoso y más afín a plantear escenarios diferentes. El más cultor de esa idea es el propio Guzmán, que hace unas semanas también se sentó a charlar con otra rara avis del establishment, el ceo de la biotecnológica Syngenta, Antonio Aracre, con quien se habla del contexto y la política, además de los negocios.

El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, es quien a diario tiene el vínculo con estos ceos. En junio, Globant, la empresa creada por Martín Migoya con créditos productivos en el año 2003, le anunció una inversión de 800 millones de pesos en el Chaco. Globant tiene más de 12 mil empleados y contrata en todo el país sin necesidad de incluir a esos trabajadores en un espacio físico. Esa es una de las características que le marcan potencial a la economía del conocimiento, una definición que refiere a aquellas firmas que utilizan de manera intensiva el conocimiento generado en base a las nuevas tecnologías.

Esta semana, no sólo Ualá se transformó en unicornio, también lo hizo Tienda Nube, nacida en 2006. Esta última firma, una plataforma de venta on line, recibió 500 millones de dólares de inversión y superó la valuación de 1000 millones de dólares.

“Con estos casos de unicornios, también queremos mostrar que las pymes que no son gigantes pueden tener buen rendimiento en empleo y exportaciones en este rubro”, contó a Página I12 un alto funcionario experto en esas cuestiones. La generación de empleo del sector es casi un tema fetiche en el Gobierno: Ualá le presentó a Producción, a principios de año, un esquema de contratación de 1000 empleados. Luego de la capitalización de esta semana, sumó otros mil. Mercado Libre, pionero, prometió a principios del 2021 1500 puestos nuevos. Y Accenture, otro unicornio, ya supera los 11 mil empleados. Para tener dimensión de lo que eso supone, sólo el sector supermercadista tiene más plantilla. Alguna automotriz muy intensiva puede llegar, en el mejor de los casos, a reunir entre 6000 y 7000 empleados, pero el resto están muy por debajo de ese número. El carácter federal de las contrataciones de los unicornios es para el Ejecutivo otro punto a favor.

El otro factor de peso es el potencial exportador. La economía del conocimiento le aporta a la Argentina 6200 millones de dólares en ventas externas, tales los datos a 2019 referentes a servicios profesionales e informáticos. Si a eso le suman los aportes de empresas audiovosuales y biotecnológicas, se puede llegar a 8000 millones. Sólo por encima quedan las exportaciones de soja y de la industria automotriz.

Hoy, los 11 unicornios nacionales valen, además, más que todas las empresas del rubro que residen en Brasil. Y Argentina tiene la mayor cantidad de empresas de este estilo por habitante en América Latina. ¿Por qué el país es semillero de las nuevas chimeneas? En el ministerio de Economía refieren a algunos hitos puntuales, como la Ley de Economía del Conocimiento, que otorga beneficios impositivos. Actualmente se trabaja, además, en procesos de simplificación tributaria para que no haya cargas administrativas grandes para los comercios que operen con medios de pago digital o billeteras virtuales. En paralelo, juega allí también el monotributo unificado, que permite a aquellos que venden en todo el país no tener retenciones en IVA y Ganancias. En paralelo, se elabora una retención unificada a nivel federal para que todos paguen lo mismo en las provincias.



2021: odisea millonaria en el espacio
El sector espacial vive una época dorada gracias a la llegada de inversores privados como fondos de capital riesgo y grandes fortunas.
por Natalia Otero


Recreación de la nave SpaceX Starship para llevar astronautas de la NASA a la luna. SPACEX/NASA / AP


Hace 52 años que Neil A. Armstrong pronunció las ya famosas palabras “un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. Con aquella frase, Estados Unidos cruzó la meta de la carrera espacial contra la desaparecida Unión Soviética, cuyos méritos eclipsó, en plena Guerra Fría. Pero el programa Apolo fue una excepción, una confluencia de situaciones extraordinarias con un cheque prácticamente en blanco —cuya cifra final ascendió a lo que hoy serían 280.000 millones de dólares—. Y una vez que las aguas políticas que la propiciaron volvieron a su cauce, no había razón para repetir semejante proeza. Ni gasto.

La euforia por el espacio de los sesenta fue consumiéndose en una especie de indiferencia de la que en los últimos años ha emergido un nuevo interés marcado por la entrada de multimillonarios con retos personales tan grandes como sus fortunas y, en ocasiones, egos. Internet satelital, exploración, turismo espacial, fabricación en gravedad cero, minería… La comercialización de la última frontera dio un paso más adelante con los viajes recientes de Virgin Galactic y Blue Origin, y el límite de la extensión del capitalismo en el espacio parece estar ya tan lejos como lejos pueda llegar la humanidad en él.

“Creo que estamos en uno de los periodos más emocionantes de la historia del espacio”, dice por teléfono Casey Dreier, asesor de política espacial de la organización Planetary Society. “La transformación de la industria espacial, distanciándose de la inversión únicamente gubernamental hacia compañías independientes de visionarios altamente capaces, no había pasado antes. Y es histórico”. Es histórico y, aunque lo parezca, nada repentino.

A mediados de los noventa la fundación XPrize ofreció un premio de 10 millones de dólares para quien consiguiese desarrollar un vehículo espacial privado y reutilizable capaz de llevar a personas a 100 kilómetros de la Tierra. Unos años después, un puñado de multimillonarios de la era del software vieron en el estancamiento del espacio un nuevo internet y fundaron sus propias compañías de transporte aeroespacial. A su vez, la NASA se abría a un nuevo modelo de relación con el sector privado, que operaba estrictamente bajo financiación y control estatal.

En 2005, dos años después del accidente del transbordador Columbia, la NASA presentó el programa de Servicios Comerciales de Transporte Orbital. “Un programa relativamente pequeño, experimental, con el objetivo de que la agencia pasase de ser el único cliente de las empresas espaciales comerciales a ser uno entre muchos”, dice Matthew Weinzierl, profesor en Harvard Business School e investigador. Para él, este fue un punto de inflexión clave. Siete años después, una nave privada llevó por primera vez suministros a la Estación Espacial Internacional (EEI).

Y, como dice el refrán, el dinero llama al dinero. Si emprendedores de éxito apuestan por el espacio, igual merece la pena echar un vistazo. “Lo que ahora está modelando el mundo desde un punto de vista empresarial es la introducción de un nuevo tipo de inversión. Firmas de capital riesgo, multimillonarios con una visión de futuro para el espacio…”, dice Carissa Christensen, fundadora y consejera delegada de Brycetech, una compañía de ingeniería y análisis.

“Esos inversores, especialmente desde 2015, han posibilitado la aparición de cientos de start-ups”, señala Christensen. Estos actores toleran grados muy altos de riesgo, dice, haciendo posible que las compañías que financian persigan objetivos más grandes, más transformación. Hoy por hoy, la principal fuente de financiación del sector proviene de firmas de capital riesgo, el 71%, 4.000 de los casi 6.000 millones de dólares invertidos en 2019, según datos de Brycetech.

El sector espacial llevaba años moviéndose por inercia, lejos de la euforia de décadas atrás, y la aparición de nuevos actores privados, dice Weinzierl, ha inyectado dinamismo y voluntad de reinvención. La liberalización del sector privado, apunta por su parte Dale Ketcham, vicepresidente de Florida Space, la agencia para el desarrollo económico aeroespacial del Estado de Florida, ha fomentado un entorno de innovación y progreso más vigoroso. “Las mejoras más recientes en la recuperación de impulsores y la reutilización de vehículos son resultado más del sector privado que de la inversión gubernamental”, apunta.

La reutilización es la base del nuevo espacio. Mientras la cápsula de Jeff Bezos seguía subiendo para que el hombre más rico del mundo diese unas cuantas volteretas ingrávido, la lanzadera que la había elevado volvía a posarse en el suelo en una verticalidad perfecta. Dar carpetazo al usar y tirar supone una reducción drástica de costes, y a menor gasto, mayor actividad, mayores posibilidades y menos barreras.

El Falcon 9 de SpaceX, de la compañía de Elon Musk, se convirtió en el primer cohete orbital (el New Shepard de la Blue Origin de Bezos es suborbital) capaz de volar más de una vez. La compañía ha conseguido reutilizar las partes más caras y esto supuso una reducción de siete veces el coste medio por lanzamiento entre 1970 y 2000, según datos de la NASA. En 2020, un Falcon 9 fue utilizado en la primera misión tripulada de SpaceX, que llevó a astronautas de la NASA a la EEI.

Los vuelos tripulados son los fuegos artificiales, el recordatorio de un futuro que está por llegar, pero no lo que engorda las cuentas del sector actualmente. “Las empresas que hoy en día hacen dinero en el espacio son empresas digitales, empresas satelitales”, apunta Christensen. De los 371.000 millones de dólares facturados por el sector en 2020, casi 271.000 pertenecían a empresas satelitales, siendo la televisión y los dispositivos y chips de navegación las principales fuentes de ingresos, según datos de Brycetech.

La industria no satelital ingresó 100.700 millones, de los que 98.000 millones provenían de presupuestos estatales, con EE UU a la cabeza, para labores militares, científicas, de exploración, de seguridad, defensa, etcétera. Los vuelos espaciales comerciales tripulados supusieron alrededor de 2.000 millones, una cantidad nada desdeñable, pero tímida comparada con el resto.

La estimación actual del valor de la industria es de 425.000 millones, según Ronald J. Epstein, analista de Bank of America Global Research, una cantidad un 25% mayor que hace cinco años y que prevén que alcance 1,4 billones de dólares en 2030. “Cada sector se está convirtiendo en un sector espacial. Piense en el impacto del GPS. El GPS ha proliferado en todos los sectores e industrias”, dice.

La carrera espacial privada es hoy por hoy un pulso entre el segundo y el primer hombre más rico del mundo, con una fortuna conjunta estimada en 388.500 millones de dólares. Jeff Bezos fue el primero en cruzar la línea de salida, con la fundación de Blue Origin en 2000. Elon Musk lo hizo dos años después, con SpaceX. Mientras Bezos mantenía su empresa más bien fuera del radar, Musk aparcaba el primer Falcon frente al Museo Nacional del Aire y del Espacio en Washington en 2003. Cada multimillonario con sus visiones, ambiciones y su manera de alcanzarlas.


El rover Perseverance de la NASA, tras su aterrizaje en el cráter Jezero en Marte, el 18 de febrero de 2021. NASA / GETTY IMAGES


“Creo que SpaceX no es solo la más famosa, sino la más exitosa. Cambió la actitud de la clase inversora, mostró que los esfuerzos de invertir en el espacio podrían ser muy exitosos y rentables”, señala Dreier. Bezos ha sido el primero de los dos en atravesar la atmósfera y ha abierto su línea de negocio de turismo suborbital, con reservas por valor de 100 millones, pero sus logros quedan ensombrecidos por el humo de los motores de SpaceX.

La compañía ha llevado astronautas a la EEI, trabaja en un cohete para viajes más lejanos y Starlink, su proyecto de internet satelital, ya tiene 1.500 satélites operativos. Algo que, por cierto, no hace ninguna gracia a los astrónomos, que han de separar cada vez más el grano de la paja cuando miran al cielo. En primavera, Musk arañó unos minutos más de ventaja al hacerse con el contrato por 2.900 millones de dólares de la NASA para desarrollar un módulo de aterrizaje lunar, frente a Blue Origin y Dynetics, que apelaron la decisión.

“Lo que creo que estamos empezando a ver es el comienzo de una nueva era de exploración espacial, pero una impulsada por compañías privadas tanto o más que por el Gobierno”, dijo Elon Musk en 2004. En este nuevo escenario, ¿dónde queda lo público? “Es el papel de Estados y naciones abrir fronteras”, asevera Michael López-Alegría, exastronauta de la NASA y vicepresidente de desarrollo de negocio de la empresa de infraestructura espacial Axiom Space. “Pero una vez que se establece seguridad, el Estado debe salir y dejar que el mercado empiece a hacer su papel. Y eso está pasando ahora en órbita baja terrestre”, apunta. “Las agencias deben poner su visión un poco más allá”.

En el caso de la agencia estadounidense, lo más cerca, la Luna. Artemisa, la hermana gemela de Apollo, será la misión encargada de que el ser humano vuelva a pisarla. “El objetivo es 2024, pero el espacio es complicado”, comenta por videollamada el administrador de la NASA Bill Nelson. “Y sabemos por la historia de los programas espaciales, de todos, no solo de los de EE UU, que habitualmente hay retrasos. Así que debemos ser sobriamente realistas”, asegura.

Además, la NASA mantiene entre sus planes desembarcar humanos en Marte, de acuerdo con Nelson a finales de la década de los treinta, y ha anunciado dos misiones a Venus. Además de programas científicos, militares y un nuevo telescopio que desarrolla en colaboración con las agencias espaciales europea y canadiense.

“Ya la hemos visto ser extremadamente exitosa en la entrega de carga desde y hacia la Estación Espacial Internacional. Y ahora hemos presenciado el éxito en la entrega de tripulación”, señala Nelson sobre la cooperación público-privada. En la NASA vieron que los contratos se podrían cerrar a un precio fijo y no como habitualmente, en modalidades que conllevan absorber los sobrecostes del desarrollo tecnológico. “Y eso es mucho más barato para la NASA”.

No conviene olvidar, sin embargo, que en el nuevo tablero las empresas privadas mueven ficha siguiendo sus propios intereses, que no tienen por qué coincidir con los valores que se espera de las naciones. La clave, apunta el experto de Planetary Society, está en el equilibrio entre ambas partes y se consigue “con una buena supervisión pública, un sistema regulatorio bueno y permitiendo que cada una se centre en su especialidad”.

Si algo no ha cambiado desde la primera era espacial, es la hegemonía de EE UU. Por el momento, el resto de jugadores internacionales está a años luz. Su presupuesto es el más alto y empresas como SpaceX o Blue Origin aún no encuentran reflejo en otros países del globo.

La Agencia Espacial Europea (ESA), por ejemplo, tiene un presupuesto tres veces menor que el de la NASA, de 23.300 millones de dólares. Aun así, aseguran con orgullo que está bien utilizado. “A pesar de que el gasto en el sector espacial es solo el 16% del mundo, Europa retiene alrededor del 30% de los ingresos en fabricación de satélites, siendo el segundo exportador mundial”, señala Javier Ventura-Traveset, director de la Oficina Científica de Navegación por Satélite de la ESA y portavoz de la agencia en España.

Industria española

La ESA tiene a sus espaldas éxitos como el programa Galileo, de geolocalización, y Copérnico, de observación. Y entre los que vendrán, la misión robótica a Marte Exomars en 2022 y la exploración de las lunas heladas de Júpiter. Además, Artemisa llevará ADN europeo en diferentes componentes. La agencia, cuenta Ventura-Traveset, tiene entre sus objetivos impulsar la comercialización para no quedarse atrás en la nueva economía espacial. Y señala tres caminos para conseguirlo: generar y retener talento, mejorar el acceso de inversores al capital y acelerar la innovación y la entrada en los mercados.

“En el plano europeo podemos situar a España como la quinta potencia en industria, tras Francia, Alemania, Italia y Reino Unido”, señala Jorge Potti, vicepresidente de Espacio de la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (Tedae). El sector español es muy joven, cuenta, pero con un crecimiento de un 10% de media anual en los últimos cinco años. En 2019 facturó casi 1.000 millones.

“Nuestro país ha dado un gran salto tecnológico y cualitativo. Hemos pasado de ser suministradores de equipos a estar en condiciones de fabricar sistemas de satélites completos, segmentos terrenos y operaciones”, señala Potti. La mayor parte de clientes, un 60%, son privados.

“Hoy en día el sector espacial genera un gran impacto económico a través de un gran número de aplicaciones y servicios cuyo desarrollo sigue en continuo crecimiento”, dicen fuentes de GMV, empresa española líder de los sistemas de control desde tierra de Galileo. La innovación, la productividad, las exportaciones y la capacidad de generar empleo, dicen, lo hacen ser rentable. La división espacial de la empresa tuvo una facturación de 154 millones de euros en 2020 y da trabajo a alrededor de 1.250 personas.

El negocio de extraer minerales o agua 

Hasta el momento y, al menos durante un tiempo, los servicios y productos espaciales para consumo en la tierra seguirán siendo la columna vertebral comercial del espacio. “Es probable que el papel cada vez mayor del internet de las cosas y la demanda cada vez mayor de datos garanticen que los satélites de telecomunicaciones y observación de la Tierra, y todas las empresas auxiliares, sigan dominando el sector durante algún tiempo”, dice Matthew Weinzierl, profesor en Harvard Business School e investigador.

“Luego tienes turismo espacial o aventura espacial, como quieras llamarlo. Es probable, creo, que ese sea el mayor motor”, aseveró Musk en segundo lugar. Los planes y desarrollos de SpaceX, Blue Origin, Virgin Galactic, Boeing y otras compañías menos famosas están haciendo las primeras pequeñas grietas de una brecha llamada a cambiar el espacio, para bien o para mal. “Las grandes cosas empiezan siendo pequeñas”, dijo en varias ocasiones el magnate Jeff Bezos tras su vuelo espacial.

“Es muy pronto para saber cómo crecerá la economía space-for-space. Mi mejor conjetura es que el turismo será clave en su crecimiento, pero otros ven más potencial en la manufacturación”, dice Weinzierl. Un segmento que también se explora para uso terrestre: “Creo que hay un fuerte interés en encontrar productos que puedan ser manufacturados en el espacio, en una escala que pudiera generar retornos exitosos”, señala Carissa Christensen, consejera delegada de Brycetech. ¿Ejemplos? Fibra óptica e implantes médicos.

Musk cree que a largo plazo, suponiendo que se cumpla la previsión de establecer dos bases en la Luna y Marte, el negocio se expandirá. “Me gustaría morir en Marte, solo que no estrellándome”, dijo una vez. Además, a mayor presencia y actividades humanas en el espacio, más necesidades y más variadas. Algunas también podrían ser satisfechas desde el propio espacio.

La minería de asteroides para la extracción de agua, minerales y metales figuran entre los diez motores del nuevo ecosistema espacial para Morgan Stanley. “El primer billonario será la persona que mine asteroides para obtener sus recursos naturales. Solo lo digo…”, aseguró el astrofísico estadounidense Neil DeGrasse Tyson en 2015. Estos cuerpos menores son un recurso interesante, pero, comenta Casey Dreier, asesor sénior de política espacial de Planetary Society, difícil desde un punto de vista tecnológico. Y poco rentable si se pretende llevar lo extraído a la Tierra.

Otro asunto sería hacerlo en la Luna. Muchas naciones y compañías han puesto sus ojos en ella. Canadá, dice Dreier, mandará un rover, también Emiratos, Corea enviará una nave y Brasil quiere hacer lo propio, además de empresas privadas estadounidenses que entregarán cargas útiles de investigación científica bajo el ala de la NASA. Toda esta actividad se entrelaza con la idea de arrancar algún tipo de economía en el satélite. “Y ahí es donde es más probable que se comience a ver personas tal vez extrayendo hielo para combustible o cultivando oxígeno o algo que se pueda vender a otros clientes que ya están en la Luna”.

Hasta ahora, las idas y venidas de la raza humana en el cosmos se han regido por el Tratado del Espacio, firmado en 1967. Fruto de su tiempo, en el que el espacio era, principalmente, el tablero de juego de dos países en lados opuestos del Telón de Acero, no contemplaba un escenario con actividades comerciales. Ningún país puede reclamar para sí un cuerpo celeste, pero ¿qué sucede, por ejemplo, con lo que extrae de él?

“Es una especie de área gris rara. Y el enfoque que se ha tomado en los últimos dos años, en cierta medida liderado por los EEUU, es usar el marco legal diseñado para las aguas internacionales”, explica Dreier. La NASA, por ejemplo, anunció en septiembre del año pasado su intención de comprar muestras lunares de empresas privadas para establecer un marco legal para sus aspiraciones y transacciones.

EE UU y China, los principales competidores de lo que muchos, incluido el administrador de la NASA, Bill Nelson, consideran la nueva carrera espacial entre naciones, ya han pisado Marte con sus rovers. Pero mandar personas es harina de otro costal. Las complicaciones son evidentes en misiones en las que solo el viaje de ida y vuelta duraría un año y medio. Si EE UU o el mundo, dice Dreier, dejasen todo lo demás y encauzasen sus esfuerzos en enviar gente a Marte sería tecnológicamente muy posible, pero no hay una razón política de peso para respaldarlo. Por eso, las compañías privadas pueden ser un factor clave ya que pueden dedicar los recursos sin atender a razones políticas o dar explicaciones.



Fuente: elpais.com

sábado, 14 de agosto de 2021

Los billonarios vuelan al espacio en plan de negocios
Una nueva “guerra fría” aeroespacial ha comenzado: Jeff Bezos, Elon Musk y Richard Branson son billonarios voladores compitiendo por la privatización de la Luna y Marte en plan de minería y turismo. Detrás hay proyectos militares y negocios que podrían generar al primer trimillonario.
Por Julián Varsavsky




El 20 de julio pasado, el creador de Amazon Jeff Bezos voló al espacio exterior en su cohete privado llevando a Oliver Daemen, quien a sus 18 años recibió de su padre holandés como regalo de graduación, un ticket que habría costado 30 millones de dólares. El New Shepard despegó echando fuego desde un desierto en Texas y en tres minutos salió de la atmósfera: la cápsula superior se desprendió y sus cuatro ocupantes desabrocharon cinturones, entre ellos Wally Funk, una frustrada astronauta de 82 años que de joven superó las pruebas para volar con la NASA, pero fue rechazada por ser mujer. En el video interior del vuelo se la ve feliz junto al hermano de Bezos y los demás, liberados de la gravedad: algunos dan vuelta carnero hacia atrás, otros se tiran pelotitas y Bezos besa el techo con las nalgas. Mientras el cohete ya sin punta regresa a Tierra --es reutilizable-- los pasajeros miran a 100 kilómetros de altura, el disco azul terrestre. La fiesta flotante duró poco: volvieron a sus asientos y se abrieron paracaídas. A los 10 minutos de vuelo la cápsula se posó en tierra levantando polvareda. El holandés se acababa de patinar 3 millones de dólares por minuto y Bezos era ya el primer prestador turístico privado en llevar un cliente al espacio (el Estado ruso fue pionero hace 20 años). La nave --sin piloto-- operó con Inteligencia Artificial.

Sin embargo, al listo Jeff Bezos –hombre más rico del mundo-- le había ganado de mano el británico Richard Branson, dueño de Virgin Group, creador de Virgin Galactic. Su plan era el de Bezos, pero antes pretendía hacer otra prueba de su nave alada como un pequeño avión. Para cumplir su desafío de ser el primer billonario en volar a la zona de gravedad cero en su propio juguete, se jugó: adelantó sus planes y despegó nueve días antes que Bezos virándole el podio (aun no llevó turistas sino pilotos). Ninguno de estos vuelos para ricos fue una proeza científica: volaron incluso más bajo que el pionero Yuri Gagarin en 1961 (cerca de 900 astronautas han hecho eso). La novedad es la inauguración de la era neoliberal aeroespacial.

Elon Musk rey de Marte

El tercer implicado en la carrera espacial entre billonarios es el sudafricano Elon Musk, creador de PayPal y Tesla. En 2002 vendió PayPal por 1500 millones de dólares para fundar SpaceX y lanzar cohetes tripulados. Los dos primeros –sin astronautas-- explotaron en el aire y el tercero fue su éxito inicial en 2008. Su despegue económico fue en 2020: desde Cabo Cañaveral llevó dos astronautas de la NASA a la Estación Espacial Internacional en el cohete reutilizable Falcon 9, reduciendo así costos. Donald Trump --allí presente-- declaró que esa empresa “corporiza el ethos americano de pensar a lo grande”. Musk ya ha lanzado centenares de satélites --aspira instalar 30.000 alimentando una peligrosa basura cósmica-- y transporta astronautas con regularidad (él nunca volado). Trump firmó una orden ejecutiva para privatizar la Luna que declara al espacio exterior “un dominio legal y físicamente único de la actividad humana, y EE.UU no lo ve como un bien común global”, en el contexto de que “la incertidumbre respecto al derecho a usar los recursos lunares ha desanimado a algunas entidades comerciales a participar en esa empresa”.




Musk es el más exitoso de los billonarios en este rubro. Desde la tragedia de los transbordadores Challenger y Columbia y el fin de la Guerra Fría, la NASA decaía. Para enviar astronautas en misión, dependió de la agencia rusa Roscosmos por nueve humillantes años, a la que pagaba 80 millones de dólares por cabeza. Aquí el sudafricano encontró su nicho con eficacia y velocidad inéditas. Musk elige sus objetivos por telescopio: Luna en 2024 --“no de visita”-- y Marte en 2030 subcontratado por la NASA. Él mismo aspira “morir en Marte, pero tras vivir allí unos cuantos años”.

Cada emprendedor tiene su relato épico aspiracional. Musk desea convertirnos en una “civilización interplanetaria” que no quede “atrapada” en la Tierra, una estrategia de supervivencia: da por sentado que terminaremos de arruinarla y por eso declaró “debemos llegar a Marte cuanto antes… si nuestra especie pretende sobrevivir, de alguna manera tendremos que escapar”. Se piensa como futuro colono y no mero vendedor de turismo como Branson y Bezos. Se cree un Mesías aero-tecnológico que instalará un reino de avanzada en el medio siglo de vida que le puede quedar.

La República de Bezos

En el reparto de negocios, a Blue Origin --empresa de Bezos-- le tocará un papel junto a su competidora SpaceX en el proyecto Artemisa: la NASA aspira regresar a la Luna como trampolín a los planetas. El relato corporativo de este ingeniero en computación incluye “una red de urbanizaciones espaciales”. Pero en su perspectiva anti-apocalíptica difiere de Musk. No cree que un asteroide o guerra nos obliguen a desalojar la Tierra. Entiende que la demanda energética del planeta agotará las fuentes: “tendremos que parar de crecer, lo cual es un muy mal futuro”. Su idea para evitarlo es construir descomunales estructuras cilíndricas que floten en órbita para mudar la industria pesada y “mantener la Tierra como una bella gema”. Serían ciudades satélite flotantes con trenes aéreos, rascacielos, campos, aves y playas “sin lluvias ni terremotos… y trillones de humanos en el sistema solar… nacerían miles de Mozarts y Einsteins; será una civilización increíble.”. A la Tierra volveríamos como de vacaciones. La gran pregunta es: ¿Esas personas serían exiliadas o una aristocracia privilegiada?

Bezos ve allí una forma de descompresión poblacional y ecológica. Sus planes los presentó con renders y videos aclarando que serían para generaciones futuras: “tenemos que ir al espacio para salvar la Tierra” dijo emocionado, justificando su monopolio de ventas detrás de un generoso ecologismo. Por eso considera a Blue Origin su “trabajo más importante”, para el cual habría hecho su fortuna previa. Su primera novia declaró que Jeff –fan de Star Trek-- “ganó tanto dinero con el único objetivo de viajar al espacio”. En 1982 un periodista del Miami Herald hizo una crónica que recogió frases proféticas del discurso de graduación en el secundario de un tal Bezos: “quiero construir colonias espaciales para dos o tres millones de personas… el objetivo final es convertir la Tierra en un gran parque nacional.”

Amos del universo

Uno de los negocios sería la minería de asteroides, la Luna y Marte en busca de platino, litio, paladio, níquel y helio-3. Desde que se descubrió hielo en la Luna, se sabe que hay agua divisible en oxígeno e hidrógeno para propulsión (como el cohete de Bezos). Eso reflotó el interés chino y ruso en ella como estación de servicio para seguir viaje (EE.UU aprieta el acelerador reviviendo la astropolitiks). Se calcula que el turismo aeroespacial costará 250.000 dólares por un vuelo corto. Pero el negocio está en los contratos de transporte, telecomunicaciones y armamento con la NASA y el Pentágono. Musk desarrolla cohetes para transportar armas de destrucción masiva. Ese uso militar se mantiene con bajo perfil tras el show de vuelos tripulados que son casi una entelequia, útiles a nivel marketing hacia la opinión pública y los políticos para que se continúe contratando a estos emprendedores preocupados por la humanidad. Un grupo reducido de ellos facturó entre 2012 y 2017 al Estado 10.000 millones de dólares: su supuesta autosuficiencia se basa en millonarias subvenciones en un país que no le garantiza a parte de su población una salud pública de calidad.

Dentro de poco habrá hoteles y restaurantes suborbitales (hoy se cena en vertiginosas plataformas colgantes al aire libre en rascacielos). Existirán parques de diversiones para niños adultos muy ricos que lo hayan probado todo en la Tierra –habiéndole perdido el gustito-- y quieran jugar a los astronautas, ya sin padres que les pongan límite. Pero detrás de esto ha comenzado una nueva “guerra fría” aeroespacial entre CEOs con egos estratosféricos --ricos como nadie lo ha sido-- fogueados ya en el cyberespacio. Son Genghis Khanes de la posmodernidad: la Tierra le ha quedado chica a sus imperios. Algunos coquetean con la inmortalidad digital y acaso crean posible ver concretadas sus utopías flotantes. Hoy por hoy, tienen voraces negocios terrenales y cierto espíritu aventurero real: exponen un poco el cuerpo. Los ceba la evidencia del crecimiento exponencial de sus empresas y la profecía del senador Ted Cruz: “el primer trimillonario se constituirá en el espacio”.



miércoles, 11 de agosto de 2021

El precio del asiento para ir al espacio en la nave de Virgin Galactic


La compañía aeroespacial comenzó a tomar reservas para volar a bordo de su cohete.


Desde hoy, cualquier persona del planeta puede comprar un asiento a bordo de uno de los viajes espaciales de Virgin Galactic, siempre que pueda permitirse pagar 450.000 dólares.

La empresa acaba de reabrir la venta de pasajes espaciales a menos de un mes después de que Richard Branson, su fundador, viajara en el primer vuelo espacial con tripulación de Virgin Galactic.

El anuncio lo hizo la compañía junto a sus resultados financieros del segundo trimestre del año, en los que también dijo que la corporación espacial privada "hizo un progreso significativo hacia el inicio del servicio comercial en 2022”.

Virgin Galactic ofrece tres opciones para elegir. Además de un asiento individual que cuesta casi medio millón, también vende paquetes de varios asientos para grupos y ofrece la compra de un vuelo completo. La versión actual de la nave espacial VSS Unity tiene capacidad para cuatro pasajeros, además de dos pilotos. Virgin Galactic dará prioridad a su "importante lista de primeros pasajeros", aunque creará una lista prioritaria para los clientes interesados en reservar futuros vuelos.

Como señala la CNBC, su próximo vuelo programado contará con miembros de la Fuerza Aérea Italiana a bordo. Después, la compañía se tomará un descanso hasta mediados de 2022 para renovar el VMS Eve, su avión portador a reacción encargado de llevar al cohete hasta la altitud de lanzamiento. Dado que después de ese periodo habrá otro vuelo de prueba programado, eso significa que Virgin Galactic vuelve a retrasar su primer vuelo oficial de astronautas turísticos. A principios de este año, la compañía esperaba lanzar su primer vuelo comercial a principios de 2022, pero ahora dijo a la CNBC que su nuevo objetivo es realizarlo en algún momento a finales del tercer trimestre de 2022.



Fuente: elsol.com.ar

martes, 4 de mayo de 2021

El día que Joe Biden se mostró como Roosevelt
A cien días del inicio de su presidencia el presidente de EE.UU. presentó su agenda con un discurso ante las dos cámaras del Congreso.
Por Aldana Vales


El discurso de Biden recibe el aplauso de Kamala Harris y Nancy Pelosi.. Imagen: AFP


Desde Washington, DC.

Pasaron sus primeros 100 días de gobierno y Joseph Biden ahora tiene por delante una agenda ambiciosa. Aspira a una ley que permita una inversión billonaria en infraestructura que permita crear empleos. Quiere otra que brinde apoyo del Estado a las familias. Todo pagado con aportes que vengan del 1 por ciento más rico del país. Su mensaje es claro: dice que esas son las iniciativas que le permitirán a Estados Unidos “ganar la competencia contra el resto del mundo por el siglo XXI”, en la que China aparece como el gran rival.

Biden delineó este plan el miércoles pasado, cuando habló, por primera vez desde su asunción, ante las dos cámaras del Congreso estadounidense. No fue un discurso presidencial normal. Por la pandemia, en el recinto de la Cámara de Representantes solo hubo 200 personas, un número que no incluye ni a la mitad de los legisladores.

La imagen igualmente fue histórica: detrás de Biden se ubicaron las dos presidentas de las cámaras, la vicepresidenta Kamala Harris por el Senado y Nancy Pelosi, tercera en la sucesión presidencial, por la Cámara de Representantes. Fue la primera vez que un mandatario estadounidense estuvo escoltado por dos mujeres en un discurso ante el Congreso. “Era hora”, dijo el demócrata en una de las primeras líneas de su discurso.

Desde el podio de la Cámara baja, Biden dio las definiciones de lo que será su gobierno. Su obsesión parece ser el empleo. Dijo esa palabra 46 veces en su discurso del miércoles, el tercer concepto que más repitió después de “Estados Unidos” y “estadounidenses”.

La piedra angular para generar puestos de trabajo será su Plan de Empleo Estadounidense, un paquete de dos billones de dólares que ya envió al Congreso. Con esto, busca modernizar autopistas, calles, sistemas de transporte e invertir en tecnología de la información, vivienda, construcción y la industria de vehículos eléctricos. Un “proyecto obrero para construir Estados Unidos”, lo caracterizó en el discurso.

No es una novedad en el discurso de Biden. El presidente pasó toda la campaña que lo llevó a la Casa Blanca refiriéndose a la clase media y a sus orígenes en Scranton, una ciudad del cinturón industrial del estado de Pensilvania. “Wall Street no construyó este país. La clase media construyó este país. Y los sindicatos construyeron la clase media”, enfatizó el miércoles.

La segunda iniciativa, que Biden recién anunció esta semana, está enfocada en las familias y en el cuidado de niños. La Casa Blanca la bautizó como el “Plan para las Familias Estadounidenses”, en línea con los nombres de los paquetes que ya presentó. Implica destinar más de dos billones de dólares a cuatro áreas: acceso a la educación, con ingreso a universidades comunitarias incluido; un sistema de cuidado para niños y niñas que sea accesible y de calidad; licencias por maternidad y paternidad, que en Estados Unidos no existen, y un recorte de impuestos para las familias. “La clase media y la gente trabajadora de este país ya están pagando suficientes impuestos”, dijo.

No es el caso de otros sectores del país. Para Biden, esos 4 billones van a gastarse sin incrementar ningún déficit. “Es tiempo de que el uno por ciento más rico de los estadounidenses y el Estados Unidos empresarial empiece a hacer su aporte”, enfatizó. También prometió que la IRS, la agencia fiscal de Estados Unidos, va a tomar “medidas enérgicas” contra “millonarios y billonarios que hagan trampa con los impuestos”. “La economía del derrame nunca ha funcionado. Es tiempo de hacer crecer la economía de abajo hacia arriba y desde el centro hacia afuera”, resaltó el mandatario.

Para el Partido Republicano, las palabras de Biden son motivo de horror y preocupación. “Aburrido, pero radical”, lo definió el senador por Texas, Ted Cruz, quien se quedó dormido en medio del discurso. Para él, el mandatario solamente se dedica a “mantener contentos a los izquierdistas radicales” . “El régimen socialista está aquí”, agregó.

También Mitt Romney, senador por Utah y una de las voces más moderadas del Partido Republicano, cuestionó las iniciativas del presidente. “Representan cuatro veces nuestro presupuesto federal”, se quejó. “No vas a unificar Estados Unidos si solo le hablás al ala progresista de tu propio partido”, añadió.

Sin embargo, aunque los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren elogiaron las menciones de Biden a los sindicatos y a los sistemas de cuidado en Estados Unidos, el ala más progresista del partido pide más. “Si decís que creés que la atención de la salud es un derecho y no un privilegio, entonces apoyá Medicare para todos”, se quejó en Twitter la congresista Ilhan Omar de Minnesota, en referencia a una iniciativa que el mandatario rechaza.

“No se le da suficiente crédito a los incontables activistas y organizadores cuyo trabajo incansable es la razón por la que apenas estamos escuchando algo esta noche sobre cuidado universal, supremacía blanca como terrorismo, trabajo y salarios dignos. No podemos parar hasta que se haga”, apuntó su colega Alexandria Ocasio-Cortez de Nueva York.

La agenda no tiene un camino fácil en el Congreso ante el que habló Biden. Tal como fueron presentados, los dos paquetes no alcanzarían nunca una votación. No tienen ningún tipo de apoyo del Partido Republicano, clave para evitar cualquier obstrucción en el Senado. El Partido Demócrata ahora tiene dos caminos: negociar con la oposición, que tiene sus propios planes en infraestructura y cuestiona el gasto que las dos iniciativas representan, o intentar aprobar lo que se pueda con votos propios.

Si hubo pasajes del discurso que parecían sacados de las promesas de campaña de candidatos progresistas como Sanders o Warren, también hubo propuestas que podrían haber estado en un tuit de Donald Trump. Aunque la mirada de Biden tenga escala mundial, no deja de tener el componente de “Estados Unidos primero” que tenía su antecesor. “No hay ninguna razón por la que las hélices de las turbinas eólicas no puedan construirse en Pittsburgh (Pensilvania) en lugar de en Pekín”, dijo Biden el miércoles pasado. “Todas las inversiones del Plan de Empleo Estadounidense se guiarán por un principio: Comprar productos estadounidenses”, agregó.

Para Latinoamérica, el hombre que solía hablar de una agenda de trabajo “desde Canadá hasta Argentina” hizo apenas una mención a Guatemala, Honduras y El Salvador en el tramo sobre inmigración. Habló de violencia, de corrupción, de pandillas, de inestabilidad política, de desastres naturales. “Tenemos que atender la raíz del problema por el que la gente huye hacia nuestra frontera sur”, se limitó a decir.