jueves, 2 de abril de 2015

La cuestión Malvinas
Escrito en inglés y en castellano, Malvinas Matters fue editado por la embajada argentina en Londres y generó polémica cuando Alicia Castro se lo envió a los legisladores británicos el mes pasado. Es una recopilación de ensayos escritos por especialistas argentinos e ingleses donde se analizan la disputa sobre la soberanía, la militarización y la economía del archipiélago. Aquí se reproducen los fragmentos elaborados por el historiador Richard Gott, que recuerda cuando Gran Bretaña quiso devolver las islas, y por el periodista Seumas Milne, que critica al “vestigio colonial”.
Por Richard Gott, Seumas Milne y otros


Territorio. “La historia muestra que los sucesivos gobiernos británicos han considerado su pretensión sobre las islas como débil”, dice Gott. | Foto: Cedoc


Hace más de cuarenta años, en noviembre de 1968, viajé a las Malvinas con un grupo de diplomáticos británicos de alto rango en lo que fue la primera tentativa de Gran Bretaña de abandonar las islas y devolverlas a la Argentina. Lord Chalfont, entonces alto funcionario del gobierno laborista en el Ministerio de Asuntos Exteriores, fue el líder de esta expedición en la que tuvo la poco envidiable tarea de tratar de persuadir a los 2 mil isleños de que el imperio británico podría no durar para siempre y que, por lo tanto, deberían empezar a considerar que sería mejor para ellos ser amigos de su más próximo vecino, la República Argentina, que desde mucho tiempo atrás venía reclamando las islas. Era el momento en que Gran Bretaña, por razones financieras, estaba abandonando su presencia “al este del Canal de Suez” y pensando en formas de liquidar los últimos restos de su imperio.

En 1967, los británicos ya habían deportado por la fuerza a los habitantes de Diego García, reubicándolos en Mauricio y en las Seychelles sin demasiada repercusión negativa en la prensa, y entregado las islas a los Estados Unidos para establecer una gigantesca base aérea en plena Guerra de Vietnam (base que más tarde fue también utilizada para bombardear Irak). Las Malvinas eran las siguientes en la lista. Tal vez se les podía pagar a los isleños para que se fueran y establecieran granjas para la cría de ovejas en Nueva Zelanda.

Viajé desde Montevideo con media docena de periodistas británicos y durante diez días visitamos casi todas las granjas y poblados en las dos islas principales, volando en un pequeño avión o en el helicóptero del buque HMS Endurance. Yo estaba totalmente a favor de las propuestas de Chalfont, y escribiendo para el diario The Guardian traté de explicar a los lectores lo que él estaba tratando de hacer. Sin embargo, el clima no era propicio: en todas partes nos recibieron con la bandera británica y las mismas consignas –“Chalfont Go Home” y “Queremos seguir siendo británicos”–, que ya podíamos ver desde el aire antes de aterrizar. En nuestro último domingo en las islas, en la pequeña catedral en Puerto Argentino cantamos el himno con que culminan los oficios religiosos coloniales: “El día que nos dio el Señor se ha terminado”.

Pero no hubo caso. Los isleños fueron inflexibles. No querían tener nada que ver con Argentina. Chalfont tuvo que partir, prometiéndoles que nada ocurriría sin su consentimiento. La gente a veces me pregunta por qué los argentinos hacen un alboroto infinito sobre las islas que llaman “Malvinas”. La respuesta es simple: las Malvinas pertenecen a la Argentina. Sucede que han sido usurpadas, ocupadas, pobladas y defendidas por el Reino Unido. Debido a que el reclamo de la Argentina es perfectamente válido, su disputa con Gran Bretaña nunca va a desaparecer; y como gran parte de América Latina hoy tiene gobiernos de izquierda nacionalistas, el gobierno de Buenos Aires cuenta con un apoyo cada vez más amplio en el continente –y también en otros lugares–, para el creciente desconcierto de Gran Bretaña.

Todos los gobiernos de Argentina, de cualquier signo político, seguirán reclamando las Malvinas. Las Malvinas fueron usurpadas por Gran Bretaña en enero de 1833, durante una época de dramática expansión colonial. Gran Bretaña y Argentina han estado en desacuerdo desde entonces acerca de los distintos aspectos de la ocupación británica, y durante gran parte del tiempo las autoridades británicas han sido conscientes de la debilidad relativa de su posición. La historia muestra que los sucesivos gobiernos británicos han considerado su pretensión sobre las islas como débil, y algunos han favorecido las negociaciones, como el gobierno de Harold Wilson, en 1968, y el de Margaret Thatcher, en 1981. James Callaghan, cuando fue ministro de Relaciones Exteriores en la década de 1970, advirtió que “hay que ceder algo de terreno […] y estar preparados para discutir un acuerdo de arriendo (lease-back)”. El miembro del gabinete señaló que “hay muchas maneras en que la Argentina podría actuar contra nosotros, incluyendo la invasión de las islas [...] y no estamos en condiciones de reforzar y mantener la defensa de las islas como un compromiso a largo plazo. La alternativa de mantenernos firmes y aceptar las consecuencias no es, por lo tanto, practicable”. Una década más tarde, en 1982, Gran Bretaña y Argentina estaban en guerra por las islas, y casi un millar de personas perdieron la vida. El reclamo argentino sigue siendo bueno y nunca va a desaparecer. En algún momento, la soberanía y el lease-back tendrán que estar en la agenda de nuevo, independientemente de los deseos de los isleños. (...)

Esto no es libre determinación. Es un vestigio colonial ruritano

Cuando en un referéndum hay 99,8% de votos afirmativos, podemos estar seguros de que algo raro está pasando. Y a pesar de la insistencia de David Cameron en que la votación estilo Corea del Norte en las islas “Falkland” –o Malvinas, como se las conoce en la Argentina– debe ser tratada con “reverencia”, es claro que se trata de uno de esos casos.

Lo cual no significa que haya habido fraude. Sin duda, 1.514 residentes de las islas realmente votaron a favor de la continuidad del dominio británico. La única sorpresa fue que tres isleños se atrevieron a arruinar los apasionados coros de Land of Hope and Glory votando en contra. (...)

¿Qué otro resultado puede razonablemente esperarse al poner el futuro de las islas en manos de la minúscula población de colonos británicos, la mayoría de ellos ni siquiera nacidos allí, pero subsidiados a razón de 44.856 libras por cabeza (66 mil dólares) para mantener el retrocolonialismo estilo Rhodesia al que están acostumbrados? Al otorgarles poder de veto a los colonos sobre cualquier cambio en el estatus de las islas, el gobierno británico pretende evitar el punto central del conflicto. Pero esto no va a ser reconocido ni por la Argentina ni por América Latina, Africa o Naciones Unidas –que considera este vestigio imperial como un problema de descolonización–, ni por Estados Unidos, que es neutral en la disputa. Todos llaman a negociaciones de soberanía, que Gran Bretaña rechaza.

El argumento es que los isleños tienen el derecho a la libre determinación, a pesar de que se encuentran a 450 kilómetros de Argentina y al otro lado del mundo con respecto a Gran Bretaña. Sin duda, tienen derecho a que sus intereses y modo de vida sean protegidos, y al autogobierno. Pero el derecho a la libre determinación depende de quién decide el futuro de qué territorio, y como la disputa es sobre si las islas son parte de Argentina o no, se trata también de quién debe ejercer ese derecho. La libre determinación requiere de un pueblo reconocido como tal y viable para ser independiente, razón por la cual la ONU ha rechazado la aplicación de este principio a las islas. Es evidente que los residentes de, digamos, los Wallops de Hampshire, con una población de tamaño similar a la de las Malvinas/Falklands, no pueden ejercer ese derecho. Ni puede la colonización forzosa de tierras ajenas legitimar la aplicación del principio de libre determinación. (...)

El escritor argentino Jorge Luis Borges describió célebremente la guerra como “dos pelados peleando por un peine”. Una generación más tarde, el descubrimiento de reservas de petróleo y gas potencialmente importantes alrededor de las islas, el desarrollo de la industria pesquera y la creciente importancia de las rutas marítimas antárticas han cambiado el panorama. Por mucho tiempo, el pensamiento político establecido ha dictado que después de la guerra de 1982, en la que más de 900 personas perdieron la vida, ningún político británico podía permitirse siquiera insinuar la idea de un compromiso sobre Malvinas. (...) 


Fuente:  perfil.com
Científico, experimenta con energías limpias
Nació en Alvear, tiene 31 años, es docente e investigador de la Universidad Nacional de San Luis. Trabaja en la producción de baterías a partir del hidrógeno y el oxígeno.


A la par de su labor científica, es profesor en la UNSan Luis.

La charla con Sebastián Larrégola se inicia casi de un modo “freudiano”: pide paciencia, bucea en su memoria, busca su primer recuerdo relacionado con la ciencia. Pasan unos minutos y entonces sus palabras nos invitan a recorrer su infancia: “Habré tenido unos 7 u 8 años, creo que fue en el trabajo que tenía mi viejo, él es ingeniero agrónomo y se desempeñaba en una agroquímica. Recuerdo que tenían un microscopio para analizar algunas frutas y eso me llamaba mucho la atención. Cada vez que iba trataba de usarlo, siempre fui bastante curioso.

La finca en Alvear también fue para mí una puerta a la naturaleza”, afirma Sebastián, quien hoy todavía conserva ese espíritu.

Nació en General Alvear, tiene 31 años, es investigador y docente en el grupo de Química Inorgánica del Instituto de Investigaciones en Tecnología Química (Intequi) de la Universidad Nacional de San Luis. Realizó sus estudios secundarios en la Escuela de Agricultura, en Alvear: “siempre me sentí más cómodo con las ciencias exactas, aunque no era un alumno muy aplicado en la secundaria, más bien diría que era del montón”.

De su llegada a San Luis rememora que cursó un año del ciclo básico común de Bioquímica y “noté que la química me entusiasmaba mucho. Decidí cambiarme de carrera y empezar a cursar la licenciatura en Química. Vivir solo me ayudó a madurar y de hecho me convertí en un estudiante aplicado, cosa que nunca había sido”.

La idea del científico encerrado en su torre de marfil, aislado del mundo, cuya forma paródica actual es Sheldon Cooper (protagonista de la serie “The Big Bang Theory”), sigue siendo hoy una constante en la sociedad. Sebastián antes de convertirse en un científico también cargaba con ese preconcepto, pero la realidad le mostró otro costado de la profesión.

“La verdad es que al científico siempre lo idealicé y lo posicioné en un lugar de privilegio. Lo pensé como una persona que tenía que aportar cosas importantes a la sociedad, para mí era una persona que con suerte se podía tomar una cerveza una vez al mes. He interactuado con muchos científicos en mi vida y me encontré con que rara vez se toman sólo una cerveza al mes”, señala.

La vida cotidiana de Sebastián se reparte entre el laboratorio y las clases. “Entro al laboratorio a las 8 de la mañana y estoy con tareas de investigación hasta las 13. Después me muevo hacia la cátedra en donde soy jefe de trabajos prácticos y ahí me dedico principalmente a tareas docentes”, comenta el joven doctor en química.

El miércoles 23 de noviembre de 2011 no fue un día más, ni para Sebastián, ni para su familia. Era el momento de la defensa de su tesis doctoral. Hoy lo recuerda como un día cargado de nervios pero también de cierto alivio ya que “habían sido cuatro años de mucho estudio, por lo que me sentía muy seguro. Pensé más que nada en mi familia y en el tiempo invertido. Los viajes, la gente que conocí porque parte de mi tesis doctoral la realicé en el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid. Mi codirector viajó desde España para ver la defensa, fue un día especial terminar con tanto trabajo”.

Al poco tiempo recibió una mención especial en el premio Hans Schumacher que otorga la asociación Argentina de Fisicoquímica a la mejor tesis doctoral.

“En mi caso me dieron una mención especial, lo cual es muy importante. Creo que habían 23 o 24 tesis inscriptas”. Luego vino la posibilidad de hacer un posdoctorado en la Universidad de Texas, Austin, Estados Unidos. Allí se dedicó principalmente al estudio de diversos fenómenos electrónicos en materiales obtenidos a muy altas presiones. Estuvo en un grupo muy interesante bajo la dirección de los profesores Jianshi Zhou y John Goodenough, quien es el inventor de las baterías de litio recargables que usamos en las computadoras y celulares.

Hoy Sebastián trabaja en el funcionamiento de pilas de combustible que, mediante la producción de agua a partir de hidrógeno y oxígeno, generan energía, por ejemplo para poner en marcha un motor. En este caso, los residuos de estos motores serían prácticamente inocuos; o sea, no contaminarían el medio ambiente. “No estoy seguro qué haré en 10 años. Si sé que me gustaría poder aportar algo importante a la sociedad”, concluyó.   


Fuente:  losandes.com.ar
Cóndor, el cohete argentino que dejamos morir
Nacido como un plan de defensa durante la última dictadura militar, el Cóndor fue el primer proyecto espacial argentino. Se trataba de un cohete MRBM (misil balístico de alcance medio) propulsado por combustible sólido, capaz de llevar una carga útil de 500 kilos hasta unos 1000 kilómetros de altura.
Por Julia Echeverría


Pruebas del Cóndor I en Chamical, La Rioja, el 20 de diciembre de 1988.

Más allá de su potencialidad bélica, el proyecto surgió de la idea de poner en órbita baja ciertos tipos de satélites, y un desarrollo posterior hubiera permitido, en teoría, dar como resultado un vector adecuado para elevar cargas más grandes a mayor altura.

Lamentablemente, a principios de la década del 90, el cohete quedó reducido a bloques de chatarra, en un acto de destrucción que se llevó a cabo en una base norteamericana, a miles de kilómetros de los técnicos, científicos y militares que le habían dado vida.

La historia del Cóndor (o mejor dicho, de su destrucción) sigue aún hoy siendo un misterio. En ella se entremezclan vendedores de armas, traficantes de tecnología, financistas, agentes secretos, militares y científicos, que participaron en lo que –hasta hace pocos años- constituía el punto más alto del esfuerzo que hizo la Argentina por estar presente en un emprendimiento de defensa con amplias proyecciones civiles.

Argentina en los inicios de la carrera espacial 

Desde que Rusia logró poner en órbita al Sputnik en 1957, todos los países poseedores de tecnología (ya sean solos o asociándose) intentaron ingresar a la carrera espacial. Nuestro país no fue la excepción y asumió el desafío de conquistar la nueva frontera: el espacio.

En 1979, La Fuerza Aérea Argentina y la empresa del estado alemán Consen (subsidiaria de la firma Messerschmitt-Bölkow-Blohm) acordaron comenzar a trabajar en la construcción de un cohete en Argentina, con aplicaciones tanto en el campo militar, como -potencialmente- en la puesta en órbita de satélites.


Crédito: icte.com.ar

A fines de ese año comenzó la construcción del artefacto en la fábrica militar de Falda del Carmen, en la provincia de Córdoba. Esta planta fue hecha cumpliendo con los estándares más altos de calidad y seguridad, y hasta su desmantelamiento (en el año 1992) fue una de las instalaciones militares más secretas de la Argentina.

El mayor impulso del proyecto se produjo en 1982, durante la Guerra de Malvinas: el conflicto bélico con los ingleses le dio un empuje decisivo al objetivo de lograr una posición independiente en materia de tecnología misilística, ya que le demostró a los militares de la última dictadura argentina los riesgos de depender de terceros países en la provisión de tecnología.

Para cuando la guerra terminó, el proyecto ya llevaba tres años de avances y ensayos sobre la base de la propuesta alemana, que estaba en sintonía con las necesidades de los militares argentinos. Pero también obedecía a una necesidad de los europeos de avanzar con un contrato previo que tenían con Egipto para la construcción de misiles.

Otras versiones indican que la empresa Consen consiguió que los egipcios financiaran el proyecto con posterioridad, cuando a la Fuerza Aérea se le habían acabado los fondos a fines de 1984 y principios de 1985.

Aún hoy, habiendo pasado muchos años y diversas investigaciones periodísticas, no se sabe cuál de las dos versiones es cierta. Sin embargo, el hecho concreto es que, en un momento determinado, el proyecto de construcción del Cóndor continuó con la financiación egipcia, y con la empresa Consen haciendo de intermediaria entre las dos puntas.

Pero, ¿por qué Egipto accedería a financiar un proyecto misilístico argentino? La razón sería que, desde el fin de la Guerra de los Seis Días la nación africana había buscado (con suerte diversa) proveerse de misiles, afrontando el mismo problema que la Argentina había tenido luego de Malvinas, la que lo convertía en un socio ideal para el país. Otras fuentes, sin embargo, sostienen que la verdadera fuente de financiación detrás de Egipto era Arabia Saudita.

Años más tarde, Estados Unidos comenzó a presionar por la terminación del proyecto, al señalar a Irak. Esta es la versión que, en el año 2000, sostuvo Robert Walpole, oficial de la CIA, en su declaración ante el Subcomité de Seguridad Internacional del Senado de Estados Unidos. Walpole fue uno de los agentes que fueron presentados como “científicos” por el gobierno norteamericano a efectos de inspeccionar, en 1991, la fábrica cordobesa de Falda del Carmen.

Si bien estas versiones difieren en cómo fueron los hechos, existen varios puntos en las que todas concuerdan: en el Proyecto Cóndor los argentinos pusieron mano de obra técnica, los europeos la tecnología y los egipcios el dinero. De esta manera, la Argentina se quedaría con el conocimiento a través de la transferencia de tecnología, los egipcios tendrían finalmente sus misiles, y los europeos enormes ganancias.

La trama secreta detrás del Cóndor 

Crédito: J.E. Navesnik; G. Descalzo; C. Daneri

Conociendo estos datos, la pregunta obligada que debemos hacernos cómo logró la firma Consen llevar adelante el negocio de proveer a los egipcios y conseguir los materiales necesarios –sobre los que pesaban estrictas vigilancias internacionales- para la fabricación del cohete en la Argentina.

Y la respuesta es: creando una red de empresas subsidiarias para que consiguieran todo lo necesario. Distintos reportes de la época mencionan a SNIA-BPD, una subsidiaria de FIAT que aportó la tecnología del combustible sólido. Por su parte, la compañía francesa Sagem aportó el guiado del misil. Otras empresas que participaron son: Transtechnica, subsidiaria de MBB, la alemana MAN, Delta Consul, Ifat, Desintec, entre otras.

Con esta red de proveedores, el proyecto se dividía en dos etapas. La primera de ellas apuntaba a desarrollar la tecnología del combustible sólido y a construir un modelo de pruebas, que se denominó Cóndor I. En la segunda etapa se esperaba alcanzar un vehículo de dos etapas, dotados de mecanismos automatizados de control de navegación, con capacidad de llevar 500 kilos más allá de los 1000 kilómetros de altura.

El Cóndor en democracia

La planta de fabricación estaba casi terminada y el proyecto del cohete argentino se encontraba en un punto crucial para cuando llegó nuevamente la democracia. A comienzos de 1984, la Fuerza Aérea le informó al gobierno radical de la existencia del Cóndor y, sobre todo, de la necesidad de apoyarlo para poder seguir adelante.

Formalmente, los radicales conocieron el proyecto cuando Raúl Tomás, el entonces subsecretario para la Producción de la Defensa del gobierno, se reunió con el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier Teodoro Waldner.

En un primer momento, los radicales decidieron apoyar el proyecto principalmente porque era una forma de mantener “ocupados” a los aviadores y alejarlos de la entonces conflictividad política del Ejército y La Armada. Por otro lado, la continuidad del proyecto abría la posibilidad de exportar la tecnología, con lo cual se presentaba como una nueva forma de obtener fondos para el flaco presupuesto militar.

Sin embargo, curiosamente, el Brigadier Waldner no consideraba que el Cóndor fuera un tema prioritario para la fuerza que conducía. Como muchos otros integrantes de esa fuerza, él prefería que los fondos oficiales se destinaran a reponer y modernizar la flota de aviones de combate raleada tras la Guerra de Malvinas. Ellos hubieran preferido dar prioridad al proyecto de construcción del entrenador IA-63 Pampa.

Finalmente, los radicales dieron luz verde al Cóndor con fondos egipcios y el entonces presidente Raúl Alfonsín firmó en abril de 1985 el decreto secreto 604/85, mediante el cual Argentina acordaba entregar 44 motores a Egipto.

Crédito: paginapopular.net

De esta manera, Consen y Argentina continuaron buscando y obteniendo la tecnología que necesitaban para la construcción del Cóndor. Las restricciones post-Malvinas impuestas al país se sortearon con ingenio: las compras se concretaban a través de la red de empresas, o bien eran realizadas por entidades de investigación “insospechadas”. Se consiguieron así componentes para los sistemas de guiado, elementos para la fabricación del combustible sólido, las partes para la cola basculante del misil…todo llegaba y el Cóndor avanzaba a paso firme.

En 1987, el sucesor de Waldner, el Brigadier Crespo, con motivo de su discurso por el 75° aniversario de la Fuerza Aérea, planteó al poder político que la Argentina debía decidirse si iba a convertirse o no en exportador de material bélico. Esto exacerbó los ánimos internacionales, ya que desde 1986, sobre todo Inglaterra e Israel habían comenzado a seguir de cerca lo que aquí se hacía.

A los ingleses les preocupaba que Argentina obtuviera un misil de largo alcance con el que pudiera alcanzar las islas Malvinas, e iniciar nuevamente un conflicto bélico. Por su parte, la preocupación de Israel era que, a través de Egipto, el misil llegara a manos de sus enemigos en Medio Oriente. Ambos países le transmitieron sus preocupaciones y lograron acaparar la atención de Estados Unidos.

Mientras los científicos y técnicos seguían trabajando en el Cóndor, los socios egipcios decidieron montar una jugada audaz y adquirieron componentes en Estados Unidos. En 1988, Fuad Algamal, un brigadier de la Fuerza Aérea de Egipto, llegó al país del norte con pasaporte diplomático para comprar todas las partes necesarias. Estos movimientos fueron monitoreados por agentes estadounidenses y, en el mes de junio, hubo una formal acusación a las empresas norteamericanas por transferencia ilegal de tecnología.

Este traspié egipcio cambió radicalmente el panorama e hizo que se desplomara la red de empresas subsidiarias italianas que abastecían a la Argentina. De hecho, en septiembre, FIAT debió emitir un comunicado negando haber tenido participación alguna en el proyecto Cóndor.

El advenimiento del final

En ese contexto, la presión ejercida por Estados Unidos siguió aumentando mientras que la firma alemana MBB decidió retirarse del negocio, según algunas fuentes, para evitar poner en riesgo su lucrativo papel en varios proyectos multilaterales que mantenía con la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte).

Sumado esto, los Estados Unidos a través de distintos contactos oficiales (especialmente a través del entonces embajador Terence Todman) le hicieron saber a la Argentina que la existencia del proyecto Cóndor era un obstáculo para las buenas relaciones entre ambos países.

Del lado argentino, este argumento y las presiones estadounidenses no pasaron desapercibidos por los ministros Domingo Cavallo y Guido Di Tella, ambos funcionarios del gobierno menemista, quienes fueron los que más presionaron para abortar el proyecto.

En tanto, el Ministro de Defensa de la Nación, Erman González, repetía incansablemente en declaraciones públicas que el proyecto había sido paralizado por orden del presidente Menem.

Pese a la paralización del proyecto, los norteamericanos desconfiaban de la capacidad de los políticos locales de controlar lo que hacía la Fuerza Aérea, y siguieron apostando al doble juego: presionar por un lado y prometer ventajas económicas por el otro.

Para 1991, los norteamericanos consiguieron una autorización para enviar a un grupo de “científicos” a la planta de Falda del Carmen y otras instalaciones militares argentinas. Tras la recorrida, la comitiva de expertos se retiró convencida que había más de lo que se les había mostrado y elaboraron un informe para el embajador Todman en el que se confirmaba la existencia en la fábrica de elementos para construir misiles de combustible sólido.

El contexto de la política de alineamiento incondicional del menemismo favoreció los sucesivos intentos de los estadounidenses de desarticular el proyecto. Incluso, más allá del anuncio argentino de adherir al Régimen de Control de Tecnología Misilística, Todman solicitó la voladura de la planta de Falda del Carmen.

Crónica de una muerte anunciada 

Crédito: J.E. Navesnik; G. Descalzo; C. Daneri

Finalmente, se fijó la fecha de defunción del Cóndor el 28 de mayo de 1991. Ese día, el Ministro Erman González anunció públicamente el desmantelamiento del proyecto y el pase de todas las instalaciones y el personal a la flamante y recientemente creada Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).

Con la muerte del Cóndor anunciada, aun hubo otra pelea más por sus despojos: los norteamericanos presionaban para que el misil y sus componentes fueran destruidos en Estados Unidos. Esto era algo inaceptable para los científicos, técnicos y aviadores argentinos que habían participado en el proyecto.

Finalmente, se debió llegar a un acuerdo: las partes serían destruidas en España, donde sería el destino definitivo del cohete argentino. Pero tampoco fue así. En una extraña operación, los restos del misil fueron llevados de España a Estados Unidos, donde realmente ocurrió su desmantelamiento.

Más allá de los motivos que le dieron vida, el Proyecto Cóndor fue un desarrollo argentino que aspiró a lograr independencia tecnológica en áreas clave para los intereses nacionales, como lo son la investigación, la defensa y la soberanía. También fue un proyecto que nos hubiera permitido incorporarnos temporalmente al pequeño conjunto de países con lanzadores espaciales.

Su continuidad, quizás, podría haberse logrado con ofrecer garantías de su uso pacífico, como ocurre en muchas otras áreas del desarrollo tecnológico argentino como son la energía nuclear y el enriquecimiento de uranio. Quizás hubiese sido cuestión de inteligencia y también, por supuesto, de voluntad. Lo cierto es que el Cóndor murió porque lo dejamos morir. 


Fuente: Revista Mi Club Tecnológico y argentinaenelespacio.blogspot.com.ar

miércoles, 1 de abril de 2015

La silenciada historia de las veteranas de Malvinas
Infobae entrevistó a la autora de "Mujeres invisibles", la primera investigación sobre las mujeres que participaron de la guerra. Presentaron un proyecto de ley para reconocerlas y otorgarles una pensión
Por Juan Pablo Parrilla
 
 
Enfermeras del Ejército embarcadas en el buque hospital Almitante Irizar.
No sólo fueron madres, abuelas, hermanas, tías, amigas. También hubo protagonistas que fueron silenciadas por la última dictadura militar e invisibilizadas por los sucesivos gobiernos democráticos. Son las mujeres de la guerra de Malvinas, que sufrieron los mismos problemas que los hombres, las pesadillas, el estrés post traumáticos y el ninguneo, y que 33 años después, de a poco, están empezando hablar.

La mayoría fueron enfermeras e instrumentadoras quirúrgicas civiles. Sólo la Fuerza Aérea había comenzado a incorporarlas en 1980 con el rango de cabo primero. También hubo voluntarias que casi nadie recuerda. Y miembros de la Marina Mercante. Pero todas vivieron los horrores desde adentro: recibieron en el continente y en los buques transformados en hospitales a los soldados heridos, amputados, quemados y psicológicamente agobiados.

Un libro y un proyecto de ley intentan rescatarlas del olvido. El primero se llama Mujeres invisibles y fue escrito por la cordobesa Alicia Panero, pero no fue publicado en formato papel. El segundo es una iniciativa de la senadora riojana Hilda Aguirre de Soria, que incluye además del reconocimiento a su labor, la consagración del derecho a una pensión vitalicia.

El libro de Panero repasa historias como la de Liliana Collino, la única mujer que está probado que pisó territorio isleño a bordo un Hércules C-130 en el que se transportaban contenedores y heridos, y que en 1986 pidió su baja luego de pedir en reiteradas ocasiones un ascenso que nunca llegó. Infobae entrevistó a su autora. 
 
 - ¿Qué motivó su investigación?

Yo estoy casada desde hace 30 años con un militar, vivo en una base aérea y no sabía que había veteranas. No hay una política de difusión sobre ellas. El veterano en el inconsciente colectivo es un hombre. La gente cuando escucha la historia de las veteranas no lo puede creer. Cuando salió la ley del Día del Veterano y los Caídos de Malvinas las dejaron afuera del nombre porque no se sabían que había veteranas. Pero aún hoy hay mucha negación de los hombres. Recién las invitaron a desfilar por primera vez el año pasado, en el aniversario del bautismo de fuego de las Fuerzas Armadas, el 1 de mayo.

- ¿Y dónde estuvieron todos estos años?

El Congreso las reconoció cuando se cumplieron los 30 años de la guerra, pero en ese transcurso, la mayoría prefirió no hablar, primero, porque la guerra venía de la dictadura y era como vergonzante; y segundo, nadie les creía, porque nunca se habló de ellas. Además, en general, los que sufren estrés postraumático hablan muchos años después. Por ejemplo, Alicia Reynoso (NdR: una de las trece enfermeras de la Fuerza Aérea que trabajaron en el hospital reubicable en Comodoro Rivadavia), a raíz de un ACV, recién 28 años después de la guerra contó su experiencia en una sesión de terapia. Y hoy sigue dando charlas. 
 
Continúa luego de las fotos...


Enfermeras del Ejército embarcadas en el buque hospital Almitante Irizar.
Enfermeras del Ejército embarcadas en el buque hospital Almitante Irizar.
Varias veteranas se reunieron por primera vez en Córdoba el 19 y 20 marzo pasado, en unas jornadas organizadas por la ONG Mujeres de Paz en el Mundo y el gobierno provincial.
En las jornadas de Mujeres por la Paz en el Mundo las veteranas se abrazaron y emocionaron cuando fue anunciado el proyecto de ley de la senadora Hilda Aguirre de Soria para reconocerlas y concederles una pensión.

Con 16 años, Claudia Patricia Lorenzini participó en la configuración del buque hospital Bahía Paraíso en Puerto Belgrano. Había ingresado un año antes como aspirante a la Armada. Luego participó en la atención de los heridos. 

La Fuerza Aérea colocó un hospital reubicable en Comodoro Rivadavia en el que trabajaron trece mujeres con grado de cabo primero.

Stella Morales y Gisela Bassler, en las afueras del hospital reubicable instalado en Comodoro Rivadavia.

Sonia Escudero y Gissela Bassler, en el hospital reubicable de Comodoro Rivadavia.

Sonia Escudero, enviada a Comodoro Rivadavia.

Enfermeras, en la sala de terapia intensiva del hospital reubicable de Comodoro Rivadavia.

Sonia Escudero, en plena tarea.

A la derecha, Alicia Reynoso. Fue una de las trece mujeres que con el grado de cabo primero habían sido incorporadas un año antes de la guerra a la Fuerza Aérea y que trabajaron en el hospital reubicable que se instaló en Comodoro Rivadavia.

Crédito: Daniel León e Ignacio Corbalán 
Stella Morales y Ana Massito, en el hospital reubicable instalado en Comodoro Rivadavia.

Ana Massito, Alicia Reynoso y Stella Morales, tres mujeres de la Fuerza Aérea destinadas al hospital reubicable instalado en las afueras del Aeropuerto de Comodoro Rivadavia.

Elda Solohaga, Esther Moreno y Stella Morales, destinadas a la evacuación aeromédica.

Esther Moreno y Stella Morales.

Stella Morales contó por primera vez su historia el pasado 19 de marzo, durante unas jornadas organizadas por la ONG Mujeres por la Paz en el Mundo.

Stella Morales, durante el egreso de la Escuela de Suboficiales.

Alicia Reynoso, Stella Morales y Gisela Basler, en el hospital reubicable de Comodoro Rivadavia.

Stella Morales y Alicia Reynoso, en el hospital reubicable instalado en Comodoro Rivadavia. Originalmente iba a ser ubicado en lsa Islas, pero en pleno traslado la cúpula militar cambió de decisión.

Stella Morales.

Stella Morales

Jóvenes voluntarias del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, a donde fueron derivados 495 heridos a partir del 1 de mayo de 1982. La supervisora de enfermería era Elsa Lofrano. Y junto a las profesionales trabajaban varias voluntarias.

A la derecha, Alicia Reynoso. Fue una de las trece mujeres que con el grado de cabo primero habían sido incorporadas un año antes de la guerra a la Fuerza Aérea y que trabajaron en el hospital reubicable que se instaló en Comodoro Rivadavia.

- Al margen del silencio de ellas, ¿por qué hubo una decisión del Estado de invisibilizarlas?

Hubo una orden en la dictadura de silenciarlas. El problema es que con la democracia y con todo el avance que hubo en materia de género eso debería haber cambiado esto. En su momento les sugirieron expresamente que no hablen, principalmente, porque ellas vieron las condiciones en las que volvían los soldados.

- ¿De qué hablaban? ¿Cómo eran los diálogos con los heridos?

Ellas en general no preguntaban qué les había pasado. Sólo los escuchaban. Les contaban del frío, del hambre, de que extrañaban a sus mamás. Y ellas sentían la necesidad de abrigarlos. Las de la Fuerza Aérea, por ejemplo, lo que más recuerdan es que cuando se abrían las puertas de los Hércules y bajaban las camillas, no había un sólo soldado que no pidiera por su madre.

- ¿Y con los enfermeros varones cómo era la relación?

Entre los hombres el trato era más difícil, no tan íntimo ni desde los sentimientos. Con las enfermeras tenían un trato más humano.

- Un dato que llama la atención es la edad de las mujeres. Aunque siempre se habló de los conscriptos, había estudiantes de enfermería de 15, 16 y 17 años.

Si, fue un abuso del Estado el haber usado chiquitas de 15 años para ese trabajo.

- La historia de Doris West es particular porque era la única mujer dentro de la tripulación del buque carguero Formosa.

Doris ya estaba acostumbrada, porque tenía 50 años (hoy tiene 84). Además, era un barco civil de la Marina Mercante, no era militar, era más natural el trato. La respetaban mucho porque estaba con jóvenes y ella era más grande. Ella es una de las pocas que cobra una pensión, pero estuvo realmente en la guerra, porque el Formosa estuvo en la costa de las Islas e incluso recibió una bomba de un avión argentino.

- El buque transformado en hospital que más enfermeras tuvo fue el Irizar. ¿Cómo fue la historia ahí?

En el Irizar no esperaban mujeres y a las seis que fueron les tuvieron que armar un cuarto de emergencia. Al principio no les hablaba nadie, porque se decía que las mujeres a bordo son mala suerte y, además, no estaban acostumbrados a trabajar con mujeres. Pero después se integraron, sobre todo cuando empezaron a llegar los heridos, porque el trabajo no daba lugar a esas cosas. La experiencia fue muy fuerte para todos, hombres y mujeres, porque no había antecedentes.

- Con las mujeres de la Fuerza Aérea se da una paradoja, porque eran las únicas que tenían condición militar, pero en tu libro concluís que fueron las más sufrieron el maltrato de los hombres.

En un traslado de Buenos Aires a Comodoro Rivadavia, el comandante tuvo que llevar a la cabina a cinco mujeres de la Fuerza Aérea, porque no paraban de gritarles cosas machistas y piropos subidos de tono. No querían que estén ahí. También la pasaron mal en el hospital, porque no estaban muy informadas de lo que estaba pasando. Y mientras esperaban a los primeros heridos hacían vida de cuartel. No las tenían bien.

- ¿Por qué elegiste para contar la historia de la enfermera chilena Griselda Gatica Garrido?

Ella trabajó en el Sanatorio Central de Bahía Blanca, a donde llegaron heridos de las islas y sobrevivientes del hundimiento del General Belgrano. Ella me conmocionó mucho porque hay toda una historia pesada con los chilenos y la guerra. Es cierto que Chile ayudó a los británicos, pero ella trata de explicar que no son los pueblos, sino los gobiernos los que hacen la guerra. Aún hoy muchos tienen un odio visceral, sin pensar que allá también vivían en una dictadura. La gente común no tuvo nada que ver en eso. Griselda no tuvo una actitud pro británica e igual se comió insultos por ser chilena. Su historia es terrible desde lo ejemplificador.

- ¿Qué diferencia había entre las enfermeras británicas y las argentinas?

Las inglesas fueron 30 mujeres que estuvieron en el buque hospital Uganda SS. Si bien eran jóvenes, eran profesionales. En cambio las argentinas recién estaban haciendo la carrera y tuvieron que actuar como recibidas.

- ¿Las reconocieron?

Sí, inmediatamente, en agosto, cuando regresaron a Londres. Y las condecoraron. Para ellos, todo el que se trasladó a una zona de conflicto tiene derecho a una pensión.

- ¿Cómo fue el trato de las enfermeras inglesas a los heridos argentinos?

Los argentinos en el Uganda SS no tienen más que buenos recuerdos, más allá de la guerra. Hay uno que estuvo más de dos semanas y contó que no les importaba que sea argentino.

- Del lado británico, una figura central es la de la artista Linda Kitson, enviada por el Museo Imperial de Guerra a retratar la guerra. Sin embargo, sus dibujos en general no muestran los horrores del combate. ¿Por qué toma esa decisión?

Hasta ese momento desde el Museo Británico habían enviado hombres a las guerras, que habían estado en el frente con las tropas y habían retratado las cosas más crueles. Linda, en cambio, optó por la vida en los campamentos para dar una visión de la guerra que ella define como "más misericordiosa", por ejemplo, mostrando cómo cambiaba la vida de los civiles. 
 


 
- La historia oficial dice que hay tres isleñas muertas por un bombardeo británico, pero hay otras siete que murieron por las minas. ¿Son recordadas o su historia también fue invisibilizada?

Esas tres civiles sí son recordadas. Hay una placa en el cementerio de San Carlos y aparecen en las placas en Londres que tienen el listado de muertos. Igualmente, no les gusta que las recuerden junto con los militares. Para ellos es más grave y pesada la muerte de civiles. Sin embargo, es un hecho casi desconocido, que para los isleños fue terrible: había una familia, los Fowler, que como su casa era de piedra habían invitado a sus vecinos a refugiarse, y una bomba que cayó sobre su casa mató a tres mujeres.

- Los especialistas británicos suelen mencionar a dos mujeres a la hora de hablar de la guerra, la entonces primera ministra Margaret Thatcher y Sarah Jones, la esposa del militar inglés de más alto rango muerto en las islas, Herbert Jones. Sin embargo, ninguna de las dos participó directamente de la guerra.

Es cierto que no estuvieron en la zona de conflicto. Pero Sarah tiene una vida muy dedicada a la guerra, porque es miembro de la Comisión de Tumbas de Guerra de la Commonwealth y preside la Asociación Familias de Malvinas. Es una mujer que lleva su pérdida con mucha dignidad.

- ¿Qué opinás del proyecto de la senadora Aguirre de Soria?

Es un tema difícil porque se podrían venir encima los militares que no cobran pensiones. Pero la ley está muy bien redactada: se refiere a las mujeres que estuvieron en contacto con los heridos. Hoy sólo cobran pensiones siete mujeres del Ejército cobran pensiones y algunas de la Marina Mercante que estuvieron embarcadas. No hay un listado, pero yo sólo conozco a cuatro.

- ¿Por qué crees que todas las enfermeras, aún las que trabajaron en el continente, deberían cobrar una pensión?

Porque la guerra se traslada a donde se atienden a los heridos. Por algo esas enfermeras también tuvieron estrés postraumático. Por ejemplo, hay una que tenía 15 años, que se volvió adicta a las drogas y durante 25 años no habló de la guerra.

- ¿Hubo algún tipo de reclamo hasta ahora?

Algunas estuvieron peleando por sus derechos, pero no llegaron a nada, ni siquiera podían conseguir el certificado de las tareas que cumplieron.

- ¿Cuál es la situación de las mujeres en las Fuerzas Armadas hoy?

En general, siguen siendo ignoradas. Es como que están obligados a integrarlas, pero hasta ahí. El año pasado, por ejemplo, las invitaron por primera vez a desfilar, pero unos meses después había un ágape, y no las dejaron entrar. 
 
Mujeres invisibles se puede descargar desde este link.
 
 
Fuente:  infobae.com
Dos edificios públicos de Mendoza que deslumbran con sus paneles solares
Uno pertenece a la Universidad Tecnológica Nacional (UTN); el otro al hospital Notti. Cuentan con un sistema de paneles de pequeñas proporciones que permitirán un mínimo ahorro. Son parte de un proyecto que busca concientizar a la población en general sobre el uso de estas alternativas. La necesidad de extender la iniciativa. 



El edificio central de la UTN cuenta con doce paneles fotovoltaicos policristalinos que tienen una potencia de tres kilovatios.

Tanto profesores y alumnos como directivos de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Mendoza podrán notar por estos días un cambio en el paisaje de la plazoleta interna del establecimiento.

Es que desde hace algunas semanas se comenzó a instalar en el exterior de las aulas que dan hacia el norte un sistema de paneles fotovoltaicos que le proveen a la institución parte de la energía eléctrica que utiliza.

Los mismos forman parte de un proyecto que lleva adelante el grupo Cliope dedicado a la investigación en energía, ambiente y desarrollo sustentable de la UTN. Para hacer más extensiva la propuesta, los expertos también colocaron paneles solares en el techo del hospital infantil Humberto Notti.

“Estamos involucrados desde hace tres años en un proyecto que se realiza a nivel nacional que tiene dos componentes; uno que es la investigación en energía solar y el otro, la instalación de sistemas demostrativos o pilotos en distintos puntos del país con financiación de Fondos Argentinos Sectoriales (Fonarsec)”, comenzó a explicar Pablo Arena, director del grupo Cliope.

Así fue que se decidió colocar en el edificio central de la UTN doce paneles fotovoltaicos policristalinos que tienen una potencia de tres kilovatios. “Esta instalación está pensada para una casa grande y no alcanza para que la universidad se autoabastezca, pero sí permite consumir menos y aliviar el sistema”, precisó el ingeniero.

Allí además se buscó solucionar otro problema que era el calor excesivo dentro de las aulas. “Como vimos que se estaba pensando en implementar alguna especie de toldo o alero en la aulas, decidimos aprovechar para colocar los paneles fotovoltaicos de forma que bloqueen la radiación para que no ingrese al aula y de paso se transforme en energía eléctrica”, detalló el experto.

Para lograr este doble objetivo se realizó un diseño que permite regular la inclinación de los paneles. “De esta manera puede ir variando según la época del año y situarlo en los meses calientes casi horizontal. Además se pueden situar en forma vertical para protegerlos mejor en caso de un granizo fuerte y rebatirlos para poder limpiarlos desde la misma aula”, detalló.

En cuanto al Notti, se colocaron en el techo ocho paneles fotovoltaicos monocristalinos con una potencia de dos kilovatios. “Se trata de una instalación estándar para una vivienda promedio lo que les significa un pequeño ahorro porque van a comprar menos energía de la que adquirían antes”, señaló el profesional a la vez que destacó que la idea es que con el tiempo se pueda ir ampliando. “De hecho ya hay proyectos para que vaya creciendo”, adelantó.



Romper barreras

Con este tipo de iniciativa los miembros del grupo Cliope buscan generar un cambio en la sociedad. “Este tipo de instalaciones demostrativas no tienen como principal objetivo eliminar la compra de energía eléctrica de la red, sino concientizar, divulgar e ir rompiendo barreras para que la energía solar sea cada vez más utilizada”, remarcó Arena.

De hecho para el ingeniero la generación de energía de forma distribuida -a diferencia de una central generadora- por un lado, evita el uso de grandes espacios ya que se colocan en los techos de casas y edificios, y por el otro, permite abaratar los costos de transporte y distribución.

“Estos últimos son los aspectos que están causando problemas en estos momentos de mucho calor, lo que está en crisis son las líneas de distribución, aún si tuviéramos la energía suficiente no tendríamos cómo transportarla”, expuso el director del grupo.

Otro de los objetivos del proyecto tiene que ver con la investigación sobre los beneficios del nuevo sistema. “Como la energía eléctrica producida por el panel tiene cero emisiones de dióxido de carbono queremos estudiar los beneficios ambientales y ver de qué manera esta instalación ayuda a disminuir la huella de carbono de la Universidad. En un futuro también nos gustaría hacer proyecciones como por ejemplo qué pasaría si esto se difunde”, anticipó.

Paneles en casa

Si bien ya hay algunos mendocinos que ya han decidido colocar paneles solares en sus casas por convicción personal o necesidad, actualmente se trata de una inversión que es muy difícil de recuperar. “Hoy en día, como la energía está subsidiada, directamente no conviene”, reconoció Arena. Para el profesional, haría falta que se tomen medidas de fomento para la energía solar.

“Lo que sucede es que en la mayoría de las casas particulares no hay personas durante el día, momento en el que se está produciendo energía, y en la noche como no se genera, se toma de la red. Una solución para esto sería utilizar acumuladores, pero son caros, tienen vida útil limitada y producen problemas ambientales”, subrayó.

Entonces surge una segunda alternativa. “La idea sería venderle a la distribuidora esa energía que se produce durante el día y no se usa y durante la noche comprarle a la distribuidora. Así la red eléctrica funcionaría para el intercambio”, explicó. Para que este sistema se convierta en realidad primero habría que modificar el marco regulatorio -para que las personas se conviertan en consumidor generador- y por otro modificar las tarifas.

“El sistema más simple sería cobrar lo mismo por lo que se compra que por lo que se vende y así uno paga la diferencia. También hay sistemas que promocionan y lo que uno vende es más caro que lo que a uno le cobran y otros sistemas que no promocionan en el que es totalmente al revés”, enumeró.

Otro problema a solucionar sería la posibilidad de adquisición de los paneles ya que son importados y tienen precios muy elevados (aproximadamente 182 euros cada uno comprando en cantidad, sin tasas incluidas; lo que equivaldría a más de 1.800 pesos argentinos con la cotización oficial).

También habría que trabajar en mejorar la capacidad técnica de la provincia. “Porque todavía no hay personas que los instalen ni que los reparen”, deslizó el experto.

Maestría desde abril

La UTN junto con el Laboratorio de Ambiente, Humano y Vivienda del Incihusa abre sus inscripciones para la maestría Desarrollo Sustentable del Hábitat Humano que comenzará en abril.

El cursado tiene una duración de 18 meses, más la realización del trabajo final. Está destinado a ingenieros civiles, arquitectos, urbanistas, diseñadores, entre otros profesionales y se abordan temas como la trayectoria solar, la incidencia en la radiación en edificios, instalaciones fotovoltaicas, evaluación ambiental, entre otros. Más información en la oficina de posgrados de la UTN 5244590. 


Fuente:  energiaestrategica.com
Desarrollan en Japón un sistema para recolectar y destruir la basura espacial
Una empresa creó un método que atraerá la chatarra en el espacio mediante un satélite. La desintegrará antes de que llegue a la Tierra.
Télam 


(Imagen ilustrativa / AFP)

Una empresa japonesa desarrolló un sistema experimental que, mediante un satélite especial, busca recolectar y eliminar la basura espacial en la atmósfera terrestre.

El desarrollo consiste en lanzar al espacio un satélite denominado "madre", que contiene seis dispositivos de retirada de escombros llamados "niños", que al ser enviados al espacio recolectan fragmentos mediante un compuesto adhesivo, según informó el diario económico Nikkei, citado por la agencia EFE.

Una vez almacenado un volumen de basura determinado, los "niños" realizarían la "reentrada" en la atmósfera terrestre, y se desintegrarían junto con los fragmentos que transporten.

Nobu Okada, propietario de Astroscale, la corporación responsable del desarrollo, aseguró que en abril abrirá un centro de desarrollo y producción en Tokio para producir los primeros prototipos del aparato, con el objetivo de lanzar el primero al espacio en 2017.

La basura espacial, según expertos, consta de unos 150 millones de piezas -desde satélites enteros a fragmentos metálicos o de pintura de más de 1 milímetro de diámetro- que giran a gran velocidad alrededor de la tierra, y a una altura de entre 700 y 1.000 kilómetros.

Estos desperdicios suponen un serio peligro, ya que el impacto de uno de estos objetos puede dañar de gravedad un satélite operativo y generar más colisiones en cadena, que podrían dejar sin funcionamiento redes enteras de telefonía móvil, televisión o de meteorología. 


Fuente:  losandes.com.ar
Proyectan un nuevo complejo turístico en Malargüe
El proyecto Terrazas Los Molles ya superó las etapas de evolución ambiental que solicitan la Municipalidad y el Gobierno. Los detalles.




Un fideicomiso porteño estará a cargo del primer condo-spa de la región, el cual contará en su etapa final con cien departamentos funcionales y divididos en cuatro módulos. Se invertirán 150 millones de pesos y demandará mano de obra local para su construcción y su posterior puesta en funcionamiento.

El lugar elegido ha sido Valle de Los Molles a 60 kilómetros de la ciudad de Malargüe y sobre la Ruta Provincial 222 que lleva al complejo invernal Valle de Las Leñas.

Los Molles, se suma a lo negocios nacionales que buscan crear en distintos lugares turísticos barrios privados o villas de montaña.

Terraza Los Molles será el primer condo-spa del sur mendocino, a solo minutos de Las Leñas y en uno de los sitios privilegiados por la naturaleza, Valle de Los Molles, puerta de entrada al mayor centro de sky del Hemisferio Sur.

En la ciudad de Malargüe ya se realizó la audiencia pública, donde los responsables del proyecto dieron a conocer los pasos ambientales superados. En el proceso participaron organismos del Estado que garantizaron la viabilidad de las actividades a encarar.

El Director de Ambiente de Malargüe, Sandro Sánchez informó oportunamente a SITIO ANDINO que “el emprendimiento que pretende instalarse en Valle de Los Molles ha superado todas las etapas de los procedimientos ambientales, ya se realizó la audiencia pública y se está esperando el último informe para avanzar con este proyecto”.

Sánchez agregó que “el proyecto Emprendimiento Turístico Terrazas Los Molles esta considerado de envergadura mayor, por eso la necesidad de realizar todos los trámites necesarios considerados en la ley, los cuales se han encontrado de acuerdo a lo que rige la legislación vigente”

Por su parte uno de los inversionistas, Facundo Prieto dijo que “el nuestro es un proyecto turístico de viviendas unifamiliares, diseñas de tal forma que no impacten la vista del valle, además de otros aspectos abordados con el gobierno de Malargüe y Mendoza para mantener y preservar el ecosistema de la zona”.

Prieto destacó que “el emprendimiento esta pensado para dar alojamiento a turistas que elijen vacacionar en Valle de Las Leñas y Los Molles, tanto en invierno, que es la temporada fuerte, y en verano, donde la actividad recreativa de montaña ha ido creciendo, por lo tanto la demanda de servicios”.

El inversor porteño indicó que “el desembolso es importante, aunque paulatino, va ha requerir de mano de obra local durante su etapa de construcción, como cuando comience a funcionar. Se ha previsto cuatro etapas en el desarrollo, que duraría unos cinco años”.

El condominio está proyectado en tres hectáreas ubicadas sobre la Ruta Provincia 222, en pleno Valle de Los Molles.

Según sus diseñadores fue pensado para que la arquitectura de los cien departamentos funcionales y divididos en cuatro módulos, asuma relación ente el paisaje y la moderna infraestructura.

El emprendimiento estará a 15 kilómetros del complejo Valle de Las Leñas y a 60 de la ciudad de Malargüe, teniendo vínculo a través de las Rutas 40 y 144, con un centro receptor y emisor como es San Rafael.

La construcción estará sobre la ladera de los cerros, transformándose en un mirador natural hacia los cordones montañosos de Los Molles.

El fiduciario es Terrazas Los Molles, equipo profesional y técnico que conducirá el emprendimiento, los que han participado en los últimos años en obras privadas y públicas en el conurbano bonaerense. La gerencia comercial ya está a cargo de Damián Garbarini.

El complejo demandará en total una inversión de 150 millones de pesos y según especialistas el condominio ofrecerá una renta anual del 14% para los rentistas.   


Fuente: Sitio Andino via mendozaopina.com
Para Falkland deberían ser Malvinas
El descendiente del hombre en cuyo honor los ingleses bautizaron a las islas escribió una carta a la embajadora Alicia Castro, en la que sostiene que tiene “la esperanza de alcanzar finalmente una solución pacífica” para el conflicto.
Por Marcelo Justo

Facsímil de parte de la carta enviada por Lord Lucius Falkland a la embajadora en Londres, Alicia Castro.
En medio de la escalada belicista británica en el Atlántico Sur, el apoyo a la causa Malvinas puede llegar de los rincones más insospechados. Descendiente de Anthony Cary, quinto vizconde de Falkland, en cuyo honor los ingleses bautizaron las islas en el siglo XVII, Lord Lucius Falkland envió a la embajadora argentina en el Reino Unido, Alicia Castro, una carta difundida ahora por primera vez, en la que califica de “piratería” la ocupación británica y apoya una salida negociada.

En marzo de 2013, vísperas del referendum convocado por el gobierno británico en las islas Malvinas, la embajadora Castro envió tres mil cartas e igual número de correos electrónicos a parlamentarios británicos, miembros del cuerpo diplomático, académicos y periodistas. Acompañado del documento “Las Naciones Unidas, la Cuestión Malvinas y el principio de libre determinación” y de una copia de la Resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU, el mensaje de Castro dejaba en claro que Argentina respetaba la identidad y el modo de vida de los habitantes de las islas, pero era tajante respecto de la soberanía. “Son británicos, pero el territorio en el que viven pertenece a Argentina”, subrayaba la embajadora.

La carta reiteraba el llamado al diálogo entre los dos Estados, exigido “por la comunidad internacional por medio de 40 resoluciones de las Naciones Unidas desde 1965”. Una de las respuestas más sorprendentes de esta iniciativa fue la carta que recibió el 25 de marzo de 2013 del descendiente de Falkland. “Estoy completamente de acuerdo con lo que dice”, señalaba, tras agradecer el mensaje.

En su carta, Lord Falkland relataba la historia del nombre en inglés de las islas. “La conexión histórica de mi familia con las islas en el siglo XVII es curiosa y poco conocida o entendida aquí en Gran Bretaña. Mi antepasado tuvo un papel decisivo en la elaboración de un consorcio de inversionistas para tratar de recuperar valiosos restos de naufragios en la costa suroriental de América del Sur. Esto parece haber sido un esfuerzo semioficial a través de su alto cargo como Primer Lord del Almirantazgo y Tesorero de la Armada”, explicaba.

Esta búsqueda de tesoros perdidos en altamar en 1690 llevó al primer contacto británico con las islas.

“Las islas, que no tenían nombre, fueron entonces llamadas Islas Falkland por el líder de la expedición y creo que empezaron a aparecer como tales en las cartas de navegación marítima, ¡casi como piratería, me atrevo a sugerir!”, relata Lord Falkland.

La colonización de los mapas de navegación no le sirvió de mucho al antepasado de Lord Falkland, cerebro económico de la expedición. El famoso diarista del siglo XVII, el parlamentario Samuel Pepys, se refirió a él en términos claramente peyorativos. En marzo de 1694, el vizconde Falkland fue arrestado y enviado a la Torre de Londres por peculado (malversación de fondos), donde murió de viruela poco después, a los 38 años.

El futuro de las islas que otorgó a su nombre una módica inmortalidad británica tendría varias vueltas de tuerca en los siglos siguientes. La última, en estos días, es la decisión del gobierno de su majestad de invertir 180 millones de libras en la defensa de las islas ante lo que el secretario de Defensa británico Michael Fallon llamó una “fuerte amenaza” de Argentina. El canciller Héctor Timerman respondió que el gobierno argentino presentaría una denuncia ante el Comité de Colonización de Naciones Unidas –lo que ocurrió ayer– para “seguir demostrando que América latina y el Caribe han decidido ser una zona de paz”.

Las elecciones del 7 de mayo son el trasfondo de esta embestida británica, como indicó a Página/12 la embajadora argentina Alicia Castro. “Es sabido que la Argentina, que reclama el diálogo y la negociación, no constituye una amenaza bélica para los habitantes de las Islas Malvinas. En el contexto electoral, el gobierno conservador quiere agitar el fantasma de 1982 para reflotar la figura de Margaret Thatcher, quien –pudiendo evitar la guerra– prefirió asegurar con la victoria su rédito electoral. El Reino Unido sigue incumpliendo con la obligación que le impone el derecho internacional de buscar una solución a la controversia por la vía pacífica y diplomática”, dijo la embajadora.

El descendiente del quinto vizconde de Falkland coincide plenamente. “Personalmente tengo la mayor consideración para con Argentina, y junto con muchos otros, la esperanza de alcanzar finalmente una solución pacífica”, escribió en su misiva a la embajadora.

No todos los británicos

“La amigable carta de Lord Falkland nos recuerda que el interés británico por establecerse en una posición estratégica al sur de nuestro continente, en el sitio de confluencia entre los dos océanos, se remonta siglos atrás, por la conveniencia de instalarse en lugares de importancia geopolítica que permitiera el control de los mares; las invasiones inglesas a Buenos Aires de 1806 y 1807 también se inscriben dentro de las aspiraciones del imperio británico por asentarse y ejercer su dominio en nuestro territorio. Esa ambición prevalece hasta nuestros días”, dijo Alicia Castro, embajadora argentina en el Reino Unido. La funcionaria resaltó que “en el siglo XXI no todos los británicos quieren verse asociados con una política colonialista. Ni todos comparten la fabricación mediática de la “hostilidad” argentina, que pretende justificar la militarización. Durante la presentación en el Parlamento del Ministro de Defensa, Michael Fallon, de los 28 diputados que participaron en el debate, cinco de ellos realizaron intervenciones críticas reclamando un diálogo maduro con Argentina, y el mejoramiento de las relaciones diplomáticas al más alto nivel. A lo largo de estos tres años de mi trabajo en la embajada estamos recibiendo un creciente apoyo a nuestro llamado al diálogo, y las más diversas muestras de simpatía y adhesión de distintos sectores”. 


Fuente: pagina12.com.ar
La Ciudad de Mendoza es el séptimo destino más elegido de Sudamérica
Capital figura entre los 10 sitios preferidos por los turistas, según un sitio web especializado. Y ocupa el tercer lugar del podio nacional.


Las plazas capitalinas, uno de los imanes para miles de turistas. (Los Andes)

La ciudad de Mendoza fue elegida entre los 10 destinos más populares de Sudamérica, según una encuesta realizada por un sitio web especializado. En Argentina, ocupa el tercer lugar del podio entre las zonas turísticas preferidas.

Según una encuesta realizada por el sitio Tripadvisor, la Capital mendocina es el séptimo destino en América Latina, lo que refuerza su logro de haber sido seleccionada como una de las 21 Ciudades Maravillosas del mundo el año pasado.

Según el portal web especializado, además los turistas eligen Mendoza entre los mejores destinos vitivinícolas por excelencia. “Los enófilos que aman un buen Malbec a menudo hacen la peregrinación a Mendoza. Los tours y las catas en los más de 1.200 viñedos del área son una atracción local”, publicó Tripadvisor.

Las opiniones expuestas en este sitio por los “turistas 2.0” dejaron constancia de que la terraza del edificio municipal es el segundo lugar de interés en Mendoza, con un grado superior al 90 por ciento, ubicada en la “categoría excelente”, según informó la comuna en un comunicado.

Más allá de sus bellezas naturales y de los servicios que se ofrecen, la Ciudad tiene la mejor calidad de vida entre 528 departamentos, partidos y comunas, de acuerdo a un estudio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Ese informe, desarrollado por el doctor en geografía e investigador del Conicet Guillermo Velázquez, determinó que “en los últimos diez años, mejoró la calidad de vida en la Argentina y Mendoza Capital es el distrito del país que lidera este progreso”.

Que Mendoza esté ubicada como el séptimo lugar más visitado entre los destinos sudamericanos es un orgullo más para los miles de habitantes de la Capital.
Fuente: Los Andes Online

martes, 31 de marzo de 2015

La Estación Astronómica Dr. Carlos Cesco cumple 50 años
La Estación Astronómica Dr. Carlos Ulrico Cesco, dependiente de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales; cumple 50 años el 31 de marzo de 2015; y es fruto del convenio más antiguo entre una universidad argentina y una norteamericana.
 
 
Breve historia de la Estación de Altura “Dr. Carlos U. Cesco”


El Dr. Dirk Brouwer, director del Depto. de Astronomía de la Universidad de Yale, pronunciando su discurso. Al fondo, el Dr. Leopoldo Bravo (Gobernador de San Juan) y Monseñor Audino Rodríguez y Olmos.

La Estación Astronómica es consecuencia de la iniciativa de dos universidades norteamericanas: Yale y Columbia. A principios de la década de 1960, y “gracias a las gestiones y perseverancia del astrónomo Carlos Cesco, las universidades de Yale y Columbia se decidieron a instalar su propio observatorio en San Juan”, dijo el Lic. Carlos López, actual director del Observatorio Astronómico Félix Aguilar (OAFA). Ambas instituciones decidieron colocar en el hemisferio sur un observatorio astronómico con la idea de determinar movimientos propios absolutos de estrellas australes.

El proyecto fue liderado por los Dres. Dirk Brower, de la Universidad de Yale, y Jan Schilt, de la Universidad de Columbia y contaron con la colaboración del Dr. Carlos Cesco del OAFA. Las instituciones norteamericanas consiguieron un subsidio de la Fundación Ford para encarar la compra del instrumental adecuado y la construcción de los edificios necesarios (cúpulas, residencia para astrónomos, biblioteca, casa para el director, etc.). El nuevo observatorio se construyó en un terreno de 40 hectáreas cedidas por los propietarios de la Estancia El Leoncito, Sres. Ricardo Ferrari y Héctor Zamarbide. El observatorio, denominado Observatorio Austral Yale – Columbia, se inauguró el 31 de marzo de 1965.
 
 
El telescopio Astrográfico Doble el día de su inauguración.

En 1973 la Universidad de Columbia se retiró del proyecto y luego de un convenio firmado en 1974, la recientemente creada Universidad Nacional de San Juan, tomó participación activa en el observatorio, que a partir de ese momento comenzó a llamarse Proyecto Yale – San Juan y el observatorio adoptó el nombre de Estación Astronómica de Altura El Leoncito. Por su parte, la Universidad de Yale, y a los efectos de agilizar la obtención de fondos de la US National Foundation, creó el Yale Southern Observatory, que a partir de 1975 -y hasta la fecha-, es presidido por el Dr. William van Altena.
 
En marzo de 1990, al cumplir los 25 años, y a propuesta de la cámara de diputados de la provincia de San Juan, la institución cambió su nombre por el de: Estación Astronómica Dr. Carlos Cesco.

Después de años de pacientes observaciones, más de 103 millones de estrellas australes poseen movimientos propios determinados con datos obtenidos en la Estación Astronómica Dr. Carlos Cesco, lo que representa una fuente invaluable e inagotable de información para el estudio detallado de nuestra galaxia.
 
 
El Telescopio Astrográfico Doble en la actualidad

Con motivo de cumplir 50 años el convenio más antiguo entre una universidad argentina y una norteamericana, Yale Southern Observatory ha decidido donar a la UNSJ todas las propiedades e instrumentos que posee en Argentina y que consisten en:

• Telescopio Astrográfico Doble (único en su tipo en todo el hemisferio sur)
• Máquinas herramientas eléctricas: torno, fresadora, sierra sinfín, cada una con sus respectivos elementos de corte.
• Edificios en el departamento Calingasta: residencia para astrónomos totalmente equipada, biblioteca, casa para el director, taller mecánico, grupo electrógeno, depósito, edificio de cúpulas y otras dependencias.
• Edificio en San Juan: casa para el director.


* Agradecemos al Lic. Carlos López el aporte de material para esta nota.
 
 
Fuente:  exactas.unsj.edu.ar
Cruces y división en Gran Bretaña por el refuerzo militar en Malvinas
El secretario de Defensa tuvo que responder algunas preguntas incómodas de parte de los parlamentarios, quienes lo cuestionaron por no apostar a la vía diplomática y desmintieron la supuesta belicosidad de Argentina.
Por Pablo Méndez Shiff



Dudas, chicanas y hasta propuestas se colaron en el Parlamento Británico durante la exposición del secretario de Defensa, Michael Fallon. Si bien la mayoría de los legisladores respaldaron la decisión del gobierno conservador de David Cameron de reforzar la presencia militar en las Islas Malvinas, no hubo unanimidad en el recinto: durante la media hora que duró la convocatoria, se pudieron escuchar críticas a la medida belicista que se tomó de manera unilateral, se formularon pedidos para encontrar soluciones diplomáticas y hasta se aseguró que la Argentina no busca ningún tipo de conflicto con Gran Bretaña.

Al tratarse de una democracia parlamentaria, los funcionarios del Poder Ejecutivo deben rendir permanentes cuentas al Legislativo, del que dependen para mantenerse en sus respectivos cargos. En la visita que hizo Fallon ante la Reseña de la Defensa de las Islas Malvinas (Falkland Islands Defence Review), se dio un ida y vuelta entre el funcionario y los parlamentarios oficialistas y opositores que le pidieron precisiones e hicieron algunas críticas. 

El secretario de Defensa Michael Fallon, en la Cámara de los Comunes

A continuación, alguna de las perlitas de la sesión de ayer, que fueron extraídas de la versión taquigráfica del debate publicada por la Cámara de los Comunes:

1) “La mejor manera de seguir adelante es a través de la diplomacia”

Vernon Coaker, el secretario de Defensa en las sombras del laborismo, osciló entre el apoyo a las medidas anunciadas y el pedido de reforzar las comunicaciones diplomáticas con Argentina. “Nuestra posición es clara: el único pueblo capaz de determinar el futuro de las Islas Malvinas es el isleño. El gobierno inglés está entonces en lo correcto en su intento de mantenerse vigilante y comprometido a la protección de los isleños en todo momento. Apoyamos el actual despliegue de armas y personal como un disuasivo realista frente a cualquier potencial amenaza a las islas”, comenzó.

Luego de hacerle una consulta sobre lo publicado por los medios acerca de un supuesto financiamiento de Rusia a Argentina, el laborista, que asumiría como secretario de Defensa en caso de que la oposición llegara al gobierno, preguntó: “El involucramiento de Rusia es claramente una preocupación, y el poder disuasivo de mejorar nuestras capacidades militares ha de ser bienvenido, pero seguramente todos podemos acordar en que la mejor manera de seguir adelante es a través de la diplomacia. ¿Qué actividad diplomática se está llevando a cabo, y qué discusiones tiene el secretario de Estado con la secretaría de Asuntos Exteriores al respecto?”

La respuesta del funcionario conservador no se hizo esperar. “El honorable caballero preguntó acerca de discusiones diplomáticas con Argentina. Él habrá notado la presencia en el palco de mis colegas de la Foreign y Commonwealth Office (encargados de las Relaciones Exteriores de Gran Bretaña), quienes siempre están listos para hablar con Argentina. Sin embargo, si las discusiones han de ser sobre el futuro de las Islas Malvinas, es muy importante que estén presentes los representantes del gobierno de las islas en la habitación cuando esas discusiones tengan lugar”, afirmó.

2) Aumentar la presencia militar “para defender la autodeterminación”

Esa paradoja se registró a partir de una pregunta del conservador Bob Stewart, representante por Beckenham. “Si un gobierno argentino fuera lo suficientemente tonto como para instruir a un oficial militar a invadir las Malvinas –ellos deberían entender el mensaje de que sería muy tonto- el puerto sería un lugar vital. ¿Puedo sugerir que el gobierno de las Malvinas y el gobernador deberían ser protegidos también?”, dijo para solicitar protección extra de las autoridades locales que, en el caso del gobernador, es designado por el Reino Unido.

“Estoy de acuerdo”, respondió Fallon, dando crédito a la supuesta amenaza que pesaría sobre el jefe político de las islas designado por los británicos. “El gobernador y el gobierno de las Malvinas son una parte central de la democracia de las islas, y una parte central de la capacidad de los isleños de determinar su propio futuro, como acaban de hacer” (en relación al referéndum que no fue declarado válido por Naciones Unidas).

3) Gestiones diplomáticas con otros países de América Latina y Estados Unidos

“El secretario de Estado se refirió en una respuesta previa al contexto internacional. ¿Nos contará qué discusiones ha tenido recientemente el gobierno con países latinoamericanos y los Estados Unidos sobre estos temas, dada la falta de voluntad de los Estados Unidos de apoyar a Gran Bretaña con la diplomacia en el pasado?”, quiso saber Mike Gapes, diputado de la alianza entre el Laborismo y el Partido Cooperativo.

“Estoy seguro de que los gobiernos de la región han notado los resultados del reciente referéndum en las Islas Malvinas, y que ellos deberían respetar el derecho de los isleños a determinar su futuro”, dijo acerca de la votación que no fue reconocida por Naciones Unidas ni ningún país de la región. Y agregó: “Sí tenemos discusiones con otros gobiernos en América Latina y del Sur. Me he reunido recientemente con el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, y debo decirle al honorable caballero que el tema no surgió en la conversación”. ¿Responderán desde Itamaraty a las declaraciones de Gran Bretaña?

El laborista Jeremy Corbyn, representante por Islington North, quiso profundizar en el punto. “¿No le parece un poco extraño al secretario de Defensa no haber dicho nada en su exposición acerca de iniciativas diplomáticas o relaciones con otros países, y que sólo haya concedido que hubo discusiones a partir de las preguntas de miembros de la oposición? ¿Puede ser más específico: qué discusiones políticas, diplomáticas y de Defensa ha tenido con Brasil, Uruguay y Argentina para reducir tensiones en el área, en vez de proponer gastar 180 millones de libras?”.

“Como le dije a la Casa”, insistió Fallon, “tenemos cercanas y cálidas relaciones con otros países de la región. Como dije, me encontré recientemente con el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, y mis colegas y yo nos seguimos encontrando con ministros de otros gobiernos. Está en pie una invitación del gobierno de las Islas Malvinas a otros gobiernos en la región para que visiten las islas por ellos mismos y entiendan el deseo de los isleños de permanecer británicos”.

4) “Argentina no busca el conflicto”

El discurso de Barry Sheerman, parlamentario por la alianza entre el Laborismo y el Partido Cooperativo, fue tan sorpresivo que hasta despertó abucheos en sus colegas conservadores que interrumpieron su discurso para gritar que lo decía era una vergüenza (“Shame!"). ¿Qué fue lo que dijo para generar esa reacción? Que había estado de visita en Argentina y no había percibido la hostilidad que denuncia el gobierno inglés.

“El secretario de Estado para la Defensa sabe que estoy preocupado por el declive de las fuerzas de defensa británicas. Sin embargo, somos una democracia parlamentaria madura, así que espero que el tufillo a pólvora y el ruido de sables que hemos tenido esta mañana…”, dijo Sheerman al momento en que empezaron los primeros abucheos. “Perdón”, continuó su discurso, “pero estuve recientemente en Argentina y la gente de Argentina es gente muy amable. No creo que ellos estén buscando el conflicto. Como mi honorable amigo, el diputado por Gedling –Vernon Coaker- mencionó, deberíamos estar hablando con el gobierno de Argentina en el más alto nivel diplomático, más que apurándonos a tomar decisiones apresuradas”, planteó.

Notablemente golpeado por la intervención del diputado opositor, el funcionario conservador trató de responder con calma. “Déjenme decirle al honorable caballero, del modo más amable que pueda, que nosotros no tenemos absolutamente ninguna pelea con el pueblo de Argentina, claro que no”, musitó. Y remarcó: “Como él sabe, tuvimos que lidiar en 1982 con la decisión de la Junta en Argentina de invadir las islas. Él habla de nuestra responsabilidad como una democracia madura. Seguramente es nuestra responsabilidad reflejar los deseos democráticos de los isleños. Es de ellos el derecho de determinar su propio futuro y permanecer británicos. Por supuesto, también queremos continuar hablando con el gobierno argentino sobre muchos otros asuntos que están entre nosotros, incluyendo desarrollar una relación comercial más fuerte”.

5) El libro de la embajadora Alicia Castro 
“Me sorprendí al recibir un libro de la embajadora de Argentina explicando que los isleños no deberían tener derecho a la autodeterminación”, dijo el conservador Bill Wiggin, representante de North Herefordshire en referencia al material sobre las Malvinas que les envió la embajadora argentina, Alicia Castro, a todos los parlamentarios de Westminster.

“Por supuesto, los isleños estuvieron en las islas antes de que la Argentina fuera formada. La historia va mucho más atrás. Valdría la pena que se lo recordara a la embajadora cuando le responda para agradecerle por el libro”, le aconsejó Fallon con el típico humor inglés.

6) La comunidad galesa en la Patagonia

David T.C. Davies, parlamentario galés, expresó su preocupación por las eventuales consecuencias que podría traer la escala del conflicto en la vida de la comunidad galesa de la provincia de Chubut, la más grande del mundo fuera del Reino Unido. “¿Confirmará, en respuesta a otras preguntas que han sido elevadas en esta casa, que eso no hará que evitemos seguir tratando de mejorar nuestras relaciones diplomáticas con los países en la región?”.

“Absolutamente, no lo hará”, lo tranquilizó Fallon antes de chicanearlo. “Sé que mi honorable amigo tiene una conexión con la región patagónica de la Argentina. Nosotros queremos tener una más cálida y cercana relación con el pueblo de la Argentina y su gobierno. Nada en lo que he anunciado hoy debería hacer eso más difícil. Como he dejado claro una y otra vez, respetamos el derecho de los isleños a determinar su propio futuro. Así lo determinaron en el referéndum, y es nuestra tarea defender las islas”.

7) Las Malvinas necesitan inversión extranjera

“¿Está de acuerdo el secretario de Estado en que la economía de las Islas Malvinas se beneficiaría de la inversión extranjera, y que la inversión extranjera va a llegar sólo si llegamos a un estado seguro en el largo plazo?”, señaló el conservador Mark Spencer, parlamentario por Sherwood.

“Acuerdo con mi honorable amigo. Las islas dan la bienvenida y están recibiendo inversión extranjera, y espero que el futuro de las islas esté claro sin ninguna duda, así como la capacidad y compromiso de nuestro gobierno de defenderlas de cualquier amenaza que se pudiera materializar. Esa es la base, espero, por un futuro más estable para las islas en el que una economía más diversificada pueda florecer, incluyendo el desarrollo de la industria del petróleo y el gas”, provocó el funcionario inglés.   


Fuente: infonews.com