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miércoles, 25 de noviembre de 2020

Paracaídas: el nuevo y exitoso enfoque para recuperar cohetes espaciales
La empresa de Nueva Zelanda Rocket Lab ha lanzado y recuperado con éxito su cohete insignia Electron con este enfoque pionero basado en un descenso suave. Se trata de la primera recuperación de este tipo, frente a las de SpaceX y Blue Origin, basadas en que el aparato realice un aterrizaje en vertical.
por Neel V. Patel | traducido por Ana Milutinovic


Rocket Lab


La empresa neozelandesa Rocket Lab ha logrado un gran hito: ha lanzado y recuperado con éxito su cohete insignia Electron. La misión número 16 de la empresa hasta ahora, incluyó por primera vez un suave aterrizaje en paracaídas del propulsor de primera etapa, que cayó al océano.

La misión: Electron fue lanzado alrededor de la 1:46 am hora local el 20 de noviembre desde el sitio de lanzamiento de la empresa en el extremo sur de la Isla Norte de Nueva Zelanda. La misión desplegó con éxito 30 satélites en órbita baja terrestre.

Después de dos minutos de vuelo (más 7.900 metros en el aire), el propulsor de la primera etapa se separó de la segunda etapa, giró 180 grados y desplegó un paracaídas que ralentizó su descenso y permitió un suave aterrizaje en el océano Pacífico, después de lo cual los equipos se aventuraron con éxito a recuperarlo. Es la primera vez que la empresa intenta recuperar un propulsor de cohete.

Por qué es importante: tanto SpaceX como Blue Origin llevan años recuperando sus propulsores de cohetes. Pero su método implica recuperar los propulsores mediante un aterrizaje vertical. 

Rocket Lab quiere ser pionero en un enfoque diferente. El objetivo es recuperar los propulsores mientras caen capturándolos en el aire con un helicóptero. Después de que el propulsor haya desplegado su paracaídas, un helicóptero engancharía la línea del paracaídas antes de que el cohete caiga al océano.

La compañía lo demostró a finales de marzo, con un helicóptero que atrapó un cohete simulado que caía desde unos 1.500 metros de altitud sobre el océano. Antes de esto, Rocket Lab también demostró con éxito una reentrada guiada del cohete Electron durante las misiones de diciembre y enero, probando que el propulsor de la primera etapa podría sobrevivir la reentrada a la atmósfera. La misión del pasado viernes muestra que la empresa es capaz de traer el propulsor de vuelta a la Tierra en perfecto estado. 

Lo pequeño es mejor: la empresa está especializada en lanzamientos de cargas pequeñas. Su cohete Electron de 16,76 metros de altura está impreso en 3D, el único cohete de este tipo que vuela actualmente. Electron no puede enviar satélites muy pesados al espacio (es demasiado liviano), pero el auge de los satélites pequeños ha abierto un mercado enorme del que Rocket Lab se quiere beneficiar, especialmente si la compañía puede realizar vuelos frecuentes. Rocket Lab planea comenzar a realizar lanzamientos desde EE. UU. a partir del próximo año.

La empresa también tiene planes en el espacio profundo para el futuro. Aspira a enviar un pequeño satélite a Venus en 2023 para estudiar la atmósfera del planeta en busca de posibles signos de vida.



miércoles, 11 de noviembre de 2020

Rocket Lab, primer intento de recuperación
Por primera vez, Rocket Lab intentará recuperar la primera etapa de un vehículo de lanzamiento Electron utilizando un paracaídas. En esta prueba la primera etapa de cohete amerizará y será rescatada por una embarcación, en el futuro se utilizará un helicóptero para su captura en el aire.





Rocket Lab anunció el 5 de noviembre que intentará recuperar la primera etapa de su cohete Electron durante su próxima misión denominada «Return to Sender» y programada para despegar a mediados de noviembre. En la prueba Rocket Lab tiene como objetivo traer la primera etapa de Electron de regreso a la Tierra usando un sistema de paracaídas para un aterrizaje controlado en el agua antes de ser recolectada por una embarcación de recuperación.

La misión será la primera vez que Rocket Lab intente recuperar una etapa después del lanzamiento y es un hito importante en la búsqueda de Rocket Lab para hacer de Electron un cohete reutilizable para soportar una mayor cadencia de lanzamiento para misiones de satélites pequeños.

La misión «Return to Sender», que será el decimosexto lanzamiento de Electron de Rocket Lab, despegará del Complejo de lanzamiento 1 en la península de Māhia de Nueva Zelanda. La ventana de lanzamiento de 14 días está programada para abrirse el 16 de noviembre UTC (15 de noviembre PT / ET) y el despegue tendrá lugar entre las 01:44 – 04:34 UTC. La misión verá a Electron desplegar 30 cargas útiles para una gama de clientes de satélites pequeños a una órbita sincrónica solar de 500 km, con el intento de recuperación como un objetivo secundario del lanzamiento.

“Recuperar la primera etapa de un vehículo de lanzamiento pequeño es un territorio inexplorado. Lo que estamos tratando de lograr con Electron es un desafío increíblemente difícil y complejo, pero estamos dispuestos a perseguirlo para impulsar aún más la cadencia de lanzamiento y brindar oportunidades de lanzamiento aún más frecuentes a los operadores de satélites pequeños”, dijo Peter Beck, fundador de Rocket Lab. y CEO. “Recuperar toda una primera etapa intacta es el objetivo final, pero el éxito de esta misión se trata realmente de obtener más datos, particularmente sobre el sistema de despliegue de paracaídas. Independientemente de la condición en la que vuelva la etapa, aprenderemos mucho de esta prueba y la usaremos para iterar hacia adelante para el próximo intento».

La primera etapa de Electron realizará las siguientes maniobras complejas en su viaje de regreso a la Tierra:
  • Aproximadamente dos minutos y medio después del despegue, a una altitud de unos 80 km, la primera y segunda etapas de Electron se separarán según el procedimiento de misión estándar. La segunda etapa de Electron continuará en órbita, donde el Kick Stage separará y desplegará los satélites.
  • Con los motores de la primera etapa de Electron ahora apagados, un sistema de control de reacción reorientará la etapa 180 grados para colocarla en un ángulo ideal para el reingreso, diseñado para permitirle sobrevivir al calor y presión conocidos como «el muro” durante su descenso de regreso a la Tierra.
  • Después de desacelerar a menos de Mach 2, se desplegará un paracaídas para aumentar la resistencia y estabilizar la primera etapa a medida que desciende.
  • En los kilómetros finales de descenso, se desplegará otro gran paracaídas principal para ralentizar aún más la etapa y permitir un aterrizaje controlado.
  • Una embarcación de Rocket Lab irá al encuentro con la etapa después del amerizaje y la recuperará para transportarla de regreso al Complejo de Producción de Rocket Lab para su inspección.

La primera etapa de Electron está equipada con hardware de guía y navegación, un sistema de control de reacción, telemetría de banda S y sistemas informáticos de vuelo a bordo para respaldar la recuperación. Estos sistemas independientes se dedican exclusivamente a la recuperación y se eliminan por completo de los sistemas que llevan a cabo las funciones de misión principal de lanzamiento y despliegue de carga útil.

El trabajo en el programa de recuperación de Rocket Lab comenzó a principios de 2019 y el intento de recuperación «Return to sender» sigue a una serie de pruebas exitosas de los sistemas de recuperación y hardware durante los últimos 18 meses. Estos incluyen una captura exitosa de recuperación en el aire de un cohete de prueba desde un helicóptero; pruebas exitosas de despliegue de los paracaídas de la etapa simulada lanzados en altura en ejercicios posteriores; y reingresos guiados con éxito de la primera etapa de Electron en dos misiones reales en diciembre de 2019 y enero de 2020, respectivamente.

Tras el resultado de este intento, la fase final del programa de recuperación de Rocket Lab será capturar la primera etapa de Electron en el aire en helicóptero antes de que la etapa se devuelva a los complejos de producción de Rocket Lab para su renovación y relanzamiento. Si el programa de recuperación de Rocket Lab tiene éxito, Electron se convertiría en el primer y único sistema de lanzamiento pequeño de clase orbital reutilizable en funcionamiento.



jueves, 23 de abril de 2020

Los ricos estadounidenses activan un plan de escape ante la pandemia
Las familias estadounidenses más ricas se escaparon a sus lujosos búnkeres subterráneos de Nueva Zelanda en medio de la rápida propagación del COVID-19 en EEUU, informa la agencia Bloomberg.



Durante años, Nueva Zelanda ha ocupado un lugar destacado en los planes de supervivencia de los estadounidenses ricos preocupados de que, por ejemplo, un germen asesino pueda paralizar el mundo, observa el medio.

Solo unos 4,9 millones de personas viven en su territorio aislado en el borde de la tierra, a más de 4.000 kilómetros de la costa sur de Australia. Entre los estadounidenses, la nación isleña es famosa por su belleza natural, políticos tranquilos e instalaciones médicas de primera clase.

Según la agencia, en los últimos años la empresa especializada en la construcción de refugios subterráneos Rising S Co., cuyos clientes, en particular, son jefes de las mayores empresas de Silicon Valley, instaló unos 10 búnkeres privados en Nueva Zelanda.

El coste promedio de un refugio de este tipo, que pesa 150 toneladas y se entierra a tres metros bajo tierra, es de tres millones de dólares. Sin embargo, el precio de un búnker, equipado con lujosos baños, juegos, galerías y gimnasios, puede alcanzar los ocho millones de dólares.

Según el director de Rising S Co., Gary Lynch, la pandemia solo ha aumentado el atractivo de Nueva Zelanda a los ojos de los estadounidenses ricos. Solo 14 personas han muerto a causa del COVID-19 en ese país, según los datos del Ministerio de Nueva Zelanda para el 22 de abril. El número de muertes por coronavirus en EEUU es de más de 45.000.

Algunos habitantes del Valle del Silicio lograron trasladarse a Nueva Zelanda antes de que cerraran las fronteras. En particular, el 12 de marzo el empresario Mihai Dinulescu y su esposa decidieron mudarse a Nueva Zelanda, aunque no tienen búnker personal y alquilan allí una casa. Según Dinulescu, a pesar de que los vuelos internacionales no tenían demanda en ese momento, el avión a Auckland estaba lleno.

Días después, el país cerró sus fronteras a los extranjeros. Sin embargo, tras el anuncio de la clausura, la prensa local informó de un aumento del número de llegadas de aviones privados.

Es probable que el virus solo alimente la industria de preparación para desastres tanto en Nueva Zelanda, como en otros lugares del mundo.

"Obviamente el coronavirus está haciendo que la gente se dé cuenta de lo vulnerables que somos todos, pero lo que realmente preocupa a la gente son las consecuencias", dijo a la agencia Robert Vicino, fundador de la red mundial de refugios subterráneos Vivos.

Vicino cree que los millonarios temen que un colapso económico o una depresión mundial provoquen levantamientos contra el 1% más rico.

La corporación Vivos ya ha instalado un búnker para 300 personas en la Isla Sur de Nueva Zelanda. Durante la semana pasada, dos clientes potenciales encargaron a Vicino construir refugios adicionales. En EEUU, varias docenas de familias ya se han mudado al búnker de la compañía en Dakota del Sur e Indiana. Pronto aparecerán refugios similares en Alemania también.


Coronavirus: cómo son los búnkeres de lujo cuya demanda ha aumentado por la amenaza del covid-19
por José Carlos Cueto


Derechos de autor de la imagenVIVOSImage captionEl complejo de Vivos en Europa será el más grande de la compañía.

Larry Hall y Robert Vicino, fundadores de dos compañías especializadas en la venta de búnkeres de lujo en Estados Unidos, habían imaginado un apocalipsis distinto.

En sus cabezas imaginaban la posibilidad de un ataque de Corea del Norte o el inicio de la Tercera Guerra Mundial.

En los últimos años han construido para sus clientes búnkeres subterráneos sellados con puertas blindadas de acero y todas las comodidades posibles para sobrevivir unos meses o un año.

Ahora, ambos empresarios aseguran que la demanda de sus complejos de lujo se ha disparado por el miedo que causa la pandemia de coronavirus y afirman recibir muchas más llamadas al día de compradores interesados.

Desde Survival Condo, la empresa de Hall, aseguran que ahora los clientes compran sin siquiera organizar una visita física a las instalaciones.

Eso sí, pagar por estos complejos no está al alcance del bolsillo de todos.

Vivos, la compañía de Robert Vicino, ofrece mini búnkeres a partir de US$40.000.

En Survival Condo, por otra parte, se anuncian búnkeres más lujosos por precios que alcanzan los US$4,5 millones.

Piscinas y desplazamiento en helicóptero


El complejo de búnkeres de Vivos en Europa se encuentra en Alemania.

"Vivos no es solo un refugio fabricado de concreto y puertas de acero a prueba de balas. Es un plan alternativo de sobrevivencia. Un espacio del que no hará falta salir a la superficie durante un año", le dice a BBC Mundo Dante Vicino, arquitecto de Vivos, compañía con sede en California, Estados Unidos.

Vivos presume de tener instalaciones disponibles en los estados de Indiana y Dakota del Sur, en Estados Unidos, y otro gran complejo en Europa, en Alemania.

El de Europa, según anuncian en su página web, será el complejo más grande de búnkeres subterráneos de la compañía una vez esté terminado.

Lo comparan con un moderno "Arca de Noé" y dicen que cada familia podrá disfrutar de más de 200 metros cuadrados.

Además, las áreas comunes incluirán piscinas, gimnasios y teatros, por ejemplo.

"Los propietarios podrán llegar en carro o aviones privados al aeropuerto más cercano. Allí, los helicópteros de Vivos se desplegarán para llevar a cada propietario a su búnker", prometen en su página web.

"Son búnkeres nucleares de lujo que están diseñados para proporcionar no sólo protección física, sino también bienestar mental", aseguraba Larry Hall, dueño de Survival Condo, en una entrevista con la BBC en 2017.


Los búnkeres están equipados con sistemas de ventilación.

También explicó que había gastado millones de dólares para dotar a las viviendas de las características necesarias para residir en ellas por un largo período de tiempo.

Entre estas, sistemas de filtración de agua y aire, fuentes de energía alternativas, piscinas, salas de cine, salones de cirugía y, por supuesto, guardias custodiando las entradas.

Aumento de la demanda

"En los últimos días las consultas de potenciales compradores se ha disparado. Pero ahora las llamadas son distintas. Los compradores están asustados y tienen más urgencia por el coronavirus", le comenta Hall a BBC Mundo.

"Quieren saber las unidades disponibles y su precio", añade.

El empresario revela que, recientemente, un comprador adquirió uno de estos búnkeres sin siquiera visitarlo físicamente.

"Nos llamó, organizamos una visita virtual y a los cuatro días estaba cerrada la compra", cuenta.


Survival Condo diseñó un lujoso complejo en un búnker subterráneo de Kansas.

Sin embargo, la crisis económica asociada a la pandemia de coronavirus no discrimina y también está afectando a los privilegiados bolsillos de los clientes de Survival Condo.

"Muchos de los clientes no están en posición de comprar ahora mismo. Primero necesitan que se recupere el mercado de valores o vender una propiedad para hacer frente a la adquisición. Es frustrante, tampoco nosotros podemos ofrecer financiación para todos", lamenta Hall.

Vicino también asegura que las consultas sobre sus búnkeres han aumentado.

Sin embargo, dice que el perfil económico de sus clientes no se limita a ese porcentaje menor de personas con altos ingresos, sino que gente de clase media también le ha contactado.

"Nuestros clientes no son ni paranoicos sobre el apocalipsis ni pertenecen al 1% de la élite económica. Son gente con estudios que quieren cuidar de sus familias en medio de los eventos globales actuales", explica Vicino.

Un plan B


Las áreas comunes en Survival Condo incluyen juegos de recreación como billar.

"Vivos es el plan B de todos los clientes que quieren un refugio porque temen que el mundo se rompa por la amenaza de una plaga, un ataque de Corea del Norte o una Tercera Guerra Mundial con Rusia y China", dice Vicino.

El empresario compara tener un búnker con un seguro de carro o vida.

"Crees que estás pagando algo que no necesitas, pero cuando te hace falta es algo que no tiene precio", asegura.

"Algunos dueños de nuestros búnkeres ya nos han avisado que, ante medidas de confinamiento total, violencia o escasez, prefieren pasar una temporada aquí que en sus primeras residencias", dice Hall.


Los búnkeres de lujo están equipados, según sus directivos, para sobrevivir en ellos durante algunos meses o un año.

Para el dueño de Survival Condo, al margen de tener un búnker o no, es muy importante que en cada casa haya suministros de comida y medicamentos para cada miembro familiar durante al menos unos meses.

"Muchos gobiernos del mundo tienen búnkeres enormes y profundos para sus funcionarios y la élite, pero no para el resto de nosotros", dice Vicino.

El arquitecto, por otra parte, reconoce que su negocio puede despertar escepticismo por sacar provecho del miedo de sus clientes.

"Todo el mundo creerá en la necesidad de esto cuando sea demasiado tarde para buscar una solución", asegura.



miércoles, 15 de abril de 2020

Rocket Lab prueba la recuperación de Electron
Un helicóptero arrojó una primera etapa de Electron que, tras desplegar un paracaídas, fue capturado en el aire por otro helicóptero. Rocket Lab un paso más cerca de hacer de Electron un vehículo de lanzamiento reutilizable.




Rocket Lab completó con éxito la prueba de recuperación en el aire, una maniobra que implica enganchar con un helicóptero una primera etapa de prueba del lanzador Electron. El éxito de esta prueba es un gran paso adelante en los planes de Rocket Lab para reutilizar la primera etapa de su vehículo de lanzamiento Electron. La prueba se realizó a principios de marzo, antes de que se decretara la cuarentena en Nueva Zelanda al ingresar al Nivel de alerta 4 en respuesta a la situación de COVID-19.

El procedimiento consistió en arrojar una primera etapa del Electron desde un helicóptero sobre mar abierto en Nueva Zelanda. Luego se desplegó un paracaídas que frena la caída, antes de que un segundo helicóptero se acercara y capturara la etapa en el aire a alrededor de 1.500 metros sobre el mar, usando un gancho de agarre especialmente diseñado para sujetar la cuerda del paracaídas. Después de realizar la captura en el primer intento, el helicóptero transportó de forma segura a la etapa suspendida de regreso a tierra.

Esta prueba exitosa es la última de una serie de hitos que permitirán que la compañía logre reutilizar una primera etapa. En las dos misiones más recientes de la compañía, lanzadas en diciembre de 2019 y enero de 2020, Rocket Lab completó con éxito los reingresos de la primera etapa de Electron. Ambas etapas en esas misiones llevaron nuevo hardware y sistemas para permitir las pruebas de recuperación, incluyendo hardware de guiado y navegación, telemetría de banda S y sistemas informáticos de vuelo a bordo, para recopilar datos durante el reingreso atmosférico de la etapa. Una de estas etapas también estaba equipada con un sistema de control de reacción que le permitía cambiar la orientación 180 grados para su descenso, manteniéndolo dinámicamente estable durante el reingreso. La etapa disminuyó de más de 7.000 km por hora a menos de 900 km cuando alcanzó el nivel del mar, manteniendo el ángulo de ataque correcto para el descenso completo.

El fundador y director ejecutivo de Rocket Lab, Peter Beck, dijo que la exitosa prueba de recuperación en el aire es un paso importante para aumentar la frecuencia de lanzamiento al eliminar la necesidad de construir una nueva primera etapa para cada misión.

“Felicitaciones al equipo de recuperación aquí en Rocket Lab por una prueba de recuperación perfecta en el aire. Electron ya ha permitido el acceso al Espacio para satélites pequeños, pero cada paso más cerca de la reutilización es un paso más cerca de oportunidades de lanzamiento aún más frecuentes para nuestros clientes. Esperamos impulsar la tecnología aún más este año y traer una etapa utilizada de regreso a la fábrica».

En la siguiente fase de las pruebas de recuperación, Rocket Lab intentará recuperar una primera etapa completa de Electron después del lanzamiento desde el complejo de lanzamiento 1 y enviarlo de regreso al complejo de producción de Rocket Lab para su renovación. El helicóptero no capturará la etapa en el aire para esta prueba, sino que estará equipada con un paracaídas para frenar su descenso antes de un aterrizaje suave en el océano, donde será recogido por un barco. Esta misión está actualmente planificada para fines de 2020.



lunes, 30 de diciembre de 2019

Meteorito o un OVNI: ¿qué objeto explotó en el cielo sobre Guam?
Una extraña bola de fuego sobrevoló el cielo nocturno sobre la isla estadounidense de Guam, provocando especulaciones entre los residentes locales acerca de su origen. Los testigos publicaron vídeos de este incidente en las redes sociales.


© CC0 / Pixabay


En distintas grabaciones se puede apreciar cómo tras sobrevolar a distancia, la bola brillante estalla en pedazos como parecen fuegos artificiales. 


Hay al menos tres versiones sobre el origen del extraño objeto. Varios isleños más sensibles piensan que se trata de un ovni; los más irónicos, del 'regalo' prometido por Corea del Norte y los más pragmáticos dicen que fue un misil ensayado por China.

"Basándose en los vídeos es probable que haya sido un meteorito que irrumpió en el cielo a medida que entraba en la atmosfera terrestre. Varios residentes han reportado que escucharon una explosión durante el incidente y esto no es algo común. Otra posibilidad es que podría ser un escombro desprendido de un cohete ensayado por China", comunicó el Servicio Meteorológico de EEUU en Guam.



Ese día el país asiático ensayó su vehículo de lanzamiento pesado Long March 5, considerado como uno de los más potentes en el mundo. Se espera que este aparato espacial ayude a China a lanzar una sonda a Marte y participe en la construcción de su Gran estación espacial modular.

A comienzos de diciembre, el viceministro de Exteriores de Corea del Norte, Ri Thae-song, acusó a EEUU de llamar a un diálogo sobre la desnuclearización como una estratagema para ganar tiempo y advirtió que semejante postura podría generar "un regalo navideño".



domingo, 26 de mayo de 2019

El domo de Runit, el "ataúd nuclear" que gotea material radioactivo en un atolón del océano Pacífico


Una imagen de archivo del domo de Runit, el "ataúd nuclear" de parte de los desechos radioactivos de las pruebas nucleares de EE.UU. en el Pacífico.

La campanada de alerta la volvió a hacer sonar el propio secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, mientras hablaba con un grupo de estudiantes en Fiyi.

"Acabo de estar con la presidenta de las Islas Marshall (Hilda Heine), y está muy preocupada por el riesgo de que se filtre el material radioactivo contenido por una especie de ataúd que hay en el área", dijo.

Guterres estaba describiendo así al llamado "domo de Runit" o "domo Cactus", una estructura de concreto construida en la isla del mismo nombre para encapsular el material radioactivo dejado por las pruebas nucleares realizadas por Estados Unidos en el área entre 1946 y 1958.

Las 67 explosiones nucleares en los atolones de Bikini y Enewetak -al que pertenece Runit- incluyeron la detonación en 1954 de "Bravo", una bomba de hidrógeno 1.000 veces más poderosa que la que cayó en Hiroshima y el arma más poderosa jamás detonada por EE.UU.

Y a finales de la década de 1970, más de 4.000 soldados estadounidenses pasaron tres años recogiendo los restos radiactivos depositados en seis de las islas del atolón de Enewetak para colocarlos en el cráter dejado en Runit por la llamada prueba "Cactus" -la explosión de una bomba de superficie de 18 kilotones-, el que fue recubierto por el domo de concreto.


En total EE.UU. realizó 67 pruebas nucleares en los atolones de Bikini y Enewetak.

En total, se estima que la estructura que los locales llaman "la Tumba", recubre al menos 73.000 metros cúbicos de material radioactivo, incluyendo plutonio-239, una de las sustancias más tóxicas del planeta.

Y la cúpula de concreto de medio metro de grosor que sobresale entre los arbustos y palmeras que renacieron en Runit no es el único recuerdo de las brutales detonaciones.

4 de las 40 islas de Enewetak fueron completamente vaporizadas por las pruebas, con cráteres de kilómetros de diámetro remplazando a algunas de ellas.

Y según la radiotelevisora pública australiana ABC, en la actualidad únicamente tres de las islas del atolón son consideradas lo suficientemente seguras para ser habitadas.

Secuelas

"Como todos sabemos, el Pacífico ya fue victimizado antes", fue como Guterres se refirió a lo ocurrido en el territorio de las Islas Marshall, territorio que solo se independizó completamente de EE.UU. en diciembre de 1990.

"Y las consecuencias (de las pruebas nucleares) han sido bastante dramáticas, en relación con la salud, en relación con el envenenamiento de las aguas en algunas áreas", reconoció en declaraciones recogidas por la agencia AFP.


Muchos de los pobladores de Enewetak tuvieron que abandonar sus hogares y en la actualidad solo 4 islas son consideradas seguras para la presencia humana.

De hecho, según ABC, el mismo departamento de Energía de EE.UU. ha prohibido las exportaciones de pescado y pulpa de coco desde Enewetak, por causa de la contaminación.

Y eso también ha forzado cambios en la dieta de los habitantes del atolón, que ahora dependen casi exclusivamente de comida enlatada y procesada "que han generado problemas de salud como la diabetes".

Parte del problema es que el domo de Runit -que fue concebido como una solución temporal- ya presenta grietas en la superficie, y charcos con líquidos salobres a menudo se forman en el anillo.

Pero EE.UU. también renunció a la idea de sellar el fondo del domo con concreto antes de almacenar el material radioactivo, por considerarlo demasiado costoso, lo que significa que la estructura nunca ha sido realmente capaz de evitar filtraciones.


Hilda Heine, la presidenta de las Islas Marshall, le externó su preocupación al Secretario General de Naciones Unidas.

De hecho, aunque un reporte elaborado en 2013 por el departamento de Energía de EE.UU. encontró que "existe la posibilidad de que las aguas subterráneas contaminadas provenientes del Domo Runit fluyan hacia el entorno marino subterráneo cercano".

También concluyó que eso no necesariamente se traduciría en un aumento significativo de los niveles de contaminación del área.

Pero esto es porque el área circundante ya está bastante contaminado, como producto de las filtraciones, y por el sencillo hecho de que la operación de limpieza en Enewetak después de las pruebas nucleares recogió menos del 1% del material radioactivo generado.

"El inventario radiológico enterrado debajo del Domo Runit palidece en comparación al inventario actual de radionúclidos en los atolones de la laguna", se lee en el reporte.

Y aunque el Secretario General de Naciones Unidas no entró a valorar lo que se debe hacer con respecto al domo, Guterres reconoció en Fiyi que la historia nuclear del Pacífico todavía necesita ser debidamente abordada.

"Hay mucho por hacer mucho en relación con las explosiones que tuvieron lugar en la Polinesia Francesa y las Islas Marshall (…) con las consecuencias para la salud, el impacto en las comunidades y otros aspectos", dijo, sin descartar compensaciones monetarias y otros "mecanismos para permitir que estos impactos se minimicen".



Fuente: BBC Mundo

domingo, 17 de marzo de 2019

Tiroteos en Nueva Zelanda: "Un énfasis excesivo en la posibilidad de ataques yihadistas hizo perder de vista la amenaza de la extrema derecha"


El ataque contra las mezquitas en Christchurch tomó a las autoridades por sorpresa.

"Está claro que esto solo puede ser descrito como un ataque terrorista. Y por lo que sabemos, parece que fue muy bien planeado".

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, empezó así su comparecencia sobre los tiroteos que dejaron al menos 50 muertos en dos mezquitas de la ciudad de Christchurch este viernes.

"Esta es gente que yo describiría como gente con posiciones extremistas", dijo luego sobre los tres sospechosos que fueron capturados poco después de los hechos (un cuarto fue liberado).

En su intervención, Ardern informó que el Grupo Conjunto de Inteligencia había sido desplegado y que la policía dedicaba "todos sus recursos a la situación".

Pero la pregunta que muchos se hacen es cómo es posible que un ataque tan "bien planeado" haya sorprendido tanto a los servicios de inteligencia neozelandeses.

La BBC se lo preguntó a Paul Buchanan, director de Paralelo 36, una consultora especializada en estrategias y análisis de riesgos geoestratégicos basada en la ciudad neozelandesa de Auckland, quien en el pasado también se ha desempeñado como consultor para varios servicios de inteligencia estadounidenses.


Para Paul Buchanan, el énfasis excesivo en posibles amenazas yihadistas llevó a menospreciar los peligros de los grupos violentos de extrema derecha.

Hemos escuchado a la primera ministra y al comisario de policía de Nueva Zelanda, y no parece haber ningún rastro, nada en términos de una lista de vigilancia en la que figurara esta gente…

Alguien falló, y puede que haya ocurrido por razones políticas. El problema es que a partir del 11-S los servicios de inteligencia aquí en Nueva Zelanda se enfocaron casi exclusivamente en tratar de identificar y prevenir la amenaza de extremistas islámicos locales, de yihadistas, y lo hicieron en detrimento de otras posibles amenazas, las que abundan, a pesar de la reputación de Nueva Zelanda como un país pacífico.

Específicamente, parece que se minimizaron las amenazas planteadas por los grupos de supremacistas blancos violentos, los que son bastante bien conocidos en la zona de Christchurch y tienen un historial de actos de violencia contra las comunidades inmigrantes.

Por lo general, se trata de violencia callejera, puñetazos, patadas, tal vez el uso de instrumentos contundentes, pero hay un historial de neonazis y cabezas rapadas que descargan sus frustraciones contra la gente de color de Christchurch y parecen concentrarse ahí.

La primera ministra dijo que la seguridad no puede diferenciar entre amenazas, extremismos e ideologías. ¿Siente que en realidad no se estaban fijando en todas las posibles amenazas?

No. Dado lo limitado de los recursos, incluso para los servicios de inteligencia de Nueva Zelanda, han tenido que priorizar en la evaluación de las potenciales amenazas. Y no solo hay que evaluar la amenaza de quienes utilizan un lenguaje de odio o que incita a la violencia, sino sobre todo a la gente más propensa a actuar.

Pero yo diría que se puso el énfasis -y, en retrospectiva, un énfasis excesivo- en la posibilidad de ataques yihadistas y no en la posibilidad de que el extremismo de extrema derecha pudiera desembocar en violencia como esta.


La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, calificó los ataques de terrorismo.

También debo decir, con todo el debido respeto a la primera ministra, que ella dijo que la gente que cometió estos actos, los tiradores y sus cómplices, no son parte de nosotros, de los neozelandeses, y yo no estoy de acuerdo. Son parte de nosotros, son un cáncer en nuestro seno. Y un cáncer bastante conocido, para ser sinceros.

Y por eso es todavía más incomprensible que sabiendo que esos grupos existen, especialmente en Christchurch, nunca hayan entrado en el radar de las autoridades. O tal vez sí entraron y se subestimó el peligro que representaban para la comunidad, y en particular para la comunidad musulmana.

¿Piensa que no habría sido especialmente difícil darle seguimiento a la gente capaz de hacer eso?

Bueno, algunas dificultades seguramente habría habido, pero déjenme ponerlo así: tan solo minutos después de iniciado el ataque yo recibí el manifiesto de uno de los pistoleros y enlaces a su transmisión en vivo. Así que puede ver el horroroso espectáculo prácticamente en vivo.

Y lo que me horrorizó es que había estado profiriendo amenazas extremistas -no voy a decir en qué plataformas para no darles mayor visibilidad- y hablando públicamente de sus planes, subiendo fotos de cosas como cargadores de alta capacidad, y cientos de personas lo habían estado alentando. Y cuando transmitió la atrocidad en vivo, cientos de personas también lo estuvieron alentando.

Pero sí, algo falló en materia de vigilancia electrónica y en materia de vigilancia humana. Yo estoy más familiarizado con el lado humano que con el de las señales, pero digamos que en este caso ambas fallaron.


Los ataques generaron protestas en varias partes del mundo islámico.

Por lo demás, las únicas buenas noticias que van a salir de esto son dos. Primero, lograron capturar a cuatro personas, bastante rápido, incluyendo al pistolero, según tengo entendido, y eso les va a permitir llegar hasta su círculo y así averiguar qué tan extendido está este cáncer en Nueva Zelanda, el cáncer del extremismo violento armado.

Y lo otro es un mensaje de esperanza: tal vez vamos a poder superar la islamofobia que también existe en abundancia en Nueva Zelanda y empezar a ver a los comités de refugiados con más empatía y compasión que lo que hemos hecho hasta la fecha.



Fuente: BBC Mundo

domingo, 21 de octubre de 2018

La semana laboral de cuatro días empieza a aplicarse en Nueva Zelanda


Oficinas KPMG en Bilbao. PATXI CORRALARABA PRESS

La compañía neozelandesa Perpetual Guardian podrá implementar la semana laboral de cuatro días después de que recibiera el visto bueno de abogados de Nueva Zelanda, sin que esta reducción afecte al salario de sus trabajadores y sin que su puesta en marcha sea obligatoria. Los empleados de la compañía presidida por Andrew Barnes podrán elegir si acotar su semana laboral a cuatro días o mantenerla en los cinco que trabajan ahora, según sus necesidades de conciliación laboral y familiar.

Esta iniciativa, que coloca a Nueva Zelanda entre los países que aplican modelos similares como Alemania y Países Bajos, surgió de un experimento llevado a cabo por la empresa durante los pasados meses de marzo y abril para mejorar el bienestar de sus trabajadores y al mismo tiempo cuantificar cómo afectaba a la compañía y su cuenta de resultados.

Los datos que arrojó el experimento llevaron a calificarlo de "éxito absoluto" por los expertos encargados de su seguimiento y evaluación. El 78% de los trabajadores experimentó una mayor conciliación en su vida laboral y personal al trabajar sólo cuatro días pero cobrando como si hubieran fichado cinco, según informa The Guardian. Previamente a los meses de estudio, el pasado noviembre el sentimiento de conciliación era del 54% para los empleados.

El nivel de estrés de los trabajadores se vio también afectado para bien pues se redujo un 7% mientras que el de satisfacción creció un 5%.

A partir de la respuesta de los abogados de que "no hay inconveniente" para que Perpetual Guardian haga realidad entre su plantilla este experimento, los trabajadores podrán adherirse voluntariamente al modelo de trabajar cuatro días a la semana por el mismo sueldo mientras que quién quiera podrá mantener el de cinco días semanales. Estos últimos, podrán disfrutar el quinto día de una mayor flexibilidad en sus horarios de entrada y salida, en función del tráfico o de sus necesidades de cuidado infantil.

El ministro de Relaciones Laborales en Nueva Zelanda, Ian Lees-Galloway, calificó de "muy interesante" la iniciativa de Andrew Barnes y animó al resto de compañías a investigar en modelos de trabajo alternativos para favorecer la conciliación y al trabajador.



Fuente: elmundo.es

lunes, 8 de octubre de 2018

"Perdí a toda mi familia por una secta religiosa": la mujer que logró escapar de la 'violenta' iglesia de Grace Road
Una iglesia cristiana de Corea del Sur que cree en la inminente llegada de una hambruna global se ha instalado en Fiyi, donde ha adquirido influencia, a la vez que enfrenta acusaciones de abuso.


Seoyeon era una estudiante universitaria hasta que fue "engañada" a que se mudara a Fiyi.


Una mujer que huyó de lo que cataloga como una "secta", le contó a la periodista de la BBC Yvette Tan cómo perdió a su familia en el proceso, pero no se arrepiente de haberla dejado atrás.

Seoyeon Lee tuvo una sola oportunidad de escapar y la tomó, corriendo por una carretera en Fiyi en pijama y chancletas.

"Lloraba y estaba histérica", le dijo a la BBC.

La joven de 21 años estaba siendo perseguida por miembros de la iglesia Grace Road -incluyendo su madre- quien dice que la engañó para que se trasladara a esa isla nación.

"Me hubiera matado el quedarme allá", expresó.

"Es una secta"

Un año antes, en 2013, Seoyeon había regresado a Corea del Sur desde Estados Unidos, donde estaba estudiando durante el verano. Su madre sufría de cáncer de útero pero había rechazado tratamiento.

Le dijo a Seoyeon que sólo se sometería al tratamiento si ella la acompañaba a la iglesia de Grace Road.

"Era un sitio muy extraño", contó Seoyeon. "Había gente gritando, llorando, hablando en lenguas y el sermón era de cómo se acercaba el fin del mundo".

"Le dije a mi madre: 'Creo que esto es una secta'. Pero no me creyó".


Fiyi es un paraíso para muchos, pero no para Seoyeon.

De regreso a la universidad, se dio cuenta de que su madre continuaba sin buscar tratamiento y que sólo lo haría bajo una condición: que Seoyeon abandonara sus estudios y regresara a Corea del Sur.

Seoyeon, cuyo padre murió de cáncer, dejó la universidad y regresó a casa.

Después de ser operada, su madre le dijo que quería mudarse a Fiyi para recuperarse. Insistió en que la acompañara. Finalmente, Seoyeon aceptó ir por un par de semanas para ayudarla a ajustarse.

"En ese momento no sabía que se trataba de un engaño elaborado", explicó.

"Pero cuando llegué a Fiyi vi cómo entrábamos a una comuna... mi reacción fue, '¿cómo pude ser tan estúpida?'"

La "gran hambruna"

Corea del Sur tiene una considerable población cristiana y, en décadas recientes, han surgido muchas pequeñas iglesias marginales, algunas de las cuales han desarrollado aspectos de secta.

Grace Road, que insiste no ser una secta, tuvo un inicio pequeño en 2002, y ahora cuenta con unos 1.000 feligreses, según el profesor Tark Ji-il, de la Universidad Presbiteriana de Busan, quien ha estudiado de cerca a las sectas surcoreanas.


Una de las comunidades de Grace Road en Fijy

La fundadora y pastora principal de la iglesia, Shin Ok-ju, cree que la gran hambruna es inminente y que sus seguidores "necesitan encontrar un nuevo hogar para prepararse para la segunda llegada de Jesús", explica el profesor Tark.

En 2014, cuando fue declarada herética por las iglesias tradicionales, la congregación se trasladó a Fiyi, declarando que ese sería uno de los pocos lugares que Dios perdonaría de la hambruna.

Unos 400 feligreses viven en Fiyi actualmente, la mayoría de los cuales trabaja para la compañía que la iglesia estableció para administrar sus operaciones, el Grupo GR.

Seoyeon indica que ellos han sido "especialmente seleccionados" por el liderazgo "posiblemente dependiendo de cuánto hayan donado".


En este manifiesto, el grupo GR (Grace Road) sostiene que Fiyi es "el centro del mundo".

"Cuando mi padre murió, nos dejó un dinero. Estoy bastante segura de que mi madre se lo dio todo a la iglesia".

"Se aseguran de que vendas tus propiedades, dejes tu empleo y renuncies a tus amistades".

El grupo ha desarrollado un imperio empresarial de tamaño considerable, con actividad en la construcción, los restaurantes o la agricultura.

"La agricultura es nuestra misión principal porque debemos prepararnos para la hambruna, necesitamos ser autosuficientes", comentó a la BBC Daniel Kim, el presidente del Grupo GR e hijo de la señora Shin.


Daniel Kim (segundo a la izq.) en una foto con el primer ministro de Fiyi, Frank Bainimarama (tercero a la izq.)

El negocio de construcción del grupo también ha ganado contratos lucrativos, incluyendo una licitación para renovar la residencia y casa presidencial de Fiyi, que Kim insiste se consiguió en un proceso legal.

Kim fue fotografiado junto al primer ministro Frank Bainimarama, después de que su grupo ganara el Premio Empresarial Internacional del Primer Ministro.

"Quedarse es la única opción"

Pero, a lo largo del último año, ha surgido una imagen desoladora de la vida dentro de Grace Road.

Cinco miembros de la iglesia que regresaron a Corea del Sur acusaron a la señora Shin de confiscar sus pasaportes contra su voluntad.

Alegan que la iglesia obliga al trabajo forzado y ordena golpizas rituales tan extremas que uno de los feligreses murió.


Una imagen tomada de un documental de SBS muestra cómo la señora Shin abofetea a uno de los feligreses.

En julio, Shin fue arrestada cuando se encontraba en Corea del Sur, acusada de asalto y detención forzada. También de abandonar a los miembros de la iglesia, de confiscar sus pasaportes y de supervisar un régimen brutal.

Luego, en agosto, las autoridades de Fiyi y Corea del Sur realizaron una redada conjunta en las instalaciones de la iglesia en la isla, arrestando a Kim y a otros altos dirigentes, como parte de una investigación sobre esclavitud.

Fueron liberados sin cargos pero, de acuerdo al comisionado de la policía, las investigaciones "continúan".

Un documental de la emisora surcoreana SBS el mes pasado incluyó imágenes de la señora Shin golpeando a sus feligreses.

Chun Jae-hong, jefe de la Agencia Nacional de Policía de Corea, dijo a SBS que muchos habían "donado todos sus bienes a la iglesia... así que no tiene más opción que quedarse".

Cuando la BBC solicitó comentarios de la policía surcoreana, esta la refirió al documental.

Wilfred Regunamada, un portavoz de la iglesia Metodista de Fiyi, comentó recientemente a los medios en Nueva Zelanda que los miembros de Grace Road viven atemorizados y exhortó al gobierno de Fiyi a que explicara sus vínculos con la iglesia.

El gobierno no respondió a las solicitudes de entrevistas de la BBC.


Una de las granjas de Grace Road en Fiyi.

"Una locura"

Kim niega firmemente cualquier delito y dijo de su madre: "No puedo entender por qué la están tratando como una criminal".

"Es un ataque muy malicioso de aquellos que se han ido. Ellos dicen que yo y los otros altos miembros somos como una secta dominante. Eso es una locura".

Insistió en que "no ha habido" golpizas rituales. "Si alguien hizo algo muy malo, pueden haber sido bofetadas... pero como cuando una madre reprocha algo a su hijo", expresó. También aclaró que la muerte de uno de los feligreses fue de cáncer y que "no hay evidencia que esté conectada con las golpizas".

Kim asegura que todos los que están en Fiyi es de forma voluntaria, "sin importar si traen dinero o no".

Evadió la pregunta sobre si los miembros de la iglesia reciben pago por su trabajo diciendo que "tienen posada, comida y viajes por cuenta de la compañía", añadiendo que él mismo "no recibe un sueldo fijo mensual".

Peor, ¿qué hay de las acusaciones de que 400 miembros de la iglesia están siendo virtualmente detenidos contra sus voluntades?

"Imposible", declaró. "Si realmente les hubiéramos confiscado sus pasaportes es muy sencillo... lo único que tienen que hacer es ir a la embajada y conseguir un pasaporte de emergencia".

Eso es exactamente lo que Seoyeon tuvo que hacer.

"Me hubiera suicidado"


Una copia del pasaporte de emergencia de Seoyeon.

El día antes de irse, se dio cuenta que su portátil y su pasaporte no estaban. Su madre reconoció que los había tomado para no dejarla ir.

"Yo quería regresar a al universidad, quería verme con mis amistades", dijo.

Intentó comunicarse con la policía que acusa a los otros feligreses de que "llamaron de vuelta a decir que era una broma".

"Intentaron frenarme pero salí corriendo a la carretera. Me estaba volviendo loca".

Encontró una patrulla de policía que la llevó a la comisaría y finalmente logró conseguir un pasaporte de emergencia.

"Me siguieron desde la comisaría hasta la embajada en un auto. Ahí fue cuando mi madre trató de desarmarme emocionalmente. Me dijo había sido adoptada. Así fue como me enteré".

"Me dijo que toda mi familia -mis tíos, abuela y primos- se estaban mudando allí y que nuestro apartamento se había vendido. Intentaba convencerme de que ya no tenía a nadie", afirmó Seoyeon.

"Pero nunca hubiera permitido que me lavaran el cerebro y unirme a la iglesia. Me hubiera suicidado antes de que obligabaran a quedarme".

Ahora, de regreso en Corea del Sur, dice que no tiene cómo regresar a sus estudios, pero que ha salido adelante y tiene un empleo fijo.

"Estoy muy feliz con la vida que tengo ahora. Todavía amo a mi familia pero, por más duro que suene, no podré perdonarlos por lo que me hicieron... y, después de todo lo que sucedió, nunca podré permitir que entren a mi vida otra vez", expresó

"Están tan metidos dentro de la secta que no hay cómo cambiarles su parecer... si ya se encuentran en Fiyi, son una causa perdida".



Fuente: BBC Mundo

viernes, 7 de septiembre de 2018

Los cientos de integrantes de una secta cristiana que huyeron al "último paraíso en la Tierra" solo para ser objeto de abusos físicos y sexuales


Shin Ok-ju ya fue condenada hace años a pagar US$6 millones por intentar engañar a un hombre discapacitado de Nueva York.

"El mundo se acabará y debemos huir al último paraíso en la Tierra".

Con esta y otras frases premonitorias fue como Shin Ok-ju logró convencer a 400 personas de que huyeran de Corea del Sur. Les aseguraba que una hambruna inminente asolaría la península coreana.

El destino prometido era Fiji, según relataron a medios locales algunas de las víctimas de esta iglesia cristiana llamada Grace Road.

Pero ninguno sabía que una vez en este país insular del Pacífico se les iba a retirar el pasaporte y a someter a abusos físicos y sexuales.

Shin Ok-ju fue detenida a finales de julio junto con otros tres líderes de este grupo espiritual cuando aterrizaron en el aeropuerto de Incheon, cercano a Seúl, después de la denuncia de cinco personas que lograron escapar de donde los mantenían retenidos.

"La pastora Shin y otras tres personas se enfrentan a cargos del uso de la violencia para forzar a sus seguidores a quedarse en Fiji", le dijo un agente de la policía a la agencia de noticias AFP.

La policía detuvo a Shin Ok-ju y otros tres dirigentes de su grupo religioso en un viaje que hicieron a Seúl a finales de julio.

La iglesia cristiana Grace Road, con base en Corea del Sur, fue declarada ilegítima en 2014 por las autoridades surcoreanas y en 2016 se creó un comité para intentar erradicar su actividad.

Pero eso no impidió que desde 2014 cientos de sus feligreses siguieran a Shin Ok-ju hasta Fiji.

El último paraíso

Según testimonios de sus seguidores esta pastora cristiana predicaba que una guerra sumiría al país en una gran hambruna.

Fiji era dibujado entonces como "el último paraíso en la Tierra por su terreno fértil y propicio para cultivos", según relataron algunos de los exmiembros de la secta a los medios de comunicación.


Fiji, popular destino turístico en el Pacífico, fue la cárcel para 400 miembros de la secta de la líder Shin Ok-ju.

Pero una vez allí, según reporta el Christian Daily, Shin Ok-ju se negaba a dejarlos salir del complejo de 33 hectáreas donde vivían todos juntos en comunidad, vigilados por "guardianes" elegidos por ella.

Rituales de "purificación"

Pero lo que ocurría mientras estaban encerrados era peor que el cautiverio.

Siempre según el testimonio de quienes se declaran víctimas, los miembros de esta secta de origen cristiano eran obligados a llevar a cabo rituales llamados "de purificación".

Según el diario The Korea Times, los miembros de la secta debían propinar palizas que podían superar los 600 golpes a otros miembros de la comunidad. había que golpearlos "hasta que apareciese sangre".

Este diario reporta que un hombre sufrió un grave daño cerebral a causa de las agresiones.

También era un ritual que los niños golpearan a sus padres, en ocasiones hasta cien veces para eliminar la impureza, cuentan los testigos. Con el mismo objetivo algunas mujeres eran forzadas a mantener relaciones sexuales con uno de los líderes de la secta.

Aquellos que se negaban a hacerlo eran amenazados con "ser objeto del castigo de Dios".

Finalmente, según el diario coreano, cinco de sus miembros lograron escapar y denunciaron a Shin Ok-ju y su formación religiosa ante las autoridades que acabaron arrestando a esta líder religiosa en un viaje reciente a Seúl.

Las sectas en Corea del Sur

Los cultos de inspiración cristiana se han multiplicado en Corea del Sur. Es la religión que cuenta con más adeptos en el país, un 29% de la población se considera cristiana, de acuerdo con un análisis de 2014 del centro de investigaciones Pew Reasearch Centre. De ese porcentaje la inmensa mayoría es protestante.

La fuerte influencia de Estados Unidos en el país durante su etapa democrática tuvo su impacto también en el aspecto religioso, explican desde el servicio coreano de la BBC, y por eso el protestantismo es tan popular en el país.


La religión con más adeptos en Corea del Sur es el cristianismo y la rama protestante la más popular.

El cristianismo empezó a crecer en 1990, una vez el país había alcanzado la democracia y empezaba a destacar como potencia económica. En ese año apenas un 1% de la población era cristiana, 20 más tarde, en 2010, tres de cada diez ya se declaraban profesos de esa religión, indica el centro de análisis sociológico.

Pew Reasearch Centre destaca las pocas restricciones gubernamentales que hay en el país para la formación de grupos religiosos. En el año 2012, apunta, eran mucho menores que en Estados Unidos o cualquier otro país de la región de Asia y el Pacífico.

A lo largo de los años ha habido varios escándalos relacionados con sectas y otros grupos religiosos en Corea del Sur. En 1987, se responsabilizó a la Asociación Odaeyang Co del suicidio de 33 personas. Entre las víctimas había menores.


A la expresidenta surcoreana Park Geun-hye se la relacionó con la Iglesia de la Vida Eterna.

Hace ocho años, 292 personas murieron en el naufragio de un ferry del que responsabilizan al líder multimillonario de una secta llamada Iglesia Evangélica Bautista de Corea. Y el pasado mes de mayo un líder religioso que afirmó ser el mesías fue arrestado en Seúl por violar al menos a siete mujeres congregadas, dijeron los fiscales.

Y a la propia expresidenta del país, Park Geun-hye, ahora encarcelada por un escándalo de corrupción, se la relacionó con una secta llamada Iglesia de la Vida Eterna.

Algunos cables diplomáticos revelados por Wikilieaks apuntan que el líder de este grupo religioso y sus más allegados ejercieron una gran influencia sobre Park antes y durante su mandato.



Fuente: BBC Mundo

domingo, 5 de agosto de 2018

Cuando Chile quiso vender la Isla de Pascua a los nazis
El país sudamericano necesitaba dinero en 1937 para comprar dos cruceros. La revelación está incluida en el libro ‘Rapa Nui. Una herida en el océano’, de Mario Amorós.
por Rocío Montes


Moáis en el este de la Isla de Pascua. EXPRESS GETTY IMAGES

Chile buscó vender a la Isla de Pascua a la Alemania nazi. Reconocida por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, a unos a 3.500 kilómetros de distancia de América en medio del Pacífico, fue ofrecida por el país sudamericano al régimen de Adolf Hitler para conseguir el dinero y poder comprar dos cruceros para la Armada, que en esa época tenía el control de la isla. Sucedió en 1937, pero la operación fue tratada como un secreto de Estado por el Gobierno conservador chileno, liderado por Arturo Alessandri. Ochenta y un año después de la asombrosa oferta, sin embargo, la historia se desvela en el libro Rapa Nui. Una herida en el océano (Ediciones B), del escritor español Mario Amorós, que se presentará en Santiago de Chile el 9 de agosto y en la isla, el día 14.

Rapa Nui o Isla de Pascua, como se le llama indistintamente a uno de los pedazos de tierra habitados más aislados del planeta, había pasado a ser parte del territorio chileno en 1888, pero recién en 1966 el Estado le reconoció los derechos civiles y políticos. En la década del treinta, cuando sucedieron las negociaciones con la Alemania nazi, “para el Chile continental la isla era sobre todo un lugar marcado por el estigma de la lepra y para el poder político, un lugar lejano, cedido a la Armada y arrendado a una compañía privada, con muy escaso valor”, señala Amorós. Esta percepción explica en parte la decisión del Gobierno de Alessandri que todavía azotado por la crisis económica de 1929, necesitaba el dinero para reforzar la defensa marítima del país: las Fuerzas Armadas temían una alianza militar en su contra que uniera a Perú, Bolivia y Argentina. La reciente contratación de la construcción por parte de Argentina de ocho barcos de guerra en el Reino Unido había despertado “la envidia” de la Armada chilena y de la Administración de Alessandri, según detalla el libro, por lo que estaban decididos a reforzarse militarmente.


Moáis en las faldas del volcán Rano Raraku, en la isla de Pascua (Chile) MICHAEL DUNNING/GETTY


Fue el contexto en que a lo largo de 1937 el Gobierno de Alessandri ofreció la venta de Isla de Pascua, al mejor postor, a Estados Unidos, Japón, Reino Unido y la Alemania nazi. Hasta ahora eran conocidas solo las dos primeras negociaciones, pero no las conversaciones con el régimen de Hitler, al que Chile le había comprado recientemente 36 aviones para la Fuerza Aérea “de manera arbitraria e incurriendo en prácticas corruptas”, según se detalla en Rapa Nui. Una herida en el océano. Amorós cuenta que fue en el marco del XVI Congreso de la Asociación de Historiadores Latinoamericanistas Europeos de 2011, en San Fernando (Cádiz), cuando el profesor húngaro Ferenc Fischer, especialista en la historia de las Fuerzas Armadas chilenas, presentó una ponencia referida a las negociaciones secretas mantenidas por ambos países entre 1935 y 1939 que abordaron la oferta de venta de la isla.

Fischer encontró un documento en el archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores en Bonn que resumía una entrevista entre el embajador de Hitler en Chile y el entonces ministro chileno de Relaciones Exteriores, José Ramón Gutiérrez Alliende, que se celebró el 14 de agosto de 1937. En ese encuentro, explica Amorós, la Alemania nazi buscaba confirmar las intenciones del Gobierno chileno de venderles la isla. Aunque de esta conversación no quedó ningún registro en el archivo histórico de la cancillería chilena, según pudo constatar el autor del libro, existen otros documentos que entregan mayores detalles de la operación que buscaba concretar el país sudamericano.


El historiador Mario Amorós. FLORENCIA DORAY

El 17 de noviembre de 1930, el agregado naval estadounidense en Chile, I.H. Mayfield, informó a su país de la oferta de Chile y que el precio solicitado por la isla era de un millón de dólares. En un nuevo informe estadounidense fechado el 8 de junio de 1937, el nuevo agregado naval de Estados Unidos en el país sudamericano, A.S. Merrill, envió a sus autoridades un escrito de carácter confidencial de dos páginas en que señala que el presidente Alessandri había decidido ofrecer la venta o el arriendo de Rapa Nui para “financiar la construcción de dos cruceros en el extranjero”. En el escrito se indica que Chile había ofrecido la isla a otros tres países –Reino Unido, Alemania y Japón– y que la operación había sido propuesta a Alessandri por el entonces comandante en jefe de la Armada, Olegario Reyes del Río.

Ninguna de las negociaciones secretas llegó a prosperar, aunque solo se conocen las razones del lado británico, explica el autor de Rapa Nui. Una herida en el océano. “Descartaron la compra de la isla porque consideraron que su valor, desde el punto de vista naval, era escaso. No obstante, tanto Londres como Washington estimaron que era conveniente que ni Japón, ni Alemania, ni tampoco Italia (las futuras potencias del Eje), se hicieran con la isla”, explica Amorós, que en su libro recorre la historia de Rapa Nui, con su patrimonio cultural y arqueológico invaluable, desde el origen de su poblamiento humano hasta la actualidad, “cuando el pueblo rapanui busca redefinir su relación con el Estado de Chile”. El autor se refiere a la querella que el Consejo de Ancianos del Pueblo Rapa Nui y el Consejo de Jefes de Clanes de la Isla presentó en 2015 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para conseguir la devolución de tierras ancestrales y el control de los recursos naturales.



Fuente: elpais.com