lunes, 14 de junio de 2010

14 de Junio de 2010

Turismo en Sudáfrica: qué hacer entre partido y partido
Una de las principales atracciones es Ciudad del Cabo, la más turística, que tiene a 11 kilómetros de su puerto a Robben Island, la isla en la que el líder negro Nelson Mandela pasó la mayor parte de sus 27 años de cautiverio. Table Mountain es una montaña muy visitada, al igual que los parques naturales y también la ex ciudad sólo de blancos, Sun City, centro del lujo y el juego.

por NA

Sun City, lujos y placeres...


El Mundial de fútbol de Sudáfrica-2010 permitirá a los turistas asistir a los partidos de su equipo favorito, pero también visitar lugares interesantes entre la disputa de los encuentros programados hasta el 11 de julio.

Una de las principales atracciones de Sudáfrica es Ciudad del Cabo, la más turística del país, que tiene a 11 kilómetros de su puerto a Robben Island, la isla en la que el líder negro Nelson Mandela pasó la mayor parte de sus 27 años de cautiverio por luchar contra el régimen del Apartheid.

Un ferry hace el recorrido entre Ciudad del Cabo y Robben Island, pudiendo ver por el camino algunas focas y pingüinos. Una vez en la isla, es posible visitar las celdas de los antiguos prisioneros, incluida la de aislamiento en la que estuvo recluido Mandela.

Table Mountain es una montaña que se encuentra junto a Ciudad del Cabo. Se trata de un monumento nacional desde el que se puede disfrutar de las vistas de toda la ciudad y de sus playas.

En Johannesburgo, la megalópolis del país, una de las principales atracciones es la visita al gueto negro de Soweto, de casi 4 millones de personas, que encarnó la segregación racial en Sudáfrica.

El Museo de Nelson Mandela, en la casa en la que vivió el líder, que atraerá en esa época más visitantes de lo habitual, será uno de los atractivos de Soweto, una zona pobre y que puede ser peligrosa para quien se anime a explorarla solo.

Para Sudáfrica, el turismo es importante y prueba de ellos es que el ministro de esta cartera, Marthinus van Schalkwyk, estaba en Zúrich cuando el 15 de mayo de 2004 el país fue designado para organizar el Mundial de 2010.

"Será un evento africano único. Dependiendo de dónde sean los partidos, por la mañana, los los aficionados podrán ir a visitar parques naturales con animales, ir después al partido y hacer una barbacoa por la noche", dijo en aquella ocasión el ministro en la ciudad suiza.

Una de las principales atracciones de Sudáfrica son sus parques naturales, con el Kruger a la cabeza, cerca de Nelspruit y de la frontera de Mozambique (al noreste del país), que tiene una superficie parecida a Gales, así como el de Pilanesberg, cerca de Rustenburgo.

En esos dos espacios naturales es posible contemplar los cinco grandes (Big Five) en libertad: león, leopardo, elefante, rinoceronte y búfalo.

El Parque Nacional Kruger, a poco más de 300 kilómetros de Johannesburgo, recibirá más visitantes que nunca durante el Mundial.

La reserva natural, con casi 150 especies de mamíferos y más de 500 de aves, la tercera más importante de África, ya ha puesto en marcha todo un dispositivo para el Mundial, con más de 5.000 plazas hoteleras para los que hayan decidido mezclar safari y fútbol.

Además de Kruger, Pilanesberg, Soweto, Ciudad del Cabo, Robben Island y Johanesburgo, las ciudades del Oceano Indico, con Durban y Port Elizabeth a la cabeza, ofrecerán sus playas inmensas.

Sin olvidar a Sun City, esa ciudad artificial cercana a Rustenburgo, centro del juego y del lujo, a la que sólo podían acceder los blancos en la época del Apartheid, o Pretoria y sus casas coloniales y su Parlamento.

Pero las previsiones de turismo han bajado y Sudáfrica debería recibir unos 373.000 visitantes durante el Mundial, 100.000 menos de lo previsto, aunque gastarán más, según un estudio publicado recientemente.

Uno de los temores de los turistas es que según las últimas cifras de la ONU, en el periodo 1998-2000, Sudáfrica ocupaba la segunda posición en número de actos criminales, por detrás de Colombia. La tasa sería once veces superior a la de Estados Unidos y 38 veces más que la de Italia, por ejemplo.

Los datos actuales apuntan a 20.000 homicidios cometidos cada año. Para el Mundial-2010 se cuenta con 55.000 agentes suplementarios.

Fuente: MDZ Online

Terrorismo de Estado israelí

Flotilla de la Libertad: el detalle que Netanyahu no conocía

Como a menudo sucede con los acontecimientos importantes, la prensa desvía la atención del público de las verdaderas interrogantes. El tratamiento mediático del ataque israelí contra la Flotilla de la Libertad constituye un nuevo ejemplo de lo anterior. Los grandes medios de difusión se esfuerzan por decirnos quiénes son los buenos y quiénes son los malos, en vez de explicar la correlación de fuerzas. Thierry Meyssan analiza en este artículo las verdaderas motivaciones de Tel Aviv y Ankara y revela el detalle que transformó la demostración de fuerza de Israel en un desastre diplomático.

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El primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, conversó personalmente con cada uno de los heridos que reciben cuidados en el hospital Ataturk. Momento en que el militante turco-irlandés El Mehdi El Hamid El Hamdi lo besa en la frente en agradecimiento por su apoyo. El primer ministro turco, a quien Israel tenía la intención de desestabilizar, se ha convertido en el gran vencedor del incidente.

Una semana después del ataque de las fuerzas israelíes contra un convoy humanitario en alta mar, ¿qué nuevos elementos tenemos en estos momentos y cuáles son las primeras conclusiones a las que podemos llegar?

Antes de responder a esta doble interrogante, es importante empezar por despejar todo el blablablá mediático que se ha tejido alrededor del tema. En primer lugar, la intención de la Flotilla de la Libertad no era simplemente llevar ayudar material a los pobladores de la franja de Gaza sino romper el bloqueo [1].

Este elemento, escamoteado durante 2 días, fue finalmente incluido en la argumentación de los voceros israelíes. Estos últimos acusaron entonces a los militantes humanitarios de criptopolíticos, a pesar de que la coalición Free Gaza siempre ha expresado su intención de poner remedio a la impotencia de los Estados en cuanto a hacer valer el respeto del derecho internacional y del derecho humanitario. Los militantes que formaban parte de la Flotilla eran ciudadanos del mundo que trataban de poner en aplicación la resolución 1860 de las Naciones Unidas.

Los voceros israelíes han afirmado que los militantes humanitarios opusieron resistencia a los soldados y que incluso utilizaron armas contra los militares israelíes, lo cual supuestamente demostraría que en realidad eran «terroristas». Para fundamentar ese razonamiento, el ministerio israelí de Relaciones Exteriores difundió una serie de fotos de cuchillos y de armas encontrados a bordo del Mavi Marmara [2]. Pero los datos EXIF de las fotos [presentadas por los israelíes] muestran que la mayoría de esas fotos son anteriores [a los hechos] y que fueron tomadas en otras circunstancias [3].

Se trata de una técnica clásica de propaganda. Mientras se discute la veracidad de las fotos se escamotea el hecho que, a la luz del derecho internacional, no sólo el mantenimiento del bloqueo es ilegal sino que Israel, como potencia ocupante, tiene además la obligación de garantizar que la ayuda humanitaria llegue a su destino. Por otro lado, debido al carácter indudablemente ilegal del ataque perpetrado contra la flotilla mientras se encontraba en aguas internacional, los pasajeros estaban en todo su derecho de oponer resistencia, a condición de hacer [los pasajeros] un uso «uso proporcionado de la fuerza», como efectivamente fue el caso.

En segundo lugar, permitir el paso de la Flotilla no representaba, en términos de seguridad, ningún problema para Israel. La Flotilla no traía armas para la Resistencia palestina sino únicamente ayuda para la población. Es cierto que Israel ha impuesto un embargo que, según los términos del relator de la ONU, constituye un «castigo colectivo». Pero, incluso en el marco de ese castigo impuesto a los 1,5 millones de personas que viven en la franja de Gaza, 10 000 toneladas de mercancías no representan nada (menos de 7 kilogramos por persona, o sea nada que permita a nadie reconstruir su casa y alimentar a su familia). Además, en otras ocasiones Israel ha dejado pasar convoyes terrestres de Free Gaza e incluso un convoy marítimo, y esta misma semana se comprometió a distribuir la ayuda que llevaba el carguero Rachel Corrie.

El objetivo israelí, como ya señalé desde el primer día en estas mismas columnas, era «destruir la credibilidad de Turquía» en momentos en que ese país ha comenzado un acercamiento hacia Siria e Irán –para decirlo con más precisión, lograr la caída del gobierno del primer ministro turco Erdogan– y «proclamar el liderazgo del movimiento sionista demostrando que Tel Aviv toma decisiones y Washington no tiene más remedio que aceptarlas» [4].

Las respectivas estrategias

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Conferencia de prensa del ministro turco de Relaciones Exteriores, Ahmet Davutoglu, al término de la reunión del Consejo de Seguridad.

Ankara estimuló el envío de este noveno convoy del colectivo Free Gaza como vía para demostrar la ilegalidad del bloqueo.

Durante su conferencia de prensa en Nueva York, el ministro turco de Relaciones Exteriores, Ahmet Davutoglu, indicó que su gobierno había establecido múltiples contactos previos con su homólogo israelí para informarlo sobre el convoy y solicitarle que éste pudiese transitar hasta su destino. Por lo que se sabe hasta ahora, Ankara había previsto tres posibles escenarios:
- 1. Israel deja pasar el convoy y la población de Gaza lo recibe por todo lo alto. En ese caso, Turquía demuestra que –contrariamente a la mayoría de los gobiernos árabes– Ankara es independiente y no se pliega a la voluntad de Tel Aviv.
- 2. Israel desvía el convoy y lo obliga a atracar en Ashdod/Isdud. En ese caso, las donaciones y los militantes humanitarios llegan a Gaza por vía terrestre y también son recibidos por todo lo alto. Tel Aviv mantiene la frente alta y el beneficio político es un poco menor para Ankara.
- 3. Israel sabotea la Flotilla o la aborda. En ese caso, Ankara internacionaliza el incidente y aprovecha la ocasión para cuestionar la continuación del bloqueo. Políticamente hablando, es el escenario más productivo.

El gobierno israelí creyó que tenía otra opción: demostrarle al Estado Mayor turco que si el gobierno civil trata de socorrer a los palestinos, Tel Aviv puede responder exacerbando la agitación entre los separatistas kurdos, y demostrar una vez más que, gracias al respaldo de Estados Unidos, Israel está por encima del derecho internacional. En pocas palabras, el gobierno de Netanyahu creyó que podía llevar a los militares turcos a realizar su quinto golpe de Estado. Partiendo de esa premisa, el dúo Netanyahu-Barak organizó un ataque de mercenarios kurdos contra la base naval de Iskenderun, en el sur de Turquía.

Dicho ataque tuvo lugar el 31 de mayo, poco después de las 0 horas. Los atacantes dispararon varios cohetes en el momento en que se producía el cambio de guardia, dejando un saldo de 7 soldados muertos [5].

Por otro lado, el gobierno israelí se aseguró de que contaría con la correspondiente cobertura de Washington [6].

Como señalara el líder libio Muamar El Khadaffi [7], es inconcebible que las fuerzas israelíes hayan emprendido una operación pirata en aguas del Mediterráneo sin informar por adelantado a la IV Flota estadounidense, fuerza cuya misión consiste precisamente en combatir la piratería y el terrorismo en esa zona y con la que los israelíes trabajan habitualmente.

La idea era apoderarse de la ayuda material y enviarla a Gaza como muestra de buena fe así como arrestar a los militantes y acusarlos de estar vinculados al «yihadismo», para así desacreditar al gobierno demócrata-musulmán del AKP. El abordaje podía tener lugar de noche en alta mar o de día en aguas palestinas. El gobierno israelí prefirió la primera solución para que los cerca de 60 periodistas que viajaban con la Flotilla de Free Gaza no pudieran comentar el asalto en vivo y en directo a través de las televisoras que transmiten vía satélite. La orden de proceder al asalto contra la Flotilla fue dada al término del ataque contra la base naval de Iskenderun.

Washington aportó efectivamente a Israel su acostumbrada cobertura ya que Estados Unidos, al igual que Francia, se esforzó por impedir que el Consejo de Seguridad de la ONU tomara una decisión de carácter vinculante. Al cabo de una interminable sesión, el Consejo de Seguridad acabó por parir una miserable declaración presidencial [8]. El texto contiene una letanía de piadosos votos por la liberación de los prisioneros, la ayuda humanitaria a la población de la franja de Gaza y la creación de un Estado palestino.

Entre bastidores, el Consejo de Seguridad de la ONU estaba dividido sobre una cuestión jurídica en particular, que abordaremos detalladamente más adelante. El Consejo se declaró incapaz de clarificar los hechos. Pero, en vez de crear una comisión investigadora, se limitó a pedir «que se proceda [eventualmente por parte de Israel] a una investigación rápida, imparcial, creíble y transparente, en el respeto de las normas internacionales».

Por su parte, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU creó una misión encargada de aclarar los hechos, pero la competencia de ese órgano es limitada [9]. En todo caso, Israel se ríe de las misiones del Consejo de Derechos Humanos, al igual que se rió de la misión de Desmond Tutu sobre los crímenes cometidos en Jenin y de la misión de Richard Goldstone sobre los bombardeos contra Gaza.

La confusión territorial

Aunque las agencias de prensa hablaron de 16 muertos, el saldo real de la agresión parece ser de 9 fallecidos, a no ser que alguno de los heridos graves muera como consecuencia de sus heridas. Según la televisión pública turca, los comandos israelíes tenían una lista de personas que debían eliminar, pero la resistencia de los pasajeros impidió que actuaran conforme a lo previsto y sólo fue alcanzado el poeta Raed Salah. En el momento de dar la orden de asalto, el gobierno de Netanyahu probablemente sabía que el Mavi Marmara había sido inscrito en las islas Comores. Los comandos israelíes creían por lo tanto que iban a cometer su acto de violencia en territorio de las islas Comores.

Pero los organizadores de la Flotilla, al contar con el apoyo de las autoridades turcas, habían izado la bandera turca, no la de las Comores. Además, también habían desplegado una enorme bandera turca sobre un costado del barco. Según la jurisprudencia de la Corte Permanente de Justicia de La Haya [10], el barco no se considera por lo tanto territorio de las islas Comores sino territorio turco. Incluso ya había cambiado de nacionalidad cuando se unió al resto de la Flotilla y fue precisamente por esa razón que la Republica de Chipre le negó la entrada a su puerto.

Todos los debates sobre el fracaso de la inteligencia israelí están vinculados a ese tema. ¿Cómo es posible que el Mossad no estuviese al tanto del cambio de nacionalidad del barco?

Todas las declaraciones indecisas de las cancillerías, en Washington, París y otras capitales, declaraciones en las que piden que se comprueben los hechos antes de poder pronunciarse sobre las consecuencias jurídicas, tienen que ver con ese detalle que nadie ha mencionado: en el momento del asalto, ¿el Mavi Marmara era territorio de las islas Comores o de Turquía?

La respuesta a esa pregunta reviste la mayor importancia. En efecto, Turquía es miembro de la OTAN y el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte estipula: «Las Partes acuerdan que un ataque armado contra una o más de ellas, tenga lugar en Europa o en América del Norte, será considerado como un ataque dirigido contra todas ellas y acuerdan por consiguiente que, de producirse tal ataque, cada una de ellas, en ejercicio del derecho de legítima defensa, individual o colectiva, reconocido por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, ayudará a la Parte o las Partes atacadas, realizando seguidamente, de forma individual o de acuerdo con las otras Partes, las acciones que juzgue necesarias, incluso el empleo de la fuerza armada, para restablecer y garantizar la paz y la seguridad en la región del Atlántico Norte.»

Justo antes de la reunión del Consejo Atlántico, la justicia turca realizó una nueva redada para arrestar a personalidades acusadas de haber fomentado un complot internacional contra el gobierno constitucional. Entre los sospechosos se encuentra el ex ministro de Justicia, Seyfi Oktay. Los arrestados serían miembros de la red Ergenekon, la versión turca del Gladio… o sea los servicios secretos de la OTAN.

El simbolismo de dichos arrestos se reforzó a través de la campaña que los partidarios del AKP han venido realizando durante 2 años en los medios de difusión. A través de series de televisión y de producciones cinematográficas, los partidarios del AKP han divulgado la manera como los servicios secretos de la OTAN organizaron en Turquía 4 golpes de Estado sucesivos.

También explican constantemente el doble juego de los anglosajones, quienes mantienen una fachada de aliados de Turquía mientras que alimentan los problemas con los kurdos, los armenios y los chipriotas para debilitarla. Al cabo de una larga y tormentosa reunión a puertas cerradas, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, leyó una declaración que contenía una sola frase: «Yo exijo la liberación inmediata de los civiles así como de los navíos retenidos por Israel.» [11]

Por supuesto, nadie ha creído nunca que la OTAN vaya a utilizar la fuerza contra Israel. Pero es en ese mismo punto que reside el medio de presión: para preservar la unidad de la OTAN, Estados Unidos tendrá que resolver el conflicto de forma amigable.

Exactamente 24 horas después de la declaración de Rasmussen, el vocero de la administración penitenciaria israelí anunciaba que había liberado a todos los prisioneros extranjeros (aunque mantiene detenidos a los ciudadanos israelíes implicados [en la asociación Free Gaza]) y que [los liberados] estaban a punto de ser enviados a sus países de origen o a algún país dispuesto a acogerlos. Este resultado revela la existencia de un problema inesperado.

La OTAN fue conformada por Estados Unidos y Gran Bretaña con los Estados que componían su zona de influencia inmediatamente después del encuentro de Yalta. Estados Unidos y Gran Bretaña eran los líderes de la OTAN mientras que los demás miembros se sometían a las órdenes de Washington y Londres. Con excepción del paréntesis que abrió De Gaulle [al retirar a Francia de la estructura militar de la OTAN], ningún otro miembro se ha atrevido a cuestionar ese modo de funcionamiento. Sin embargo, como muestra de su creciente influencia, Turquía acaba de utilizar el Tratado del Atlántico Norte para torcerle el brazo a Estados Unidos.

Se mantiene el careo entre Erdogan y Peres

Mientras esposaban y golpeaban a sus prisioneros, los comandos israelíes gritaban entre risas «One minute!», «One minute!». Hacían así referencia a la discusión en la que el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan y el presidente israelí se enzarzaron durante el Foro Económico de Davos. [La Red Voltaire no se hace responsable de la publicidad que Google pueda insertar de forma aleatoria en este video.]

Esa provocación verbal provocó la indignación de la opinión pública turca, que percibió las burlas israelíes contra el primer ministro turco como un insulto a la nación turca. El resultado es que, lejos de limitarse a aprobar la reacción de Erdogan ante la agresión israelí, la opinión pública turca está animando al primer ministro a que actúe de forma más enérgica en el plano internacional, como lo demuestran los últimos sondeos de opinión.

Es por ello que el parlamento turco ha adoptado una resolución particularmente enérgica en la que exhorta al gobierno a «reconsiderar [las] relaciones políticas, militares y económicas con Israel y [a] tomar las medidas apropiadas y eficaces» [12].

El ministerio de Justicia ha formado un grupo de trabajo para analizar todos los recursos jurídicos disponibles en el derecho turco y en el derecho internacional. Dicho grupo trabaja particularmente sobre el documento emitido por una asociación de juristas londinenses, documento cuyo texto íntegro publicamos en inglés. [13]

La fiscalía de Estambul-Bakirkoy abrió una investigación [14] en el marco de la cual ya se realizaron autopsias y exámenes de medicina legal y se está procediendo a recoger las declaraciones de los ciudadanos turcos que participaron en los hechos. Dicha fiscalía pudiera decidir rápidamente inculpar al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y a los generales Ehud Barak y Gabi Ashkenazi con cargos de piratería, agresión y lesiones, homicidio, secuestro y detención arbitraria.

Sin embargo, en función de los elementos que pueda reunir, el fiscal turco pudiera recalificar los hechos como crimen contra la humanidad. En ese caso, los acusados ya no podrían viajar libremente sin exponerse a ser detenidos.

Consolidar el liderazgo del movimiento sionista

Si usamos como referencia los comunicados y declaraciones de prensa de la Casa Blanca sobre las conversaciones telefónicas sucesivas entre el presidente Obama y el primer ministro Netanyahu, veremos que en el primer momento los israelíes estaban orgullosos de lo que habían hecho. Primeramente, Netanyahu se comunica telefónicamente con el presidente Obama para excusarse por no poder cumplir con la invitación [estadounidense] ya que los acontecimientos exigen su urgente regreso a Tel Aviv.

Durante la segunda conversación, Netanyahu cuenta su propia versión de los hechos, o sea pone al presidente Obama ante el hecho consumado. Si Estados Unidos había autorizado previamente la intervención militar israelí, Washington no se esperaba en todo caso la carnicería que finalmente se produjo. La tercera conversación es sobre cómo torpedear la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, o sea los israelíes imponen su propia hoja de ruta a los estadounidenses.

El tono cambia cuando se llega a la convocatoria del Consejo Atlántico. En ese momento se hace difícil localizar a Netanyahu, mientras que la secretaria de Estado Hillary Clinton se ve obligada a enfrentar al ministro turco de Relaciones Exteriores, quien viaja a Estados Unidos para reunirse con ella. La secretaria de Estado busca entonces un chivo expiatorio y pide al general Ehud Barak que resuelva el problema haciendo recaer la responsabilidad sobre un subalterno, pero el general se niega a hacerlo. No sólo se niega a cuestionar la actuación del comando que realizó el asalto, sino que se erige además en defensor de sus soldados y llega incluso a visitarlos [como muestra de apoyo].

Finalmente, los israelíes se ven obligados a liberar a sus prisioneros. Ellos impusieron la situación, pero después les fue impuesto el desenlace. Un problema suplementario ha surgido con la muerte de Furkan Dogan. Este joven tenia doble nacionalidad, era a la vez turco y estadounidense, lo cual implica que su familia puede presentar una denuncia por asesinato contra el Estado de Israel ante la justicia estadounidense.

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Funerales de Furkan Dogan. En los carteles se puede leer la consigna «Nuestro honor, nuestro mártir».

Primeras conclusiones

En definitiva, el gobierno israelí fracasó en alcanzar sus dos objetivos. Turquía sale fortalecida de este enfrentamiento, y con ella se fortalece el triángulo que ha formado con sus aliados Siria e Irán. Y de paso, Turquía ha adquirido varias cartas. La justicia turca juzgará en ausencia a los ministros y generales israelíes por los crímenes cometidos. La misión investigadora del Consejo de Derechos Humanos empañará aún más la imagen de Israel.

Lo más importante es que Turquía puede jugar una segunda partida. Según nuestras informaciones, Ankara ha hecho saber al Departamento de Estado que Erdogan proyecta romper personalmente el bloqueo israelí contra Gaza, como cuando Francois Mitterrand rompió en su época el sitio impuesto a Sarajevo [15]. Erdogan pudiera embarcarse en una flota humanitaria organizada por varias asociaciones con el apoyo de diferentes gobiernos, como los de Irán, Siria y Venezuela. Hassan Nasrallah, secretario general del Hezbollah, ya lanzó un llamado a todos los libaneses para que participen en nuevas iniciativas. También pudiera producirse un llamado a todos los marinos del Mediterráneo, de forma tal que cientos de embarcaciones se sumarían a la flota, la cual contaría entonces con una escolta garantizada por la marina de guerra de Turquía… país miembro de la OTAN.

Este posible escenario ha suscitado gran inquietud en Washington, donde ha aparecido un súbito interés por convencer a Tel Aviv de que levante el bloqueo de Gaza.

Por otro lado, el prestigio que Turquía ha adquirido a través de esta operación pone de relieve la colaboración de ciertos Estados árabes con Israel, especialmente la del gobierno de Hosni Mubarak.

Este último ha colaborado efectivamente con el bloqueo impuesto a Gaza impidiendo el contacto entre el Hamas palestino y los Hermanos Musulmanes egipcios. El Cairo no ha vacilado en construir un muro de acero recurriendo al dinero de Estados Unidos y a los conocimientos técnicos de Francia para aislar al millón y medio de personas que habitan la franja de Gaza [16].

Hay que recordar la respuesta del ministro egipcio de Relaciones Exteriores cuando le preguntaron qué haría con las mujeres y niños hambrientos que trataban de atravesar la frontera: «Que traten de hacerlo. ¡Les romperemos las piernas!».

El resultado es que la sangre de las personas ultimadas por los comandos israelíes a bordo del Mavi Marmara cae también sobre el gobierno de Mubarak y Alejandría se encuentra al borde de la rebelión. Para aliviar en algo las tensiones, el gobierno egipcio ha decidido entreabrir temporalmente la frontera.

Antes de lanzarse a jugar en el patio de los grandes, es probable que Turquía se haya asegurado de que tendría cubierta la retaguardia. Nuestra hipótesis, basada en entrevistas de diversos diplomáticos, es que Ankara obtuvo garantías de parte de Rusia durante el viaje de Dimitri Medvedev al Medio Oriente. Este escenario parece confirmarse con el sorpresivo anuncio de la visita a Ankara, el 8 de junio, del primer ministro Vladimir Putin para participar en una cumbre en la que no se esperaba su presencia.

En Ankara, Putin se reunirá probablemente con el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad. La delegación israelí, cuya participación estaba anunciada, renunciará probablemente a viajar a Ankara ya que cualquier representante oficial de alto nivel del Estado de Israel se encontraría a la merced del fiscal de Estambul-Bakırkoy.

Este último puede decidir en cualquier momento que los hechos del Marvi Marmara entran en la categoría de crimen contra la humanidad y ordenar el arresto de los responsables israelíes.



[1] «Israel se desvela a ojos del mundo por medio de su piratería», entrevista de Hazem Jamjum concedida a Silvia Cattori, Red Voltaire, 4 de junio de 2010.

[2] «Weapons found aboard the Mavi Marmara», por Israel MFA, Flickr, 2 de junio de 2010.

[3] «Les preuves truquées d’Israël contre "Free Gaza": des photos prises en 2006 et 2003?» (Las falsas pruebas de Israel contra "Free Gaza"), por Aragorn, Agoravox, 3 de junio de 2010.

[4] «¿A qué se debe el ataque israelí contra civiles en el Mediterráneo?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 31 de mayo de 2010.

[5] «Israël a-t-il mené deux opérations militaires contre la Turquie?», Réseau Voltaire, 2 de junio de 2010.

[6] «Imposible que la OTAN no estuviese al corriente», por Manlio Dinucci, Red Voltaire, 2 de junio de 2010.

[7] «Message de Mouammar Kadhafi à Barack Obama» (Mensaje de Kadhafi a Barack Obama), en francés, Réseau Voltaire, 2 de junio de 2010.

[8] «Declaración de la Presidencia del Consejo de Seguridad», Réseau Voltaire, 1º de junio de 2010.

[9] «Resolución del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas», Réseau Voltaire, 2 de junio de 2010.

[10] S.S. Lotus Case (Fr. v. Turk.), 1927 P.C.IJ. (ser. A) No. 9, at 25.

[11] «L’OTAN exige la libération de la Flottille de la liberté», Réseau Voltaire, 1º de junio de 2010.

[12] «Turkish Parliament Resolution», Resolución del Parlamento turco, (en inglés), Réseau Voltaire, 2 de junio de 2010.

[13] «The Attack on the Gaza Freedom Flotilla and International Law», por Lawyers for Palestinian Human Rights, Voltaire Network, 6 de junio de 2010.

[14] «Ouverture d’une enquête pénale à Istanbul contre les pirates israéliens», Réseau Voltaire, 5 de junio de 2010.

[15] El 27 y 28 de junio de 1992, el presidente francés Francois Mitterrand cruzó en helicóptero la línea del frente rompiendo así el asedio de Sarajevo.

[16] «Gaza: Francia supervisa la ampliación del muro de separación», Red Voltaire, 26 de diciembre de 2009.

Fuente: Voltairenet.org

domingo, 13 de junio de 2010

Elecciones en Bélgica
Crónica de una muerte anunciada


Bélgica, creada en 1830, va camino de desaparecer. Como suele decirse, cuesta abajo y sin frenos. Personalmente, dudo mucho que consiga celebrar su 200 aniversario.


Bélgica puede estar ante el inicio del fin de sus días como Estado. Por primera vez, un partido que se declara abiertamente independentista, la formación flamenca N-VA, podría ganar las elecciones y, en torno a esta hipótesis, el autor hace un repaso sobre distintos escenarios.

Rick Torfs, profesor de la Universidad flamenca de Lovaina considera que «la indiferencia» va a matar a Bélgica. Y estoy de acuerdo con su afirmación. No se trata de que los flamencos odien a los valones o a la inversa. El problema de Bélgica es que flamencos y valones no tienen nada en común, y se desconocen los unos a los otros.

Según un estudio realizado por el periódico francófono «Le Soir», flamencos y valones no comparten nada relacionado ni con la geografía ni los juegos ni los programas que ven en la televisión ni la crisis financiera ni la cocina ni el pop ni el rock ni el fútbol ni el tenis ni los Juegos Olímpicos ni los parques de atracciones. Yo añadiría otra serie de áreas, pero me parece que las expuestas por «Le Soir» dan una idea bastante clara de lo que quiero decir con la palabra indiferencia.

Cuando el 13 de diciembre del 2006 la RTBF (televisión pública francófona) emitió un documental ficticio en el que los flamencos aparecían declarando su independencia, gran parte de la audiencia creyó que era cierto. Hubiera bastado con que hubiese cambiado de canal, a cualquier canal de la televisión flamenca, para descubrir que era una «broma». Pero los valones no tienen por costumbre ver la televisión flamenca.

Se trata de dos realidades completamente diferentes, con gustos, inquietudes y objetivos distintos. Esa es la indiferencia que va hacer desaparecer Bélgica como Estado.

Por primera vez en la historia de Bélgica, un partido político que se declara abiertamente independentista tiene opciones serias de ganar las elecciones. Según las diferentes encuestas realizadas en cuanto a intención de voto de los ciudadanos flamencos, N-VA sería el partido mas votado en Flandes con un 26% de los votos.

Es la gran novedad de la campaña electoral, y todos los focos, micrófonos y opiniones del resto de candidatos giran en torno a ella. También la atención de la prensa internacional, tanto que ha obligado al partido nacionalista a tener que realizar una conferencia de prensa exclusiva para los medios internacionales, ya que según él mismo ha afirmado, no podía responder positivamente a todas las peticiones de entrevista que ha recibido.

N-VA, partido nacionalista, heredero de la extinta Volks Unie (Herri Batasuna), nació en 2001. En su primera participación en unas elecciones federales, allá por el año 2003, no reunió más que el 3% de los votos y un diputado. Mañana, tan sólo siete años después puede convertirse en el partido más votado en Flandes. Resulta evidente que su resultado será espléndido, y que mejorará los obtenidos hasta ahora de una forma importante, aun si no consigue llevarse la victoria en esta cita electoral.

Tras sus comienzos en solitario, N-VA formó coalición electoral con el partido cristianodemócrata CD&V en el año 2004, y ganó las elecciones federales de 2007. Aun así, no le tembló el pulso a la hora de romper esa coalición tras constatar que sus socios cristianodemócratas se echaban atrás ante las presiones de partidos valones a la hora de promover la reforma del Estado. Los expertos auguraban que la ruptura de la coalición condenaba a N-VA al ostracismo político. Muy al contrario, los electores flamencos han recompensado la coherencia y firmeza mostrada por esta formación política en todos estos años.

Hace unos cuantos años que el tema de la ruptura de Bélgica dejó de ser un tabú y, precisamente, es éste el debate que está copando la mayoría de las intervenciones de los distintos candidatos.

Los portavoces de N-VA y, muy especialmente, su líder, Bart de Wever, se refieren al proceso independentista que pretenden materializar como un «Evolution Process», haciendo gala del conocido humor flamenco, ya que al resto de formaciones se les acusa de querer realizar un «Revolution Process». Según su opinión, este proceso evolutivo debe hacer transitar a Bélgica de un Estado federal a uno confederal, como último paso previo a la independencia de Flandes.

Lo curioso es que este planteamiento confederalista ha calado en el resto de formaciones políticas flamencas, así como en la opinión pública.

Se trata, por tanto, de un proceso escalonado en el que de forma democrática y pacífica, «sin romper un plato», como afirman algunos flamencos, Flandes se constituiría como un Estado soberano.

Resulta un planteamiento lógico y en concordancia con el desarrollo del Estado belga desde su creación en 1830.

Un sondeo publicado el mes de junio de 2008 mostró, por primera vez, que la mayoría de los flamencos son favorables a la independencia y que dos de cada tres flamencos consideran la ruptura con los francófonos como «inevitable».

Bart de Wever, en un comunicado hecho público esta misma semana, ha declarado que el modelo que pretenden implantar debe dirigirse a conseguir «más competencias de Flandes por un lado y de Europa por otro», aplicando eso sí, el principio de subsidiaridad.

La creación y posterior evolución de la Unión Europea han tenido una influencia determinante en el desarrollo de las naciones sin Estado europeas hacia la independencia.

Resulta evidente que a medida que un mayor número de competencias dependan de la UE, las naciones sin Estado verán necesario para la mejor defensa de sus intereses el tener asiento propio en el Consejo de la Unión Europea, sin tener que pasar primero por las capitales de los estados a los que pertenecen. Un claro ejemplo de esto es la negativa de la Islas Feroe a incorporarse junto con Dinamarca a los Veintisiete, o la decisión de Groenlandia de abandonarla después de haber sido parte de la UE durante unos años.

Esta evolución que se ha dado en los posicionamientos independentistas dentro de las naciones sin Estado resulta evidente. No hay más que constatar que, por primera vez en la historia, en el norte de Irlanda, en Escocia, en las Islas Feroe y en Groenlandia los partidos más votados son partidos independentistas con una clara agenda en favor de constituir estados soberanos. Flandes tiene la oportunidad de unirse mañana a este selecto club. Los vascos no podemos quedarnos al margen de este proceso.

http://www.gara.net/paperezkoa/20100613/204680/es/-Cronica-una-muerte-anunciada

Fuente: Rebelion.org

Inversiones

Empresarios extranjeros analizan la provincia

Más allá de la burocracia y la inflación que no se detiene, y que restringe los márgenes de ganancia, este año los inversores externos tienen planes de crecimiento. Además, ven a ésta como una tierra de grandes oportunidades. No obstante, señalaron que la alta litigiosidad es uno de los obstáculo para gerenciar sus negocios locales.

domingo, 13 de junio de 2010

Empresarios extranjeros analizan la provincia
Inversores del exterior. Un grupo de hombres y mujeres de negocios de distintos países resaltaron las posibilidades de Mendoza. (Walter Moreno)

El clima de negocios, ese que marca los planes de expansión y el flujo de inversiones en la provincia, fue minuciosamente analizado por la visión de empresarios extranjeros con intereses económicos en Mendoza.

En una charla amena convocada por Los Andes Economía, el consultor norteamericano David English, de English y Associates; la empresaria inglesa Kelly Thornhill, de la agencia de turismo The Grapevine; la abogada de Estados Unidos Duffy Doyle Crane, The Vines of Mendoza; y los empresarios francés Jerome Constant, del restaurante Anna Bistró; y el mexicano Gustavo Espitia, del hotel rural El Aguamiel, analizaron cómo les impacta la inflación, la escalada del dólar, el derrumbe del euro y la falta de reglas claras en algunos aspectos relacionados a sus negocios.

También los consultados se dieron tiempo para ofrecer sus opiniones sobre la potencialidad de Mendoza a la hora de celebrar negocios, como también la posibilidad de conectar Oriente y Occidente a través de los puertos chilenos y de Buenos Aires.

-A propósito y en materia de temas actuales, ¿cómo impacta la inflación en sus negocios?

- David English: En todos los productos y servicios el aumento ha sido notable, incluso en euros y dólares. Esto significa que Argentina es mucho más cara, lo que determina que mis clientes que son inversores extranjeros se tomen más tiempo para tomar decisiones de negocios en la provincia.

Kelly Thornhill: Más allá de la inflación, este año hemos estado trabajando mucho mejor en mi agencia de viajes. Con respecto a las reservas estoy tomando pedidos para marzo del año que viene, lo que demuestra que la gente ya está programando de nuevo en el largo plazo. El único inconveniente que tengo es tratar de fijar el precio, para no perjudicar ni a mi cliente que llega del exterior, ni a mi prestador.

Lo que trato de hacer es pagar antes para así permitir que el precio se respete. Sin embargo, con la inflación, el margen de ganancia es cada vez más chico, además con toda la competencia que existe en el rubro de turismo, como empresaria tengo que agregar valor y la inflación es todo un tema.

Jerome Constant: Estoy de acuerdo, para nosotros que venimos de Europa y Estados Unidos el cambio de precios constante no es algo cotidiano. Con los argentinos no tenemos problemas porque no es necesario explicar que los precios cambian rápidamente, en cambio los europeos y norteamericanos no lo entienden.

-Sí, pero ahora también el mundo está atravesando una crisis internacional con ajustes y cambios en los precios...

- Gustavo Espitia: Es verdad, la previsión norteamericana y europea que era de una rigurosidad espartana, donde hasta las vacaciones eran planificadas a modo de agenda, cambió. Ahora lo que abunda es la imprevisibilidad. Desde el 2009, me encuentro que norteamericanos están peleando la tarifa y regatean precios. Con la crisis, el exterior comienza a funcionar con la imprevisibilidad local. Al final todo el tiempo estamos negociando”.

Kelly Thornill: La gente quiere venir a Mendoza, pero hay competencia en todo el mundo, con lo cual tenemos que llegar a acuerdos sobre el valor, e ir más allá del precio y servicio.

Duffy Doyle Crane: De todas formas, en la actualidad con el aumento del poder adquisitivo Mendoza y sus vinos están en los escenarios del mundo y todos quieren tener la experiencia del vino, que sigue siendo mucho más económica que ir a Francia, por ejemplo. Por lo tanto, tenemos muchas maneras de aprovecharnos de la economía en este momento.

-¿Cómo los afecta la caída del euro frente a otras monedas?

- David English: Yo veo menos europeos en mi negocio comprando propiedades. Su dinero en Mendoza no tiene el mismo valor. El mercado de inversiones se ha recuperado con los estadounidenses y canadienses, pero no con los europeos.

-Duffy Doyle Crane: En nuestro caso la inversión está vinculada con el dólar, y no con el euro, por lo tanto no nos afecta la caída del euro. Lo que estoy viendo con la inflación es que está afectando nuestros márgenes de ganancia. De todas formas, nosotros cobramos en dólares, entonces por ahora la devaluación del peso nos ayuda.

-A propósito, ¿cómo ven el clima de negocios en Mendoza?

-David English: La burocracia complica mucho. Mi trabajo de asesoría justamente está enfocado a despejar todos los inconvenientes administrativos y tributarios que tiene el sistema, para permitir que los inversores lleguen a Mendoza. Justamente mi trabajo es de intermediario que entiende las dos culturas. Y muchas veces tengo que explicar cuestiones que no entiende el inversor extranjero, como por ejemplo depositar un cheque y tener que pagar un impuesto.

- Jerome Constant: En nuestro negocio una vez al mes estamos recibiendo consultas para invertir en Mendoza. Argentina es vista como una tierra fabulosa por todo lo que ofrece, porque hay muchas cosas por hacer. Mendoza está aún muy poco poblada, posee una riqueza inmensa, tanto la oferta cultural como el modo de vida interesa mucho a los extranjeros.

También existe apertura para los jóvenes y para todos aquellos que posean capital. La inflación y las complicaciones administrativas son parte de las reglas de juego a la hora de gerenciar un negocio en la provincia.

- En ese sentido, ¿qué fortalezas posee Mendoza para atraer inversores externos?

- David English: Se da una mezcla de cosas, como el clima que es espectacular, el sol y el agua que favorecen los emprendimientos agrícolas...

- Duffy Doyle Crane: En nuestro caso la inversión en el Valle de Uco es estable en contraste con otras inversiones. Es una región muy prestigiosa, y justamente por la inflación y la volatilidad externa los inversores de otros países están invirtiendo fuertemente en tierras. En ese contexto, nuestro emprendimiento inmobiliario en pleno corazón del Valle de Uco, es mucho más atractivo ahora.

-Rubén Espitia: Sin dudas, Mendoza está trazada por la mano de un delirante. No parece una provincia, sino una capital. Posee una escala que no parece un pueblo, pero no tiene la locura de una capital. Además tiene servicios e infraestructura, lo cual la vuelve como un paraíso. La personalidad y cultura de los mendocinos está muy bien delimitada y marcada.

Por ejemplo, estuve en Mendoza en el año 2001 y no pasaba lo que ocurría en Buenos Aires, donde la gente escrachaba a los bancos. Pienso que Mendoza es diferente en parte por la conexión que posee con Santiago.

-Con respecto a este tema, los inversores a la hora de apostar por Mendoza ¿destacan la conectividad que posee la provincia y su llegada los puertos del Pacífico y el Atlántico?

- Kelly Thornhill: En mi negocio muchos clientes no saben lo cerca que está Mendoza de Santiago, no se dan cuenta que pueden realizar la ruta y cruzar la cordillera en auto. Nosotros en el exterior tratamos de promocionar Mendoza y Santiago como una sola región.

- David English: “Mis clientes no ven tanto la conectividad que posee Mendoza. En primer lugar se focalizan en la oportunidad de apostar por el Malbec como vino emblemático de la región, y luego comienzan a darse cuenta de la posibilidad de conectarse con el puerto de Chile, en vez de con el de Buenos Aires.

-¿Modifica las inversiones la conflictividad política de Argentina?

-David English: La política no se entiende, hay peronistas que no lo son y radicales que son peronistas. Dentro de un mismo partido hay 20 fracciones, hay nombres pero no tienen nada que ver con lo que hacen y creen los políticos en sus oficios. Desde el exterior no se entiende la política argentina, y genera preocupación el hecho de ver abrazados autoridades del gobierno nacional con el presidente venezolano Hugo Chávez, o Evo Morales en Bolivia.

-Duffy Doyle Crane: La mayoría de las consultas son por la posibilidad que el gobierno vaya a ejecutar las propiedades. Lo que más preguntan es sobre si hay certezas de que el gobierno no confisque la tierra de los extranjeros.

-Gustavo Espitia: Cuando resolví irme de México, allá me decían “no te vayas”, en tanto en Argentina me advertían “no te vengas” (risas) . Una vez que ingresé al país me dí cuenta que millones de personas en el mundo habían comprado todas las propiedades y proyectos en la provincia. Ciertamente la oportunidad depende del perfil del riesgo, de esa fórmula de seguridad, riesgo y ganancia.

- ¿Cómo encuentran en Mendoza la legislación laboral?

-Kelly Thornhill: En mi caso tengo a mis empleados en blanco y pago mis impuestos. Sin embargo, no entiendo por qué la gente en Mendoza cuando está en regla en términos legales, empieza a exigir más. Es como que impera la cultura del conflicto y litigio siempre.

-Jerome Constant: Hoy la conflictividad laboral es mucho más peligrosa que la misma inflación.

El costo laboral es esencial para nosotros, porque gracias a nuestra gente nos posicionamos y podemos ofrecer un servicio de calidad. Entonces los conflictos y demandas judiciales, nos llegan a entorpecer bastante nuestra competitividad.

-Cambiando de tema, el hecho de tener en forma mayoritaria la costumbre de la siesta y por ende de un paro en ciertas actividades comerciales en Mendoza, ¿los afecta de alguna manera en sus negocios?

-David English: Ya estoy resignado y aprovecho para hacer deportes (risas).

-Kelly Thornill: En mi caso sigo con mi trabajo, con la gran ventaja de que no me suena por unas horas el teléfono.

-Duffy Doyle Crane: La siesta a nuestros clientes no les afecta tanto porque las bodegas tienen horario corrido.

-Gustavo Espitia: Mis huéspedes visitan las bodegas que no están cerradas. Mendoza está en un proceso de transformación donde hay tres o cuatro horarios. Por una parte, hay gente que empieza su día a las 6 de la mañana porque va a trabajar, luego hay bancos que modifican el horario de verano y de invierno.

También están los abogados y contadores que arrancan a las 8 de la mañana y pueden terminar su día a las 12 de la noche. Hay veces que he tomado todos los horarios y termino súper cansado. Ciertamente, Mendoza está modificándose, y pienso que la siesta va a desaparecer.

- ¿Cómo avizoran este año en materia de nuevos negocios en Mendoza?

-David English: Estoy trayendo chicos de Estados Unidos para hacer pasantías en bodegas de Mendoza. Siempre hay oportunidades para realizar negocios nuevos y para reinventarse en Mendoza. Creo que ésta provincia está mejor que el resto de Argentina por ser una región diversificada en petróleo, en agricultura; aparte tiene menos corrupción. Pienso que Victor Fayad tiene mucho crédito por cómo administra la ciudad.

-Jerome Constant: Nosotros estamos trabajando en el lanzamiento de una pastelería. Hemos desarrollado el proyecto desde cero comprando el terreno, y ya estamos terminando la obra. Calculamos abrir en 7 meses, lo más probable es que la inauguración sea en diciembre de este año o marzo de 2011.

-Gustavo Espitia: Nosotros tenemos un pequeño viñedo. Este año vamos a hacer nuestra primera cosecha y está proyectado construir una pequeña bodega.

- Duffy Doyle Crane: El 2009 fue difícil pero el 2010 va a ser nuestro mejor año. Hasta el momento hemos vendido tres veces más de lotes de los que vendimos el año pasado. Al presente vemos que hay más inversores externos motivados en apostar por nuestro emprendimiento, por ser más seguro y estable que otros rubros en la economía. En nuestra sala de exportación y de vinos estamos vendiendo un 6%más que en el 2009.

También estamos al máximo de nuestra capacidad, elaborando vinos para 84 particulares y hemos encontrado un socio para ser parte de nuestro resort. El objetivo es tratar de vender lotes para este año y el que viene, así realizar la apertura de nuestro emprendimiento durante 2011. El proyecto del resort prevé que cada dueño de lotes tenga entre una y dos hectáreas de viñedos.

-Kelly Thornhill: En mi caso este año voy a promocionar a Mendoza en uno de los eventos más importantes del mundo, la feria de turismo en Londres. Ciertamente, con la crisis se despierta la creatividad en nuevos productos y servicios. Estamos proyectando un 30% de visitas más que el año anterior y ya estamos teniendo pedidos de reservas para la vendimia de 2011. Sin dudas, las crisis generan oportunidades. Jaquelina Jimena - jjimena@losandes.com.ar

Fuente: Los Andes Online

De nuevo Irán y Corea del Norte
Los peligros de llevar las cosas al límite



Durante casi 20 años Estados Unidos ha estado clamando que tiene la determinación de evitar que Irán y Corea del Norte se conviertan en potencias nucleares. En medio de asuntos de más urgencia, el Gobierno estadunidense reafirma regularmente la importancia de este objetivo. Como está claro que Irán y Corea del Norte no quieren ceder ante estas demandas reafirmadas periódicamente, Estados Unidos amenaza con llevar a cabo ulteriores acciones de algún tipo, constantemente.

Después de todo este tiempo, ¿debemos tomar esto en serio? Lo que mejor resume lo que ha estado ocurriendo es eso que se conoce como llevar las cosas al límite, llamado en ocasiones el juego de la gallina. Cada vez que se reanuda el juego, la cuestión es siempre quién parpadea primero y cancela la escalada final implícita que desataría la guerra. Es común que Estados Unidos juegue este juego con Irán y Corea del Norte, pero con cada uno a la vez. En estos momentos lo juega con ambos simultáneamente. Por un lado, la simultaneidad hace más difícil creer en la seriedad del intento estadunidense. Por otro lado, hace el juego más peligroso.

¿Cuáles son las historias actuales? En el caso de Irán, Estados Unidos llevaba varios meses intentando obtener del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas una nueva resolución que le imponga más sanciones a Irán por no obedecer la resolución del Consejo de Seguridad que exige que Irán suspenda el enriquecimiento de uranio. Para obtener esta resolución adicional, Estados Unidos ha estado negociando con Rusia y con China en pos de su respaldo. Actualmente, estos dos países parecen haber acordado respaldar una resolución, pero ésta es más débil de lo que quisiera Estados Unidos, y a cambio tendrá que otorgar diversas concesiones en otros aspectos.

Hasta el momento, Estados Unidos asume que una vez obtenido el respaldo de Rusia y China podrá conseguir una resolución unánime del Consejo de Seguridad. Repentinamente, dos de los miembros no permanentes –Brasil y Turquía– entraron al escenario y se involucraron en una diplomacia muy pública en este asunto. Sus líderes arreglaron con Irán que intercambiara cerca de la mitad de su uranio de bajo enriquecimiento por combustible nuclear. Brasil, Turquía e Irán argumentan que con este acuerdo se recorre un largo trecho rumbo a cumplir las demandas estadunidenses. Estados Unidos no está de acuerdo con esto y afirma que procederá a promover su resolución en el Consejo de Seguridad.

Estados Unidos no sabe cómo lidiar con la entrada brasileño-turca en el juego público. Se supone que ambos son países amigables. Se supone que ambas son naciones de menor rango que deberían dejar esas cuestiones a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Parece que Estados Unidos incluso pudo haber dado su aprobación a su iniciativa bajo la suposición de que fracasaría, con lo que se fortalecería el argumento estadunidense. Esto no ocurrió. Brasil y Turquía lograron su cometido. Por lo menos eso piensan. Y no tienen la intención de ser tratados como naciones de menor rango que deban servir a sus superiores. En realidad, piensan que Estados Unidos debería saludar su acuerdo con Irán como un éxito y retirar la resolución.

Entretanto, todos los ojos están puesto sobre Corea. El 26 de marzo, se hundió un barco de guerra de Corea del Sur. En un principio los sudcoreanos dijeron que pensaban que había sido un accidente. Pero luego, dos meses después, lo cual es un tiempo sospechosamente largo, anunciaron que tenían pruebas de que un submarino norcoreano había hundido el barco con un torpedo. Algunos analistas sudcoreanos sugieren que el barco, que estaba involucrado en un ejercicio militar conjunto con Estados Unidos, fue de hecho hundido, erróneamente, por un submarino estadunidense. Esta sugerencia fue ignorada por la prensa mundial, que más bien ha estado debatiendo los motivos de Corea del Norte para hacer algo así. Hillary Clinton dice que no puede entender por qué habrían hecho algo así los norcoreanos.

Sea cual sea el caso, Corea del Sur ha roto sus lazos existentes con Corea del Norte, y ésta a su vez respondió de igual modo. El actual Gobierno conservador de Corea del Sur ha echado a pique cualquier resto de la previa política soleada del presidente hacia Corea del Norte. Estados Unidos quiere una resolución del Consejo de Seguridad. Corea del Norte dice que, si se aprueba una resolución, dejará de cooperar con la inspección de sus instalaciones nucleares.

Entonces, nos hallamos en medio de una situación en que a un alto nivel se llevan las cosas al límite. Y los mercados mundiales reflejan un nerviosismo extremo. ¿Qué ocurrirá ahora? Obviamente, todo el mundo juega en función de su público propio. El Gobierno estadunidense quiere mostrar al Congreso que está haciendo algo serio. Igual el Gobierno de Corea del Sur. Así también los Gobiernos iraní y norcoreano. Y no hay duda de que igual hacen los Gobiernos brasileño y turco.

¿Quién será el primero en pestañear? No creo que ninguna de las naciones de primera línea quiera, de hecho, una guerra. Hay mucho que perder para cualquiera de ellos. Sin embargo la decisión real no está en manos de ninguno de estos actores, sino del Gobierno chino. China es la que lleva la mano. ¿Qué tipo de resolución apoyarán los chinos en cualquiera de los dos casos? Es obvio que China quiere que todos se calmen, y mantener la calma. El problema es que llevar las cosas al límite puede ser un juego peligroso cuando el mundo –su geopolítica y su economía– está tan caótico y volátil. Podrían ocurrir accidentes. Algún oficial militar, en alguna parte, con el dedo en el gatillo, puede cometer algún error –accidental o deliberadamente. Vivimos una época interesante.

Traducción: Ramón Vera Herrera

http://www.jornada.unam.mx/2010/06/12/index.php?section=mundo&article=022a1mun

Fuente: Rebelion.org

Estado de emergencia

La violencia étnica sacude a Kirguistán

domingo, 13 de junio de 2010

La violencia étnica sacude a Kirguistán


Kirguistán decretó ayer el estado de emergencia para una segunda ciudad del sur del país y anunció la movilización parcial del ejército tras las violencias étnicas que estallaron en el sur y que ya dejaron al menos 75 muertos.

Por "las violencias, la cantidad de saqueos y las masacres" el gobierno interino decretó la "movilización parcial" del ejército, para garantizar la seguridad de los ciudadanos, proteger el régimen constitucional (...) y restablecer el orden, el gobierno ordenó una movilización parcial en Kirguistán".

Fuente: Los Andes Online

sábado, 12 de junio de 2010

Voraz desarrollo petrolero en Canadá
Bajo las arenas bituminosas de Alberta

Le Monde Diplomatique


A fuerza de regalos fiscales, ausencia de regulación y laxitud medioambiental, los conservadores en el poder en Alberta, Canadá, transformaron el norte de la provincia en un supermercado de petróleo sucio en provecho de las multinacionales y de su vecino estadounidense. Se sacrifica el bosque boreal y a las primeras naciones de la región.

Una sola “ruta de hielo”, abierta de mediados de diciembre a mediados de marzo, atraviesa cinco ríos congelados y conduce a Fort Chipewyan, 700 kilómetros al norte de Edmonton, la capital de Alberta. Salvo en invierno, para llegar a esta provincia del oeste de Canadá hay que hacer el trayecto en avioneta. El establecimiento del comercio de pieles “Fort Chip”, fundado en 1788, fue la primera colonia británica en Alberta. A pesar de su insuperable vista sobre el lago de Athabasca y sus islas boscosas, el único hotel del lugar está en venta desde hace años, ya que el turismo nunca levantó el vuelo. Los periodistas que vienen hasta aquí rara vez lo hacen por la belleza o el interés histórico del lugar, sino más bien por la alarmante tasa de cánceres: 30% superior al promedio provincial (1). Para muchos, el sospechoso número uno se encuentra 230 kilómetros río arriba, ahí donde el río Athabasca serpentea en medio de inmensas minas a cielo abierto y 130 km2 de piletas de decantación de la industria petrolera.

En efecto, aquí tiene lugar la mayor fiebre del oro negro de la era moderna: más de 170.000 millones de barriles –es decir, la segunda reserva mundial– se hallan sepultados en el bosque boreal, sobre una superficie equivalente a la cuarta parte de Francia. La extracción y transformación de esas arenas bituminosas (2) requieren cantidades impúdicas de agua –cinco barriles por cada uno de petróleo– y producen daños irreparables en el medio ambiente.

“Hace cincuenta años, si morían una o dos personas de la comunidad al año, era mucho. En 2009, sólo en el mes de abril, enterramos a siete. ¿Qué está pasando aquí?” Mientras raspa unos boletos de lotería, Alec Bruno agrega, fatalista: “De aquí a unas décadas, no veo qué quedará para las generaciones jóvenes. Somos un pueblo que vive de la tierra y todo eso está desapareciendo”. Guarda los billetes; el premio gordo será para otra vez. Este “anciano” de los amerindios Chipewyan Athabasca (3) participa, sin ilusiones, en los comités instaurados por las compañías petroleras: “¡Ya tienen las autorizaciones antes de venir a vernos! No podemos detenerlas; apenas intentamos hacerles modificar sus prácticas para limitar los daños al medio ambiente y minimizar los riesgos para nosotros, que vivimos río abajo”.

Hace unos diez años, los habitantes de Fort Chipewyan empezaron a pescar peces deformes con gusto a petróleo. Luego el médico del lugar afrontó varios casos de un cáncer raro de las vías biliares, cuya incidencia normal es de 1 por 100.000. Pero aquí no hay más que un millar de habitantes. En la primavera de 2006, el doctor John O’Connor cuestionó públicamente la responsabilidad de la industria petrolera en el asunto. No le fue bien. La administración federal Salud Canadá lo demandó por su “actitud no profesional” causante de “una inquietud injustificada”. Herido por estos ataques, abandonó la región en 2007.

A principios de 2009, tras años de negación, las instituciones sanitarias de Alberta reconocieron una elevada tasa de cáncer, pero suavizaron estos resultados “basados en un número reducido de casos (51 observados sobre 39 esperados)” y concluyeron: “No hay motivos para alarmarse” (4). El estudio no se pronunció sobre el origen de la enfermedad, debida tal vez “al azar, a una mejor detección, o a cambios en el modo de vida o el entorno”. El doctor O’Connor recibió una disculpa oficial y regresó a la región en noviembre de 2009: “Yo había logrado mi objetivo de atraer la atención que ‘Fort Chip’ reclamaba hacía años. No digo que las arenas bituminosas sean la causa de los cánceres, sino que planteo la pregunta”.

Como los cánceres son plurifactoriales, es casi imposible determinar una causa única. “Se trata más bien de preguntarse si los niveles de toxinas en el aire, el agua, los peces y los animales son lo suficientemente altos como para impactar en la salud”, explica el doctor Kevin Timoney. Cuando la comunidad de “Fort Chip” le encargó estudiar la contaminación, encontró entre 10 y 50 veces más mercurio que lo normal en algunos peces, y bastante más hidrocarburos río abajo de las minas que río arriba (5).

Una industria letal

Las autoridades se aferran a un argumento: la presencia de hidrocarburos y mercurio en el río es de origen natural, ya que las arenas bituminosas afloran en los bancos en algunas partes. Esto fue lo que se propuso verificar un equipo de renombrados investigadores. El 6 de diciembre de 2009, acudieron a Fort Chipewyan para dar a conocer sus conclusiones: a causa de sus emanaciones de compuestos aromáticos policíclicos (CAP) (6) hacia la atmósfera, ¡la industria causa el equivalente a una marea negra por año (7)! En un radio de 50 kilómetros alrededor de las plantas de valorización –donde el bitumen es extraído de la arena y luego transformado en petróleo pesado, etapa obligatoria antes de la refinación–, se encuentra bitumen puro en la nieve. En el Athabasca y sus afluentes, la concentración de CAP es de 10 a 50 veces superior a la normal, lo que podría explicar las malformaciones de los peces. Se recomendó a las mujeres embarazadas y a los niños no comer pescado más de una vez por semana. Pero la alimentación amerindia tradicional está basada en la caza y la pesca.

“Estas formas raras de cáncer son como una guerra bacteriológica –apunta Mike Mercredi, con un gorro con la efigie del Che en la cabeza–. Al permitir que la enfermedad mate a mi pueblo, se practica una especie de genocidio.” En la pared, un afiche clama su credo: “We resist colonization” (“Nosotros resistimos la colonización”). Desde que terminó el secundario, Mercredi trabajó en las minas, manejando los camiones más grandes del mundo por 5.000 dólares canadienses (3.500 euros) mensuales (8). “Cuando perdí a mi tía, mi tío, y luego a un amigo de 27 años a causa de cáncer, me dije: ‘¡Lo que los mata es tu trabajo!’. Bajé de mi camión y renuncié.” En febrero de 2007, lo contrató su tribu Athabasca Chipewyan: “La idea era que un día no iba a haber más vida posible aquí. Entonces yo debía recoger el saber tradicional de los ancianos para mostrar a las futuras generaciones cómo era la vida antes del desarrollo industrial. Luego me dije: ‘¿Qué hacer para impedir la destrucción de mi pueblo y de esta tierra? ¡La explotación de las arenas bituminosas debe parar!’”. Desde ese momento, Mercredi machaca con ese mensaje en conferencias por todo el país.

Él provee la voz, pero su tribu optó por la Ley, demandando a Alberta por el arriendo de tierras que rodean a un cementerio tradicional. “El gobierno tiene el deber de consultarnos, así lo establece la jurisprudencia –explica John Rigney, administrador de la tribu– (9). Nuestra denuncia fue rechazada, pero apelamos, y estamos dispuestos a llegar a la Corte Suprema. Esto será una batalla sagrada. Como David contra Goliat, tenemos tan poco dinero…”

Nada que no se pueda comprar

Con sus miles de millones de dólares, y el apoyo provincial y federal, la industria petrolera parece intocable. Para comprar la paz social, algunas compañías reparten algunas migajas de sus colosales ganancias: por ejemplo, Syncrude puso 500.000 dólares para el equipamiento del centro para la juventud. En noviembre de 2009, la compañía invitó a los Chipewyan a una cena de Navidad en el salón de fiestas. El ex jefe Archie Cyprien defiende a los generosos donantes: “Syncrude hace mucho por la comunidad, con sus subvenciones y la creación de empleos. La industria está allí para quedarse, más vale aprender a convivir con ella”. Al final de la velada, cada familia recibe un pavo, y los niños chocolates. “Éste es el aspecto más agradable de mi trabajo –explica entusiasta Steven Gaudet, de Syncrude–. Es cierto que las primeras naciones (10) tienen distintas actitudes hacia nosotros, pero nosotros las necesitamos y queremos que sus comunidades crezcan con nosotros. Les ofrecemos formación y empleos: entre el 8% y el 10% de nuestros empleados son aborígenes.”

Mercredi, por su parte, realiza una breve visita. Se niega a ser el pato de la boda: “A los dirigentes de Syncrude lo que más les importa es la imagen de la empresa; saben muy bien el mal que hacen y entonces, para aliviar su conciencia, le dicen al mundo: este pueblo está en vías de extinción, pero sus habitantes están muy contentos de comer pavos”.

Syncrude dice haber gastado más de 1.200 millones de dólares en la subcontratación de empresas aborígenes desde 1992. El aislado Fort Chipewyan sólo firmó unos pocos contratos con la industria. Pero si remontamos el Athabasca, encontramos a Fort McKay en una situación muy distinta. Con seis minas en un radio de 30 kilómetros, la aldea se encuentra rodeada por esas extensiones lunares de arena gris que reemplazaron bosques y pantanos; lagos artificiales llenos de 720.000.000 m3 de sopa tóxica ofrecen a los pájaros una pausa eterna y empapada en fueloil; las fábricas escupen llamaradas y humo junto a unas colinas amarillas de azufre. El jefe Jim Boucher admite: “Es una decisión difícil, pero intentamos desarrollar la capacidad de la comunidad para extraer el máximo de ventajas de estas posibilidades”.

Fort McKay Group of Companies, consorcio 100% aborigen, produjo una cifra de negocios de 85 millones de dólares en 2007, proveyendo diversos servicios a la industria. También firmó una sociedad con Shell para explotar conjuntamente 33 km2 de arenas bituminosas. Los habitantes están acostumbrados a los procedimientos de evacuación y al olor a petróleo en el aire. El jefe elogia los beneficios de estas actividades: una tasa de desempleo inferior al 5%, una clínica, un centro para la juventud, 170 viviendas nuevas…

Ninguno de los funcionarios responderá nuestros pedidos de entrevista. En cambio, una anciana de Fort McKay, Celina Harpe, nos recibe en su casita, a orillas del Athabasca. A los 71 años, evoca con tristeza un mundo desaparecido: “Toda mi vida bebí el agua de este río. Pero desde que están estas fábricas, ya no se puede. Se ha puesto amarronada y no hace falta ser científico para darse cuenta de que no es buena para beber. Así que tenemos que comprar agua embotellada”. Su marido, Ed Cooper, alias Muskwa –“el oso”, en lengua dené–, agita una botella de cincuenta centilitros: “Cuesta 2 dólares en la tienda más cercana. ¿Caro para ser agua, no?”.

Hace unos años, Harpe interpeló a algunos representantes de Suncor y Syncrude: “Ustedes envenenaron el agua, ¡ahora tienen que dárnosla!”. Su esposo comenta que desde ese momento “nos envían agua gratuitamente dos veces por mes, pero sólo a los ancianos; los demás tienen que pagarla”. La señora Harpe saca los mocasines de cuero de alce y piel de castor que fabrica con sus propias manos. “Soy la última que cose en Fort McKay. Toda nuestra cultura desapareció, nuestro modo de vida tradicional no existe más, se acabó.”

Una ciudad que huele a dinero

Basta hacer 45 kilómetros hacia el sur para descubrir qué sustituyó ese modo de vida. Atestada de pickups y vehículos pesados, la autopista 63 conduce a Fort McMurray. Una vitrina del mundo occidental en pleno bosque boreal: supermercados y centros comerciales, fast-foods y tiendas de bebidas alcohólicas en cada esquina, casino y bares con chicas strippers, abundancia de drogas y de sin techo con aire despavorido. Este antiguo pueblo de tramperos y leñadores, antes apodado “la fábrica de pieles”, se ha convertido en Fort McMoney, con efluvios de petróleo que las cohortes de jóvenes activos huelen a dinero. El número de habitantes se triplicó desde el boom de las arenas bituminosas, pasando de 34.000 en 1994 a 101.000 en 2009.

¿Cómo maneja su mutación la ciudad hongo? “No tan bien”, reconoce sonriente Melissa Blake. Esta intendente electa en 2004 dirige una de las comunas más grandes del mundo, la municipalidad regional de Wood Buffalo: más de 63.000 km2 cubiertos de bosque, repleto de sitios mineros e industriales –una superficie aproximadamente igual a la de Irlanda–. Fort McMurray es la única ciudad. “En términos de infraestructuras, no estábamos preparados para un crecimiento tan brutal.” El crecimiento de la población –8% por año– convirtió al sector inmobiliario en el más caro del país: una casa de cuatro habitaciones vale más de 620.000 dólares. Y más vale no caer enfermo, ¡porque hay 1,7 médicos cada 10.000 habitantes, y uno de emergencias puede recibir hasta 156 pacientes en doce horas (11)!

“Detesto esta ciudad: me fui siete veces, pero siempre vuelvo, porque sólo acá puedo ganar tanto dinero”, confiesa un joven en un bar. Este obrero gana 32 dólares por hora, o sea cuatro veces más que el salario mínimo de su provincia, Columbia Británica. Pero el 98% de los habitantes de Fort McMurray no piensa jubilarse allí (12), por eso no se preocupa mucho por el impacto de la industria petrolera en el medio ambiente o en las primeras naciones.

Varias generaciones de una familia chipewyan comparten unas pizzas y comida china frente a la tele. Todos trabajaron o aún trabajan para la industria petrolera. Una joven recuerda: “Desde la escuela nos preparan para eso: los dibujos para colorear, los juguetes… Es un lavado de cerebros”. “No nos queda otra opción que trabajar para ellos si no queremos ser pobres –cuenta Herman, de 41 años, que fue conductor de máquinas para Suncor, Syncrude y Shell–. Antes cazábamos para vivir, pero ahora me convertí en un ‘Sobeys boy’ (13).” Después de algunos problemas de salud, se dispone a retomar su empleo: “Lo detesto, pero debo regresar; tengo que pagar 1.400 dólares por mes por el terreno de mi caravana”. Todos se expresan con severidad respecto a la tribu de Fort McKay: “La idea del éxito individual corrompió a nuestro pueblo. La industria nos dividió”, lamenta Max.

Una visita al Consejo tribal de Athabasca confirma esta constatación. Este organismo, que reúne a las cinco primeras naciones de la región –alrededor de 5.000 personas–, les da consejos y servicios, pero no tiene poder político, y cada tribu se autogobierna. Su director, Roy Vermillion, se expresa con prudencia respecto a las arenas bituminosas: “Las tribus tienen puntos de vista distintos. Si bien todas se preocupan por el entorno, no tienen las mismas oportunidades según su localización. Su posición es difícil: al igual que la mayoría de los pueblos indígenas, se consideran protectoras de la ‘Madre Naturaleza’, pero al mismo tiempo hay una demanda mundial de petróleo que nuestra región puede satisfacer. Nosotros intentamos lograr un equilibrio”.

Estrategias de supervivencia

En 2003, las cinco primeras naciones establecieron una sociedad con los representantes de la industria y los gobiernos municipales, provincial y federal, para manejar las consecuencias del desarrollo en sus territorios. Fue un fracaso. Vermillion explica que: “Todas las partes estuvieron de acuerdo en… no trabajar juntas, y disolver la sociedad en marzo de 2010. Cada nación participará más directamente a través de las Industry Relation Corporations [IRC]”.

Las IRC, al igual que Tony Boschmann para los Chipewyan Prairie, 130 kilómetros al sur de Fort McMurray, manejan la relación de las tribus con los industriales: “El desarrollo es una bestia enorme imposible de detener. Nuestra tarea consiste en ayudarlos a sobrevivir con ese monstruo para que, en cincuenta años, la primera nación siga ahí, con sus tradiciones preservadas”. El canadiense anglosajón Shannon Crawley, que trabaja con Boschmann, precisa: “Estas comunidades tuvieron que experimentar una revolución industrial de 300 años en muy poco tiempo. El jefe Vern Janvier tuvo sus primeros contactos con el hombre blanco hace 35 años”.

La comunidad está asediada por proyectos petroleros. Las arenas bituminosas son demasiado profundas para ser extraídas a cielo abierto, de manera que se utilizan las técnicas in situ. La más común es el drenaje gravitacional asistido por vapor (Steam Assisted Gravity Drainage – SAGD): se cavan dos pozos paralelos, uno sirve para inyectar vapor a alta presión, que licúa el bitumen, y el otro lo bombea hasta la superficie. “Es un desarrollo duradero”, aseguran sin reír los representantes de la industria petrolera: el SAGD no causa una destrucción tan espectacular como las minas, y utiliza cada vez más agua salobre.

Esta técnica, puesta a punto en Alberta gracias a 55 millones de dólares de subvenciones federales, sigue siendo experimental. En mayo de 2006, en el proyecto Joslyn de la empresa Total, el vapor provocó una explosión en la superficie, proyectando rocas, árboles y bitumen, y dejando un cráter de veinte metros de ancho. “Hay una verdadera falta de conocimiento científico sobre el impacto del SAGD. No sabemos cómo se comunican los estratos en el subsuelo”, se lamenta Boschmann. Al provocar mini-sismos y derrumbamientos del terreno, el SAGD podría contaminar la mayor napa freática de Canadá (14).

Alberta no ha efectuado ningún estudio de impacto de las técnicas in situ, y su ente regulador aprueba el 95% de los proyectos sin evaluar jamás los efectos acumulativos de las actividades mineras. Sin estudios de impacto, más de la mitad de los 140.000 km2 ricos en arenas ya han sido otorgados. Boschmann advierte: “La inversión es muy riesgosa, ya que las primeras naciones tienen derechos, y lucharán para que sean reconocidos”.

Doscientos kilómetros más al sur, los Cri de Beaver Lake se enfrentan a Alberta y Canadá por 16.000 violaciones de sus derechos. Como fruto de los tratados firmados a fines del siglo XIX con la Corona Británica, estos derechos fueron incluidos en la Constitución en 1982. A cambio de la cesión de inmensos territorios, las primeras naciones obtenían la garantía de seguir viviendo perpetuamente allí, de acuerdo a sus tradiciones. Alberta, que no existía como provincia cuando se firmaron, no reconoce los tratados y considera que no tiene el deber de consultar a los amerindios. La industria se encarga de hacerlo, a su manera. Gerald Whitford, administrador de la tribu, señala dos estanterías cargadas de carpetas. “Eso es un sólo proyecto de expansión para una instalación. Nos envían eso y dos días después, nos preguntan por teléfono: ‘¿Alguna pregunta?’ A eso llaman consulta.”

“La última línea de defensa”

El grupo ecologista Pembina Institute, famoso por su trabajo serio y documentado, estima que las primeras naciones y sus quejas son “la última línea de defensa” para preservar la naturaleza. Porque del lado provincial y federal se ha confiado esta función a algunas asociaciones financiadas por la industria y sin ninguna credibilidad a fuerza de informes tranquilizadores. El Regional Aquatic Monitoring Program (RAMP), que supuestamente controla la calidad del agua, es duramente criticado por expertos independientes por su falta de rigor científico; le pasó desapercibida la marea negra anual. Ecologistas y aborígenes terminaron dando un portazo ante la Cumulative Environmental Management Association (CEMA), que debe administrar los efectos acumulativos del desarrollo, a raíz del bloqueo ejercido por la industria que exige unanimidad para toda decisión. Ejemplo de su ineficacia: un grupo de trabajo tardó ocho años en elaborar un plan para preservar hasta un 40% de las tierras de la municipalidad regional de Wood Buffalo. Cuando ésta realizó sus recomendaciones, ¡la mayoría de los terrenos ya habían sido asignados!

La fe ciega en la tecnología y la confianza absoluta en la industria están de moda en Alberta. “Aquí las compañías se autocontrolan –explica Preston McEachern, de la agencia provincial Alberta Environnement– ¡Tienden incluso a sobre-informar los incidentes!” Pero cuando en abril de 2008 murieron 1.600 pájaros en una pileta de decantación de Syncrude, la alarma provino de un informante anónimo. Cuando una nube de dióxido de azufre se abatió sobre Fort McKay, en 2006, el viento tuvo que llevar la pestilencia sobre su población mayoritariamente blanca para que la instalación en cuestión se cerrara; las estaciones de control de calidad del aire no habían notado nada. En cuanto a las fugas tóxicas de los lagos artificiales, nadie es capaz de cuantificarlas. Pero según McEachern, la cifra de 11 millones de litros por día que algunos calculan ¡no significa “casi nada”!

Según el periodista albertano Andrew Nikiforuk, la provincia está regida por “la primera ley de la petro-política”: cuanto más sube el bruto, más se resiente la democracia. Los conservadores, adeptos al lobby gaso-petrolero, reinan sobre Alberta desde hace 39 años. Algunas organizaciones no gubernamentales interpelan al gobierno federal para que finalmente proteja los recursos acuíferos y humanos que de él dependen: del Athabasca se extraen 445.000.000 m3 por año, o sea el equivalente del consumo de una ciudad de tres millones de habitantes (15). ¿La industria paga ese agua? Con aire de asombro, los representantes de Alberta Environnement y de la industria petrolera responden “no”.

En Ottawa, el peor enemigo de los amerindios, Tom Flanagan, asoma detrás del Primer Ministro Stephen Harper (16). Este pensador ultraconservador les cuestiona la denominación de “nativo”, argumentando que ellos son… inmigrantes que precedieron unos miles de años a los europeos. Concluye que sus reivindicaciones territoriales no tienen fundamento, y aboga por la desaparición de los derechos de los aborígenes. Mientras que Canadá no ha firmado la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, la aplicación de esas tesis destruiría las acciones judiciales de las primeras naciones, a las que Flanagan llega incluso a acusar de amenaza para la industria petrolera y de “ser capaces” de volcarse a la acción violenta junto a ecoterroristas (17).

Notas:

(1) Yiqun Chen, “Cancer Incidence in Fort Chipewyan, Alberta, 1995-2006”, Alberta Cancer Board, Edmonton , febrero de 2009.

(2) Bitumen muy viscoso combinado con esquisto y arena, a partir del cual se produce petróleo. Hasta no hace mucho, era demasiado costoso y complejo explotar esas arenas bituminosas. El alza del precio del oro negro y los cambios tecnológicos las hicieron rentables. Con 1,4 millones de barriles por día, constituyen la mitad de la producción canadiense; en 2025, podría ser el 80%.

(3) Seiscientos Cris Mikisew, doscientos Chipewyan Athabasca (Dené), doscientos mestizos y un centenar de no aborígenes viven en Fort Chipewyan.

(4) Hanneke Brooymans, “ Cancer rates higher in communities near oil sands: Study”, Canwest News Service, Edmonton, 6-2-09.

(5) Kevin Timoney y Peter Lee, “Does the Alberta tar sands industry pollute? The Scientific Evidence”, The Open Conservation Biology Journal, 2009 (www.bentham.org/open/toconsbj).

(6) Familia de compuestos químicos, muchos de ellos cancerígenos.

(7) Erin N. Kelly, Jeffrey W. Short, David W. Schindler, Peter V. Hodson, Mingscheng Ma, Alvin K. Kwan y Barbra L. Fortin, “Oil sands development contributes polycyclic aromatic compounds to the Athabasca River and its tributaries”, Proceedings of the National Academy of Sciences, Washington, 7-12-09.

(8) Todos los montos mencionados están en dólares canadienses.

(9) Los Cris Mikisew cuestionaron un proyecto de ruta sobre su territorio porque no habían sido consultados; en 2000, la Corte Suprema de Canadá les dio la razón.

(10) Término utilizado por los autóctonos de Canadá para designar a los amerindios. 11 Michel Sauvé , “ Canadian dispatches from medical fronts: Fort McMurray”, Canadian Medical Association Journal, Ottawa, 3-7-07.

(12) Andrew Nikiforuk, Tar sands: Dirty oil and the future of a continent, Greystone Books, Vancouver, 2008.

(13) Sobeys es la segunda cadena de supermercados de alimentos del país.

(14) Carolyn Campbell, “In Situ tar sands extraction risks contaminating massive aquifers ” , Wild Land Advocates, Vol. XVI, N° 5, Calgary, octubre de 2008.

(15) Danielle Droitsch, “Watered Down: Overcoming federal inaction on the impact of oil sands development to water resources ”, Water Matters, Calgary, octubre de 2009.

(16) Consejero político de Harper hasta su victoria en 2006, se lo considera su maestro intelectual.

(17) Tom Flanagan, “Resource industries and security. Issues in Northern Alberta”, Canadian Defence and Foreign Affairs Institute, Calgary, junio de 2009.

Traducción: Patricia Minarrieta

http://www.monde-diplomatique.fr/2010/04/RAOUL/18996

Fuente: Rebelion.org