martes, 12 de mayo de 2020

Visita a Santa Romana: la “base militar” de un coleccionista privado en San Luis
Por Gastón Javier García Loperena
Historiador y autor de los libros Unimog y Clase G





“Autopista de las Serranías Puntanas” (en criollo, Ruta Nacional 7), con rumbo oeste hacia la tierra del sol y del buen vino. A la altura del kilómetro 670, entre Justo Daract y Villa Mercedes, sobre nuestra misma mano, se encuentra la entrada de una estancia. Prolija y sobria, pareciera una como tantas. Si bien inicialmente fue concebida como una explotación ganadera, esta no es una más: es “Santa Romana”, una estancia “museo, reserva y lodge”. Dos tranqueras y una avenida de árboles que dan la bienvenida, no darían pistas de lo que atesora en sus 1.800 hectáreas.

Era abril de 2019 y su dueño, el empresario mendocino Emilio Luis Magnaghi, nos había invitado como miembros de un aeroclub, a conocer su magnífico “lugar en el mundo”. A lo largo de ese otoñal día, irían arribando decenas de aviones particulares a sus instalaciones. Por aire o por tierra, lo importante era llegar. Sin embargo, el complejo no está abierto al público general, salvo a instituciones educativas o científicas, o para acontecimientos especiales como el de ese día.

A unos metros de la entrada, nos encontramos con el casco, que aloja al museo de modelos a escala, el “lodge” y la “Estación Central Santa Romana”, de donde parte un tendido de vías de trocha ancha que atraviesa gran parte de la propiedad.

Pasado el casco, recorremos algunos kilómetros por un camino de huella, en el cual no es extraño cruzarnos algún puma, gato montés, llamas, ciervos colorados o incluso búfalos sudafricanos o antílopes de la India.

A lo lejos, comenzamos a divisar el sector del aeródromo, cuya torre de control sobresale, majestuosa, del monte nativo de centenarios caldenes, chañares y algarrobos. Nos recibe un imponente hangar y una pista consolidada de 1.800 metros de longitud y 24 metros de ancho, orientada de Norte a Sur bajo los grados 010-190. El museo aquí presente tiene hangaradas aeronaves de diferentes épocas y clases. Hay de todo y para todos los gustos.

Poco más allá, se encuentra la “barraca militar” dentro de un viejo galpón de ferrocarril de los años 20. En su interior, un buen número de vehículos del Ejército Argentino dan la sensación de que estuviéramos dentro del perímetro de una unidad militar, en la “zona del parque”.

El numeroso material histórico fue mayormente adquirido por su propietario y otra parte fue cedida por el Estado Nacional en calidad de comodato. Cabe preguntarse cuál hubiera sido el destino de mucho de este material, de no haber sido preservado aquí: chatarra, exportación a algún acaudalado coleccionista foráneo o materia prima de las Ollas Essen.

¿Un mini “Disney” para grandes (y no tanto) en San Luis? ¿Por qué no? Si, al fin y al cabo, la diferencia entre un niño y un adulto es el tamaño de sus juguetes.

G.J.G.L.
* Aclaración: Nota producida antes de la Cuarentena decretada por el Gobierno argentino.

***

La Estancia Santa Romana se encuentra en San Luis, sobre la Ruta Nacional 7.

Este parque no lo diseñó Carlos Thays: un Piper Azteca sobre pedestal y algunos de los más de 70 vagones y locomotoras que componen el material ferroviario.

Interior del museo de modelos y dioramas: “Si los prefieren en escala 1:1, por favor diríjanse al sector del Aeródromo”.

El “Aeródromo” más bien parece el aeropuerto de una ciudad pequeña.

FMA IA-58 Pucará, turbohélice de ataque a tierra, diseñado para la “lucha antiguerrilla”.

Dos Grumman: un S-2 Tracker (antisubmarino de tipo embarcado) y un OV-1 Mohawk de observación y ataque ligero.

El polivalente helicóptero Bell UH-1H y un North American T-28 Trojan (entrenador militar de motor “pistonero”).

El “Delta” supersónico más emblemático: caza interceptor Dassault Mirage III.

Sikorsky SH-3 Sea King, reconvertido en microcine.

¿Colado? A la par de sus parientes militares (Mirage y A-4), un clásico y civil Cessna 182 Skylane, uno de los monomotores más populares desde hace décadas.

¡Ah! ¿Pero esto no era Aviónblog? Pasemos a las ruedas entonces (y a las orugas). Ingresemos a la “Barraca Militar”.

Father and Son: “Jeepon” Dodge M37B1 y AM General M151A2: no, no es un verdadero “jeep”, no tiene chasis (es monocasco). Y sí, el esquema mimético (camuflaje) es un tanto particular: nunca fue empleado en vehículos del Ejército Argentino.

Insustituible: un venerable Mercedes-Benz Unimog 416. En este caso, en versión sanitaria. No podía faltar.

Semioruga blindado International Harvester M5 de 1943. Unos 400 recibidos entre 1946 y 1947, todos usados y desde Europa. Continuaron en servicio en el Ejército Argentino hasta bien entrada la década del 90. Habían sido repotenciados con motor diesel Fiat CP3 en 1978 (originalmente eran nafteros de 6 cilindros en línea). El Ejército Argentino todavía cuenta con unos 30 en depósito y en excelente estado.

Duelo de camaradas: confiado de sus extraordinarias capacidades, el Unimog pareciera decirle al Reo, que lo observa con gesto algo intimidatorio: “A pesar de tu tracción 6×6, mi menor peso y tracción 4×4 con grandes recorridos de suspensión y bloqueo de diferenciales, me permite llegar a dónde vos ni soñarías”.

Simpática expresión: anfibio blindado a rueda Mowag Grenadier.

Entre dos Sherman M4 repotenciados (el Ejército Argentino les instaló motores V8 diésel Poyaud franceses entre 1978 y 1979 en reemplazo de los nafteros originales) uno de los prototipos del VAE (Vehículo Anfibio de Exploración).

Un paisano diría que la “interperie y algún matrero achuraron este yí”. Este olvidado Jeep es en realidad una ambulancia de campaña Kaiser M170 ex Ejército Argentino (21 unidades 0 km recibidas de USA entre 1966 y 1967). El Chevrolet “guerrero canadiense” de 1945 a su lado (fueron producidos conjuntamente con Ford con algunas diferencias en ejes y motor, 6 cilindros en línea el Chevrolet, 8 “en V” el Ford), también duerme el sueño de los justos.

“¡Bienvenidos al tren!” (Sui Generis dixit).

Gastón Javier García Loperena (autor de la nota, izquierda), junto a Emilio Luis Magnaghi, propietario de la estancia y museo Santa Romana. Más información: www.santaromana.com




Fuente:  autoblog.com.ar
China confirma sus planes de viajes tripulados a la Luna
Por Daniel Marín



El programa espacial chino no destaca precisamente por su transparencia, pero llama la atención que, cuando las autoridades chinas anuncian sus planes de forma pública, nadie suele hacerles mucho caso. Y esto es lo que ha ocurrido tras el vuelo inaugural de la nave de nueva generación china, que despegó el pasado 5 de mayo de 2020 mediante un cohete Larga Marcha CZ-5B y pasó 67 horas en órbita terrestre. Aunque en el pasado han aparecido referencias a las aplicaciones de esta nave para vuelos a la Luna, en varias entrevistas para la televisión china el propio diseñador jefe de la nave de nueva generación, Zhang Bainan (张柏楠), ha confirmado que el objetivo principal de la nueva nave es llevar astronautas a nuestro satélite.


La nueva nave de 21,6 toneladas antes del lanzamiento (Xinhua).

Y si de algo nos sirve la experiencia de los últimos años es que cuando una noticia aparece en un canal oficial chino es que se trata de un plan aprobado por las autoridades del país. Zhang Bainan se ha referido a la nueva cápsula como un «bus espacial» (taikong bashi o 太空巴士) o «nuevo coche [espacial]» (新座驾) capaz de realizar otras misiones, también en órbita baja. Los comunicados de prensa antes y después del lanzamiento han apuntado a que la nave también se usará en la nueva estación espacial china de sesenta toneladas cuyo primer módulo, el Tianhe, despegará el año que viene. Estas declaraciones contrastan con la decisión de usar las actuales naves tripuladas Shenzhou para las primeras misiones a la estación espacial, aunque ya hace años que han aparecido referencias al uso de la nueva nave como vehículo de carga. No está claro si en estas misiones se usará la versión de 14 toneladas en vez de la de 21,6 toneladas, que es la que voló la semana pasada, o si hay planeada alguna misión tripulada con esta nueva nave a la estación.


La cápsula de nueva generación tras su reentrada a alta velocidad a 9 km/s (tras limpiarla un poquito no está tan chamuscada) (Xinhua).

Zhang Bainan, el diseñador jefe de la nave de nueva generación china (CCTV).

Por cierto, la nueva nave sigue sin nombre oficial y por ahora es conocida simplemente como «nave tripulada de nueva generación» (新一代载人飞船 o xīn yīdài zài rén fēichuán), pero mucha gente ha creído que las siglas de esta designación en mandarín, XYZRFC, son una especie de nombre oficial o algo parecido. Pues no. Pero, vayamos al grano. ¿Cómo serán las misiones tripuladas chinas a la Luna? En 2018 se hizo público el plan lunar tripulado chino con muy poca fanfarria. Hasta ese momento, la idea en Occidente era que China iba a realizar misiones tripuladas a la Luna mediante un esquema de acoplamientos en órbita baja (LEO) usando el cohete gigante Larga Marcha CZ-9, capaz de colocar 140 toneladas en LEO. El CZ-9 pondría en órbita el módulo lunar y una etapa propulsiva translunar sin tripulación. Posteriormente, un CZ-5B lanzaría la nave de nueva generación con astronautas que se acoplaría al módulo lunar y partiría hacia la Luna. Este plan, que nunca ha sido oficial, parece que sigue adelante en tanto en cuanto el desarrollo del CZ-9 no se ha parado. Pero este lanzador no estará disponible hasta 2030 aproximadamente, como muy pronto.


Proyecto de estación espacial lunar china de 2018. Vemos acoplado al módulo de la estación una nave tripulada de nueva generación y un módulo lunar (CNSA via nasaspaceflight.com).

Plan de 2018 para situar una estación en órbita lunar y un módulo lunar usando el nuevo cohete CZ-X (CNSA via nasaspaceflight.com).

El plan desvelado en 2018 era distinto. En vez del CZ-9, se usaría un nuevo cohete más pequeño con capacidad para colocar 80 toneladas en LEO. No se viajaría directamente a la superficie de la Luna, sino que primero se realizarían misiones a la órbita lunar acoplándose a una pequeña estación espacial. Efectivamente, un plan que recuerda a la estación lunar Gateway de la NASA. El nuevo lanzador tampoco tiene nombre oficial y por ahora es simplemente 新一代载人运载火箭 o xīn yīdài zài rén yùnzài huǒjiàn, o sea, «lanzador tripulado de nueva generación» (por favor, que nadie lo llame XYZYH). Pronto sería apodado como «CZ-X» o «Cohete 921» (921火箭) en los foros chinos dedicados al espacio, aunque en Occidente también se ha llamado «Falcon Heavy chino» por su parecido con el cohete de SpaceX (por cierto, el nombre de ‘921’ hace referencia al Proyecto 921, que es el código genérico del programa espacial tripulado chino, aunque en ocasiones se asocia solo con las naves tripuladas Shenzhou).


Maqueta del nuevo lanzador tripulado chino (izquierda) junto al Larga Marcha CZ-9 (derecha) (Weibo).

Cohetes chinos: el CZ-2F de las naves Shenzhou, el futuro CZ-X con la nave de nueva generación, el Larga Marcha CZ-9 y el CZ-5B (https://m.weibo.cn/p/2304133279752321).

Diseño actual del CZ-9 y sus tres versiones con o, 2 y 4 propulsores de kerolox alrededor de la etapa central criogénica (Weibo).

De acuerdo con este nuevo plan, un CZ-X pondría en órbita lunar la estación Gateway china, formada por un módulo presurizado. Dicha estación recibe el nombre de «estación espacial en órbita lunar» (环月轨道空间站 y huányuè guǐdào kōngjiānzhàn). Otro CZ-X lanzaría la nave tripulada de nueva generación con astronautas hacia la Luna, donde se acoplaría en órbita lunar con la estación. En misiones posteriores, un CZ-X adicional lanzaría un módulo lunar que se acoplaría previamente con la estación, permitiendo que los astronautas viajen a la superficie lunar. Es decir, sería necesario un mínimo de tres lanzamientos del CZ-X para llevar a cabo una misión de alunizaje. Lo interesante es que en los vídeos publicados por la televisión china tras el primer vuelo de la nueva nave se vuelve a ver fugazmente este esquema con la estación lunar y el cohete CZ-X.


La nave de nueva generación acoplada a la estación lunar (CCTV).

La nave tripulada acoplada a la estación Gateway con un módulo lunar (CCTV).

La estación lunar y la nave de nueva generación aparecen en animaciones realizadas con el juego Kerbal Space Program, pero, bromas aparte, no es la primera vez que los ingenieros chinos recurren a este software para realizar animaciones de sus planes espaciales. La estación lunar mantiene su diseño, con un tamaño comparable al de la nave de nueva generación. Su masa debe rondar las veinte toneladas y dispone de dos paneles solares y dos puertos de atraque andróginos en cada extremo. El puerto frontal está destinado a la nueva nave tripulada, mientras que el trasero serviría para el módulo lunar y, quizá, naves de carga. El módulo tiene una forma vagamente similar al módulo central Tianhe de la estación china, aunque vemos que en la parte delantera posee tanques de propelentes adicionales en el exterior y tiene cuatro motores que sobresalen en el segmento trasero (en las primeras imágenes estos motores estaban en la parte frontal). En el nuevo vídeo se aprecia un módulo lunar que no había aparecido hasta ahora, aunque es difícil saber si se trata de un vehículo inspirado en la realidad o simplemente un añadido usando el Kerbal. En los últimos años habíamos contemplado diseños de módulos lunares de pequeño tamaño. Sea como sea, es muy posible que el diseño del módulo lunar no esté decidido aún.


Concepto de módulo lunar chino de pequeño tamaño para dos personas (CASC).

Comparativa entre el pequeño módulo lunar chino, el LM y el Altair (CASC).

Los trajes usarían el concepto suitport o suitlock popularizado por la NASA hace una década (CASC).

Esquema de misión lunar desde la estación orbital china (CASC).

Modelo de módulo lunar chino de gran tamaño (¿diseño real?) (CMSE).

Astronautas chinos en la Luna usando el módulo anterior (CMSE).

Con respecto al CZ-X, si hemos de hacer caso a las nuevas imágenes su diseño ha vuelto a cambiar. Los bloques aceleradores laterales son más altos y en la animación no se ve una torre de escape para la tripulación ¿Se ha introducido un nuevo sistema de escape o es que se trata de la animación de un vuelo no tripulado? No lo sabemos. Recordemos que el CZ-X empleará siete motores YF-100K en cada uno de los tres bloques de la primera etapa (21 motores en total). Este motor es una versión mejorada del YF-100 que se emplea en los nuevos cohetes Larga Marcha CZ-5 y CZ-7 (con un empuje de entre 1200 y 1340 kilonewton). La segunda etapa empleará dos YF-100K y la tercera dos o tres motores criogénicos YF-75. El CZ-X o Cohete 921 tendrá una longitud de 87 metros y una masa al lanzamiento de 2200 toneladas. Como comparación, el CZ-9 tendrá una masa al lanzamiento de cerca de 4000 toneladas y un diámetro de la etapa central de 10 metros.


¿Nuevo diseño del CZ-X? (CCTV).

Configuración de los 7 motores YF-100K de los bloques del nuevo lanzador CZ-X (Weibo).

Como vemos, el CZ-X usará propulsión basada en kerolox —queroseno y oxígeno líquido— en las primeras etapas. Esto constituye un cambio de paradigma con respecto al CZ-5 y al CZ-9, ya que ambos lanzadores emplean propulsores de kerolox, pero tienen una etapa central criogénica (a base de hidrógeno y oxígeno líquidos). Puesto que todo el programa lunar tripulado chino depende totalmente del CZ-X a medio plazo, habrá que estar muy atentos a su desarrollo y a las posibles dificultades que surjan. No obstante, recordemos que usa motores ya probados y etapas con un diámetro máximo de cinco metros, un tamaño idéntico al de la etapa central del CZ-5.


Nueva nave tripulada china de nueva generación (CNSA).

La cápsula tras su primera misión (Weibo).

La parte inferior de la nueva nave tras la primera misión (el escudo térmico se desprende antes del aterrizaje para inflar los airbags) (CGTN).

¿Y cuándo se llevará a cabo la primera misión tripulada a la Luna? Difícil saberlo. No se ha anunciado ningún calendario, pero sabemos con total certeza que el programa espacial chino va a estar centrado en los próximos años en la estación espacial, cuya construcción se terminará en 2022. China planea que la nueva estación esté habitada permanentemente durante periodos de, como mínimo, varios meses seguidos y mantiene contactos con otras naciones para llevar a cabo misiones tripuladas conjuntas. Por tanto, resulta difícil imaginar que vaya a deshacerse de esta estación en favor de los planes lunares antes de, al menos, 2025. Naturalmente, nada impide que sigan manteniendo operativa la estación espacial al mismo tiempo que efectúan misiones lunares puntuales —de hecho, eso es lo que planea la NASA con el programa Artemisa—, pero ciertamente es poco probable que esto suceda antes de la segunda mitad de los años veinte. Por otro lado, y como hemos comentado en repetidas ocasiones, la competencia con el programa Artemisa de la NASA, lejos de ser un acicate para el gobierno chino, es más un freno político que otra cosa y no sería extraño ver en los próximos años alguna oferta de colaboración espacial con los Estados Unidos. Sea como sea, que nadie se sorprenda cuando las autoridades chinas anuncien de forma más formal una misión tripulada a la órbita lunar a partir de 2026.



lunes, 11 de mayo de 2020

Cómo las iglesias evangélicas han logrado ganar tanto peso en la política de América Latina
por Nathalia Passarinho


"La Biblia vuelve a palacio", declaró la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez.


"La Biblia vuelve a palacio", declaró la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, al tomar posesión el pasado 12 de noviembre. Unos días antes, Fernando Camacho, una de las principales voces en el proceso que llevó a la renuncia de Evo Morales, entró Biblia en mano al mismo edificio declarando que "Dios" volvería al "gobierno".

Los dos son católicos y contaron con el apoyo de sectores conservadores de la Iglesia y de líderes evangélicos para debilitar a Morales.

En los últimos años, menciones a Dios y de pasajes bíblicos parecen haberse multiplicado en los discursos políticos, y el apoyo evangélico fue instrumental en el ascenso de los líderes de derecha en América Latina y Estados Unidos.

En Brasil, los evangélicos son la principal base electoral del presidente Jair Bolsonaro. En Estados Unidos no es muy diferente: Donald Trump contó con el apoyo de las iglesias pentecostales para salir elegido.

Para el historiador estadounidense Andrew Chesnut, autor de decenas de libros y artículos sobre el crecimiento de las iglesias pentecostales, la fuerte influencia de los evangélicos en el ascenso y caída de líderes es una de las principales "tendencias" de la política actual en el continente americano.


¿Qué explica esa influencia creciente de la religión en la política de los países del continente?

"Hasta en México, donde la población pentecostal es pequeña, de apenas un 8%, un partido político fundado por un pastor pentecostal ayudó al actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, a llegar al poder", le dijo Chesnut a BBC News Brasil.

"La influencia política evangélica es una de las tendencias políticas más importantes de las últimas cuatro décadas en el continente americano", agrega el profesor de la Virginia Commonwealth University.

Pero, ¿qué explica esa influencia creciente de la religión en la política de países del continente? ¿Y por qué las iglesias evangélicas han conseguido cada vez más adeptos entre los latinoamericanos?

En entrevista con BBC News Brasil, Chesnut enlistó 5 factores que ayudan a responder a esas cuestiones:


  • La cohesión ideológica de los evangélicos, que facilita articulaciones políticas.
  • El hecho de que los ritos de las iglesias evangélicas son más "consistentes" con aspectos de la cultura latinoamericana.
  • La adopción de reglas menos rígidas para la formación de sacerdotes, lo que permite una mayor inserción en las capas más pobres.
  • La creación de redes de apoyo en comunidades marginadas.
  • La capacidad de hacer eco de pensamientos compartidos por sectores conservadores de clase media y alta.

El crecimiento de las iglesias evangélicas y su entrada en política

El continente americano ha vivido una acentuada caída en el número de católicos, al mismo tiempo que se registró un gran aumento en la población evangélica.

Según el Pew Research Center, principal centro de investigación sobre religiones, de 1900 a 1960, los católicos conformaban el 94% de la población de América Latina.

Pero ese porcentaje cayó drásticamente. Un estudio del mismo centro de 2014 mostró que 84% de los entrevistados crecieron como católicos, pero apenas un 69% aún se identificaba como tal.

En contraste, solo 9% de los latinoamericanos crecieron como evangélicos, pero el 19% dice seguir esa religión actualmente.


En Brasil, los sectores evangélicos forman una de las principales bases de apoyo de Jair Bolsonaro.

Para Andrew Chesnut, quien estudia el movimiento pentecostal desde hace 25 años, una característica importante acompaña al crecimiento del número de evangélicos en el continente americano: el compromiso político de líderes e integrantes de esa religión.

El investigador destaca que los católicos son un grupo más "heterogéneo", con segmentos ligados a la izquierda y otros a la derecha. Esa pluralidad, en la práctica, dificultaría una movilización política coordinada.

"Dentro del catolicismo, tienes sectores conservadores, ligados al Opus Dei, por ejemplo, y otros más progresistas, como los miembros de la Teología de la liberación. Entonces, hay más diversidad y eso hace más difícil la tarea de lograr una alianza católica", explica.

"Y los evangélicos son más homogéneos políticamente. Eso facilita la unión y las alianzas para elegir determinados políticos".

Bolsonaro, Camacho y... Trump

Los ejemplos más recientes y evidentes de la fuerza evangélica en política son la elección de Jair Bolsonaro en Brasil y la caída de Evo Morales en Bolivia. Los dos episodios contaron con el apoyo crucial de sectores evangélicos.

En la caída de Morales, fue una figura ligada al ala más conservadora de la Iglesia católica y a los líderes evangélicos la que ganó protagonismo: Luis Fernando Camacho.

Camacho ejerce como presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, una entidad que reúne a cerca de 200 instituciones, entre asociaciones de residentes, trabajadores de derecha y empresarios. El comité funciona en la ciudad más poblada de Bolivia, Santa Cruz de la Sierra, y se le llama "gobierno moral".

Sus constantes menciones al "poder de Dios" y su costumbre de citar fragmentos de la Biblia han hecho que la prensa internacional se refiera a él como el "Bolsonaro boliviano".

Él fue el principal articulador de las protestas en las calles que culminaron en la retirada de apoyo de la policía y las fuerzas armadas al gobierno de Morales. Camacho suele iniciar sus discursos con una oración y, al entrar en el antiguo Palacio de Gobierno, en La Paz, pocas horas antes de la renuncia del expresidente, depositó una Biblia junto a la bandera boliviana.

Para Chesnut, Camacho y Bolsonaro tienen características en común.

"Bolivia es interesante, porque es un país más predominantemente católico que Brasil. El 70% de los bolivianos son católicos. Pero, en la salida de Morales del poder, vimos una fuerte influencia evangélica", analiza.

"Camacho es más o menos como Bolsonaro. Él es católico, pero tiene una gran influencia pentecostal y tiene a los pentecostales como grandes aliados. Su discurso es 100% pentecostal".


Camacho es católico y contó con el apoyo de sectores conservadores de la Iglesia y de líderes evangélicos para derribar a Morales, dice Chestnut.

La senadora Jeanine Áñez, quien se proclamó presidenta interina de Bolivia tras la salida de Evo Morales, sigue la misma línea. Ella entró al Palacio de Gobierno, en La Paz, con una enorme Biblia, y juró detrás de un altar montado con velas y la imagen de Jesús crucificado.

"Un aspecto importante del papel que la religión ha ejercido en los gobiernos latinoamericanos es la existencia de una convergencia entre los evangélicos y los católicos conservadores", dice Andrew Chesnut.

Aunque los ejemplos brasileño y boliviano son contundentes, el profesor estadounidense dice que la tendencia de crecimiento de la influencia evangélica en los gobiernos no es característica solo de América Latina.

Para él, el fenómeno se inició en Estados Unidos, comenzó a ganar fuerza en América Latina en la década de los 80, con el ascenso de un pastor evangélico como presidente de Guatemala -José Efraín Ríos Montt-, y puede ser visto claramente hoy en el gobierno de Donald Trump.

Según un reportaje del periódico Washington Post, el 61% de los pastores evangélicos de Estados Unidos manifestaron su intención de votar por Trump en la elección de 2016. Y el presidente estadounidense mantiene relaciones cercanas con varios líderes evangélicos famosos en el país.

"En EE.UU., los evangélicos son una de las principales bases electorales de Trump", dice Chesnut. Según el investigador, esa relación cercana del mandatario con sectores religiosos se refleja en la decisión de transferir la embajada de Estados Unidos en Israel de Tel Aviv a Jerusalén.


El presidente Donald Trump mantiene una relación cercana con sectores evangélicos de EE.UU.

Bolsonaro llegó a anunciar que haría lo mismo, para atender la petición de los grupos evangélicos que se basan en interpretaciones bíblicas para defender que Jerusalén debe ser "protegida" y habitada por los judíos.

No obstante, el presidente brasileño optó finalmente por abrir una oficina comercial en la ciudad, después de una fuerte presión de los países árabes y del sector exportador de productos básicos brasileño, que temía represalias comerciales.

"Una de las agendas importantes actuales para los evangélicos es el apoyo a Israel", afirma el profesor Andrew Chesnut.

¿Por qué las iglesias evangélicas son tan atractivas para el público?

Más allá de la cohesión ideológica, que facilita la articulación política de los evangélicos, Chesnut enlista otros cuatro factores que contribuyen al éxito del movimiento pentecostal entre los latinoamericanos. Uno de ellos es el hecho de que las iglesias evangélicas adoptaron ritos "más consistentes con la cultura de los pueblos de la región".

En ese sentido, las canciones de alabanza y la forma más informal y directa para que los pastores hablen sobre partes de la Biblia jugarían un papel importante.

Otro aspecto enlistado por el investigador son las redes de apoyo creadas por las iglesias evangélicas para intervenir en los problemas de las comunidades, como casos de alcoholismo, criminalidad y drogadicción.

El tercer factor sería el criterio flexible para la formación de sacerdotes (los obispos y pastores).

"Una gran ventaja que tienen las iglesias pentecostales es que los pastores se pueden casar y no tienen los mismos requisitos educacionales. Un sacerdote católico forma parte de la élite latinoamericana en lo referente al nivel educacional", dice.


Andrew Chestnut enlista tres elementos que contribuyeron al éxito de las iglesias evangélicas en América Latina en los últimos años.

"Esa facilidad de no exigir una extensa formación académica ni celibato permitió una mayor entrada de las iglesias pentecostales en las capas más pobres".

Más allá de eso, el investigador destaca que sectores conservadores de la clase media y alta de Estados Unidos y América Latina vieron que sus posiciones tenían eco en las nuevas iglesias evangélicas. Entre esas agendas están la preocupación por la educación sexual en las escuelas, el temor a lo que llaman "ideología de género", y la posición firmemente contraria a la flexibilización de leyes relacionadas con el aborto.

"Había una población que compartía esos valores: defendía una agenda anti-LGBT, el antifeminismo y era contraria a la legalización del aborto. Esas personas no tenían líderes que representaran esas perspectivas de la manera deseada", dice Chesnut.

¿Cuál es el impacto de esa influencia religiosa en la política?

Para el profesor estadounidense, el principal temor relacionado con el aumento de la injerencia evangélica en la política es que los líderes electos con el apoyo de esos sectores acaben aprobando políticas públicas que, en la práctica, discriminen a otros credos religiosos o que signifiquen retrocesos en las conquistas sociales de las minorías.

"En el caso de Bolivia, ya vimos comentarios racistas por parte de la presidenta interina. Allí, algunos sectores pentecostales ven a las religiosidades indígenas como satánicas o paganas", dice Chesnut.


En Bolivia, los principales líderes de oposición a Evo Morales, Fernando Camacho y Jeanine Áñez, contaron con el apoyo de sectores católicos y evangélicos.

En Brasil, el investigador percibe el riesgo del surgimiento de una atmósfera de intolerancia contra las religiones de matriz africana.

"Hay una preocupación de que las religiones indígenas y afrobrasileñas puedan sufrir persecución con los pentecostales en el poder. Grupos violentos pueden sentirse impunes o alentados a actuar así", dice Chesnut.

Pero el historiador destaca que el fenómeno del crecimiento de las iglesias evangélicas está acompañado de un movimiento muy diferente y que también puede influir en el escenario político del continente: el aumento en el número de personas que dicen no tener ninguna religión.

"Más allá del crecimiento de las iglesias evangélicas, en varios estados de EE.UU. y en varios países de América Latina, hay un crecimiento rápido de las personas que no tienen ninguna filiación religiosa", dice.

Y las características de ese grupo son opuestas a las que definen a los sectores evangélicos y católicos conservadores. "Son más jóvenes, sabemos que la tendencia es que son de izquierda y más liberales en las costumbres. Y están creciendo casi tan rápidamente como los pentecostales".

Falta saber cuál de los dos sectores tendrá más influencia electoral en los próximos años.


Los evangélicos y el coronavirus: los grupos religiosos que resisten las restricciones contra el covid-19 en algunos países de América
por Gerardo Lissardy


Grupos evangélicos a lo largo de América se las han ingeniado para mantener cultos en persona pese a la pandemia.

En Chile, un líder evangélico con coronavirus murió tras ir a un evento masivo. En Perú o Colombia sorprendieron a pastores reunidos con fieles pese al confinamiento. Y en Brasil o Estados Unidos, muchos evangélicos relativizan la amenaza del covid-19.

Del sur al norte de América, distintos grupos evangélicos se han puesto al frente de la resistencia al distanciamiento social instaurado para combatir una pandemia que causa estragos en el continente.

Esa actitud provocó grietas dentro de la propia comunidad evangélica, donde otros advierten sobre la peligrosidad del nuevo virus y optaron por ofrecer apenas servicios en línea.

Pero el fenómeno también colocó un foco especial en esa religión y el fuerte respaldo de sus devotos a presidentes como el estadounidense Donald Trump o el brasileño Jair Bolsonaro, que buscan el regreso a la normalidad pese a la creciente pandemia en sus países.

Detrás de esas posturas hay desde motivos de fe hasta intereses económicos de algunas iglesias que temen que la crisis disminuya la prosperidad y las contribuciones que reciben de sus adeptos, según expertos.

"Si paras de trabajar, disminuye tu diezmo", explicó Cecília Mariz, una profesora de sociología de la religión en la Universidad del Estado de Río de Janeiro, a BBC Mundo.

Una prueba especial


Aunque son minoría, los evangélicos crecieron como fuerza religiosa en Latinoamérica en las últimas décadas, mientras el porcentaje de católicos cayó.

La evangélica es la religión que más ha crecido en años recientes en América Latina: uno de cada cinco personas en la región (19%) se definía como tal en 2017, según una encuesta de Latinobarómetro en 18 países.

Esto ocurrió a costa de una pérdida de apoyo a la Iglesia Católica, cuyos fieles pasaron a ser 59% de los latinoamericanos según la misma encuesta.

El cambio dio más influencia en el debate político a las iglesias evangélicas en temas como su rechazo al aborto o al reconocimiento de derechos de homosexuales.

Pero esos grupos están lejos de actuar de forma monolítica y la pandemia del coronavirus se volvió ahora una peculiar prueba de fuerza para ellos.

En Argentina, un pastor evangélico y senador de la provincia de Mendoza causó polémica la semana pasada al criticar las medidas de aislamiento por la pandemia impuestas por el gobierno nacional.

"Hay más muertes por abortos que por el covid, entonces tendríamos que estar encerrados para que no haya abortos", comparó Héctor Bonarrico durante una sesión virtual de su legislatura y reclamó subsidios para las iglesias evangélicas.

Su propuesta naufragó en una votación dividida. Y su comparación levantó varios repudios.

"Dios provee"

En Brasil, donde el coronavirus avanza de forma alarmante y ya causó más de 10.000 muertes según la Universidad Johns Hopkins, el presidente Bolsonaro enfrenta crecientes críticas por oponerse al confinamiento y haber calificado al covid-19 de "gripecita".

Pero los evangélicos mantienen un apoyo fuerte a Bolsonaro.


Criticado por su respuesta al coronavirus, el presidente brasileño Jair Bolsonaro recibió el respaldo de líderes evangélicos.

Según una encuesta de la firma Datafolha realizada en abril, en Brasil los evangélicos evalúan de manera más positiva la gestión del presidente y son más contrarios al confinamiento que la población general.

Influyentes líderes evangélicos como Edir Macedo, de la Iglesia Universal del Reino de Dios, y Silas Malafaia, de la Iglesia Asamblea de Dios Victoria en Cristo, son grandes críticos al aislamiento social en Brasil, alineados con Bolsonaro.

En distintas iglesias evangélicas brasileños continúan los cultos en persona donde, pese a medidas adoptadas para guardar distancia entre los fieles y darles gel desinfectante a la entrada, se observan hasta 3.000 asistentes a un mismo templo en plena cuarentena.

"Creen que Dios puede resolverlo", señaló Mariz. "La idea es que 'Dios provee todo' y no precisas hacer aislamiento".


Silas Malafaia es uno de los líderes evanéglicos brasileños que apoya a Bolsonaro.

Esto contrasta con la actitud que han asumido otros pastores de diversas denominaciones en defensa de la suspensión de cultos en persona y ofreciendo servicios por internet.

"Pero es una minoría", sostuvo el teólogo Kenner Terra, que enfrentó una ola de críticas por defender el aislamiento social.

"El hecho de que consideres las recomendaciones de la OMS es casi como un 'acto de resistencia'", dijo Terra a BBC Brasil.

"El llamado de Dios"

Distintos tipos de iglesias en Latinoamérica han cerrado sus puertas temporalmente ante la pandemia y han buscado adaptarse ofreciendo de servicios religiosos por redes sociales.

Pero otros optaron y mantuvieron reuniones en persona.


Un culto evangélico celebrado en persona en Santo Domingo durante la reciente Semana Santa.

Grupos evangélicos en Nicaragua han participado de actividades públicas, algunas de ellas promovidas por el gobierno de Daniel Ortega, criticado desde el exterior por evitar adoptar medidas contra el covid-19 recomendadas por especialistas en salud.

Desde la Iglesia católica, el cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes advirtió el domingo que salir a la calle "es riesgoso".

En zonas de Colombia y Perú alejadas de las capitales se han reportado intervenciones de la policía para detener algún encuentro evangélico en curso que se salteaba las restricciones.

En Chile hubo casos donde los propios pastores estaban contagiados de covid-19 y celebraron de todas formas cultos con sus fieles.

Mario Salfate, un pastor chileno, asistió a una reunión religiosa con unas 300 personas el 16 de marzo, cuando en su país ya había advertencias y medidas por la peligrosidad del virus.

Unos días después, Salfate dio positivo de covid-19 junto a otros tres participantes del encuentro. Murió a mediados de abril.


Como en algunas partes de América Latina, la apertura de ciertas iglesias en EE.UU. pese a la pandemia generó diferencias en la comunidad cristiana.

En EE.UU. falleció el mismo mes, tras contraer el covid-19, el pastor evangélico Gerald Glenn, quien había desafiado los avisos sobre el riesgo de infección al afirmar que "Dios es más grande" y seguiría predicando en su iglesia de Virginia.

Los evangélicos blancos figuraron como el grupo religioso de EE.UU. menos propenso a creer que el covid-19 supone un riesgo para la salud pública en una encuesta de marzo del Centro Pew de Investigación.

Y, pese a las controversias que provocó Trump con el coronavirus, tres de cada cuatro evangélicos protestantes blancos indicaron en el mismo sondeo que Trump respondía bien al brote de infecciones.

"Eso fue mucho más alto de lo que vimos entre otros grupos religiosos", dijo Greg Smith, director asociado de investigación del Pew, a BBC Mundo.

Con el argumento de que las medidas contra la pandemia van contra sus libertades, algunos evangélicos conservadores en EE.UU. se han unido a protestas alentadas por el propio Trump en reclamo de la reapertura de actividades.


Donald Trump recibió un amplio respaldo evangélico en las elecciones de 2016 y lo mantiene en buena medida.

Una gran mayoría (82%) de los estadounidenses que asisten regularmente a iglesias disponen ahora de esos servicios religiosos por TV o internet, según otra encuesta de Pew a fines de abril.

Pero algunos pastores mantienen las reuniones colectivas, como Rich Vera, que el domingo lideró una ceremonia en Florida llamando a los asistentes a sentarse más cerca de él: "No hay coronavirus aquí", sostuvo, sin prueba científica posible.

"El llamado que Dios puso en mi vida es predicar el evangelio, poner las manos sobre los enfermos para que él pueda sanarlos", respondió Vera cuando la BBC le preguntó recientemente si es responsable que mantenga contacto físico con sus fieles. "Ese es mi llamado".



Fuente: BBC Mundo