martes, 7 de julio de 2020

Armada: El rompehielos australiano "Aurora Australia" podría terminar en Argentina
El rompehielos diseñado y construido en Australia transportó alrededor de 14.000 expedicionarios a través del Océano Austral, a menudo en medio de tormentas severas.




La ambición de los investigadores australianos de mantener el rompehielos Aurora Australis bajo la bandera australiana se ha visto afectado, con informes de que el barco ha sido vendido a Argentina. Durante tres décadas, el 'Orange Roughy' transportó a miles de científicos, tripulantes y suministros para la misión antártica de Australia.

El Aurora Australis, el principal buque de investigación en Australia durante casi tres décadas, se dirigió originalmente a las playas de desguace del sur de Asia, a menos que se puedan encontrar fondos para su compra y mantenimiento en cuestión de semanas.

Melanie Van Twest, una ex arqueóloga que se desempeñó como médico durante un par de sus 150 viajes de investigación y reabastecimiento, dijo que enfrentaba "un final prematuro" a menos que se puedan recaudar US $ 1,5 millones para comprar el barco a los propietarios de P&O Maritime.




El rompehielos diseñado y construido en Australia transportó alrededor de 14.000 expedicionarios a través del Océano Austral, a menudo en medio de tormentas severas.

Una fuerte tormenta de nieve vio al barco casi hundirse después de romper sus amarres y estrellarse contra las rocas en Horseshoe Harbour, cerca de la estación Mawson de Australia en febrero de 2016.



Fuerza Aérea: El Mindef avanza con un segundo contrato para abastecer con más radares RPA de INVAP
Según pudo saber Zona Militar, el Mindef está en negociaciones con INVAP por un segundo contrato para adquirir nuevos sistemas de radar RPA.




Casualmente, el Ministro de Defensa, Agustín Rossi, visitó ayer la ciudad de San Carlos de Bariloche y visitó las instalaciones del INVAP, refiriéndose a la misma como una organización de vital importancia para el desarrollo del país. Sobre esto dijo: “la alianza estratégica con el INVAP es fundamental para desarrollar aquellos productos tecnológicos más avanzados. Es relevante potenciar la industria para la defensa para crecer como país”.

El INVAP es la entidad responsable de desarrollar el sistema de radarización nacional que utilizan las Fuerzas Armadas para el control de las fronteras. El objetivo próximo, aseguró el ministro, es retomar la relación estratégica con el organismo y continuar trabajando en la producción de radares.

Sobre esto Rossi destacó que el Ministerio de Defensa quiere restablecer los proyectos conjuntos que tenían ambos organismos, que “en estos cuatro años anteriores se descontinuaron”, y agregó: “ya hemos tenido reuniones con la secretaria de Política Industrial y Producción para la Defensa, Daniela Castro, junto a la autoridades de INVAP. Es una relación que pienso fortalecer porque me parece relevante para el desarrollo del país”.

Pero según informaciones recogida por Zona Militar, las negociaciones para dotar de nuevos radares RPA, ya estarían en curso.



Ejército: El Departamento de Estado de los EEUU aprueba la venta de VCBR Stryker para Argentina
En un comunicado fechado el 6 de julio, la Agencia de Cooperación para la Defensa y Seguridad (DSCA en inglés) de los EEUU notificó que el Departamento de Estado norteamericano aprobó la posible venta de veintisiete Vehículos de Combate Blindados a Rueda M1126 Stryker Infantry Carrier Vehicles y equipamiento asociado por un monto estimado de 100 millones de dólares. 
Por Carlos Borda Bettolli - Zona Militar




La venta sería gobierno a gobierno, siguiendo la modalidad ofrecida por el programa Foreign Military Sale. La noticia gana relevancia, teniendo en cuenta que en el día de ayer precisábamos desde este medio los dos contendientes evaluados localmente para ocupar el nicho del futuro VCBR del Ejército Argentino.

De acuerdo a la información que se desprende de la notificación de la DSCA, el gobierno argentino requirió los siguientes ítems:
- 27 VCBR M1126 Stryker en su versión Transporte de Tropa (Infantry Carrier Vehicles)
- 27 ametralladoras M2 Flex calibre 12.7mm
- Amplificadores de visión para el conductor AN/VAS-5
- Equipos de intercom vehícular AN/VIC-3
- Radios SINCGARS AN/VRC-91E
- Herramientas especiales y equipo de pruebas
- Lanzadores de granadas de humo M6 Smoke y sus repuestos asociados
- Manuales y repuestos
- Servicios varios: entrenamiento en EEUU y local, soporte logístico, de ingeniería y técnico así como otros elementos asociados al programa de apoyo y sostén logístico.

El principal contratista será General Dynamics Land Systems (Anniston), mientras que para la potencial venta no están previstos offsets.

Tal como mencionamos, la posible compra se da en el marco de un largo proceso de estudio de candidatos realizado por el Ejército Argentino, lo que ha llevado a evaluar y considerar varios candidatos para el futuro VCBR 8×8. Entre ellos el ya mencionado Stryker/LAV III y el Pandur II.



Bolsonaro dio positivo al test de coronavirus


Imagen: AFP

Finalmente, se confirmó este mediodía que el presidente brasileño Jair Bolsonaro, de 65 años, dio positivo al test de coronavirus al que se había sometido ayer, después de padecer fiebre, tos y dolores musculares. Minutos antes de que se confirmara su diagnóstico, el mandatario, reconocido en el mundo por su escepticismo ante la pandemia, brindó una entrevista de prensa, desconociendo de nuevo las medidas de distanciamiento social recomendadas en medio de la crisis sanitaria. 

"Fui muy criticado por las medidas tomadas y mis posiciones en relación a la covid-19", se quejó el mandatario ante algunos periodistas, sin respetar el distanciamiento y apenas utilizando un barbijo para evitar la propagacción del virus. Minutos antes había recibido el diagnóstico positivo para la covid-19, en el cuarto examen al que se sometió desde el comienzo de la pandemia. La edad de Bolsonaro lo ubica entre los pacientes de riesgo frente al coronavirus.

“Todos sabían que llegaría a una parte considerable de la población tarde o temprano. Fue positivo para mí”, se defendió el Jefe de Estado del país latinoamericano más comprometido ante la pandemia. Brasil es uno de los países con mayor número de infectados del mundo, concretamente el segundo. Registra 1.623.284 infectados y contabiliza 65.487 muertes, 

De acuerdo al mandatario, se le realizará nuevamente un test para verificar que el resultado arrojado haya sido el correcto. Ayer se conoció que Bolsonaro estaba tomando la cuestionada droga cloroquina ante un aumento de fiebre considerable, que había llegado a los 38 grados. 




El ultraderechista, quien desde el primer momento dijo que el coronavirus era una "gripecita" inflada por los medios de comunicación, se mostró más de una vez en manifestaciones y actos públicos sin barbijo y sin respetar las medidas de distanciamiento social. Este sábado, inclusive, publicó fotos en las redes sociales en las que se lo ve con la cara descubierta junto a varios ministros y al embajador de Washington en Brasilia, durante un almuerzo de celebración del Día de la Independencia de Estados Unidos.

En materia de políticas públicas contra la Covid-19, el mandatario se limitó a pedir cuantas veces pudo la reactivación económica, a cuestionar la pandemia y a presionar a los gobernadores para que levantaran las cuarentenas en sus estados. En este último punto fue la Corte Suprema la que le impidió llevar adelante decisiones unilaterales que dejaran sin efecto las medidas contra la propagación del virus.


Fuente:  pagina12.com.ar
China lanzó al segundo satélite Shiyan-6
Un vehículo CZ-2D llevó al Espacio al satélite Shiyan-6 (02), el segundo de esta serie, del que se tiene escasa información. CASC anunció que la misión tiene por objeto el estudio del ambiente espacial y experimentos tecnológicos.




China lanzó el domingo 5 de julio un satélite para el estudio del ambiente espacial y experimentos tecnológicos desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, ubicado en el noroeste del país. Se trata del segundo satélite de la serie Shiyan-6 y fue transportado por un cohete CZ-2D, que alcanzó la órbita programada con éxito. No se difundieron imágenes del satélite Shiyan-6 (02).

En noviembre de 2018 se había puesto en órbita al primer satélite de esta serie, el Shiyan-6 (01), desde el mismo complejo de lanzamiento utilizando también un cohete CZ-2D. Además de no conocerse imágenes de estos satélites, las autoridades chinas no dieron a conocer detalles de peso y dimensiones.

CZ-2D

El lanzador CZ-2D es fabricado por la Academia de Tecnología de Vuelos Espaciales de Shanghái (SAST). Su desarrollo se inició en febrero de 1990 y se utiliza principalmente para lanzar satélites a LEO y SSO. Los lanzamientos se realizan principalmente desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, aunque también puede lanzarse desde los otros centros de lanzamiento de China. Se caracteriza por su alta confiabilidad, amplia aplicación y tecnología madura. Al momento, 47 son las misiones realizadas por el CZ-2D con un único fallo parcial. Este integrante de la familia de lanzadores Larga Marcha-2 es en realidad una versión de 2 etapas del cohete CZ-4. Inicialmente fue utilizado para lanzar las misiones de reconocimiento militares de la serie FSW (Fanhui Shi Weixing).

Con una capacidad para satelizar hasta 1.300 kg en SSO de 645 km o 3.500 kg en LEO, el CZ-2D tiene una longitud de 41 metros, un diámetro de 3,35 metros y un peso al lanzamiento de 250 toneladas. El lanzamiento fue el número 338 que se lleva a cabo con cohetes de la serie Larga Marcha.



lunes, 6 de julio de 2020

El programa CLPS de la NASA sigue adelante: el módulo lunar Griffin y el rover VIPER
Por Daniel Marín



El programa CLPS de la NASA nació hace dos años como un intento de involucrar a la iniciativa comercial en el renovado interés de EE.UU. por la Luna. La agencia espacial intentaba así repetir el éxito de la iniciativa COTS para desarrollar naves de carga a la ISS, pero en este caso con la Luna como objetivo. No obstante, CLPS (Commercial Lunar Payload Services) ha carecido del impulso político y económico de los programas COTS y CCP, así que ha costado un poco más que veamos sus frutos. Pero, poco a poco, el programa sigue adelante y ya tenemos un par de resultados tangibles. O mejor dicho, cuatro, el número de misiones lunares contratadas en firme por la NASA en el marco de este programa. La noticia más relevante de CLPS es, sin duda, el reciente contrato que ha firmado la NASA con la empresa Astrobotic para posar el rover VIPER en la Luna en 2023 usando el módulo lunar Griffin. VIPER (Volatiles Investigating Polar Exploration Rover) es la reencarnación del malogrado proyecto Resource Prospector de 2014. El objetivo de VIPER, un rover de 420 kg, es taladrar el polo sur de la Luna en búsqueda de hielo y otros volátiles. Para ello lleva el taladro TRIDENT (The Regolith and Ice Drill for Exploration of New Terrains), capaz de excavar hasta un metro de profundidad, y un conjunto de instrumentos para analizar el subsuelo lunar. VIPER será el primer rover automático de la NASA que explore la Luna.


El módulo lunar Griffin de Astrobotic llevará el rover VIPER de la NASA (Astrobotic).

Usando la iniciativa CLPS, la NASA espera reducir el coste de esta misión. De entrada, este último contrato con Astrobotic saldrá por 199,5 millones de dólares, a los que hay que sumar los cerca de 250 millones ya invertidos en el proyecto VIPER. La NASA quiere ahora que la misión primaria de VIPER dure cien días en vez de dos semanas —es decir, tres días lunares con sus correspondientes noches—, por lo que ha tenido que cambiar el diseño del rover de cara a soportar la gélida noche lunar. La NASA pretende usar el programa CLPS para llevar todo tipo de cargas a la Luna como preparación para el programa tripulado Artemisa. Las empresas privadas ofertan los módulos lunares de descenso y la NASA paga por llevar carga útil en ellos. El 31 de mayo del año pasado la NASA seleccionó tres empresas dentro del programa CLPS: Astrobotic, Intuitive Machines y Orbit Beyond. Astrobotic e Intuitive Machines ganaron un contrato de 79,5 millones de dólares para depositar cargas en la Luna en 2021, aunque Orbit Beyond rechazó el contrato por problemas financieros.


El rover VIPER de la NASA (NASA).

El año que viene —entre abril y junio— Astrobotic lanzará su módulo lunar Peregrine a bordo de la primera misión CLPS, que además será la primera misión del cohete Vulcan de ULA (versión Vulcan Centaur 522). Peregrine llevará el minirover CubeRover, un pequeño vehículo recargable con el que Astrobotic ganó otro contrato de la NASA de 2 millones de dólares para su desarrollo. Está previsto que el módulo lunar se pose en Lacus Mortis. CubeRover ha sido desarrollado en colaboración con la universidad Carnegie Mellon y el Centro Espacial Kennedy de la NASA. La misión también podría llevar otro rover, en este caso uno desarrollado por la empresa japonesa Dymon. Según Astrobotic, el precio de la carga depositada en la superficie lunar mediante el módulo lunar Peregrine es de 1,2 millones de dólares el kilogramo en el mercado internacional. Peregrine es capaz de colocar 265 kg en la superficie lunar, mientras que Griffin puede poner hasta 500 kg, de ahí que este último haya sido elegido para el rover VIPER. Todavía no se ha decidido que lanzador se empleará para lanzar el rover VIPER.


Módulo lunar Peregrine de Astrobotic (Astrobotic).

Configuraciones del módulo lunar Peregrine de Astrobotic (Astrobotic).

Intuitive Machines, la segunda empresa que ganó un contrato CLPS, quiere enviar su módulo lunar Nova-C al Vallis Schröteri de la Luna, uno de los posibles lugares de aterrizaje del Apolo 18, en la misión IM-1 (Intuitive Machines 1). La misión IM-1 despegará en octubre de 2021 mediante un Falcon 9 y transportará cinco cargas de la NASA, además de otras cargas comerciales. Nova-C es un módulo lunar capaz de llevar hasta 100 kg de carga a la superficie lunar y puede aguantar un día lunar. Por si fuera poco, la NASA firmó el contrato de la tercera misión CLPS el pasado abril. Mediante este contrato, la empresa Masten Space Systems lanzará su módulo lunar XL-1 en 2022 a las regiones del polo sur de la Luna, aunque todavía no se ha elegido el lanzador. XL-1 depositará nueve cargas útiles en la Luna, incluyendo un pequeño rover de 15 kg denominado MoonRanger.


Módulo lunar Nova-C de Intuitive Machines (Intuitive Machines).

Módulo lunar XL-1 de Masten Space Systems (NASA).

Hasta el momento, las cargas útiles seleccionadas por la NASA para las misiones CLPS han sido muy modestas y han sido más bien de una excusa para subvencionar el desarrollo de nuevos módulos lunares por parte de la iniciativa privada. Pero ahora la NASA ha decidido ir un paso más allá y ha optado por elegir uno de estos módulos lunares para un proyecto relativamente ambicioso como es el rover VIPER. Los recientes fracasos de las sondas Beresheet y Vikram nos han recordado que aterrizar suavemente en la Luna no es una tarea en absoluto trivial. La NASA espera que la mayoría de estas misiones de relativo bajo coste tengan éxito, aunque alguna de ellas fracase. Esperemos que la jugada le salga bien.


El módulo lunar Griffin con el rover VIPER en la Luna (NASA).

Misiones previstas del programa CLPS de la NASA:

  • Abril-junio 2021: módulo lunar Peregrine de Astrobotic con el rover CubeRover. Lugar de aterrizaje: Lacus Mortis. Lanzador: Vulcan Centaur 522 de ULA.
  • Octubre 2021: módulo lunar NOVA-C de Intuitive Machines. Lugar de aterrizaje: Vallis Schröteri. Lanzador: Falcon 9 de SpaceX.
  • 2022: módulo lunar XL-1 de Masten Space Systems. Lugar de aterrizaje: polo sur de la Luna. Lanzador: ?.
  • 2023: módulo lunar Griffin de Astrobotic con el rover VIPER de la NASA. Lugar de aterrizaje: polo sur de la Luna. Lanzador: ?.


domingo, 5 de julio de 2020

Yuanwang-6 completa su misión para Beidou-3
Tras un período de 18 meses de mantenimiento, el buque de rastreo Yuanwang-6 realizó una exitosa misión en el último lanzamiento del sistema GNSS Chino Beidou-3. Fabricado en 2008, el barco chino lleva realizadas 59 misiones de monitoreo espacial.




El barco de rastreo chino Yuanwang-6 completó su misión de monitoreo marítimo del lanzamiento del satélite número 55 del Sistema Global de Navegación por Satélite BeiDou-3 (BDS-3), que completó la constelación BeiDou tras su lanzamiento el pasado 23 de junio a bordo de un cohete Larga Marcha-3B (CZ-3B), desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang, en la provincia de Sichuan.


Yuanwang-6.

El buque, que había zarpado de la provincial de Jiangsu a finales de mayo, detectó al satélite unos 20 minutos después del lanzamiento, realizando tareas de monitoreo de sus sistemas durante 600 segundos, período durante el cual pudo adquirir la señal de manera estable y recibir datos de telemetría para verificar los distintos sistemas de la nave.

El Yuangwang-6 es parte de la tercera generación de barcos de rastreo Yuanwang. Fabricado en 2008, este fue el primer viaje del barco después de un período de 18 meses de refacciones y mejoras en sus equipos. La misión fue la vez número 14 en la que se monitorea un lanzamiento de un satélite BDS desde el mar y la número 59 de monitoreo espacial para el Yuangwang-6.


Centro de operaciones del Yuanwang-6.

Zhu Wenbo, un oficial de la flota Yuanwang, explicó que la tripulación del Yuanwang 6 se preparará próximamente para monitorear las misiones de exploración de Marte que llevará a cabo la agencia espacial china, comenzando con la misión Huoxing-1 que se lanzará el próximo 23 de julio a bordo de un lanzador CZ-5, llevando un orbitador y un rover a ese planeta.



Bernal Castro: “Si no hay un reactor CANDU sería preferible no avanzar con China”
El presidente de la Comisión Nuclear Metalúrgica de ADIMRA y discípulo del tecnólogo Jorge Sabato en la CNEA, le dijo a TSS que considera que la compra de una central nuclear a China llave en mano solo es válida si está vinculada con la construcción de otro reactor con la tecnología dominada por la Argentina.
Por Matías Alonso 




Ricardo Bernal Castro es el presidente de la Comisión Nuclear Metalúrgica de ADIMRA y el titular de la Cámara de Fabricante de Tubos y Caños de Acero. También es conocido como uno de los 12 apóstoles de Jorge Sábato, el gran tecnólogo argentino con el que trabajó en la Gerencia de Materiales de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) desde el año 1969. Durante la dictadura que se inició a partir de 1976, Bernal Castro abandonó la jefatura del Laboratorio de Ensayos Mecánicos de la CNEA y pasó al sector privado.

Más cerca en el tiempo, este ingeniero electrómecánico que se había incorporado a la Fábrica de Aleaciones Especiales (FAE) –empresa especializada en la producción de tubos de zircaloy para plantas nucleares– participaría de dos grandes proyectos del sector nuclear argentino: la finalización de la obra de Atucha II y la extensión de vida de la Central Nuclear Embalse.

En diálogo con TSS, Bernal Castro respondió a las declaraciones del director de Nucleoeléctrica Argentina (NASA), Rubén Quintana, sobre la conveniencia o no de construir una central nuclear CANDU (de agua pesada y uranio de bajo enriquecimiento, la tecnología dominada históricamente por la CNEA) en la Argentina y acerca del impacto que tendría en la industria local con respecto a la construcción de una central china Hua Long llave en mano.

“En lo personal, decir CANDU o Hua Long es una falsa dicotomía. Creo que hay que hablar de las dos simultáneamente, como se acordó originalmente con China. En el año 2015 viajamos junto con NASA para firmar un acuerdo por la construcción de las dos centrales y ambas líneas son válidas si están vinculadas. Un reactor Hua Long solo cuesta unos 8000 millones de dólares y, por más que sea un muy buen crédito, hay que pagarlo”, dijo.

Para construir una central nuclear CANDU, Quintana aseguró que hace faltan 70 actualizaciones importantes que son demasiado caras y que deberían contratarse en el exterior. ¿Esas actualizaciones se hicieron para la extensión de vida de Embase?

Se incorporaron algunas innovaciones de lo que es el modelo CANDU VI, que es lo más reciente que desarrolló CANDU, pero como Embalse es una central anterior a estos desarrollos no tuvo esas innovaciones. Más allá de que se hayan incorporado o no, los conocimientos que tiene NASA, por el equipo que trabajó en Embalse, más la propia experiencia anterior de la CNEA cuando se construyó Embalse hace más de 40 años, hace que cualquier adaptación o modificación que haya que hacer en una central CANDU sea relativamente sencilla de hacer por argentinos a partir de un acuerdo entre la Argentina y Canadá.


“En lo personal, decir CANDU o Hua Long es una falsa dicotomía. Creo que hay que hablar de las dos simultáneamente, como se acordó originalmente con China”, considera Bernal Castro.

¿Le parece que es posible hacer una nueva CANDU en nuestro país entonces?

Creo que es una buena idea. Este tipo de central es la que mejor conoce la Argentina entre las existentes. El resto de las centrales tienen dos problemas. En primer lugar, del modelo Hua Long chino no se conocen centrales en otros lugares. Hay algunas similitudes con respecto al reactor Westinghouse de Estados Unidos, que no se ha continuado, y con un desarrollo francés. En segundo lugar, la construcción de los componentes principales de una central de este tipo no serían posibles de hacer en la Argentina porque hace falta industria básica muy importante que solo pocos países en el mundo tienen. Canadá hizo el CANDU porque no tenía esa industria pesada necesaria para hacer recipientes de presión como un PWR (reactor de agua presurizada, en inglés). Entonces, optó por desarrollar los tubos de presión, que es una tecnología para países industriales desarrollados pero de menos capacidad en industria pesada. Así llegaron a un reactor que tuvo y tiene una gran actividad. No olvidemos que en India se están construyendo seis reactores tipo CANDU, ya que los indios hicieron sus propios avances y próximamente esperan construir otros diez.

En cuanto a los combustibles para una central Hua Long, ¿cree que CONUAR podría producirlos?

Hasta donde yo sé, las discusiones sobre el combustible han sido muy duras.

¿Técnicamente se podría?

No sabemos porque no lo conocemos. CONUAR es una empresa que desde hace 40 años fabrica combustibles nucleares para las centrales de potencia, que son de uranio natural o levemente enriquecido. Pero también ha desarrollado, bajo las instrucciones de la CNEA, el combustible del CAREM y de otros reactores experimentales, y los de investigación de INVAP. Experiencia tiene, el problema es la transferencia de tecnología. Habría que ver si China está dispuesta a hacer esa transferencia y cuándo, porque había información del Gobierno anterior (por la gestión de Cambiemos) que decía que podrían hacer la transferencia de tecnología después de 20 años de funcionamiento de la central. No sabemos si hoy están ofreciendo algo nuevo.

¿Cuales son las expectativas con el proyecto CAREM?

El CAREM es lo mediato. Consideramos, desde el punto de vista de la Comisión Nuclear de ADIMRA, y de ADIMRA en su totalidad, que es un punto estratégico del desarrollo nuclear argentino. Ahí debería estar primero el esfuerzo. Si hoy pensamos en una obra nuclear deberíamos concentrarnos en el CAREM, que tiene costos menores y es un módulo desarrollado íntegramente en la Argentina, con la industria local, con todos los componentes principales de la isla nuclear fabricados en el país y ahí es adonde debería estar apuntando la Argentina. Deberíamos estar buscando créditos regionales para poder desarrollar ese reactor, que desde el punto de vista regional sería un avance fantástico porque está diseñado y pensado para zonas remotas adonde no se pueden construir grandes generadores de energía por la falta de redes. Primero, hay que terminar el prototipo que será la vidriera al mundo. De aquí a dos o tres años ese reactor puede llegar a tener una condición financiera que hoy no tiene, por una mejora del país y de la región. Hoy, con la pandemia que estamos viviendo, cualquier condición crediticia, ya sea para un CAREM, un reactor chino o uno canadiense, es difícil de pensar.


Bernal Castro es el presidente de la Comisión Nuclear Metalúrgica de ADIMRA y el titular de la Cámara de Fabricante de Tubos y Caños de Acero.

¿Cómo está el vínculo de las empresas del área nuclear con Brasil?

El vínculo es bueno. Hubo suministros aislados en los últimos años, exportaciones estratégicas a Brasil, por ejemplo, para el submarino de propulsión nuclear que está construyendo ese país. La Argentina proveyó partes absolutamente críticas y estratégicas, como los tubos de los generadores de vapor del submarino, pero hay poca vinculación. Me parece que la Argentina tiene que hacer un trabajo mucho más intenso con Brasil en materia nuclear porque somos países complementarios. Brasil tiene esa industria pesada de la que hablábamos para hacer una vasija de PWR que no tiene la Argentina. Por otro lado, la Argentina cuenta con una industria intermedia, producto de su experiencia tanto en la ampliación de vida de Embalse como en la construcción de Atucha II y el mantenimiento de Atucha I, que no tiene Brasil. Hay una cantidad de elementos complementarios que deberían estar más vinculados. En este momento la relación política no es la mejor y eso hace que no haya grandes vinculaciones, pero nuestro trabajo de expansión nuclear debería estar sustentado junto con Brasil.

¿Cómo fueron los últimos cuatro años para las empresas del sector nuclear?

Fueron malos. No solo porque no se construyó lo que se pensó que se iba a construir, tanto la central CANDU como la Hua Long, sino porque las autoridades le decían a la industria que se prepararan, que continuaran trabajando y se fortificaran porque venían esas obras. En esas condiciones, las empresas se comprometieron, crecieron, incorporaron personal y mantuvieron los equipos que estaban trabajando en la extensión de vida de Embalse, ya que no había mejor práctica que la instalación de los componentes de Embalse para que después esos mismo recursos humanos se dedicaran a la construcción de la central CANDU. Hasta mediados del año 2018 ese proyecto seguía vivito y coleando, pero tras la apertura del crédito con el FMI se cayó el CANDU y nunca hubo una información definitiva por parte de la Secretaría de Energía. Fue una especie de abandono sin avisar la renuncia. Quisiera remarcar el esfuerzo de ambos proyectos de los que estamos hablando. Por razones financieras e industriales, estos proyectos deben estar vinculados. El reactor chino tiene una réplica bajísima en la industria argentina. Puede haber algún componente menor o suministro, algo de obra civil, pero es un reactor llave en mano. El rebote industrial y tecnológico del reactor chino es cero. Para China, es bueno poder vender un reactor fuera de su territorio que no sean los dos que está construyendo en Pakistán, que tienen que ver con razones geopolíticas, pero no hay ningún otro en el mundo occidental. Además, no se venden muchos reactores en el mundo en este momento. El CANDU es todo lo contrario: salvo una o dos bombas, la turbina y el generador, que deben ser importados, el resto de los componentes se pueden fabricar en el país y la industria lo ha demostrado con la extensión de vida de Embalse. Por eso, ambos proyectos deben estar juntos y no es una idea loca porque fue lo que siempre estuvo en las negociaciones y China lo aceptaba sin ningún problema. Por supuesto que, a medida que iba avanzando la negociación, el Gobierno de Macri cedía algunos componentes del CANDU a China para que les fuera más atractivo, pero ese no era el eje de la negociación. El eje siempre fue que China financiaba un reactor y construía otro, eso fue lo que motivó el acuerdo. Si no hay un reactor CANDU y solo se compra uno llave en mano, sería preferible no avanzar con China.



sábado, 4 de julio de 2020

El agua helada de la Luna: el nuevo recurso que todo el mundo quiere
Todas las grandes agencias espaciales planean hacer minería lunar para extraer su agua en forma de hielo y convertirla en combustible para naves espaciales que podrían repostar directamente en el satélite sin necesidad de transportarlo desde la Tierra para abaratar los lanzamientos. El problema es que no será nada fácil.
por Neel V. Patel | traducido por Ana Milutinovic


Cortesía de George Sowers

La Luna es un tesoro oculto de valiosos recursos. El oro, el platino y muchos metales de tierras raras esperan a ser extraídos y utilizados en componentes electrónicos de próxima generación. El helio-3 no radiactivo algún día podría alimentar reactores de fusión nuclear. Pero hay un recurso en particular que entusiasma a científicos, ingenieros de cohetes, funcionarios de agencias espaciales, empresarios de la industria y prácticamente a cualquier persona con un interés especial en que los vuelos espaciales a mundos distantes sean más asequibles. Se trata del agua. 

¿Por qué? Si el agua se divide en hidrógeno y oxígeno, y luego esos componentes se licuan, se consigue combustible para cohetes. Si fuera posible parar en la órbita de la Luna o en una base lunar para repostar, ya no haría falta llevar todo el combustible desde el despegue, lo que aligeraría significativamente la nave espacial y abarataría el lanzamiento. Eso es importante porque la atmósfera de la Tierra y la atracción gravitacional requieren toneladas de combustible por segundo para lanzar los cohetes. Crear una fuente sostenible de combustible en el espacio podría reducir los costes y los riesgos asociados con los despegues pesados. Una estimación de la NASA sugiere que podría haber 600 millones de toneladas métricas de hielo lunar para extraer, y otras estimaciones de alto nivel destacan que existe una posibilidad de que haya mil millones de toneladas métricas.

En otras palabras, la Luna se convertiría en una estación de servicio interplanetaria de bajo coste para los viajes a Marte y otros lugares, si se lograra minar de manera efectiva.

Falta dinero

Todos quieren formar parte de esta idea. La ESA tiene una amplia idea para construir una "aldea lunar" que incluiría operaciones de minería. Se cree que la misión de envío de muestras y exploración lunar de Chang'e 5 de China es una investigación precursora para comprender mejor el contenido del agua lunar. Y se suponía que la fallida misión del róver lunar de la India de pasado agosto iba a mapear el hielo de agua en el Polo Sur lunar

Estados Unidos también tiene planes para el agua lunar, por supuesto. El 15 de mayo, la NASA anunció los Acuerdos de Artemis (PDF), un marco legal propuesto para la minería en la Luna, denominado así por el programa Artemis de la NASA para volver a enviar a los astronautas a la superficie lunar en 2024.

Artemis es el paso más importante para establecer una presencia estadounidense permanente en la Luna. Los principios se refieren a temas que incluyen servicios de asistencia de emergencia e interoperabilidad de los estándares tecnológicos. Pero lo más importante es que los Acuerdos de Artemis permiten a Estados Unidos ser primero en decidir los términos de la minería lunar, antes que otros países. También proponen establecer "zonas de seguridad" neutrales entre diferentes bases lunares para evitar interferencias y conflictos entre distintos países y empresas.

Pero lo que no pueden explicar es cómo accederemos realmente al agua de la Luna. Hay muchos obstáculos. Las bajas temperaturas y la radiación podrían poner en peligro a los astronautas y afectar a los equipos sensibles. No es buena idea tener una gran tripulación humana realizando este tipo de operaciones día tras día, pero tampoco está claro cuánto se puede delegar a los sistemas autónomos.

El propio suelo lunar, grueso y escarpado, y propenso a adherirse a todo, podría destruir la maquinaria y plantear problemas de seguridad a los trabajadores en trajes espaciales. Aunque hemos demostrado la viabilidad de repostar satélites en órbita, hacer lo mismo para grandes naves espaciales en la Luna o en la órbita lunar creará su propio conjunto de desafíos debido a la microgravedad y al regolito, la capa de material suelto que cubre la roca lunar.

Y también haría falta que haya astronautas viviendo semipermanentemente en la superficie de la Luna. Los ambiciosos planes de Artemis de la NASA requieren la construcción de una base lunar para 2028 (junto con una estación espacial lunar llamada Gateway que se supone que facilitará los viajes más allá de la Luna), pero eso es solo cuatro años después de que (se supone que) regresemos a la Luna. Esta idea está todavía más cerca de la ciencia ficción que de la realidad.

Extraer y purificar

Incluso suponiendo que estos obstáculos sean superables, ¿cuán fácil resultaría extraer agua allí? Primero, el agua lunar no es tan fácilmente accesible. "No es como una capa de hielo o un bloque de hielo como un glaciar", explica la científica visitante del Instituto Lunar y Planetario Julie Stopar. El agua en la Luna tiene forma de pequeños granos de hielo mezclados con el suelo, ubicados principalmente en las regiones permanentemente en sombra dentro de los cráteres cerca de los polos. Ahí, las temperaturas de -233,15 ° C mantienen el hielo de agua estable e intacto. 

Los granos están muy mezclados con compuestos orgánicos y metales complejos. En 2009, la misión LCROSS de la NASA chocó un cohete contra la Luna para arrojar columnas de roca lunar al aire. Un análisis de este material del aire encontró que solo tenía un 5,6 % de su peso en forma de agua. Esa información, que después de los 10 años sigue siendo el análisis directo más reciente del contenido de agua del suelo lunar que tenemos, sugiere que incluso si el hielo de agua se pudiera separar del suelo lunar, sería muy impuro y requeriría una purificación agresiva para eliminar los contaminantes que estropearían cualquier combustible fabricado de él.

El año pasado, el ingeniero de arquitecturas espaciales de la Facultad de Minas de Colorado (EE. UU.), George Sowers, y más de una docena de otros científicos escribieron un artículo publicado en la revista Reach que describía un método para procesar el hielo del agua lunar. Para llevarlo a cabo se erigirían unas grandes torres con espejos cóncavos en la parte superior y se instalarían alrededor de los bordes de los cráteres para reflejar la luz solar en las regiones que están permanentemente en sombra. Esta energía calentaría el suelo lunar hasta -53,15 ° C, lo suficientemente para que el hielo de agua se sublimase en vapor.

Una cubierta de lona sobre el suelo (transparente, para que la luz solar redirigida pudiera llegar a la superficie) atraparía y capturaría este vapor de agua, que se trasladaría a grandes unidades de aluminio donde se volvería a congelar creando hielo. Los portadores (tal vez robóticos o conducidos por astronautas) llevarían el hielo a una instalación donde se podría purificar. Ahí, el agua se dividiría en hidrógeno y oxígeno a través de la electrólisis y finalmente se licuaría para que los componentes pudieran usarse como combustibles para cohetes. Trans Astronautica Corporation quiere hacer algo parecido. Ha esbozado planes de torres altas con paneles solares para aprovechar la energía y llevarla a los cráteres, y luego usar radiofrecuencia, microondas y radiación infrarroja para sublimar el hielo de agua. 


Foto: En este diseño, los espejos reflejan la luz solar para calentar el agua helada sobre el suelo lunar, luego, el vapor de agua se transfiere a los tanques laterales. Crédito: cortesía de George Sowers.

"Ninguno de esos pasos resulta poco común", afirma Sowers. Ya existen como aplicaciones a escala industrial en la Tierra. La baja gravedad debería facilitar su construcción y el movimiento de los materiales. Sin embargo, requieren que los astronautas realicen ciertas funciones en el terreno, y mantener a esas personas seguras, cómodas y alojadas requeriría una cantidad extraordinaria de recursos y de energía. (La empresa de robótica espacial OffWorld afirma que quiere que la extracción de hielo de agua sea un proceso totalmente autónomo, operado por un enjambre de robots impulsados por inteligencia artificial, pero eso es aún demasiado ambicioso). 

De hecho, ninguna de estas técnicas o planes todavía no está ni cerca de poder realizarse. Aunque ya hemos demostrado la capacidad de operar róvers y módulos de alunizaje para soportar las frías temperaturas y la radiación, no sabemos si una infraestructura tan grande podría durar tanto tiempo. Cada región de la Luna se mantiene en la oscuridad durante dos semanas al mes (y mucho más si hablamos de las partes permanentemente en sombra de los cráteres), y no es fácil despertar una pieza de tecnología de un sueño a temperaturas tan bajas.

Según el tecnólogo espacial de la Universidad de Florida Central (EE. UU.) y coautor del documento publicado en Reach, Phil Metzger, la mayor limitación técnica para la extracción del hielo de agua en la Luna, el único problema que "nos mantiene despiertos por la noche", es el proceso de purificación. Y como no tenemos muestras lunares reales para probar regularmente estas tecnologías, resulta difícil desarrollar membranas para filtrar los contaminantes específicos de la Luna. Las impurezas podrían volver inutilizable el combustible del oxígeno líquido y del hidrógeno líquido, o peor aún, se podría volver inestable y explosivo.

Metzger prevé que la recogida del agua en la Luna tendrá una alta tasa de fracaso durante años. Y concluye: "No creo que las tecnologías que se diseñan y conciben hoy en día vayan a funcionar perfectamente en la Luna. Pero sí creo que habrá mucha actividad industrial en la Luna dentro de varias décadas. Y cuando lleguemos a ese punto, la gente mirará hacia atrás y dirá: 'Oh, tenía que haber sido más obvio. Todo cuadraría'".



viernes, 3 de julio de 2020

Saocom 1B: En plena pandemia, Argentina lanzará un nuevo satélite al espacio
Se trata del Saocom 1B, desarrollado y fabricado íntegramente en nuestro país, que despegará de Cabo Cañaveral a fines de julio. La delegación de científicos nacionales viaja este viernes a los Estados Unidos para realizar las pruebas previas.




Una delegación de científicos y técnicos argentinos partirá hacia los Estados Unidos para preparar una nueva campaña de lanzamiento del satélite de observación argentino Saocom 1B, que podría ser enviado al espacio entre el 25 y el 30 de Julio por un cohete Falcon 9 de la empresa estadounidense SpaceX. El despegue se realizará desde el centro de Cabo Cañaveral, donde estaba previsto su lanzamiento en el mes de marzo pero fue suspendido por la pandemia de coronavirus.

El Ministerio de Ciencia informó a través de un comunicado que la delegación técnica argentina responsable de la campaña de lanzamiento partirá por la noche hacia Estados Unidos en un vuelo de Aerolíneas Argentinas. La misión estará integrada por el Director Ejecutivo y Técnico de la Conae, Raúl Kulichevsky, y cinco profesionales del organismo junto al representante de la Gerencia General de Invap, Guillermo Benito, y 11 profesionales de dicha empresa.

Todos ellos conforman el equipo que trabajará en la etapa de ensayos y pruebas del satélite previas a su lanzamiento y se ocuparán de controlar el satélite durante el lanzamiento, en la sede de SpaceX. Los ingenieros argentinos que viajarán a Estados Unidos cumplirán una estricta cuarentena hasta el domingo 12 de julio y, para ingresar a las facilidades de Spacex, deberán haber realizado dos Test PCR con resultados negativos.

El lunes 13 de julio se iniciará la campaña de lanzamiento del Saocom 1B; a partir de ese día se llevarán a cabo pruebas de funcionamiento y estado de salud del satélite, así como operaciones de integración y encapsulado dentro de la cofia del lanzador Falcon 9.

Además del equipo de la Conae e Invap presente en EE.UU., la campaña de lanzamiento se completa con tres equipos de profesionales en la Argentina, que estarán en la Ciudad de Buenos Aires y en las provincias de Córdoba y Río Negro. Desde el Centro de Control de Misión ubicado en el Centro Espacial Teófilo Tabanera, de la Conae, en Falda del Carmen, Córdoba, se realizará el monitoreo constante del satélite. Allí se recibirán sus primeras señales de vida en el espacio y se deberán chequear todas las variables con el apoyo de los equipos apostados en dos salas de soporte, en la sede de la Conae de Buenos Aires y en la sede de Invap, en Bariloche.

Las actividades se extenderán a lo largo de las siguientes jornadas, para realizar, con comandos a distancia, las operaciones de despliegue de la enorme antena radar SAR de 35 metros cuadrados.

El satélite Saocom 1B, junto con el Saocom 1A, conforman la Misión Saocom; ambos fueron desarrollados y fabricados en el país por la Conae junto con la empresa Invap, contratista principal del proyecto, la firma pública Veng, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el Laboratorio GEMA de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), entre otras 80 empresas de tecnología e instituciones del sistema científico tecnológico del país. Además, la Misión Saocom contó con la colaboración de la Agencia Espacial Italiana (ASI).

Estos dos satélites llevan al espacio una compleja tecnología de observación de la Tierra, que representa una importante mejora respecto de los sensores ópticos usuales. Se trata de un instrumento activo que consiste en un Radar de Apertura Sintética (SAR, por sus siglas en inglés de Synthetic Aperture Radar), que trabaja en la porción de las microondas en banda L del espectro electromagnético.



Fuente: tiempoar.com.ar
La Universidad de La Plata busca construir su propio satélite
La Facultad de Ingeniería de la casa de estudios abrió la convocatoria para desarrollar un CubeSat, los satélites más pequeños que existen. Se utilizará para estudios del suelo y el agua, detectar incendios y observar cambios meteorológicos.


La Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata busca desarrollar un pequeño satélite para múltiples propósitos

El espacio, reservado antes para los grandes proyectos de las agencias espaciales de los gobiernos, ahora parece estar más cerca de las personas. Así lo considera la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, que busca desarrollar un pequeño satélite que servirá para múltiples investigaciones de la casa de estudio.

Por ello, abrió la convocatoria para desarrollar el pequeño instrumento de la categoría satelital denominada “CubeSat”, que puede ser usado para estudiar las características del suelo, analizar el agua, detectar incendios y observar cambios meteorológicos.

El proyecto “Satélite Universitario”, impulsado por el Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) de la Facultad de Ingeniería, busca que los alumnos y la comunidad científica de la UNLP, tengan un contacto directo con la temática espacial. El llamado a propuestas estará abierto hasta agosto 2020.


Los investigadores buscan desarrollar el pequeño instrumento de la categoría satelital denominada “CubeSat”

El vicepresidente del Área Institucional de la UNLP y director del CTA, Marcos Actis, la iniciativa pretende lograr la participación de “distintos laboratorios e investigadores” de la casa de estudios. “Lo primero es determinar qué necesidades hay por parte de nuestros investigadores de la observación satelital. Después, preparar la misión, armar el satélite y buscar la posibilidad de socios para lanzarlo”.

Según el docente, el cronograma comprende diversas etapas, una vez definido el objetivo:

- Diseño preliminar

- Diseño detallado

- Manufactura, integración y ensayos

- Lanzamiento y operación

“Se busca que las propuestas de objetivos se presenten en forma de requerimientos científicos, es decir, los detalles de la información que debería recolectar el satélite para cumplir la misión. Si lo que se quiere probar es un instrumento o si se conoce el equipamiento necesario para realizar las mediciones pertinentes a los objetivos, los requerimientos pasan por el lado técnico. Estos requerimientos detallan las necesidades del sistema (potencia, energía, ambiente térmico, procesamiento de datos, etc.) y/o las características específicas del instrumento”, explicó la coordinadora del programa, Sonia Botta, egresada de la carrera de Ingeniería Aeronáutica de la UNLP y magíster en sistemas satelitales.

Especificaciones técnicas


Los científicos afirman que la universidad tiene la capacidad para realizar el desarrollo técnico.

El proyecto “Satélite Universitario” del Centro Tecnológico Aeroespacial busca desarrollar un pequeño satélite de la categoría denominada “CubeSat”, con un máximo de 20 kg y “6 unidades”. Una unidad (1U) de CubeSat mide 10 cm x 10 cm x 10 cm, es decir que 6U equivale a 10 cm x 20 cm x 30 cm; en una configuración 1U x 2U x 3U.

Uno de los principales objetivos del proyecto, señaló Actis, es demostrar que la ciencia está “al alcance de todos”. “Estas cosas se pueden hacer. Tenemos capacidad técnica y humana, que es lo principal; necesitamos gestionar y organizar para llevarlo adelante”, enfatizó y remarcó la importancia de seguir apostando al desarrollo de la soberanía espacial.

A nivel mundial la tendencia es fabricar satélites en tamaños cada vez más pequeños. Se trata de usar componentes comerciales para que su confección resulte más económica. Los responsables de la iniciativa explicaron: “Sabemos cómo armar un satélite por toda la experiencia que tenemos. Sabemos qué es lo que se necesita, pero nos está faltando darle una utilidad al satélite. Por eso es una convocatoria al resto de las facultades de la Universidad, para que nos acerquen qué es lo que creen que se podría hacer. Juntar requerimientos científicos para darle una función”.

El proyecto “Satélite Universitario”, es impulsado por el Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) de la Facultad de Ingeniería

“Hoy podemos construir un satélite con sus baterías, su sistema de control, sus paneles solares y una cámara en su interior. Pero nada más de utilidad. En cambio, si lo vinculamos a temas de geofísica, por ejemplo, para medir el campo magnético de la Tierra en determinado lugar, le ponemos un magnetómetro y ajustamos la órbita. O en el campo de las ciencias forestales, si se quiere contar la cantidad de árboles que hay en alguna región, le colocamos el instrumento necesario para eso y ajustamos la órbita.”, resaltó Botta, que destacó que para este proyecto, no hay un formato específico para presentar las propuestas.

Centro Tecnológico Aeroespacial

Por más de veinte años, el Departamento de Aeronáutica de la Facultad de Ingeniería de la UNLP ha trabajado en temas espaciales. En principio, a través del Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA), participando del desarrollo de los satélites argentinos SAC B, SAC A y SAC D. Luego, con la incorporación al diseño del Proyecto Tronador II - para la construcción de un vehículo lanzador de satélites - se sumaron a la rama espacial el Grupo de Fluidodinámica Computacional (GFC) y el Laboratorio de Capa Límite y Fluidodinámica Ambiental (LaCLyFA).

Con el crecimiento obtenido por el trabajo interdisciplinar de los distintos grupos, se creó el Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA), dentro de la Facultad, en el año 2014.




Hoy, el CTA, es un centro dedicado al desarrollo, investigación y transferencia de tecnología y conocimiento para el fortalecimiento del campo Aeroespacial Argentino. Allí se mantiene la convergencia interdisciplinaria, de las líneas de trabajo de las UIDETs GEMA, GFC y LaCLyFA desde la experiencia adquirida y el constante aporte desde sus áreas de injerencia.

El CTA se impulsa y se retroalimenta, con la visión de seguir apostando por el desarrollo tecnológico para la soberanía espacial, así como la formación de recursos humanos, la proyección del crecimiento industrial del país y la transferencia de tecnologías para la innovación y el desarrollo sustentable a la comunidad.



Fuente:  infobae.com

jueves, 2 de julio de 2020

SpaceX lanzó con éxito GPS III SV03
Mediante un vehículo Falcon-9 transportó a la órbita GPS III SV03, el tercer satélite de la nueva generación del sistema GNSS de los Estados Unidos, operado por la Space Force. Fabricado por Lockheed Martin, GPS III mejora tres veces la precisión de posicionamiento.






El 30 de junio SpaceX lanzó con éxito el tercer satélite del Sistema Global de Navegación Satelital (GNSS) GPS III para la Fuerza Espacial de los Estados Unidos mediante un vehículo orbital Falcon-9 que despegó desde el Complejo de Lanzamientos Espaciales 40 (SLC-40) ubicado en la base de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en Cabo Cañaveral, Florida. GPS III Space Vehicle 03 (GPS III SV03) fue fabricado por Lockheed Martin.

La primera etapa del Falcon-9, que no había sido anteriormente utilizada, fue recuperada para su reutilización tras un descenso controlado vertical sobre la barcaza “Just Read The Instructions” ubicada en el Océano Atlántico. El satélite GPS III SV03 fue desplegado en órbita aproximadamente una hora y 29 minutos luego del lanzamiento.

Lanzamiento de GPS III SV03

Lockheed Martin informó tras el lanzamiento que GPS III SV03 está respondiendo a los comandos de la Fuerza Espacial de los Estados Unidos y los ingenieros de Lockheed Martin en el Centro de Lanzamiento en las instalaciones de la compañía en Denver.

«En los próximos días, los motores de apogeo líquido a bordo del GPS III SV03 continuarán impulsando el satélite hacia su órbita operativa», dijo Tonya Ladwig, vicepresidenta interina de sistemas de navegación de Lockheed Martin. «Una vez que llegue, enviaremos los comandos al satélite para desplegar sus paneles solares y antenas, y preparar el satélite para la transferencia al Comando de Operaciones Espaciales».

Después de las pruebas en órbita, se espera que GPS III SV03 se una a la constelación de GPS, incluidos GPS III SV01 y GPS III SV02, que se declararon operativos en enero y abril de este año, para proporcionar señales de posicionamiento, navegación y sincronización para más de cuatro mil millones usuarios militares, civiles y comerciales.


GPS III SV03 previo a su lanzamiento

Lockheed Martin señaló que diseñó GPS III para ayudar a la Fuerza Espacial a modernizar la constelación GPS con nuevas tecnologías y capacidades. Los nuevos GPS III proporcionan una precisión tres veces mejor y capacidades anti-interferencia mejoradas hasta ocho veces superiores a cualquier satélite GPS anterior. También GPS III ofrece una nueva señal civil L1C, que es compatible con otros sistemas internacionales de navegación por satélite, como el Galileo de Europa, para mejorar la conectividad del usuario civil.

El GPS III también continúa el plan de la Fuerza Espacial para desplegar M-Code, una señal GPS más segura, más difícil de bloquear y falsificar para las fuerzas militares. El GPS III SV03 eleva el número de satélites habilitados para M-Code a 22 en la constelación GPS de 31 satélites.

«Como nación, usamos señales de GPS todos los días: marcan todas nuestras transacciones financieras, hacen que la aviación sea segura, hacen posible la agricultura de precisión y mucho más. El GPS se ha convertido en una parte crítica de nuestra infraestructura nacional». De hecho, se estima que el beneficio económico de GPS en los Estados Unidos supera los USD300 mil millones por año y USD14 trillones desde su creación «, agregó Ladwig. «La inversión continua en la modernización del GPS, actualizando la tecnología, mejorando sus capacidades, bien vale la pena».


Instalaciones de Lockheed Martin para la fabricación de GPS III


Coradir Tito: se presentó el auto eléctrico de San Luis




Coradir, la empresa especializada en artículos eléctricos de San Luis, presentó hoy el Tito: el primer auto eléctrico de esa provincia argentina. El objetivo de la empresa es lanzarlo a la venta a fin de año, con un precio de 10 mil dólares.

Juan Manuel Baretto, presidente de Coradir, anunció que ya se inició el proceso de homologación y que el Tito competirá contra el Volt, el auto eléctrico cordobés que cuesta el doble.

Toda la información del Coradir Tito la publicó hoy El Diario de la República puntano. La única foto conocida hasta el momento es la que publicó ese medio.

Autoblog intentó hoy contactarse con Coradir para obtener más información, pero no obtuvo respuesta de la empresa.

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Nota de El Diario de la República
Lanzarán el primer vehículo eléctrico de origen puntano


La empresa Coradir ya tiene los primeros prototipos de Tito, el vehículo de fabricación puntana que planean sea el más económico del país. Tito tiene una autonomía de 100 kilómetros con una carga eléctrica de ocho horas y su velocidad máxima es de 65 kilómetros por hora, dado que es un auto destinado al uso en la ciudad. La fábrica les daría trabajo a 40 personas para el ensamble del automóvil que competirá con Volt, el eléctrico de fabricación cordobesa. El lanzamiento oficial sería en diciembre, pero depende de la habilitación de los permisos. La movilidad eléctrica contribuye a la reducción de emisiones contaminantes para el ambiente.

“Desde hace dos años trabajamos junto con Probattery, una empresa nacional de baterías que tiene muchos años. Comenzamos a trabajar en esta línea porque entendemos que el futuro de la electrónica está en estas temáticas. Pensamos que el tema de los coches eléctricos en la Argentina venía muy demorado y planeamos hacer un modelo como para generar el primer cliente para la línea de baterías de movilidad de la empresa”, expresó el presidente de Coradir, Juan Manuel Baretto.

“Tito es un producto muy superador”, expresó sobre el primer auto eléctrico puntano. El vehículo tiene cuatro asientos y los traseros son rebatibles para lograr más espacio en el baúl. Además, tiene carrocería de origen chino, pero será reemplazada por una nacional. “Un gran problema es la carrocería en chapa, que para diseñar las matrices, los moldes y hacerlo acá necesitás mucha demanda, entonces lo que hicimos fue buscar en China una que ya existe, que se usa en muchos modelos eléctricos, y firmamos un convenio”, contó.

La electrónica y las baterías son diseño de la compañía. “En principio traeríamos todas las partes a la planta de San Luis y el coche se ensamblaría íntegramente aquí”, agregó.

“En el primer trimestre del año que viene ya tendremos que estar haciendo la carrocería nosotros. Tenemos los permisos del diseñador y hay una empresa en Munro haciendo las matrices, porque lo vamos a hacer del material Kevlar, ya que para hacer matriz de chapa se necesitan muchas cantidades. Como tenemos una fábrica de metal-mecánica, vamos a hacer la carrocería de aluminio con perfiles y partes fundidas”, detalló. La compañía estima que para fin de año tendrán el 80% del vehículo con producción nacional.

El auto eléctrico está en proceso de certificación para que aprueben las medidas de seguridad y que el coche tenga el permiso para circular en la provincia y en el resto del país. “Está pensado para que sea de carga lenta y quien adquiera un vehículo eléctrico no tenga que hacer en su casa una modificación, entonces de noche, mientras dormís, dejás el coche enchufado y listo. Tiene 100 kilómetros de autonomía con baterías de plomo; si ponés el pack de baterías de litio, podes triplicar esa distancia”, indicó Baretto.

“Para ser un citycar esa autonomía sobra. Yo vivo en La Punta y no hago 100 kilómetros por día, tranquilamente debería cubrir el desplazamiento de una persona. Está pensado para ser un coche que no salga de la ciudad”, expresó el presidente de la empresa.

La firma planea comercializarlo en todo el país. Tendrá un costo al público de 10.000 dólares. “Es a dólar oficial, hoy sería unos $720.000”, mencionó. Los tiempos de entrega serían de 60 a 90 días.

“La semana que viene largamos el micrositio web del vehículo, donde van a estar todas las especificaciones técnicas definidas para que la gente que sea más entusiasta lo pueda ir viendo”, anunció el presidente de Coradir.

Baretto mencionó que planean que las cuotas de financiación tengan el mismo monto que el gasto mensual de nafta de un auto común. “En promedio la gente recorre 20.000 kilómetros por año en una ciudad, son unos 1.500 mensuales, que equivalen a $12.000 de nafta por mes. Queremos llegar a una cuota ajustada al valor del combustible o algo similar. Estamos trabajando con los bancos”, estimó. Además, expresó que planean que Tito sea el auto más barato de la Argentina.

“En principio haríamos dos motorizaciones, una de más velocidad para quienes tengan que ir de una ciudad a otra, pero también depende de los permisos y su rapidez. Después, quizás con una carrocería similar, haríamos un cargo, que sobre todo para paquetería es muy útil”, adelantó.

Otra característica del vehículo es que no requiere mucho mantenimiento, solo de frenos, y las baterías de litio duran alrededor de ocho años. La empresa está haciendo las modificaciones a la fábrica para crear la línea de ensamble. Y planea vender entre 200 y 250 vehículos en el primer año de lanzamiento.

El Coradir Tito. Foto: El Diario de la República (San Luis).




Fuente:  autoblog.com.ar

miércoles, 1 de julio de 2020

Astronauta Shannon Walker de NASA
Doctora en Física, formará parte de la primera misión operativa de SpaceX a la ISS con la nave Crew Dragon. Walker es una de las 12 astronautas que podrían convertirse en la primera mujer en descender en la Luna en 2024.




Licenciada en física y con un doctorado en física del Espacio, Shannon Walker comenzó su carrera trabajando para Rockwell Space Operations Company como controladora de robótica en el programa del Transbordador Espacial en 1987. Al tiempo pasó a formar parte de la plantilla de NASA, donde fue reasignada al programa de integración robótica de la Estación Espacial Internacional (ISS). Allí realizó tareas de coordinación, diseño y construcción de los distintos sistemas robóticos para la ISS.


Shannon Walker

Tras un período de un año viviendo en Moscú, donde trabajó junto los equipos de Roscosmos en la integración de sistemas de aviónica para la Estación Espacial, la Dra. Walker encabezó la oficina de ingeniería en órbita de NASA.

En 2004 fue seleccionada como astronauta y tras dos años de entrenamiento pasó a desempeñar varias tareas en la oficina de astronautas, incluyendo el rol de CAPCOM (comunicadora con la tripulación) durante la misión STS-118, y astronauta de soporte para la tripulación de la expedición 14 de la ISS, representando a la tripulación en Tierra. También encabezó la expedición NEEMO 15 como acuanauta, en el laboratorio submarino Aquarius.

Su primer vuelo espacial llegó en 2010 cuando despegó a bordo de la Soyuz TMA-19 con destino a la ISS, junto a su colega de NASA Douglas Wheelock y al cosmonauta de Roscosmos Fyodor Yurchikhin. Allí se incorporaron a la expedición 24 y al tiempo inauguraron la expedición 25, donde realizaron tareas de mantenimiento de la estación y atendieron a la gran variedad de experimentos científicos que se realizan a bordo del laboratorio orbital durante su estadía de 163 días.


Shannon en la ISS

Respecto de la vida en órbita, Walker declaró en una entrevista en 2018: “Desde el Espacio queda muy claro que no existen las fronteras en la Tierra. Las fronteras artificiales que ponemos, no están allí… Haber participado de un programa internacional como este me hace tener fe en la humanidad, porque hay mucho de política en el mundo pero, al final del día, allí arriba sólo somos personas tratando con personas”.

El pasado 31 de marzo NASA anunció que Walker regresará a la ISS hacia finales de 2020, como parte de la misión USCV-1, el primer vuelo operativo de la nave Crew Dragon de SpaceX, dentro del programa “Commercial Crew” de NASA que recientemente lanzó con éxito la misión Demo-2, la primera en llevar astronautas al espacio a través de una empresa privada. La fecha exacta de USCV-1 se confirmará una vez que termine la misión Demo-2. Walker viajará al Estación Espacial Internacional junto a los astronautas Michael Hopkins y Victor Glover de NASA, y Soichi Noguchi de JAXA. Allí se incorporarán a la Expedición 63 y luego darán inicio a la expedición 64, en una misión que rondará los 210 días de duración.

Walker es, además, una de las candidatas a convertirse en la primera mujer en pisar la Luna, dentro del programa Artemisa cuyo objetivo es regresar con misiones tripuladas a la Luna para 2024. En una entrevista realizada el año pasado en CNN, el actual administrador de NASA Jim Bridenstine declaró que la primera misión en alunizar llevará a la primera mujer a la Luna, y que la astronauta que lleve a cabo la misión ya se encuentra dentro del cuerpo de astronautas de NASA, y ya cuenta con experiencia a bordo de la ISS. En total, son 12 las candidatas que actualmente cumplen con esos requisitos.

Por: Franco Meconi (Twitter, Instagram)