sábado, 8 de julio de 2017

El titular de la CONAE recorrerá las instalaciones de la Base Belgrano
El director ejecutivo y técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Conrado Varotto, se encuentra haciendo una pormenorizada recorrida por el área de la Base de Lanzamiento General Belgrano, ubicada en nuestro distrito y que forma parte del desarrollo del Plan Espacial Nacional.






El funcionario mantendrá múltiples reuniones con los integrantes de los distintos equipos que convergen en la tarea de avanzar en sucesivas etapas para alcanzar el objetivo de establecer en la zona cercana a Las Rocas, una estación para el lanzamiento de satélites plenamente activa hacia 2019.

La CONAE es un ente autárquico que funcionaba en la órbita del Ministerio de Planificación Federal y a pasó a depender del Ministerio de Ciencia y Tecnología a comienzos del 2016. El Ministerio de Ciencia y Tecnología tiene la misión de impulsar, acompañar y darle seguimiento estratégico al PEN.

El nuevo Plan Espacial incluye entre sus principales objetivos la fabricación en la Argentina de los satélites de Observación de la Tierra SAOCOM 1A y 1B, que tendrán impacto en áreas como la agricultura y la salud. Es un proyecto desarrollado en colaboración con la Agencia Espacial Italiana.

El objetivo central de los satélites SAOCOM, que se hallan en fase de desarrollo, es la medición de la humedad del suelo y aplicaciones en emergencias, tales como detección de derrames de hidrocarburos en el mar y seguimiento de la cobertura de agua durante inundaciones.

El SAOCOM 1A planean lanzarlo entre fines de 2017 y mediados de 2018, mientras que el SAOCOM 1B sería enviado al espacio entre 8 y 10 meses después del 1A.

Otro de los puntos centrales del nuevo PEN es la fabricación del lanzador argentino de satélites Tronador II, que estaría operativo entre 2019 y 2020. Para lograr el objetivo del Tronador II, que tendrá capacidad de poner en órbita polar de 600 kilómetros de altura satélites de hasta 250 kilos, la CONAE está realizando pruebas de lanzamiento, en vuelo, de vehículos experimentales.

La CONAE está testeando estos prototipos del Tronador II en el Polo Espacial de Punta Indio, provincia de Buenos Aires, que fue inaugurado en diciembre de 2014. Este polo está ubicado en la localidad de Pipinas, sobre la Ruta Provincial Nº 36 y cuenta con una superficie total de 2.000 metros cuadrados. La CONAE, asimismo, está construyendo la base de lanzamiento del cohete en cercanías a Pehuen Có.

En cuanto a la Arquitectura Segmentada, surge como consecuencia de la necesidad de dar una respuesta rápida a las demandas de los usuarios de datos de observación de la Tierra desde el espacio.

Se trata -explicaron en la CONAE- del desarrollo tecnológico de una nueva generación de satélites e instrumentos,mediante el uso de un conjunto de plataformas pequeñas (segmentos), que operadas coordinadamente proporcionen respuestas equivalentes o mejores a las que es posible obtener mediante una única plataforma.

El desarrollo de la línea de lanzadores Tronador forma parte del programa de Arquitectura Segmentada. 



Fuente:  elrosalenio.com.ar
Nuevo estudio de la Sábana de Turín encuentra evidencia de sangre humana
por Brett Tingley


La Sábana Santa de Turín sigue siendo uno de los artefactos arqueológicos más polémicos y debatidos. Se afirma que el sudario fue utilizado para envolver a Jesús de Nazaret después de su crucifixión, pero su origen sigue siendo un misterio. Varias organizaciones religiosas han conservado documentos históricos que se remontan al siglo XIV, que mencionan el sudario, pero su historia anterior -si es que existe- sigue siendo desconocida. El sudario ha sido expuesto en la Catedral de San Juan Bautista en Turín, Italia desde el siglo XVII.

La cara en el sudario original, a la izquierda, y una versión de alto contraste.

Las pruebas de datación por radiocarbono realizadas en 1988 pusieron la fecha de la creación de la sábana en algún punto entre 1260 y 1390, aunque esas fechas han sido disputadas por varias reivindicaciones, incluyendo que las esquinas de la sábana que se probaron podrían haberse reparado en algún momento. A principios de este año, se afirmó que la mortaja muestra impresiones de monedas del reinado de Tiberio César, que data la cubierta hasta alrededor del año 29, pero una vez más, estas afirmaciones son disputadas. Aparte de las disputas de las fechas, se desconoce lo que podría ser el sudario. Sin embargo, un nuevo estudio revisado por pares publicado por investigadores del Ministerio de Educación e Investigación italiano afirma que un análisis a nanoescala de las manchas en el sudario de hecho demuestran que la tela una vez entró en contacto con un ser humano sangriento que había sufrido recientemente múltiples traumas severos.

Los estudios han encontrado que las imágenes de la "persona" en la parte delantera y la parte posterior de la cubierta tienen alturas significativamente diferentes.


El estudio ha sido publicado en PLOS One y está disponible para el público. Al examinar los vínculos entre diversas moléculas en el sudario, los investigadores encontraron evidencia de mioglobina, una proteína que se encuentra en el tejido muscular, varias proteínas de la sangre como la ferritina y la creatinina, un subproducto de los riñones. Según los autores del estudio, esta combinación de materiales biológicos casi seguramente implica que el sudario de Turín (TS) envolvió a una persona severamente mutilada y posiblemente torturada, y no podía ser simplemente una pintura:

Esta no es una situación típica del suero sanguíneo de un organismo humano sano. Se observan altos niveles de creatinina en la sangre en el caso de un traumatismo fuerte. Existe una amplia literatura reciente que informa sobre la interacción entre la creatinina y la ferritina en accidentes fatales o como consecuencia de la rabdomiólisis debida a la tortura. [...] Este resultado no se puede impresionar en el TS mediante el uso de pigmentos de colorantes antiguos, ya que tienen tamaños más grandes y tienden a agregarse, y es muy poco probable que el eventual artista antiguo habría pintado una falsificación mediante el suero hemático de alguien después de un politraumatismo pesado.

Mientras que algunos podrían ver este estudio como una prueba del uso del sudario en el entierro de Jesús, la sangre podría ser de cualquiera. Sin embargo, incluso si el sudario no es un artefacto sagrado, sigue siendo un misterio científico. Numerosos estudios han sido incapaces de replicar la imagen casi tridimensional incrustada en la tela con el nivel de precisión y detalle que se encuentra en la cubierta. ¿Podría ser el lienzo de entierro de Jesús? ¿Una falsificación? ¿Alguien con ropa sucia del siglo XIV? Sigue siendo desconocido.

El sudario se muestra brevemente sólo cada pocos años, pero recibe millones de visitantes cada vez que se saca.
Empresas argentinas se asociarán para fabricar paneles fotovoltaicos en Mendoza
Se trata de un acuerdo entre la sanluisense LV-Energy y la local Control Point en el que se pretende montar una planta que produzca 20 MW al año. El acuerdo se da en el marco del "Programa de Fomento a la Inversión Estratégica" que está lanzando la provincia de Mendoza.




Ayer, Control Point, empresa mendocina que ofrece soluciones de eficiencia energética y generación de energía solar, informó que ha formado un Joint Venture –asociación estratégica- con una de las 3 productoras de paneles fotovoltaicos del país: LV Energy, cuya compañía tiene su fábrica en San Luís.

El acuerdo consta en el montaje de una planta de módulos fotovoltaicos instalarse en inmediaciones de Control Point, en Godoy Cruz. La capacidad de producción rondará los 20 MW y demandará una inversión inicial de 1,5 millones de dólares. Además, creará al menos 15 puestos de empleo calificados en forma directa.

El negocio estará orientado principalmente a la venta de equipamiento para Grandes Usuarios (a partir de 300 KW), que deberán cumplir con el 8 por ciento de consumo de energías renovables que exige la Ley 27.191.

Las partes que integran el acuerdo aseguran que la empresa ofrecerá instalación llave en mano, con todo el sistema funcionando, soporte técnico, tecnología de punta y paneles certificados.

Cabe destacar que LV-Energy es una de las pocas empresas fabricantes de paneles fotovoltaicos radicadas en la argentina y con más antigüedad en el país.

Su planta, radicada en la Provincia de San Luís, tiene una capacidad de producción de hasta 56 MW por año. Además, LV-Energy ha completado con éxito el proceso de control de producción e inspección de fábrica con IRAM, obteniendo el otorgamiento de su sello de conformidad y el reconocimiento de las certificaciones internacionales IEC 61215 / IEC 61730-1/-2.

En diálogo con Energía Estratégica, Margherita Salmaso, Presidente de LV-Energy, destaca este acuerdo de alianza estratégica pero advierte que se trata de un proyecto en el que aún se están analizando ciertas variables antes de que entre en plan de obras.

Uno de los aspectos que están considerando tiene que ver con el reciente lanzamiento del “Programa de Fomento a la Inversión Estratégica” que promueve el Gobierno de la Provincia de Mendoza.

Según trascendió, el plan cuenta con el otorgamiento de bonos fiscales por 200 millones de pesos para proyectos de eficiencia energética y energías renovables. En suma se recibieron 30 propuestas por un total aproximado de 400 millones de pesos.

Según el Ministro de Economía, Infraestructura y Energía de la provincia, Martín Kerchner, se está iniciando un proceso de evaluación de los proyectos y el 18 de agosto próximo se conocerán aquellos que han calificado, los cuales, por reglamento, tendrán 10 días para expedirse y validar el beneficio fiscal solicitado.

“El bono es transferible o la empresa que lo disponga podrá pagar Ingresos Brutos, pero será emitido una vez que el privado realice la inversión y certifique la creación de los nuevos puestos de trabajo. Será el equipo del Fondo el encargado de realizar las auditorías de inversión correspondientes”, señaló Kerchner.

Las propuestas incluyeron más de 8.5 MW de potencia instalada distribuida, mayormente fotovoltaica, aunque también hubo algunos de generación solar térmica y biomasa. Los proyectos de eficiencia energética se focalizan en las reconversiones de luminarias, aislamientos de cañerías y reemplazos de equipos por unidades más eficientes, informaron medios de Mendoza. 



Fuente:  energiaestrategica.com

viernes, 7 de julio de 2017

Cómo un payaso de circo soviético trató de demostrar que los perros pueden ser psíquicos
En la década de 1920, los científicos de la URSS investigaron las "radiocomunicaciones biológicas", más popularmente conocidas como telepatía.

Por Sarah Laskow

V.L. Durov y un perro, durante un experimento. SPUTNIK / Alamy


Tres años después de que comenzó a estudiar telepatía, el 20 de agosto de 1922, Bernard Bernardovich Kazhinskiy llegó como parte de una delegación de cuatro hombres a los laboratorios de Vladimir L. Durov, el entrenador de animales más famoso de Rusia. Durov tenía casi 60 años y había pasado la mayor parte de su vida en el circo. Al principio, había sido un trapecista y un payaso, pero a medida que pasaban los años, su acto comenzó a centrarse en los animales: perros, monos, patos, gansos, cabras, cobayas, osos y leones. 

Con el tiempo, Durov se hizo conocido por su capacidad de comunicarse con animales entrenados por "sugerencia mental", que era exactamente en lo que Kazhinskiy estaba interesado. Quería desvelar los misterios de lo que llamaba "comunicaciones radiobiológicas", y Durov y los perros parecían los candidatos perfectos para los experimentos con animales que quería llevar a cabo. Bajo el gobierno soviético, el hogar de Durov se había convertido en un centro de investigación en psicología animal, y ese día, después de que el jefe de la delegación besara a Durov en saludo e hiciera las presentaciones, todos estuvieron de acuerdo. Kazhinskiy vendría a trabajar en el laboratorio de Durov. 

En el curso de aproximadamente dos años, Durov y Kazhinskiy conducirían cerca de 1.300 experimentos que probaban comandos telepáticos en perros. Esta línea de investigación llegaría a tener más importancia que la mayoría de las investigaciones de los fenómenos psíquicos: en las décadas que siguieron, conduciría a una batalla de la Guerra Fría para obtener armas no convencionales, durante las cuales ambas partes trataron de mejorar las capacidades militares parapsicológicas y Estados Unidos experimentó con "hombres que miraban fijamente a las cabras" para intentar detener sus corazones. Como Kazhinskiy anotó en su informe de 1962 sobre su trabajo, los Estados Unidos eventualmente se interesarían por la telepatía, pero "parece que la razón principal... es que los resultados podrían ser de gran importancia militar". 

En la década de 1920, sin embargo, Kazhinskiy sólo quería ver si Durov podía comunicar psíquicamente ideas simples a sus perros. Según el último informe de Kazhinskiy, traducido en los años 60 por la División de Tecnología Exterior de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, tuvieron éxito.

Vladimir Durov con su vestuario, hacia 1915. Documento cortesía de Circopedia.org
 
Kazhinskiy había comenzado su carrera como ingeniero eléctrico trabajando en investigación radial, pero también le había fascinado la posibilidad de que las criaturas vivientes pudieran transmitir información por medio de una radio. "Tenía que encontrar en el organismo humano los elementos estructural y funcionalmente similares a los componentes básicos de una estación de radio transmisora ​​y receptora", escribió en su libro Biological Radio Communications. "Tuve que hacer un estudio profundo del sistema nervioso." 

Kazajinskiy no era el único científico soviético interesado en esta línea de investigación, como escribe Wladimir Veminski en Homo Sovieticus, una nueva exploración traducida de "Ondas cerebrales, control mental y destino telepático" en la era soviética. Unos pocos años antes de que Kazhinskiy se incorporara al laboratorio de Durov, otro científico, Vladimir M. Bekhterev, un rival de Ivan Pavlov, había presentado el trabajo de Durov en el Instituto para la Investigación del Cerebro, describiendo su técnica para transmitir los comandos. Tampoco los rusos eran los únicos que investigaban las conexiones psíquicas de los perros: en Alemania, alrededor del mismo tiempo, un rico entusiasta de la parapsicología trató de medir el vínculo psíquico entre el hombre y el perro. 

Para usar su mente para dar un comando a un perro, Durov comenzaría mirando profundamente en los ojos del perro. Dirigiría todos sus poderes mentales a imaginarse la tarea exacta que debía realizar el perro, como si estuviera mirando a través de los propios ojos del perro. Después de implantar la idea en el cerebro del perro, Durov daría la orden de actuar. 

He aquí cómo describió dar un comando telepático a un perro llamado Marte: "Miro a los ojos de Marte o, más bien, muy profundamente en sus ojos y más allá de ellos. Hago pases en el perro, acariciándolo ligeramente en los costados de su cabeza, sobre la boca, los hombros, apenas tocando su piel... El perro apunta su nariz casi verticalmente, como si estuviera cayendo en un trance. Mis movimientos privan al perro de toda su voluntad, y él permanece en tal estado como si fuera parte de mi "ego" interno. Una comunicación o "contacto psíquico" se ha establecido así entre mis pensamientos y el subconsciente de Marte".
 
Esbozo de Kazhinskiy del transmisor de radio biológico humano. B. B. Kazhinskiy / División de Tecnología Exterior

Según sus memorias, Durov experimentó por primera vez su poder para afectar a los perros de esta manera bajo circunstancias dramáticas. Cuando era joven, apostó a sus amigos que podía ir a una casa abandonada donde un peligroso perro estaba encerrado y el perro no lo tocaría. Cuando entró el perro corrió hacia él, pero Durov llamó su atención y lo atrapó. El perro frenó, se detuvo y se retiró, mientras Durov lo obligaba mentalmente a quedarse atrás. Durov dejó la casa a salvo, sin tocar el perro, y se desmayó inmediatamente (es posible, por supuesto, que Durov lograra influir en el perro con su lenguaje corporal, no con poderes telepáticos. En su libro, Kazhinskiy menciona que la telepatía tiene escépticos, pero no parece considerar ninguna otra explicación posible para el fenómeno que está observando, y los escépticos, a menudo, están convencidos al lado de Kazhinskiy después de ver los resultados de sus experimentos). 

En su tiempo con el entrenador de animales, Kazhinskiy documentó 1.278 experimentos en entrenamiento telepático de perros durante 20 meses. 

En un experimento, el 17 de noviembre de 1922, Durov y otro experimentador escogen un objeto para que un perro (Marte, de nuevo) busque una guía telefónica en una sala del laboratorio. La primera vez que Durov intentó decirle a Marte que sacara el libro, el perro salió corriendo del sillón donde estaba sentado en el centro de la habitación. La segunda vez, el perro trató de cerrar la puerta de la habitación. La tercera vez, sin embargo, atravesó la puerta, entró en el pasillo, entró en la otra habitación y la buscó. Cuando encontró la guía telefónica, la agarró en su boca y la trajo a la habitación original. "A pesar de los dos primeros intentos infructuosos, el experimento debe ser considerado como de gran éxito", escribe Kazhinskiy. 

En otro conjunto de experimentos con un perro diferente, Pikki, los investigadores llevaron al animal a un apartamento desconocido y le dieron una serie de órdenes telepáticas. Siguiendo las instrucciones mentales de Durov, realizó una serie de tareas; Por ejemplo, "saltó de la silla, corrió hacia la silla cerca de la pared y saltó rápidamente sobre la mesa redonda y, de pie sobre sus patas traseras, alcanzó la parte inferior del retrato y comenzó a rascarlo con sus patas."
 
Una jaula de Faraday de los años 20. Oficina Nacional de Normas de los Estados Unidos / Dominio público

Kazhinskiy también construyó una jaula de Faraday, que interrumpe la transmisión de señales eléctricas, para poner a prueba su teoría sobre cómo Durov se comunicaba telepáticamente con los perros. Hizo que el entrenador probara su estrategia de mando mental mientras estaba sentado dentro de la jaula cerrada y con la puerta abierta. "Los primeros ensayos de prueba revelaron que mis suposiciones habían sido correctas", escribe Kazhinskiy. "Cuando la puerta de la jaula estaba cerrada, V.L. Durov sentado dentro no podía transmitir al animal de la prueba (el perro Marte) que estaba fuera una asignación mental. Pero tan pronto como se abrió la puerta, Marte realizó todas las órdenes con precisión.

En general, según Kazhinsky, 696 de sus experimentos con sugerencias mentales a perros tuvieron éxito; 582 no lo fueron. Según un zoólogo/estadístico de la Universidad Estatal de Moscú, un análisis de los resultados mostró que "las respuestas de los perros no fueron accidentales sino producidas bajo la influencia de los experimentadores". La telepatía aparentemente funcionó. Con perros, por lo menos.


 
Durov con un perro aprendiz, circa 1910. Documento cortesía de Circopedia.org


En un experimento, sin embargo, Kazhinskiy le hizo experimentar a Durov. 

"Oblígueme mentalmente a hacer algún movimiento, tengo curiosidad por saber lo que voy a pensar en el proceso", dijo Kazhinskiy a Durov. "¿Puedes hacerlo?" 

-Fácil -dijo Durov. "Te sientas en silencio." 

Estaban sentados solos, uno frente al otro en una mesa, y Durov anotó un comando en un pedazo de papel. Los dos hombres cerraron los ojos. 

"No sentí nada en particular, pero de repente y de forma automática toqué la piel detrás de mi oreja con los dedos de mi mano derecha", escribe Kazhinskiy. 

Inmediatamente, Durov le entregó el pedazo de papel, en el que había escrito: "Rasque detrás de su oreja derecha". 

Estos experimentos tenían una inocencia y exuberancia para ellos: Kazhinskiy parecía estar motivado por el puro espíritu de la industria científica. Pero a medida que el conflicto entre los Estados Unidos y la Unión Soviética surgió después de la Segunda Guerra Mundial, ambas partes tratarían de aprovechar este tipo de poder telepático para medios más nefastos, incluyendo espías psíquicos de larga distancia y los asesinatos de cabras antes mencionados. Sin embargo, ninguno fue tan exitoso como los experimentos de un perro de Durov segun se informó. Desde los años 20, no ha habido ninguna revolución en el entrenamiento telepático del perro; investigaciones posteriores han llegado no muy lejos. Tal vez Durov tenía algunos poderes mentales especiales; tal vez era un muy, muy buen entrenador de animales. Sin embargo, estos experimentos parecen fácilmente replicables. Si logras transmitir un comando telepático a un perro... ¿nos lo dejas saber?

 

Menos armas, pero de mayor calidad: sale a luz el nuevo informe sobre los arsenales nucleares
El Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés) destaca que el número de armas nucleares en el mundo sigue disminuyendo lentamente al mismo tiempo que muchos países mantienen y modernizan sus programas nucleares.



Según el SIPRI, a principios de 2017 y a disposición de nueve países —Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia, China, la India, Pakistán, Israel y Corea del Norte—, se identificaron aproximadamente 14.935 cabezas nucleares, una cifra algo menor que en 2016, cuando esta ascendía a las 15.395. 


CC0 / United States Air Forces /


Como ya es casi una tradición, el SIPRI vuelve a constatar que la reducción del armamento militar en el mundo depende en gran medida de la reducción del de EEUU y Rusia, ya que estos dos países representan más del 93% de las reservas de material nuclear del mundo.

Los expertos del Instituto también están seguros de que estas dos naciones han desarrollado un costoso programa a largo plazo para modernizar sus sistemas de armas nucleares. Estados Unidos, por su parte, planea gastar durante el periodo de 2017 a 2026 400.000 millones de dólares en actualizar sus fuerzas nucleares.

"El aumento previsto en el gasto de Estados Unidos no pilla por sorpresa a nadie. La actual administración de Estados Unidos continúa la estela que dejó Barack Obama", explica uno de los investigadores del SIPRI, Hans Christensen.

El informe del SIPRI señala también que los arsenales nucleares de otros países no son demasiado grandes pero que todos ellos sí han comenzado a implementar nuevos sistemas para su mantenimiento, y pone como ejemplo países como China, la India y Pakistán.

Los mismos analistas creen que Corea del Norte tiene ahora suficiente material nuclear para montar entre 10 y 20 cabezas nucleares, lo que refleja la expansión de las capacidades de Pyongyang en comparación con el año pasado.

"A pesar de los avances alcanzados para prohibir las armas nucleares, los programas para su modernización se siguen sucediendo en los diez países estudiados. Eso significa que ninguno de esos Estados estará dispuesto a renunciar a su arsenal nuclear", reconoce uno de los investigadores de SIPRI, Shannon Kile, citado por la prensa.

El Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo fue fundado en 1966 y ofrece reflexiones independientes centradas en conflictos, temas de armamento, control de armas y desarme. 



Fuente:  mundo.sputniknews.com
Entrevista a Miguel San Martín: Por amor a Marte
Miguel San Martín, ingeniero argentino que trabaja en la NASA, visitó la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales para una charla. En una extensa y amena conversación compartió su experiencia en el Jet Propulsion Laboratory (JPL) en donde participó de las misiones Pathfinder, Opportunity, Spirit y Curiosity, así como sus proyectos futuros.
por Guillermo Mattei


Miguel San Martín. Foto: Juan Pablo Vittori. Exactas Comunicación.


– A partir de 1997 fuiste protagonista de las misiones Pathfinder, Opportunity y Spirit. En 2012 ganaste un campeonato mundial, que fue poner el astrovehículo de la misión Curiosity. ¿Qué otro campeonato vas a jugar en breve?

– El Curiosity tuvo un proceso bastante largo, de muchos sacrificios personales, no solamente míos sino de la familia, así que cuando terminó (siguiendo con el tema deportivo) dije: “con esto cuelgo los botines, ya basta”. Pasaron un par de años, y estuve trabajando en futuras misiones, y cuando pasa el tiempo ya le empieza a picar a uno la necesidad de formar parte porque son misiones muy enfocadas, y es lo que a mi me gusta. Estoy trabajando en varios proyectos. Uno de los que me mantiene más entusiasmado es una misión a Europa (la luna de Júpiter). Aterrizar en Europa es un problema técnico muy difícil porque no conocemos mucho sobre la superficie, no tiene atmósfera. Nos quejamos mucho de la atmósfera de Marte, que es el 1%, que nos complica la vida… pero cuando no tenés ni ese 1% y tenés que frenarte todo con combustible, con retropropulsión, tenés que traer una tonelada de combustible desde la Tierra. Por 50 kg de instrumentos científicos en la superficie de Europa tenés que lanzar como seis toneladas de vehículo. Y como no conocemos el terreno en sí mismo, es muy difícil planear y diseñar una nave espacial para un terreno que vamos a conocer una vez que estemos en órbita; lo vamos a aprender cuando estemos ahí. Lo poco que sabemos es que es un terreno muy pero muy difícil, son como estalagmitas de hasta un metro de altura, lo que hace que posar un vehículo sea bastante complicado. Y aparte de todo eso tiene una radiación enorme, mucho más grande que la de otras misiones. Con Marte, por ejemplo, no nos tenemos que preocupar mucho por la radiación, pero para Europa todo el equipo electrónico y todas las ópticas, tiene que estar todo probado para que funcione en un campo de radiación muy intensivo. Mucho se hace poniéndolo dentro de una suerte de bóveda, lo que le da más peso aún al sistema. Así que ese es el próximo partido, que va a tener para rato.

– ¿Para cuándo se estima?

– Sería en 2024. Todavía no está totalmente aprobada. Es un esfuerzo que está siendo impulsado desde el Congreso hacia la NASA, en vez de al revés. Son condiciones muy distintas. Pero esperemos que sí, que la NASA decida hacerlo. Va a ser una inversión bastante grande. Estamos haciendo los estudios y hasta ahora estamos sobreviviendo todos los reviews y la gente está contenta con la ciencia que se podría hacer con una misión de ese estilo.

– ¿Por qué Europa es el próximo destino?

– Porque desde el punto de vista de la astrobiología, saber si es probable o no que haya vida fuera de nuestro planeta Tierra, es una de las grandes preguntas científicas y filosóficas: si estamos solos en el universo. Hoy en día, el único lugar donde sabemos, en todo el universo, que hubo vida 100% seguro es nuestro planeta Tierra. Creemos que no es un fenómeno puramente nuestro, que el universo está repleto de vida, y una forma de saberlo es investigar estos planetas que nos quedan cerca, de nuestra galaxia, donde tenemos la tecnología y podamos ver si ahí se dió. Eso es lo que ha guiado la investigación de Marte desde Viking.

No todos están de acuerdo dentro del mundo científico. Hay quienes dicen que dejemos de buscar en Marte, que en Europa sabemos que tenemos agua en forma líquida hoy en día, océanos enormes bajo una capa de hielo. Sabemos con gran certidumbre que hay orgánicos, que hay una fuente de energía, no la del Sol porque está muy lejano, pero sí las mareas, por la gravedad de Júpiter. La órbita no es totalmente circular y eso somete a Europa a mareas; se va estrechando y contrayendo y eso genera calor, y eso mantiene a los océanos líquidos. Se piensa que es posible que hoy haya vida. Incluso uno podría fantasear, que podría ser multicelular. Queremos descender en la superficie y creemos que hay rajaduras en el hielo, y que parte de ese océano surge y, a pesar de la radiación, es posible que se encuentren fósiles y podamos hacer mediciones que indiquen que hay orgánicos que son de origen biológico. También hay interés por la luna de Saturno. En realidad, hay interés por todas las lunas de esos planetas (llamadas icy moons). La de Saturno (Encélado) tiene geisers, hay fotos de los geisers. Entonces están los expertos de Encélado que dicen que no vayamos a Europa, que en Encélado sabemos que sí hay presencia de orgánicos y los vamos a ver mucho más fácil. Incluso se está estableciendo un programa de investigación, así como tenemos el programa de investigación de Marte, ahora se está haciendo ese programa como para que esto dure varias décadas. Estamos en el comienzo de eso.

– ¿Cuánto te involucrás vos en el tema científico? Lo suficiente para que ambos mundos (el tuyo y el científico) sean coherentes, o te interesa particularmente, profundizás y estás al tanto de cada uno de los experimentos?

– Ambos, es decir, como hobby me gusta saber, si voy a ir a Marte, cómo es la geología y todo ese tipo de cosas. Tengo la ventaja de que voy a la cafetería a comerme una hamburguesa y me siento con el jefe de geología del Curiosity y me cuenta, pero ahí aprendo más que nada como aprenderíamos todos, simplemente tenemos la ventaja de tener cerca a estas personas. Un mes antes del aterrizaje nos llueven científicos de todo el mundo y parece que estuviéramos en las Naciones Unidas, se hablan todos los idiomas. Y es especial poder tenerlos ahi para exprimirles todo el conocimiento.


Miguel San Martín. Foto: Juan Pablo Vittori. Exactas Comunicación.

– ¿Y en tu trabajo específicamente?

– Hay un área donde se superponen las cosas de manera importante y es, en primer lugar, la elección del lugar de aterrizaje. Ahi, los científicos son nuestros “clientes”. Tienen mucho poder y tenemos que hacer lo que ellos quieren, porque son misiones científicas. La idea de ir a poner la banderita ya no sirve; estas misiones se hacen para cuestiones científicas.

Desde el punto de vista de la ingeniería, nosotros le tenemos que pedir a los científicos que elijan el mejor lugar posible. Nosotros podemos controlar, hasta un cierto grado, el tamaño de la elipse de aterrizaje. Hemos hecho muchas mejoras desde la época del Viking, la hemos ido reduciendo y con Curiosity hicimos, por primera vez, un guiado por la atmósfera para reducir el área de aterrizaje, porque le vamos a pedir a los científicos que dentro de esa área no tiene que haber una cierta población de rocas y pendientes que puedan dañar al vehículo o que puedan confundir al radar. Nosotros les ponemos esos requerimientos y les decimos que elijan “donde quieran ustedes” porque no es nuestra misión buscar el lugar científicamente más redituable pero tiene que tener ciertas condiciones. Tenemos naves espaciales que nos permiten hacer mediciones topográficas del lugar con una precisión de menos de un metro, es decir que nosotros sabíamos dónde estaban las rocas que podían dañar al Curiosity. Eso nos permitía hacer cálculos estadísticos, cuál era la probabilidad, si estabas dentro de la elipse, de sobrevivir, poder hacer una misión y no quedar estancado.

Y después otra cosa es que necesitamos saber mucho sobre la atmósfera, un perfil de la densidad atmosférica y un modelo estadístico de las desviaciones de ese modelo nominal. Necesitamos saber también sobre los vientos. Hemos hecho muchos progresos: en el Pathfinder necesitábamos un modelo de vientos de Marte y no había así que utilizamos un modelo de viento de Cabo Cañaveral, zona de la que, por ser un lugar de lanzamiento, se conoce mucho. Después con Spirit y Opportunity, como veníamos de dos fracasos grandes ahi tuvimos que afinar un poco el lápiz y se hicieron modelos. En realidad, los vientos globales de Marte se conocen muy bien, la alta atmósfera. La parte donde se complica es cuando esos vientos globales interactúan con el relieve de Marte, entonces se crean vientos localizados en la superficie. Pero ya para ese momento la ciencia tenía la tecnología para tomar esos dos modelos, un modelo topográfico y un modelo global de vientos de Marte y poder hacer un modelo matemático y anticipar los vientos locales de baja altura. Así que hay mucha interacción con los científicos.

– ¿Con qué criterio se establece el éxito de una misión?

– Cuando nos aprueban un proyecto en la NASA, una de las cosas que se hace (antes de que se apruebe el proyecto), es definir el criterio de éxito. Este criterio es una nota (como en los tests) en la que te dicen, por ejemplo: Si aterrizás en Marte y sacás una foto te damos un 5, si te trasladás un kilómetro te vamos a dar un 7, si tomás tantas muestras te damos un 8, si las procesás te damos un 9 y si encontrás orgánicos te damos un 10… Y eso va variando, por ejemplo, con Pathfinder, la primera vez que volvíamos a Marte desde Viking nos daban prácticamente un 7 con solo aterrizar y mandar una señal diciendo “estamos vivos” y creo que un 8 o un 9 nos daban si sacábamos una panorámica y mandábamos la foto de vuelta. Y después vivió tres meses, y era ya un 10. Y eso es muy importante para un Jefe de Diseño del vehículo, porque entonces vos sabés cómo utilizar esos recursos, que son siempre limitados. Asi que era importante saber que para el Pathfinder, durar más de tres meses no era importante, por lo tanto no pusimos mucho dinero en eso, pero en el sistema de aterrizaje sí lo pusimos.

A medida que la cuestión fue avanzando, con Spirit y Opportunity ya nos pedían más recorrido, más ciencia y con Curiosity ya nos pedían estar dos años y poder tomar muchas muestras. El criterio va aumentando y más hacia la ciencia. Con Curiosity, parte de darle un 10, es decir un 100% de éxito, era determinar que ese lugar había tenido agua y existían todos los ingredientes para la vida. Todas las mediciones se hicieron, se corroboró eso, y hoy en día se puede decir que el cráter Gale donde aterrizó el Curiosity era un lugar en el que se había acumulado agua de un pH neutro y, por lo tanto, que podría haber soportado la vida. Y encontraron compuestos orgánicos muy básicos. Era la primera vez que medíamos orgánicos en Marte. Viking fue un gran fracaso en la medición de orgánicos. En ese sentido Curiosity ya cumplió. Obviamente, encontrar compuestos orgánicos más complejos en el futuro sería un plus. Pero hoy podemos decir que se considera una misión 100% exitosa.

– ¿Y qué sigue ahora? 


La charla tuvo lugar en el Pabellón II de Ciudad Universitaria. Foto: Juan Pablo Vittori. Exactas Comunicación.


– Y ahora nos estamos preparando para la próxima misión que es el comienzo de lo que hoy llamamos Mars sample return (regreso de muestras de Marte). Porque ya llegamos al punto de que llevar más instrumentos a la superficie de Marte no te reditúa tanto. Para dar el gran salto, lo próximo que habría que hacer sería, por ejemplo, contar fósiles de microbios en Marte, y traer el material a la Tierra. Habría que seleccionarlo bien, en primer lugar, lo cual ya hemos aprendido con estas misiones. No solamente los científicos aprendieron a buscar indicios de agua, sino que ahora saben adónde ir a buscar una muestra y maximizar la probabilidad de que esa muestra tenga fósiles. Y en el 2020 sale una misión, que no tiene nombre todavía, que será un vehículo robótico como el Curiosity, del mismo tamaño y con el mismo sistema de aterrizaje pero con una variante, y va a tener instrumentos más avanzados. Y lo más importante es que van a tomar muestras, las van a poner en un tarrito, y las van a depositar en el suelo para que después otro vehículo que vendría varios años después, no sabemos exactamente cuándo, los recoja, los ponga en un cohete, lo ponga en órbita en Marte y después otra nave espacial busque el tarrito con todas esas muestras y las traiga a la Tierra. La primera fase de eso, comienza en el 2020. Es un proyecto tan grande que el gobierno de EEUU no quiere comprometerse a todo. Se comprometieron a buscar y poner en un tarrito las muestras… y después hablamos. Así que ese es el próximo paso de Marte.

– ¿El Opportunity tuvo problemas energéticos por acumulación de polvo en los paneles solares?

– Justamente, Spirit y el Opportunity, para que nos den un 10, tenían que durar tres meses. Pathfinder era un mes. Entonces, destinamos muy poco pensamiento al polvo sobre los paneles solares. Cuando nos hacían esa pregunta en las entrevistas la respuesta era: “No más de tres meses porque se va a acumular polvo en los paneles solares y el vehículo se va a morir; cuando los calefactores no puedan prenderse de noche, se enfría y listo, se terminó todo”. Y siempre había alguna persona que preguntaba: ¿por qué no le ponen un cepillo? y nosotros les contestábamos que era mucho más complicado que eso, que por la electroestática se iba a acumular el polvo… etcétera. Teníamos esas respuestas listas porque era lo que creíamos nosotros. Bueno, llegó la nave, aterriza, pasa un mes, dos meses, tres meses y, como habíamos correctamente predicho, la carga de las baterias empieza a bajar, los paneles se empiezan a recargar cada vez menos y después ocurre lo inesperado, viene un remolino de viento, limpia los paneles y… de vuelta al 100%. Es por eso que hoy el Opportunity todavía está vivo, porque vienen los remolinos y nos limpian los paneles solares.

– ¿Viste la película The Martian?

– Por supuesto, y leí el libro también.

– ¿Cuál dirías que es el aspecto en el que el autor del libro, el guionista y el director acertaron científicamente, y cuál es pura ciencia ficción?

– En realidad, especialmente en el libro, el autor hizo un esfuerzo muy grande en tratar de hacer las cosas de modo de no insultar la inteligencia, aún cuando por ahi no calza la cuestión con la realidad. Hay otras películas de ciencia ficción en las que uno se aburre, porque no hay nada para pensar, es todo una mentira total. Pero esa película no, me pareció muy bien pensada, toda la cuestión de la producción de oxígeno para el combustible y para respirar está dentro de los planes de la NASA al punto de que uno de los experimentos del proyecto Mars 2020 es justamente una estación para producir oxígeno de la atmósfera de Marte, que es de dióxido de carbono. O sea que hay oxígeno por todos lados, solo que está combinado con el carbono, lo van a intentar separar y hacer oxígeno para las futuras misiones. Entonces, podemos decir que lo que se hizo en la película The martian se podía hacer y está totalmente dentro de nuestros planes. La idea es fabricar el combustible ahi también, aunque hay otras formas de hacerlo, pero el escenario oficial de la NASA nos tiene haciendo oxígeno y haciendo combustible con los elementos de ahi, porque traer todo de la tierra es muy problemático.

Hay otra parte, la parte de ingeniería, en la que hicieron bastante trabajo, que me llega muy de cerca a mi como jefe de Guiado y Control, fue cuando utilizan el Pathfinder para comunicarse con la Tierra. El proceso tiene tres fases: crucero, que es ir a Marte, el aterrizaje, y la superficie. Por lo general el aterrizaje es lo que nos lleva más trabajo. Apuntar esa antena que él utiliza, a la Tierra, era parte de mi trabajo, que no es una cosa muy difícil, pero le tenemos que encontrar la vuelta porque no hay campo magnético en Marte. Es una antena de alta ganancia y hay que apuntarla hacia donde está la Tierra. Tenemos muy buenos modelos de la rotación de Marte, tenemos modelos de la órbita de Marte al Sol y obviamente de la Tierra al Sol, y todo eso viene bien. La parte complicada era determinar la orientación del vehículo en una coordenada local. Para identificar el Norte, no sabíamos cómo hacer porque no hay un campo magnético. Hay que sensar la rotación de Marte para determinar el Norte, así que terminamos utilizando la cámara de fotos científica, le dimos otra función que era buscar el sol, lo tenía que hacer de manera automática, y fue uno de los momentos más lindos, más divertidos de mi primer aterrizaje con Pathfinder. Al principio las comunicaciones son de muy baja ganancia porque utiliza una antena omnidireccional, entonces te manda muy pocos bits en los que te dice “estoy vivo”. Después le mandamos el comando para que haga el sun search (la búsqueda del Sol), determine dónde está, para poder apuntar la antena y mandar la foto que había sacado. todo eso una hora después del aterrizaje. Estaba todo el mundo viendo y nuestro experto en comunicaciones no creía que fuera a funcionar, pero habíamos practicado todo eso que se ve ahi en The Martian apuntando la antena. Yo me había pasado horas en el techo de la Universidad de Arizona donde estaban haciendo la cámara, buscando el Sol acá en la Tierra y haciendo que todo funcionara bien, y bueno, le mandamos el comando “do de Sun search”, perdemos comunicación en ese momento (era parte de la secuencia) y sabíamos que en un momento, la señal de alta ganancia, si la antena estaba apuntando hacia nosotros, iba a ocurrir. Estábamos esperando la señal y de repente en el momento exacto ¡blup! aparece y el experto en comunciaciones mide los decibeles y era más alto de lo que esperábamos; se da vuelta y me dice: “Felicitaciones…nunca pensé que iba a funcionar”. Y después vino la foto. Se cuenta muy bien esa historia, más en el libro que en la película. Y bueno, en los últimos cinco minutos de la película se aburrió el que hace el guión y es todo una mentira total, no me acuerdo exactamente, pero si hacías los cálculos, no daba ni cerca.


Miguel San Martín. Foto: Juan Pablo Vittori. Exactas Comunicación.


– ¿Cómo prueban todos los programas que se encargan de manejar estas trayectorias y aterrizajes? ¿Cómo se aseguran de que efectivamente funcionen como se programaron?

– Es un proceso largo. Primero, somos muy conservadores en todo lo que hacemos. Nuestra tecnología no es la última. Empezando por la computadora, por ejemplo, nos cuesta mucho hacer una computadora especial, adaptarla para el espacio. La computadora del Curiosity es una Power PC, de 200 mHz, la computadora que uno tenía en su escritorio hace diez años. Pero está modificada para que sobreviva a la radiación del espacio. Nuestros programas de computación también tratamos de hacerlos lo más sencillos posible. Y tenemos procedimientos para evitar los problemas, encontrarlos y resolverlos, con mucha disciplina. Tenemos guías de codificación que tenemos que seguir, y hacemos simulaciones constantemente. Tratamos de probar todos los límites del software. Tenemos una filosofía que dice: Fly as you test, Test as you fly. Cuando hacemos una simulación, tenemos que recrear las mismas condiciones que el vehículo se va a encontrar cuando, por ejemplo, haga su descenso en Marte. Y cuando no podemos lograr que sea igual, tenemos que escribir las excepciones. Si no lo podés testear es una violación de esa filosofía, y tenemos que hacer una lista de todas las excepciones y un manager de alto nivel lo tiene que evaluar y nos pregunta cuál es la justificación para cada cosa. Ese es el tipo de cosas que hacemos cuando vamos a hacer pruebas: tenemos la computadora, los sensores y hacemos una especie de realidad virtual pero para la computadora. Le inyectamos señales para que piense que está viendo las estrellas, o el Sol, o la superficie de Marte y así podemos ejercitar. Esos tests están totalmente coreografiados con tiempo y con procedimientos. Es un proceso muy lento, por eso es tan caro.

– ¿Y qué pasa cuando encuentran un error?

– Cuando encontramos un error inmediatamente tenemos que abrir un registro, y eso ya queda en el sistema. No lo podés sacar, aún si es un error de testeo. Entonces, si es un problema, tenemos que buscar la solución y después se va poniendo eso en la base de datos. Muchas veces, ya más cerca del lanzamiento los managers quieren saber si este era un error que valía la pena corregir, porque siempre corrés el riesgo de corregir esto y romper otra cosa. Entoces hay que pasar por un panel de expertos y convencerlos de que esto vale la pena arreglarlo. Y estos son números que se verifican permanentemente. Y lo peor del caso es que uno ve que va aumentando, llega el momento del lanzamiento y la curva no desciende… y no te dejan lanzar. Si el número de problemas que vos resolvés no es más alto que los que vos generás te dicen: “muchachos, este es un proyecto enfermo, no largamos, no les damos el permiso”.

Hoy en día hay programas que pueden detectar errores en el código, el tipo de errores que antes no sabíamos cómo buscar. Hay un experto en JPL que es uno de los líderes en esa área. Y esta misión fue la primera en la que buscamos eso y se encontraron ciertas cosas. El resto es disciplina y un sistema, un proceso muy caro y muy disciplinado. En primer lugar asumis que vas a tener bugs, y la cuestión es encontrarlos y arreglarlos a tiempo.

– Cuál es el perfil del los científicos y tecnólogos argentinos con los que vos regular o esporádicamente te cruzás? Qué hacen, en qué temas están, cuál es tu relación con ellos.

– Se habla de mi cómo si fuera el único argentino en la NASA, pero somos muchos. Incluso en el laboratorio somos unos diez. Algunos de ellos son: Victor Zlotnicki que es un oceanógrafo que hizo muchos trabajos para estas misiones. Hizo investigación sobre las tormentas del niño y la niña. Tenemos expertos en radares. Martín Greco, que estaba en el equipo del Curiosity. El había inmigrado de joven, con sus padres, otra experiencia migratoria, pero en cierto modo, es más argentino que yo, porque tiene esa facilidad para resolver problemas. Cuando nadie le encuentra la vuelta, lo mandás a Martín… y él lo hace andar. Y se necesita un poco de eso, de encontrarle la vuelta a la cuestión, así que con Martín trabajábamos muy de cerca. También Fernanda Mora, que trabaja en nanotecnología haciendo instrumentos muy pequeños, utilizando técnicas de fluídos. Hace chips de fluídos, en los que toda la combinación de los químicos se produce por cuestiones capilares, tratando de miniaturizar los instrumentos que tenemos. Para que te des una idea de la complejidad de algunos instrumentos, uno de los instrumentos del Curiosity, era del tamaño de los vehículos Spirit y Opportunity, así que cuanto más los reducís mejor. Tenemos otra ingeniera, Clara O’Farrell, ella está en el área mía, de guiado y control, de modelo de naves espaciales. Más que nada en la parte aeronáutica, donde hizo su doctorado.

– Dijiste que las misiones estaban comandadas por la ciencia. ¿Se piensa o se prevee en función de “lugares habitables” para un futuro?

– En el caso de Marte, sí. Pero no tanto. Es como de rebote. No es una casualidad que, el lugar que puede haber tenido vida, también podría ser un lugar que uno podría modificar para poder sostener nuestra vida, porque no es un lugar inhóspito como Venus, o Mercurio que está al lado del Sol. Marte en una época era, se supone, un planeta cálido y húmedo como la Tierra. Así que, en ese sentido, los dos objetivos se dan juntos. Lo que pasa es que la NASA está hecha de varios departamentos. El Science Mission Directorate (SMD), para el que JPL hace muchos trabajos, es pura ciencia. Y después tenés la parte de exploración (el HEOMD), que es la parte tripulada. La parte nuestra no tiene mucha influencia en la parte tripulada. En el caso este, que estamos llevando un instrumento para hacer oxígeno, te diría que es más la excepción que la regla.

– Fantaseemos con que vos podés decidir las políticas de la NASA: ¿Hombres sí u hombres no en Marte?

– Está dividido. Hay quienes piensan que no deberíamos gastar recursos en misiones tripuladas porque consumen la mayor parte del dinero, porque es mucho más difícil mandar hombres que robots. Yo soy de los que me gustan ambos. Incluso, cuando aumentan el presupuesto a la parte tripulada, también lo aumentan a la no tripulada. Es lo que necesita el pueblo para apoyar toda la actividad. No pueden apoyar una actividad totalmente robótica. Y me parece que es parte de la experiencia humana. A veces la gente dice: “para hacer estas mediciones científicas no necesitamos seres humanos”. En primer lugar, no es totalmente cierto. El geólogo de Spirit y Opportunity, Steve Squyres, siempre decía que él en un día, con un martillito y una lupa, podía hacer lo que les llevaba a Spirit y Opportunity un año. Es decir que todavía hasta el día de hoy, el ser humano es mucho más productivo. Pero aún dejando eso de lado, me parece que la aventura de la humanidad, proyectarnos nosotros mismos en carne y hueso, es parte de la aventura humana como es el conocimiento. Por otro lado uno puede darle la vuelta a la pregunta al científico que piensa que no son necesarios seres humanos y preguntarle ¿Y por qué necesitamos saber si hubo vida en Marte hace 3000 millones de años? Y la respuesta es: Porque necesitamos saber. Y punto.

Como decía Keneddy en aquel famoso discurso cuando propone mandar al hombre a la Luna: cuando le preguntaron al que escaló el Everest por primera vez (George Mallory) ¿por qué hay que escalar el Everest? Y el dice: porque está ahi… Y bueno, tenemos que ir a Marte porque está ahi. Es así de sencillo.


 
Fuente:  nexciencia.exactas.uba.ar

jueves, 6 de julio de 2017

La lente de lo místico: sincronicidad y conexiones de circunstancia
por Micah Hanks

Crédito: mysteriousuniverse.org


"¡Nos vemos en el otro lado!"

Fueron las últimas palabras que mi amigo Jeff y yo intercambiamos antes de la llegada de la gran tormenta de nieve que azotó gran parte del este de Estados Unidos a finales de enero de 2016. Jeff y su esposa, que vivían cerca de Baltimore, estaban a 500 millas de mi domicilio en Asheville, Carolina del Norte, donde recibiríamos varios centímetros de nieve durante los próximos días (cerca del monte Mitchell, el pico más alto de Norteamérica continental) recibió 55 pulgadas en el transcurso de 48 horas ese fin de semana.

Sin embargo, poco sabía, en el momento, que mis amigos en Maryland estaban tratando con mucho más que el clima inclemente.

Fueron varios días antes de que finalmente viera el mensaje de la esposa de Jeff publicado en las redes sociales, agradeciendo a todos por sus oraciones, y compartiendo que Jeff se había estabilizado, y finalmente estaba despierto y consciente de lo que había sucedido; algo de lo cual, hasta ese momento, yo había permanecido felizmente inconsciente.

Huelga decir que el corazón se hundía en mi pecho, me puse en contacto con la esposa de Jeff inmediatamente, y supe que mi amigo había sufrido un ataque al corazón el domingo, y que sólo recientemente se había dado cuenta de lo que pasó.

Serían varios días más antes de que finalmente estuviera en contacto directo con Jeff, y para entonces estaba en casa, usando un desfibrilador portátil, con órdenes estrictas de no sobrecargarse. Le recordé esas últimas y ahora extrañamente sorprendentes palabras que había compartido a través de un mensaje de texto, justo antes del ataque al corazón. 

"Ya no creo en las coincidencias", me dijo. "Tantas improbabilidades se alinearon para salvar mi vida." Jeff me dijo que lograron llevarlo al hospital a casi 100 millas por hora, donde fue tratado por un médico que realizó un cateterismo cardíaco que el otro personal del hospital había apodado "líder del Seal Team Six", debido a su reputación de eficiencia y eficacia en la realización de tales procedimientos.

"Todo esto en medio de una tormenta de nieve", me dijo Jeff. "En un domingo." 

Jeff dijo que la experiencia entera realmente cambió sus perspectivas sobre las cosas, notando que un viejo amigo, con quien él había experimentado una caída, había llegado realmente hacia él a causa de haber oído hablar de la condición de Jeff a través de una publicación que yo había hecho (ella, como Jeff, es aparentemente un oyente de mi podcast). 

"Dijeron que estaba muerto", me dijo Jeff. "Debe ser una línea muy fina entre los vivos y los muertos." 

Experiencias como estas, particularmente cuando involucran una especie de experiencia cercana a la muerte, tienden a tener efectos de cambio en la vida después de la muerte. No pude evitar preguntarme sobre las alternativas aquí, y lo que podría haber sucedido si, Dios no lo quiera, Jeff no sobreviviera. Cuánto más singular, y preocupante, sus últimas palabras antes de la venidera tormenta podrían haber resultado ser. 

Admitiré fácilmente que tales experiencias han tenido un efecto profundo en mí durante los años. Pruebas como estas, mientras se termina en una nota muy positiva en el caso de Jeff, ciertamente puede traer a uno hacia el borde de cuestionar el significado detrás de las ocurrencias coincidentes, aquellas que pueden parecer más tarde tener gran significado.

"La sincronicidad es una realidad siempre presente para aquellos que tienen ojos para ver." - Carl Jung (Crédito: mysteriousuniverse.org)

 
Crédito: reddirtreport.com
El psicólogo Carl Jung había acuñado y popularizado el término "sincronicidad", que trataba del concepto de coincidencias tan significativas como éstas. La idea fue explorada más tarde en profundidad por el escritor político y científico Arthur Koestler en su libro The Roots of Coincidence; Muchos otros han tratado de abordar el significado subyacente de coincidencias significativas de manera similar, examinando si son meras casualidades, o si pueden apuntar a una realidad más profunda que, a veces, tiene propiedades unificadoras que ocasionalmente se comparten entre individuos. Al igual que Jeff y yo tuvimos, con nuestro intercambio final antes de su inminente pincel de peligro. 

Yo, por ejemplo, siento que tales instancias nos ofrecen la oportunidad de profundizar nuestras conexiones y aprecio por los demás que nos rodean, además de ayudar a ampliar nuestras nociones de la sutil interrelación entre los pensamientos conscientes y los acontecimientos que se desarrollan a su paso; ya sean las que se producen por intención, o como resultado de la aleatoriedad de la naturaleza. 

En verdad, tal vez no es necesario ver tales ocurrencias a través de la lente de lo místico, para atribuirle su significado.