jueves, 16 de julio de 2020

La pionera carrera satelital argentina y sus retos: un lanzador y exportación
Por Aitor Pereira 


Fotografía cedida este miércoles por la Comisión Naconal de Actividades Espaciales (CONAE) de Argentina que muestra una fase de la elaboración del satélite Saocom 1B en abril de 2019, en la provincia de Córdoba (Argentina). EFE/Conae Argentina


Argentina es el país de Latinoamérica con mayor desarrollo en el fabricación y operación de satélites, una industria pionera que se sustenta sobre un cosmos de compañías nacionales que ahora tienen dos retos principales a futuro: exportar su tecnología y desarrollar un lanzador propio.

Para finales de marzo estaba programado el lanzamiento de un nuevo satélite argentino, el Saocom 1B, diseñado para la observación terrestre, pero debido a la pandemia de la COVID-19 se tuvo que posponer. Ahora las autoridades negocian una nueva fecha, que esperan que sea entre agosto y octubre, para la puesta en órbita con la compañía estadounidense SpaceX, propiedad del magnate Elon Musk.

Argentina puede cubrir todas fases en la vida de un satélite a excepción de la puesta en órbita, por lo que tiene que contratar este servicio con empresas extranjeras, lo que supone un gran gasto de transporte y dependencia externa, y que ha llevado a la industria nacional a trabajar desde hace años en el desarrollo de un cohete propio que verá la luz en los próximos años.

CAPACIDAD DE LANZAMIENTO, EL ÚLTIMO ESLABÓN

"Un aporte importante de nuestros próximos proyectos va a estar en ese rango, contar con un vehículo lanzador nos permite poder decidir o tener esa capacidad de acceso al espacio en el momento exacto en el que el satélite está listo", indicó a Efe el director ejecutivo y técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la agencia espacial argentina, Raúl Kulichevsky.

El CONAE busca, en colaboración con el sector privado, desarrollar esta lanzador, conocido como proyecto Tronador, desde hace más de dos décadas, un tiempo en el que el desarrollo fue irregular debido a los vaivenes de presupuesto y que ahora se encuentra en una fase avanzada, por lo que apuntan a 2024 como fecha final.

El primer vehículo lanzador de Tronador está pensado para "satélites de órbita baja de observación de la tierra, con órbitas cercanas 600 kilómetros de altura y peso de 600 o 700 kilos".

Estas son las características de Saocom 1B, que aguarda su lanzamiento en Estados Unidos, a donde fue transportado en "uno de los aviones de carga más grandes del mundo", lo que supuso un "gran esfuerzo logístico y económico".

Cuando este satélite esté en órbita se complementará con el Saocom 1A, de iguales características y lanzado en 2018, y cerrará la primera fase del proyecto Saocom, que permite una observación y análisis de la superficie terrestre, arrojando datos para la investigación científica y mejora de sectores productivos como la agricultura.

EXPORTAR TECNOLOGÍA

Tanto los satélites Saocom, destinados a la observación terrestre, como los de la familia Arsat (telecomunicaciones) fueron diseñados principalmente por la compañía Invap, una empresa argentina que durante años ha desarrollado esta tecnología y que ahora busca posicionarse en el mercado internacional.

"Nosotros estamos apostando muy fuerte, el mercado nacional ya es nuestro y el gran desafío es convertirnos en un referente global y comercializar en el mundo, estamos dando muy buenos pasaos en ese sentido", afirmó a Efe el gerente del área espacial de Invap, Gabriel Absi.

Para ello la compañía se ha presentado a varias licitaciones internacionales para la fabricación de satélites completos y ya ha exportado partes de los mismos a países como Brasil, a quien vendió el ordenador principal del Amazonia 1, cuyo lanzamiento está programado para este año.

La tecnología que desarrolló esta compañía le ha servido también para implementar un área de defensa y seguridad, en la que produjeron 23 radares para vuelos comerciales (en el 2000 Argentina solo contaba con 3 radares de este tipo en todo el país) y de uso militar, instalando para la Fuerza Aérea seis radares en la frontera norte para el seguimiento de vuelos ilegales.

Otra de las compañías que integra el nutrido entramado satelital argentino es Veng, creada con el objetivo de desarrollar el lanzador Tronador y expandida a otras áreas de la actividad espacial, como la operación de estaciones terrestres o procesamiento de imágenes satelitales, y también se encuentra en una fase de internacionalizar sus servicios.

"Si los proyectos de Argentina siguen en marcha, empresas como Veng y otras tantas tienen la oportunidad de demostrar al mundo las capacidades tecnológicas argentinas, eso es fundamental para que puedas exportar esa tecnología", manifestó a Efe el gerente general de Veng, José Luis Randazzo.

Veng se encarga también de comercializar las imágenes que obtienen con el satélite Saocom, un producto con gran demanda internacional ya que Argentina es, junto a Japón, el único país con satélites con banda L que permiten estudiar la superficie terrestre, lo que tiene aplicaciones para agricultura, hidrología, medioambiente y gestión de emergencias naturales y antrópicas, entre otras.

MEJORA EN TELECOMUNICACIONES CON VISIÓN REGIONAL

Además de los satélites de observación terrestre, que gestiona CONAE, Argentina cuenta también con satélites de telecomunicaciones, a cargo de la compañía estatal Arsat, que dispone de una constelación de dos satélites (Arsat I y II) a la que se sumará un tercero que se encuentra en construcción y que permitirá mejoras en las comunicaciones de toda la región.

El nuevo satélite, que Invap ya está diseñando, se llamará SGI y contará con avances en relación a sus predecesores como un sistema de propulsión eléctrica que no necesita combustible líquido, lo que permite reducir su peso a la mitad y abaratar sus costes, principalmente para el lanzamiento, en el que cada kilogramo tiene un costo aproximado de 30.000 dólares.

Su lanzamiento está programado para mediados de 2023 y con él Arsat podrá garantizar uno de sus objetivos principales, el "acceso universal a la tecnología de la información y telecomunicaciones", en un contexto en el que el país cuenta con una red de fibra óptica de unos 32.000 kilómetros a la que los lugares más remotos no pueden acceder, por lo que tienen que tomar señal satelital.

"Necesitamos llegar a muchos más hogares en zona remota, del orden de 100.000, que están lejos de la fibra óptica, por eso surge la necesidad del SGI", manifestó a Efe el presidente de Arsat, Pablo Tognetti.

La huella de SGI abarcará todo el territorio nacional y de los países limítrofes, a los que podrá ofrecer servicios, una posibilidad que "se está analizando".

La expansión es parte del plan futuro de Arsat, bien sea a través de servicios directos como la señal satelital, o acompañado al sector espacial argentino. "Nuestro objetivo pasa por participar o apoyar programas de exportación involucrando tecnología espacial argentina, satélites o lo que sea. Arsat hace sus propios desarrollos de la estación terrena", agregó Tognetti.

La industria satelital de Argentina cuenta con un gran número de actores, que representan al sector público y privado, y aunque cada uno tiene sus intereses propios comparten una visión grupal de seguir avanzando y dar a conocer el poder de una tecnología nacional de la que pocos países pueden presumir.



Orbilander y SILENUS, dos propuestas de sondas para estudiar la habitabilidad de Encélado
Por Daniel Marín



Los géiseres que salen del polo sur de Encélado hacen de esta luna de Saturno uno de los mundos con mayor potencial de habitabilidad del sistema solar. Sabemos que Encélado tiene un océano subterráneo global bajo su corteza de hielo con fuentes hidrotermales. Un océano que, a diferencia de Europa u otros mundos con océanos internos, podemos estudiarlo directamente sin necesidad de aterrizar o perforar el hielo simplemente volando a través de los géiseres (los géiseres de Europa, de confirmarse su existencia, no son permanentes como los de Encélado). Después de que la misión Cassini se desintegrase en la atmósfera de Saturno en 2017, nos hemos quedado sin la oportunidad de seguir la evolución de la actividad en este fascinante satélite, pero existe un clamor en la comunidad científica para volver a Encélado. En todo caso, todavía está pendiente la publicación del nuevo informe Decadal Survey, que guiará la exploración planetaria de la NASA para la próxima década y que será el encargado de señalar hasta qué punto debe ser la exploración de Encélado una prioridad (cuando se elaboró el anterior informe todavía desconocíamos el elevado potencial de habitabilidad de Encélado). Sin embargo, como es lógico, se sigue trabajando en propuestas de misiones para investigar este pequeño y apasionante mundo.


El Orbilander. Se aprecia el cono para recoger muestras de los géiseres (NASA/Shannon MacKenzie/Johns Hopkins University APL).

De hecho, en los últimos años hemos visto todo tipo de propuestas por parte de la NASA y la ESA, como por ejemplo JET (Journey to Enceladus and Titan), THEO (Testing the Habitability of Enceladus’s Ocean), LIFE (Life Investigation For Enceladus), ELF (Enceladus Life Finder), ELSAH (Enceladus Life Signatures and Habitability) y E2T (Explorer of Enceladus and Titan), entre otras. ¿Son muchas? Pues aparentemente no, porque siguen saliendo nuevas ideas. Una de las últimas es una sonda de tipo Flagship, las más caras de la NASA, que introduce un nuevo concepto: el Orbilander, es decir, una mezcla de un orbitador y aterrizador (lander). Efectivamente, Orbilander también aterrizaría en Encélado. Orbilander es una propuesta dirigida por Shannon MacKenzie, del APL de la Johns Hopkins University. La sonda pasaría 1,5 años en órbita de Encélado y 1,5 años en la superficie. A diferencia de otras propuestas parecidas, como EnEx (Enceladus Explorer) del DLR alemán, Orbilander no incluye un aterrizador independiente que viaja a remolque de un orbitador, sino que toda la sonda se situaría en la superficie una vez finalizada la fase orbital. Estaría dotada de dos generadores de radioisótopos (RTG) y una batería para poder generar electricidad a la enorme distancia que se encuentra Saturno del Sol.


Los chorros del hemisferio sur de Encélado vistos por la Cassini (NASA).

Tras varios años de viaje a Saturno —unos diez más o menos, dependiendo de la ventana de lanzamiento—, la sonda pasará un par de años alrededor de Saturno hasta ajustar su órbita para alcanzar Encélado —en el sistema de Saturno solo se puede usar Titán para realizar maniobras de asistencia gravitatoria—, investigando su conjunto de lunas en detalle. Finalmente, se situará en una órbita elíptica alrededor de Encélado con un periodo de unas doce horas. La órbita se acercará a tan solo 20 o 70 kilómetros de la superficie en la región del polo sur de la luna —donde están los géiseres— y su apoastro será de 400 kilómetros. En la parte más alejada de la órbita, la sonda se dedicará a enviar los datos a la Tierra y a recargar sus baterías. Esta órbita no es estable y Orbilander debería corregirla continuamente.


Modelo interior de Encélado con el océano (NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute/LPG-CNRS/U. Nantes/U. Angers/ESA).

Los géiseres de Encélado en las «rayas de tigre» del polo sur (NASA).

Orbilander llevaría un grupo importante de instrumentos científicos. Para su misión orbital llevaría una cámara de campo amplio, otra de pequeño campo, un altímetro lídar, un radar, un experimento de radio para determinar la estructura interna de Encélado y un espectrómetro infrarrojo. Pero los más destacables serían aquellos destinados a estudiar directamente las partículas de los géiseres en cada órbita: varios espectrómetros de masas, un microscopio, un instrumento para analizar las muestras por electroforesis microcapilar usando fluorescencia inducida mediante láser y un electrodo selectivo de iones, entre otros. La sonda recogería las muestras en cada paso a una velocidad de 720 km/h usando un embudo especial para aumentar el área de recolección (al estar en órbita de Encélado y no de Saturno, la velocidad de impacto de las partículas será mucho menor que la que encontró Cassini, lo que permitirá un mejor estudio de las mismas). El objetivo de estos instrumentos es determinar la salinidad y el pH del océano subterráneo e investigar la presencia de moléculas orgánicas, especialmente aminoácidos o lípidos, además de estudiar su quiralidad (un requisito fundamental para saber si su origen es biótico). La sonda no llevará un magnetómetro —un instrumento a priori necesario para estudiar la presencia de un océano global salado— porque el campo inducido en el océano de Encélado que puede generar la magnetosfera de Saturno es muy débil (el campo magnético de Saturno es poco intenso y, además, no está inclinado con respecto al eje de rotación del planeta).


Fases de la misión de Orbilander (NASA/Shannon MacKenzie/Johns Hopkins University APL).

En la fase orbital la sonda identificará una zona de aterrizaje adecuada en el polo sur, que debe estar conveniente iluminada y cuya pendiente tiene que ser menor de 10º (por seguridad y para garantizar la línea de visión con la Tierra). Por este motivo, no podrá aterrizar en valles o zonas rodeadas de montañas. La zona de aterrizaje debe estar cerca de los géiseres, pero no justo sobre ellos, de tal forma que la temperatura del lugar de aterrizaje sea inferior a 85 kelvin. También debe ser una zona sin muchas rocas, lógicamente, pero tampoco totalmente lisa, porque eso podría indicar que se trata de una superficie poco compactada cubierta por la «nieve» fresca de los géiseres, con el consiguiente peligro de que la sonda se hunda en el terreno. Obviamente, la sonda usará durante el descenso navegación autónoma mediante reconocimiento del terreno. Una vez en el suelo, la sonda pasará un mínimo de 1,5 años investigando el material de la superficie.


Órbita de Orbilander alrededor de Encélado (NASA/Shannon MacKenzie/Johns Hopkins University APL).

Fases de la misión orbital (NASA/Shannon MacKenzie/Johns Hopkins University APL).

La pregunta que nos podemos hacer en este punto es «¿por qué?». Es decir, se supone que la principal ventaja de Encélado es que podemos estudiar los géiseres desde la órbita. Entonces, ¿para qué aterrizar? La respuesta es que, a la altura que vuela una sonda espacial, solo llegan las partículas más pequeñas, mientras que las partículas más grandes vuelven a caer sobre la superficie. Si queremos analizar esta «nieve» fresca, resulta necesario aterrizar, sobre todo si buscamos biomarcadores o, incluso, formas de vida. Cuanto mayor sea la densidad de moléculas orgánicas en la muestra, más fácil —y rápido— se podrá determinar algunas de sus características. Con el fin de recoger las muestras en la superficie, la sonda usará el cono orientado hacia arriba para captar las partículas que caigan, además de emplear una pequeña pala para recoger muestras directamente desde la superficie. Por otro lado, una vez en la superficie, la sonda usaría un sismómetro para estudiar el interior de Encélado.


Fases en el estudio de Encélado durante la misión de superficie (NASA/Shannon MacKenzie/Johns Hopkins University APL).

El Orbilander de Encélado es la última propuesta misión de tipo Flagship para estudiar Encélado, pero recientemente también hemos podido ver otro concepto más modesto llamado SILENUS (Spectrometer Investigating the Livability of Enceladus with a Network of Underground Seismometers). SILENUS sería del tipo New Frontiers, o sea, ligeramente más barata. SILENUS no es ni siquiera una propuesta de misión formal, sino que se trata de un concepto realizado con motivo del 2019 Caltech Space Challenge. Sin embargo, resulta llamativa porque, aunque es un orbitador «clásico», incorpora un par de soluciones de diseño originales. La primera es el empleo de paneles solares para reducir costes —aunque las propuestas ELF o E2T también hacían uso de energía solar en vez de RTGs— y la segunda el uso de penetradores para el estudio de la superficie. SILENUS soltaría cuatro penetradores en la zona de los géiseres del polo sur, cada uno dotado de un sismómetro. Recordemos que los géiseres salen de varias grietas apodadas las «rayas del tigre», que oficialmente se denominan Damascus, Baghdad, Cairo, Alexandria y Camphor Sulci. Tres de los penetradores impactarían alrededor de las fracturas —sulci— de Baghdad y Damascus, mientras que el cuatro lo haría cerca de Samarkand Sulcus, en el hemisferio norte. De esta forma, combinando los datos sísmicos con los del experimento de radio orbital, se podría obtener un mapa muy detallado del interior de Encélado.


Un penetrador de SILENUS en el polo sur de Encélado, con la sonda orbitando (NASA/K. Balachandran et al.).

Si se lanza en 2028, la nave llegaría a la órbita de Encélado trece años más tarde. La órbita científica sería circular —más estable que la del Orbilander—, de 250 kilómetros de altura y 60º de inclinación. Además de los penetradores, SILENUS usaría un conjunto de espectrómetros para analizar las partículas de los géiseres. La misión primaria duraría un año terrestre y, al finalizar, la sonda abandonaría la órbita de Encélado para chocar contra Tetis y evitar así el riesgo de contaminar Encélado con microorganismos terrestres.


La sonda SILENUS (NASA/K. Balachandran et al.).

Zonas de impacto de los penetradores de SILENUS (NASA/K. Balachandran et al.).

Además de saber si Encélado es un mundo habitable y habitado, estas misiones deben averiguar cómo se formó esta luna y cuál fue su posterior evolución. No olvidemos que hay modelos teóricos que proponen que Encélado es una luna esencialmente muerta con periodos puntuales de actividad debido al calentamiento de marea, mientras que otros sugieren que podría tratarse de un satélite excepcionalmente joven (sesenta o cien millones de años aproximadamente), dos escenarios muy hostiles de cara a la presencia de formas de vida en la actualidad y que no se contemplan en otros mundos con océanos como Europa. Otros modelos defienden un Encélado habitable desde el origen del sistema solar. ¿Cuál de ellos es el correcto? Y, sobre todo, ¿cuándo volveremos para salir de dudas?



miércoles, 15 de julio de 2020

La evidencia científica: el mejor antídoto para los discursos anticuarentena
Los medios hegemónicos y la oposición alimentan conspiraciones, falsas dicotomías y dudas donde había certezas. Especialistas científicos lo refutan todo.
Por Pablo Esteban


Imagen: Kala Moreno Parra

Desde que comenzó la pandemia, los discursos anticuarentena procuran horadar el consenso generado por el gobierno en torno a la orientación de su estrategia sanitaria. En este sentido, el periodismo opositor alimenta el fuego de teorías conspirativas (el coronavirus fue creado en un laboratorio chino), siembra falsas dicotomías (entre la economía y la salud), al tiempo que introduce opiniones contradictorias sobre temas en los que hay sobrada evidencia científica (promueven la inmunidad de rebaño). Se aprovechan –mediante el empleo de artilugios– de que la ciencia “es un proceso de verdades transitorias”, tal como suele afirmar el biólogo Alberto Kornblihtt. No obstante, que las verdades sean transitorias no habilita al relativismo absoluto. A continuación, investigadores e investigadoras del Conicet, con experticia en diversos campos de estudio, contribuyen a desarmar algunos de los discursos que pululan en el espacio público y buscan generar grietas ficticias sobre lo fundamental que resulta el aislamiento social, preventivo y obligatorio para frenar la propagación del patógeno.

Rebaño

Días atrás, en su programa Odisea Argentina (canal de cable de La Nación), Carlos Pagni planteó que el gobierno debería aplicar la denominada “inmunidad del rebaño”. “¿Qué quiere decir inmunidad de rebaño? Que nos vamos contagiando y nos vamos inmunizando. Hay un momento en que esa inmunidad involucra a tanta gente que la epidemia empieza a ceder y la curva comienza a bajar en serio”, empezó. “Podría llegar a pensarse que con que un 15%, 20% o 30% de gente que ya tuvo el virus comenzaría a bajar la curva de contagios y sobre todo la curva de letalidad”, especuló el conductor en su editorial. El periodista reflota un tema que ya fue saldado por la comunidad de científicos y científicas en una innumerable cantidad de veces. A partir de una evidencia dudosa del Dr. Nic Lewis –un negacionista flojo de papeles– busca cuestionar la evidencia de la ciencia y generar ruido donde verdaderamente no lo hay. Rápidos de reflejos, los expertos le salieron al cruce. “La inmunidad de rebaño es un número calculado. Históricamente se usa para calcular a cuánta gente vacunar, no cuánta gente debe salir a contagiarse y morir por un virus desconocido para poder 'reabrir' la economía. La inmunidad de rebaño se calcula con parámetros estrictos, tipo velocidad de contagio (R). No es un número que un chiflado pueda sacar de cualquier lado”, señala Ernesto Resnik, biólogo molecular y biotecnólogo argentino que reside en Estados Unidos.

Rodrigo Quiroga, bioinformático, docente en la Universidad Nacional de Córdoba e Investigador del Conicet, hace lo propio. “Carlos Pagni vuelve a reflotar la idea de la inmunidad de rebaño con 30% de infectados. En AMBA significa 5 millones de infectados, muchos con secuelas crónicas, 100 mil internados en terapia intensiva y 25 a 50 mil muertos. Adicionalmente, aunque estuviéramos dispuestos a pagar ese precio, llegar a 30% de infectados sin colapsar el sistema de salud es casi imposible, y aun siendo posible lleva muchísimo tiempo”. Apostar a esta estrategia que propone Pagni sería un experimento social cruel y con efectos sanitarios y económicos difíciles de sortear. Cuando se hacen estudios serológicos para analizar la prevalencia de infectados y la circulación del patógeno en sociedades donde la propagación del virus fue más virulenta, se llega a la conclusión de que los porcentajes de contagiados es muy baja en relación a la población total. “En España solo tuvo el virus un 5% de la población, en Francia el 4% y en Suecia, que tiene los porcentajes más altos, apenas el 7%. Ello indica, visto rápidamente, que el Sars CoV-2 todavía tiene –en promedio– un 95% de gente para infectar”, dice Mario Lozano, virólogo molecular y exrector de la Universidad Nacional de Quilmes.

Conspiraciones

El mes pasado, un informe de la UCA reveló que el 98% de la sociedad apoyaba total o parcialmente el aislamiento social y obligatorio. A principios de junio, la Organización Panamericana de la Salud alertó sobre la situación en la región y su directora, Carissa Etienne, aseguró que es el “epicentro mundial de la pandemia”. A pesar de que la abrumadora mayoría de la población está de acuerdo con esta realidad de excepción y, más allá de las recomendaciones de los organismos internacionales, grupos minoritarios influidos por los mensajes de crispación que lanzan algunos periodistas opositores rechazan la cuarentena. Basta con rememorar las manifestaciones minoritarias de semanas atrás: algunos desde sus autos, otros a pie, argumentaban que la medida era “un castigo”, un mero capricho, una decisión arbitraria. “OMS genocida”, “5G”, “antivacunas”, fueron los títulos de algunos de los carteles que se alzaron. Uno, sin escrúpulos y con la cara inmutable, llegó a afirmar que el virus no existía, que era una fábula, que la gente no muere de a centenas ni en Latinoamérica ni en ninguna parte del mundo. Que algo están escondiendo, que todos participan de un engaño brutal.

Belén Almejun –Investigadora del Conicet, bióloga y docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA– y Rodolfo Kempt –físico de la UBA e Investigador Principal en la CNEA– publicaron un suculento informe en “Ciencia Nuestra”, un espacio conformado por trabajadores del ámbito de la ciencia, la tecnología y la universidad. El objetivo fue quebrar algunos de estos relatos. En febrero, Trump acusaba a los chinos de haber producido un virus en un laboratorio de Wuhan. Por aquella época, el propio Nobel de Medicina japonés, Tasuko Honjo, sugirió una idea similar al decir que el virus no era natural sino que había sido fabricado en un 100% por seres humanos. La Universidad en la que trabaja salió a refutarlo de inmediato.

“En febrero un comunicado de la revista The Lancet se proponía derribar estas teorías (que fogoneaban Trump y Honjo). En él apoyaron en particular a los científicos y personal de la salud de China, desmintiendo los rumores de creación humana del virus citando decenas de trabajos donde se demuestra que el origen genético más probable del SARs-CoV2 es natural. En la misma declaración, citan además una declaración conjunta de las academias de ciencias, ingeniería y medicina de EEUU con idénticas conclusiones”, describe el informe. Más adelante, prosigue: “Un trabajo publicado en Nature indica que las mutaciones del actual coronavirus son ‘anti-intuitivas’ porque las simulaciones bioinformáticas infieren otras mutaciones indicando que el origen más probable del SARs-CoV2 sea la selección natural y no el diseño humano. El trabajo también muestra que el virus no posee ‘cicatrices’ de manipulación humana en su genoma, esto no es menor, ya que al modificar un genoma quedan rastros”, destaca el artículo.

Otra de las teorías conspirativas es sobre el 5G. El doctor Thomas Cowan –cuyo trabajo previo nadie conoce en detalle– planteó que la pandemia había sido ocasionada por un “salto cuántico causado por el 5G en la electrificación de la Tierra”. Frente a ello, la respuesta de Almejun y Kempt: “Esto provocaría que las células de nuestro cuerpo respondieran expulsando trozos de ADN y ARN con proteínas (exosomas) y que eso en esencia serían los virus. Además, esto deprimiría nuestro sistema inmune, llevando al virus al nivel de pandemia”. Bajo esta premisa, retrucan: “El estudio de la radiación electromagnética es parte de la mecánica cuántica, una rama de la física que estudia la naturaleza a escalas muy pequeñas. Pero, ¿qué tiene que ver eso con los virus?…Absolutamente nada. Aun así, esta teoría del virus y el 5G afirma que los campos electromagnéticos provocan daño en el sistema inmune encontrándonos indefensos frente al virus”.

Economía

Desde el comienzo, y como artimaña, los portavoces del mercado decretaron una falsa dicotomía entre cuidar la salud y proteger la economía. Como si fuera posible una economía sin gente. Se ha visto, con números irrefutables, que los jefes de Estado que optaron por esta alternativa fueron los que más fallecimientos tuvieron que lamentar: Suecia (5400), EEUU (131 mil) o Brasil (62 mil). Y, al mismo tiempo, no solo han sumado muertos sino también retrocesos considerables en sus economías. “Los países que decidieron privilegiar la economía al comienzo terminaron en una cuarentena total: las poblaciones tenían tanto miedo que preferían no salir de sus casas para ir al trabajo. En Gran Bretaña ocurrió algo de eso. Tarde o temprano todos caen en cuarentenas totales, como el estado de Nueva York, porque les explota el número de casos”, explica Quiroga.

Sol Minoldo –doctora en Ciencias Sociales, comunicadora de la ciencia e Investigadora de Conicet– con una mirada aguda identifica la falacia. “La economía, por un lado, puede tener costos dispares. No debe tener idéntica consideración la reducción de ganancias de sectores millonarios, que la pérdida del ingreso vital de familias que viven al día. Y las políticas para atender cada circunstancia son diferentes. Evidentemente una crisis económica tiene consecuencias, finalmente, para el conjunto de la población. Sin embargo, resulta falaz sostener que dicha crisis es producto de las medidas para proteger la salud”, describe y continúa con su argumento: “Los estragos causados por la pandemia allí donde la situación sanitaria se deteriora exponencialmente, también impactan sobre la economía. Además, no hay que perder de vista que el mundo entero se encuentra en crisis. En un mundo globalizado, ello implica que más allá de lo que pase en cada país, hay un factor externo muy potente que complica las cosas a todos”.

Gripe

Otro de los argumentos más comunes de los anticuarentena es que muere más gente por gripe y el gobierno, sin embargo, no estableció un confinamiento para frenar su propagación. A pesar de algunas semejanzas entre ambos virus respiratorios, aquí también se torna necesario separar la paja del trigo. Si alguien ha hecho escuela al respecto, esa persona es Jorge Aliaga: “Contra Influenza hay vacuna. Por esto, por la inmunidad de la población y porque tiene mucho menor letalidad, no contagia en etapa presintomática y es menos contagiosa; los casos son menores. Además, la gripe es estacional como la bronquiolitis. Hay entre 25 y 33 mil muertes anuales por neumonía (más del 90% del grupo), influenza y bronquiolitis. Esa cantidad no se puede comparar con la de muertos por Covid-19 con medidas. Sin medidas, las estimaciones dan entre 100 y 150 mil muertos”, indica el exdecano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Un trabajo destacado ha realizado la bióloga, doctora de la Universidad de Buenos Aires e Investigadora del Conicet, Soledad Gori. Al respecto, apunta: “La gran diferencia entre el virus de la gripe y el Sars CoV-2 es que para el primero tenemos vacuna, con lo cual, se puede prevenir a los grupos de riesgo. Además, el período de incubación del patógeno que causa covid-19 es más largo y, en efecto, la persona infectada puede contagiar a más gente sin saberlo. Se propaga dos veces más rápido que el de la gripe, es más contagioso”. Y luego, como buena científica, envuelve su discurso en la evidencia de los números. “Hasta la fecha, hemos visto que el 20% de los pacientes de covid precisan hospitalización y un 5% requiere de ventilación asistida en terapias intensivas; en cambio, con Influenza, solo entre el 1 y el 2% requiere de hospitalización. Ello, claramente, tiene que ver con la vacunación que en covid todavía no existe. Su tasa de letalidad hasta el momento ronda el 3 y el 4% en general, aunque en pacientes críticos y de mayor edad puede estirarse hasta el 20 o el 30%. No es muy comparable con Influenza”, precisa Gori.

De hecho, al 13 de junio, según datos de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud, Argentina reportaba 802 muertes por coronavirus, mientras que en todo 2017 los fallecidos por gripe habían sido 81. No se trata de contar muertos sino de ajustarse a la realidad. Desde este punto de vista, concluye Minoldo: “Advertimos que la covid-19 es mucho más grave que la gripe. No solo por sus contagios y letalidad, sino porque además el crecimiento es exponencial. En poco tiempo puede llevar a la saturación del sistema de salud. Como consecuencia, a las muertes inevitables por covid, pueden sumarse las muertes evitables por este patógeno y miles de muertes evitables por otros problemas de salud (debido a la falta de atención)”.



Fuente:  pagina12.com.ar
Gobierno argentino anunció inversiones por $745 millones para equipamiento y modernización en ciencia
El monto será destinado a los laboratorios de ciencia y tecnología de todo el país e incluye $50 millones que la Jefatura de Gabinete reasignó desde la Agencia Federal de Investigaciones.


Santiago Cafiero recibió en la Casa Rosada a Roberto Salvarezza y Fernando Peirano. (Jefatura de Gabinete)

El jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, Santiago Cafiero recibió en la Casa Rosada al Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza y al Presidente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, Fernando Peirano, con quienes analizó las acciones que se llevarán a cabo a partir de los $745 millones que el Gobierno destinará a los laboratorios de ciencia y tecnología de todo el país y para escalar proyectos de I+D.

Se adjudicaron $695 millones para la compra de equipamiento científico-tecnológico, en convocatorias del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCyT), otorgada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación a través de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación.

A estos recursos, se le suman $50 millones que por decisión de la Jefatura de Gabinete de Ministros, se reasignaron desde la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) hacia la Agencia I+D+i. Esta inversión permitirá poner en marcha un programa especial para el escalamiento y la preparación para exportar los dispositivos diseñados por las científicas y los científicos y las tecnólogas y los tecnólogos, apoyados en las diferentes convocatorias realizadas en el marco de la respuesta frente al coronavirus como, por ejemplo, los test de diagnóstico serológico y moleculares surgidos desde el CONICET y las Universidades Nacionales.

El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, destacó que “es con este tipo de medidas donde vemos reflejada la decisión de un gobierno que invierte en ciencia, que invierte en tecnología, que no es otra cosa que pensar en hoy y mirar en el mañana, en un país que siempre fue reconocido por la enorme calidad de sus científicos y científicas “.

“Este sector estuvo desamparado por las políticas públicas en los últimos años, pero hoy el Estado, apoya fuertemente el desarrollo de los proyectos y para que puedan ver plasmadas sus ideas, que no son otra cosa que una enorme contribución para el desarrollo y el bienestar del país”, añadió.

Durante el anuncio el ministro Roberto Salvarezza subrayó que "la mayor parte de estos fondos provienen créditos de organismos internacionales que habían sido desatendidos por el gobierno anterior” y se ven traducidos en los “más de 3 mil millones de pesos que se han destinado del presupuesto derivados al sistema de ciencia en becas, investigaciones y convocatorias a proyectos en todo el país”.

Peirano, por su parte, resaltó que “con cada una de estas acciones, la agencia I+D+i recuperó su rol dentro del sistema, que no es otro que el de aportar los recursos necesarios y organizar las acciones en proyectos para que la capacidad y el compromiso de nuestros investigadores y nuestras investigadoras, se conviertan en nuevos logros de la ciencia y la tecnología en Argentina”.

Asimismo, remarcó que provincias como “Mendoza, Entre Ríos, La Rioja, San Juan y Tucumán, entre otras, están tomando un protagonismo muy importante, con una voluntad y una capacidad que se ve reflejada y acompañada desde el ministerio, con 84 proyectos de investigación presentados desde la Quiaca hasta Tierra del Fuego”.

Esta inversión en equipamientos corresponde a dos convocatorias: en la primera, se adjudicaron fondos para los Proyectos de Investigación destinados a la compra de Equipamiento Científico (PICTE 2018), por más de $631 millones, convocatoria que fue aprobada en 2017 y cuyos resultados fueron anunciado en septiembre 2018. Desde entonces no se realizó ninguna acción, y recién a partir de diciembre de 2019 se reactivó esta línea para llegar a este resultado.

Con esta acción se benefician 212 proyectos que fortalecen a centros de investigación e institutos localizados en diferentes puntos del país que podrán reequipar laboratorios e institutos, luego de varios años sin financiamiento y con el consiguiente deterioro del material. Esta iniciativa forma parte de las acciones previstas en el programa que la Agencia I+D+i desarrolla con fondos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

La segunda de ellas corresponde a la convocatoria Proyectos de Modernización de Equipamientos (PME 2015) para Unidades Ejecutoras. En ese marco se aprobaron desembolsos por $64.800.000 por pagos realizados por los proyectos N° 57-175-267 y 330. El PME tiene por objetivo financiar la adquisición o mejora del equipamiento y la modernización de la infraestructura de Laboratorios o Centros de I+D pertenecientes a Instituciones públicas o privadas sin fines de lucro, radicadas en el país. En todos los casos, los montos de los subsidios fueron actualizados a valores de mayo de 2020 a fin de poder cumplir con los objetivos fijados originalmente.



Fuente:  ambito.com
Japón y EE.UU. suscriben un acuerdo de cooperación para la exploración de la Luna
El convenio incluye la participación de la parte japonesa en la creación de la estación espacial Gateway.


Imagen ilustrativa: Michael Ciaglo / Reuters

El Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología de Japón y la agencia espacial de EE.UU. firmaron un acuerdo conjunto de colaboración entre ambos países en el programa Artemis, para la exploración de la Luna, informa el periódico japonés Nikkei.

"Hemos dado un gran paso hacia el primer aterrizaje de japoneses en la Luna", comentó el ministro Koichi Hagiuda en una conferencia de prensa. La declaración suscrita prevé un alunizaje para 2024.

El acuerdo incluye la participación de la parte japonesa en la creación de la estación espacial Gateway. Japón contribuirá con tecnologías como las baterías y los sistemas de control ambiental para el Puesto Avanzado de Habitación y Logística en el Gateway, que se lanzará en 2023, así como para el Módulo de Habitación Internacional que se construirá más tarde, según The Japan Times.

El programa Artemis tiene como objetivo establecer una presencia humana permanente tanto en la superficie como en la órbita lunar, y está compuesto de tres elementos: el cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial), la cápsula Orion y la estación espacial Gateway.



martes, 14 de julio de 2020

Un grupo de súper ricos piden pagar más impuestos para luchar contra el coronavirus
"Tenemos una deuda enorme con los que realizan trabajos esenciales que son groseramente mal pagados”, dicen los signatarios de la carta, entre ellos, Abigail Disney y Jerry Greenfield (Ben and Jerry). 
Por Marcelo Justo


Abigail Disney y Stephen Tindal forman parte de "Millonarios por la Humanidad". Imagen: AFP

Desde Londres

Un nuevo grupo de 83 super-millonarios del mundo le escribió una carta al G20 para exhortar a los gobiernos a que les cobren más impuestos. “Nuestros gobiernos tienen que subir los impuestos a gente como nosotros. Inmediatamente. Sustancialmente. Y que sea permanente”, dice la carta publicada hoy por el matutino británico The Guardian.

Entre los signatarios se encuentran Jerry Greenfield, co-fundador de los helados Ben and Jerry, Abigail Disney, heredera del imperio Disney, y Stephen Tindall, el segundo hombre más rico de Nueva Zelanda. “No somos los que atienden a los enfermos en la terapia intensiva. No somos los que manejan las ambulancias. No somos los empleados que se ocupan de llenar las góndolas o distribuir la comida puerta a puerta. Pero tenemos dinero. Mucho dinero. Dinero que se necesita desesperadamente para que el mundo se recobre de la crisis. Y tenemos una deuda enorme con los que realizan trabajos esenciales que son groseramente mal pagados”, dice la carta.

El grupo autodenominado, “Millonaires for Humanity” (Millonarios por la Humanidad" es una ampliación con millonarios de otros países de los “Patriot Millonaires”, una organización estadounidense fundada en 2010. En su carta los “Millonaires for Humanity” dejan en claro que la filantropía o las organizaciones caritativas, tan tradicionales en los países anglosajones, son insuficientes para lidiar con esta crisis. “Los problemas causados y revelados por la covid-19 no pueden resolverse con caridad por más generosa que sea. Los líderes mundiales tienen que tomar la responsabilidad de recaudar los fondos necesarios e invertirlos de una manera justa”, dice la carta

El párrafo tiene dos destinatarios: el resto de los millonarios globales y los gobiernos. Al decir que no basta con la caridad están dirigiéndose a sus pares: los superricos. Al exigir voluntad política, exhorta a los gobiernos - al mismo tiempo que les ofrecen una inusual alianza política – a cambiar el regresivo sistema fiscal de los últimos 40 años.

La caritativa evasión fiscal

En marzo de este año la consultora Knight Frank calculó que había más de medio millón de personas con fortunas superiores a los 30 millones de dólares.

El más rico de todos, el fundador de Amazon, Jeff Bezos, es uno de los grandes beneficiarios de la pandemia: su fortuna creció en 75 mil millones de dólares desde el comienzo de la crisis hasta rondar la estratosférica cifra de 189 mil millones de dólares. Esta fortuna es tres veces el monto de la deuda que el gobierno argentino buscar reestructurar en estos momentos (66 mil millones)

Bezos donó 100 millones de dólares a la organización caritativa “Feeding America” que suministra ayuda alimentaria a los sectores relegados de los Estados Unidos. “Feeding America", que maneja unos 200 centros en todo el país, estaba obviamente agradecida. La donación era la máxima que había recibido en su historia y “muchísimas vidas cambiarán gracias a su generosidad”.

Esta generosidad representa menos del 0,1 por ciento de la fortuna de Bezos. Con un detalle adicional: Amazon se dedica a la evasión serial y global a gran escala. Lo que da con una mano, lo roba multiplicado por mil con la otra.

En 2018 la compañía pagó cero impuestos a nivel federal en Estados Unidos. Ese mismo año desembolsó unos 5 millones en el Reino Unido sobre más de 70 millones de ganancias, alrededor del 8%, cuando el impuesto corporativo británico es 19%. En 2017 la Unión Europea multó en 250 millones de euros a Amazon por “prácticas impositivas ilícitas”: el caso todavía está en la Corte Europea de Justicia.

Los gobiernos son obviamente co-responsables de esta situación. El mensaje de los “Millonaires for Humanity”es también para el G20 que desde el estallido financiero de 2008 viene hablando de un cambio de reglas impositivas a nivel mundial con sucesivaspromesas incumplidas de eliminar o al menos controlar los paraísos fiscales. En 2013 el G20 y la OCDE comenzaron a trabajar en un nuevo sistema para lidiar con la evasión tributaria de los grandes prestidigitadores impositivos a nivel global: las multinacionales. Desde entonces ha habido avances en cuentagotas y con rendijas legales para todos los gustos. Este fin de semana los ministros de finanzas del G20 se reúnen este 18 y 19 en Jeda, Arabia Saudita.

Los Millonaires for Humanity apuestan a que la magnitud misma de la crisis comience a desequilibrar la balanza a favor de una reforma impositiva que no solo aumente la tasa efectiva que pagan las grandes fortunas sino que también lidie con el tema de la evasión y la elusión tributarias. “Nunca como ahora ha quedado expuesto que estamos absolutamente interconectados. No va a haber otra posibilidad de corregir este problema. A diferencia de decenas de millones de personas, no tenemos que preocuparnos de perder nuestros trabajos, nuestras casas o nuestra posibilidad de mantener a nuestras familias. Así que por favor. Cóbrenos más impuestos”, dice la carta. Y para que quede claro lo repiten tres veces: “Tax us. Tax us. Tax us” ¿Llegará el mensaje a nuestras pampas?



Fuente:  pagina12.com.ar

lunes, 13 de julio de 2020

Ariel, ¿un mundo océano alrededor de Urano?
Por Daniel Marín



Siempre que se habla de Urano es inevitable sacar a colación su sistema de lunas y lo «aburrido» que parece comparado con el resto de sistemas de satélites que se hallan alrededor de los otros planetas gigantes. Júpiter tiene a Ío, el mundo más volcánico del sistema solar, y a Europa, uno de los mundos con mayor potencial de habitabilidad que conocemos, además de los «mundos océano» Ganímedes y Calisto. Saturno tiene a Encélado, la versión reducida y más activa de Europa, a Titán, con su océano subterráneo, su densa atmósfera y sus lagos y mares de metano, y a Dione, otro candidato a mundo océano. Por último, Neptuno tiene a Tritón, un objeto del cinturón de Kuiper capturado con atmósfera, géiseres y que posee otro océano subterráneo. Pero Urano, ¿qué tiene? Entre sus 27 satélites, como mucho destaca la pequeña luna Miranda, un cuerpo que en realidad es un pastiche formado por los restos de colisiones anteriores y que es famoso por los acantilados Verona Rupes, los más impresionantes del sistema solar. El resto de grandes lunas, Ariel, Umbriel, Titania y Oberón, parecen ser un conjunto de oscuros y tristes cuerpos geológicamente muertos. Pero, ¿estamos seguros de que es realmente así?


Ariel visto por la Voyager 2 (NASA).

En realidad, el carácter «aburrido» de las grandes lunas de Urano es resultado de los pocos datos que tenemos de ellas. Debido a la peculiar geometría del sistema de satélites de Urano —que parece una diana vista desde el Sol porque las órbitas de los satélites están «tumbadas», como el eje de rotación del propio Urano—, la Voyager 2 no pudo pasar cerca de varias lunas como en el caso del resto de planetas gigantes y se limitó a sobrevolar el sistema de forma fugaz. Además, puesto que no se ha vuelto a enviar ninguna sonda en todos estos años, solo hemos visto menos de la mitad de la superficie de cada luna aproximadamente. Como resultado, el sistema de satélites de Urano es el peor conocido de todo el sistema solar. La Voyager 2 reveló en 1986 que, además de Miranda, otras dos lunas presentaban señales de actividad geológica: Ariel y Titania. Ambas poseen numerosas fracturas y cañones que recorren su superficie, pero la mayor parte de investigadores concluyeron entonces que no eran más que los restos de una actividad geológica primigenia que había desaparecido hacía eones.


Ariel y la sombra de Ariel sobre el disco de Urano vistos por el Hubble (NASA/ESA/STScI).

No obstante, nuestra visión del sistema solar exterior ha cambiado radicalmente desde 1986. Ya hace tiempo se sugirió que las lunas más grandes de Urano podrían tener importantes cantidades de amoniaco. ¿Y qué tiene esto de especial? Pues que el amoniaco es un magnífico anticongelante. Y, teniendo en cuenta que las lunas de Urano tienen una corteza exterior de hielo de agua, el amoniaco habría permitido que estos satélites mantuviesen un océano subterráneo en estado líquido durante mucho más tiempo de lo que se pensaba. En los años 80 se comprobó que Ariel en concreto tenía zonas muy jóvenes —o sea, con pocos cráteres—, con una edad de tan solo mil o dos mil millones de años (algunas estimaciones de edad indican unos pocos centenares de millones de años). Esta juventud podría deberse a actividad criovolcánica, es decir, volcanes que habrían expulsado «lava» formada por agua y amoniaco. Si este escenario es correcto, la superficie de Ariel debería presentar depósitos de hielo de amoniaco mezclado con hielo de agua y sales de amoniaco (como el carbonato de amonio). El estudio de la distribución de amoniaco en las lunas de Urano y de otros cuerpos del sistema solar, se ha intensificado tras el sobrevuelo de Plutón por parte de la sonda New Horizons. Esta sonda descubrió depósitos de amoniaco en Caronte, la mayor luna de Plutón, y en los satélites Nix e Hidra como predecían los modelos teóricos.


Ariel y sus fallas tectónicas (NASA/JPL).

Las mayores lunas de Urano vistas por la Voyager 2 (Ted Stryk/NASA).

Un equipo de investigadores con Richard Cartwright a la cabeza ha observado Ariel en el infrarrojo cercano con el telescopio IRTF de la NASA en Hawái buscando la firma espectral del amoniaco y sus sales y, efectivamente, la han encontrado. No es la primera vez, pero en esta ocasión la resolución espacial y la banda espectral usadas sí son novedosas. Ahora bien, antes de cantar victoria, hay que recordar que el amoniaco puede venir del exterior, por ejemplo a lomos de cuerpos menores que han colisionado con la superficie de Ariel. No obstante, las observaciones muestran que los depósitos de amoniaco son independientes de la distribución de hielos de agua y dióxido de carbono, así como del material orgánico rojizo proveniente de los satélites retrógrados exteriores. La distribución de estos hielos en Ariel refleja la división entre el hemisferio de avance en la órbita y el opuesto —el hemisferio de avance recibe más impactos todo tipo—, o sea, se trata de una división provocada por procesos exógenos. Si el amoniaco no presenta esta división, significa que, probablemente, es de origen interno. O lo que es lo mismo, que Ariel ha tenido actividad (crio)volcánica durante al menos la mitad de la historia del sistema solar.


Posible firma espectral del amoniaco y sus sales en el infrarrojo en la superficie de Ariel (Cartwright et al.).

Esto implica que Ariel podría tener un océano subterráneo en la actualidad, es decir, que sería un candidato a mundo océano como Europa, Titán, Tritón o Plutón. Y, quizás, otros satélites de Urano como Titania también podrían tener —o han tenido en el pasado— un océano global. De ser así, Urano y sus lunas subirían muchos puntos a la hora de convertirse en una de las prioridades de la exploración del sistema solar.


Plan de la NASA para estudiar los mundos océanos del sistema solar (NASA).
Superarma orbital: ¿atacará el Pentágono a Rusia y Corea del Norte desde el espacio?
Por Denis Lukyanov


© Foto : Pixabay


La Fuerza Aérea de Estados Unidos supuestamente está barajando la posibilidad de desplegar un sistema militar altamente sofisticado en el espacio, informa el medio Military Watch Magazine. La idea de usar armas cinéticas no es nueva y ya fue barajada en el pasado. Sputnik analiza qué tan factible es la propuesta.

La idea que está en consideración es conocida bajo el nombre de Proyecto Thor y supone la creación de una superarma potente en la órbita de la Tierra que sea capaz de realizar el llamado bombardeo cinético. La historia del concepto se remonta a los años de la Guerra Fría. Los proyectiles cinéticos fueron usados durante los conflictos armados en Corea y Vietnam, pero obviamente no se lanzaban desde el espacio.

Cuando hablamos de una superarma orbital que utiliza proyectiles cinéticos se trata de un arma que se encuentra en un nivel totalmente nuevo. Dicha arma será mucho más potente que sus análogas usadas en el pasado. 

Estados Unidos pensó un sistema orbital de este tipo ya hace dos décadas. En 2003, la Fuerza Aérea de Estados Unidos publicó un informe en el que describió un sistema equipado con barras de tungsteno controlado por un satélite y capaces de realizar ataques contra cualquier parte del mundo.

Según la visión de la Fuerza Aérea, el proyectil tendría una energía cinética natural porque se movería en la órbita a una velocidad de ocho kilómetros por segundo y al momento del impacto tendría una velocidad de Mach 10. En otras palabras, tres kilómetros por segundo. Es decir, a medida que la barra entre en la atmósfera de la Tierra, iría perdiendo velocidad, pero la energía restante sería capaz de hacer un daño considerable.

En caso de que el modelo propuesto en 2003 por la Fuerza Aérea cobrase vida, un proyectil cilíndrico de 6,1 metros de largo y con un diámetro de 0,3 metros que choca contra la superficie a la velocidad de Mach 10 produciría una energía cinética equivalente a 11,5 toneladas de TNT o 7,2 toneladas de dinamita.

¿Sustituto para las armas nucleares?

De acuerdo con el Tratado sobre el espacio ultraterrestre, EEUU no tiene el derecho de desplegar armas nucleares, biológicas o químicas en el espacio, pero la nueva superarma no estaría sujeta a estas restricciones. Esta podría ser usada para realizar ataques más potentes que los de muchos tipos de armas químicas y, en algunos casos, nucleares, apuntó el autor de la nota en el portal Military Watch Magazine.

Por ejemplo, en comparación con ataques nucleares, el bombardeo cinético permite evitar la precipitación radioactiva que toma lugar después de la explosión atómica.

El desarrollo de una superarma no nuclear con base en el espacio provee a Estados Unidos con una ventaja masiva contra sus adversarios que siguen la política de no ser los primeros en utilizar sus arsenales nucleares, como por ejemplo China y Corea del Norte. Esto permite a EEUU atacar blancos con el mismo nivel de potencia que una ojiva nuclear sin llegar a una escalada que llevaría a una guerra nuclear, indica el artículo.

Sin embargo, aquí es importante subrayar que si un arma de este tipo fuese creada, los países que declaran que no serían los primeros en usar sus armas atómicas podrían modificar sus doctrinas nucleares, ya que una superarma orbital representaría una amenaza a su existencia comparable con la que proviene del arsenal nuclear de EEUU.

Las inversiones en un arma con estas capacidades vendrían en el contexto del creciente interés de Washington en las armas estratégicas no nucleares, subraya el autor de la publicación. Según el artículo, EEUU ya ha invertido en el desarrollo del programa de misiles intercontinentales hipersónicos convencionales capaces de realizar un ataque contra cualquier parte del planeta creado para los submarinos y destructores furtivos de la Marina de guerra estadounidense.

Posibles blancos y asequibilidad

El Proyecto Thor, según Military Watch Magazine, estará compuesto de barras de tungsteno que no solo serán controlados por los satélites, sino también lanzados desde ellos. Estos proyectiles podrían ser usados contra los búnkeres reforzados e instalaciones nucleares subterráneas. Se prevé que las barras carezcan de ojivas, pero aun así serán aptas para causar un daño mayúsculo gracias a su enorme velocidad en el momento del impacto.

Esta superarma puede convertirse en una alternativa a las armas antibúnker nucleares y convencionales como, por ejemplo, los GBU-57, agrega el autor de la nota.

"Corea del Norte y Rusia, dos países que despliegan sus activos militares considerables desde instalaciones bien fortalecidas, presuntamente serán los principales blancos posibles para estas armas, junto a Irán que ha recibido la ayuda norcoreana en el fortalecimiento de sus instalaciones de misiles y nucleares", enfatiza el autor del artículo en el portal.

No obstante, prosigue, el coste del despliegue de estas barras que pesan más que 10.000 kilogramos cada una a causa de la densidad del tungsteno puede resultar inasequible. Incluso para Estados Unidos, si decide producir estos sistemas orbitales en masa.

La nota de Military Watch Magazine asevera que cada una de las barras podría costar más de 230 millones de dólares, lo que es varias veces más que el coste de un arma antibúnker nuclear o convencional. 

¿Carrera armamentística en el espacio?

El autor de la nota acertadamente destaca que el despliegue de esta superarma en el espacio por EEUU podría hacer que otras potencias mundiales busquen una manera de responder a las acciones de Washington. Como consecuencia, esos países podrían tratar de crear y desplegar sus propios sistemas de este tipo. Una situación como esta podría llevar a una carrera armamentística, pero esta vez más peligrosa porque el escenario sería el espacio.

Para evitar la escalada en el espacio, los países tienen que buscar un consenso y lo ideal sería extender el Tratado sobre el espacio ultraterrestre para prohibir el despliegue de armas tipo Proyecto Thor en la órbita.

El autor del artículo, por su parte, concluye que el impacto psicológico del despliegue de estas armas que son capaces de llevar a cabo ataques desde una altura de decenas de miles de kilómetros puede hacer que el Proyecto Thor de por sí sea "una inversión que vale la pena".

No cabe duda que Estados Unidos dispone de tecnologías necesarias para crear la superarma espacial: la pregunta es cuánto tiempo tardaría en realizar el Proyecto Thor. Aunque Washington es una potencia espacial, incluso para ella sería difícil crear este tipo de sistema orbital a corto plazo.

Por ahora está haciendo los primeros pasos para volver a reclamar su espacio en el espacio. Actualmente lo que tenemos es una visión que puede tardar décadas en ser realizada. Además, el Pentágono tiene que entender qué está en juego: si osa proseguir con el proyecto, seguramente dará impulso a una nueva carrera armamentística y no hay garantías de que la gane.



El cohete pesado Angara, el as bajo la manga de Rusia para competir con SpaceX
Rusia protagoniza una carrera espacial con Estados Unidos por el mercado de los lanzamientos y apuesta por los cohetes Angara, una gama de vectores que desarrolla el centro Jrúnichev. El exdirector general de la compañía, Vladímir Nésterov, narra a Sputnik las peripecias del cohete llamado a competir con SpaceX de Elon Musk.


© Foto : Ministerio de Defensa de Rusia

La versión ligera del cohete fue lanzado por primera vez el 9 de julio de 2014, medio año después se llevaba a cabo el despegue de la versión pesada Angara A5. El lanzamiento del segundo cohete pesado se pospuso varias veces y ahora se planea que tendrá lugar en noviembre de 2020.

Nésterov es tajante y descarta que la segunda prueba se lleve e cabo este año.

"Conozco muy bien el ciclo de los preparativos. Terminar el cohete, realizar las operaciones finales, trasladarlo al cosmódromo y hacer allí los ajustes necesarios. En el mejor de los casos el despegue podría tener lugar en el primer o segundo trimestre de 2021", dice.

El primero de Rusia

El cohete Angara con combustible ecológico es el primero que desarrolla Rusia tras el desmoronamiento de la Unión Soviética. Según el exdirector de Jrúnichev, el costo del aparato rondará los 2.900 millones de rublos (casi 41 millones de dólares) siempre y cuando se cumplan las normas de producción.

El propulsor RD-191 de la primera etapa reúne las tecnologías más avanzadas.

"Nadie en el mundo ha hecho algo similar y no lo hará dentro de unos diez años", enfatiza Nésterov que estuvo al timón de Jrunichev de 2005 a 2012 y que de hecho fue el artífice de la nueva máquina.

Con más de 48 años diseñando cohetes, Nésterov elogió también el motor RD-0124 de la segunda fase del Angara que cuenta con un impulso específico de 359 unidades, el parámetro más importante de la eficiencia de un propulsor que relaciona el empuje y el gasto de combustible. A mayor impulso específico menor consumo de combustible. "Ningún constructor del mundo, tampoco Elon Musk, puede incluso soñar con esa cifra", afirma.


© SPUTNIK

El Angara lleva materiales compuestos en su estructura, cinco años después la compañía de Musk también comenzó a usar este material.

"Sé todo sobre los chinos, indios, japoneses, israelíes, iraníes, europeos y estadounidenses. El Angara es el mejor cohete espacial del mundo", remarca, y matiza que su única desventaja es que no cuenta con partes recuperables, una cuestión que atribuye a problemas burocráticos.

Con bajos costos de producción en Rusia, respecto a Estados Unidos, hacen competitivo al Angara A5 en el mercado de los lanzamientos comerciales que mueve millones de dólares anuales.

La competencia espacial

Pese a sus avanzadas tecnologías espaciales, Rusia va perdiendo su cuota en el mercado de lanzamientos, como lo reconocía la corporación estatal Roscosmos en un informe de 2017 y lo atribuía a las sanciones occidentales y la competencia desleal por parte de empresas, como la estadounidense SpaceX, que reciben apoyo de su Gobierno.

"Eso no es así. Hemos perdido cuota de mercado por la ineptitud de la gente. Cuando yo era director general de Jrunichev teníamos ocho lanzamientos comerciales al año. Nuestra empresa generaba más de 700 millones de dólares anuales de ingresos. Durante toda mi gestión generamos para el país casi 4.000 millones de dólares (...) Se pudo disminuir drásticamente el precio de los lanzamiento y no dejar que Elon Musk se quede con todo el mercado. Ha sido un error humano garrafal", sostiene.

"Angara definitivamente recuperará la cuota de mercado con una línea estratégica correcta de su producción y uso", dijo a Sputnik Nésterov.

Nésterov ha cuestionado también la diversidad de cohetes que se desarrollan en el país con tres cohetes ligeros y cuatro cohetes medianos, entre ellos el Angara A3 y el Soyuz 5.

"¿Qué país cuenta con varios cohetes ligeros? (...) Somos un país muy rico. ¿Qué país tiene o tendrá varios cohetes medianos? El Angara A3 está listo (...) El Soyuz 5 no hace falta", dice.

El escepticismo del exdirector colma el vaso cuando habla de los planes de producir un cohete pesado Angara A5 con la primera fase recuperable, pese a que el diseño del aparato no lo prevé. "Es como hacer de las botas de cazador unas zapatillas deportivas", apostilla.

El tumultuoso camino del Angara A5 parece que llega a su fin tras casi seis años. A mediados de junio una fuente avanzó a Sputnik que el segundo lanzamiento del cohete pesado estaba previsto para el 3 de noviembre de 2020.



sábado, 11 de julio de 2020

Otro sistema solar puede estar oculto a la vuelta de la esquina
Luyten, una de las estrellas más cercanas a la Tierra, podría estar rodeada de cuatro mundos e incluso albergar vida
por Judith de Jorge




Científicos de la Universidad de Granada (UGR) y la de Liege (Bélgica) han descubierto que la estrella GJ 273, conocida como Luyten y una de las más cercanas a la Tierra -se encuentra a 12,23 años luz-, alberga un sistema planetario tan complejo como el nuestro que también podría tener la capacidad de albergar vida.

En un artículo publicado en la revista «Astronomy&Astrophysics», los investigadores explican que el sistema podría estar formado por múltiples planetas, reservorios de cuerpos menores, «e incluso podría albergar agua, a raíz de las estadísticas y las simulaciones que hemos realizado, aunque no tengamos todavía otras evidencias directas», explica Francisco J. Pozuelos, investigador en Liege y autor principal de la publicación.

El sistema de Luyten, el cuarto más cercano al Sol (se sitúa tres veces más lejos que el más cercano, Próxima Centauri b), orbita alrededor de una estrella enana M a 12.23 a.l. (1 a.l., expresado como ‘año-luz’, equivale a 9 y 12 ceros detrás kilómetros). Tiene dos planetas confirmados (denominados GJ 273b y GJ 273c), pero también puede contar con otros dos posibles, GJ 273d y GJ 273e. Según sus autores, el análisis dinámico incluyendo a estos dos mundos candidatos hace que el sistema sea altamente estable y, por tanto, muy probable.

Agua líquida

Estos dos candidatos tendrían masas algo menores que Neptuno, oscilando entre 9 y 12 veces la masa de la Tierra, lo que en la jerga astrofísica se conoce como «mini-Neptunos». Por su parte, de los planetas ya confirmados, GJ 273c tiene una masa similar a la de la nuestro planeta, mientras que GJ 273b es considerada una supertierra. Esta última es especialmente atractiva, ya que su órbita se encuentra cerca del borde interior de la zona de habitabilidad de su estrella anfitriona (el lugar preciso donde no hace demasiada frío ni demasiado calor y puede albergar agua líquida). Además, sufre un calentamiento por mareas, el mismo fenómeno que por el que existen las mareas en la Tierra debido a la interacción gravitatoria con la Luna y el Sol.

Como explica Juan Carlos Suárez, científico de la UGR y coautor de este trabajo, «el calentamiento por mareas hace de GJ 273b un planeta altamente interesante, puesto que esto lo hace compatible con el desarrollo y la existencia de una biosfera».

Otra similitud con nuestro Sistema Solar es la presencia de depósitos de cuerpos menores, tal y como predicen los investigadores. Se trata de asteroides como los que se encuentran en el cinturón de asteroides (entre Marte y Júpiter) o en el cinturón de Kuiper (más allá de Neptuno) en el Sistema Solar, cuyo impacto en la presencia de agua o la producción de productos orgánicos podría ser importante, como así se postula para el Sistema Solar.

Los científicos predicen depósitos de este tipo alrededor de Luyten, lo que, de confirmarse, podría desempeñar un importante papel en la aparición y mantenimiento de la vida en el GJ 273b.

Probabilidades de vida

Pero, ¿cuál es la esperanza de que estos mundos alberguen vida? «Cada vez que descubrimos un planeta en la zona habitable tenemos una gran esperanza de que albergue vida, pero lo cierto es que, de momento esto no se ha confirmado. Aún es difícil contestar a la pregunta de si el hecho de que no la hayamos observado significa que es muy poco probable, o si por el contrario podría ser bastante probable pero hemos observado muy poco. Lo cierto es que debemos “mirar” aún mucho más para responder», explica Suárez.

Para tener evidencias de estos dos planetas, «deben realizarse más observaciones para tomar medidas espectroscópicas de velocidad radial. Esto nos ayudaría a mejorar la precisión con la que detectamos los planetas y con la que determinamos sus características físicas», dice Suárez. Para ello, «es idóneo un instrumento puntero como el espectrógrafo CARMENES». CARMENES es un instrumento construido por un consorcio internacional y con gran peso español (IAA-CSIC), que está instalado en Observatorio de Calar Alto (Almería).

Para los investigadores, el sistema es un excelente candidato para la búsqueda de trazas de vida con futuras misiones espaciales. A juicio del investigador, «técnicamente estamos en un momento interesante puesto que en los próximos años se pondrán en órbita misiones espaciales que analizaran las atmósferas de los planetas más interesantes que vayamos descubriendo, justamente como los que estudiamos en este trabajo, en busca de biomarcadores, es decir, de trazas fisico-químicas cuyo origen probable sea biológico. Quién sabe, ¡quizá sólo haya que esperar una década o dos para descubrirlo!».