martes, 23 de julio de 2019

La República Argentina podría participar de la próxima misión de la NASA para regresar a la Luna
La agencia espacial estadounidense invitó a la Conae a sumarse a una alianza de países para que el ser humano pueda volver al satélite en 2024 y desde allí explorar otros planetas. 
por Cecilia Farré 


REUNIÓN. El administrador de la NASA, Jim Bridenstine, invitó a Raúl Kulichevsky, director de la Conae, a sumarse a Artemisa. FOTO: NASA. 


Después de cincuenta años de la primera llegada del hombre a la Luna, Estados Unidos y China tienen planes de regresar al satélite, aunque ambos países encaran estrategias diferentes para lograr ese objetivo. En ese sentido, la agencia espacial estadounidense invitó a su par de Argentina, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), a ser parte del programa Artemisa. 

“El administrador de la NASA, Jim Bridenstine, comentó que ven el regreso como un esfuerzo a ser llevado adelante por un consorcio de naciones más que como un esfuerzo individual solo y propio de Estados Unidos”, explicó a PERFIL el director ejecutivo y técnico de la Conae, Raúl Kulichevsky, sobre la reunión que mantuvo con Bridenstine a fines de marzo. Además, agregó que la NASA le propuso a la agencia espacial argentina participar de la misión, que “tiene un objetivo mucho más amplio que volver a la Luna, ya que plantea establecerse para después ir a otros planetas, y por eso entienden que es muy difícil hacerlo solos y están intentando generar una alianza entre distintas agencias”. 

El ingeniero adelantó que están evaluando cuál podría ser el formato de esa participación. “Estamos en charlas muy preliminares, pero existen muchas posibilidades a partir del desarrollo y el prestigio que la Conae ha ganado durante todos estos años. Sabemos –y también ellos saben– que podemos contribuir”. El ingeniero explicó que la Conae cuenta con distintas alternativas de colaboración con la NASA, “por lo cual estamos atentos a ver de qué manera podríamos colaborar en ese concierto de agencias espaciales, obviamente desde capacidades más limitadas si se la compara con las de la NASA y otras agencias”. 

Según lo planificado por el programa Artemisa, el año que viene se lanzarán el cohete Space Launch System y la nave espacial Orión sin tripulación. La nave está construida por la NASA, y la Agencia Espacial Europea (ESA) colabora con el módulo de servicio encargado de suministrar aire, electricidad y propulsión. También empresas privadas de origen estadounidense como Boeing y SpaceX se asociarán a la misión. Luego, en 2022 Artemisa 2 realizará un vuelo tripulado alrededor de la Luna, y en 2024 se espera que astronautas hombres y mujeres caminen sobre la superficie lunar.

Repercusiones

“Estas misiones son emprendimientos de toda la humanidad, no de un país solo. La NASA está interesada en sumar países con intereses comunes, como lo es la exploración pacífica del espacio, con lo cual no dudo de que habría mucho interés en sumar a la Argentina en el proyecto”, indicó desde Estados Unidos el argentino Pablo de León, director del Laboratorio de Vuelos Espaciales Tripulados y profesor de Estudios Espaciales de la Universidad de Dakota del Norte, quien está trabajando en los prototipos de las bases que la NASA planea instalar en la Luna. 

“Así como tuvimos en su momento la oportunidad de participar en la Estación Espacial Internacional y la rechazamos –agregó De León–, ahora tenemos la oportunidad de participar en esa nueva aventura de exploración humana del cosmos y no la podemos perder. Los argentinos tenemos mucho que aportar para un proyecto así, desde el diseño de instrumentos hasta el desarrollo de experimentos”. 

Por su parte, el director del Planetario Ciudad de La Plata, Diego Bagú, consideró que “sería fundamental participar y no dejar pasar la chance de haber recibido semejante invitación”. Además, el astrónomo destacó la actividad espacial argentina a lo largo de los años y la calidad intelectual del recurso humano que podría contribuir a la misión. “Ojalá la dirigencia política esté a la altura de semejante propuesta y Argentina pueda sumarse”, indicó. 

Para el 20 de julio de 1969, momento en que la NASA lograba por primera vez que seres humanos caminaran por la Luna, Argentina ya contaba desde 1960 con la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (antecesora de la Conae), que trabajaba con cohetes sondas e instaló una antena en la localidad bonaerense de Mar Chiquita para recibir información de los satélites Landsat de Estados Unidos. Además, en 1967 Argentina logró ser el cuarto país en enviar a un ser vivo en un cohete, con el viaje del ratón Belisario, que alcanzó una altura de 25 kilómetros. “El respeto que hoy se tiene hacia las capacidades de la industria espacial argentina es algo que se ha logrado a partir de muchos años de trabajo”, concluyó Kulichevsky. 

 Lo que dejó la exploración espacial 

“La llegada del hombre a la Luna fue una inspiración para los distintos países al ver que se podía llegar y tener logros tecnológicos impensados. Fue un desarrollo de superavanzada, como el de los soviéticos al poner el primer hombre en el espacio y lanzar el primer satélite artificial, el Sputnik”, definió el director ejecutivo de la Conae, Raúl Kulichevsky, al cumplirse los cincuenta años de la llegada del hombre a la Luna. 

El ingeniero enumeró algunos elementos hoy comunes en la vida cotidiana que fueron desarrolladas para la industria espacial, como el velcro, que fue diseñado por primera vez para los trajes espaciales; el teflón que se utiliza en sartenes como superficie antiadherente, los sistemas de posicionamiento global como el GPS, y el electrocardiograma. “Hay un impacto de muchos desarrollos del área espacial en cosas que usamos todos los días”, señaló. También, la invención de herramientas que funcionan a batería, sin cables, los sistemas de purificación de agua y los alimentos liofilizados, que pueden conservarse durante mucho tiempo.


Hacia el sueño de la Agencia Espacial Regional 
por Conrado Varotto 


Poner un hombre en la Luna es una clara demostración de lo que se podría denominar un “gran proyecto unificador”. Proyectos que, si bien requieren de grandes inversiones, movilizan el corazón y la mente de sociedades en su conjunto, acarreando simultáneamente beneficios socio-económicos de gran magnitud. Y eso ocurrió particularmente con la sociedad americana, en aquella época muy dividida en otras cuestiones.   

Nuestra agencia espacial (Conae) desarrolla el Programa 2Mp, destinado a educar en temas espaciales a chicos y jóvenes entre los 8 y 16 años. Siempre los más inquietos resultan los pequeños, son los que ante eventos como las misiones a los planetas preguntan: “¿Y nosotros?”. La respuesta sencilla sería que esos proyectos son de mucha envergadura, para países con grandes recursos, o parecida. Por supuesto, tienen esas características. Pero qué pasaría si lográramos concretar la Agencia Espacial Regional, un símil de la Agencia Espacial Europea, que uniera a los países de nuestra región en un proyecto espacial de gran magnitud. Un proyecto cuyos requerimientos científico-tecnológicos fueran desafiantes, en el límite del conocimiento. China, en ingreso per cápita, está en el valor promedio de los países de nuestra región e India bastante por debajo y, sin embargo, encaran este tipo de proyectos. ¿Por qué lo hacen? Por la simple razón de que son conscientes de que, como decía Bernardo Houssay: “Los países ricos lo son porque dedican dinero al desarrollo científico-tecnológico. Y los países pobres lo siguen siendo si no lo hacen. La ciencia no es cara, cara es la ignorancia”. 



Fuente: perfil.com y perfil.com

lunes, 22 de julio de 2019

India despega hacia la Luna
El país asiático lanza la 'Chandrayaan 2', en su misión espacial más ambiciosa para explorar el polo sur del satélite.
por Nuño Domínguez


Momento del despegue del 'Chandrayaan-2' desde Sriharikota (India). INDIAN SPACE RESEARCH ORGANIZATION (ISRO)

India ha lanzado hoy la nave Chandrayaan 2 con la que el país intenta convertirse en el cuarto país del mundo que posa un aparato en la Luna. La misión es una nueva muestra del pujante programa espacial indio, pues está desarrollada en su práctica totalidad en este país, que ya envió una nave orbital a la Luna, la Chandrayaan 1, en 2008.

La Chandrayaan 2 ha despegado sobre las once y media hora peninsular española. Está previsto que su viaje hasta el satélite dure dos meses. Primero la nave se quedará realizando varias órbitas en torno a la Tierra mientras los ingenieros de la misión comprueban que todos sus componentes funcionan como es debido. Las órbitas serán cada vez más elípticas hasta que en la última se encenderán los propulsores para salir en línea recta hacia la Luna. Tras completar los más de 380.000 kilómetros que nos separan del satélite la nave será atraída por la gravedad lunar y quedará anclada en su órbita completando vueltas cada vez más cercanas a la superficie hasta llegar a una altura de 100 kilómetros de la superficie.

Del módulo orbital se desprenderá el vehículo de alunizaje Vikram, llamado así en honor del padre del programa espacial indio Vikram Sarabhai, fallecido en 1971. Esta parte de la misión es la más delicada y la que ha supuesto un importante reto tecnológico para el país. Originalmente esta era una misión conjunta con Rusia, que debía aportar el módulo lunar. Tras el desastre de Fobos-Grunt, la misión rusa dirigida a Fobos, uno de los satélites de Marte, para recoger muestras de su superficie y regresar, la agencia espacial rusa se retiró del proyecto indio, según The Hindu. India siguió adelante con su propio proyecto de aterrizaje, lo que supuso un retraso sobre los planes iniciales.

El destino de la misión es una llanura situada entre Manzinus C y Simpelius N, dos cráteres situados cerca del polo sur de la Luna. Tras el alunizaje, está previsto que salga de las entrañas del Vikram un pequeño rover, un vehículo de seis ruedas que se deslizará por una rampa hasta la superficie lunar y podrá recorrer una distancia de medio kilómetro. El vehículo, bautizado como Pragyan (sabiduría en sánscrito), similar en concepto al que China envió a la cara oculta de la Luna dentro de su misión Chang’e 4, lleva cámaras e instrumentos científicos y solo puede comunicarse con el módulo lunar, que a su vez enviará los datos al módulo orbital y este, a la Tierra. Está previsto que el módulo lunar y el Pragyan estén operativos durante 14 días.

Si la misión tiene éxito, India habrá logrado un importante hito en su carrera espacial, pues hasta la fecha solo EE UU, Rusia y, este mismo año, China, han conseguido posar una nave en la superficie de la Luna.



Fuente:  elpais.com
Sevilla y sus fantasmas
En el convento de Santa Inés se produce una de las más famosas apariciones producidas en Sevilla y recogidas por la historia y las letras de la ciudad
por José Manuel García Bautista




Es curioso como a veces hay determinados lugares que actúan como poderosos imanes para este tipo de fenómenos, los monasterios y viejos conventos son los más activos en este sentido, así en el convento de Santa Inés se produce una de las más famosas apariciones producidas en Sevilla y recogidas por la Historia y las Letras de esta ciudad. Ocurrió durante una Misa del Gallo, el organista murió cuando estaba tocando una pieza dejándola a medio acabar... Al año siguiente su fantasma volvió a retomar aquellos acordes para concluir la pieza inacabada... Ese organista era Maese Pérez y su historia o leyenda la populariza el poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer.

Daniel Ortiz Mínguez, era un precursor –junto al psicólogo José Luis Hermida- de las investigaciones y sociedades de investigación en Sevilla, a ellos se les debe la fundación en la década de los 80 de la Sociedad Científica “Andrómeda”, con base en el Colegio de Médicos en la avenida de la Borbolla y cuyo principal interés se centraba en la investigación en inmuebles encantados, fenomenóloga ufológica en Sevilla y experiencias cercanas a la muerte. A Daniel Ortiz se le debe la publicación de algunos de sus casos y experiencias en el diario “El Correo de Andalucía”. La que les vamos a narrar nos la contó al abrigo del calor sevillano del mes de Agosto...

Si sigue caminando más allá de nuestro ayuntamiento y se adentra en el mítico barrio de Santa Cruz les contaremos una historia “oficialmente imposible” sucedida en uno de los bellos inmuebles que jalonan este emblemático barrio. Justo comienza allá donde acaba el mayor templo iniciático de la ciudad: la Catedral. Al salir de ella se encontrará con la plaza de la Virgen de los Reyes, en cuyo centro se encuentra una refrescante fuente y a su derecha el bello palacio arzobispal de Sevilla, no pierda detalle de este edificio. Edificado sobre los restos de un conjunto termal de época romana, la primera edificación se debe a don Remondo de Losana allá por mediado del siglo XIII, sin embargo fue una reforma del siglo XVI la que le da su impresionante aspecto actual cuya vida se centra en torno a dos patios de estilo manierista. Nos llamará la atención su portada de estilo barroco sevillano obra de Lorenzo Fernández de Figueroa y Diego Antonio Díaz en el siglo XVIII, de la misma aparte de sus increíbles adorno destaca el color amarillo albero y rojo sangre de toro tan característico en una ciudad como la que centra el eje y pieza angular de este libro: Sevilla.

La calle que se adentra empinada en pleno corazón del barrio de Santa Cruz es la calle Mateos Gagos, si se siente cansado no dude en reponer fuerzas en el bar “Las Columnas”, no hace falta que le indiquemos donde está, lo sabrá encontrar en esta calle... Pues justamente en uno de los recovecos de este barrio, que debe su nombre a la proximidad de la parroquia de Santa Cruz, un claro ejemplo del mudéjar en la ciudad que no debe dejar de visitar y que además fue edificada sobre la vieja sinagoga ubicada en el lugar, con la ocupación francesa en 1811 se destruyó este templo quedando en su lugar la plaza de Santa Cruz, así además aquí estuvo localizada la antigua Judería hispalense. Por desgracia el saber de la comunidad judía en Sevilla cayó en desgracia allá por 1483 y buena parte de su población buscó lugares menos belicosos contra ellos para vivir, la sinrazón no parece haber evolucionado con el paso de los tiempos, ni para unos ni para otros...

Del laberinto que forman sus calles le recomendamos una visita a la plaza de los Venerables así como al Hospital de los Venerables, la plaza de las Cruces o la de Doña Elvira, usada como Corral de Comedias y donde emergió con fuerza el amor imposible de don Juan Tenorio y Doña Inés de Ulloa. En nuestro transitar por sus angostas calles llegamos hasta la calle Lope de Rueda donde encontramos varios edificios señoriales y donde nuestro ya fallecido contertulio nos comentaba que tuvo la oportunidad, en el incomparable marco del Barrio de Santa Cruz, de investigar un impresionante caso poltergeist: “Acudimos una noche un equipo multidisciplinar de la Sociedad “Andrómeda” y entrevistamos varios veces a lo afectados por aquel duende burlón, queríamos saber si era un fenómeno aislado o si por el contrario había un fenómeno de fantasmogénesis asociado a todo lo que ocurría en el interior.

Sea como fuere lo que allí pasaba era impresionante, desde lámparas que se movían solas columpiándose sobre su eje en el techo al estilo del caso Rosenheim que estudiara el parapsicólogo Hans Bender, como desplazamiento de objetos, una ingente cantidad de fenomenología añadida de tipo paranormal como la presencia de olores extraños y putrefactos, grabación de sonidos psicofónicos que pudieron ser enviados a Germán de Argumosa y la constatación expresa de que todos estos fenómenos se debían a hechos inherentes en el edificio”. De esta forma tan académica el profesor don Daniel Ortiz Mínguez (como gustaba que lo llamaran) narraba su aterradora experiencia en aquel inmueble de este embriagador lugar. Desde luego en primavera, con el aroma de azahar coloreando el ambiente y la tibia temperatura nocturna adornando la ciudad cualquier hecho milagroso puede ser posible.

En la calles de este turístico lugar encontrará una singular, es la calle de las Cruces o la calle de Santa Teresa cuna de la Casa Museo de Murillo y salimos nuevamente a la calle Mateos Gago, desde donde miraremos a la esbelta dama que custodia Sevilla y cuya sombra alargada cubre los límites de esta singular calle. Cerca de donde nos encontramos localizamos el colegio de San Isidoro, en la calle Mesón del Moro, es aquí donde varios trabajadores municipales lo han visto una extraña presencia, una extraña aparición, una extraña manifestación del más allá de rasgos definidos y definitorios, los que se han encontrado cara a cara con él dicen se trata de un atormentado monje que aún vaga por el interior del edificio como alma en pena por toda la eternidad como su homónimo del ayuntamiento.

Allá al fondo, por Fabiola... ¿Por la calle Fabiola? Pues detengámonos antes en esta calle, aquí se enclavaba la sede de la Fundación Lara (Editorial Planeta) e una impotente mansión de la que destacaba su fachada rosada y sus amplios portones de fina madera coronado por el escudo de armas de la casa, todos la llaman “Casa Fabiola”. Un curioso edificio con una curiosa historia, y es que en su interior, por su patio, por su planta alta, por sus rincones son ya muchos los que han contado la de extraños ruidos y sensaciones que se tienen...

Ángela P. nos comentaba: “lo peor es cuando estás aquí sola y comienzas a escuchar como a alguien que arrastra lo pies y gime, es como el llanto vergonzoso de un hombre que no quiere ser descubierto. Se te ponen los pelos de punta. Luego cuando crees que algo va a aparecer ante ti solo sientes frío, y es que esta casa nunca ha sido precisamente muy cálida, al revés, su patio y los techos o la propia construcción hace que se muy fría. Otras veces te llegan olores extraños, como a algo que se quema, como a cera quemada, te levantas y sigues ese olor extraño pero no tiene solución ya que no hay nada que lo explique. No más impresionante es cuando algunas puertas del piso superior se comienzan a abrir y a cerrar y sientes los portazos, no es que sean todas a la vez, al día es una nada más o como mucho dos, pero tú sabes que allí todo está cerrado y que no hay nadie... ¿por qué suena entonces? ¿Quién las abre o las cierra? Da miedo, la verdad. Las luces o los monitores de los ordenadores también hacen de las suyas y cuando en invierno se hace de noche antes y a las seis es de noche y no ves nada y las luces fallan el susto es grande... La verdad es que aquí te sientes acompañada por alguien, aunque sepas que estás sola”.

Manuel D. nos comentaba al respecto de nuestras sigilosas investigaciones: “Aquí dicen que está el espíritu de uno de sus viejos dueños, un inglés, que sentía morriña de su casa y que dicen que tras morir en Inglaterra un perro de la familia, que le tenía mucho cariño, se puso a aullar aquí en Sevilla al mismo tiempo que él se moría, cuando acabó de aullar también murió... No sé, eso dicen pero la verdad es que dentro de la casa pasan cosas raras, a mí me da un poco de miedo quedarme ahí dentro”.

Y es que la ubicación de esta casa es nuevamente estratégica dentro del casco antiguo de Sevilla, ubicada entre la calle Aire, Madre de Dios y Ximénez de Enciso, debe su nombre a la novela de Nicholas Patrick Wiseman, obispo de Westminster (nada más y nada menos), llamada “Fabiola” (1854). Pero lo mejor de todas las brumas que envuelven a esta historia es que en el número 5 de esa calle nació el autor de esta novela, Nicholas Patrick Wiseman, por qué allí vivía su familia y donde ha estado, hasta hace bien poco, la “Fundación José Manuel Lara”... ¿Casualidades? Como verán el camino de la casualidad más allá de la mera coincidencia...

Cuando pase junto a la casa no se pierda un elemento típico de la ciudad: las ruedas de molino incrustadas como botarruedas en las fachadas de los edificios, su visión te transporta a otra Sevilla, a otro tiempo...

Y en la calle Fabiola giraremos a la izquierda y llegaremos a un lugar ya visitado en nuestra visita por los edificios y casas encantadas de Sevilla, se trata de un edificio ubicado en la calle Federico Rubio, es el Instituto Británico o el Consulado de Australia, aquí narrábamos, en la primera entrega de estas guías dedicada a la Sevilla más oculta y secreta, como se habían producido una serie de hechos inquietantes y del todo punto sin explicación, pues al hilo de todo ello un lector quiso compartir con nosotros esta experiencia que les vamos a narrar, les ocurrió a Manuel y a Rocío, y he aquí nuestro testimonio de gratitud hacia ellos: “le sucedió a mi novia Rocío incluso antes de conocernos o de poder leer vuestro primer libro, era cuando ella estudiaba en el Instituto Británico y coincide con lo que vosotros contáis, ella me lo contó antes de leerlo y cuando lo leímos los dos juntos, se le pusieron los pelos de punta. Ella cuenta que cierto día que llegó antes se metió en la biblioteca (que está en la parte superior) y se puso a repasar, de momento escuchó pasos y recogió sus cosas pensando que ya iban a empezar las clases para irse a una de ellas, incluso la puerta llegó a abrirse un poco y cuál fue su sorpresa que cuando salió al pasillo, no había nadie...” Y es que alguien estaba haciendo compañía aquella tarde a nuestra protagonista, tal vez en una velada invitación a ser testigo del prodigio, de un nuevo y aterrador prodigio...

Relacionado con la aparición espectral en el Instituto Británico encontramos una noticias publicada en el diario “The Miami Herald” (Estados Unidos) el 23 de Marzo de 1969, su autor es J. Edward Thomas que fuera director del Instituto Británico en Sevilla, según nos cuenta él mismo en el citado artículo en el edificio varios profesores y alumnos vieron al fantasma de una mujer vestida con traje de época, de 1920, descendiendo por la escalera principal y desapareciendo por la puerta que daba a la capilla que en la actualidad está tapiada, en otras ocasiones lo hacía nada más bajar de la escalera. Según las declaraciones de Mr. Edward Thomas el espíritu que mora en el edificio podría tratarse del perteneciente a la señora Fernández Murube que se suicidó allí mismo en el primer tercio del pasado siglo XX. Allá por 1972 se realizaron diferentes investigaciones parapsicológicas en el edificio siendo el investigador José González Chaves el que logró grabar extraños ruidos, en su magnetófono, que podríamos entender como psicofonías o voces del otro lado...

Y permítanos que sigamos caminando de la mano junto a usted por las calles del barrio, estamos cerca de la facultad de Relaciones Laborales, en la calle Madre de Dios, en la que los vigilantes de seguridad, en el año1998 narraban una serie de experiencias que habían tenido en el interior del edificio. Un edificio del que destaca, nada más entrar, su frescor y también el patio central en el que indefectiblemente desembocan todas y cada una de las aulas del edificio.

Allí por las noches y al cerrar sus puertas, al abrigo de la oscuridad y la noche, se desataba una tormenta de ruidos extraños y alaridos pavorosos, inquietaba a los esforzados trabajadores de la noche, acabadas las clases, por que aquellos ruidos –en boca de sus protagonistas- “no podían ser de este mundo”. Se trataron de buscar explicaciones, se fumigó el edificio para evitar plagas y respuestas, y sin embargo aquellos ruidos se mantenían... ¿Qué eran? ¿A qué se debían? No lo sabremos pero una noche, víctima de la sugestión o el miedo, uno de nuestros testigos nos narró como desde la planta baja observó el paso de una dama resplandeciente por la planta primera del edificio, una dama que caminó serena hasta el otro extremo del pasillos para desaparecer como desaparece un sueño.



Fuente:  elcorreoweb.es
Histórico: La Universidad de La Plata abre la carrera de Ingeniería Aeroespacial
Lo anunciaron desde la Facultad de Ingeniería de la UNLP. Es la primera vez que una casa de altos estudios incorpora la carrera en la oferta académica. La relación histórica de la universidad con el área y el antecedente de la UNSAM.


Nueva oferta académica en la Universidad de La Plata para fortalecer el desarrollo aeroespacial.


Por primera vez, la Universidad de La Plata incorporará la carrera de Ingeniería Aeroespacial dentro de su oferta académica. Fue la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Plata la que hizo el anuncio. 

La nueva propuesta formativa reemplazará la carrera de Ingeniería Aeronáutica, aprobada en 1942, donde se han formado más de mil Ingenieros Aeronáuticos que desempeñan su profesión en área Aeronáutica y en la Aeroespacial. 

Vehículos espaciales 

Esta iniciativa busca formar profesionales capacitados en diseñar, calcular y proyectar aeronaves, vehículos espaciales y toda máquina de vuelo, plantas propulsoras y auxiliares aeronáuticas y espaciales, sistemas de control aeronáuticos e instalaciones aeroportuarias. 

La modificación de la denominación de la carrera de Aeronáutica al de Ingeniería Aeroespacial, se formalizó en la resolución 966/2019 del Ministerio de Educación, Cultura Ciencia y Tecnología, y se fundamenta en que desde los años 50 las carreras de Ingeniería Aeronáutica han venido desarrollando en paralelo temas aeronáuticos y espaciales entre sus graduados. 

La Facultad de Ingeniería de la UNLP, a través del Departamento de Aeronáutica, se destacó por sus investigaciones en motores de cohetes y la participación en proyectos sobre satélites y misiles autopropulsados. 

La iniciativa prevé que los alcances profesionales y el perfil del egresado se vean reflejados en el título. Al mismo tiempo, pretende que los alumnos tomen contacto con el área desde el primer año. 

La formación de ingenieros espaciales en Argentina 

Los egresados de la histórica Ingeniería Aeronáutica de la UNLP son matriculados por el "Consejo Profesional de Ingeniería Aeronáutica y Espacial", creado a mediados del siglo pasado. 

"El Departamento de Aeronáutica de la UNLP fue uno de los primeros en actuar en la actividad espacial. En la década del 60, la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) firmó un convenio con la UNLP para el desarrollo de investigaciones con motores cohetes", explicó el vicepresidente del Área Institucional y director del Centro Tecnológico Aeroespacial de la UNLP, Marcos Actis. 

La actividad espacial con fines pacíficos y de investigación comenzó en forma sostenida con Teófilo Tabanera, ingeniero electromecánico graduado de la entonces Facultad de Ciencias Fisicomatemáticas de la UNLP, cuando en 1951 creó la Sociedad Argentina Interplanetaria. 

Posteriormente, en 1960 fundó la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) y convocó a las universidades del país, entre ellas a la Universidad Nacional de La Plata para que el Departamento de Aeronáutica participase en la actividad espacial. 

Como fruto de esas investigaciones, se generó el Grupo Propulsión, en cuyo seno se construyeron un gran número de unidades propulsoras. 

Años más tarde, en 1968 y por pedido de la Armada Argentina, se realizó un anteproyecto de un motor cohete con propulsantes líquidos. Posteriormente, mediante un contrato con la Fuerza Aérea Argentina, se proyectó y construyó un motor-cohete con propulsantes líquidos, de 1000 kg de empuje. Con el desarrollo de estos dos últimos proyectos la UNLP se erigió en la única universidad del país que realizaba proyectos de motores cohetes de esas características. 

La actividad continuó creciendo y en paralelo se constituyeron los grupos de Control Automático y Guiado, Estructuras, Fluidodinámica, Vibraciones y Materiales, que permitieron la concreción de otros trabajos para la CNIE. 

De la propulsión al desarrollo satelital 

En la década del ´90, la universidad consiguió un convenio con la Comisión de Actividades Espaciales (CONAE) para realizar investigaciones científicas y tecnológicas sobre satélites argentinos. A través del tiempo, los grupos fueron transformándose y acomodándose a las necesidades nacionales espaciales. 

"Los egresados de la carrera de Ingeniería Aeronáutica de nuestra facultad, han participado ininterrumpidamente en el campo espacial en distintas instituciones del país y del exterior" explicó Actis. 

Entre ellos puede mencionarse la participación de Leonardo D´Atorre en el programa Apolo hasta las actuales participaciones de los Ing. José Luis Leofanti en Ariane Space en el tema lanzadores y satélites o del Ingeniero Luis Genovese, Gerente de Proyecto de los Satélites Arsat 1 y 2 en la empresa INVAP. 

Actis destacó la importancia del rol estratégico de estas áreas y concluyó que "Argentina tiene que ser un país desarrollado en tecnología de punta". 

El grupo de ensayos GEMA 

Por su parte el Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA) de la Facultad de Ingeniería de la UNLP participó en los proyectos de los satélites argentinos SAC-A, SAC-B, SAC-D/Aquarius- participando en la construcción de cuatro de los cinco instrumentos argentinos llevados en el SAC-D- ARSAT I y II y SAOCOM 1A y 1B. 

El GEMA intervino además en el desarrollo de los vehículos lanzadores experimentales (VEX) 1A, 1B, 5A y 5B, antecesores del vehículo lanzador Tronador II, participando en el desarrollo de todos los vehículos lanzadores llevados adelante por la CONAE, a través de VENG SA. 

El proyecto Tronador forma parte del programa "ISCUL" (Inyector Satelital para Cargas Útiles Liviana). Se participó en el proyecto integral para el desarrollo de la ingeniería de detalle de la estructura, mecánica, sistemas auxiliares y GSE mecánico del vehículo Tronador II, incluyendo los componentes del segmento Tierra (plataforma, torre y transporte) y se desarrollaron los procedimientos de integración mecánica, estructural y de servicios. Los Vex 1A y 1B fueron integrados en instalaciones del GEMA en la Facultad. Los mismos laboratorios donde se desarrollan todos estos procesos sirven para la enseñanza de grado y postgrado. 

Al proyecto del vehículo Tronador se incorporaron el "Laboratorio de Capa Límite y Fluidodinámica" (LACLyFA) y el "Grupo de Fluidodinámica Computacional" (GFC). Estos tres grupos de trabajo integran el Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA), en el que trabajan más de 100 personas, entre ingenieros, técnicos y alumnos. Su principal actividad es el desarrollo tecnológico espacial, la producción industrial y formación de recursos humanos, constituyendo un centro de vanguardia de la Facultad de Ingeniería de la UNLP. 

El antecedente de la UNSAM 

Si bien la Universidad de La Plata fue la institución académica que estuvo ligada al desarrollo espacial en nuestro país, el primer antecedente surgió y culminó en la Universidad Nacional de San Martín, con la Ingeniería Espacial. 

La carrera, abierta en el primer cuatrimestre de 2016, obtuvo la mayor cantidad de inscriptos en la Escuela de Ciencia y Tecnología de esa casa de altos estudios. El total llegó a 220 para la primera cohorte. 

Ese mismo año se creó, de hecho, el Instituto Colomb, un espacio de investigación en tecnología satelital, a partir de un convenio entre la universidad y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) firmado en 2015. 

La guerra de las galaxias 

Sin embargo, a comienzos del ciclo lectivo 2017, se cerraron las inscripciones para nuevos ingresantes hasta lograr un convenio con la CONAE que permitiera articular la carrera con dicha institución en lo referente a docentes y laboratorios. 

Desde entonces, no ingresan nuevos estudiantes porque no se aprueba el plan de estudios, debido a reclamos de incompatibilidades con los alcances de Ingenería Aeronáutica por parte, justamente, de la Universidad de La Plata. 

La disputa administrativa entre ambas casas de altos estudios por las incompatibiidades de la Ingeniería Espacial de la UNSAM tuvo, desde el inicio, el antecedente de la relación de la Universidad de La Plata con el área y la emergencia de la flamante carrera, hoy.



domingo, 21 de julio de 2019

El robot olvidado en la Luna en 1970 que desmiente las teorías conspirativas
Por Alejandro Álvarez (h)


La Tierra, desde un satélite de la NASA

Los Estados Unidos emergieron de la Segunda Guerra Mundial como la potencia indiscutida. Militar, económica y científicamente se sentían muy superiores, especialmente frente a su nuevo contendiente por la supremacía política del mundo, la Unión Soviética (URSS). Tenían razones de sobra para sentir un orgullo nacional sin límite: habían contribuido de manera fundamental a la derrota del nazismo y casi en soledad derrotaron a Japón en el teatro de operaciones del Pacífico; allí demostraron al mundo su superioridad tecnológica al lograr hacerse con el control del poder del átomo y lo probaron lanzando la primera y la segunda (y únicas hasta ahora) bombas atómicas utilizadas contra población enemiga en una guerra.

Inmediatamente después de la rendición de la Alemania nazi, y pasados los primeros momentos de aparente concordia, los dos gigantes de la posguerra comenzaron con recelos, desacuerdos y enfrentamientos más o menos solapados. Los soviéticos cerraron completamente su zona de ocupación en Europa -la famosa "cortina de hierro"- y el presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman, anunció el 12 de marzo de 1947 la que conocemos como "Doctrina Truman" para contener y combatir la expansión de la influencia soviética en todo el mundo. Se popularizó a partir de entonces el uso del término "Guerra Fría" entre los columnistas de la época para describir esta disputa por la supremacía mundial sin llegar al enfrentamiento directo.


El diario soviético Pravda anuncia la puesta en órbita del Sputnik


La seguridad y el orgullo norteamericanos quedaron por el piso cuando el poder y la tecnología soviética les aplicaron un golpe terrible. El 4 de octubre de 1957 la URSS logró colocar en órbita el primer satélite artificial de la historia. La paranoia y la desesperación se apoderaron del público, los medios y los políticos estadounidenses. El cine, la televisión, los periódicos y la gente en general no hablaban de otra cosa. Todas las noches miraban al cielo buscando al Sputnik –literalmente, "compañero de viaje"– que se atrevía a sobrevolar, solitario y triunfante, el sagrado territorio de los Estados Unidos. Con su aspecto futurista, una esfera plateada con antenas, y su característica señal de radio que emitía sistemáticamente y podía ser captada por cualquier radioaficionado, el ánimo estadounidense estaba por el piso. 


Laika, el primer ser vivo terrestre en viajar al espacio (AFP)


Un mes más tarde, sin tiempo para recuperarse ni un poco del primer golpe, llegó el segundo. La URSS anunció el lanzamiento exitoso del Sputnik 2, con el agregado de que llevaba a la perra Laika a bordo, el primer ser vivo terrestre en orbitar la Tierra. Recién tres meses más tarde fue puesto en órbita el satélite de prueba Vanguard por los estadounidenses. Jrushchov, premier de la URSS, lo ridiculizó comparándolo con un "pomelo". La carrera espacial ya formaba parte fundamental de la política, el prestigio y la estrategia de la Guerra Fría.

Estados Unidos reaccionó inyectando los fondos necesarios para alcanzar y superar a los soviéticos. En 1958, el presidente Dwight Eisenhower fundó la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio -NASA por sus siglas en inglés-, que comenzó a funcionar el 1 de octubre de ese año.


El astronauta soviético Yuri Gagarin fue el primer hombre en viajar al espacio.

El honor y el prestigio estadounidenses no pudieron ser restaurados por un retraso de apenas 23 días. Ese tiempo les faltó para ganar la carrera por poner el primer hombre en órbita. En consecuencia, el 12 de abril de 1961, a bordo de la nave Vostok 1, el astronauta soviético Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en viajar al espacio.

Recién el 5 de mayo de 1961, Estados Unidos envió a Alan Shepard en un vuelo suborbital a bordo de la cápsula Mercury Redstone 3, y Jrushchov volvió a reír calificándolo de mero «salto de pulga». La nave de Shepard alcanzó una altitud de 187 km, en un vuelo que duró 15 minutos, frente a los 357 km de altura máxima y la hora y 48 minutos de Gagarin. Claramente, el marcador era muy malo para Estados Unidos. Estaban perdiendo.


Alan Shepard, primer astronauta estadounidense en el espacio.

Pero quedaba el premio mayor, una última carta para restaurar el honor: ser los primeros en pisar la Luna. La carrera se volvió frenética: prácticamente todos los meses se conocía un nuevo logro soviético y casi al mismo tiempo un avance norteamericano. Los medios y la población del mundo seguían el tema con un interés, diríamos nosotros, "futbolístico". Los columnistas especulaban, los militares se alarmaban, y los niños –incluso los estadounidenses- soñaban con ser Gagarin.


Yuri Gagarin en un afiche que demuestra la importancia simbólica y propagandística que la Unión Soviética le daba a la carrera espacial.

Recién cuatro meses después del lanzamiento del Sputnik 1, Estados Unidos consiguió lanzar poner en órbita su primer satélite, el Explorer 1. Durante ese tiempo se habían producido varios lanzamientos fallidos, cuyos fracasos fueron ampliamente difundidos, de los cohetes Vanguard desde Cabo Cañaveral. Mientras en la carrera a la Luna ya la URSS llevaba una clara ventaja tras el éxito soviético de colocar el primer satélite en órbita, los estadounidenses centraron sus esfuerzos en enviar una sonda a la Luna. El programa "Pioneer" fue el primer intento.


La Vostok, la nave que llevó a Yuri Gagarin al espacio.

El programa soviético "Luna" empezó a funcionar con el lanzamiento de la "Luna 1" el 4 de enero de 1959, convirtiéndose en la primera sonda en llegar a la Luna. Además del programa "Pioneer", los estadounidenses, tenían el "Ranger", el "Lunar Orbiter" y el robótico "Surveyor", con el objetivo de buscar lugares de alunizaje para el Programa "Apolo", que apuntaba al mayor logro de la carrera espacial, el de más alto costo y mayor riesgo, con el cohete más grande y pesado jamás construido: llevar a una tripulación humana hasta la Luna.


Alan Shepard, con el logo de la NASA en su traje. Luego de unos primeros ensayos de vuelos espaciales, los estadounidenses se centran en la misión más difícil: enviar una nave tripulada a la Luna.

El nuevo presidente, John Kennedy, y su vice Lyndon Johnson, buscaron un proyecto espacial que capturara la imaginación de la gente. El nuevo Programa "Apolo" reunía los requisitos y prometía vencer tanto las resistencias de quienes defendían gastar ese presupuesto en programas sociales como de aquellos que exigían orientarlo a un proyecto más claramente militar. Kennedy y Johnson consiguieron cambiar la opinión pública: hacia 1965, el 58 por ciento de los estadounidenses apoyaban el proyecto "Apolo", en contraste con el 33 por ciento de 1963. 


La revista Time le dedicó su tapa a Gagarin. Signo del impacto causado por este logro soviético.

Después de que Johnson se convirtiera en presidente, en 1963, el apoyo al programa no sólo continuó sino que se incrementó al ritmo de la información que indicaba que la URSS estaba también tras el premio mayor. Sin embargo, los soviéticos, a pesar de haber ya construido un módulo de alunizaje y seleccionado los cosmonautas para la misión a la superficie lunar, diversificaron su programa espacial que comenzó a tener un carácter cada vez más militar. Debido a esto, y a los sucesivos fracasos de lanzamiento del cohete N1 soviético en 1969, los planes para el alunizaje tripulado sufrieron primero varios retrasos y más tarde una postergación indefinida.

Las teorías conspirativas

Para muchos autores, quizá un poco conspirativos, y para mucha gente por todo el mundo, el alunizaje norteamericano, que tuvo lugar el 20 de julio de 1969 y que la televisión transmitió en vivo, fue un montaje cinematográfico. Numerosos especialistas y científicos reconocidos han gastado horas y horas explicando con argumentos y datos muy variados la veracidad del viaje a la Luna. Una gran cantidad de gente sigue dudando, y con razón, teniendo en cuenta cierto oscurantismo de algunos aspectos del programa espacial norteamericano.


El momento en que Neil Armstrong pone el pie en la Luna.

El argumento, al estilo de la serie "Expedientes X", de que un todopoderoso gobierno de EEUU, amparado en las sombras y el secreto, conspira para fabricar u ocultar hechos, prevalece. La cultura popular, el cine, los videos de internet y hasta canales especializados en documentales reproducen esta visión conspirativa.

Pero cuando parecía ya una causa perdida convencerlos, la vieja URSS vino a demostrar, sin lugar a dudas, lo contrario. Además, es imposible pensar que la desaparecida Unión Soviética pudiese haber participado de semejante engaño. 


El robot Lunokhod 1 (“caminante lunar”) que los soviéticos enviaron a la Luna en el año 1970, después de la misión estadounidense Apolo 11.

Podrán decir los escépticos que no hay pruebas ni testigos porque la URSS desapareció. Pero se equivocan: hay un testigo "vivo" privilegiado que, desde la mismísima Luna, nos confirma la realidad de los hechos. El 10 de noviembre de 1970 la misión "Luna 17" de la URSS se puso en marcha y llevo al robot Lunojod 1 a la Luna. Fue el primer aparato automático que se controló a distancia fuera de la tierra, hecho que lo convierte en un logro histórico. El robot recorrió más de 10 km entre el 17 de noviembre de 1970 y el 14 de septiembre de 1971, permaneciendo operativo durante más de 300 días, transmitiendo a la Tierra más de 20.000 imágenes televisivas y 200 vistas panorámicas de una zona de más de 80.000 metros cuadrados. Finalmente, en octubre de 1971, el robot dejó de funcionar, debido al agotamiento de la pila isotópica de la calefacción del equipo de instrumentos, con el consiguiente congelamiento del mismo. Fue olvidado, y su ubicación, tras el caos administrativo al desaparecer la Unión Soviética, es desconocida. Una chatarra soviética más en el áspero suelo lunar. 


La consola del robot soviético Lunokhod 1.

Pero en 2010 el Lunojod 1 fue localizado por la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter, que orbitaba la Luna mapeando su superficie. Esta información llego a oídos de Tom Murphy, profesor asociado de física de la Universidad de California en San Diego, y el 22 de abril, él y su equipo, enviaron pulsos de luz láser desde el telescopio de 3.5 metros en el Observatorio de Apache Point en Nuevo México hacia la posición del recién encontrado robot soviético. Según consta en el informe de la NASA, el doctor Tom Murphy señaló: "Rápidamente verificamos que la señal era real y descubrimos que era sorprendentemente brillante, al menos cinco veces más brillante que el otro reflector soviético, el del Lunokhod 2, al que habitualmente enviamos pulsos de láser. La mejor señal que hemos visto de Lunokhod 2 en varios años de esfuerzo es de 750 fotones de retorno, pero obtuvimos unos 2.000 fotones de Lunokhod 1 en nuestro primer intento. Tiene mucho que decir después de casi 40 años de silencio". 

En consecuencia, tenemos allí un robot soviético que responde a las comunicaciones, independientemente de quien la emita. Ya que, pobre, aun no sabe que sus creadores ya no existen, que la URSS ya no enviará más a nadie. Ningún aficionado a las conspiraciones puede decir que no existe o que está controlado por EEUU. Pues bien, resulta que nuestro amigo en la Luna transmitió, entre sus muchas fotografías y videos, pruebas de la presencia norteamericana, lo cual fue recientemente confirmado por uno de los técnicos y operadores soviéticos -aún quedan cuatro con vida- del robot desde la tierra, Viacheslav Dovgán, que vio, desde su puesto de operador de Lunojod 1, las huellas de la presencia de astronautas estadounidenses en la Luna, donde aterrizaron, hace 50 años, el 20 de julio de 1969 en el marco de la misión Apolo 11.


Viacheslav Dovgán, uno de los operadores del Lunokhov 1, habla sobre las huellas del paso de la misión Apolo 11 por la Luna que el robot soviético detectó.

Al panel del operador ruso llegaba un enorme flujo de información y de imágenes desde el Lunokhod 1. "¿Quién dijo que no estuvieron los estadounidenses en la Luna? […] Nosotros lo vimos todo. El país no lo vio, pero somos seis personas, cuatro de ellas están vivas, y nosotros lo vimos", afirmó Dovgán a los medios rusos en noviembre de 2015. 

Paradójicamente, la extinta Unión Soviética es, 50 años más tarde, la fuente irrefutable de la llegada de los norteamericanos de la misión Apolo 11 a la Luna. 

Pequeña digresión: dos décadas después de la puesta en órbita de Lunojod, su diseñador, Alexander Zemurdzhian, colocó un robot para la limpieza de la azotea de Chernobyl, como se puede ver en la miniserie. Los altos niveles de radiación limitaron la efectividad del robot, mientras que Zemurdzhian sufrió quemaduras por radiación.


La noticia del Sputnik en la prensa mundial: la Guerra Fría se trasladaba al espacio.

A 50 años de la misión Apolo 11, que llevó al primer hombre a la Luna, estamos viviendo un renacimiento del interés por el espacio y un renovado gasto de las grandes potencias en la carrera espacial.Parece que el amor por el espacio decae o crece al ritmo de las tensiones internacionales. Hoy vivimos un renovado clima de guerra fría, con más o menos los mismos actores y los mismos conflictos. Todo vuelve, y ahora Washington, a raíz del aniversario de la misión APOLO 11, promete enviar a una mujer a la Luna en 2024: la misión Artemisa, hermana gemela de Apolo. Mientras Israel intentó aterrizar en la Luna en abril pasado, pero la sonda Beresheet no lo logró, China se anotó un éxito muy especial al llevar su sonda robótica Chang'e-4 al lado oscuro de la Luna en enero pasado. A este selecto club pretende ingresar la India, que postergó hace pocas horas el lanzamiento de su sonda lunar Chandrayaan-2, debido a un "problema técnico", su segunda misión a la Luna, con la que pretendía explorar el polo sur del satélite. El problema se detectó 56 minutos antes del lanzamiento. 

Evidentemente la Luna está de moda.

El autor es profesor de Historia Económica (UBA y UNlaM). Fue asesor de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación.



Fuente: infobae.com

viernes, 19 de julio de 2019

Una vidente mendocina buscará a un nene desaparecido hace 22 años: cree que está muerto
Se trata de Verónica de los Santos, quien compartió su macabra hipótesis del caso del chubutense Hernán Soto.


Verónica de los Santos contó los detalles de su teoría en las redes sociales. / Captura

El testimonio de una vidente mendocina será crucial en el rastrillaje de Hernán Soto, un nene que tenía 10 años cuando desapareció el 1 de enero de 1997 en un camping en Chubut. 

A pedido de Marcela Muñoz, la madre del chico, la Fiscalía dispuso que se haga el operativo. La mujer se presentó en el Ministerio Público el 3 de julio, después que la mendocina Verónica de los Santos le compartiera su hipótesis del caso, diera por muerto a su hijo y señalara un lugar en donde se encontrarían los restos de Hernán Soto.

Según Clarín, el jefe de fiscales Juan Carlos Caperochipi delegó a la Brigada de Búsqueda los trabajos de análisis y rastrillajes. 


Hernán Soto, desaparecido hace 22 años en Chubut. | Clarín

En un video que fue compartido en Facebook, la vidente mendocina da por muerto al niño y plantea una hipótesis basada en sus visiones. Asegura que Hernán fue llevado por dos hombres y que murió a causa de sus ataques de epilepsia luego de haber forcejeado con sus captores, que serían pederastas.

"En ese entonces, al norte habría un pequeño lago. Puede ser tema de pedofilia o abuso sexual. Este niño fue secuestrado un par de días. Quizá la intención no era quitarle la vida, pero su enfermedad lo llevó a un paro y por miedo de dejar el cuerpo con huellas fue abandonado en el pequeño lago, que actualmente no sé si puede estar tapado", detalló.

"La justicia tiene todo en sus manos para dar con el desaparecido, la verdad duele y lamento mucho que este pequeño lo hayan tomado por desquite", indicó.

Desde la familia entienden que puede o no haber resultados positivos, pero quieren agotar todas las instancias de búsqueda y la de la vidente es una de las opciones.

Anteriormente, Verónica había participado en el caso de Ricardo Esteban Machuca, un rionegrino desaparecido que desapareció en cotubre de 2017. También, la vidente alcanzó renombre por el caso Sofía Herrera, la nena que desapareció de un camping en Tierra del Fuego en 2008.



Fuente: Los Andes
La investigación de la Comisión advirtió que la "desidia" oficial sometió al "desamparo" a los familiares
ARA San Juan: la Bicameral subrayó la responsabilidad del Gobierno
“Es indudable la responsabilidad política del Gobierno Nacional, a través de su Ministerio de Defensa", planteó el informe de la Comisión del Congreso. Habla de "destratos" hacia los familiares y "ocultamiento" de información.
Por Carlos Rodríguez


Imagen: Adrián Pérez

En el Informe Final de la Comisión Bicameral que investigó el hundimiento del submarino ARA San Juan, se señaló que es "indudable la responsabilidad política del gobierno nacional, a través de su Ministerio de Defensa por esta tragedia que se cobró las vidas de 44 argentinos". Además de centrar la responsabilidad en la cartera a cargo de Oscar Aguad, el titular del cuerpo legislativo, el senador José Antonio Ojeda, le dijo a Página|12 que "también es indudable" que el presidente Mauricio Macri "tiene un grado de responsabilidad " por su condición de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. En el documento se señalaron, además, las "responsabilidades palmarias" de los altos mandos de la Armada. El dictamen fue firmado por los 12 integrantes de la comisión, pero los legisladores oficialistas lo hicieron en disidencia, en todo lo relacionado con las responsabilidades políticas de las autoridades nacionales.

En el caso del ministro Aguad, se puso énfasis en "la falta de las diligencias adecuadas" porque el submarino "se encontraba realizando, según el Poder Ejecutivo Nacional, el mayor ejercicio naval de los últimos 30 años". Ante semejante acontecimiento, no se tuvo en cuenta que la nave tenía "más de 30 averías o fallas técnicas previas a la autorización de la misión encomendada". El informe, que se presentó en el Salón de los Pasos Perdidos, del Congreso Nacional, llegó a su fin luego de 16 meses de trabajo, 80 medidas probatorias, 55 reuniones entre sus integrantes y cerca de 50 declaraciones de testigos calificados.


La presentación del Informe por parte de la Bicameral. Imagen: Joaquín Salguero.

A esto se le sumó el hecho de que el buque "debía ingresar a dique seco, es decir llevarlo a instalaciones portuarias para realizar las revisiones y/o reparaciones correspondientes, cada 18 meses", pero al momento de su partida "llevaba más de 44 meses" sin cumplir con ese requisito indispensable. Esa falencia "limitaba su operatividad en profundidad". Por esos motivos, a partir del 15 de noviembre de 2017 se produjo "una de las mayores tragedias mundiales de la historia naval en tiempos de paz y la más grave para nuestro país tras la Guerra de Malvinas".

Uno de los reproches centrales tiene que ver con "el desamparo al cual fueron sometidos los familiares de los 44 tripulantes, por el destrato, el ocultamiento de lo que verdaderamente estaba sucediendo, lo que llevó al encadenamiento en Plaza de Mayo por la desesperación, la falta de criterio, de profesionalismo y empatía de los responsables políticos del Ministerio de Defensa". En consecuencia, además de su función específica, la Comisión tuvo que "trabajar en la contención de los familiares ante la falta de respuesta del Poder Ejecutivo", representado por el presidente Macri.

"Intentaron que pasara al olvido"

En el informe, la Comisión sostuvo que "los responsables políticos manipularon la verdad de la información a los familiares desde los inicios" porque "ante los indicios de la gravedad de los hechos, en lugar de agilizar sólo dilataron la contratación de la empresa que se dedicaría a la búsqueda de la nave" y las familias tuvieron que permanecer 55 días encadenados, hasta revertir esa situación. Por la actitud asumida, se puntualizó que el gobierno tuvo "la intención de atribuir culpas solo a la Armada Argentina, cuando es el propio Ministerio de Defensa, como autoridad de aplicación correspondiente quien debe velar en todo momento por la seguridad y es responsable de la verificación de toda la estructura bajo su mando". El cuestionamiento llega al punto de afirmar que de no haberse constituido la comisión legislativa "la continuidad de la búsqueda y localización, no hubiera ocurrido". La Bicameral aseguró que el Ejecutivo"intentó que la tragedia del ARA San Juan pasara rápidamente al olvido"

Al analizar qué fue lo que ocurrió, los legisladores aclararon que "es imposible un dictamen definitivo" dado que "no pueden peritarse los restos" del submarino y sus tripulantes, que siguen a más de 900 metros de profundidad, en el Atlántico, con pocas posibilidades de un rescate. Todo indica que el incidente ocurrido comenzó con "un principio de incendio en el balcón de baterías de la proa número 3, que obligó a la desconección de la mitad de su sistema de propulsión".

El problema se complicó porque desde la cadena de mandos "nunca se tuvo comprensión de la gravedad de la situación ni de la exactitud y magnitud de la avería y siempre se confió en el material". Cuando el comandante de la nave pensó que el problema había sido superado, ordenó reconectar el sistema, pero en ese momento se produjo un inconveniente adicional que hizo que "el submarino se precipitara al fondo" del mar. El principio de incendio se pudo haber originado en el ingreso de agua de mar "durante la maniobra de snorkel, o por otra razón, de magnitud tal que deja a la unidad disminuida". Este inconveniente fue notificado a las autoridades del Comando de Submarinos.

La segunda complicación, después del principio de incendio, es la que precipita el submarino al fondo y pudo haber sido consecuencia de la primera, que no había sido controlada en su totalidad. Los expertos que colaboraron con la Comisión "señalan que pudo haber ocurrido que al retirarse la tapa de ingreso al balcón de baterías, la excesiva producción de hidrógeno por el principio de incendio, al liberarse, pudo ocasionar una explosión que dejó sin capacidad de respuesta a la tripulación".


Los familiares fueron maltratados por el gobierno. Imagen: Joaquín Salguero.

Otra alternativa es que "el principio de incendio no estuviera del todo controlado y el retiro de la tapa hubiera provocado la explosión". En cualquiera de las dos opciones "sea la explosión o la contaminación de gas venenoso, se produjo" la complicación "debajo del cuarto de comando donde se encuentra más del 90% de la tripulación, que venía fatigada" por el incidente anterior. Luego la Comisión analizó las causas por las cuales se produjeron los incidentes que terminaron con el naufragio.

En primer lugar no se descartó una consecuencia propia del "contexto general presupuestario que han venido padeciendo las fuerzas armadas desde el mismo retorno de la democracia a la fecha, en desmedro del mantenimiento de sus bienes de capital, armamento, capacitación, estructura y capacidad operativa". Se afirmó en este punto que dicha situación "no ha sido responsabilidad de una sola administración en particular, ni de un único gobierno, ni siquiera de un partido político".

No hubo una correcta supervisión

En el párrafo siguiente, la Comisión parece retrucar lo dicho por el ministro Aguad sobre la supuesta "falta de adiestramiento y capacidad" de la tripulación del ARA San Juan. Por el contrario, resaltan "el nivel de profesionalismo, dedicación y la especial psicología que debe demostrar un integrante de la Armada para formar parte de la fuerza de submarinos". También se destaca "la idoneidad individual que ha sido permanentemente señalada por la totalidad de los testimonios recabados, y ha obtenido reconocimiento en numerosos ejercicios internacionales" realizados por la misma tripulación. En ese sentido, se recordó la forma en que actuaron los marinos del San Juan para superar los inconvenientes que habían surgido durante la travesía que hicieron en julio de 2017, meses antes de la tragedia. Esa actuación quedó asentada en el informe de navegación registrado entre el 1º y el 19 de julio de ese año.

Lo que si "resulta cuestionable y arroja dudas es que existiera una efectiva y correcta supervisión del manejo del material naval, al no verificarse adecuadamente su correcta utilización por parte de quienes lo tuvieran a cargo o debían controlar la forma de utilización de los medios". Esto es así porque "con posterioridad a la reparación de media vida, el submarino navegó en 2016 veintiocho días y tuvo 488 horas de inmersión con 3.105 millas náuticas", mientras que en 2017 "tuvo 53 días de navegación, 804 horas de inmersión y navegó 5.464 millas". En esas navegaciones "fueron constatadas distintas novedades y requerimientos de obra en diferentes etapas. Varias de esas por su complejidad requerían su entrada a dique seco". Algunas de las reparaciones que debían realizarse "fueron dilatadas hasta el doble de la recomendación temporal que debía tenerse en el manejo de una nave de ese tipo".

El buque "debía ingresar a dique seco cada 18 meses, extendidos por la Armada Argentina hasta 24 meses, pero al momento del siniestro llevaba más de cuarenta y cuatro meses sin esa necesaria entrada".


El presidente de la Comisión Bicameral explicó los desmanejos oficiales sobre el ARA San Juan
José Antonio Ojeda: "La Armada subestimó el problema"
El senador dijo que "Macri tiene un grado de responsabilidad" en lo ocurrido con el submarino y criticó la falta de colaboración por parte de la jueza que investiga el hundimiento.
Por Carlos Rodríguez


José Antonio Ojeda, presidente de la Comisión Bicameral. Imagen: Joaquín Salguero

"Nosotros creemos que tangencialmente, por ser él la cabeza de las Fuerzas Armadas, el presidente (Mauricio) Macri tiene un grado de responsabilidad", aseguró el senador nacional José Antonio Ojeda, presidente de la Comisión Bicameral que investigó las causas del hundimiento del ARA San Juan. De todos modos, el legislador del FPV señaló que "después del operativo SAR (de búsqueda del submarino) hubo un desmanejo por parte del Ministerio de Defensa", a cargo de Oscar Aguad. En este sentido precisó que "no se presentó públicamente toda la información con la que se contaba, no se le informó debidamente de todos los sucesos a los familiares y esto trajo demoras que podrían haber sido evitadas si se hubiera actuado como correspondía, en tiempo y en forma". Además de señalar la responsabilidad que tuvo "toda la cadena de mandos" de la Armada por "subestimar" lo riesgoso de la misión y el estado de la nave, Ojeda criticó a la jueza de Caleta Olivia, Marta Yáñez, por no haber colaborado como debía con la Bicameral. 

"Las diferencias que tenemos con el oficialismo tienen que ver, como es obvio, con las responsabilidades políticas", aclaró Ojeda, cuando dialogó con Página/12, finalizada la presentación del informe final. "Ellos tienen que defender a su ministro (por Oscar Aguad), pero nosotros no". Ojeda admitió que muchas veces tuvo que mediar para llegar a consensos entre los legisladores, para poder avanzar en la tarea. 

El legislador fue crítico con la actitud que tuvo, para la comisión, la jueza de Caleta Olivia Marta Yáñez. "Nosotros no estamos para juzgar, no vamos a condenar a nadie, pero nosotros para dar nuestro dictamen recibimos información de parte del gobierno y de la Armada, pero no ocurrió lo mismo con la justicia". Explicó que "la ayuda que necesitábamos era en todos los aspectos de la investigación, pero sobre todo en el análisis de todo el material fílmico y fotográfico con el que cuenta el juzgado, pero nosotros sólo pudimos contar con lo que vimos una vez con los familiares y sólo tres fotografías" que fueron las que recibieron. 

Ojeda señaló que esa información era muy importante "porque el cuerpo de expertos que trabajó con nosotros era idóneo para analizar ese material, porque es gente que conoce a fondo los aspectos técnicos del submarino". Respecto de las responsabilidades en la tragedia, estimó que hay "un sinnúmero de aspectos por analizar y buscar a los responsables". Sostuvo que en el informe se deja sentado que "hubo una subestimación del problema por parte de los miembros de la Armada, teniendo en cuenta que era el operativo más grande de los últimos 30 años". El comandante de Adiestramiento, contralmirante Luis López Mazzeo, "estaba en el Chaco participando de una campaña de vacunación, sabiendo los problemas que estaba teniendo el submarino": Recalcó que "en consecuencia hubo una subestimación y una cadena de responsabilidades". 

Cuando se le preguntó si cabe la posibilidad de un juicio político contra el ministro Aguad, recordó que ya hay presentaciones de varios diputados, en ese sentido. Ojeda sostuvo que de la investigación realizada por los legisladores, surge claro que "no hubo ninguna agresión al submarino por parte de alguna potencia extranjera y tampoco hubo ningún incidente con pesquero alguno", versiones que se conocieron desde la desaparición de la nave, en noviembre de 2017. 

Ojeda insistió en que las responsabilidades hay que buscarlas "en toda la cadena de mandos, desde la fuerza de submarinos hacia arriba, y en el ministerio de Defensa, en este caso no por las cuestiones técnicos propiamente dichas sino por cómo se manejó ocultando información, demorando las contrataciones (para la búsqueda de la nave), y también por el maltrato y el ninguneo de los familiares, además del destrato para los legisladores". En este punto, Ojeda precisó que la presidenta del Senado, la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, "nunca nos recibió". 

Ante otra pregunta, sostuvo que no se encontraron responsabilidades del gobierno kirchnerista. "Lo único que se analizó fue el estudio de media vida, que se hizo en ese momento, sobre todo el corte del casco de la nave y la soldadura que se había realizado entonces, de alta complejidad, pero quedó claro en las fotografías que nosotros vimos que esa reparación estaba intacta".


Familiares de las víctimas acusan a la Armada y al Ministerio de Defensa
ARA San Juan: piden abrir una causa por "abandono de persona"
El argumento es que las autoridades sabían que el submarino no estaba en condiciones de navegar. Otra de las querellas reclama a la jueza que se aparte.


El ministro Oscar Aguad y el ex jefe de la Armada, Marcelo Srur. 

A un año y ocho meses del hundimiento del ARA San Juan, la causa judicial tiene más de 20 cuerpos, pero sigue sin imputados y con la inocua carátula de "averiguación de delito". Mientras una de las querellas recusó --por ahora sin éxito-- a la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yáñez por mal desempeño en sus funciones, la otra pidió que la causa sea caratulada como "homicidio simple con dolo eventual, agravado por ser reiterado en 44 ocasiones", como consecuencia del fallecimiento de la totalidad de su tripulación. La imputación se basa en los datos que indican que las autoridades sabían de antemano que el buque no estaba en condiciones de navegar y cumplir la misión que le fue encomendada. Por otra parte, la misma querella solicitó que se abra una segunda investigación, en forma paralela, por el delito de "abandono de persona", para establecer las responsabilidades del Ministerio de Defensa y de la Armada por las deficiencias advertidas, a partir del 15 de noviembre de 2017, tras la declaración de la emergencia de la nave y en la posterior tarea de búsqueda del San Juan, que fue hallado exactamente un año después en el Atlántico, a más de 900 metros de profundidad.

La apertura de la causa por "abandono de persona" se fundamenta en "la búsqueda tardía y deficiente" del submarino desaparecido". Esto significaría la formación de "dos instrucciones distintas" con las citadas calificaciones. La querella encabezada por Valeria Carreras e integrada también por Lorena Arias y el Estudio Burlando, argumentó su pedido para que sea recaratulada como "homicidio simple por dolo eventual", cualquiera sea la hipótesis de las causas del naufragio: "implosión, falta de recarga de baterías, falta de apoyo de flota de superficie, falta de oxígeno" de emergencia. En suma, si fue una falla mecánica, el mal estado del material o las "acciones y omisiones concretas en la cadena de altos mandos".

En el escrito se recalcó que "todas las hipótesis llegan a un punto en común: el submarino ARA San Juan no debió zarpar a realizar la orden de operaciones" que lo condujo a altamar. En consecuencia, el hecho de "haberlo permitido", por obvia responsabilidad de los altos mandos, fue lo que "generó la tragedia".

Por otra parte, como resultado de los elementos reunidos en la instrucción, la querella señaló que surge "en forma indubitable que no se actuó en forma debida ante la desaparición" del submarino, dado que "no hubo la diligencia, el auxilio e inmediatez" que la situación exigía "para poner a salvo a su tripulación". Por esa razón se solicitó que se abra la investigación "por el delito de abandono de persona". Se señaló que desde la desaparición del navío "hubo conductas que encuadran en la tipificación prevista en el código penal por el abandono de persona, la falta de debido auxilio", desde el 15 de noviembre de 2017 en adelante.

Respecto del dolo eventual se afirmó que las deficiencias reconocidas por la Armada, previo a la partida del submarino, dan cuenta de que "hubo conocimiento previo del estado del submarino, de los alertas, los problemas de anteriores navegaciones, es decir que hubo representación del riesgo que implicaba volver a navegar y operar" en una travesía de más de 25 días. Aunque no se formulan acusaciones concretas, con nombre y apellido, se solicita que sean investigados todos los que tuvieron responsabilidad en la búsqueda, lo que supone desde la cúpula de la Armada hasta las máximas autoridades del Ministerio de Defensa que encabeza Oscar Aguad. 

La otra querella, encabezada por Luis Tagliapietra, padre de uno de los tripulantes del ARA San Juan recusó a la jueza Yáñez y pidió su alejamiento de la causa, pero su reclamo fue rechazado por la Cámara de Apelaciones de Comodoro Rivadavia. Tagliapietra adelantó que insistirá en su reclamo ante el Consejo de la Magistratura.


La Bicameral lo señala como responsable
"Aguad demostró profunda desidia"
En el informe la Comisión abunda sobre las responsabilidades del ministro de Defensa.
Por Carlos Rodríguez


Oscar Aguad Imagen: Joaquín Salguero

En uno de los puntos centrales, el Informe de la Bicameral recalcó que "existen responsabilidades palmarias", en el mismo momento de la desaparición del ARA San Juan, de parte de los altos mandos de la Armada, en algunos casos "por subestimar la situación" planteada a partir de la emergencia. Los señalados, en esos primeros momentos, son el Jefe de Operaciones del Comando de la Fuerza de Submarinos, Hugo Miguel Correa; el Comandante de la Fuerza de Submarinos, Claudio Villamide, y el Comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada, Luis López Mazzeo. Luego el nivel de responsabilidades sube hasta llegar al entonces titular de la Armada, Marcelo Srur, pero luego se eleva hasta quien es considerado el máximo responsable: el ministro de Defensa, Oscar Aguad. 

"La cadena se extiende" al entonces subjefe de la Armada, vicealmirante de Infantería de Marina Miguel Ángel Máscolo y con mayor responsabilidad aún al almirante Srur "por su deficiente manejo de la crisis". Se sostuvo que "han quedado en evidencia internas en el seno de la fuerza, mostrando una poderosa falta de cohesión e intereses personales sobre lo colectivo". Esto refleja "una enorme falta de conducción y de subordinación". También abunda en las reponsabilidades del ministro Oscar Aguad, que frente a este cuadro general dentro de la fuerza, en lugar de asumir su responsabilidad política "ha demostrado una profunda desidia, desinterés y displicencia respecto de la búsqueda, tanto en la omisión de las acciones necesarias para sostener una eficiente búsqueda del submarino y de sus tripulantes, como en el despliegue de acciones que han tenido como finalidad dilatar la posibilidad de que el Estado nacional cuente con los recursos necesarios para la efectiva búsqueda" de la nave. Por ese motivo, se señaló que el ministro fue "de una u otra manera es responsable políticamente por lo que ocurrió en las fuerzas a su cargo".


El respaldo lo hicieron legisladores oficialistas
Silencio del gobierno sobre el submarino
Por Werner Pertot


La estrategia fue culpar a la Armada Imagen: Leandro Teysseire

El Gobierno mantuvo silencio ante el informe de la Bicameral sobre el submarino ARA San Juan, que planteó responsabilidades políticas del presidente Mauricio Macri y del ministro de Defensa, Oscar Aguad. Distintos legisladores del oficialismo salieron a responder a las acusaciones y negaron cualquier responsabilidad de los funcionarios civiles. La estrategia, como cuando ocurrió la desaparición, fue culpar a la cúpula de la Armada y los mandos medios, a quienes separaron ya de sus cargos. 

De la Comisión Bicameral que redactó el informe, cuatro de los 12 legisladores eran oficialistas. Todos firmaron "en disidencia" por la parte en la que responsabilizaba políticamente a Macri y Aguad. Desde el Gobierno, evitaron hablar: la respuesta quedó en manos de los diputados y senadores del oficialismo. "No compartimos la parte del informe que responsabiliza al presidente y al ministro de Defensa. El informe omite considerar dos cuestiones claves y trascendentales. En lo que tiene que ver con el presidente, está que las facultades operacionales del presidente están limitadas a tiempos de guerra. No existe responsabilidad del presidente de la Nación sobre lo ocurrido. El informe es sesgado y arbitrario", dijo a este diario el diputado radical Luis Petri. "Y en lo que tiene que ver con el ministro de Defensa, hay un decreto del 2006, épocas del kirchnerismo, donde establece que la responsabilidad en tiempos de paz es el Estado Mayor Conjunto, que es el que ejerce el control operacional y funcional", aseguró el legislador. "Dejamos en claro en la disidencia esto: es una interpretación discrecional y arbitraria", insistió. 

Petri también defendió el accionar de Aguad una vez que se conoció la desaparición del submarino. "A posterioridad, se pusieron todos los recursos con los que cuentan las Fuerzas Armadas, se reclamó ayuda internacional. Todos los recursos se pusieron para tratar de encontrarlo. Y finalmente se encontró", remarcó. ¿Qué respondieron al destrato a los familiares que señala el informe? "Habría que preguntarle a los familiares. Creemos que, lógicamente, había información sensible. Es necesario establecer protocolos de actuación dentro de la Armada para evitar las contingencias y, una vez ocurridas, para poder actuar y asistir correctamente a las víctimas. De esta tragedia, una de las cosas que uno puede sacar en limpio es que faltaron estos protocolos", aseguró el diputado oficialista. "Eso está basado en la declaración de algunos familiares. Pero hemos estado siempre en contacto con ellos. Siempre se les dio información", se sumó el senador macrista Esteban Bullrich.

Bullrich indicó a PáginaI12: "Nosotros estamos de acuerdo con el 99 por ciento del informe. Lo que nosotros planteamos es que esto sucedió porque el incendio que se creía controlado no estaba controlado. Y derivó en un mal manejo de información de la crisis por parte de la Armada. Y en un ocultamiento de información. Los mandos medios se comunicaron pero el almirante Srur no informa del incendio a los mandos civiles", responsabilizó Bullrich a la cúpula de la Armada. La estrategia es coincidente con el desplazamiento del jefe de la Armada Marcelo Srur y de otros mandos medios. "Cuando se le quiere trasladar esa responsabilidad al presidente y al ministro de Defensa, no es tal. La responsabilidad del estado del arma es de la Armada, no del presidente", insistió Bullrich.



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