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lunes, 25 de agosto de 2025

Mendoza: Las obras del Metrotranvía que prometen llegar a futuro a la UNCuyo y Guaymallén

Mendoza: Las obras del Metrotranvía que prometen llegar a futuro a la UNCuyo y Guaymallén



La Sociedad de Transporte Mendoza prevé construir vías alternativas en Belgrano y Las Heras para ampliaciones a futuro.

Con el avance de la ampliación del Metrotranvía, el Gobierno provincial buscará sentar las bases de futuras obras con las que tiene la idea de establecer este servicio público de transporte en el eje troncal de comunicación del Gran Mendoza, con el plan de Movilidad 2030 que comenzó a implementar con el sistema Mendotran.

En las obras que se están llevando a cabo y que son dirigidas por la Sociedad de Transporte Mendoza (STM), en la Estación Mendoza, una de las paradas más importantes del Metrotranvía ubicada en calles Belgrano y Las Heras de la Capital, se instalarán vías alternativas que en un mediano o largo plazo podrán servir de partida para llegar al oeste al campus de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), al igual que otra vía que será la base para llegar a Guaymallén, si es que así se planifica en algunos años más.


Actualmente el Metrotranvía comunica el departamento de Las Heras con Maipú (Gutiérrez), atravesando tramos de la Ciudad de Mendoza y Godoy Cruz

Pero a mediados del 2027 pretenden inaugurar 17 kilómetros de nueva traza, la misma cantidad de los que actualmente recorre. Se avanzará al norte hacia el Aeropuerto de Mendoza, mientras que al sur habrá un ramal que saldrá desde Godoy Cruz y llegará hasta la zona de la facultad de Ciencias Agrarias, en Luján de Cuyo. La inversión será de U$S 200 millones, de los cuales la mitad serán "extra", es decir, fuera de lo que corresponde específicamente a la traza o instalación de las vías.

Sin embargo, con las obras que se están llevando adelante actualmente, ya se está pensando en otras ampliaciones, con ramales desde la Capital mendocina hacia el este y el oeste del Gran Mendoza, más allá del Masterplan que se pensó hace años y que también se contemplan mayores ampliaciones del sistema, sobre todo al sur, suroeste (con una nueva traza) y también al corazón de la ciudad de Maipú.

Bases para llegar a la UNCuyo y Guaymallén

El titular de la STM, Daniel Vilches, contó a MDZ Online que, en el listado de obras complementarias a lo que exclusivamente será la ampliación del Metrotranvía tanto al norte al Aeropuerto en Las Heras como al sur a la facultad de Ciencias Agrarias, se realizarán otras obras en las adyacencias de la Estación Mendoza para posibles "ampliaciones futuras".

"En la Estación Mendoza, armaremos una vía alternativa en el lado oeste de la traza hasta llegar al paredón. Serán vías alternativas donde dejaremos las bases sentadas para futuras trazas, por si el gobierno a futuro decide ir a la Universidad Nacional de Cuyo o al departamento de Guaymallén", plasmó Vilches.

De igual forma, planteó que estos trabajos se harán pensando "en los próximos 25 años" y que actualmente no hay nada concreto en términos de ampliaciones futuras más allá de las que están establecidas y se realizan ahora, o las que están en el masterplan del Metrtranvía.

En el mismo sentido, desde el ministerio de Gobierno se refirieron sobre el tema y sostuvieron que más allá del masterplan, que ya tiene varios años, el plan de Movilidad 2030 y que fue aprobado en la Legislatura con la ley de Movilidad en 2018 "está estructurado en base al Metrotranvía, así que siempre la idea es seguir avanzando".

Desde ya que no generaron ninguna expectativa, y aguardarán a que las actuales obras estén más avanzadas. Pero en definitiva acotaron que "el proyecto en base a la ley de Movilidad y al plan de Movilidad del área metropolitana del 2030 está estructurado con el Metrotranvía y su crecimiento".

El Masterplan del Metrotranvía

En lo que figura en el masterplan (que ha tenido modificaciones), además de las etapas construidas (I y II) y las que están en proceso (III y IV), hay tres etapas más a futuro, donde no aparece ni la UNCuyo ni Guaymallén.



La etapa V prevé una extensión que va desde la estación Gutiérrez, la última que hay en Maipú, hacia la plaza departamental de la comuna que hoy administra el peronista Matías Stevanato.

La etapa VI desprende un ramal desde la futura estación Benegas, que debe inaugurarse en 2027, hacia el suroeste, con destino final en lo que sería la estación Paso de Los Andes, en Chacras de Coria. Entre el inicio y destino hay, en principio, hay seis paradas, que son Palmares, La Pampa, Argentina, Piedras, La Puesta y La Falda.

Como dato para remarcar, la etapa III que está en construcción ha sufrido algunos cambios, pero no en la traza, sino en las paradas, ya que se agregaron más de las que estaban previstas en el Masterplan y en total serán 12. Avanzarán desde Pellegrini y pasarán por las paradas Chacabuco, Rivadavia, San Vicente, San Martín Sur, Trapiche, Estación Benegas, Carrodilla, Paso, Besares, Liniers, Pueyrredón y se decidió extender una parada más, para llegar a la estación Almirante Brown (ubicada en Almirante Brown y San Martín), a metros de la facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo.



lunes, 22 de abril de 2024

Dos estudiantes de la UNCuyo ganaron un concurso en la NASA por diseñar una casa para habitar en Marte
Lara Gauna y Mariano Tassin, dos mentes creativas de la Facultad de Artes y Diseño, idearon mediante el uso de impresoras 3D su proyecto "Mars 3D Home”. La agencia espacial los invitó a presentar su tarea en Washington y buscan financiamiento para poder viajar a la premiación.
por Ernesto Gutiérrez


Lara Gauna y Mariano Tassin, estudiantes de diseño de la UNCUYO, ganadores del "Space Apps 2022", de la NASA.


Dos mentes creativas provenientes de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), Lara Gauna y Mariano Tassin, alcanzaron un hito extraordinario al destacarse en el escenario mundial del espacio. Su logro, el "Mars 3D Home", un módulo espacial apto para habitar en suelo marciano, ganó en la categoría "Mejor Concepto de Misión" durante el famoso "Space Apps 2022", el hackatón más grande del mundo, auspiciado por la NASA. Ahora, estos dos jóvenes estudiantes tendrán la oportunidad única de viajar a Estados Unidos para visitar la agencia espacial y presentar su proyecto.

Todo comenzó en el año 2022 cuando el equipo conformado por Gauna y Tassin —en colaboración con Ivana Trento, Ián Pereyra y María Llarte, oriundos de la provincia de San Luis— cautivaron a los jueces de la NASA con su proyecto "Mars 3D Home". Su diseño altamente aplicable al planeta Marte los colocó entre los diez mejores del mundo en la competencia, otorgándoles el privilegio de ser reconocidos a nivel internacional. Como premio por su destacada contribución al ámbito espacial, Lara y Mariano tendrán la oportunidad de presentar en vivo su creación cuando vayan a Washington.


Momento en el que Lara Gauna y Mariano Tassin son reconocidos por la NASA. Foto: Mariano Tassin.

En una entrevista exclusiva con Unidiversidad, los estudiantes compartieron su alegría por el reconocimiento obtenido y confirmaron sus planes de viajar a mediados de este año para recibir el merecido premio que consagra su arduo trabajo y dedicación en el campo de la exploración espacial.

“Estamos muy contentos y súper orgullosos de representar a Mendoza y a toda la Argentina en la NASA. No solo por lo que representa esta ocasión, sino por todo el esfuerzo que le hemos metido desde el 2022 en adelante, ya sea con Mars 3D Home y ahora con RoverTito”, expresó Gauna. Este último proyecto que menciona la joven es primer rover lunar de América Latina creado por un grupo de argentinos entre los que participó el dúo mendocino.

El "Mars 3D Home" fue seleccionado entre los diez mejores del mundo por su diseño altamente aplicable para la NASA, está desarrollado, como su nombre lo dice, con una impresora 3D. “Lo que hicimos fue hacer una casa en Marte impresa en 3D, a la que le sumamos herramientas y mobiliario, todo en 3D. Eso sí, teniendo en cuenta las condiciones atmosféricas y climáticas del suelo marciano, como el concreto, el metal y otros plásticos, entre otras cosas. La idea es que las personas que viajen a Marte puedan construir un habitáculo que resista las inclemencias de ese planeta”, detalló Tassin.


Lara Gauna, Mariano Tassin, Ivana Trento, Ián Pereyra y María Llarte, Equipo completo de "Mars 3D Home". Foto: Mariano Tassin

Si bien el concurso que ganaron el diseñador y la diseñadora de la UNCUYO se llevó a cabo en octubre de 2022, fue a principios de este año cuando la emocionante invitación de la NASA les llegó para presentar su proyecto en Washington DC durante la primera semana de junio. En colaboración con representantes de The Mars Society Argentina, una ONG dedicada al desarrollo de la cultura espacial en el país, Lara y Mariano se están preparando para representar a la Argentina en esta destacada oportunidad.

“Nos tomó por sorpresa esta invitación, nunca creímos que llegaría, pero llegó. Además, la visita a la NASA es doble porque en 2023 —y gracias a Sol Maldonado, una ingeniera electrónica, oriunda de Chubut— nos unimos al trabajo de Tomas Liendro y su proyecto de la App Ainoken, una innovadora aplicación para mapear la Luna en 3D con el fin de detectar eventos sísmicos, y la creación de RoverTito, el primer rover lunar de América Latina. Más allá de que somos ganadores de años distintos, creo que todos vamos por lo mismo: mostrar al mundo lo que las y los mendocinos y argentinos somos capaces en la robótica y tecnología”, detalló Lara.

Así como les ocurre al grupo liderado por Liendro, la mendocina y el mendocino tampoco tiene cubierto los costos del viaje a los Estados Unidos. Por eso, el equipo está apelando a la solidaridad de los mendocinos, autoridades y empresas para hacer realidad esta experiencia única. Las donaciones se están recibiendo a través de la Fundación Mendoza Crear, con el alias @mars.argentina o @spacebeetech.

“Esperamos que este evento no solo fortalezca la colaboración entre Argentina y la NASA, sino que también abra nuevas oportunidades para futuros proyectos espaciales locales”, señaló Mariano.

La presentación en Washington DC -los días 5, 6 y 7 de junio- se perfila como un hito en la historia de la exploración espacial argentina. Aunque el viaje aún está por realizarse, ya está dejando una marca para Mendoza e inspirando a futuros científicos y diseñadores a alcanzar las estrellas.



viernes, 8 de marzo de 2024

El ajuste de Milei y Caputo ya tiene 25 universidades al borde del cierre
El Consejo Interuniversitario Nacional volvió a advertir que "si no se revierte el rumbo "se verá afectado el pleno funcionamiento" de las universidades. ¿Cuáles son?



El Gobierno de Javier Milei no da marcha atrás con la decisión de asfixiar hasta el cierre a las universidades nacionales y desde el Consejo Interuniversitario Nacional ya advirtieron (nuevamente) que al menos 25 casas de estudios superiores verán seriamente afectado su funcionamiento si no se revierte la situación presupuestaria.

Salarios, funcionamiento e investigación son los aspectos cruciales. Es que el Gobierno decidió mantener las universidades funcionando en 2024 con los mismos recursos que en 2023, con una inflación de más de 200%. Pero no sólo eso, además no les paga lo que les correspondería de ese presupuesto comprometido.

Todo es parte de la búsqueda del ministro Luis Caputo, y del presidente, Javier Milei, de llegar al déficit 0, algo que le está costando la sustentabilidad a las universidades, pero también a las provincias, a las PyMEs, al CONICET y los demás organismos de ciencia, y al sector productivo en general.

“Las instituciones universitarias miembros del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) emitieron el 21 de febrero un comunicado desde el Comité Ejecutivo en modalidad ampliada mediante el que se expresa la «situación crítica en las universidades públicas»”, sostienen desde el CIN.

En ese texto se advierte que, «de no mediar acciones que rectifiquen el rumbo, se verá seriamente afectado el pleno funcionamiento de las instituciones universitarias públicas». A partir de este planteo, las casas de estudios reunieron a sus respectivos Consejos Superiores y analizaron el documento.

“Al día de la fecha varías universidades han manifestado públicamente la situación crítica que atraviesan. A continuación presentamos los enlaces hacia sus respectivas publicaciones”, sostienen.



Al borde del cierre:

  • Universidad Nacional de las Artes
  • Universidad de Buenos Aires
  • Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires
  • Universidad Nacional de Chilecito
  • Universidad Nacional del Comahue
  • Universidad Nacional de Cuyo
  • Universidad Nacional de General Sarmiento
  • Universidad Nacional de Hurlingham
  • Universidad Nacional de La Pampa
  • Universidad Nacional de Lanús
  • Universidad Nacional de Luján
  • Universidad Nacional de Misiones
  • Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires
  • Universidad Nacional de la Patagonia Austral
  • Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco
  • Universidad Nacional de Quilmes
  • Universidad Nacional de Rafaela
  • Universidad Nacional de Río Negro
  • Universidad Nacional de San Juan
  • Universidad Nacional de San Luis
  • Universidad Nacional de San Martín
  • Universidad Nacional del Sur
  • Universidad Tecnológica Nacional
  • Universidad Nacional de Tierra del Fuego
  • Universidad Nacional de Villa María

Comunicados de alerta y paro

Además de las universidades mencionadas, el Consejo Superior de dos gigantes, la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y de Córdoba (UNC) emitieron mensajes de “alerta y preocupación”.

Así mismo lo hizo la Universidad Tecnológica Nacional, al reclamar al gobierno nacional triplicar el presupuesto. Desde la UTN Bahía Blanca emitieron una resolución en la que advierte “las dificultades operativas que padecen por continuar con los mismos números del año pasado”.



En una reunión con el Consejo Superior de la Universidad, el rector de la UNR, Franco Bartolacci, sostuvo que “vamos a hacer todos los esfuerzos que están a nuestro alcance para resguardar todo lo que está en funcionamiento y no dejar de hacer nada. Si no fuera por el esfuerzo, la dedicación y la racionalidad que le imprimimos a los recursos no sería esto posible. Hemos tenido reuniones en diciembre, enero y febrero con las autoridades nacionales de educación pero no hemos tenido certezas aún”.

“Creo que tenemos que insistir con todo lo que venimos haciendo, es momento de plantear con más fuerza en la agenda pública la gravedad del problema”, dijo Bartolacci, y agregó, “estamos trabajando en un proyecto en el marco del Consejo Interuniversitario Nacional para constituir una Ley Nacional de Presupuesto Universitario, que esperamos poder presentar en el Congreso de la Nación en los próximos meses. No hay universidad que pueda cumplir su misión si no hay salarios dignos para sus trabajadores”.

35% de pérdida salarial

Para Adiuc, el gremio de los docentes universitarios cordobeses “es el recorte salarial más grande de la historia”. Javier Blanco, secretario General del gremio de los docentes universitarios cordobeses, afirmó que “nunca se perdió 35 puntos porcentuales de salario real”.

Por la misma situación, los gremios ya anunciaron un paro para el 14 de marzo.

“Hoy el problema de los sueldos docentes es realmente acuciante. El único aumento salarial que hubo fue del 16 por ciento y fue decretado porque hubo una paritaria que no funcionó”, explicó.

Además afirmó que “los gastos de funcionamiento” de las universidades “tampoco se han actualizado”.

“No sabemos ni cómo empezamos el año. No hay canales de diálogo reales. La enorme inflación que ha licuado ya enormemente los sueldos”, agregó en declaraciones a Mitre Córdoba.



martes, 30 de enero de 2024

Científicos del Conicet piden votar en contra de la reforma de la ley de Glaciares
Diecisiete especialistas mandaron una comunicación a la Cámara de Diputados advirtiendo: “El nuevo proyecto contiene modificaciones que van en contra de la protección y cuidado de las reservas estratégicas de agua en estado sólido en Argentina”.


Los científicos abogan por la protección de las reservas estratégicas de agua. /Foto: prensa.

Científicos del Conicet y de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) que vienen estudiando los glaciares y el ambiente periglacial de los Andes enviaron una carta a la Cámara de Diputados de la Nación para expresar su “preocupación” y “rechazo” a los cambios propuestos en la denominada Ley de Glaciares que supone el proyecto “Bases”.

“El nuevo proyecto contiene modificaciones que van en contra de la protección y cuidado de las reservas estratégicas de agua en estado sólido en Argentina”, advierten el texto que firman 17 especialistas.

La misiva recuerda que la Ley N° 26.639 de “Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial” fue producto de un debate social, que contó con asesoramiento científico experto en la materia.

Sancionada en 2010, “su carácter constitucional fue además ratificado en 2019 por la Corte Suprema de Justicia de la Nación”, puntualizaron.

Ahora, las reformas contenidas en el proyecto de ley Bases “sólo proponen proteger a uno de sus elementos característicos, los glaciares de escombros 'activos', dejando afuera al resto de los cuerpos de hielo que conforman este ambiente”.

“Entendemos que las modificaciones propuestas no sólo vulneran acuerdos sociales previamente alcanzados, sino también que los cambios propuestos no guardan relación con el marco de necesidad y urgencia que motiva el paquete de reformas del proyecto de Ley”, advierten en la carta.

Y todo en un contexto de aceleramiento del cambio climático y el calentamiento global a nivel mundial.

“El cambio climático está afectando todas las regiones del planeta. En la Cordillera de los Andes, el aumento de temperatura y la disminución de las precipitaciones sólidas han generado una disminución en los caudales de los ríos, una reducción en el tamaño de los glaciares y una degradación del permafrost de montaña”, dijeron.

Por eso, piden a los legisladores, “que arbitren los medios para no hacer lugar a las modificaciones propuestas en la Ley N° 26.639, ofreciendo nuestra colaboración para brindar más información”, concluyeron.



Fuente: telam.com.ar

jueves, 8 de septiembre de 2022

Cohete universitario
La Universidad Nacional de Cuyo creó el programa Proyecto Universitario de Lanzadores Espaciales (PULE), con el que se apoyará la creación de un vehículo espacial que pueda lanzar satélites de hasta cuatro kilos de peso en órbitas a 100 kilómetros de altura. Buscan desarrollar un vehículo económico y descartable con un modelo de innovación abierta.
Por Matías Alonso




Desde hace años crece de manera sostenida la cantidad de pequeños satélites que orbitan la Tierra. Se trata de nano satélites con diversos propósitos (desde realizar experimentos hasta tomar imágenes o dar servicios de comunicaciones) que se lanzan a baja altura. Muchos no tienen propulsión propia, por lo que duran pocos meses operativos, pero tienen un costo tan bajo que han abierto el acceso al espacio a muchos actores nuevos.

Miles de satélites pequeños se han lanzado en las últimas décadas a partir de iniciativas de países, empresas, universidades y hasta asociaciones de radioaficionados. Pero toda esta variedad de clientes deben recurrir a unos pocos países que cuentan con lanzadores satelitales, usualmente pensados para llevar cargas muy pesadas y a grandes alturas. Así es como este segmento emergente en el acceso al espacio comenzó a demandar opciones de menores costos.

Con esta demanda en mente, la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) creó el programa Proyecto Universitario de Lanzadores Espaciales (PULE), con el que se apoyará la creación de un vehículo espacial que pueda lanzar satélites de hasta cuatro kilos de peso a 100 kilómetros de altura. El proyecto es visto también como una continuidad de la experiencia lograda con el desarrollo del Gradicom II, un cohete fabricado por el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas para la Defensa (CITEDEF). El prototipo, de 7,7 metros de largo, llegó a los 100 kilómetros de altura en el año 2011.

En el sector aeroespacial, la Argentina ha estado históricamente a la vanguardia en América Latina en el desarrollo de motores de cohete y sistemas teledirigidos. Sin embargo, la naturaleza dual de estas tecnologías llevó a la interrupción de diversos proyectos por presiones internacionales.




Ezequiel Pawelko, ingeniero en Telecomunicaciones e integrante del Grupo Asesor para el Desarrollo de Tecnologías Espaciales (GTA) que impulsa el proyecto, le dijo a TSS: “La idea es que sea un vehículo genérico de varias etapas y pueda servir para lanzamientos desde tierra, mar o desde una aeronave que se sitúe a gran altura y pueda transportar cargas pequeñas. Está pensado para pico o nanosatélites, y consideramos que es algo que se necesita tanto en el mercado privado como en investigación y educación”.

Se espera que el vehículo espacial pueda transportar cargas útiles de hasta cuatro kilos y utilice combustible sólido basado en HTPB (siglas en inglés de polibutadieno terminado en hidróxilo), aunque hay restricciones internacionales muy fuertes para su fabricación y es por eso que también se están llevando investigaciones en el Departamento de Química de la Facultad de Ciencias Aplicadas de la UNCuyo sobre otros tipos de combustibles sólidos para motores cohete. Este tipo de barreras también hicieron que se eligieran combustibles líquidos para el proyecto Tronador, de la CONAE.

Otra de las premisas del PULE es usar un modelo de innovación abierta y que esa disponibilidad de los datos también permita que otros actores puedan verificar que no se están violando acuerdos contra de la proliferación de armamento.

El proyecto fue presentado en abril de este año en la Feria Internacional Del Aire y el Espacio (FIDAE), la más importante de América Latina en este sector, que se hace en Chile, y allí tuvo una gran repercusión entre el público y posibles inversores. De momento, el proyecto cuenta con financiamiento de la UNCuyo y se están tramitando fondos bajo la figura de proyecto estratégico con el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Inicialmente, se estima que las pruebas de lanzamiento se harían en Chamical, en la provincia de La Rioja, pero todavía no hay fecha fijada ya que la velocidad del desarrollo dependerá del financiamiento. Se espera que sea un vehículo económico y descartable, es decir, que no habría recuperación de sus partes para reutilizar en otros lanzamientos.

Cada vez que un satélite se pone en órbita es necesario que cumpla con los requisitos del lanzador para no poner en riesgo a los demás satélites, ya que usualmente se usan los 2000 kilos de carga que puede llevar un vehículo espacial pequeño. “La ventaja sería poder tener un vehículo soberano que pueda lanzar cargas, la que sea, sin restricciones”, explicó Pawelko. Y agregó: “Queremos crear un programa de lanzadores espaciales desde lo universitario y apuntar a que sea un proyecto abierto y colaborativo, que no está saliendo a competir con algo en particular”.



jueves, 25 de agosto de 2022

La UNCuyo desarrolla un lanzador para satélites pequeños
El PULE es un vehículo multietapa de alrededor de diez metros de alto que podrá despegar desde bases terrestres, plataformas en mar o ser desplegado desde otra aeronave. El objetivo es desarrollar la base tecnológica para conformar un programa federal de Lanzadores Universitarios Espaciales.
Por Julio Mosle


El objetivo es desarrollar la base tecnológica para conformar un programa federal de Lanzadores Universitarios Espaciales.


Investigadores de la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria de la Universidad Nacional de Cuyo (FCAI-UNCuyo) trabajan en el desarrollo de un lanzador propulsado por combustible sólido capaz de inyectar en órbitas bajas pico y nanosatélites.

El Proyecto Universitario de Lanzadores Espaciales (PULE) retoma las experiencias argentinas del desarrollo de cohetes de combustible sólido que tiene entre sus hitos más recientes el Gradicom II, un vector de dos etapas desarrollado por el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas para la Defensa (Citedef) que fue lanzado el 11 de julio de 2011 desde la base aérea de Chamical en la provincia de La Rioja.

El equipo detrás del PULE trabaja en un primer vehículo multietapa impulsado por combustible sólido y de unos diez metros de alto, que sea capaz que inyectar cargas útiles de hasta cuatro kilos en órbitas de 100 kilómetros de altura y que pueda despegar desde bases terrestres, plataformas en mar o ser desplegado desde otra aeronave.

"Desde el GTA también veníamos trabajando mucho en el desarrollo de vehículos aéreos no tripulados y bengalas químicas para la lucha antigranizo, que es un fenómeno que en Mendoza afecta mucho las cosechas y la vida de las personas"Ezequiel Pawelko

Ezequiel Pawelko, Ingeniero en Telecomunicaciones, Investigador de FCAI-UNCuyo e integrante del Grupo Asesor para el Desarrollo de Tecnologías Aeroespaciales (GTA), afirmó en diálogo con Télam que "esta iniciativa nace en GTA que es un espacio en el que veníamos trabajando en desarrollos para investigación en la alta atmósfera como el diseño de planeadores que puedan aprovechar las ondas de gravedad que se registran en la cordillera de Los Andes para que se conviertan en vehículos estratosféricos no orbitales que puedan cumplir algunas funciones satelitales".

"Desde el GTA también veníamos trabajando mucho en el desarrollo de vehículos aéreos no tripulados y bengalas químicas para la lucha antigranizo, que es un fenómeno que en Mendoza afecta mucho las cosechas y la vida de las personas", recordó.

Pawelko destacó que "dentro del proyecto PULE hay personas que trabajaron en distintos proyectos de acceso al espacio y cohetería que se desarrollaron durante varias décadas en Argentina".

El especialista consideró que "aunque la publicidad la concentraron los esfuerzos de Estados Unidos y la Unión Soviética en la carrea por llegar a la Luna, nuestro país fue uno de los primeros en colocar seres vivos en órbita o en lanzar cohetes desde la Antártida".

"Todos esos proyectos con el tiempo se fueron discontinuando y a través de PULE lo que queremos es retomar el acceso rápido y eficiente al espacio en una iniciativa que busca lograr la transferencia de ese conocimiento a las nuevas generaciones a través del desarrollo tecnológico necesario para poner en órbitas bajas picosatélites y nanosatélites como los que vienen desarrollando diversas universidades argentinas", agregó.




El PULE es un proyecto de innovación abierta en el que están convocadas a participar otras universidades, empresas tecnológicas y otros organismos públicos; venimos trabajando con los ministerios de Ciencia y de Defensa en distintos aspectos del desarrollo y la financiación.

En este momento, el PULE está trabajando con el Ministerio de Desarrollo Productivo para abrir el segmento de acceso al espacio para otros emprendimientos e impulsar a nivel local el segmento de la industria satelital de órbitas bajas, el que más viene creciendo a nivel global.

"En un punto, el PULE puede entenderse como una continuidad tecnológica del Gradicom II que fue lanzado con éxito hace una década y alcanzó los cien kilómetros de altura, eso nos permite trabajar sobre un proyecto muy concreto con una tecnología que Argentina ya domina y en la que desde UNCuyo se trabaja sobre el desarrollo de nuevos combustibles sólidos, algo que es muy importante porque son materiales que hoy están muy restringidos a nivel internacional y que podríamos exportar", señaló.

"Hoy el diseño y los aspectos tecnológicos del PULE ya están resueltas y estamos trabajando en las cuestiones reglamentarias y administrativas necesarias para habilitar un lanzamiento de estas características, mientras que en simultáneo empezamos a abordar distintos aspectos de la construcción del vehículo", completó Pawelko.

Además de Pawelko, forman parte del GTA Ulderico Esteban Pace, Silvia Cristina Clavijo, Eduardo Daniel Mateo, Federico Di Venanzio, y Martin Andrés Moyano.

El objetivo general del PULE es desarrollar la base tecnológica para conformar un programa federal de Lanzadores Universitarios Espaciales, abarcando las etapas de generación de conocimiento, transferencia de conocimiento, diseño, construcción y operación de tecnologías de nanolanzadores satelitales de acceso rápido al espacio, con el propósito de colocar soberanamente nano satélites en órbitas bajas.

También busca impulsar la formulación de proyectos educativos orientados a la formación de futuros tecnólogos y científicos en la materia, además de la puesta en valor de las capacidades científicas y tecnológicas que el Estado argentino viene desarrollando desde hace siete décadas en el área de motores cohetes y acceso al espacio.



Por qué es importante para la Universidad lanzar pequeños satélites
Hay una área intermedia del espacio exterior que las universidades de Latinoamérica están dispuestas a iluminar. Se trata de un trabajo mancomunado del que la UNCUYO forma parte. Es el llamado PULE, el Proyecto Universitario de Lanzadores Espaciales.
por Emilio Murgo para Edición U



Habitar el espacio para entender la Tierra. Es una premisa inspiradora para desarrollar experiencias científicas que permitan diseñar modos de llegar a esos “territorios” poco explorados, por ahora, solo por quienes cuentan con recursos para hacerlo.

Si bien ya existen miles de satélites en órbita que nos dan telefonía, internet, TV por cable y cientos de aplicaciones más, todavía hay mucho por investigar. Nuestro país ha podido enviar satélites al espacio, pero la posibilidad de lanzarlos desde nuestro suelo todavía es un punto pendiente. Por eso un grupo de investigación de la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria (FCAI), perteneciente a la UNCUYO, en conjunto con otras universidades del país y Latinoamérica, tiene el propósito de colocar soberanamente nanosatélites en órbita baja a través de la construcción y operación de un nanolanzador satelital de acceso rápido al espacio.

El Proyecto Universitario de Lanzadores Espaciales (PULE) es una instancia académica de innovación abierta. Impulsa el desarrollo nacional de tecnologías de punta, el mercado del transporte de nano y picosatélites en la región y la formulación de proyectos educativos orientados a la formación de futuros tecnólogos y tecnólogas en la materia. El proyecto abarca etapas de diseño, construcción y operación de un nanolanzador satelital de acceso rápido al espacio, con el propósito de colocar soberanamente nanosatélites en órbita baja.

Esta iniciativa permite, además, la promoción y divulgación de la ciencia y tecnología en colegios primarios, secundarios, centros de formación y empresas del sector, como así también promover la interrelación con otras universidades e Institutos del país, el continente y el resto del mundo.

Mirada satelital

“Desde el área de Vinculación del Rectorado de la UNCUYO, a través de la Facultad de Ciencias Aplicadas, propusimos aplicar un área que permita planificar el Programa de Acceso al Espacio Universitario”, afirmó a Unidiversidad Martín Moyano, ingeniero y secretario de Extensión y Vinculación de la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria (FCAI) de la UNCUYO.

Desde la Universidad se pensó cuáles podrían ser los perfiles óptimos para este programa y se resolvió que la ingeniería química y la ingeniería mecánica son los pilares esenciales para desarrollar estos lanzadores. “Vimos una necesidad muy fuerte del país para poder ubicar soberanamente cargas de pequeños satélites, ya que, hasta el momento, todos los satélites argentinos tienen que ser trasladados hacia otros países para poder ser lanzados y puestos en órbita”, señaló Moyano.

“Los satélites van a ser desarrollados por terceros; por ende, nuestra idea es brindarles la plataforma y la infraestructura necesarias para lanzarlos. El trabajo de la Universidad será poner en marcha el nanolanzador (que se compone de tres etapas y es de combustible sólido). El desarrollo de la célula lo haríamos en la Facultad, mientras que la Universidad de Mendoza aportaría una mirada desde el área de la electrónica”, destacó el secretario de Extensión y Vinculación de la FCAI.



Objetivos del PULE
  • Diseñar y producir un vehículo universitario capaz de lanzar una carga útil de 4 kilos a un costo significativamente menor que el precio del mercado;
  • Formar de capital humano;
  • Desarrollar tecnología propia;
  • Dar respuesta a un nicho de mercado de los nanosatélites que requieran órbitas inusuales o un tiempo de lanzamiento específico;
  • Exportar tecnología y know-how.



En defensa del PULE

A principios de mayo se realizó una reunión virtual con autoridades de la Jefatura de Gabinete del Ministerio de Defensa de la Nación (Mindef), junto a miembros del Grupo Asesor para el Desarrollo de Tecnologías Aeroespaciales-GTA, la secretaria de Ciencia Técnica y Posgrado y el secretario de Extensión y Vinculación de FCAI UNCUYO.

Este encuentro se enmarcó en el Programa de Acceso al Espacio Universitario que lleva adelante la UNCUYO. Allí se presentaron las pautas de trabajo y los lineamientos para la firma de un convenio específico que tiene por objetivo general establecer las condiciones de participación, colaboración, capacitación e intercambio recíproco entre la FCAI y el Mindef en aspectos fundamentales como el académico, el tecnológico-científico y de perfeccionamiento en ingeniería, específicamente para llevar adelante el PULE.

Si bien es muy temprano para hablar de plazos, desde la FCAI estiman que no es algo inalcanzable y muy complicado de desarrollar; incluso cuentan con el diseño terminado. “Si bien tenemos gran parte del proyecto diseñado, nos está haciendo falta poder llenar el nanolanzador con el combustible sólido, y el único que tiene la capacidad en la Argentina es el Ministerio de Defensa. Por ende, el proyecto tiene como finalidad establecer una colaboración conjunta para que la UNCUYO lidere el proyecto de lanzadores espaciales, junto con otras universidades nacionales”, agregó Moyano.

“La idea es comenzar a trabajar con el proyecto lo antes posible para luego obtener la homologación por parte del Ministerio de Defensa, sobre todo en la fabricación de propulsantes. De esta manera, estimamos que, si todo va por los carriles correctos, podríamos tener el prototipo armado y en condiciones de operatividad de cara a los próximos dos años”. continuó.



Se presento al Ministerio de Defensa de la Nación el Proyecto Universitario de Lanzadores Espaciales PULE
El pasado jueves 5 de mayo, se realizó una reunión virtual con Autoridades de la Jefatura de Gabinete del Ministerio de Defensa de la Nación (MINDEF), junto a miembros del Grupo Asesor para el Desarrollo de Tecnologías Aeroespaciales – GTA, la Secretaria de Ciencia Técnica y Posgrado y el Secretario de Extensión y Vinculación de FCAI UNCUyo.




Participaron del encuentro virtual por parte del Ministerio de Defensa; el Jefe de Gabinete Dr Héctor Santiago Mazzei; la Secretaria de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa Lic. Daniela Castro; por el Grupo Asesor para el Desarrollo de Tecnologías Aeroespaciales (GTA) y Proyecto Universitario de Lanzadores Espaciales (PULE) Ing. Ulderico Pace e Ing. Ezequiel Pawelko; por Secretaría de Ciencia Técnica y Posgrado de la FCAI la Dra. Silvia Clavijo y por Secretaría de Extensión y Vinculación de la FCAI el Ing. Martin Moyano.

Este encuentro se enmarco como parte del Programa de Acceso al Espacio Universitario que lleva adelante la Universidad Nacional de Cuyo. Allí se presentaron las pautas de trabajo y los lineamientos para la firma de un convenio específico que tiene por objetivo general: "establecer las condiciones de participación, colaboración, capacitación e intercambio recíproco entre la FCAI y MINDEF, en aspectos fundamentales como son el académico, tecnológico-científico y de perfeccionamiento en ingeniería", específicamente para llevar adelante el proyecto PULE (Proyecto Universitario de Lanzadores Espaciales).

Dicho proyecto abarca etapas de diseño, construcción y operación de un nano lanzador satelital de acceso rápido al espacio, con el propósito de colocar soberanamente nano satélites en órbita baja. El PULE se desarrolla como un proyecto académico de innovación abierta e impulsa el desarrollo Nacional de tecnologías de punta, el mercado del transporte de nano y pico satélite en la región y la formulación de proyectos educativos orientados a la formación de futuros tecnólogos y científicos en la materia. Está iniciativa permite, además, la promoción y divulgación de la ciencia y tecnología en colegios primarios, secundarios, centros de formación y empresas del sector, como así también promover la interrelación con otras Universidades e Institutos del país, el continente y el resto del mundo.


domingo, 23 de enero de 2022

La UNCuyo desarrolla tecnología para "hacer llover" y proteger cultivos de las heladas
Plantean exportar el plan a países con la misma problemática que Mendoza. El nuevo sistema tecnológico es parte del programa de lucha antigranizo de la casa de altos estudios.
Por Julián Imazio


La UNCuyo trabaja en un plan de lucha antigranizo.


El programa de lucha antigranizo que desarrollan en la Facultad de Ciencias Aplicadas de la UNCuyo también avanza en un novedoso sistema para proteger los cultivos de las heladas, y en tecnología para “hacer llover”, pero entró en una etapa en la que requiere casi medio millón de dólares para avanzar. La suma puede provenir del Estado o de privados, pero ya hay un proyecto en la Legislatura que busca incorporarlos al plan provincial que combate la piedra y se suma al debate tras sufrir, semanas atrás, en Lavalle y la zona Este, una de las peores tormentas de los últimos años.

“Ya estamos en la siguiente fase y, para seguir, se requieren esos fondos”, comentó el Ingeniero Martín Moyano, una de las cabezas del programa. “Pero ese dinero hay que pensarlo en función de lo que daría a futuro. Si esto lo hubiésemos hecho hace 30 años, hoy lo estaríamos exportando al mundo y escribiendo papers”, aseguró.

El dinero es necesario para los próximos pasos. Uno es el montaje de una cámara de glaciación: un espacio en el que se emulan las nubes, permitiendo probar el ioduro de plata (de composición distinta al que se utiliza actualmente) para comprobar y mejorar su funcionamiento, tecnología que por ahora sólo tienen en la Universidad de Córdoba.

El otro avance que pretenden es el desarrollo de al menos el primero de los UAV (Avión No Tripulado, por sus siglas en inglés), que exhibe algunas ventajas ante el sistema actual, como la posibilidad de sobrevolar zonas en que hoy está prohibido hacerlo por la seguridad de los pilotos, y evitar accidentes fatales como el que ocurrió en febrero de 2005, cuando una de las aeronaves se estrelló en San Carlos.

Más allá del “ataque” a las nubes con la siembra tradicional, el sistema propone nuevas técnicas de análisis y anticipación de las celdas graniceras, pero además es planteado como “la independencia tecnológica de Mendoza” en este aspecto: “Desde los ochenta con la tecnología rusa, a los noventa cuando se contrató a (la empresa norteamericana) Weather Modification, casi siempre dependimos de aportes externos. Esto sería todo fabricado en la provincia”, contaron.


Simulación del equipo perteneciente a la FCAI, ubicada en el San Rafael.


Potenciales clientes en el exterior

El granizo es un riesgo para varios sectores productivos del mundo. Por eso en San Rafael, donde busca avanzar el desarrollo, entienden que es necesario darle un perfil exportador al sistema y que puedan ofrecerse servicios -tanto de análisis previo como de ataque a las nubes- a distintos países que padecen la problemática. Entre ellos hay varias potencias: Canadá, Estados Unidos, Suiza y China.

En la Argentina también ven clientes: el proyecto ya tiene la adhesión de una empresa que trabaja en Jujuy, otra de las zonas que convive con este peligro. Allí lo sufren, más que nada, los cultivos tabacaleros: en una de las últimas tormentas de 2020 se perdieron casi seis mil hectáreas y fueron afectados más de doscientos productores agrícolas.

Con esa mirada a futuro es que salen a conseguir los fondos que necesitan. Aseguran que el proyecto no está cerca de frenarse, pero sí de empezar a correr con mayor lentitud, ya que deben poner en práctica lo investigado y para eso hacen falta herramientas e insumos, en muchos casos, importados.

Apuntan a menores costos

Los especialistas dicen que Mendoza podría avanzar a un programa mixto en su combate al granizo: es decir, que los pilotos podrían continuar volando, pero verse complementados por las naves de alta performance que quieren montar en el Sur. Afirman que los costos de éstos serían mucho más bajos para la provincia.

“En todo sentido esto es más barato”, sigue Moyano. “Pensemos que no es lo mismo el combustible para las horas de vuelo de un avión bimotor que para un dron. Los sistemas de seguridad también son más caros en los aviones, y encima no estaríamos arriesgando vidas”, completa.



domingo, 24 de octubre de 2021

El sueño de llevar a RoverTito a la Luna
Por Marcos Stábile




Del tamaño de una hoja A4 y menos de dos kilos, RoverTito, el vehículo espacial compacto y low cost diseñado por estudiantes universitarios y profesionales de Argentina y Cuba, aspira a estar en la Luna en 2024, con el objetivo de buscar reservorios de agua y tubos de lava.

El proyecto del equipo SpaceBee ganó en agosto pasado el concurso “MoonRover” de la compañía Open Space, del que participaron compañías espaciales, institutos educativos y otros asociados vinculados a la tecnología e innovación.

Los especialistas que participaron del diseño pertenecen a las universidades nacionales de La Pampa (UNLPam), Córdoba (UNC), Río Negro (UNRN), San Luis (UNSL), Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), Tecnológica (UTN-Facultad Regional Paraná), Cuyo (UNCUYO) y Tucumán (UNT), a las que se suman el Instituto Balseiro, la Universidad Provincial de Córdoba (UPC), el Instituto Superior de Taxidermia y Conservación, y el Instituto Universitario Aeronáutico (IUA), perteneciente a la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF).

La categoría en la que concursó el equipo requería diseñar un rover –vehículo espacial– de menos de dos kilogramos que cumpla con determinados protocolos de comunicación con otros dispositivos. RoverTito mide 20 centímetros de ancho por 30 de largo y puede ser comandado a distancia o trabajar de manera autónoma.

“En marzo nos enteramos que estábamos en la final e hicimos el click de que la cosa podía ser realizable”, explicó Thomas Coronel, formado en la UNT e ingeniero mecánico graduado en el Instituto Balseiro, uno de los tres miembros fundadores del equipo.

Con la financiación conseguida a través de la competencia, se realizará una “versión de ingeniería” de RoverTito, etapa en la que se probarán en tierra los componentes espaciales para asegurar la supervivencia del equipo ante las condiciones atmosféricas de la superficie lunar. El prototipo, que servirá también para simular el despegue del rover, estará listo para comienzos del año que viene. Con ese objetivo, parte del equipo SpaceBee trabaja en las instalaciones de la empresa INVAP, en Bariloche.

“A partir de ahí tenemos que buscar más financiamiento para hacer el modelo de vuelo, que lleva componentes muchísimo más caros y que se somete a otro tipo de ensayos para asegurarse de que definitivamente pueda ir a la Luna. Nosotros queremos cuanto antes hacer el modelo de ingeniería para tropezarnos y saber qué cosas tenemos mal”, adelantó el joven de 25 años.

El desarrollo del vehículo requirió la participación de especialistas en ingeniería mecánica, aeronáutica, electrónica e industrial, y en geología, diseño gráfico e industrial y telecomunicaciones. De los 21 integrantes, cinco son mujeres y a excepción de José Águila Alonso –cubano–, el resto son argentinos. Como requisito, ninguno de los participantes podía tener más de 25 años al momento de cerrarse la primera etapa del concurso en diciembre del 2020.

Para Coronel, este tipo de iniciativas genera mucho entusiasmo entre estudiantes y profesionales: “Charlar con mentores de empresas espaciales, teniendo entre 22 y 25 años –como tenemos muchos de los integrantes– y siendo estudiante te incentiva a pensar: ‘si ellos pueden, por qué yo no’”, detalló al Suplemento Universidad.

“El país tiene la capacidad de hacer estas cosas y vender tecnología de punta para afuera. En ese sentido estoy orgulloso” subrayó. Sin embargo, observó que “no es tan competitivo con trabajos de afuera, por el hecho de que acá no se paga muy bien. Por eso hay migraciones de profesionales hacia afuera del país”.



jueves, 27 de agosto de 2020

Proyecto mendocino sostenible recibe premio internacional
Se desarrolla en la Colonia Granja Penal Gustavo André, trabajan en la construcción de un biodigestor para producir biogás, a partir de los residuos orgánicos generados. En octubre participarán de la final y pueden ganar 10.000 USD de capital semilla.


FOTO: UNCUYO.EDU.AR


"Cultivando Inclusión con Energías Renovables" es un proyecto que busca brindar herramientas laborales a personas en contexto de encierro, se trata de capacitaciones dictadas desde 2018 por UNCUYO junto con el INTA, la Dirección General de Escuelas y el servicio penitenciario. 

Dentro de estas capacitaciones desarrollaron un biodigestor para producir biogás, a partir de los residuos orgánicos que se generan en la Colonia Granja Penal Gustavo André. En mayo de este año se presentaron a la convocatoria de los premios CEMEX-TEC y quedaron dentro de los 10 elegidos junto con proyectos de distintos países que serán parte de la instancia final del certamen el 2 de octubre, con la posibilidad de acceder a un premio económico de 10.000 USD de capital semilla.

El certamen cuenta con 4 categorías a nivel global: Emprendedores Sociales, Transformando Comunidades, Emprendimiento Comunitario y Acción Colaborativa. El proyecto “Cultivando Inclusión con Energías Renovables” fue presentado en la categoría Emprendimiento Comunitario, orientado a proyectos productivos de transformación social comunitaria que tengan al menos un año de implementación.

El proyecto calificó como uno de los 10 mejores, su equipo técnico será parte de una serie de capacitaciones virtuales durante el mes de septiembre para el 2 de octubre participar por la premiación final en el que harán podio 3 proyectos y recibirán $10,000 USD de capital semilla para cada uno.

La Colonia Granja Penal Gustavo André llevó a cabo la construcción de este biodigestor para producir, a partir de los residuos orgánicos, biogás. Esto es parte de un proceso en donde se han llevado a cabo diversos talleres de capacitación para los internos de cara a la instalación del biodigestor, el cual se encuentra en la etapa final de la fabricación.

Durante la cuarentena el proyecto "Cultivando Inclusión con Energías Renovables", que cuenta con financiamiento de los proyectos “Mauricio López”, ha seguido avanzando con capacitaciones, enviando tareas a los internos, adquiriendo materiales para la construcción de un biodigestor y un colector solar, elaborando manuales y videos explicativos. Llevan a adelante este proyecto dentro de la UNCUYO el Instituto de Energía y el Instituto de Trabajo y Producción pertenecientes a la Secretaría de Extensión y Vinculación y la Facultad de Ciencias Agrarias.

La Colonia Granja Penal Gustavo André está ubicada en zona rural de Lavalle cuenta con alrededor de 100 internos y ofrece herramientas y conocimientos a los internos en la última etapa de contexto de encierro, para ayudarlos a integrarse al recuperar la libertad. Las capacitaciones se centran en agricultura, granja, herrería, entre otros. además, funciona un CEBJA (primaria para adultos), un CENS (secundaria para adultos) y un CCT (Centro de Capacitación para el Trabajo), donde la mitad de los internos participan en las distintas instancias educativas.

Sobre CEMEX-TEC


CEMEX-TEC es un centro multidisciplinario de México que fomenta la sostenibilidad en las comunidades mediante programas de investigación aplicada, innovación y emprendimiento. 

Este centro busca crear oportunidades de vinculación con la academia, la sociedad civil y los sectores público y privado, con el fin de elevar la calidad de vida en entornos rurales y urbanos, con el objetivo de investigar, divulgar y transferir conocimiento mediante modelos propios y diseñar proyectos de coinversión socio-urbana para que sean ejecutados.



Fuente: mdzol.com

sábado, 15 de agosto de 2020

Joven mendocino lanzará su proyecto tecnológico al espacio
Un joven mendocino de 24 años y estudiante de Ingeniería formó parte del equipo ganador del certamen “To Infinity and Beyond” de la primera competencia “Open Space”, con un proyecto basado en el desarrollo de un gemelo digital que permite reducir el costo de fabricación de tecnología espacial.


UNCUYO


Un joven mendocino de 24 años y estudiante de Ingeniería formó parte del equipo ganador del certamen “To Infinity and Beyond” de la primera competencia Open Space, con un proyecto basado en el desarrollo de un gemelo digital que permite reducir el costo de fabricación de tecnología espacial.

Por ello, esta iniciativa y otra similar con la que compartió el primer puesto del concurso, viajarán al espacio en 2021 dentro de un módulo espacial del satélite de Satellogic.

Marcos Bruno, estudiante de Mecatrónica en la Facultad de Ingeniería de la UNCuyo, formó parte del proyecto “Universitwin”, el cual surgió a partir de tres problemáticas en el desarrollo de una misión espacial: los grandes costos, los riesgos y la complejidad, ya que se manejan gran cantidad de datos, los plazos de desarrollo son limitados y el ambiente es hostil.

Como solución, el grupo de desarrollo se basó en dos ejes, con el objetivo de democratizar el acceso al espacio. El primero consistió en el desarrollo de un Digital Twin –o gemelo digital-, que funciona como una imagen virtual de un sistema del mundo real. Se trata de un conjunto de modelos que están sincronizados y coordinados por un algoritmo maestro que describe el estado actual y futuro de un sistema físico real –el experimento en órbita- contando con un visualizador que muestra las variables de interés al usuario final.


EL PROYECTO UNIVERSITWIN


"Hacer un satélite, no es fácil. Una simple falla puede arruinar toda una misión. Entonces, los equipos gastan muchísimo tiempo y dinero en simulaciones, ensayos y prototipos para aumentar la confiabilidad del proyecto. Acá es donde se mete el Digital Twin, ya que permite ahorrar muchos pasos de prueba y error, atacando directamente las tres problemáticas anteriores. Al bajar los costos estaríamos permitiendo que muchas más personas puedan comenzar a emprender en la industria espacial”, explicó Bruno a la casa de estudios superiores de la provincia. 

El segundo eje, en tanto, estuvo orientado a contrarrestar la complejidad de los sistemas espaciales, planteando una faceta educativa del proyecto con el objetivo de formar y capacitar a todos aquellos que quieran incursionar en una iniciativa espacial. “Sabemos que en cada rincón del mundo existen jóvenes que quieren formar parte del ambiente espacial y queremos ayudarlos a lograrlo”, aseguró el joven estudiante, adelantando que contempla dictar talleres presenciales a nivel nacional, y virtuales subidos a una plataforma online para que todos puedan realizarlos, sin importar en qué lugar del mundo estén. 

“Creemos que si, además de desarrollar nuestro Digital Twin para los jóvenes, podemos darle el contenido educativo necesario, ya sea para adentrarse en el mundo espacial como para desarrollar una misión espacial, lograremos ayudar en achicar la brecha que existe entre el público general y el espacio, y así democratizar el acceso al mismo”, añadió.

A su idea, que fue gestada junto a 12 universitarios más, oriundos de Buenos Aires –en su mayoría- y Córdoba, se le sumó la propuesta de otro de los equipos finalistas con el que compartieron el primer puesto de la competencia. Así, “Universitwin” se integró con lo propuesto por “Space Shielding”, que se basó en un escudo que permitiría reducir de forma drástica el costo de proteger componentes electrónicos de la radiación.


MARCOS BRUNO



El desafío de Open Space

El desafío de este programa espacial de jóvenes, impulsado por Academia Exponencial y Satellogic, dos organizaciones privadas vinculadas a la tecnología y a la ciencia espacial, buscó promover ante todo proyectos que lograran democratizar el acceso al espacio y estimular el interés por la ciencia, la tecnología y la ingeniería.

La convocatoria, lanzada en 2019 con el apoyo de organizaciones como INVAP, Skyloom, el Instituto Balseiro, el ITBA, Digital House, y las Universidades de San Martín, La Plata, San Andrés y la Fundación Varkey, tentó desde un principio a Bruno, que viene de haber participado en una simulación marciana en Grand Forks, North Dakota, en el centro financiado por NASA "Inflatable Lunar and Mars Habitat" (Hábitat Inflable Lunar y de Marte).

“Cuando me enteré me volví loco. Un sueño personal es ser astronauta, literalmente el sueño del pibe, y cualquier cosa que me permita estar cerca del espacio, sea yo o no el que viaje, me motiva muchísimo. Cuando me enteré contacté a un amigo, Tomás Burroni, de la UNSAM, que ya estaba armando un equipo al que me invitó. Yo ya conocía los estándares de trabajo de él y saber que iba a poder codearme con personas que comparten esa motivación, garra y esfuerzo me motivó muchísimo más”, describió Bruno acerca de cómo llegó a ser el único mendocino que conformara el equipo ganador.

Así fue como iniciaron un trabajo en conjunto que los llevó a quedar entre los 5 mejores equipos del país, que debieron disputar la final, dos meses después del primer veredicto. En ese tramo, el mendocino contó que fue crucial el trabajo realizado junto a mentores que los asesoraron en terminar de perfilar la propuesta con la que lograron sorprender al jurado.

“Quiero destacar las posibilidades que nos da el siglo XXI con la globalización, ya que estoy en un equipo en el que conozco personalmente solo a una persona, y así y todo estamos encarando un proyecto que es desafiante, complejo y que requiere muchísimo trabajo. Pensar que estamos trabajando sin siquiera habernos visto cara a cara habla mucho de cómo el grado de conexión con el que contamos derriba barreras y límites que antes eran prácticamente imposibles de sortear. Gracias a la conectividad que nos da Internet, gente motivada por los mismos intereses pueden juntarse y trabajar por algo que los apasiona, sin importar en que parte del mundo se encuentren”, concluyó el joven.

Sobre el ganador

Además de estar estudiando para rendir las ultimas materias de su carrera en la Facultad de Ingeniería, Marcos Bruno dedica parte de su tiempo a Merovingian Data, una startup de Data Science que cofundó junto a Mario Japaz y Giorgio Tacchini, en la que llevan adelante un proceso de unificación de estadísticas, análisis de datos y Machine Learning para analizar fenómenos reales y conseguir insights que ayuden a la toma de decisiones en diferentes industrias. "Es un trabajo que nos encanta porque siempre nos gusto el mundo de los datos. Este emprendimiento nos tiene muy ocupados por suerte y somos muy optimistas al ver las puertas que se nos están abriendo", comentó el futuro ingeniero en Mecatrónica.



martes, 4 de agosto de 2020

El Instituto Balseiro cumple 65 años: su aporte al país y al mundo
El director de esa institución, Mariano Cantero, el rector de la UNCUYO, Daniel Pizzi, y otras importantes figuras analizan su trayectoria física y nuclear en las últimas décadas.
Por Laura García Oviedo – Área de Comunicación del Instituto Balseiro


Foto: Diario Río Negro

A 65 años del inicio de sus clases, que ocurrió el 1 de agosto de 1955, ¿cómo ha impactado el Balseiro en el desarrollo de Argentina a través de sus egresados y egresadas? A partir de distintas miradas, en esta nota se realiza un balance de la historia de este instituto de física e ingeniería.

Desde sus inicios, uno de los objetivos del hoy llamado Instituto Balseiro fue formar a sus estudiantes con una visión de futuro, que tuvieran el sueño de contribuir al desarrollo del país y que trabajaran con coherencia, consistencia y mucha dedicación para lograrlo. A 65 años del inicio de clases ¿cómo han contribuido los egresados de las carreras de física e ingeniería del Balseiro al desarrollo de Argentina? El director del Instituto, egresados y referentes externos de la ciencia y la tecnología en Argentina reflexionan en esta nota sobre los aportes de la institución.

Creado a partir de un convenio entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), que se firmó el 22 de abril de 1955, en el entonces “Instituto de Física de Bariloche” se comenzó a dictar clases el 1 de agosto de ese mismo año. José Antonio Balseiro fue su primer director, y fue quien marcó el “rumbo” de la institución, a pesar de su temprano fallecimiento, cuando tenía 42 años de edad, en 1962. 

Primero fue un instituto donde se formaban profesionales de física con el objetivo de desarrollar conocimiento y formar recursos humanos en el área. En 1977, y con el fin de desarrollar la energía nuclear con usos pacíficos para el país, se abrió la carrera de Ingeniería Nuclear. En 2002 se sumó la carrera de Ingeniería Mecánica con el objetivo de dar soporte a las actividades asociadas al desarrollo productivo de la industria nuclear. 

En 2013, con la demanda del Poder Ejecutivo nacional de aportar al desarrollo de las telecomunicaciones, se creó su carrera más nueva: Ingeniería en Telecomunicaciones. Además, en este instituto hay siete carreras de posgrado que fueron creándose al ritmo de la necesidad de crear conocimiento estratégico y una mayor demanda laboral especializada: tres doctorados, tres maestrías y una especialización que forman a sus estudiantes en distintos campos de la física y la ingeniería.

El director del Instituto Balseiro, Mariano Cantero, que es egresado de Ingeniería Nuclear de este Instituto, reflexiona: “Del Balseiro nace el Centro Atómico Bariloche. Aquí se graduó Conrado Varotto y Cacho Otheguy, creadores de INVAP y CONAE. Aquí también se creó la primera carrera de Ingeniería Nuclear de Latinoamérica, que derivó en que el país pudiera terminar Atucha II y se exportara tecnología nuclear al mundo con CNEA e INVAP. Tenemos egresados que son miembros de distintas academias nacionales de ciencias de distintos países”.

“El Instituto Balseiro ha sido exitoso en estos 65 años de vida en crear conocimiento de punta y formar recursos humanos que no tienen techo para su desarrollo; pero también ha aportado mucho a dar sustento al desarrollo de actividades tecnológicas y productivas en el país -expresa Cantero- El desafío de Argentina a corto y mediano plazo es consolidar el desarrollo del país en base a una matriz productiva soportada por la ciencia, la tecnología y la innovación. Ahí tiene que estar el Instituto Balseiro aportando”.

Cantero agrega que en la actualidad se está avanzando en la creación del Laboratorio de Ingeniería Innovadora Integrada (LabIn3), que consistirá en un laboratorio donde se diseñen e implementen soluciones interdisciplinarias. Menciona además que en los últimos 10 años, se fortaleció la vinculación del Balseiro con el sector socio-productivo y político a través de la creación de la Secretaría de Vinculación e Innovación, la Secretaría de Extensión y Cultura Científica y la flamante Secretaría de Bienestar (comenzó a funcionar este mes de agosto). Y agrega que debe focalizarse el trabajo en cinco macro áreas en las que la Argentina tiene que desarrollarse y donde habrá la mayor demanda del futuro mediato: ambiente, energía, salud, alimentos y telecomunicaciones.

Osvaldo Calzetta Larrieu, presidente de la CNEA, una de las instituciones responsables de la firma del acuerdo de creación de este Instituto, reflexiona: “Desde su nacimiento el Instituto Balseiro ha sido un gran formador de recursos humanos de altísimo nivel. Muchos de ellos aportaron resultados y éxitos sustantivos en el campo de la ciencia y tecnología a nivel nacional e internacional”. Y menciona que de esta trayectoria formaron parte “tanto egresados como profesores en numerosas iniciativas ligadas a grandes logros de CNEA en general, a las centrales nucleares, a la realización de los centros de medicina nuclear, al enriquecimiento de uranio, a la exportación de reactores de investigación – proyectos en los cuales yo mismo fui parte- tanto a Argelia (NUR) como a Egipto (ETRR II) o Australia, entre otros hitos trascendentes”.

“Sabemos que estamos viviendo tiempos complejos y recorriendo etapas de transición. Pero debemos seguir generando espacios que permitan que la actividad nuclear se posicione en torno a la excelencia, capacidad que el Instituto Balseiro ha desarrollado a lo largo de estos 65 años de historia. A través de la producción de conocimiento nos pudimos convertir en referentes Internacionales”, remarca Calzetta.

Para el rector de la UNCUYO, Daniel Pizzi, el Balseiro ha dado sobradas muestras de su capacidad para contribuir con el desarrollo energético argentino. Destaca que el Instituto ha generado aportes desde lo académico, “formando estudiantes de altísimo nivel, que con el tiempo destacan en sus trayectorias profesionales, demuestran capacidad intelectual y logran el reconocimiento indiscutible de sus conocimientos en distintas áreas”. También remarca el rol de las investigaciones realizadas por profesionales del Balseiro “siempre contribuyendo a generar el más adecuado desarrollo de actividades ampliamente útiles para los intereses del país”. Para el Ingeniero, este Instituto que otorga títulos de la UNCUYO a sus egresados, realiza asimismo aportes a través del mismo desenvolvimiento de sus profesionales.

“Tanto de las aulas del Instituto Balseiro como de los laboratorios y plataformas nucleares del Centro Atómico Bariloche se ha logrado no sólo trascender las fronteras internas del país, sino que su excelencia ha permitido una clara expansión a toda América Latina, ubicando a la Argentina en la vanguardia de estos estudios y disciplinas”, expresa Pizzi. Y agrega que en su esencia, surgida del acuerdo de la UNCUYO y la CNEA, no hace más que “demostrar, luego de 65 años, los beneficios estratégicos que se alcanzan cuando el Estado asume el rol que le corresponde a favor del progreso del país”. También expresa que en la coyuntura de una pandemia mundial, es necesario “reinventar el futuro”.

MIRADAS, A LA DISTANCIA

Desde 1955, ya egresaron 2.540 profesionales de las 11 carreras del Balseiro. Con motivo de este aniversario, desde el Área de Comunicación del Instituto se le envió una invitación a cinco referentes de la física o la ingeniería que se desempeñan en distintas instituciones vinculadas con la industria o la educación. Conrado Varotto, Verónica Garea, Alfredo Caro, Jorge Barón y Pablo Tognetti, que egresaron en el Instituto, aceptaron la invitación de reflexionar sobre los aportes que, desde sus perspectivas, ha realizado esta institución al desarrollo del país.

Conrado Varotto, fundador de la empresa INVAP y de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), piensa que uno de los principales aportes del Balseiro ha sido “formar jóvenes en diversas disciplinas, imbuidos de las ideas que desde su inicio remarcara su fundador, el Dr. Balseiro, y el pequeño grupo de acompañantes. Ideas tal vez no escritas, pero sí explícitas en sus enseñanzas”. Entre aquellas ideas pioneras Varotto destaca que no hay razones para que Argentina “no juegue en las ligas mayores de la ciencia, la tecnología y la innovación que conduzcan a un mayor bienestar socioeconómico de sus habitantes”. También, que para lograr aquello era esencial no temer a los desafíos ni a los riesgos de fracasar, ya que de esos fracasos se sacarían grandes aprendizajes.

Verónica Garea, directora ejecutiva de Fundación INVAP, reflexiona en la misma dirección que Varotto. “El Instituto Balseiro ha demostrado en sus 65 años de vida que forma profesionales del más alto nivel en las áreas de física e ingeniería. Los aportes de sus egresades han sido vitales en el desarrollo de la investigación científica y el plan nuclear argentinos. Pero además, sus egresados y egresadas se desenvuelven hoy en todo el mundo, con éxito en cualquier ambiente de ciencia y tecnología”, destaca. Y expresa que quizá el mayor aporte del instituto ha sido demostrar que en Argentina “se puede hacer ciencia y tecnología del más alto nivel”.

Para Alfredo Caro, profesor investigador de la George Washington University, el Instituto Balseiro ha hecho al menos dos tipos de contribuciones al desarrollo del país. En sus primeros treinta años, cuando el país y las universidades atravesaron épocas difíciles, “graduó, imperturbable, unas 30 camadas de profesionales que gozaron de condiciones de estudio privilegiadas, con profesores dedicados a tiempo completo a la investigación y la enseñanza”, remarca. En una segunda etapa, en un escenario más competitivo, el Balseiro sigue graduando profesionales que se educan en un ambiente de gran laboratorio nacional, involucrados en proyectos que, tanto en lo material como en los recursos humanos, superan en mucho la escala universitaria. “Pienso que es por esa característica de estar inmerso en una gran organización como CNEA, que su contribución es única e insustituible”, dice Caro.

Jorge Barón, vicerrector de la UNCUYO, hace un poco de historia: “El Instituto Balseiro se crea en un momento en el cual las Ciencias Básicas, y en particular la física, no eran disciplinas que se cultivasen en nuestro país. Como primer aporte, la formación en física, con alta calidad académica, permitió situar a la Argentina en el concierto de naciones ‘científicas’”, dice. Y destaca que, en esa línea, los físicos egresados del Instituto lanzaron y se incorporaron a diversos programas que llevaron a desarrollos propios en reactores nucleares, física de materiales, física de semiconductores, física neutrónica y nuclear, uso de las radiaciones, y muchas más aplicaciones. Luego se incorporaron las carreras de ingeniería en la oferta académica. “El Instituto Balseiro contribuyó, de ese modo, a posicionar al país como un desarrollador y proveedor confiable de ciencia y tecnología nuclear, satelital y de telecomunicaciones.”

Pablo Tognetti, presidente de ARSAT, remarca, al igual que sus colegas, la importancia de la formación de recursos humanos y la creación de empresas. “El Balseiro alcanzó un nivel de excelencia comparable a la de los institutos y las universidades con más prestigio del mundo en las áreas de capacitación que se propuso. La riqueza de un país no reside en sus materias primas sino en la capacidad de convertirlas en bienes de mayor valor agregado, para lo cual la formación de recursos humanos calificados para realizar I+D de jerarquía, los primeros eslabones en la cadena de valor, resulta fundamental”, afirma. Y remarca que el Balseiro ha sabido “agregar nuevos perfiles de profesionales, como por ejemplo en el campo de las telecomunicaciones, área clave para la implementación de la política de estado de inclusión universal a las TIC”.

Otras miradas

Así, en un abrir y cerrar de ojos, se cumplieron los 65 años de clases en el Balseiro. Dos referentes de la ciencia y la tecnología en Argentina, que no estudiaron en este instituto, aceptaron compartir sus reflexiones sobre esta institución. Ellos son Fernando Peirano, economista, profesor universitario y presidente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i); y Diego Hurtado, físico, historiador, profesor universitario y secretario de Planeamiento y Políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCYT).

“El Instituto Balseiro, con sus 65 años de historia, ha sido uno de los motores del desarrollo nuclear en la Argentina. Se trata de una institución artífice con capacidades únicas que distingue a nuestro país en el mundo, como es la posibilidad de hacer ciencia y tecnología ligada al desarrollo nuclear con fines pacíficos, con importantes resultados y aplicaciones en energía, materiales y, últimamente, en medicina”, dice Fernando Peirano, que es egresado de Economía de la Universidad de Buenos Aires, y profesor en esa misma casa de estudios y la Universidad Nacional de Quilmes.

Peirano remarca que las acciones a favor de las empresas de base tecnológica también están generando una importante y nueva base para vincular el conocimiento con la producción. También destaca que el desarrollo económico y social en un sistema global depende y se define cada vez más por el margen de acción que cada sociedad sepa construir para definir por sí misma las bases de su futuro. “En este sentido, el Balseiro ha contribuido de forma directa y significativa para que la Argentina tenga más herramientas para edificar su propio rumbo. En otras palabras, ha sido un ámbito generador de soberanía y desarrollo. Una misión más vigente que nunca”, expresa.

Por su parte, Diego Hurtado, que es autor de los libros sobre la historia de la ciencia argentina y de la política nuclear del país, el principal aporte del Instituto Balseiro es “haber sido la semilla del ecosistema de aprendizaje, desarrollo e innovación más importante que tiene Argentina, que al presente sigue creciendo y diversificándose”. Hurtado señala que los miembros fundadores de INVAP, eran egresados de este instituto. “Esta empresa (sociedad del Estado de Río Negro) logró hitos impresionantes en la historia de la tecnología de América Latina; alrededor de estos hitos cientos de PyMEs nacionales aprendieron a mejorar sus capacidades, crearon puestos de trabajo calificado, se diversificaron hacia otros sectores. Es decir, el IB es una semilla del tipo de procesos que, si lograran multiplicarse, hacen posible que un país se desarrolle”, afirma.

“Uno de los físicos más brillantes de la historia de la física, Juan Maldacena, es egresado del Balseiro (en 2012, premio Yuri Milner a la física fundamental, en 2018, medalla Lorentz). Maldacena representa la cumbre más alta de una escuela de física de excelencia, que luego también se multiplicó en escuela de ingeniería nuclear y hoy en varias ramas de las ingenierías”, cita Hurtado como segundo hecho para sostener su planteo. Y expresa que los ejemplos de INVAP y Maldacena son complementarios: la apuesta al pensamiento de frontera (física teórica, lo que Einstein llamaba "aventura del pensamiento") y la capacidad para encontrar soluciones a los problemas que plantea la propia realidad socioeconómica (tecnología)”.

Una mirada que no podía faltar en esta nota es la de Carlos Balseiro, ex director del Instituto e hijo mayor de José Antonio Balseiro. Ante la invitación a compartir una reflexión sobre este nuevo aniversario, el físico responde: “Durante los primeros 65 años del Instituto se precipitaron enormes cambios en todo el mundo. Cambios que, impulsados por nuevos desarrollos tecnológicos, transformaron la vida de toda la humanidad”.

“Es un motivo de orgullo saber que de la mano de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Universidad Nacional de Cuyo, el Instituto fue partícipe, a través de la formación de profesionales, del desarrollo de tecnologías propias que solo unos pocos países dominan”, agrega Carlos Balseiro. Para el físico, es también un orgullo saber que eso se logró trabajando para la paz y el cuidado del ambiente. 

Balseiro finaliza recordando a Verónica Grunfed, la única mujer egresada en la primera camada de la Licenciatura en Física del Instituto, que al celebrar los 40 años del Instituto escribió: “Sólo podemos celebrar el pasado si seguimos luchando por dejar un futuro”.