miércoles, 1 de junio de 2016

Lanzamiento del Ziyuan-3 02 y dos minisatélites argentinos (Larga Marcha CZ-4B)
por Daniel Marín



China lanzó el 30 de mayo de 2016 a las 03:17 UTC un cohete Larga Marcha CZ-4B desde la rampa LC-9 del Centro Espacial de Taiyuan con el satélite chino Ziyuan-3 02 y dos minisatélites argentinos, ÑuSat 1 y ÑuSat 2. La órbita inicial del Ziyuan-3 02 fue de 506 kilómetros de altura y 97,42º de inclinación. Esta ha sido el 33º lanzamiento orbital de 2016 y el sexto de China en lo que va de año. También ha sido el 228º lanzamiento de un cohete Larga Marcha y el 27º de un CZ-4B. 

Lanzamiento del Ziyuan-3 02.

Ziyuan-3 02

El Ziyuan-3 02 (ZY-3-02 o 资源三号02星, ‘recursos’ en mandarín) es un satélite de observación de la Tierra de 2630 kg construido por CAST (Chinese Academy of Space Technology) para el Ministerio de Tierra y Recursos del gobierno chino. El objetivo de la familia Ziyuan-3 es realizar mapas geográficos estereoscópicos en alta resolución y dispone para ello de tres cámaras pancromáticas (una más que el Ziyuan-3 01) y un escáner multiespectral infrarrojo IRMSS (InfraRed MultiSpectral Scanner). Las cámaras proporcionarán imágenes estereoscópicas del terreno en 3D. El IRMSS tiene una resolución espacial de 6 metros, mientras que dos de las cámaras esteroscópicas poseen una resolución de 2,57 metros y la tercera de 2,1 metros. También dispone de un LIDAR con una precisión de 15 centímetros. Su vida útil se estima en cinco años y tiene dos paneles solares de 3 metros de longitud. Se cree que la serie Ziyuan-3 es la versión civil del satélite militar de cartografiado Tianhui-1 (天绘一号) lanzado en agosto de 2010. Brasil colabora con China en el programa Ziyuan. 


Satélites Ziyuan-3 (www.tianqi.com).

Satélite Ziyuan-3 02.

Cámaras estereoscópicas del Ziyuan-3 02.


Satélites Ziyuan-3
  • Ziyuan-3 01: lanzado el 9 de enero de 2012 por un CZ-4B desde Taiyuan.
  • Ziyuan-3 02: lanzado el 30 de mayo de 2016 por un CZ-4B desde Taiyuan.
ÑuSat 1 y 2

Los satélites de observación de la Tierra ÑuSat 1 y 2, apodados Fresco y Batata respectivamente, son dos minisatélites argentinos de 37 kg cada uno construidos por la empresa Satellogic S.A. Son los primeros ejemplares de la constelación Aleph 1 que constará de hasta 25 unidades, de ahí que también sean conocidos como Aleph-1 1 y Aleph-1 2. Tienen unas dimensiones de 40 x 43 x 75 centímetros y están equipados con un sistema óptico capaz de proporcionar imágenes de la superficie terrestre con una resolución de un metro. Además incluyen receptores y emisores para señales de radioaficionados. La compañía ya ha lanzado previamente los satélites Capitán Beto (2013), Manolito (2013) y Tita (2014). Satellogic espera tener lista la constelación inicial de seis satélites a finales de este año tras un lanzamiento de un cohete Dnepr que pondrá en órbita otras cuatro unidades.

Satélites ÑuSat junto a personal de Satellogic (Satellogic).

Detalles de las frecuencias de los ÑuSat (Satellogic).

Dimensiones de los satélites de la constelación Aleph 1 (Satellogic).

Fases en el desarrollo de la red de satélites que planea Satellogic (Satellogic).

Montaje de un ÑuSat (Satellogic).

Larga Marcha CZ-4B

El Larga Marcha CZ-4B (长征四号乙 o 长征4B) es un cohete de tres etapas que emplea combustibles hipergólicos. Fue introducido en 1999, tiene capacidad para lanzar 2800 kg en órbita heliosíncrona (SSO) y 4200 kg en órbita baja (LEO). Ha sido desarrollado por la SAST (Shanghai Academy of Space Flight Technology), a diferencia de la mayoría de lanzadores Larga Marcha (diseñados por la pekinesa CALT). Sus dimensiones son de 45,58 m x 3,35 m, con una masa al lanzamiento de 249 toneladas. El CZ-4B es básicamente un CZ-4A con una cofia más grande y nueva aviónica.

CZ-4B (SAST).

La primera etapa (L-180) tiene unas dimensiones de 24,65 x 3,35 m y usa un motor YF-21B (DaFY 6-2) de cuatro cámaras que quema 183,34 toneladas de tetróxido de nitrógeno y UDMH con 2961,6 kN de empuje en total (740,4 kN cada cámara al nivel del mar) y unos 256 segundos de impulso específico (Isp). El motor YF-21B está compuesto por cuatro motores YF-20B. La segunda etapa (L-35) es similar a la del CZ-3A, tiene un tamaño de 10,4 m x 3,35 m y contiene 38,3 toneladas de combustibles hipergólicos. Emplea un motor YF-24F con un Isp de unos 292 segundos, dividido en un motor principal YF-22B de 742 kN y uno vernier YF-23F con cuatro cámaras YF-23 de 11,8 kN cada una. El empuje total de la segunda etapa es de 789,1 kN. La tercera etapa (L-14) tiene unas dimensiones de 4,93 x 2,9 metros y 12,8 toneladas de combustible, empleando un motor YF-40 de 98 kN y un Isp de 297 segundos.

Cohete CZ-4B (INPE).

Familia Larga Marcha (CAST).

El Centro Espacial de Tàiyuán (TSLC / 太原卫星发射中心) está situado en la provincia de Shanzi, cerca de la ciudad de Taiyuan, en el norte de China. Su construcción comenzó en 1966 y ya en 1968 se efectuó el lanzamiento de un misil de alcance medio DF-3. También se le conoce por el nombre de Centro de Wuzhai en los documentos de la inteligencia norteamericana y ha destacado en los últimos años por ser el lugar donde se han efectuado las pruebas del ICBM DF-31. El centro tiene dos rampas y se usa principalmente para lanzamientos a órbitas polares.

Centros de lanzamiento chinos (CAST).

Rampa de lanzamiento en Taiyuan (INPE).

Lanzamiento:





Caída de la primera etapa: 




Fuente: danielmarin.naukas.com
El G7, cumbre de la hipocresía occidental
Las reuniones del G7, que fueron en su origen simples conversaciones informales entre líderes mundiales, pretendieron transformarse en gobierno mundial, antes de naufragar y acabar convirtiéndose en un ejercicio de comunicación. La cumbre de Ise-Shima pasó revista a los principales problemas del mundo y definió el lenguaje a emplear para cada uno de ellos. 
por Thierry Meyssan

La primera reunión del G5, en Rambouillet (1975).

El G7 acaba de reunirse en Ise-Shima (Japón). Durante las demás cumbres recibimos en pleno rostro una constante avalancha de información, pero esta casi no tuvo cobertura de la prensa internacional… porque este encuentro ha cambiado profundamente de objetivo.

En 1974, en medio del primer shock petrolero, los ministros de Finanzas de 5 países (Alemania Federal, Francia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) se reunieron, sin agenda definida, en la biblioteca de la Casa Blanca, sólo para intercambiar puntos de vista. Aquello se llamó el «Library Group».

Siguiendo aquel esquema, los dos sobrevivientes de aquel grupo –Valery Giscard d’Estaing, que se había convertido en presidente de la República Francesa, y Helmut Schmidt, convertido a su vez en canciller de Alemania Federal– tomaron la iniciativa de invitar a los jefes de Estado y de gobierno de los mismos países, más Italia, a reunirse, en 1976, en el castillo de Rambouillet para un intercambio de puntos de vista sobre los grandes temas del momento. En aquella época, las cumbres internacionales eran poco frecuentes y extremadamente formales. El G6 se distinguía por su ausencia de protocolo, su carácter simple, relajado y amistoso, su atmósfera de club privado. Las conversaciones se desarrollaban directamente en inglés, sin traductores. La reunion se había anunciado en el último momento. No había agenda ni periodistas.

En 1977, se invitó también al primer ministro de Canadá, convirtiéndose así el encuentro en un G7, y a partir de 1978 se agregó a la lista de invitados el presidente de la Comisión Europea. En 1994, el presidente ruso también fue invitado, antes de ser oficialmente integrado al grupo (G8) en 1997. Los occidentales estaban convencidos de que, después del derrumbe de la URSS, Rusia estaba uniéndose a ellos y que, juntos, iban a crear un mundo unipolar y dominarlo. Era la epoca en que se constituía una clase dirigente transnacional de una ambición ilimitada, que creía ser capaz de barrer el derecho internacional y suplantar el Consejo de Seguridad de la ONU para gobernar el mundo sin someterse al control de nadie.

En 2000, el G8 respaldó la proposición de Paul Wolfowitz y del Banco Mundial para anular la deuda de los países más pobres. Sólo ponían una pequeñísima condición: esos países tenían que liberalizar totalmente sus economías… para que las transnacionales pudiesen saquearlos sin restricciones. Sólo 9 de los 62 países propuestos aceptaron aquella estafa. La posición del G8 provocó el surgimiento de un movimiento mundial antiglobalización. Una persona murió durante la represión desatada contra las manifestaciones en ocasión de la siguiente cumbre, en Nápoles (2001). Se decidió entonces que, en lo adelante, aquellas cumbres se harían fuera de las grandes ciudades, bajo una importante protección policial y militar. Así podrían sus participantes tramar lo que quisieran al abrigo de las miradas.

Pero las cosas comenzaron a ir mal en 2013. Vladimir Putin había regresado al Kremlin y los occidentales acababan de reactivar la guerra contra Siria, a pesar de los compromisos contraídos por Kofi Annan y confirmados en el Comunicado de Ginebra. La cumbre de Lough Erne se convirtió en un enfrentamiento de 7 contra 1. El tema previsto era la lucha contra los paraísos fiscales pero la discusion se desvió por completo hacia el regreso occidental a la guerra contra Siria. Al año siguiente (2014), después del golpe de Estado en Kiev, la división de Ucrania y el regreso de Crimea a la Federación Rusa, Alemania estimó que la confianza entre los miembros del G8 había desaparecido y que la cumbre no podía realizarse bajo el formato habitual. Los occidentales decidieron entonces anular su participación en la cumbre programada para Sochi y se reunieron sin Rusia en La Haya (Holanda). El G8 menos 1 regresaba al formato del G7. 

A partir de 2001, el G8, que se presenta como un gobierno mundial paralelo en la ONU, se convierte en realidad en una reunión mundial de concertación sin “apuestas”. En esta foto, cuya publicación se prohíbe en varios países, se ve al entonces presidente Dmitri Medvedev borracho en la cumbre de 2011. © Red Voltaire

Hace 42 años, la cumbre concluía con una breve declaración que enumeraba los temas económicos abordados y subrayaba la cohesión del bloque occidental. Rápidamente, los comunicados fueron haciéndose más largos, para tranquilizar a los inversionistas internacionales mostrándoles que aquella reunión secreta no tomaba ninguna decisión importante. Al comenzar la participación de Rusia y la cobertura del encuentro por grandes cantidades de periodistas, se agregó una declaración política tendiente a mostrar que el mundo se unificaba alrededor de Washington. Después comenzaron a publicarse largas disertaciones sobre el estado del mundo y la buena voluntad de los poderosos en sus esfuerzos por mejorarlo. Pero nunca, absolutamente jamás, se tomó ninguna decisión en el marco del G8. Lo máximo que llegó a hacer ese grupo fue anunciar algunos compromisos, que luego fueron rápidamente olvidados –como la erradicación del hambre en el mundo–, o promulgar alguna Carta que sus miembros violaron también rápidamente –como la de las Fuentes Abiertas, por ejemplo. 

¿En qué se ha convertido el G7?

Dos de los 9 miembros del G7 están representados dos veces. Estados Unidos puede contar con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien se vio obligado a renunciar a su cargo de primer ministro de Luxemburgo cuando se reveló que había sido miembro del Gladio (el ejército secreto de la OTAN). Alemania, por su parte, se apoya en el presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, cuya familia está vinculada a la de la canciller Angela Merkel desde el inicio de la guerra fría.

El G7 es ahora un simple encuentro de “reformateo”. Estados Unidos y Alemania indican los elementos del discurso que sus vasallos van a tener que adoptar. Miles de periodistas asisten a lo que se ha convertido en una especie de misa. En definitiva, lo que se hizo en la cumbre de Ise-Shima fue publicar una larga declaración económico-política y 6 documentos anexos que reflejan el lenguaje de las élites estadounidenses. Todo es perfecto, al menos en apariencia porque después de una lectura detallada –así lo veremos a continuación– el resultado resulta escandaloso.

En la introducción de su declaración, los miembros del G7 subrayan sus valores comunes, siendo los 4 principales: 

la libertad,
la democracia,
el estado de derecho,
el respeto de los derechos humanos.
Luego afirman ser capaces de garantizar 

la paz,
la seguridad,
y la prosperidad del mundo.
Para terminar, señalan lo que ellos fijan como su prioridad:
el crecimiento económico global. 

Los 9 miembros del G7.

Hasta un niño puede ver fácilmente que esas «personas mayores», cuando afirman que su prioridad es el crecimiento económico global, se burlan de los ideales objetivos que dicen defender.  

La declaración final del G7

Me limitaré aquí a estudiar los fragmentos de la declaración vinculados a la política internacional vista desde la perspectiva de esas 9 personas, que aspiran a ser las más poderosas del mundo [1]. Es un catálogo de las 18 principales mentiras occidentales del momento. Pero ofrece una excelente ocasión para pasar revista a los principales temas de conflicto.

La «lucha contra el terrorismo y el extremismo violento» [2].

Esto se ha convertido en una “verdad indiscutible” en las cumbres internacionales, donde siempre se afirma que el terrorismo es resultado del extremismo violento. Supuestamente no es más que la maduración de problemas sicológicos individuales en contextos políticos no resueltos. Para ellos no es una estrategia militar, ningún Estado lo utiliza y su financiamiento vendría únicamente de donaciones privadas y diferentes tipos de tráfico. Esa es la teoría que defiende, desde diciembre de 2015, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien se unió al G7 para dar la impresión de que existe un consenso mundial, [3]: el único enemigo es la «radicalización». Esta formulación permite a los mismos que organizan el terrorismo combatir a la vez cualquier forma de oposición, usando como pretexto la prevención del terrorismo.

Como venimos explicando constantemente desde 2001 en la Red Voltaire, al menos 8 de los 9 miembros del G7 están directamente implicados en el apoyo a al-Qaeda y al Emirato Islámico (Daesh) en Irak, en Siria y en Libia. Sólo el Canadá de Justin Trudeau parece no estar ya implicado en esta guerra secreta.

«Las migraciones y la crisis de los refugiados»
(no la crisis de los refugiados y migrantes).

Es importante notar la diferencia semántica que establece el G7 entre el flujo de las migraciones y la crisis de las personas refugiadas. Los migrantes se desplazan porque quieren. No son considerados personas sino “un flujo”, al contrario de los refugiados, que se desplazan por necesidad y tienen derecho a una protección internacional.

Pero la realidad es que hay muy pocos verdaderos refugiados. La gran mayoría de los sirios que han huido de su país no quisieron defenderlo de los yihadistas porque creyeron que la República iba a caer derrocada por la OTAN. Otros huyeron de los combates pensando regresar después de la victoria de los yihadistas y la construcción de un verdadero Estado islámico. Pero el hecho es que el derecho internacional no reconoce el estatus de refugiados a quienes se niegan a tomar las armas en defensa de su patria atacada desde el extranjero, ni a quienes esperan una victoria sin tener que participar en la lucha.

No cabe duda de que el fenómeno de huida de los sirios fue estimulado por los Estados que agreden la República Árabe Siria y que ahora esperan vencerla vaciándola de sus habitantes. Y todos los miembros del G7 han participado en ese plan.

Siria

El G7 condena con la mayor firmeza las violaciones del cese de hostilidades por el «régimen sirio». Pero no dice absolutamente nada ni sobre las violaciones cometidas antes por los grupos armados, ni tampoco –y esto es lo más importante– sobre las violaciones que él mismo cometió primero. Me refiero, por ejemplo, a la entrega de 2 000 toneladas de armamento y municiones por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, verificada por la revista Jane’s. Armamento y municiones de las que al menos la mitad fue entregada a al-Qaeda y al Emirato Islámico, grupos terroristas que el G7 dice combatir unas líneas antes [4].

El G7 condena igualmente «el régimen» (fórmula peyorativa utilizada para designar un Estado miembro de la ONU cuando se quiere subrayar que el objetivo de guerra del G7 es imponerle un «cambio de régimen») por haber bloqueado el acceso humanitario internacional. Pero los casos que cita la ONU corresponden a momentos en que la ONU misma no respetó las fechas y trayectos previamente pactados con el gobierno sirio. Por lo demas, el G7 no condena a los grupos armados por haber bloqueado el acceso a varias localidades, anuncia que utilizará lo que reprocha indebidamente al «régimen» para autorizar el Programa Alimentario Mundial a lanzar ayuda en paracaídas en las zonas bajo control de los yihadistas. Pero el Programa Alimentario Mundial no dispone de medios para realizar ese tipo de operación, así que ponerla en manos de la US Air Force… que no se limita al lanzamiento de víveres y medicamentos sino que incluye en los cargamentos armas y municiones. El carácter humanitario de ese tipo de operaciones es sólo aparente ya que los víveres lanzados en paracaídas sobre las zonas bajo control de los yihadistas son inmediatamente confiscados por los grupos armados, que los revenden a elevadísimos precios a las poblaciones bajo su yugo, o los exportan hacia Turquía, como se ha comprobado recientemente.

Finalmente, el G7 menciona la cuestión de las armas químicas, sin apuntar a ninguno de los bandos, lo cual quiere decir que siempre podrá utilizar esa acusación contra cualquiera de las partes, incluyendo los grupos armados y Turquía. Se trata de un medio de chantaje contra el imprevisible presidente turco Erdogan.

Irak

El G7 apoya «la unidad, la soberanía y la integridad territorial» de ese país. Felicita al gobierno iraquí por su lucha contra el Emirato Islámico y anuncia que ya está apoyando los esfuerzos de Bagdad por ayudar a las poblaciones de las zonas liberadas. Pero, dado el hecho que no felicita al «régimen» sirio por sus victorias frente al Emirato Islámico, tenemos que deducir que –contrariamente a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU– el principal objetivo del G7 no es la lucha contra el terrorismo.

Los miembros del G7 anuncian que están gastando actualmente más de 3 600 millones de dólares para ayudar a las autoridades iraquíes, incluyendo a las de los kurdos. Y con ello contradicen lo que habían escrito sólo unas líneas antes. En efecto, aunque dice respaldar la unidad de Irak, el G7 está entregando armas directamente a una provincia –el Kurdistán iraquí–, a la que además estimula a dejar de obedecer al poder central.

Irán

Con la mayor sangre fría, el G7 se felicita por el acuerdo 5+1 concluido con Irán hace un año. Ese acuerdo estipulaba el levantamiento de las sanciones estadounidenses, europeas e internacionales, lo cual debía permitir que Irán recuperara sus 150 000 millones de dólares, actualmente bloqueados en bancos de todo el mundo. Sin embargo, aunque algunos pequeños países han desbloqueado los fondos iraníes que se habían visto obligados a congelar –en el caso de Suiza, por ejemplo, fueron 12 millones de dólares–, Irán sigue sin haber podido tocar ni un centavo de todos sus fondos bloqueados en Estados Unidos y en la Unión Europea. Peor aún, cuando, oficialmente, Estados Unidos acababa de simular que había descongelado 450 millones de dólares, un juez estadounidense «independiente» inmediatamente incautó esa suma bajo el pretexto de pagar compensaciones a las víctimas de los atentados del 11 de Septiembre, acciones que Estados Unidos nunca imputó a Irán en los últimos 15 años. La posición que los 9 miembros del G7 adoptaron al respecto es una respuesta a la queja que presentó Irán ante el Consejo de Seguridad de la ONU, con el respaldo del Movimiento de Países No Alineados [5].

El G7 prosigue condenando las investigaciones iraníes en materia de misiles, que supuestamente violan la resolución 2231. Pero esa resolución no aborda ese tema. Durante el debate en el Consejo de Seguridad, la embajadora estadounidense Samatha Power afirmó que Irán no sólo tendría que aceptar la resolución sino aplicar también otras reglas internacionales en materia de misiles balísticos [6]. Pero Estados Unidos sabe que no puede vincular los misiles balísticos con el tema nuclear. Por cierto, desde que se firmó el acuerdo 5+1, Estados Unidos no ha presentado ninguna queja contra Irán.

La República Popular Democrática de Corea

El G7 condena las investigaciones nucleares del país que designa como «Corea del Norte», subrayando así que Estados Unidos está en guerra con ese país desde 1950. De hecho, puede apoyarse en varias resoluciones del Consejo de Seguridad. Pero, dada la ausencia de tratado de paz y ante el precedente de los 10 años de presiones contra Irán –país que ni siquiera tenía programa nuclear de carácter militar– no es sorprendente que Pyongyang se niegue a aceptar.

«Ucrania/Rusia»

El G7 reafirma la obligación de respetar «la soberanía, la integridad territorial y la independencia» de Ucrania. Y luego condena la anexión ilegal de Crimea por parte de Rusia. Esto es un ejemplo más de la hipocresía occidental ya que fueron los miembros del G7 los organizadores del golpe de Estado en Kiev y, por ende, los violadores de la soberanía y de la independencia de Ucrania. Los ciudadanos que rechazaban el golpe trataron primero de oponerse. Rápidamente se dieron cuenta de que la población se dividía geográficamente entre pro-atlantistas y pro-rusos. Las zonas pro-rusas, Crimea, Donbass y Lugansk proclamaron cada una su independencia, pero Crimea fue la única que actuó con suficiente rapidez para gestionar su regreso a la Federación Rusa.

Obsérvese, por otro lado, la frase que critica la corrupción del gobierno ucraniano, síntoma de que los miembros del G7 se sienten bastante incómodos con su nuevo aliado.

Libia

El G7 aporta su respaldo al gobierno que preside Fayez al-Sarraj –única autoridad que hoy cuenta con el reconocimiento de la ONU– para pacificar el país, permitir la explotación de su petróleo y luchar contra el Emirato Islámico.

Al no disponer ya de un jefe que cuente con suficiente legitimidad, Libia se ha dividido en tribus. El gobierno de al-Sarraj fue constituido por la ONU durante los Acuerdos de Skhirat (en abril de 2015). Pero nunca llegó a ser investido por la Cámara de Representantes que la OTAN había creado después del asesinato de Muammar el-Kadhafi. Así que ese gobierno no es más legítimo que los demás, aunque sí es mucho más obediente. En todo caso, los miembros del G7 anuncian que apoyan el levantamiento del embargo sobre las entregas de armas únicamente a favor de ese gobierno, lo cual debe permitirle masacrar a sus adversarios o reactivar la guerra civil.

Afganistán

Los miembros del G7 apoyan todo «proceso de paz realizado por los afganos», lo cual resulta como mínimo sorprendente 15 años después de la invasión anglo-estadounidense y de los acuerdos de Bonn impuestos por los vencedores. Se felicitan de la participación de Afganistán en la cumbre de la OTAN, prevista para julio próximo en Varsovia, lo cual dice mucho sobre el tal proceso de paz «realizado por los afganos» y sobre la voluntad occidental de seguir cercando a Rusia.

«Proceso de paz en Medio Oriente»

Con esa formulación, el G7 reconoce que el conflicto israelo-palestino es, en realidad, un conflicto israelo-árabe. Teniendo en cuenta las malas relaciones con el actual primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, el G7 respalda la iniciativa francesa de organizar une conferencia internacional… sin israelíes, ni palestinos; como única manera de hacer progresar la «solución de los dos Estados».

Yemen

Avanzando con precaución, el G7 afirma que para restaurar la paz en Yemen hay que retomar la transición política. Esa formulación indirecta significa que el G7 apoya al presidente de transición expulsado por las protestas populares, Abd Rabbo Mansur Hadi, respaldado a fondo por Arabia Saudita e Israel.

África

Después de abordado detalladamente los casos de los países anteriormente mencionados, el G7 no se molesta en prestar la misma atención a Burkina Faso, Burundi, Mali, Nigeria, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Somalia y Sudán del Sur, y a otros países –que ni siquiera menciona– de la cuenca del Chad, del Sahel y del Cuerno Africano. Sólo les dedica, a todos juntos, un único párrafo donde se enumera toda una serie de problemas y se les invita a fortalecer las organizaciones intergubernamentales para que los resuelvan. El Pentágono sigue sin digerir el hecho que los africanos no hayan acogido con los brazos abiertos la creacion del AfriCom.

Esta párrafo fue redactado en presencia del presidente chadiano Idriss Deby, invitado al margen de la cumbre. La sacrosanta regla estadounidense según la cual ningún jefe de Estado debe ejercer más de 2 mandatos consecutivos no se aplica al caso de Chad. El señor Deby, en el poder desde hace más de 25 años consecutivos, está acusado de numerosos crímenes, tanto en su país como en Darfur, pero es el mejor aliado para un despliegue militar en el continente negro.

Venezuela

El G7 quiere en ese país un diálogo tanto entre el gobierno y los ciudadanos como entre el gobierno y el parlamento. Esta fórmula sugiere hábilmente que el gobierno es un régimen autoritario cuestionado simultáneamente por su pueblo y por los partidos políticos.

En realidad, después de haber fracasado en la organización de los motines (la «Guarimba») en 2014 [7] y en la realización de un golpe de Estado en enero de 2015 [8], Washington decretó que Venezuela es «una amenaza contra [su] seguridad nacional» [9] y fabricó después un expediente para acusar a uno de los principales líderes bolivarianos, Diosdado Cabello, de ser un traficante de drogas [10]. A pesar de toda la cortesía que desplegó al encontrarse con su homólogo venezolano, el presidente Obama renovó su decreto en 2016. Y, el 25 de febrero de este mismo año, el SouthCom (tristemente célebre en Latinoamérica como “Comando Sur”) y las Fuerzas Especiales de Estados Unidos redactaban un plan de desestabilización que acabó siendo revelado [11]. Su objetivo es sembrar el caos en Venezuela, como ya se ha hecho en la región del Levante.

Seguridad marítima

El G7, que se presenta como garante de la seguridad marítima a pesar de que sus miembros organizaron la piratería en el Cuerno Africano en 2009-2010 [12], critica los reclamos de Pekín en el Mar de China y para ello invoca el derecho marítimo, a pesar de que el problema no reside ahí.

Los reclamos de Pekín son históricamente legítimos y no incomodaban a nadie… hasta que se produjo el descubrimiento de yacimientos de petróleo. Las islas Spratly y las islas Paracelso fueron consideradas chinas hasta el siglo XVIII. Pero, como no estaban habitadas, el emperador nunca envió representantes a esas tierras. De hecho, hoy pueden reclamarlas tanto Taipéi como Pekín, según cómo se interprete la descolonización. Y, claro está, las ex potencias coloniales no interpretan los acontecimientos de la misma manera que el pueblo chino, que las expulsó de su país.

No proliferación nuclear y desarme

Por supuesto, el G7 es favorable a la no proliferación nuclear y al desarme ya que su discurso siempre es pacífico, aunque sus acciones tengan un carácter imperialista.

En este sector, la hipocresía de Occidente toma cuerpo en el propio Barack Obama, quien recibió el premio Nobel de la Paz sólo por haber anunciado que quería acabar con las armas nucleares. Pero, ya en el poder, ese mismo Barack Obama lo que hizo fue, al contrario, modernizar y extender el arsenal nuclear de Estados Unidos. Justo después de la cumbre, el presidente de Estados Unidos fue a Hiroshima, donde incluso pronunció un discurso. Y, por supuesto, no presentó excusas al pueblo japonés –él no es responsable de la decisión de uno de sus predecesores– pero tampoco respondió a la interrogante sobre la legitimidad del bombardeo atómico, lo cual no deja lugar a dudas en cuanto lo que piensa en el fondo.

El G7 finge además ignorar que, el año pasado, la familia reinante en Arabia Saudita logró conseguir la bomba atómica y que ya ha utilizado 2 bombas atómicas tácticas en Yemen [13]. Ese sí es un peligro muy real, mucho más grave que el que pudieran representar los ensayos nucleares norcoreanos. Además, el hecho que la familia Saud hayan podido adquirir comprar esa tecnología a título privado y no a nombre de su Estado, Arabia Saudita, abre otra brecha en el Tratado de No Proliferación.

Reforma de la ONU y operaciones de paz

Conforme a lo políticamente correcto, el G7 se muestra favorable a una evolución de la Organización de Naciones Unidas. Y aprovecha para reafirma su apoyo a las decisiones de la Cumbre sobre las Operaciones de Paz que el presidente Obama presidió en la ONU.

El problema es que el principio mismo de las operaciones de preservación de la paz contradice la Carta de la ONU. Los fundadores de la Organización de Naciones Unidas habían previsto misiones de observación para verificar la aplicación de acuerdos de paz. Pero sólo eran posibles y útiles si existía un acuerdo previo entre las partes en conflicto. Actualmente, por el contrario, el Consejo de Seguridad impone a las partes su propia solución, o sea se pone del lado de una de esas partes y despliega una fuerza armada para imponer su decisión. Esto es simplemente disfrazar de derecho internacional lo que en realidad es una práctica colonial.

Derechos humanos

Este corto párrafo del G7 ilustra perfectamente el fondo de mi demostración. ¿Quién se opondría a los derechos humanos? Nadie. Sin embargo, el texto del G7 presenta el respeto de esos derechos como «una asociación entre los Estados y las sociedades civiles». Y con ello retoma la definición británica de esos derechos y la de Emmanuel Kant para la sociedad civil.

Según el G7, los derechos humanos constituyen una protección para los individuos ante la razón de Estado. Todo individuo debe poder recurrir a la justicia contra los abusos que estima estar sufriendo. La «sociedad civil», o sea los actores políticos –en otros tiempos eran los plebeyos– que no participan en la vida de los partidos políticos deben por tanto poder representar a los ciudadanos en contra del Estado. Esta jerigonza es la negación misma de la Revolución Francesa, de la Revolución Rusa, de la Revolución Cubana y de la Revolución Iraní, que consideraron todas que el primer Derecho del Hombre no es el derecho a protegerse del Poder sino el derecho a cuestionar la legitimidad del Poder. El G7 confirma así que la nueva clase dirigente internacional no piensa dejarse derrocar.

Seguridad nuclear

En esta parte, el G7 establece una diferencia entre la seguridad de las técnicas (safety) y la seguridad política de las instalaciones (security). Llama a los accionistas de las transnacionales interesadas a respetar la convención internacional que rige sus actividades y se felicita por la cumbre organizada por la Casa Blanca sobre la prevención del robo de armas nucleares por parte de los grupos terroristas.

Al separar el tema de las armas atómicas que pudieran poseer los terroristas de la cuestión de la no proliferación, el G7 muestra claramente que no persigue seriamente ninguno de los dos objetivos. La no proliferación es únicamente la prohibición que se impone a las potencias no nucleares para que no puedan unirse al club de potencias nucleares. La cumbre de la Casa Blanca era un pretexto para que el Pentágono pueda «ayudar» a cada Estado… y así controlarlos mejor.  

El futuro del G7

La historia del G7 refleja la evolución misma de las relaciones internacionales. Durante la guerra fría era un club de jefes de Estado y de gobierno que se reunían discretamente para aprender a trabajar juntos. Después del derrumbe de la Unión Soviética, se convirtió en una cumbre de los mandamases del mundo, que pretendían regentearlo pasando por encima de la ONU. Paradójicamente, el actual desmoronamiento del G7 no se debe a una causa política –la rebelión de Rusia– sino a una diferencia sociológica: los líderes rusos pertenecen a la misma categoría que los que antiguamente estaban en el poder en Occidente, no tienen nada en común con la nueva clase dirigente que se reúne en Davos.  



Fuente: Thierry Meyssan/Voltairenet.org
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[1] “G7 Ise-Shima Leaders’ Declaration”, Voltaire Network, 26 de mayo de 2016.

[2] “G7 Action Plan on Countering Terrorism and Violent Extremism”, Voltaire Network, 27 de mayo de 2016.

[3] «Plan d’action pour la prévention de l’extrémisme violent», por Ban Ki-Moon, Réseau Voltaire, 24 de diciembre de 2015.

[4] «Estados Unidos viola el cese de hostilidades en Siria y arma a al-Qaeda», Red Voltaire, 25 de abril de 2016. «¿Quién arma a los yihadistas durante el cese de hostilidades en Siria?», por Thierry Meyssan, Televisión Nacional Siria, Red Voltaire, 1º de mayo de 2016.

[5] «Queja de Irán al Consejo de Seguridad», Red Voltaire, 6 de mayo de 2016.

[6] «Resolución 2231 y debates (Tema nuclear iraní)», Red Voltaire, 20 de julio de 2015.

[7] «Estados Unidos contra Venezuela: la guerra fría se calienta», por Nil Nikandrov, Strategic Culture Foundation (Rusia), Red Voltaire, 12 de marzo de 2014. «Las “guarimbas” de Venezuela: derecha embozada», por Martín Esparza Flores, Contralínea (México), Red Voltaire , 28 de abril de 2014.

[8] «Falla el putsch de Obama en Venezuela», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 23 de febrero de 2015.

[9] “Decreto Ejecutivo- Bloqueo de Propiedades y Suspensión de Entrada a Personas que Contribuyen a la Situación en Venezuela”, por Barack Obama, Red Voltaire, 9 de marzo de 2015.

[10] «Washington fabrica un expediente contra Caracas», Red Voltaire, 21 de mayo de 2015.

[11] «Operación Venezuela Freedom-2», Red Voltaire , 22 de mayo de 2016.

[12] «Piratas, corsarios y filibusteros del siglo XXI», por Thierry Meyssan, Оdnako (Rusia) , Red Voltaire, 1º de julio de 2010.

[13] «Alerta roja nuclear», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia), Red Voltaire, 25 de febrero de 2016. «Arabia Saudita tiene la bomba atómica», por Giulietto Chiesa, Red Voltaire, 2 de marzo de 2016. «¡El Medio Oriente está nuclearizado!» y «La bomba atómica saudita (video)», por Thierry Meyssan, Televisión Nacional Siria, Red Voltaire, 7 de marzo de 2016 y 8 de abril de 2016.
Satellogic: Una experiencia comercial en el espacio
Satellogic acaba de poner en órbita sus primeros satélites comerciales dentro de un ambicioso proyecto que busca integrar una red satelital de bajo costo con capacidad de poder “mirar” en cualquier punto del planeta, casi en tiempo real.

Por Pablo Alvarez


Personal de Satellogic junto a los satélites ÑUSAT. Foto: Satellogic.

ÑUSAT-1 y ÑUSAT-2 (también conocidos por los apodos de Batata y Fresco), ya se encuentran orbitando la Tierra y son los primeros satélites comerciales de la compañía: el puntapié inicial en la conformación de la constelación Aleph-1 que estará constituida por 25 satélites. Los planes de la empresa contemplan incrementar la cantidad de satélites a un número muy superior, de manera de poder cubrir la totalidad del planeta casi en tiempo real.

Satélites con acento rioplatense

Satellogic cuenta con una planta de alrededor de 65 empleados en la ciudad de Buenos Aires, donde se llevan a cabo tareas de investigación y desarrollo. Cuenta asimismo con un pequeño grupo de desarrollo localizado en Israel, y es en Uruguay donde se lleva a cabo la integración de los satélites: de allí que las naves son de bandera uruguaya.

Con la finalidad de poder monitorear cultivos, el estado de oleoductos, el crecimiento urbano, o la observación en zonas de emergencia o catástrofe, los ÑUSAT, con solo 37 kg de peso, cuentan con cámaras de observación en el rango de luz visible, infrarrojo, y térmico, con capacidad de obtener imágenes de alta resolución.

Continuando con un proyecto iniciado en 2014 con el satélite Bugsat-1, los ÑUSAT transportan también bancos de memorias resistivas MeMoSat. Estas memorias desarrolladas por el grupo LaboSat, conformado por científicos de CNEA, UNSAM, CONICET e INTI, fueron colocadas a bordo de los satélites para continuar evaluando su funcionamiento en el hostil entorno espacial.

Memorias resistivas MeMoSat. Foto: INTI.

Otra novedad respecto a los ÑUSAT es que llevan a bordo un transpondedor desarrollado por AMSAT Argentina, que tiene como objetivo probar su funcionamiento en el espacio para implementarlo en el futuro satélite LUSEX, en cuyo desarrollo trabaja actualmente la comunidad local de radioaficionados.


Transponder para bus ÑUSAT. Foto: AMSAT Argentina.

Para poder reposicionarse adecuadamente en la órbita deseada, los ÑUSAT cuentan con un sistema de propulsión eléctrica: un resistojet de diseño propio. Así, los satélites pueden acercarse o alejarse entre sí para obtener el tiempo de revisita deseado.

Satellogic cuenta asimismo en el país con dos estaciones de comunicaciones para la operación de los satélites, y tiene convenios signados con estaciones de otros países que le permiten tener un completo control de su red satelital.

En lo que resta de 2016 la empresa tiene planeado realizar nuevos lanzamientos desde China y Rusia para continuar nutriendo de satélites la constelación Aleph-1. La escasa disponibilidad y alta demanda que presenta en la actualidad el mercado de lanzadores para cargas de pequeño porte pareciera ser el principal escollo que deberá afrontar Satellogic a la hora de conformar su red satelital de cobertura global en tiempo real, ya que en lo referente a los desafíos de orden tecnológico ha demostrado sobradas capacidades para innovar con soluciones disruptivas de bajo costo, allí, precisamente en la tradicionalmente costosa industria espacial. 



Fuente:  Argentina En El Espacio

martes, 31 de mayo de 2016

La ciencia, ante el hallazgo de la quinta fuerza de la Naturaleza
Un nuevo bosón podría llevar a la mayor revolución en la Física de los últimos 50 años 
por Gonzalo López Sánchez

Imagen de archivo de colisiones de partículas en el descubrimiento del bosón de Higgs (CMS/CERN)

Llevó más de cuarenta años dar con el famoso bosón de Higgs. Durante casi medio siglo nadie logró detectarlo, pero muchos físicos estaban convencidos de que, o bien esta partícula existía, o bien la Física estaba equivocada y había que tirar los libros a la basura. El motivo es que esta partícula era lo que la ciencia necesitaba para explicar cómo y por qué la materia tiene masa, y que, si no existía, era porque la Física tenía un problema en los mismísimos cimientos. Una vez descubierta, y quizás recordando los miles de quebraderos de cabeza y las horas de sueño que robó el bosón de Higgs, el físico Leon Lederman la bautizó como la «Goddam particle» (la partícula puñetera). Pero su editor prefirió abreviar el nombre a «God particle». Y así el bosón de Higgs pasó a ser, nada menos, la partícula de Dios.

Pero lo cierto es que si Dios fuera el creador de la Física, seguramente no solo se quedaría con una partícula. Actualmente tiene un amplio repertorio de partículas para explicar cuatro interacciones o fuerzas fundamentales de la Naturaleza: la interacción nuclear fuerte, la nuclear débil, la electromagnética y la gravitacional. Todas ellas bastan y sobran para explicar el comportamiento de la Naturaleza visible, y constituyen el Modelo Estándar de la Física. Sin embargo, dos recientes investigaciones, y un cada vez más animado debate entre los físicos de partículas, indican que la ciencia podría estar acercándose al descubrimiento de una quinta fuerza de la naturaleza. Ella podría ser la pieza que falta para explicar una de las cosas que los físicos aún no saben cómo funciona: la materia oscura.

«Descubrir la quinta interacción sería uno de los mayores descubrimientos de la Física en los últimos 50 años» ha explicado Antonio Delgado, profesor de Física en la Universidad de Notre Dame (Indiana, EE.UU.) y profesor asociado del Instituto de Física Teórica (UAM-CSIC). «Esto cambiaría nuestra forma de entender la física de partículas».

Al igual que ocurrió con el bosón de Higgs al principio, los científicos sospechan de la existencia de una nueva partícula, cuyo hallazgo, no solo se traduciría en un Premio Nobel, en opinión de Delgado, sino también en la posible comprensión de la materia oscura: «La materia oscura es algo que no podemos explicar dentro del Modelo Estándar. Por observaciones gravitacionales pensamos que en el Universo hay más materia de la que en realidad vemos. Así que pensamos que tiene que haber una partícula o varias partículas que no hemos podido producir en el LHC y que explicarían la materia oscura».

La historia de esta nueva partícula comenzó en enero de este año, cuando un artículo publicado en la revista «Physical Review Letters» por científicos de Debrecen, Hungría, informó de una rara anomalía en una reacción nuclear. Después de repetir los experimentos varias veces y de tomar todo tipo de precauciones, sugirieron que detrás de ese raro fenómeno podía estar un nuevo tipo de partícula: el bosón ligero.

Esta investigación pasó desapercibida, pero el 25 de abril, una investigación teórica publicada en arXiv por científicos de la Universidad de California Irvine, (EE.UU.), la retomó. Ellos sugirieron que la ciencia podía estar ante el hallazgo del bosón protofóbico y de la quinta interacción fundamental.

«La confirmación de la existencia del bosón protofóbico tendría un enorme impacto en la Física de partículas», ha dicho Bartosz Fornal, miembro del equipo de la Universidad de California que ha realizado la investigación. «Una quinta fuerza de la naturaleza cambiaría por completo nuestra concepción del Modelo Estándar y nos obligaría a reconsiderar nuestras teorías. Por no mencionar que quizás podrían desarrollarse nuevas tecnologías».  

¿La clave de la materia oscura?

Aunque, según él mismo reconoce, conviene ser «cautamente optimista, al igual que con todo descubrimiento científico», la comunidad de investigadores ha comenzado la caza de la partícula y la interacción. Ahora será cuando los científicos comiencen a robarle horas al sueño y a estrujarse los sesos. Diversos grupos europeos y estadounidenses ya han manifestado su interés en estudiar este fenómeno y en un año o dos podría haber confirmación de la presencia del bosón.

Colisiones candidatas para ser el evento del bosón de Higgs, en 2012- ATLAS/CERN

En opinión de Jesse Thaler, un experto del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), «aún es difícil saber qué implicaciones tendrá este avance, pero es excitante especular con que esta fuerza pueda arrojar luz a los misterios más allá del Modelo Estándar, como el origen o las propiedades de la materia oscura».
Las claves del bosón ligero o protofóbico

¿Qué se ha descubierto?

Científicos húngaros observaron una rara anomalía en la descomposición radiactiva de átomos de Berilio 8, que podrían explicarse por la liberación en el proceso de un nuevo tipo de bosón, el ligero. Meses después, físicos estadounidenses propusieron que ese bosón podría explicar la existencia de un nuevo tipo de interacción fundamental, pero lo llamaron protofóbico y le dieron otras propiedades.

¿Por qué es importante?

Los físicos explican el comportamiento de la Naturaleza en base a cuatro interacciones fundamentales: la gravitacional, la electromagnética, la nuclear fuerte y la débil. Una más revolucionaría las bases de la Física y quizás permitiría entender la materia oscura, un fenómeno para el que no hay explicación todavía.

¿Qué es un bosón?

Los bosones son partículas «mensajeras» que «transmiten» las interacciones fundamentales. Por ejemplo, la interacción electromagnética, responsable de los campos magnéticos o de las propiedades de la materia visible, depende del bosón al que se conoce como fotón. Los otros bosones son los gluones (interacción fuerte), los bosones «w» y «z» (interacción débil) y el gravitón (gravitacional, aún no descubierto).

¿Qué tienen que ver con la materia oscura?

En realidad no se sabe. La existencia de la materia oscura se ha deducido de forma indirecta, porque al observar la distribución de la gravedad en el Universo parece que hay más materia de la que se puede ver. Se cree que podría estar compuesta por partículas desconocidas con masa, quizás similares al bosón protofóbico.



Fuente: ABC.es
Peligros del espacio: ¿Cómo frenar un 'asteroide apocalíptico'?
Enormes pedazos de piedra provenientes del espacio pueden causar una catástrofe global en la Tierra. "¿Qué podemos hacer cuando detectamos uno que va a colisionar con nuestro planeta?", se ha preguntado el periodista Jesse Emspak.


© NASA.

"Imaginen que un asteroide está a punto de chocar con la Tierra y las distintas potencias que disponen de tecnología espacial llegan a un acuerdo para detenerlo. Qué podría pasar después depende del tiempo del que dispongamos" ha razonado el analista en su artículo para BBC Future, agregando que ninguna de las soluciones sería fácil.

Impactos de asteroides de gran tamaño contra la tierra no son frecuentes y tienen lugar una vez cada varios siglos, pero cuando suceden, suelen tener como consecuencia grandes catástrofes.

El peligro es real

El último accidente de este tipo que pudo causar numerosas muertes fue la caída del bólido de Tunguska, registrado en 1908, que explotó diez kilómetros sobre la superficie de este lejano territorio de Siberia. El autor ha subrayado que este lugar es remoto y tiene una escasa población, esparcida por un territorio extenso. Pero si un objeto volador parecido se hubiera demorado algunas horas y hubiera caído por ejemplo sobre una ciudad densamente poblada —como San Petersburgo— el impacto habría sido igual al de una explosión nuclear de megatonelada de potencia.

Los impactos menos potentes son mucho más frecuentes y tienen lugar tres veces al año, pero suelen ser imperceptibles porque se producen en lugares remotos. Como ejemplo, el periodista pone la reciente caída del bólido de Cheliábinsk en 2013, que aunque no era tan potente como de Tunguska, produjo una explosión de 500 kilotones, una potencia equivalente a 30 bombas de Hiroshima. La única causa por la que no causó muchos desperfectos fue que explotó 30 kilómetros sobre la superficie de la tierra.

El autor recalca que la cuestión principal no es si un impacto tiene lugar o no, sino cuándo se producirá.

Las naciones ya son conscientes de la amenaza

Los distintos gobiernos toman en serio estos riesgos y ya han aprobado medidas para prevenir un impacto peligroso, según Emspak. Así, en enero, la NASA creó la Oficina de Coordinación de la Defensa Planetaria, que va a actuar como un centro de intercambio de información sobre las observaciones de asteroides. El centro, además, abordará con otras agencias las cuestiones de ataque y destrucción de enormes rocas espaciales que se dirijan a la Tierra.

© NASA.
El oficial de la ‘defensa del planeta' de la NASA, Lindley Johnson, explicó que ellos "tratan de detectar cualquier cuerpo celeste que represente una amenaza en los próximos años o décadas".

"Tan pronto como un asteroide peligroso sea detectado, los planes reales para frenarlo entran en acción", comentó el representante.

¿Qué se puede hacer?

El método más sencillo es un ‘billar interplanetario' en el cual se emplea una sonda espacial para llevar un objeto pesado que impacte contra el cuerpo celeste y así desviarlo de la Tierra. Una misión conjunta de la NASA y la Agencia Espacial europea probará esta ambiciosa tecnología en los próximos años. Se espera que dos astronaves, Aim y Dart, que serán lanzadas en 2020, alcancen un asteroide doble llamado 65803 Didymos —con una superficie de 780 metros de ancho-, acompañado por su compañero, Didymoon —de 170 metros de ancho—. La nave Dart impactará contra Didymoon y Aim recopilará los datos sobre el efecto que tendrá el impacto en la órbita del asteroide.

Le meta de este experimento es averiguar cómo la nave espacial puede mover un cuerpo celeste sin ponerlo en una trayectoria peligrosa. Es también importante comprobar si esta estrategia funciona en condiciones reales porque anteriormente solamente fueron probadas en laboratorios, con modelos de un centímetro de tamaño.

Otro método prevé el uso de la fuerza de la gravedad, y consiste en colocar una nave espacial de gran peso en la órbita de un asteroide para que su gravitación mutua desvíe la roca a otra dirección. La ventaja de este método es que exige llevar un solo aparato al espacio.

Sin embargo, un elemento clave de ambos métodos es el tiempo: habrá que dedicar 4 años a organizar la misión más allá de la órbita de la Tierra, y después la nave tardará un año o dos en alcanzar un asteroide. En caso de un impacto inminente frente al que no se disponga de tanto tiempo, será necesario intentar otro método, ha escrito el autor.

Láser y bombas, ¿soluciones más rápidas?

Un científico de la Universidad de California de Santa Barbara, Qicheng Zhang, propone otra variante: emplear un láser. Qicheng admite que un láser no pulverizará un asteroide como la ‘Estrella de la Muerte' de Star Wars, pero cabe recordar que un impacto minúsculo sería capaz de desviar una roca miles de kilómetros.

El científico destaca que la ventaja de este método sería la posibilidad de construirlo en la órbita terrestre. Otro punto a su favor es que no tendría que perseguir un asteroide en el espacio. Un láser de 1 gigavatio de potencia, con un mes de funcionamiento, sería capaz de empujar un asteroide de 80 metros de ancho —del tamaño del bólido de Tunguska— lo cual sería suficiente para evitar una catástrofe.

Finalmente, queda la opción nuclear. Aunque a primera vista parece más sencilla que las demás, en realidad es la más complicada porque exigiría el envío al espacio de los objetos y la infraestructura necesaria para lanzar bombas nucleares. La idea es semejante a la del láser: la bomba nuclear estallaría haciendo añicos una parte de la superficie del asteroide y produciendo un cambio en su rumbo de colisión con la Tierra. 



Fuente: mundo.sputniknews.com
Fuego amigo contra el SARA
El mayor programa de desarrollo de sistemas aéreos no tripulados de América Latina, desarrollado por la empresa INVAP, ve peligrar su continuidad por internas en el ámbito militar y el desinterés del área de Defensa.
Por Carlos de la Vega, para Agencia TSS




Por estos días, el Sistema Aéreo Robótico Argentino (SARA), a cargo de la empresa INVAP, corre el riesgo de ser cancelado. A pesar de su enorme importancia para la Argentina, tanto al ministro de Defensa, Julio Martínez, como al secretario de Ciencia, Tecnología y Producción de la cartera, Héctor Lostri, no parece interesarles. Además, un influyente grupo de oficiales de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) desea el fin del SARA Clase II (un dron aéreo de altitud y alcance medio) con el argumento de que no es necesario porque ellos ya tienen en el CIA (Centro de Investigaciones Aplicadas), ubicado en la ciudad de Córdoba, un vehículo aéreo no tripulado (VANT) de características similares y con un costo menor.

Un mito falaz

Un antiguo mito latinoamericano sostiene que las Fuerzas Armadas pueden ser buenos agentes del desarrollo tecnológico productivo de un país. Basándose en los logros que en los inicios de los intentos de industrialización del subcontinente tuvo el involucramiento castrense en los impulsos desarrollistas, pocos se detienen a ver cuáles de esas experiencias fueron exitosas y cuántas fracasaron o no tuvieron un destino definido. Pocas iniciativas de investigación, desarrollo o producción en manos de militares dieron frutos abundantes y duraderos, y, en la mayor parte de los casos destacables, la presencia civil prevaleció y no se alcanzaron mejores logros hasta que salieron de la órbita castrense. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), de la Argentina, y Embraer, el gigante de la industria aeronáutica brasileña, son dos ejemplos de ello.

Incluso en lo que atañe a la propia industria bélica, la experiencia de las grandes potencias militares, desde Estados Unidos hasta la extinta Unión Soviética —pasando por Francia, Alemania o Suecia— muestra que el desarrollo tecnológico y la producción militar funcionan mejor en manos civiles.

El avión de transporte táctico militar KC-390 de la brasileña Embraer, del que FADEA es proveedor.

Viejas prácticas

Es probable que la fuerza militar argentina con el peor récord de éxitos en iniciativas tecnológicas y productivas a su cargo sea la FAA. Propietaria y administradora de la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba durante 67 años, fracasó en la mayoría de sus emprendimientos. Fue responsable de gran parte de la historia de la cohetería nacional, y todo terminó en el incidente del Cóndor II, cuya cancelación no fue fruto solo de las presiones imperiales y las venalidades domésticas, sino también de los tratos con dudosos traficantes de armas mundiales.

Un comportamiento recurrente a lo largo de la historia de la FAA ha sido asumir la responsabilidad de un proyecto tecnológico para luego dejar que se dilate sin resultados y, un día, tener que salir a las apuradas a decirle al poder político que eso mismo que supuestamente estaban haciendo no puede concretarse y debe comprarse afuera. Hay varios ejemplos de este proceder, antiguos y recientes.

A fines de 1956, la FAA consultó al Instituto Aerotécnico (hoy, FADEA) si era posible construir 100 unidades del Pulqui II para reemplazar a los I.Ae. 24 Calquin como avión de ataque. La fábrica respondió que sí, pero que serían necesarios cinco años para completar esa producción. Ante esta respuesta, el brigadier general Heriberto Ahrens, jefe de la FAA, decidió comprar aviones F-86 Sabre a Estados Unidos. De los cerca de 80 aviones previstos solo se adquirieron 28, que además comenzaron a llegar recién en 1960, casi cinco años después: lo mismo que se hubiera tardado en producir los 100 Pulqui II. Esta decisión de la FAA abortó definitivamente la posibilidad de la producción en serie de su más moderno y mítico avión, el cual nunca pudo salir de la fase de prototipo, resultó en la cancelación de un desarrollo estratégico y dejó las puertas abiertas a los proveedores externos.

El 10 de agosto de 2012, otro jefe del Estado Mayor General de la FAA, el brigadier general Normando Costantino, anunciaba, en el discurso de celebración de los 100 años de la institución, la salida de servicio de los B-45 Mentor. Se alegaba, para justificar la decisión, la vetustez y los problemas de mantenimiento que aquejaban a estas aeronaves, que habían llegado al país 56 años antes. El Mentor es un avión para entrenamiento básico de pilotos militares, cuyo diseño ha resultado ser uno de los más exitosos en la historia de la aviación. Al día de hoy, se calcula que existen cerca de 400 en funcionamiento en el mundo, la mayoría en manos de civiles, que no tienen mayores dificultades en mantenerlos en óptimas condiciones operativas. Sin embargo, la FAA afirmaba que no podía sostenerlos más y que era imperioso desprogramarlos para comprar otro modelo nuevo en el mercado internacional.

Desde 2008, el Ministerio de Defensa venía impulsando la idea de aprovechar la oportunidad del reemplazo de los Mentor para el desarrollo de un avión de entrenamiento básico nacional. La misión era tecnológica y financieramente posible en la Argentina. Además, la coyuntura regional también era favorable para este emprendimiento, ya que varias fuerzas aéreas de América Latina tendrían que cambiar sus aviones de entrenamiento básico en la década siguiente.

La FAA afirmaba que era imperioso sacar de operación a los aviones de entrenamiento B-45 Mentor y comprar otro modelo nuevo en el mercado internacional.

El desarrollo del nuevo entrenador, cuya designación sería IA-73, llevaría entre tres y cinco años, el tiempo que se necesitaba que los Mentor continuaran operando para que no se interrumpiera la formación de pilotos militares.

Como los Mentor habían protagonizado algunos accidentes graves, en agosto de 2011, el Ministerio de Defensa creó la Comisión del Sistema Mentor B-45, conformada por especialistas civiles y militares, para estudiar el estado de los aviones y su mantenimiento. Esta comisión concluyó que los aviones adolecían de problemas de varios tipos (estructurales, de instrumentos, motor y documentación), pero que eran consecuencia del mal mantenimiento por parte de la FAA. Pese a que esta comisión no había finalizado con sus pruebas y ensayos, Costantino decidió dar de baja los aviones. El anuncio fue precedido de una seguidilla de notas en diferentes medios nacionales y extranjeros en los que se denunciaba la supuesta desidia del Gobierno argentino, que dejaba sin aviones de entrenamiento a sus Fuerzas Armadas por no reemplazar a los obsoletos Mentor. Ante la presión, el Ministerio de Defensa autorizó la adquisición de nuevos aviones de entrenamiento en el extranjero y se abandonó la idea del IA-73. En noviembre de 2012, FADEA firmó un contrato por 19,6 millones de euros con la empresa alemana Grob para la adquisición de 10 aviones del modelo 120 TP para la FAA.

El representante en la Argentina de la firma alemana es Jorge Mario Reta, brigadier retirado que se había desempeñado como secretario general de la FAA hasta el momento de su retiro, en 2011, cuando se transformó en el encargado de ventas de Grob en el país. Cuando Reta cerró el acuerdo por los 120 TP, quienes representaban a la FAA habían sido, hasta poco tiempo antes, sus colegas o subordinados.

Táctica repetida

Lo que ocurre por estos días en torno al SARA no es muy distinto a lo ya visto. El 22 de mayo de 2016 se publicó una nota sobre el Vigía 2A, el dron que la FAA promociona. Se trata de un proyecto enmarcado en el Programa de Áreas Estratégicas (PAE) de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, que comenzó oficialmente en abril de 2007, pero en el que se venía trabajando desde 2004. Tras 12 años, este VANT aún sigue en desarrollo, y no se ha logrado todavía un modelo operativo, en contraposición al SARA, cuyo primer modelo de evaluación tecnológica voló dos años después de iniciarse los trabajos en él.

El contrato firmado en diciembre de 2014 para impulsar al SARA fue suscripto entre el Ministerio de Defensa e INVAP, y la iniciativa había comenzado cuatro años antes.

En el artículo sobre el Vigía 2 se menciona que el SARA es un proyecto de INVAP y el Ministerio de Seguridad. Esto es falso: el contrato firmado en diciembre de 2014 para impulsar al SARA fue suscripto entre el Ministerio de Defensa e INVAP, y la iniciativa había comenzado cuatro años antes con la Resolución MD N.° 1484/2010, del Ministerio de Defensa. Por supuesto, se invitó a participar al Ministerio de Seguridad y a sus Fuerzas, así como el SARA fue concebido no solo como una plataforma para la FAA, sino también para las restantes Fuerzas Armadas, con la idea de optimizar los recursos y tener sistemas conjuntos. La omisión de que el proyecto era esencialmente una idea de Defensa sirve para subestimar las capacidades militares del SARA y, de ahí, realzar al Vigía 2A, maniobra típica de los lobbies castrenses.

Las adquisiciones en el exterior pueden traer múltiples beneficios para los militares. El primero y más inmediato son los largos viajes de estadía en el país proveedor para “supervisar la compra o capacitarse en su uso”, para los que se cobran viáticos diarios en dólares que implican importantes ingresos por encima de los salarios. También está la posibilidad del cambio laboral de quienes han sido oficiales, que pasan a ser empleados de los proveedores, como en el caso de Reta. Y, por último, el más oscuro: los retornos ilegales que las grandes multinacionales de la industria militar están habituadas a pagar. También hay una cuestión ideológica en juego: una parte significativa de la oficialidad de las Fuerzas Armadas argentinas es hostil a los desarrollos nacionales. Las Fuerzas Armadas poseen personal muy valioso, sobre todo en los niveles medios y bajos de la jerarquía, tanto en oficiales como en suboficiales, pero no suelen ser quienes llegan al alto mando.

Aunque, por ahora, el SARA Clase III parece al margen de los ataques que sufre el Clase II, es difícil que un desarrollo pueda continuar sin el otro. El SARA es una enorme oportunidad para la industria aeronáutica nacional y seríaesperable que no se desperdiciase, como ocurrió con la fábrica de aviones de Córdoba. 



Fuente:  Agencia TSS