lunes, 2 de abril de 2012

La soledad del “no a la guerra” en una familia anglo-argentina

Por Marina Walker Guevara - Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, Washington DC, Estados Unidos 


Vengo de una familia “anglo-argentina”. Lo anglo es por parte de mis abuelos paternos, que emigraron de Escocia a principios del siglo pasado. Para ellos Argentina, y más aún Mendoza, fue algo así como la Tierra Prometida. Aquí tuvieron hijos, plantaron viñas y construyeron una identidad bicultural, con raíces profundas a ambos lados del Atlántico. Hubo fiesta en la finca de Vistalba el día que mi abuelo recibió la ciudadanía argentina.

Fue durante la Guerra de Malvinas, cuando yo tenía siete años, que por primera vez tomé conciencia de mi doble herencia, argentina y británica. De repente ese micro-universo perfectamente integrado hasta entonces en nuestra familia entró en crisis. 

“Papá, ¿nosotros somos ingleses?, ¿vos quién querés que gane la guerra?”, le preguntaba yo a mi padre mientras con mamá tejíamos mantas para los soldados argentinos.

Mas difíciles eran aún los intercambios de mi padre con sus amigos, algunos de los cuales lo increpaban en la calle y le exigían que tomara partido. Mi padre era argentino pero durante la Segunda Guerra Mundial se alistó voluntariamente en el ejército inglés para pelear contra el nazismo. Le tocó uno de los escenarios más duros: Birmania.

Con esa experiencia en sus espaldas no hubo propaganda política, en inglés o español, que lo engañara. Para él la Guerra de Malvinas fue como mirar en cámara lenta una película de terror en la que conocía íntimamente las escenas y, peor, el desenlace. Se quedaba largas horas a la noche con la oreja pegada a la vieja radio desde donde sintonizaba la BBC.

Un día lo llamaron de urgencia a la Casa de Gobierno. Los militares querían saber cuántos ingleses había en Mendoza y si representaban una amenaza para la comunidad. Mi padre se los fue nombrando de a uno: la señora Upton, nuestra vecina, de más de 70 años; el puñado de ex trabajadores del ferrocarril a los que mi padre les llevaba la pensión del gobierno británico cada mes; nuestra vieja tía Betty. Se le acabaron los ingleses antes que los dedos.

A lo largo de los años me he preguntado si realmente los militares creían que había una resistencia británica en Mendoza capaz de levantarse en armas o si el fin de la conversación fue sencillamente intimidar a mi padre.

No lo intimidaron los militares pero los 74 días que duró la guerra fueron de los más amargos de su vida. Desconfiado de los nacionalismos, jamás tomó partido por un lado u otro. Su elección fue la menos popular en esos días, la más lúcida: un simple y rotundo “no” a la guerra.

*Marina Walker Guevara, periodista mendocina, trabajó en Los Andes y actualmente es vicedirectora del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación en Washington DC. 

Una carta formidable que no se usa

“El derecho de autodeterminación lo tienen los pueblos, y los habitantes de Malvinas, según la Argentina, no constituyen un pueblo distinto del británico: son parte de él”.

Una carta formidable que no se usa
Según Terragno, el plan B británico es inducir 
a los isleños a proclamar su independencia.

Por Rodolfo Terragno - Ex jefe de Gabinete y ex legislador nacional.

Con relación al pleito sobre Malvinas, una ley británica contradice al gobierno del Reino Unido y da la razón a la Argentina. Nuestras autoridades, por razones que se ignoran, decidieron no presentar a las Naciones Unidas esta “confesión de parte”. Con esto, no sólo nos privamos de moverle el tablero diplomático al Reino Unido. Nos arriesgamos levantarnos un día y encontrarnos con el Estado Libre de las Falklands.

Los 20 puntos siguientes sirven para que cualquiera entienda lo que, por alguna razón no revelada, ignoran altos funcionarios nacionales.

1. ¿Con qué argumento se niega Gran Bretaña a negociar con la Argentina

Dice que los habitantes de las Malvinas tienen el derecho de autodeterminación y, por lo tanto, son ellos quienes deben decidir a qué país pertenecen las Malvinas.

2. ¿Cuál ha sido la posición argentina? 

El derecho de autodeterminación lo tienen los pueblos, y los habitantes de Malvinas, según la Argentina, no constituyen un pueblo distinto del británico: son parte de él. No pueden, por lo tanto, laudar un conflicto entre su propio país y el nuestro.

3. ¿Qué decía la ley británica previa a 1982? 

Que los isleños no eran británicos. Los consideraba “ciudadanos de territorios de ultramar”, que no tenían derecho al pasaporte británico ni a residir en Inglaterra. De acuerdo con Londres, eran terceros, y como tales tenían derecho a decidir su destino.

4. ¿Con qué fundamento declaró Gran Bretaña la guerra de 1982? 

Alegó que era para defender los deseos de los isleños, que era “supremos”, según la primera ministro Margaret Thatcher. Esto ya demostraba, por sí, que Londres los consideraba británicos. No era creíble que, por defender los derechos de un puñado de “terceros”, Gran Bretaña se arriesgara a una guerra en la cual perdió 258 hombres, dos destructores, dos fragatas, un buque de desembarco, un anfibio, un carguero, diez aviones y 24 helicópteros.

5. ¿Qué paso después de la guerra?  

Los isleños dejaron en claro que ninguno de sus derechos “supremos” era mayor que el de ser reconocidos como lo que eran: británicos.

6. ¿Cómo resolvió Gran Bretaña el problema? 

Se vio obligada a sancionar una nueva ley, la British Nationality Falkland Islands Act, por la cual admitió que los habitantes de las Malvinas son británicos. Hoy ya ha establecido que los isleños son tan británicos como sus compatriotas de Londres, Liverpool o Manchester.

7. ¿Cómo pueden ser, entonces, terceros en discordia? 

No pueden. La ley británica equivale a confesión de parte: actualmente, el derecho positivo británico dice exactamente lo mismo que la Argentina ha dicho siempre: los isleños son parte integrante de Gran Bretaña y, por eso, no pueden ser árbitros del conflicto angloargentino.

8. ¿Qué hay que hacer con ese instrumento? 

Presentarlo cuanto antes en Naciones Unidas para probar que el conflicto es bilateral y debe resolverse en negociaciones entre Gran Bretaña y la Argentina.

9. ¿Los británicos aceptarán el criterio? 

No pueden negar su propia ley. Además, la ley británica no le da la razón sólo a la Argentina: se la da a la propia ONU, según la cual el conflicto es bilateral, y al Departamento de Estado, que sostiene lo mismo. Eso aislaría al gobierno británico.

10. ¿Nos devolverían entonces las islas? 

No, al menos, en el corto plazo. Un conflicto tan largo y complejo no se resuelve (sobre todo después de una guerra) presentando un instrumento jurídico. Pero eso nos permitiría hacer un gran avance, por primera vez desde 1982, y poner a Gran Bretaña en una posición de debilidad.

11. ¿Cuál es la urgencia en hacer esa presentación? 

Tenemos que impedir que Gran Bretaña lleve adelante su Plan B.

12. ¿Qué plan? 

Su plan B consiste en valerse del principio de autodeterminación e inducir a los isleños a que proclamen su independencia. Digamos, el Estado Libre de las Islands Falkland. Esto satisfaría a Londres y a los isleños, porque en definitiva el principal objetivo de Su Majestad y los isleños es que las Malvinas no vuelvan nunca a ser argentinas.

13. ¿Pueden esas islitas ser un país? 

Hay, en las Naciones Unidas, muchas islas-estado más chicas y más pobres que las Malvinas, cuyo PBI per cápita es uno de los más altos del mundo.

14. ¿Tienen ese ingreso por el petróleo? 

No, por la pesca y, particularmente, por el calamar. La idea de que las Malvinas nadan en un mar de petróleo carece de fundamento. Todo indica que hay hidrocarburos mar afuera, pero en cantidades moderadas y con un probable costo de explotación demasiado alto.

15. ¿Y qué gana Gran Bretaña con que las Islas dejen de ser británicas? 

Que la independencia sería ficticia. Como en el caso de Palau, un miniestado que es parte de la ONU, donde tiene un voto, igual que China o Brasil o cualquier otro país. Palau tiene gobierno propio, pero delega su defensa y sus relaciones exteriores a los Estados Unidos, que además le presta asistencia económica y gerencial. Es formalmente un país autónomo, pero en la práctica es parte de los Estados Unidos.

16. ¿Puede hacer eso Gran Bretaña estando en minoría en la ONU? 

Está en minoría ahora, que esgrime la autodeterminación para mantener una colonia. Pero si los isleños se pronuncian por la independencia, todos los países emergentes (que en gran medida son resultado del principio de autodeterminación) se sentirán obligados a apoyar. En ese momento habríamos perdido las Islas para siempre.

Por eso es tan importante que se presente cuanto antes el instrumento ante la ONU. La idea de la independencia aún no está madura, y ni el gobierno británico ni los isleños pueden desdecirse de lo que dice la ley británica y lo que dicen ellos en cada discurso.

17. ¿La clase política argentina no ve esto?  

En 2007 el Senado aprobó por unanimidad un proyecto mío, acompañado por legisladores de todos los partidos políticos. En ese proyecto se declara lo que estoy diciendo: debe llevarse la ley británica a la ONU para destruir el argumento de la autodeterminación.

18. ¿El kirchnerismo votó esa declaración? 

La votaron todos los sectores políticos sin excepción, y por lo tanto también el peronismo kirchnerista. Incluida la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner.

19. Entonces, ¿por qué no se lleva el instrumento a la ONU?  

El senador Daniel Filmus, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, informó recientemente que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner había decidido no adoptar esta estrategia.

20. ¿Por qué

No lo sé ni me lo explico. Trataré de hablarlo con el canciller.

Fuente: Los Andes Online

Guerrilla tuareg proclama el control sobre la mayor parte del norte de Malí

Guerrilla tuaregs proclama el control sobre la mayor parte del norte de Malí

Los rebeldes tuaregs informaron hoy en su web que tomaron Tombuctú, la última ciudad grande de la región del noreste del país antes bajo control de la junta militar que había usurpado el poder el 22 de marzo pasado.

También indicaron que desde ahora controlan toda la región de Azawad, por cuya independencia han luchado. Anteriormente, el Movimiento Nacional (tuareg) para la Liberación de Azawad (MNLA) logró tomar otras dos ciudades de importancia estratégica en el norte del país: Kidal y Gao.

Los tuaregs anunciaron el comienzo de la fase activa de su lucha por la independencia de Azawad en enero de 2012. Los militares de Malí organizaron un rebelión contra el gobierno del presidente Amadou Toure, acusándolo de la falta de eficacia para contrarrestar la rebelión tuareg. El presidente fue derrocado y tuvo que huir del país. Los militares se hicieron con el poder.

Los golpistas anunciaron el 28 de marzo que tienen preparada una nueva Ley Fundamental. Pero ahora declaran que seguirá en vigor la de 1992. La junta no planea entregar el poder. Los rebeldes a su vez prometen convocar los comicios parlamentarios y presidenciales anticipados antes de expirar este mes de abril, señalando que excluyen su participación en esas elecciones.

La comunidad mundial condenó el golpe de Estado realizado en Malí. Los líderes de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (ECOWAS) suspendieron la militancia de Malí en sus filas y amenazaron con aplicar sanciones a la junta.

Precisamente por el temor de verse aislados, los golpistas anunciaron el restablecimiento de la vigencia de la Constitución de 1992.Los miembros de la ECOWAS se reunirán con urgencia este lunes para analizar la situación en Malí.

Fuente: RIA Novosti

El doble rol de Francia en la guerra

A pesar del embargo dispuesto por el entonces presidente galo François Mitterranda la venta de armas y la asistencia a la Argentina, técnicos aeronáuticos del país estaban del lado argentino. 



El doble rol de Francia en la guerra
El por entonces presidente galo François Mitterrand.

Francia tuvo un doble juego en la guerra de las islas Malvinas entre Gran Bretaña y Argentina en 1982, según un programa de la BBC en el que un ex ministro británico de Defensa evoca la "duplicidad" francesa.

A pesar del embargo inmediato declarado por el presidente francés François Mitterrand a la venta de armas y la asistencia a la Argentina, un equipo técnico del constructor aeronáutico francés Dassault estaba presente del lado argentino durante la guerra (2 de abril-14 de junio de 1982) y contribuyó en el buen funcionamiento de los misiles Exocet, según la BBC.

El programa "Document", difundido en momentos en que Londres y Buenos Aires están inmersos en una escalada diplomática por las islas de cara al 30 aniversario del conflicto, da la palabra a varios actores de la época.

Oficialmente, el ex ministro británico de Defensa, John Nott, describió en sus memorias a Francia como "el mejor de los aliados".

Entre bambalinas, según el programa de la BBC, la historia es diferente. En un cable diplomático del 7 abril, el embajador francés en Londres durante el conflicto, Emmanuel de Margerie, describió a la primer ministro británica Margaret Thatcher como una "imperialista y obstinada", con una tendencia a "dejarse llevar por sus instintos combativos".

La presencia del equipo técnico francés en la Argenina fue confirmada en 1982 por su jefe a una periodista del Sunday Times. Hervé Colin explicaba que había controlado los lanzadores de misiles argentinos para determinar porqué 3 de 5 no funcionaban. "Localizamos la fuente del problema", había indicado.

Los misiles Exocet vendidos por Francia antes del conflicto fueron disparados con éxito por los argentinos contra dos buques británicos, el "HMS Sheffield" y el "Atlantic Conveyor", matando a 32 británicos.

La BBC no pudo contactar a Colin, y Dassault comunicó que era incapaz, después de 30 años, determinar si hubo o no un equipo en el lugar.

El gobierno francés no estaba al tanto, asegura en el programa François Heisbourg, consejero del ministro de Defensa francés de la época.

Pero un ex responsable de la DGSE, los servicios secretos franceses, Pierre Lethier, confía a la BBC que no sólo sus servicios estaban al tanto sino que además uno de los miembros del equipo les daba informaciones.

Lethier califica en cambio la crucial ayuda del equipo a los argentinos como un acto "cercano a la traición", debido al embargo pronunciado por Francia.

Interrogado sobre estas revelaciones, el ex ministro de Defensa John Nott no masca sus palabras: "Si me pregunta si los franceses practicaban la duplicidad, la respuesta es: sí, por supuesto, siempre lo hicieron". 

Brasil temió por una alianza entre Argentina y la Unión Soviética

Documentos confidenciales revelan la preocupación de la dictadura brasileña por la posibilidad de que nuestro país recurriera al apoyo del comunismo para enfrentar a las tropas inglesas en Malvinas.


Brasil temió por una alianza entre Argentina y la Unión Soviética
Los expedientes hablan de un supuesto apoyo
 de la URSS a Galtieri a través de Libia.

La guerra de las Malvinas, hace 30 años, puso en alerta al gobierno de la dictadura militar de Brasil (1964-1985), que temía que Argentina recurriese al favor de la Unión Soviética, según documentos secretos divulgados el 1 de abril por el diario O Estado de Sao Paulo.

Documentos confidenciales guardados en el Archivo Nacional revelan que los militares brasileños estaban preocupados por la ayuda que la Unión Soviética (URSS) podría prestar a los argentinos para extender su influencia en la región y como contrapunto a la alianza de Gran Bretaña con Estados Unidos, informa el rotativo.

"El control del Atlántico Sur es de fundamental importancia tanto para los países del bloque occidental como para los soviéticos y sus aliados. Por esa razón, las dos superpotencias no podrían estar ausentes de los acontecimientos que involucran a Argentina y Gran Bretaña", afirma un texto de la inteligencia del Ejército con fecha 7 de abril de 1982, cinco días después de comenzar la guerra.

En el documento, Brasil expresa su interés por mantener una buena relación con Argentina.

O Estado revela que los militares brasileños informaron en un documento que la Unión Soviética se habría comprometido a entregar a Argentina uranio enriquecido para su programa nuclear, aunque no indica el grado de enriquecimiento.

Detalla además que el apoyo soviético se realizaría a través de aliados como Libia, Cuba y Angola.

"Los soviéticos solicitaron a (ex líder libio Muamar) Gadafi que Libia abasteciese a Argentina con aviones y misiles de procedencia rusa para que la URSS no apareciese como responsable", señala un documento.

También indica que el embajador cubano en Buenos Aires llevó "un mensaje de Fidel Castro a los argentinos" en el que se ofrecían "bases aéreas de Angola como escala operacional para mantener un puente aéreo entre Libia y Argentina".

El 2 de abril de 1982, la dictadura militar argentina invadió las islas ocupadas por Gran Bretaña desde 1833. Las tropas argentinas se rindieron tras 74 días de conflicto. 

Fuente: Los Andes Online
Un destructor británico zarpará esta semana con destino a las Malvinas
Se trata de una nave de guerra llamada "HMS Dauntless". Es uno de los buques más modernos de los equipamientos militares de Reino Unido. Según trascendió zarpará este miércoles en las islas del Atlántico Sur.
 
por EFE

El destructor de la Marina Británica "HMS Dauntless" zarpará esta semana rumbo al Atlántico Sur para una misión de seis meses, anunció el ministerio de Defensa el lunes, en el día del 30 aniversario del inicio de la guerra de las Malvinas entre Argentina y Reino Unido. El "HMS Dauntless", que tiene su puerto base en la ciudad de Portsmouth, sur de Inglaterra, "partirá el miércoles para un periodo de seis meses" en el Atlántico Sur, "vía Africa Oriental y Meridional", indicó un portavoz del ministerio.

El ministerio declinó precisar la fecha de la llegada a la zona de este moderno buque de guerra, cuyo despliegue llevó al gobierno argentino a denunciar una "militarización del conflicto" por parte del Reino Unido en medio de una escalada verbal entre ambos países la soberanía de las islas Malvinas.  Al anunciar el envío a finales de enero, el ministerio indicó que se trataba de un "despliegue de rutina" y no de una respuesta a las nuevas tensiones con la nación sudamericana.

El "HMS Dauntless", un destructor de clase 45 equipado con misiles antiaéreos que entró en servicio en 2010, reemplazará a la fragata "HMS Montrose" que patrulló en el Atlántico Sur en los últimos meses. El anuncio de la partida del barco coincide con el 30 aniversario del inicio de la guerra, que el primer ministro británico David Cameron denunció este lunes como un "acto de agresión" destinado, según él, a "robar la libertad" de  los habitantes de las islas.

Fuente: MDZ Online

domingo, 1 de abril de 2012

Hermanos Musulmanes presentan candidato para elecciones presidenciales en Egipto

Hermanos Musulmanes presentan candidato para elecciones presidenciales en Egipto

El movimiento islámico Hermanos Musulmanes, la fuerza política más influyente de Egipto, anunció que presentará a uno de sus líderes, Jairat el Shater, como candidato presidencial para las elecciones del próximo mes de mayo, informó la televisión local.

La respectiva decisión fue aprobada mediante una votación en la Shura, el consejo asesor de la organización, que se reunió ayer en El Cairo.
 
Anteriormente, el grupo islamista se había comprometido a no aspirar a la presidencia en el país árabe.

El actual candidato de los Hermanos Musulmanes fue condenado en su momento por un tribunal castrense de Egipto a siete años de prisión por la pertinencia a una organización clandestina, lo que le inhabilita para ocupar cargos estatales durante seis años.

Esta circunstancia, según la prensa local, puede suponer un importante escollo para su presentación como candidato para ocupar el máximo cargo del país.
 
Las elecciones presidenciales, primeras tras la caída del régimen de Hosni Mubarak, se celebrarán en Egipto los próximos 23 y 24 de mayo.

Fuente: RIA Novosti
Un río de acero fluye a través de la frontera entre México y EE.UU.
Asesinatos S.A.: Armas, la NRA y la política de la violencia en la frontera mexicana

Truthout

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Una falange de personal policial y militar estadounidense patrulla la frontera mexicana a la busca de migrantes indocumentados y narcotraficantes, pero hay relativamente pocos esfuerzos por impedir que armas de fuego, cada vez más semiautomáticas de estilo militar, ingresen a México. Por cierto, mientras el flujo del Río Grande separa la mayor parte de Texas de México, las armas fluyen hacia México en un “río de acero” desde EE.UU. 
 
A diferencia de las verdes aguas del Río Grande, que comienza en Colorado e inicia su flujo hacia el sur a través del Estado de Nuevo México antes de llegar a la frontera mexicana cerca de El Paso, el río de acero de armas ilegalmente traficadas fluye hacia el sur, a lo largo de una frontera de cuatro Estados (que incluye terreno desértico, montañoso y urbano), con pocos obstáculos que desvíen su mortífero curso.

El mayor punto de ingreso de armas ilegalmente transportadas a México para armar a los cárteles es, supuestamente, el Puente Internacional Gateway que cruza en Brownsville, pero es difícil de confirmar. De hecho, las armas entran a México a lo largo de toda la frontera (de cerca de 3.200 kilómetros), en su mayoría a través de pequeños traficantes que ocultan el contrabando en sus coches, camionetas o camiones. Las armas de fuego son básicamente imposibles de conseguir en México por los ciudadanos, pero tal vez hasta un 90% del armamento utilizado en la narco-violencia en México procede de EE.UU., según rastreos estadounidenses, aunque algunos argumentan que la cifra es mucho más baja, y que cantidades considerables de armas cortas también provienen de otros países.

El resultado de la negligente regulación de armas en EE.UU. es literalmente letal. Una serie de cálculos, combinados con cifras mexicanas oficiales pero imperfectas, estiman que las víctimas mortales de la guerra de la droga fueron de 40.000 a 5.000 en los últimos cinco años. Es probable que muchas de las víctimas hayan muerto por armas provenientes de EE.UU.

Hacia el Valle de Juárez, tal vez con la tasa más alta de asesinatos del mundo

El macabro impacto sobre México es espantoso, como describe la periodista del Texas Observer  Melissa Del Bosque, en un artículo sobre el Valle de Juárez: “Para llegar al sitio más letal de México se toma la Carretera Federal 2, un trecho bien pavimentado de carretera que comienza en las afueras de Juárez, siguiendo hacia el este durante 80 kilómetros a lo largo del Río Grande, pasando por campos de algodón y alfalfa hasta que se llega al rural Valle de Juárez, del que se dice que tiene la mayor tasa de asesinatos del país, si no del mundo”.

Del Bosque revela una sombría imagen del coste de la guerra contra la droga, que se nutre de armas estadounidenses y un multimillonario mercado de consumo de cocaína, marihuana, heroína y metanfetamina en EE.UU.:
Durante décadas, este lucrativo corredor de contrabando, o “plaza”, fue controlado por el cártel de Juárez. En 2008, el mayor y más poderoso sindicato –el cártel de Sinaloa, dirigido por Joaquín "El Chapo" Guzmán– declaró la guerra al cartel de Juárez y se trasladó para tomar el territorio. El gobierno federal envió a los militares para sofocar la violencia. En su lugar, la tasa de asesinatos en el Estado de Chihuahua explotó. El derramamiento de sangre en ciudad de Juárez llegó a las noticias internacionales. Recibió el apodo de “ciudad más letal del mundo”. Se estaba derramando tanta sangre en Juárez que pocos fuera de la región notaron que la violencia se propagaba al valle rural hacia el este, donde los asesinatos y atrocidades comenzaron a ocurrir a diario. Agentes de la policía, dirigentes políticos y activistas eran eliminados a tiros en las calles. En 2009, el valle con una población de 20.000 personas, tenía una espantosa tasa de asesinatos de 1.600 por 100.000 habitantes –seis veces superior a la de su vecina “ciudad más letal del mundo”– según cálculos gubernamentales.
El presidente mexicano Felipe Calderón, quien se ha presentado a veces como si cooperara con la guerra contra la droga de EE.UU. (y que solo expresó recientemente que tal vez un énfasis en la reducción del consumo de droga en EE.UU. –o la legalización de las drogas– podría ser una alternativa más efectiva) se desesperó en público respecto al arsenal de armas que EE.UU. envía en su dirección. De hecho, en febrero, MSNBC informó de que Calderón “publicó un cartel de ‘No más armas’ hecho con armas de fuego destruidas”.

“Instó a EE.UU. a detener el flujo de armas hacia México”, sigue diciendo el informe. “El cartel, que está escrito en inglés y pesa 3 toneladas, se colocó cerca de un puente internacional en Ciudad de Juárez y se puede ver desde EE.UU.” 

“Queridos amigos de EE.UU., México necesita vuestra ayuda para detener esta terrible violencia que estamos sufriendo”, rogó Calderón en inglés en la presentación del cartel. “La mejor forma de hacerlo es detener el flujo de armas automáticas hacia México”. (Aunque algunos críticos de Calderón, hay que señalar, dicen que está utilizando el problema del suministro de armas de EE.UU. para distraer del papel del gobierno en el baño de sangre en México).

La Asociación Nacional del Rifle (NRA por su acrónimo en inglés) asegura que incluso gente en la Lista de Vigilancia de Terroristas puede comprar armas

Las fuentes del río de acero de armas hacia México comienzan lejos, (como ha señalado Truthout también es el caso de los catalizadores tras el muro de la frontera). Las fuentes del río están en Washington, DC y en congresos estatales de toda la nación, donde la Asociación Nacional del Rifle y la industria de las armas de fuego se han asegurado de que las frágiles leyes de armas posibiliten que incluso gente en la lista de vigilancia de terroristas compre armas.

Calderón, en Juárez, afirmó que “el actual período de violencia en México comenzó en 2004 después de la expiración de una prohibición federal de EE.UU. de la venta de armas de asalto”. Según El Paso Times : “Dijo que la fuerte presión de la industria de armas de EE.UU. sigue existiendo y que lamenta la falta de voluntad política del Congreso de EE.UU. para renovar la prohibición [de armas de asalto]. (Críticos de Calderón argumentan que esto representa una estrategia oportunista para distraer la atención de la participación del gobierno y de los militares mexicanos en el aumento de los asesinatos, una gran cantidad de ellos muertos civiles).

La exitosa derrota por parte de la NRA de una prohibición nacional ampliada de las armas de asalto ha jugado aparentemente un papel significativo en la disponibilidad y uso de armas de estilo cada vez más militar por parte de los cárteles. Según la Oficina de Auditoría General de EE.UU. (GAO) –citada en un caso judicial– “las armas de fuego se han hecho cada vez más poderosas y letales en los últimos años… [Cerca de un 25% de las armas de fuego confiscadas en México y rastreadas en el año fiscal 2008 [eran de] grueso calibre y de gran potencia, como rifles semiautomáticos de tipo AK y AR-15, que disparan munición capaz de perforar blindaje utilizado frecuentemente por la policía mexicana”.

El lazo entre la NRA y la industria de armas –incluidos fabricantes, traficantes de armas y “coleccionistas”– hace que sean inseparables y una fuerza virtualmente indomable en Washington DC y en los congresos estatales. Sean las que sean las interpretaciones legales de la Segunda Enmienda que pueda provenir de los tribunales, es evidente que las armas semiautomáticas no existían en la época de la Revolución Estadounidense.

Los cárteles mexicanos son un lucrativo mercado final para los fabricantes y vendedores de armas de EE.UU.

“La militarización define el mercado de armas actual de EE.UU., desde armas de asalto hasta rifles perforantes de blindaje de calibre 50 para francotiradores”, dice Tom Diaz del Violence Policy Center y autor de Making a Killing: The Business of Guns in America.

“El diseño y mercadeo de armas de fuego de estilo militar por parte de la industria de armas de EE.UU. encaja perfectamente con los deseos de los traficantes mexicanos que quieren armas letales, fiables, asequibles y fácilmente disponibles adecuadas para un ejército”.

Es importante recordar que la industria de las armas es un sector empresarial de manufactura/comercio al estilo de la Cámara de Comercio, pero con la dimensión adicional de tener un lobby en la base de propietarios de armas –primordialmente varones mayores, blancos– que consideran cualquier regulación como una violación de su masculinidad y de lo que consideran sus derechos según la Segunda Enmienda. Como señala Diaz, es una industria que busca nuevos mercados expandidos que puedan aumentar su rentabilidad mientras disminuye el porcentaje de consumidores estadounidenses que poseen armas. Uno de los productos “innovadores” clave de la industria son las armas de estilo militar, y los cárteles mexicanos son grandes y lucrativos consumidores finales.

La NRA se opone no solo a importantes formas de control de armas (prohibiciones de pistolas, por ejemplo), sino incluso a las leyes y regulaciones más sensatas que ayudan al mantenimiento del orden. Hace poco, ha emprendido una lucha de un año de duración contra su némesis, la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), contra requerimientos de información de comerciantes de gran volumen con licencia federal en el área de cuatro Estados contiguos a México que realizan múltiples ventas de armas de asalto a un solo cliente.

Este requerimiento fue considerado necesario por la ATF porque el rastreo de armas ha revelado que la mayor parte de las armas de fuego entran a México en manos de lo que son llamados compradores testaferros. Son individuos reclutados por los cárteles para que compren armas en Estados como Texas (o incluso más al norte) pretendiendo que son compras personales, cuando, en los hechos, la intención es revenderlas con una comisión considerable a los cárteles de México.

La información sobre múltiples ventas de armas largas altamente letales a compradores individuales ayuda a identificar a potenciales compradores testaferros. Las oficinas locales de la ATF en la región cuatro Estados del sur de EE.UU. confirmaron a Truthout que el papeleo de múltiples ventas de ciertas armas largas a la misma persona, un documento conocido como formulario 3310.12, se requiere actualmente a comerciantes designados en California, Arizona, Nuevo México y Texas.

Pero incluso este requerimiento no capacita a los funcionarios del mantenimiento del orden para obstruir vigorosamente el tráfico ilegal hacia México. Se debe, como un agente de la ATF dijo a Truthout , a que el formulario no soluciona el problema de un comprador testaferro individual que compra armas de múltiples comerciantes o las compra fuera de los cinco días hábiles requeridos para la información. Tampoco encara la escapatoria de las ferias de armas, donde los coleccionistas pueden vender armas sin ningún requerimiento de información, o el problema de múltiples ventas de armas de asalto fuera de la región de cuatro Estados. (Las armas de asalto provienen pocas veces de California, dijo el agente de la ATF, por la prohibición estatal en ese Estado.) Tampoco elimina las esposas que se han colocado a la ATF y al mantenimiento del orden local que prohíben muchos potenciales esfuerzos sistémicos, nacionales, de control y medidas para detener el crimen de las armas.

La NRA y la industria de las armas se oponen a regulaciones mínimas para reducir la cantidad de armas de fuego ilegales destinadas a México

Por cierto, la Fundación Nacional de Deportes de Tiro y la NRA siguen impulsando litigación contra el instrumento mínimo de la información de las ventas de armas de asalto múltiples en los cuatro Estados, a pesar de que ayudará a reducir la cantidad de armas que cruzan hacia México.

Cuando un juez de distrito federal dictaminó a favor de la regulación de la ATF en enero, la NRA indicó rápidamente que seguirá luchando por anular el requerimiento de información.

“Estamos en desacuerdo con el juez y presentaremos una apelación”, dijo, según ABC , el portavoz de la NRA Andrew Arulanandam cuando le preguntaron por el dictamen. “Es una prueba más de que el gobierno de Obama tiene la intención de culpar a los propietarios de armas y a la Segunda Enmienda por un problema que tiene su raíz en México”.

Durante años, la NRA ha realizado un desdeñoso y exitoso esfuerzo para menoscabar la autoridad de prevención del crimen de las armas de la ATF. Es el motivo por el cual el Senado, controlado por la NRA, no ha confirmado un director de la ATF desde 2006, dejando a la agencia bajo la dirección de una serie de directores interinos.

Hay que comprender que la NRA obedece al punto de vista de Ayn Rand respecto a la regulación de la ley de armas: no debería existir un “mercado libre” idealizado, incluso si impide la actividad criminal y la violencia. Se opone a un esfuerzo de la ONU para limitar el tráfico de armas pequeñas entre naciones. A mediados de los años noventa, el jefe de la NRA, Wayne LaPierre incluso comparó a los agentes de la ATF con milicianos nazis, llamándolos “matones del gobierno”. Esto enfureció tanto al expresidente George H.W. Bush que renunció a su calidad de miembro en la NRA.

Hace poco, la NRA utilizó al congresista republicano por California Darrell Issa para emprender una cruzada contra la ATF basada en su llamada operación Rápido y Furioso orientada a seguir a compradores testaferros a sus clientes de los cárteles de México a fin de identificar a los cabecillas. Algunas armas “se perdieron”, y una de ellas se utilizó para matar a un agente de la Patrulla Fronteriza. Por lo tanto, ahora Issa y la NRA están recriminando a la ATF a fin de debilitar aún más la regulación de armas.

El único resultado de una cacería de brujas partidista sería que llegasen más armas a México y que hubiera más muertes en ese país. Rápido y Furioso se originó realmente de un programa del gobierno de Bush llamado Proyecto Traficantes de Armas. Vale la pena señalar que el representante Issa –quien llegó a ser presidente del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara en enero de 2011con el objetivo abiertamente declarado de perseguir al gobierno de Obama con citaciones legales– votó por una enmienda en la Cámara que habría prohibido la promulgación del requerimiento de información sobre múltiples armas de asalto de la ATF para los Estados del Sur. Issa también alardeó de su calificación “A” de la NRA.

El Washington Post dice que las débiles leyes sobre armas posibilitan los asesinatos en México

“Las leyes permisivas de armas en EE.UU. posibilitan asesinatos en México” tituló el Washington Post un editorial de este año, oponiéndose al ataque de Issa contra la ATF:
Rápido y Furioso fue una reacción bienintencionada, mal enfocada -y no la causa- de la proliferación de armas ilegales en México. Para contener ese flujo, el gobierno de Obama y el Congreso deberían escuchar los ruegos del señor Poire Romero [un alto funcionario mexicano del mantenimiento del orden y de la seguridad] y sus compatriotas, resucitando la prohibición de armas de asalto y cerrando la escapatoria de las ferias de armas que facilitan demasiado la venta de armas sin un control de antecedentes. La Casa Blanca y los legisladores deberían trabajar para promulgar un estatuto federal de tráfico de armas de fuego y aplicar penas más duras a las compras de testaferros ilegales. Los legisladores también deberían confirmar un jefe para la ATF y dar a la asediada agencia suficiente dinero y personal para cumplir su misión de mantener las armas ilegales fuera de las manos de criminales a ambos lados de la frontera.
Debido al estrecho control de la NRA sobre el Congreso y los congresos estatales, el Washington Post publico otro editorial, en 2011, que apunta más directamente a la responsabilidad de la sangría resultante del río de acero de armas hacia México: “El lobby por los derechos a las armas ha gastado considerable tiempo y energía en busca de un objetivo: inhabilitar la ATF. Ha tenido éxito en gran parte, y con calamitosas consecuencias”. 

La NRA se opone a modestas recomendaciones de mantenimiento del orden para facilitar la reducción del flujo de armas a México –como las incluidas en un informe presentado por los senadores Dianne Feinstein, Sheldon Whitehouse y Chuck Schumer– mediante la intimidación y contribuciones a las campañas electorales en el Senado.

Es fácil comprar armas en Texas porque son "baratísimas"

No lejos del principal puente Brownsville hacia México, se puede parar en una tienda que anuncia “Armas, cerveza y fuegos artificiales”. Todo lo que se necesitará es dinero para la cerveza y los fuegos artificiales y una licencia de conducir para las armas. O se podría ir de compras a una tienda de armas de fuego al norte del Boulevard Boca Chica de Brownsville, en la que anuncian armas “baratísimas”.

Es posible, argumentarán algunos, que la cantidad generalmente importante de armas que parten de los mercados de consumidores e ilegales a México sea exagerada. Charles Bowden, un legendario escritor sobre el área fronteriza, y Molly Molloy, una tenaz registradora de las muertes en Juárez desde su posición de bibliotecaria de investigación para Latinoamérica y la frontera en la Universidad Estatal de Nuevo México en Las Cruces, creen que muchas armas más provienen de otras fuentes, incluidas armas de fuego que EE.UU. permite que los traficantes de armas estadounidenses vendan directamente a las agencias militares y de mantenimiento del orden de México.

Por cierto, según CBS News, muchas ventas de armas de estilo asalto militar, aprobadas por el Departamento de Estado, llevan a armar a los cárteles debido a la polinización cruzada entre segmentos corruptos del ejército mexicano y los cárteles. Incluso Larry Keane de la Fundación Nacional de Deportes de Tiro dijo a CBS News : “150.000 soldados mexicanos, o más, desertan para ir a trabajar para los cárteles, y pienso que se puede suponer que cuando desertan se llevan con ellos sus armas de fuego”.

También se ha argumentado que el ejército mexicano ha jugado un papel significativo en la matanza de civiles y que, por lo menos en algunos casos, utilizó armas vendidas por compañías estadounidenses. Además, Bowden y Molloy argumentan a favor de que incluso si muchas armas dejaran de llegar de EE.UU., los cárteles y el gobierno mexicano tienen miles de millones de dólares para encontrar otros proveedores.

Bowden y Molloy, quienes compartieron con Truthout sus preocupaciones de que el tema del suministro de armas desde EE.UU. no distraiga la atención del papel del gobierno mexicano en los continuos asesinatos en México, pueda efectivamente justificarse.

Pero sin tener en cuenta si la cantidad de armas de EE.UU. es de un 90%, 70% o incluso 50% o menos del poder de fuego de los cárteles, de los militares y del “mantenimiento del orden” mexicanos –y sin tener en cuenta si los mismos que matan civiles tienen vastos recursos financieros para comprar armas de fuego de otras naciones– ¿no es una obligación moral de EE.UU., en estas circunstancias, limitar su papel al posibilitar la cantidad de asesinatos en la zona de guerra en México?

Es uno de los acuerdos tácitos que subyacen la política de drogas y armas de EE.UU.: compramos las drogas a México y los cárteles compran muchas de sus armas a través de compradores testaferros y otras adquisiciones ilícitas o con aprobación del Departamento de Estado para los militares y la policía. Dejemos de lado la retórica política: es la realidad en este sombrío intercambio de bienes, sea cual sea “el daño colateral”.

Existe otra ruta que puede ser tomada por EE.UU. Joan Burbick, profesora de inglés y estudios estadounidenses en la Universidad del Estado de Washington, concluye su libro Gun Show Nation con esta alternativa a la actual política de armas de EE.UU.:
¡Cuánto más fácil es creer en la política del arma, y luchar por nuestro derecho a estar armados, que enfrentarnos a las armas y edificar instituciones sociales y civiles que sustenten nuestra sociedad y promuevan la justicia económica y social! El arma es, en última instancia, un atajo, una estrategia para soslayar el consenso. Lo que está en juego es una voluntad de participar en la democracia. Sigue existiendo la pregunta: ¿Podemos dejar de lado la política letal del arma y ocuparnos de nuevo del desafío de la democracia?
Sería por ciento un modelo digno que podríamos suministrar a México, en lugar de ser la fuente de un río de acero de armas que deja tras de sí una cantidad de víctimas tan letal y horripilante. 


Fuente: Rebelion.org
Encuentran dos motores del Apolo 11 en el Atlántico
Fue la nave que llevó al hombre por primera vez a la Luna. Los restos fueron encontrados gracias a la exploración de un sonar. Se desconoce su estado tras haber pasado en el agua salada por 40 años.

El fundador de la empresa de comercio electrónico Amazon, Jeff Bezos, ha localizado en el fondo del Atlántico los motores del cohete que llevó al espacio al Apollo 11, la nave que puso al primer hombre en la Luna en 1969. En su blog personal, Bezos ha explicado que, gracias a las técnicas de explotación por sónar, ha encontrado los "cinco enormes motores" a unos 4.300 metros de profundidad.

Tras el hallazgo, el empresario, un entusiasta de la exploración espacial, ha explicado que su intención es sacar todos los motores a la superficie para comprobar cuál es el estado en el que se encuentran. "No se sabe aún en qué condiciones pueden estar los motores tras golpearse contra el océano a un gran velocidad y después de estar en agua salada durante más de 40 años", ha señalado Bezos.
  

Según han explicado los expertos, los propulsores encontrados son los F1, que fueron usados en el cohete Saturno V que llevó al módulo de aterrizaje fuera de la atmósfera terrestre y puso a la misión en ruta a la Luna. Tal y como señalan los informes del vuelo, los motores funcionaron unos pocos minutos antes de separarse del cohete para precipitarse a la Tierra en algún lugar del Océano Atlántico.

Bezos ha descrito los F1 como una "maravilla moderna" que generaron 32 millones de caballos de potencia y que quemaron en cada segundo de su breve vida útil unos 2.700 kilogramos de queroseno para cohetes y oxígeno líquido. "Yo tenía cinco años cuando vi por televisión el desarrollo del Apolo 11 y sin duda alguna eso fue una gran contribución a mi pasión por la ciencia, la ingeniería y la exploración", ha explicado en su página web.

Posibles piezas de museo

Por otra parte, el fundador de Amazon ha explicado que pedirá permiso a la NASA, propietaria de los motores, para poder exhibirlos en un futuro en el Museo del Vuelo en Seattle (Estados Unidos).

Este intento de recuperar los motores F1 no es la primera incursión de Bezos en el mundo de la tecnología espacial. En el año 2000 fundó una firma espacial privada, Blue Origin, que ha recibido financiamiento de la NASA y está trabajando para hacer vuelos espaciales suborbitales con fines comerciales.
Fuente: MDZ Online
LOS DOCUMENTOS SECRETOS DE LOS ESTADOS UNIDOS DURANTE LA GUERRA DE MALVINAS
“A Maggie no le va a alcanzar”
Una carta del presidente Reagan a su secretario de Estado Haig revela los movimientos en la guerra para no generar resistencias en América latina y mantener la supremacía de la alianza con Londres. 
 
Por Martín Granovsky
 
Ronald Reagan, Margaret Thatcher, Alexander Haig y Francis Pym.

Una serie de documentos desclasificados pertenecientes a la Presidencia, al Departamento de Estado y a la Agencia Central de Inteligencia revelan los detalles de la observación y la participación de los Estados Unidos durante la guerra de Malvinas. Una lectura de los 48 textos permitió a Página/12 descubrir para los lectores matices y prioridades de Washington.

Carta de Ronald para Al

Entre los documentos desclasificados por el Departamento de Estado figura una carta personal enviada por el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, a su secretario de Estado el general Alexander Haig. Mientras los Estados Unidos exploraban la posibilidad de una retirada argentina tras el desembarco del 2 de abril de 1982 y un régimen interino, queda clara la preocupación de Washington por no herir a Margaret Thatcher y sus posibilidades políticas. La primera ministra conservadora que había asumido en 1979 (y que terminaría consolidada por la guerra y por su victoria sobre la Argentina) aparece amistosamente por su diminutivo, Maggie. Dice Reagan a Haig que “después de haber leído tu informe sobre tus conversaciones en Londres queda clara la dificultad que entrañará lograr un compromiso que le permita a Maggie seguir y al mismo tiempo pase el test de ‘equidad’ con nuestros vecinos latinos”. En esas condiciones “no hay mucho margen de maniobra en la posición británica y no se puede ser optimista”. Reagan propuso a Haig insistir en una presencia multinacional y lograr de Galtieri un compromiso de retiro de fuerzas compatible con lo que se pedía al Reino Unido sobre una distancia mínima de sus submarinos nucleares.

Con Galtieri

El embajador Harry Shlaudeman contó en el despacho secreto 2640 que, a pedido de Galtieri, fue a ver al dictador a medianoche del 29 de abril. Le dijo que no tenía instrucciones para esa reunión pero que quería “evitar una confrontación fatal”. Y añadió: “Le señalé que no había recibido una adecuada respuesta a nuestras propuestas y que al día siguiente anunciaríamos varias medidas contra la Argentina”. Estuvieron más de una hora reunidos. Al final de la charla, Schlaudeman tomó la iniciativa de sugerir a Galtieri que anunciara el retiro unilateral de las tropas de las Malvinas como un primer paso hacia una solución pacífica y “como un gesto de buena voluntad”. Dijo el embajador que Galtieri pareció tomar la propuesta en serio e incluso la escribió, pero transmitió al embajador que él era uno entre tres para tomar decisiones. Aludía a la Junta Militar. Eso parece haber inclinado al embajador de los Estados Unidos a formular la recomendación que sigue: “Sugiero de la manera más firme que no anunciemos las medidas contempladas hasta que yo haya tenido la posibilidad de continuar explorando otras posibilidades con Galtieri mañana por la mañana. Creo que todavía hay una chance, aun pequeña”. Schlaudeman escribió que insistió varias veces ante Galtieri en que la Argentina no fuera la autora de la primera acción ofensiva. Galtieri le dijo que había frenado tres veces el primer disparo en esos días pero que no podría continuar haciéndolo, y dijo que “la Marina está hambrienta de acción”. Aludió a que había utilizado capital político para frenar el hecho del primer disparo.

EE.UU. no fue mediador

Un resumen inicial del Departamento de Estado que se titula “Falkland Islands” comienza así: “A pesar del contacto directo entre el presidente Reagan y el presidente Galtieri, la Argentina ocupó las islas Falkland el 2 de abril”. Sostiene que los Estados Unidos tienen un papel importante en resolución de la crisis. “Uno de nuestros aliados más importantes, el Reino Unido juega un rol vital en las relaciones Este/Oeste a través de su participación en la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Un involucramiento del Reino Unido durante un período prolongado en una crisis del Atlántico Sur distraería importantes recursos de defensa lejos de Europa y de Hemisferio Norte. En el caso de la Argentina nuestras relaciones fueron mejorando, lo cual contribuyó a la estabilidad en la región enteramente considerada y con la promesa de una sociedad futura en temas importantes. También queremos evitar daños en el sistema interamericano”. Recuerda el texto que inmediatamente después, los Estados Unidos deploraron el uso de la fuerza por parte de la Argentina y pidieron el cumplimiento de la resolución 502 del Consejo de Seguridad, que reclamaba el cese inmediato de hostilidades, el retiro de las fuerzas argentinas y la negociación diplomática. “Al mismo tiempo que deploraba la violencia, los Estados Unidos mantuvieron un tono balanceado en el trato con la Argentina y con el Reino Unido, necesario si queremos tener éxito en ayudarlos a resolver su disputa.” El informe de situación refiere las visitas del secretario de Estado Haig a Londres y Buenos Aires, aunque “nunca asumimos el rol formal de mediador entre la Argentina y el Reino Unido”. Para el Departamento de Estado, existen posibilidades de que el conflicto empeore. Y si eso sucede, el temor expresado en el texto es que la Junta Militar “busque apoyo donde puede encontrarlo”. Aunque “el régimen es anticomunista, podría volcarse hacia la Unión Soviética en busca de ayuda militar, económica y política”. Un desarrollo de ese tipo “tendría serias consecuencias para la Argentina y para la seguridad estratégica del Hemisferio Occidental”. La última denominación es la usual, y lo era más en tiempos de Guerra Fría, para denominar al continente americano.

Una mirada civil

El cable confidencial 2450 comenta una conversación con “un político bien informado que generalmente apoya al gobierno militar” y refleja, según la embajada de los Estados Unidos, “el pensamiento de los sectores conservadores más importantes que cooperaron con los militares desde 1976”. El personaje en cuestión se mostró “oscuramente pesimista sobre el futuro” y lo analizó en cinco puntos. El primero, que Galtieri caerá si no obtiene el compromiso británico de reconocer la soberanía argentina sobre las islas en un período de entre seis meses y un año. El segundo punto, que con ese compromiso Galtieri podría sobrevivir, pero ni siquiera de manera segura. Si “ganara”, su movida siguiente sería buscar una elección popular para ser presidente por el voto en 1983. (En ese punto el redactor del despacho pone paréntesis y dice, poniendo una valoración, que en opinión de los diplomáticos norteamericanos una aproximación de Galtieri a elecciones libres es muy remota.) Tercer punto, desde la perspectiva de Galtieri sería mejor librar una guerra perdida (“y nuestra fuente está segura de que la Argentina perderá”) que rendirse y deponer el reclamo de soberanía. El cuarto punto es que “no hay ningún político en el país que piense que la invasión de las islas haya sido otra cosa que un error colosal” y que existe la percepción extendida de que “el presidente y sus consejeros son incompetentes”. El quinto punto parece una anticipación del escenario que siguió al hundimiento del Belgrano, el 2 de mayo. Si se produce un enfrentamiento grande y muchos argentinos resultan muertos (“hunden un barco y mueren 400”, dijo el político consultado) el pueblo tendrá una reacción “incontrolable”. Y uno de los blancos será la embajada norteamericana. Si Galtieri se ve obligado a dejar el poder, se abrirían dos caminos. Uno, la dictadura encabezada por un militar nacionalista de extrema derecha. Otro, la selección de un general para que conduzca una transición a la democracia. El general podría ser José Rogelio Villarreal, secretario general de la Presidencia en tiempos de la presidencia de Videla, o el ex ministro de Trabajo Horacio Liendo, “de buenas relaciones con políticos peronistas y con Frondizi”. En el caso de Villarreal, las buenas relaciones se extendían a conservadores y radicales, cosa que dirigentes radicales confirmaron a la embajada de los Estados Unidos.

Dear Francis

Uno de los textos desclasificados es una carta dirigida por el secretario de Estado Alexander Haig a su colega británico, el primer secretario del Foreign Office británico Francis Pym. Le dice que envía adjunto un texto de Nicanor Costa Méndez, el canciller argentino, pero que no quiere ejercer influencia sobre Pym porque a él mismo no lo convence el retroceso del argentino respecto de acuerdos previos. Lo que sí queda asegurado en todos los casos, incluso con negociaciones, una administración interina y el compromiso del retiro, es el control británico. En cuanto al interinato, el compromiso asumido por Costa Méndez es que los consejos locales seguirán siendo soberanos. No habría problemas para la seguridad, porque los submarinos británicos quedarían fuera de las 150 millas náuticas pero se trataría, en tiempo, de solo cinco horas para llegar a las islas. Y dice una parte del texto: “Francis, no está claro quién manda allí (en la Argentina). Hay por lo menos 50 personas, incluyendo a comandantes de cuerpo, que ejercen el derecho de veto, y en este punto no puedo hacer nada”. De cualquiera manera, para Haig un acuerdo sería conveniente y lo contrario supondría costos para todos. El secretario de Estado le pidió a su colega que por favor lo llamara antes de tomar cualquier decisión pública. La propuesta argentina recibida por los Estados Unidos proponía que en siete días la dictadura retiraría la mitad de sus tropas hacia el continente y el Reino Unido no pasaría una distancia de tres mil millas náuticas para sus fuerzas navales. Las fuerzas quedarían retiradas totalmente en 15 días. El Reino Unido se comprometería a terminar el proceso de descolonización el 31 de diciembre de 1982, aplicando el principio de integridad territorial argentina de acuerdo con la resolución 2065 de las Naciones Unidas. Hasta esa fecha las islas continuarían desmilitarizadas. Se mantendrían los derechos y garantías de los isleños “sobre todo en lo que se refiere a la libertad de expresión, de religión, de enseñanza y de movimiento, lo mismo que los derechos de propiedad, las fuentes de trabajo, las costumbres, el estilo de vida y los lazos tradicionales familiares, sociales y culturales con sus países de origen”. El Estado argentino decía estar dispuesto a pagar “un precio justo” por las propiedades de los individuos o las empresas que no desearan continuar sus actividades en las islas. En el período de transición hasta el 31 de diciembre de 1982, la administración de las islas estaría compuesta por un gobernador designado por el gobierno argentino, sería mantenida la administración local excepto la policía, también se mantendrían los consejos legislativo y ejecutivo y se ampliaría el número para integrar un número igual de miembros designados por el gobierno argentino, preferiblemente entre los argentinos ya residentes en las islas. La bandera argentina continuaría flameando en las islas. El Estado promovería viajes, transportes, comunicaciones y todo tipo de comercio entre el territorio continental y las islas. Un grupo compuesto por un número igual de representantes de la Argentina, de los Estados Unidos y del Reino Unido verificará la implementación de las obligaciones que implica el acuerdo. El garante sería el gobierno de los Estados Unidos.

La excitación de Galtieri y los problemas de Thatcher

El 14 de abril de 1982 el primer objetivo de los Estados Unidos seguía siendo “encontrar una vía para permitirle a Galtieri una retirada con honor”. Así lo expuso el secretario de Estado Alexander Haig. Para él, el objetivo podría cumplirse si se complementaban una situación provisoria en Malvinas luego del desembarco argentino, la tensión entre los dos países por la soberanía y “la insistencia británica en la autodeterminación en la negociación de un acuerdo final”. El problema, para Haig, es que “excitó tanto al pueblo argentino que se dejó poco margen de maniobra”. Entonces, retirarse podría ser visto popularmente “como una ignominia” y Galtieri quedaría aún en peores condiciones con Thatcher, cuya suerte Haig también medía. Los dos saltarían de sus puestos. Galtieri por “la volatilidad” y Thatcher por la dificultad en “vender un acuerdo al Parlamento”. En el caso británico incluso un incidente bélico daría por tierra con el plan norteamericano. Cuando expuso esta situación en la Casa Blanca, Haig ya había asistir a la concentración en Plaza de Mayo convocada por Galtieri el 10 de abril.

Situación aérea y participación soviética

Un cable secreto del 4 de abril, dos días después del desembarco, analizaba el escenario aéreo que estaba plasmándose. Londres estaba pensando en una ruta que uniera Tahití, la isla de Pascua y Chile para sus aviones. Pronosticaba la posibilidad de un enfrentamiento militar la semana siguiente porque Galtieri había declarado el 3 que un bloqueo británico a las islas “significaría guerra”. En ese cuadro “aparentemente los soviéticos están respaldando los reclamos argentinos, a pesar de que ese apoyo es de bajo perfil”. La base es la exportación de granos argentinos que salvaron a la Unión Soviética de la escasez de productos del campo. Sin embargo, Moscú “no ofreció ayuda diplomática a Buenos Aires”. ¿Qué podría hacer la Unión Soviética, entonces? Pasar a los argentinos datos de la flota británica.

América latina (y un ojo en Londres)

Para la Agencia Central de Inteligencia no cabían dudas de que los ministros de Relaciones Exteriores de América latina aprobarían una resolución que pediría a los Estados Unidos no ayudar más al Reino Unido. El análisis indicaba que el gobierno argentino confiaba en que efectivamente los votos cambiaran la posición norteamericana e hicieran que Washington intercediera ante Londres. Al mismo tiempo, Thatcher conseguía despejar dificultades, las encuestas sobre intención de voto daban una ventaja de dos a uno a conservadores sobre laboristas. Un 85 aprobaba el manejo de Thatcher en la crisis. Había logrado diezmar las capacidades aéreas argentinas, que en una primera etapa produjeron daños serios a los británicos. Las fuerzas británicas eliminaron un tercio de los aviones de primera línea de la Marina y la Fuerza Aérea. La balanza se inclinaría el día en que, ya sin peligro de ataque, los aviones Harrier del Reino Unido pudieran dedicarse ya no a defender la flota, hasta entonces su primer objetivo, sino de lleno a destruir posiciones argentinas.

Observación aérea

La inteligencia norteamericana no se basó solo en filtraciones o en su acceso a militares argentinos. El reconocimiento aéreo le permitió trazar mapas detallados en los que observaba el movimiento del equipamiento militar, en especial del aéreo, que aparecía como la llave de las operaciones. El arqueo era detallado. Por ejemplo, decía que ocho aviones Mirage III/IV estaban en la base de Tandil a la vista, mientras que otros estaban en el área de mantenimiento. La descripción detallaba la situación en Curuzú Cuatiá, Reconquista, General Urquiza, Dr. Mariano Moreno, Buenos Aires, Mar del Plata, Bahía Blanca, comandante Espora y Puerto Belgrano, en todos los casos con indicación del nivel de nubosidad imperante. También eran observados los barcos de la retaguardia. El Murature estaba atracado en Buenos Aires en la Dársena Norte, lo mismo que lo que parecían cuatro buques menores. “No se puede discernir si hay actividad militar o logística en la base naval del Mar del Plata”, informaba la inteligencia norteamericana.

Satélite sobre las islas

Las posiciones argentinas en las Malvinas eran observadas por satélites y procesadas por el Centro Nacional de Interpretación Fotográfica. El 28 de mayo de 1982 el Centro informó que las que denominaba “fuerzas argentinas de ocupación en las islas Falkland” habían logrado mejorar sus posiciones defensivas “alrededor de Stanley”. El texto del informe es certero en partes y conjetural en otros, y habla de que, por ejemplo, fue registrado “un posible Skyhawk”, y “50 probables carpas para dos personas”. Las certezas indicaban la construcción de “aproximadamente 16 posiciones al sur de Stanley”.

La estrategia británica

El Reino Unido fue objetivo de análisis de igual manera, o quizás con mayor profundidad, que la Argentina. En todo momento la Agencia Central de Inteligencia entregó al presidente Ronald Reagan material con posibles escenarios políticos. Un ejemplo: “Londres busca una victoria rápida en las Falklands y sus fuerzas probablemente se consoliden rápido. Los británicos probablemente intenten un asalto directo contra las fuerzas argentinas en Stanley aunque éstas sean sustancialmente superiores en número. El gobierno parece preparado para aceptar la existencia de bajas relativamente altas en compensación con que se vea un rápido triunfo militar. La primera ministra Thatcher podría llamar a elecciones anticipadas, aunque un revés serio podría dar como resultado su reemplazo”. El ideal británico era una campaña de menos de dos semanas que incluyera la consolidación en San Carlos y luego el movimiento hacia la captura de Darwin/Goose Green, a menos de 32 kilómetros, donde hay 600 soldados y un aeropuerto. Recién luego irían a Stanley, 80 kilómetros al este. En Darwin/Goose Green probablemente a los argentinos les costaría resistir el peso de los cinco o seis mil hombres puestos allí a presionar por parte de los británicos. “Aunque los tres mil soldados a bordo del Queen Elizabeth han sido caracterizados como una fuerza de guarnición, podrían comprometerse con las fuerzas ya desplegadas en el territorio” porque, además, los Guardias Escoceses y los Guardias Galeses que viajan en el buque “están entre las mejores unidades británicas”. Mientras tanto, el objetivo del Reino Unido sería destruir el portaaviones argentino, la munición y los suministros y un ataque masivo a Stanley. Sería importante la protección aérea que pudieran dar los aviones Harrier para disminuir la cantidad de bajas británicas en el avance hacia Stanley. Los argentinos, a su vez, podrían lanzar un contraataque desde Stanley. Entretanto, desde el punto de vista político, “puesto que los británicos observan las propuestas de negociación como perjudiciales para sus intereses, una campaña corta y exitosa recibiría apoyo amplio en el Reino Unido”. Entonces, ya “con el respaldo de la opinión pública Thatcher y la mayoría del Partido Conservador probablemente quieran continuar y acepten entonces bajas relativamente más importantes, aunque solo si el resultado es una victoria militar contundente”. Esa campaña militar redoblada se vería facilitada por el apoyo de la alianza socialdemócrata-liberal y por la división en el Partido Laborista, una brecha cada vez más abierta que favorece a los conservadores. “Una campaña corta y exitosa, especialmente con pocas bajas nuevas, podría catapultar a los tories a la posición más fuerte desde comienzos de la década de 1960”, dice el texto de inteligencia. “En ese caso se incrementan las chances de que haya una elecciones a fines de la primavera”, o sea, ya que es el Hemisferio Norte, antes de que comience el verano el 21 de junio. La guerra terminó con la victoria británica una semana antes, el 14 de ese mes. No hizo falta más de una estación. En todo momento, según el análisis de la CIA, las pérdidas están asociadas, en su efecto sobre la popularidad de la primera ministra, al éxito militar. Si el éxito acompaña, las bajas pueden justificarse políticamente. El fantasma es que no haya éxitos y aparezca la peor situación para Thatcher: la erosión de su popularidad y, después, la aceptación de un cese de fuego y de la mediación de Naciones Unidas. El análisis de la CIA se planteaba incluso qué pasaría ante esa posibilidad. “Si Thatcher cae, sería reemplazada por un tory ubicado con menos claridad a favor de políticas militares duras”. Los dimes y diretes señalaban en esa posición a Pym, el primer secretario del Foreign Office. De todos modos, para la CIA era improbable que hubiera una elección general inmediata.

Qué debían hacer los EE.UU. 

La directiva número 34 del Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca con fecha 14 de mayo de 1982 recuerda cuál es la política que guía a los Estados Unidos en lo que denomina “la crisis del Atlántico Sur”. Por un lado, la claridad para hacer explícita la posición norteamericana de apoyar al Reino Unido y “la determinación de no aceptar el uso ilegal de la fuerza para resolver disputas”. Por otro lado, la suspensión de todas las exportaciones de suministros militares a la Argentina, lo cual incluye municiones y provisiones ya en curso y el análisis, para su prohibición de las licencias en trámite. También el retiro de la capacidad argentina de ser elegida para recibir otras provisiones en el futuro. Más allá del mercado de armas, la Argentina quedaría fuera de las operaciones del Eximbank, el banco de exportaciones e importaciones que había castigado originalmente las operaciones financieras durante el gobierno de James Carter (1977-1981) aunque luego el gobierno de Ronald Reagan fue relajando los castigos. Otra forma de escarmiento fue el retiro de las garantías para créditos de commodities y otra más la colocación de trabas cuando se requiriese la aceptación por parte de los Estados Unidos para ventas argentinas a terceros países.

El pulso de los latinoamericanos

El análisis del Departamento de Estado era que el sentimiento latinoamericano hacia la Argentina se solidificó luego del anuncio del apoyo de los Estados Unidos al Reino Unido, el 30 de abril, y el hundimiento del Crucero General Belgrano el 2 de mayo. Eso sí: “El conflicto anglo-argentino dividió a los países de habla hispana de los caribeños anglófonos, puso en peligro el sistema interamericano, le dio a Cuba la posibilidad de restaurar sus relaciones con la Argentina y recibir la solidaridad latinoamericana, encendió sentimientos nacionalistas en el hemisferio y revivió el antinorteamericanismo latente”. Lo último sucedió sobre todo en Venezuela, Nicaragua y Perú. Un análisis país por país seguía a esta visión genérica de la inteligencia del Departamento de Estado. En Brasil, autoridades “dijeron en privado que estaban en desacuerdo y preocupados con el nivel y la amplitud del apoyo norteamericano el Reino Unido” y confiaron que extraoficialmente habían dado su acuerdo para la compra de material bélico. En público los brasileños habían pedido el cumplimiento de la resolución 502, de retiro de tropas de las islas y, según citaba el análisis, la preocupación era que las medidas comerciales, financieras y de suministros de armas contra la Argentina pudieran repetirse para otros países. El caso de la dictadura chilena de Augusto Pinochet era distinto. Aunque la situación próxima a una guerra en 1978 no está citada en el análisis diplomático, en cambio sí está reflejado el pensamiento del gobierno sobre las relaciones con la Argentina en general. En privado, en conversaciones privadas mantenidas en Washington y en Santiago de Chile, los funcionarios chilenos se quejaron de su “frustración por años de interminables conversaciones sobre el Canal de Beagle con la Argentina”, país al que observaban como “intransigente”. También expresaron a diplomáticos norteamericanos su simpatía por el Reino Unido porque lo contrario sería una victoria, preocupante para el futuro chileno, por parte de la Argentina. Los colombianos apoyan el reclamo argentino de soberanía pero no el recurso el uso de la fuerza. Los costarricenses advirtieron a los norteamericanos que con su posición enfrentarían “una tormenta de protestas en América latina”. El gobierno de Rodrigo Carazo incluso pidió retirar la sede de la Organización de los Estados Americanos de Washington. Cuba reaccionó rápido y el vicepresidente Carlos Rafael Rodríguez dijo en una entrevista al diario francés Le Monde que su país estaba listo para ayudar a la Argentina, incluso militarmente. La Habana condenó al Reino Unido, apoyó a la Argentina y convocó a la solidaridad latinoamericana. El líder de la derecha guatemalteca, Mario Sandoval, envió un telegrama al presidente Reagan quejándose de “la política increíblemente estúpida” de los Estados Unidos. La junta militar de Guatemala elogió las “buenas intenciones” del secretario de Estado Alexander Haig pero dijo que el país apoyaría completamente a la Argentina y hasta estaba pensando en mandar un contingente militar. El gobierno mexicano criticó tanto al Reino Unido como a la Argentina pero dijo que apoyaba la soberanía argentina sobre las islas. La conclusión de la diplomacia norteamericana es que incluso las actitudes que en un principio fueron ambiguas se tornarían más claras en el peor sentido para los Estados Unidos. Después del hundimiento del Belgrano y del apoyo norteamericano al Reino Unido de manera abierta, el sentimiento generalizado sería cada vez más “antiimperialista”. En tanto, Venezuela dijo que estudiaría cualquier tipo de pedido por parte de la Argentina, hasta militar.

Después del Belgrano

Un despacho de la embajada de los Estados Unidos en la Argentina da cuenta de los efectos del hundimiento del Belgrano entre los sectores militares gobernantes. La preocupación del embajador Harry Schlaudeman es redoblar esfuerzos contra la idea de que fueron los Estados Unidos los que proveyeron la inteligencia satelital necesaria para localizar el crucero y hundirlo. Dice el texto que lo llamó el jefe del Estado Mayor del Ejército, el entonces general Antonio Vaquero, para decirle que los argentinos “tienen pruebas” de que así fue. También refiere que “Télam, la agencia de noticias del gobierno, puso en su servicio una nota según la cual un informante no identificado del Pentágono dijo que los Estados Unidos tienen como mínimo un satélite espía en el Atlántico Sur y que gran parte de la información obtenida es transmitida al Reino Unido”. El embajador también se quejaba por la confusión a su juicio reinante en la Argentina entre fotografías de satélites meteorológicos y los que se utilizan para obtener información militar. Escribía Schlaudeman: “La prensa aquí también destaca declaraciones del secretario (de Defensa, Caspar) Weinberger sobre que los Estados Unidos darían al Reino Unido todo tipo de apoyo, inclusive logístico, material e informativo”. Se lamenta de que esa declaración es utilizada como confirmación del presunto envío de información antes del hundimiento del Belgrano.

Fuente: pagina12.com.ar
El rol de Perú durante la Guerra de Malvinas
Luego de doce años de un régimen militar, en aquel 1982, la tradicional sociedad peruana estaba rearmándose política y socialmente bajo la presidencia de Belaunde Terry (1980-85), quien había sido derrocado de un anterior mandato, en 1968, por un golpe de Estado.
 
por Infobae


Como era de imaginarse, el mandatario peruano (fallecido en 2002) tenía poca simpatía por las dictaduras y la Argentina de entonces estaba bajo el dominio de la Junta Militar liderada por el general Leopoldo Galtieri. El amor de Belaunde por el pueblo argentino, que lo había cobijado por unos días durante su exilio, pudo más y se ofreció a ser mediador entre la Argentina y Gran Bretaña.

En una conversación con el embajador de los Estados Unidos en Lima, el presidente peruano le comunica esta intención a su par norteamericano, Ronald Reagan. El jefe de Gabinete estadounidense, Alexander Haig, que ya había fracasado como mediador en el conflicto, se comunicó con Belaunde.

"Haig le propone a Belaunde que intervenga como mediador. Es así que el presidente llama a Galtieri", recuerda en diálogo con Infobae América Víctor Andrés García Belaunde, por aquel entonces secretario del gabinete de Ministros y actual congresista.

En una de las conversaciones, Haig le informó a Belaunde que iba a estar con el canciller inglés Francis Pym. Luego de un extenso diálogo se decidió que el presidente peruano negocie un acuerdo de paz.

"Era un domingo por la noche en Lima, en Buenos Aires debían de ser las primeras horas de un lunes, cuando Belaunde llamó a Galtieri y le planteó la fórmula de paz. Se había definido quiénes iban a ser los cuatro países garantes que iban a ocupar la isla", recuerda García Belaunde.

Belaunde se comunicó con Galtieri y le informó que le había costado mucho trabajo convencer a Gran Bretaña de aceptar esta fórmula y que todo esto se había logrado porque Estados Unidos estaba presionando en este sentido.

La respuesta de Galtieri a Belaunde fue: "Mire, presidente, yo también tengo mi Senado. Hablemos mañana". La respuesta sorprendió al mandatario ya que por aquel entonces el gobierno argentino de facto mantenía disuelto el poder legislativo y una decisión de tal importancia podía ser asumida por el jefe de Estado sin realizar consulta alguna.

"Si en ese momento el acuerdo de paz hubiera sido aceptado, el buque argentino General Belgrano no hubiera sido hundido, como pasó dentro de las 24 horas siguientes a la conversación", recuerda García Belaunde.

Cuando el presidente peruano se entera del hundimiento del crucero argentino, se vuelve a comunicar con Galtieri para pedirle detalles sobre el hecho a lo que el militar responde: "No estoy seguro de si hay muertos. Solo sé que está al garete". Esta última palabra fue eliminada de los informes oficiales de la época.

Belaunde le dijo que lamentaba lo ocurrido y Galtieri le contestó que ya no había nada que hablar y desechó la propuesta de paz. El presidente peruano comunicaría luego la decisión a Haig. Lo que más sorprendió al mandatario peruano fue que Galtieri, en esa misma conversación, le informó que en pocas horas más una delegación de militares argentinos llegaría a Lima para conversar con él.

Éstos, acompañados por el embajador de ese país en el Perú, se presentaron en el palacio de Gobierno para pedir los Mirage, tanques de combustible de aviones  y varios cohetes.

Operación Exocet
Durante el conflicto, la comunidad internacional había dictado un embargo de venta de armas a la Argentina. En Washington, un grupo de militares de ese país contactó al general de la Fuerza Aérea Peruana (FAP) José Espinoza Salazar para realizar la compra de doce misiles Exocet por medio del Estado peruano. Espinoza era la máxima autoridad peruana de la FAP en Estados Unidos y sus colegas argentinos le propusieron realizar una operación triangulada por 12 millones de dólares. Este respondió que necesitaba la autorización del Estado peruano.

Con uno de estos misiles los argentinos habían hundido al moderno destructor inglés tipo 42 HMS Sheffield. Estos proyectiles tenían la característica de desplazarse a ras del mar con lo que evitaban ser detectado por los radares.

Al ser una operación estrictamente secreta y de mucha urgencia, los argentinos le informaron al general peruano que  iban a viajar a Lima para obtener los permisos del alto mando de la FAP para adquirir los misiles.

A partir de eso se elaboró la directiva llamada "Celeste y Blanco" (por los colores de la bandera argentina) cuyo objetivo era concretar esa compra de armamento.

"No se podía hablar por radio, ni teléfono ni télex. Los servicios secretos podían escuchar y eso hubiera puesto en riesgo las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y con el Reino Unido", señala el general Espinoza.

El militar encargó al coronel de la FAP Osvaldo Saravia Peña la tarea de realizar personalmente la solicitud al alto mando. Este destacado oficial, número uno de su promoción,  llevó un oficio a Lima explicando la operación al Comandante General de la Fuerza Aérea. Luego de varios trámites  burocráticos, el 7 de junio de 1982 se autorizó la operación clasificada como secreto de Estado.

"Supuestamente se estaban comprando unos 24 equipos de abastecimiento y combustible, no los misiles", señaló Saravia en una entrevista televisiva realizada en 2009. El 7 de junio, partió a Francia para concretar la compra de los misiles.  "Fue una operación tipo James Bond", recuerda.

El trato con la empresa francesa "Definsa Stablishment" había sido que, al momento de la firma del contrato e inspección de los misiles, se iba a pagar 9 millones 600 mil dólares quedando pendiente el abono de los dos millones restantes cuando los Exocet estuvieran en Lima.

El Coronel  asistió sin compañía alguna a la inspección de los misiles. Los militares argentinos no querían aparecer en la operación; incluso en algún momento pensaron en adulterar pasaportes para hacerse pasar por peruanos pero el tiempo les jugaba en contra.

Saravia se encontró con los franceses y, tras una operación digna de película de espías que incluyó un trayecto de tres horas con los ojos vendados hasta unos depósitos de armamento, le informaron que no podían hacer las pruebas. "Según me contó Saravia,  él sólo observó los misiles, los contó y eso fue todo", señala Espinoza.

Una vez terminada la misión, dejó a los argentinos a cargo y regresó a Washington.

El fracaso de la operación

Los misiles nunca se embarcaron. La empresa exigía el pago de los 2 millones de dólares restantes antes del envío y no al momento de la entrega, tal como había sido pactado.

Para entonces, la Argentina ya se había rendido ante Inglaterra y perdió el interés por los misiles. El dinero restante de la operación fue devuelto a Buenos Aires.

La Comandancia General de la FAP en Lima responsabilizó a los dos oficiales del fracaso de la misión. Luego de unos meses, ambos fueron pasados a retiro. El General Espinoza fue denunciado en 1986 por traición a la patria por haber hablado supuestamente con la revista peruana "Gente", sobre el tema pero esto nunca fue demostrado y fue sobreseído.

El Coronel Saravia fue el más afectado. Tras su pase al retiro, y en una medida insólita, el Estado peruano le ordenó reincorporarse a la actividad con el objetivo de que regresara a Lima. Él decidió quedarse en Washington y por temor a ser encarcelado.

De ser un destacado militar con una excelente hoja de servicios pasó a ser un empleado en una estación de servicio.

Treinta años después del conflicto, el único peruano "víctima" del conflicto de Las Malvinas ha recurrido a la CIDH para que su pase al retiro por medida disciplinaria sea visto en esta instancia y se le restituyan los derechos que perdió al ser dado de baja por medida disciplinaria.

Fuente: MDZ Online