sábado, 2 de abril de 2011

Revelado el acuerdo entre EE.UU. y Arabia Saudí


Asia Times Online

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Vosotros invadís Bahréin. Nosotros eliminamos a Muamar Gadafi en Libia. Es, en breve, la esencia de un trato cerrado entre el gobierno de Barack Obama y la Casa de Saud. Dos fuentes diplomáticas de las Naciones Unidos lo confirmaron independientemente de que Washington, a través de la secretaria de Estado Hillary Clinton, dio el visto bueno para la invasión de Bahréin por Arabia Saudí y la represión del movimiento pro democracia en su vecino a cambio de un “sí” de la Liga Árabe a la zona de exclusión aérea sobre Libia, la principal justificación que llevó a la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
La revelación provino de dos diplomáticos diferentes, un europeo y un miembro del BRIC y la hicieron por separado a un experto estadounidense y a Asia Times Online. Debido al protocolo diplomático, sus nombres no se pueden mencionar. Uno de los diplomáticos dijo: “Es el motivo por el que no pudimos apoyar la resolución 1973. Y argumentamos que Libia, Bahréin y Yemen eran casos similares, y pedimos una comisión investigadora. Mantenemos nuestra posición oficial de que la resolución no es clara, y podría interpretarse de una manera beligerante.”

Como informó Asia Times Online, el apoyo total de la Liga Árabe a la zona de exclusión aérea es un mito. De los 22 miembros plenos, sólo 11 estuvieron presentes en la votación. Seis de ellos eran miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC), el club apoyado por EE.UU. de reinos/dominios de jeques del Golfo, con su mandamás, Arabia Saudí. Siria y Argelia estuvieron en contra. Arabia Saudí solo tuvo que “seducir” a otros tres miembros para obtener los votos.

Traducción: solo nueve de los 22 miembros de la Liga Árabe votaron por la zona de exclusión aérea. La votación fue esencialmente una operación dirigida por la Casa de Saud y Amr Moussa, secretario general de la Liga Árabe, ansioso de pulir su currículo ante Washington con la meta de llegar a ser el próximo presidente egipcio.

Por lo tanto, al principio, hubo la gran revuelta árabe de 2011. Luego, inexorablemente, vino la contrarrevolución estadounidense-saudí.

Alegría de los logreros

Los imperialistas humanitarios lo presentarán en masa como una “conspiración”, tal como han afirmado que el bombardeo de Libia impidió una hipotética masacre en Bengasi. Defenderán a la Casa de Saud diciendo que actuó para aplastar una subversión iraní en el Golfo; obviamente la ‘R2P’, -“responsabilidad de proteger”– no se aplica a la gente de Bahréin. Promoverán activamente la Libia post Gadafi como una nueva y petrolera Meca de los derechos humanos, completada con agentes de los servicios de inteligencia de EE.UU., operaciones clandestinas, fuerzas especiales y contratistas marrulleros.

Digan lo que digan, no cambiarán los hechos en el terreno –los resultados gráficos del baile sucio de EE.UU. y los saudíes-. Asia Times Online [Rebelión] ya ha informado de quién se beneficia de la intervención extranjera en Libia (Vea “No hay negocio como el de la guerra”, del 31 de marzo). Los protagonistas incluyen al Pentágono (a través de AFRICOM), a la OTAN, Arabia Saudí, Moussa de la Liga Árabe y Qatar. Agreguemos a la lista la dinastía al-Khalifa en Bahréin, diversos contratistas de armamentos y a los sospechosos neoliberales de siempre, ansiosos de privatizar todo en la nueva Libia, incluso el agua. Y ni siquiera hablamos de los buitres occidentales que revolotean sobre la industria del petróleo y del gas de Libia.

Desvelada está, sobre todo, la sorprendente hipocresía del gobierno de Obama, que presenta un burdo golpe geopolítico que involucra África y el Golfo Pérsico como una operación humanitaria. En cuanto al hecho de que se trata de otra guerra de EE.UU. contra una nación musulmana, se trata sólo de una “acción militar cinética”.

Hay amplia especulación, tanto en EE.UU. como en todo Medio Oriente, de que considerando el impasse militar, y corto, de que la “coalición de los dispuestos” relegue a la familia Gadafi al olvido con sus bombas, Washington, Londres y París se den por satisfechos con el control de Libia oriental; una versión norteafricana de un Emirato del Golfo rico en petróleo. A Gadafi le quedaría una Tripolitania hambrienta al estilo de Corea del Norte.

Pero considerando las últimas deserciones importantes del régimen, más la fase final deseada (“Gadafi debe irse”, en las propias palabras del presidente Obama), Washington, Londres, París y Riad no se darán por satisfechos con otra cosa que con todo el kebab. Incluida una base estratégica para AFRICOM y la OTAN.

Acorralen a los sospechosos de siempre

Uno de los efectos secundarios del trato sucio EE.UU.-Arabia Saudí es que la Casa Blanca hace todo lo que puede para asegurar que el drama de Bahréin sea enterrado por los medios estadounidenses. La presentadora de noticias de BBC America, Katty Kay, por lo menos tuvo la decencia de subrayar: “Les gustaría que esto [Bahréin] desapareciera porque no hay ninguna ventaja real para ellos en el apoyo a la rebelión de los chiíes”.

Por su parte el emir de Qatar, Jeque Hamad bin Khalifa al Thani, se presentó en al-Jazeera y dijo que la acción fue necesaria porque el pueblo libio fue atacado por Gadafi. Los periodistas, generalmente decentes, de al-Jazeera podrían haber preguntado cortésmente al emir si enviaría sus Mirage a proteger al pueblo de Palestina contra Israel, o a sus vecinos en Bahréin contra Arabia Saudí.

La dinastía al-Khalifa en Bahréin es esencialmente un montón de colonos suníes que se apoderaron del país hace 230 años. Durante gran parte del Siglo XX, fueron complacientes esclavos del imperio británico. El Bahréin moderno no viene bajo el espectro de un empujón de Irán: no es más que un mito de al-Khalifa (y de la Casa de Saud).

Los bahreiníes, históricamente, siempre han rechazado que formen parte de una especie de nación chií dirigida por Irán. Las protestas son antiguas, y forman parte de un verdadero movimiento nacional, mucho más allá de sectarismo. No es sorprendente que la consigna en la icónica rotonda Perla, aplastada por el temible Estado policial al-Khalifa, haya sido: “ni suní, ni chií: bahreiní”.

Lo que querían los manifestantes era esencialmente una monarquía constitucional; un parlamento legítimo; elecciones libres y justas; y no más corrupción. Lo que obtuvieron en su lugar fue “Bahréin amigo de las balas” en lugar de “Bahréin amigo de los negocios”, y una invasión auspiciada por la Casa de Saud.

Y la represión continúa, invisible para los medios corporativos de EE.UU. Los twitters gritan que todo el mundo y su vecino están siendo arrestados. Según Nabeel Rajab, presidente del Centro Bahréin por los Derechos Humanos, más de 400 personas han desaparecido o están detenidas, algunas “arrestadas en puestos de control comandados por matones traídos de otros países árabes y asiáticos, llevan máscaras negras en las calles”. Incluso el bloguero Mahmood Al Yousif fue arrestado a las 3 de la mañana, provocando sospechas de que lo mismo ocurrirá a todo bahreiní que haya blogueado, twitteado, o colgado mensajes en Facebook a favor de la reforma.

El policía global progresa

Amanecer de la Odisea ha terminado. Ahora viene Protector Unificado –dirigido por el canadiense Charles Bouchard-. Traducción: el Pentágono (como en AFRICOM) transfiere la “acción militar cinética” a sí mismo (como a la OTAN, que no es otra cosa que el Pentágono gobernando Europa). AFRICOM y la OTAN son ahora uno solo.

El espectáculo de la OTAN incluirá ahora ataques aéreos y de misiles crucero; un bloqueo naval de Libia; y tenebrosas operaciones en tierra no especificadas para ayudar a los “rebeldes”. Hay que esperar incursiones duras de helicópteros artillados al estilo AfPak –con el correspondiente “daño colateral”.

Una curiosa situación ya se hace visible. La OTAN permite deliberadamente que las fuerzas de Gadafi avancen a lo largo de la costa del Mediterráneo para repeler a los “rebeldes”. Hace rato que no hay ataques aéreos selectivos.

El objetivo posiblemente es extraer concesiones políticas y económicas del Consejo Nacional Interino (INC) infestado de desertores y exiliados libios, un reparto sospechoso de personajes que incluye al ex ministro de justicia Mustafa Abdel Jalil, al ex secretario de planificación educado en EE.UU. Mahmoud Jibril y al ex residente en Virginia, el nuevo “comandante militar” y agente de la CIA Khalifa Hifter. El laudable movimiento indígena Juventud del 17 de Febrero –que estuvo a la vanguardia del levantamiento de Bengasi– ha sido totalmente marginado.

Es la primera guerra africana de la OTAN, tal como Afganistán es la primera guerra de la OTAN en Asia central y del sur. Configurada ahora firmemente como brazo armado de la ONU, la policía global OTAN progresa, implementando su “concepto estratégico” aprobado en la cumbre de Lisboa en noviembre pasado (vea “Bienvenido a OTANstán”, Rebelión, 21 de noviembre de 2010).

Hay que eliminar la Libia de Gadafi para que el Mediterráneo –el mare nostrum de la antigua Roma– se convierta en un lago de la OTAN. Libia es la única nación del norte de África que no está subordinada a AFRICOM, a CENTCOM o a alguna otra de la miríada de “cooperaciones” de la OTAN. Las otras naciones no relacionadas con la OTAN son Eritrea, la República Árabe Saharaui Democrática, Sudán y Zimbabue.

Además, dos miembros de la “Iniciativa de Cooperación de Estambul” de la OTAN –Qatar y los Emiratos Árabes Unidos– combaten ahora por primera vez junto a AFRICOM/OTAN. Traducción: la OTAN y los socios del Golfo Pérsico libran una guerra en África. ¿Europa? Es demasiado provincial. El camino es el policía global.

Según la propia doble moral oficial del gobierno de Obama, los dictadores que son elegibles para el “acercamiento estadounidense” –como los de Bahréin y Yemen– pueden estar tranquilos, y no se les castigará hagan lo que hagan. Y más vale que tengan cuidado los que son elegibles para “alteración de régimen”, desde África a Medio Oriente y Asia. La policía global OTAN los va a liquidar. Con tratos sucios o sin ellos.

Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge”. Su último libro es “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com.


Fuente: Rebelion.org
Libia, lo justo y lo injusto


LMD

"Todos los pueblos del mundo
que han lidiado por la libertad
han exterminado al fin a sus tiranos ."
Simón Bolívar

Los insurgentes libios merecen la ayuda de todos los demócratas. El coronel Gadafi es indefendible. La coalición internacional que lo ataca carece de credibilidad. No se construye una democracia con bombas extranjeras. Por ser en parte contradictorias, estas cuatro evidencias nutren cierto malestar, en particular en el seno de las izquierdas, con respecto a la operación Amanecer de la Odisea comenzada el pasado 19 de marzo.

La insurrección de las sociedades árabes constituye el mayor acontecimiento político internacional desde el derrumbe, en Europa, del socialismo autoritario de Estado en 1989. La caída del muro del Miedo en las autocracias árabes es el equivalente contemporáneo de la caída del muro de Berlín. Un auténtico terremoto mundial. Por producirse en el área de mayores reservas de hidrocarburos del planeta, y en el epicentro del "foco perturbador" del mundo (ese "arco de todas las crisis" que va de Pakistán al Sahara Occidental, pasando por Irán, Afganistán, Irak, Líbano, Palestina, Somalia, Sudán, Darfur y Sahel), su onda de expansión modifica toda la geopolítica internacional.

Algo se rompió para siempre en el mundo árabe el pasado 14 de enero. Ese día, manifestantes tunecinos que desde hacía semanas reclamaban en las plazas libertad y democracia, consiguieron derrocar al déspota Ben Alí. Comenzaba el deshielo de las viejas tiranías árabes. Un mes después, en Egipto, corazón de la vida política árabe, un poderoso movimiento de protesta social expulsaba a su vez del poder al general Mubarak. Entonces, como si de repente descubriesen que los regímenes autoritarios, desde Marruecos hasta Bahréin, fuesen colosos con pies de arena, decenas de miles de ciudadanos árabes se lanzaron a las plazas gritando su hartazgo infinito de los ajustes sociales y de las dictaduras (1).

La fuerza espóntanea de estos vientos de libertad sorprendió a todas las cancillerías del mundo. Cuando comenzaron a soplar sobre las dictaduras aliadas de Occidente (en Túnez, Egipto, Marruecos, Jordania, Arabia Saudí, Bahréin, Irak, Yemen), las grandes capitales occidentales, empezando por Washington, Londres y París, se sumieron en un prudente mutismo, o alternaron declaraciones que revelaban su profundo malestar ante el riesgo de ver desaparecer a sus "amigos dictadores" (2).

Mucho más sorprendente fue, durante esta primera fase (de mediados de diciembre a mediados de febrero), el silencio de los gobiernos progresistas de América Latina, considerados por toda una parte de la izquierda internacional como su principal referente contemporáneo. Sorpresa tanto más grande puesto que estos Gobiernos tienen mucho en común con el movimiento insurreccional árabe: habían llegado al poder mediante las urnas, aupados por poderosos movimientos sociales (en Venezuela, Brasil, Uruguay y Paraguay) que, en varios países (Ecuador, Bolivia, Argentina), después de haber resistido a dictaduras militares, también habían derrocado pacíficamente a gobernantes corruptos.

Inmediata debía de haber sido allí la solidaridad con las insurrecciones árabes, réplicas de sus propios alzamientos cívicos. No lo fue. Y eso que el carácter izquierdista del movimiento no ofrecía dudas. El conocido intelectual egipcio Samir Amin lo describe así: "Las fuerzas principales en movimiento durante los meses de enero y de febrero eran de izquierdas. Demostraron que tenían una resonancia popular gigantesca pues llegaron a movilizar a ¡más de quince millones de manifestantes en todo Egipto! Los jóvenes, los comunistas, fragmentos de las clases medias democráticas constituyeron la columna vertebral de ese movimiento" (3).

A pesar de ello, hubo que esperar al 14 de febrero -o sea tres días después de la caída del odiado Mubarak y un día antes del comienzo de la insurrección popular en Libia- para que, por fin, un líder latinoamericano calificase la rebelión árabe de "revolucionaria" en una declaración que explicaba con lucidez: "Los pueblos no desafían la represión y la muerte, ni permanecen noches enteras protestando con energía, por cuestiones simplemente formales. Lo hacen cuando sus derechos legales y materiales son sacrificados sin piedad a las exigencias insaciables de políticos corruptos y de los círculos nacionales e internacionales que saquean el país" (4).

Pero cuando, naturalmente, esa rebelión se extendió a los Estados autoritarios del mal llamado "socialismo árabe" (Argelia, Libia, Siria), cayó de nuevo un pesado mutismo en las capitales del progresismo latinoamericano. Políticamente podía aún interpretarse de dos maneras: simple prolongación del prudente silencio que hasta entonces, globalmente, habían observado esas cancillerías con respecto a acontecimientos muy alejados de sus principales centros de interés; o expresión de un malestar político frente al riesgo de perder, en su pulso con el imperialismo, a aliados estratégicos...

Ante el peligro de que triunfase esta segunda opción, varios intelectuales relevantes (5) avisaron de inmediato que ello significaría algo impensable para Gobiernos seguidores del mensaje universal del bolivarianismo. Porque sería afirmar que una relación estratégica entre Estados es más importante que la solidaridad con los pueblos en lucha. Lo cual conduciría, más tarde o más temprano, a cerrar los ojos ante cualquier eventual atrocidad contra los derechos humanos (6). Y en este caso el ideal solidario de la revolución latinoamericana naufragaría en el helado océano de la Realpolitik.

En el tablero de la política internacional, la Realpolitik (definida por Bismarck, el "canciller de hierro" prusiano, en 1862) considera que los países se reducen a sus Estados. Jamás toma en cuenta a sus sociedades. Según ella, los Estados se mueven sólo en función de sus fríos intereses y de sus alianzas estratégicas (cuya finalidad esencial es la preservación del Estado, no la protección de la sociedad). Desde la paz de Westfalia en 1648, la doctrina geopolítica establece que la soberanía de los Estados es intangible en virtud del principio de no-injerencia, y que un Gobierno, sea cual sea el modo en que llegó al poder, tiene total libertad de hacer lo que quiera en sus asuntos internos.

Semejante idea de la soberanía -que sigue siendo dominante- ha visto erosionada su legitimidad desde el final de la Guerra Fría en 1989. Y ello en nombre de los derechos de los ciudadanos, y de una concepción más ética de las relaciones internacionales. Las dictaduras, cuyo número se reduce de año en año, van resultando cada vez más ilegítimas en criterios del derecho internacional. Y moralmente inaceptables porque, entre otros graves abusos, desposeen a las personas de sus atributos de ciudadano.

Basado en este razonamiento, se desarrolló en los años 1990, el concepto de derecho de injerencia o deber de asistencia que condujo, pese a aceptables pretextos de fachada, a desastres político-humanitarios de gran envergadura en Kosovo, Somalia, Bosnia... Y finalmente, bajo la conducción de los neoconservadores estadounidenes, al desastre total de la guerra de Irak (7).

Pero tan trágicos fracasos no han interrumpido la idea de que un mundo más civilizado debe ir abandonando una concepción de la soberanía interna establecida hace casi cuatro siglos en nombre de la cual poderes no elegidos democráticamente han cometido (y cometen) incontables atrocidades contra sus propios pueblos.

En 2006, las Naciones Unidas, en su Resolución 1674, han hecho de la protección de los civiles, incluso contra su propio Gobierno cuando éste usa armas de guerra para reprimir manifestaciones pacíficas, una cuestión fundamental. Que modifica, por primera vez desde el Tratado de Westfalia, -en materia de derecho internacional- la concepción misma de la soberanía interna y del principio de no-injerencia. La Corte Penal Internacional (CPI), creada en 2002, va en idéntico sentido.

Y en ese mismo espíritu, muchos líderes latinoamericanos denunciaron con justa razón la pasividad o la complicidad de grandes potencias democráticas ante los graves crímenes cometidos contra la población civil, entre 1970 y 1990, por las dictaduras militares en Chile, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y tantos otros países mártires de Centro y Suramérica.

Por eso sorprendió que, cuando en Libia, a partir del 15 de febrero, empezaron las protestas sociales pacíficas, inmediatamente reprimidas por las fuerzas del coronel Gadafi con desmedida violencia (233 muertos en los primeros días) (8), ningún mensaje de solidaridad con los civiles reprimidos llegase de América Latina. Ni tampoco al estallar, el 20 de febrero, el "Tripolitazo": cuando unos 40.000 manifestantes denunciaron la carestía de la vida, la degradación de los servicios públicos, las privatizaciones impuestas por el FMI, y la ausencia de libertades.

Igual que durante el "Caracazo" del 27 de febrero de 1989 en Venezuela, esa insurrección tripolitana, retransmitida por decenas de testigos oculares, se extendió como reguero de pólvora por toda la capital, se multiplicaron las barricadas, ardió la sede del Gobierno, las comisarías fueron incendiadas, los locales de la televisión oficial saqueados, el aeropuerto ocupado y el palacio presidencial asediado. El régimen libio empezó a tambalearse.

En semejantes circunstancias, cualquier otro dirigente razonable hubiese entendido que la hora de negociar y de abandonar el poder había llegado (9). No así el coronel Gadafi. A riesgo de sumir a su país en una guerra civil, el "Guía", en el poder desde hace 42 años, explicó que los manifestantes eran "jóvenes a los que Al Qaeda había drogado echándoles píldoras alucinógenas en el Nescafé"... (10). Y ordenó a las Fuerzas Armadas reprimir las protestas a cañonazos y con fuerza extrema. El canal Al Jazeera mostró los aviones militares ametrallando a los manifestantes civiles (11).

En Bengasi, para defenderse contra la brutalidad de la represión, un grupo de protestatarios asaltó un arsenal de la guarnición local y se apoderó de miles de armas ligeras. Varios destacamentos militares, enviados por Gadafi para sofocar en sangre la protesta, se sumaron, con tanques y pertrechos, a la rebelión. En condiciones muy desfavorables para los insurrectos, empezaba la guerra civil.   Un conflicto impuesto por Gadafi contra un pueblo que estaba pidiendo pacíficamente el cambio.

Hasta ese momento, las capitales de la América Latina progresista siguen silenciosas. Ni una palabra de solidaridad, ni tan siquiera de compasión con los rebeldes civiles que luchan y mueren por la libertad.

Hasta que, el 21 de febrero, en un intento de alejar cualquier acusación contra ella, la diplomacia británica -cuya responsabilidad es central en la rehabilitación del coronel Gadafi a partir de 2004 en la escena internacional- por la voz del ministro de Exteriores William Hague, anuncia que el líder libio "podría haber huido de su país y estar dirigiéndose a Venezuela" (12).

Es falso. Y Caracas lo desmiente rotundamente. Pero los medios de comunicación internacionales muerden el cebo, y ponen de inmediato los focos sobre la conexión que el Foreign Office ha sugerido. Minimizando los ostentosos recibimientos del dictador libio en Roma, Londres, París o Madrid, la prensa mundial insiste en las relaciones del "Guía" con Caracas. El propio Gadafi cae en la celada y también menciona a Venezuela en su primer discurso desde el comienzo de las protestas. Lo hace para negar su huida a ese país, pero ello da pie a nuevas especulaciones sobre el "eje Trípoli-Caracas". Gadafi añade: "Los manifestantes son ratas, drogados, un complot de extranjeros, de norteamericanos, de Al Qaeda y de locos" (13).

Esta perezosa jácara del "complot norteamericano" es retomada como argumento por varios dirigentes progresistas suramericanos – Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, entre otros – , para expresar ahora, cada uno a su modo, una clara solidaridad con el dictador libio (14) bajo los sufridos pretextos de que la "situación es confusa", que los "medios de comunicación mienten" y que "nadie sabe quiénes son los rebeldes".

Ni una frase de compunción hacia un pueblo sublevado contra un tirano militar que manda disparar contra sus propios ciudadanos. Ninguna alusión tampoco a la famosa sentencia del Libertador Simón Bolívar: "Maldito sea el soldado que vuelve las armas contra su pueblo", doctrina fundamental del bolivarianismo.

La inmensidad del error político sobrecoge. Una vez más, unos gobiernos progresistas conceden prioridad, en materia de relaciones internacionales, a cínicas consideraciones estratégicas que se hallan en perfecta contradicción con su propia naturaleza política. ¿Les conducirá ese razonamiento a expresar también su apoyo a otro infrecuentable tiranillo local, Bachar El Asad, presidente de Siria, un país que vive bajo estado de alarma desde 1962 y cuyas fuerzas de represión tampoco han dudado en disparar con fuego real contra pacíficos manifestantes desarmados?

En lo que respecta a Libia, la única iniciativa latinoamericana positiva, fue la del presidente de Venezuela Hugo Chávez quien propuso, el 1 de marzo, el envío a Trípoli de una Comisión internacional de mediación constituida por representantes de países del Sur y del Norte para tratar de poner fin a las hostilidades y negociar un acuerdo político entre las partes. Rechazada por Seif el Islam, el hijo del "Guía", pero aceptada por Gadafi, esta importante tentativa de mediación será torpemente descartada por Washington, París, Londres y los propios insurgentes libios.

A partir de ahí, las cancillerías progresistas suramericanas van a insistir en su apoyo a un perfecto iluminado. Hace, en efecto, decenios que Muamar el Gadafi dejó de ser aquel capitán revolucionario que, en 1969, derrocó a la monarquía, expulsó de su país las bases militares estadounidenses y proclamó una singular "República árabe y socialista".

Desde el final de los años 1970, su errática trayectoria y sus delirios ideológicos (véase su disparatado Libro Verde) lo han convertido en un dictador imprevisible, tornadizo y jactancioso. Semejante a aquellos tiranos locos que América Latina conoció en el siglo XIX con el nombre de "caudillos bárbaros" (15). Ejemplos de sus trastornos: la expedición militar de 3.000 hombres que lanzó, en 1978, en auxilio del sanguinario Idi Amín Dadá, otro demente presidente de Uganda... O su afición a un juego erótico con chicas menores llamado "bunga bunga" que le enseñó a su socio italiano Silvio Berlusconi... (16).

Gadafi jamás se ha sometido a ninguna elección. En torno a su imagen ha establecido un culto de la personalidad que linda con el endiosamiento. En la "masocracia" (Jamahiriya) libia no existe ningún partido político, sólo hay "comités revolucionarios". Habiéndose autoproclamado "Guía" vitalicio de su país, el dictador se considera por encima de las leyes. En cambio, el vínculo familiar es, según él, fuente de Derecho. Basado en ello, por antojo, nombró a sus hijos para los puestos de mayor responsabilidad del Estado y los de mayor rentabilidad en los negocios.

Tras la (ilegal) invasión de Irak en 2003, temiendo ser el siguiente de la lista, Gadafi se arrodilló ante Washington, firmó acuerdos con la Administración de Bush, erradicó sus armas de destrucción masiva e indemnizó a las víctimas de sus atentados terroristas. Para complacer a los "neocons" estadounidenses se erigió en un perseguidor de Osama Ben Laden y de la red Al Qaeda. Estableció también acuerdos con la Unión Europea para convertirse en cancerbero retribuido de los emigrantes africanos. Pidió ingresar en el FMI (17), creó zonas especiales de libre comercio, cedió los yacimientos de hidrocarburos a las grandes transnacionales occidentales y eliminó los subsidios a los productos alimenticios de primera necesidad. Inició el proceso de privatización de la economía, lo que provocó un importante aumento del desempleo y agravó las desigualdades.

El "Guía" protestó contra el derrocamiento del dictador tunecino Ben Alí a quien consideraba como "el mejor gobernante de la historia de Túnez". En materia de inhumanidad, sus fechorías son incontables. Desde su apoyo a conocidas organizaciones terroristas hasta su demostrada participación en atentados contra aviones civiles, pasando por su encarnizamiento contra cinco inocentes enfermeras búlgaras torturadas durante años en prisión, o el fusilamiento sin juicio, en la siniestra cárcel Abú Salim de Trípoli, en 1996, de un millar de prisioneros originarios de Bengasi (18).

La actual revuelta empezó precisamente en esa ciudad cuando, el 15 de febrero, las familias de estos fusilados, animadas por las protestas en los países árabes, se echaron a la calle para exigir pacíficamente la liberación del abogado Fathy Terbil quien, desde hace quince años, defiende el derecho a recuperar los cuerpos de sus parientes ejecutados (19). Las imágenes mostrando la brutalidad de la represión de esta manifestación – difundidas por las redes sociales y el canal Al Jazeera – escandalizaron a la población. Al día siguiente, las protestas se habían ampliado masivamente y extendido a otras ciudades. Sólo en Bengasi, 35 personas fueron asesinadas por la policía y las milicias gadafistas (20).

Tan alto grado de ensañamiento contra la población civil (21) hizo legítimamente temer, a mediados de marzo, cuando las huestes gadafistas empezaron a cercar Bengasi, que se cometiese un baño de sangre. En un discurso dirigido a "las ratas" de esa ciudad, el "Guía" dejó muy claras sus intenciones: "Llegamos esta noche. Empezad a prepararos. Os iremos a sacar del fondo de vuestros armarios. No habrá piedad" (22).

En ayuda de los asediados libios, que reclamaban a gritos ayuda internacional (23), deberían haber acudido en primer lugar los pueblos recientemente liberados de Túnez y Egipto. Era su responsabilidad principal. Pero lamentablemente los Gobiernos de estos dos países no supieron estar a la altura de las circunstancias históricas.

En ese contexto de urgencia, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó, el 17 de marzo, la resolución 1973 que establece un régimen de exclusión aérea en Libia con el fin de proteger a la población civil y hacer cesar las hostilidades (24). La Liga Árabe había dado su acuerdo preliminar. Y, cosa excepcional, la resolución fue presentada por un Estado árabe: el Líbano (además de Francia y Reino Unido). Ni China, ni Rusia, que disponen de derecho de veto, se opusieron. Brasil y la India tampoco votaron en contra. Varios países africanos se pronunciaron a favor: Sudáfrica (la patria de Mandela), Nigeria y Gabón. Ningún Estado se opuso.

Se puede estar en contra de la estructura actual de Naciones Unidas, o estimar que su funcionamiento deja mucho que desear. O que las potencias occidentales dominan esa organización. Son críticas aceptables. Pero, por ahora, la ONU constituye la única fuente de derecho internacional. En ese sentido, y contrariamente a las guerras de Kosovo o de Irak que nunca tuvieron el aval de la ONU, la intervención actual en Libia es legal, según el derecho internacional; legítima, según los principios de la solidaridad entre demócratas; y deseable, para la fraternidad internacionalista que une a los pueblos en lucha por su libertad.

Se podría añadir que potencias musulmanas reticentes en un primer momento como Turquía han acabado por participar en la operación.

Se podría recordar también que si Gadafi, como era su intención, hubiese anegado en sangre la insurrección popular, habría enviado una señal de vía libre a los demás tiranos de la región. Alentándolos de ese modo a aplastar ellos también, sin miramientos, las protestas locales. Basta con observar que, en cuanto las tropas de Gadafi se aproximaron a sangre y fuego en medio de la pasividad internacional a Bengasi, los regímenes de Bahréin y de Yemen no dudaron ya en disparar con fuego real contra los manifestantes pacíficos. No lo habían hecho hasta entonces. Pero apostaron a su vez por el inmovilismo internacional.

La Unión Europea, en particular, tiene una responsabilidad específica en este asunto. No sólo militar. Es menester pensar en la próxima etapa de consolidación de las nuevas democracias que van a ir surgiendo en esta región tan vecina. Apoyar la "primavera árabe" supone asimismo el lanzamiento de un verdadero "Plan Marshall", o sea, una ayuda económica masiva "semejante a la que se ofreció a Europa del Este después de la caída del muro de Berlín" (25).

¿Significa todo esto que la operación Amanecer de la Odisea no plantea problemas? En absoluto. En primer lugar, porque los Estados u Organizaciones que la capitanean (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, OTAN) son los "sospechosos habituales" implicados en múltiples aventuras guerreras sin la mínima cobertura legal, legítima o humanitaria. Aunque esta vez los objetivos de solidaridad democrática parecen más evidentes que los nexos con la seguridad nacional de Estados Unidos, cabe preguntarse ¿desde cuándo les ha importado a estas potencias la democracia en Libia? Por ello carecen de credibilidad.

Segundo: existen otras injusticias en esta misma región -el sufrimiento palestino, la intervención militar saudí en Bahréin contra la indefensa mayoría chií, la desproporcionada brutalidad de los Gobiernos de Yemen y de Siria...- ante las cuales las mismas potencias que atacan a Gadafi hacen la vista gorda dando prueba de una doble moral.

Tercero: el objetivo debe ser el que fija la resolución 1973, y sólo ése: ni invasión terrestre, ni víctimas civiles. La ONU no ha dado licencia para derrocar a Gadafi, aunque bien parece que ese sea el objetivo final (e ilegal) de la operación. En ningún caso esta intervención debe servir de precedente para otras aventuras guerreras contra Estados situados en el punto de mira de las potencias occidentales dominantes.

Cuarto: la historia enseña (y el caso de Afganistán lo demuestra) que es más fácil entrar en una guerra que salir de ella. Y quinto: el olor a petróleo de toda esta operación apesta.

Los pueblos árabes están sin duda sopesando lo justo y lo injusto de la actual intervención militar en Libia. En su gran mayoría apoyan a los insurgentes (aunque se siga sin saber bien quiénes son y aunque se sospeche que varios elementos indeseables figuran en el actual Consejo Nacional de Transición). Por el momento, hasta finales de marzo, en ninguna capital árabe se han producido manifestaciones de rechazo a la operación. Al contrario, como estimuladas por ella, nuevas protestas contra las autocracias se intensificaron en Marruecos, Yemen, Bahréin... Y sobre todo en Siria.

Obtenida la zona de exclusión aérea y a salvo ya la población civil de Bengasi, las dos principales exigencias de la Resolución 1973 estaban cumplidas a finales de marzo. Aunque otras demandas no lo estaban aún (el cese el fuego por parte de las fuerzas gadafistas, y la garantía por éstas de acceso seguro a la ayuda humanitaria internacional), a partir de ese momento los bombardeos debieron cesar. Tanto más cuanto la OTAN, que no ha recibido mandato internacional para ello, ha asumido el 31 de marzo el liderazgo militar de la ofensiva. La Resolución tampoco autoriza a armar, entrenar y dirigir militarmente a los rebeldes. Porque ello supone un mínimo de fuerzas extranjeras ("comandos especiales") presentes en el suelo libio, lo cual está explícitamente excluido por la resolución 1973 del Consejo de Seguridad.

Es urgente que los miembros de ese Consejo de la ONU vuelvan ahora a consultarse; que se tenga en cuenta la posición de China, Rusia, la India y Brasil para imponer un alto el fuego inmediato y buscar una salida no militar al drama libio.

Una solución que tome en cuenta también la iniciativa de la Unión Africana, garantice la integridad territorial de Libia, impida toda invasión terrestre de fuerzas extranjeras, preserve las riquezas del subsuelo contra la rapacidad de algunas potencias foráneas, ponga fin a la tiranía, y reafirme la aspiración a la libertad y a la democracia de los ciudadanos.

En Libia, sólo una salida política negociada por todas las partes será justa.

(1) Léase Ignacio Ramonet, “Cinco causas de la insurrección árabe”, Le Monde diplomatique en español, marzo de 2011.
(2) Léase Ignacio Ramonet, "Túnez, Egipto, Marruecos, esas dictaduras amigas", www.monde-diplomatique.es/
 (3) Christophe Ventura, "Entrevista con Samir Amin", Mémoire des luttes, París, 29 de marzo de 2011.
(4) Fidel Castro, "La Rebelión Revolucionaria en Egipto", Granma, La Habana, 14 de febrero de 2011.
(5) Léase, por ejemplo, Santiago Alba y Alma Allende, "Del mundo árabe a América Latina", Rebelión, 24 de febrero de 2011; y Atilio Borón, "No abandonar a los pueblos árabes", Página 12, Buenos Aires, 7 de marzo de 2011.
(6) Error que ya cometió dos veces la revolución cubana cuando apoyó la intervención militar del Pacto de Varsovia en Praga para aplastar la insurrección popular checoslovaca en agosto de 1968, y cuando aprobó la invasión de Afganistán por la Unión Soviética en diciembre de 1979.
(7) Léase Ignacio Ramonet, Irak, historia de un desastre, Debate, Madrid, 2005.
(8) Agencia Reuters, 21 de febrero de 2011. (9) En América Latina, ante protestas populares de gran envergadura, varios presidentes (elegidos democráticamente) se resignaron a renunciar a su cargo. Tres de ellos en Ecuador: Abdalá Bucarán, "por incapacidad mental", en 1997; Jamil Mahuad, en 2000; y Lucio Gutiérrez, en 2002. Dos en Bolivia: Gonzalo Sánchez de Lozada, en 2003; y Carlos Mesa, en 2005. Uno en Perú, Alberto Fujimori, en 2000. Y otro en Argentina, Fernando de la Rúa, en 2001.
(10) El País, Madrid, 24 de marzo de 2011. (11) The Guardian, Londres, 21 de febrero de 2011.
(12) Agencia AFP, 21 de febrero de 2011. (13) www.rue89.com/2011/02/22/kadhafi-je-suis-a-tripoli-pas-au-venezuela-191416
(14) El más antiimperialista de los líderes árabes, Hassan Nasrallah, secretario general del Hezbolá libanés, ha declarado que es "irracional" decir que las revoluciones árabes, y singularmente la libia (que cuenta también con el apoyo de Irán), fueron preparadas en cocinas estadounidenses. Discurso del Hassan Nasrallah, 19 de marzo de 2011. http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=&inicio=0
  (15) Alcides Arguedas, Los Caudillos bárbaros, editorial Vda L. Tasso, Barcelona, 1929. Léase también Max Daireaux, Melgarejo, Editorial Andina, Buenos Aires, 1966.
(16) Cf. Quentin Girard, "Toi vouloir faire bunga-bunga?", Slate, París, 12 de noviembre de 2010. http://www.slate.fr/story/30061/bunga-bunga-berlusconi
(17) Léase "Le Rapport du FMI qui félicite la Libye", in Mémoire des luttes, París, 11 de marzo de 2011. http://www.medelu.org/spip.php?article761
(18) Léase, Brian May, "Informe sobre Libia", Amnistía Internacional, Londres, 27 de mayo de 2010. http://www.amnesty.be/doc/communiques-et-publications/Les-rapports-annuels/Le-rapport-annuel-2010/Moyen-Orient-et-Afrique-du-nord,2038/article/libye-16281
(19) Cf. Evan Hill, "The day the Katiba fell", Al Jazeera English, 2 de marzo de 2011. http://english.aljazeera.net/indepth/spotlight/libya/2011/03/20113175840189620.html
(20) Ibid.
(21) Estos y otros crímenes han conducido al fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, el argentino Luis Moreno Ocampo, a abrir una investigación contra Muamar el Gadafi, acusado de "crímenes contra la humanidad" por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
(22) Agencia AFP, 17 de marzo de 2011.
(23) Léase Khaled Al-Dakhil, "Pourquoi tant d'hésitations?", Al-Hayat, Londres (reproducido por Courrier Internacional, París, 17 de marzo de 2011).
(24) http://www.un.org/spanish/docs/sc/
(25) Nouriel Roubini, "Un plan Marshall pour le printemps arabe", Les Échos, París, 21 de marzo de 2011. 

Fuente: Rebelion.org

La Fuerza Aérea realizó un simulacro de rescate de pilotos en líneas enemigas

De las acciones, que tuvieron como escenario la IV Brigada y como espectadores a la prensa mendocina, 850 efectivos -había 12 paracaidistas- de todo el país. Y hubo un vistoso despliegue de aviones y helicópteros militares.

http://www.diariouno.com.ar/export/sites/diariouno/imagenes/2011/04/01/ejercicios-militares-10.JPG_1398818830.jpg

por Gonzalo Ponce

El 29 de marzo comenzó en Mendoza el ejercicio de Búsqueda y Rescate en Combate Valkyria 2011 en la IV Brigada Aérea. Pero recién este viernes 1 de abril la prensa tuvo acceso los entrenamientos militares y pudo registrar los vuelos de lanzamiento de paracaidistas y el simulacro de rescate de pilotos en líneas enemigas.

Las acciones cumplen parte de plan anual de ejercitaciones correspondientes a 2011 que continuarán hasta el 6 de abril. En el entrenamiento participan medios aéreos y terrestres del Comando de adiestramiento y alistamiento del Estado Mayor de la Fuerza Aérea Argentina.

Se cumplieron misiones relacionadas con la planificación y ejecución de tareas específicas de búsqueda y rescate en combate, simulando durante el desarrollo que las misiones se ejecutan en un escenario bélico.

En el ejercicio 12 paracaidistas del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) se lanzaron desde el aire para llevar adelante el rescate de un piloto que, teóricamente, se había eyectado.

El Mayor Enrique Navalias explicó que el GOE está compuesto de oficiales y suboficiales y tiene su asiento en la Séptima Brigada de la localidad de Moreno en Buenos Aires. Luego detalló que se dividieron en dos grupos para cumplir con las exigencias del ejercicio.

Complementariamente, los sistemas aéreos involucrados realizaron vuelos de reconocimiento de las zonas en las que luego se ejecutaron las operaciones.

En los ejercicios participan 850 efectivos pertenecientes a la I Brigada Aérea de Palomar, Buenos Aires, la II rigada de Paraná, Entre Ríos, la III Brigada de Reconquista, Santa Fe, la V Brigada Aérea de Villa Reynolds, San Luis, la VI de la Ciudad de Tandil, la VII Brigada de Moreno y la IX Brigada Aérea de Comodoro Rivadavia, todos sumados a la IV Brigada Aérea de Mendoza.

Los sistemas aéreos desplegados son C-130 Hércules, Fokker F-27, IA-58 Pucará, IA-63 Pampa serie II, Cessna-210 y los helicópteros SA-315 B Lama, Bell-212 y Hughes 500.

Durante todo el ejercicio se utilizará un radar MET III y se instalarán efectivos del Ejército Argentino en la zona de lanzamientos.

Fuente: diariouno.com.ar

Zapatero anuncia que no será candidato para las elecciones 2012 en España

Tras conseguir hitos históricos en materia de derechos civiles, el presidente abandona el liderazgo del PSOE en el peor momento para España, que con más de 4 millones de desocupados no consigue consolidar su tibia recuperación

sábado, 02 de abril de 2011

Zapatero anuncia que no será candidato para las elecciones 2012 en España

El presidente del gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, anunció hoy que no optará a un tercer mandato como candidato de su partido en las elecciones generales de 2012, desvelando, así, su futuro político en medio de una gran incertidumbre.

"No voy a ser candidato en las próximas elecciones generales”, dijo Zapatero ante los miembros del Comité Federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) reunido en Madrid.
“Dos legislaturas, ocho años, son suficientes”, remarcó tras explicar que tenía pensado tomar esta decisión desde hace siete años, cuando fue elegido por primera vez como presidente del gobierno.

Zapatero puso punto final a las especulaciones sobre su futuro político, un tema que se había instalado en la primera línea de la política española generando una incertidumbre que, en los últimos meses, alimentó el debate sucesorio en el PSOE.

Con la proximidad de las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo, algunos dirigentes regionales del PSOE exigieron públicamente al presidente que despejara la incógnita, concientes de que su imagen podía suponer un lastre para sus candidaturas.

A pesar de que mantuvo el suspenso hasta último momento, Zapatero sostuvo hoy que "nunca" quiso esperar hasta el final para comunicar su decisión y que, tras meditar en las últimas semanas, pensó que “lo mejor era hacerlo ahora para poner fin a una incertidumbre que podía perjudicar a las reformas y a la creación de empleo”.

En cuanto al proceso del que saldrá el próximo líder del PSOE, se manifestó a favor de celebrar elecciones primarias.

El líder socialista afirmó que “no es costumbre del PSOE elegir el candidato a dedazo” porque, aunque es más simple, no es lo que quieren “los socialistas ni la mayoría de la sociedad española”.

Por lo tanto, Zapatero pidió que el próximo Comité Federal, que se convocará en junio, tras las elecciones municipales y autonómicas, sea el que decida el momento de activar el proceso de primarias para elegir al candidato.

Con este discurso se abre la puerta a un nuevo período de incertidumbre dentro de un desgastado PSOE, al que las últimas encuestas sitúan más de 10 puntos por debajo del opositor Partido Popular (PP).

Por ahora en la carrera sucesoria se vislumbran dos posibles contrincantes, el vicepresidente primero y ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y la ministra de Defensa, la catalana Carmen Chacón.

Rubalcaba, un político muy respetado y habilidoso, que también fue ministro de Felipe González, es quien cuenta con más apoyo, incluso recibió respaldos a nivel público de los “pesos pesados” del PSOE como el presidente del Congreso, José Bono.

El propio jefe del Ejecutivo nombró a Rubalcaba como su “número dos” en la última remodelación de gobierno de octubre del 2010, cuando la crisis había hecho ya estragos en las expectativas electorales del PSOE.

Por su parte, Chacón es una de las personas de máxima confianza de Zapatero, a quien acompañó en su promoción como Secretario general a través del proyecto Nueva Vía, y representa, frente a Rubalcaba, la opción renovada ante la “vieja guardia felipista”.

Conciente de que el PSOE no deja de ser, como cualquier partido, una olla a presión, Zapatero pidió a los eventuales candidatos a sucederlo “respeto y lealtad” con los tiempos y los procedimientos internos y, si hay varias candidaturas, a quien gane le pidió “voluntad integradora”.

El presidente del gobierno sostuvo su decisión de seguir al frente del Ejecutivo y del país "hasta el último día".

Es decir, su intención es culminar la actual legislatura para liderar la ejecución de los planes de ajustes aprobados por su gobierno para sacar al país de la crisis. El sábado pasado, Zapatero se había reunido con los empresarios más influyentes de España, quienes le pidieron que siga adelante con sus reformas pero que aclare el panorama.

“Ajustes, los imprescindibles, y reformas, todas las necesarias para que nuestra economía sea más competitiva", señaló Zapatero, quien dijo que quiere pasar a la historia como el presidente que modernizó la economía española.

Sin embargo, tras conseguir hitos históricos en materia de derechos civiles, Zapatero abandona el liderazgo del PSOE en el peor momento para España, que con más de 4 millones de desocupados no consigue consolidar su tibia recuperación.

Ante el anuncio de Zapatero, el opositor PP, renovó hoy su exigencia de elecciones anticipadas en el país. 

Fuente: Los Andes Online
Argentina exportará biocombustible por U$S2.200 millones

por EFE
 
Argentina, segundo mayor exportador mundial de biocombustibles, dijo hoy que prevé alcanzar este año exportaciones por 2.200 millones de dólares de este tipo de carburantes.

De acuerdo a datos difundidos por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina, la producción local de biocombustibles ascenderá este año a 3,2 millones de toneladas, con un saldo para la exportación de dos millones de toneladas.

En Argentina existe una veintena de plantas productoras de biodiesel localizadas principalmente en el sur de Santa Fe, próximos a la zona productora de aceite de soja, derivado oleaginoso utilizado para elaborar biocombustibles.

El sector ha experimentado un fuerte crecimiento en Argentina desde que en 2006 se aprobó una ley que obliga a mezclar desde 2010 los combustibles tradicionales con componentes renovables.

Fuente:MDZ Online

Queman un Corán en Florida y atentan contra la ONU

La reacción de fundamentalistas islámicos fue en Afganistán; murieron siete extranjeros.

sábado, 02 de abril de 2011
Queman un Corán en Florida y atentan contra la ONU
El humo que ocasionó el ataque en las oficinas de la ONU. (AP)

Agencia AP

Varios afganos enfurecidos por la quema de un ejemplar del Corán en una pequeña iglesia en Florida irrumpieron el ayer en un complejo de Naciones Unidas en Afganistán, donde mataron a siete extranjeros, incluidos cuatro guardias nepaleses.

Las autoridades afganas sospechan que algunos insurgentes se infiltraron en la turba. Se anunció el arresto de más de 20 personas, incluido un miliciano, quien a juicio de las autoridades fue quien encabezó el asalto en Mazar-i-Sharif, la capital de la provincia de Balj. El sospechoso era un insurgente de la provincia de Kapisa, bastión de los milicianos ubicado unos 400 kilómetros (250 millas) al sureste de la ciudad, dijo Rawof Taj, subjefe de la policía provincial.

El tema del Corán quemado provocó ira entre millones de musulmanes en todo el mundo, después de que una iglesia pequeña, Dove Outreach Center, del reverendo Terry Jones, amenazó con destruir un ejemplar del libro sagrado, el año pasado. El pastor canceló después el acto, pero la iglesia en Gainesville, Florida, decidió sí quemar el libro, el mes pasado.

Cuatro manifestantes perecieron también por la violencia en Mazar-i-Sharif, que figura en una lista sobre las siete zonas del país en que las fuerzas de seguridad afganas deben tomar el mando, de manos de una coalición encabezada por Estados Unidos, a partir de julio. Otras protestas, que fueron pacíficas, se realizaron en Kabul y Herat, en el oeste de Afganistán, ilustrando un resentimiento mayor contra Occidente en un momento crítico de la guerra en el país.

Los manifestantes quemaron una bandera estadounidense en un estadio deportivo en Herat y corearon “muerte a Estados Unidos”, así como “Han roto el corazón del islam”. Unas 100 personas se reunieron en una glorieta cerca de la embajada estadounidense en Kabul. Un manifestante mostró un cartel que decía: “Queremos que estos bastardos sanguinarios estadounidenses salgan de Afganistán con todas sus fuerzas”.

El jefe de la fuerza de paz de la ONU, Alain LeRoy, dijo que el principal enviado del organismo en Afganistán, Staffan De Miostura, quien está en Mazar-i-Sharif, considera que “Naciones Unidas no era el blanco” del ataque.

“Ellos querían encontrar un blanco internacional y la ONU era el que estaba ahí en Mazar-i-Sharif”, dijo LeRoy. El viernes por la noche, Dan McNorton, vocero de la Misión Asistencial de Naciones Unidas en Kabul, anunció que el número de muertos era de siete, cuatro guardias extranjeros de seguridad y otras tres personas, también extranjeras. 

Fuente: Los Andes Online
El recuerdo de los caídos a 29 años de la recuperación de las Islas Malvinas
El 2 de abril de 1982, hace 29 años, en lo que se denominó "Operación Rosario", un grupo de tropas de élite de la Armada Argentina desembarcó y tomó el control de las Islas Malvinas, que sólo duró setenta y cuatro días, pero que abrió las puertas de la democracia.
 
por Télam
www.opisantacruz.com.ar
 
Este fue un último intento del régimen militar de revitalizarse ante el desastre económico y social generado por el proyecto instaurado en 1976, y frente a las denuncias de violaciones a los derechos humanos que se hacían escuchar en el exterior.

La guerra le costó la vida a 649 personas -entre ellos oficiales, suboficiales y jóvenes de 18 años que cumplían el servicio militar-, y mutilaciones y heridas a casi 1.300, además de secuelas psicológicas que llevaron al suicidio a más de 350 ex combatientes.

La madrugada de aquel 2 de abril sacudió al país con una noticia impactante. Las Malvinas habían sido recuperadas en una operación relámpago ejecutada por comandos anfibios de la Marina.

La "Operación Rosario", bautizada así en honor a la Virgen del Rosario, comenzó el 28 de marzo cuando se embarcaron en la base Naval de Puerto Belgrano las fuerzas militares cuya misión era recuperar las Malvinas.

A las 21 horas del 1 de abril, el buque ARA Santísima Trinidad detuvo su marcha en la boca occidental de Bahía Enriqueta.

Allí comenzó la maniobra de arriado de los 21 botes neumáticos, que transportaban a los comandos anfibios y buzos tácticos hacia la costa.

En la madrugada del 2 de abril, y ya en suelo malvinense, el destacamento se dividió en dos grupos: el más numeroso, al mando del capitán Guillermo Sánchez Sabarots, comenzó una larga marcha hacia el cuartel de los Royals Marines en Moody Brook; el segundo, liderado por el capitán Pedro Giachino, buscó la casa del gobernador Rex Hunt.

El equipo de Sanchez Sabarots llegó a Moody Brook y confirmó que estaba desocupado. Poco después comenzaron los disparos en Puerto Argentino: eran Giachino y sus hombres que rodeaban la casa del gobernador.

Tras varias negativas de Hunt de abandonar el lugar y luego de varias ráfagas de ametralladora de los marinos argentinos, el gobernador británico aceptó hablar con el jefe de las fuerzas argentinas, el contraalmirante Carlos Busser.

Hunt se negó a darle la mano a Busser y le preguntó por qué tomaban las islas, ante lo cual el militar argentino respondió: "desembarcamos en la misma forma en que ustedes lo hicieron en 1833, y mis órdenes son desalojarlo a usted y a las tropas británicas para restituir el territorio a la soberanía argentina".

El gobernador británico ordenaba la rendición de las tropas inglesas: eran las 9.15 del 2 de abril de 1982.

La "Operación Rosario" había terminado en una victoria y las islas Malvinas volvían a la soberanía argentina luego de 150 años de usurpación.

Luego vino la "verdadera" guerra, que comenzó el 1 de mayo con un bombardeo aéreo inglés al aeropuerto de Puerto Argentino y la inmediata réplica de la Fuerza Aérea nacional, que hacía su histórico bautismo de fuego.

El 2 de mayo, el submarino nuclear Conqueror hundió, fuera del área de exclusión, al buque crucero General Belgrano: murieron 323 marinos argentinos, de los 1.093 hombres que iban a bordo de este barco insignia de la Armada Argentina, hecho que es considerado un crimen de guerra.

Dos días más tarde, los argentinos hundían al Sheffield con aviones Super-Etendard cargados con misiles Exocet.

Setenta y cuatro días después de aquel 2 de abril, en medio de hostilidades y combates en el frente externo, y de la crueldad del clima de las islas, del hambre, de la violencia de buena parte de los mandos, de la imprevisión y de los obsoletos recursos armamentísticos, en el frente interno, las tropas argentinas se rindieron ante las británicas.

La derrota produjo la renuncia del dictador Leopoldo Galtieri, reemplazado por Reynaldo Bignone, quien se vio obligado a desempolvar las urnas y convocar a elecciones para el 30 de octubre de 1983 para elegir al primer presidente democrático luego de siete años de atroz y genocida dictadura. 
 
Fuente: MDZ Online

viernes, 1 de abril de 2011

Autoridades reconocen que tres plantas nucleares en EEUU tienen problemas de seguridad

Autoridades reconocen que tres plantas nucleares en EEUU tienen problemas de seguridad

Tres centrales nucleares de Estados Unidos necesitan una revisión exhaustiva por problemas de seguridad, reconoció la víspera el director de la Comisión Regulatoria Nuclear, Greg Jaczko.

“Hay una mayor preocupación por el funcionamiento de tres plantas en Carolina del Sur, Nebraska y Kansas. Seis de sus rectores requieren una revisión”, señaló Jaczko al intervenir en una reunión de la Comisión de Energía de la Cámara de Representantes.

El funcionario no precisó cuáles son las centrales que necesitan ser revisadas, y afirmó que el resto de las plantas nucleares estadounidenses funcionan correctamente y tienen un nivel de seguridad adecuado.

“Salvo estos seis reactores, los demás permiten una uso seguro de las centrales y cumplen con todos nuestros requisitos”, subrayó.

El secretario de Energía de EEUU, Steven Chu, informó el pasado 20 de marzo que por orden del presidente Barack Obama todas las plantas nucleares del país fueron sometidas a revisión, para comprobar el nivel de seguridad que presentan y valorar la conveniencia de su localización cerca de ciudades.

Según afirmó Chu, el Gobierno estadounidense tendrá en cuenta el impacto del reciente terremoto en Japón a la hora de elegir la ubicación para futuros reactores nucleares.

En vista del accidente de la planta japonesa Fukushima-1 afectada por el seísmo y tsunami, la Comisión Regulatoria Nuclear aprobó el pasado 24 de marzo un plan para revisar la seguridad de las centrales estadounidenses, tarea que se encargó a un equipo de expertos creado a propósito.

Según está previsto, la revisión se llevará a cabo en el plazo de 90 días y sus resultados servirán de base para un pronóstico a largo plazo, que deberá ser presentado a los seis meses de iniciarse su elaboración.

Anteriormente, Jaczko aseveró que las plantas nucleares del país estaban a salvo ante cualquier desastre natural y eran capaces de resistir cualquier actividad sísmica.

EEUU dispone de un total de 65 plantas nucleares ubicadas en 31 estados.

Fuente: RIA Novosti

Unos 500 extranjeros se refugian en un campamento de fuerzas de paz en Costa de Marfil envuelta en guerra

Costa de Marfil


Unos 500 extranjeros se refugiaron en un campamento de las fuerzas de paz francesas en Port Bouet, Costa de Marfil, donde continúan los choques armados entre las fuerzas leales al presidente electo Alassane Ouattara y las tropas del presidente saliente Laurent Gbagbo, informó hoy el portavoz del Estado Mayor francés, Thierry Burkhard.

"Anoche unos 150 franceses y 350 ciudadanos de otros países se refugiaron en el campamento de las fuerzas de paz francesas en Port Bouet, situado en las afueras de Abidjan, capital de Costa de Marfil", comunicó Burkhard citado por la agencia France Presse.

Tras la segunda ronda de las elecciones presidenciales celebradas en Costa de Marfil en diciembre de 2010, el anterior mandatario marfileño Laurent Gbagbo se negó a admitir su derrota y traspasar el poder a Ouattara, cuya legitimidad fue reconocida formalmente por la ONU.

El conflicto se agravó a principios de marzo cuando las tropas de Gbagbo empezaron a usar armamento pesado contra los manifestantes. Ayer, las fuerzas leales a Ouattara entraron en Abidjan donde impusieron un toque de queda y anunciaron el cierre de las fronteras de Costa de Marfil.

De acuerdo con France Presse, los combates en la capital marfileña continuaron esta mañana. Los enfrentamientos más encarnizados se registraron cerca de la residencia de Gbagbo y del Palacio Presidencial que han sido cercados por las fuerzas fieles a Ouattara.

El Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una resolución en la que exhorta a poner cese a la violencia en Costa de Marfil. El documento, además, impone sanciones a Gbagbo y su entorno.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, instó a Gbagbo a traspasar el poder a Ouattara y advirtió que los infractores de los derechos humanos en Costa de Marfil deben comparecer ante tribunales.

Fuente: RIA Novosti

Japón vuelve a equivocarse con el cálculo de las radiaciones

La agencia de seguridad nuclear ordenó hoy una revisión. La contaminación del manto freático tiene concentraciones 10.000 veces mayores que las que el gobierno tiene como límite para la planta. La empresa dice que hubo un “error” en el programa para analizar datos.

viernes, 01 de abril de 2011

Japón vuelve a equivocarse con el cálculo de las radiaciones
La marina de Japón retira agua enviada por militares de EEUU de un puerto. Usan trajes anti radiación. AP

La agencia de seguridad nuclear de Japón ordenó hoy una revisión a las medidas de radiación tomadas en aire, agua de mar y manto freático alrededor de la planta nuclear que fue dañada por el maremoto.

El viernes se dio a conocer que la radiación que excede los niveles de seguridad del gobierno se filtró al manto freático debajo de la planta nuclear en el nororiente de Japón que resultó dañada por el maremoto, informó el operador de la instalación.

La Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial informó que las medidas dadas a conocer el miércoles y jueves parecían sospechosas.

La contaminación del manto freático presentó concentraciones 10.000 veces mayores que las que el gobierno tiene como límite para la planta. El yodo-131, una sustancia radioactiva que se descompone rápidamente, estaba casi 15 metros (50 pies) por debajo de uno de los reactores, de acuerdo con un vocero de Tokyo Electric Power Co, la empresa que administra la planta nuclear.

TECO informó que al parecer hay un error en el programa utilizado para analizar los datos.
El viernes, la agencia y la empresa informaron que las cifras podrían ser corregidas a pesar del fallo en el sistema. Pero la oficina gubernamental ha mantenido la posibilidad de ordenar una revisión completa a los datos de radiación recopilados desde que el terremoto y tsunami del 11 de marzo afectaron a la planta nuclear.

Sin embargo, los expertos consideraron poco probable que se contaminara el suministro de agua potable.

La filtración es, sin embargo, una preocupación y un indicador de qué tan lejos está la compañía Tokyo Electric Power Co. de estabilizar los reactores que se han sobrecalentado peligrosamente después de que los sistemas de enfriamiento se apagaran luego del terremoto y el maremoto del 11 de marzo.

TEPCO ha pedido la ayuda internacional para superar su difícil batalla y recientemente ordenó el traslado de bombas gigantes desde Estados Unidos para rociar agua hacia los reactores. La llegada del equipo estaba programada para finales de este mes.

Seiki Kawagoe, un profesor de medio ambiente en la Universidad de Tohoku dijo que resulta poco probable que las sustancias radiactivas afecten el agua potable ya que la radiación tiende a disiparse rápidamente en la tierra, al igual que en el océano.

Otra preocupación es que el agua contaminada de la planta se vaya a los canales subterráneos y eventualmente a los ríos que se utilizan para el consumo de agua. 

Fuente: Los Andes Online

El emir de Kuwait acepta la dimisión del Gobierno

Sabah Al Ahmed Al Sabah

El emir de Kuwait, jeque Sabah Al Ahmed Al Sabah, aceptó la  dimisión del gobierno kuwaití, informó la prensa internacional.

La víspera el gabinete entregó sus cartas de dimisión al emir para evitar un interrogatorio en el Parlamento de familiares del jeque Sabah Al Ahmed Al Sabah.

La dimisión de ministros en Kuwait es fenómeno que constantemente se tiene lugar en el país, según la fuente.
Varios parlamentarios subrayaron que la citación no tenía nada que ver con la ola de protestas en el mundo árabe.

Se espera ahora que el emir pida al primer ministro, jeque Nasser al Mohammed al Sabah, la formación de un nuevo Ejecutivo.

Fuente: RIA Novosti
Un desafiante Bashar al-Asad

Al Jazeera

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández


¿Satisfizo el Presidente Assad las grandes expectativas existentes con su discurso?
No, no lo hizo. Los funcionarios sirios habían prometido un discurso histórico. En su lugar, se nos sometió a todo un grandilocuente discurso político interrumpido por el mismo coro parlamentario que suele apoyar al “líder hermano”.

Tuvo que ser decepcionante para todos aquellos que esperaban, al menos, el levantamiento de las brutales normas que regulan el estado de emergencia que de facto prohíben todo disentimiento político, aparte de todo el conjunto de urgentes demandas políticas y económicas.

El Presidente, ni por asomo humillado por los recientes disturbios, se mostró completamente ignorante de la amplia oposición a su régimen e indiferente ante la autenticidad de las demandas por mejores condiciones de vida, el fin de la corrupción y paternalismo sistémicos, así como de la necesidad de urgentes reformas políticas.

¿Cómo se explica que el presidente afirme que ya se han adoptado reformas?

Asad ha venido repetidamente afirmando que su país no estaba preparado aún para la democracia. Algunos explican que quizá el que no está preparado es él para abdicar del poder absoluto.

Aunque habló primero de las reformas de hace diez años, el presidente sirio afirma que en 2005 se estudiaron ya una serie de reformas y que, sencillamente, tuvieron que retrasarse debido a determinados desarrollos regionales. Insiste en que no hay obstáculos, simplemente un retraso en esas reformas.

Sin embargo, a nivel regional está claro que a pesar de la amplitud de las protestas, Asad no siente urgencia alguna en responder a las presiones populares. La complicación de la situación en Libia, que ha llevado a la violencia interna, la intervención internacional y una gran destrucción, disuadirá claramente a muchos sirios y árabes de intentar lo mismo en Siria.

No obstante, a nivel internacional, las declaraciones que llegan de Washington no son precisamente amenazantes. De hecho, Hillary Clinton, la Secretaria de Estado de EEUU, habló del destructivo régimen libio pero de la potencialmente reformista presidencia siria.

Asimismo, los europeos, que se han mostrado tan entusiastas de la intervención militar en Libia, han guardado silencio sobre Siria y sus propios disturbios internos.

Por último, a nivel nacional, los cientos de miles que se manifestaron a favor del régimen, para bien o para mal, le han aportado un sentimiento de confianza, falsa o de cualquier otro tipo. Al igual que en Bahrein, el régimen ha tratado de desviar la atención de las peticiones de justicia económica y política acusando de la violencia a enemigos exteriores, instigada para tratar de desestabilizar Siria.

¿Qué significa eso para el futuro de las reformas en el país?

Los seguidores de Asad afirman que el presidente no anunció reformas importantes porque él no es un dictador que pueda imponer cambios constitucionales sin su pertinente discusión en el parlamento en colaboración con su pueblo.

Otros observadores en Siria afirman que Asad quiere evitar comprometerse a toda costa ante las presiones, porque sería un signo de debilidad que políticamente no puede permitirse.

Pero, al parecer, en Siria nunca es buen momento para las reformas. En efecto, el Presidente lleva aprovechándose de los acontecimientos desde el 11-S hasta la invasión israelí de Gaza en 2008, pasando por la invasión de Iraq y las complicaciones de 2005-2007 en el Líbano, para no instituir reforma alguna.

Asad pensó que se ganaría la lealtad de su pueblo mientras pudiera satisfacer, al menos simbólicamente, sus aspiraciones nacionales panarabistas. Así es, lleva tiempo diciendo que Siria es diferente de Egipto y Túnez debido a sus singulares luchas panarabistas.

En realidad, los árabes no pueden vivir de eslóganes nacionales. El panarabismo no es más que un mero espejismo cuando no está motivado, o se traduce, en libertades económicas y políticas concretas y en prosperidad para todos y cada uno de los individuos de la nación árabe. De eso es precisamente de lo que va la revolución árabe y Siria, como a Asad le gusta proclamar, es parte fundamental del mundo árabe.


http://english.aljazeera.net/indepth/opinion/2011/03/201133016057968929.html# 
Fuente: Rebelion.org
1 de Abril de 2011
 
Explican por qué Saturno tiene un anillo ondulado
Un equipo de investigadores encabezado por Matthew Hedman, estudió las imágenes captadas por la nave espacial en un período cercano al equinoccio del planeta de los anillos. En agosto de 2009, el Sol iluminó los anillos de Saturno casi desde su borde mismo y con la luz desde ese ángulo quedó en evidencia una "arruga" por todo el anillo C.
 

 
 
Las imágenes de Saturno, captadas en 2009 por la sonda espacial Cassini, permitieron ver que uno de los anillos del planeta está ondulado, situación provocada por el impacto de cometas y objetos, según publica la revista Science.

Un equipo de investigadores encabezado por Matthew Hedman, del Departamento de Astronomía de la Universidad Cornell, en Ithaca (Nueva York), estudió las imágenes captadas por la nave espacial en un período cercano al equinoccio del planeta de los anillos.

En agosto de 2009, explica el artículo, el Sol iluminó los anillos de Saturno casi desde su borde mismo y con la luz desde ese ángulo quedó en evidencia una "arruga" que se extiende por todo el anillo C, el más interior de los tres anillos mayores en torno al planeta.

"Las tendencias radiales en la longitud de onda de la arruga indican que esta estructura, al igual que una arruga similar identificada antes en el anillo D, resulta de una regresión nodal diferencial dentro de un anillo que se tornó relativa al plano del ecuador de Saturno en 1983", indicó el artículo.

Los científicos -que adelantan la hipótesis de que ello se debió al impacto de un cometa-, indican que los anillos de un planeta pueden funcionar como un gigantesco disco de larga duración que "graba" los efectos de cada cometa que pasa cerca.

El estudio de las sutiles pautas espirales que esos cometas dejan a su paso permite que los científicos "vuelvan a escuchar" la historia de los impactos muchos años y aún décadas más tarde.

Por su parte Mark Showalter, del grupo Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI por su sigla en inglés), y sus colaboradores ya habían analizado los anillos de Júpiter observados en 1996 y 2000 desde el artefacto espacial "Galileo", y en 2008 desde el "Horizon", y habían notado ondulaciones inusitadas como las de un techo corrugado.

Ambos equipos midieron las propiedades de esas ondulaciones y las compararon con cálculos de la evolución posible de tales estructuras en el tiempo, con lo cual llegaron a la conclusión de que las "arrugas" en los anillos de Saturno y Júpiter las causaron cometas que irrumpieron en esos anillos.

Los escombros que resultaron de esas colisiones inclinaron levemente los anillos de ambos planetas, según los científicos cuyos cálculos indican que las arrugas en el anillo de Saturno probablemente datan de la colisión con un cometa en 1983, y las del anillo de Júpiter ocurrieron después del impacto de un cometa en 1994.
 
Fuente: MDZ Online