viernes, 7 de octubre de 2011

¿El momento oportuno para que Israel bombardee Irán?

Information Clearing House

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Hay cada vez más señales de que es posible que el gobierno derechista de Israel piense que llegó el momento oportuno para un ataque contra Irán, ya que suenan cada vez más alarmas dentro de Israel sobre un supuesto progreso iraní en la construcción de una bomba nuclear – y el presidente Barack Obama teme la pérdida de apoyo político judío clave en 2012 si no lo aprueba. 
 El 26 de septiembre, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu reiteró el supuesto progreso iraní, cuando dijo al entrevistador Charlie Rose que “queda poco tiempo” antes que Irán obtenga armas nucleares y plantee una amenaza directa para Israel y el resto del mundo.

Sin embargo, el factor clave en toda decisión israelí para enviar sus aviones y misiles contra Irán es el grado en el cual Netanyahu y otros dirigentes de la línea dura del Likud creen que el presidente Obama está obligado a dar un apoyo general a Israel – especialmente cuando se aproxima la Elección 2012.

Es posible que los israelíes concluyan que la formidable efectividad del Lobby del Likud y el apoyo automático del Congreso de EE.UU. así como de neoconservadores que conservan su poder en el Poder Ejecutivo (y en las páginas de opinión de los principales periódicos de EE.UU.) representan una garantía de apoyo automático para prácticamente cualquier cosa que Israel decida hacer.

Si Israel lo ve como una luz verde para atacar, es posible que el resto del mundo –incluso Washington– reciba poca o ninguna advertencia.

Presumiblemente Netanyahu y sus asociados sean renuentes a dar a Obama el tipo de aviso anticipado que le permitiría consultar a algunos consejeros políticos y militares adultos, dándole así una posibilidad de tratar de frustrar los planes israelíes.

¿Las consecuencias de un ataque sorpresa no anunciado? Habría un fuerte argumento en Tel Aviv de que el precedente pasado demuestra que hay pocas, si alguna, consecuencias por no informar a Obama de acciones israelíes.

También existe el precedente de cómo una generación anterior de dirigentes del Likud reaccionaron ante un posible segundo período de un presidente demócrata del que se sospechaba que solo tuviera una lealtad menos que total hacia Israel.

En 1980, el primer ministro Menachem Begin se molestó por la presión del presidente Jimmy Carter que obligó a Israel a entregar el Sinaí a cambio de un tratado de paz con Egipto. Begin dejó en claro a sus seguidores en el interior y en el extranjero que Carter, si era liberado de la presión política de enfrentar la reelección, podría presionar a Israel para que aceptara un Estado palestino. Por lo tanto, Begin transfirió silenciosamente el apoyo político de Israel al republicano Ronald Reagan, ayudando así a asegurar la desproporcionada derrota de Carter.

De la misma manera, algunos israelíes partidarios de la línea dura sospechan que Obama podría verse liberado en un segundo período de su temor de represalias políticas israelíes y por lo tanto renovaría la presión sobre Netanyahu para que congele los asentamientos judíos en el territorio ocupado de Palestina y llegue a un verdadero acuerdo con los palestinos.

Según este análisis, un Obama en un segundo período podría aumentar el creciente aislamiento de Israel en Medio Oriente, que incluso fue subrayado el domingo por el secretario de Defensa, Leon Panetta, cuando dijo que Israel debe reiniciar negociaciones con los palestinos y trabajar para restaurar relaciones con Egipto y Turquía.

“¿Basta con mantener una ventaja militar si uno se está aislando en la arena diplomática?”, preguntó Panetta. “Es lo que está sucediendo”.

El peor año

Por cierto, 2011 ha sido el peor año en la memoria reciente para Israel, al abrir un cambio radical altamente desfavorable en su posición estratégica.

Israel perdió el apoyo de gobiernos anteriormente amistosos en Egipto y Turquía y se encuentra cada vez más aislado internacionalmente, mientras la ocupación de territorio palestino entra a su 45º año y la condición del pueblo palestino recibe cada vez más atención – y simpatía.

Cuando Netanyahu y sus consejeros derechistas observan la nueva constelación, es una apuesta segura que buscan un imperativo para reajustarla a favor de Israel.

Pero, ¿atacando Irán? Bueno, sé que suena demencial. Es demencial. La pregunta, sin embargo es si también suena demencial a los dirigentes de Israel, acostumbrados como están a una realidad en la cual la cola puede menear a un gran perro a su voluntad.

Además, los israelíes suenan cada vez más desesperados y la noción de atacar Irán e involucrar a EE.UU. puede ser vista por dirigentes desesperados como una manera de contener más erosión de su posición estratégica – o por lo menos de mostrar que todavía tienen un defensor muy poderoso.

A mi juicio, un ataque contra Irán tendría un doble propósito: (1) posponer el programa y la infraestructura nuclear de Irán, y (2) apresar a Washington en una relación militar aún más estrecha con Israel. Pongamos algo de contexto en estos puntos, uno por uno:

Primero, el espectro de un arma nuclear iraní. Quisiera decir desde el principio que me sería fácil creer que Irán trabaja en un arma nuclear. Hay todo tipo de motivos por los cuales se podría comprender que Teherán lo vea como un camino razonable.

(Como se ha visto, Iraq no tenía armas nucleares y sabemos lo que le pasó; Corea del Norte tiene un puñado de bombas nucleares y sabemos lo que no le ha pasado.)

El problema es que, no importa lo que yo –o cualquier otro– pueda creer. Para numerosos analistas no basta con un análisis basado en la fe (o, por lo menos no solía bastar). La evidencia empírica es lo que vale para nosotros.

A diferencia de Israel, que se ha negado a firmar el Tratado de No Proliferación y tiene entre 200 y 300 armas nucleares, Irán firmó el TNP e insiste en que no tiene ningún interés en armas nucleares, solo uranio enriquecido para investigación médica y energía. A diferencia de Israel, Irán ha permitido que vayan inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a verificar el cumplimiento con su compromiso de no construir armas nucleares.

A pesar de todo, sigue habiendo “creencias” y sospechas de que Irán, pueda estar creando el fundamento para tener una posibilidad de salida, y Teherán no ha cumplido siempre con todas sus obligaciones bajo el régimen de salvaguardas.

Sin embargo, a pesar del sesgo aplicado frecuentemente a los informes del OIEA por los Medios Corporativos Serviles (MCS), y particularmente el New York Times, el OIEA nunca ha detectado la diversión de uranio enriquecido de instalaciones declaradas, con el propósito de construir un arma nuclear. Es un hecho.

Analistas de la inteligencia impiden la guerra

Más allá de esa verdad inconveniente, vale la pena considerar un poco más de historia reciente:

En 2007, el presidente George W. Bush y el vicepresidente Dick Cheney, con apoyo de viva voz de Israel y de los MCS, estaban intensificando el apoyo para contrarrestar lo que afirmaban era la determinación de Irán de construir armas nucleares. El 22 de octubre de 2007, el embajador israelí en EE.UU. insistió en público en que quedaba “muy poco tiempo” para impedir que Irán obtuviera armas nucleares.

¿De verdad? Incluso si hubiera habido un programa nuclear oculto a la OIEA, ningún observador serio esperaba que Irán adquiriera un arma nuclear hasta varios años más tarde. En realidad, a decir verdad, cada año de por medio desde 1995 los servicios de inteligencia habían estado prediciendo que Irán podría tener un arma nuclear dentro de unos cinco años.

Llegó a ser bastante embarazoso – como un disco rayado. La repetición era subrayada por gente como el ex director de la CIA, James Woolsey, un decidido neoconservador que advertía permanentemente que EE.UU. podría no tener otra alternativa que bombardear Irán para detener su programa de armas nucleares.

A mediados de 2006, Woolsey, que se ha autocalificado de “sostén del ala presbiteriana del Instituto Judío para Asuntos de Seguridad Nacional”, lo dijo como sigue: “Me temo que dentro, bueno, en el peor de los casos de unos pocos meses; en el mejor, unos pocos años; ellos [los iraníes] podrían tener la bomba”. Fue hace cinco años.

Los rusos lo entienden

A principios de octubre de 2007, el presidente ruso Vladimir Putin, libre del Lobby del Likud que impone el “pensamiento de grupo” dominado por los neoconservadores de Washington, se burló en público de la “evidencia” que había sido citada como prueba para mostrar que Irán se proponía hacer armas nucleares.

Entonces, durante una visita a Irán el 16 de octubre de 2007, Putin echó sal a las heridas de los neoconservadores de “bombardead Irán”; advirtió: “No solo debemos rechazar el uso de la fuerza, sino también la mención de fuerza como posibilidad”.

Eso provocó un interesante estallido del presidente Bush el día siguiente en una conferencia de prensa:
Pregunta: “Señor presidente, quisiera referirme a la visita del señor – del presidente Putin a Teherán… sobre las palabras que Vladimir Putin dijo allí. Hizo una seria advertencia contra una posible acción militar de EE.UU. contra Teherán… ¿Se sintió desilusionado por el mensaje [de Putin]?”
Bush: “Yo –como decía, espero que – si esos son, en los hechos, sus comentarios, espero conseguir que aclare esos… Y por lo tanto le haré una visita al respecto.”
Q. “¿Pero usted cree definitivamente que Irán quiere construir un arma nuclear?”
Bush: “Pienso que mientras – hasta que suspendan y / o aclaren que ellos – que sus declaraciones no son reales, sí, creo que quieren tener la capacidad, el conocimiento, a fin de hacer un arma nuclear. Sé que es de interés para el mundo que se impida que lo hagan. Creo que los iraníes – si Irán tuviera un arma nuclear, sería una amenaza peligrosa para la paz mundial.
“Pero esto es – tenemos un líder en Irán que ha anunciado que quiere destruir Israel. Por lo tanto he dicho a la gente que si está interesada en evitar la Tercera Guerra Mundial, parece que debiera estar interesada en impedir que tenga los conocimientos necesarios para hacer un arma nuclear. Tomo muy en serio la amenaza de Irán con un arma nuclear.”
Inteligencia honesta

Solo semanas después, en noviembre de 2007, la comunidad de defensa de EE.UU. completó una Evaluación Nacional de Inteligencia formal en la mejor decisión de decir la verdad al poder. La ENI fue una investigación a fondo de toda la evidencia de años sobre las actividades y planes nucleares de Irán.

Pero las conclusiones de la ENI no se parecían en nada a lo que habían estado afirmando Bush, Cheney, sus homólogos israelíes y los MCS sobre la inminencia de una amenaza nuclear de Irán.

Lo que sigue proviene del párrafo que introduce los Criterios Clave de la ENI de noviembre de 2007 que evitó la guerra con Irán:
“A. Juzgamos con mucha confianza que en el otoño 2003, Teherán detuvo su programa de armas nucleares; también evaluamos con confianza de moderada a alta que Teherán por lo menos mantiene abierta la opción de desarrollar armas nucleares.
“La decisión de Teherán de detener su programa de armas nucleares sugiere que está menos determinado a desarrollar armas nucleares de lo que hemos estado juzgando desde 2005. Nuestra evaluación de que es probable que el programa haya sido detenido primordialmente como reacción a la presión internacional sugiere que Irán puede ser más vulnerable a influencia sobre el tema de lo que juzgamos previamente.”
Después de llegar a esas conclusiones, no es sorprendente que los autores de la ENI insistan en decir directamente (en negrita): “Esta ENI no (cursiva en el original) asume que Irán se proponga adquirir armas nucleares”.

Como no existe ninguna garantía que, incluso con una Evaluación honesta, la razón prevalezca en la Casa Blanca, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Mike Mullen, y otros altos oficiales como el comandante de CENTCOM, almirante William Fallon, tomaron el paso poco usual de insistir en que las opiniones cruciales de la Evaluación fueran desclasificados y publicados.

Calcularon, correctamente, que esto introduciría una varilla de hierro en las ruedas de la fuerza destructiva que rueda ahora hacia un nuevo desastre – una guerra con Irán.

Hay que recordar que el almirante Fallon, quien llegó a ser comandante de CENTCOM en marzo de 2007, hizo saber a la prensa que no habría un ataque contra Irán “mientras yo esté al mando”. Fue despedido en marzo de 2008.

Sus altos colegas militares, que no son tan francos como Fallon, compartieron su desdén por los puntos de vista peligrosamente simplistas de Bush y Cheney respecto al uso del poder militar.

Bush y Cheney consternados

Lo que tal vez sea lo más sorprendente es el desarmante (si es la palabra correcta) candor con el cual George W. Bush ha explicado su pesar al conocer la opinión unánime de la comunidad de la inteligencia de que Irán no ha estado trabajando en un arma nuclear desde fines de 2003.

Bush deja que todo esto salga a la luz en su memoria Decision Points. Todos supusimos que él y Cheney estaban auténticamente preocupados por una amenaza de Irán, y que se podría haber esperado un largo suspiro de alivio – o por lo menos algunas preguntas de seguimiento – como reacción ante la opinión de la ENI.

En su lugar, es revelador que Bush se haya quejado de que la ENI “ató mis manos respecto al lado militar”, señalando que la ENI comenzó con un resultado de alta confianza en que Irán detuvo su programa de armas nucleares en el otoño de 2003 “que hizo salir los ojos de sus órbitas”.

El ex presidente agrega que “la conclusión de la ENI fue tan sorprendente que sentí que sería inmediatamente filtrada a la prensa”. Escribe que autorizó la desclasificación de los resultados cruciales “para que pudiéramos basar las noticias en los hechos”. ¿Hechos?

Seguro. “Hechos” nuevos y diferentes”. ¿No demostró la experiencia sobre Iraq que la “inteligencia y los hechos” podrían ser “amañados alrededor de la política”, como indicó el famoso Memorando de Downing Street del 23 de julio de 2002, respecto a la necesidad de que EE.UU. y el Reino Unido falsificaran la inteligencia y los hechos para “justificar” el ataque contra Iraq?

Respecto a Irán, sin embargo un Bush alicaído escribe: “La reacción fue inmediata [el presidente iraní Mahmud] Ahmadineyad saludó la ENI como una ‘gran victoria’” La “lógica” aparente de Bush en este caso es utilizar el desdén generalizado por

Ahmadineyad para desacreditar la ENI por asociación, es decir que todo lo que Ahmadineyad elogia tiene que ser falso.

¿Pero se puede culpar a Bush por su pesar? Lamentablemente, la ENI había arrancado los apoyos de la maquinaria de propaganda contra Irán, importados libres de derechos de aduana de Israel y reajustados por los neoconservadores en el interior.

¡Qué embarazoso! Aquí, ante el mundo, estaban las opiniones cruciales de una ENI, el género más autoritativo de informe de inteligencia, aprobado unánimemente “con gran confianza” por todas las 16 agencias de inteligencia y firmado por el director de Inteligencia Nacional, diciendo, en efecto, que Bush y Cheney habían estado mintiendo sobre la amenaza nuclear de Irán.

¿Quid Est Veritas?

En su memoria, Bush se lamenta: “No sé por qué la ENI fue escrita de esa manera… Sea cual sea la explicación, la ENI tuvo un gran impacto – y no fue bueno”. Explicando cómo la Evaluación había atado sus manos “en el lado militar”, Bush incluyó el siguiente notición (aparentemente no corregido):
“Pero después de la ENI, ¿cómo podía posiblemente explicar el uso de medios militares para destruir las instalaciones nucleares de un país del que la comunidad de la inteligencia dijo que no tenía un programa activo de armas nucleares?
Bueno, ¡un inútil!

Por suerte, ni siquiera Dick Cheney pudo convencer a Bush de que reparara el gigante propagandístico y lo soltara para la guerra contra Irán. El tío Cheney ha dejado en claro que su protegido lo desilusionó considerablemente. El 30 de agosto de 2009, dijo a Fox News Sunday que estaba aislado entre los consejeros de Bush en su entusiasmo por la guerra contra Irán.

“Yo era probablemente un mayor propugnador de acción militar que ninguno de mis colegas”, dijo cuando le preguntaron si el gobierno de Bush debiera haber lanzado una ataque preventivo contra Irán antes de dejar su cargo.

Es muy posible que la máquina destructiva de la guerra de Irán hubiera sido reparada y desencadenada en todo caso, si no fuera por la enérgica oposición de los máximos mandamases militares quienes convencieron a Bush que Cheney, sus amigos neoconservadores y los dirigentes israelíes no tenían la menor idea que causaría una guerra contra Irán.

Desgraciadamente, el almirante Mullen acaba de pasar al retiro, y el almirante Fallon fue despedido en 2008 por decir la verdad. Está lejos de ser claro que sus reemplazos serán capaces de actuar como contrapesos a los neoconservadores que siguen teniendo una influencia extraordinaria en el Washington Oficial.

Para que conste, a pesar de que los sospechosos de costumbre provocan pánicos periódicos sobre el creciente peligro iraní, analistas y altos funcionarios de inteligencia, dicho sea a su favor, han seguido jugando limpio, que yo sepa.

Aunque han gastado bastante el modo subjuntivo en su testimonio ante el Congreso, el resultado final es que no existe nueva información de inteligencia que justifique un cambio importante en las opiniones en la ENI de noviembre de 2007.

Todavía no hay inteligencia que “justifique” un ataque preventivo contra Irán (como si ataques preventivos fueran justificados bajo el derecho internacional).

Y esta vez altos funcionarios de inteligencia debieran ser llamados a testificar bajo juramente sobre la evidencia y las conclusiones analíticas, antes que Israel embrolle a EE.UU. en otra guerra catastrófica que haría que Iraq y Afganistán parezcan escaramuzas.

Meter en una trampa al presidente

Prometí, hace tantos párrafos, que mencionaría cómo el primer ministro israelí Netanyahu podría ver un ataque contra Irán como “meter en una trampa” a Washington para que tenga una relación militar aún más estrecha con Israel.

Mi propia idea es que, a pesar de su reciente ejecución brillante en Washington –que incluyó un discurso ante una sesión conjunta del Congreso en la cual republicanos y demócratas compitieron para ver quién podía saltar de pie más rápido y aplaudir más fuerte ante cada frase expresada por el primer ministro israelí– Netanyahu está preocupado.

Creo que piensa que necesita a EE.UU. ahora más que nunca. Y con eso yo tendría que estar de acuerdo.

Esto quedó a la vista a través de sus respuestas a David Gregory en “Meet the Press” de NBC el 25 de septiembre. Gregory apenas pudo articular una palabra de refilón, pero es bueno que haya sido así, ya que un Netanyahu locuaz suministró mucho material para análisis. Parecía estar tratando de hacer contacto – y causó la impresión, por lo menos a mí, de estar a la defensiva:
GREGORY: “Se puede decir que Israel está tan aislado como nunca ha estado en medio de la Primavera Árabe. Turquía se ha vuelto en su contra, el mundo árabe se ha apartado de dictadores que apoyaban a Israel, tenían tratados de paz con Israel, y ahora es más negativo hacia Israel. En el momento actual, en este momento en particular, a pesar de las preocupaciones de seguridad bien conocidas y sustanciales de Israel, ¿cómo podéis ocupar territorio palestino actualmente?”
NETANYAHU: “Bueno, usted tiene dos suposiciones en sus preguntas, y quiero descomponerlas y sugerir realmente que son equivocadas. La primera es que estamos aislados. Bueno, no estamos aislados en este país, que sucede que es el país más poderoso en la tierra.
“Ayer caminé en el –en, en Central Park. Ya sabe, la gente me encontró. Judíos-estadounidenses, pero muchos no-judíos-estadounidenses y dijeron: ‘Mantenga la fe. Somos fuertes. Sea fuerte. Estamos con vosotros.’
“Un ex teniente coronel de los Marines que ahora es maestro me encontró en un restaurante en Nueva York, gran vista de los Unidos – de la ciudad de Nueva York. Dijo ‘Estamos con vosotros de principio a fin. Manteneos fuertes.’ Un policía neoyorquino, dice: ‘No soy judío. Os apoyo. Manteneos fuetes’. EE.UU. apoya a Israel de un modo sin igual, maneras sin precedentes, número uno…
“Cada uno de los presidentes de EE.UU. representa y actúa sobre la base de la tremenda amistad innata del pueblo estadounidense hacia Israel. Y a propósito, una noticia, Israel es el único país en el que todos son pro EE.UU., oposición y coalición por igual.
“Y yo represento a todo el pueblo de Israel que dice: ‘Gracias, EE.UU.’. Y somos amigos de EE.UU., y somos los únicos aliados fiables de EE.UU. en Medio Oriente.”
No obstante, puede haber pocas dudas de que con la pérdida de aliados clave en Turquía y Egipto su posición estratégica en la región es más débil de lo que ha sido en la memoria reciente. Los movimientos en la base también se están estableciendo en EE.UU. y muestran simpatía por el sufrimiento de los palestinos, a pesar de que el Washington Oficial sigue marchando al unísono detrás de Netanyahu.

Lo más importante, desde mi punto de vista, es cómo Netanyahu y sus asociados interpretan a Obama, específicamente: cuánto teme apartarse un ápice de la posición favorable a Israel que ha adoptado. Hay suficiente evidencia de que los israelíes piensan que pueden hacer con él lo que quieran, y no creo que sea necesario repasar eso aquí.

En su lugar quisiera tratar de sacar una lección de mi experiencia del verano pasado como pasajero del Barco de EE.UU. a Gaza: “La audacia de la esperanza”.

El activismo pone en evidencia la cobardía

Cuando salimos de Grecia hacia alta mar el 1 de julio, solo tardó 33 minutos antes de que un barco de los Guardacostas griegos nos interceptara. Después de un impase de más de una hora, comandos vestidos de negro, con máscaras negras aparecieron en un bote de goma negro, subieron al barco de los Guardacostas y nos apuntaron con sus ametralladoras.

Fue más que un poco extraño: ninguno de los 37 pasajeros, 12 periodistas, o cinco miembros de la tripulación nos echamos atrás, menos todavía nos lanzamos al piso. Cuando nuestro capitán comprendió que sus tácticas dilatorias no impedirían que fuéramos abordados, aceptó las órdenes de los Guardacostas griegos de volver a Pireus, donde “La audacia de la esperanza” fue (y sigue estando) confiscada.

Más tarde nos dijeron que ese mismo día, el gobierno de Grecia emitió una directiva sin precedente en esa legendaria nación marítima. La orden prohíbe que cualquier embarcación parta de puertos griegos rumbo a Gaza.

Fue obvio que el gobierno israelí estaba presionando a Atenas, en privado y en público, para que impidiera que los diez barcos de la flotilla de este año partieran a Gaza. Es poco probable, sin embargo, que Israel por sí solo haya podido revertir cuatro milenios de historia griega y embarazar de un modo tan deliberado a los griegos.

Me quedó en claro que fue Washington el que aplicó la presión más decisiva sobre los griegos. ¿Por qué? En breve, porque Obama tiene mucha más influencia sobre el primer ministro griego George Papandreou que sobre Netanyahu. Y esto, a pesar de los 3.000 millones de dólares que EE.UU. da a Israel cada año.

Antes de dejar EE.UU., una fuente con acceso a personal importante en el Consejo Nacional de Seguridad me advirtió que la Casa Blanca no solo planeaba no hacer absolutamente nada para proteger nuestro barco contra ataques o abordaje israelíes, sino que funcionarios de la Casa Blanca “estarían contentos si nos pasaba algo”.

La manera como expresaron ese mensaje fue que funcionarios del CNS estarían “perfectamente dispuestos a que los cadáveres fríos de los activistas fueran mostrados en la televisión estadounidense”. Al ex embajador del Reino Unido Craig Murray le dijeron esencialmente lo mismo antiguos colegas que informaron sobre lo que les habían dicho altos funcionarios del Departamento de Estado.

En otras palabras, altos funcionarios de la seguridad nacional y de la política extranjera en Washington afirmaron que veían con ecuanimidad la posibilidad de que nos ocurriera el mismo tipo de bienvenida dado por la Armada israelí a la flotilla del año pasado a Gaza – aunque pensándolo bien, me parece que el gobierno de Obama prefería que el resultado fuera que simplemente nos encerraran en Grecia.

En el intento del año pasado de romper el bloqueo de Gaza, comandos israelíes atacaron la flotilla temprano por la mañana del 31 de mayo de 2010, en aguas internacionales. Los comandos mataron a ocho civiles turcos y a un estadounidense de 19 años, Furkan Dogan. El primer ministro turco, Yayyip Erdogan protestó – y Turquía sigue exigiendo una disculpa israelí, compensación, y el fin del bloqueo de Gaza.

Al contrario, del presidente Obama no se oyó ni un murmullo. En realidad, la cosa se pone peor. La Casa Blanca y el Departamento de Estado hicieron lo posible por eludir toda responsabilidad de proteger a ciudadanos estadounidenses; en su lugar, el Washington Oficial divulgó la noción errónea de que Dogan no era un estadounidense auténtico sino más bien una especie de híbrido “turco-estadounidense”.

Sabían que era incorrecto. Nació en Troy, Nueva York; nunca pidió la ciudadanía turca.

La legalidad del bloqueo

En cuanto a la legalidad del bloqueo israelí, por suerte, subsisten en el Departamento de Estado algunos porfiados que insisten en el derecho internacional, al parecer con el valor de irse ruidosamente si el Departamento otorgara su bendición a la noción estrambótica de que el bloqueo israelí sea legal.

Hay suficientes profesionales recalcitrantes –expertos en Derecho Marítimo y en convenciones internacionales– para que apoyen con dedicación la noción de que todos los países, incluido Israel, deben respetar esas leyes. Por suerte, su profesionalismo impidió aún más embarazo resultante de la conducta de EE.UU. frente al derecho internacional.

Es posible que ese obstinado profesionalismo sea responsable de una de las conferencias de prensa más extrañas del Departamento de Estado que yo haya visto. El 24 de junio, Matt Lee, periodista de AP, y algunos de sus colegas decidieron ser más realistas que diplomáticos frente a la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, esposa de Robert Kagan, consejero neoconservador de seguridad nacional del vicepresidente Cheney de 2003 a 2005 (y ahora columnista del Washington Post).

Ante tres preguntas directas sobre si el gobierno de EE.UU. considera que el bloqueo israelí de Gaza es legal, la señora Nuland no dio ninguna respuesta.

“Yo no soy experta en Derecho Marítimo”, insistió (cuatro veces). Sus argumentos eran que el Barco de EE.UU. a Gaza no debía ser “una repetición de lo que pasó el año pasado” (cuatro veces). Como si el año pasado los culpables de los ataques de comandos navales israelíes hubieran sido los participantes en la flotilla y que la flotilla de este año también debiera ser considerada responsable.

Parece probable que, por discretos que los pasajeros del “La audacia de la esperanza” tratamos de ser con nuestros mensajes, funcionarios de EE.UU. tuvieron conocimiento de que estábamos a punto de tratar de salir a alta mar y a Gaza (a pesar de los torpedos y los comandos).

Lo que parece claro en retrospectiva es que, mientras funcionarios machos en el Departamento de Estado y en el Consejo Nacional de Seguridad se hubieran sentido cómodos, como afirmaron, al ver nuestros cadáveres en la televisión de EE.UU., Obama tuvo la presencia de ánimo para consultar a su puñado de consejeros maduros que comprendieron que había que hacer algo –y rápido– ya que se preparaba un desastre de relaciones públicas.

Un ataque contra un barco registrado en EE.UU. poniéndonos en peligro, incluida la autora Alice Walker (para no mencionar a los periodistas a bordo de The New York Times, CBS, CNN, Democracynow.org, et al.) debía ser evitado a cualquier precio.

Incluso un cobarde no se podría comparar con Obama en su alcahuetería ante los israelíes. Habiéndolo dicho, el presidente trata de mantener a un mínimo las ocasiones en las que es demasiado embarazoso defender el tipo de conducta israelí que el resto del mundo considera aborrecible.

Si hubiera habido una “repetición de lo que sucedió el año pasado”, sería difícil evitar esta vez una crítica a Israel (aunque, a la hora de la verdad, Obama probablemente podría reunir el “valor” político para volver a guardar silencio).

Sin embargo, si el presidente Obama no pudo reunir el valor para pedir al primer ministro Netanyahu que asegurara el libre paso del “La audacia de la esperanza”, esa demostración de timidez no habrá pasado desapercibida por los dirigentes israelíes; incluso es posible imaginar que los haya divertido.

Pero si se lo pidió a Netanyahu, Obama aparentemente recibió el gesto que parece haberse convertido en el sello característico de Netanyahu cuando reacciona a las súplicas de Washington (el pulgar derecho en la nariz, y agitar los dedos).

En ese caso, Obama hubiera tenido que reconocer que su influencia sobre Netanyahu es nula, y en lugar de arriesgar una disputa con Israel, el camino más seguro sería presionar a los menos formidables griegos para que nos devolvieran al puerto y nos mantuvieran allí.

Por suerte para Obama, se pudo aplicar una presión considerable a Grecia ya que estaba en terribles dificultades económicas y necesitaba otro rescate fiscal. Con peces más gordos que freír, por así decir, el primer ministro griego Papandreou hizo lo que le decían y nos mantuvo en tierra.

Los funcionarios griegos de nivel medio, incluidos algunos de los Guardacostas, que encontramos, se mostraron muy contritos, y virtualmente se tapaban las narices mientras nos obligaban a cumplir.

Por lo tanto, ponte en la posición de Netanyahu y sus colegas. Trata de ver a Obama como ellos lo ven y de reflexionar sobre las diversas acciones políticas y consideraciones estratégicas mencionadas anteriormente. Si fueras Netanyahu, ¿te preocuparía mucho el que Obama pudiera interponerse si Israel se decide a lanzar un golpe contra Irán?

Ray McGovern trabaja con Tell the Word, el brazo editor de la ecuménica Iglesia del Salvador en Washington, DC. Fue oficial del Ejército y analista de la CIA durante casi 30 años y ahora sirve en el Grupo de Dirección de Profesionales Veteranos de la Inteligencia por la Cordura (VIPS). Para contactos: rrmcgovern@gmail.com.

http://www.informationclearinghouse.info/article29291.htm 

Fuente: Rebelion.org

Autoridades encuentran más de 30 cadáveres en México

Policía de México

Efectivos de la Marina de Guerra de México hallaron 32 cadáveres en tres viviendas ubicadas en la ciudad de Veracruz, informó la Secretaría de la institución militar, citada hoy por la prensa internacional.

Según la fuente, el hallazgo se produjo en el marco de un operativo militar y policial para restaurar la seguridad en la urbe. 20 cadáveres fueron hallados la víspera en un homicidio en la localidad de Boca del Río.

Posteriormente, gracias a información de inteligencia, los soldados hallaron otros 11 cadáveres en un segundo domicilio no muy lejos del primero; y uno en una tercera vivienda.

La Marina añade que está avanzando en las acciones para capturar a los responsables de los homicidios registrados recientemente en Veracruz y que informará en las próximas horas para mostrar “los logros relacionados al caso”.

Las autoridades del país han atribuido la escalada de violencia que atraviesa Veracruz a las acciones del cártel narcotraficante Los Zetas, que sostiene una cruenta disputa con otros grupos como el Cártel del Golfo.

Sin embargo, tras la aparición de los 35 cadáveres hace dos semanas se difundió un vídeo en Internet en el que un grupo de encapuchados autodenominado los 'Matazetas' insinúa que fueron los autores de esos crímenes como parte de una campaña para eliminar a Los Zetas.

Por su parte, el gobierno mexicano negó que organizaciones paramilitares estén operando en el país, mientras que el secretario de Gobernación (Interior), Francisco Blake, advirtió que no tolerarán que ningún grupo ilegal trate “de hacer justicia por su propia mano”.

El plan de seguridad lanzado el martes, denominado Veracruz Seguro, incluye patrullajes por las zonas urbanas con mayores índices delictivos, además de reconocimientos aéreos y también marítimos en las costas de Veracruz, en el Golfo de México.

Fuente: RIA Novosti
¿Puede Washington pasar de ser Potencia del Pacífico a ser socio pacífico?
2012 sacudirá Asia y el mundo

Tom Dispatch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Hace tiempo que EE.UU. se presenta como una potencia del Pacífico. Estableció el modelo de contrainsurgencia en las Filipinas en 1899 y derrotó a los japoneses en la Segunda Guerra Mundial. Enfrentó a chinos y norcoreanos para mantener dividida la península coreana en 1950, y armó hasta los dientes a los taiwaneses. Actualmente, EE.UU. mantiene las fuerzas armadas más poderosas en la región del Pacífico, apoyadas por una constelación de bases militares, alianzas bilaterales, y cerca de 100.000 militares. 

Sin embargo, ha llegado al pico de su presencia e influencia en el Pacífico. El mapa geopolítico está a punto de ser rediseñado. El Noreste de Asia, el área del mundo con la mayor concentración de poder económico y militar, está al borde de una transformación regional. Y EE.UU., todavía preocupado de Medio Oriente y cojeando con una economía atascada y anquilosada, será la excepción.

Las elecciones serán parte del cambio. El próximo año, surcoreanos, rusos y taiwaneses irán todos a elecciones. En 2012, el Partido Comunista Chino también ratificará su elección de un nuevo dirigente para reemplazar al presidente Hu Jintao. Será el hombre de quien se espera que presida sobre el ascenso del país del segundo puesto al pináculo de la economía global.

Pero a Washington le reservan una verdadera sorpresa. Es posible que el catalizador del cambio podría ser el país en la región que hasta ahora ha cambiado lo menos: Corea del Norte. En 2012, el gobierno norcoreano anunció a los cuatro vientos a su pueblo su promesa de crear kangsong taeguk, o sea un país de economía próspera y fuerte en lo militar. Ahora Pyongyang tiene que cumplir de alguna manera esa promesa – en días de escasez de alimentos, estancamiento económico generalizado, e inseguridad política. Este sueño de 2012 impulsa a Pyongyang a hacer grandes esfuerzos diplomáticos y eso, por su parte, ya está creando enormes oportunidades para potencias clave en el Pacífico.

Washington, que ya ha enfocado durante años el arsenal pequeño, pero en desarrollo, de Corea del Norte, apenas ha prestado atención a los eventos más importantes en Asia. La inminente transformación de Asia tampoco será un tópico importante en nuestra propia elección presidencial del próximo año. Argumentaremos sobre puestos de trabajo, atención sanitaria, y si el presidente es un socialista o su opositor republicano un lunático. Aparte de algunas diatribas rituales contra China, Asia merecerá poca mención.

El presidente Obama, ansioso de no dar munición a su oponente, tratará de no jugar con política asiática, que ya está en autopiloto. Por lo tanto, mientras otros se apresuran a rehacer Asia del Este, EE.UU. estará sufriendo su propia forma peculiar de deriva continental.

Pyongyang muestra sus encantos

El 15 de abril de 1912, en un lugar recóndito del imperio japonés, nació un bebé en una familia cristiana orgullosa de su patrimonio coreano. El 100º aniversario del nacimiento de Kim Il Sung, fundador de Corea del Norte y líder dinástico, tendrá lugar el próximo año. Normalmente, un evento semejante tendría poca importancia para cualquiera fuera de los 24 millones de norcoreanos y algunos coreanos en otros sitios. Pero este centenario también marca la fecha en la cual el régimen norcoreano ha prometido que finalmente tendrá lugar un cambio de la situación.

A pesar de sus pretensiones de autosuficiencia, Pyongyang ha demostrado ampliamente que solo se las puede arreglar con ayuda de sus amigos. Hasta hace poco, sin embargo, no se puede decir que Corea del Norte haya logrado un buen desempeño en sus relaciones con otros.

Reaccionó, por ejemplo, de una manera particularmente dura, ante las políticas más belicistas adoptadas por el nuevo presidente surcoreano Lee Myung Bak, cuando asumió su cargo en febrero de 2008. Los disparos contra un turista surcoreano en el balneario del Monte Kumgand en julio de ese año, el hundimiento del barco de la marina surcoreana, el Cheonan, en marzo de 2010 (Pyongyang todavía afirma que no fue culpable), y el bombardeo de la Isla Yeonpyeong de Corea del Sur más adelante ese año aceleraron una caída en las relaciones entre el norte y el sur. Durante ese período, el Norte probó un segundo artefacto nuclear, lo que llevó incluso a su aliado más cercano, China, a reaccionar disgustado y a apoyar una declaración de condena de la ONU. Pyongyang también se las arregló para enajenar aún más a Washington al revelar en 2010 que ciertamente impulsa un programa para producir uranio altamente enriquecido, de grado de armas, algo que había negado continuamente.

Esas acciones tuvieron dolorosas consecuencias económicas. Corea del Sur anuló casi todas las formas de cooperación. La segunda prueba nuclear del Norte puso fin a todo acercamiento económico incipiente con EE.UU. (El gobierno de Bush había sacado a Corea del Norte de su lista de terrorismo, y había habido indicios de que otras antiguas sanciones podrían ser abandonadas tarde o temprano como parte de un calentamiento de las relaciones.)

Lo único que no fue afectado fue la relación del Norte con China, en gran parte porque Beijing está engullendo cantidades importantes de minerales valiosos y tiene acceso a puertos a cambio de la cantidad precisa de alimento y energía para mantener al país en auxilio vital y al régimen a flote. Entre 2006 y 2009, la ya anémica economía norcoreana se contrajo, y la escasez crónica de alimentos volvió a agudizarse.

A estas dificultades económicas hay que agregar otras políticas. La dirigencia del país ha superado de lejos la edad de jubilación, ya que el líder Kim Kong Il de 70 años es más joven que la mayoría del resto de la elite gobernante. Nombró como sucesor a su hijo más joven, Kim Jeong Eun, pero lo único que ese muchacho misterioso parece tener a su favor es el parecido con su abuelo, Kim Il Sung.

A pesar de todo, Corea del Norte no parece estar más cerca del colapso total ahora que durante crisis anteriores – como la devastadora hambruna de mediados de los años noventa. Un Estado enteramente represivo y una sociedad civil inexistente parecen asegurar que no se aproxime ninguna revolución de color o una “Primavera de Pyongyang”. La espera de que el régimen norcoreano desaparezca tranquilamente en la noche es como esperar a Godot.

Pero eso no significa que el cambio sea incierto. Para vigorizar su desvencijada economía y dar una manita política al próximo líder en el año de kangsong taeguk, Corea del Norte inició repentinamente una posición favorable a acuerdos.

La reciente visita de Kim Jong Il a Siberia para encontrar al presidente ruso Dmitri Medvedev, por ejemplo, causó unos pocos levantamientos de cejas entre conocedores. En una reunión en una base militar rusa cerca del Lago Baikal, el líder norcoreano llegó a plantear por primera vez en mucho tempo la posibilidad de una moratoria en la producción y ensayos de armas nucleares. Más sustancialmente, concluyó un acuerdo preliminar sobre un gasoducto que por sí solo podría transformar la política de la región. Transferiría gas natural desde el Lejano Este ruso rico en energía a través de Corea del Norte a Corea del Sur, en auge económico pero sedienta de energía. El acuerdo podría significar hasta 100 millones de dólares al año para Pyongyang.

La nueva ofensiva de encanto del Norte no tendría ninguna esperanza de éxito si un cambio similar de actitud no hubiera comenzado también en el Sur.

El error de cálculo de la aplanadora

Al asumir el cargo, el presidente conservador surcoreano Lee Myung Bak, conocido como “la Aplanadora”, prometió cambiar la base de las relaciones coreanas. Diez años de “política de acercamiento” con el Norte habían, dijo Lee, producido una relación asimétrica. El Sur, insistió, suministraba todo el dinero, y el Norte hacía muy poco a cambio. Lee prometió una relación basada solo en quid pro quo.

Lo que obtuvo en su lugar fue ‘donde las dan las toman’: retórica más dura y acción militar. En última instancia, aunque el Norte no conquistó amigos de esa manera más allá del paralelo 38, la nueva era de hostilidad tampoco fue favorable al gobierno de Lee. Los surcoreanos miraron con horror mientras una relación relativamente pacífica se acercaba peligrosamente a un conflicto militar.

El partido gobernante de Lee sufrió una derrota en las elecciones parciales en abril pasado, y en agosto, reemplazó a su ministro de “unificación” de la línea dura por un sujeto más conciliador. A pesar de mantener su insistencia en una disculpa por el hundimiento del Cheonan y el bombardeo de Yeonpyeong el partido gobernante busca maneras de restaurar los vínculos comerciales y de volver a suministrar ayuda humanitaria al Norte. Desde el verano, representantes del Norte y del Sur se han reunido dos veces para discutir el programa nuclear de Pyongyang. Aunque las dos partes no han logrado un progreso sustancial, se ha preparado la escena para la reanudación de las Conversaciones entre Seis Partes entre las dos Coreas, Rusia, Japón, China y EE.UU. que se rompieron en 2007.

Incluso si el partido opositor no barre del poder a los conservadores en las elecciones de 2012, es probable que Corea del Sur abandone la línea dura de Lee. En septiembre, su probable sucesor como candidato del partido gobernante en 2012, Park Geun-Hye, criticó abiertamente la actitud de Lee en un artículo en Foreign Affairs en el que pidió una "trustpolitik" [política de confianza].

Un proyecto que Park decidió mencionar es una línea ferroviaria inter-coreana que “tal vez transformaría la Península Coreana en un conducto para el comercio regional”. Es un eufemismo. La restauración de la línea y su conexión con el Ferrocarril Transiberiano de Rusia conectaría a la península coreana con Europa, reduciría el tiempo de embarque de bienes de un extremo de Eurasia al otro en casi dos semanas, y ahorraría a Corea del Sur hasta entre 34 y 50 dólares por tonelada en costes de flete. Por su parte, el gasoducto, que Corea del Sur aprobó a fines de septiembre, podría reducir sus costes de gas en hasta un 30%. Para el segundo importador por su tamaño del mundo de gas natural, representaría importantes economías.

Los pasos económicos serios hacia la reunificación de Corea no son solo un sueño, en otras palabras, también significan un buen negocio. Incluso en los peores momentos del reciente período de alejamiento, es notable que los dos países hayan logrado preservar el complejo industrial Kaesong ubicado justo al norte de la Zona Desmilitarizada. Dirigido por administradores surcoreanos y empleando más de 45.000 norcoreanos, la zona empresarial es un beneficio inesperado para ambas partes. Ayuda a empresas surcoreanas que enfrentan competencia de China, incluso si suministra moneda dura y empleos bien pagados al Norte. El ferrocarril y el gasoducto ofrecerían beneficios mutuos similares.

Según la sabiduría convencional, Corea del Norte tiene una sola carta de cambio, su pequeño arsenal nuclear, al que nunca renunciará. Pero un agente inmobiliario vería la situación de otro modo. Lo que Corea del Norte realmente posee es “ubicación, ubicación, ubicación”, y por fin parece dispuesta a sacar provecho de su posición crítica en el corazón de la región económica más vital del mundo.

La línea de ferrocarril uniría las dos regiones económicas mayores del mundo en un inmenso mercado eurasiático. Y el gasoducto, combinado con proyectos de energía verde en China, Corea del Sur, y Japón, podría comenzar a separar gradual a Asia del Este de su dependencia del petróleo Medio Oriental y por lo tanto de los militares de EE.UU. que aseguran el acceso y protegen las vías marítimas.

Puesto de otra manera, esos proyectos y otros semejantes que están al acecho en el futuro eurasiático son significativos no solo por lo que conectan, sino por lo que excluyen: EE.UU.

Dejados de lado

El gobierno de Bush previó la actitud de Lee Myung Bak frente a Corea del Norte, descartando la zanahoria y blandiendo el garrote. En 2006, sin embargo, Washington había dado media vuelta y comenzaba a acercarse seriamente a Pyongyang. El gobierno de Obama tomó otra dirección, adoptando finalmente una política de “paciencia estratégica”, un eufemismo para ignorar a Corea del Norte y esperar que no le diera una pataleta.

No ha funcionado. Corea del Norte se ha lanzado adelante a toda velocidad con su programa nuclear. La campaña aérea de EE.UU. y la OTAN contra la Libia de Muamar Gadafi, quien había renunciado a su programa nuclear para lograr mejores relaciones con Occidente, solo reforzó la creencia en Pyongyang de que las bombas nucleares representan la máxima garantía de su seguridad. El gobierno de Obama sigue insistiendo en que el régimen muestre su seriedad respecto a la desnuclearización como condición previa para reanudar las conversaciones. Incluso aunque Washington envió recientemente una pequeña ayuda para las inundaciones, se niega a ofrecer alguna ayuda alimentaria. Por cierto, en junio, la Cámara de Representantes aprobó una enmienda a la ley de agricultura que prohíbe toda ayuda alimentaria a ese país, no importa cuán necesaria sea.

Aunque probablemente el gobierno envíe a su representante, Stephen Bosworth a Corea del Norte más adelante en este año, nadie espera que resulten cambios importantes en la política o las relaciones. Con un inminente año de elección presidencial, no es probable que el gobierno de Obama gaste capital político en Corea del Norte – no cuando los republicanos indudablemente etiquetarían cualquier nueva acción como “apaciguamiento” de un “Estado terrorista”.

Obama asumió el mando con el deseo de apartar la política estadounidense de su enfoque en Medio Oriente y reafirmar la importancia de EE.UU. como potencia del Pacífico, en particular ante la creciente influencia regional de China. Pero el presidente ha invertido más en drones que en diplomacia, sustentando la guerra contra el terror a costa del tipo de acercamiento más atrevido hacia adversarios que Obama había insinuado como candidato. Mientras tanto, el gobierno está dispuesto a simplemente esperar hasta que las próximas elecciones hayan pasado a la historia – y para entonces, podría ser demasiado tarde para ponerse al día con los eventos regionales.

Después de todo, Washington ha contemplado como China se convirtió en el máximo socio comercial de casi cada país asiático. De la misma manera, los vínculos económicos entre China y Taiwán se han profundizado considerablemente, una realidad ante la cual incluso el partido de oposición de esa isla se ha tenido que rendir. El gobierno de Obama decidió recientemente no molestar demasiado a Beijing vendiendo cazabombarderos jet F-16 avanzados a Taiwán, y prefirió una simple modernización de los F-16 que compró en los años noventa, una señal evidente de una relativa decadencia de EE.UU. en la región, sugiere el analista del cuadro general, Robert Kaplan.

Luego existe el coste total de la presencia militar de EE.UU. en el Pacífico, que parece ser un objetivo jugoso para los recortadores del presupuesto en Washington. Miembros clave del Congreso como los senadores John McCain y Carl Levin ya han señalizado su ansiedad respecto al elevado coste de una “realineación estratégica” en Asia que involucra, entre otras cosas, una expansión de la base militar de EE.UU. en Guam y una renovación de las instalaciones en Okinawa. En respuesta a una pregunta sobre potenciales recortes militares, el nuevo secretario adjunto de Defensa, Ashton Carter, confirmó que la reducción de las tropas y bases de EE.UU. en el extranjero está “sobre la mesa”.

No se puede decir que el futuro de Asia del Este esté garantizado, ni que un auge económico y la integración regional sean el único escenario. Virtualmente cada país en la región ha aumentado sus gastos militares. Abundan los puntos de tensión, en particular en las aguas ricas en energía que varios países reivindican como propias. No es probable que el asombroso crecimiento de China sea sustentable a largo plazo. Y es posible que Corea del Norte decida arreglárselas como desamparada económicamente pero seguir siendo una potencia militar de fuerza adecuada.

A pesar de todo, las tendencias para 2012 y después apuntan a mayor acercamiento en la península coreana, a través del Estrecho de Taiwán, y entre Asia y Europa. Ahora mismo, EE.UU., a pesar de toda su influencia militar, no forma realmente parte de este cuadro emergente. ¿No será hora de que EE.UU. reconozca airosamente que sus años como superpotencia del Pacífico han pasado y piense creativamente sobre cómo convertirse en su lugar en un socio pacífico?
…………
John Feffer es codirector de Foreign Policy in Focus en el Institute for Policy Studies. Escribe su columna regular World Beat, y publicará un libro sobre Islamofobia con City Lights Press en 2012. Sus ensayos pueden ser leídos en su sitio en la web.


http://www.tomdispatch.com/blog/175449/ 


Fuente: Rebelion.org

Sondas gemelas de la misión GRAIL emprenden rutas diferentes rumbo a la Luna

Sondas gemelas de la misión GRAIL emprenden rutas diferentes rumbo a la Luna

Las sondas de la misión lunar GRAIL se separaron rumbo a la Luna y seguirán sus trayectorias individuales para ubicarse el 31 de diciembre de 2011 y el 1 de enero de 2012 respectivamente en la órbita lunar, dice el mensaje del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.

“Los dos aparatos funcionan según lo previsto. Aún falta mucho tiempo para la ubicación en la órbita lunar, pero por el momento todo va bien”, afirmó el director de la misión en JPL, David Lehman.

La NASA lanzó las sondas gemelas GRAIL el pasado 10 de septiembre.

Una vez ubicadas en la órbita polar de la Luna, pasarán 82 días volando una detrás de la otra a una altura de 55 kilómetros sobre la superficie lunar. Las mediciones de la distancia entre las sondas permitirán a los científicos componer un preciso mapa gravitacional del cuerpo celeste y estudiar su estructura interna.

Además de cumplir con los objetivos científicos, las sondas GRAIL forman parte del programa educativo MoonKAM, desarrollada por la empresa de Sally Ride, la primera mujer astronauta de EEUU. Gracias al proyecto, los escolares de todo el mundo podrán sacar fotos de la Luna con la ayuda de las cámaras instaladas en las sondas.

La NASA conduce asimismo el concurso de los mejores nombres para las sondas gemelas, cuyos resultados se darán a conocer en noviembre próximo.

El costo total de la misión asciende a US$496.000 millones.

Fuente: RIA Novosti

jueves, 6 de octubre de 2011

El ex jefe de la patronal promueve la creación de un partido euroescéptico
¿Tendrá Alemania su Tea Party?

La Vanguardia


¿Llegará a madurar en Alemania algo parecido al Tea Party estadounidense? Muchos creen que algo similar ya está germinando y que su terreno no es otro que el rechazo a los créditos y salvamentos destinados a países europeos endeudados. De lo que no hay duda es de que si ese rechazo llegara a concretarse políticamente, el ex jefe de la patronal Hans-Olaf Henkel será la persona clave.

Con un pasado de alto ejecutivo de IBM, consultor y banquero de inversión, Henkel fue, entre 1995 y 2000, presidente de la patronal BDI, uno de los grandes poderes fácticos de Alemania, contra el cual no se puede gobernar. Hoy es consejero de media docena de grandes empresas alemanas y el segundo tertuliano más presente en programas de televisión y radio.

Henkel apoya con pocos matices las tesis del ex consejero del Bundesbank Thilo Sarrazin sobre la degeneración de Alemania a causa de la afluencia de emigrantes, que son descritos como culturalmente tarados para la eficacia y la honradez. El año pasado publicó un libro titulado Salvar nuestro dinero, cuyo subtítulo era La euroestafa amenaza nuestro bienestar. Desde entonces propone la creación de dos euros en Europa. Los países serios del norte –alemanes, finlandeses y holandeses– tendrían un euro duro, mientras que a los "alegres gastadores" e incapaces de disciplinarse meridionales, con Francia a la cabeza, les correspondería un euro blando.

Organizado en las iniciativas Zivile Koalition y Abgeordnetencheck.de (control del diputado), Henkel está sembrando su discurso eurófobo por los medios de comunicación y en charlas de pago realizadas por toda Alemania, que, según sus organizadores, encuentran un público numeroso y entusiasta. El discurso conecta con la opinión pública, a la que, por falta de coraje y seguidismo populista, el Gobierno alemán no ha explicado la simple realidad: que Alemania no sólo fue la inventora y gran beneficiaria del euro, sino que tiene mucho que perder si el euro se rompe.

El 29 de septiembre, durante la votación para ratificar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) en el Bundestag, la canciller Merkel sudó tinta para mantener la disciplina de voto en su partido sin perder la mayoría. Se rebelaron diez diputados, más otros cinco de los liberales del FDP, pero era en la calle donde la brecha era, y es, verdaderamente crítica: un 19% de los ciudadanos aprueba la ampliación del FEEF mientras que un 75% lo rechazaba, señalaron las encuestas.

Recoger políticamente ese descontento puede resultar muy tentador, especialmente para partidos que van de capa caída. Es el caso del FDP, convertido en extraparlamentario al no superar el 5% de los votos en diversas elecciones regionales de este año.

La meta de Zivile Koalition es impedir la Transferunion, la anatemizada "unión de transferencias" en el seno de la UE, en la que los más boyantes transfieren fondos a los menos, como los fondos de compensación y nivelación que funcionan entre las regiones de cualquier país, Alemania incluida. Un lema de Henkel es la afirmación de que no son críticas como las que él formula las que dividen a Europa, sino que es el euro quien está dividiendo a la Unión Europea. La organización Abgeordneten-check.de ha enviado más de 200.000 mensajes euroescépticos a los diputados. Euroescépticos notorios como el diputado liberal Frank Schäffler, uno de los que votaron en contra el día 29 en el Bundestag, o el jurista Albrecht Schachtschneider, especialista en pleitear contra el euro ante el Tribunal Constitucional, se han unido a Henkel.

El proyecto del ex jefe de la patronal es intentar arrastrar al FDP hacia una decisión radicalmente adversa a todo fondo de estabilidad del euro, cosa que podría decidirse en un referéndum interno del partido en los próximos meses. Si eso no se consiguiera, entonces habría que crear una fuerza política nueva, dice Henkel. La Fundación de Empresas Familiares, otra importante organización de pequeñas y medianas empresas, con 200.000 afiliados y próxima a la CDU, el partido de la canciller, ha calificado de "desastrosa e irresponsable" la política del Gobierno de Angela Merkel en la crisis griega. El nerviosismo ante este escenario se palpa en la CDU.

El ministro de la Cancillería y mano derecha de Merkel, Ronald Pofalla, tuvo la semana pasada palabras inusualmente groseras contra su colega de partido Wolfgang Bosbach, jefe de filas de los euroescépticos en la CDU. "Estás volviendo loca a la gente con toda esa mierda", le dijo. El no haber explicado las cosas a tiempo en su día por miedo al desgaste podría cobrarse ahora una factura mucho mayor.

La réplica británica se prepara para tomar las calles

El país del té ya tiene su Tea Party. No tan poderoso ni mucho menos como el de EE.UU., pero con 55.000 seguidores y una agenda perfectamente definida: que haya que pagar los menos impuestos posibles. La llamada Alianza de los contribuyentes (Taxpayers Alliance) está en contacto con el movimiento norteamericano y diversos lobbies ultraconservadores de Washington –como Freedom Works– y Europa para desarrollar "mecanismos de protesta masiva" que lleven su causa a las calles británicas. "Ha llegado nuestra hora", dice Matthew Elliot, fundador de la organización. Menos presión fiscal y un gobierno más pequeño son el leitmotiv de la versión inglesa del Tea Party, que, a diferencia de su hermano mayor del otro lado del Atlántico, no pone énfasis en las cuestiones religiosas y culturales, vuelca todo su peso en las económicas y aprueba la política de drásticos recortes presupuestarios de David Cameron para regular las finanzas nacionales. En cambio, discrepa del primer ministro en su decisión de no bajar por el momento los impuestos.

 
Fuente: Rebelion.org

Los "indignados" coparon Nueva York

Los manifestantes de "Ocupa Wall Street" recibieron el apoyo de varios sindicatos; fue la protesta más numerosa del movimiento
 
 
Días atrás, eran motivo de burlas. Ahora, con casi tres semanas de vida, la llama encendida por los "indignados" de Wall Street ha llevado a algunos a creer que pueden hacerle frente al Tea Party, en la vereda opuesta.

Miles de personas marcharon ayer por las calles del Bajo Manhattan para descargar su frustración y descontento por la situación del país y acompañar al movimiento nacido del anhelo de un centenar de jóvenes, que ayer, con el apoyo de más de una docena de sindicatos, varias organizaciones civiles y gente de todas las edades, ofreció la mayor demostración de poder desde su nacimiento.

"¡Somos el 99 por ciento! ¡Somos el 99 por ciento!", gritaba la multitud, mientras avanzaba, con orden, siempre por las veredas, contenida por vallas y custodiada por cientos de policías, hacia la plaza Foley, a unas cuadras del parque Zuccotti, donde los "indignados" montaron su campamento. En medio de la colorida muchedumbre, entre los cientos de pancartas, ya no se veían sólo jóvenes: había padres y abuelos; empresarios y trabajadores. "No somos parte de un grupo etario. Somos parte del 99 por ciento. No importa la edad que tengas", disparó Ed Susse, de 67 años, padre de dos hijos, maestro retirado, antes de que se iniciara la marcha.

Junto a él, Charlie Berg, un empresario que fundó una compañía dedicada a la alta tecnología, defendía los aumentos de impuestos a empresarios como él, y recordaba sus días de militancia en los 60, durante la Guerra de Vietnam y el movimiento por los derechos civiles, cuando afirmó: "Nosotros salimos a la calle por motivos políticos, nunca económicos. Esto es nuevo".

Ambos eran una muestra del crecimiento explosivo de lo que comenzó como una protesta de un centenar de jóvenes, inspirada en el espíritu revolucionario de la "primavera árabe" y los "indignados" de Madrid, y terminó por convertirse ayer en un movimiento cuyo potencial, incalculable por estas horas, asusta a los conservadores y entusiasma a los progresistas, que comenzaron a encolumnarse decididamente detrás de él.

"Es muy sencillo: estos jóvenes en Wall Street están dando voz a muchos de los problemas que la gente trabajadora está afrontando en Estados Unidos en los últimos años", afirmó ayer Larry Hanley, presidente del Sindicato de Transportistas Unidos, y miembro del consejo directivo de la poderosa AFL-CIO, la federación que agrupa a 56 sindicatos.

Para los sindicatos, el movimiento de los "indignados" abrió una nueva ventana para difundir el mensaje que no lograron nacionalizar del todo con la pelea que se desató en Wisconsin este año, luego de que el gobernador Scott Walker suprimió los derechos de negociación colectiva con el argumento de que necesitaba controlar el aumento del gasto público.

Durante los primeros días de esa protesta, no fueron pocos los que creían que podía llegar a convertirse en la "primavera árabe" de Estados Unidos. Pero con el correr del tiempo, la atención se alejó de Wisconsin.

Ahora, el mismo razonamiento recae sobre "Ocupa Wall Street", aunque con una diferencia: esta protesta ya se nacionalizó, y además se expandió como un virus a gente de distintas edades, orígenes y realidades, pero que, aun así, se sienten incluidos en el muy abarcativo "99 por ciento". Y que comparten su frustración y descontento por el rescate a Wall Street, la concentración de la riqueza, la desigualdad de oportunidades y el persistente desempleo.

Los sindicatos fueron los primeros grupos de poder en ponerse al lado de estos jóvenes. "En las últimas semanas, gente joven ha encendido un movimiento en Wall Street, como lo hicieron en la «primavera árabe» y en Wisconsin contra Scott Walker", afirma un comunicado de esta semana de la AFL-CIO.

Así, muchos trabajadores afiliados a un sindicato se sumaron ayer a una lucha que sienten como propia. "Creo que los trabajadores no estaban despiertos cuando ocurrió lo de Wisconsin. Pero ahora sí lo están. Estamos bajo ataque", comentó ayer Peter Foley, un empleado de la compañía de subtes de Nueva York.

Liderazgos

Pero las almas que encendieron la protesta no quieren saber nada con el poder tradicional o con sus prácticas. Más bien, culpan a ese poder por su situación. No quieren unirse a otro grupo político o convertirse en el contrapeso progresista del ultraconservador Tea Party, como ya anhelan algunos por estas latitudes.

El movimiento no tiene un líder porque la idea es, justamente, que no lo tenga. "Todos somos líderes", es el mensaje que se escucha en el parque Zuccotti, donde todo se decide por consenso, en asambleas.

"Siempre habrá alguien que quiera capitalizar la protesta, pero confío en que nos mantengamos independientes. No queremos que otro grupo tome control. Va en contra de todo lo que defendemos", sostuvo Tyler Combelic, uno de los voceros del movimiento.

Con todo, semejante erupción popular en la antesala del año electoral sacudió el escenario político y ya generó las primeras reacciones entre republicanos y demócratas.

Mientras Mitt Romney, el favorito entre los republicanos para enfrentar a Barack Obama en las elecciones del año próximo, calificó la protesta de "peligrosa", al afirmar que era una lucha de clases, varios legisladores demócratas emitieron ayer comunicados de apoyo a la marcha. Uno de ellos fue el congresista John B. Larson, uno de los demócratas de mayor jerarquía en la Cámara de Representantes, que se refirió al fin de la apatía que el movimiento logró en muchos norteamericanos. "Las masas silenciosas ya no son tan silenciosas", advirtió.

Fuente: lanacion.com
Crónicas desde el Mekong (y IV)
Tailandia: un complicado escenario político, disputas regionales y movimientos secesionistas

Gara/Rebelión


Los disturbios y tensiones que han caracterizado el panorama político tailandés en los últimos años parece que comienza a disiparse en cierta medida tras el triunfo electoral de Yingluck Shinawatra, hermana del poderoso Thaksin Shinawatra, aunque todavía sobrevuela sobre el país muchas incógnitas. A ello además se le une a la disputa, que en el pasado reciente ha desembocado en enfrentamiento armado abierto, con la vecina Camboya en torno a la propiedad de un templo, así como el movimiento secesionista del sur del país que en los últimos años a activado una acción armada contra el gobierno de Bangkok que se ha saldado con la muerte de miles de personas en ese periodo. 
 
Cuando llegas a la capital del país te encuentras de inmediato sumido en el caos y en el ruido que caracteriza a esta ciudad, una de las más importantes del continente asiático, donde el ritmo de vida parece frenético. Como dice un taxista local con la sonrisa en los labios, “el ritmo de vida aquí es acelerado y frenético”, al tiempo que da un brusco frenazo para que no acabemos empotrados en el coche que se encuentra delante de nosotros. Los templos y monumentos que salpican los rincones de la ciudad comparten protagonismo también con los cientos de mercados llenos de vida y movimiento que encuentras en la misma. Y sobre todo, la imagen que uno percibe queda lejos de aquellas semanas de barricadas y enfrentamientos que durante muchos meses paralizaron buen aparte de la actividad de Tailandia y situaron al país al borde de una especie de guerra civil.

El triunfo electoral de Yingluck Shinawatra ha supuesto un importante cambio en la situación. Durante la campaña electoral, el discurso de ésta y los llamados partidarios del antiguo primer ministro Thaksin, ha intentado tender puentes hacia una supuesta reconciliación, moderando su discurso y buscando evitar un enfrentamiento que ahonde aún más la grieta política del país. También desde el bando monárquico se ha querido, en un principio al menos, responder de manera distendida, y en esa clave se interpreta la disposición del monarca a publicar las fotografías de una reunión de él con la nueva primera ministra recientemente. Los analistas remarcan esos movimientos en ambas partas y lo presentan como una búsqueda de una especie de consenso y reconciliación, aunque todavía quedan dudas sobre la respuesta que finalmente darán los sectores monárquicos en esta nueva fase política.

De momento, el nuevo gobierno, con la sombra del todopoderoso Thaksin, ha comenzado a sustituir altos cargos de la burocracia y la policía, colocando a sus partidarios en esos puestos, antes dominados por los defensores del status quo realista. No parece que hagan lo propio con el estamento militar, temerosos tal vez del peso y la reacción de ese poder fáctico en Tailandia.

Ahora, los esfuerzos del nuevo gobierno parecen centrarse en el relevo de la cúpula judicial, punta de lanza de los partidarios del actual régimen contra Thaksin y los suyos. Por su parte, el llamado campo de las camisas amarillas, aparece fragmentado, la derrota electoral les está pasando factura, y son muchos los que reconocen que su capacidad de movilización se ha reducido considerablemente.

Un reputado periodista en Bangkok nos señalaba que tal vez todas las partes están moviendo los hilos en busca de un acuerdo de cara a la futura sucesión monárquica. La incógnita está en saber si todos esos actores serán capaces de llegar a una especie de “transición pactada” o cada uno de ellos tensará la cuerda hacia su lado, lo que probablemente contribuiría a enrarecer aún más el ya de por sí complejo panorama político tailandés.

Además, habrá que ver el encaje que el discurso de Yingluck Shinawatra tiene en todo ello. Las promesas populistas, la reconciliación nacional y el peso del nombre d e su familia (e intereses) tienen que compartir espacio con aquellos que hace tiempo señalan la necesidad de un cambio más radical, y que la institución de la monarquía es cosa de un pasado del que conviene olvidarse ya.

Otro foco de tensión es el enfrentamiento con Camboya, y que algunos afirman que también tiene relación con la situación política que se vive en ambos estados. El conflicto gira en torno a la propiedad de un templo hindú del siglo XI, Preah Vihear, situado en territorio camboyano y que Bangkok reclama también como suyo. Hasta hace poco era muy complicado acceder al mismo desde Camboya, lo que provocó que Tailandia intentase en varias ocasiones hacerse con su control, a pesar de contra con el rechazo de la comunidad internacional y de diferentes organismos transnacionales que han reconocido la propiedad camboyana del mismo.

Desde 2008 se ha recrudecido el conflicto, produciéndose en estos años diferentes enfrentamientos armados de mayor o menos peso, que han provocado la muerte de decenas de personas y el desplazamiento de varios miles más. Más allá de las pugnas bélicas, en este contexto son muchos los que observan la presencia de otros intereses domésticos en ambos estados que pueden aprovecharse de esa coyuntura.

Desde Camboya se recuerda los constantes ataques y ocupaciones que desde el reino tailandés ha soportado el país en el pasado, o la ocupación tailandesa durante la Segunda Guerra Mundial. También se utiliza como arma propagandística el trato peyorativo que los militares tailandeses han venido dando durante años a los refugiados camboyanos que huyeron del país en las décadas de los setenta y ochenta.

Pero también hay otros intereses, como nos apuntó Son, un joven universitario en Phnom Penh, el primer ministro camboyano Hun Sen estaría ondeando el sentimiento nacionalista para desviar la atención de los problemas domésticos que hace frente el país (expropiaciones forzosas de tierra, desplazamientos de personas, medidas que “limitan los derechos y libertades civiles”…), e incluso los hay que apuntan a que estos enfrentamientos armados refuerzan el protagonismo en alza que estaría adquiriendo su hijo, el general Hun Manet, al que su padre desea como relevo al frente de Camboya en el futuro. En este contexto también hay que recordad la maniobra de Hun Sen que en el pasado acogió al prófugo Thaksin, y que le nombró asesor, lo que obviamente disgustó a los dirigentes tailandeses.

Por su parte, Tailandia también ha intentado aprovecharse coyunturalmente del escenario de enfrentamiento militar con sus vecinos. No es casualidad que los militares tailandeses activen esas operaciones en momentos claves en la política doméstica de su país. La reciente campaña electoral ha servido para que se reproduzcan los ataques, tal vez fruto del pulso que dentro del estamento militar tailandés se está dando, o incluso para desviar también la atención ante la grave crisis del propio status quo, con cada día más voces solicitando el final de la monarquía, e incluso de la compleja situación en las provincias del sur, donde las guerrillas separatistas siguen operando.

A comienzos del 2004 la insurgencia en le sur de Tailandia pareció resurgir de sus cenizas. Muchas voces reconocen que la intensa lucha que se mantiene en la zona desde que en 1909 el reino de Patani fue incorporado a Siam (actual Tailandia) nunca había conocido un grado tan alto como el que se vive en estos últimos años. Esta nueva fase de enfrentamientos entre las guerrillas separatistas y los diferentes gobiernos de Bangkok, ha causado cerca de cinco mil muertos y miles de desplazados en estos últimos siete años.

Bajo el primer gobierno de Thaksin, la represión y la campaña de asimilación étnica y religiosa se acentúo, lo que a su vez trajo consigo una reactivación de la resistencia armada por parte de los grupos que operaban el la región, que defienden la recuperación de su soberanía, diferenciada étnica y religiosamente además de la mayoría de Tailandia. (musulmanes y malayos, frente a budistas y tailandeses).

El pasado mes de marzo, un alto general tailandés reconoció que se estaban dando “diferentes procesos de diálogo con cinco o seis grupos armados”, a pesar de no contar con la autorización oficial del gobierno. Y es que las negociaciones y conversaciones entre rebeldes y Bangkok se han venido dando durante todos estos años, aunque siempre son negadas desde la capital tailandesa.

Otro factor importante se produjo a comienzos de 2010, cuando un importante dirigente en el exilio de la Organización de Liberación Unida de Patani (PULO), la más prestigiosa de las organizaciones que operan el la región, y que demandan entre otras cosas el logro de “Patani libre e independiente”, anunció su convergencia con el Frente Nacional Revolucionario-Coordinado (BRN-C), una facción del BRN, y al mismo tiempo la organización más poderosa en estos momentos del panorama armado, para formar el Movimiento de Liberación Malayo Patani (PMLM), donde le primero sería su voz y rostro político.

Este movimiento intentará además atraer a una agenda común a otros grupos y organizaciones que también siguen enfrentándose a Bangkok, como el BRN o los grupos autónomos que operan militarmente bajo la bandera del RKK, e incluso a los militantes del Movimiento Mujahiden Islámico de Patani (GMIP).

A día de hoy, con la capacidad operativa y organizativa del BRN-C intacta, ya que de momento Tailandia ha sido incapaz de golpear su estructura y desconoce en buena medida quienes conforman su dirección, y con el impulso político que pueda conferirle el PULO, la divisiones internas en la resistencia podrían acabarse, lo que permitiría tal vez, dependiendo de la voluntad del gobierno central, enfocar la solución hacia unas vías alejadas de la represión actual.

Tras las elecciones de este verano las incógnitas siguen presentes. Las diferentes interlocuciones rebeldes, el tradicional rechazo que tanto los partidarios de Thaksin como los monárquicos tienen hacia las demandas de la población local, el peso de la institución budista, y sobre todo, la presencia de un ejército, “garante de la unidad de la patria”, anticipan un panorama incierto de cara a una resolución del conflicto a corto plazo.

Tailandia sigue teniendo muchos frentes abiertos, y parece que buena parte de ellos están fuertemente intercomunicados. La delicada situación de salud del actual monarca y su posible sucesión puede también desencadenar una lucha sin cuartel entre diferentes fuerzas, e incluso de manera transversal en esos actores que a día de hoy protagonizan la situación.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)

Fuente: Rebelion.org

Estudiantes chilenos rompen el diálogo con el gobierno de Piñera

"El Gobierno no está garantizando la educación como derecho universal, sino que sólo para unos pocos", enfatizó la líder Camila Vallejo, al término de una reunión de más de tres horas. El conflicto ya lleva 5 meses.

jueves, 06 de octubre de 2011


Estudiantes chilenos rompen el diálogo con el gobierno de Piñera
Los estudiantes chilenos rompieron el diálogo que sostenían con el Gobierno para destrabar el conflicto estudiantil y lo acusaron de "intransigente" y de no garantizar la gratuidad de la educación, uno de los temas principales que debatían en esta cita.

"El Gobierno no está garantizando la educación como derecho universal, sino que sólo para unos pocos", enfatizó la emblemática líder de los jóvenes, Camila Vallejo, al término de una reunión de más de tres horas, la segunda que mantenían con el ministro de Educación, Felipe Bulnes.

Una educación pública gratuita y de calidad ha sido la demanda central de las movilizaciones estudiantiles que desde mayo se desarrollan en Chile, donde el Estado subvenciona parte de la educación privada.

Vallejo, presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (FECh), que agrupa a los alumnos de la Universidad de Chile, aseguró: "Lamentablemente en el Gobierno no hay disposición real a construir un sistema nacional de educación pública, gratuita y de calidad para todos".

El sábado, el presidente Sebastián Piñera afirmó que el país no puede ofrecer un sistema educativo totalmente gratuito como demandan las organizaciones estudiantiles.

"El Gobierno no ha asumido la causa de educación gratuita por dos razones: primero, porque Chile no está posibilitado de alcanzar esa meta" y "en segundo lugar, porque no es justo que con los impuestos que pagan los más pobres de nuestro país estemos financiando la educación de los más ricos", dijo entonces el mandatario.

Vallejo señaló que este sábado los jóvenes reunidos en la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), que reúne a alumnos de 30 universidades tradicionales, decidirán si continúan las negociaciones con el Ejecutivo.

El movimiento estudiantil aceptó el diálogo sin detener las movilizaciones que mañana volverán a repetir en todo Chile, lo que ha disgustado al Gobierno, que considera primordial el regreso a clases. 
 
Fuente: Los Andes Online
6 de Octubre de 2011
 
Volkswagen hará un edificio para formación técnica
Invertirá de aquí a 2015 unos 12 millones de pesos en la construcción de un instituto universitario dentro de su planta de Pacheco que dictará la especialidad en ingeniería automotriz y una tecnicatura en gestión automotor, informó la automotriz alemana.
 
por Télam


 
La automotriz alemana Volkswagen invertirá 12 millones de pesos en la construcción de un instituto universitario dentro de su planta de Pacheco que dictará la especialidad en ingeniería automotriz y una tecnicatura en gestión automotor.

Así lo informó hoy el ministro de Educación, Alberto Sileoni, junto al titular de Volkswagen Argentina, Viktor Klima y el ministro del estado alemán de Baja Sajonia (sede de Volkswagen), David Mc Allister, tras un encuentro en la residencia de Olivos con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

"Los directivos de Volkswagen y el ministro le entregaron a la presidenta la piedra fundacional de un hermoso edificio que financiará la empresa en Pachecho", señaló Sileoni y detalló que el Estado argentino invertirá también unos 12 millones de pesos, de aquí al 2015, en el funcionamiento operativo de las carreras.

El ministro Mc Allister referenció que "hoy hemos cumplido con el acuerdo celebrado por una comitiva de Volkswagen que visitó Argentina en 2007 y se comprometió a ofrecer una especialización que no se ofrecía".

"Esta es otra inversión muy importante de Volkswagen en Argentina y es la expresión de una gran confianza en el país y en la calidad de los argentinos", destacó el titular de Baja Sajonia, una provincia con cerca de 8 millones de habitantes.

Klima por su parte, valoró que "es un gran día no sólo para Volkswagen sino también para todo el sector automotriz y creemos que en unos seis meses se podrá ya ofrecer las especialidades a los estudiantes argentinos".

En lo estrictamente pedagógico, Volkswagen firmará un convenio con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) para dictar las dos carreras, cuyos egresados podrán incorporarse a cualquier empresa del área y no sólo a Volkswagen.

Fuente: MDZ Online

Cristina inaugura el Polo Científico Tecnológico en las ex Bodegas Giol

En la que alguna vez fuera la mítica bodega mendocina en Buenos Aires se instalará además el Ministerio de Ciencia, Tecnología, e Innovación Productiva. El predio, ubicado en Palermo, fue blanco de tomas y ocupaciones durante años.

jueves, 06 de octubre de 2011

Cristina inaugura el Polo Científico Tecnológico en las ex Bodegas Giol
Así quedó el predio, durante años derruido.

La Presidenta inaugurará este jueves el Polo Científico Tecnológico, construido en el barrio porteño de Palermo, donde funcionará la sede del ministerio de Ciencia, Tecnología, e Innovación Productiva, del CONICET y de institutos interdisciplinarios.

Cristina concurrirá al mediodía al lugar, donde luego de recorrer las instalaciones, visitar un laboratorio y dialogar con los científicos, mantendrá varias videoconferencias con distintos puntos del país y pronunciará un discurso, se informó oficialmente.

El Polo, construido en las ex Bodegas Giol, está ubicado entre las calles Soler, Paraguay, Godoy Cruz y la Avenida Juan B.

Justo, y fue financiado con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el tesoro nacional De esta manera quedará oficializada la finalización de un proyecto gestado desde octubre de 2009, donde funcionarán el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva; la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, y un conjunto de institutos interdisciplinarios de investigación.

Estos Institutos tienen la misión de fomentar las relaciones internacionales entre la Argentina y el mundo en cuanto a investigación y desarrollo en ciencia, tecnología e innovación productiva.

En una segunda etapa, prevista para 2012, se instalarán en ese centro la sede central del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), además de un museo de ciencias y auditorios -destinados a la divulgación científica-, biblioteca y casa de huéspedes.

Como un símbolo de los lazos que tiende entre la ciencia y la sociedad, el Polo Científico Tecnológico mantendrá sus puertas abiertas a la comunidad mediante un restaurante, ubicado en el Edificio Rojo, y una plaza verde de acceso público, señala la información.

Desde su concepción, la construcción del nuevo Polo fue realizada con criterios de sustentabilidad ambiental, contemplados en el propio diseño funcional y las instalaciones, a fin de reducir los consumos estándar de diferentes recursos.

Por ejemplo, uno de los aspectos más significativos es el uso de la energía solar para el calentamiento del agua, mediante un sistema mixto.

Para ello, en cada uno de los edificios se prevé la utilización de colectores solares que calientan el agua en las azoteas y que luego será conservada caliente en termotanques eléctricos, tendiente a evitar el consumo de gas para esos fines.

Las áreas interdisciplinarias que se irán habilitando son el Instituto de investigación en Biomedicina de Buenos Aires, CONICET - Instituto Partner de la Sociedad Max Planck en Buenos Aires, dedicado a temas actuales de las biociencias, especialmente al ámbito de la investigación en biomedicina.

También lo hará la Unidad de Investigación y Capacitación del ICGEB (Centro Internacional de Ingeniería Genética y Biotecnología), una unidad multidisciplinaria abocada a las áreas de bioseguridad, bioética, y derechos de propiedad intelectual.

El Centro Bilateral de Diseño Industrial (Argentina- Italia), cuya misión será investigar la relación entre diseño industrial y las nuevas tecnologías, y que involucra a varias instituciones italianas, como el Politécnico de Milán, la Alma Mater Studiorum Universidad de Bolonia, el IUAV de Venecia y la Segunda Universidad de Nápoles.

Funcionará además el Centro Interdisciplinario de Estudios en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIECTI), que está orientado a las Ciencias Sociales y trabaja en conjunto con universidades locales y organismos multilaterales.

En una segunda etapa se prevé incluir un centro de Modelado y Visualización y otros institutos ligados a la Nanotecnología, la Biofisicoquímica, las Ciencias Exactas y Tecnológicas, entre otras disciplinas. 
 
Fuente: Los Andes Online

miércoles, 5 de octubre de 2011

Crónicas desde el Mekong (III)
El Mekong: el alma de la región

Gara/Rebelión


El río Mekong (conocido como Dza-chu en Tibet, Lancang Jiang en China o Mae Nam Khong en Tailanda), es el mayor río del sudeste asiático. Desde la meseta del Tibet, este gigante hasta de desembocar en el mar del Sur de China, atraviesa la provincia china de Yunnan, se convierte en la frontera entre Myanmar y Laos, y buena parte de la de éste con Tailandia, para entrar posteriormente en Camboya y en el sur de Vietnam, donde su delta se considera una de las tierras más productivas del mundo. 
 
Este complejo sistema tiene efectos directos sobre más de sesenta millones de personas, muchas de ellas consideradas “entre las más pobres del mundo”, y por ello también confluyen diferentes intereses y proyectos, que en muchos casos pueden convertirse en antagónicos. La capacidad del río permite que la gente lo utilice como un sistema clave de irrigación de sus tierras, como reserva pesquera (buena parte de la misma además destinada al consumo local y de subsistencia diaria), como fuente de energía, como vía de transporte, como suministro industrial y doméstico… y evidentemente todo ello además sujeto a las alianzas y estrategias de los estados que atraviesa, por lo que no se hace complejo anticipar que el choque de intereses y las maniobras de los estados sobrevuelen ese escenario.

A la vista de todo ello los gobiernos locales intentan coordinar sus esfuerzos para preservar las condiciones de esa fuente de vida. Así, en 1995, Tailandia, Camboya, Laos y Vietnam firmaron el Acuerdo de Cooperación para un Desarrollo Sostenible de la cuenca del río Mekong. Posteriormente esos mismos estados formaron la institución Comisión del río Mekong (MRC por sus siglas en inglés). Sin embargo la ausencia de China en el mismo y las alianzas y presiones que pueda ejercer el gigante asiático sobre sus vecinos condiciona en buena medida las actuaciones de este tipo de organizaciones.

Desde hace varios años se viene produciendo un intenso pulso entre los que quieren implantar plantas hidroeléctricas, defendiéndolas como fuente de energía y desarrollo, frente a quienes alertas de las peligrosas consecuencias que esos planes conllevan para el medio ambiente, la seguridad alimenticia y la forma de vida de millones de personas. Y todo ello, además, se ve acompañado de las distintas presiones de los más poderosos, en este caso de China y de los intereses comerciales de importantes empresas de Occidente o de Japón.

La construcción por parte de Beijing de grandes presas en la parte alta del río ya ha tenido sus efectos sobre el medio ambiente, y los problemas se han sucedido en el curso del río en Myanmar, y en el norte de Tailandia y Laos. El declive de las reservas pesqueras así como la imprevisión en torno a los niveles de agua del río (hasta ahora era la naturaleza, con sus dos estaciones de lluvias y secano, la que lo regulaba) ha empezado a condicionar de forma acusada el quehacer diario de muchas poblaciones locales.

Los defensores de este supuesto “desarrollo modernizador” sostienen que los costes se ven compensados por la energía que se obtiene, motor de un proceso que mejoraría las condiciones de vida de la gente. Si bien es cierto que en Laos, la llegada de la electricidad a la mayor parte de pueblos y aldeas aisladas en las cuencas de los ríos se ha recibido con entusiasmo, también es cierto que a medio y largo plazo las consecuencias negativas de esos proyectos pueden acabar con la forma de vida de esos mismos pueblos.

El abanico de impactos negativos debería hacer recapacitar a más de no de los defensores de esos megaproyectos. La construcción de esas presas supone el desplazamiento de miles de personas que son sacadas de su hábitat para ser dejadas en un nuevo lugar extraño a su forma de vida y costumbres, u obligados a emigrar a zonas urbanas para convertirse en mano de obra barata; inunda grandes zonas de bosques; altera permanentemente los niveles de agua del río; bloquea o acaba con las migraciones de los peces, afectando de forma directa a la pesca tradicional, soporte básico de la subsistencia de la mayor parte de la población local; y sobre todo supone una drástica variación del ecosistema que protege a los bosques y las especies que viven junto al río.

Además, son muchos los que denuncian que la mayor parte de la energía que se logra en estas presas hidroeléctricas sirve para dotar de iluminación a las grandes ciudades en Vietnam y Tailandia, que llevan años inmersos en una alocada y descontrolada carrera de crecimiento que para nada obedece a las necesidades de su población.

Otra de las propuestas que está sobre la mesa es le intento chino de hacer navegable el río para grandes barcos. A día de hoy, sujeto a las condiciones que impone la naturaleza, la presencia de rápidos y grandes rocas en el río hace inviable esa opción. Por ello para sacra adelante el proyecto chino sería necesario alterar sustancialmente el curso del río, eliminando la presencia de rocas y con ello alterando el ecosistema que a día de hoy caracteriza al Mekong y que sostiene la vida diaria de millones de personas.

En este contexto las alianzas y juegos de las relaciones internacionales también asoman. De momento el que mejor situado está en esta coyuntura es China, su poder en la región le puede permitir contar con el apoyo de Myanmar y Camboya, a pesar de que las consecuencias para las poblaciones de esos países de llevarse a cabo los panes chinos serían desastrosas. Laos por su parte no quiere dejar pasar la oportunidad de desarrollar una fuente de ingresos considerable, aunque los daños puedan pasar factura a medio o largo plazo, y sobre todo sabedor como es el gobierno de Vientiane de las necesidades tailandesa y vietnamitas de energía. Tailandia por su parte se encuentra entra la espada y la pared, recelosa del protagonismo chino, se encuentra atada de manos ante la demanda de energía para sus ciudades, y por su parte Vietnam, necesitado de energía, teme por el futuro del delta del Mekong (reserva clave en el desarrollo agrícola y pesquero del país) y sobre todo por el nuevo equilibrio de alianzas que pueda darse en la región, ya que la posición de Laos pondría en peligro la histórica relación entre ambos estados.

Como señalaba un analista local, “Tailandia necesita agua y energía; Laos busca dinero y poder desarrollar su capacidad hidroeléctrica para exportarla a sus vecinos; Camboya sigue buscando apoyo financiero para su desarrollo (y éste a día de hoy proviene de China), por lo que estaría dispuesta a sacrificar su capacidad pesquera (la importancia del lago Tonle Sap se vería seriamente dañada); Vietnam por su parte necesita energía pero es receloso ante las consecuencias que traerían esos proyectos para el delta y sobre todo ante un nuevo escenario de alianzas regional; Myanmar parace que continuaría mirando hacia Beijing; y sería por tanto el gigante chino el que mejor podría impulsar sus intereses en la región”.

Tal vez, los defensores del desarrollo “a cualquier precio”, aunque lo intenten maquillar con referencias al medio ambiente y a la sostenibilidad (el negocio-dinero no entiende de esos términos) sigan apostando por esa alocada carrera, sin embargo también convendría recordar que el Mekong es el “corazón y alma del sudeste asiático, una reserva de vida y una arteria vital de transporte”, y cualquier alteración sustancial del mismo tendrá penosas consecuencias para la población que durante siglos ha convivido con él.
 
TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)
 
Fuente: Rebelion.org 

Afganistán: tras diez años de guerra, los talibán se reforzaron

Sus armas y comunicaciones son mejores que en 2001. Estiman que cuando EEUU y sus aliados se retiren, volverán al poder.

Afganistán: tras diez años de guerra, los talibán se reforzaron
Los 90.000 combatientes talibán enfrentan a 
400.000 soldados de EEUU y la OTAN, 
pero están bien armados. (AFP)
miércoles, 05 de octubre de 2011

AFP

Diez años después de haber sido expulsados del poder, los talibán se han reforzado y modernizado, sobre todo en la organización y la comunicación, ganando mucho terreno hasta el punto de que numerosos observadores consideran que un día volverán al poder en Afganistán.

La coalición militar liderada por Estados Unidos derrocó a los talibán a finales de 2001 y los dio por acabados, pero ellos se camuflaron entre la población o se replegaron en el extranjero, sobre todo en el vecino Pakistán.

Emergieron de nuevo a partir de 2004, primero en sus tradicionales bastiones del sur y del este, y luego fueron conquistando terreno de manera que hoy controlan o tienen gran influencia en casi dos tercios del país, pese al aumento del contingente de la OTAN, integrado por 140.000 efectivos.

Los talibán cuentan con decenas de miles de miembros en sus filas cuyo número fue creciendo al compás de los combates y de las operaciones selectivas de la OTAN, con frecuencia mortíferas.

"Tenía en mis filas a un diez por ciento de antiguos combatientes (procedentes del régimen talibán 1996-2001) y un noventa por ciento de nuevos reclutas", explica el mulá Noor Ul Aziz, que hasta el año pasado era el "gobernador fantasma" de los rebeldes de la norteña provincia de Kunduz.

"Muchos jóvenes combatientes se unieron a los talibán a causa de los abusos de las fuerzas extranjeras, porque éstas mataron a muchos civiles inocentes", asegura este hombre, el responsable talibán de mayor rango que se pasó al campo del gobierno y de los occidentales.

Muchos de estos jóvenes reclutas son afganos que pasaron su infancia en los campos de refugiados de Pakistán, donde sus familias se habían refugiado de la sangrienta guerra civil de los años 1990. La mayoría de los dirigentes talibán vive en este país, según expertos del movimiento.

Aunque los jóvenes combatientes son tan radicales como sus antepasados, su movimiento parece más abierto, al menos en cuanto a comunicación se refiere.

Mientras que el antiguo régimen talibán prohibía la televisión, los dirigentes rebeldes de hoy utilizan internet para hacer propaganda, colgando videos de ataques o de ejecuciones para atraer a los jóvenes, y recurren a Twitter para su página web "La voz de la yihad".

Sobre el terreno, algunos grupos son tan radicales como sus predecesores, enviando cartas de amenaza para disuadir a las mujeres de trabajar o atacando a las políticas o las niñas que van al colegio.

Pero otros optaron por una postura menos radical, destaca el analista político Ahmed Saeedi. "Son generalmente más complacientes. Ya no critican a los que no llevan barba ni prestan atención a la ropa", explicó, aunque no descarta la posibilidad de que sea una táctica para granjearse la simpatía de la población.

En el plano militar, los occidentales recalcan que los rebeldes evitan los combates frontales y prefieren los atentados suicidas y los asesinatos selectivos de responsables vinculados al gobierno. "Arremeten contra su propia población", denuncia el portavoz de la fuerza de la OTAN (ISAF), general Carsten Jacobson.

Según la ONU, los talibán son responsables de 80% de las víctimas civiles del conflicto, una cifra cuestionada por los insurgentes.

En los últimos años, el presidente afgano Hamid Karzai llamó en vano a los talibán a negociar la paz, pero estos siempre se han negado diciendo que no lo harán mientras no se marchen los soldados extranjeros.

Con la retirada programada de las tropas de combate de la OTAN, que se irán paulatinamente hasta finales de 2014, numerosos observadores estiman que los talibán volverán un día al poder.

"Si los estadounidenses se van del país, los talibanes retomarán sin duda alguna el poder", estima el analista político afgano Harun Mir.

La postura de Estados Unidos sobre este tema sigue siendo ambigua. Washington negocia con Kabul una "alianza estratégica a largo plazo" que prevé sobre todo el mantenimiento de un contingente estadounidense en Afganistán después de 2014. 

Fuente: Los Andes Online
Pese a la resistencia de poblaciones locales, existen planes para que el país pueda autoabastecerse con yacimientos propios
Argentina duplicará la importación de uranio para abastecer Atucha II



La puesta en marcha definitiva de la central nuclear Atucha II demandará un consumo anual de más de 100 toneladas de uranio, que obligará al país a duplicar sus importaciones del mineral. Actualmente, el grueso de lo utilizado proviene de Kazajistan, pero hay planes para que el país pueda autoabastecerse con yacimientos propios que hoy están en stand by.

Según confirmaron desde Nucleoeléctrica Argentina (NASA) –operadora de las centrales Atucha– a este cronista, para 2012 la nueva planta de Zárate estará en pleno funcionamiento, con un consumo superior a las 100 toneladas, igualando así la cantidad de mineral utilizado por Atucha I y Embalse.

En este esquema nuclear, hay tres actores centrales: la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la NASA y la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN). Aunque en declaraciones oficiales prefieren esquivar la temática, informes internos de cada uno de estos entes confirman que la intención es reactivar la explotación de uranio en el país y autoabastecer el consumo local.

El mineral, como tantos otros commodities, ha variado su precio sustancialmente en la última década. En 2000 costaba unos 10 dólares la libra y para 2007 el precio había escalado hasta los 136 dólares.

Actualmente, el valor del uranio ronda los 40 a 50 dólares la libra, pero la mayoría de los analistas internacionales pronostican que la cotización ascenderá fuertemente en los próximos meses. El precio, en general, acompaña los vaivenes del petróleo, pero también se ve motorizado por el fuerte consumo de China, que hace que muchos fondos de inversión pronostiquen un salto del 100% del valor del uranio para los próximos años.

De todas formas, según indica un informe de diciembre pasado de la CNEA, “si bien el peso del uranio es un factor económico importante, su influencia en el costo final de la energía nuclear no es un elemento definitorio”.

Producción local

“Es menester considerar la importancia que adquiere el aspecto estratégico de disponer del recurso uranio que es la base de la fabricación de combustible nuclear”, señala la CNEA en ese mismo informe de diciembre 2010.

En idéntica línea, la ARN dice: “El Gobierno nacional ha declarado indispensable que la República Argentina restablezca sus capacidades relacionadas con la minería de uranio”.

Y, finalmente, se suma la declaración de NASA publicada en el proyecto de realización de Atucha II: “El agua pesada y los elementos combustibles necesarios (uranio) para la Central serán producidos en el país”.

La Argentina fue pionera en la explotación y uso del uranio, desde el primer gobierno peronista, pero la actividad minera dejó un resabio –reconocido oficialmente– de casi 5 millones de toneladas de residuos, muchos de ellos contaminantes. Para la CNEA se trata de un “pasivo ambiental” a resolver.

La perspectiva minera uranífera anticipa fuertes cruces entre las poblaciones donde radica el mineral y los sistemas políticos provinciales que autoricen las explotaciones. Sucede que las consecuencias ambientales de la minería a cielo abierto terminan generando conflictos con los productores locales de otros sectores, como agricultura, la ganadería o turismo.

La principal fuente de uranio local actualmente está en el centro de Chubut, en el Cerro Solo, considerado uno de los mayores reservorios del país, junto con Sierra Pintada, en Mendoza, que se encuentra en stand by, de acuerdo con el estudio de la CNEA.

Además, hay otros reservorios, acompañados de planes de explotación, en Catamarca, Salta, Santa Cruz y, según anunció recientemente el gobernador Luis Beder Herrera, también en La Rioja.

Según voceros empresariales, en la Argentina existirían cerca de 15.000 toneladas de reserva de ese mineral, lo cual garantizaría la cantidad necesaria para el consumo local. El adelanto desde el Ministerio de Planificación de la concreción de Atucha III, también en Zárate, y del reactor CAREM, en Formosa, confirma la intención de avanzar en un plan de energía nuclear para fortalecer el sistema integrado.

De hecho, la puesta en marcha de Atucha II llevó a la generación nuclear a aportar el 10% de toda la línea eléctrica del país.

 http://relatosdetierra.blogspot.com/2011/10/argentina-duplicara-la-importacion-de.html
 
Fuente: Rebelion.org