jueves, 14 de noviembre de 2019

Estaciones espaciales láser de combate
por Daniel Marín



Hoy en día, hablar de estaciones espaciales de combate nos parece una fantasía sacada de una película de ciencia ficción. Sin embargo, durante la Guerra Fría las dos superpotencias no sólo se plantearon seriamente su uso, sino que incluso llegaron a lanzar prototipos de estaciones láser al espacio.

El objetivo de estos satélites era destruir la flota de misiles intercontinentales enemigos en caso de guerra nuclear, de ahí la importancia de estos proyectos. Aunque las dificultades tecnológicas eran -y siguen siendo- impresionantes, la perspectiva de alcanzar una ventaja estratégica sobre el contrincante justificaba sobradamente las enormes sumas de dinero invertidas en su realización. No obstante, Estados Unidos y la Unión Soviética abordaron la construcción de estos complejos espaciales de formas muy diferentes.


Estación láser de combate norteamericana Zenith Star (Lockheed Martin).

Estados Unidos

En los EEUU los primeros conceptos de armas láser en el espacio para derribar misiles intercontinentales (ICBM) se remontan a los años 60. Para los militares, se trataba de una idea muy atractiva. Se esperaba que los satélites equipados con láseres destruyeran los misiles en la fase inicial -propulsiva- del vuelo antes de que liberaran los vehículos de reentrada (MIRV) con las armas nucleares. La fina piel metálica de los misiles era un objetivo ideal para un arma de energía dirigida. No se necesitaba destruir el vehículo por completo. Una vez perforado el fuselaje, las altas velocidades del misil y la resistencia aerodinámica serían suficientes para desintegrarlo, o al menos desviarlo de su trayectoria. Destruir los MIRV mediante láseres no se consideraba viable por culpa de los gruesos y resistentes escudos de ablación que rodeaban las cabezas nucleares.

Todo esto era sencillo en teoría, pero en la práctica era poco menos que imposible. Para empezar, los láseres deberían ser extremadamente potentes y además sería necesario tener en cuenta la enorme velocidad relativa entre el misil y el satélite para que el haz láser pudiese enfocar constantemente el cohete, una tarea nada sencilla si tenemos en cuenta que la estación láser se mueve a 8 km/s. Por si esto fuera poco, la estación debería ser capaz de enfocar el haz en función de la distancia variable al objetivo, además de tener en cuenta los efectos de dispersión y absorción de la atmósfera terrestre.

En los años 70 la idea de láseres en el espacio volvió a ser contemplada por los militares gracias a la introducción de un nuevo concepto: los láseres de rayos X. A diferencia de los láseres químicos, los láseres de rayos X tendrían un poder destructor mucho mayor y serían capaces de vaporizar no sólo etapas de misiles enteras, sino incluso cabezas nucleares. La única pega es que para generar la energía requerida se necesitaba una pequeña explosión nuclear, así que obviamente el dispositivo tenía que ser por fuerza de un único uso. La iniciativa más llamativa en este campo fue llevada a cabo por el laboratorio Lawrence Livermore, encargado del diseño de las armas nucleares norteamericanas. El proyecto sería conocido como Excalibur y su fin sería verificar la viabilidad del concepto de un láser de rayos X. Excalibur sigue estando clasificado, pero se cree que consistía en un artefacto termonuclear de baja potencia conectado a unos veinte láseres capaces de generar haces independientes antes de resultar vaporizados en la explosión. El Pentágono jugó con la idea de lanzar una constelación orbital de estaciones Excalibur que pudieran liquidar los ICBM soviéticos durante la fase inicial del lanzamiento. El proyecto sería cancelado por la administración Carter, pero Reagan lo resucitaría para su famosa SDI (Strategic Defense Inititative), más conocida como ‘Star Wars’.


Diseños genéricos de estaciones láser de la SDI (DoD).

La SDI nació oficialmente el 23 de marzo de 1983 y pronto se convirtió en uno de los programas militares más ambiciosos y costosos de la historia. Para proteger a los EEUU de los miles de cabezas nucleares soviéticas, una tarea poco menos que imposible, la SDI planeaba desplegar miles de interceptores atmosféricos y orbitales, además de armas de energía dirigida situadas tanto en tierra como en el espacio. El segmento orbital de la SDI estaba formado por interceptores cinéticos y estaciones de energía dirigida, incluyendo láseres. Se estudiaron varias configuraciones para las estaciones láser orbitales, aunque el concepto que parecía más viable consistía en el uso de grandes láseres químicos infrarrojos apoyados por espejos orbitales para aumentar su rango de acción. Estaciones láseres terrestres y a bordo de aviones (Boeing YAL-1), complementarían esta red. No obstante, la administración Reagan resucitó el proyecto Excalibur y durante los años 80 se realizaron varias pruebas nucleares subterráneas relacionadas con el desarrollo de láseres de rayos X. Edward Teller, el padre de la bomba de fusión estadounidense, fue uno de los principales defensores del proyecto frente a las críticas de la mayor parte de la comunidad científica norteamericana, que consideraba el proyecto de láseres de rayos X una simple y costosísima fantasía, además de suponer un peligro para la paz mundial.


Elementos de la SDI (DoD).

En vista de las dificultades tecnológicas asociadas con los láseres de rayos X, la SDI se decantó por los tradicionales láseres químicos. En 1985, la SDIO financió la construcción de un láser infrarrojo de fluoruro de deuterio de un megavatio de potencia denominado MIRACL (Mid-Infrared Advanced Chemical Laser). MIRACL era una bestia impresionante y de hecho, el 6 de septiembre de 1985 llegó a destruir una segunda etapa de un cohete Titán I en las instalaciones de White Sands. De todas formas, y pese a los enormes recursos económicos dedicados a la SDI, lo cierto es que pronto quedó claro que las armas láser espaciales quedaban fuera de los límites de la tecnología de la época. Para 1988 se esperaba que las primeras estaciones láser orbitales operativas entrasen en servicio en 2005, aunque se estimaban que sería necesario un siglo (!) para crear un escudo láser casi totalmente impenetrable.

Pero la SDI no se limitó a crear proyectos de papel. En 1987 nació Zenith Star, un prototipo de estación de combate láser que estuvo muy cerca de hacerse realidad. Zenith Star era un satélite de 40 toneladas construido por Matin-Marietta y que se hallaba dividido en dos segmentos. Uno albergaba el láser propiamente dicho y otro la sección óptica para enfocarlo. El láser, denominado Alpha y construido por TRW, debía ser una versión espacial de MIRACL con una potencia de 2 MW. La sección óptica estaba formada por un espejo segmentado de cuatro metros de diámetro denominado LAMP (Large Advanced Mirror Program). Para ajustar el foco del láser y compensar los molestos efectos atmosféricos, LAMP era una verdadera maravilla de la tecnología, equipado con sistemas de óptica adaptativa y activa por los que hubiera matado más de un astrónomo de la época.


Zenith Star (Lockheed Martin).

Espejo segmentado LAMP con óptica activa (Lokheed Martin).

Detalle del sistema láser de Zenith Star.

El proyecto original consistía en lanzar las dos partes del Zenith Star en sendas misiones del Titán IV a principios de los 90. Los segmentos se acoplarían en órbita y durante un año se llevarían a cabo todo tipo de pruebas del sistema, incluyendo disparos contra misiles reales. Zenith Star serviría como base para una constelación varias decenas de estaciones láser operativas, aunque los críticos no dejaron de insistir en que estos satélites serían totalmente inútiles contra un ataque nuclear soviético a gran escala. Pese a todo, el programa recibió ingentes recursos y hasta el mismísimo Reagan llevó a cabo una conferencia de prensa frente a una maqueta de Zenith Star, por entonces el único superviviente de los muchos proyectos de estaciones espaciales láser de una SDI que vivía sus momentos más bajos por culpa de la distensión generada por la perestroika de Gorbachov.

La constelación de estaciones Zenith Star, así como el segmento orbital de interceptores cinéticos (Brilliant Pebbles) requería un ritmo de lanzamientos nunca visto hasta entonces. El Pentágono estudió la opción de desarrollar un nuevo cohete para esta tarea, o bien financiar junto con la NASA una versión de carga del transbordador espacial (Shuttle-C). Al igual que la SDI, Zenith Star sería cancelado poco después de la caída de la URSS.


Proyecto de estación láser de Boeing de 1998.

Unión Soviética

La URSS estuvo igualmente interesada en el uso de armas láser en el espacio, pero las dificultades tecnológicas asociadas disuadieron a los militares soviéticos. No obstante, los proyectos norteamericanos en esta materia durante los años 70 alertaron sobremanera a la cúpula militar soviética. Los científicos nucleares soviéticos llegaron a la conclusión de que el láser de rayos X de Teller era pura fantasía, pero el Kremlin no lo veía tan claro. El nacimiento de la SDI en 1983 terminó por desatar todas las alarmas entre los militares soviéticos y pronto el país se embarcó en un proyecto para contrarrestar la iniciativa norteamericana.

Tras analizar las posibilidades de respuesta de la URSS, el complejo militar-industrial soviético decidió que la amenaza de la SDI de Reagan podía ser fácilmente anulada simplemente mediante el despliegue de más misiles dotados de un mayor número de MIRVs, además de añadir sistemas de maniobra orbital y señuelos avanzados. Por otro lado, las etapas de los ICBM soviéticos se recubrieron de material de ablación capaz de minimizar el efecto de los láseres espaciales. Desarrollar una SDI soviética quedaba fuera de los recursos tecnológicos y económicos del país, por lo que se optó por una decisión más astuta. En vez de lanzar cientos de estaciones espaciales para destruir miles de misiles enemigos, la URSS construiría unas pocas decenas de satélites para atacar a las estaciones espaciales de la SDI norteamericanas. A principios de los 80, este sistema espacial ‘anti-SDI’ estaría formado por dos tipos de estaciones de combate. Por un lado, estarían las estaciones 17F111 Kaskad (‘cascada’) equipadas con varios interceptores cinéticos, a las que habría que sumar las estaciones láser 17F19 Skif (‘escita’).


Estaciones Kaskad con diez interceptores cinéticos, basadas en las estaciones DOS (RKK Energía).


Interceptor cinético de la Kaskad (RKK Energía).

El proyecto Skif era menos ambicioso que sus contrapartidas norteamericanas, ya que su objetivo era destruir o inhabilitar satélites enemigos de la SDI, no misiles intercontinentales. Los satélites son en principio más frágiles que los misiles, además de seguir órbitas bien definidas. Esto permitió un desarrollo más rápido del proyecto, aunque los desafíos tecnológicos fueron también impresionantes.

Por este motivo, antes de desarrollar una estación Skif operativa se decidió lanzar primero la estación Skif-D (‘demostración’) para ensayar las tecnologías asociadas. Skif-D estaría equipada con un láser químico gaseoso de dióxido de carbono de un megavatio de potencia desarrollado por una filial del instituto Kurchatov (el equivalente soviético del Lawrence Livermore). Se eligió el láser de dióxido de carbono por su relativa sencillez, aunque también se estudió el empleo de un láser de excímeros a base de de halogenuros de gases nobles (principalmente xenón y kriptón). El láser estaba basado en el empleado en el avión Ilyushin Il-76MD (también conocido como Il-76LL) y contaba con dos turbogeneradores AI-24VT.


Il-76MD.

El proyecto Skif fue aprobado el 27 de agosto de 1984 por Oleg Baklanov, el ministro del MOM (Ministerio de Maquinaria General, nombre tapadera del ‘ministerio del espacio’). El 27 de enero de 1986, el decreto N135-45 del consejo de ministros de la URSS dio luz verde a la realización del programa.

En principio, estaba previsto que los satélites Skif usasen la plataforma de las estaciones espaciales Salyut tipo DOS de veinte toneladas, lanzadas por un cohete Protón. Sin embargo, el tamaño del láser excedía las capacidades de las DOS. Por suerte para los militares, en esos momentos se estaban dando los últimos toques al cohete gigante Energía (11K25), capaz de situar unas cien toneladas en órbita baja. Con el Energía, las estaciones Skif no tendrían ninguna limitación de masa y su peso pasó a ser de 95 toneladas. En 1983 se decidió que las Skif serían lanzadas por el Energía y la construcción de las estaciones correría a cargo de la oficina KB Salyut (actualmente Khrúnichev).


Representación artística de las estaciones Skif-D (www.buran.ru).

El diseño de las Skif era una combinación de elementos realmente extraña, con unas dimensiones de 37 x 4,1 metros y una masa de 95 toneladas. En un extremo se hallaba un módulo funcional de veinte toneladas denominado FSB (Функционально-Служебный Блок). El FSB era una variante del módulo FGB de las naves 77K (11F77) y TKS, desarrolladas inicialmente para el complejo de estaciones militares Almaz. El FSB sería el encargado de maniobrar la estación espacial gracias a 20 motores de orientación y estabilización, apoyados por otros 16 motores de ajuste fino. Cuatro motores principales servirían para efectuar las maniobras orbitales más importantes. Estos motores le darían al complejo el empuje final de 60 m/s necesarios para alcanzar la órbita, ya que el Energía -diseñado para lanzar los transbordadores del programa Burán- sólo era capaz de situar la carga útil en una trayectoria suborbital. El FSB también albergaba la aviónica y disponía de dos paneles solares.

El siguiente segmento de la Skif era el enorme módulo de misión o TsM (Целевой Модуль), dividido a su vez en tres segmentos: ORT (Отсек Рабочих Тел, con los tanques de dióxido de carbono para el láser), OE (Энергетический Отсек, con los dos turbogeneradores de 1,2 MW cada uno) y el OSA (Отсек Специальной Аппаратуры, es decir, el láser propiamente dicho con su óptica). Al lado del OSA, dos apéndices con el aspecto de motores de maniobra almacenaban todo tipo de blancos desplegables para probar el funcionamiento del láser. Estos blancos estaban basados en los usados en 1985 con el complejo militar Pion de la nave TKS-M (Kosmos 1686) acoplada a la Salyut 7 y muy parecidos a los del cancelado complejo Lira que debía haber despegado dentro del módulo Spektr de la Mir. En la base del OSA se encontraba la apertura para el láser y una gran antena de radar para localizar los blancos. El ordenador de la Skif-D sería el Argon 16, el mismo empleado en la Mir.


Partes de una estación láser Skif-D (www.buran.ru).

Modelo de la Skif-D.

El desarrollo del láser de dióxido de carbono sufrió innumerables retrasos al intentar adaptarlo para su uso en el vacío. Los turbogeneradores fueron otra fuente de problemas y durante las pruebas en tierra se produjeron varias explosiones. Igualmente, fue necesario crear un escape para los gases que no perturbase la estabilidad de la estación. Este sistema, denominado SBV, fue desarrollado por NPO Lávochkin. A la vista de estas dificultades, se decidió en 1985 dividir la misión Skif D en dos. La Skif D1 (N18101) despegaría en junio de 1987 sin el láser, pero con todos los demás sistemas y finalmente, en 1988, se lanzaría la Skif D2 (N18301), un prototipo de estación láser completo.

Al mismo tiempo que se desarrollaba el proyecto Skif también fue aprobado el sistema Skif-Stilet (17F19S), una estación dotada de un láser infrarrojo (1,06 nm) de media potencia basado en los láseres de superficie usados para el seguimiento de satélites. El láser estaría dentro del módulo 1K11 BSK (Бортовой Специальный Комплекс), construido por Astrofizika, y que incluía un telescopio. El objetivo de Skif-Stilet no era destruir satélites, sino cegar sus sensores e inutilizarlos. En concreto, Skif-Stilet sería capaz de atacar los satélites geoestacionarios norteamericanos de alerta temprana. El desarrollo de Skif-Stilet fue aprobado el 15 de diciembre de 1985 por el decreto N515 del MOM. En septiembre de 1986 Astrofizika finalizó la primera maqueta del BSK y fue enviada a la sede de KB Salyut. Más allá de las misiones Skif-D, KB Salyut planeaba desarrollar la estación láser de combate Skif-U (17F19U, ‘unificada’), equipada con láseres potentes para destruir estaciones SDI y otros menos potentes para cegar satélites.

Los planes relacionados con Skif dieron un vuelco en 1985. Para entonces estaba previsto que el primer vuelo del Energía con el Burán tuviese lugar en 1987, pero el transbordador soviético aún no estaba listo. Se decidió entonces aprovechar la oportunidad y lanzar la estación Skif-D1 en su lugar. Sin embargo, ésta tampoco estaba lista. Finalmente, KB Salyut optó por construir una maqueta de la estación Skif-D1 denominada Skif-DM (17F19DM, ‘modelo’) sin turbogeneradores ni láser. La Skif-DM solamente estaría equipada con los tanques de gases para el sistema láser. Los militares soviéticos pensaron que si llenaban los tanques con dióxido de carbono la inteligencia norteamericana deduciría fácilmente que se trataba de una maqueta de una estación orbital de combate láser, así que decidieron llenarlos de kriptón y xenón. Para enmascarar la verdadera naturaleza de la Skif-DM, se decidió crear una tapadera civil. De este modo, la nave Skif-DM sería conocida públicamente como Polyus (‘polo’) y su supuesto objetivo civil sería llevar a cabo experimentos geofísicos de dinámica de gases en la alta atmósfera. Claro que el uso de xenón y kriptón, dos gases nobles empleados en proyectos de láseres militares, no ayudó a la hora de despistar a los servicios de inteligencia estadounidenses.


Skif-DM antes de ser pintada de negro, con el módulo FSB en la parte inferior (www.buran.ru).


Detalle del sistema de escape sin momento (www.buran.ru).

El modelo de estación láser Skif-DM/Polyus en el Energía 6L (www.buran.ru).

Misión prevista de la Skif-DM (www.buran.ru).


En septiembre de 1986 la Skif-DM estaba lista. Su masa final era de 77 toneladas, junto con el Skylab, el satélite más grande jamás construido. Se decidió pintar de negro el exterior -originalmente de color blanco- para regular la temperatura del complejo. También se le añadió el nombre ‘Mir-2’ en el exterior con el fin de confundir aún más a los servicios occidentales. Finalmente despegaría a bordo del cohete Energía nº 6L el 15 de mayo de 1987, el primer lanzamiento del nuevo cohete gigante soviético. Pocos minutos después del despegue, la Skif-DM debía separarse del Energía y realizar un complejo giro de 180º para situar el módulo propulsivo FSB detrás del complejo y poder efectuar así la inserción orbital. Y es que, a diferencia de lo que pudiera parecer a primera vista, la Skif-DM estaba montada a lomos del Energía al revés. Lamentablemente, y aunque el Energía funcionó impecablemente -quitando un sustillo inicial-, la Skif-DM fue incapaz de efectuar la maniobra y en vez de acelerar el conjunto, los motores de la FSB provocaron que el modelo de estación de combate láser terminase reentrando sobre el océano Pacífico. Esta misión sería lo más cerca del espacio que estuvo nunca una estación de combate láser.


Skif-DM en la rampa UKSS de Baikonur en 1987 (www.buran.ru).

Pero el proyecto Skif tenía los días contados. Gorbachov visitó Baikonur justo antes del lanzamiento y se quedó realmente impresionado, pero la crisis económica y la política de distensión con los EEUU supusieron la paralización del proyecto. Gorbachov desconocía el nivel de progreso alcanzado en la Skif y se dice que llegó a lamentar no haber conocido los detalles del proyecto para poder usarlos como baza negociadora contra Reagan en la cumbre de Reikiavik de 1986. Lógicamente, la caída de la URSS traería consigo la liquidación total del programa. Como anécdota, es posible que el primer módulo de la ISS, el FGB Zaryá, fuese destinado originalmente al proyecto Skif (el módulo Zaryá está pintado de negro, al igual que el FSB de la Polyus), aunque Khrúnichev nunca ha confirmado este punto.

Paradójicamente, el interés en las estaciones láser no terminaría con la Guerra Fría y resurgiría en los EEUU a mediados de los años 90. Al fin y al cabo, con la Unión Soviética fuera de juego, la reducida flota de misiles de los países enemigos de los EEUU -con excepción de Rusia, claro está- podría ser liquidada más fácilmente con esta tecnología. Quién sabe, es posible que algún descendiente de Zenith Star -o Skif- despegue algún día, si es que no lo ha hecho ya.



Fuente: danielmarin.naukas.com
El nuevo partido de presidente Bolsonaro se llamará 'Alianza por Brasil'
El presidente Jair Bolsonaro abandonará la formación oficialista Partido Social Liberal (PSL) y pasará a integrar un nuevo grupo llamado "Alianza por Brasil", según anunció uno de sus hijos, el diputado Eduardo Bolsonaro en su cuenta de la red social Twitter.




"Consolidando un nuevo rumbo brasileño y liberando definitivamente la patria de la destrucción de valores cristianos y morales, anunciamos la creación del partido Alianza por Brasil", expresó el diputado ultraderechista.

El hijo del presidente remarcó la voluntad de dar continuidad al proyecto que representa su padre: "Con base sólida conservadora haremos del tsunami de 2018 una ola permanente", añadió.

Según la prensa local, el presidente Bolsonaro comunicó a varios diputados del PSL su voluntad de abandonar el partido, y pasar a Alianza por Brasil, que se crearía formalmente en una convención prevista para el 21 de noviembre.

Diputados como Daniel Silveira aseguran que podrían acompañar a su líder unos 30 del total de 51 que hay en la actualidad.

El PSL está actualmente dividido entre los partidarios de Bolsonaro y quienes apoyan al presidente de la formación, Luciano Bivar.

La división se produjo en parte debido a un escándalo de financiación irregular de la campaña electoral y a la estrategia para captar los recursos del partido para próximas campañas electorales.



Inédito hallazgo en Marte: el Curiosity asegura haber encontrado fluctuaciones de oxígeno en el 'planeta rojo'
Los científicos aseguran no entender cómo es esto posible. El Curiosity lleva explorando la superficie marciana desde 2012.


El planeta rojo, Marte.


La llegada del Curiosity hace siete años a Marte prometía conseguir una catarata infinita de descubrimientos que no han cesado desde su aterrizaje en la superficie del planeta rojo. Uno de sus últimos hallazgos, inédito hasta la fecha, puede ser vital para el futuro: el robot ha encontrado fluctuaciones de oxígeno que los científicos no son capaces de explicarse por qué suceden.

Tal y como indica la NASA, la atmósfera del planeta rojo contiene un 0,16% de oxígeno molecular, aunque la mayor parte de su superficie (un 95%), está compuesta por dióxido de carbono.

El hallazgo del oxígeno se ha producido después de que el Curiosity tomara muestras del aire en el planeta marciano, que ha mostrado una variabilidad estacional, tal y como indica un artículo del Journal of Geophysical Research.

Otro de los datos que más sorprende es que el oxígeno aumenta año tras año en el planeta rojo, lo cual incrementa las esperanzas de los científicos en la búsqueda de vida marciana, lo cual ha sido siempre uno de los grandes retos de la astronomía.

Pese a desconocer el por qué de estas fluctuaciones de oxígeno, los científicos prosiguen en sus descubrimientos en Marte, un planeta que muestra albergar muchos secretos todavía desconocidos para la humanidad.e el oxígeno aumenta año tras año en el planeta rojo, lo cual incrementa las esperanzas de los científicos en la búsqueda de vida marciana, lo cual ha sido siempre uno de los grandes retos de la astronomía.

Pese a desconocer el por qué de estas fluctuaciones de oxígeno, los científicos prosiguen en sus descubrimientos en Marte, un planeta que muestra albergar muchos secretos todavía desconocidos para la humanidad.



Fuente:  20minutos.es
Por qué lo que pasa en Bolivia es un golpe de Estado
Por Diego Molea




La interrupción forzada al orden democrático en el Estado Plurinacional de Bolivia el pasado domingo 10 de noviembre es producto de una serie de actos que se constituyeron como un golpe de estado contra el gobierno de Evo Morales.

El reclamo de la restauración urgente de la democracia y el cese de la violencia, forman parte del reclamo de la comunidad internacional, en especial de una América Latina que advierte síntomas de las páginas más oscuras de su pasado.

Qué es un golpe de Estado

Rafael Martínez – catedrático de la Universidad de Barcelona - indica que un golpe de Estado son “las acciones concatenadas y realizadas en un corto espacio de tiempo encaminadas, mediante la amenaza, a remover el poder ejecutivo, por parte de un pequeño grupo con alta capacidad de disuasión que utilizará cauces ilegales, que luego tratará de justificar arguyendo la defensa de unos intereses propios que se revisten de colectivos”.

Este concepto cabe de lleno en la situación boliviana: la oposición, acompañada de movimientos sociales, las fuerzas policiales y armadas, llevaron a cabo una serie de actos de violencia e incitación durante las últimas semanas que propiciaron la renuncia forzada de Evo Morales.

La doctrina acuerda al definir como golpe de estado a un acto de violencia organizada llevado a cabo para deponer un gobernante o gobierno y colocar a otro. En el mismo sentido, Figueroa Ibarra lo señala como una ruptura con la institucionalidad.

El 20 de octubre de 2019 el Estado Plurinacional de Bolivia celebró sus comicios generales. Cuando se dieron a conocer los resultados que indicaron una contundente victoria de Evo Morales, se denunció fraude electoral por la oposición y estallaron los conflictos en varias ciudades: movilizaciones sociales e incendios en la sede del Tribunal Superior Electoral. Los días posteriores, la oposición convocó a huelgas generales, recrudeciéndose la violencia (especialmente contra la población indígena).

Luis Fernando Camacho, empresario enfrentado al gobierno de Morales, llamó al Ejército y a la policía a “ponerse del lado de la gente”, amenazando con el uso de la violencia y exigiendo la renuncia del presidente. El viernes 8 de noviembre se amotinó la policía en tres unidades y las manifestaciones se extendieron a todo el país.

El domingo, la OEA, convocada por el gobierno boliviano para fiscalizar el recuento, sugirió celebrar comicios a través de un nuevo tribunal electoral. Evo Morales anunció la convocatoria a elecciones generales y la derogación de todos los miembros del Tribunal Superior Electoral, con el objeto de pacificar Bolivia. Horas más tarde las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana “recomendaron” al mandatario renunciar.

En medio de las presiones de las fuerzas de seguridad y las protestas incentivadas por la oposición, Morales renunció pidiendo frenar la violencia, “para que Mesa y Camacho no sigan persiguiendo, secuestrando y maltratando a mis ministros, dirigentes sindicales y a sus familiares y para que no sigan perjudicando a comerciantes, gremiales, profesionales independientes y transportistas que tienen el derecho a trabajar”, como así también el vicepresidente, y los presidentes de ambas Cámaras. Tras la denuncia de una orden de aprehensión ilegal, grupos violentos saquearon la residencia de Morales y de su hermana. México le ofreció asilo “por razones humanitarias y en virtud de la situación de urgencia que enfrenta Bolivia”. Así, el mandato constitucional fue interrumpido sin intervención del parlamento.

El politólogo Andrés Malamud, explica que se requieren tres elementos para que se genere lo que hoy ocurre en Bolivia: la interrupción del mandato presidencial, un procedimiento no constitucional (en este caso a través de una renuncia forzada) y definido por las fuerzas armadas.

Estamos frente a un excepcional y vertiginoso golpe, un acto rápido y violento: una interrupción abrupta de un gobierno constitucional.

Las presidencias de Evo Morales, acompañado en la fórmula por Álvaro García Linera, dejaron en el pueblo boliviano una reducción de pobreza de 23 puntos porcentuales en relación con el nivel del 38,2 por ciento registrado en 2005; aumento de esperanza de vida; nacionalización de hidrocarburos; crecimiento sostenido del PBI de un 5% anual; expulsión de agencias de control de Estados Unidos; y la reserva de Litio más grande del mundo descubierta en el salar de Uyuni.

Diego Molea es rector de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora



Fuente:  pagina12.com.ar

miércoles, 13 de noviembre de 2019

El nuevo cohete chino para misiones lunares tripuladas toma forma
Por Daniel Marín



Cuando se habla de futuro programa lunar tripulado chino mucha gente piensa en el cohete gigante Larga Marcha CZ-9. Se trata de un proyecto que lleva en desarrollo muchos años, pero, en cualquier caso, este lanzador no estará listo hasta alrededor de 2030. Sin embargo, el año pasado supimos de los planes para desarrollar un nuevo cohete más pequeño —y, por tanto, más barato y fácil de desarrollar— que el CZ-9. Es curioso que, pese al enorme impacto mediático que suelen causar los planes lunares tripulados chinos, este lanzador haya pasado casi desapercibido en los medios occidentales, quizás por carecer todavía de un nombre oficial.


Maqueta del nuevo lanzador tripulado chino (izquierda) junto al Larga Marcha CZ-9 (derecha) (https://twitter.com/RickJoe_PLART/).

El nuevo lanzador, que por el momento solo se conoce como «lanzador tripulado de nueva generación» (新一代载人运载火箭). A principios del pasado octubre se presentó el diseño preliminar del cohete, que tendrá una longitud de 87 metros y una masa al lanzamiento de 2200 toneladas (el año pasado se habló de una longitud de 90 metros y una masa de 2000 toneladas). Por contra, el CZ-9 tendrá una masa al lanzamiento de cerca de 4000 toneladas y un diámetro de la etapa central de 10 metros. El nuevo cohete ha sido pensado para misiones más allá de la órbita baja terrestre, de ahí que la referencia de sus prestaciones es que será capaz de colocar un mínimo de 25 toneladas en una trayectoria de transferencia hacia la Luna. Teniendo en cuenta que despegará desde el nuevo centro espacial de Wenchang, en la isla de Hainan (en el sur del país), eso significa que podrá poner unas 80 toneladas en órbita baja (LEO) una cifra parecida a la versión Block 1 del SLS de la NASA y no demasiado alejada del Falcon Heavy de SpaceX, pero muy por encima de las 25 toneladas del CZ-5, actualmente el cohete chino más potente en servicio.


Configuración de los 7 motores YF-100K de los bloques del nuevo lanzador (https://twitter.com/RickJoe_PLART/).

Maqueta del nuevo lanzador con el prototipo de cápsula tripulada de nueva generación que voló en la primera misión del CZ-7 (Weibo: 知乎用户).

Este nuevo cohete usará una primera etapa formada por tres bloques similares de cinco metros de diámetro (el mismo diámetro de la etapa central del CZ-5), de forma similar a otros lanzadores como el Delta IV Heavy o el Angará A3, entre otros. Pero el hecho de que emplee queroseno y oxígeno líquido en estas etapas ha provocado que sea bautizado de manera informal por algunos como «el Falcon Heavy chino». El diseño preliminar confirma que cada bloque estará propulsado por siete motores YF-100K de kerolox, algo que ha llamado la atención de ciertos analistas, pero que, en realidad, también era un dato que se conocía desde el año pasado. Los 21 motores generaran un total de 2700 toneladas de empuje al lanzamiento. El YF-100K es una versión mejorada del YF-100 que se emplea en los nuevos cohetes Larga Marcha CZ-5 y CZ-7, un motor que posee un empuje de entre 1200 y 1340 kilonewton. La segunda etapa empleará dos YF-100K y la tercera dos o tres motores criogénicos YF-75. Más allá del parecido con el Falcon Heavy —un cohete que tiene una masa al lanzamiento mucho más pequeña, de 1420 toneladas—, el diseño del nuevo lanzador supone una ruptura con respecto al diseño del CZ-5.


Prototipos de la parte inferior de los bloques de la primera etapa del nuevo lanzador para instalar 7 motores YF-100K (https://twitter.com/RickJoe_PLART/).

Larga Marcha CZ-5, el cohete chino más potente en servicio (https://www.weibo.com/linxiaoyi2530).

Sin duda, el punto más llamativo es el abandono del uso de la tecnología de motores criogénicos, más eficientes que los de kerolox, pero también mucho más caros y complejos. El CZ-5 usa en la etapa central dos motores criogénicos YF-77 a base de hidrógeno y oxígeno líquidos, un hecho que ha colocado a China en el selecto club de potencias espaciales con lanzadores que emplean motores de hydrolox de primeras etapas, formado por EEUU, Europa y Japón (Rusia perdió esta tecnología tras abandonar el programa Energía-Burán a mediados de los 90). No obstante, el YF-77 ha resultado ser una bestia difícil de domar y un fallo con las turbobombas de estos motores fue el causante de la pérdida de la segunda misión del CZ-5 en abril de 2018. El nuevo lanzador usará propergoles enfriados a muy baja temperatura como SpaceX y también se deja la puerta abierta a la recuperación y posterior reutilización de los lanzadores, dos características que aumentan su parecido con el Falcon Heavy.


Maquetas a escala del nuevo lanzador tripulado, el CZ-9 y el CZ-2F (https://www.weibo.com/linxiaoyi2530).

Motor YF-100K (Wikipedia).

El objetivo fundamental del nuevo cohete es lanzar a la nueva nave tripulada china —que tampoco tiene nombre oficial por ahora— más allá de la órbita baja. Esta nueva nave vendrá en dos versiones, una de 14 toneladas para la órbita baja que usará el cohete CZ-7 y otra de 20 toneladas para misiones lunares que hará uso de este nuevo lanzador. La nueva nave tiene un diseño muy diferente al de la Shenzhou actual y dispone de una cápsula y un módulo de servicio. La cápsula tiene un sistema de paracaídas similar al de las cápsulas Dragon y Crew Dragon de SpaceX, pero también emplea un sistema de airbags para amortiguar el aterrizaje que recuerdan a la CST-100 Starliner de Boeing.


La nueva nave tripulada china (CMSA).

Nueva nave tripulada china de nueva generación (CNSA).

Detalle de los paracaídas y los propulsores de la nueva nave (CMSA).

El nuevo lanzador no tiene capacidad para llevar a cabo una misión tripulada a la superficie lunar mediante un único lanzamiento, pero el año pasado conocimos que China ha concebido una arquitectura con varios lanzamientos que recuerda al programa Artemisa de la NASA. Según estos planes, dos o tres lanzamientos del nuevo lanzador pondrían en órbita lunar una pequeña estación espacial y un módulo lunar. Posteriormente, un lanzamiento adicional mandaría a la tripulación a bordo de la nueva nave. Como vemos, este plan tiene la ventaja de no depender de un cohete gigante como el CZ-9, permitiendo a China disponer de un programa tripulado de forma más sencilla y flexible. Como bola extra, el nuevo cohete también podría servir para otras misiones no tripuladas más ambiciosas, como por ejemplo sondas pesadas a otros planetas. Además, cuando el CZ-9 esté listo, el nuevo cohete podría seguir empleándose para enviar la nave tripulada a la Luna y dejar al CZ-9 para misiones de carga, evitando así tener que certificarlo para vuelos tripulados.


Planes chinos para situar una estación en órbita lunar usando el nuevo cohete de 70 toneladas de capacidad y la nueva nave tripulada (CNSA).

Proyecto de estación espacial lunar china. Vemos acoplado al módulo de la estación una nave tripulada de nueva generación y un módulo lunar de pequeño tamaño (CNSA).

Este plan suena muy atractivo, ¿pero cuándo estaría listo? Buena pregunta. China va a centrarse durante la primera mitad de la próxima década en su estación espacial de 60 toneladas, así que es previsible que las misiones lunares no se lleven a cabo antes de 2025, como muy pronto. En cualquier caso, no es ninguna casualidad que el anuncio de estos planes coincidiese con el renovado interés por parte de EEUU en volver a la Luna, un interés que ha cristalizado en el programa Artemisa.


Modelo de módulo lunar chino (CMSA).

Astronautas chinos en la Luna (CMSA).
30 años de la caída del Muro de Berlín: la (n)ostalgia en Alemania por los tiempos socialistas en la antigua RDA
por Norberto Paredes


El término "ostalgie" se utiliza para referirse al sentimiento de nostalgia por el pasado socialista de la extinta República Democrática Alemana (RDA).

Cada 9 de noviembre, los alemanes conmemoran la caída del Muro de Berlín. Pero no todos la celebran de la misma forma: para un pequeño grupo se trata de una fecha que provoca sentimientos encontrados.

La "ostalgie", un neologismo que deriva de las palabras ost (este en alemán) y "nostalgie", se refiere al sentimiento de nostalgia por el pasado socialista de la extinta República Democrática Alemana (RDA), cuando el este del país formaba parte del llamado bloque soviético.

30 años después de la caída del Muro, que dio paso a la reunificación de Alemania, algunas personas echan de menos los viejos tiempos, especialmente aquellas que perdieron mucho.

"Hay que recordar que casi un 50% de los trabajadores en el este perdió su empleo luego de la reunificación", sostiene Dalia Marin, profesora de economía en la Universidad de Múnich e investigadora del Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR).

"Hubo una reforma monetaria que hizo que los salarios en el este aumentaran de manera estrepitosa y las empresas simplemente perdieron competitividad en el mercado y tuvieron que cerrar", explica.


Emiliano Chaimite afirma que el racismo está desatado en la Alemania actual.


Nostalgia de un Este menos racista

Emiliano Chaimite, originario de Mozambique, fue uno de los desempleados que dejó la caída del Muro. "Tras el cambio de modelo económico, mi empresa no podía seguir pagándole a los trabajadores, así que tuvieron que despedir a todo el mundo".

Él llegó a Alemania en 1986 en calidad de trabajador invitado de las "naciones hermanas", gracias a un convenio que existía entre la RDA y otros Estados socialistas, como Cuba, Vietnam, Argelia, Angola y Polonia.

Inicialmente Chaimite quería trabajar como mecánico. "En Mozambique me dijeron: 'No hay problema, podrás hacer eso en Alemania Oriental'. Pero cuando llegué aquí, me quitaron el pasaporte y me emplearon en una fábrica de fundición de hierro. Me engañaron".

A pesar de esa mala experiencia, el mozambiqueño extraña algunas cosas del pasado socialista de la RDA.

"Había menos racismo. O tal vez existía, pero la gente lo ocultaba mejor. Yo nunca tuve problemas en esa época por ser negro. Pero actualmente el racismo está desatado en esta ciudad", afirma.


Muchos alemanes del este echan de menos la solidaridad y la hermandad que se vivía en los tiempos de la RDA.

En los últimos años, el número de ataques racistas ha proliferado en el estado de Sajonia, al este de Alemania.

Según la asociación RAA Sachsen, que apoya a víctimas, las denuncias aumentaron en un 38% el año pasado, llegando a totalizar 317. Las dos ciudades más grandes de la región, Dresde y Leipzig, presenciaron 60 ataques cada una.

De hecho, recientemente los concejales de Dresde declararon una "emergencia nazi" en la ciudad, con el fin de que las autoridades ayuden a las víctimas de la violencia de extrema derecha y protejan a las minorías.

Un museo para los "ostálgicos"

En pleno centro de la nueva ciudad de Dresde, reconstruida después de los bombardeos de la II Guerra Mundial, se encuentra un lugar especial para los "ostálgicos": Die Welt der DDR (El mundo de la RDA en español).

Se trata de un museo que ofrece una exposición extensa sobre la vida cotidiana de los habitantes de la extinta Alemania Oriental con objetos de la época y reproducciones.

Según sus empleados, la mayoría de los visitantes son alemanes del este. "Es un lugar para recordar", asegura Hermine Molle, encargada de prensa del museo.

"A veces tenemos talleres a los que asisten personas mayores que se sientan en pupitres como si estuvieran en un salón de clases de la RDA y leen libros viejos que se utilizaban en las escuelas de la época".

Para Molle, muchos alemanes tienen una idea romántica de Alemania Oriental. "Siempre dicen: 'no todo era malo como la gente piensa'".


Al museo Die Welt der DDR asisten personas mayores que se sientan en pupitres típicos de la RDA para leer libros viejos que se utilizaban en las escuelas de la época.

Solidaridad, hermandad y sentido de pertenencia

Luke Wolff, nacido y criado en Dresde, no siente ningún tipo de "ostalgie". Pero puede entender que haya personas que extrañen algunos elementos de la sociedad y del sistema de la extinta RDA.

"Mis padres, por ejemplo, eran personas muy simples. Ella era enfermera y él conductor de camiones. Tenían una vida organizada, tenían trabajo, ganaban un poquito de dinero y eran felices: vivían sin preocupaciones".

"Luego, el capitalismo llegó de repente y todo se puso muy caro. La gente en el este ya no se podía comprar nada y el consumismo se desató en algunas zonas", explica el trabajador social de 42 años.

Otra ventaja para Wolff era que en aquel "sistema comunista", como él lo llama, la gente le daba mucha más prioridad a tener una identidad, no se trabajaba en exceso y había "mucha más solidaridad".

Luis Mazuze es otro mozambiqueño llegado a Alemania Oriental bajo el régimen socialista, específicamente en 1980, y efectivamente lo que él más extraña, es el sentimiento de hermandad y el sentido de pertenencia de la antigua RDA.


Luis Mazuze no extrañaba el capitalismo cuando se mudó a Alemania Oriental en 1980.

"Yo viví 15 años de capitalismo en Mozambique y cuando llegue aquí, nunca me hizo falta. En Alemania Oriental vi muchas cosas buenas, como un buen acceso universal a la salud y oportunidades para todo el mundo a través del sistema educativo", agrega.

Él emigró bajo el mismo programa que Emiliano, con el objetivo de estudiar alemán, pero terminó trabajando en una fábrica de cerveza.

Un descontento creciente en la población del Este

Wolff, por su parte, tiene dudas sobre la calidad de la medicina en la era socialista. "Es verdad que teníamos muchos doctores y todo era gratuito".

"Ahora tenemos dos sistemas: uno con seguros privados y uno público, y no hace falta decir cuál es mejor. Pero antes, un paciente de cáncer tenía más oportunidad de sobrevivir en un hospital occidental: el sistema de salud allá era más avanzado".

Sin embargo, el sajón concuerda con la "superioridad" del sistema educativo en la RDA. "En la Alemania actual, los niños de las familias más humildes no tienen oportunidades reales de salir adelante".

Según Wolff, el sistema educativo alemán segrega a los alumnos muy pronto. "El profesor decide si vas al Hauptschule (escuela secundaria donde se recibe una formación básica) o al Gymnasium (que prepara a sus estudiantes para el Abitur, un examen que garantiza el acceso a una universidad). Si te mandan al primero, no tienes ningún chance de subir de estrato social", dice.


En el este de Alemania existe un descontento generalizado con respecto al sistema político actual: solamente un 31% de la población cree que la democracia es la mejor forma de gobierno.

Las quejas de este alemán ponen en evidencia el descontento generalizado de la población del oriente del país con respecto al sistema político teutón.

En julio de este año, el Instituto Allensbach publicó una encuesta realizada a los alemanes del este sobre si estos creían que la democracia era la mejor forma de gobierno, y solamente un 31% estuvo de acuerdo. Un descenso de más de 20% con respecto a hace dos años.

Nostálgico, pero no tanto

Existe mucha diversidad de opiniones dentro de los "ostálgicos alemanes", sin embargo, la gran mayoría coincide en que no todo era mejor antes.

"Extraño algunos aspectos de la RDA, pero otros absolutamente no", confiesa Chaimite. "En realidad, tengo sentimientos contradictorios, a veces siento un poco de nostalgia, pero no me gustaría volver a esos tiempos".

El mozambiqueño reconoce las ventajas del sistema político actual y alaba la libertad y la libre expresión de la Alemania reunificada.

"Actualmente trabajo como enfermero en el Hospital Municipal y también llevo una carrera política en el Partido Socialdemócrata de Alemania" (SPD, por sus siglas en alemán). "Esto último, jamás habría sido posible en la RDA", concluye.



Fuente: BBC Mundo

martes, 12 de noviembre de 2019

Tecnología nuclear: Acelerador de partículas a Corea
En la CNEA trabajan en el desarrollo de un prototipo de acelerador de partículas para el tratamiento del cáncer que se exportará a Corea del Sur. El contrato incluye la instalación de un prototipo y la capacitación a científicos de ese país. El proyecto, que lleva décadas y sufrió interrupciones por falta de fondos, continúa la tradición exportadora de la Argentina en el área nuclear.
Por Matías Alonso 





Investigadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) comenzaron a trabajar en el desarrollo de un acelerador de partículas para el tratamiento del cáncer que se exportará a Corea del Sur. El contrato, firmado entre la CNEA y el KIRAMS (Korean Institute of Radiologic and Medical Science), es por un monto de 700.000 dólares y tiene una duración de dos años, e incluye la construcción e instalación de un prototipo en el KIRAMS, además de la capacitación a científicos de ese país.

El KIRAMS es un instituto asociado a un hospital de Seúl en el que se hace investigación y desarrollo en medicina nuclear. Se espera que los científicos coreanos avancen en el manejo de la terapia de captura neutrónica en boro (BNCT) gracias a la experiencia de sus pares argentinos. La exportación consiste en un prototipo pequeño, que les permitirá conocer los principios del funcionamiento de la técnica.

El acuerdo toma recaudos para proteger la propiedad intelectual de la CNEA y aclara que el equipo es para uso exclusivo del KIRAMS, y que no puede ser reubicado, vendido ni copiado. El dinero se usará para amortizar los sueldos del personal del proyecto y para contratar nuevo personal, además de adquirir los materiales necesarios para el desarrollo del prototipo en Corea del Sur.

El proyecto desarrollado por la CNEA es un acelerador lineal de tres etapas con distinta potencia cada una. Posee una fuente de iones de hidrógeno que se aceleran hasta el 2,2% de la velocidad de la luz (casi 700 kilómetros por segundo) por un tubo de alto vacío y luego impactan contra un blanco, lo cual produce una reacción nuclear que da como resultado un flujo de neutrones.


El acelerador está montado en forma vertical y debajo tiene un imán que desvía el haz a noventa grados. Fotos: CNEA.

Para el tratamiento con BNCT, se inyecta boro 10 en el flujo sanguíneo del paciente. Este elemento es captado por las células tumorales en proporción mucho mayor a la que lo hacen las células sanas. Cuando el flujo de neutrones generado por el acelerador de partículas choca contra el boro 10 lo convierte en boro 11, que luego decae a litio 7 pero también genera una radiación alfa que destruye la célula tumoral a la cual esté asociado este compuesto. El resultado es una terapia con un gran poder de destrucción en un área muy pequeña y específica, para evitar daños en el tejido sano.

Hasta ahora este tipo de terapia se ha ensayado usando reactores nucleares como fuente de neutrones, pero estas instalaciones tienen un radioactividad muy alta, lo que exige blindajes muy pesados y una operación muy compleja que dificulta su instalación en hospitales. Una gran ventaja de este acelerador de partículas es que una vez apagado no produce radiación ni tampoco genera radioactividad residual, por lo que tiene una operación más simple y segura.

El acelerador está montado en forma vertical y debajo tiene un imán que desvía el haz a noventa grados. “También se podría hacer la sala de irradiación en un subsuelo, pero suele haber mucha presión de las napas y habría que impermeabilizar muy bien y sería más costoso. En esa desviación no se pierde energía”, explicó Andrés Kreiner, investigador superior del CONICET, docente de la UNSAM y director del proyecto.

El equipo está construido de tal manera que puede quedar separado tanto de las paredes del edificio como del piso, con el fin de evitar las descargas, que pueden ser muy importantes si se considera que la parte superior del acelerador tiene una corriente de un millón y medio de voltios. Otros tipos de aceleradores, como el TANDAR, de la CNEA, están encerrados en un tanque con un gas aislante de alta presión, como hexafloruro de azufre, un gas muy pesado que desplaza el aire, por lo cual es peligroso para la salud de las personas. Además, en caso de tener que hacerle alguna modificación o tareas de mantenimiento al acelerador, es necesario vaciar el gas y luego volver a inyectarlo, lo que aumenta los costos, la complejidad y hace muy difícil que pueda ser instalado en un hospital.

El haz es de iones que produce este acelerador es tan intenso que, aunque se usan bombas de vacío, cuando se excita ioniza las moléculas del gas residual y se puede ver la fluorescencia inducida en el gas, lo cual se usa como método de diagnóstico de problemas de la máquina y resulta mucho más simple que el método usado en otros aceleradores, en los que se usan dispositivos para interceptar el haz.

Cuesta arriba

“Hemos perdido personal en estos dos últimos años, en particular tres ingenieros electrónicos. Fue una pérdida muy dolorosa porque fue gente que entrenamos”, dijo Kreiner.

El acelerador desarrollado por el grupo que dirige Kreiner también sirve para producir radioisótopos para radiodiagnóstico, lo que constituye un método alternativo a la producción de molibdeno con reactores, un sector en el que la empresa rionegrina INVAP se ha convertido en uno de los líderes a nivel mundial. “Nosotros desarrollamos el acelerador y para hacer los isótopos hay que desarrollar la parte radioquímica, hay que hacer el blanco, después extraer el molibdeno del blanco y demás. Esa parte no es nuestra especialidad pero es otra posibilidad que está abierta”, dijo Kreiner. Además, los neutrones que genera el acelerador tienen aplicaciones para, por ejemplo, testear componentes nucleares y detectar contrabando de materiales nucleares, explosivos y drogas.

“Este es el camino que tenemos que seguir para la CNEA y para el país: desarrollar nuestra tecnología y tratar de exportarla. También es una forma de mostrar que las investigaciones científicas ayudan a resolver los problemas relevantes de la sociedad”, afirmó Kreiner.

La formulación inicial del proyecto había obtenido un financiamiento inicial a fines de los años noventa de la entonces Secretaría de Ciencia y Tecnología (SECYT), pero tras la crisis económica del año 2001 esos fondos nunca llegaron. Recién en 2008 volvió a tener fondos para avanzar en investigación y desarrollo.

El recinto en el que está instalado el prototipo actualmente en el Centro Atómico Constituyentes no tiene las dimensiones necesarias y por eso hace algunos años se está construyendo un edificio nuevo en el mismo predio. “La construcción está bastante avanzada, aunque viene atrasada respecto del cronograma inicial. Creemos que en la primera mitad del año que viene lo tendríamos listo. En los años 2017 y 2018 muchos proyectos de la CNEA fueron puestos en cero, pero como acá había contratos ya firmados, como el de la constructora y otros más, no se pudo dar de baja porque implicaba posibles juicios y por eso pudimos seguir, aunque a un ritmo menor y con restricciones”, afirmó Kreiner.

El proceso de exportación del prototipo demandó muchos viajes para dar a conocer el proyecto en forma internacional. “En estos últimos años viajé varias veces al exterior para mostrar lo que hacemos. El año pasado hubo un congreso mundial de BNCT en Taiwán, donde estuve a punto de no poder viajar porque la CNEA solo me permitía viajar si lo hacía sin costo para el organismo, así que finalmente la organización del congreso ofreció pagarme todo. Después vino el viaje a Corea del Sur, adonde también me invitaron para que les contara sobre nuestro proyecto y recientemente viajé a Rusia para dar una conferencia sobre BNCT”.

En la iniciativa trabaja personal del Departamento de Tecnologías y Aplicaciones de Aceleradores de la CNEA, y además cuenta con con participación de científicos de la UNSAM y del CONICET. Kreiner lamenta que el desfinanciamiento de los últimos años generó la salida de especialistas: “Hemos perdido personal en estos dos últimos años, en particular tres ingenieros electrónicos. Fue una pérdida muy dolorosa porque es gente que entrenamos, que vinieron como estudiantes y se recibieron mientras estaban con nosotros, algunos con becas, otros con contratos, y se transformaron en profesionales de primera línea. Pero se han ido por los sueldos, que realmente son muy bajos, y las nulas perspectivas de acenso”. Y finalizó: “Tengo la esperanza de que el nuevo Gobierno retome la senda del desarrollo nuclear en serio”.



Fuente: Agencia TSS 
Protestas en Chile: el gobierno anuncia que convocará una nueva Constituyente


La formulación de una nueva Constitución ha sido una de las demandas de los manifestantes que han protestado desde hace 3 semanas.

Chile iniciará el proceso para tener una nueva Constitución.

Así lo anunció este domingo el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, luego de una reunión del presidente Sebastián Piñera, su gabinete y líderes políticos que acordaron iniciar la convocatoria a un Congreso Constituyente del que emanará una nueva Carta Magna.

Además, el nuevo texto será sometido a un referendo de ratificación.

"Hemos acordado iniciar el camino, el proceso para avanzar hacia una nueva Constitución", dijo Blumel a periodistas en Santiago de Chile.

"Lo tenemos que hacer pensando siempre en el país y sobre todo, sobre la base de poder ir reconfigurando el pacto social, que en el último tiempo hemos visto que ha sido una demanda fundamental de la ciudadanía", señaló.


El ministro Blumel dijo que el gobierno buscará que el proceso constituyente se concrete "con prontitud".

Chile se encuentra en una crisis desde el pasado 18 de octubre, cuando el anuncio de un incremento en la tarifa del Metro de Santiago generó protestas que se fue extendiendo en los siguientes días hacia otras causas.

Entre las demandas estaba la conformación del Constituyente y una nueva Constitución, además de reformas económicas y de programas sociales para combatir la desigualdad.

La renuncia del presidente Piñera también ha sido parte de las exigencias de las decenas de las multitudinarias protestas, las cuales han dejado un saldo de al menos 20 muertos desde octubre.

El gobierno ha ofrecido la renovación del gabinete, así como un paquete de reformas económicas y sociales que no han convencido a los manifestantes.

"Con amplia participación ciudadana"

La actual Carta Magna, que data del gobierno militar de Augusto Pinochet, no contempla la figura de la convocatoria a una asamblea constituyente, por lo que el Congreso actual deberá trabajar en la materia.

Blumel no se aventuró a poner un plazo, pero señaló que el gobierno buscará que se logre "con prontitud".

"El mejor camino es trabajar sobre la base de un Congreso constituyente, que cuente con amplia participación de la ciudadanía y, en segundo lugar, que pueda tener un plebiscito ratificatorio después", dijo Blumel.

El presidente Piñera dijo al diario El Mercurio el sábado que plantearía una reforma al Congreso para generar cambios "profundos" a la Constitución, en particular sobre los derechos sociales y las obligaciones del Estado.

Sus propuestas podrían ser recogidas a través de la nueva Carta Magna.



Fuente: BBC Mundo
Boeing propone a NASA lander para Artemisa
La propuesta para desarrollar un sistema de descenso lunar de Boeing busca reducir la complejidad y el riesgo para que los astronautas norteamericanos del Programa Artemisa vuelvan a la superficie de la Luna en 2024.





Boeing presentó una propuesta a la NASA para desarrollar un HLS (Human Lander System) diseñado para llevar de forma segura a los astronautas a la superficie de la luna y regresarlos a la órbita lunar como parte del Programa de exploración espacial Artemisa.

La propuesta de Boeing contempla el lanzamiento del Elemento de Ascenso y el Elemento de Descenso a la órbita lunar en un solo cohete para garantizar que esté diseñado para la máxima capacidad y seguridad de la tripulación. Según la empresa, este enfoque reduce la complejidad y el riesgo de enviar múltiples segmentos a la órbita en múltiples lanzamientos, lo que permite un descenso en la superficie lunar tripulado con solo cinco eventos de misión crítica en lugar de los 11 o más requeridos por otras estrategias. El módulo de descenso integrado de Boeing también puede transportarse desde la órbita lunar a la superficie sin una etapa de transferencia adicional o «remolque espacial», lo que reduce los lanzamientos y simplifica los pasos para un alunizaje exitoso.

«Usando la capacidad de elevación del Bloque 1B del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) de la NASA, hemos desarrollado un enfoque de “Pasos hacia la Luna” que minimiza la complejidad de la misión, al tiempo que ofrece el camino más seguro y directo a la superficie lunar», dijo Jim Chilton, vicepresidente senior de Espacio y Lanzamientos en Boeing Defence, Space & Securit.

El diseño, señaló Boeing, se basa en la columna vertebral de exploración de la NASA, el cohete SLS actualmente en producción en el Centro de Ensamblaje Michoud (MAF) de la NASA. El SLS tiene una capacidad de elevación sin igual que se basa en componentes de vuelo probados. Para la empresa, este enfoque acorta el tiempo de desarrollo y reduce el riesgo, lo que permite a la NASA descender de manera segura en la superficie de la luna para 2024.

El diseño flexible del módulo de aterrizaje permite el camino más rápido a los vuelos lunares al tiempo que proporciona una plataforma robusta que puede realizar la gama completa de misiones de exploración de la NASA. Puede acoplarse con el orbitador lunar Gateway o directamente con la nave Orion de la NASA para eliminar la necesidad de una nave espacial adicional, ambas a tiempo para cumplir con el mandato de misión para 2024.

El diseño incluye innovaciones en motores, compuestos y sistemas automatizados de aterrizaje y encuentro. Las tecnologías clave se basan en la nave espacial Boeing CST-100 Starliner, que se demostrará por completo durante su próxima Prueba de Vuelo Orbital a la Estación Espacial Internacional en diciembre de 2019.

Boeing se asoció con el Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA, el Centro Espacial Johnson y el Centro Espacial Kennedy y colaborará estrechamente con la NASA para integrar, certificar y operar este innovador HLS. La compañía también proporcionará los recursos críticos y el conocimiento industrial necesario para garantizar la entrega a tiempo en apoyo de un descenso lunar de 2024.



lunes, 11 de noviembre de 2019

Trump felicitó al ejército boliviano por exigirle la renuncia a Morales
También advirtió a "los regímenes ilegítimos en Venezuela y Nicaragua. La democracia y la voluntad del pueblo siempre prevalecerán", dijo.





El mandatario estadounidense Donald Trump saludó el golpe de estado en Bolivia y aseguró que la renuncia de Evo Morales abre "un momento significativo para la democracia en el hemisferio occidental". El presidente norteamericano felicitó al ejército "por acatar su juramento de proteger no solo a una persona, sino a la Constitución".

Aún no hay certeza sobre el paradero de Evo Morales, quién renunció ayer a la presidencia, luego de que grupos identificados con la oposición quemaran y saquearan las residencias de dirigentes identificados con el oficialismo.

Trump no se había expresado sobre la salida de Morales y desde un comunicado publicado en la web de la Casa Blanca el presidente recordó que Evo Morales estaba en el poder "después de casi 14 años" y aseguró que pretendía " anular la constitución boliviana y la voluntad del pueblo".

El presidente consideró que el hemisferio occidental está "un paso más cerca de un hemisferio occidental completamente democrático, próspero y libre". Por eso saludó a la población por "exigir libertad".

En el escrito Trump también lanzó una advertencia a "los regímenes ilegítimos en Venezuela y Nicaragua" y señaló que la democracia y la voluntad del pueblo siempre prevalecerán. "La partida de Morales preserva la democracia y allana el camino para que el pueblo boliviano escuche sus voces", completó Trump.